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— the legend of dragons.

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— the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:48

the legend of dragons.
1x1 — plot, fantasía.

¿Cómo es posible que unos dragones rescataran a unos niños huérfanos y los educaran? No sólo sucedió eso; también les enseñaron magia de dragón. La magia de los dragon slayers; magia capaz de derrotar a un dragón con el suficiente entrenamiento. Aquellos niños crecieron al lado de los dragones, como una familia. Algunos, llegaron a quererlos como sus padres verdaderos. Sin embargo, de repente, todos desaparecieron, sin dejar ni rastro.

Nadie supo por qué. Nadie entiende el motivo. Tampoco se sabe el paradero de esos seres.

Son muchos los que dicen que los dragones hacia centenares de años que dejaron de existir pero ellos saben que no es cierto, porque han estado con ellos, de verdad. No son puras historias.

Reunidos en un lugar, hicieron un grupo para poder encontrar cada uno a su dragón por un motivo diferente. Más, las cosas parecieron ponerse feas entre ellos y empezaron a dividirse. Algunos de ellos no podían trabajar en equipo, sus caracteres no conseguían comprenderse y lo mejor era buscar por separado.

Así es como Kena y Ziven decidieron viajar juntos, con la misma misión. Dar con Bonfire y con Steele. Sus dragones. Kena necesita respuestas y saber que sigue vivo mientras que Ziven, piensa en todo lo contrario; quiere batirse con él a un duelo a muerte.  


ziven wyib steele.
22 años — oscuridad — daniel sharman — lykaios.
Fue afectado en un gran ataque a su pueblo donde apenas hubieron supervivientes. Quedó sepultado bajo los escombros y bastante malherido. Escuchó matanzas y como acababan con cualquier piedra sobre piedra. Pensó que moriría ahí abajo. Realmente, quería morir después de haber visto como acababan con toda su familia, con sus amigos, con cualquier conocido. Pero Steele lo sacó de allí aún a pesar de los gritos del niño de que lo dejara en paz y lo dejara morir solo. Habiendo sido ignorado, Steele lo agarró y lo llevó con él a una cueva, donde se aseguró de darle los cuidados necesario para que saliera adelante.

Aunque en un principio la relación no fue la mejor, poco a poco, Ziven fue tomando curiosidad y cariño al dragón, al cual empezó a considerar como su propia familia. Tanto así que Ziven decidió tomar su nombre como su apellido. Se convirtió en su maestro. En un padre; uno de verdad. Le enseñó todo lo necesario para la supervivencia y además, le enseñó algo mucho más. Magia.

Pero, un día, sin más, Steele desapareció sin dejar ni rastro. ¿Lo que sintió? Traición y abandono. Ahora lo busca porque necesita respuestas y hacerle ver el daño que provocó dentro de él con su marcha.
kenina "kena" entail.
20 años — fuego — sophie turner  — blackie.
Kenina recibió su nombre de Bonfire, el dragón que la crió. Los padres de la chica la abandonaron en lo profundo de un bosque con tan sólo cuatro años, y la pequeña vagó entre los árboles llorando y llamando a sus padres, pero éstos no aparecieron. Cansada después de horas caminando, con hambre y los pies sangrantes, la pequeña niña con la cabellera de fuego se durmió sobre el sitio que consideró más blandito y cómodo; el estómago de un dragón. Ella no se dio cuenta, pero él la dejó dormir en su seno y cuando despertó, Kenina lo observó maravillada, como si se tratara de un perro grande y amistoso y lo abrazó y comenzó a jugar con él, riendo con la inocencia y la efusividad que sólo una cría puede tener. Bonfire no supo que le llevó a criarla y a enseñarle aquella magia que la convertiría en una auténtica dominadora del fuego, pero vio en ella la fuerza, la nobleza y la humanidad que no había visto en muchos siglos en los humanos. Ella no le temía, sino que le sonreía y lo quería, así que la tomó como su hija. Él la llamó Kena, y desde que él desapareció, porta ese nombre como original en su memoria. Kena es una chica impulsiva y divertida, protectora. Lucha con pasión por proteger a los demás, y tiene un lado algo violento y sádico cuando se enfrenta a gente que realmente odia y le produce asco. Es muy alocada y le gusta divertirse con todo, hacer locuras y bromas. Es ardiente en muchos aspectos de su vida; le importa muy poco lo que digan los demás, es atrevida y no le teme a una pelea ni a salir herida. Es más, adora competir y probar las fuerzas con los demás, amigos o enemigos. Es una buena amiga y tienes que tener cuidado si la mosqueas, cosa no muy difícil, pero ten más cuidado si hieres a sus amigos. Quiere respuestas de por qué su verdadero y único padre desapareció, dejándola sola en un mundo que, sin él, no le merecía la pena.



Última edición por Lykaios el Sáb 5 Mar - 22:49, editado 5 veces
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Flashback. I.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:48

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ZIVEN STEELE
POR LA MAÑANA, CON KENA ENTAIL.
FLASHBACK.
Sus ojos se abrieron demasiado temprano. Apenas había amanecido cuando Ziven se estaba vistiendo con ropa cómoda para irse a entrenar un rato. Se había levantado con ganas de hacer ejercicio y bastante activo, cosa que, bueno, solía ser normal para él cuando se trataba de entrenar y fortalecerse. Al fin y al cabo, ese entrenamiento tenía una misión en especial; una misión que esperaba que no le quedara demasiado para poder finalizar.

Como era natural en el dragón slayer de la oscuridad, buscó un lugar solitario y donde pudiera entrenar sin molestar a nadie. Aunque, ciertamente, los alrededores de aquella cueva tampoco es como si estuvieran demasiado poblados. Y menos mal porque de haberlos, posiblemente, estaría acojonados con la de veces que hacían magia por los alrededores para o bien entrenar o pelearse entre ellos. Porque sí, eran compañeros y todo lo que Adair quisiera pero había momentos en los que era imposible soportar llevarse bien con algunos de ellos.

Había estado en el bosque, practicando tanto el cuerpo a cuerpo —utilizando árboles como “enemigos”— como las propias ramas. Además, también había estado practicando con la magia, intentando conseguir hacer algo más con ello; se preguntaba hasta dónde podría llegar con su poder. Quería saber su límite para superarlo. Para superar a Steele. Un enorme golpe a un árbol con uno de sus hechizos, rompió un árbol que al parecer estaba podrido. Intentó alejarse de la zona pero fue demasiado tarde y una de las enormes ramas le golpeó en la cabeza.

Maldita sea— gruñó, con la mano en su cabeza y comprobando que parecía estar saliendo sangre de ésta.

Sin embargo, no le impidió que continuara un poco más. E incluso, se moviera de la zona para evitar más accidentes tontos como aquel.

En la medida que llegaba a una explanada enorme, su sentido del oído detectó a alguien por los alrededores. Alguien que también estaba entrenando y aunque podría haber ignorado, tratándose de quien se trataba, se vio tentado a acercarse a observar. Se subió a un árbol, y se apoyó, cruzando sus brazos por su pecho, observando a la dragon slayer del fuego con curiosidad y con atención. Solía hacerlo a menudo, observar sus entrenamientos; quizá porque era una forma de aprender hechizos o quizá hubiera un motivo más para ello.

Un chasquido en las hojas le hizo fruncir el ceño y desviar su mirada. Algo volaba y saltó, quedando a un lateral de la dragón del fuego, deteniendo una flecha que iba directa a la cabeza de la pelirroja. —Tsk— chasqueó su lengua, al momento.

Pero, oh, avanzaba otra seguida y esa no la había visto llegar y apenas tenía el suficiente tiempo de reacción para escaquearse.

Kena. Fuego. Ya.
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Última edición por Lykaios el Dom 7 Feb - 13:53, editado 1 vez
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 13:52

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KENA ENTAIL
POR LA MAÑANA, CON ZIVEN STEELE.
HORAS ANTES DEL GRUPAL Nº I.

Un mal sueño la había levantado, y con todo el coraje y la rabia del mundo, se levantó y se vistió, saliendo de la cueva para dirigirse a cualquier lugar para poder desfogarse. No había nadie despierto, era normal, apenas y había amanecido. No tenía ganas de desayunar, así que sólo se escapó para desahogarse, a pesar de que era consciente de que pronto tendrían misiones y tendría que estar completamente descansada. Sus sueños se centraban en Bonfire. En vez de marcharse acababa comiéndosela o ardiendo en unas llamas que lo consumían, aunque siendo un dragón de fuego era a prueba de llamas, como ella.

Se había levantado asustada, llena de rabia, impotencia y nostalgia. Daba gracias que sus compañeros estaban dormidos, porque nunca quería que la vieran cuando estaba así de cabreada o que entrenaran con ella, porque solía desplegar su rabia en forma de exceso de poder y fuego y temía dañar a alguno sin querer. Se quedó en una explanada, no muy lejos de la cueva, cerca de un bosque. No quería meterse dentro porque no quería provocar un incendio forestal. Se dedicó a pegar patadas y puñetazos impregnados de fuego, haciendo que las oleadas ígneas llegaran metros más hacia delante que su propia extremidad.

