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And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

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And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Dom 14 Feb - 23:44

Recuerdo del primer mensaje :

And thou art like the poisonous tree that stole my life away.
Él, el libertino más famoso en todo Londres. Ella, la mujer cuyos deseos de servir a Dios le fueron arrancados. Dos personas que nada tenían en común hasta que un acontecimiento social los unió, trayendo severas consecuencias. Bajo el ojo vigilante de la sociedad victoriana y la doble moral de la clase alta, el matrimonio es la única salida, la opción más honorable para no comprometer la virtud de una doncella ni el dudoso honor de un hombre cuyos excesos y pecados le han conferido mala fama entre aquellos que dicen ser amigos.

Forzados a compartir el resto de los días en mutua compañía, cada uno lidia a su manera con los problemas que una unión así acarrea; sorteando todo obstáculo y en medio de intrigas y rumores, ambos luchan por sacar a flote una relación que fracasó incluso antes de pasar por el altar.
Alan Wotton
Conde | Rupert Friend | Batman with claws
Un hombre que lo ha tenido todo: dinero, mujeres y los más exóticos caprichos que alguien puede llegar a desear. Son incontables las aventuras y los líos de faldas en los que se ha visto inmiscuido, pues no son pocos los rumores que lo ligan a la existencia de bastardos e incluso damas repudiadas luego de caer bajo sus encantos.
Mary Frances Wotton
Condesa | Emily Blunt | Lucrezia
Una dama callada y poco dada a las situaciones sociales, entregada a las obras de caridad y a un estilo de vida austero, completamente opuesto al de su marido. Pasa la mayor parte de sus días rezando o atendiendo a los menos afortunados, ofreciendo a Dios las penurias que derivan de su matrimonio y de todo lo que ello conlleva.
Plot | Épocas pasadas, drama. | 1x1
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Última edición por Lucrezia el Lun 16 Mayo - 4:18, editado 3 veces
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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 20 Jul - 5:02

03. Getting closer.



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Un leve escalofrío le recorrió la espalda al sentir cómo los dedos de Alan se ocupaban del último botón. Estaba nerviosa, era imposible negarlo. Nunca había llegado a desvestirse delante de nadie, ni siquiera de la doncella que trabajaba con ella. — Lo sé. — Con las condiciones de su matrimonio tan claras, Mary sabía bien que la idea de ser la única mujer en la vida de Alan era un sueño tan hermoso como imposible. — Pero soy tu esposa, eso debería contar. — O al menos, eso deseaba pensar. Se había casado con él y llevaba su apellido pero solo eso. — Cuando te casas con alguien lo haces para toda la vida aunque la iglesia anglicana diga lo contrario. — A raíz de la convivencia diaria, el tema del divorcio había sido relegado a un plano secundario en donde casi podían considerarlo como inexistente. La posibilidad de disolver el matrimonio seguía ahí como algo a tener en cuenta pero ambos estaban poniendo de su parte para lograr que las cosas funcionaran.

— No digas eso. — Un leve tono carmín cubrió sus mejillas, algo turbada por el concepto tan pobre que tenía de sí mismo. Giró sobre los talones para quedar frente a su esposo. Posó las manos sobre su camisa, acariciando la musculatura que se adivinaba bajo aquella tela. — Has hecho muchas cosas para merecerme, Alan. De lo contrario no seguiría casada contigo. — Ella también era mejor persona gracias a él: se preocupaba por una familia a la que había aprendido a querer sin haberla conocido, procuraba estar al pendiente de sus necesidades y las de todo el personal de servicio. Lo admitiera o no, Alan estaba haciéndole cambiar algunos hábitos, especialmente relacionados con su aspecto y arreglo personal. De un tiempo a la fecha, Mary invertía más tiempo en verse bien, en hacerse distintos peinados que realzaran sus facciones e incluso había reemplazado esos vestidos oscuros y austeros por prendas mucho más femeninas. Quizás no tuviera la belleza necesaria para ser del completo gusto de Alan pero sabía que tampoco le era del todo indiferente.

Uno a uno, los botones de la camisa fueron cediendo ante la presión de los dedos de Mary; la tela se abrió al no encontrar mayor resistencia, permitiendo que la mujer delineara los músculos del tórax. — No solo quiero ser tu esposa, Alan. — La determinación era evidente en sus palabras, pronunciadas con un tono tan firme que casi ocultaba el nerviosismo inicial. — Quiero ser tu mujer, pertenecerte en cuerpo y alma como debe ser, como debió haber sido. — << Quisiera ser la única, la última >> un pensamiento tan vago que no vio la necesidad de externarlo. Torpemente, se acercó a los labios de su esposo para depositar en ellos un casto beso al tiempo que la camisa del hombre caía al suelo.

