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The North Remembers

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The North Remembers

Mensaje por Tinker el Jue 28 Ene - 17:27

The North Remembers
Crackship | 1x1 | GOT

Largos años han pasado desde la caída de los Stark. Los Bolton son los Guardianes del Norte ahora y pese a los intentos por derrocarlos en el pasado ahora ninguna voz se alza en su contra. El intento de Stannis Baratheon por tomar Invernalia quedó en eso, un intento, muchos perdieron la vida en esa batalla y al final el hombre desollado prevaleció. De eso hace ya quince años.

Hoy en día los rumores comienzan a recorrer el norte, dicen que se ha visto a un lobo huargo merodear por los bosques, dicen que desaparecen provisiones e incluso soldados al cruzar el Cuello. La verdad solo la conocen unos pocos: Rickon Stark ha regresado y a su diestra van los Reed, fieles vasallos del difunto Eddard Stark. Asher es el heredero de la Atalaya de Aguasgrises, ha participado en varias batallas y ahora se dispone a participar en una de las estratagemas claves para ganar el Norte: Secuestrar a la prometida de Lord Bolton.

Lysara Mormont, es la hermana del señor de la Isla del Oso y ha sido prometida con Ramsay Bolton. Los Mormont no son especialmente poderosos pero junto con los Umber siempre han sido considerados fieles a los Stark, este matrimonio además de asegurar la fidelidad de los Mormont manda un mensaje claro de unidad y tal vez la oportunidad de anexionar terrenos con Invernalia, pues de todos es sabido el delicado estado de salud de Lord Jeor.

Asher Reed
Asher Reed | Ser/Heredero | Verdevidente | Jonas Armstrong | Red
Sobrino de Howland Reed y, desde la marcha sin aparente retorno de sus dos primos tantos años atrás, heredero de su casa. Pese a pertenecer a una casa noble, Asher tiene poco de ilustre y sí mucho de lacustre, ha crecido pues bajo las costumbres y tradiciones de los primeros hombres, no es dado a los lujos, conoce los territorios de los pantanos y marismas del Cuello como la propia palma de su mano y, desde que Jojen marchara, empezó a ser educado para ser el próximo líder, como si su tío siempre hubiera sabido que este no volvería.

Valiente guerrero y cazador talentoso, Asher es uno más entre su gente, bromista y extrovertido en ocasiones puede parecer que no se toma las cosas con la seriedad que requieren, más una severa mirada de su tío basta para recordarle cuál es su misión y lo que se espera de él. Ha desarrollado un gran sentido de la justicia, parte del cual le hace rechazar la idea de ser el heredero pues no cree que le corresponda, es fiel e inteligente, aunque a veces prefiera hacerse el tonto para jugar al despiste. Verdevidente desde temprana edad, pese a haber sido entrenado en los entresijos de los sueños verdes nunca ha sido tan bueno desvelando sus misterios como su primo, haciéndolo sentir en parte inútil pues sabe lo bueno que sería para su lucha poder profetizar sobre su futuro.

Lleva años preparando junto a su tío la rebelión contra los Bolton para sentar en el trono de Invernalia a su legítimo dueño, Rickon Stark y, tras tiempo de emboscadas y batallas con las huestes de los Bolton parecen estar por fin cerca de conseguirlo, solo les falta conseguir una pequeña cosa: la prometida de Lord Bolton.
Lysara Mormont
Lysara Mormont| Lady | Warg | Lucy Griffiths| Tinker
Lysara y Jeor son los hijos de la difunta Alysanne Mormont, que aseguraba haberlos tenido con un oso. Por supuesto nadie da crédito a tales palabras, pero Lysara cree que son ciertas, al fin y al cabo cada noche al cerrar sus ojos vive como un oso.

Su tía Dacey falleció en la boda roja. Su madre murió en la guerra del lado de Stannis, junto con su abuela y sus sus tías. La única familia que les quedó a muy temprana edad fue la de su tía Lyanna, la cual tan solo es un año menor que la joven. De modo que pronto el rencor anidó en ella ante todos aquellos que tuvieron algo que ver en la muerte de sus familiares, lo cual la convirtió en una persona desconfiada.

Lysara es una joven extrovertida, sincera y directa. En un principio puede parecer un tanto hosca, pues carece de los modales refinados del sur. Su personalidad se debe en parte a su educación, sostenida por el maestre de la fortaleza y el maestro de armas, el primero demasiado ocupado con tres niños y una Isla a su cargo, por no hablar de la débil salud que siempre presentó Jeor, mientras que el segundo era bueno con la espada y malo con las palabras. Lysara aprendió de su maestre la Historia de Poniente, del maestro de armas el arte de la espada y algún insulto poco apropiado, y del resto de habitantes a temer a los salvajes y a los hombres del hierro.

