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The Little Mermaid

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The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Lun 16 Nov - 21:48

The  Little Mermaid Plot |  Fantasía | 1x1


Erase una vez. . . Desde hace siglos, el vasto azul es gobernado por el sabio y justo Océano, y su hermosa y bondadosa reina, Marea. Juntos, edificaron la Atlántida y lideraron a sirenas y tritones por igual. Al mismo tiempo, de la unión de tan poderosa pareja nacería una amplía prole de hijos e hijas, cada cual más esplendoroso que el anterior y cargados de tantos hitos y dotes que eran los sueños de los habitantes comunes. No todos, sin embargo, estaban de acuerdo con semejante dicha y que la época de esplendor de aquel reino se expandiera aún más. Una antigua prometida de Océano, pero también conocida por sus artes antiguas, estaba recelosa de lo perdido y prometió venganza a la familia real y a la propia Atlántida. Temeroso de se cumplieran sus palabras, el tridente hizo rugir los distintos mares y océanos, transformando a la bella Calipso en un monstruo que se perdió en la historia hasta que fue olvidada incluso por aquellos que la temieron una vez . . .

Los años continuaron pasando, y la felicidad reinó durante largo tiempo. Sin embargo, en la tierra de los hombres mortales, se fraguaba el fatal destino que cambiaría la dicha de la Atlántida para siempre. Si bien la época de los piratas estaba en pleno apogeo, todo cambiaría cuando un corsario de nombre desconocido mató, accidentalmente, a la reina Marea. Hasta aquel entonces, Océano había compartido gustoso sus dominios de los mares, permitiendo al hombre navegar a su antojo y voluntad, sin entrometerse demasiado en sus asuntos (a no ser que alguno le hiciera cabrear), más aquel fatídico día, todo cambio. Océano hizo rugir los mares por segunda vez con su tridente, y en pocos años todo aquel que navegaba con el estandarte pirata veía hundirse sus barcos . . . por el cantar de las sirenas, preámbulo de las tormentas y aguas furiosas. Sus cuerpos, pocas veces recuperados, sus tesoros perdidos . . . Su época acabada.

Desde entonces, es común el rito de que toda descendiente de Océano hace sumergir barcos (sea pirata o no, ya eso no importa dado que no existen) en las profundidades como pago por la vida robada. No emergen desde su morada para nada más, pues esta vetado. Sin embargo, cuando la más joven de las hijas de los reyes cumple la edad estipulada para el primer hundimiento, algo sale mal y es incapaz de seguir las instrucciones otorgadas por el resto de sus hermanas o el ejemplo de la última de ellas, causante de hundir el propio Titanic; no sumergió el barco que tenia delante al haberse enamorado de un mortal que estaba a bordo.

Así, el plan de Calipso comienza a ponerse en marcha, y la furia del océano volverá a hacer rugir los mares por tercera vez. . .

Kyle Alexander Frossaway | 28 años | Empresario |  Matt Bomer | Wonderland


Calíope | muchos, joven en apariencia | Princesa sirena | Gemma Ward | Captain_Z



Nota: No está en CS debido a que es una mezcla rara entre el cuento original, mitología, la película e invenciones.


Última edición por Captain_Z el Jue 24 Dic - 17:44, editado 2 veces


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01. Princess Of Sea.

Mensaje por Invitado el Lun 30 Nov - 15:44

She’s a princess
Of the sea, and I’m a just a human being.

De haber pensado que su madre le habría mandado a mar abierto cada vez que ella se antojara, él se habría quedado en Nueva York administrando la empresa. Pero no, Kyle nunca había sido de aquellos que le negaban algo a su madre. Y allí estaba él, con la camisa de vestir arremangada hasta los codos y un par de pantalones cortos en medio del mar mediterráneo ¿O era el atlántico? Ni lo sabía ni le importaba, pues él, en su momento de miradas, no se había fijado en el lugar al que había ido a parar. Kyle se paseaba de una esquina a otra con diversión, mirando y ayudando cada tanto a los miembros de aquel lugar, pero no era suficiente, al menos, no para él, necesitaba hacer algo más antes de volverse completamente loco por la inutilidad. En nueva York, no podía ni respirar por el agobio que tenía en llevar a su empresa a todo lo que se permitía. Estaba en constantes reuniones, para luego llegar a su piso y tomarse una copa de vino blanco. Joder, ahora quería una copa para calmar su ansiedad.

— Peter, por favor, dime que haré algo — Pidió cuando el capitán del barco pasó a su lado, soltando una sonora carcajada — Sr. Frossaway, su madre nos mataría solo por pedirle que haga algo — Y allí estaba esa respuesta, su madre esto, su madre aquello, al diablo con su madre, necesitaba trabajo — Si no hago algo, me lanzaré por la borda en los próximos 20 minutos ¿Lo entiende? — Preguntó, entonces, se acomodó la camisa, le dedicó una pequeña sonrisa y se fue directo a la barandilla del barco, mirando tranquilamente el agua golpear contra el fondo del barco. Para ser alguien al que no le gustaba mucho abandonar la tierra firme, el agua tenía cierta cosa relajante para él, hacía que su cuerpo dejase de contraerse y pedirle trabajo físico, volvía a ser él tranquilamente.