De un momento a otro sintió como unas lágrimas se derramaban por sus mejillas; las sentía arder y eso le ponía más rabiosa aún. Sus movimientos eran ágiles y habilidosos, estaba enfurecida y ni siquiera echaba cuenta a su alrededor, a sus sentidos, porque todo le decía que alguien había allí y pasaba de ello. Se pasó el antebrazo por las mejillas, quitándose las lágrimas, aunque los ojos le ardían y comenzó a entrenar de nuevo. Golpeó el suelo con un puño, quemando la poca hierba que había y creando una grieta en el mismo. Se irguió de nuevo y sintió como alguien se acercaba, para cuando se giró, encontró a Ziven, el dragón de la oscuridad, con una flecha en su mano. Una flecha que iba dirigida hacia ella y que él había parado.

El siseo de otra flecha la alertó y frunció su ceño. Un sonido gutural salió de su garganta y se giró hacia el lugar por donde veía venir la flecha. Abrió su boca, realmente cabreada y rugió, haciendo que de su interior naciera el fuego y saliera a través de sus labios, quemando por completo la flecha, reduciéndola a cenizas. Esperaba que eso disuadiera a quien quiera que estaba lanzando flechas. Kena se relamió los labios, saboreando aún las llamas que había creado y se giró hacia Ziven.

Gracias.— Dijo, agradeciéndole por haber parado su flecha, pero lo miró con una ceja alzada después, con los brazos en la cintura.— ¿Estabas espiándome?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:53

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ZIVEN STEELE
POR LA MAÑANA, CON KENA ENTAIL.
FLASHBACK.
«Está cabreada.»

Fue lo primero que pensó cuando sus ojos observaban con detenimiento los movimientos de la pelirroja, los impactos en el aire, las llamas que desprendía su cuerpo y las grietas que ocasionaba en el suelo. Entrecerró los ojos, alcanzando a ver como se llevaba el antebrazo a sus ojos como si estuviera limpiándose sudor... ¿O eran lágrimas? ¿Era posible que estuviera rabiosa hasta aquel punto? Se lo empezaba a cuestionar.

Ziven se mantenía en silencio, tan sólo siendo un mero espectador en las sombras. De no haber sido por esa flecha de improvisto, el de la oscuridad no habría salido de su escóndite, protegiendo la espalda de su compañera. Aunque ella también hizo lo propio cuando convirtió en cenizas la flecha que le seguía. Aquel enorme vozarrón le hizo cerrar levemente los ojos, molesto. Teniendo en cuenta que su sentido del oído estaba más sensible, ataques como ese le resultaban algo... incómodos.

Giró la flecha y la lanzó de vuelta a dónde estaba. Posiblemente se clavó en algún árbol cercano de dónde había salido lanzada. Esperaba que, tras esa vuelta a la flecha, quien fuera no se atreviera a regresar porque entonces le patearía el culo sin miramiento ninguno.

Lo mismo te digo— contestó, girando sobre él mismo para encarar bien a la muchacha. —¿Y tú estabas llorando por el enfado que llevas encima?— devolvió la pregunta, con ligero interés en la pregunta. —He visto tus movimientos, creo que necesitas de alguien que reciba tus golpes o te obligue a entrar en guardia— sí, se estaba ofreciendo para ayudarla en sus entrenamientos.

No sería la primera vez que entrenaban juntos. Ambos sabían que se podían seguir el ritmo mutuamente y que podía ayudarla a desfogarse y mantenerla a raya, sin que perdiera el control.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 13:54

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KENA ENTAIL
POR LA MAÑANA, CON ZIVEN STEELE.
HORAS ANTES DEL GRUPAL Nº I.

Kena no estaba bien aquella mañana. El incipiente sol, leve y sin apenas dar calor ya hacia resplandecer el rojo de su cabello, y su humor era frágil. Podía cabrearse más de lo que estaba, porque la rabia la cabreaba consigo misma. A veces reprochaba a Bonfire su marcha, haberla dejado sola, desamparada, aunque lo suficientemente fuerte como para buscarse su propia vida y su modo de seguir adelante. Pero esos sueños habían turbado su mente, y tenía los sentimientos mezclados. No sabía cómo sentirse y en vez de sentarse a pensar y tranquilizarse, reorganizar su cabeza, prefería echar hacia afuera toda la rabia y todas las llamas.

La aparición de Ziven no le vino del todo bien. ¿Que si no hubiera estado se hubiera llevado un flechazo? Puede ser, pero eso no es algo que realmente pueda hacer daño a un Dragon Slayer. Se habían salvado mutuamente, y ahora esperaba que él se fuera, pero no iba a ser así. Kena se había marchado de la cueva con lo que se había puesto para dormir, unos simples pantalones negros elásticos y una camiseta a la par. Ni siquiera llevaba zapatos, le gustaba sentir el césped y la tierra bajo ella. Sus pintas, con el pelo ligeramente desordenada y los ojos rojos, tenía que ser un cuadro, pero ella chasqueó la lengua, a disgusto, cuando le preguntó aquello.— No estaba llorando, y no te importa si estoy cabreada ni por qué.— Dijo ella, sin mirarlo.

Mentía mal, pero a ella le daba igual. Tenía su orgullo y no quería reconocer que en ciertos puntos, seguía siendo simplemente una chica sensible y nostálgica. Ella era fuerte, podía superar aquello, pero esas imágenes que sus sueños le habían dado, no podían ayudarla a levantarse de buen humor.

Su ofrecimiento la hizo mirarlo por un momento y asintió. Se alejó levemente de él, a unos metros y sopesó por un momento. Ziven era capaz de aguantarla, de defenderse ante sus ataques de fuego, pero nunca había peleado con nadie encontrándose en ese estado. Quizás necesitaba cansarse hasta explotar y que todo saliera, como lágrimas, como lo que fuera. Si eso se daba no quería que aquel dragón lo viera, quizás pudiera huir antes.— Espero que puedas soportarme.— No pretendía ninguna táctica para luchar contra él, ¿para qué? Eso no era una batalla contra nadie, era una práctica. O para ella, mejor dicho, un desfogue. Así que dicho eso después, alzó su cabeza y centró su mirada. Sentía una calor abrasadora por todo el cuerpo y su ceño se frunció a la vez que sus pies corrieron sobre la tierra, abalanzándose sobre el dragón de la oscuridad, con intención de propinarle un puñetazo impregnado de fuego en la parte de su cuerpo que le quedara más cerca.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:55

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ZIVEN STEELE
POR LA MAÑANA, CON KENA ENTAIL.
HORAS ANTES DEL GRUPAL Nº I.
Poco le importaban las pintas de la pelirroja. Había visto cosas muchas peores y no se espantaba por nada. Aún guardaba en su memoria todas aquellas muertes en su retina, la sangre circulando por las calles, la gente que corría intentando sobrevivir... entre otras muchas cosas, con las que tenía pesadillas incluso a día de hoy.

Huh, parece que el mal humor de Poseidon es contagioso— comentó ante esa contestación tan borde. Se notaba que no estaba de humor y que tampoco para chistes, así que, simplemente, se separó levemente de ella. No es que le gustara demasiado a él mismo las cercanías con los demás. Prefería las distancias porque, al fin y al cabo, sabía que todo tenía fecha de caducidad. Se lo había enseñado la vida y confirmado Steele. —Tampoco te estoy diciendo que me lo cuentes— claudicó, quitando su mirada de ella.

Era más que evidente que estaba mintiendo por puro orgullo. Si quería contarle algo, sabía de sobra que podía hacerlo cuando quisiera. No era de preguntar, ni de obligar a nada; creía que bastaba con que supiera que podía contar con él y, creía que se lo estaba dando a entender. Quizá se equivocaba, quizá no.

Sus palabras le hicieron esbozar una pequeña sonrisa, como si la estuviera retando.

Se movió para posicionar y esperó a que ella diera el primer ataque. En cuanto los pies de la pelirroja empezaron a correr hacia él con el fuego saliendo de su cuerpo, Ziven se posicionó a modo de defensa, dispuesto a bloquear el ataque. Efectivamente, lo hizo; noqueó el golpe de fuego con sus propios brazos. Movió un pie hacia atrás para impulsarse y con el otro, hacer un contra ataque al tiempo que decía como indicación; —¡Voy!

Tampoco era plan de darle tremenda patada. No quería herirla, ni mucho menos. Tan sólo quería que defendiera o se moviera ágil para que lo sorprendiera.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 13:56

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KENA ENTAIL
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HORAS ANTES DEL GRUPAL Nº I.

La mención de su compañero la hizo resoplar; no le caía mal, le gustaba picarlo y en ocasiones lo cuidaba, recibiendo el mismo trato a cambio, pero pesaban más las peleas y las discusiones juntos. Después de todo eran elementos opuestos, ¿se llevarían igual de mal todos los dragones? No lo sabía, y en ese momento no le interesaba demasiado.