Pese a todo la Isla del Oso no tuvo que soportar de forma tan directa la tiranía de Lord Bolton, pues era una Isla de ancianos y niños… pero los niños crecen. Bolton ha fijado los ojos en su hogar y para asegurarse su lealtad ha pedido su mano, Lys habría preferido cortársela al mensajero por aquel insulto, pero su hermano era más dado a las estrategias y decidió aceptar. Sin duda fue más inteligente, Vivir hoy para luchar mañana, o eso quería creer.
Cronología

01.Jaque a la dama|  Emboscada en el Bosque de Lobos.

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Última edición por Tinker el Jue 4 Feb - 14:26, editado 1 vez



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Re: The North Remembers

Mensaje por Red el Jue 4 Feb - 13:17

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

El sol empezaba a ocultarse llenando el cielo de naranjas y ocres, creando sombras fantasmales en las caras talladas sobre los arcianos y apresurando a las criaturas del bosque a volver a sus madrigueras antes de que fuera demasiado tarde. El Bosque de los lobos era una extensión enorme de pura naturaleza llena de arcianos y árboles de hoja perenne que contribuían a la espesura y oscuridad del bosque para hacer de él el lugar perfecto para la emboscada. La comitiva que transportaba a la próxima lady Bolton hasta Invernalia tenía que pasar por allí, era el camino más corto desde Isla del Oso y a Lord Bolton le corría demasiada prisa por volver a casarse y asegurarse así la lealtad de una de las familias más lejanas a la corte, los Mormont.

Solo tendrían una oportunidad, una y no más. No podían desaprovecharla. Asher Reed, líder del grupo de hombres que aquella noche se lo jugaba todo, no solo sus vidas si no también el futuro del reino, sabía cuán importante era no fallar. Años y años de planes y secretas alianzas habían culminado en aquel momento, todo estallaría aquella noche, la revolución por fin tomaría vida y la caída de los tiranos Bolton se sucedería pronto. Todo dependía de él, pero pese a la sonrisa confiada que había dirigido a su tío antes de partir de Atalaya de Aguasgrises, Asher no las tenía todas consigo. Muchas cosas podían salir mal, muchos de los suyos podían morir, cualquier soldado era prescindible en aquella guerra en la que se jugaban la vida de tantos inocentes, todos habían jurado que morirían por la causa, él el primero de todos. Pero ahora que el momento estaba tan cerca que casi podía tocarlo con los dedos la confianza se diluía con el miedo al que todos los humanos son tan susceptibles. Lo mejor que pudo observó a sus hombres, escondidos y dispersos por el bosque junto al camino, preparados para saltar al ataque en cuanto él diera la orden.

Sonidos de cascos de caballos empezaron a escucharse, Asher respiró profundamente, se cubrió bien con la capucha de su capa, se puso en pie y instó a la mula a avanzar con el arrastrando el viejo carro. Bloqueó el camino y sencillamente restó allí, esperando, hasta que lo que no eran más que puntos en la lejanía del oscuro horizonte tomaron forma de jinetes y caballos rodeados de una nube de polvo y estandartes de la casa Bolton. Por un momento temió que no se detuvieran, más los caballos frenaron tras un fuerte tirón de riendas a poco más de un metro de él. El que debía ser el capitán de la guardia le inquirió con pocos modales y voz iracunda que despejara el camino en el acto. Asher ni se molestó en responder, contó uno a uno a los guardias que rodeaban a quien, pese a no poder ver bien, supuso que sería la prometida de Bolton. El capitán volvió a ordenarle que se apartase, Asher continuó sin responder. Uno de los soldados desmontó, a grandes zancadas empezó a acercarse a él, desenvainó un cuchillo, Asher casi tuvo ganas de reír de lo fácil que estaba resultando. Pese a ello el corazón no dejó de martillearle con fuerza contra el pecho.