Ni se había dado cuenta de la hora que era hasta que la primera gota de agua cayó en el puente de su nariz. Había pasado al menos una hora mirando al horizonte, y por ello, no se había fijado de la enorme nube de tormenta que se estaba formando en el cielo. Pánico recorrió su cuerpo antes de irse hasta donde estaba el capitán — Dime, por todo lo que quieras, que es solo una lluvia pasajera, porque eso, tiene toda la pinta de ser un huracán — Y si era un huracán, nadie iba a salir vivo de ese barco. El capitán negó efusivamente, empezando a dar órdenes a todo lo que sus pulmones daban, finalmente, él miró hacía el agua, seguidamente del cielo, si Dios existía, esperaba que le sacara de aquel aprieto.

En algún lugar del océano, Julio 14, con Caliope
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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Mar 1 Dic - 21:01



She’s a princess
Of the sea, and I’m a just a human being.


“ Soldadito marinero conociste a una sirena . . .
. . . sin saber como ha venido te ha cogido la tormenta.”


Desde que los tiempos del rey hicieron cambiar las leyes de los subterráneos, cinco eran los apuntes exactos que cualquier marinero experto y con perspicacia podría haber advertido previo a su final. Los vientos volubles y sujetos a los cambios eran el primer impacto, hacían batir las velas de los barcos e incluso eran capaces de provocar que las gaviotas perdieran el equilibrio del vuelo. Traían consigo las nubes de tormenta, causantes del segundo impacto. Estás oscurecían los cielos, aun fuesen tropicales y radiantes e iban bien cargadas. El tercer impacto precedía a estos y dependiendo de la ocasión, eléctricas o lluviosas, generalmente las segundas. La variedad de efectos anteriores traía consigo el movimiento agitado de las olas, algunas tan altas que superaban con creces el punto más alto del navío que surcaba los mares, varias sacudían el propio barco. . . Muchas su hundimiento. Una vez desarrollado el cuarto impacto, la suma de todos estos puntos era el reclamo perfecto, al que añadir un pequeño aliciente; el cumpleaños de una de las hijas de Océano. Si se cumplía, ya se tenía la receta para la fatalidad y la muerte, la perdida y la desesperación. Aparecían ellas, las sirenas.

Para la desgracia del barco del neoyorkino, la existencia de aquellos seres paso inadvertida en los últimos siglos y sólo eran materiales de leyendas, películas y cuentos. Nadie había escrito sobre los cinco alicientes, los diferentes impactos de la naturaleza, que traían consigo la melodía de la muerte y sus representantes sobre los vasto azul. . .

Y aquella tarde, todos y cada uno de los miembros de la tripulación, pagarían con la vida aquel error.  O no. .

-  Recuerda como debes hacerlo. Sigues las instrucciones dadas y lo conseguirás.

- Es tu primer hundimiento, ¡Mucha suerte, Callíope!

- Estaremos cerca de ti, para ayudarte en caso de necesidad.

- No nos decepciones.


Innumerables fueron los consejos y advertencias recibidas, más aún de las esperadas o escuchadas con anterioridad. La edad estipulada se cumplía para la menor de las hijas del señor de los mares, aquel día debía de cumplir con su parte del ritual. Los cinco impactos fueron ejecutados, cumpliéndose en una pequeña extensión del Océano Atlántico, a varias millas de la primer formación terrestre que pudiera socorrerlos. Rodeada de una amplía y variopinta corte de sirenas, entre las que destacaban incontables de sus hermanas y otras tantas, salieron de su hogar, en las profundidades de los mares, y el camino fue emprendido. Las corrientes marinas propiciaron su llegada con más rapidez de la natural y los senderos rocosos permitieron que pasaran inadvertidas para los animales marinos de mayor tamaño o peligrosidad. Así, muchas de las sirenas llegaron ante el amplió barco que se encontraba sujeto a su calamidad.

Los latidos del corazón de Callíope eran desbordantes, casi parecían que obligarían a su corazón abandonar el cuerpo. Cómo era natural, estaba nerviosa. Aquella particular sirena era poseedora de la juventud eterna, así como de rasgos singularmente conocidos como “amables”. De encantadora sonrisa, sus ojos eran portadores del mismísimo mar y sus cabellos el reflejo de los incontables tesoros perdidos en las inmensidades del gran azul . . . o de los poderosos rayos del astro rey cuando hacía eco en su reflejo en la superficie del océano. Sus senos estaban ocultos por la longitud de la melena y su cola, larga y pronunciada, era cyan.

Cuando captó que el momento llegó, dio la orden con un vago movimiento de su mano y todas y cada una de ellas, contando con su propia persona, rodearon el barco por la parte baja y escondida de su estructura.

-¡Recuerda, nosotras te ayudaremos a hundirlo  . . . Pero eres tú quien debe tomar a uno de ellos y cegar su vida!

– Lo haré. -

O eso creía ella, más . . . no contó con un aliciente ante el cual no hubo sido adiestrada.
Él.




