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Mensaje por Phoenix el Mar Ene 26, 2016 5:44 am


DISTANCE ROMANCE
PLOT | REALISTA | DRAMA | 1X1


"— Tu y yo... éramos invencibles, ¿qué nos sucedió?"
"— La vida."

Debe contarse como un misterio el modo particular en el que dos chicos se conocieron en la cuna de su infancia, sobre la cual forjaron su amistad, sobre la cual formaron su completa devoción por el otro. Sin embargo, no es sino las consecuencias de éste pasado lo que sucumbe a éste inamovible presente, lo que remueve las cenizas, lo que trae a sus manos aquel cosquilleo sutil por sostener la mano del otro, olvidar lo acontecido y forjar lo que se espera de quienes estaban destinados a ser, pero jamás fueron.

Mason Griffith suponía ser un muchacho más de tan pequeño pueblo. Se le catalogaba como inteligente, atento, perspicaz e inclusive se podía asegurar que un apasionado efervescente por la lectura, la filosofía y la historia, pasión de la que contagió a su compañera de vida, su amiga del alma, ésa que conoció cuando apenas eran unos infantes y la vida consolidó su relación con una sonrisa.

Winter Holland por su parte era una chica silenciosa, de bajo perfil, sumamente capaz pero despistada en su misma intención e infinitamente risueña, siendo tocada en un efímero roce con la gracia de la simpatía y la diversión pero...¿quien habría de suponer, en aquel impávido rostro actual, en aquella sólida posición defensiva que en algún momento de su vida la maestra le sonrió a la vida?

"— La vida se me escapó de las manos, así como lo hace la arena entre los dedos cuando la brisa del mar socava las esperanzas. —"



La ilusión fue culminante. Winter y Mason crecieron en su conjunto, abrazados el uno al otro la vida les separó a los 15 años de edad, cuando el capricho es constante y la lejanía parece un camino pasajero sin más. Cuando el muchacho se mudó de país junto a su familia, jamás se llegó a pensar de que todo estuviese perdido, al fin y al cabo, la idea juvenil sopesaba la tristeza y con el paso de los años, pese a la inminente distancia, la amistad se convirtió en amor y el amor en melancolía, porque al llegar la madurez nadie te asegura que el golpe será bajo y la caída será tan terrible como lo fue para el uno y el otro.
Mason Griffith no lograba sopesar la idea de que su amor fuese transmitido entre cartas y palabras del correo, una llamada no era lo mismo que una mirada, una promesa no significaba un beso, por lo que pese a que el dolor era intolerable su relación se dio por terminada para cuando el muchacho pasaba a cursar el tercer año de su carrera y ella por su parte accedía a la suya en un suelo totalmente apartado del otro, en un destino deshecho por la agonía.

"— La ves cuando cierras los ojos, quizá algún día ella logre entenderlo. —"

Pese a que sus pensamientos, sus ideas y sus sueños siempre estuvieron destinados el uno para el otro, jamás habría sido posible suponer que en algún momento de sus vidas se volverían a cruzar, que en algún punto sus pies chocarían con los ajenos a como lo hizo el primer instante en el que se conocieron, pero nadie espera lo que acontece hasta que efectivamente sucede y es ahí, precisamente en una destacada universidad de Inglaterra en donde Mason Griffith y Winter Holland vuelven a colisionar sus miradas. Una maestra de Historia y uno de Filología, dos personas que suponían habitar en un país totalmente distinto que tacharon su destino al lado del otro hacían ya muchos años atrás vuelven a reencontrarse y es recién ahí cuando se dan cuenta de que la vida da vueltas, que nunca sucede realmente del modo en el que uno lo espera, que pese a que él tiene novia y que ella está comprometida, aquello no asegura un sentimiento porque por más que sus palabras colisionen en discordancia, sus latidos se corresponden el uno al otro, borrando así el tachado sobre la palabra esperanza en sus hojas de vida.


PERSONAJES
Mason Griffith | 30 | Oscar Isaac | Black Widow
Winter Holland | 27 | Daisy Ridley | Phoenix
Cronología
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Última edición por Phoenix el Jue Sep 01, 2016 5:52 am, editado 2 veces



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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Miér Ene 27, 2016 9:28 pm

The one that got away
Los ojos de Mason se abrieron bien en la mañana, incluso antes de que su despertador sonara. Un sueño, unas imágenes destorsionadas, sin conexión, aturdían su mente. Se sentó en la cama y se frotó el rostro, frotándose la cabeza después, intentando despejarse. Un brazo rodeó su cintura y él le sonrió, acariciando la mano femenina y acercándose para depositar un beso en los labios de Julia. Su novia, que muchas veces dormía en su casa. Mason la dejó dormir más, duchándose y preparándose algo de desayunar. Las nuevas clases en la universidad estaban comenzando, había muchos nuevos profesores, alumnos y asignaturas. Toda una nueva aventura.

Aquellas imágenes lo devolvían al pasado, viendo un sólo rostro; Winter. Aquella chica, aquel amor de juventud, que había decidido dejar atrás. Incluso cuando intentaba no recordarla, sus sueños se la traían de vuelta.

*

Sus padres habían salido hacia un par de horas. Cenarían en la ciudad de al lado, despidiéndose de unos buenos amigos y regresarían tarde, de madrugada, a la casa familiar. Ellos mismos le habían dicho que invitara a Winter, que se dieran una buena despedida. A pesar de el joven Mason, de unos dieciocho años, estaba cabreado con sus padres y con el mundo en general, comprendía a sus padres. Su padre había obtenido un buen trabajo en otro país de Europa, su situación no estaba cómo para rechazarlo, así que se veía obligado a dejar toda su vida atrás. A Winter. Él habia preparado, o al menos ordenador, todas las cajas que había en la casa. Una casa casi completamente vacía, con poco más que la cocina, el sofá, la televisión y las camas, para poder descansar.