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por BatmanWithClaws el Lun 8 Ago - 19:43

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Ni siquiera el roce de la camisa sobre su piel hizo que la mirada se apartara de los ojos de la fémina. Parecía estar segura de aquello que iba a pasar en unos instantes, al menos, si es que no le detenía. Los labios de la fémina se juntaron a los suyos en un casto beso, que fue intensificándose momento a momento, en parte, gracias a la acción de la lengua de él, que se introdujo entre los labios de la fémina para enredarse con la de ella. Una de sus manos había subido hasta su nuca, empujándola contra él, mientras la otra bajaba hasta la parte baja de su espalda, para presionar la pelvis de la fémina con la suya propia. Sabía que no estaba acostumbrada a cosas así, por lo que la dejó ir durante unos instantes, cuando se rompió el beso. Por su parte, él estaba jadeante, deseoso. Hasta aquellos momentos no se había dado cuanta de cómo la deseaba de verdad.

Mary le acababa de afirmar por primera vez que quería ser su mujer, que quería pertenecerle en cuerpo y en alma. El lecho les estaba esperando, pero Alan no quería ir rápido; quería hacerla sentir el placer del sexo, ese placer que le había distraído durante tanto tiempo del dolor que había sentido en su proceso de autodestrucción. No vaciló en acercarse a ella para quitarle el corsé y dejarlo a un lado, pues lo había desabrochado previamente. Las telas del vestido no tardarían demasiado en caer al suelo. Cuando lo hizo, él mismo se tomó unos instantes para mirarla—. Eres hermosa. —Nunca se había tomado demasiado tiempo en contemplar a una mujer, pero en aquellos momentos, lo hizo, ayudándola a saber del vestido. Se apresuró a ponerlo sobre una silla, para que no se arrugara, aunque sin apartar la mirada de ella.

Para no estropear sus ropajes, acabó quitándose el cinturón y bajando sus pantalones, quedando en ropa interior, tal y como estaba la fémina. Entonces es cuando volvió a acercarse para juntar sus labios con los de ella, esta vez más apasionadamente que la anterior. Sus manos viajaron por la espalda de su esposa, acariciándola lentamente hasta llegar a desabrochar hasta esa prenda de ropa que funcionaba de sujetador—. Levanta los brazos. —Le pidió en un susurro antes de dejarle un beso sobre la nariz, mirándola a los ojos en todo momento—. Baja mis calzones. —Murmuró con cierta picardía; quería ver cuál era la reacción de su esposa al ver a un hombre desnudo por primera vez en su vida.

No estaba nervioso, pero estaba seguro de que ella sí. Después de quitarle aquella prenda, acarició sus brazos con lentitud, antes de dirigir sus manos hacia los pechos de la fémina. No fue bruto; simplemente los masajeó con lentitud, esperando a que se fuera relajando poco a poco—. ¿Qué sientes?  

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Mar 9 Ago - 21:40

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Su nerviosismo era evidente pero no había duda en sus palabras. Sabía lo que deseaba e intentaba que sus acciones expresaran a cabalidad todo lo que sentía. Entreabrió los labios para permitir que la lengua ajena la invadiese, intentando corresponder de buen grado a ese beso, acoplándose a su manera de besar inconscientemente, como si siempre hubiera esperado por aquello y su cuerpo supiera de antemano cómo reaccionar. Acarició su espalda desnuda, descendiendo hasta llegar a la pelvis masculina para trazar invisibles figuras con la punta de los dedos, complicados arabescos sin mayor objeto que recorrer esa piel que le era tan desconocida. Cuando la necesidad de respirar fue a más, se separó de a poco, algo turbada por las sensaciones que embargaban su cuerpo y que hasta entonces se había forzado a ignorar. En esos instantes logró comprender que no todo lo que se decía sobre el sexo era verdad: una mujer no enfermaba de fiebre si su esposo la besaba en los labios. Sí, se sentía arder pero desde luego no se lo atribuía a una enfermedad; después de aquel beso le costaba respirar con normalidad y aunque se mantenía de pie le temblaban las rodillas.

Observó de reojo el lecho conyugal, estremeciéndose al pensar que aquella noche sería su mujer. Una parte de ella se mantenía en alerta, procediendo con cautela debido al temor de sufrir un rechazo ¿Y si al verla desnuda decidía que no le gustaba? No sabía si sería o no capaz de soportar la negativa. Aun así, puso de su parte para facilitar la tarea de desnudarla, moviéndose un poco para permitir que las prendas resbalasen con facilidad. A diferencia del resto de mujeres, Mary no solía ajustar el corsé al máximo, dejándolo con la presión justa para ceñir su figura sin torturarla en el proceso. — Verte así supera todas las expectativas que llegué a forjarme. — Una leve risa secundó sus palabras mientras alzaba los brazos en tanto la despojaba del sujetador, dejando sus senos expuestos al escrutinio masculino. — ¿Crees que… están bien? — Ante todo, buscaba su aprobación, quería que la encontrase lo suficientemente hermosa como para acostase con ella aunque fuera por cumplir con su deber como marido.