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Re: The Little Mermaid

Mensaje por Invitado el Vie 11 Dic - 4:08

She’s a princess
Of the sea, and I’m a just a human being.

Él estaba bien, o bueno, tan bien como podría estar alguien en medio de una tormenta. Su camisa se pegaba a su cuerpo, mientras que su cabello dejaba caer las gotas de agua filtradas por su rostro, cayendo directamente al resto de su cuerpo. Alzó la mirada hacia el cielo, mirando como las nubes seguían moviéndose alrededor de ellos, un cielo que, hasta hacía unos minutos, había estado perfectamente despejado. Las palabras de los marineros corrían de un lado a otros, algunos rezándole a Poseidón, el dios de los mares griegos, lo que, de cierta manera desconcertó a Kyle ¿Quién en su sano juicio le rezaba a un dios griego? Si bien era por él, fácilmente podría haber saltado por la borda en vez de intentar rescatar el barco, y de una forma u otra, parecía que algunos tenían las mismas ideas que él, porque un par lo hicieron.

— En escala del uno al diez ¿Qué tan malo es? — Preguntó, observando los ojos del capitán y obteniendo toda la respuesta que necesitaba. Sin saber que tenía que hacer, se movió en dirección a las velas y empezó a izarlas. Nunca había navegado, de hecho, ni siquiera le gustaba el mar, pero allí estaba, haciendo todo su esfuerzo para mantener el barco a flote, aun cuando se bamboleaba de un lado a otro con tanta fuerza que él estaba seguro que iba a romperse. Sus manos sujetaban con fuerza la cuerda, cuando se volvió para seguir instrucciones, lo único que vio fue el mástil roto y su pecho siendo golpeado.

Lo siguiente que supo, era que estaba rodeado de agua y no podía respirar. Su pecho ardía, luchando por buscar aire, pero nada, no había nada. Se sintió caer, pero por un momento – un breve momento – sentía que podía hacer cualquier cosa allí abajó. Necesitaba salir, recuperar el aire, ayudar a su capitán, pero no podía, simplemente su mente divagaba bajo el agua y ¿él? Él se perdía en la inmensidad del océano.

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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Dom 13 Dic - 17:49

She’s a princess
Of the sea, and I’m a just a human being.


Los movimientos de las sirenas, que entre todas hicieron tambalear el barco, eran cada vez más fuertes. Aumentaban la intensidad con cada ola que era empujada hacía ellas, empleando el ímpetu marino a su favor. Poco, calcularon, faltaba entonces para que Callíope cumpliera pues con su único papel del día. El barco fue el primero en someterse, incluso cuando los espíritus de los mortales ya estaban en sus manos; la embarcación se torció, cayendo diversos de sus fragmentos y trozos al mar, poco a poco el hundimiento estaba asegurado. Cuando los cuerpos fueron cayendo sobre la superficie del mar, ellas se alejaron a lo más profundo de los mares, dejando a solas a la más joven de las hijas del rey y a los humanos. Pues no debían de ser vistas y ella debía de hacer lo correspondiente. Se movían rápido, viéndose antes rodeada por sus hermanas, ahora se encontraba cómo si fuera la única de su especie. Así, tomó las riendas de las circunstancias, a sabiendas de que no recibiría más ayuda a partir de ahora, sólo tenía que cumplir en práctica una teoría más que sabida. Permitió que los primeros volvieran a recuperar el aire, para que así no socorrieran a los demás o la vieran, pero cuando divisó a uno, lo suficientemente alejado y ya malherido, nadó hacía él.

Su aleta se movió fluida, como si fuera un eco de una corriente marina. Las manos estiradas estaban preparadas para coger al mortal de su camiseta y empujarlo hasta lo profundo . . . Hasta que lo vio. Los ojos azules de la sirena se clavaron en el inconsciente, sorprendiéndose de la expresión de paz que poseía. Su rostro era, definitivamente, el más hermoso que jamás contempló y se vio terriblemente sometida a una emoción que no supo describir. Nunca hubo experimentado algo semejante, dejando a la princesa paralizada ante su visión. Los labios del hombre se entre abrieron, saliendo de estos pequeñas burbujas de aire. “ ¡Aire, necesita aire! ” Aquello era obvio, pero lo había olvidado completamente, así como su propia misión. Se mordió el labio inferior y aún en su disgusto, se dejó llevar por aquella fuerza que se apoderó de su ser. Juntó los labios, libres de su mordisco, con los del hombre, proporcionándole aire suficiente como para sobrevivir unos minutos más. Aquel era tiempo suficiente para llegar a su destino, pero debía de ser rápida; quedaba muy lejos y tanto no aguantaría bajo la inmensidad del mar.