La mudanza sería pronto y Mason invitó a su mejor amiga, a pasar la última noche como siempre lo habían hecho, sin preocupaciones, con comida basura, videojuegos y películas. También podría dormir allí, no sería la primera vez. Creía que Winter habría inventado alguna excusa para sus padres; después de todo él nunca les había caído bien por ser más mayor que su hija. ¿Creían que iría a mal influenciarla? No lo sabía demasiado bien.

El timbre sonó un tiempo después de que terminara de arreglar todo y se duchase, y Mason acudió raudo a abrir, encontrándose cara a cara con la joven Winter, con su sonrisa tan reluciente como siempre. Mason echaría de menos esa sonrisa.—Hola pequeña.— Le saludó, depositando un leve beso en su frente. Solía meterse con ella, pero la cuidaba como a una hermana menor, aunque para él no fuera eso.—Pasa. ¿Qué quieres hacer primero? Tenemos toda la noche por delante.— Le dijo, cerrando la puerta tras de sí, dándole paso a una casa demasiado vacía y triste.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Jue Ene 28, 2016 7:11 am

The one that got away
No fue hasta que los cálidos brazos de un cuerpo ajeno rodeaban dulce y posesivamente su cintura que la muchacha logró concretar su desconcierto rutinario al despertar cada mañana con el suave atisbo de luz que se deslizaba entre los pliegues de su cortina.

Sin embargo, no fue precisamente aquel tacto lo que enterneció sus facciones por una serie de segundos en los que la consciencia concretaba su raciocinio y daba cuentas de que aquella sensación que acariciaba suavemente su corazón y emocionaba a su cuerpo no era producto del sueño constante que añoraba una presencia totalmente ajena a la que actualmente aromatizaba sus sentidos. No, no se trataba de Mason Griffith, pese a que constantemente su cabeza tendía a jugarle malas pasadas con un recuerdo latente que debía desaparecer, oh por favor, debía desaparecer.

*


— ¿Llevas la muda de ropa?, ¿dinero?, ¿tu cepillo de dientes?, tu... — por tercera vez consecutiva su madre intentaba pasar una lista de todo lo que consideraba esencial para un viaje que no duraría más de una noche, una salida de casa que dependía a solo un par de cuadras de hogar y que consternaba a la chica hasta tal punto de exasperarse. — ¡Mamá!... hey, mamá, tranquilizate, llevo lo necesario y es más, ya se me hace tarde. Le prometí a Therese que llegaría hacían ya veinte minutos atrás y sigo aquí. — se quejó, como de costumbre hacía para situaciones como tal mientras terminaba de colar en su bolso algunos paquetes de golosinas para luego cargarlo en su hombro. Su madre se había ofrecido a llevarle innumerables veces - bueno, teniendo en consideración que para su madre todo debía ser mencionado múltiples veces, eso ya no debía de sorprenderle a nadie - pero se negó, tajantemente. Sus razones estaban muy lejos de sonar inocentes ante los oídos de su madre que le perdió de vista cuando la castaña dobló por la avenida y dio marcha rápida desde ese entonces hasta la casa de su fiel compañero, ése por el cual mentiría eternamente con tal de apreciar pero que del mismo modo, le deprimía pensar, no podría volver a hacer.

Una amplia sonrisa adornó su rostro cuando sintió la caricia de sus labios y escuchó aquel timbre de voz que le parecía tan virilmente romántico inundar sus oídos. Le habría gustado jamás separarse de aquel contacto, habría adorado pasar una eternidad sosteniendo la parte baja de su cadera mientras intentaba mantener una altura entre puntillas para alcanzar su rostro y sentir que quizá las edades, las alturas, las circunstancias no valían nada al lado de su compañía. Pero no. Se vio obligada a despertar de aquella idea al oír su pregunta, mientras con un paso tranquilo se adentraba a aquel vacío hogar que no hacía más que sumirle aún más en aquel desconcierto de tristeza al concebir la idea de que no había marcha atrás, de que cuando pasara esa noche y despertara sería la última vez que vería su rostro y podría estrecharse a su cuerpo buscando el refugio que su infancia ansiaba.

— Si lo colocas así es probable que termine atándote a un poste durante toda la noche para que no te puedas desatar e ir jamás. — bromeó, sin bromear realmente. Su tono, pese a que sonaba gracioso, no parecía así su mirada que escudriñaba tímidamente la contraria. Mason Griffith había resultado ser mucho más que un amigo, mucho más que un muchacho con el cual jugar videojuegos y compartir la afición por la cinematografía. Mason era algo más como su ancla, como su sol y suplicaba a los cielos porque no se llevaran a su sol lejos de ella.
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Mensaje por Zoldyck el Dom Feb 07, 2016 10:10 pm

The one that got away
En muchos momentos sentía la necesidad de marcar ese número de teléfono, que ni siquiera sabía si sería ya el mismo, de recuperar a su mejor amiga. Aunque sabía que sus acciones habían llevado rencor a la vida de Winter, hacía él, sabía que aquello había sido necesario. Sus vidas habían sido separadas drásticamente, ella merecía a alguien que estuviera siempre a su lado, levantándose con ella, pudiendo darle un beso al dormir, no que estuviera siempre tras una pantalla de ordenador.

*

La sonrisa de aquella chica siempre iluminaba sus peores momentos, haciéndole sonreír incluso cuando no quería. Le hubiera gustado poder llevarse eso consigo, aunque tenía muchísimas fotos de ellos dos juntos, que podría desgastar tranquilamente en los años siguientes. No sabía qué diría o qué pensaría de aquella casa tan vacía, aunque marchándose el día anterior era normal que todo estuviera así. Bastante era que había convencido a sus padres para que no embalaran ya la televisión y otras tantas cosas. El comentario de Winter lo hizo reír abiertamente y pasó un brazo alrededor de su cuello, abrazándola un poco de esa manera.

En cuanto ahorre el suficiente dinero vendré a verte, lo prometo.— Le prometió él, mirándola desde arriba, puesto que él ya había pegado un considerable estirón y la chica aún estaba en plena adolescencia. La veía de cierta manera adorable tan pequeña, cómo si fuera algo frágil que debiera cuidar.