Con manos heladas aferró con fuerza la espada escondida por la enorme capa, la desenvainó justo cuando el soltado se encontraba a medio paso de él. Le atravesó el cuello con un golpe rápido y limpio, mientras el cuerpo caía al suelo, antes de que sus compañeros se dieran realmente cuenta de lo que estaba sucediendo llamó a batalla a los suyos. Asher se quitó la pesada capa y se lanzó a la batalla, flechas empezaron a llover de todas partes, lacustres salieron del bosque armas en ristre y rodearon a los soldados Bolton que intentaban protegerse con sus escudos. La confusión los envolvió, entre cuerpos en lucha, gritos, flechas y afilados y mortíferos filos Asher, arco a la espalda, espada en mano, intentó encontrar a la mujer. Debían llevársela sana y salva, si no nada de lo que habían hecho tendría sentido.
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Re: The North Remembers

Mensaje por Tinker el Vie 26 Feb - 0:00

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

Había escuchado rumores sobre la crueldad con la que Ramsay Bolton trató a Arya Stark y aunque esperaba que solo fuesen  habladurías de aquellos que odiaban a los actuales señores del norte, la verdad es que no tenía ninguna prisa por comprobarlo. Según la habían enseñado existían dos tipos de personas que todo el mundo debía odiar y temer: Los salvajes y los hombres del hierro. Pero en su opinión, cualquier norteño que se orgulleciese de serlo debía añadir a los Bolton y los Frey.

Convertirse en la futura Lady Bolton no la hacía ninguna gracia. Había intentado negarse a aquel matrimonio pero había sido inútil, lo peor es que ni siquiera habían tenido que usar la fuerza para obligarla. Su hermano Jeor no habría sido capaz de levantar la mano contra ella, ni siquiera ordenarlo, bastó una simple conversación con él para saber que es lo que debía hacer. Con aquella voz tenue suya había conseguido que le escuchase, no había discusión posible, debía casarse con el antiguo bastardo. No había un solo escenario en el que la Isla del Oso sobreviviese si ella se negaba, al menos la casa Mormont no lo haría. Una negación supondría una declaración de rebelión que Ramsay no perdonaría, sus hombres nada podían contra el poder de Invernalia y la sola idea de ver a los Bribones del Bastardo sembrando el caos por su hogar hacía que la joven se estremeciese.

Una gran embarcación salió de la Isla, pero al llegar a la costa donde los hombres de Lord Bolton esperaban tan solo dos de sus soldados la acompañaron. Uno de ellos se llamaba Cormac y era un buen amigo de su hermano, gracias a él y sus canciones obscenas el camino se hizo más corto. Tenía mucho que agradecerle puesto que atravesar el Bosque de Lobos no era tan sencillo como parecía, la densa cantidad de árboles les obligaba a avanzar a caballo de dos en dos, quedando siempre la joven en el centro de la comitiva. Si a eso le sumabas las paradas intermitentes por ramas caídas o caballeros de vejiga pequeña la jornada resultaba eterna.

— ¿Lord Incontinencia otra vez?—
Preguntó  la joven estirando el cuello para lograr ver por encima de los jinetes que tenía frente a ella y localizar el origen de la nueva parada.
— Juraría que es un carro —aventuró Cormac a su diestra.

Acto seguido un grito ahogado se escapó de la garganta del norteño haciendo que la joven volviese la mirada hacia él. Por debajo de su casco asomaba una flecha y la sangre manaba de la herida manchando su armadura de rojo. A su alrededor reinó el caos, tuvo que aferrarse con fuerza a su corcel para no caer, las flechas volaban a su alrededor, los caballos se encabritaban y los hombres caían, pero ella solo podía contemplar como la sangre bañaba el emblema de los Mormont. Finalmente el cuerpo inerte se precipitó contra el suelo y Lysara reaccionó al fin.

Se apeó de su caballo, sabiendo que sobre la montura era un blanco  fácil. Apenas vaciló a la hora de acercarse al cadáver de su compañero de travesía y desenvainar su espada.  La suya había tenido que dejarla en un arcón junto a sus vestidos creyendo que no estaría bien visto entrar armada en su futuro hogar. Las cosas habían cambiado, tal vez no fuese a ver un nuevo día.

A caballo o a pie los asaltantes y los hombres de los Bolton se enzarzaban allá donde mirase. Se levantó espada en ristre dispuesta a abrirse paso con el acero fuese cual fuese su oponente, si moría lo haría luchando, tal y como habían hecho todas las mujeres que admiraba.

Comenzó a avanzar, un caballo a escasos dos metros se apartó y al hacerlo reveló una figura humana. Sin detenerse a pensar en los colores de su indumentaria corrió hacia él, elevó la espada con ambas manos y descargó con fuerza buscando el hueco entre su cuello y su hombro. El acero chocó contra el acero, no se hundió en la carne tal y como habría esperado.

Las espadas permanecieron unidas durante unos segundos más. Instantes en los que la dama observó con desconcierto a su rival, había sido rápido, más de lo que cabría esperar en cualquiera pero aún más en alguien como él. Su mirada se desvió desde sus ojos hacia sus ropajes comprobando que ningún emblema los adornaba.

