Últimos temas
» Veritatem dies aperit
Hoy a las 4:31 por Incaendium

» Etherial's Dreams
Ayer a las 23:42 por jibriel

» Lost souls in revelry
Ayer a las 23:20 por Nyadeh

» ~ La joven y el señor vagabundo.
Ayer a las 23:13 por Sheena

» 03. Dangerous woman
Ayer a las 20:49 por Nightingale

» Pizza Potluck
Ayer a las 18:46 por Aversiteespabilas

» ~We do it for her~
Ayer a las 16:44 por Aversiteespabilas

» Trust your heart
Ayer a las 14:20 por Aversiteespabilas

» Death is equal
Ayer a las 14:14 por Nightingale

» ♦ Out of the woods
Ayer a las 14:10 por Nightingale

» Dark arrow
Ayer a las 5:20 por Bastet

» Lethal desires
Ayer a las 3:24 por Uko

» ~ You could be loved again
Ayer a las 1:34 por SapphireDragon

» Dos detectives en apuros
Mar 12 Dic - 23:45 por Sagittarius

» ❃ Kiss Kiss Bang Bang
Mar 12 Dic - 23:19 por Sagittarius

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project
function selectCode(e) { var doc = document , text = $(e).closest("dl").find(".cont_code,code").get(0) , range, selection ; if (doc.body.createTextRange) { range = document.body.createTextRange(); range.moveToElementText(text); range.select(); } else if (window.getSelection) { selection = window.getSelection(); range = document.createRange(); range.selectNodeContents(text); selection.removeAllRanges(); selection.addRange(range); } }; $(function(){$("dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd.code, dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd > code").closest("dl").find('dt').append('Seleccionar')});

When the sun goes down.

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Vie 24 Jul - 3:55

I'll be there
Futurista/Ciencia ficción ৩ Romance ৩ 1x1
El mundo ha avanzado muchísimo desde los tiempos en los que los robots sólo podían dar dos o tres pasos o decir alguna frase. En la actualidad, la industria ha mejorado muchísimo. Los androides son capaces de hacerlo todo y son utilizados para los trabajos de más alto riesgo, pero su uso se ha comercializado sobre todo para el cuidado de personas mayores o impedidas, y también para las que se sienten solas. Diversas compañías comercían con estos androides que satisfacen tus necesidades de compañía, y son juzgadas por muchos, así como los clientes que los consumen.

Son pervertidos. No son personas reales, ¿no lo ven?

Daniel es un chico solitario y reservado que vive con su madre y compagina el estudio en la universidad con un trabajo a medio tiempo en un supermercado. Se pasa las noches viendo series en su ordenador, jugando a algún videojuego o comprando gangas por las páginas que encuentra. Lo malo es que a veces está tan dormido que no sabe lo que hace; y con ese problema es donde comienza la historia. Con su mente adormilada, el joven compra sin darse cuenta un nuevo androide. Es una ganga; la empresa es nueva y pretende ganar clientes con esa promoción. La foto de la chica es preciosa, y él le da a comprar, cayendo dormido minutos después. La sorpresa viene cuando a la mañana siguiente recibe un paquete, demasiado grande para ser las cosas que él acostumbra a comprar. Pero cuando lo abre, encuentra el cuerpo de una chica con orejas y cola felinas, aparentemente dormida, con una nota e instrucciones sobre su pecho. Daniel no puede creer lo que está viendo. ¿Pero cuando había comprado eso? Por curiosidad enciende el androide, y ella abre los ojos lentamente, como si hubiera estado durmiendo, y enseguida se tira encima de él. Con una sonrisa radiante se presenta.

¡Soy Izzy y estoy aquí para hacerte feliz!

No puede estar pasándole eso a él. No, no. Pero no puede devolverlo, así lo ponía cuando aceptó las condiciones, demasiado dormido para darse cuenta. ¿Y qué puede hacer? ¿Abandonarla? No podría vivir con eso. De momento la esconde de su madre, cosa que no durará mucho. ¿Qué dirá ella de él? Y lo más importante, no sabe cómo va a sobrevivir al intenso acoso que recibe de parte de la gata-androide. Por mucho que lo parezca no es un pervertido, no le atraen los androides. Pero ella es tan vital y tan alegre.. que realmente no lo parece. Tiene que serenarse para darse cuenta de que eso está mal, ¿o no lo estaría?

Izzy ৩ 17 años aparentes ৩ Chloe Moretz ৩ Androide ৩ Blackie
Izzy es el primero de los androides creado por la empresa Lovers Company; fue creada para ser dulce y amable y cumplir todos los deseos de su dueño. Pero quizás sea alguna falla, que Izzy es como una humana normal. Siente y padece. Quiere ser querida por el dueño que la solicite y hará lo que sea por eso. Claro que también tiene sus límites; es cabezota y cariñosa, atrevida en ocasiones, pero también tímida para otras cosas. Se sonroja cuando la halagan y sus orejitas y cola de gato se mueven gustosas al sentirse bien. Es como una chica más sólo que tiene aspecto felino y tienes que cargarla y repararla cada x tiempo. ¿Qué importa?

Daniel T. Cast ৩ 23 años ৩  Xavier Samuels ৩ Estudiante ৩ Hatshepsut
A Daniel, un chico universitario y de aspecto poco convencional, nunca se le dio demasiado bien eso de ser social. No es que fuera lo contrario, no es que repudiara a la gente o que escapara de ella; simplemente, hacer amigos y abrirse para los demás no era algo que fuera con él. Se trata, pues, de un muchacho introvertido, muy dado a sus propias reflexiones, que normalmente terminan desembocando en algún punto muerto. Pese a que es más inteligente y maduro que la mayoría de chicos de su edad, su inexperiencia en ciertos ámbitos de la vida provoca que se muestre bastante inocente para según qué temas, y que no sepa muy bien cómo reaccionar ante las situaciones imprevistas.

Por otro lado, la dificultad que tiene Daniel para hacer amigos desaparece cuando se encuentra frente a su pantalla del ordenador: con los dedos sobre las teclas se transforma en el rey del juego, tanto literal como metafóricamente. Hay pocas cosas que no sepa hacer con un sistema informático o con cualquier tipo de aparato que tenga cables y programas. Es su gran pasión, así que invierte la mayor parte del tiempo en ella.






Última edición por Blackie el Jue 31 Mar - 2:04, editado 1 vez


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Miér 30 Mar - 23:33

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

¿Que cómo se metió en aquél lío? Bueno, Daniel no habría sabido dar una respuesta clara a esa pregunta. Solo sabía que se había pasado todo el domingo encerrado en su habitación, como ya era costumbre, invirtiendo el tiempo libre en su actividad preferida: quemarse los ojos con las pantallas de su ordenador de última generación. Sí, quizá aquello no era lo más sano para un chico de su edad, quizá le vendría mejor pasar el fin de semana fuera de casa, conociendo amigos y socializando un poco -tal como le reprochaba su madre cada dos por tres-, ¿pero qué iba a hacer si su portátil le ofrecía diversiones y entretenimientos más excelsos que la sociedad que aguardaba al otro lado de la puerta? Además, siendo sinceros y dejando al lado cualquier ápice de humildad, él era un condenado genio con eso de la informática; se transformaba en el rey supremo cuando tenía las teclas táctiles bajo sus dedos y las gafas virtuales sobre la cabeza. Por el momento, eso le resultaba lo suficientemente satisfactorio como para no pensar en lo solo que se sentía en el fondo, muy, muy en el fondo.