Mason la miró de reojo, divertido y la cogió en brazos, haciéndole cosquillas mientras se movía por el salón, riéndose, y finalmente la sentó en el sofá, sentándose él al lado. Le encantaba hacerle cosquillas y escucharla reír. La observó por un momento y le sonrió.— Podemos pedir toda la comida basura que quieras.— Dijo, asintiendo decididamente. Les encantaba comer comida basura, ya fuera lo que fuera.— ¿Pizzas, hamburguesas, un chino quizás?— Según numeraba le entraba más hambre. Mason y su estómago sin fondo. Tenía todo tipo de chucherias y bebidas para pasar la noche, no podía decirse que no se había preparado.

Mason encendió la televisión y  comenzó a ver diferentes canales, sin saber qué echaban en cada uno o si debería de poner el dvd.— ¿Qué les has dicho a tus padres?— Preguntó divertido, sin saber qué excusa les había puesto o si la habían creído bien. ¡Que manía le tenían! Ni que todos los chicos mayores que su hija quisieran tratarla mal y aprovecharse de ella.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Dom Feb 07, 2016 11:30 pm

The one that got away
Le miró con una sonrisa tenue al oír su promesa, dejándose llevar de pronto por aquella energía particular que propusieron aquellas menciones a su ánimo. — Más te vale... — susurró, intentando con ello intimidarle de manera un tanto infantil. Él quería venir a verle y aquello simplemente rebosaba en su interior un sentimiento en particular que se permitía disfrutar de lleno, más aún cuando sus brazos le rodearon y elevaron del suelo entre cosquillas, comenzando así una dulce tortura que no le hizo más que reír entre quejidos graciosos y remarcados.

No fue hasta que le dejó en el sofá que recién ahí Winter pudo respirar con tranquilidad, sin la expectación de un movimiento que le permitiera carcajearse para exaltar probablemente a la mayoría de la vecindad con sus alaridos. Botó así, una gran bocanada de aire, quitándose de un tirón con ayuda de cada cual su calzado hasta poder ascender sus pies al sofá en donde adquirió una cómoda posición de medio costado, lo que le permitía observar su rostro y la pantalla que de pronto prendió sin problemas. Sus pensamientos comenzaron a divagar entre las posibilidades, aunque bien sabía la mismísima muchacha que no importaba cuanto lo meditara o intentara buscar una disyuntiva, la pizza siempre sería su primera opción si la ponían de contrincante con otras adopciones, por lo que un sonido similar a un suspiro de ya asumidas empoderaciones se escapó de sus labios antes de mirarle con esa casual sonrisa que sabía, sería una de las últimas que podría depositarle a sus rutinas. — ¡Elijo pizza! — anunció, mientras una de sus manos se estrechaba al material del sillón para tomarse impulso y acercarse así un poco más a él — Oh y por mis padres, no te preocupes. A mamá le dije que estaría en la casa de una amiga por lo que le fue imposible negarme el permiso. — rió con suficiencia mientras se encogía de hombros y de pronto el atisbo de una carcajada se profirió antes de rascar ligeramente su mentón para luego pasar una de sus manos por su propio cabello para así tirarlo hacia atrás. — Si es que golpean la puerta y es mi madre porque me siguió, no dudes en que te pondré tacones y pintaré los labios para que pases desapercibido. — bromeó cuando de una vez ya estuvo más cerca de él.

Su cuerpo de por sí tenía esa necesidad por encontrar cercanía, de no removerse de su lado y permanecer el mayor tiempo posible percibiendo su aroma, su esencia, observando sus gestos y cálidas expresiones que siempre tenía para con ella.

Con el paso del tiempo había aprendido a asumir e ignorar por lo tanto la reacción que tenían sus padres para con él como también sus opiniones, las cuales siempre eran en su mayoría promovidas por una religión en la cual todo veían como amenazas. Su pregunta era entonces, ¿cómo podían verle a él como una amenaza si quiera?. La menor de los Holland extendió así una de sus manos hasta el contrario, el muchacho a quien tocó su cabello y deslizó así una caricia leve entre sus juveniles mechones. Mason siempre había resultado ser mucho más que el ideal retrógrada que mantenían de los hombres mayores que su propia edad y eso había aprendido a verlo por si misma, sin la necesidad estúpida de obstaculización de sus padres, por lo que mentir por él valía totalmente la pena... claro que lo hacía.

— Te voy a echar mucho de menos. — pensó en voz alta, sintiendo como de pronto una ansia de deplorar ahí su llanto se asomaba por sus ocelos, los cuales parpadearon para luego suspirar. No era momento de debilidades, no aunque él fuese la de ella.

*

Se levantó endeble, del mismo modo que lo hacían sus cavilaciones, esas que intentaba mantener lejos y de las cuales pendió para cuando se soltó del amarre ajeno. Un suspiro le costó trasladarse hasta la cocina, en donde pretendía preparar su desayuno con calma, al fin y al cabo, era ese momento del día como también sus duchas nocturnas lo que le permitía sentirse un instante a solas, para meditar y sopesar la realidad en la que habitaba, esa a la que debía sonreír y calificar como perfecta, porque... desde luego lo era, ¿no?.