El rostro de la joven se tiñó de carmín ante el atrevido pedido de su esposo ¿Cómo iba a lograr tal cosa sin desfallecer en el proceso? Con manos temblorosas fue deshaciendo los cordeles que sujetaban sus calzones, comenzando a deslizar la prenda por sus piernas hasta dejarla caer. Inevitablemente posó la mirada sobre aquella parte de la anatomía masculina que saltaba a la vista. — Alan… — Apartó la mirada casi de inmediato, visiblemente turbada. Era la primera vez que veía a un hombre desnudo, sobre todo esa parte tan privada. Tragó saliva y negó, casi imperceptiblemente ¿Cómo algo de tal magnitud podía usarse para consumar el matrimonio? Había oído de su madre que resultaba doloroso pero al verlo, se imaginaba experimentando una larga agonía. —No imaginé que un hombre desnudo lucía así ni por asomo. — Era tan ignorante en esos temas que si alguien le hubiera dicho que los hombres tenían garras y serpientes entre las piernas, se lo habría creído.

Volvió la mirada hacia él al notar las caricias que le prodigaba, roces que comenzaron en los brazos y se desplazaron hacia sus pechos. Dio un respingo ante lo repentino de su tacto, exhalando suaves suspiros conforme la acariciaba. Cerró los ojos y se dejó hacer, temblando levemente al sentir cómo los dedos de Alan recorrían esa parte de ella que desconocía podía ser tan erógena. — Se siente…— Un cosquilleo le recorrió la espalda baja y se percató de cierta humedad entre los muslos, sin saber cómo encajar las reacciones de su cuerpo. — ¿Qué puedo hacer yo para brindarte placer? — Si bien el hecho de ser inexperta le jugaba en contra, no deseaba quedarse quieta mientras todo sucedía. Quería participar y ayudar a que estuviese satisfecho, como estaba segura que lo estaría ella.
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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por BatmanWithClaws el Mar 9 Ago - 23:15

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Alan había estado disfrutando del cuerpo de su esposa. Era distinto a los que estaba acostumbrado a tener entre sus brazos: no estaba excesivamente delgada, como la mayoría de sus amantes y en cierto modo, le gustaba mucho más de aquella manera. Era algo que había obviado en todo momento cuando había tenido bastantes amantes. No era tiempo de ponerse exquisito. Por eso mismo, cuando había clavado los ojos en Mary, había querido tenerla en una situación parecida a aquella la misma noche. Sin embargo, ahora la quería así por otros motivos: no solo deseaba que la fémina se entregara a él, sino que él también quería entregarse a la fémina como no se había entregado a una mujer nunca antes. No es que se hubiera enamorado irremediablemente de su esposa, aún no, pero sí que había comenzado a quererla. Era la única persona durante toda su vida que le había hecho sentirse bien consigo mismo y eso había derretido el corazón del hombre.

Sabía perfectamente que aquella iba a ser la primera vez de su esposa, así que iba a ayudarla a disfrutar de aquello. La miró a los ojos antes de inclinarse para dejar algunos besos en los pechos que estaba acariciando con lentitud, centrando su pulgar en los pezones de la fémina, intentando estimularlos—. Son perfectos para mis manos. —Le hizo saber con una pequeña sonrisa. Definitivamente, le hubiera gustado meterse en la cabeza de la fémina para ver cómo se había imaginado a un hombre desnudo. Imaginaba que nunca habría visto un pene, y menos, uno erecto. Sintió ganas de reír, pero se contuvo, ya que no quería que pensara que se estaba riendo de ella o de su inexperiencia. Simplemente, le dedicó una sonrisa—. Espero haberte sorprendido... a bien. —Susurró el hombre de forma ronca, quizás porque compartir una experiencia así era también una primera vez para Alan: jamás había tenido sexo con sentimientos.

Dejó de acariciar sus senos para bajar una de sus manos, acariciando su miembro con lentitud para enseñar a la fémina los movimientos que tendría que hacer. Entonces, cogió una de las manos de la fémina, llevándola a su miembro—. Haz lo mismo que yo. Ahora, baja y sube la mano lentamente. Con la otra, puedes dejar unas caricias en... la parte que destapas cada vez que tu mano sube. O sea, que baja sobre mi miembro. —No estaba azorado en ningún momento, pero elegía bien los vocablos utilizados. No quería resultar soez delante de ella. No en un momento como aquel. Quería que todo fuera perfecto para ella, que fuera como si él fuera un príncipe y ella una princesa.