En cualquier caso, aquél fin de semana debió pasarse con las horas de ordenador, porque durante las últimas horas de la madrugada se había sentido como un zombie que respiraba por pura inercia. Ni siquiera recordaba con exactitud qué era lo último que había hecho antes de caer redondo sobre el escritorio de la mesa -lo cual le había dejado una bonita marca roja en la mejilla izquierda- y dormir como un cosaco.

Hasta que el timbre lo despertó al día siguiente, claro.

Resultó ser el repartidor de paquetes, algo nada inusual en aquella casa teniendo en cuenta que Daniel compraba prácticamente todo lo que tenía por Internet. De hecho, podía decir que el repartidor era lo más parecido a un amigo que había en su vida. Se veían con frecuencia, se preguntaban por la vida en general y se contaban chistes de vez en cuando. Sí, era una bonita relación. Y lo mejor de ella era que, en el fondo, no sabían nada el uno del otro. Sin compromisos, sin responsabilidades...

Joder, pero la caja de aquella mañana era realmente grande. En cuanto la vio, Daniel sintió que el corazón trepaba por su garganta y le impedía el paso del oxígeno. ¿Qué demonios había dentro del paquete? Y no menos importante: ¿cuánto dinero se había gastado en ello? Intentó que no cundiera el pánico, se despidió del repartidor -no sin antes preguntarle si estaba seguro de que aquella caja tan grande era para él-, y cerró la puerta de su casa para quedarse a solas con su nueva e inesperada adquisición.

Como tenía práctica con aquél tipo de compras, Daniel se cruzó de brazos y contempló el paquete antes de abrirlo. Buscó el recibo que había pegado en el cartón y dejó escapar un pequeño grito al leer el nombre del remitente. “Industrias Stark”, aquella era una de las compañías de tecnología más avanzadas y famosas del momento. Siempre encabezaban todo tipo de proyectos, sembrando las simientes del futuro. Daniel había fantaseado con trabajar allí cuando terminara la carrera, pero sabía que no era nada fácil. Y tampoco era fácil -por lo menos no para él, con el escaso dinero que le quedaba tras pagarse las clases-, comprar cosas de Industrias Stark. ¡Tendría que haber vendido un riñón antes de poder comprar cualquier cosa que llevara el maldito logo de la empresa impreso en un lateral!

Ay madre. La he liado, la he liado, la he liado... voy a estar pagando esto de por vida.

¿Pero qué era exactamente “esto”? La curiosidad de Daniel se fue abriendo paso poco a poco, exigiendo saber qué había dentro de la caja. Si iba a meterse en un lío por haber encargado aquello, lo menos que podía hacer era descubrir qué era, ¿no? Sí, tenía lógica. Lo abriría con cuidado, miraría qué era y luego rezaría para que pudiera devolverlo sin problemas a Industrias Stark. Sí, era un plan. Un planazo.

Daniel intentó levantar la caja para llevarla a su habitación -por suerte su madre aún no había llegado a casa después de haber pasado todo el fin de semana fuera, pero aparecería pronto y no tenía ganas de explicarle lo que había pasado-, pero finalmente se rindió porque pesaba demasiado y no quería arriesgarse a que se le cayera al suelo a mitad del camino. Había varios letreros que indicaban que lo que contenía el paquete era sumamente frágil.

Bueno, pues... allá vamos.

Tenía práctica desempaquetando cosas, así que en cuestión de un minuto había retirado la cinta adhesiva, el plástico envolvente y las bolitas de corcho. Mientras se dedicaba a ello intentó imaginar qué habría en la caja misteriosa. Sabiendo que Industrias Stark se dedicaba a todo tipo de ramas relacionadas con la tecnología, podía ser cualquier cosa, desde un súper ordenador a piezas de una moto a propulsión. Pero no era nada de eso. De hecho, dentro del paquete había un cuerpo humano colocado en posición fetal y cubierto por lo que parecía un ligero camisón inmaculadamente blanco.

¡¿QUÉ DEMONIOS?! –Daniel estuvo a poco de caer hacia atrás de la impresión. ¿Le habían enviado un maldito cadáver a casa? ¿Qué se supone que era aquello? ¿Es que tenía alguna deuda y eso era una especie de advertencia mafiosa? No, espera, calma. No era un cadáver. Es decir, no parecía un cadáver. Él no había visto uno nunca, pero suponía que tenían que oler mal y ser feos, de color apagado y cara deslustrada... pero el cuerpo que había allí olía bien. Olía a perfume de mujer -lo cual cobró sentido cuando se percató de que el cuerpo era de chica-, pero también exhumaba un ligero olor a plástico, a plástico nuevo.

¿Cuánto tiempo permaneció Daniel frente a la caja abierta, pasmado e inmóvil, perdido entre un montón de bolitas de corcho que se extendían sobre el suelo del recibidor como una alfombra? Quizá fueron un par de minutos, aunque también pudo transcurrir casi una hora entera. Para cuando pudo reaccionar, su cerebro había hecho el esfuerzo de poner a funcionar las neuronas para llegar a una conclusión: aquella chica era un androide. Daniel los había visto anunciados por todas partes: en televisión, en Internet, en el teléfono, en los vagones de metro, en las fachadas de los edificios... Industrias Stark estaba apostando por la inteligencia artificial últimamente, y el resultado había sido una nueva gama de androides como jamás se habían visto.

Me van a embargar la casa. ¿Cuánto había pagado por el androide? Desesperado, se lanzó hacia la caja y tomó el único papel que había en ella. Era el recibo de la factura, acompañado de unas instrucciones que no se molestó en leer en un primer momento. El suspiro de alivio que dejó escapar cuando se percató de que el precio no era tan alto como imaginaba hizo eco por toda la casa. De hecho, le parecía casi imposible que le hubiera costado tan poco. Ese dato le trajo un borroso recuerdo de la noche del domingo, cuando quizá había estado cotilleando la página web de Industrias Stark y quizá le había dado al botón de “comprar”.

Mi madre tenía razón, comprar cosas por Internet es demasiado fácil.

Vale, pero lo había hecho sin querer, ¿no? Alguien entendería que todo fue por un error. Es decir, él era un simple universitario que además trabajaba para ganar algo de dinero, ¿cómo iba a tener un androide de alta gama metido en su casa?

Daniel se dejó caer al suelo, abatido por la situación, y se frotó la cara con ambas manos. Luego separó los dedos para observar al androide entre ellos, como si estuviera escondiéndose de su error. Se arrastró hasta la caja y lo miró más de cerca. Debía reconocer que Industrias Stark sabía lo que hacía, no mentía al asegurar que su nuevo producto a penas podría diferenciarse de un humano. La piel que cubría el rostro del androide durmiente ni siquiera parecía sintética, pues poseía todas las tonalidades de la tez humana, incluido el pálido rosa de las mejillas. El cabello tampoco parecía hecho de fibra plástica, y los volúmenes... bueno, nadie diría que era un cuerpo de metal y silicona. Pero había algo más. Algo que llamó la atención de Daniel entre los mechones de cabello rubio que poseía el androide: eran dos...

Por favor, no puede ir en serio... –suplicó a la nada, y volvió a esconderse tras sus propias manos–. ¿Orejas de gato? ¿En qué demonios estaba pensando cuando compré esto...?

Si tener un androide de lujo en casa no era ya suficientemente raro, ahora tenía uno con características felinas. Perfecto, ahora era oficialmente un pervertido. ¿Cómo le explicaría eso a su madre...? Tenía que deshacerse de aquella maravillosa pieza de ingeniería biológico-técnica antes de que llegara y lo pillara allí, con las manos en la masa. Es decir, no en la masa, ya que en realidad él no pretendía... en fin, no quería... ¡no iba a hacer nada raro con el androide! Se limitó a chasquear la lengua y a buscar las condiciones de devolución en el recibo, pero no las encontró. Bueno, sí había un apartado de “devolución del producto”, pero lo único que ponía ahí era que, de hecho, no podía devolverse. Genial.