—Hábil para ser un bandido —apreció dando un paso hacia atrás, pero sin bajar ni un instante la guardia. Sus músculos se encontraban tensionados, listos para actuar al menor movimiento, listos para el próximo asalto.

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FDR: He movido un pelín a tu pj, espero que no te importe. Si quieres lo cambio.



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Re: The North Remembers

Mensaje por Red el Jue 17 Mar - 12:15

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

Alguien estuvo a punto de empujarlo mientras intentaba colarse entre los cuerpos apretujados en el pequeño espacio convertido ahora en campo de batalla. De reojo vio el brillo del acero que se dirigía directo hacia su cuello, saltó y elevó su propia espada para detener la del contrario. Durante unos segundos, aquellos en los que tardó en enfocar bien los ojos en su contrincante, no supo quién lo estaba atacando. Ejerció fuerza para que no le hicieran retroceder y, a su vez, para hacer retroceder al contrincante y ganar el terreno. La dama debía de encontrarse en el centro del tumulto rodeada de hombres que intentarían proteger el preciado bien de su señor, debía llegar a ella antes de que alguien le hiciera daño o, peor, antes de que lograran sacarla de allí. Perseguirlos por el bosque no era una buena idea, el plan exigía que fueran rápidos, cada segundo de retraso era un peligro.

Tenía que encontrarla, se repitió cual mantra y, entonces, resultó que ella lo había encontrado a él.

La voz femenina llegó hasta sus oídos con lo que Asher creyó que era un deje de burla. La dama frente a él, con su pulcro vestido y la espada en alto, parecía irreal. Durante un momento no supo qué decir. De todos los escenarios posibles nunca habría predicho que la encontraría de aquella manera. Si las circunstancias hubieran sido otras, probablemente se hubiera echado a reír. Pero los gritos de batalla y el entrechocar de los aceros le recordaba demasiado bien dónde estaban y qué tenía que hacer.

- Lady Mormont, supongo. –no pensó que la muchacha fuera a marchar con ellos por libre voluntad, aunque le hicieran un favor al impedirla casarse con el bastardo Bolton, pero tampoco se imaginó que los recibiría de aquella manera que no hacía si no complicarlo todo un poco más. ¿Por qué Bolton no había podido escoger una apacible damita como futura esposa que se limitase a guarecerse en un rincón de la batalla? Algo fácil y rápido de lo que podría haberse encargado sin ningún problema. En vez de eso, tenía a aquella especie de dama guerrera, pues a juzgar por el ataque que él paró solo por los pelos algo de defenderse sabía, e incluso algo más.

- El tiempo apremia y no puedo desperdiciarlo, así que os pondré las cosas fáciles. Estamos aquí por vos, venid conmigo sin causar más revuelo y juro que no os causaremos daño, de lo contrario… –no acabó la frase, la dejó en el aire para que ella misma se imaginase lo que prefiriera. No había peor amenaza que la que uno mismo se imaginaba.

Esperó solo unos momentos a que se decidiera y, mientras tanto, asió con mayor fuerza el mango de su espada estudiando la postura de la dama y buscando sus puntos débiles. Si debía dejarla inconsciente para poder llevársela, lo haría. Si no siempre podía intentar empujarla hacia el bosque, lejos del camino, y que alguna de las trampas que habían colocado hiciera el trabajo de atraparla (aunque debía procurar que no fuera una de las mortales).

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Re: The North Remembers

Mensaje por Tinker el Sáb 21 Mayo - 0:24

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

Estaba decidiendo el modo más rápido de escapar de aquel empate técnico cuando él pronunció su apellido. La sorpresa se dibujó en su rostro y sus labios se entreabrieron buscando una pregunta coherente, mas al no encontrarla volvió a sellarlos, gesto que tan solo duró unos instantes –¿Cómo…?– murmuró desconcertada. ¿Cómo sabía quién era? Puede que el rumor de su llegada a Invernalia hubiese corrido por todo el norte, llegando incluso a los bandidos que se guarecían en el bosque, puede que al escucharlo hubiesen decidido secuestrarla para pedir un rescate, eso explicaría porque pretendía que se rindiese y la acompañase.

Soltó una mano de la espada, una bravuconería que decidió permitirse al ver como la miraba. Conocía esa mirada, la había visto cientos de veces en el rostro de su maestro de armas durante sus entrenamientos, la estaba evaluando y no quería parecer débil. “Aquí resistimos”, ese era el lema de su casa y Lysara pensaba hacerle honor –La amenaza es el arma de los débiles –repuso. No temía a la muerte, tal vez la hiciese un favor teniendo en cuenta el gris futuro que se presentaba ante ella –Si quieres que vaya contigo tendrás que capturarme.

