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I'll rise you like a phoenix

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I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Vie 19 Feb - 10:55

I'll rise you like a phoenix
Una de las peores cosas que un ser humano puede vivir es la guerra. Algo que te cambia y te deja bien claro dos cosas: primero que tú no te perteneces a ti mismo más, perteneces a tu país; segundo, tu vida ya no es algo importante, solo eres uno más dentro de una estadística. Si vives o mueres es indiferente para un ejército numeroso, pues eres fácilmente reemplazable. Los superiores no se preocupan por ti y, en algún momento, estás a merced del destino, que se ensaña contigo y te abandona en medio del desierto.

Eso fue lo que le sucedió a Alistair Kelly, Alis para los hombres bajo su comando que murieron por una emboscada. Nadie vio venir aquel ataque y todos murieron menos él, quien huyó. Corrió con todas sus fuerzas hasta que no pudo más y se perdió. Llegó a una ciudad al cabo de días y ahí curaron sus heridas de quemadura por el convoy explotado, se encargaron de que sobreviviera. Luego lo enviaron de vuelta a los Estados Unidos, donde le esperaba todo lo contrario a una cálida bienvenida.

Odio por parte de los familiares de los muertos, odio por parte de su propia familia al haber huido. ¿Acaso hubieran preferido que muriera? Al parecer sí. Al menos habría sido una muerte honorable por su país. Cosa que, a esas alturas, Alistair ya no comprendía. Y, aún así, seguía sufriendo los estragos de la guerra en sus pesadillas y en los peores momentos de su vida. No podía evitar ver las caras de su grupo, sus compañeros y amigos. Aún así las condecoraciones vinieron y también las visitas al psiquiatra para intentar habituarle a la vida de ciudadano. Nadie lo quería en el ejército ya. Él tampoco quería al ejército.

Así pasó un año, evitando las terapias de grupo hasta que le arrastraron para que compartiera su situación. Ni siquiera se molestó en hablar, todos conocían su historia y las malas miradas llegaron pronto. Quizás la única mirada relativamente comprensiva vino de parte de un muchacho. Apenas debía haber vivido un tour y parecía el más cuerdo de esa sala llena de ancianos y locos. Quizás ese joven viniera de la mano de la redención.

O quizás lo que venía con él era más culpa y más historias tristes en su vida.
Jeff Olson
29 años | Armie Hammer | Novocaine
Alistair Kelley
35 años | Alex O'Loughlin | Fenrir
Plot | Realista, drama| 1x1
© RED FOR SS


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I. As long as pain remains.

Mensaje por Novocaine el Vie 19 Feb - 23:31

1. As long as pain remains
Jeff siempre llegaba pronto a la sala donde se reunía con el resto de soldados retirados. Era una costumbre que había ido desarrollando casi sin darse cuenta desde que comenzase a frecuentar el grupo de ayuda del ejército, hacía aproximadamente unos cinco meses. Estar allí, solo, sentado en su silla, siempre conseguía ayudarlo a la hora de organizar sus ideas. En aquel lugar siempre podía comenzar a preparar su discurso con tranquilidad y, por masoquista que pudiera parecer, también a recordar con todo lujo de detalles lo que había sucedido durante su servicio.

No se podía decir que hubiese sacado ningún amigo de allí pero, al menos, se había llegado a sentir comprendido. Incluso afortunado. La mayoría de sus compañeros superaban los setenta años de edad, y cargaban a sus espaldas terribles historias de sacrificio y pérdida. Ninguna era demasiado diferente a la suya propia pero, debía reconocerles al menos, que las de ellos habían estado más prolongadas en el tiempo, con su consiguiente trauma. Él, en el fondo, únicamente había servido durante tres años.

Cuando la habitación se comenzó a llenar de caras conocidas, Jeff se irguió en la silla y esperó pacientemente a que el instructor hiciese acto de presencia. Normalmente, siempre era el último en llegar. El ex-soldado suponía que lo hacía para dejarles algo de tiempo de intimidad y que se conocieran entre ellos, sin embargo, no recordaba haber hablado jamás cara a cara con ninguno de ellos. Era demasiado complicado; demasiado íntimo. Podría desentrañar muchos detalles de sus historias que no sabía si estaba preparado para conocer todavía.

Sin embargo, y por primera vez desde que estaba allí, quien apareció por la puerta el último no fue el instructor, sino un completo desconocido. Estaba claro que era un soldado retirado, todos allí lo eran... Pero aquel no era como el resto. A ojos de Jeff, contaba con una serie de características que lo hacían totalmente diferente: para empezar, no debía llegar siquiera a los cuarenta años. Tenía la expresión un tanto demacrada y alicaída, lo cual le hacía parecer un poco más mayor, pero en comparación con el resto de vejestorios, era todo un polluelo. Aunque no tanto como él, claro.

Lo segundo en lo que se fijó era en que daba la sensación de estar agotado. Como si no hubiese dormido en años o como si directamente, odiase el mundo. Bien era cierto que ninguno de los que estaban allí tenían una situación vital como para tirar cohetes... Pero desde luego, aquel se llevaba la palma y con creces.