Sujeto al mortal por los brazos y lo empujó hasta la costa más cercana. Sobre sus cabezas, océano retornó a la calma casi tan rápido como la perdió y el resto de la tripulación (aferrada a los restos de la embarcación) estaban ilesos. Un barco de salvamento marítimo tardaría unos quince o veinte minutos en llegar hasta la posición de ellos, momento en el cual se darían cuenta de la desaparición del millonario propietario. Mientras ello acontecía, arribados en las costas, la marea fluía con serenidad pero el atardecer ya recaía sobre sus cabezas, bañando el manto del océano con colores anaranjados. Aquel lugar no era, ni mucho menos, el que él podría reconocer como Nueva York. Era un pequeño islote, sobradamente conocido por los barcos que fluían por la zona, fuera pescadores o mercantiles. Salvamento marítimo pasaría por allí de camino a la ciudad en su camino de retorno. Bancos de peces de colores rodeaban el lugar, y aquella tarde también un mortal y una sirena. Depositó el cuerpo del hombre en la arena, acariciando el cabello ébano que recorría su rostro. No podía ver sus ojos, pues estaba aún dormido, pero algo en su interior le decían que eran tan azules como los propios.

– Por favor . . . Despierta. -

Le susurro a su oído, arrastrándose un poco por la arena. El agua que lamía el lugar llegaba por la mitad de su aleta, pero era aquel el pequeño sacrificio que debía hacer para alejarle a él de la corriente; podría ser peligroso que se lo llevará. Posó una mano sobre el pecho de esté, sintiendo como su corazón aún bombeaba, pues así la mano se movió hacía arriba y hacía abajo. Ella respiro aliviada, aun desconocedora de la causa que la llevaba a estar sometida a sus encantos. Una poderosa tristeza se junto con ese nuevo sentimiento, aún siendo muy diferentes bien complementados, y la melodía que brotó de sus labios fue fiel reflejo del amargo sabor de la separación inminente, de las preguntas sin respuestas . . . De las grandes diferencias e injusticias.





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Re: The Little Mermaid

Mensaje por Invitado el Miér 23 Dic - 0:08

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Lo más probable era que tuviese una costilla fracturada. O varias. Probablemente iría más con varias. El agua lo rodeaba, de eso estaba seguro, o al menos de eso sabía en el momento en que su mente finalmente aceptó la inconciencia proporcionada por el bamboleo del agua. Dentro de él, podía sentir los movimientos del agua, como si fuese por fin uno con ella, hundiéndose a las profundidades que le abrazaban como si perteneciera, como si fuese un pez, como si, después de sus años en la tierra, siempre hubiese pertenecido al mar quien le reclamaba en ese mismo momento.

El movimiento había cesado, pero no tenía idea de donde estaba, ni siquiera tenía control completo de su cuerpo. Una suave voz captó su atención, justo cuando volvía a desvanecerse ¿Cuál era su nombre? ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado con el barco? ¿Y Peter? ¿Por qué le dolía tanto la espalda? No sabía si podía respirar, no lo había intentado en lo más minimo mientras había estado en el agua, pero ¿Ya no lo estaba? ¿Qué cosa se lo asegura? ¿Y si respiraba y se ahogaba? Pero… ¿Qué si ya estaba ahogado? ¿Estaba muerto? Podía sentir el sol sobre su piel calentándola, pero no sabía si no era más que un producto de su imaginación.

Abrió los ojos, y entonces los volvió a cerrar. El crepúsculo se asomaba por sobre su cabeza, o al menos eso había sido lo que había podido enfocar, y ni siquiera estaba completamente seguro. Sus ojos volvieron a abrirse, más lento ahora, intentando enfocar todo lo que estaba a su alrededor, y aun así, no se encontraba absolutamente seguro. Se acomodó sobre sus hombros, repartiendo de esa manera el peso de su cuerpo. El silencio era ensordecedor, más de lo que alguna vez habría deseado, pero allí estaba, mirando hacía el horizonte, con el crepúsculo sobre él, y por encima de todo, estaba vivo. Un destello de color amarillo llamó su atención. Cabello amarillo. Entonces todo llegó de un golpe. La tormenta, el barco, él cayendo al agua… había estado seguro de que iba a morir, y sin embargo, allí estaba, vivo.

Alguien le había salvado y no había nadie a quien agradecerle.

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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Vie 25 Dic - 13:15

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La melodía cesó tan pronto cuando comprobó que los parpados del humano se entreabrían lentamente. Alzada sobre sus propios brazos, se mantuvo cerca de él con la vaga esperanza de contemplar su mirar, aunque fuese tan sólo una vez. Así, él captó su cabello dorado en contraste con la caída del sol a sus espaldas, pero además ella se sumergió en un mar nunca antes navegado, sintiendo su corazón se avivaba con más ahínco que las marismas del océano o el vaivén de las olas. No hubo errado en su conclusión; eran azules, y a ella le encantaron. No parecía haber recuperado la consciencia plenamente, pero algo en su interior le advirtió de que no debía de continuar por más tiempo allí. Con el amargo sabor de la separación cerniéndose sobre ambos, Calíope se arrastró por la arena hasta que su cuerpo acabó nuevamente acariciado por las aguas que la habían visto nacer. El chapoteo fue inevitable, pues hasta que no se distanció de la costa lo suficiente no podría hundirse como debería. No nado demasiado lejos, ocultándose detrás de un pequeño conjunto de piedras a pocos metros de la costa. Desde allí, lo continuó observando y admirando.

El barco de salvamento marítimo llegó aproximadamente cinco minutos después, cuando apenas quedaban rayos del sol en el horizonte.

