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Scusa ma ti chiamo amore

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Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Lun Sep 07, 2015 2:50 am


Scusa ma ti chiamo amore
Plot | 1x1 | Realistas
"El amor nunca tiene edad" "Uno nunca sabe cuando puede llegar el amor verdadero". Simples frases hechas que siempre han servido como armas de esperanza o consuelo para los miles de millones de personas que despiertan cada día en cada punto del globo sin saber a ciencia cierta cuando será su turno en la gran lista de improbabilidad. Y es que dicen que en toda tu vida, solo hay seis personas con las que uno es totalmente compatible, y que de todas ellas conocemos solo a dos. ¿Cómo darse cuenta de que es esa la persona? Algunos lo saben al instante, otros tardan años en ver que siempre la han tenido delante y los últimos, más pesimistas, han dejado de buscarla.

Theodore Price nunca se había planteado su sexualidad. Deportista, agraciado físicamente y con una personalidad bondadosa, era autentica miel para todo el sector femenino. Pero la imaginación es muy poderosa y las hormonas tienen voluntad propia siendo, en época de revolución, de lo más traicioneras. Así fue como, con la única compañía de su mejor amigo -y guía en el "mundillo"-, terminó celebrando su diecisiete cumpleaños en un club nocturno donde la entrada era exclusivamente para hombres.

Alessandro Moretti es un hombre con los pies en la tierra. No cree en cuentos de hadas ni en el destino; es un hombre casado con su trabajo por más tiempo del que puede o quiere recordar y que ha reducido su vida personal a un simple día de aislamiento en su ático de Santa Mónica, donde disfruta solitario del resultado de una vida laboriosa. Arrastrado por uno de sus compañeros entusiasta de más tras una cena de negocios, cuenta los minutos para volver a su tranquilidad permanentemente controlada.

Ninguno frecuenta nunca esos lugares. Uno por costumbres, el otro por falta de interés. ¿Fuerza entonces el destino esos encuentros con una de las seis personas cumpliendo así el dicho o se trata solo de una simple coincidencia? ¿De un error no tan efímero como ninguno de los dos puede llegar a imaginar?

Personajes
Alessandro Moretti| David Gandy | 42 años | Mad
Theodore Price | Dylan Sprayberry | 17 años | Mérida


Cronología




Última edición por Mr. Madness el Lun Abr 04, 2016 6:21 pm, editado 7 veces


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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Lun Sep 07, 2015 11:04 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Su dieciseis cumpleaños estaba siendo inmejorable: El temprano regalo de sus padres, las innumerables felicitaciones, la barbacoa con sus amigos… sin embargo lo mejor del día aún no había llegado. La espera se le hizo eterna, sentía como si las agujas del reloj corrieran en sentido levógiro, bailando la danza de la burla frente a sus ojos. Mark no paraba de repetirle que aquello era lo mejor, que iba a merecer la pena la espera.

Puede que Theo no lo admitiera en voz alta, pero llevaba esperando aquello meses. Sus pensamientos se desviaban con una facilidad increíble a escenas y momentos que nunca antes imaginó y necesitaba saber si todo era fruto de su socarrona mente o si por el contrario era un detalle en el que no había reparado antes. Le costó mucho proponérselo a su mejor amigo, a pesar de que este acepto encantado y mostraba incluso más emoción que él mismo.

Mentiría si dijera que no estaba nervioso cuando se miró al espejo y el vidrio le devolvió la imagen de un juvenil chico vestido con una camisa azul que dibujaba formas en un tono más oscuro, cuyas mangas se encontraban dobladas hasta los codos, unos vaqueros que se ajustaban al ancho de sus piernas y terminaba en unos zapatos de un marino oscuro-No pareces un crio-se dijo a sí mismo, cuadrando la mandíbula, una pobre forma de intentar convencerse de que aquella frase era cierta y de que no haría el ridículo al llegar al lugar.

Para cuando un estruendoso pito se escuchó en la puerta de su casa, él ya se había cambiado el pelo seis veces y seguía sin convencerle. De nuevo el horrible sonido le informó de que Mark no iba a esperarlo mucho más tiempo y a la carrera, bajo las escaleras de su casa, tanteando todos sus bolsillos, asegurándose de que tenía lo necesario.

-¡Adiós mamá!-exclamó saliendo por la puerta, cuando vio que las intenciones de ésta eran detenerlo y hacerle un interrogatorio previo, se había librado por muy poco. Se subió al coche el cual arrancó de inmediato.

“Wao, estás genial… casi aparentas dieciséis y medio” Cuando su amigo comenzó a hablar tuvo la esperanza de haber acertado, pero escuchar su burla final le hizo soltar todo el aire que había hinchado de orgullo su pecho-Muy gracioso-acompañó sus palabras de un puñetazo a la altura del hombro-Admite que tienes miedo de que te haga la competencia-aquellas palabras- que consiguieron arrancar una carcajada de su acompañante- sonaban más despreocupadas de lo que en realidad se sentía, ni si quiera sabía si entraba dentro de "la competencia".

Tras unas breves instrucciones de que lo siguiera sin hacer ni decir nada, y tras un auténtico duelo de miradas con el portero, consiguieron entrar al lugar y pronto sus ojos se pasearon por todo el interior, lleno de luces parpadeantes, con una media sonrisa.

Hubo tres ocasiones en las que se sintió perdido y sin saber que hacer: La primera cuando Mark había ido a por bebidas para ambos, tardando aproximadamente veinte minutos; La segunda cuando se paró más de media hora a hablar con un grupo de hombres, momento en el que él apenas pudo hacer otra cosa que mirar a su alrededor y lanzar alguna que otra sonrisa que finalmente no sirvió para nada; Y la última y actual cuando Mark había ido al aseo.

Ellos no eran como las chicas, no se acompañaban al baño, y por eso había declinado su oferta de ir él también, decidiendo esperarlo apoyado en una columna. Pero tras quince minutos empezó a pensar que no había sido una buena idea. Su pierna se movía rítmicamente, y su mirada estaba clavada en la zona en la que los bailes- similares a las orgías- estaban a la orden del día.
Él no se consideraba una persona aburrida, además ¡Era su cumpleaños! Y se suponía que estaba en una fiesta, no en un funeral. Tomo aire y con la vista fija en la pista comenzó a caminar hacia allí.

Como todo en la vida, cuanto más deseas algo, más se complicarán las cosas para que lo consigas. Se había centrado tanto en su objetivo que apenas se había dado cuenta de la persona que pasaba por su lado, terminando en un choque-totalmente embarazoso y torpe de su parte- con un hombre, derramando su segundo cubata tanto por la camisa propia como por la contraria “La fiesta del Roncola” pensó para sus adentros.

El corazón comenzó a martillearle el pecho y sintió un leve temblor en las extremidades inferiores-Lo lo siento-se apresuró a disculparse, mientras alzaba las manos, como si estas fueran una especie de paño y pudiera limpiar la ropa del contrario con solo tocarlo, cuando se dio cuenta de que era una estupidez las bajo avergonzado-Yo, no te vi, disculpa, puedo…-sus ojos se pasearon por todas las facciones del atractivo hombre, intentando averiguar como de enfadado estaba-Puedo arreglarlo, pediré algo en la barra, lo, lo solucionare-su voz sonaba con cierto nerviosismo, el cual tiro por tierra todos sus anteriores intentos de parecer un adulto.

Aunque había propuesto él mismo ir a la barra, sus pies fueron incapaces de dar un solo paso. Se quedó clavado en el sitio esperando… ¿Recibir un puñetazo?
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Última edición por Mérida el Jue Sep 10, 2015 6:58 pm, editado 2 veces


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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Mar Sep 08, 2015 12:40 am

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
Estaba enfadado, pero no con él, sino consigo mismo por haber sido tan fácilmente influenciable pues estaba firmemente convencido que el acabar ahí aquella noche no había sido culpa de nadie más que de él mismo.

---

No voy a ir.—
Ah venga... Ale, ¿Sandro?.—
No vuelvas a llamarme así si quieres conservar tu trabajo.—

Negó con la cabeza, tan seguro como su rostro lo reflejaba. Manos enfundadas en los bolsillos, no iba a mover un solo músculo a la zona a la que Rafael intentaba arrastrarlo. Maldecía mil y una veces sobre la tumba de su difunta abuela el haber revelado su sexualidad al expresar aquel día el poco interés que tenía en una cena y un posterior jacuzzi con las modelos de la campaña recién finalizada. Aquel diseñador que trabajaba para él y que posiblemente le llevaba la suficiente edad como para ser su tío, lo había tomado con una extraña fijación. Primero el coqueteo constante y luego la resignación a tener un simple "amigo gay" con el que hacer "cosas de gays". ¿Cuando había decidido él que quería encajar en un prototipo tan absurdo como auto-humillante?

Pues que sepas que me emborracharé, ¿y sabes quien será el culpable si me mato en un accidente de coche?.—
No me importa, llama a un taxi.—
Agh... venga hombre, no seas amargado. Media hora, ¿de acuerdo? media hora y nos vamos. Allí dentro hay reservados, nadie te va a molestar... Ale, eh, Ale, mírame. Me lo debes, te conseguí la campaña.—

No entendía la insistencia, aunque por como actuó cuando el italiano finalmente accedió -muy a regañadientes- Alessandro pudo ver demasiado obvias las intenciones del joven que lo acompañaba. Todo lo mezclado con alcohol y engaño era poco por imaginar pasando por la mente del rubio de confianzas aligeradas por la botella de champagne que habían abierto apenas media hora antes con su nuevo cliente.