Finalmente, y fijándose tal vez un poco más de lo que debería, se dio cuenta de que sus rasgos le eran familiares. Desde luego, no había coincidido con él en campaña... Pero lo había visto antes. ¿Una fotografía? ¿Un acto conjunto de las distintas divisiones? Aquellas conclusiones no acababan de convencerle del todo, pero se tuvo que conformar con ellas cuando el instructor llegó y ocupó su lugar.

Únicamente entonces, fue cuando Jeff dejó de mirar de reojo y descaradamente al nuevo. Esperaba que, después de todo, no se hubiese dado cuenta y sentido incómodo por ello.

Buenos días —. Saludó finalmente el cabecilla del grupo —. Hoy contamos entre nosotros con un nuevo camarada. Él es Alistair Kelley, y compartirá con nosotros los próximos meses—. Acto seguido señaló al hombre, que parecía que se había esforzado por encontrar el asiento más discreto y apartado.

Solo entonces, al escuchar su nombre, Jeff cayó en la cuenta de quién era. Kelley, el desertor. Había oído hablar mucho de él por los pasillos de las bases y los edificios federales. Era todo un mito... En el mal sentido de la palabra. Todo el mundo solía tener un 'cobarde' en la boca cuando hablaba de él. Sin embargo, él mismo era incapaz de pensar en él como tal.

Seguramente, la historia que corría sobre Kelley tuviese un 10% de verdad y un 90% de ficciones de rumor. Sin embargo, el trasfondo de la cuestión, era demasiado semejante a su propia historia. Y creía que, si llegaba a escucharla de verdad... Podría llegar incluso a comprenderla.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Vie 26 Feb - 12:04

1. As long as pain remains
El peor día de su vida. Eso era lo que Alistair pensaba todas las mañanas al levantarse. Que fuera más o menos cierto podía resultar discutible, pero nadie le negaba que sus mañanas eran de las peores. Sobre todo cuando, aún habiendo pasado un año desde que había vuelto a casa, seguía despertándose con el olor a carne quemada, a sangre y los rostros de su escuadrón, que le miraban como si todo fuera su culpa. Tenía suficiente con que en casa le mirasen mal por existir, no necesitaba que ellos también se lo recordasen cada vez que respiraba. No era su deseo el recordar sus caras de aquella manera, sino riendo, como habían estado haciendo antes de que sucediera lo peor. Pero parecía que el universo no estaba de acuerdo con que pudiera pasar una noche sin pesadillas.

Una noche sin recordar. Por tanto, una noche sin sufrir.

Por esa misma razón tenía siempre unas profundas ojeras y un aspecto semejante al de un muerto viviente. Nunca dormía más de dos o tres horas por las noches, siempre sueños agitados que lo dejaban casi más cansado que cuando se iba a la cama. Tan solo había conseguido descansar las noches que se había tomado tantos de los medicamentos juntos que prácticamente le había dado una sobredosis y su cuerpo lo había puesto fuera de combate durante diez horas para desintoxicarse. Y, por supuesto, nadie se había preocupado por él en ese tiempo.

Un año desde que regresó y aún no tenía trabajo. Un año y aún su familia le hacía el vacío. Un año de completo sufrimiento y absoluta soledad. Nadie le trataba como un veterano porque veían en él a un loco drogadicto. Los que no lo reconocían, sencillamente lo ignoraban. Aquellos que conocían su rostro le evitaban y, en caso de tener que hablar con él, lo hacían poniendo mala cara, siempre reticentes.

Un año desde que salió del infierno para entrar en otro aún peor.

Quizás por eso, cuando fue a hablar con su terapeuta el día anterior, no puso demasiadas objeciones ante la idea de ir a terapia grupal. Le habían asegurado por activa y por pasiva que no tendría que participar, podía conformarse con estar las primeras sesiones escuchando y manteniéndose al margen. Nadie le iba a decir nada, nadie le reconocería. O eso le había dicho aquel tipo. Estaba claro que no tenía muy claro cómo funcionaban las cosas entre veteranos en el lugar al que le había mandado pues, cuando entró en aquella sala repleta de caras desconocidas, lo primero que sintió Alistair fue una profunda inseguridad. Se vio así buscando en seguida todas las salidas del lugar por si tenía que escapar, también buscó los lugares más seguros para protegerse de... cualquier cosa que pudiera suceder.

Y no se movió de la puerta, no vio la necesidad de ello. Todo el mundo le estaba ignorando prácticamente, aún estaba a tiempo de darse la vuelta y regresar a su casa. Quizás tirarse en el sofá e intentar descansar un poco más del par de horas escasas que había aguantado esa noche sin una pesadilla. No podía marcharse aún, decidió, caminando lentamente hacia el asiento más cercano a la salida, pero también en una esquina, donde nadie pudiera mirarle directamente sin ser un descarado al sentarse al final.

Buenos días —. Saludó el cabecilla del grupo —. Hoy contamos entre nosotros con un nuevo camarada. Él es Alistair Kelley, y compartirá con nosotros los próximos meses—. Acto seguido señaló Alistair, quien se encogió en el asiento en el que estaba mientras lo que le parecieron miles de pares de ojos se giraron a mirarle. Reconocimiento en sus ojos fue lo que en seguida encontró.