Sus palabras, como si no le importara, le hizo sonreír irónicamente por un momento. ¿Qué le iba a importar a él? Nada de nada, aunque al menos le servía para entrenar; si él estaba dispuesto, adelante. Pero no estaba segura de si podría contenerse, como siempre hacia con los demás, incluso en las peleas anteriores con Ziven. ¿Ver a través de sus palabras? Para nada, Kena estaba demasiado cegada por sus llamas. Después de lanzarle esa especie de reto, él se apartó y ella también. Corriendo hacia él con su puño encendido, estaba claro que iba a evitarlo, a esquivarlo de alguna manera, porque el dragón oscuro no era tonto.

Ziven paró su golpe, su puño fue desviado por el antebrazo del dragón oscuro y por un momento sintió el momento detenerse, mientras sus sentidos captaban como su pie se movía hacia atrás y rozaba con el suelo, levantando un poco de tierra. Se le avecinaba una patada, y él le había avisado. No le hacía falta, y no lo agradeció. Cuando sintió que su pierna se avecinaba contra ella, por un momento, sintió la necesidad de quedarse ahí y recibir el golpe, pero en el último momento se alejó de un pequeño salto hacia atrás y, saltando de nuevo hacia delante, en pocos segundos, sus manos se colocaron en su pierna, elevada en el aire, impulsándose así hacia delante, pasando por encima de Ziven y pisando su espalda con fuerza, tirándolo al suelo e impulsándose hacia el lado contrario. Cuando pisó el suelo miró a Ziven con ojos llenos de rabia y fuego. El mismo fuego que subía desde sus puños y bañaba con pequeñas llamas sus brazos. No podía quemarse el pelo por lo que el fuego se elevaba por el cabello pelirrojo. Era toda una llama en sí.

La pelirroja volvió a abalanzarse sobre él, y lanzó de nuevo su puño hacia detrás, pero pegó otro golpe, que había sido camuflado por su puñetazo no dado. Alzó una de sus rodillas y golpeó su estómago, alzando su pierna después y golpeándolo para tirarlo al suelo. No, Kena no era así. Estaba demasiado cabreada para el raciocinio. Lo miró desde arriba, viéndolo en el suelo, pero no tenía ninguna expresión en su rostro, sólo sus ojos estaban furiosos con cualquier cosa que tuviera delante. Kena echó la pierna hacia atrás, para volver a golpearle con la pierna envuelta en llamas, pensando que Ziven no podría esquivarlo.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:57

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ZIVEN STEELE
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HORAS ANTES DEL GRUPAL Nº I.
La realidad era que Ziven había visto cabreada en muchas ocasiones a Kena, sin embargo, estaba por comprobar que ninguna de esas veces había llegado a estar tanto como lo estaba en aquel día.

Los movimientos de la dragon slayer del fuego eran rápido, eran agresivos, impulsivos y aunque Ziven estaba prefiriendo jugar a la defensa, pronto se percató de que así no podría contenerla. Estaba fuera de sí, ella misma se estaba convirtiendo en una llama humana. Observó como pasaba por encima de él tras haberse impulsado con su pierna en alto, y aunque le dio un buen golpe por detrás, logró que sus piernas y sus brazos, lo arrastraran simplemente por el suelo, semi agachado. Alcanzó a ver esa mirada rabiosa, que irradiaba el mismo fuego que su cuerpo.

Ziven frunció el ceño, percatándose que estaba mal. Que no podía continuar así. Kena no era así, ella no luchaba tampoco de esa manera. Ese enfado se le estaba saliendo de control y debía frenarlo, pero, ¿cómo? Debía pensar. Y debía pensar rápido porque estaba seguro que aunque el fuego no le hiciera daño, podía ser capaz de consumir gran parte de su energía, podía desgastarse o incluso podía hacerse daño ella misma.

La esperó en su posición cuando se volvió a abalanzar nuevamente. Sólo se le ocurría una cosa, usar las sombras. A su alrededor, tenía sombras que podía usar como escudo, que se fortalecieran y así poder evitar que lo golpeara. Sin embargo, ¿cómo frenar aquello? Esperaba un puñetazo, sin embargo, lo que recibió fue un golpe en el estómago el cual le hizo caer al suelo. Regresó su mirada, viendo esa mirada que poco y nada le gustaba.

Kena— la llamó, en un intento de que reaccionara y se diese cuenta de sus acciones.

Al ver la pierna en llamas que iba a goplearle, se fundió con la propia sombra de Kena para luego salir por detrás de ella. En un movimiento ágil y veloz, propinó una patada en el costado de ésta, para luego agacharse y con la pierna, provocar que la que cayera fuera la pelirroja. En un visto y no visto, se colocó encima de ella, bloqueando cualquier posible ataque e impidiendo que pudiera incorporarse por el peso de su cuerpo.

¡Eh, ¿qué coño te pasa, Kena?! ¡Reacciona!— exclamó dandole un golpe en la cara con la mano abierta, esperando que reaccionara y la Kena que conocía, volviera a hacer acto de presencia. —Vuelve en ti, ¿quieres?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 13:58

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KENA ENTAIL
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Kena estaba fuera de sí. El miedo y las pesadillas daban lugar a un descontrol que se extendía por su cuerpo y descontrolaba su personalidad y sus poderes. No solía descontrolarse de esa manera, pero aquel sueño había dejado su psique algo alterada y no sabía dónde estaban los límites. Por eso se había alejado de todos los demás, había querido entrenar sola. Pero al aparecer Ziven, su más primitivo instinto depredador de dragón, había salido a la luz. Si él la atacaba, ella atacaría más fuerte. Hasta que no fuera simplemente unos ataques, sino una caza. Sus brazos se llenaban de llamas procedentes de sus puños y sentía cálido el cuerpo por las llamas que ella misma producía.

Lo miraba, siendo golpeada por sus patadas, y no sentía nada. Su nuevo golpe, envuelto en llamas, dio en la nada, puesto que la figura de Ziven desapareció. Kena frunció el ceño ligeramente, sin darse mucha cuenta de donde había ido. Pero estaba claro, se había fundido con su propia sombra y ahora ella no sabía por dónde podía salir. Su presencia y su olor, aparecieron tras ella, pero antes si quiera de poder restablecerse, puesto que su pierna aún estaba en el aire, sintió un golpe en su costado y después fue tirada al suelo. Notó un fuerte golpe en su espalda debido al golpe y sus ojos se cerraron, molestos por el dolor. Seguidamente, sintió el peso del cuerpo de Ziven sobre el sueño, inmovilizando sus piernas y su cuerpo, mientras cogía sus muñecas con ambas manos para que no pudiera levantarse ni pegarle. Él le hablaba y alcanzó a escuchar su nombre, pero el golpe en su rostro dejó su mejilla enrojecida y ardiendo. Su cara estaba girada hacia el otro lado, pero ella no volvió en sí.

¡Suéltame, maldita sea!— Dijo ella, intentando soltar sus muñecas, pero sin ningún éxito. Sus manos estaban aún envueltas en llamas y de entre sus labios algunas llamas salían también, como si quisiera rugir, echarlo de encima suya. — Si no quieres pelear, quitate de encima y vete.— Le gritó. El golpe no había tenido ningún éxito, sino ya habría despertado antes de aquel estado tan violento. Si no quería verla así o que lo golpeara, muy bien, sólo tenía que levantarse y marcharse. Ella seguiría golpeando al aire y estando mejor por su cuenta, sola y tranquila.

Removiéndose, Kena consiguió atrapar una de las muñecas que atrapaban las suyas y la agarró, envolviendo en llamas. Nunca se había parado a pensar demasiado si la piel de los demás dragon slayers soportaban el fuego o se quemaban al igual que un humano normal, pero quizás lo descubriría.— Suéltame, no quiero quemarte.— Dijo, entre dientes, cabreada y con una mirada en sus ojos, ardiente, similar a las anteriores. No había forma de pararla, ¿o sí?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 13:58

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ZIVEN STEELE
POR LA MAÑANA, CON KENA ENTAIL.
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La mirada de Ziven estaba completamente seria. Su ceño, fruncido, totalmente confuso por aquella actitud tan fuera de lugar de la que podía decir que era su amiga. No entendía que estaba pasando con ella para que perdiera el control sobre ella misma de aquella manera. Pareciera que las ganas de lastimarse, de arder por su propio fuego, era realmente imposible de detener. Y debía hacer algo porque no podía dejar que simplemente se hiciera daño de esa manera. Fuera lo que fuere que le estuviera haciendo daño, debía conseguir aliviarlo de alguna manera.

Presionó sus muñecas contra el suelo, soportando de sus intentos de apartarlo a golpes, sin éxito. El fuego de sus muñecas, estaban quemando sus manos. Dolía bastante, y Ziven apretaba los dientes, tratando de aguantar lo más posible. Fijo Alanis iba a tener que curarle después de burlarse un poco después de algún comentario rollo; eso te pasa por haber metido las manos donde no debías.