Las chaquetas posadas sobre uno de los sofás del reservado, una botella de bourbon en la mesa y algunas conversaciones banales sobre trabajo con una música que le daba a Rafael la excusa perfecta para acercarse de más al tener que hablar. Alessandro sentía el cansancio en cada músculo cubierto por la perfecta fachada que el traje dibujaba sobre su cuerpo. Mirando las manecillas de su reloj de muñeca, rechazó cada una de las veces que el muchacho lo invitó a bailar por una razón obvia; salir de allí se había convertido en su mayor interés y la botella era una extraña batería que aceleraba el tiempo allí transcurrido.

"Vuelvo en diez minutos, santa Teresa ¿siempre eres tan aburrido? joder". Quizás cansado de afrontar tanta negativa y un tanto irascible ayudado por el alcohol, su empleado había desaparecido hacía unos veinte minutos -descontando la media hora que ya habían estado allí- en dirección a la pista de baile. Alessandro observó la botella y la cubitera ya vacía. Resopló levantándose del sillón donde se había postrado desde la entrada intentando divisar sin éxito en aquel mar de lascivia y hormonas a alguien parecido a un empresario despechado. Desabotonándose los primeros dos botones de su camisa dado al calor que todos aquellos depredadores sexuales producían en un lugar cerrado, resopló de mal genio dispuesto a irse. "No tengo tiempo para esto" se dijo una y otra vez, dando vueltas por el mismo, sintiéndose a su vez responsable por el muchacho.

No obstante no iba a esperar mucho más. La botella estaba a punto de terminarse (más por colaboración de su ebrio amigo que la propia a pesar de haber salido de su bolsillo) y cuando esta llegase a su fin, también lo haría su paciencia. Tomando la cubitera con peor humor al comprobar que los camareros no eran tan eficientes como el otro le había prometido tras haber llamado y no recibir respuesta alguna, bajó las escaleras esquivando como mal pudo en un espacio muy reducido a todo aquel que acercaba sus manos y traseros -entre otras partes- en dirección a la barra.

Pero había algo que sabía a ciencia cierta, algo por lo que se había vuelto un maníaco del orden y es que sabía que si dejaba algo al azar, iba a salir mal si podía hacerlo. Su mandíbula se apretó al notar una de esas combinaciones verterse sobre aquella camisa que valdría más de lo que aquel estúpido podía cobrar en un mes —¡Vaffanculo! ¿¡Cazzo fai?!.— Gritó exasperado mirando el desastre adherirse a su piel. Por mala suerte para él -y buena para el muchacho- el grito quedó ahogado entre la multitud que reía y gritaba como locos en celo. Por un segundo, estuvo seguro de que aquel inepto intentaba disculparse, mas no tenía tiempo ni ganas de quedarse a escuchar aquellos ladridos por lo que hizo un gesto cabreado para que lo dejase en paz, alejándolo. Llegando hasta la barra para exigir más hielo y buscando una servilleta con la que arreglar aquel desastre, el hombre intentó tranquilizarse para no volverse y desahogarse con aquel desgraciado, o con Rafael, al que volviese a ver primero. Sabía que no tenía que haber entrado ahí-
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Mar Sep 08, 2015 1:50 am

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Con los ojos convertidos en una simple rendija-el temor a un daño físico era real- vio el enfadado rostro del hombre exclamar algo, el ensordecedor sonido que les rodeaba le impidió identificar las palabras y no fue capaz de leerle los labios, (en realidad si los leyó, pero el resultado fueron palabras que carecían de significado para él).

Para cuando relajo el gesto, al darse cuenta de la ausencia de dolor, así como de daño en el rostro- o en cualquier otra parte de su cuerpo- el hombre ya se había perdido entre la multitud. Se giró con rapidez para intentar seguirlo con la mirada y en ese momento, deseó que Mark apareciera y lo distrajera con cualquier cosa, así al menos no haría la tontería que estaba a punto de hacer, pero al parecer su amigo ya había encontrado su propia diversión.

Se desplazó tras él todo lo rápido que pudo, esquivando a la gente y llevándose unos cuantos pisotones de regalo. Lo único que veía entre la multitud era su coronilla, suficiente para llegar unos segundos después a la barra y apoyar uno de sus brazos en la misma, mirándolo y abriendo la boca, para volver a emitir una disculpa-en ese momento su brillante idea parecía estar fundida-Oye, lo siento de verdad-dijo rápidamente, enderezándose, no parecía haber forma de que su postura volviera a parecer la del principio, los segundos que había estado con cara de idiota no iba a poder borrarlos pero al menos si…¿Arreglarlos?

Sus ojos volaron hasta el desastre de la camisa, tragando saliva como solo se hacía en las películas de terror-Déjame que te ayude-acompaño sus palabras con una inclinación sobre la barra, para alcanzar una servilleta de tela, aprovechando que los camareros se encontraban totalmente absorbidos por el trabajo y no les estaban haciendo ningún caso. El siguiente paso era sencillo, inclinarse sobre él y arreglar el desastre, sin embargo cuando volvió a centrar su mirada en la de aquel hombre, que con toda seguridad era mayor que él, se sintió pequeño, no como una persona de diecisiete años, sino como un niño de diez.

Estiró la mano que tenía la servilleta y la dejo a medio camino entre ambos, para que no fuera su decisión el cómo actuar, podía dejarse ayudar o al menos coger dicha ayuda. No destacaba por tener una personalidad tranquila, y todo el mundo sabe que en las situaciones de nervios las palabras nunca serán las más acertadas-Puedo, puedo invitarte a algo como disculpa-ofreció- estaba dispuesto a dejarse la paga en la causa- aunque no era confianza lo que desbordaban sus palabras precisamente.

En sus labios se plasmó una sonrisa pequeña, que no estaba muy claro si era por la necesidad de que el hombre le dijera que estaba disculpado o por la cantidad de nervios que lo estaban consumiendo.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Mar Sep 08, 2015 8:57 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
El aire se escapó por su nariz, exasperado mientras esperaba a que el camarero le atendiese sin demasiado éxito. Precisamente por cosas como aquellas era que nunca salía de la seguridad de su casa. Niñatos insinuándosele, niñatos estropeando sus trajes; todo venía a reducirse a problemas cuando el sol se ocultaba.

Sus ojos se quedaron fijos en el escueto ser que se apareció frente a él; tuvo que pararse a observarlo sin interés alguno en sus palabras, simplemente intentaba reconocer si de verdad era aquel idiota para preguntarse cuan poco amor propio había de expresar hacia si mismo volviendo a molestar ¿acaso quería problemas? —Déjalo así, déjame en paz.— masculló de mala gana con un resaltable acento extranjero, fruto de la poca templanza que le quedaba. Viendo ahora las luces de neón de la barra reflejadas en el muchacho, vio que su camisa también había quedado manchada; desde luego no tan cara -y mucho menos elegante- como la suya, pero había claros indicios de que no había salido impune de sus actos. Quizás fue aquella visión lo que hizo que el hombre relajase el gesto y la postura, defensiva en un principio, para tomar la servilleta.

Si aquella no estuviese siendo la noche más molesta de su vida, aquella "broma" (pues realmente no veía como otra cosa que el muchacho estuviese insinuando algo semejante) le hubiese hecho soltar una carcajada o, al menos, sonreír. —No bebo gasolina, gracias.— Pronunció un tanto más calmado, aunque con un gesto que no indicaba la misma cosa. Tomó la servilleta para intentar limpiar sin demasiado éxito la superficie húmeda. Su labio superior se elevó en un más que dennotable expresión de asco al sentir el alcohol pegándose contra su fría piel.

Llénalo.— Le gritó al joven tras la barra que por fin se había acercado, necesitando emplear aquel tono para poder salir de aquella aparente invisibilidad que el lugar otorgaba si los decibelios de tu voz eran menores a los de la música. Al girarse hacia el muchacho, el cual seguía con aquella estúpida sonrisa en el rostro, Alessandro tuvo que morder la cara interior de su mejilla para que su rostro no cambiase en absoluto. El muchacho parecía inocente, joven quizás para un lugar como aquel. Aunque si estaba dentro no iba a ser él quien cuestionase dicho hecho, pero sobretodo le transmitió un extraño sentimiento de ternura en su afán por ser perdonado -algo que obviamente achacó al alcohol ingerido y los remordimientos posteriores al enfado-. Tomó otra servilleta para tendérsela a él, siendo esto lo más cercano a una disculpa que el desaliñado iba a obtener del italiano. A fin de cuentas él solo había sido la gota que había colmado el vaso, un vaso llenado por otra persona.

¿Qué era eso?.— Pregunta señalando la camisa del menor, la zona húmeda por ser lo primero accesible que encontró para referirse a la bebida que se había malgastado entre los dos. Tampoco quería darle demasiada conversación, pero Alessandro sabía cuando no había obrado bien y ante todo, era un ser responsable. Un peinado rubio llamó su atención al otro lado de la barra, al menos al principio. Al descartar cualquier parecido con su compañero, miró el cubo recién rellenado que acababa de poner frente a él para luego alternar su visión hasta el chico, alzando las cejas a la espera de aquella respuesta.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Mar Sep 08, 2015 9:49 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Si no hubiera sido porque terminó aceptando la servilleta que le había ofrecido, con toda seguridad sus palabras le hubieran hecho encogerse sobre sí mismo. Estaba seguro de que el hombre tenía acento, pero la música le impedía distinguir de dónde. Ahí tenía la razón por la cual no había podido leerle los labios hacia unos minutos.