Sin darse cuenta, comenzó a hiperventilar por el pánico, acelerando su respiración, cosa que pronto fue acompañada de una brutal palidez y el hecho de que sus manos comenzaron a moverse nerviosamente mientras se cubría el rostro. No quería ver aquello. Se sentía terriblemente mal de golpe, como si le hubieran dado la vuelta al mundo y por eso tuviera el derecho a marearse aunque siguiera sentado exactamente en el mismo sitio que unos segundos atrás. Se frotó la cara rápidamente, como si quisiera arrancarse el rostro y olvidar quién era. Pero eso no era posible, por lo que se limitó a levantarse y caminar hasta la puerta.

Otra huida más cobarde en su vida. No es como si ya tuvieran mucho más que echarle en cara cuando el ex-soldado estaba prácticamente corriendo hacia el baño. Nada más llegar se encerró en uno de los cubículos y se arrodilló frente a la taza del váter, vomitando lo poco que había desayunado. Se quedó apoyado ahí unos segundos, tratando de normalizar su respiración y a su acelerado corazón:

No quería regresar a aquella sala.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Novocaine el Vie 4 Mar - 20:50

1. As long as pain remains
Jeff observó fijamente al hombre en cuanto el cabecilla lo hubo introducido al grupo. Al principio parecía que iba a hablar pero, en realidad, no tardó más de medio segundo en comenzar a hiperventilar. El silencio se hizo sepulcral en la sala, seguramente porque ninguno de los presentes sabía cómo debía actuar exactamente. Aquel tipo de sutilezas y sentimientos, parecía ser que no eran demasiado compatibles con la educación y los traumas militares. Ni siquiera el jefe supo demasiado bien qué hacer, de modo que no le impidió salir.

Todos se miraron los unos a los otros con confusión una vez se hubieron quedado solos. A los pocos segundos, un intenso cuchicheo se hizo dueño del silencio de la sala y, sin saber por qué, Jeff aprovechó la confusión para levantarse y salir tras el otro. Si le hubieran preguntado, no hubiese sido capaz de decir qué le había impulsado a ello, pero el caso es que ahí estaba: buscando por los pasillos al hombre que acababa de huir de su presencia. A lo mejor se molestaba o incluso intentaba huir (cosa por la cual no la culparía) pero quería hablar con él. Necesitaba saber cómo se sentía... Y cómo había sido de verdad la adornada historia que iba de boca en boca. Tal vez, él mismo pudiera servirle de más apoyo que aquel estúpido grupo de ayuda colectiva.

Al salir al pasillo, escuchó la puerta del baño cerrarse y no dudó en correr en aquella dirección, abriendo la puerta solo para encontrarse al otro de rodillas en el suelo. Había visto cosas ten terribles y asquerosas en su vida, que verlo vomitar no le causó la más mínima impresión. En su lugar, se arrodilló lentamente a su lado intentando no espantarlo y puso una mano en su hombro.

Eh —. Susurró, apretando un poco los dedos sobre su ropa con la intención de infundirle algo de apoyo —. ¿Estás bien? —. Una pregunta bastante estúpida, teniendo en cuenta que era evidente que no. Sin embargo, él mismo era el primero en reconocer que no se le daban demasiado bien aquellas cosas. Se había pasado demasiados meses en el frente como para recordar algunos gestos de lo más humanos. Aquel, era uno de ellos.

Con un suspiro de resignación, se quedó a su lado hasta que al final consiguiera relajarse. En realidad, no estaba haciendo más que seguir su instinto y hacer lo que a él le hubiera gustado que alguien hiciera por su persona en una de aquellas situaciones.

No tienes por qué sentirte mal, ¿sabes? A ninguno en realidad nos gusta venir al grupo de ayuda. Algunos dicen que con el tiempo te acostumbras y consigues abrirte, pero en realidad no sé demasiado bien si es productivo añadir las desgracias de los demás a las tuyas propias. Saber que hay alguien más ahí fuera que ha sufrido lo mismo que tú está bien pero... Hablar de ello siempre es complicado. Muchos soldados no vuelven a pisar este edificio después del primer día —. Hizo una pausa con un nuevo suspiro  le dio una palmadita en la hombro antes de soltarlo del todo —. No eres el único.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Jue 17 Mar - 20:18

1. As long as pain remains
Después de aquel ataque de pánico, Alistair trató de relajarse. Lo motivó un vago intento de levantar la cabeza para despegar la frente de la pegajosa taza del váter. No quería ni pensar en la de bacterias pululando en lo que ahora tenía que ser su cara. Tan solo esperaba no vomitar de nuevo, o lo siguiente que echaría sería puramente sus intestinos. Lo cual no tenía que ser demasiado agradable. Por unos segundos, creyó que iba a poder relajarse; se planteó la posibilidad de normalizar la respiración y asentar el estómago. Al menos hasta que escuchó la puerta del baño abrirse. Su cuerpo entero se tensó entonces, vigilando el sonido aunque sin girarse.

Contó cada paso, tenso al extremo cuando estos se pararon junto a él. Lo odiaba, sobre todo el temblor y el sudor frío que bajaba por su cuello. Estaba aterrorizado, cerca de sufrir un nuevo ataque de pánico, cuando la mano de un hombre se posó en su hombro casi con delicadez. El contacto fue electrizante en aquellos instantes, causando que su corazón se acelerase, bombeando adrenalina hacia cada rincón de su cuerpo por si tenía que huir de ahí. Y, sin embargo, las palabras lo descolocaron. ¿En serio le estaba preguntando si estaba bien? Sintió la risa nacer en la parte baja de su garganta, forzando la salida por sus labios a pesar de que sonó ahogada y rota en el momento de salir.