No voy a soltarte y no voy a irme a ningún lado, ¿me oyes? ¡Olvídalo!— dictó, totalmente seguro de sí mismo, clavando sus ojos en ella, ligeramente cabreado. ¿Qué era eso de gritarle que la dejara en ese estado? ¿Estaba en modo suicida o qué?

En un momento que pensó que se relajaba, bajó, tontamente la guardia y sintió como tomaba una de sus muñecas. La observó, sintiendo el calor que empezaba a emanar de ella y después su amenaza. —Adelante, hazlo— gruñó, importándole poco si le quemaba. Si creía que un poco de fuego iba a hacerle temblar los pantalones es que todavía no le conocía lo suficiente.

Se quedó mirando aquella mirada desafiante, ardiente. Y arrugó la nariz, claramente molesto. ¿Una forma de frenarla? No sabía pero... Por puro impulso suyo, personal, cortó las pocas distancias que quedaban entre ellos, dada la posición en la que se encontraban y atrapó sus labios, entre cabreado y con necesidad. Podían pasar tres cosas; que le pegara, que se sorprendiera y quisiera matarlo después o que de la sorpresa consiguiera calmarse, por lo menos, lo suficiente como para detener aquel poder autodestructivo con el que parecía haberse levantado esta mañana.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 14:00

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¿Por qué ponía tanto empeño en ella? ¿Qué más le daba a él lo cabreada que estuviese? Si estaba sola no dañaba a nadie, sus llamas no podían dañarla, ¿que más le importaba? La mirada de Ziven era seria y tozuda, incluso la instó a que lo quemase si quería. Pero Kena no quería hacerle daño, a pesar de que ya lo estaba haciendo sin apenas darse cuenta. Ella seguía intentando liberarse de sus ataduras, del peso del cuerpo del otro dragón, pero no lo conseguía. Estaba empezando a irritarse de verdad, a sentirse impotente por no poder librarse de él. Kena sentía sus llamas querer escapar de cada poro de su cuerpo, explotar.

Sin embargo, hubo algo que la sorprendió y que dejó su cuerpo en tensión, para después sentir cómo el fuego que ardía dentro de sí se apagaba. El beso de Ziven no lo había esperado, no creía que.. algún día pudiera llegar a hacer aquello. No podía negar que a veces tonteaba con él o sentía una atracción entre los dos que no sabía si eran imaginaciones suyas o realidad, pero aquello le parecía más para frenarla que por otra cosa. La fuerza en sus manos se disolvió y las dejó caer, siendo agarradas por las de Ziven aún. Sus labios contra los de él se sentían cálidos — o quizás era su propia calor — y sin apenas darse cuenta, sus labios respondieron, al cabo de los segundos de reacción.

Sentía sus ojos arder, a pesar de los tenía cerrados y cuando Ziven se separó de ella, la pelirroja ladeó su cabeza, sin querer mirarlo. Estaba algo sonrojada, pero tranquila y con aquel fuego tan peligroso, apagado.— ¿Puedes quitarte, por favor?— Le pidió ella, con un ligero hilo de voz entrecortado. Quizás veía que realmente había vuelto a ser ella, porque le hizo caso y ella se incorporó, sentándose en el suelo y sintiéndose estúpida. ¿Había perdido el control de aquella manera?

El cabello rojizo de Kena tapó ligeramente su rostro y ella agachó su mirada, mordiendo su labio inferior con impotencia. Las lágrimas, calientes, caían por sus ojos y ella estaba cansada de sentirse así aquel día.— Lo siento, Ziven.— Susurró. Había un silencio sepulcral entre ambos y ella no se atrevía a mirarlo. Por el daño que le había hecho. Por mostrarse de esa manera ante él. Por aquel beso. ¿Se suponía que tenía que opinar algo de eso? — Lo siento.— Volvió a decir, con la voz entrecortada, y aunque quiso evitarlo, sus hombros se movieron ligeramente, por las lágrimas. Odiaba que la vieran llorar, él ya lo sabía. Pero se sentía demasiado mal por aquella pesadilla que la había vuelto de aquella manera.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 14:01

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No imaginó que terminaría teniendo aquel impulso como método de intentar relajarla. Aunque habían sido varias veces las que, con anterioridad le habían dado ganas de besarla, se había reprimido por lo mismo que trataba de mantener distancia con todos aquellos con los que vivía en la cueva. Querer siempre le había hecho daño, siempre había abierto grandes huecos en su interior, dejando vacíos que nadie llenaba. Steele se lo había demostrado cuando desapareció, siendo él quien lo había salvado de aquella oscuridad... Aunque seguía en aquel pozo, oscuro, alimentando a su poder, día tras día.

Sin embargo, verse en aquella situación, el verla sufriendo de aquella manera, le había hecho actuar por lo que sentía y no por lo que debía. Pareció funcionar puesto que el fuego desapareció de sus muñecas, el dolor menguó en ese sentido. Lo que no esperó fue que correspondiera a aquel beso, como lo estaba haciendo. Sintió la calidez de sus labios y le gustaba. Las propias manos de Ziven aflojaron el agarre y degustó de aquel beso, y de aquellos labios por un corto tiempo. Se separó lentamente de ella, abriendo sus ojos y dándose cuenta de que le volvía la cara.

Su petición le hizo mirarla fijamente, hasta que, asegurado de que se trataba de la Kena de siempre, se hizo a un lado y se quedó sentado en el suelo, tomando sus propias muñecas con sus manos. Ardían y sentía el fuerte escozor de la quemadura. Aunque no se quejó y tampoco hizo gesto alguno de marcharse. La miró de reojo, escuchando sus disculpas al tiempo que saboreaba el sabor de aquel beso sobre sus propios labios. Se mordió los labios, acto seguido, y negó con la cabeza, arrastrando su trasero por el suelo para situarse a su lado. Sus manos subieron a su rostro y la acercó a su hombro. Una se quedó en su rostro y otra, acarició su espalda, frotando después el brazo.

¿Qué podía hacer, sino, reconfortarla?

Está todo bien, no pasa nada. Estoy bien y estás bien, ya pasó— no tenía por qué preocuparse. A cualquiera podría haberle pasado, ¿no? —No sé que te pasa— murmuró, acariciando su cabello. —pero estoy aquí— susurró, bajando levemente su rostro para mirarla. —Dime si hay un culpable para que estés así— porque necesitaba saber si era por algo que se podía arreglar con una buena paliza o no.

Estaba al borde de explotar en lágrimas pero, creía que era mejor tener a alguien con quien poder desahogarte y aferrarte, que hacerlo solo. Era una forma de sentir la fuerza del otro que te ayudaba a sobreponerte después. Cuando le tocaba a él, lo hacía solo y, la verdad, terminaba sintiéndose más solo de lo que de normal se sentía.
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Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 14:02

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Debía de reconocer que, aunque aquel beso hubiera sido para pararla, le había gustado. Sus labios habían correspondido a los suyos, había sentido la suavidad y la calidez de los labios del dragón y había visto resuelta la curiosidad que siempre había tenido, al pensar en cómo sería besarlo, después de aquellas ganas que en ocasiones le entraban de hacerlo, de aquella atracción extraña que los atraía a los dos. Él había continuado el beso por algunos segundos más, y Kena se había dejado llevar, sin pensar en cómo repercutiría eso en su relación de compañeros o siquiera si lo haría.

No pensó que tenía que decirle nada al respecto, así que cuando se separó y la dejó libre, la pelirroja sintió su pecho latir fuerte aún; por el ejercicio de la batalla, por aquella cercanía y aquel beso. Por las lágrimas que empezaban a caer apenas ella se sentó, dejando de estar tumbada. No había llorado para desahogarse en mucho tiempo. A cada pesadilla, ella se levantaba cabreada, frustrada, entrenaba durante horas hasta cansarse y después su cuerpo y mente estaban tan cansadas que no daban lugar a pesadillas. Incluso soltaba algunas lágrimas de rabia durante el entrenamiento, Ziven había sido testigo de ellas. Pero nunca lloraba con tristeza, ni delante de los demás, ni siquiera le gustaba verse llorar a sí misma, mostrarse débil.

Después de que Bonfire desapareciera se había prometido ser fuerte, buscarlo sin descanso, y eso había estado haciendo. No quería derrumbarse, y lo estaba haciendo frente a él. Sintió como el cuerpo de Ziven se pegaba al suyo, y sus manos acariciaban su rostro húmedo, apoyándolo en su hombro, y su espalda, intentando reconfortarla. En cualquier momento lo hubiera apartado, demasiado orgullosa como para aceptar que necesitaba apoyo. Pero no era ese el momento. Kena cerró los ojos y lloró, intentando que su cuerpo no se moviera en exceso, que su llanto fuera silencioso.