Me van a matar... –mustió, y apoyó la frente sobre el cartón de la caja. Aquello provocó que el paquete se moviera y que el rostro de la androide, aún en suspensión, se girara levemente. Daniel pudo contemplar su rostro directamente, y aquello hizo que se mordiera el labio. ¿Y si la abandonaba en la calle? Seguro que había un montón de personas que estarían encantadas de llevarse un androide de alta gama con orejas de gato a su casa. ¿Pero qué harían con ella? No quería ni imaginárselo. Parecía una máquina demasiado frágil y sofisticada para soportar los cuidados de según qué personas. Si la tiraba a la calle, sin más, sentiría remordimientos. Y eso era estúpido, porque sería lo mismo que abandonar su ordenador o sus auriculares, pero es que aquella máquina tenía cara de persona. ¡Cara de chica! ¡De una chica jodidamente bonita!–. ¡Soy idiota y me van a matar!

Pasó otro rato antes de que Daniel se decidiera a efectuar su siguiente movimiento. Si no podía devolverla, quizá pudiera regresar ella sola hasta su casa. O su fábrica. O lo que fuera. Debía tener un montón de datos de su propia fabricación archivados en su código fuente, ¿no? ¿Les dejaban aquella información a los androides o se la borraban? No lo sabía con certeza, pero podía intentarlo.

Veamos... –tras consultar la hoja de instrucciones, Daniel se arrodilló y pasó los brazos sobre el cartón de la caja. Titubeó antes de tocar a la androide, pero intentó no pensar mucho en ello y la tomó cuidadosamente por los hombros para ponerla bocabajo. Descubrió que el camisón venía abierto por detrás, como los de los hospitales–. Es una máquina, Daniel, no pasa nada. No estás violando su intimidad porque, de hecho, no tiene intimidad –habló para si mismo, porque eso es lo que hacía cuando se ponía de los nervios. Luego siguió bajando los dedos por la espalda del androide y tanteó la piel con la yema de los dedos. El botón que buscaba debía estar por ahí, justo debajo de la...– la cola. Genial –era suave y bastante peluda, como la auténtica cola de un gato. Y si las instrucciones no mentían, el botón tenía que estar justo antes de su nacimiento–. ¡Lo tengo!

En cuanto sintió la pequeña hendidura de metal bajo su dedo índice, Daniel la pulsó sin permitirse tiempo para más dudas.  
Be O'hazard playin' Necart


Off// ¡He vuelto de vacaciones!  :A: Me ha quedado un poco largo, pero como tenía que explicar la situación inicial y todo eso... en fin, espero que esté todo a tu gusto. Si me he pasado algo o hay algo mal, dímelo y lo retoco sin problemas. Gracias por esperar.



I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Lun 4 Abr - 0:42

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

Industrias Stark había llegado a un punto, en el que la tecnología salía de sus fábricas a millares. Sus cientificos e ingenieros eran de los mejores del mundo, y eso se reflejaba en sus productos. Líder en la fabricación de androides, gracias a ellos no era difícil ver a personas acompañadas de uno de éstos, aunque era francamente difícil distinguirlo de una persona real. El tacto de la piel, perfectamente recreado, el cabello, la calidez, las emociones en los ojos, los gestos perfectamente humanizados. ¿Quién decía que no podían tener sangre y músculo como todos los humanos? La ciencia a veces puede sorprender demasiado, y asustar con sus avances a un nivel insospechado. El nuevo proyecto de las industrias era realmente selecto y secreto; un nuevo proyecto de experimentación. Sin devolución, pero con todas las reparaciones que pudieras tener. Una vez comprabas, no había vuelta atrás.

El proyecto Izzy se había comenzado, con sólo un androide a la venta. Izzy era única; un androide con todos los sentimientos y sensaciones que podía sentir un humano cualquiera. Emociones, vivencias, recuerdos. Uno de los primeros androides creados para amar, realmente. Aunque estaba programada para servir a su dueño, ella podía sentir lo que quisiera. Esa era la investigación, ver como se resolvía un androide en una vida normal y corriente. ¿La añadidura de las orejas y la cola felinas? Bueno, digamos que el proyecto lo llevaban algunos tipos con ganas de divertirse y bastante graciosos, y pensaron que ese tipo de vistas eran más atractivas a la hora de comprar. Y no se equivocaron, porque Izzy fue comprada pocos segundos después de ser puesta a la venta. ¿Cuantas probabilidades había de comprarla antes que nadie? Probablemente una entre billones. Pero alguien lo había conseguido. Izzy, que todavía no había visto la luz de la vida, fue metida en una caja con sumo cuidado y enviada a la dirección correspondiente. Como era parte de una investigación, además algo secreta, el precio de venta no era muy alto, aunque lo valiera por todo lo que conllevaba crear un androide tan humano.

Izzy tenía en su memoria cosas básicas como el lenguaje, el cómo moverse o incluso como escribir. Conocía los colores, conocía algunas cosas, pero estaba diseñada para ser alegre y amable, simpática, y dar felicidad al dueño que la comprase. Era un androide erótico después de todo, había sido creada para eso y sabía que tenía que hacer. Algo perturbador si tenías en cuenta su apariencia adolescente. Cuando Izzy abrió los ojos por primera vez, su mirada estaba borrosa, como si hubiera dormido por mucho tiempo. Se frotó los ojos, adormilada, sentía su cuerpo bullir de energía, aunque sentía algo de frío recorrer su cuerpo. En poco tiempo se dio cuenta de que su ropa era algo escasa, ya que estaba medio abierta por detrás, y eso la dejaba algo al descubierto. No tardó en darse cuenta de que a su lado, había un chico sentado en el suelo. Entre sorprendido y asustado la miraba atentamente. Las orejas negras de Izzy, entre su cabello se movían, reconociendo el sitio donde estaba y su cola se movió sinuosa al reconocer a ese chico como su dueño.

En un rápido movimiento salió de la caja y se lanzó a abrazar al moreno con efusividad y alegría. Una sonrisa amplia y feliz surcaba sus labios carnosos y un leve ronroneo se escuchaba dentro de su garganta.— ¡Hola! Soy Izzy, estoy aquí para hacerte feliz.— Dijo ella, divertida, sin querer separarse de su nuevo dueño. Daniel podía sentir su calidez, su aroma que, poco a poco, dejaba el plástico para volverse más humano. Habían recreado perfectamente un olor femenino, adptando feromonas y cualquier pequeña cosa para que fuera como una mujer. Podía sentir un corazón latir en su pecho pero, ¿realmente había corazón?

Be O'hazard playin' Necart


Off: No te preocupes, me encanta :AAA: Aunque el de Izzy no quedó muy largo porque no tiene demasiado que contar hasta que se despierta xD you know, ¡espero que te guste!


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Sáb 9 Abr - 1:14

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

Daniel sintió que su columna se sacudía en una corriente de arrepentimiento en cuanto hubo pulsado el botón que iniciaba el funcionamiento de la androide. Todo el mundo sabía que cuanto más tocabas las cosas, menos posibilidad había luego de devolverlas. Pero él había tenido que tocar. ¿Por qué tenía que ser tan manegueta? ¿Es que no podía estarse quieto nunca? Su madre solía decirle que era demasiado curioso y que a veces estaba más guapo calladito y quietecito. Ahora, Daniel solo podía pensar en que su madre era el ser más inteligente que existía en la tierra y en que...

