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─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Vie 9 Oct - 21:41

THE VIOLENTS DELIGHTS HAVE VIOLENT ENDS
1X1 ৩ SOBRENATURAL ৩ PLOT


Cuando ella nació, la familia entro en periodo de regocijo, para pronto cambiar la alegría por el luto. Un error en la naturaleza, introdujo a la familia de cazadores una bruja por hija. Decididos a conservarla, escondieron al monstruo, deshumanizándola para usarla en el plan de destrucción de los suyos.

Antes de los poderes, ella era la niña que quería para toda la vida y fueron esos recuerdos, los que espantaron las pesadillas al principio, cuando la piel era blanda y las cicatrices de las primeras heridas anidaban en ella.

Nacieron para vivir en pesadillas constantes, nadar en piscinas de sangre, adorar un solo dios cuya voluntad oscura los posee.

El familiar necesita un cuerpo para poseer, dispuesto a dejar el mundo intangible, necesita acompañar a la bruja en el largo peregrinaje de la vida. El hermano de ella está sumido en un sopor sumiso, el alma resquebrajada aguardando el instante para desaparecer.

O renacer, para ambos unirse en un frenesí de locura y sangre y muerte.

Somos uno, en dos cuerpos. O tres, ya no lo sé. Solo siento las cadenas unirme a ti.

Caitlyn Cross৩ 29 años ৩ Kate Mara ৩ Red
Esa pobre chica loca es así como el mundo la conoce, incluso entre su familia es la apestada a la que todo el mundo mira con lástima sin acabar de atrever a acercarse. Ella es la manzana podrida en el árbol de la perfecta familia consagrada al señor y su divina misión… es el lobo con piel de cordero.

Nacer bruja en una familia de cazadores de brujas no puede significar otra cosa si no ser repudiada desde tierna edad el único motivo por el que sigue viva es ser utilizada como brújula, ella encuentra a las brujas, la familia las caza y ejecuta y esperan así redimirse del castigo que les ha tocado vivir.  Sin embargo, cuando el mal mora en tu propia casa no puedes mantenerlo bajo llame eternamente y ella sabe cómo hacerlo salir con ayuda de su familiar, esa pequeña bestia que la acompaña a todas partes y se alimenta sin parar de la oscuridad que anida en su alma.

Caitlyn, condenada a una vida de silencios y secretos, se convirtió pronto en la mujer espeluznante de ojos brillantes y sonrisa muda cuya voz solo sientes en lo más hondo de tu cabeza, ella puede convertirse en esa voz interior de las personas que las insta a hacer cosas malas: esconde la dentadura de la abuela, escupe en el café de la tía, mete a ese gato pulgoso dentro de la bolsa y tíralo al río y sobre todo, sobre todo, mátalos a todos.


Abel Cross৩ 32 años ৩ Brian J.Smith ৩ she wolf
Un muchacho retraído, de pesadillas reiterativas, detenido en un tiempo y espacio distinto al que habita. Continúa evocando momentos de la niñez inocente para mantener la cordura, evitando el descenso final en los delirios homicidas de la familia.

Leal acérrimo a la familia de cazadores de brujas, trata de no encontrar comparaciones validas ente las mujeres que asesina y la hermana que mantienen encerrada pero es inevitable porque la magia está presente en su vida y es humana y no merece ese trato.

Debido a los problemas que puede causar ese pequeño discurso, reprime emociones, ideas, sentimientos. Abel esconde y hace oídos sordos a la conciencia, debilitando el espíritu, dejando el alma quebradiza que al menor intento de posesión, cederá.
O tal vez.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Sáb 10 Oct - 15:42

Love will be cruel to who it entices
Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y algo más

La luna estaba en lo más alto cuando él llegó. Llevaba horas esperándolo paciente sentada en la oscuridad y escuchando atentamente. Cuando vivías como ella en un mundo de silencios aprendías a escuchar mejor. Caitlyn había aprendido el significado de cada ausencia de palabras, de cada cierre de puertas y, sobre todo, de pasos. Podía diferenciar los pasos de cada uno de los habitantes de aquella casa: los fuertes de su padre, los deslizantes cual serpiente de su madre, los decididos de su tío… pasaban por delante de su puerta y pocas veces se detenían –cuando era niña temía las veces que lo hacían—pero no eran ninguno de aquellos pasos los que ella estaba esperando. Ella esperaba unos en particular: taciturnos, pesados, cansados… los pasos de Abel. Los pasos de su hermano.

Las patas clavándose con fuerza en su hombro la instaron aponerse en pie. Hazlo, hazlo parecía susurrarle una voz sibilante al oído, la sangre debe tener sangre repitió mentalmente a la par que la bestezuela se deslizaba brazo abajo para saltar hasta el suelo y fundirse entre las sombras de la habitación como si nunca hubiera estado allí. Ella ni si quiera la miró, se deslizó por la puerta entre abierta y avanzó por el corredor sin hacer ruido con sus pasos suaves de gata asustadiza hasta acabar frente a la puerta de la habitación donde había tenido algunos de los pocos momentos de verdadera felicidad infantil que recordase.

Apoyó la palma de la mano extendida sobre la madera y se detuvo durante un momento, pensando, a punto de retraerse pero al final, la tentación era tan grande, que le fue imposible detenerse. El picaporte rodó y la puerta cedió dejándola vislumbrar su interior sombrío, él estaba allí, de espaldas a ella, hacía mucho tiempo que siempre le daba la espalda. Cuando eran pequeños siempre estaban juntos, siempre, pero entonces cada uno descubrió la verdad sobre su naturaleza y su relación se volvió simplemente aberrante. Él era aliado de dios, ella una puta del diablo, él debía de librar al mundo de criaturas como ella y ella, ella debía aceptar su penitencia y sufrir castigos por ser algo que no había escogido. No había sido justo separarlo así. Pero ella podría al fin remedio aquella noche.

- Abel… estás solo. –la voz fue ronca y grave por la falta de uso, ni si quiera tenía entonación, podía ser una pregunta o una afirmación. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la utilizó? Meses, años quizás. Le dolía hablar, la picazón en el cuello le molestaba, pero bien valía la pena.- Te he estado esperando. –proyectó su voz en él, no se dio cuenta de que había cambiado el modo de comunicación si quiera. Ella hablaba así, ella era así y, muy pronto, él también lo sería.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Dom 11 Oct - 23:30

Love will be cruel to who it entices
Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Desprevenido, alzo la mirada del suelo para observar a la hermana prisionera en la puerta de la habitación, el chillido interno de pánico agitando los sentidos dormidos adrede. Abel tuvo una macabra presunción, la mirada de Caitlyn ahondando en su alma partida y nunca recuperada.