— ¡Capitán, allí está el chico!  —

— El Océano ha sido benévolo con él. ¡Kyle, ¿Estás bien?! —

—  Kyle . . . —

Así descubrió la joven – relativamente lo era para los de su clase, para los humanos no precisamente – sirena que siguió cada movimiento de la escena. Se ocultaba bien, procurando no ser vista por ninguno de aquellos humanos. Era la primera vez que veía muchos de tan cerca, sin contar cuando la tormenta se desató y apunto estuvo de matarlos, por lo que a diferencia de la ocasión anterior, en está circunstancia los temió y se vio intimidada. El capitán del barco hundido fue el primero en llegar hasta Kyle, asegurándose de que estuviera en buen estado. Segundos después, los tripulantes médicos de salvamento marítimo, que lo inspeccionaron allí mismo por si tenía heridas de gravedad o daños. Poco después, entre dos, lo ayudaron a ponerse en pie y lo guiaron por el camino al navío.

— Nos diste un buen susto, muchacho. ¿Nadaste hasta aquí o te arrastro la marea? Bueno, ya nos contarás tu pequeña aventura. Ahora será mejor que subamos al barco y nos marchemos a Nueva York. Tú madre debe de estar preocupada. —




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Re: The Little Mermaid

Mensaje por Invitado el Jue 3 Mar - 2:35

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Él estaba bien, al menos el 90% de las ocasiones desde que volvió de aquel viaje. Kyle se había vuelto obsesivo, distraído, y por montones, se la pasaba solo, obsesionándose (según sus amigos) con algo inexistente (según su psiquiatra), pero él estaba seguro de lo que vio, o lo que escuchó, ya realmente no importaba. Luego de ser trasladado al hospital en Nueva York, él se había sentido impotente, por no mencionar que habían pedazos de cosas que recordaba. Recordaba caer al agua, recordaba estarse ahogando, y entonces... entonces no había nada. Luego veía un largo cabello rubio y finalmente una voz melodiosa, estaba cantando algo, pero él no recordaba qué cosa cantaba, no podía recordar la letra, solo la suave melodía que se adhería a su memoria como si todavía estuviese frente a él. Despertaba en las noches, empapado de sudor, asustado por las cosas que parecían volverse realistas. Miedo, pavor y extrañeza llegaban a su torrente sanguíneo, congelándolo en el momento que estaba allí mirando a cualquier persona, porque quería ponerle un rostro a aquella cabellera rubia, quería saber quien era, porque quería darle las gracias, pero por encima de todo, él quería saber el por qué. ¿Por qué le había salvado? Eso era todo lo que quería preguntarle.

Salió de la ducha justo cuando el agua fría comenzó a caerle con fuerza sobre la espalda. Ató una toalla alrededor de su cintura solo para adentrarse en el vestidor. Se colocó un par de pantalones grises y una camisa de vestir blanca, olvidándose de la corbata, de la chaqueta y de la formalidad, porque se había arremangado las mangas hasta los codos. Se colocó los zapatos y salió por la puerta con tranquilidad, si su madre quería saber en donde estaba, pues llevaba el móvil consigo, bien podría enviarle un mensaje de texto. Enfocó la mirada una vez que llegó a la planta baja, caminando hasta su coche con claras intenciones de hacer su rutina diaria. Emprendió la vía hasta su coche, cuando una pizzería frente a su complejo de apartamentos llamó su atención. Cruzó la calle, sentándose en una de las mesas, dejando la laptop sobre esta.

Llevaba cerca de media hora disfrutando del WiFi y trabajando sin estar en la oficina, por no mencionar que comiendo una buena cantidad de pizza y tomado un montón de jugos diferentes, cuando una cabellera rubia llamó su atención. Alzó la vista, sintiendo que de alguna manera su respiración se quedaba atascada en su garganta. Era hermosa, sí, pero seguro que era igual que todas las demás, que solo le buscaban por dinero, o porque pensaban que era gracioso que él tuviese una fijación por las rubias que pudiesen cantar (a decir verdad, ninguna cantaba nada) cuando simplemente miró a la camarera — La cuenta, por favor — Pidió, ya era hora de volver a la vida real.

Calles, Agosto 24, con Caliope
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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Mar 8 Mar - 13:18

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— Pero yo le amo. ¡Por favor Calipso ayudadme! —

Varios días habían transcurrido desde el hundimiento fallido del barco, días en el que la sirena Calliope no había vuelto al hogar. En el reino de las sirenas y tritones, el anciano Océano ordenó la búsqueda de su hija menor, temeroso y preocupado de la suerte que hubo corrido la joven. Ninguna de las hermanas conocía el paradero, menos aún el resultado de su misión, de la susodicha, más colaboraron en la laboriosa tarea de salvamento. Durante esos días, los distintos mares del mundo estuvieron asolados por fuertes corrientes y se dificultaba cualquier intento de navegación o pesca para los hombres. El Dios del mar estaba hecho una furia, no era para menos.