Levantó la vista hacia el lugar de donde procedía la pregunta, sorprendiéndose al encontrar a un hombre joven. No era el que había comenzado la sesión, ni tampoco era nadie que le sonara de haber conocido antes. ¿Había estado en la sala y visto su huida cobarde? Parecía que sí, porque en seguida le soltó un largo discurso sobre la incomodidad que solían sentir todos los presentes en aquella sala. No dudaba en que fuera a ser algo difícil, tan solo no esperaba que llegara a ese extremo. E, igualmente, en esos momentos su mente no estaba trabajando de la forma usual. Tan solo podía repetirse varias veces que estaba a salvo, en casa, Estados Unidos; nadie iba a intentar matarlo estando ahí. Todo lo que decía el joven quedaba en un segundo plano, oído pero apenas procesado por aquella mente inquieta que seguía buscando una salida.

Le estaba intentando consolar.

A Alistair le costó llegar a esa conclusión, pero para cuando había terminado de hablar, su respiración se había reducido a un ritmo tan solo algo más rápida de lo normal y no estaba tan agitado como cuando entró en el servicio. Al menos hasta que la mano se apartó de su hombro, que el pánico regresó. Aquel contacto amable, el único que había tenido en años, era lo que le había ayudado a mantener los pies en la tierra junto con aquella voz que, a sus oídos, se había antojado cálida. Al menos, lo más cálido de su día a día.

No te vayas. —Pidió, prácticamente lanzándose sobre Jeff para que no se alejase. Antes de que pudiera plantearse si aquello estaba bien o mal, había rodeado los hombros del joven entre sus brazos, estrechándole y apegándole todo lo posible a su cuerpo. La calidez de otro cuerpo humano y la tranquilidad que le transmitía era devastadora. Nada que él pudiera recordar de sus tiempos previos al ejército.— Tan solo... quédate. Por favor.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Novocaine el Lun 21 Mar - 0:18

1. As long as pain remains
Jeff seguía sin saber demasiado bien qué era lo que tenía que hacer en aquel momento. Por lado, sentía el imperioso deber de ayudar al otro hombre pero, por el otro, tenía unas ganas incontrolables de salir corriendo de allí. A lo mejor se había metido donde nadie le había llamado, y por experiencia propia sabía que aquellas situaciones no solían entrañar nada bueno. A lo mejor el desconocido había salido huyendo de aquella habitación por el mero hecho de querer estar solo, y su presencia allí le era incómoda. Sin embargo, en su momento había sentido que hacer aquello era lo correcto, y ahora ya tampoco tenía demasiadas opciones de volver atrás y enmendar su error. Como mucho, le quedaría pedir perdón y poco más.

Estaba por levantarse cuando el otro prácticamente lo arroyó para abrazarle. Jeff, durante unos segundos, no pudo hacer más que quedarse quito, intentando procesar por todos los medios qué era aquello que acababa de pasar. En primer lugar, no estaba acostumbrado a aquel tipo de contacto físico, no desde que volvió de la guerra. En segundo, las relaciones personales no se le daban bien, por lo que le estaba costando asimilar qué estaría pasando por la cabeza del otro para haber hecho eso.

Sin embargo, se las acabó apañando en el último momento para alzar sus brazos y rodear la espalda del otro. La sensación que lo invadió al instante fue extrañamente cálida, y sabía de sobra que no la había sentido en mucho, mucho tiempo. Por un momento, volvió a recordar por qué estaba allí: quería ayudar. Y ayudar parecía ser que, en aquellas circunstancias, implicaba estrechar entre sus brazos a un hombre que había conocido hacía apenas unos minutos.

A pesar de todo, lo hizo. Con el abrazo que ya había ocasionado, aprovechó para acercar un poco más al otro a su cuerpo. No sabía si lo estaba haciendo bien, ni siquiera tenía una sola pista de estar actuando como debería. Sin embargo, cerró los ojos y se dejó llevar por segunda vez por el instinto. En aquel instante, le gritaba que consolase al hombre, de modo que una de sus manos comenzó a pasearse por su espalda, moviendo toda la palma prácticamente desde la nuca hasta la cintura y luego otra vez. Así hasta que sintiera que la respiración del otro se calmaba de una vez por todas. En aquellas circunstancias, ni siquiera quería llegar a imaginar cuánto debería estar sufriendo como para haber caído en una desesperación tan profunda. Le apenaba, y mucho.

Está bien —. Susurró, en un tono calmado—. No me voy a ir a ningún lugar, te lo prometo —. Tampoco quería hacerlo, en realidad. Estar consolando a aquel soldado era como consolarse a sí mismo. Aquello era lo que había necesitado durante mucho tiempo, y ahora que por fin lo tenía, sentía que estaba siendo útil de nuevo, que estaba haciendo algo más que ser un maldito fantasma sin un lugar en el mundo. Por un instante, tuvo la sensación de haber encontrado un nuevo motivo de ser, una nueva razón por la que luchar. Antes, había estado solo, sabiéndose totalmente prescindible para todo el mundo, incluso para su familia. Nadie, desde hacía muchos años, le había pedido que se quedase a su lado, mucho menos se lo habría suplicado.