Vale, no. Para qué mentir. La verdad es que Daniel no podía pensar en nada. No podía pensar en nada porque la androide había abierto los ojos, le había dedicado una mirada increíblemente viva y se le había tirado encima agitando aquella preciosa y maravillosa cola que algún genio del diseño le había añadido. Separó los labios para soltar un grito -quizá de sorpresa, quizá de emoción o quizá de histeria-, pero su cerebro se había quedado tan en blanco que lo único que puedo hacer fue boquear como un pez fuera del agua. De hecho, sus capacidades mentales y motoras habían quedado tan reducidas que ni siquiera se movió tras recibir el abrazo. Se quedó totalmente pasmado, como un imbécil, durante un tiempo indeterminado. Y solo terminó reaccionando cuando se percató de que tenía los brazos alrededor de un cuerpo femenino, pequeño y cálido que ronroneaba y olía condenadamente bien.

¡Lo siento! –exclamó casi sin darse cuenta, preso del nerviosismo, al mismo tiempo que levantaba las manos al aire, como demostrando que no había tenido la intención de tocar nada que un hombre caballeroso no debiera tocar–. Yo... solo estaba... es decir, tú estabas... la caja... y el botón... Oye, espera, ¿te llamas Izzy? –sus pensamientos habían regresado después del pantallazo azul que había sufrido su cerebro. El problema es que había pasado de no pensar en absoluto a pensar demasiadas cosas a la vez, demasiado rápido. Comenzaba a tener dolor de cabeza. A ver, Daniel, respira y deshazte de la cara de tonto que debes tener ahora mismo–. Bueno... hola a ti también, Izzy –tras inspirar profundamente, Daniel apretó los labios, llevó las manos a los hombros de la androide y la separó muy suavemente de él, intentando ignorar el hecho de que la piel ajena era tan agradable al tacto como la seda. No quería hacerle daño (al fin y al cabo era un material muy sofisticado), y tampoco ofenderla (¿podía ofender a un androide?), pero hasta que no pudiera separarla de su cuerpo no sería capaz de recuperar la totalidad de su mente consciente. No quería sonar como un adolescente con exceso de hormonas, pero tener a una chica bonita (o a una máquina que se parecía a una) y con poca ropa abrazado a tu cuerpo después de haber sufrido un ataque de nervios podía terminar con reacciones no deseadas. Nada deseadas–. Vale, yo... yo soy Daniel –¿a caso era necesario que se presentara si lo que quería era que la chica regresara a su lugar de origen? Bueno, de cualquier modo ya lo había hecho–. Y el caso es que no te esperaba. Quiero decir que... bueno, no esperaba que vinieras. No sabía que te había comprado. La otra noche iba zombie y le di al botón de compra sin querer, y... en fin, ¿no crees que quizá deberías volver a Industrias Stark y explicar lo que ha pasado? –Daniel no estaba seguro de que su explicación tuviera sentido, pero esperaba que la androide fuera más inteligente que él y pudiera captar sus balbuceos desesperados.

Be O'hazard playin' Necart




I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Lun 11 Abr - 22:23

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

El instinto efusivo y alegre de Izzy, la instaba a mostrarse cariñosa con el que calificaba como su nuevo dueño; la primera persona que había visto al despertar. Por eso se lanzó hacia él, desmostrándole aquel cariño que, aunque era predeterminado en un principio, quien sabía si después se haría real. La cola de la rubia se movió más lentamente, dando señal de que aquello le gustaba, cuando sintió los brazos del chico rodeándola en aquel abrazo. Aunque ella no entendía por qué pedía perdón.

¿Por qué pides perdón?— Preguntó ella, separándose ligeramente del abrazo para mirarlo a los ojos. No comprendía que había hecho mal para tener que disculparse. Él parecía nervioso e incapaz de hilar las frases correctamente, pero Izzy le sonreía porque lo encontraba tierno y divertido. Asintió efusivamente y sonriendo cuando le preguntó si se llamaba Izzy. Le gustaba como quedaba su nombre en la voz de aquel chico. Se sintió algo confusa cuando él la separó de ella, pero se quedó sentada, obediente, mirándolo visiblemente tranquila. Ella le sonrió cuando le dijo su nombre.

¡Encantada Daniel!— Izzy era una chica preciosa, simpática y adorable a todas las luces, para eso había sido creada pero los parámetros de personalidad podían desarrollarse después como fueran. La gracia es que se desarrollara la personalidad, como un humano. Sus siguientes palabras hicieron que su rostro se mostrara confuso y algo entristecido. — ¿Volver a donde?— Preguntó ella, ladeando su cabeza curiosa, como si fuera un cachorrito que no entendía del todo las órdenes de su amo. Izzy no recordaba nada, no tenía nada en su memoria. Estaba programada para no ser devuelta, para no recordar quien la había creado. Aunque era consciente de que era un androide, para ella era algo inferior y algo igual a todos los demás. Sentía como todos los humanos, ¿que diferencia había entonces? Izzy era inocente como para saber, o querer saber, que era diferente.

¿No quieres que esté contigo?— Preguntó ella. Sus ojos podían verse ligeramente vidriosos, y sus orejas de gato se agacharon, sin comprender, mientras que su cola paró de moverse. Lo peor que podía sentir un androide como ella, era sentir que no era útil, que no era querida. Que era un error. Daniel quería devolverla, aunque no comprendía muy bien a donde. ¿Qué había hecho mal? ¡No le había dado tiempo a hacer nada incorrecto!

Be O'hazard playin' Necart


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Vie 15 Abr - 1:21

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

Daniel pudo escuchar como algo hacía crack dentro de él cuando Izzy puso aquella carita de tristeza. Se sintió como un idiota sin tacto ni inteligencia. Se suponía que aquél era uno de esos androides diseñados para experimentar y simular emociones humanas, ¿no? Y a él no se le había ocurrido otra cosa que mandar a la pobre chica a su casa sin pararse a pensar en lo que ese rechazo podría hacerle sentir. Poniendo un ejemplo simple: si él fuera una tostadora diseñada para hacer tostadas y alguien apareciera y le dijera que no quería tostadas, ¿cómo se sentiría? Es decir, por supuesto que el sistema cibernético de Izzy debía ser un trillón de veces más complejo que el de una estúpida tostadora de cocina, pero en su cerebro la comparación había tenido sentido. El caso es que ahora se sentía terriblemente mal, como si no tuviera suficiente con el ataque de pánico que estaba manteniendo a raya y la inminente llegada de su madre. ¿Por qué demonios se había despertado aquél día? Si no se hubiera levantado para abrir la puerta no se hallaría en aquella encrucijada.

Yo... – titubeó de nuevo, repitiéndose como un disco rayado. La mirada se le desvió hacia las orejas de Izzy, que permanecían agachadas por el disgusto. Cuanto más se fijaba en aquellas reacciones, síntomas inequívocos de una inocencia desmedida, más se percataba de que el código de emociones madre de aquella androide estaba prácticamente a cero. Debía tener un patrón emocional, pero estaría comenzando a ponerlo en práctica en aquél mismo instante. ¡Es como si acabara de nacer, y lo primero con lo que se encontró la pobre era con un chico estúpido que ni siquiera era capaz de formar una frase coherente–. No es eso lo que quería decir –debía pensar algo, una solución, pero estaba claro que no podía hacerlo a costa de los sentimientos de Izzy. Aunque fuera una máquina, pero eso era muy fácil de olvidar gracias a su increíblemente bien logrado aspecto humano.

Daniel resopló, y los mechones sueltos que le caían por la frente se agitaron a causa del bufido. Decidió organizar sus problemas por grado de prioridad; así, lo primero que tenía que hacer era quitar a Izzy y a su enorme caja del rellano para que a su madre no le diera un infarto nada más llegar a casa. Sí, su habitación sería un buen sitio para esconderla hasta que se le ocurriera un plan de verdad, uno bueno.