-No creo que sea legal que sirvan gasolina-y agradeció que su patético intento de broma quedará totalmente amortiguado por el estruendoso ruido del lugar, al cual le acompaño un breve empujón de una persona que luchaba por llegar a la barra, en un estado más que discutible-Puedo ayudarte con eso-ofreció con la camisa, de hecho esa frase no estaba terminada, le seguía un “puedo lavártela” pero claro, eso incluiría que él se quedara con la camisa y entonces ¿Qué haría el hombre? ¿Pasearse semidesnudo por el lugar?

Sus ojos recorrieron- con todo el disimulo que su hormonal cuerpo le permitía- todo el torso del hombre, que gracias al líquido, hacia un juego de luces, líneas y sombras bastante revelador. Se obligó a mirar de nuevo su rostro, que parecía asqueado intentando disminuir la macha sin demasiado éxito.

Con un gesto que debió parecer demasiado apresurado, como si hubiera estado esperando ese momento, tomo la servilleta que esta vez le tendían a él y se miró su propia camisa manchada, pasando la tela por ella y dándose cuenta de que su acción no iba a disminuir, ni si quiera un poco, la zona mojada.

Su rostro se alzó con confusión ante la pregunta, en un gesto que podía considerarse “raro” y su cabeza viajó, de manera alterna, desde el rostro del hombre hasta el lugar que éste miraba-¿El…- “¿El qué?” pero entonces comprendió a que se refería-Ah, pues…-lo dejo en el aire, mientras su mirada se paseaba ávidamente por todas las botellas que había tras la barra.

Después de escucharlo decir que aquello era poco menos que agua del grifo, no se atrevía a decirle cual era el contenido que había tenido su vaso y del que ahora disfrutaba su camisa-apreciaba demasiado su vida- y él parecía salido de la mafia-Era un… algún tipo de buen ron con, ya sabes, con Coca-Cola- palmas irónicas sonaban en su cabeza, no podía sonar más estúpido-Y lo siento, de verdad-se disculpó por enésima vez, acercándose un poco para que pudiera escucharlo-Creo que aquí hay demasiada gente-se excusó con un tono de voz que no era demasiado alto.

-¿Estas solo?-preguntó al ver como miraba a su alrededor, queriendo saciar su curiosidad sin plantearse que a lo mejor ese hombre quería perderlo de vista. Cuadró la mandíbula -tenía que dejar de parecer un niño- si las condiciones fueran otras le hubiera dado unas cuantas razones por las cuales la soledad en esos lugares era aburrido, pero claro… en su actual situación, él podía considerarse en ese estado. En ese momento, el motivo por el que estaba allí había quedado casi en el olvido.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Miér Sep 09, 2015 9:40 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
"Un buen ron con Coca Cola". A pesar de que luchó con todas sus fuerzas por no sonreír ante sus propios pensamientos, sus labios terminaron vendiéndolo al mismo tiempo que su abdomen tembló levemente por una risotada ahogada que no llegó a salir nunca de aquella boca traicionera. Desde luego la situación había requerido la gracia; quizás afianzado por la propia crueldad del empresario al pensar que un "buen ron" era para él cualquiera que valiese más de seis dólares el vaso. No obstante el dejarlo en evidencia era tan innecesario como de mal gusto, por lo que guardó silencio remojando la entrada de su boca con un imperceptible movimiento de lengua señalando primero al camarero para que no se fuese —Ron con cocacola.— Le ordenó sin más dilación, notando la cercanía del chico por el rabillo del ojo.

Las dos últimas frases de él le dieron a pensar que realmente no tenía que haberle dado conversación, o al menos insinuar que podía hablarle. —Es una discoteca.— "Una obviedad se responde con otra obviedad" y la excusa de la gente era un intento demasiado pobre como para pasarlo por alto. —Si... algo así.— Y es que a pesar de querer quitárselo de encima, el mal genio para con Rafael le impidió contestar cualquier otra cosa. Técnicamente lo había arrastrado hasta aquel sitio y al no ver cumplidas sus intenciones, lo había abandonado.

El camarero regresó poniendo entonces el vaso en dirección al semi-trajeado, quien desvió el cristal enseguida hacia el menor, seguía en su firme postura de no beber esos combinados. —No se lo tires a nadie esta vez.— Y, dando su cuenta por saldada, tomó el cubo de hielo -no sin antes pagar la bebida- y comenzó a avanzar hacia su reservado de nuevo. Con un poco del destino de su parte, aquel idiota que tenía suerte de no ser despedido podría haber vuelto y terminado la botella, dándole así la perfecta excusa para abandonar aquel local de una vez por todas.

De camino al reservado, sus ojos iban divagando entre las parpadeantes luces que no hacían otra cosa si no desorientar. Quizás ese era el único objetivo con el que habían sido puestas allí: abstraer a los ocupantes del tiempo y el espacio. No existía otra cosa en aquel local sino el pecado elevado a su máxima expresión. Miles de sombras donde esconder los demonios que cada hombre liberaba tras cruzar las puertas. Los lujuriosos encontraban la discrección; los golosos, los medios... y así pasando por todos hasta satisfacer el más primario de los instintos.

Un hombre más corpulento que él -al menos a lo ancho- chocó de forma brusca con el hombre sin parecer ni siquiera reparar en él. El italiano se volteó entonces con el ceño fruncido para observar que él en si mismo era un show, esta vez fue partidario de ignorar, simplemente confió en que aquello era lo mejor por aquellos lugares. Solo quería encontrar a Rafael, arrastrarlo fuera de allí e irse a su cama.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Miér Sep 09, 2015 10:37 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Para cuando sus neuronas conectaron, procesando lo que estaba ocurriendo, el hombre ya se había alejado unos pasos con el recipiente de metal. Con los labios semiabiertos miro el cubata sobre la barra y de nuevo la espalda de verdadero dueño del mismo-al parecer, esa zona era la que más iba a ver de él aquella noche-.

No entendía porque lo había invitado, después de que fuera su fijación en llegar a la pista de baile, la verdadera causante de toda la escena. Con el ceño algo fruncido y dispuesto a no dejarse tratar como un niño al que había que conformar, sino como un adulto capaz de asumir sus errores-o al menos en su mayoría- cogió el cilíndrico vaso con seguridad y volvió a abrirse paso entre la gente, pero la suerte no le sonreía como en la ocasión anterior.

Esta vez estaba preparado para los choques, y cuando tuvo un encontronazo con otro cuerpo, no se derramo ni una gota del líquido que portaba. Supo que algo no iba bien cuando tras dar un paso hacia la derecha, el cuerpo que tenía enfrente imitó su movimiento. Su confusa mirada fue a parar entonces en el rostro del hombre que se la devolvía-Disculpa-dijo educadamente mientras intentaba abrirse paso, tratando de que su vista fuera por encima de los hombros de la persona que lo interrumpía, para no perder de vista a su verdadero objetivo.

“¿Tienes prisa?” la pregunta le pillo por sorpresa, provocando un pequeño sobresalto en él, tanto por el sonido como por la excesiva confianza que a su parecer se había tomado aquel completo desconocido, pegándose tanto, que casi le parecía imposible que no se hubieran vuelto a chocar. Decidió no responder, en su opinión ya había sido lo suficientemente paciente, además de que la situación lo estaba incomodando, evitarla como si no hubiera pasado nada era lo mejor, sin embargo aquel rubio dopado-se jugaba una mano y no la perdía a que aquellos músculos no eran solo fruto del gimnasio-tenía otros planes.

“Podemos divertirnos” debía ser un completo idiota en el lenguaje corporal, de otra forma no entendía como no se quitaba de en medio y lo dejaba irse-Déjame pasar-pidió esta vez con las facciones inexpresivas, podía sentir el martilleo de su corazón golpeando vilmente contra su pecho. "No seas aburrido, eres muy joven para eso” la mirada inquisidora que le dedico hizo que la suya se desviara intentando dar un paso hacia atrás

“¿Eres un niño travieso?” si pensaba que aquella voz y situación eran lo suficientemente desquiciantes, es porque aún no había llegado lo peor, que fue cuando una cintura ajena se pegó a la suya, impidiendo la separación cuando unas manos ajenas-que más bien parecían garras- se engancharon a su cintura. El cubata se resbalo, estrellándose contra el suelo, momento que aprovecho para colocar ambas manos sobre los hombros de aquella persona y empujarlo con toda la fuerza que podía reunir, aprovechando el momento de confusión y titubeo para volver a escabullirse entre la gente.