─ ¿Caitlyn? ─ inquirió con suavidad, un susurro lento aprovechándose de la tranquilidad imperante en el hogar para tratarla con la misma enternecedora actitud infantil que escondía hasta que la voz irrumpió dominante, asegurando la espera. Duro un breve momento, la huida de su conciencia para dejar espacio a la ajena.

Asustado, Abel parpadeo, la sensación de estar flotando, no sentía los pies aferrados al suelo, tampoco el aroma que traía encima, sangre y agua. Cuando la voz apareció, él se fue ─ ¿Necesitas algo especial? ¿Estás bien? ─ acorto la breve distancia, la mirada de cachorro sufrido brillo, preocupado por el bienestar de esa chiquilla convertida en mujer, posando la mano sobre el hombro, un gesto inesperado para la situación, puesto que la abandono cuando necesitaba su compañía, pretendiendo que ella merecía el trato correcto por lo que era, ignorando, ignorando y reprimiendo para endurecer el alma, para realizar el trabajo encomendado por la Iglesia para proteger a la humanidad.

El tacto con el cuerpo de Caitlyn produjo calma, devolviendo la sensación de estar erguido, consiente a pesar de que una parte suya pedía auxilio, alentaba a escapar. Abel se sintió pequeño, otra vez retrocedió al momento de la abrupta separación fraternal, abrumado por el desconcierto.

Frunció el ceño, preocupado. La miraba y recordaba los sueños recurrentes, cuyo podes de grotesco horror parecía aumentar cada noche, atribuido a la cantidad inexplicable de cosas que ocultaba bajo la superficie de serena tristeza. Por supuesto, ella y sus poderes nada tenían que ver, la raíz de ese mal eran los reproches propios, las culpas no expiadas. De poseer la oportunidad, la valentía de observar el sótano del alma, lucharía por ella. Quería mucho a su hermana, él era débil y ella un monstruo, como siempre repetían sin cesar, usándola para rastrear otras brujas, despreciándola.

Y nada hizo, tampoco encontraría fuego para encender una rebelion en esa casa, porque los hombres son fuertes, nunca lloran, solo asesinan brujas sin piedad, verdad Abel.

Abel.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Miér 21 Oct - 19:42

Love will be cruel to who it entices
Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y algo más

La mirada de la bruja descendió al instante hasta la mano que él posó sobre su hombro. No recordaba ya la última vez que sintió su toque, Abel siempre parecía ir con cuidado de no tocarla o mirarla. Vivía esforzándose en hacer ver que no existía y, aunque ella debería de sentirse insultada, no podía más que compadecerlo. No era más que un niño asustado ante un hombre arrogante que creía que sabía algo del mundo.  Ellos le enseñarían a padre la verdad de aquello que llevaba tanto tiempo temiendo y, creyendo, que cazando. Ellos dos juntos.

Asintió despacio ante su preguntas, sus labios empezaron a curvarse en una sus raras sonrisas de gata sabia, inclinó la cabeza lo suficiente para restregar su mejilla contra la mano masculina y evocó aquel tiempo donde podía tocarlo siempre que quisiera. Muy pronto volvería.- Te necesito. –pronunció en la mente de él, su voz interior no tenía nada de la ronquera desagradable de la exterior. Era calma y femenina con cierto deje que te hacía entrever que ocultaba algo todo el rato.- ¿Te acuerdos de cuándo éramos pequeños y prometimos que estaríamos siempre juntos? –antes de que llegará él y los separara, antes de que descubrieran lo que ella era y lo que eso significara.- ¿No lo echas de menos? Yo sí, yo siempre te echo de menos, siempre, siempre en esa oscura y fría habitación. – poco a poco elevó ambas manos y las apoyó contra el pecho de él. Bajo la camisa podía adivinar sus formas, nada que ver con las de aquel niño flacucho que había sido su hermano.

Cuando eran niños Caitlyn lo perseguía por todas partas, incluso de noche se escabullía de su habitación para poder dormir con él. Después de que la encerraran lo había llamado a gritos para que viniera a salvarla, pero Abel nunca había aparecido. Él también había estado encerrado, pero sus cerrojos no podían verse, estaban en su interior apresando su alma. Mas ella ya tenía la llave para liberarlo y esa misma noche lo haría.- Él me ha dicho que podemos estar juntos ¿Te gustaría, Abel? ¿Te gustaría poder estar conmigo para siempre? –se puso de puntillas, aunque ni si quiera así lo igualaba en altura, y aceró su rostro un poco más al de él.- Padre te ha hecho creer que estaba mal que me quisieras, que era un amor monstruoso, pero eso es justo lo que es el amor. –el horror era parte del amor, ella siempre lo había sabido, por eso les había dejado matar a todas aquellas pobres almas, por él. Traicionar a aquellas que eran como ella era un mal menor si con eso conseguía lo que tanto llevaba anhelando: a su hermano.

- ¿Quieres que te lo muestre? ¿Lo maravilloso que podemos ser los dos juntos? –fue una pregunta, pero la clara esperanza de obtener un fácil sí brilló sin pudor tras ella aunque, en el fondo, no importaba que dijera que sí o que no. Su plan se llevaría a cabo aquella misma noche quisiera él o no colaborar, no podía luchar contra lo que se avecinaba.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Sáb 31 Oct - 5:14

Love will be cruel to who it entices
Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

La voz del padre, finalizaba cada palabra de Catlyn. Es bruja, esta maldita, cazamos a quienes son un error en la naturaleza, Abel estas escuchando, ella es el demonio encarnado, recuerdas el refrán, cuando el diablo no puede, envía a una mujer, Abel, mírame, escúchame, obedece.

La reciente matanza estaba fresca en la memoria, el espanto delineado en el iris del joven hombre, pero que podían hacer contra esa figura intocable.

─ Catlyn, estas cansada ─ murmuro, la ternura palpable en el susurro suave, en la suposición ausente de argumentos, incluso sonrió ante el contacto físico pero el trato resulto evidente: la trataba con ausentismo, omitiendo el significado de las palabras, desoyendo la voz interna gritando Corre Abel, corre y desaparece en la noche ─ Padre otra vez ─ te uso, tomo y tomo de tu espíritu sin piedad y nadie te defendió ─ Padre otra vez abuso de tus poderes, pero con el sueño repararas el cansancio, lo prometo ─ durmiendo no olvidaras sus abusos, tampoco mi cobardía. La punzada de culpa lo apuñalo, la voz de Catlyn ocupaba el ambiente, el aire y la sangre de Abel, introduciéndose dentro, tocando las heridas abiertas. La voz de la hermana era el único sonido, un canto enceguecido, a pesar de mantener la boca cerrada en una sonrisa enigmática. El corazón de Abel quedo paralizado al observarla, el terror aprisionando los brazos. Presintió dientes atravesando la piel, destruyendo las paredes creadas para contenerlo.