¿Estaba todo bien? No, no podía estarlo. Lo había herido, había quemado sus muñecas con su fuego, y aunque su piel parecía más resistente que la de un humano normal, podía ver marcas de quemaduras en ella. Las caricias en su cabello y sus palabras hicieron que cerrara aún más los ojos. Kena era sociable y amistosa, pero no solía tener gente que realmente estuviera para ella. Seguramente, se había cerrado a tener círculos más cercanos por el miedo a perderlos de nuevo. A verse sola de nuevo. Creía que era un miedo que todo dragon slayer teníad espués de lo ocurrido. La pelirroja negó levemente; no había nadie que la hubiera hecho volverse así. Era solamente su psique maltratada, su propia soledad.

Fue un mal sueño. Esta noche yo.. vi a Bonfire arder, consumirse, morir.— Explicó a media voz. Él sabía que ver morir a alguien que consideras tu propio padre, era demasiado doloroso.— En otras ocasiones me devoraba. Sentía.. todo el dolor, yo..— No terminó la frase, sino que respiró profundamente. Estaba consiguiendo que su voz no sonara del todo rota por las lágrimas, y quería seguir así, sin cortes.

Esas pesadillas me descontrolan. Por eso está mejor que esté sola, así no dañaré a nadie.— Sentenció, abriendo ligeramente sus ojos y llevando sus dedos a una de las muñecas de Ziven, sin llegar a tocar su piel quemada, sólo la de alrededor, a la que el fuego no había llegado.— ¿Te duele?— Preguntó en voz baja, triste. Todos sabrían que había sido ella. Aunque ella nunca habría querido dañarlo.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 14:03

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A pesar de que Ziven trataba siempre de estar al otro lado de la línea respecto a todo el mundo, acababa de cruzarla y no sabía si eso podría acarrear consecuencias entre ellos, o en él mismo. Aquel impulso que tantas veces había reprimido lo había liberado y aunque ahora se sentía mucho mejor —sobretodo teniendo en cuenta que había sido correspondido— no tenía ni idea de si debía volver a dar un paso hacia atrás o no.  No creía que hiciera falta explicar demasiado. Era algo que entre ellos existía, así él tratara de restarle importancia.

Al separarse de ella y ver como parecía venirse abajo y derrumbarse, supo que debía aún pasar un rato hasta que pudiera lograr estabilizarse. No estaba del todo bien porque no era propio de ella aquella actitud. La conocía bastante bien a pesar de todo. Por ello, quiso intentar ayudarla, aunque fuera reconfortándola. Aunque pensó que lo más seguro es que lo empujara y lo obligara a irse para que no la viera en ese estado de debilidad, —porque pareciera que llorar significara ser débil—, fue todo lo contrario. Aceptó de aquella ayuda y la sintió llorar en silencio. Ziven no pronunció palabra, sólo se quedó ahí, con ella, en silencio. Tratando de traspasarle aquel calor que podía necesitar en ese momento.

Las palabras de Kena, oscurecieron levemente la mirada de Ziven puesto que conocía muy bien ese sentimiento, ese sufrimiento. Él mismo había visto morir a todo aquel ser que le importaba. No era una imagen para nada agradable, fuera la situación que fuera.

Enredó sus dedos en su cabello, afianzándose mejor allí.

Sólo fue una pesadilla demasiado real. Bonfire está vivo y lo vas a encontrarlos vamos a encontrar. Sin embargo, sus palabras le hicieron fruncir el ceño y ladeó ligeramente su rostro para intentar verla un poco más de frente. Estaba por preguntarle algo cuando sintió como tomaba sus brazos, cerca de las muñecas las cuales tenían las quemaduras. —No mucho, tranquila— contestó, restando totalmente importancia. —Cuando regrese a la cueva buscaré a Alanis y me curará. Quedaré como nuevo. Ya sabes como es— aseguró, esbozando una pequeña sonrisa para tratar de aliviarla y que no se preocupara por algo como aquello.

¿Desde cuándo tienes esas pesadillas?— se interesó. Le parecía curioso que siempre tuviera de esa clase. —¿Son siempre iguales?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 14:05

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Sabía que sólo había sido una pesadilla, una demasiado real. Una que había conseguido que todo su fuego se revelara, que le doliera por dentro, que ardiera de ira y de impotencia. ¿Lo encontraría? ¿Encontrarían todos a sus dragones? No podía saberlo. No sabía el motivo por el que Bonfire se había marchado, si era el mismo que el de los demás. Pero quería encontrarlo, volverse fuerte en el proceso, ser alguien de quien pudiera estar orgulloso. Preguntarle y mantenerse a su lado, aunque tuviera que vivir escondida y sin luchar por toda su vida. Una vida tranquila al lado de su padre. Pero, eran seres ancestrales y poderosos, debían de tener una razón de un fuerte peso para esconderse, dejando atrás a los chicos que criaron, por los que se volvieron, quizás, más humanos.

Decía que no le dolía demasiado pero, ¿podía confiar en esas palabras? Seguramente lo decía para restarle importancia, para que ella no se culpara por haberle hecho daño. Kena suspiró pesadamente. Recordó el rostro de la dragon slayer y los entrecerró. Acarició levemente la piel sana de Ziven, distraidamente.

¿Se enfadará cuando se de cuenta de que fui yo?— Preguntó, dejando escapar las palabras por su boca sin que eso le importase. Sus lágrimas seguían cayendo, sin control, pero había conseguido que el llanto disminuyera. Era evidente que esas heridas habían sido producidas por un agarre; sólo la carne alrededor de sus muñecas estaba quemada, no podía ser por un fuego normal. No le gustaba que la gente supiera de sus descontroles, que supieran de sus sueños. Si se lo contaba a él era por qué.. bueno, lo había vivido en sus propias carnes. Debía darle una explicación. Pero siempre se había sentido más cercana a Ziven que a otro dragón.

Kena retiró el cabello de su rostro, puesto que se pegaba a sus lágrimas. Y por primera vez, dejó ver su rostro surcado de lágrimas, algunas humedas sobre su piel, otras aún cayendo. Sus ojos rojos no ayudaban demasiado y se sentía algo cansada. —Las tengo muchas noches.— Contestó a su pregunta, sinceramente. — A veces no las recuerdo, sólo queda la sensación en el cuerpo. De miedo y añoranza.— Explicó, miró por un momento la palma de su mano, la cual apretó después, bajando su puño, irritada y cansada. Recordar las sensaciones era casi peor que la imagen, puesto que no sabía por qué lo sentía. No sabía que pasaba.

Nunca había sido tan fuerte como ésta.— Susurró y apoyó su cabeza en el hombro de Ziven, de mejor manera, cerrando sus ojos. Intentaba tranquilizarse, su mente y su cuerpo, aunque estando cerca de él, de aquella manera, no funcionaba del todo. Su aroma se colaba por su olfato mejorado y comenzó a sentirse algo más tranquila, aunque sabía que no estarían así siempre.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 14:05

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No se movió demasiado, sintiendo la cercanía de la dragona y sus caricias en la piel que rodeaba sus muñecas, de forma distraída. Se sentía bien a pesar de aquel escozor que intentaba no se notara en sus gestos. La pregunta sobre Alanis le hizo reírse ligeramente. —¿Alanis enfadarse? Más bien va a reírse de mi y se va a burlar durante un rato como los niños pequeños. Sabes como es. Quizá se pone un poco celosa, eso sí— admitió como broma, mirándola con diversión y complicidad. No era por nada en especial, era más bien, por ese pequeño toque egoísta.—eso de que alguien me lastime sin ser ella, no lo lleva muy bien— le dedicó una pequeña sonrisa y le dio un pequeño empujoncillo, intentando animarla.

Al encontrarse finalmente con su rostro frente al suyo, pudo ver de aquel rostro rojizo, por el llanto, los ojos rojizos y las lágrimas surcando su piel. Levantó una de sus manos y se llevó con sus dedos, algunas de esas lágrimas, mientras la escuchaba en silencio.

Bueno, no te irrites más recordándolo— no le iba a hacer ningún bien. Tan sólo se sentiría más impotente y la rabia resurgiría por su cuerpo. Aunque, una duda cruzó su mente. ¿Era posible que... fuera alguna pista? Notó como apoyaba su rostro en su hombro y levantó un brazo para acercarla a él. Depositó un beso en su cabello, y se apoyó allí, pensativo. —¿Crees que...?— guardó silencio, durante unos segundos y se humedeció los labios, sintiendo todavía el sabor de Kena sobre los suyos. —No importa— se separó ligeramente de su rostro para inclinarse a ella. —Sabes dónde está mi habitación, si alguna vez necesitas hablar— aunque una sonrisa maliciosa, sin mucha maldad, apareció en su rostro. —o quemar, lo que prefieras— no iba a poner quejas.

Era su forma de decirle que podía buscarle, cuando lo necesitara. No iba a rechazarla, nunca. Porque, por mucho que intentara negar el cariño que tenía por ella, era más grande de lo que podía admitir en esos momentos.

La observó fijamente a los ojos, en silencio aunque por unos segundos, su mirada bajó a los labios ajenos y tragó saliva. Con su mano libre, los acarició. Y la miró, con cierta intensidad. Quería volver a besarla pero simplemente, se reprimió, mordiéndose los labios.