Sus pies se detuvieron cuando pensó que ya se había librado de él. Su respiración estaba agitada y podía sentir un amargo sabor abrirse paso por su garganta, miró al techo y el resultado fueron unos ojos vidriosos debido a las escandalosas luces de neón que parpadeaban sin control alguno. Su mirada-ahora semicegada- viajaba por el sitio con urgencia, necesitaba encontrar a Mark y salir de allí cuanto antes. Su pecho seguía subiendo y bajando con desorden, mientras la gente se movía a su alrededor como si fuera invisible, moviendolo con sus pasos, lo cual solo acrecentaba el agobio que lo invadía.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Miér Sep 09, 2015 11:22 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
Le gustaría haber dicho que no vio como había comenzado todo, le hubiese gustado decir que subió las escaleras sin estarse aprovechando de ese saco de carne rubio como distracción para el muchacho que sabía, lo estaba siguiendo, no obstante nada de aquello iba a ser verdad por mucho que se lo negase.

Sus ojos se quedaron fijos en la interacción que ambos dos estaban viviendo allá abajo. Alessandro intentó alejar la vista un par de veces, centrarse en buscar a su compañero para poder escaparse de allí. Con todo, sentía que estaba haciendo algo malo ¿por qué? Era estúpìdo acoger a ese chaval bajo su amparo. Al fin y al cabo era un desconocido, y era mayor para enfrentarse a sus problemas... ¿por qué no dejaba de mirarlo a él entonces?. Sus músculos se destensaron en cuanto vio como la separación había ocurrido finalmente. Por un segundo estuvo intranquilo porque aquel rubio fuese en su busca, no obstante estaba centrando su atención en el sujeto erróneo, y ahora no se refería a Rafael. Lo perdió durante unos instantes, unos segundos en los que se había concentrado en aquella camiseta apretada y para cuando volvió a encontrarlo, supo que no estaba bien.

Bajó las escaleras, preguntándose qué era exactamente lo que estaba haciendo, por qué se estaba preocupando por el chico. De nuevo, aquel afán por sentirse responsable de todos los que cruzasen más de dos palabras con él -quizás motivo por el cual Rafael siempre le decía que era tan reacio a las relaciones sociales- hizo que el hombre cavilase en su memoria; aquel muchacho, del cual ni siquiera recordaba si le había dado el nombre, no había bebido tanto para estarse comportando de la forma en la que lo estaba haciendo —Ey... ¡ey!.— Sujetándolo fuerte por los hombros para que centrase su vista y su atención en él, reconoció enseguida la mirada de pánico en aquellos ojos perdidos. Se apresuró en sacarlo de la pista, siendo él ahora quien empujaba a los demás para conducirlo escaleras arriba —Respira, ¿de acuerdo? Respira, profundo.— Iba casi gritándole para que pudiese escucharlo ¿pedirle que se calmase? No quería que rompiese en un brote psicótico en mitad de la discoteca.

Como mal pudo y una vez lo hubo subido arriba, Alessandro liberó la cortina para darles privacidad. Ni al muchacho le gustaría ser objeto de estudio y morbo de terceros ni él quería que aquella escena fuese malinterpretada —De acuerdo, de acuerdo voy a...— Chasqueó la lengua sin saber exactamente cómo enlazar sus palabras. Había asistido al curso de seguridad laboral y a pesar de no haber retenido los nombres, al menos si sabía efectuar los consejos. Solo esperaba que el muchacho no se sintiese más violento por la cercanía de un segundo extraño porque de ser así, el intento de ayuda podría ser vista como una bochornosa escena demasiado malinterpretable con la cual, podría ganarse una denuncia —Shh...— Asegurándose de no dejar descubierta ninguna zona sensible para evitar cualquier golpe inesperado, el italiano rodeó el menudo cuerpo del pequeño hombre con sus trabajados brazos, abarcando todo cuanto pudo de su cuerpo e inmovilizándolo con fuerza. Ayudándose del mentón, el cual hundió en el hombro de él teniendo que agacharse un poco, intentó tranquilizar su respiración para transmitir un sentimiento empático al chico. —Ya está... ¿de acuerdo? ya está.— fueron sus últimas palabras, pues no sabía del todo cuan productivo era estar hablándole al oído a alguien con un ataque de pánico. No movió sus manos arriba y abajo. No, porque aquello no era un abrazo, aunque una extraña sensación le invadió por momentos al respirar contra la camisa del muchacho la mezcla de Ron con el refresco y su propia colonia.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Jue Sep 10, 2015 1:32 am

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Sus ojos se cerraron durante unos segundos para tratar de evitar el mareo que las luces le estaban causando, sin embargo con los golpes rítmicos que retumbaban en sus oídos poco podía hacer, mucho menos con la respiración alterada y sin saber cuál era la razón por la que no podía controlarla. Nunca había vivido una situación así, en ninguno de los aspectos, ni había ido a una discoteca de ese tipo, ni lo habían acosado y por descontado, jamás había entrado en pánico. Quizá por eso no era capaz de reconocerlo.

Sentir un agarre en sus hombros causo una pequeña sensación de alivio en la boca de su estómago, sabía que Mark volvería. O eso pensaba, hasta que consiguió enfocar el rostro de la persona que parecía querer salvarlo del océano oscuro en el que se había sumergido. No pudo más que dejarse llevar, sin descifrar todas las palabras, pero con seguridad de que la de “respirar” contaba entre ellas y eso se esforzó a hacer, respirar sin entender porque si lo hacía, sus pulmones se aferraban a la sensación de asfixia.

La siguiente noción que tuvo, lo llevo hasta un lugar donde el sonido era más tenue-cosa que sus adoloridos oídos agradecieron- y la multitud se reducía a ellos dos. Seguía luchando contra su nublada mente y de nuevo no terminó de comprender las palabras que él le decía, más pendiente de seguir vivo, siendo consciente de que en ese momento la acción no era refleja.

Lo siguiente que sintió fueron unos brazos rodeándolo, tuvo un segundo de pánico cumbre, justo antes de darse cuenta donde y con quien estaba. Se obligó a cerrar los ojos y casi sin darse cuenta, pronto su pecho comenzó a subir y a bajar al ritmo del contrario, totalmente pegado a él, hasta que prácticamente volvió a un ritmo normal, más no se movió.

No se movió porque un atrayente aroma que solo podía definirse como masculino lo atrapó; no se movió porque podía sentir sus mejillas arder, síntoma propio de la vergüenza; no se movió por temor a su mirada burlona, en caso de que hubiera notado el escalofrió que lo recorrió tras el susurro pronunciado en su oído; y definitivamente, no se movió, porque la cercanía- en prácticamente toda la extensión de su cuerpo- con aquel hombre, no le estaba pareciendo incomoda, más bien…. reveladora.

El tiempo parecía haber alargado aquella acción demasiado, la realidad mostraba que apenas había llegado al minuto, pero eso él no lo sabía. Con lentitud y ya totalmente recuperado, movió la cabeza con sosiego. Tan diminuto fue el movimiento, que los brazos de él podrían seguir rodeándolo sin esfuerzo.

-Gracias-estúpidamente esperaba que no hubiera notado el temblor en su voz, o al menos que no se diera cuenta, como desde su posición- en un nivel ligeramente inferior- delineaba con los ojos todas sus duras facciones, las cuales parecían haber sido esculpidas con el atractivo más perfecto. Aquella vista terminó en sus labios, y su imagen solo pudo hacer que los suyos quedaran entreabiertos.

Puede que lo que hizo a continuación volviera a ser culpa de su hormonal y experimental cuerpo aún adolescente, tal vez, el saber que ya no podía hacer más el ridículo fue lo que hizo que volviera a acortar la distancia, esta vez en un ángulo distinto. También cabía la posibilidad de que fuera un impulso, teniendo o no clara la razón, lo único que supo fue que sus labios acabaron sobre los de aquel hombre, sin ni si quiera plantearse que final podía tener aquello.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Jue Sep 10, 2015 7:06 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
En quel preciso instante, a Alessandro Moretti solo le rondaban dos cuestiones por la cabeza: ¿Lo estaría haciendo bien? El caso es que no había estado demasiado atento tras hora y media de "clases" para recordar si un abrazo frontal ejercía la misma presión y efecto que el lateral -que acababa de recordar- del ejemplo. Y, ¿Qué pensaría Rafael si los viese en caso de que le diese por volver en aquel instante? Aquella segunda era una preocupación tan estúpida y sin sentido que al italiano casi le molestó cuestionársela. No es como si le debiese rendir cuentas al rubio, ni mucho menos aquello era más allá de una escena malinterpretable. Era un abrazo, un simple abrazo, y no iba a pasar de ahí.

Su nariz aguileña, respirando contra aquella suave y nada curtida piel no ayudó demasiado por la labor de recordarse a si mismo que solo estaba eliminándole tensión del cuerpo. El aroma fresco del chico, junto con el alcohol ingerido hicieron que el empresario se permitiese pegar más sus cuerpos en una escena que parecía un poco siniestra; pues él se aferraba al chico como si fuese un depredador y el otro, inerte, apenas se movía.

No obstante el tiempo que allí transcurrió abrazado a él, nublaron lo suficiente su juicio como para acallar las voces responsables que lo perseguían diariamente. Aquel cuerpo menudo en comparación al propio, temblando bajo su protección hizo que sus brazos comenzasen a moverse poco a poco, dejando pequeñas caricias en su espalda con las propias manos, como quien descubre de repente cómo se da un pequeño abrazo. El hombre no puede evitar sonreír contra el hombro del muchacho al escuchar su insegura voz. De repente ya no parece más aquel idiota que le ha regado el combinado por encima, solo un pequeño e indefenso ser, demasiado puro para ese lugar. El hombre pasó de no conocerlo en absoluto para pasar a sentirlo como alguien cercano, un sobrino, quizás un mismo hijo... o quizás solo se estaba precipitando. Cuando aquellos pequeños y finos labios impactaron contra él, su cerebro sufrió una violenta sacudida que paralizó por completo su cuerpo. Hacía apenas unos segundos comenzaba a verlo como a algo parecido a un frágil retoño y ahora...