¿Quién es él?

─ Ven conmigo, retornemos a la habitación ─ tomo la mano recostada contra el pecho, la beso en la palma, el gesto mínimo conteniendo el cariño reprimido. Necesitas de mi, otra vez te abandono. Recordaba la niñez cómplice, la promesa de unión eterna, en esos días el miedo era derrotado con actos de heroísmos, eran niños, ingenuos, niños eran todavía cuando los separaron. Catlyn era una bruja, la quería tanto, estrujaba el corazón. Otra vez, quiso luchar contra los años de terror impuestos con autoridad, rescatarla de la habitación, de la familia, huir. Escapar en la noche, correr. Padre dice muchas cosas, añadió en silencio, padre miente y lastima, impone la intolerancia con brutalidad, que es el amor. Es lo que da calor a la sangre, el impulso fiero de protección, es la emoción que juega con la eternidad o el olvido, sin puntos intermedios. Es todo, es nada, cubre a los humanos en su totalidad.

Quiero estar con ella, retornar a la ingenuidad inocente, borrar el presente y pasado, poseer la capacidad de reescribirlo, afirmo sin palabras, entregado absolutamente a los deseos de la hermana, sencillamente eran las heridas transformadas en palabras, transfiguradas en vida.

Te quiero hermana, castígame por la debilidad con la cual fui modelado.

─ Permaneceré a tu lado ─ susurro, la respiración agitada con solo imaginar el castigo impuesto por desafiar los límites impuestos. Otra vez, era un niño lleno de temor, indignado ante el mundo de mentiras que descubría por primera vez ─ Estaré contigo y nadie lo sabrá ─ prometió con estremecedora honestidad, empujando el puñal hasta hacerlo desaparecer en las sombras del alma.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Jue 12 Nov - 15:36

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Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y algo más

Sus respuestas no fueron lo que esperaba, pero la bruja ya sabía que tendría que arrancárselas si quería oírlas. Abel era un experto en sortear sus deseos y en la ambigüedad.  ¿Permanecería a su lado decía? Tal vez, ¿pero durante cuánto tiempo? Esa era realmente la pregunta que la carcomía por dentro y a la que quería poner remedio. Se habían acabado las noches separados y los días aislados, a partir de ese momento iniciarían su particular revolución y conseguirían aquello que tanto tiempo llevaban anhelando.

- Pero yo quiero que lo sepan. –murmulló en su cabeza con dulzura, más sus dedos empezaron a agarrotarse, reteniendo la tela de la camisa de él entre ellos. No había nada de dulce en el movimiento de sus manos.- Estoy cansada de esconderme, de ser usada y pisoteada por un hombre cobarde ante sus propios pecados. –lo aferró con más fuerza, buscó con ahínco su mirada. Necesitaba que la mirase, que viese el brillo decisivo en sus ojos y se prendiese también en los de él, necesitaba que entendiese el verdadero significado de sus palabras, de sus acciones… de aquella noche.- ¿Tú no estás cansado, Abel? –su voz se convirtió en un ronroneo en la cabeza de él. Catilyn sonrió entonces de medio lado y se puso de puntillas con cuidado- Estoy segura de que sí que lo estás, mi pobre niño asustado, no tienes por qué estarlo más, juntos podemos acabar con ellos y arreglar lo que nos hicieron. Juntos, juntos, siempre juntos, como siempre debió ser. No más padre, no más madre, no más familia, solo tú y yo. Eso es lo que está bien, es como debe ser… él me lo ha dicho. –motas oscuras fueron haciéndose presa de su voz.

¿Quién era él? Pronto lo descubriría.

Se relamió los labios, calló durante un momento mientras poco a poco se ponía de puntillas.- Te quiero. –pronunció en voz alta, despacio y con tono ronco. No desvió la mirada de la de él ni un solo momento, quería que toda su atención estuviera en ella, por eso, al inclinarse un poco más hacia él acortando de manera progresiva la distancia entre sus bocas tampoco dejó de mirarlo fijamente. Ni si quiera dejó de hacerlo cuando finalmente sus bocas se juntaron ni cuando dos pequeños ojos rojos brillaron de pronto desde una de las esquinas de la habitación. La bruja se aferró a él con más fuerza, enrolló los brazos entorno a su cuello y se apegó a él con decisión para que no se alejara, aprisionando el fuerte cuerpo del hombre entre sus delgaduchos brazos y su cuerpo pequeño.

El diablo siempre entra por las esquinas..





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Sáb 21 Nov - 4:29

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Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Abel siempre correspondió a la disciplina paterna con excesiva sumisión. Ocupo el lugar de buen hijo, excelente cazador. Represento el orgullo familiar frente a las otras familias de exterminadores cuando se trato de competir por el honor.
Intento detener el avance, las manos alzadas para defenderse con brutalidad quedaron inertes en el aire, el nombre de esa mujer pronunciado a medias en la boca.

La violencia con la cual las bocas chocaron dolió en los dientes, en los labios lastimados, la sangre circulando con el mismo ímpetu por venas a punto de romperse. Abel estaba roto, recompuesto con esmero, porque cuando estás viviendo en un hogar parecido al infierno, cuando ya desconocer donde está tu mente, lo único que queda por hacer, es intentarlo, una y otra vez, sin mirar demasiado el horror que escondes.

Abel sintió la necesidad de apartarla, sorprendido y horrorizado por las acciones cometidas. El incesto era la forma de relación impensada, a pesar de resultar un modo común entre las familias para mantener la herencia intacta.

Las lecciones aprendidas, la voz pidiendo por la salvación en esa noche oscura, desaparecieron. Catlyn, a quien creían débil y bajo suficiente control, lo sujetaba por el cuello. Abel trato de zafar, tirando de la ropa de ella, abriendo la boca para respirar, evitando sentir cualquier emoción más allá de la desesperación.

Estaba ahogándose en la boca de su hermana, desesperado por aire, pero las manos que la sostenían no luchaban con tanto ahincó.

Caitlyn tenía sabor a muerte en los labios, brazos cual cadenas, aferrándolo contra el cuerpo, contra el deseo. Abel era un pecador por aplastar los pechos de su hermana contra su tórax, era débil en carne y alma, disgustado por las reacciones físicas, desesperado por escapar pero sin hacer ningún intento.

No quiero ser tuyo, pensó, el último bastión de resistencia remanente antes de dejarse vencer, quiero ser mío, pertenecerme absolutamente. Esta piel, no quiero compartirla.

Abel no dio cuenta de la sigilosa presencia, de él, quien tenía forma y voz, una entidad antigua que solo respondía a su hermana, la cual siempre paso desapercibida, pero que en ese instante, era real. El muchacho lo sintió en la piel, el aire siniestro apagando las luces, la presencia en la habitación, el silencio. Ya no oía ningún ruido, las almas de la casa desaparecieron, estaba solo.