No, no se lo iba a poner fácil. Colocó las dos manos sobre la empuñadura, lista para el combate. La espada no era ligera, por lo que manejarla con una mano resultaba difícil para una mujer de su complexión, podía prestar batalla con ella pero no ganar. Por ello dio gracias a los dioses por la idea que tuvo al escuchar el choque del acero muy cerca de ellos. La batalla rugía entorno a ambos, un guerrero retrocedía ante el ataque de su oponente, quedando a menos de un metro de la joven, a su diestra. Lo vio por el rabillo del ojo y no tuvo más que asestarle una patada en la pantorrilla para que cayese sobre la espalda, separándola del bandido.

No esperó a ver su reacción, sino que aprovechó el factor sorpresa para retroceder. Necesitaba salir de allí, necesitaba confundirse en el clamor de la contienda y encontrar un lugar seguro. Lo más probable es que no lo hubiese logrado, pero no pudo probar suerte. Iba a girarse cuando sintió el frío beso del acero en su garganta, había estado tan preocupada por el ataque frontal del joven que su huida había resultado absurdamente corta.

–Bastardo –
dijo entre dientes alzando la cabeza para tener el menor contacto posible con el arma. El insulto no tenía un destinatario concreto, podía servir tanto para su captor como para el joven que había querido negociar su rendición. No había sido una estratagema honorable, pero no podía quejarse de juego sucio cuando ella había pecado de lo mismo. De modo que bajó el arma, el gesto fue casi doloroso, a pesar del alivio que sintió en los brazos al hacerlo. En realidad lo que más la dolía era el orgullo.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Red el Jue 9 Jun - 13:48

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

No se esperó que intentase huir, no de la mujer que le había plantado cara con semejante ferocidad en mitad de la batalla. No lo esperaba, cierto, pero tenía que aceptar que era lo más inteligente, claro que eso no ayudó en su estupefacción. Asher tardó unos segundos vitales en correr tras ella, saltando el cuerpo del guerrero caído sin poder detener a fijarse en si era uno de los suyos o uno de los Bolton. Tenía que atraparla, todo aquello se había hecho por ella, para arrancarla de las garras de los Bolton y conseguir así el apoyo de Isla del Oso, si la perdía todas las muertes habrían sido en vano.

Esquivando cuerpos y alguna que otra espada avanzó pro el campo de batalla en pos de la estela de ella, un guerrero le salió al paso haciéndole perder más tiempo al impedirle seguir avanzando. Asher soltó una maldición y envainó su espada al tiempo que uno de sus hombres acudía en su ayuda para enfrentarse al caballero él, mientras tanto, cargó y apuntó. No quería hacerle dañó, pero se estaba alejando demasiado y una flecha en el hombro la haría detenerse, sabía que sería duramente reprendido por su tío, pero mejor era tener a la doncella viva aunque herida, que simplemente no tenerla.

Estaba listo para disparar, pero en el último instante la fortuna les sonrió pues lady Mormont fue detenida. La batalla estaba ya finalizando, algunos guerreros Bolton se dieron a la huida y los que todavía resistían, heridos, poco tiempo les quedaba para caer. Nadie lo vio, pero Asher Reed suspiró de puro alivio. Se concedió unos instantes para reponerse antes de acercarse hasta la doncella.

- Buen trabajo Fenn. -el hombre, por toda respuesta, solo dio un brusco asentimiento.- Si me permitís, milady, yo sujetaré esto.-y sin más ceremonias le quitó la espada que, aunque había ya bajado no se fiaba de dejar en sus manos. De hecho, de por sí no se fiaba ni de dejarle libertad de movimientos por lo que ordenó atarla de pies y manos para, a continuación ser subida al carromato.- Mi intención era que todo fuese distinto, pero no me habéis dejado otra opción. Ahora relajaos y disfrutar del viaje, será largo. -pese a que pudiera parecer una disculpa el tono burlón que tiñó sus palabras dejaba más que claro la burla implícita.

Rápidamente hicieron un conteo de sus propias bajas, pocas por suerte, pero aun así terribles. No debían dejar prueba alguna de sus identidades y tampoco tenían tiempo para llevarse a sus muertos por lo que no le quedó más remedio que ordenar quemarlos. El fuego, además, bien podría representar una buena distracción para los Bolton que les ayudase a ellos a alejarse todavía más de allí antes de que empezaran a seguirlos. Debían llegar a Atalaya cuanto antes, así que la marcha se inició en el acto dejando a algunos hombres detrás para que quemasen a los muertos.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Tinker el Lun 13 Jun - 20:44

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | En la noche

Apenas tiró cuando el bandido tomó de la espada robada, arrebatándosela. Lysara sabía reconocer cuando había sido derrotada y por si acaso se la olvidaba tenía una espada afilada peligrosamente cerca de las arterias que la mantenían con vida. Profirió una sonrisa tan forzada como irónica ante aquella disculpa, negándose a intercambiar una sola palabra más con sus captores.