Mientras echaba en un bowl sus cereales y una fresca porción de yogur griego, Winter Holland se permitió a si misma recordar.
Rememoró así sus sonrisas, sus risas, sus abrazos y sus cosquillas y en aquel entonces lo pensó. Lo suyo junto a Mason había resultado siendo una dulce tortura, como lo eran sus cosquillas, esas que se aferraban a su juicio, esos endulzados instantes que ahora recordaba con una pizca de dolor ante la tortura de no poder ya más sentirlo, el toque de rencor por lo jamás concretado y terminado de golpe como también la inmensidad de felicidad que aquel muchacho había traído a su vida.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Lun Feb 08, 2016 1:23 pm

The one that got away
Mason sonrió levemente, divertido, cuando le comentó aquello. ¿Es qué pensaba que no iría a verla? Era su mejor amiga, la chica a la que quería proteger, por mucho que los demás quisieran ver malas intenciones en él. Sabía de sobra y desde que supo que se iría, que para él no sería para nada suficiente hablar con ella por skype o por algún tipo de chat. Iba a necesitar verla, y no sabía cómo podría hacerlo. Empezaría la carrera en su nuevo hogar, y si no contaba con la ayuda de sus padres, tendría que tomar un trabajo, aunque no sabía si eso sería tarea fácil. Escuchar las risas de Winter era un bálsamo para él, una melodía que removía algo en su interior y que podía llevarse escuchando toda su vida sin aburrirse.

Ella se acomodó rápidamente en el sofá, y Mason hizo lo mismo; se descalzó y  se estiró levemente, apenas tenía sueño, así que estaba bien para aguantar toda la noche.  Él rió levemente, reclinándose levemente en el sofá y asintió, divertido. —Pues entonces pizza, pediremos tres o cuatro, bien cargadas de todo.— Dijo él, entornando levemente los ojos, haciéndosele la boca agua según hablaba. ¡Que querían, era una persona humana! Y hambrienta. Mason prestó atención a las palabras de la chica, que parecía orgullosa de lo bien que había salido todo y abrió los ojos, sorprendido, cuando mencionó a su madre. Se echó a reír y asintió fuertemente.

Si eso pasa, que sepas que el rojo carmesí es mi color ideal.— Comentó, señalándole  con el dedo índice, sonriéndole  después, bromista. Sería todo un show verlo travestido, aunque no era algo que entrara dentro de sus planes, ni de ahora ni del futuro. Para Mason no había pasado desapercibido el acercamiento de la chica hacía él, pero que estuviera cerca nunca le había molestado, es más, le gustaba. Algo, una cosa más, que ya no tendría. La caricia de sus  dedos entre sus cabellos lo hizo estremecer levemente, fijando su mirada en ella. Una sonrisa triste alzó levemente la comisura de sus labios, mientras su mano se alzaba igualmente a acariciar el rostro de la chica.

Y yo, Winter. Mucho.—No podía ser más sincero. Además, Winter sabía  perfectamente cuando él mentía y cuando no. De todas maneras, ¿cómo podría mentirle a ella?  Para él era difícil aquella  separación, para Winter debía de ser igual o incluso  peor; era más  joven, más sensible  y él no se pudo resistir a consolarla. Sus brazos la arrastraron levemente hasta que ella se apoyó sobre su pecho y él acarició su cabello con suavidad y cariño.

Si quieres llorar, llora. Quiero tener la oportunidad de secar tus lágrimas.Ahora que puedo hacerlo, pensó para sí. Después ya no podría, después ni siquiera sabría su estado de ánimo real, porque a través de un ordenador era muy difícil discernir la verdad. Quería estar con ella todo lo que pudiera, y si las lágrimas y el desahogo la ayudaban a estar un poco mejor aquella  noche, Mason le dejaría su hombro, y la acariciaría hasta que  su cuerpo  se  calmara. Besó su cabello y estrechó aquel abrazo,  porque ella era su niña pequeña y él la cuidaría estuviese donde estuviese.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Lun Feb 08, 2016 8:08 pm

The one that got away
— ¿Por qué no siete, mejor? — bromeó acentuando una suave risa cuando calculó su conclusión respecto a las pizzas. La verdad es que cuando estaba junto a él todo se volvía una preocupación menos exceptuando su presencia. La comida, las golosinas, las bebidas pasaban a quedar en segundo plano inclusive si su estómago rugía con esa percepción de particularidad pero su risa no pudo evitar enfocarse en el dedo que se extendía hasta ella y sus palabras que no hicieron más que provocar un carcajeo suave cubriendo un tanto su rostro con su mano libre.

Era precisamente eso lo que tanto le encantaba de quien era entonces su mejor amigo, ese al que adoraba día a día entre risas y abrazos efusivos. Mason Griffith tenía la indudable capacidad de hacerle reír, de acarrear en ella toda esa emotividad ante una gracia o la inmensa tristeza ante un lamento indiscutible. Con una pequeña broma o una sencilla sonrisa era capaz de alegrar su día, de traer en ella ese ánimo que podía mantener cabizbajo en gran parte del día, del mismo modo que lo hizo en ese entonces. Durante largos segundos rió para luego, en apenas una centésima de éste, volvía a sentir la emoción cargarse en su corazón, en su alma, en sus sentimientos y suspiró.

"Y yo, Winter. Mucho", dijo él y para ése entonces simplemente se dejó llevar por sus caricias, por su tacto febril, por aquella magia que solo podían transmitir sus dedos a su piel y le hacían estremecer hasta ya comenzar a extrañar desde aquel instante su presencia, pese a que la tenía ahí, en frente, delante de sus ojos, sintiéndole por completo y aún así añorando que se pasara toda su vida a su lado, del modo que fuera, con la relación que se estableciese, pero sentía en lo más profundo de sus lamentos que eso no sería así, claro que no lo sería. El chico se marcharía el día de mañana, un par de horas luego de esas caricias ya no les sentiría, ya no vería aquellos ojos que le recordaban a paz ni sentiría esos brazos que en aquel instante le consolaban. Quería llorar, quería sostenerle y aferrarle para no dejarle ir, pero sabía que aquello no serviría de nada, no podría impedir su partida, no podría evitar aquel sufrimiento que sería imposible de saciar por mucho tiempo pero debía de asumirlo, debía de comenzar a asumirlo y el llanto no ayudaría en ello, mucho menos teniendo la perspectiva que arruinaría su partida entre medio de tristezas, no podía hacer eso, ¿cierto?, no, no podía. — ¿Llorar, yo? — extendió su mano hacia un lado intentando gesticular un divertido gesto en con el que le quedó mirando e intentó sonreír... debía de intentarlo.