Y perdido. Absolutamente a merced del autentico cazador.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Miér 2 Dic - 15:33

Love will be cruel to who it entices
Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y algo más

Percibió la lucha de su hermano, la confusión, el deseo de alejarse y el de permanecer aferrado a ella… Caitlyn se aferró todavía con más fuerza, hundió las uñas en la tela de su camiseta, apretó su boca contra la de él hasta que llegó a doler de verdad, empezó a faltarle el aire y aun así todavía se apretó más como una serpiente intentando ahogar a su presa. Él ya estaba allí, la presencia oscura y asfixiante reptando desde las esquinas, cubriendo poco a poco el cuarto. La única luz encendida titileo un par de veces antes de apagarse de golpe, la habitación se sumergió en los claroscuros que creaba la luz de la luna, en un juego de sombras donde brillaban ojos rojos por todas partes.

”La sangre debe tener sangre” cantó de nuevo la vocecilla en su cabeza y ella no hizo más que obedecer.

Con fuerza atrapó el labio de él entre sus dientes y apretó con saña hasta que el sabor metálico de la sangre salpicó su lengua. Solo entonces lo soltó. Sus labios manchados con la sangre de su hermano y una grotesca sonrisa curvándolos. Lo empujó todo lo fuerte que pudo y lo empujó y lo empujó hasta logró que sus piernas tropezaran contra el borde de la cama y cayese después sentado en ella. La bruja se dejó caer entonces de rodillas frente a él, alargó la mano izquierda de dedos pálidos y delgados hacia la negrura y la bestezuela que la acompañaba siempre se materializó allí como escupida por el vacío.

- Por fin vas a conocerlo. –canturreó mocionada en la mente de él.- Llevamos mucho tiempo esperando por este momento. –conforme hablaba se fue acercando de nuevo a él, se apoyó sobre sus rodillas, lo observó desde su posición, nunca dejó de sonreír, ni si quiera cuando alzó la mano derecha hasta su cuello y empezó a apretar con fuerza. Abel no podría moverse ni aunque quisiera, él no se lo permitiría.- Abre la boca, cierra los ojos… –empezó a incorporarse poco a poco, pero no para ponerse en pie, si no para acabar sobre él. Sus bocas de nuevo tan juntas que podía sentir su respiración contra los labios.- No tienes que tener miedo, solo dolerá un momento y después será lo que siempre hemos querido. –Abel y ella, los dos querían lo mismo, Caitlyn lo sabía, claro que lo sabía. Durante años, inmersa en su pequeña prisión de paredes grises solo había hecho que pensar en ello, en Abel, su único consuelo, su querido hermano.

Tiró de sus labios para forzarlo a abrir la boca hasta que amenazó con desencajarle la mandíbula y entonces, sin aviso previo, acercó la enorme araña hasta su boca y empujó hacia dentro. El animal forzó para abrirse paso apurado por los dedos de la bruja, lo empujó hondo, dentro y más adentro. Su expresión maniática no fue si no otra cosa que el claro ejemplo de su excitación. Una vez anidara dentro de Abel, ella por fin tendría todo lo que deseo.





Off:
He movido bastante a Abel y lo siento, pero si no el post me quedaba super corto D: Si te molesta mucho lo edito, pero quise hacer que el demonio tomara ya "posesión" pertur


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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Mar 15 Dic - 4:59

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Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Los gritos murieron ahogados, el terror paralizo el cuerpo, el sabor de la sangre ingresando en la tráquea, provocando una arcada que invitaba a ahogarlo. La noche se dejo ver tal como era, habitada por seres que escapaban a la compresión del pobre ser humano. Abel clavo las uñas en los brazos de su hermana, el único gesto que conservo hasta el final, el que dictaminaba la necesidad de sobrevivir.

Él podía contrarrestar el ataque de Caitlyn. Los años de entrenamiento en diversas técnicas de combate perfeccionaron los reflejos y músculos hasta convertirlos en maquinas letales para el homicidio. La posibilidad de apartarla, existió, fue tan palpable en la desesperación que mostraban los ojos, que durante un momento, quiso creer que podría derrotar al destino.

La fuerza presente en esa habitación, era quien dictaminaba la suerte del joven hombre, ese pobre ser que imaginaba que la lucha, podría liberarlo.

Sin embargo, el dolor de la mandíbula hizo que cediera, abriendo la boca para gritar, para pedir al patriarca familiar que lo ayudara a huir de ese ritual donde la víctima, era él.

Los ojos rojos, lo observaban. A ellos, a todos.

Caitlyn abandono cualquier rasgo que pudiera declararla inofensiva, para mostrar el poder que poseía, la intensidad de esa magia supuestamente maldita.
Siempre estuvo esperando, el momento para derrocar a la familia. Siempre mantuvo el control mientras los otros, solo eran juguetes incautos adentrándose en lo desconocido.

«No lo hagas, por favor. Te quiero, te quiero mucho, no puedes imaginar cuanto te quiero, Catlyn» respondió a la voz, demostrando el miedo, la humillación que estaba sufriendo. Ella estaba sobre él, violentando el espacio, obligándolo a ceder con movimientos violentos, sin mostrar piedad, sin compasión.

Abel estaba a su merced y suplicaba en silencio.

La bestia oscura apareció sin aviso, contrastando con la palidez de la femenina mano. El instinto reconoció a él en esa criatura.

«No lo hagas»

El monstruo se adentro en la boca, la lengua toco la materia. Para Abel, los colores y gustos desaparecieron, la voluntad comenzó a ceder.

Antes de que las paredes de la garganta comenzaran a rasgarse para permitir el ingreso de esa criatura, Abel decidió que esto era el pago por los pecados del padre. Este fue quien maltrato a su hermana, quien deshumanizo para educarlo, convirtiéndolo en un ser hueco, vació, escondido y temeroso.

Cerró los húmedos ojos y cedió.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Jue 24 Dic - 15:49

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Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y algo más

Se resistió al principio, pero acabó cediendo y ella, impasible, contempló como la criatura acababa de desaparecer garganta abajo perdiéndose de su vista. La bruja entonces obligó a su víctima a cerrar la boca con fuerza presionando después ambas manos contra los labios con tal de impedir que pudiera escupir al huésped. Apretó, apretó y apretó amenazándolo con ahogarlo, en ningún momento apartó sus ojos maniáticos de los de él.