Los mismos fuertes brazos que liberaron al chico volvieron a aferrarse a su alrededor, aunque esta vez solo para afianzar su cuerpo al del otro en una inclinación más lasciva. No pensó, no lo meditó, solo actuó. Se dejó llevar por primera vez en la vida, notando el contraste de juventud de la que bebía directamente en aquella boca casi inexperta -irónico que lo mencionase un hombre que tuvo dos relaciones en toda su vida- sin pararse a pensar en el comparativo familiar que había hecho antes, sin pararse a pensar en que quizás aquello solo hiciese un efecto de retroceso en su ataque de pánico. Egoístamente solo quiso responder a un gesto que abrió la caja de Pandora, que le recordó cuanto tiempo había pasado sin catar boca alguna. Su mano ascendió hasta la nuca del muchacho, atacando sus labios con una incontrolable furia mientras lo obligaba a retroceder sobre sus propios pasos hasta que la parte trasera de las rodillas del chico chocaron contra el sofá de los reservados.

El leve temblor producido por el choque pareció hacer al fin una especie de cortocircuito en el cerebro del hombre, quien se dio cuenta que había dejado salir a una bestia que creía domada desde hacía tiempo. Se separó, observando los enrojecidos labios del muchacho y sus ojos brillantes -cosa que no mejoró mucho su autocontrol- con gesto avergonzado —Io... yo... lo siento.— Se disculpó por haber seguido aquel beso. Era el responsable de los dos, el que tenía que poner juicio, al menos así lo creía él por ser mayor que aquel muchacho. Y sin embargo se había comportado como uno de su edad, como un estúpido chiquillo de dieciocho, perdido ante un primer beso.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Jue Sep 10, 2015 8:09 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Toda su línea de pensamientos aquella noche no estaba siendo acertada, pues cuando en un impulso, sus labios se posaron sobre los ajenos, lo que menos esperaba es que estos se movieran contra los suyos y mucho menos de aquella forma. Esta vez su corazón volvió a acelerarse, pero muy lejos estaba de ser un ataque de pánico. Sus fuertes brazos aún lo rodeaban con cierta dominación y no pensaba en cambiarlo, reduciendo el movimiento de los suyos a reposarlos en su cadera. Su boca trataba con desesperación de seguir el ritmo, intentando no quedarse atrás en la batalla, que casi sin darse cuenta, habían iniciado y guiando sus pasos hacia atrás-ni si quiera sabia quien llevaba el control en ese momento- hasta que sus rodillas chocaron con una mullida esponja, que debía ser algún tipo de asiento.

En su mente se formó un puchero-que por suerte no se transmitió a su expresión facial- cuando el beso fue cortado, sus labios no llegaron a cerrarse y se le escapo un suave jadeo cuando el aire invadió de nuevo sus pulmones tras el intenso momento vivido. Abrió lentamente los ojos, con los peores pensamientos, no sabía si se iba a reír de él por su inexperiencia, si tal vez llamaría a seguridad por acoso o si aquel hombre, que derrochaba poderío por todos sus poros, simplemente lo expulsaría del lugar al que lo había llevado, sea como fuere, decidió enfrentarlo con toda la “calma” que se le permitió.

Lo miró perdiéndose en el aguamarina de aquellos ojos rasgados y sus cejas se acercaron cuando su ceño se frunció al escuchar la disculpa ¿Tan mal lo había hecho? Por unos segundos el miedo se asentó en él. Todo lo que buscaba, todas sus dudas, parecían estar encriptadas en aquel hombre: el beso, las sensaciones, el simple tacto con su nuca le habían producido más que cualquier otra experiencia de ese tipo vivida ¿Y ahora le pedía disculpas? ¡Ni si quiera había sido él el que inicio el beso!

Se armó de todo el valor reunido durante toda su existencia solo para ese momento-Es mi turno de sentirlo entonces-lo había conseguido, su voz no tembló durante la pronunciación y sin embargo sí que sonó más ronca de lo habitual, pero ahora tenía que explicar- y no precisamente con palabras- a que se estaba refiriendo.

Fue por ello que se tomó el atrevimiento de llevar sus manos a la nuca del hombre, alzándose un poco para alcanzarlo plenamente y volviendo a unir sus labios, esos que se asemejaban demasiado a la nicotina para él. Esta vez no fue tan casto como el primero, sino que pronto su lengua intento abrirse paso en el húmedo y privado interior de él. No fue capaz de ser racional, de pensar que tal vez el hombre-mucho más experimentado-lo estaba viendo ridículo, por el contrario, decidió dejarse llevar por el calor que crecía en sus entrañas y se expandía por todo su cuerpo, un cuerpo que se amoldo al otro sin problema, quedando casi fusionados, si aquel iba a ser su último contacto, al menos sería de verdad.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Lun Sep 14, 2015 5:28 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
Nada de aquello tenía sentido. Alessandro era el primero en criticar que aquellos lugares erane el morbo por el morbo, donde cualquier situación daba pie a que dos lenguas comenzasen una húmeda y lujuriosa batalla entre ellas sin sentido, acercando la realidad a cualquier historia básica de una novela o un vídeo pornográfico. Y ahora él mismo había convertido una ayuda a un chico de ataque de ansiedad en una de las primeras escenas de dicha comparación. Aturdido, echándole la culpa a la botella de alcohol, se volvió dándole la espalda al muchacho a fin de recuperar la chaqueta de su traje y salir de allí lo antes posible. Nada de aquello tendría que haber ocurrido aquella noche de no ser por la provocación de Rafael, por su propia culpa ante la curiosidad causada por la monotonía.

Las palabras del muchacho lo tomaron de imprevisto y sus acciones, aun más. Negó con palabras lo que los labios del otro lapidaron como grandes cantos cayendo sobre su propia boca. Las manos del muchacho se tornaron contra él, pequeñas, sudorosas, a medida que aquella locura iba tomando una imagen más corpórea. De nuevo, su nariz respiraba aquella hormonada juventud, contagiándose de la misma en cuanto un calor invadió el interior de su pecho. Sus manos abarcaron, ansiosas, las nalgas del contrario, aferrándose a ellas por encima de su pantalón y respondiendo de buena gana la húmeda intrusión de su amigo.

Batallando con la lengua contraria, fue él ahora quien invadió la cavidad del otro, explorándola y saboreando aquel dulzón regusto a ron y refresco. Sus caderas apremiaron un encuentro con las de él, manteniéndolo prisionero entre las mismas y las manos que no solo parecían querer rasgar con fuerza aquella tela, si no que lo empujaban contra él y su inminente despertar en uno de los más bajos sentidos del ser humano.

Con todo, esta vez el hombre hizo acopio de toda fuerza de voluntad, nublada en aquel momento por diversas circunstancias y subió las mismas manos que acababan de delatar su líbido contra el miembro del otro chico hasta los hombros del susodicho, apartándolo y cortando aquel beso de una forma más temprana que la anterior, aunque también con más pesar —No...— Pudo jadear, relamiéndose sus labios hinchados por el contacto con el otro —Esto... esto no es...— ¿Qué excusa había? Ninguna más que la propia al rechazo con cualquier ente humano, aquella fobia social que el hombre había conseguido burlar con algunos grados de más. Sin embargo y a pesar de todo, seguía viendo aquella escena, cuanto menos, lamentable para cualquier hombre ¿recurrir a un sitio con el fin de matar el calor una sola noche? Quizás los jóvenes disfrutasen de eso, quizás en el fondo él lo necesitase, pero siempre se había considerado por encima de aquellos animales.

Tomando la chaqueta de su traje, comenzó a enfundarse en ella a medida que caminaba aturdido hacia la salida, más por aquel momento de confusión que no por el alcohol. No obstante se paró a un paso de abrir la cortina, observando la "revelación" que apuntaba desde sus pantalones. Cierto era que por la oscuridad y los flashes de aquel sitio pocos -o ninguno- repararían en él, mas el italiano seguía teniendo sentido de la vergüenza. ¿Se arriesgaba a salir? ¿O por el contrario debía quedarse y sucumbir a la tentación que aquel cuerpo con aspecto de "nuevo" le otorgaba?.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Miér Sep 16, 2015 5:53 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Creía que el primer beso con el hombre- su primer beso con un hombre- había sido algo totalmente inmejorable, pero como el más humano se equivocaba, pues aquel nuevo contacto húmedo, estaba distanciándose del anterior por años luz. Su conocimiento fue mucho más pleno, no solo él parecía estar disfrutando, por la localización de las manos contrarias, el hombre también lo estaba haciendo. Puede que en algún momento, la sombra de su barba comenzará a rozarle por la intensidad del beso- haciendo contraste con sus mejillas totalmente afeitadas- más eso solo conseguía aumentar la excitación que estaba sintiendo.

Y entonces “puff” de nuevo, se acabó, aquel contacto delicioso había vuelto a terminar. A pesar de que solo palabras sueltas de negación salían de los labios hinchados del hombre, en el fondo quería pensar que aquello no era realmente lo que quería decir.