Calliope había nadado hasta los confines del ancho mar, en búsqueda de la cueva dónde mitos y leyendas aludían al escondite de la conocida bruja. Allí, en medio de la profundidad de los mares, reinantes por una oscuridad tal que asoló su corazón, encontró corales retorcidos o animales tan temibles como horribles a la vista. Calipso se le apareció ante las enormes cavidades, invitándola a ingresar en la lúgubre que era su hogar. Ambas conversaron, Calliope creyó que la bruja del mar intuía su situación y empatizaba con ella. Caso error, más tardaría mucho en darse cuenta de esa eventualidad.

— Te ayudaré joven sirenita, princesa de los mares. ¡Pero un precio has de pagar! —

La rubia señaló a sus manos, que estaban vacías en aquellos momentos. Antes de que pudiera hablar, para aludir a lo evidente, la bruja retomó la palabra.

— Y quiero tu voz. —

— ¿Mi voz? ¿Pero cómo . . ? —

Situó su mano en la garganta, intimidada ante la posibilidad de la perdida. A pesar de todo, se vio obligada a aceptar el trato. La lengua viperina de la bruja fue suficiente para darse cuenta del si fin de posibilidades que poseía de aceptar; Tenía la oportunidad de volver a ver a Kyle, de cualquier otro modo jamás lo haría.

— Una semana. Ese es tu tiempo. Hasta el séptimo amanecer, cuando los rayos del sol acaricien tus piernas, porque las tendrás querida mía . . . Te las daré, sentirás el dolor de mil agujas atravesando la carne cada vez que camines, pero tuyas serán. Si para entonces no has obtenido un beso de amor verdadero de tu mortal, ¡Serás mía para siempre! —

— ¿Y si lo obtengo? ¿Y si él me da el beso? —
Calipso sonrió para si misma.

— Tuya será tu alma, tuya serán esas piernas. . . Tuya será tu voz. ¿Trato entonces, princesa del mar? Firma aquí, con tu nombre bastará . . . —

Dicho y hecho, ante un pergamino de incontables palabras, Caliope no dudó en firmar sin ni siquiera leer lo que en este decía. Se le hizo entonar, escuchando por última vez su voz en el proceso. La perdió entonces, más en su lugar hermosas piernas aparecieron en lugar de su escamosa cola azul. Sintió que no podía nadar entonces, la respiración se le volvió dificultosa. Angustiada, observó a la bruja del mar que la envolvió en una corriente marina. Caliope perdió el conocimiento durante el proceso, escuchando en la distancia una risa que congelaría la sangre hasta a un tiburón.

Cuando sus ojos se volvieron a abrir, frutó del sonido de las gaviotas sobre su cabeza, comprobó el lugar en el que se encontraba. El mar la rodeaba, más parecía estar posada sobre un muelle de salvamento. La corriente en la que Calipso la rodeó la hizo emerger desde las profundidades y una ola la situó en aquel lugar, aquella debió de ser la explicación más plausible. Su cabello dorado estaba revuelto, pero ello poco le importó. ¡Tenía piernas! Las veía al conducir la vista hasta ellas, así que río feliz a pesar del dolor que sentía en ellas. Su cuerpo estaba cubierto de una fina tela que se asemejaba a un vestido, protegiendo su desnudez.

Un barco se le acercó, socorriendo a la muchacha que próxima en las costas de Nueva York se localizaba. Y cuando preguntaron por su nombre o si se encontraba bien, abrió la boca intentando responder. Recordó que no podía hablar, era el precio por sus piernas, así que señaló a la ciudad en un vano intento de ser llevada hasta allí. Socorrida y ayudada a subir, sobretodo a caminar, fue trasladada a un hospital de la ciudad. El tiempo perdido en su inconsciencia, debió de sofocarla y agotarla, pues una vez más sus ojos se cerraron cuando tomaron contacto con tierra y no los abrió hasta estar en una camilla del hospital.

En las cadenas nacionales, apareció la noticia de una joven desconocida que había sido encontrada en las costas de la ciudad. Una fotografía de la muchacha, sacada probablemente por el agente del caso, salió junto a la noticia. Se rogaba la ayuda de la población, por si alguien la conocía. La camarera que entregaba la cuenta a Kyle exhaló un suspiro al desviar la mirada hacia la pantalla, comentando al susodicho la suerte que la misteriosa joven poseía al ser encontrada y lo bonita que era.

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Re: The Little Mermaid

Mensaje por Invitado el Vie 18 Mar - 14:56

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Tenía la billetera en sus manos, dispuesto a cancelar lo que fuese que tuviese que pagar antes de salir de allí. Su móvil había empezado a sonar con bastante insistencia, lo que significaba una sola cosa: Era su padre. Kyle miró su móvil antes de silenciarlo y colocarlo en su bolsillo, entonces cerró la pantalla de la laptop y se volvió hacía la camarera, quién estaba parloteando sobre una chica que habían encontrado unas personas en un barco y cuanta suerte tenía. Al principio no le había escuchado en lo más mínimo, pues Kyle había estado harto del coqueteo que algunas mujeres le soltaban solo para llamar su atención, pero aquello... aquello le tenía dando vueltas en la cabeza ¿Cuáles eran las posibilidades de que una chica fuese encontrada en el océano solo una semana después que él? ¿Y si ella iba en el mismo bote que él? ¿Y si ella conocía aquella canción, o a la chica que le había salvado? Las preguntas se arremolinaban en su cabeza, y sus ojos azules no hicieron más que clavarse en los de la muchacha que relataba la historia. Él sonrió levemente, entregando el dinero y finalmente, saliendo de aquel sitio como una bala con el objetivo claro: tenía que hablar con ella.