¿Estás cansada para seguir practicando?— terminó preguntando, recolocándose en su posición. —Dentro de poco ya va a ser la hora del desayuno y reunirse con los demás.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 14:08

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La pregunta sobre Alanis le parecía lógica hasta que escuchó la risa y las palabras de Ziven. Si bueno, sabía cómo era Alanis, pero aquel era un daño real, de otra persona, no sabía si eso podría molestarla realmente. Sin embargo la pelirroja sonrió levemente, ante el intento de animarla del dragón. Mientras ella le hablaba, al dejar su rostro al descubierto, retirando su cabello, notó los dedos de su compañero llevándose sus lágrimas y ella se sintió un poco estúpida por sentir como su corazón se movía ligeramente ante ese gesto cariñoso. Terminaron abrazados, de una forma más cercana; uno de sus brazos pasaba por encima de la pelirroja, besó su cabello y después apoyó su cabeza allí. Kena sentía el aroma del dragón muy cerca, sus latidos, y por un momento se concentró en eso para poder tranquilizarse.

Cómo le había dicho él, no quería irritarse más con aquellas pesadillas. Pasaron así un tiempo, pero cuando escuchó su voz, esperó la continuación a aquella pregunta, cosa que Ziven no hizo. Dejó aquella cuestión en el aire, y Kena sintió curiosidad, aunque no preguntó.

Ambos se separaron y ella terminó por quitarse las lágrimas, frotándose el rostro, molesta por el picor de ojos. Lo observó cuando le dijo lo de su habitación, con una ceja alzada y una media sonrisa algo más divertida, a juego con su sonrisa maliciosa. Negó con su cabeza, como si no tuviera remedio. Desvió su mirada de él, por unos momentos.

Si vuelvo a ponerme de esa manera, yo.. quiero que me pares, me da igual de que manera sea.— Objetó, le daba igual si la molían a golpes, si le destrozaban el rostro, si la besaban o le inyectaban cualquier cosa. No quería volver a herir a nadie a quien no quisiera, a ningún compañero más. ¿Debería de contarle aquello a Scott para que estuviera prevenido de ella?

Gracias, Ziven.— Por haberla corregido, por haberla apoyado, por prestarle su compañía y su ayuda si volvía a sentirse de esa manera. Para ella, un gracias se quedaba corto. Sin apenas darse cuenta, su mirada se fijo en la de él, no pasando desapercibido su cambio de dirección hasta sus labios ni la caricia que él realizó sobre estos. ¿Querría..? Pero, por alguna razón, no lo hizo, proponiendo volver a la cueva de dragones.

¿Cansada? Si, lo estaba, no había dormido bien a causa de las pesadillas y aquellos entrenamientos habían consumido su energía. Necesitaba comer algo y dormir, al menos una de las cosas podía hacerlas al volver. Sin embargo, ella no respondió a sus palabras y alzó una de sus manos, para acariciar su rostro, sus labios, cómo él había hecho. Su mirada volvió a centrarse en la suya, sin saber muy bien que podía encontrar en ella. Quizás aquella situación entre los dos no se volviera a dar, quizás sólo había sido por el momento, por la desesperación de cómo pararla. Pero antes de marcharse, quería probarlo de nuevo, ésta vez más consciente. Kena acercó su rostro al suyo, a sus labios, encontrando su unión poco después. Ahora era ella la que daba aquel beso, la que había dado el paso, en una situación más consciente y tranquila.

Besó al dragón sin preocuparse de lo que habría después, profundizándolo e intensificándolo porque así era ella, pasional, hasta sin darse cuenta. Cuando ambos se separaron, ella le dedicó una corta mirada, sin saber muy bien que decir y se levantó, dejando alguna leve caricia sobre su rostro. Le tendió una mano y una pequeña sonrisa.

Volvamos ya.— Le dijo ella. Quería desayunar, ducharse, tirarse en la cama. No hacer nada durante todo el día. Teniendo solamente en mente las escenas que no podía borrar, entre ellas, aquellos besos junto al dragón.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 7 Feb - 14:09

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No quería que aquel caso volviera a repetirse, sin embargo, tampoco podía asegurar que no fuera a suceder. Por ello, ante sus palabras, se quedó observándola en silencio. La cosa no era que no fuera a hacer porque ella sabía muy bien que la pararía todas las veces que hiciera falta. Lo que le preocupaba era que sucediera con otro dragón que pudiera herirla más, o que, simplemente, la dejará arder en sus propias llamas. Era cierto que no se hacía daño físico, pero si mental, si afectarle de otra manera. —Siempre te haré volver conmigo, pase lo que pase— prometió, seguro de ello. Y puede que ahora mismo, aquellas palabras, tuvieran mucho más significado que si lo hubiera dicho en otro momento, en otras circunstancias.

Se formó una pequeña sonrisa en su rostro ante su agradecimiento y negó levemente la cabeza, bajando después su mirada hacia abajo. Sabía que podía tener más impulsos de besarla y quería intentar reprimirlos. Como lo había hecho siempre que había estado tentado a ello. Pero su mirada volvió a cruzarse con ella, el calor de su mano en su mejilla, sintiendo de aquella caricia, que luego fue a sus labios. Entreabrió sus labios. Quiso decir algo también, pero sintió su voz fallar.

Qué estúpido pensar que sentía ese hormigueo en su estómago, ¿eh? Pero era cierto. Tan cierto, como que los dragones existían y que lo había salvado de una muerte segura uno de ellos. ¿Cómo rechazar esas sensaciones cuando estaba tan cerca? Ahora mismo, todo lo que quería era... quedarse ahí, a su lado. Quería que lo besara aunque no significara nada para ella. ¿O quizá si lo hacia?

Sus labios contra los suyos, le hizo corresponder al momento, cerrando sus ojos, y dejándose llevar, totalmente por el momento. Porque, a fin de cuentas... no podía hacer otra cosa. Ni siquiera podía pensar en consecuencias o si aquello repercutiría en algún momento, si podía estar bien o mal que aquellos sentimientos estuvieran en el aire, sobre ellos. La intensidad del beso cada vez era mayor, y él no lo hizo menos. Tomó su rostro contra sus manos y lo profundizó también, con pasión, con esa extraña necesidad por ella, queriendo recordar de aquello por largo tiempo.  

La falta del aire, rompió de aquella magia que creía que se había apoderado de ellos. Se mordió los labios, con el sabor de ella sobre los suyos propios, ocultando de aquella sonrisa que luchaba por salir y aceptó su mano, poniéndose de pie. Estaban listos para regresar.

Sí, vamos.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Feb - 15:56

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POR LA TARDE, CON ZIVEN STEELE.
DESPUES DE SEPARARSE.

Después de todos los intentos, aquella especie de hermandad que habían formado los Dragon Slayers, desde el principio había estado condenada a destruirse. Las diferentes personalidades de los dragones habían terminado por colisionar y cada uno se había marchado por su lado. Kena había perdido a su compañero, el dragón del agua, pero había preferido ir por su lado. Sin embargo, ¿en qué momento acabó viajando y viviendo con Ziven? Después de contarle sobre sus pesadillas, después de aquel beso que había terminado de liar los sentimientos de la dragona por aquel dragón, habían terminado viajando juntos. Sin la dirección del grupo, sin las noticias que podían llegarles sobre sus padres, todo era más difícil, pero la convivencia entre todos era insostenible. Entre dos sería más fácil, o al menos eso creía. Sin embargo, no sabía cómo tratar del todo a Ziven. Había veces que simplemente pensaba en sus cosas y ni siquiera hablaban, o que tenían conversaciones, sonrisas y buen rollo, otras en las que entrenaban y otras en las que simplemente quería besarle pero no sabía si sería lo correcto.

Y así, entre dudas y buenos momentos, se aguantaba y tiraba hacia delante. No habían hablado de nada sobre el tema del beso, Kena se había sentido muy débil en esos momentos y sus sentimientos estaban tan liados que no sabía si podía definir lo que sentía o lo qué eran. Después de unas semanas de separarse del grupo, de deambular por las tierras más cercanas, encontraron en medio de un bosque una pradera con un precioso lago. Una cascada caía desde arriba, creando un sonido tranquilizador que en algún momento terminaría por irritarla. Encontraron tras la cascada una cueva bastante acogedora, accesible por un pequeño pasillo de rocas, y acoplaron un campamento allí. Lo mejor era estar ocultos y no estar a merced de ladrones o de algún tipo de enemigo, no llamar la atención.