Algunos jadeos comenzaron a escapar de sus labios y para ahogarlos, subió sus labios a los de ella, besándola lentamente, pero de forma profunda. Entonces, decidió bajar una de sus manos hasta el sexo de la fémina. Acariciando con lentitud su exterior, se percató de que estaba ya húmeda, lo que le subió el ego sin que pudiera evitarlo. Abrió los ojos y separó sus labios de los de ella, antes de bajarlos hasta su cuello. Primero comenzó con algunos besos, pasando después a algunos mordiscos de los que no dejaban marcas. Con su mano, acariciaba su clítoris con lentitud; intentando darle placer al momento. Su experiencia tenía que ser placentera, sí o sí—. Esto es tu clítoris. —Informó con una sonrisa lobuna antes de mordisquear ahora una de sus orejas, jadeando con bastante fuerza.  

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 10 Ago - 0:08

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Olvidándose de los complejos impuestos por una crianza rígida en su mayoría, se dispuso a gozar del nuevo grado de intimidad alcanzado. Ni siquiera las doncellas a su servicio la habían visto desnuda y aunque suponía que la lista de mujeres de Alan era inmensa, Mary deseaba ser la única, la última mujer que disfrutara la visión de su cuerpo desnudo y que gozara teniéndolo en el lecho. Convivir a diario le había hecho desarrollar un sentimiento mayor a la empatía, un cariño sincero que profesaba por él y si bien no hablaban de amor, confiaba en lograr que Alan la amara algún día ¿Para qué torturarse con esa falta de afecto romántico si tenían toda la vida? Ella sabría esperar. Mary no sería la mejor de sus amantes y quizás tampoco resultara medianamente buena pero se esforzaría, aprendería de él para volver recíproco el placer en vez de tirarse sobre el lecho a esperar que todo pasara sin más, como solían hacer la mayoría de sus amigas o hermanas.

Enternecida por las palabras de su compañero, atinó a enredar los dedos en las finas hebras de su cabello, exhalando un suspiro largo cuando los labios de Alan se posaron sobre la piel de sus senos. Quiso decir algo pero se contuvo, temerosa de poner fin a esa vorágine de sensaciones que parecía concentrarse en aquella zona de su anatomía. Notaba los pezones duros al tacto, bastante sensibles debido a los roces que arrancaban de ella suaves jadeos que se esforzaba en disimular. — Me has impresionado, sí. Y para bien. — Remarcó, llevando ahora las manos hasta el abdomen del contrario, acariciando con la yema de los dedos la piel desnuda que encontraba a su paso. Dejó escapar una risa nerviosa, muy leve; si estaba nervioso o no, Alan sabía esconderlo bien. Cada caricia suya era el resultado del intenso estudio de la anatomía femenina pues sabía bien dónde y cómo tocar para conseguir que Mary murmurara cuán complacida se hallaba.

Hizo acopio de su voluntad para volver la vista hacia Alan, concentrándose en no perder detalle de aquellos movimientos que ahora realizaba — los que suponía eran para excitarse también. — y se limitó a asentir después de cada explicación. Con calma, ocupó la mano diestra para rodear su miembro tal como le había indicado. Ejerció algo de presión en la piel circundante y fue moviendo su mano de arriba hacia abajo, cuidando no causarle daño. El pulgar de la izquierda delineaba suavemente la parte que dejaba al descubierto cuando movía la otra mano. Casi sonrió al contemplar cómo esas simples caricias lograban hacer que Alan experimentase lo que ella. No se resistió ante los besos, cediendo solícita y dispuesta ante la boca ajena para enzarzar su lengua con la de él, profundizando el contacto de forma tan deliberadamente lenta que parecía hacerlo a propósito sin estar consciente.

La mano que descansaba sobre la entrepierna masculina había reemplazado las torpes caricias por una fricción más obvia, habiendo memorizado la manera correcta para infundir placer. Mary se había acostumbrado a tocar a su esposo y no le disgustaba, sino todo lo contrario. Un débil murmullo escapó de sus labios al notar la mano ajena abrirse paso entre sus piernas, mientras Alan abandonaba aquel beso para estimular el cuello, situación que contribuyó a aumentar el calor corporal de la dama y por consiguiente, su humedad. Gimió sin poder evitarlo, incapaz de silenciarse más; cerró las piernas lentamente para aprisionar su mano ahí, esperando que eso bastara para prolongar esas caricias que creía pecaminosas e impuras pero de las que comenzaba a gustar en demasía.