Pese al poco peligro que la dama Mormont podría suponer para un buen grupo de hombres armados la ataron de pies y manos. Como si fuese un saco de patatas la subieron al carromato donde guardaban los suministros y varias mantas  gruesas con las que escudarse del frio de la noche. En realidad tuvo que reconocer que el tal Fenn fue más cuidadoso de lo esperado, por lo que se dejó hacer sin protestar, pensando en lo extraño que parecía todo aquello y como su vida parecía haber dado un vuelco en tan poco tiempo. Quizás solo fuese una parada en el camino, antes o después su hermano pagaría su rescate y nada la libraría de llegar finalmente a Invernalia.

Pronto el carro comenzó a rodar, alejándolos del campo de batalla, ahora convertido en un cementerio en llamas. La joven se recostó en uno de los laterales del carro y alzando la mirada al cielo contempló como el humo negro ascendía hacia el cielo. El olor hizo que sintiese una arcada, era horrible, en la Isla del Oso eran muchos los que preferían incinerarse a ser enterrados, una vieja tradición que respetaba, pero solo era un cuerpo, sin embargo allí habían perecido todos los hombres que la escoltaban y alguno más de sus atacantes. Cerró los ojos comprendiendo que incluso la muerte era peor lejos de su hogar, aquello había sido una escaramuza, sin embargo resultó caótico y muy diferente a lo que la habían contado. Sudor, orina, sangre y ahora carne quemada. Lysara participó en una batalla una vez… o algo parecido, fue cuando un barco de hombres del hierro saqueo sus costas y les obligaron a volver por donde habían venido. Lyanna acabó convenciéndola para que fuese en retaguardia pues era la primera vez que se enfrentaba a algo así. El del mar era el único olor que recordaba de ese día.

Abrió los ojos cuando el humo quedó atrás. Los caminos que recorrían eran secundarios, zigzagueando entre altos árboles centinela adentrándose cada vez más en el continente ¿O acaso iban al este? No habría podido decirlo con seguridad pues apenas veía el cielo entre las densas ramas de los árboles que cubrían sus cabezas. Largas horas pasaron mientras los rayos del sol cambiaban su intensidad anaranjada el suave resplandor que daba lugar a la noche. De hecho era prácticamente de noche cuando decidieron parar y oscureció por completo cuando aún no habían terminado de colocar las mantas sobre el suelo, ni encendido las pequeñas hogueras con las que se calentarían aquella noche. La joven casi pensó que no pararían, pero habría sido una estupidez sabiendo que la claridad de la luna no serviría para evitar un traspiés y una pierna rota en aquel bosque espeso.

Observó como sacaban todo lo que precisaban del carromato y se distribuían para colocar trampas entorno al campamento. Con curiosidad se arrastró hasta el borde del carro, sentándose allí con los pies balanceándose en la parte trasera. El movimiento de aquellos hombres ir y venir casi resultaba hipnótico, era sorprendente la disciplina que mostraban, pero sobretodo la forma tan silenciosa que tenían de moverse entre la vegetación.

Algunos la miraban de reojo posiblemente comprobando que no se había dado a la fuga, pero ninguno la dirigió una burla, mucho menos de índole sexual. Casi se sentía ofendida. ¿Serían así de educados todos los maleantes?

Acertó a pasar frente a ella el arquero al que se había enfrentado, le reconoció cuando las llamas de una hoguera cercana iluminaron su rostro al pasar. Se aclaró la garganta de forma sonora para llamar su atención y esbozó una tirante sonrisa cuando lo logró.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Red el Sáb 16 Jul - 13:04

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

Encabezando la marcha Asher guió al grupo por los caminos secundarios que tantas veces había estudiado junto a su tío. El paso no era tan rápido como a él le habría gustado, pero el camino era duro y había algunos hombres heridos que simplemente ya estaban caminando al límite de sus fuerzas. Ahora solo podían confiar en los dioses y esperar llegar sanos y salvos a Atalaya de Aguasgrises sin tener que volver a combatir contra los hombres de Bolton. La primera vez habían ganado por ser un ataque sorpresa y tener ventaja numérica, si tenían que volver a enfrentarse a ellos ya no estaba tan seguro de poder ganar, no sin considerables bajas.