Desde hacía algunos días seguía teniendo sus pesadillas, pero cuando despertaba, atormentada, salía para despejarse, para que Ziven no la viera de nuevo de esa manera. Al menos, por buscar el lado positivo, no se había vuelto a descontrolar de esa manera. Después de un día de compras en un pequeño pueblo cercano, la tarde ya acababa cuando llegaron a el lago.— ¿Por qué no intentas pescar algo? Yo voy a encender un fuego y a preparar todo.— Le dijo ella, aunque lo miró con una sonrisa divertida y socarrona.—¿Podrás con esos peces o lo hago yo?— Comentó, picándole, como siempre habían sido con el otro.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Dom 6 Mar - 0:24

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POR LA TARDE, CON KENA ENTAIL.
DESPUÉS DE SEPARARSE.
Todo parecía haber tenido cuando todos los dragones slayers empezaron a tomar caminos diferentes. Ziven, terminó optando por ir por su lado. A fin de cuentas, estaba seguro de que lo que que quería hacer con su dragón no era lo que el resto pensaba hacer con el propio. Lo que Ziven quería en esos momentos de Steele no era otra cosa que... matarlo. Sin embargo, no supo en que momento, se vio junto a Kena. No es que no le gustara su compañía, le gustaba, a pesar de que había veces que era como si estuvieran solos porque cada uno se perdía en sus pensamientos o en sus cosas. Pero, cuando las cosas entre ellos estaban bien, eran geniales.

Además, también le preocupaba que volviera a perder el control como tiempo atrás. Le había prometido que de suceder, la detendría. Y no pensaba faltar a su palabra. Aunque, si la solución a detenerla era besándola... una parte de él, quería que así fuera pues, ganas no le faltaban pero, ¿en qué punto los llevaría tal acción? Y, ¿estaba bien tener esos sentimientos por alguien que podía dejarlo en la estocada como ya había hecho su propio padre con él?

Aquel día habían estado en un pueblo, haciendo algunas compras que eran necesarias y habían regresado a aquel refugio que se habían montado detrás de una cascada. Parecía que allí podrían estar por un tiempo hasta que tuvieran alguna pista de hacia donde moverse. Pues, no tenían pista de dónde ir o caminar, en busca de misiones o de esas pistas que el viejo podía conseguirles respecto al posible paradero de aquellos dragones.

La noche no tardaría en caer y la propuesta de Kena le pareció excelente en esos momentos.

Está bien— pronunció mientras tomaba de las cosas necesarias para ir a pescar. Pero aquellas palabras le hicieron mirarla con picardía y una sonrisa ladina, juguetona, en sus labios. —¿Por quién me tomas, dragona?— inquirió el oscuro, acercándose a ella de forma peligrosa. —Prepara un buen fuego que va a hacer falta— le aseguró, como si estuviera picado.

Las ganas de acortar distancias estaban ahí, sin embargo, tan sólo la miró con esa chispa de complicidad en sus ojos y se separó, tomando todas las cosas para ir a por la cena.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Dom 6 Mar - 1:01

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POR LA TARDE, CON ZIVEN STEELE.
DESPUES DE SEPARARSE.
La forma en que Ziven se acercó a ella, la forma de mirarla y de hablarle, le hicieron sonreír mientras miraba hacia arriba, hacia sus ojos, ya que era algo más alto que ella. Después de todo le sacaba dos años. Su cercanía activaba sus alarmas y cuando se separó, se metió dentro de aquella cueva, suspirando pesadamente y frotándose el rostro. ¿Qué estás haciendo Kena? Se preguntó. Lo único que quería era encontrar a Bonfire, y por segunda vez, confiaba en otra persona para su búsqueda.

La primera, con el grupo de dragones, no había salido demasiado bien. Nunca antes se había permitido sentir nada por nadie, porque sabía que no podría quedarse; siempre en marcha, siempre a la espera de que su padre apareciera. Pero estando con Ziven, ya eran dos que esperaban por lo mismo. Y se llevaban bien, al menos la mayoría del tiempo. ¿Estaba bien que se sintieran así el uno por el otro? Ninguno parecía querer abandonar la búsqueda, ni por lo tanto, aquella especie de alianza. Kena dejó las cosas que habían comprado a un lado de los sacos y las mantas que utilizaban para dormir, uno al lado del otro.

Salió un momento, a través de aquel pequeño pasillo, para coger más leña para el pequeño fuego que encenderían dentro y observó de reojo como el dragón pescaba algo. Ella sola sonrió, pensando en lo salitario que se veía, enfadado con los peces por no picar. Una vez dentro, encendió un fuego con sus dedos, fácilmente, y colocó sus manos encima, para sentir el calor del fuego. A pesar de que ella nunca estaba fría. Preparó en un bol una ensalada con distintas verduras que habían comprado y se apoyó un rato en la pared, para estar por unos momentos sola. Sin embargo, no tardó demasiado en ver a Ziven entrar con más peces de los que pensaba.— Vaya, veo que no han salido volando ante tu cara de enfado.— Bromeó ella y lo ayudó a colocarlos para que se asaran al fuego. Mientras, comieron la ensalada del mismo bol.— ¿Has encontrado algo de información en el pueblo?— Preguntó, ya que en determinado momento, los dos se separaron para buscar algo, lo mínimo que fuera.

A mi me han comentado que hay sucesos raros en el mar, pero quizás sea Poseidón. Después de todo no sabemos hacia donde han ido cada uno.— Dijo, quedándose por un momento mirando las llamas, entre pensativa y nostálgica. Aunque el dragón del agua era su contrario por norma general, al final habían encontrado un punto donde podían tratarse, y le había tomado cariño. Había perdido de nuevo a alguien.

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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Miér 27 Abr - 18:42

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POR LA TARDE, CON KENA ENTAIL.
DESPUÉS DE SEPARARSE.
Se deshizo de la chaqueta que llevaba en esos momentos y la dejó en un costado, lejos del agua, se arromangó las mangas de la camiseta y, tal cual, decidió meterse en el agua. Prefería cazar como le había enseñado su padre, con sus propias manos que esperar a que decidieran picar un anzuelo. Además, no tenía cebo, la idea de pensar en buscar gusanos, directamente, la descartaba. Odiaba tener que gastar el tiempo de esa manera.

Estuvo entretenido durante un buen rato, dando caza de algunos peces que consideraba lo suficiente grandes como para poder cocinarlos al fuego. Otros, los dejaba pasar porque los veía pequeños, posiblemente eran crías. No todo eran cazas, por supuesto, se le escapaban algunos e incluso terminó con la cabeza debajo del agua en más de una ocasión por tropezar y caer. Pero, finalmente, la caza fue todo un éxito y tenía un buen botín con el que regresar a la cueva.

Dejó el agua atrás para recuperar su chaqueta y tomar los peces que tenía en un recipiente. De su cabello caían gotas de agu todavía y usó su mano libre para agitarlo un poco y ladear ligeramente aquellos rizos que se asomaban por su frente.

A su regreso y las palabras de Kena, esbozó una sonrisa ladina.

¿Quién te ha dicho que esté enfadado todo el tiempo?— inquirió, frunciendo el ceño y enarcando una ceja, curioso.

La actitud seria de Ziven no tenía nada que ver con si estaba enfadado o no. Era serio por naturaleza, quizá porque estaba rencoroso, porque su obsesión por encontrar a Steele era demasiado fuerte. Necesitaba encontrarlo, decir aquello que llevaba tiempo guardando. Aquellos sentimientos que habían oscurecido por completo el brillo que siempre tuvo un pequeño Ziven.

Observó como el pescado iba haciéndose al fuego y se puso a comer lo preparado por Kena, del mismo bol.

También escuché eso— contestó, mirando de reojo hacia la salida. —Me contaron que pasó una chica jovial, preguntando por dragones y un montón de preguntas extrañas. Creo que podría ser Dela— indicó.

Una de las partes malas de haberse separado es que, Ziven quien había hecho equipo desde hacia unos años con Dela, se había separado de ella. Y, esa parte protectora que siempre tuvo con la que parecía una niña con aspecto de adolescente, lo hacia preocuparse por cómo es que se encontraría.

Miró de reojo a Kena, sintiendo la calidez del fuego sobre ellos.

¿Echas de menos a Poseidón?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Lun 2 Mayo - 21:23

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KENA ENTAIL
POR LA TARDE, CON ZIVEN STEELE.
DESPUES DE SEPARARSE.
Kena rió levemente cuando él se quejó de lo que había dicho. Siempre parecía tan serio, que creerlo enfadado no era tan difícil. Además, siempre solía ser callado, lo que acrecentaba más la sensación de que algo tenía mal contigo. Pero desde que ocurriera aquel incidente del descontrol de la dragona, lo había visto más cercano y algo más divertido, con sus bromas, sus indirectas y sus medias sonrisas. Si no eras tan pesada y activa como Kena quizás no eras capaz de acercarte a él.

Nadie me lo ha dicho, me baso en la experiencia. ¡Vamos, sonríe un poco!— Le pidió Kena, al verlo fruncir el ceño de nuevo y le tiró un pequeño tomate cherry que le dio en la frente. La mirada que le echó la hizo partirse de risa. Ahí si que parecía enfadado pensó. Kena no quería ahogarse en su desesperación por encontrar a su padre. Sentía que si pensaba en eso más de lo que lo hacía, explotaría. Otra vez. Pensó que junto a los dragones sería un viaje más ameno y tendría más compañía, pero acabó como acabó. Ahora, a pesar de que lo veía difícil, quería hacer todo aquello distinto. Kena cogió un tenedor y comenzó a picar también de la ensalada de que había realizado para los dos, aunque los pescados no tardarían demasiado en hacerse, sino, siempre podía acelerar el proceso.