Y, después de todo por lo que había pasado, había tenido que ser un completo desconocido el que diera un mínimo de sentido a su vida, el que trajera un poco de luz a un camino que no tenía ninguna razón de ser hasta ese mismo momento. Era triste, sí, pero al mismo tiempo maravilloso, y no quería renunciar a ello. Pudiera ser que estuviera cometiendo una maldita locura al pensar que podría ser dependiente de una persona a la que no conocía de nada, pero más locura era dejar pasar de largo algo que había anhelado durante meses.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Dom 27 Mar - 17:34

1. As long as pain remains
A pesar de aquel placaje tan gratuito, parecía que el hombre frente a él no tenía especial interés en apartarse. Mejor para él, pues el interés de que lo hiciera para Alistair era exactamente el mismo. Además, repentinamente había una mano en su espalda, tratando de relajarle. En un principio aquel contacto inesperado había provocado el mismo pánico que el de la mano en su hombro. Sin embargo, poco a poco se fue relajando hasta el punto de notar como su cuerpo se derretía junto al ajeno. Era maravilloso, una gloria el poder relajarse por primera vez en años. Lástima que no pudiera quedarse dormido en aquellos instantes.

Y que se estuvieran abrazando en el cubículo menos higiénico del universo.

A pesar del hedor y de las náuseas que este le producía, se quedó en el suelo, abrazado al desconocido durante un tiempo que bien podrían haber sido años, pues no fue consciente precisamente de lo que sucedía a su alrededor mientras tanto. Tan solo que no quería que se terminase nunca. Se sentía seguro, protegido y querido; tres cosas que desde que había vuelto, eran elementos desconocidos en su vida. Unos elementos que no le importaría en absoluto reinsertar, ahora que se paraba a pensarlo.

Tras esos intensos minutos, se incorporó en el sitio y dejó ir lentamente el cuerpo ajeno, mirándole a los ojos desde que había llegado. Era terriblemente joven, lo cual le hacía horrorizarse internamente. Si estaba ahí era porque había ido a la guerra y había sufrido los mismos males que el resto. Eso era terrible, la gente joven no debería ser tan entusiasta y lanzarse de cabeza a la guerra. Destrozarse las vidas no eran lo mejor que podían hacer, en su opinión. Aunque parecía que el amor por la patria siempre había sido un aliciente importante en aquel país. Se preguntó internamente si el chiquillo lo había hecho por esa razón o tenía algún otro motivo para haber sido militar.

Siento las molestias... —Murmuró claramente arrepentido por lo que había sucedido. Forzó una pequeña sonrisa y le tendió la mano, aún sin encontrar las fuerzas para poder levantarse del suelo.— Alistair... aunque si estabas en esa maldita sala... supongo que ya lo sabrás. Gracias por ayudarme. —Añadió, aunque no le tendió la mano, no tenía ningún deseo en estrechársela. Teniendo en cuenta que acababan de compartir un abrazo, el estrecharle la mano no le parecía que fuera lo más lógico.

Se limpió las manos en el pantalón y se incorporó con cuidado, ignorando el crujido de sus rodillas cuando se puso recto. Solamente entonces tendió la mano al otro hombre, un ofrecimiento para ayudarle a levantarse, pues no le importaba ser su punto de apoyo. No cuando instantes atrás, el chico había sido el ancla que le mantenía en aquel mundo.

Entiendo que no... que puedas no querer pero... quizás, si tienes tiempo y no quieres volver a la reunión... podemos ir a por un café o algo. —Ofreció con timidez, desviando la mirada hacia otro lugar. No estaba intentando ligar, pues aunque veía que aquel hombre era bello y él se consideraba a sí mismo como bisexual, no se sentía capaz de mantener una relación estable con nadie. Tan solo quería seguir sintiendo aquella calidez que le había proporcionado el menor antes.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Novocaine el Mar 12 Abr - 22:58

1. As long as pain remains
Jeff se quedó quieto durante todo el tiempo en el que el otro hombre quiso permanecer abrazándole. Cualquiera en su situación habría podido pensar que aquello era terriblemente incómodo, o que no debería haberlo aceptado como correcto tan a la ligera. Sin embargo, el joven no veía ningún motivo por el cual tuviera que negarle su afecto a alguien que muy evidentemente lo necesitaba, por mucho que este fuera un desconocido o, directamente, un ser odiado por el gran público.

Él siempre había encontrado repulsiva la manera en la que el entorno trataba a los exsoldados con traumas. Por lo general, quienes criticaban eran o bien civiles que no tenían ni puta idea de la guerra o bien militares de alto cargo que ya habían olvidado qué era estar en el campo. Fuera como fuere, para Jeff, ninguno de ellos tenía suficiente criterio ni potestad para hundir todavía más la vida de alguien que ya estaba de por sí jodido.

Suponía que, todo ello, era lo que le había mantenido pegado al cuerpo del otro hombre. Tampoco es que pudiera decir que fuera una sensación desagradable, puesto que él mismo ni siquiera recordaba la última vez en la que se había sentido tan cercano a alguien.