No se negó, sin embargo, a estrecharse a su cuerpo, sintiendo aquel suave beso sobre su cabello que le hizo sonreír algo nostálgica. ¿Dolería así toda su vida el hecho de no tenerle a su lado?, ¿cómo podría sobrellevar su adolescencia sin tenerle ahí para sostenerle en cada caída?. Sus manos le rodearon con suavidad para luego aferrar los costados de su costilla en dirección a ella. Se tomó la libertad de elevar sus piernas en su dirección, como rodeándole a forma de koala con ellas, riendo suavemente ante esto. Refugió su rostro en su cuello para luego descender y apoyar su mejilla en su pecho, observando de reojo la televisión y alternando ello con su mirada — Te dejaré mensajes todos los días. — advirtió gruñendo suavemente — Probablemente te llame cada dos... — ésta vez su tono sonó un tanto más posesivo, dejando un poco de lado la tristeza para sonreírle — Y me tendrás que contar todo lo que te suceda, a quienes conozcas, quienes te desagraden... de quien te enamores... — y aunque lo último no fuese algo que prefiriera saber en su totalidad, lo dijo, porque era su amigo, el mejor de ellos, cumplir su rol y pacto de amistad era lo correcto.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Miér Mar 02, 2016 8:59 pm

The one that got away
Puff, tendré que hacer mucho ejercicio para bajar todo eso.— Mason hizo un gesto como si con tan solo pensarlo estuviera lleno y con un barrigón con el que podría bajar la ciudad rodando. Después se echó a reír, por la simple imagen que se le venía a la mente. Él nunca engordaba, era su constitución, que le iba a hacer, ahí estaba la gracia. Le gustó verla reír ante su broma del travestismo y de qué color le iría mejor. Le gustaba hacerla sonreír y verla reír sin preocupaciones, por lo menos aquella última noche. Que olvidaran todo lo que estaba por venírseles encima.

Un silencio se formó entre ellos cuando aquellas caricias se dieron en su cabello y en el rostro de ella. Estaba seguro de que miles de pensamientos volaban por su mente, al igual que en la de Mason. ¿Cómo podía ser sino? Sentía muchas cosas por Winter en esos momentos, a sabiendas de que ya no la vería diariamente. Sentía ganas de abrazarla y retenerla en sus brazos. Sentía ganas de besarla, ante esa mirada profunda que escondía tristeza. Pero sólo había echado cuenta a una de esas necesidades.— ¿Por qué no llorar? Es un desahogo.— Comentó él, aunque aún así no quería que llorara por él.  No quería mostrarle un rostro triste, así que prefirió que la cabeza de la chica se quedara en su pecho, mientras ella acariciaba sus cabellos y su brazo.

La forma de moverse de Winter, poniendo sus piernas alrededor del suyo le hizo mirarla con algo de sorpresa, sólo para echarse a reír después. Era muy tierna y maravillosa, ella no sabría cuanto sin estar dentro de la cabeza de su mejor amigo. Sintió su cuerpo estremecer al sentir el aliento de la chica en su cuello, dando gracias en parte porque después bajara de nuevo a apoyarse en su pecho. La voz de Winter, algo baja y posesiva, le hizo sonreír con cierta diversión y tristeza.— Está bien. Te responderé a todo.— Susurró él, dando un pequeño beso en su sien. Mason rió levemente cuando le exigió que le contara todo lo que hiciera, a quien conociera.. Él no pensaba echarla de su vida de todas maneras. — Te mandaré una lista con las cosas que haré en el día si quieres.— Ofreció él, bromista y riendo levemente mientras la miraba.

No voy a olvidarme de ti Winter, no tienes de que preocuparte.— Dijo en voz baja. Nunca podría, aunque dejara de hablar con ella o se casara con otra mujer. Winter siempre estaría en su vida, aunque ella misma no quisiera.

Tu también ten en cuenta, que como salgas con un mal tipo, vendré aquí a echarte la bronca.— Bromeó él, asintiendo varias veces con la cabeza y poniendo ciertos morritos, de forma divertida. Sería como el padre sobreprotector que ya tenía, pero más. Después de unos momentos más de aquella cercanía y descanso, Mason se estiró ligeramente hacia la mesita que tenía al lado y cogió una libre y el teléfono.— ¿Qué pizzas te apetecen? No hay limite para pedir.— Aseguró él, revolviendo ligeramente el cabello de la chica, para que no se preocupara por cuestiones de dinero ni nada por el estilo. Quizás también pidiera patatas y alitas de pollo.. si el repartidor tardaba demasiado, le iba a dar un bocado a algo.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Dom Mar 06, 2016 6:45 am

The one that got away
Él siempre había tenido ese don particular de hacerle reír inclusive cuando las cosas no estaban bien ni se asemejaba un vistazo a lo lejos de que en algún momento lo estarían y es que tanto él como ella habían pasado por variadas circunstancias en la vida desde que se habían unido en aquella preciada amistad que podrían corroborar sin duda alguna que la representación más clara de sus vidas se podría expresar como una tragicomedia escrita por los masoquistas de la historia, en donde el toque de Shakespeare hacía acto de presencia con la ironía de las familias enemigas, inclusive si ese no era precisamente el caso exceptuando el hecho de que el chico les parecía demasiado mayor para siquiera estar cerca de su pequeña hija, ésa pródiga a la que le tenían escrito un gran destino bajo el borde de la manga y que a sus ojos perversos, él lucía como una terrible amenaza cuando era él precisamente quien había conformado de Winter todo lo que era realmente, todo lo que era en ese entonces y los valores que restringían su amistad no valían nada cuando se miraban el uno al otro, las risas venían inclusive si eran tristes momentos y la precipitación de una ausencia se avecinaba.