En silencio, su móvil seguía sonando con insistencia, pero él lo ignoraba cada vez más, era un hombre con una misión, una de la cual no desistiría con facilidad. Sin embargo, cuando el taxi paró justo en la sala de emergencias, el rostro de su padre captó su atención. Rojo como una cereza, Thomas Frossaway se acercó a su hijo, preguntándole las razones que había tenido para no responderle el teléfono. Él no supo que decir, por lo que lo único que paso por su cabeza fue guardar silencio ¿De qué le valía enfurecer más a su padre? De nada, así que se aguantó la regañina, y sin más que decir, fue hasta la habitación en la que tenían a su madre, quien, según su padre había tenido un ataque al corazón.

Media hora más tarde, Kyle no hacía más que caminar por los pasillos, asustado de perder a su madre. Hasta que escuchó a un par de enfermeras hablar sobre la misma chica que le había contado la camarera. Los nervios le invadieron, y él recordó entonces que era lo que tenía que hacer. Tenía que hablar con aquella chica, preguntarle por la canción, tenía que saber que había sucedido — Disculpe... Disculpe — Llamó a una de las enfermeras — ¿En qué habitación está la chica de las noticias? — Aquellas palabras sorprendieron a la mujer, que le miraba con suspicacia — ¿Para qué quiere saberlo? — Preguntó entonces, y él tuvo que ingeniárselas para no meter la pata. — Es que la conozco, su nombre es Cassandra, era mi vecina, y quería asegurarme de que estaba bien — Estaba mal de la cabeza, lo sabía pero era la única manera de llegar hasta ella. La enfermera le miró durante unos segundos, pero poco después le dejo saber en que habitación estaba.

Abrió la puerta con cuidado, observándola dormir, y al cabo de un momento, se acercó más. Su mano voló hasta un mechón de su cabello, apartándolo de su rostro como si nada — Por favor, despierta — Pidió, no la conocía, pero quizás ella tenía todas las respuestas a sus dudas.

Nunca imaginó que ella era su chica misteriosa.

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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Mar 22 Mar - 15:38

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Largos fueron los días, y aún más las horas, que transcurrieron desde su encuentro. El estado de inconsciencia duró bastante, y sin datos sobre la desconocida, poco más podían hacer salvo tratar salvar su vida. Médicos y enfermeras cuidaron de la rubia dormida, procurando que el ritmo permaneciera y los daños no agraviaran. Calliope no abrió los ojos en mucho tiempo, perdiendo valiosos días del trato que se le fue encomendado, tiempo que no volvería a jugar a su favor ni a recuperar jamás. Ajena a todo ello, no supo que el hombre que tanto añoró y anhelaba encontrar estaba justamente a su lado, apartando el mechón dorado de su frente y suplicando su despertar. No por razones que ella hubiera querido, pero no había de otra ya. La televisión de la habitación estaba prendida, seguramente dejada así por parte de alguna limpiadora o enfermera, por lo que el canal de noticias continuaba retransmitiendo. En aquel caso concreto, era el tiempo lo que el presentador anunciaba, con lluvias y marejadas tan violentas que pocos marineros se atrevían a cruzar las aguas. Se preguntó a un anciano que estaba cubierto por una camucha y que salía con grandes dificultades de su embarcación.

– Es él, muchacho. El Dios de los mares esta enfadado, furioso como nunca. ¡Cuando el mar esta tan revuelto que ni los metereologos sois capaces de explicar, él es la causa! ¡Y ahora aparta esa cámara de mi vista, chico! No quiero recibir su cólera. –

Bromas de un reportero y risas de los presentadores del canal inundaron la habitación, ninguno creía las locuras de un viejo pescador. Claro que todo erraban y él acertó.

La joven entonces comenzó a parpadear, quizás porque sentía su presencia o había escuchado el título de su progenitor, en cualquier caso los pocos rayos del sol que se colaban con timidez entre las nubes de tormenta dieron de lleno en su mirada azul. El daño provocó que los cerrará casi con la misma velocidad de los que los abrió, hasta que decidió que debería de ir adaptándose y recordó que ya no estaba en casa. No sentía el agua a su alrededor y el aire estaba más cargado que nunca. Giró la cabeza para inspeccionar el lugar, incapaz de reconocer algo de lo que se hallaba en su entorno. Su brazo le dolía, pero no pudo reparar en la causa – las vías – de su daño, pues al volver la vista en dirección contraria, lo vio a él. Los orbes brillantes y azules, tanto o más que el mismo océano, se engrandecieron al encontrarlo y se removió sobre la cama hasta sentarse, sin saber que decir o interactuar con él.

Estaba muerta de vergüenza, pero también silenciada.
No podía hablar, literalmente.