Vale, quiero que estés conmigo, no te pongas triste –dijo, y se acercó un poco a Izzy para intentar consolarla. Levantó una mano de forma dubitativa y acarició uno de los antebrazos de la chica de forma delicada, surcando la piel ajena con la yema de los dedos. Continuaba teniendo la sensación de que si la tocaba con más fuerza de la debida, la rompería en mil pedazos. Y sospechaba que eso no tenía nada que ver con el hecho de que fuera un androide, sino más bien con su aspecto femenino. Seamos sinceros, a él nunca se le habían dado bien las chicas. Es decir, las personas en general no se le daban demasiado bien, pero las chicas en especial... eran un caos para su sistema–. Pero no puedes estar así –apuntó, y evitó bajar la mirada hacia el busto de la androide al pensar en el reducido tamaño de la bata médica que la cubría–. ¿Qué te parece si vamos a buscarte algo de ropa a mi habitación? Seguro que encontramos algo provisional que pueda servirte –sonrió, pensando en que de hecho era bastante improbable que su armario escondiera alguna prenda de la talla de aquella monada de chica. Parecía tan pequeña y dulce... vestirla con sus camisetas de superhéroes y sus pantalones desgastados sería una ofensa para el mundo. Quizá podía coger algo de la habitación de su madre, algo que no fuera a echar en falta inmediatamente.

Decidido, Daniel se levantó del suelo. Le parecía que hacía una eternidad que se había arrodillado en él para abrir la caja, pero a penas hacía unos minutos de eso. Observó a Izzy desde arriba, aprovechando el ángulo para fijarse en su preciosa e impoluta melena rubia, y ocultó una sonrisa antes de acercarse al pequeño mueble de la entrada. Sacó de él el robot circular que se encargaba de limpiar el suelo y lo conectó para que se encargara de recoger las bolitas de corcho que había esparcidas por todas partes. En cuanto la máquina se puso en marcha, volvió a reunirse con Izzy y le tendió una mano.

¿Vienes conmigo, por favor? –le pidió, dedicándole una mirada amable.

Be O'hazard playin' Necart



I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Mar 19 Abr - 3:06

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

Izzy se sentía triste; con tan solo unas palabras de aquel chico, que le hacían sentir que no era querida allí. Sus sentimientos eran muy simples, sólo dependían de Daniel. Ella solo le tenía a él, estaba predeterminada para quererle, y si la persona que quieres te rechaza, bueno, eso causa un gran dolor. Daniel parecía sin saber que decir y eso no ayudó a Izzy, sin embargo cuando escuchó las palabras de él, alzó su mirada y se sonrojó levemente ante el tacto de los dedos del chico en su piel. Ella le sonrió ligeramente, aunque sus ojos seguían ligeramente vidriosos. Decirle que no podía seguir así, le hizo ladear la cabeza sin entender. ¿Se referiría a la ropa? Ella no tenía ningún problema con vestir esa bata u otra cosa si él quería.

¡Me encantaría! Cualquier cosa que Daniel quiera está bien.– Dijo ella, algo más animada, comenzando a mover su cola, que demostraba que volvía a sentirse a gusto con la situación.

Cuando Daniel se levantó, ella lo observó curiosa, sin saber a donde se dirigía. Sacó algo de un mueble que había y ella observó curiosa el objeto y se sorprendió cuando se puso en marcha. Se movía solo por el suelo y absorbía las pequeñas bolitas blancas que salían de la caja. Izzy lo tocó con un dedo, indecisa, y lo separó rápidamente, como si creyera que eso le haría algo de regreso. Rió levemente cuando vio que no. El movimiento del objeto le resultaba francamente divertida. Daniel se había acercado a ella de nuevo y le tendía una mano. Ella asintió efusivamente ante su pregunta y agarró su mano, siendo levantada del suelo sin apenas problemas.

Cuando Izzy se paró de pie en el suelo, sus piernas fallaron momentáneamente y agradeció tener a Daniel cerca, que la agarró antes de que cayera del todo. – Lo siento, no estoy acostumbrada a estar de pie.– Dijo ella, con una sonrisa de disculpa. Probablemente era la primera vez que se mantenía en pie por sí misma. Izzy miró a los ojos a Daniel, debido a que estaban algo más cerca ya que él la había agarrado para que no cayese. Ella sonrió.– Me gusta cuando Daniel sonríe.– Se sinceró ella, a pesar de que sólo había visto un par de sonrisas suyas, era algo que le gustaba. Después, no le costó demasiado andar, pero Daniel la acompañó agarrando su mano.

Primero fueron a una habitación que realmente no parecía la suya y estuvieron probando diferentes prendas. Daniel le dio algo que calificó como ropa interior, aunque no consiguieron que nada le quedase bien por la parte superior. Parecía que aquellas prendas eran de una mujer, con más pecho que ella. Daniel parecía realmente avergonzado, porque ni siquiera la miraba cuando se cambiaba y era Izzy la que tenía que decirle qué le quedaba bien y que no. Finalmente, Izzy acudió a Daniel, que estaba de espaldas, cuando encontró algo que le quedaba bien. Se acercó a él por la espalda, dándole un par de golpecitos para que se girara.

¿Esto me queda bien?–  Le preguntó, esperando que se girara para mirarla. Había encontrado un   vestido de flores de colores claros, que si bien era algo corto, como Izzy era algo bajita, le quedaba a una longitud aceptable.– ¿Te gusta?– Preguntó ella, sonriendo ligeramente.Su cabello rubio caía por sus hombros y se fundía con los colores del vestido, aunque ella no sabía si le quedaba demasiado bien. Se sentía ligera. – Sólo tengo un problema. Me siento algo incómoda.–  Izzy se dio la vuelta ligeramente, mirando su cola que salía por debajo de la falda, pero que oprimía su nacimiento y le dolía. Pero no quería cortarlo ya que no era suyo. ¿Qué podía hacer?

Be O'hazard playin' Necart


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Mar 26 Abr - 0:19

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

Si de algo podía presumir Daniel era de tener reflejos bastante rápidos -algo que llevaba entrenando durante años al jugar a videojuegos en realidad virtual-, y nunca se alegró más de tener aquél súperpoder de pacotilla que cuando pudo ayudar a Izzy cuando ella trastabilló al ponerse en pie por primera vez. Sinceramente, aquello le pareció de lo más adorable, así que se apresuró a negar con la cabeza cuando ella se disculpó por su momentánea falta de equilibrio. No le importaba ayudarla, para nada. De hecho, le resultaba extraño y satisfactorio tener a alguien a quien ayudar. Así pues, Daniel inició la marcha hacia la habitación de su madre sin soltar la mano de la androide. Al tenerla cogida de aquél modo, pudo estudiar con más detenimiento la textura de su piel. No es que le hubiera dado la mano a muchas personas antes, pero estaba seguro de que no había ninguna diferencia entre eso e Izzy. Su piel -o su imitación de piel-, parecía humana hasta en el más ínfimo detalle: las huellas dactilares, la suavidad, el calor, la textura... Si no fuera porque ya había pulsado aquél botón que tenía justo encima de la cola, habría comenzado a pensar que le habían dado gato por liebre y que aquello no era ningún androide, sino una chica real.

Es aquí –indicó al llegar a la habitación de su madre. Corrió la puerta del dormitorio (sí, su madre tenía tal obsesión por la cultura oriental que había hecho que todas las puertas del apartamento fueran corredizas, y Daniel aún tenía que dar las gracias porque no lo obligaba a dormir en un futón).