— Ya tendré tiempo de llorarte cuando no estés aquí. — agregó como respuesta a su cuestión, esa en la que la respuesta obvia para la muchacha sería aguantar todo lo posible hasta no llorar y realmente lo estaba logrando pese a lo difícil que se le estaba haciendo contener la tristeza que le invadía. Lo que menos querría era arruinar su partida con miradas míseras y abrazos acongojados, es por eso que limitaba sus movimientos y miradas, para cuando lo hacía reflejaba solo una estima en particular que no representaba la absoluta agonía que conservaba en su interior, eso no valía la pena mostrarlo, ¿o sí?. Es por eso que en ese instante que se estrechaba en tal posesivo abrazo, lo hacía con diversión, con mesura, con una entrega infantil pues no quería dejarle un mal recuerdo ni mucho menos — Más te vale. — gruñó de manera graciosa arrugando su nariz. Su tono sonaba poco amenazante pero lo cierto era que su respuesta iba para ambas afirmaciones, a que le contara todo y no le olvidara pues no podía concebir un mundo feliz en el que aquel muchacho no llegara a recordar siquiera su nombre, pues, a fin de cuentas, ¿no habían pasado por tanto como para no recordar todo?, ¿cómo para no añorar volver al otro?. Porque ella siempre lo haría.

Un suspiro se escapó de sus labios ante el conforte de sus palabras hasta que una risa saturada se le escapó de los labios al oírle, a medida que se iba distanciando un tanto de él para que pudiese moverse con libertad y tan solo manteniendo una de sus piernas al rededor de su cuerpo mientras su mano se recargaba en el respaldo del sofá. — Si no lo haces tú, lo harán mis padres, así que no te preocupes. — encogió sus hombros graciosamente. Lo irónico era que sus padres le habían echado realmente la bronca al único chico del cual Winter sería capaz de apreciar. — Yo quiero alguna con extra pepperoni, doble queso y ...¡sin aceitunas! — ladeó su rostro. Detestaba las aceitunas pero adoraba el queso, si pudiese escogerlo lo haría por triple de ser posible.

Mientras él hacía su pedido, llevó su mano recargada en el sofá hasta su cabello, el cual tocó en el desliz de sus hebras en tanto mordía ligeramente sus labios, algo consternada por el hecho de que ya mañana y los días que siguieran no podría hacer eso y lo peor de todo, es que no lograba acostumbrarse a ello o a la simple idea.

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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Lun Abr 11, 2016 10:22 pm

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— ¿Prefieres llorar sola a tener a alguien que te consuele? — Preguntó él, mirándola ligeramente. Quizás no quería que él la viera llorar, pero sabía que lo haría, al igual que él estaría entristecido. Pero Mason no sabría que hacer si la escuchaba llorar a cientos de kilómetros, sin poder abrazarla, sin poder apenas llegarle todo lo que quería transmitirle por su voz. Winter no quería que aquella despedida fuera amarga, y lo entendía en cierta manera. Sus abrazos posesivos, casi infantiles, le causaban cierta ternura y diversión al mayor y reía y le regalaba alguna que otra sonrisa que decía que para nada le importaba que se comportase así.

La respuesta en forma de gruñido de la chica le hizo reír levemente y acarició su cabello castaño, besando su coronilla con cariño. Nunca podría olvidar a esa chica, por muchos años que pasaran. Y si lo hacía, siempre habría algo dentro de su cabeza que le reprendería. Mientras se movía ligeramente para alcanzar el teléfono y el número de la pizzería para llamar, escuchaba las palabras de Winter.— Mira, quizás así les caiga mejor.— Comentó él, alzando las cejas como si le sorprendiera, echándose a reír después. Marcó el número y esperó a que descolgaran del otro lado.— Buenas noches, quiero una pizza con extra de peperoni, doble de queso, y sin aceitunas. Dos con pollo y pimiento, otra más de cuatro estaciones, una de barbacoa y otra de cuatro queso con mucho queso.— Pidió de seguido, contando con sus dedos, pensando si le quedaba algo más. Miró a Winter, que le hizo un gesto afirmativo y Mason asintió.

También pon dos de patatas con salsa, dos de alitas de pollo y bebidas grandes.— El hombre parecía algo desconcertado al pedir tanto y él sonrió discretamente. Le dio la dirección y colgó.— En una media hora vendrán, dicen que si tardan más hacen descuento. Con todo lo que hemos pedido no me extrañaría.— Comentó, sonriendo divertido. Disfrutó de la sensación de los dedos de Winter perdiéndose entre sus cabellos y besó su frente una vez colgó. Si quería que aquella noche no se echara a perder con lágrimas o momentos tristes, él también se esforzaría en ello.

¿Quieres ponerte más cómoda en lo que viene la comida?— Le preguntó, dándole a entender que no le importaba si pasaban toda la noche en pijama, más cómodos y en plan vago en el sofá. Así si se manchaban, al menos no mancharían la ropa de la calle, ¿no?

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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Vie Abr 15, 2016 8:50 pm

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Actualidad.


Acabó por último de aplicar una ligera capa de máscara de pestañas en una forma sutil de así acentuar y enmarcar su mirada antes de echarse un final vistazo delante del amplio espejo de su baño, ése al que no tardó de entrar minutos después su prometido con la pinta dormilona de acabar de despertar de un largo y profundo sueño, luego de que ésta le dejara para prepararse y así partir al trabajo. — Se me hace tarde, ya me voy. — anunció con una media sonrisa en su rostro que se acentuó aún más en sus comisuras al sentir como éste besaba su mejilla a modo de despedida, señalando con sus manos que aún no aseaba sus dientes como para dedicarse a corresponder en sus labios y de algún modo, lo agradecía.

Tomó su bolso y lo colgó a un costado de su hombro antes de disponerse a abandonar la casa asegurándose de dejar todo previamente seguro, para así ir en busca de su carro y partir rumbo a la universidad, camino ajetreado por la cantidad de vehículos que formaban gran taco en dirección a ésta con la masiva suma de alumnos y docentes en donde solo podías suponer que era de tal inmensidad que conocer a todos era una misión imposible, pues hasta ella podía asegurar que solo conocía a una mitad de los maestros de su propia facultad y del resto de la institución, era una ilusión banal.