El alcohol que había ingerido-prácticamente nulo, después de que el suelo bebiera más que él- no le causaba ningún efecto, por ello no entendió como es que la escena que se presentaba frente a su persona estaba más borrosa de lo que debería. Volvió a boquear un par de veces, por suerte aquel hombre alto de espalda ancha, el mismo que lo había salvado de su ataque de pánico, el mismo que sin saberlo le había abierto-con toda seguridad- un nuevo horizonte, estaba dándole la espalda, a un solo paso de perderse en la oscuridad de aquel lugar.

Su mano viajo desde su nuca hasta la frente y después siguió bajando topándose con la barbilla, intentado que el movimiento despejara todos sus pensamientos. Miró a su alrededor, aquello era un reservado, y desde luego no era suyo, que no fuera él el que se estuviera largando, le parecía ridículo. Sus pulmones se llenaron de aire y sus pasos volvieron a conducirlo hasta su lado.

Puede que fuera aquel toque de descaro juvenil que lo caracterizaba, pero sus ojos lo primero que enfocaron fueron la entrepierna del hombre, más abultada de lo que había estado al conocerse y solo haciéndole competencia a la propia. Se mordió el interior del labio, y con dificultad subió la mirada, intentando olvidar lo que había visto-Yo solo… lo siento- ahí estaba de nuevo, el decimoquinto perdón de la noche y no lo sentía en absoluto pero el marcado rostro del hombre, aun sombreado por la oscuridad del lugar, le imponía demasiado-Será mejor que sea yo el que…-hizo un gesto con la cabeza hacia la cortina, que hasta ese momento los había ocultado del exterior-…Me vaya-se humedeció los labios, que aún le quemaban por el contacto.

Trato de sonreír un poco, para demostrar que era una persona adulta, capaz de hacer que los momentos de una noche confusa cayeran en el olvido. Su mano se agarró a la tela de la cortina, apenas moviendola y mirándolo aún con un deje de esperanza y casi se aguanto un suspiro de decepción, concluyendo en que el hombre solo sentía arrepentimiento por el contacto que había tenido.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Mar Nov 03, 2015 12:57 am

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
Aquella noche no estaba siendo él. Toda su cordura, su templanza y su clase que lo distaba bastante lejos de cualquier fauna que regentaba aquellos sitios había quedado eclipsada por una estúpida confusión y mala influencia. Por un choque "inocente" con un muchacho al que, cada vez, intentaba mirar lo menos posible.

Suspiró cerrándose la chaqueta del traje en un intento de espera no-incómoda la decisión del chico cuando al fin se dio cuenta de que "no" estaba interesado en él. De hecho, casi lo agradeció. Al menos al principio.

¿Por qué tardaba tanto? No podía ser tan ridículo de estar haciendo una salida dramática. Gruñó para sus adentros antes de tomar la iniciativa y correr la cortina; momento en el que la situación, si no podía pintar peor y más incómoda, se acrecentó el doble. —Pero... qué.— Los ojos pequeños de Rafael escrutaron la escena, llevándole un poco más de tiempo de lo preciso para asociar conceptos debido a la embriaguez -bastante más alta que la última vez que lo había visto- que el hombre parecía llevar encima. Sus pintas no eran mucho mejores; la camisa mal abrochada en varios lugares, sus pantalones de igual forma y los zapatos parecían estar salpicados con más de una sustancia en las cuales Alessandro prefirió no divagar más de tres segundos.

¿En serio.... Maxie? Yo no pero...— Bajó los ojos de nuevo hasta el muchacho y entonces, el italiano apretó tanto sus mandíbulas como ambos puños. No lo conocía lo suficiente, pero si lo necesario como para saber como podía estar actuando un borracho y despechado. —... este niño si? no sabía que te iban los twinks.— Su mano se alzó para intentar acariciar la mejilla del muchacho y entonces, el empresario fue quien lo detuvo, acompañando su gesto con una mirada gélida. De nuevo el chico había perdido el significado que había ejercido sobre sus pantalones minutos atrás. Ahora, era solo el chiquillo que había quedado atrapado en una marabunta de gente y había despertado en él un extraño sentido paternal. algo bastante enfermizo ya que ninguna de las dos escenas se distanciaban demasiado en la línea temporal. —Ah... no me vas a negar eso ahora, ¿verdad? solo mírate...— Su estado no fue lo suficientemente fuerte como para conseguir camuflar su erección frente a los ojos de un hombre que cada vez, se le antojaba más molesto —Si lo piensas bien, esta noche puedes pasártelo bien con dos en vez de con uno... ¿por qué no divertirnos los tres?.— La inminente negación del empresario iba a venir acompañada de una explicación en lugar de lo que aconteció después.

Notó una mano cernirse alrededor de su miembro. No una de las pequeñas manos del chico que tenía detrás y que por aquel entonces no le pareció tan repugnante, no. Su ansiedad social pareció volver a activarse en el momento en el que aquel sucio contacto se efectuó sobre él. Este abrió los ojos cuanto pudo antes de lanzar ambas manos contra el pecho del hombre, quien salió inmediatamente despedido hasta fuera del reservado, tropezando en el proceso y precipitándose al sueño —Tu y yo... hablaremos mañana.— Pronunció sintiendo que aquello tendría que haberlo dicho antes, mucho antes.

No le miró, ni siquiera se acordó de que estaba presente hasta que vio la furia inminente en los ojos de Rafael. Sin torcer apenas su postura, llevó su mano hacia atrás, buscando la del contrario para tirar de él en cuanto tuvo algo al agarre y comenzar a llevárselo de allí cuanto antes ¿era su responsabilidad? Estúpidamente si. Si su compañero decidiese por un momento que el culpable de todo aquello era el muchacho acompañante, cualquier cosa que pudiese ocurrirle a sus manos no iba a tener otra fuente de delito que él mismo.

Atravesando aquella inmensa instancia en mucho menos tiempo de lo que le hubiese llevado las dos anteriores veces al no reparar en empujones ni malos modales, el hombre notó el gélido y bien recibido aire golpearle de lleno en aquella cara de pocos amigos, marcada por el paso innegable del tiempo. Solo cuando estuvo fuera se dio cuenta de tres cosas: Una, su molesta erección parecía haberse esfumado con todo aquel problema. Dos: Su ritmo cardíaco y de respiración había aumentado lo suficiente como para catalogarse como algo cercano a un ataque de ansiedad, y no uno de los que consistía en quedarse quieto en un lugar; y tres...

¿Estás bien?.— Había arrastrado a aquel joven sujeto con él cuando su intención era dejarlo a medio camino, donde lo había encontrado. Su intención había sido alejarlo de Rafael, pero no traerlo consigo. Se giró entonces, aflojando un poco el agarre de su mano al darse cuenta de que, con todo, quizás su agarre estaba siendo demasiado agresivo —Lo siento, muchísimo.— Esta vez, las disculpas salieron de sus labios y no de los contrarios
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Miér Nov 18, 2015 9:29 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Ya estaba rozando la salida, antes de que fuera su dignidad la que rozara el suelo, pero el impaciente hombre se adelantó y abrió la cortina por él. Sin embargo no pudo dar un solo paso puesto que el cuerpo de otro hombre se mostraba ante ellos, en una primera impresión pudo imaginar que tenía una edad similar a la de su acompañante momentáneo, pero éste último presentaba un aspecto mucho más desajustado y pudo sentir el alcohol emanando de su boca con las primeras palabras que pronunció, las cuales le provocaron una mueca que se debatía entre el asco y la vergüenza.

Había estado mucho más cómodo cuando las miradas no estaban sobre él, y más teniendo en cuenta el tono tan raro que estaba usando aquel idiota ¿Qué se creía? Pudo notar sus mejillas arder cuando se refirió a su persona como “Niño” y no es que no lo fuera, era apenas un adolescente, pero los momentos que había vivido, fugaces y previos a la aparición de una nueva persona en escena, le hacían desear que aquel dato fuera borrado de la mente de todos y lo trataran como un hombre.

Esos pensamientos dejaron de tener importancia, cuando vio la mano de aquel baboso intentar tocarlo y su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal, fue entonces cuando dos acciones se cruzaron, la de él dando un paso instintivo hacia atrás y la del moreno frenando la acción.

Fue a abrir la boca para quejarse, aportar algo a la conversación tal vez, pues al fin y al cabo no dejaba de estar en un reservado con dos hombres que estaban teniendo una extraña discusión y aquello no pintaba bien. La escena que ocurrió a continuación le hizo abrir los ojos de manera exagerada, al ver desaparecer al pesado- que no parecía saber abrocharse la camisa- hacia la oscuridad de la discoteca y tropezando en el proceso.

Una vez más, no le dio tiempo a hacer ninguna pregunta, y se le pasaron muchas por la mente cuando la mano contraria rodeo la propia y comenzó a tirar de él. Sintió una sensación rara en el pecho, una especie de alivio, tal vez por huir de la situación anterior que le había dado la sensación de violenta en varios aspectos. Intentó esquivar a la gente, en la medida de lo posible, para no ser aún más carga de lo que se sentía.