- Lo sientes. –pronunció despacio con su característico tono hueco. ¿Era una pregunta? ¿Una afirmación? Sus manos se deslizaron poco a poco hacia abajo, acariciaron su cuelo, se enredadaron con el cuello de su camisa y detuvieron en su pecho. La mano derecha sobre su corazón se contrajo hasta que las uñas se clavaron sobre el lugar exacto en el que latía el corazón de su hermano. Su corazón también, de los dos, de los tres…

- Abel. –lo llamó esperando una reacción por parte de él, de aquel cuerpo inmóvil sobre la cama que casi parecía muerto. Pero Caitlyn sabía que allí había vida, sentía los latidos fuertes de su corazón bajo su propia mano, ambas mentes todavía de estar acoplándose la una a la otra, no debía ponerse nerviosa, se previno, sabía podía tardar, su hermano era fuerte, tenía más voluntad de la que incluso él podía creer y, sobre todo, tenía miedo.- Estoy aquí… –susurró, aflojando poco a poco el agarre de su ropa y recostándose sobre su pecho como la niña pequeña que fue buscando la protección de su hermano mayor tras una pesadilla. Mas esta vez era ella quien intentaba aportarle algo de tranquilidad. En algún momento empezó a tararear una cancioncilla de nana, era la primera vez que cantaba y su voz sonaba demasiado ronca y rota para que fuera una melodía agradable, pero aun así no dejó de cantar. No hasta que él se despertara.- Estoy aquí… –repitió.

Siempre estaría ahí. A partir de aquel momento no tendrían que separarse nunca más, todo versaba en deshacerse de los cabos sueltos, esa familia de cobardes ignorantes. Una vez desaparecieran podría ser feliz con su hermano. No, pensó, sus hermanos. Debía levantarse y volver con ella, tenían mucho que hacer, el mundo pronto sería suyo.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Lun 11 Ene - 4:45

Love will be cruel to who it entices
Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Si, Abel lo sentía. La presencia ajena cubriendo cada poro de la mente, revolviendo el alma sin pedir permiso, encontrando los secretos oscuros y vergonzosos que escondía.

Esa cosa, él, lo veía todo, y ante cada nuevo descubrimiento, sonreía, plenamente satisfecho por escogerlo. Si, era el envase perfecto para albergar el demonio que su hermana tenia por compañero. Era el diablo y no, era todo y al mismo tiempo, servía a una persona específica.

«Me necesitas, Abel, y yo a ti. La venganza otorgara placer, lo prohibido, lo que quieres, será realidad.»

Abel estuvo encerrado en la oscuridad profunda, inmóvil, la cosa atravesando la garganta, instalándose en el pecho.

Entonces, dejo de respirar. El aire no entro por la boca, ni por la nariz. Desaprecio y la voz penetro el cráneo, con la misma intensidad con la cual Caitlyn lo hizo, pero esta vez, con los ojos cerrados, el rostro de la hermana, el temor al padre, impidieron cualquier distracción.

«Los asesinaremos, a todos ellos. A quienes los lastiman, es lo que quieres, asesinarlos, hacerlos pagar la ofensa.»

La apatía que predomino durante muchos años, desapareció con tal propuesta. Abel ansiaba asesinarlos, cubrir las pálidas manos con sangre, deshacerse de esa piel pesada que no lo dejaba respirar.

Reclamar a Caitlyn, dar inicio a una nueva era.

« Y ella, ya sé que la quieres, pequeño retorcido nacido de Dios.»

─ Y yo ─ murmuro con voz ronca, envuelto en el extraño sopor, la presencia terrorífica anclada al espíritu. Con los ojos cerrados, busco a tientas a su hermana, confundiendo el peso en el pecho con la criatura invisible.

«Yo sé que la quieres »

─ Canta, Caitlyn, no quiero el silencio entre nosotros, otra vez ─ pidió con ternura.

Ya no permitirá silencio en la casa. Nunca mas.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Jue 28 Ene - 15:55

You and me and the devil makes three
Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y él

Una trompa de agua caía aquella noche sobre la ciudad. El sonido de la cascada de agua junto a rayos y truenos ensordecían a cualquier otro bajo él, televisores, radios y voces humanas se vieron enmudecidas así como los reactores de electricidad que dejaron la ciudad a oscuras tras impactar en ellos un potente rayo. La residencia de los Cross no fue una excepción, las luces parpadearon un momento antes de apagarse junto a una retahíla de maldiciones por parte de su padre que tras desbaratar la cocina en busca de la linterna bajó al sótano a tratar de arreglarlo.

Caitlyn lo espió por la puerta entreabierta de su habitación, observó cómo se adentraba al sótano haz de luz en mano y escuchó cómo bajaba los trece escalones todo lo rápido que se atrevía. Su madre hacía ya mucho que se había metido en cama para descansar de uno de sus famosos dolores de cabeza que todos sabían que no se debía a otra cosa si no a la ingesta cantidad de vino ingerida, debía hacer horas que dormía y, junto a los somníferos no se despertaría hasta que el sol saliera. Aquella noche no había cacería, por lo que Abel también estaba atrapado en aquella casa y junto a su hermano él. Los ojos se desviaron hacia la puerta de la habitación contigua, también entreabierta. Desde la pasada noche donde por fin los había unido había podido pasar poco tiempo con ellos, la presencia constante de su padre se lo había impedido. Pero la necesidad era cada vez más fuerte. Se aventuro despacio, se coló por el mínimo de rendija que tuvo que abrir para pasar, primero puso un pie descalzo en el pasillo, después otro y entonces un grillete de carne humana le atenazó la muñeca.

-¿A dónde vas? –las palabras fueron escupidas contra su oído aplicando más fuerza si cabía al agarre en cada sílaba. La bruja volteó a mirar a su opresor poco a poco, no respondió, como era de esperar, Caitlyn nunca respondía y aquella persona le repugnaba tanto que no quería adentrarse en su mente para hablarle.

Su primo, Jackson, volvió a repetir la pregunta zarandeándola un poco esta vez. El hombre, casi de su misma edad, era larguirucho y delgado, y casi siempre sonreía. Pero pese a su aspecto aparentemente inofensivo era un cazador de brujas feroz.  Jackson disfrutaba cazando y matando, torturando, cortando y aplastando, él no cazaba por cuestión de fe como su padre, si no por placer. Cuando era pequeña siempre se escondía de él, Jackson le producía un miedo atroz sin que hubiese un motivo verdaderamente válido, hasta que se supo la verdad sobre su naturaleza de bruja. Incluso después de todos aquellos años y todo lo que había aprendido, una parte de ella seguía teniéndole miedo. De él había recibido el primer golpe sin motivo, una pedrada que casi la dejó sin ojo.