No fue hasta que logró estacionarse y bajar del carro que respiró con tranquilidad. Era tarde y lo sabía, llevaba cinco minutos de retraso para marcar su llegada y unos cinco más restantes le quedaban para entrar a clases, por lo que se dispuso a avanzar con rapidez entre los parajes de la universidad hasta que entró a la facultad que le correspondía. La noche anterior le habían informado que la sala de profesores que le asignarían de ahora para delante sería la que se encontraba justo en la entrada, no como tiempo atrás que era la última de la edificación, lo que de seguro ahora le ahorraría unos buenos minutos de retraso, ¿su problema?... en cuanto entró, un montón de rostros desconocidos surcaban la protagonización del lugar, a lo que solo rogó no concentrarse demasiado en alguien antes de saludar con un simple movimiento de mano en general y adentrarse al lugar sentándose en una de las mesas vacías.

Sociabilizar siempre se le había hecho difícil, más aún con compañeros de trabajo, por lo que aguardó a que la mayoría se retirara para levantarse y prepararse un café, disponer del calor de éste en un frío día que de seguro se volvería una dramática comedia que ella no alcanzaba a presagiar.

♣ ♣ ♣


— Con esa cantidad de comida seguro llegan de aquí en mil años. — bromeó asintiendo a su conclusión en tanto se levantaba del sofá para disponerse a obedecer su propuesta. Tomó así su mochila de paso dirigiéndose hacia un costado del sofá, fijándose una vez más de que el lugar estaba prácticamente vacío por lo que comenzó a dudar, su gesto lo demostraba a leguas.

Miró al muchacho una vez más — Iré al baño, supongo. — concluyó medio sonriendo mientras miraba hacia todos lados y suponía cual era la puerta de éste, pues sin las cosas en su lugar le costaba ubicarse un poco, pero no tardó demasiado en lo que rogaba no lucir como una completa idiota y procuró no tardarse demasiado al colocarse su pijamas, a fin de cuentas, estaba ahí para pasar rato con él y no desaprovechar tiempos en preocupaciones banales, por lo que en tan solo un par de minutos salió del lugar, tiró su mochila a un lado y volvió a su lado en el sofá con un divertido pijamas de polar que la hacía lucir inclusive más infantil de lo que su rostro declaraba naturalmente, sonriéndole así con complicidad.

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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Lun Jul 11, 2016 11:34 pm

The one that got away
Mason se rió divertido ante la broma de Winter y la dejó ir del sofá, para que escogiera su ropa y se cambiase. Debía de reconocer que la visión de la casa tan vacía era algo triste, pero aún seguían teniendo las camas al menos, eso sería lo último que se llevaran al día siguiente. Una vez ambos con sus pijamas, modo vagos en el sofá, esperaron por la comida viendo algo en la televisión y cuando llegó, se lo comieron todo como dos verdaderos pozos sin fondo. Pasaron la noche viendo películas y comiendo chucherías hasta que ambos cayeron rendidos. Durmieron en la misma cama, sin preocuparse de nada. Como si al día siguiente no fueran a separarse. Mason quería a Winter, estaba seguro de que estaría cada día contándole cómo había ido su día y cuando pudiera ahorrar algo de dinero, iría a verla. Tenía mucha determinación que con los años, se convirtió en pena, deseando que ella tuviera algo mucho mejor que una relación a través de una pantalla.

♣ ♣ ♣

Mason se despidió de Julia con un beso y una sonrisa, aún con el sabor amargo del café en sus labios. Cogió el coche y se dirigió hacia la universidad. Tenía ganas de comenzar las clases de nuevo, de ver a sus compañeros, bromear sobre las vacaciones y conocer a otros profesores más jóvenes que recién comenzaban la enseñanza. Mason solía ayudar mucho a los perdidos, porque le recordaban a él, así que esperaba encontrar a alguien a quien poder ayudar ese curso. El joven profesor de Filología no pisó la sala de profesores hasta la hora del almuerzo, puesto que estaba de arriba a abajo dando clases y atendiendo dudas. ¿Qué dudas se podía tener el primer día? ¡Más de las que había esperado!

Pero Mason ya llevaba unos años ejerciendo, así que estaba bastante acostumbrado. Llegaba a la sala de profesores con una buena montaña de libros, apuntes y fichas entre sus brazos, y vió salir a muchos profesores que, por lo que sabía, gustaban de desayunar en la cafetería de la facultad, aunque él prefería tomarse un simple café o algo que se hubiera llevado de casa o le hubiera preparado Julia. A esa mujer le encantaba cocinar, y él no podía rechazarla. Cuando entró en la sala, saludó jovialmente a los pocos profesores que conocía y se habían quedado allí y dejó todas las cosas sobre su mesa. Después se acercó a la otra punta de la sala, más apartada, donde residía la máquina de café. Allí se encontró con la espalda de una chica que desconocía.

Buenos días, ¿eres nueva, no? Hoy hace mucho frío.— Comentó, siempre era bueno romper el hielo hablando del tiempo, ¿no? Demasiado típico. Mason tecleó el café que quería y al girar la cabeza, una vez ya al lado de la chica, para verla, el cuerpo se le congeló. Sus facciones, su cabello, sus ojos, esa mirada que se había quedado igual de impactada que la de él. ¿Podría ser ella? Dios, hacía más de diez años que no se veían, poco más de cinco o seis desde que él cortara aquella relación, pensando en su bien. Había crecido muchísimo y era una bella mujer. Ella era..

..¿Winter?— Su voz era un susurro más que una voz, quebrada por la sorpresa de verla allí, cuando esa misma noche había soñado con ella, cuando esa misma mañana la había recordado, como otras cientos de veces en su vida. Y aparecía delante de él. ¿Podía estar seguro de que aquello no era un espejismo?

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Re: — Distance romance »

Mensaje por Phoenix el Sáb Jul 23, 2016 8:37 am

The one that got away


Podría haberlo llamado casualidad o mera coincidencia, sin embargo, el palpitar descontrolado que su corazón despotricó al oír su nombre como una emoción evocada del pasado sólo pudo referirse a algo, a un instante, a un adiós y a todo lo que con esas palabras se dejó por detrás.