Tras soltar la mano de Izzy y asegurarse de que podía permanecer en pie por si sola, Daniel se acercó a la mesita de su madre y buscó algo de... de ropa interior. Solía hacer la colada muchas veces, así que sabía perfectamente dónde estaban aquellas prendas que su madre no utilizaba, ya fuera porque había escogido la talla errónea o porque se había arrepentido de comprarlas. Cuando consiguió un conjunto impecable, se lo tendió a Izzy. Procuró no mirarlo aún cuando sabía cómo era y rezó en silencio, esperando que fuera la talla adecuada.

En esta parte del armario... –apuntó, abriendo una de las puertas del mueble para dejar a la vista una buena pila de ropa perfectamente plegada– encontrarás la ropa que puedes ponerte. Escoge cualquier cosa, lo que más te guste.

Una vez le hubo indicado todo a Izzy, Daniel titubeó y se metió las manos en los bolsillos delanteros de los pantalones, un gesto al que recurría cuando estaba nervioso. ¿Debía abandonar la habitación y dejar a la chica sola? Quería quedarse cerca por si necesitaba ayuda con algo, pero lo último que deseaba era violar su intimidad. Al final, la opción más razonable fue permanecer en el cuarto pero dándole la espalda a Izzy mientras ella se cambiaba. Le dio todo el tiempo que necesitó y permaneció tan en silencio que, para su desgracia, podía escuchar el siseo de las prendas al deslizarse sobre el cuerpo de la androide. Tuvo que cerrar los ojos con fuerza para asegurarse de mantener a raya su propia mirada.

En cuanto sintió el delicado toque de los dedos ajenos, Daniel se dio la vuelta y contempló a Izzy. Dejó escapar un pequeño suspiro, porque la imagen de aquella chica resultaba realmente evocadora. Era pura dulzura, tanto por su inocente sonrisa como por los suaves tonos de la prenda que había escogido. Prenda que, por cierto, parecía estar hecha a medida, pues se adaptaba a cada una de sus curvas de forma no demasiado provocativa, pero lo suficientemente bien como para que lo luciera mucho mejor que cualquier modelo de moda. Además, las orejas y la cola le añadían un toque salvaje y tierno al mismo tiempo... aunque según le indicó, también le producía molestias.

Oh –exclamó al comprender el problema–. No te preocupes por eso, ahora mismo pensaremos en algo para solucionarlo –y, tomándola de nuevo de la mano a pesar de que había quedado más que claro que ya podía caminar por ella misma, la condujo fuera de la habitación de su madre y la guió hasta su propio cuarto–. Vale, te advierto que esto está bastante desordenado, así que... bueno, no te asustes, por favor –le rogó antes de correr la puerta y mostrar la leonera que era su habitación–. Espera, subiré las persianas... –cuando se percató de que las tenía todas bajadas para impedir que la luz solar le reflejara en los ordenadores, caminó hasta el mando que controlaba las ventanas y subió todas las persianas.

Con toda aquella luz natural, la habitación parecía incluso más desastrosa: había un par de recipientes de comida a domicilio sobre el escritorio, todos sus bocetos e ilustraciones continuaban escampadas en la mesa de dibujo, su cama estaba sin hacer y el pijama era un lío de prendas enredado en el suelo.

Normalmente soy más ordenado, pero este fin de semana mi madre ha estado fuera y me he relajado un poco –intentó excusarse, y caminó rápidamente por toda la habitación intentando recoger todo lo posible. Tiró los recipientes de comida a la basura y arrojó su pijama al cesto de la ropa sucia como si se tratara de una canasta–. ¿Dónde tendré las tijeras...? –se preguntó a si mismo y, tras abrir un par de cajones del escritorio, las encontró–. ¡Voilá! Ven aquí, Izzy, te ayudaré con eso.

Cuando la androide se acercó, Daniel tomó la parte de atrás del vestido con mucho cuidado y usó las tijeras para abrir un tajo justo en el punto donde nacía su cola. Tensó la mandíbula al ver el vestido roto, pero le quitó importancia. Su madre no iba a usarlo jamás, y lo importante por el momento era que Izzy estuviera cómoda.

¿Qué tal ahora?    

Be O'hazard playin' Necart



I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Lun 2 Mayo - 21:25

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

Después de buscar durante unos minutos entre las prendas de su madre, Daniel pareció encontrar un conjunto de ropa interior que podría irle bien a Izzy, ella se lo probó y comprobó que le estaba medianamente bien. Al menos nada se le caía, y parecía rellenar esa parte superior adecuadamente. Aunque observando los demás, diría que ese era el más pequeño que habían podido encontrar. La rubia asintió contenta cuando Daniel le comentó de donde podía coger la ropa y se acercó a los montones, cogiendo alguna que otra prenda y observándola. Se probó algunas cosas, hasta encontrar aquel vestido floral con el que realmente se sentía cómoda, y después dobló como mejor supo las prendas que había desordenado. Después acudió a Daniel, y aunque no le respondió a su pregunta, Izzy creía que su mirada valía para sentirse satisfecha. Parecía que le quedaba bien y más aún, que a él le gustaba también. Aunque tuviera ese pequeño problema con su cola.

Él la sacó de allí, de nuevo de la mano, lo que hacía que la rubia sonriese y su cola se moviese, contenta, por sentirse, aunque fuera un poco, más cerca de aquel chico. Sus advertencias la hicieron mirarle con un rostro lleno de curiosidad, que se asomó curioso dentro de la habitación, aunque en principio sólo veía oscuridad. Izzy se quedó en el marco de la puerta mientras veía el cuerpo de Daniel acercarse a una de las ventanas y ella agachó la mirada rápidamente, porque sus ojos nunca habían visto  el sol. Ella se tapó los ojos, que le picaron repentinamente, y fue retirando las manos de sus ojos poco a poco. Había demasiada luz, pero era ciertamente preciosa.

Es la primera vez que veo tanta luz.– Comentó ella, parpadeando levemente y frotándose un poco los ojos, para poder acostumbrarse mejor a aquella luz tan potente. Izzy rió levemente cuando vio al chico recogerlo todo tan rápidamente, y le dejó unos minutos para poder recoger las cosas. De mientras se fijó en las estanterías; llenas de libros, videojuegos y figuritas de diferentes personajes que ella desconocía. Aunque llamaban mucho su atención. Sin embargo, no tuvo demasiado tiempo de preguntar sobre ellas, porque al escuchar que Daniel la llamaba, acudió rápida y contenta hacia él.

¿Seguro que está bien cortar esto? No es mío..– Comentó ella, algo apenada, porque no quería estropear las cosas de los demás, y porque se daba cuenta de que, en realidad, ella no tenía nada que fuera suyo en aquel lugar. Sin embargo, a Daniel no pareció importarle y realizó un corte en la parte trasera del vestido, a más o menos la altura del nacimiento de su cola y ella se encargó de sacarla con cuidado hacia arriba y después al exterior. Se sintió más libre y más ligera, pudiendo mover con libertad su cola y sin sentirse oprimida.– ¡Genial! Ya estoy mucho mejor.– Dijo, mientras daba un par de vueltas sobre sí misma, sonriendo. Después se acercó a la ventana, que estaba abierta y con las persianas subidas y dejó que el viento moviera sus cabellos y refrescara su rostro, observando un montón de casas y de niños jugando por las calles.