- Te he preguntado que a dónde vas, puta. Sabes que no puedes salir de tu cuarto. –intentó empujarla hacia la habitación, pero ella se revolvió como un animal enfebrecido hasta librarse de su agarre y correr hasta la habitación de Abel. Empujó la puerta justo cuando Jackson la agarró de nuevo, esta vez propinándole un tirón en el pelo que le sacó lágrimas de dolor, pero ni un solo grito. Con la mirada nublada por las lágrimas sondeó la habitación en busca de Abel, tenían que estar allí. No podían dejarla sola en un momento como aquel.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Sáb 12 Mar - 17:20

You and me and the devil makes three
Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Levántate, no me ignores, Abel, Abel.

Abel tenía los ojos cerrados, la intención de evadirse, pero él estaba vigilante, zamarreando todo ese cuerpo que ya se estaban dividiendo, uno peleaba por mantener un estado de negación mientras el otro movía los pensamientos, metía su voz ronca y de millares de años en cada rincón, observando, tocando, juzgando.

Ya no eran uno, eran dos como solía repetir sin cansancio esa otra persona, un perro de ocho ojos, la sombra balanceándose sobre su cabeza cuando creía que finalmente lo abandono.

No me voy a ir y vos no me vas a dejar, y esa seguridad absoluta, disparaba tantas oportunidades para poseerlo completamente, sin titubeos ni pataletas desesperadas hasta que esa codicia por estar completo se desvanecia, ante la presencia del padre, de la madre, de cualquier mirada recelosa que entre esa familia, se insertaban entre ellos en vez de cuchillos.

Cuando la luz se corto, el miedo infantil a la oscuridad retorno, porque esta vez sabia que algo tenebroso e inevitable, estaba a su lado.

Y Catlyn, con sus besos brutos y ese calor que queria compartir y por el cual estaba desesperado, la boca seca y jadeante con solo imaginarla otra vez, enloquecida y poderosa, dominándolo con tan poco, y luego, la vio otra vez, encerrada, frágil, pequeña, y la vio a través de los ojos de él, también. Esa experiencia fue maravillosa, porque los dos entendieron que estaban unidos a la bruja en un todo, atravesando el mundo de abajo con tanta facilidad, y los dos querían ayudarla, los dos querían compartir el tiempo y el espacio.

La necesitó. Necesito sentir el alma desbocada en un frenesí de sangre y homicidio.

Vamos, vamos, Abel, que hay mucho por hacer, tiro con sus manos invisibles de garras negras. Empujo, presiono. El muchacho incorporo el cuerpo de la cama, parpadeo y estuvo de acuerdo, aunque se atrevió a cuestionar.

─ ¿hacer que? ─  pregunto en voz alta, y el susurro gélido en el oído respondió ─ vamos a matar ─

Jackson inspiraba asco, con esa cara pálida y larga, de dientes de conejo y la mirada era lo mas feo que tenia, con sus pupilas dilatadas de adrenalina, la pasión por torturar gente era un hedor que si alguien poseía la habilidad de detectarlo, sabia que tenia que escapar. Abel lo miraba siempre con indiferencia, ausente y demasiado preocupado por salvar su alma cuando los chillidos de las brujas amenazaban con desvanecerlo por culpa del espanto.

Los ruidos fuera de la habitación, los escucho, la mano derecha sobre la cerradura. Abrió de un solo movimiento, y entre la oscuridad, reconoció la voz, y a quien sujetaba en las manos.

─ ella no es puta ─ y en todo caso es nuestra, no suya, ves abel, ahora queres salvarla, yo se que si, vamos abel, hagámoslo juntos, los tres. Él nunca te agrado, y abel ya no distinguió entre quien hablaba y quien estiro la mano, el impacto violento del golpe contra el hueso, la adrenalina feliz estimulando el sistema nervioso, alentando a la sangre a pedir venganza, finalmente, por esos años de abusos, los brazos que rodearon a Catlyn y la sujetaron con firmeza, con seguridad.

Era él y era Abel, los dos chillaban de felicidad por lo que harían los tres.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Mar 22 Mar - 18:14

You and me and the devil makes three
Caitlyn ৩ Noche, residencia Cross ৩ Con Abel y él

La voz de su hermano se alzó sobre la de Jackson, la sonrisa de su primo se congeló y desapareció en cuanto el puño de Abel impactó contra su cara. Un sonido seco se dejó escuchar, como el partir de una nuez, el agarre en su cabello se esfumó y rápidamente fue substituido por sus brazos, los de los dos, porque ella podía sentir a su hermano a al otro, casi creer escuchar las palabras que él susurraba en la cabeza de Abel como una macabra voz de la consciencia.

Caitlyn se apretó contra él, hundió el rostro en su pecho y aspiró su aroma conocido y tranquilizador. Era Abel, Abel, Abel, Abel… se repitió su nombre hasta la saciedad, clavó las uñas en los brazos masculinos y dejó brotar una carcajada desde lo hondo de su garganta. Por fin se había cumplido lo que siempre había deseado, Abel y ella contra el mismo mundo, juntos, juntos, juntos, por siempre juntos en cuanto se quitaran de en medio a todos aquellos seres empeñados en separarlos.

Jackson, quejumbroso desde el suelo alzó los ojos incrédulos, mientras intentaba parar la sangre que escapaba de su nariz. Por un momento solo los miró abriendo ridículamente la boca como para decir algo y dándose cuenta en el último momento de que no sabía qué decir. Caitlyn lo espió de reojo, relamiéndose ante las ideas que poco a poco iban surgiendo desde lo más profundo y retorcido de su imaginación. Su primo se dio cuenta de que lo estaba mirando, arrugó la cara como si de pronto hubiese olido algo asqueroso y, por fin, reaccionó.

- ¿Pero qué demonios haces, Abel? –casi acierta, casi.- ¿Te has vuelto loco? –se puso en pie con más rapidez de la que cabía esperar. La sangre no paraba de manar, roja y espesa, manchándole toda la cara. La puerta seguía abierta y su primo gritaba cada vez más alto, la llamaba puta, la llamaba bruja, llamaba a su hermano cosas peores. Caitlyn volteo hacia él poco a poco sin hacer esfuerzo alguno por separarse de los brazos que la rodeaban. Sonrió con aquella sonrisa dulce en extremo que causaba siempre escalofríos y, de repente, sin que nadie la tocase, la puerta se cerró de golpe.

Era la hora de que sus peores demonios saliesen a jugar.

- “Mátemosle.” –proyectó su voz directamente a la mente de Abel. Jackson no podía escucharlos, pero a juzgar por su postura, de pronto en guardia y su mirada desconfiada empezaba a temerse algo. No era tan tonto al fin y al cabo.- “Hagámoslo aquí y ahora, frente a las narices de padre y madre. Demostrémosle a este patético hombrecillo lo que es el dolor de verdad. Bañemos nuestras manos en su sangre, disfrutemos de sus gritos acallados por la tormenta. ¡Liberémonos!”