Jeff —. Respondió al instante, intentando mostrar una leve sonrisa en sus labios que pudiera reconfortarle —. No ha sido ninguna molestia, de verdad —. Se apresuró a añadir —. Yo solo estaba aquí y... Bueno, no sé. Pensé que podía hacer algo —. Desvió la mirada durante un momento, nervioso tan solo por unos instantes —. En realidad sí que había escuchado alguna cosa. Pero si te sirve de consuelo, no suelo estar muy pendiente de las noticias y, cuando lo hago, ni la prensa rosa ni el amarillismo son de mi incumbencia así que... Supongo que puedes sentirte protegido.

A pesar de que al final había tratado de bromear, todavía tenía una sensación extraña en el estómago. Que el otro hubiera sido tan sumamente directo con sus palabras, había conseguido inquietarle a la par que entristecerle. ¿De verdad pensaría que todo el mundo le rehuía o directamente le odiaba? Sería demasiado oscuro asumir aquello.

Cuando le tendió su mano, no dudó en tomarla y en salir de una maldita vez de aquel horrible cubículo. Ahora que se ponían en pie y era capaz de analizar con un poco más de atención la situación, se daba cuenta de que tirarse en aquel suelo había sido terriblemente asqueroso. Igualmente, ya estaba hecho, y al menos había servido para algo.

El ofrecimiento por parte del otro le pilló por sorpresa. Jeff pensaba que tal vez quería pirarse de allí y no volver nunca más. Era lo que la mayoría hacían, de modo que no sería demasiado sorprendente. Sin embargo, parecía ser que el otro había decidido darle alguna especie de oportunidad por conocerle, lo cual, no estaba nada mal. No era capaz de recordar la última vez que había hecho un amigo o que simplemente había salido a tomar un café con alguien. Su vida solía reducirse a su triste piso, y el camino que lo separa del grupo de ayuda. De vez en cuando alguna visita de su familia, poco más.

Claro —. Aceptó sin apenas dejar pasar un segundo. Tal vez había sido demasiado efusivo, pero aquello realmente había conseguido despertar en él un mínimo de ilusión —. Hay bares por aquí alrededor, tal vez no sea demasiado pronto como para... ¿Merendar? —. Realmente no tenía ni idea de qué hora de la tarde sería ya, pero esperaba que no hubiera anochecido todavía. Quería tener la oportunidad de conocer un poco mejor a aquel hombre... Y tal vez convencerle de que aquella no tenía el por qué ser la única vez que se vieran en sus vidas.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Dom 22 Mayo - 18:15

1. As long as pain remains
Una sonrisa esperanzada se dibujó pronto en sus labios, feliz de escuchar que el joven parecía dispuesto a ir con él a algún lugar en vez de quedarse a escuchar las historias depresivas de otros ex-soldados. Un hombre que, por una vez, no le odiaba. Extraño, pero más que reconfortante. Puede que pareciera un tanto incómodo, pero si había algo que Alistair había aprendido con su tiempo en el ejército era que las relaciones sociales se volvían burdas con el tiempo. El hombre se volvía más primitivo y menos tolerante con el exterior.

Si la gente fuera del ejército era cruel, los soldados por lo general eran peores. Personas que habían vivido tanto mal, tanto dolor, que no podían más que reírse de sus propias existencias y tomárselas con un sarcasmo impropio. Por lo general, gente que tenía el orgullo roto, el alma destrozada... sentimientos negativos acumulados. Rara vez se había encontrado con un veterano que sonriera de verdad. Ni siquiera en sus tiempos de servicio cuando volvía de vacaciones. Ni siquiera con aquellos amigos que había hecho en el campo. Todos habían estado igual de destrozados y habían compartido la depravación con alegría en el campo de batalla. Chistes racistas, xenófobos, homófobos, sexistas... todo con tal de encontrar una razón para no pegarse un tiro entre ceja y ceja.

Lamentable, en el fondo y en la superficie.

Apartó esos pensamientos de la cabeza tras concluir en que Jeff no parecía precisamente de esos soldados. Más bien se daba el aire que tenían los oficiales: alguien recto, que no había sucumbido en la desgracia del soldado raso. Pero seguramente también tenía sus demonios, aunque no los mostrase directamente.

Nunca es demasiado temprano o tarde para merendar o desayunar. —Repuso, pensando en sus tentempiés a las cuatro de la madrugada, cuando no podía dormir y se cansaba de estar en la cama. Había pasado de estar fuerte a engordar en un espacio de tiempo muy corto. Aunque luego había recuperado figura en cierto sentido con la recomendación del terapeuta. Además, el ejercicio era una de las pocas que ayudaban a enterrar sus demonios más profundos, alejarlos de la superficie y de sus miedos recientes. Una distracción de lo más eficaz para evitar pensar.— Vamos entonces. Vi un sitio que parecía bastante tranquilo cuando caminaba hacia aquí. Tiene unos ventanales muy grandes y cromadospor los que puedes vigilar a tu alrededor sin que te noten desde fueray varias salidas, por lo que pude ver. Un lugar... seguro, supongo.

Un hábito que aún no había conseguido perder: el de buscar el lugar donde no sentirse amenazado. No conocía el lugar personalmente, pero por lo que había visto desde el exterior podía ser un nuevo sitio para su ruta y dar un paso más en la terapia. A pesar de que, técnicamente, eso ya lo estaba haciendo. Había entablado una conversación cordial con un desconocido por primera vez en días. Casi se sentía orgulloso de sí mismo. Casi.