Este lugar es muy animado.– Dijo y se metió hacia el interior, sentándose sobre la cama deshecha de Daniel, que aún así, encontró muy cómoda.– Como dije antes, estoy aquí para servirte. Sólo tienes que pedirlo.– Dijo ella, porque a decir verdad, no sabía si él quería preguntarle algo o mandarle algo, o siquiera si había olvidado esa parte. Pero ella obedecería cualquier cosa, y llevaría a cabo las funciones para las que fue creada. ¿Estaría Daniel de acuerdo con eso? Se suponía que sí, después de todo, él era su dueño.

Be O'hazard playin' Necart


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Mar 10 Mayo - 14:56

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

Daniel sonrió una vez más cuando vio a Izzy dando vueltas sobre si misma, aparentemente satisfecha con el pequeño cambio que habían hecho en el vestido. Ahora que estaba adaptado a ella, lo llevaría de forma mucho más cómoda. Y lo cierto es que se sentía bastante bien por haberla ayudado -aunque fuera con algo tan nimio como aquello-, pues la androide resultaba tan alegre y animada que su mera sonrisa se convertía en un gran premio. Así, Daniel la siguió con la mirada mientras ella caminaba por el cuarto y se aproximaba a una de las ventanas abiertas. El cabello rubio se le meció con la brisa, de forma que parecía formar un aura dorada que le enmarcaba el rostro de facciones suaves. Le resultaba curioso, y entrañable al mismo tiempo, que la muchacha se asomara así al exterior. Lo cierto era que Daniel ya no le prestaba atención a las calles, y si se paraba a pensar sobre ello, podía apostar a que nadie lo hacía. Las personas poseían demasiadas cosas que distraían su atención del mundo real, de las cosas simples, cotidianas y reconfortantes. Sin embargo, Izzy se sentía traída por todo ello, ya que no había tenido la oportunidad de conocerlo antes. Resultaba paradójico que, aún siendo un ejemplo de la tecnología más avanzada, supusiera un cambio en el estilo de vida moderno.

Ahora ese vestido es para ti, así que no te preocupes –respondió el chico al mismo tiempo que se dejaba caer sobre la silla con ruedas del escritorio. Era como si aquella prenda hubiera estado hecha expresamente para Izzy en cuanto a medidas, así que como mejor podía aprovecharse era vistiéndola y no muriéndose de asco en un armario.

Cuando la chica se sentó sobre su cama, Daniel se tensó ligeramente. No es que le resultara incómodo o algo así, simplemente se le antojaba raro. Nunca había metido a ninguna chica en su habitación -ya fuera una amiga o alguna de sus inexistentes novias-, por lo que contar con una presencia femenina que no fuera la de su madre ya era bastante insólito. Y además, el hecho de que estuviera en su cama... en fin, no podía evitar que su mente tocara algunos temas que decidió apartar para no distraerse.

Ya, bueno... –murmuró, sintiéndose mal una vez más ante el hecho de que Izzy fuera un androide destinado a servir a alguien. ¿Qué haría con ella? No podía tenerla en casa durante mucho tiempo, así que debía pensar en algo... Quizá podía ir hasta la oficina del consumidor, allí lo asesorarían sobre cómo devolver el producto que había comprado por error. El problema es que estaba en el centro, y tendría que coger un metro o el autobús para ir. ¿Y qué haría con Izzy hasta entonces?–. Lo único que necesito ahora es saber si necesitas algo o tienes hambre –se le ocurrió decir de pronto para cambiar de tema. Como no había leído las indicaciones, no sabía si la androide necesitaría comer o beber–. Es decir, ¿tú comes? –preguntó con una sonrisa algo avergonzada, y alzó un mano para echarse algunos mechones de cabello hacia atrás–. Si mal no recuerdo... tengo algunas chucherías por aquí –Daniel se deslizó con su silla sobre el suelo y se aproximó hasta unos cajones. Rebuscó en ellos hasta encontrar lo que quería, y luego levantó en el aire una bolsa de plástico rellena de golosinas y gominolas de vivos colores–. ¿Te gustaría probar alguna? –le ofreció a Izzy.

Be O'hazard playin' Necart



I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Jue 26 Mayo - 20:56

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

Izzy se siguió sintiendo algo mal por aquel vestido, aunque Daniel le dijera que ahora era suyo. Le quedaba bien y parecía que se había llevado mucho tiempo en ese armario, pero quizás su dueña lo echara de menos. La rubia disfrutaba del aire fresco y de las figuras que veía moviéndose por la calle, pero no tardó en sentarse sobre aquella cama desecha. Ella quería cumplir lo que Daniel quisiera, aunque estaba diseñada para algo muy concreto, según él hablaba parecía que no se daba cuenta de qué tipo de androide era. Izzy se sorprendió de saber lo que quería saber, pero simplemente asintió efusivamente a su pregunta, con una sonrisa divertida.

Comía como cualquier persona normal, sólo era distinta su forma de digerirla. La comida se desintegraba en su estómago, dejándole la sensación de haberse saciado, pero sin tener que expulsar absolutamente nada. Sin embargo, Izzy no había comido nada aún, desde que había sido construida. Escuchó sobre esas chucherías y su memoria encajó la palabra con la imagen, pero no sabía a qué sabía. Conocía el concepto dulce, pero no conocía su sabor.– Sí, me encantaría. – Le dijo, emocionada, cuando le dio a probar chucherías de esa pequeña bolsa que sostenía. Izzy se levantó y se acercó hasta él, cogiendo la bolsa y observando cuales había. Cogió una pequeña fresa y la comió. –Está muy dulce.– Comentó ella, sonriendo. Era un sabor realmente delicioso, aunque le quedaban muchísimos sabores que probar y quería hacerlo.

Daniel.– Lo llamó ella, para que le prestara atención, de forma casual mientras elegía alguna que otra gominola.– Me alegra que te preocupes por mi pero, creo que no eres consciente de que tipo de androide soy.– Dijo ella, acercándose a su rostro para mirarlo de cerca. No parecía entenderla por los gestos de su rostro, así que ella resolvió su duda.– Soy un androide erótico; estoy aquí para satisfacerte.– Dijo ella, ladeando ligeramente su rostro, como si fuera lo más obvio del mundo. También podía desempeñar las tareas normales de un androide común, pero estaba hecha especificamente para eso. Izzy sonrió divertida y depositó un beso sobre los labios de Daniel, corto y dulce debido a que había estado comiendo gominolas minutos antes.

Un portazo, que parecía provenir del piso de abajo, y una voz femenina, llamaron la atención de Izzy que se sorprendió. No esperaba a nadie más, aunque él había mencionado a su madre. – ¿Quién ha llegado?– Preguntó, divertida y emocionada por conocer a alguien más. Aunque Daniel no parecía con esa intención.

Be O'hazard playin' Necart


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Hatshepsut el Miér 1 Jun - 1:25

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Daniel T.Cast
Con Izzy
En casa

Daniel se meció suavemente en su silla con ruedas, contemplando atentamente a Izzy mientras ella rebuscaba en la bolsa de chucherías para escoger una y llevársela a la boca. Cuando la vio sonreír tras descubrir el dulce sabor de la golosina, él sonrió también. Le resultaba imposible evitarlo: el comportamiento de la androide le resultaba gracioso, pero al mismo tiempo se sentía feliz por ver a alguien disfrutar así de cosas tan simples. Izzy no conocía prácticamente nada, y teniendo en cuenta cuál era su propósito de fábrica, lo más probable es que no le hubieran hecho aprender cosas sobre la política, las guerras o las tragedias que sucedían a lo largo y ancho del globo. Había sido diseñada para hacer feliz a la gente, por lo que ella misma tenía que ser feliz, y parecía que aquella técnica funcionaba. Daniel la contempló ensimismado, pensando que era bonita no solo por su aspecto físico, sino también por su entusiasmo y su inocencia. La envidiaba, pues a él también le gustaría vivir al margen de todo cuanto existía, descubrir las cosas buenas por primera vez, sentirse encantado por todo cuanto le rodeaba. Y, al mismo tiempo, sentía la obligación de protegerla, no porque fuera su dueño y estuviera en su posesión, sino porque era tan cándida que la sola idea de verla decepcionada o triste suponía una tragedia. Aunque, pensándolo bien, parecía un poco estúpido querer proteger a una criatura que, probablemente tuviera mucha más resistencia que él. Al fin y al cabo era una máquina sofisticada y perfecta, hecha con materiales resistentes y sistemas de tecnología punta. ¿Qué podía hacer por ella si no era más que un chico imperfecto, inseguro y que ni siquiera sabía cómo actuar ante aquella situación? Pensar en aquello hacía que se sintiera un poco hundido, pero no cambió la expresión de su rostro y siguió sonriendo y observando a Izzy, que configuraba una estampa preciosa bajo la luz del sol.