Nadie sabría del horror que aquel cazador viviría aquella noche, su padre continuaría ensimismado intentando arreglar los fusibles, su madre dormiría hasta la mañana siguiente y, en unos días, alguien preguntaría “¿dónde está Jackson?” y ella tendría que contener su sonrisa mientras rememoraba cada golpe y cada trozo de piel desgarrada. Mientras intentaba contenerse para no saltar sobre Abel y entrechocar sus labios con los suyos presa del recuerdo del frenesí de la sangre.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Jue 24 Mar - 3:56

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Abel ৩ Noche, residencia Cross ৩ Caitlyin y las sombras

Maricon hijo de puta te volviste loco, Jackson tenia un repertorio fluido de insultos, ninguno de ellos era de rabia o dolor. Esos insultos eran producto del espanto, del repentino ataque. Era Abel, a quien en la infancia se le tiraba a golpes, y con la llegada a la adultez, compartieron tantas cacerías. Abel era quieto, callado, espantado y tonto, Abel nunca se iria contra su padre, contra la familia, contra el código santo con el cual lo bautizaron.

Abel era insignificante, no era peligroso.

Bueno, en algún momento, algo cambia esa situación, dijo él, con Abel estremeciéndose de placer anticipado, Caitlyn atrapada entre sus brazos, desbordando seguridad, porque la protegería con su cuerpo, la protegeremos cierto, pregunto a la sombra de mil ojos, la voz en su cabeza. Por primera vez, consulto con esa criatura hecha de sombras e infierno, rendido, la primer ola satisfactoria, la inyección de adrenalina que buscaba, que necesitaba.

Que diría su padre, cuando encontraran un cadáver putrefacto, con señales brutales de tortura, cuyo parecido en los rasgos diría que era su primo, que a pesar de la desfiguración, todavía tendría los molares. Algo tenían que dejar, una pequeña muestra de que lo enviaron a otro mundo con alguna pertenencia.

Mientras Abel pensaba, él se mantenía al margen, callado y vigilante, maravillado de lo rápido que el muchacho comprendía la situación, comprendía su propia alma y necesidades. Nació enfermo, era una maravilla, un prodigio. Ahora entendía porque Caitlyn lo quería tanto, hasta él podía quererlo, usurpar su cuerpo para siempre.

Lo primero que hizo para callarlo, fue dar otro golpe, quebrando el tabique. Cuando el caído comenzó a aullar, Abel lo agarro de los cabellos, hundiendo la mano dentro de la boca, sin temer a las mordidas ni a los rasguños, sabiendo que la expansión de las comisuras dolería. Sentiría que los músculos que unían las dos mandíbulas se desgarraban y cuando se rompen finalmente, se desencajan los huesos.

Ese hilo de pensamiento fue la respuesta para su hermana, para que ella supiera lo que harían, sin tener que modular una sola cuerda vocal.

Tiro del cuerpo, arrastrándolo sobre el piso encerado con pequeñas gotas rojas, abriendo la puerta con el avance de ellos, el cortejo que se llevaba al primo molesto a jugar entre las sombras.

Cuando el padre encendió las luces de emergencia, la lluvia continuaba cayendo sobre el asfalto. El vecindario pintoresco, con sus casas amplias, cómodas, continuaba en silencio. La casa de los Cross, solo tenia espacio para los ronquidos audibles de la mujer que dormía bajo el efecto del alcohol y las pastillas.

Un relámpago ilumino la habitación, iluminando el pulcro escritorio, las tijeras infantiles.

─ Caitlyn, te quiero ─ susurro Abel, con su voz ronca, el cuerpo restregándose contra el de su hermana, ansioso.
─ Comencemos ─






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Mensaje por Red el Vie 8 Abr - 12:52

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Su sonrisa se hacía más amplia a cada segundo. Cuando Abel desconjuntó a pura fuerza bruta las mandíbulas de Jackson y este se retorció presa de un dolor inimaginable la sonrisa de la bruja era tan ancha que casi le dolían las mejillas. Dio unos saltitos, emocionada, aplaudiendo a la par cual niña frente a un truco de magia. Llevaba tanto, tantísimo tiempo esperando ese momento, el momento en que Abel se liberase del opresor yugo de su padre y dejase salir a la luz toda la oscuridad, toda la rabia, la fuerza y el dolor... y todo su amor retorcido y enfermo con el que ella pudiera nutrirse y hacerse todavía más fuerte.

Jackson no pudo hacer nada para evitar ser arrastrado, Caitlyn cerró la puerta con suavidad a sus espaldas y los siguió también. Su primo la miró durante un momento, entre brumas de dolor y a necesidad de liberarse a la inconsciencia pareció intentar pedirle ayuda, ¡a ella! A ella a quien siempre había maltratado y soñado con poder quemar en la hoguera y deleitarse con el olor de sus cabellos quemados. ¿Cómo olería su pelo al quemarse? le había preguntado una vez siendo ambos niños, Caitleyn había estado demasiado asustada para responder, Jackson había sonreído ante su reacción, él siempre sonreía, siempre... menos en aquel momento. Deberían solucionarlo.

Con la misma suavidad con la que había cerrado la puerta, despacio y sin hacer ruido agarró las tijeras sobre el escritorio.- "Es una pena que no sonría, hay que hacer algo" -sus palabras envenenadas fueron dirigidas a las mentes de ambos hombres mientras levantaba la mano con la que sostenía las tijeras. Jackson intentó escapar arrastrándose por sobre el suelo, pero en su estado le fue fácil pararlo. Le pateó en el estómago con toda la fuerza y la rabia de la que fue capaz y después se agachó, agarrándolo entonces del cuello hasta clavarle las uñas con saña lo obligó a poner la cabeza recta. Jackson no pudo hacer nada por cerrar la boca ni evitar las tijeras. Aquellas tijeras infantiles no parecían capaces de cortar ni si quiera el papel, pero con un par de palabras susurradas en un idioma gutural y antiguo estas se tornaron afiladas y peligrosas.

Un filo quedó por fuera de la mejilla, el otro dentro, Caitlyn a penas podía con la excitación antes de aplicar fuerza y empezar a cerrarlas. La carne entre ellas se dividió como si no fuera más que papel de seda. La sangre chorreo del largo corte, hasta el final de la mejilla, hasta que encontró el hueso desencajado de la mandíbula y no pudo seguir. El otro lado siguió el mismo percance y, cuando su obra estuvo finalizada se incorporó de nuevo esperando la aprobación de su hermano.- "Es una sonrisa mucho más bonita que la suya, ¿verdad?"