El frio de la calle contrasto contra sus mejillas ardientes y no estuvo seguro de si aquello le gustaba o no. Su mirada se dirigió al hombre y apenas unos segundos después formuló una pregunta, ante la que asintió con la cabeza, no es como si fuera un niño endeble que se rompiera ¿no? Sus cejas se acercaron un poco, frunciendo el ceño-No ha sido tu culpa, más bien la de ese gilipoll…-no terminó la frase, al recordar que los dos hombres tenían un mínimo de relación, y el desconocía todos los términos de la misma y por tanto podría estar metiendo la pata hasta el fondo-…Ese tío-se corrigió.

Sintió disminuir el agarre sobre su mano, y entonces fue él el que la apretó un poco, estaba comportándose como un tonto, pero no quería que ese pequeño contacto se esfumase como había pasado con el resto-¿Te vas?-la pregunta provoco que casi instantáneamente se mordiera las mejillas por dentro, recriminándose la estupidez de la misma, primero porque carecía de fundamento y segundo porque probablemente lo mandara a paseo por meterse donde no lo llamaban-No tienes por qué contestar, solo estaba pensando, mi amigo ya debe haberse esfumado y bueno, el tuyo no parece muy cuerdo y…da igual-dijo cerrando la boca de golpeEnserio, ¿Se podía ser más patético?


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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Sáb Dic 05, 2015 12:12 am

The First Time




Massimiliano
Noche - Con Theodore
¿Cual era su problema? Lo había metido en una situación estresante, incómoda y ruda como mínimo y su respuesta era... ¿no querer dejarlo ir?

Sus ojos glaciares se pasearon por la mano del chico, agarrando la suya como una especie de petición sin palabras acordes, no las que él estaba diciendo en ese momento al menos, no las que parecían estarse desenvolviendo en la mente del italiano. Sin toda aquella oscuridad, neón o luces parpadeantes, el muchacho le pareció terriblemente más pequeño de lo normal a medida que aquella frase atropellada salían de esos labios tan apetecibles como peligrosos para el empresario en ese preciso momento. Por lo que los siguientes segundos los disfrutó tanto como le molestaron al enfrentarse a si mismo en una decisión contradictoria.

No tuvo claro que el chico cerrase la boca o pudiese si quiera finalizar la frase cuando este atrapó su último aliento dentro de la propia. Su mano se soltó de la contraria, pero solo para rodear al chico con un brazo y aprisionarlo entre él y la pared. De nuevo se encontraba con esa sensación de que no estaba bien, su intuición o simplemente el estar harto de tal circo aquella noche gritó en reproche su acción, pero lo único en claro que sacó en aquel instante, era que la boca que estaba saboreando en aquel momento le hacían perder todo juicio posible cuando prácticamente le imploraba atención.

Tanto fue así, que se encontró con sus manos volviendo al frente de ambos torsos, buscando a la desesperada el botón del primer pantalón que se encontrase, suyo o de él. Por suerte para su decencia... o lo poco que restaba de ella, la purta del local se abrió haciendo que el hombre se apartase de un sobresalto y mostrase en su expresión, de forma totalmente irónica, una sonrisa. Hacer aquello había sido una imprudencia, una chiquillada y aun así la adrenalina que le había causado el estar a segundos de haber sido descubiertos en plena calle lo hizo sentirse... vivo.

No preguntó, no quiso una respuesta. Simplemente volvió a acercar al chico a él con un agarre mucho menos paternal y bastante más ansioso y comenzó a caminar en dirección a una de las calles que daba salida a la carretera. Sacó la llave, parando solo para acercarse a él y depositar un beso en el límite de la mandíbula con una delicadez italiana mientras en su interior se estaba preguntando qué estaba haciendo y sobretodo, si no se arrepentiría al día siguiente. Presionó el mando y las luces de su flamante coche parpadearon un par de veces con un melódico saludo. Massimiliano entró en el auto, reposando su nuca en el asiento y soltando el aire que contenía en sus pulmones. Quizás lo mejor era arrancar sin concluir la invitación no pronunciada, quizás ni siquiera la aceptase y todo aquello fuese un cierre apropiado para aquella locura de noche. Si, definitivamente aquello era lo mejor que podía pasar ahora que la adrenalina comenzaba a desaparecer de su sistema y sus ideas volvían a aclararse poco a poco.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Vie Ene 22, 2016 5:14 pm

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Estaba a punto de soltar la mano del hombre, desistir en su estúpido e infantil intento de retenerlo, aquello había dejado de tener sentido hacia un rato, concretamente cuando había sido nombrado y tratado como un niño a los oídos de todos. Lo que bajo ningún concepto se esperaba, era volver a sentir esos labios sobre los suyos, los mismos que en el interior de la discoteca habían conseguido que su corazón bombeara con fuerza, una fuerza mansa si se comparaba con la agresividad con la que ahora martilleaba contra su pecho. Acarició con sus inexpertos labios los contrarios, dejando que su lengua fuera participe del momento, buscando entrelazarse con su contrincante. Sentir la pared contra su espalda y a aquel prototipo perfecto de belleza en el lado contrario, hizo que se sintiera pequeño y más ansioso de lo que debería. Subió las manos hasta dejarlas en el duro pecho de él, dudando si seguir y rodearle el cuello, que era lo que realmente estaba deseando, tal vez así conseguiría que la distancia disminuyera aún más.

Pudo sentir su mano descender y se le escapo un pequeño gemido de disgusto cuando el beso cesó y el aire comenzó a entrar de nuevo en sus pulmones, momento en el que abrió los ojos para ver cómo la gente salía de la discoteca. En su fuero interno deseo que los hubiesen descubierto, así al menos hubiera seguido teniendo aquel contacto con él.

Llegó a pensar que de nuevo todo había acabado, pero entonces iniciaron un nuevo camino, uno en el que de cierta forma, sus pasos eran guiados. Una pequeña sonrisa, puede que algo tonta, fue imposible de ocultar, al recibir un beso de aquella manera tan… personal. Volvió a poner los pies sobre la tierra y su vista dejo de seguir todos y cada uno de los movimientos del italiano, descubriendo entonces el coche que se mostraba frente a él, negro e impoluto. Nunca había sido un gran aficionado de los automóviles, pero aquel consiguió que su mandíbula se desencajase durante unos largos segundos y solo se obligó a cerrarla, para no parecer más estúpido de lo normal.

Para cuando se quiso dar cuenta, el hombre estaba dentro del coche, al parecer, esperándolo y él era un manojo de nervios y ligeros temblores que lo dejaba más cerca de parecerse a un flan que a un ser humano. Se mordió el labio inferior con fuerza ¿Lo estaba invitando a irse con él? Si sus padres se enterarán lo castigarían de por vida y si por el contrario lo hiciera su amigo, recalcaría lo loco que estaba por si quiera plantearse la posibilidad de fiarse de un desconocido, y sin embargo, ahí estaba, manchando con sus huellas dactilares la manilla del coche. Tomo aire antes de tirar de la misma y abrir la puerta, para seguidamente entrar al interior del vehículo, aún más espectacular que por fuera-si es que eso era posible-.

No le costó mucho acomodarse en el confortable asiento, justo antes de recorrer todo el salpicadero, como si sus ojos estuvieran haciendo una foto panorámica-Tu coche es… increíble- dijo con cierta admiración y nerviosismo- Creo que debe valer lo mismo que toda mi casa-sonrió cohibido ante su mal intento de broma y fue ese momento donde decidió que sus labios estaban mucho mejor sellados, o quizá sobre alguna parte de la tostada piel de él. Se giró para entonces centrar su vista en el perfil contrario sintiendo la sangre fluir a una velocidad mayor de lo normal. Si aquella noche había llegado con dudas, poco a poco y conforme iba descubriendo que aquel hombre tenía la capacidad de volverse atractivo por segundos, éstas iban desapareciendo.

Siempre había sido un niño inquieto, y aquella situación le parecía tan surrealista que en un momento determinado, estiró la mano, alcanzando con la punta de los dedos la nuca del hombre, y decidió acariciar distraído la zona, casi como concienciándose de que todo era verdad. Estaba sucediendo de verdad. La pregunta estrella “¿A dónde vamos?” luchaba por ser pronunciada, pero decidió maltratar una vez más la cara interna de sus mejillas, evitando así que sus cuerdas vocales lo traicionaran.


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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Vie Ene 22, 2016 6:41 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
El sonido del manillar desbloqueando el cierre de la puerta copiloto hizo que instintivamente agarrase aquel volante de piel tan fuerte como le permitieron sus manos. Aquel chico era imprudente... o quizás él era el imprudente y aquello parecía haberlo aclarado el aire frío de la noche; la cual no solo despejó su acalorado cuerpo, sino también la voz irracional que le susurró en algún momento que aquello era perfectamente "normal" solo por el mero hecho de ser habitual entre unos tantos. En cualquier caso, ya estaba hecho.