¿Hm? –Daniel había estado tan concentrado pensando en sus propias cosas que ni siquiera se centró hasta que su cerebro procesó lo que Izzy acababa de decirle. ¿Qué tipo de androide era? Aquella pregunta lo descolocó un poco, pero ni siquiera pudo ofrecer una respuesta, pues la propia chica la pronunció en voz alta por él–. Ah...

Daniel sintió que la sangre que corría bajo sus venas se detenía de pronto para comenzar a fluir hacia arriba, concentrándose en su rostro. Le quemaba toda la cara, y se sintió avergonzado al suponer que debía estar más rojo que un tomate. Una cosa era pensar en lo que era Izzy, en cuál era su propósito de fabricación, y otra muy distinta decirlo en voz alta, escuchar como ella lo decía en voz alta, para ser más concretos. Parecía haber algún tipo de fallo en todo aquello, como si unos labios tan delicados e inocentes como los de la androide no debieran hablar de aquél tipo de cosas. Pero lo había hecho, y Daniel sabía que era una estupidez sentirse incómodo por eso. Al fin y al cabo, y como Izzy había señalado, era un androide erótico, y su cabeza -o su base de datos- debía estar llena de datos sobre todo tipo de índole sexual.

Cuando recibió el inesperado beso en los labios, Daniel pegó la espalda al respaldo de su asiento y se quedó repentinamente tenso. Parpadeó un par de veces, confuso, y pensó en qué decir. Quería decirle a Izzy que no hacía falta que hiciera aquello con él, que no le debía nada ni tenía que hacer lo que se esperaba de su función, pero por otra parte quería admitir que había sido bastante agradable. La boca de la androide era tan suave y encantadora como parecía, y durante un breve instante, Daniel se preguntó si podría besarla de nuevo. Sabía que a Izzy no le importaría (o, más bien, que no estaba hecha para que aquello le importara), pero había algo en su conciencia que aún se resistía a aprovecharse de aquella encantadora muchacha.

Izzy, eso ha sido... –comenzó, y levantó una mano para acariciarle suavemente el pelo, deslizando los dedos por un finísimo mechón de cabello rubio. Al hacer aquello sintió un curioso cosquilleo en el estómago, y no era del todo desagradable. Sin embargo, se detuvo en seco cuando escuchó movimiento en la entrada de la casa. El cerebro se le paró de pronto (por enésima vez en a penas una hora), antes de comenzar a trabajar a toda velocidad para salir airoso de la situación–. ¡Es mi madre! –susurró, exaltado, y se escurrió de la silla para acercarse a la puerta de su cuarto. Asomó la cabeza fuera de la habitación a tiempo de escuchar a su madre -“Daniel, ¿dónde estás, mi pequeño enano? Ven a darle un beso a tu madre”- e hizo una mueca de desagrado. Luego volvió a mirar a Izzy y apretó los labios con nerviosismo–. Tienes que hacerme un favor muy importante –le pidió, y se acercó a ella para contemplarla de cerca. La tomó por las manos y se las estrechó con cuidado–. Mi madre no sabe que te he comprado, y es probable que se ponga un poco histérica si se entera... –“antes de que logre deshacerme de ti”, continuó una vocecita cruel en la cabeza de Daniel, pero él se negó a pronunciar algo tan desagradable. En su lugar, dijo–: ahora mismo. Así que tenemos que mantener tu presencia en secreto, por lo menos de momento. ¿Crees que podríamos conseguirlo? –el chico sonrió, intentando pensar en que después de todo no era tan poco factible que Izzy pudiera pasar desapercibida durante unas horas, quizá el día entero. Al fin y al cabo, su madre jamás pisaba su habitación, pues para ella era “un lugar inhóspito y lleno de desorden”.  

Be O'hazard playin' Necart



I have two rules: First I'm never wrong. Second, If I' wrong... back to the first rule.


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
390

Localización :
Hamunaptra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Zoldyck el Jue 2 Jun - 0:52

I'll be there
1. Paquete sorpresa
Izzy
Con Daniel
En el nuevo hogar

Aunque el androide pudiera parecer una chica inocente e ingenua – que lo era–, no era tan parada e inocente en otros temas. Después de todo tenía ciertos conocimientos en su cabeza, que una chica de su edad no tendría. Su personalidad podía ir de una a otra, pero siempre era la misma chica, más o menos inocente o seductora, como cualquier persona normal. Le gustaba sentir como Daniel la miraba, aunque su mirada parecía más como la que miraba a una niña pequeña que a una mujer; de entre otras cosas, eso fue lo que le despertó el pensamiento de que él no se daba cuenta de qué tipo de androide era. Por eso se levantó y se acercó al chico, diciéndole aquello. Le hubiera gustado darle un beso más largo, más intenso, pero quizás, con aquella revelación y con la sorpresa del beso, él la rechazara. E Izzy no quería sentirse así. Cuando ella lo miró, sólo sonrió, divertida.

A pesar de que parecía sorprendido, parecía que el beso le había gustado. Él acarició levemente su cabello, ella sonrió de forma coqueta. Si no hubiera sido por aquel timbre, ella habría vuelto a besarlo, quizás hubiera llegado a más; eso era lo que quería ella, para lo que estaba hecha, pero quizás no era la idea de Daniel. La rubia se separó levemente de él al escuchar el timbre y su cola se movió, interesada, al escuchar que era su madre. Miraba la puerta como si pudiera abrirla y bajar las escaleras para conocer a esa mujer, ganas no le faltaban, pero las palabras de Daniel le decían que no quería lo mismo que ella.  Izzy se sintió bien cuando él le dijo que le pediría un favor importante, y entrelazó sus dedos con los del moreno cuando éste estrechó sus manos.

Se sintió confiada y esperó por sus palabras, con una sonrisa radiante en sus labios. Estaba feliz de poder estar tan cerca de él, por haberle besado sin ser rechazada. Sentía una extraña calidez en el pecho que no entendía, pero que era agradable. Pero sus últimas palabras, su petición hizo que su rostro se entristeciera levemente.

¿No voy a poder salir de aquí?– Preguntó ella, sintiendo como sus orejas felinas se agachaban ligeramente. Era como una recién nacida y no podía investigar todo lo que quisiera porque no podía ser vista. Izzy finalmente asintió y soltó el agarre que había entre las manos de las dos, para andar silenciosamente hacia la cama y subirse allí, sin hacer ruido. La rubia miró de nuevo por la ventana, mirando el cielo azul, las nubes y los pájaros. No quería levantar la voz y temía que cualquier sonido que hiciera pudiera resultar algo malo para que aquella mujer se diera cuenta de su presencia.
Be O'hazard playin' Necart


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
2292

Localización :
Lucis.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: When the sun goes down.

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.