—¿Puedo? — En realidad, no estaba pidiendo permiso. Obnubilada por el deseo, intensificó el vaivén que ejercía con su mano, deslizándose un poco más abajo. Alcanzó a rozar las dos protuberancias que notaba suaves al tacto, gratamente sorprendida porque su iniciativa había logrado que Alan jadease con fuerza. En un intento por acortar la poca distancia entre los dos, avanzó unos pasos para apegarse a él tanto como fuera posible, sin dejar de acariciarle. El silencio en esa habitación ya no era tal sino que la estancia recibía el eco de sus gemidos, de los jadeos de ambos en ese continuo roce.
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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por BatmanWithClaws el Miér 10 Ago - 13:49

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Aquellas reacciones eran naturales, poco fingidas, algo a lo que Alan no estaba acostumbrado. No solo damas de corte habían pasado por su lecho, sino también un gran número de prostitutas. Por suerte, nunca había tenido ninguna enfermedad debido a ellas; sabía elegirlas y también había tenido bastante fuerte. La sonrisa de sus labios se había extendido hasta las palabras de la fémina, ante sus caricias. Estaba nerviosa y lo sabía perfectamente, pero la dejaría explorar su cuerpo si así ganaba más y más confianza en sus toques. Estos eran tímidos, y Alan estaba expectante. Mary era mucho más de lo que se podía ver a simple vista, en todos los aspectos. La fémina le había sorprendido a cada conversación que tenían, sobre todo, desde que habían comenzado a dormir juntos. En realidad, lo único que el hombre ansiaba era no decepcionarla en ningún sentido; era la única persona por cuya concepción de él le preocupaba. Era extraño, pero a la vez, también hacía crecer aquel cariño que profesaba a la fémina.

Si no hubiera estado besándola, algún gemido hubiera escapado de sus labios cuando la mano de la fémina había comenzado a moverse, hacia arriba y hacia abajo. En realidad, sabía que era la primera vez que hacía aquello y al estar explorando, tocaba zonas sensibles sin demasiado miedo, zonas que volvían loco al hombre que estaba frente a ella, lamiendo sus labios como si se trataran de ambrosía. Para él, lo eran, al menos. Pronto, el beso se hubo cortado y de sus labios, jadeos escapaban, lentos, profundos, mirándola a los ojos después de que la fémina aprisionara su mano entre sus piernas. Aquello hizo que una sonrisa se extendiera en sus labios, al menos, hasta que la fémina bajó aún más su mano, acariciándole, lo que provocó que un profundo gemido, mucho más fuerte que los jadeos, escapara de sus dedos sin que pudiera evitarlo. Asintió con la cabeza como respuesta, aunque sabía que no le estaba pidiendo permiso siquiera. Era suyo, al igual que ella era suya.

Pronto, sintió un cosquilleo en sus testículos que le indicó que estaba cerca, por lo que apartó con delicadeza la mano de la fémina, intensificando su roce en el sexo de su esposa. Poco a poco, la fue empujando hasta la cama, donde la hizo sentarse. Entonces, se arrodilló frente a ella, dejando un rastro de besos por su abdomen, que bajaron por sus muslos. Abrió sus piernas con lentitud para observar su húmedo sexo. Después, acabó mirándole a los ojos; conocía aquella técnica, mas no la había practicado en muchas ocasiones. Sin embargo, quería dale todo el placer que fuera posible, por lo que no se la iba a negar a su esposa—. [b]Tranquila...[b] —Susurró mientras iba acariciando sus muslos lentamente, inclinando su rostro hacia su entrepierna. Comenzó entonces a lamer el área donde se unieron su vulva y sus muslos, con una lentitud pasmosa. Solo quería excitarla más y más cada momento.

Su juguetona lengua bajó pronto al sexo de la fémina, jugando con él, pasándola por alrededor, hasta llegar al clítoris que antes había estado acariciando. Succionó con lentitud antes de comenzar a lamer la zona. En aquello no estaba demasiado experimentado, pero sin dejar de acariciar sus muslos, esperaba darle espasmos de place. Era todo lo que buscaba. Con una de sus manos, fue acariciando su propio miembro lentamente, para no perder la erección, incluso aunque sabía que podría recuperarla fácilmente. Unos minutos después, ya estaba introduciendo en lengua en el interior de su esposa, moviéndola en círculos. Quería ir preparándola para la penetración que vendría después; intentaría que no le doliera demasiado.   

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Jue 11 Ago - 6:27

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Ni siquiera en sus más locas fantasías había llegado a imaginar que algo así podía pasar. Supuso que, como su madre solía decirle un día sí y otro también, los deberes maritales se reducían a mantener coito frecuente con la intención de procrear. Pocos días antes de la boda, ella recibió lecciones acerca del tema que en nada podían igualar o compararse con experimentarlo de primera mano. Según su madre, cuanto antes quedara embarazada, mejor; continuamente ella solía expresar un profundo rechazo por los temas que involucraban el lecho conyugal, limitándose a decirle que “debía abrir las piernas y cerrar los ojos”. Habló también del dolor experimentado durante la consumación pero nada de lo que Mary sentía se asemejaba a tal explicación. Por supuesto, ella no pensaba ofrecer detalle alguno acerca de su vida íntima pues consideraba eso como un tema sagrado entre la pareja, algo que no se debía hacer del conocimiento de cualquiera, menos de sus padres.