Sus manos, ensangrentadas, tomaron las de él y se las llevó hasta la boca donde besó las heridas que los dientes de Jackson habían causado. "Hay que casitgarlo también por esto." -volvió a susurrar en al cabeza de Abel, sintiendo la presencia del demonio allí también, deseando su aprobación también.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Dom 19 Jun - 3:56

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Sujeto al primo con los brazos, aplicando toda la fuerza, brutal, que poseía. Caitlyn recupero la compostura infantil, celebrando la captura. El corazón de Abel esquivo un latido. La habitación titilaba con la luz de los relámpagos y la oscuridad de la noche, la magia escapo del cuerpo de su hermana.

Era una situación fascinante, desconocida, la inversión de roles.

─ Corta profundo. Déjate cortar, Jackson ─ susurro, cerrando los ojos, sin dejar de ejercer presión en el cuerpo de la víctima.

El familiar de Caitlyn observaba, admirado por la facilidad con la cual Abel se entregaba a los placeres prohibidos sin mostrar resistencia, y entonces comprendió que esa sumisión era la respuesta a la compañía de la bruja.

Complaciente, decidido a entregar su alma solamente para vengar las brutalidades cometidas contra ella.

─ No te quejes del dolor. Las brujas lo sentían en la misma medida cuando las torturabas. Caitlyn sentía dolor cuando tirabas de su cabello, y eras grande, poderoso ─

Rabia. El resquebrajamiento de la máscara. El odio convertido en una alegría inmensa, confusa, que llenaba cada poro de su cuerpo.
Estaba vivo, respiraba, el calor traspasaba la ropa.

Asintió. El rostro desfigurado de Jackson, las líneas profundas desde donde podía ver las encías, el manantial rojo emergiendo de entre los labios.

Los labios de Cailtyn queman, un doloroso encuentro, anticipado, despertando emociones transgresoras, incomparables a la mutilación entre seres fraternales.

El demonio, la sombra, los mil ojos que los observa a los tres, reconoce el sentimiento y la culpa, Abel tiembla y ya está perdido.

El deseo, el jadeo desesperado.

Jackson esta desmayado. Abel lo suelta, el ruido del montón de huesos colapsando contra el suelo de madera. Lleva los dedos de Caitlyn a su boca, la lengua caliente acariciando cada centímetro, mezclando con la saliva el sabor de la sangre ajena.

─ No ─ decidió ─ Tomare su corazón, hare un sacrificio para ti ─
Las tijeras en las manos, el recuerdo de anatomía. Para quitar el musculo de la jaula de huesos, debía romper estos. Carne y sonidos, los quejidos inconscientes, sangre corriendo desenfrenada.

Lo leyó, en algún momento, cuando la caza recompensaba con textos sagrados, herejes y secretos a los hombres de Dios.

Es necesario asesinar al ofensor para apaciguar a la Diosa ofendida.






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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por Red el Sáb 23 Jul - 12:35

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Jackson se rindió finalmente a la inconsciencia mientras su sangre se derramaba sobre el suelo de madera pulida. Un nuevo trueno sonó desde el exterior haciendo parecer que retumbaban las mismas paredes de la casa hasta sus cimientos. La sangre de Abel, espesa y caliente, empapaba su lengua con su sabor ferroso y fuerte, sus ojos no se separaban de los de su hermano, maravillándose de nuevo ante las sensaciones que la asaltaban al mirarlos, al ver al demonio tras los ojos de Abel, una misma y diferente cosa, pero ambos suyos y ella de ellos.

¿Podía haber mayor perfección?

En efecto, la había. Lo supo en cuanto Abel volvió a hablar, en cuanto declaró su intención de hacer un sacrificio para ella, como si de una diosa se tratase y él su leal servidor. Llena de júbilo soltó sus manos heridas, enrolló los brazos en torno a su cuello y lo besó. Lo besó profunda y salvajemente metiendo la lengua manchada de la sangre de él en su boca, forzándola a aceptar más y más de ella. Se poseerían sin restricciones.

- Sí, hazlo, hazlo. -las palabras proyectadas en la mente de Abel resonaron llenas de dicha.- Sacrifica su negro corazón a la oscuridad que nos ha unido. Déjate guiar por él, él te mostrará como hacerlo. -quería, no, necesitaba ver como lo hacía. Cómo e manchaba las manos de sangre, como extraía el valioso órgano del pecho abierto de su primo y, sobre todo, necesitaba verlo sr como ella, verlo deleitándose ante le dolor de una familia que nunca los había valorado o querido como merecían.

Se agachó a recoger las tijeras y con cuidado, casi con reverencia, se las colocó a él en la mano.- Hoy será Jackson pero, pronto, muy pronto, acabaremos con todos.

Segarían sus almas una por una hasta que ya no quedase ningún Cross en pie a excepción de ellos dos. La maldición de los cazadores de brujas acabaría y entonces serían libres para hacer lo que quisieran: poner al mundo a sus pies, destruirlo o ignorarlo por completo para crear el suyo propio.





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Re: ─ the violents delights have violent ends

Mensaje por she wolf el Sáb 17 Sep - 4:05

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El familiar de Caitlyn admiro la escena, aspiro el aroma a sangre, el crujido de los huesos, la brutalidad usada por Abel en el proceso, era algo terriblemente hermoso. Destructivo, enfermo, contagioso.

Abel tembló anticipando el placer, el encuentro de lenguas, el sabor metálico, el olor a sangre, la risa frenética resonando en su mente, fusionando las dos conciencias. Él nació con los planetas alineados en forma trágica, inevitable, un murmullo oscuro proyectando cuando sus ojos solo recibían la luz.

Es sencillo corromper personas como Abel, sin dios, sin esperanzas, solas, llenas de resentimiento y miedo.

“Necesitas creer, para realizar el ritual” tanteo el demonio, fascinado con la representación de la bruja y de Abel, los mil ojos moviéndose inquietos en la habitación. Como una sombra, se enrollo alrededor de Caitlyn, apegado profundamente a quien servía.

Abel sujeto las tijeras, las miro, dejándose llevar absolutamente por el demonio, por el ansia de venganza retenida en silencio.

─ Yo creo, pero Dios no es mi amo y yo camino, libre, y la oscuridad acoge mi alma y yo, entrego este sacrificio ─ respondió, invocando a los espíritus antiguos. Con desesperación, rompió las costillas interponiéndose entre las manos y el órgano.

Este palpitaba, indefenso, las arterias y venas rotas colapsaban y las que permanencia, las principales, sucumbieron ante el filo infernal de las tijeras, poseídas por la oscura magia de Caitlyn.

Mucha sangre, el color rojo nublo la visión, el calor empapo el rostro, lo que llego a su boca entreabierta fue absorbido, el primo malvado, quien tantas veces se aprovecho de los débiles, ahora estaba muerto y el alma nunca descansaría, vagaría en el infierno, seria devorado por demonios, y nunca volvería.

─ Para ti, para nosotros, para él ─ el musculo latía, hervía en sus manos.

El demonio sonrió. Ahora Abel estaba perdido.






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