La charla sobre el pueblo no era muy fructífera. No podía pedirle a la gente que supiera de las acciones de los dragones, y si éstos no preguntaban nada raro o utilizaban sus poderes delante de ellos, no eran fácilmente reconocibles. Kena se sorprendió ligeramente cuando escuchó sobre Dela, la antigua compañera de Ziven. Si preguntaba sobre dragones solo podía ser ella o una persona demasiado loca como para crear que existían. — ¿Crees que podría seguir por el pueblo? Aunque lo hemos recorrido entero.— Comentó, antes de volver a comer un poco de lechuga. Dejó el tenedor después sobre el bol y se movió ligeramente para observar los pescados, pero la pregunta de Ziven la paró, y se quedó mirando el fuego por un momento.

Se quedó callada por unos segundos y suspiró, volviéndose a dejar caer en la pared.— Si.— Aceptó. Había congeniado con él a pesar de ser su contrario y después de mucho tiempo hacian un equipo genial y se habían hecho buenos amigos. Y él se había ido. Se sentía un poco vacía.— Desde que desapareció Bonfire he estado alejada de todo el mundo. Sólo quería encontrarle así que deseché las demás relaciones. Probé con esa unión de dragones porque ciertamente había mas posibilidades de encontrarle pero..— Kena miró hacia otro lado, perdiendo su mirada entre las ascuas del fuego.— .. hice lazos y se han perdido. Se siente algo vacío.— Susurró. De nuevo se acercó a los pescados, observando que un par ya estaban lo suficientemente hechos, así que los tomó con cuidado y le pasó uno a Ziven.

¿Y tu? ¿La echas de menos?— Preguntó, queriendo devolverle la pregunta, por dejar de lado aquella respuesta que le había dado. A veces, era demasiado fácil abrirse con Ziven y no sabía por qué, pero también la irritaba. Porque nunca le había gustado hablar de ella misma.
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Invitado el Jue 23 Jun - 12:41

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ZIVEN STEELE
POR LA TARDE, CON KENA ENTAIL.
DESPUÉS DE SEPARARSE.
El pequeño tomate cherry rebotó en su frente y no pudo evitar el dragón de la oscuridad esbozar una pequeña sonrisa en el que mostró su dentadura blanquecina. Posiblemente, era una de las pocas veces que podía verse su rostro relajado. Sin la seriedad que solía tener o sin aquel porte por el que la de fuego le estaba replicando. Ziven no era mucho de dedicarse esas situaciones pero, en ocasiones, como aquellas, ¿cómo no dejarse envolver? Más cuando se trataba de Kena.

Eres una cansina, ¿lo sabías?— cogió el tomate cherry y se lo pasó por el aire, dejando que su sonrisa continuara por un pequeño lapso de tiempo más. —Es difícil saberlo. Hablamos de Dela— recordó el joven , haciendo un amago de sonrisa pero que terminó siendo casi de desagrado. O mejor dicho, de decepción. —Es posible que siga o puede que haya decidido continuar. Es un culo inquieto, no es capaz de estar demasiado tiempo en un sitio— la conocía como la palma de su mano. ¿Y cómo no hacerlo? Se había pasado día tras día con ella durante largos meses. Uno terminaba acostumbrándose, así no quisiera, a su compañero.

Ziven echando de menos a alguien. Menudo imbécil blandengue. Se decía a sí mismo cuando aquel pensamiento cruzaba su mente.

Por ello, es que no pudo evitar preguntar a su acompañante si le ocurría. Quería, al menos, no ser el único que era un idiota por extrañar a alguien que se había ido. La respuesta fue más rápida de lo esperado y levantó su mirada azulada hacia ella. Las palabras de Kena las comprendía y por ello, es que no pronunciaba nada. Sólo la miraba, de forma comprensible. Por eso no quiero hacer amigos. Porque todos se iban. Tarde o temprano. Y eso dolía. No quería ese tipo de dolor. Nunca más.

Estiró su brazo para tomar el pescado que le daba Kena y lo observó durante unos segundos.

No debería. Pero sí. Lo hago— respondió sincero. Dio un mordisco al pescado y sintió que se quemaba, por lo que empezó a hacer algunos gestos. Bebió un poco de agua y soltó un suspiro. —He roto con mi propia palabra. Acepté estar con todos porque quería encontrar a Steele. Y me dije que no aceptaría ser amigo de nadie. Pero, parece que no sólo hice amigos, sino que también he creado lazos con los que no contaba— la miró de soslayo. Sí, se refería a ella. No estaba seguro de si la indirecta le llegaría pero tampoco le preocupaba.

Ziven no era de hablar sobre sí mismo. Mucho menos de sus sentimientos. Si no lo entendía, le venía mejor. No quería hablar sobre ello. Tan sólo quería volver a besarla, y ya estaba.

Mañana podríamos regresar al pueblo. Preguntar por si alguien ha visto a Dela. Creo que sería mucho más fácil de encontrar a una persona que a un dragón que lleva escondido demasiado tiempo.

En serio, ¿dónde demonios podían haberse metido siete dragones gigantes?
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Re: — the legend of dragons.

Mensaje por Zoldyck el Lun 11 Jul - 23:30

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KENA ENTAIL
POR LA TARDE, CON ZIVEN STEELE.
DESPUES DE SEPARARSE.
Cuando Kena vio como el pequeño tomate rebotaba en la cabeza del dragón, se sorprendió un momento pero se echó a reír inmediatamente y le sonrió divertida cuando vio aquella sonrisa que pocas veces podía ver. Ziven solía ser bastante sombrío con lo que sentía o pensaba, nunca nada más afín a su elemento. Por eso cuando lo veía relajado y sonriente, le gustaba más. Era algo que no quería admitir pero que existía dentro de ella; una voz que se esforzaba en callar, o al menos, en ignorar. Cuando le dijo que era una cansina, Kena le sacó la lengua como si estuviera molesta y recogió en su bol el pequeño tomate que Ziven le devolvió.

No podían sonreír siempre, pero era algo bueno para despejarse y olvidarse del odio y las preocupaciones dentro de ellos mismos. Muchas preguntas crecieron dentro de su mente sobre los demás dragon slayers, pero las dejó aparcadas por unos momentos, debido a las preguntas del dragón.

Ella echaba de menos a Poseidón, a muchos de los jóvenes dragones en realidad, el hermanamiento, el tener un hogar fijo. Aunque no quería, aunque quería evitarlo, era algo obvio que iba a acabar pasando. Así era la vida, supuso. Cuando ella preguntó de vuelta, pensó que Ziven no se expresaría demasiado, pero para su sorpresa, lo hizo.  Kena sonrió levemente cuando hizo gestos debido al calor de los pescados, ella apenas y lo notaba, mucho menos molestarle. Era normal que Ziven acabara conectando con los demás, aunque no quisiera. Era lo mismo que le había ocurrido a ella. Al final, se parecían demasiado. Pero sus últimas palabras tardaron unas pocas mílesimas de segundo más en tener sentido en su cabeza.

La mirada de Kena se cruzó con la de Ziven, que la miraba con unos ojos que decían que, obviamente, se refería a ella. No quería darse por aludida, pero así lo parecía. La dragona se sonrojó irremediablemente y separó su mirada, esperando que el color rojizo del fuego ocultara su verguenza.— Aunque queramos, no podemos evitar tener lazos con los demás, del tipo que sean. La vida es así. Y está bien, aunque se vayan han enriquecido mi vida de alguna manera.— Concluyó ella, queriendo darle algo de esperanza a aquel chico. Que no odiara tanto el contacto con los demás, que siguiera adelante. Quisiera haber dicho algo como no me arrepiento de lo que siento, pero no sabía si sería del todo cierto. Sentía algo por Ziven, siempre había sabido eso, desde que empezó a fijarse en él y comenzaba a sentir la necesidad de besarle. Pero no sabía si quería que eso acabara saliendo y llegando al conocimiento del castaño.

Cogió uno de los peces y se dedicó a comerlo en silencio. Dio gracias a que el tema volvió sin problemas al tema de Dela y al de los demás dragones, porque no sabía que más podría haber dicho. Después de la oferta de Ziven, Kena se quedó mirando al fuego, pensativa.— ¿Crees que serviría de algo buscar a los otros? Quiero decir, nos separamos por nuestras diferencias. Decidimos ir solos, quizás eso no haya cambiado para los demás.— Dijo, y terminó por pensar que ellos dos también podrían haberse separado. ¿Porque es que seguían juntos? — Si es por información, puede que no sepan nada de nuestros dragones, al fin y al cabo sólo les interesa el propio. Como a nosotros.— Kena aún seguía pensativa, pero bebió algo de agua y siguió comiendo aquel pescado. Él podía dejarla también en cualquier momento, y ella no podría decirle que no quería.


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