Procuraba ser tan delicada como resultaba posible en una situación así para que su inexperiencia no le jugara en contra; Mary no deseaba lastimarlo o hacer algo que provocara molestia alguna para Alan sino todo lo contrario. Dio pequeños mordiscos a su labio inferior en medio del beso. Instintivamente comenzó a moverse para intensificar el roce entre su sexo y la mano de su compañero, permitiéndose gemir con levedad a medida que comenzaba a sentir mayor humedad entre sus piernas, con una sensación extraña parecida a escalofríos agolpándose en su bajo vientre. Innecesario resultaba para ambos describir con palabras todo lo que sentían cuando el cuerpo era el que hablaba; intentaba ser tan discreta como podía para no alarmar a los sirvientes, si bien internamente deseaba gritar con todas sus fuerzas lo mucho que disfrutaba en ese instante. El temor de causar un alboroto entre el personal era latente, aunque dejaba de importar conforme los dedos de Alan se aventuraban a tocarla un poco más.

Una expresión de sorpresa se formó en su rostro al sentir cómo le apartaba ¿Había hecho algo malo? Siguió sus instrucciones y lo acarició de la manera en que se lo indicó así que demoró algunos segundos en comprender sus verdaderas intenciones. Retrocedió unos pasos hasta sentarse justo en el borde de la cama, nerviosa y expectante. Un escalofrío recorrió su espalda dorsal mientras Alan se dedicaba a repartir besos por la piel de su abdomen. —Amor mío… — Consiguió murmurar, exhalando un débil jadeo ante esa nueva caricia, tan repentina como excitante incluso si la boca no estaba hecha para explorar esa zona. Era la primera vez que lo llamaba así y temía generarle un disgusto pero trataba de expresar sus sentimientos tan abiertamente como fuera posible. No necesitaba que el cariño fuese mutuo, más bien se contentaba con amarlo y albergaba la lejana esperanza de resultar correspondida algún día.

Desesperada, ansiosa. Esos dos adjetivos bien podían calificar la manera en cómo actuaba con cada estímulo que recibía. Los espasmos que se agolpaban en su bajo vientre fueron en aumento, intentando a su vez corresponder como mejor podía acompañando a Alan con sutiles movimientos de cadera, tratando de acercarse más para no privarse del placer. — Dios… — Gimió, acariciando los omóplatos de su esposo con la yema de los dedos, ejerciendo presión con inusitada fuerza en la piel. Una parte de ella se sentía blasfema, pecadora y desvergonzada al actuar de manera tan despreocupada ante el hombre que la honraba con su apellido pero tampoco sabía bien cómo volver a la actitud recatada de antaño, no cuando la lengua de Alan seguía invadiendo aquel recóndito lugar.

Enredando los dedos en el cabello ajeno, acarició aquellos mechones rubios que se deslizaban entre los pliegues de la mano. Alan podría no amarla pero en esos instantes, Mary se sentía como una verdadera esposa; él parecía adorarla, así quería creer. Si no sintiera nada ¿Acaso se preocuparía por hacer del momento algo agradable para ella? Creía que no y debido a ello se lo agradecía.
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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por BatmanWithClaws el Vie 30 Jun - 16:14

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Aquello no era una experiencia nueva para Alan, pero sí que era… especial. No solo porque sabía que Mary era virgen, sino porque era su esposa y además, había comenzado a sentir algo por ella. No podía llamarlo amor, no aún, pero sentía que habían conectado. Ella había estado permitiendo que él viviera su vida marital al igual que su vida de soltero, pero de pronto, había sentido que no la merecía. Era… demasiado buena para él. Y sabía que aquello destruiría la posibilidad de que tomara otro esposo, ya que la sociedad no solía tener bien visto a una mujer a la que habían dejado. Su única salida ahora sería ser viuda… o que Alan se transformaba en un buen esposo. Sabía que iba a hacer difícil, pero la consumación hacía que el hombre quisiera serlo. Quería ser mejor para ella, porque era lo que merecía.

Nunca había querido estar casado, ni tener hijos, pero un futuro así, junto a Mary, no le resultaba desagradable para nada. Y menos cuando su corazón comenzó a palpitar con fuerza al escuchar que le llamaba “amor mío”. ¿Qué era aquella sensación? Pronto dejó de pensar en ello, ya que se estaba dejando llevar más bien por los instintos carnales. Su lengua aún seguía en el sexo de la fémina, preocupado por no estar excitándola lo suficiente, mas fue sentir sus manos en sus cabellos e imprimir más velocidad en los movimientos, cerrando los ojos. Sabía que ahora lo estaba haciendo bien. Y pronto llegaría el momento deseado… o puede que no tan pronto. Los preliminares siempre eran su parte favorita en el sexo.