Se acercó al grifo en uno de los lavabos y lo encendió, limpiándose las manos y la cara rápidamente antes de echar un vistazo a su ropa. Se le habían mojado los pantalones a la altura de las rodillas con algo del suelo. Por lo demás, bastante presentable. Decidió ignorar aquello y se giró al otro antes de indicarle que salieran. Ya estaba deseando desaparecer de aquel edificio.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Novocaine el Sáb 9 Jul - 16:10

1. As long as pain remains
El comentario de Alistair con respecto a los cristales no pasó desapercibido para Jeff. A pesar de que sus palabras habían sonado totalmente casuales y naturales, él sabía de sobra cuál era la realidad escondida tras las mismas: quería vigilar a su alrededor. Allí ya no tenían nada que temer. No era como si pudieran pisar una granada y saltar por los aires, ni sufrir una emboscada que acabase en tiroteo.

Se suponía que en Estados Unidos estaban seguros, pero aquellos actos reflejos no eran fáciles de desprender. Se quedaban dentro de la conciencia de una persona para siempre y, como una maldición, la perseguían hasta sus últimos días. Él lo sabía de sobra, pues más de una vez se había descubierto a sí mismo sospechando de coches bomba aparcados a las puertas de un supermercado, para luego ver cómo una madre se montaba con sus tres hijos en el mismo y se alejaba con todos sus fantasmas.

A veces se sentía patético, pero el sentimiento de amenaza constante era real. Más teniendo en cuenta que se pasaba la mayor parte de su tiempo solo, lo que acrecentaba su sensación de vulnerabilidad. Al menos aquel día tenía consigo a alguien que podía compartir todo aquello. Alguien que también miraba con desconfiada a través de los espejos y que quería tener su entorno paranoicamente vigilado. Otro soldado, después de todo.

Seguro —. Repitió con algo de ironía. Seguro era todo, por mucho que su conciencia se empeñara en gritarle lo contrario —. Supongo que eso me hace sentir mejor. Aunque creo que preferiría estar preocupándome por si las tortitas están demasiado blandas o por si no hay suficiente sirope —. Jeff chasqueó la lengua por unos instantes y luego negó con la cabeza —. Creo que vamos a necesitar salir más a la calle para convencernos de que ya no estamos en medio de un fuego abierto.

Una pequeña sonrisa asomó por los labios del hombre, que al final acabó apartándose de donde estaba para comenzar su camino hacia la puerta. De verdad que quería salir de aquel edificio de una vez por todas. Estar en la calle no le iba a hacer sentir mucho mejor, pero al menos podría disfrutar un poco del aire libre antes de volver a confinarse en la cafetería. De vez en cuando echaba de menos dar largos paseos por su distrito sin más preocupaciones en la cabeza aparte de las cosas mundanas de la vida. Ojalá y que en el futuro pudiera conseguir aquel discreto cometido.

Una vez estuvieron fuera del pestilente lavabo, miró de reojo a su acompañante. Jeff debía reconocer que le despertaba cierta curiosidad saber más cosas de él. Al fin y al cabo, nunca había tenido la oportunidad de hablar con otro soldado fuera de las horas de terapia. Tal vez, sin la cansina presencia de los psicólogos, todo era mucho más sencillo.

Y... —. Comenzó, no sabiendo demasiado bien cómo empezar aquella conversación sin parecer que iba a bocajarro contra él —. ¿Cuánto tiempo llevas aquí? —. Estaba claro que no podía ser demasiado. El trauma todavía estaba presente en todas y cada una de sus facciones y expresiones, lo cual indicaba que todavía era demasiado reciente.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Fenrir el Vie 30 Sep - 11:39

1. As long as pain remains
Su hilo de pensamientos, por unos segundos, se perdió en el infinito y se elevó como si de una nube se tratase. En su imaginería, era capaz de ver cada rostro de sus compañeros muertos, cada gesto en la explosión y cada mínimo detalle que debió de notar antes de que todo pasaba. No podía evitar recordar, tratar de recapacitar e incluso hacer que la situación cambiase en su cabeza, salvando a aquellos compañeros que en realidad ahora eran parte del polvo en aquel país subdesarrollado que ellos mismos habían patrocinado unos años atrás.

Perplejo por sus últimas cavilaciones, trató de centrar su mente en las palabras de Jeff, esbozando apenas una corta sonrisa al ver que parecía de acuerdo en ir al lugar que había propuesto. No le hacía especial gracia el pensar que estaba en medio de fuego abierto, de hecho, nada de la guerra le hacía especial gracia. Aunque no era el único que pensaba así, le gustaba imaginarse que al menos era uno de los pocos que conocía el auténtico horror de la guerra. Y le gustaba imaginarse aquello porque así se aseguraba de que, al menos en su mente, pocos conocían aquel dolor que era una auténtica carga en su conciencia. Una carga que te susurraba por las noches todo lo que podrías haber hecho pero nunca hiciste, que te recordaba los rostros sin vida junto a los que habías pasado y, sobre todo, te recordaba tus fracasos.

Ahora estaba frente a un hombre que había vivido un infierno semejante al suyo. Desconocía la medida de su infierno particular, pero cada soldado que regresaba a Estados Unidos era un mundo complejo, o eso le habían dicho. Unos se recuperaban antes, otros después; pero la personalidad quedaba marcada para siempre de forma irremediable.