Como creyendo que aquello podía liberarlo un poco del tortuoso murmullo que no dejaba de renegarle el resto de la noche, el Italiano sintonizó una emisora cualquiera de música a tiempo justo de que el muchacho abriese la boca. Por fortuna o por desgracia de ambos, este no lo tomó como una invitación a guardar silencio a pesar de que el silencio era precisamente lo que el empresario no necesitaba. Le costó un tanto situar las palabras del chico entre la música y el intenso ronroneo que su vehículo comenzó a reverberar pero finalmente soltó una modesta sonrisa ladeada sin importarle demasiado si él la veía o no. Había pocas cosas con las que era orgulloso hasta el punto de casi querer presumir de ellas, y su bólido era claramente una de las aludidas. Por otra parte su forma de admirar su coche, al igual que la primera vez que lo había visto a la luz tranquila de aquella farola, pintaron al muchacho más como un niño que como un hombre. Intentó evitarlo por mera cortesía, pues a nadie le caía en gracia el hecho de que su edad fuese cuestionada, pero al final no pudo evitar necesitar saber que su instinto no le engañaba mientras observaba el exterior de su coche de la forma en que alguien vigila que no se le vea saliendo con alguien secuestrado o con un amante. —¿Cuantos años habías dicho que tenías?.— Apenas recordaba si le había dicho su nombre, otro de los motivos por los que no le gustaba empatizar con otras personas de aquella forma.

El contacto que el chico inicio le hizo fruncir el ceño en cierta medida, desconcertado por el motivo por el cual estaría haciendo algo así con aquella sonrisa medio ida pintada en el rostro. Al parecer no había sido el único que había bebido más de la cuenta. —Ponte el cinturón.— Le recordó cuando las ruedas comenzaron a moverse al fin. No iba a decirle que parase aquel contacto, sería hipócrita y contradictorio teniendo en cuenta los factores que lo habían llevado a invitarlo dentro del coche tras haber iniciado él mismo aquel segundo beso.

La puerta de su ático se abrió con un quejido que Alex consideró como traidor y demasiado ruidoso a aquellas horas de la madrugada. Si tuviese algo de humor dentro de sí, juraría que su propia casa estaba intentando hacer saber al resto del edificio que por fin era testigo de que él no era el único ser humano en la tierra que pudiese pisarlo. Dejó pasar al muchacho antes de cerrar la puerta y observar la imponente vista de las luces de la ciudad que los ventanales ofrecían en ausencia de luz propia. Le gustaba deleitarse con aquellos segundos antes de encender la luz por el simple placer de ver el mundo desde arriba; la segunda cosa material de la que le gustaba presumir -e irónicamente nunca lo había hecho al no dejar subir a nadie a su ático- —¿Quieres algo de beber? No tengo... refresco, eso si.— Avisó comenzando a deshacerse el nudo de la corbata, queriendo actuar natural pero la verdad distaba demasiado. ¿Qué se hacía en esas ocasiones? ¿Ponerlo contra la pared sin más? ¿Ser un buen anfitrión? Una parte de él quería tumbarlo en la entrada sin darle oportunidad a que viese nada más; La otra, su "él" del día a día por el contrario, intentaba guardar las apariencias.
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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Mérida el Sáb Ene 23, 2016 12:43 am

The First Time




Theodore
Noche - Con Massimiliano
Evitó el sonido estúpido del atragantamiento por muy poco, dado que la saliva había parecido interrumpir su paso natural al escuchar su pregunta. No estaba seguro de si quería responder y sus opciones comenzaban a ser muy limitadas ¿Podría hacer como que no lo había escuchado? Probablemente no colaría-Alguno menos que tú…-respondió con una evasiva, se le daban bastante bien, o al menos, siempre conseguía que su madre olvidara la pregunta que le había formulado sacando otro tema a relucir. El problema residía en que, en aquel espacio tan pequeño y a la vez tan amplio, parecía haberse quedado sin ningún tipo de conversación medianamente interesante.

Asintió casi por instinto, sintiendo sus mejillas arder cuando el hombre le recordó que se pusiera el cinturón, una autoridad que le recordó a la de su padre, sin embargo su mente hormonal pronto le recordó que las cosas que deseaba llevar a cabo con él, diferían años luz de las paternales. Ceso la boba caricia que había sido impulsada por su deseo de comprobar que no estaba soñando y que aquello le estaba ocurriendo realmente y se colocó el cinturón, justo antes de pegar totalmente la espalda al respaldo, cuando el automóvil entro en movimiento. Juntó las manos en su regazo y jugó con los pulgares, sin volver a decir nada más hasta que de nuevo el movimiento ceso.

Pensaba que el coche-junto con aquel hombre en sí mismo- era lo más increíble que iba a encontrarse aquella noche. Una vez más sus suposiciones quedaron sumidas en la capa más profunda. Pudo sentir sus ojos abriéndose de manera exagerada y sus labios permanecieron ligeramente fruncidos, en un intento de que su mandíbula no se desencajara de nuevo. Dio un par de pasos en la increíble y lujosa estancia, solo para conseguir situarse más cerca de la cristalera, donde una imagen sacada del mejor libro de fotografía le devolvía la mirada-wao…-soltó por fin, totalmente embelesado. Por su mente pasaron infinidad de preguntas, numerosos comentarios sobre lo concurrida que debía ser su casa a diario, si él tuviera posibilidad de tener acceso a un lugar como aquel, probablemente intentaría pasar allí el mayor tiempo posible.

Negó con la cabeza mientras giraba sobre sus propios talones para mirarlo-Estoy… estoy bien, gracias-respondió, porque definitivamente y a pesar de que sus labios estaban secos, no era por la necesidad de líquido, sino por la imagen que tenía delante. Puede que su revolucionado cuerpo adolescente y su imparable imaginación lo estuvieran ayudando, pero con la única luz que les proporcionaban los edificios nocturnos a través de la cristalera, le gustaba más y más lo que tenía delante. Tragó grueso casi sin darse cuenta, parecía que todo lo vivido en la discoteca había sido hacía años y no solo unos minutos.

Dio un paso titubeante, intentando que sus ojos- que estaban fijos en los del hombre- no reflejaran la inseguridad que probablemente transmitía el resto de su cuerpo, no le llevo más que otro paso acabar frente a él y un asomo de sonrisa, pequeña, fugaz y nerviosa cruzo su rostro-Creo…-tomo aire despacio y con una lentitud en sus palabras, que de ninguna manera se correspondía con la realidad de su cerebro, el cual estaba sumido en un hervidero de ideas-…Que ya se lo que quiero- no podía creer que aquellas palabras hubieran salido de él, hasta su tono de voz le sonó extraño, pero era la verdad. Y con esa verdad e intentando aferrarse a la idea de que si había llegado hasta ese increíble edificio era por alguna razón, alzó su mano hasta ponerla sobre la nuca del mayor, esta vez no fue un simple toque con sus dedos- como había ocurrido en el vehículo- sino un agarre seguro-o todo lo seguro que podía ser, teniendo en cuenta que estaba siendo consumidos por sus propios nervios- y lo atrajo hacia él para besarlo y solo así sintió como su pecho se hinchaba de satisfacción.

No sabía si estaba bien o mal, probablemente aquello no era lo que esperaba de él, pero la sensación eléctrica que recorría su cuerpo en aquel momento podía llegar a compensar cualquier vergüenza posterior.

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Re: Scusa ma ti chiamo amore

Mensaje por Momo el Lun Abr 25, 2016 5:06 pm

The First Time




Alessandro
Noche - Con Theodore
No solía ser un hombre desordenado ni mucho menos uno que pecaba de impaciente y aun así la fina tela brillante, antes anudada alrededor de su grueso cuello, cayó en el suelo con un sordo estruendo que sólo el empresario pareció disfrutar. Como las vibraciones en la tela de una araña, cada paso que él daba, cada palabra que el muchacho invertía en un saco roto parecían bombas en unos oídos taponados que no querían admitir en alta voz lo que estaba a punto de acontecer en ese mismo lugar; un santuario al que nunca antes había invitado a nadie, y mucho menos con aquellas nefastas intenciones.

Las luces nunca se llegaron a encender, pues la menuda figura de espaldas a la cristalera la cual proyectaba una sombra que llegaba hasta sus propios pies hicieron que sus rasgados ojos tomasen una postura felina, juguetona, impropia de si mismo en el momento en el que este comenzó a avanzar en silencio y con pasos elegantes hacia el desprevenido joven. Para cuando el muchacho se giró hacia él, el italiano le faltaron apenas dos zancadas hasta poder tenerlo prácticamente delante. Le gustó sentirse así durante su breve paseo por su propia sala de estar, le regocijó avanzar hasta aquel cervatillo indefenso y sintiendo en contraste de sus pisadas fuertes el poder que disponía, un extraño juego de dominación que había comenzado en el momento en el que el chico había entrado en sus dominios. Tanto fue así que en un momento Alessandro creyó sorprenderse a si mismo emitiendo un sonido gutural de puro placer al imaginarse catar aquel cuerpo tras destrozar la endeble ropa que le cubría.

Sin embargo una ceja se alzó al escuchar aquella frase que rompió cualquier oscuridad en aquella sala. El menor y torpe individuo había usado una frase tan pobre que parecía sacado de cualquier guión de una mala película para adultos. Aquello hizo que su rostro formase una serie conjunta de arrugas a los laterales, más abajo de su propia sien ahogando una carcajada desenfadada contra la boca del muchacho la cual recibió, para sorpresa propia, con una naturalidad familiar. Como si hubiese estado acostumbrado a aquello desde hacía algo más que una noche. El beso comenzó lento, pues el hombre aun se regocijaba del sentido del ridículo hacia el muchacho en una actitud no del todo educada; sin embargo y a medida que los segundos iban pasando, el hombre necesitó sus pulmones para algo más que para reírse mientras alimentaba al contrario con su propia lengua.


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