Unos minutos después, alejó su rostro del sexo de la mujer y comenzó un camino de besos lentos por su cuerpo, subiendo lentamente por su estómago. Sus dedos tomaron el lugar en el que había estado su boca antes, acariciando lentamente su clítoris conforme Alan volvía a subir a besar los labios de su esposa, lentamente. Abrió los ojos para mirarla. Sus cabellos estaban tan alborotados como los suyos propios. Dobló un poco sus dedos, para que con la curvatura, pudiera darle un poco más de placer.

”Eres preciosa.” Fue lo único que pudo decirle en aquellos instantes, mirándola a los ojos antes de volver a tomar posesión de sus labios conforme una sonrisa se agrandaba en su rostro. Al mismo tiempo, volvió a tomar una de las manos de la fémina para que le estimulara también. ”¿Estás segura de esto?” Alan quería comprobar que la decisión la tenía Mary, y solo Mary. No quería verla hacer algo de lo que se arrepintiera en un futuro.

El hombre estaba deseando poder entrar en ella, mas no quería hacerle daño. Sus dedos se introducían ahora en su sexo, moviéndose en círculos lentamente, como lo había estado su lengua durante unos minutos. ”¿Cómo te sientes?” Le preguntó en un murmullo. Realmente, le intrigaba sentir qué le estaba pasando por la cabeza, para poder repetir sus acciones en un futuro si verdaderamente le estaba gustando la sensación.   

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Dom 2 Jul - 5:07

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
El placer que sentía era indescriptible, llegando a sentirse como una mujer pecaminosa por permitir que su marido la tocara así pero no le disgustaba; cualquier cosa que Alan creyera adecuada para las prácticas conyugales, Mary la aceptaría de buen grado. — Lo estoy. Realmente quiero esto, lo necesito. — Los labios de la fémina exhalaron un largo suspiro conforme su esposo iba besándola, estremeciéndose por el diestro movimiento de sus dedos en la humedad de su sexo, estimulándole. Ella hizo lo propio, llevando una de sus manos a la entrepierna masculina para acariciarlo tal como había sido instruida previamente. — ¿Está mal si me gusta? Quiero decir… ¿Es pecado disfrutar de esto contigo? — La religión seguía jugando un papel importante en su vida pero ya no era prioridad, no desde que Alan había demostrado que podía ser un buen marido y que ser felices juntos era más importante que cualquier otra cosa.

Instintivamente alzó la cadera en tanto buscaba continuar con la estimulación, sin reprimir ni esforzarse en disimular un poco — para mantener el pudor — lo mucho que gustaba de aquellas caricias que estaban volviéndola loca. —Dime que puedo hacer, Alan. Qué te gusta, todo… quiero saber cómo puedo… — Besó sus labios entre cada palabra que iba pronunciando, buscando acortar la distancia entre los dos. Era tan inexperta en temas de esa índole que se temía no estar dando lo mejor de sí pese a esforzarse demasiado porque quería darle la mejor experiencia, una que no se comparara a otras. Temerosa de estar aventurándose demasiado rápido se tomó su tiempo para recrearse en aquellas caricias, brindando lo mejor de sí.

Con el pulgar acariciaba el glande y conforme avanzaba, el resto de su mano acaricia el resto de su miembro, albergándolo en su palma. Con calma fue depositando pequeños besos en el lóbulo del oído, llegando a dejar mordiscos suaves que dio sin pensar, dejándose llevar. — Te necesito. — Prácticamente suplicó por mayores atenciones, rozando su cadera con la ajena en pos de lograr que diera fin al placer tormentoso que suponía el tenerle así de cerca, deseando tenerle dentro de sí. Con calma, le guío hacia sí, aun sin buscar una penetración aunque esa era su intención final. Mary temía hacer o decir alguna cosa que echase por tierra todo lo que hasta ahora habían conseguido pero actuaba por instinto, explorando a conciencia la anatomía masculina mientras tocaba zonas sin demasiado cuidado, cada vez con mayor obviedad, ejerciendo mayor presión conforme su mano se desplazaba en movimientos ascendentes y descendentes por el erecto miembro de su esposo, buscando aumentar la excitación de los dos.

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por BatmanWithClaws el Jue 10 Ago - 20:40

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Su esposa le estaba entregando su virgnidad. De hecho, parecía que lo estaba deseando, mas podía ser por el hecho de que jamás había sentido un placer tan intenso. De hecho, la primera vez que él lo había sentido, se volvió adicto. Y ahora, quizás podría volverse adicto a ella, pues aunque no quisiera reconocerlo, era la primera vez que se ponía nervioso cuando tenía a una fémina entre sus brazos: no quería hacerle daño, quería hacerla sentir el placer más intenso de su existencia, así que simplemente siguió con el camino de los besos, lamiendo sus labios, disfrutando del sabor del cuerpo ajeno—. No, no está mal. Jamás dejes que te digan lo contrario. El placer… no es pecado, y mucho menos, cuando te lo proporciona una persona que te quiere… que te quiere hacer sentirte como la más hermosa de este mundo. —Casi se le escapaban los sentimientos que sentía, pero no estaba seguro de qué sentía Mary por él, así que no quería decir algo que pudiera romper la magia del momento.