Suelen estar perfectas. —Aseguró, en lugar de comentar nada sobre el tema de la guerra, era una de las cosas de las que menos le gustaba hablar.

Con pensamientos como aquel, comprendía que le llamasen cobarde. Era cierto que muchas cosas le aterraban, aunque no creía que haber huido del jeep hubiera sido un acto de auténtica cobardía. Había sobrevivido donde otros no, cargaba con esa culpa y eso era todo. No tenían por qué recordarle que debería haber muerto con su equipo, eso era algo que deseaba todas las noches. Un pensamiento que lo consumía y que, en algún momento, se le había antojado como una necesidad. Por suerte o por desgracia, nunca pudo finalizar aquellas pretensiones.

Sin embargo, la pregunta de Jeff le hizo tensarse. Directo al grano, interesado por conocer más sobre su tiempo ahí. Lo último que quería hacer era contestar a aquella pregunta, mas no encontró ninguna respuesta ingeniosa con la que desviar la atención, así que miró a sus propios pies mientras caminaba, rumiando sus palabras antes de dignarse a abrir la boca con cierta desgana.

Un tiempo. ¿Y tú? —Preguntó en seguida, tratando de evitar que siguiera preguntando en pos de aclarar la ambigüedad con la que había respondido a aquella pregunta.

Cuando salieron del edificio, unas nubes oscuras ocultaban el sol, presagiando un diluvio al que no le debían de quedar más que minutos para comenzar a caer. A pesar de que no había traído paraguas, nada le agradaba más que la lluvia; era una de las cosas que en el desierto había visto más bien poco. Agarró a su compañero por la chaqueta y tiró suavemente de él para guiarle hasta la cafetería, deseoso de llegar antes de que se pusiera a llover. Sí, le gustaba el agua; pero terminar con un constipado por ella no se le antojaba como algo necesario.


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Re: I'll rise you like a phoenix

Mensaje por Novocaine el Dom 18 Jun - 20:10

1. As long as pain remains
Jeff era plenamente consciente de que caminaba junto a un perfecto desconocido. Sin embargo, en ocasiones le invadía una inquietante sensación: la de que lo conocía de toda la vida. No sabía nada ni de su pasado ni de sus circunstancias. No tenía ni la más remota idea de cuál era el motivo por el que había sido repatriado. Mucho menos qué era lo que había pasado durante su ejercicio. Algunas cosas sueltas había podido escuchar por ahí, pero francamente, entre saber eso y saber nada no había ninguna diferencia. A él no le importaba demasiado lo que la gente tuviera que decir sobre otra persona. Únicamente uno se conocía lo suficiente bien a sí mismo como para contar la versión más apropiada de su propia historia, de modo que le daría a Alistair el beneficio de la duda hasta que le demostrase que no lo merecía. Esperaba que jamás llegasen a aquel punto porque, francamente, comenzaba a caerle bien.

No se conocían ni desde hacía un par de horas, pero Jeff ya había captado una realidad que le gustaba bastante: Alistair no era como el resto de soldados que acudían al grupo de ayuda. Tal vez las circunstancias de su primer encuentro no habían sido las más acertadas, pero él no iba a permitir que eso empañase lo que parecía ser el principio de una buena amistad. Sus vidas no habían sido fáciles, así que era lógico que sus situaciones tampoco lo fuesen. Ojalá en el futuro pudieran cambiar ese detalle. Sin embargo, por el momento no le iba a quedar más remedio que conformarse con el calor de un café y la dulzura de unas tostadas. Ninguna de las dos cosas repararía su dolor, pero al menos le ayudarían a olvidarlo durante un buen rato. Además, hacía mucho tiempo que no salía a una cafetería con nadie, a pesar de que era la cosa más mundanas del mundo. A los dos les iba a venir bien fingir que eran normales durante un rato.

Jeff no tardó en reparar en la fijación que el otro tenía con tirar de él. Primero para sacarlo del baño, y ahora para guiarlo fuera. No le molestaba en absoluto, pero tenía que reconocer que era bastante raro. ¿Tendría que empezar a preocuparse por el estado mental del otro, o no sería más que una manía normal y corriente? Suponía que no tendría más forma de adivinarlo que la de pasar con él un buen rato. Al exsoldado, por otro lado, tampoco le pasó desapercibida la sequedad con la que Alistair respondió a su pregunta. Era evidente que no quería hablar de aquello, así que simplemente lo dejó pasar y respondió por sí mismo.

Unos meses —. Explicó. Tratando de restarle la máxima importancia —. Y creo que ya va a ser para siempre —. Añadió finalmente. Decirlo en voz alta no era tarea sencilla. Sin embargo, estaba cantado que ya nunca más volvería a pisar zona de guerra. Primero por las secuelas físicas, que seguramente joderían su movilidad para siempre. Y, segundo, por las secuelas mentales. No le gustaba demasiado hablar de ello, aunque tenía que reconocer que exponerlo en voz alta a veces ayudaba a creérselo —. Así que me tendré que acostumbrar a la vida civil —. Finalizó, cuando por fin llegaban a la puerta de la cafetería y él la abría para dejar paso al contrario.


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