Winter Holland solía no preocuparse mucho de su pasado - o al menos, eso era lo que intentaba hacer, forzosamente - pues llamar a aquello que se había obligado a expulsar para no continuar, mes tras mes en la tristeza de lo que jamás llegó a ser era como volver a clavar en su cuerpo estacas de conmiseración por lo que había tenido un brusco final pero avecinada consumación y es que las cosas habían seguido un rumbo que en la ilusa mente de una joven muchacha con las esperanzas a flor de piel por un futuro próspero creía llegarían a funcionar, cuando por el contrario, mucho más lejos de todo ello, por allá, en una ciudad colosal con universidades, vidas florecientes y oportunidades no sólo profesionales sino que también sociales, un chico, su chico, desmoronaba lo que mantenían en conjunto para dividir ése camino que se habían prometido no deshacer con el paso de los años pero que aún así, ahora, la castaña con la edad y la madurez suficiente para enjuiciar sus actos; sabía que había sido lo mejor.

Pero, ¿era esa consciencia de que lo hecho había estado bien capaz de sosegar lo que de pronto crecía en su interior como la amenaza de un oleaje potente a su calma?.

Elevó su mirada desde el vaso de plástico cargado con café recién recogido de la maquina hasta la figura masculina que reposaba a su lado con la misma expresión de espasmo que a la joven profesora le invadió al reconocer esas facciones jamás realmente olvidadas. — Mason Griffith... — sus labios se entreabrieron con apremio, diligencia, una urgencia exasperada en lo que intentaba hallar en la mención de su nombre un error, la equivocación y la confirmación de él que se estaba comportando como una completa idiota al confundirlo con aquel joven de su pasado al cual tanto había llegado a adorar y odiar al mismo tiempo, pero que él la reconociera sólo podía significar una cosa y sabía que intentar asimilarlo con un completo desconocido jamás resultaría, porque esos ojos, ésa simple mirada y aquellos enternecidos labios los reconocería en cualquier parte del mundo sin titubear ni siquiera por un segundo.

El café entre sus dedos de pronto le pareció más candente de lo normal y ante el estremecimiento perpetuado de su cuerpo éste pareció tambalear por un instante - que le pareció eterno - en el que tardó por reaccionar a reafirmar su agarre por el eclipsado tris en el que sus tristes miradas se reencontraron por primera vez en años y sus voces se volvieron a mimetizar en una sinfonía de pura perplejidad.

Mason, ése muchacho de sonrisa fácil al cual había visto partir y volver una y otra vez a por ella a aquel pueblucho de cuarta era el mismo que en ése momento yacía delante de sus ojos, esos que se privó de ver cuando la relación se dio por terminada y que ahí, casi una década después volvía a rencontrar. Su madurez de pronto había sido tirada al cesto y la pequeña Winter Holland volvía a surgir, eternamente prendada de su mejor amigo.
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Re: — Distance romance »

Mensaje por Zoldyck el Lun Ago 01, 2016 3:55 pm

The one that got away
Mason apenas podía creer como había cambiado su día en escasas milésimas de segundo. Se había levantado después de haber soñado con ella, rodeado por los brazos de otra mujer, había acudido a su trabajo como siempre hacía, nada tenía por qué ser diferente. Aunque habían pasado tantos años, aunque la última vez que la viera aún tenía rasgos de adolescente, ahora Winter era una mujer hecha y derecha, y al parecer impartía clases allí. O empezaría ese mismo día. Porque si ella hubiera estado ejerciendo como profesora en ese mismo departamento, él lo sabría. Podría reconocerla en cualquier parte.

Su cabello estaba diferente, quizás más corto que la última vez, pero sus ojos eran los mismos. Su nariz respingona y graciosa destacaba en medio de su rostro y sus labios tenían la misma forma que antaño. Diréis que son pequeños rasgos para dientificar a una única persona, pero Mason se había pasado casi toda su vida con ella, físicamente y después rememorándola. Era imposible que la confundiera. Sus ojos, sorprendidos y por otra parte algo triste, llamaron su atención. ¿Le ocurriría algo o era simplemente por verlo? Mason odiaba que verlo provocara esa reacción en ella, pero no podía esperar otra cosa. ¿Entendería ella alguna vez las razones por la que él decidió cortar aquella relación? Quizás aún le guardaba rencor en su interior, aunque hubiera intentado sepultarlo. Él aún se lo guardaba a sí mismo.

A pesar de que sus propios ojos también rebosaban tristeza, Mason se acercó levemente a ella y la abrazó quedamente, lo suficiente para que el café que ella sostenía no se cayese. Quizás no debería de haberlo hecho, pero la verdad es que lo necesitaba. Necesitaba abrazarla después de tantos años y oler ese aroma de su cabello y su piel como a almendras que no parecía haber cambiado. Se retiró después de un momento y le sonrió, de forma amable.— Has crecido mucho mi querida Winter. Eres toda una bella mujer.— Él fue sincero y ojalá pudiera haberla recibido de otra manera. Mason se preguntaba muchas veces, que hubiera sido de ellos si aquello no se hubiera terminado. Quizás ninguno de los dos estuviera allí.— ¿Y qué haces aquí? ¿Qué impartes? Ha sido toda una sorpresa.— Él hablaba rápido, pero ni siquiera sabía si ella querría hablar con él o pegarle una torta por lo sucedido tantos años atrás. Ni siquiera sabía que quería él.

Sólo al verla, sentía como su corazón latía tan rápido como no había latido en años atrás. Que sentía ganas de besarla como alguna vez habían hecho cuando comenzaron a salir. Que quería pedirle perdón, pero seguramente ella no querría aceptar sus disculpas, pero de todas maneras, sabía que nada sería igual que en el pasado. El daño ya estaba hecho.
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Re: — Distance romance »

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