Alan se estremeció ante los toques con la fémina, que parecía estar dejándose llevar por su instinto de una vez por todas. Sus dedos seguían bailando en su interior, buscando los sitios clave que debía acariciar en ciertos momentos. La notaba bastante excitada y era algo que hacía que continuara tocando de aquella manera, intentando llevarla al cielo de placer. Pero él mismo iba a llegar pronto si no se controlaba. El dedo de la fémina acariciaba su glande y eso hacía que se estremeciera sin poder evitarlo. Sus labios se estaban juntando con los de ella cada pocos segundos, rozando los sexos de ambos. No podía evitar gemir de placer alguna que otra vez, mirándola a los ojos como si fuera la primera vez que la viera. Esa Mary era una desconocida: dejándose llevar por su instinto y en cierto modo, le encantaba tanto como la otra Mary que había conocido los últimos días.

Pronto, se recolocó delante de ella, haciendo que envolviera sus caderas con sus piernas. Ahora era él el que estaba guiando su glande contra el sexo de la fémina, para que se rozaran durante unos segundos—. Indícame cómo te vas sintiendo. Si te duele, pararé hasta que te acostumbres. —Susurró en tono delicado antes de inclinarse para besar los labios de su esposa con cariño, empujando un poco sus caderas mientras la mantenía distraída al besarla. Su glande se abrió paso en el sexo de la mujer, entrando en su interior, mas no se atrevió a clavarse en ella por miedo a hacerle daño.
  

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Re: And thou art like the poisonous tree that stole my life away.

Mensaje por Lichtgestalt el Dom 27 Ago - 6:28

04. First time (+18)



Alan Wotton
Con Mary Frances Wotton – Casa de Alan y Mary Frances - Noche
Las caricias y la habilidad que Alan demostraba para hacerle experimentar placer a Mary definitivamente estaban llevándola a rozar el límite de la cordura; quizás no la quería o la amaba como ella lo hacía pero sabía bien que algún sentimiento despertaba en él porque de no ser así, ni siquiera se molestaría en buscar una manera de hacer la experiencia grata para los dos. — Estoy bien, Alan. De verdad quiero esto, lo deseo tanto como tú. — O eso quería pensar. En sus pensamientos más íntimos, se consolaba con la idea de hacer surgir el amor mediante la convivencia y si bien su matrimonio no inició con buen pie, estaba dispuesta a hacer lo que fuese necesario para sacarlo a flote. De hecho, ya no quería despedir a su marido o enviarlo a Bath ¿Para qué? El aristócrata había demostrado con creces que el cambio era posible incluso estando en Londres.

El cuerpo de su esposo parecía amoldarse perfectamente al suyo pero la masculina invasión no estuvo exenta de dolor; aunque Alan era cuidadoso, Mary experimentó cierta molestia que pese a ello no fue como imaginó. De las lecciones recibidas con anterioridad, había esperado un dolor agónico, similar a la tortura porque así lo describían sus amigas que estaban casadas o su madre, que solía quejarse y contar con lujo de detalles cómo odiaba cada vez que debía abrir las piernas para complacer a su esposo, evidenciando lo mucho que odiaba hacerlo porque él era todo menos tierno o considerado. — Te quiero… — El dolor seguía presente y por un momento pareció tensarse en demasía cuando algo en ella se rompió. Acto seguido notó una discreta y cálida humedad entre sus muslos pero no le dio importancia porque sabía que era la prueba inequívoca que confirmaba lo que ya sabía: ahora pertenecía completamente a Alan. Oficialmente era su mujer.

Deteniéndose algunos segundos para darle tiempo a acostumbrarse a tenerle dentro, Alan abandonó su interior durante un instante para luego embestir otra vez, facilitando que Mary encontrase tolerables dichas embestidas hasta que el dolor cesó. Pronto fue capaz de seguir tímidamente el ritmo que marcaba su esposo al penetrar en ella y se sorprendió al ver que su cuerpo parecía responder también, que no quería estar callada o pasiva como habían dicho sus amigas que debía estar en el acto. Ella no quería, no podía quedarse quieta cuando su hombre se esforzaba tanto por hacerla sentir bien. — Te quiero, Alan. — Quizás el pudor o la vergüenza impidieron que revelase la profundidad de sus sentimientos por él pero trató de hacerle ver — con discretos gemidos y al compás de su cadera — que si no lo amara, no estaría gozando tan abiertamente como lo hacía.

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