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Re: The Little Mermaid

Mensaje por Invitado el Sáb 23 Abr - 18:39

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Tenía el corazón en la garganta, todo a causa de que ella no parecía escucharle, al menos no realmente. El reportero todavía estaba allí, diciendo a saber cuántas barbaridades referentes a un dios del océano, pero él estaba demasiado absorto para prestarle atención, sin embargo, no fue hasta que ella abrió sus ojos que su corazón se relajó. Estaba desorbitada, algo que le había sucedido a él también, sin embargo, colocó su mano sobre la de la chica con calma, esperando que la tranquilizase — Estás bien, no pasa nada, tranquila — Dijo suavemente, su voz serena, su cuerpo relajado, quizás ella entendería que necesitaba estar calmada y no necesitaba alterarse. Apretó los labios, formando una fina línea con ellos, pero lo que hizo fue bufar, entonces simplemente pasó una mano por encima de su frente, acariciando un suave mechón de cabello rubio. Le gustaba, era tan suave entre sus dedos, como si estuviese tocando seda o satén, o un pedazo de algodón.

— Estás en un hospital — Recordó lo que habían hecho con él cuando había despertado — Te han encontrado en la playa, pero no pasa nada, estás bien, están cuidando de ti — Sonrió, aliviado al ver que sus ojos le miraban como si fuese la única cosa en toda la habitación — ¿Recuerdas tú nombre? — Preguntó, aunque ni siquiera esperó una respuesta por su parte — Le he dicho a la enfermera que tu nombre es Cassandra, y que eres mi vecina, así me ha dejado pasar, si ese no es tu nombre ¿Podrías no decírselo? Realmente dudo que aprecie mi habilidad para mentir. — Murmuró, divertido por todo el asunto, aunque dudaba que la enfermera lo encontrase igual.

— Soy Kyle, en este caso, tú vecino. — Se río divertido, entonces volvió a mirarla de nuevo — ¿Te sientes bien? Quizás debería llamar a la enfermera para que venga a observarte — Murmuró, aquello ya no le resultaba tan divertido, no del todo, pero era mejor que nada. Al menos ella podría responderle lo que tenía que preguntarle, y esperaba que ella por lo menos tuviese una pista de aquella chica.

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Re: The Little Mermaid

Mensaje por CaptainZ el Vie 29 Abr - 14:01

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Las pulsaciones estaban más aceleradas de lo que nunca creyó posible, podía escuchar su propio corazón latir, literalmente. Si bien ella pensó que era por la velocidad, se trataba en realidad de la maquina a la que estaba conectada y que su pulso manifestaba en los monitores. Como le era desconocida dicha tecnología, lo atinó a su propia sorpresa y emoción, miedo y alegría. Todo a partes iguales, todo tan enrevesado y confuso como su propia entidad. Trató de hacerle caso, relajarse sonaba demasiado bien a sus oídos, en realidad cualquier cosa que de sus labios saliera así sonaba. Se vio así misma completamente enamorada, no solo de su físico y de sus ojos, lo primero que le atrajo de él, sino de aquella suave voz que la acunó con su decir. Enderezó el cuerpo lo suficiente como para hallarse sentada, apoyando la espalda contra la cosa blanda (la almohada) que se encontraba justo detrás de si. Poco o nada importaba la panorámica del lugar donde se encontraban, que él decía ser “hospital”, toda la atención de la joven sirena recayó en los gestos cálidos que le proporcionó, su voz y su ser.

Los parpados de la mujer se cerraron durante una fracción de segundo, dejándose mecer por la acaricia que le proporcionó. Cuando le preguntó su nombre, se vio obligada a abandonar su mundo de ensoñación y fantasías, volviendo una vez más a la aplastante realidad que en ambos ahora residía. Volvió a abrir los orbes, depositando una mano en la garganta. Tanteo ella pocas veces, las suficientes para que, con una negativa anterior, se pusiera en manifiesto una triste verdad; ahora era incapaz de hablar. Intentando tal vez que ello fuera aun más verídico, o tal vez en la búsqueda de que de sus labios alguna palabra escapase – le costaba asimilar que ahora no podía hablar – movió su boca para tratar de articular frase alguna. Sin embargo, solo eran gestos en vano y secos, cuyo silencio fue la única respuesta que pudieron los dos recibir por parte de la rubia. Tanto él, que buscaba un nombre, como ella que buscaba comunicarse con su amado humano. Un suspiro cargado de frustración la acompañó luego, dirigiendo la mirada hacía él, ambos gestos eran con un mismo amago de sentimiento; trataba de disculparse por su carencia, por casi haberle matado, por. . . por todo daño afrentado que le hubiera ejercido.

Casi sin quererlo, pues realmente no buscaba ello, los ojos se le llenaron pronto de lágrimas. Ellas no tardaron en abandonar los orbes y desfilar por las mejillas como cascadas en un pequeño saliente. Tan frustrada y triste se encontraba, que su único consuelo era que hubiera tenido la extraordinaria fortuna de encontrarlo tan pronto. Por él había dado sus aletas, su voz y probablemente su alma. Por él, de aceptarla a ella en su corazón como hizo la muchacha, daría su inmortalidad para vivir una vida mortal a su lado.


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