Poco faltaba para que el sol se pusiera cuando al fin ordenó parar y montar un pequeño campamento para pasar la noche. Descansarían el mínimo de tiempo necesario y volverían a ponerse en marcha con la salida del sol. Ninguno de sus hombres se quejó ante la noticia, todos sabían lo que se jugaban y lo importante que era que la muchacha llegase hasta Atalaya. Los hombres procedieron pues a prepararlo todo, Asher ayudo e inspeccionó a su vez que todo se se hiciera correctamente pero, sobre todo, se aseguro de no perder de vista a Lady Mormont. Pensó que debería de estar asustada, al fin y al cabo acababa de ser secuestrada, pero al mirarla no parecía mostrar miedo. Sentada al borde del carromato parecía casi serena. Sabía que las damas de la Isla del Oso no eran dulces damitas de corte, pero desde luego no se esperaba que ninguna fuera a demostrar tanta valentía y entereza como lo estaba haciendo aquella.

- No me lo digáis, queréis saber a dónde nos dirigimos. -su sonrisa burlona hizo acto de presencia en cuanto se acercó a la muchacha.

Frente a frente la miró intentando descubrir una nueva rareza en la estoica dama, un respuesta más al por qué Bolton la había elegido a ella precisamente como futura esposa. La Isla del Oso era pequeña y pocas riquezas había en ella, los Bolton podrían haberse impuesto a los Mormont a la fuerza. La necesidad de aquel matrimonio bien podía significar que los Bolton estaban perdiendo más fuerza de la que aparentaban y eso era una gran noticia para ellos. Pero también podía ser que la muchacha le hubiese agradado al cabrón retorcido que era Ramsay Bolton.

Pensar en aquella posibilidad le genero pena por la mujer.

- Si os desato para que podáis descansar mejor, ¿prometéis no hacer ninguna tontería cómo intentar escaparos? -siendo ya de noche en una huida desesperada podría caer en una de las trampas, romperse una pierna o incluso algo peor.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Tinker el Sáb 12 Nov - 16:23

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | En la noche

Le observó atentamente mientras se acercaba, frunciendo levemente el ceño al intentar dilucidar si hablaba en serio o se estaba burlando de ella. Todo parecía indicar que se trataba del segundo caso, no solo por el hecho de que fuese su secuestrador sino por la sonrisa burlona que mantenía. Y pese a todo le creyó, al fin y al cabo ¿Dónde pensaba que podría llegar sola en mitad de la noche sin conocer esos bosques? Incluso ella, pese a su preparación sabía que terminaría perdida antes de llegar a Invernalia. No, a Invernalia no iría, era su oportunidad de oro para burlar a su destino sin que nada pudiese reprochársele a su familia. Para lograrlo necesitaría una ventana de oportunidad, debía ser paciente.

— ¿Teméis ser más lento que yo? —Se burló, devolviéndole una sonrisa justo antes de alzar las manos atadas, esperando a que liberase sus muñecas. Aceptaba. Pese a su tozudez y a las palabras desafiantes debía admitir su derrota. No merecía la pena permanecer atada a saber por cuánto tiempo únicamente por su orgullo —Además, ni siquiera sé dónde estoy y supongo que no me lo diréis.

Enarcó una ceja tras aquellas palabras, guardando pocas esperanzas ¿Por qué iba a hacerlo? Aquella información solo podría darle alas a ella para que decidiese escaparse a la mínima oportunidad, pero al menos lo había intentado.

—Sólo por curiosidad, ¿Cuánto pediréis por mi rescate?

No es que fuese realmente importante, pero su organización y la calidad de su equipamiento indicaban que no eran simples campesinos, debían estar pensando en cifras astronómicas. Lysara no estaba segura de que fuesen a cobrar, le acababan de dar a Ramsay un motivo justificado para una cacería y según lo poco que sabía de él no rehuiría. Casi sentía pena por ellos ¿Qué clase de locura les llevaba a intentar algo así? ¿No había damas con familias más ricas o cuyos prometidos tuviesen mejor reputación?

—Espero que merezca la pena.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Red el Vie 9 Dic - 11:44

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | Anochecer

Asher chistó al escuchar las palabras de la dama, evitando poner los ojos en blanco ante su ahínco de hacerse la dura. Cualquier otra dama estaría encogida de miedo temiendo por lo que podrían hacerle, pero Lysara Mormont se erguía frente a ellos casi como si estuviera allí por voluntad propia. Quizás no debería de haber sido tan amable, debería de haberle hecho pasar un poco más de miedo y así ella sería más precavida. O quizás no, quizás pese a eso seguiría igual de tozuda.

- Por supuesto que no os diré dónde estamos. Pero os advierto porque hasta el momento no habéis demostrado ser una muchacha demasiado lista. No me extrañaría que en esa cabecita vuestra se estén formando planes para escapar, ¿tal vez en un despiste de alguno de mis hombres? Pues ya os digo que eso no va a pasar. -acabó de desatarla y, por pura costumbre, le tendió una mano para ayudarla a bajar del carromato.- Siento desilusionaros, pero no habrá recompensa alguna. Tendréis que pasar una larga temporada con nosotros así que más os valdría comportaros.

La escoltó hasta un fuego cercano y le indicó que se sentara sobre uno de los troncos depositados en torno a la fogata. Tras ella, en pie, se apostaron dos de sus hombres impidiéndole una huída por la retaguardia. Asher se acercó a la olla que ardía sobre el fuego y tomó un par de trozos de carne de los conejos que habían cazado aquella misma tarde.- No es mucho, pero bastará para que lleguéis viva.

No podían hacer un gran fuego o delatarían su posición. Seguramente aquella mujer estaba acostumbrada a comidas mucho más copiosas y en ambientes muy distintos. Incluso en un lugar como Isla del Oso debían de tener más de lo que tenían en Atalaya de Aguasgrises, sobre todo ahora que la rebelión les tenía sitiados.- Sabéis... -empezó a murmurar otra vez con su sonrisa burlona en los labios.- ...estaba pensando que, en vez de vernos como vuestros secuestradores, deberíais pensar en nosotros más como vuestros salvadores. Hemos impedido que os casarais con el bastardo de Bolton, ¿qué más podéis pedir? -dio un mordicó a su propio pedazo de carne haciendo ruido al masticar a propósito.

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Re: The North Remembers

Mensaje por Tinker el Vie 19 Mayo - 18:32

Jaque a la dama
CHAPTER I | Bosque de los lobos | En la noche

No replicó, ni siquiera protestó ante la sutil amenaza de su anfitrión. Tal vez no había sido muy inteligente mostrarse tan obstinada, menos aun sabiendo que eran ellos los que portaban las espadas y lo rápido que podrían hacer que su cabeza dejase de estar sobre sus hombros. De momento prefería conservarla. ¿Qué habría hecho Lyanna en su lugar? Probablemente se habría quedado sin cenar para mantener intacto su orgullo, pero Lysara no, ella aceptó a regañadientes la mano de su secuestrador y se apeó del carromato. Estaba cansada, tenía hambre y no tenía nada mejor que hacer, tal vez una charla la ayudase a entender cuál era realmente su situación actual.

Le acompaño hasta el fuego y se sentó dócilmente en el tronco que él indicó. No se le pasó por alto la escolta que guardaba sus espaldas, ojalá tuviese un lugar al que huir, al menos así sus intentos por retenerla tendrían realmente un propósito. Les miró por encima del hombro durante unos instantes, ya que tenía unas sombras prefería reconocerlas, pero sus palabras la distrajeron.  Volvió el rostro hacia él y tendió su mano para coger el trozo de carne sobrante. Con la cena en la mano el mundo parecía menos gris, y pese a que no encontraba la situación tan divertida como al parecer él lo hacía no pudo evitar que su comentario le hiciese gracia. Sonrió y bajó la mirada hacia el suelo al hacerlo.

—Según vos, este conejo debería agradecernos ser nuestra cena y no la de algún malvado halcón —se burló alzando la mirada al tiempo que hacia oscilar su trozo de carne, sujetándolo por el hueso entre sus dedos. La comparativa podía resultar odiosa, pero a su parecer era acertada. Le mantuvo la mirada sin apartarla antes de probar su cena, puede que hubiese sido capturada, pero no era tan vulnerable como aquel animal. Y aun así tenía razón; la comida, la compañía y su situación no es que fuesen muy allá, pero era mejor estar allí que en Invernalia… sobre todo si los rumores acerca de su prometido eran ciertos.  

— De modo que eso es lo que buscan mis salvadores… —comenzó usando el calificativo que él había empleado con ironía, y se aventuró en su teoría—. Quitarle a Ramsay Bolton su juguete para hacerle de rabiar.

Si no querían dinero la única opción era aquella, tal vez lo hicieran por motivos propios, o tal vez se tratase de un grupo de mercenarios contratados, en cualquier caso era un suicidio. No creía que al bastardo le hiciese mucha gracia aquella pequeña derrota y sus dotes como cazador eran de sobra conocidas ¿Lograría rastrearles hasta allí? ¿Qué les llevaba a arriesgarse tanto?

—¿Qué os ha hecho?

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