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House of the rising sun

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House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Sáb 5 Mar - 19:17

Recuerdo del primer mensaje :

House of the rising Sun.
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El rancho Durran, a las afueras de Austin, Texas, siempre fue uno de los más importantes del estado. Su ganado, durante generaciones, había ganado ferias locales, y su carne de vacuno adquirida por restaurantes de varios tenedores por todo el país. Sin embargo, la dejadez de su anterior dueño, Argilac, había supuesto el inicio de una fase de declive. El estatismo de la dirección, en un mundo competitivo y cambiante, convirtió al anteriormente glorioso rancho en una especie de Bella Durmiente, esperando el momento de ruina. Ascender en la gloria siempre fue más fácil que caer a lo más bajo, y a medida que los beneficios del rancho descendían, también lo hacía el ánimo de Argilac, así como su voluntad. El orgulloso dueño gastaba el dinero que no tenía en alcohol, se volvió violento y sus arrebatos de furia, si bien esporádicos, se volvieron más frecuentes.

Argella, la hija de Argilac, aguantaba esta situación con estoicismo. Tras la pérdida de su madre, el cuidado de su padre y el rancho era todo lo que tenía. Trataba de hacerle ver las posibilidades de recuperación, de una renovación de la maquinaria y las instalaciones, pero era en vano. Argilac dirigía con puño de hierro y oídos sordos.

En aquel rancho trabajaba un muchacho con poco que perder, más allá de su trabajo. El joven Orys Baratheon nunca había conocido a sus padres, y sabía lo duro que era criarse con nada. Era por ello que aguantaba las humillaciones a las que le sometía Argilac, así como alguna eventual golpiza. Pero Orys, si bien no era orgulloso como su jefe, no era un santo. Tras meses de abusos, físicos y psicológicos, dejó el trabajo en un arrebato de furia, pasando a trabajar para un rancho vecino, bajo la dirección de Aegon, un joven algo mayor que él que parecía haber cogido cierto aprecio por el esfuerzo que Orys había llevado a cabo para su principal rival.

Años después, aquel joven que se había marchado hecho una furia, volvió, con el dinero suficiente para comprar el rancho que había llegado a la bancarrota. La humillación y la pérdida de su patrimonio empujaron a Argilac al suicidio. Argella, ahora huérfana, parecía condenada a la pobreza y a una casa de orfandad, pero un abogado, el señor O'Connell le anunció que una serie de fondos habían sido dispuestos para que viviera los siguientes años con comodidad, además de pagarle unos estudios en cualquier universidad del país. Era fácil asumir que, pese a todos los golpes, pese a las continuas borracheras y a su negligencia como padre en los últimos años, Argilac había sabido disponer de su hija antes de su muerte dejando un fondo de ahorros detrás de él, por lo que Argella aceptó aquello.

Ahora, 6 años han pasado, y Argella vuelve a Austin tras una larga ausencia, sin saber que quien en verdad ha procurado esos fondos, ha sido Orys.
Personajes
Orys Baratheon | Henry Cavill | 26 años | Dornish Sun
Argella Durrandon | Emily Rudd | 21 años | Storm Queen





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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Dom 13 Mar - 21:50

3. Sweet Home
Argella Durrandon — 9:00 —  Rancho Durran — Con Orys


No iba a gritar, se lo había prometido a sí misma. Ya había llorado, perdido los papeles y demostrado sus vulnerabilidades. Al menos, esa barrera tenía que prometerse a sí misma que no la iba a cruzar bajo ninguna circunstancia. Aunque Orys se lo puso muy difícil cuando, una vez más, adoptó el rol comprensivo y tranquilizador. Respiró profundamente un par de veces, no quería perder el dominio de ella misma, una vez más.

Sus ojos volvieron  a recorrer el espacio que les rodeaba, esta vez con desesperación, casi con ansiedad. No sabía si era capaz de enfrentar la mirada del dueño del rancho, pero finalmente, lo hizo. No tenía más remedio. Argella podría tener muchas cosas malas, pero ser una cobarde no estaba en la lista. Sus palabras consiguieron que abriese ligeramente los ojos y que ignorase su oferta de ser sustituida en el trabajo.

No sabía si estaba indignada o simplemente sorprendida. Cuando por fin encontró su voz, le pareció demasiado débil y confusa, para lo que ella misma habría considerado.—¿Estás diciendo que lo hiciste por mí?

Su mirada seguía fija en los ojos de su acompañante. No tenía ningún sentido aquello que estaba diciendo. ¿Por qué iba a hacer algo así por ella? Lo había hecho por él mismo, por venganza. No, no pensaba creerse aquello. Solo habían sido amigos, ni siquiera tan buenos amigos. No entendía nada.

Quería preguntarle. Pero a la vez, no quería hacerlo. Le daba miedo que la respuesta hiciese tambalearse todo aquello en lo que había creído durante tanto tiempo. Aunque, por otro lado, no pensaba que nada de lo que pudiese decir fuese creíble o la convenciese de que sus intenciones habían sido positivas. No. Ni su tono dulce y comprensivo, ni sus ojos que la miraban preocupados. Orys Baratheon era muy buen actor, sin duda.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Lun 14 Mar - 0:45

3. Sweet Home
Orys Baratheon — 9:00 —  Rancho Durran — Con Argella


Decir que lo había hecho por ella habría sido mentir y decir la verdad al mismo tiempo. Por supuesto no lo había hecho sólo por ella, pero había sido un elemento de importancia. Sin embargo, en el tiempo que había trabajado allí, Orys había visto el entusiasmo que muchos habían vertido en el rancho, y cómo poco a poco los delirios del dueño conseguían agriar el carácter y las esperanzas de muchos que, casi de la noche a la mañana, quedarían sin trabajo. Personas con las que había convivido, que le habían animado a seguir cuando se hacía difícil. aTambién lo había hecho por ellos.

Por Argella había hecho otras tantas cosas, pero aquellas estarían mejor sin decir.

Dejó el vaso de nuevo en la mesa, así como el sombrero, y se cruzó de brazos. –Sí... y no. No eres la única que ama este rancho, Argella. Muchos de los que trabajaban para tu padre lo iban a perder tanto como él, e incluso yo lo amaba entonces y lo amo ahora.– Notó en ese momento que había ignorado por completo su ofrecimiento para pedir que la sustituyeran, aunque suponía que era cuestión de lo que urgía más para ella en ese momento, y que el odio por lo que estaba haciendo volvería en cuanto aquella explicación fuese dada.–Si no lo hubiese comprado, habría cerrado. Tal vez hoy esto estaría en ruinas, o habría una planta embotelladora, ¿quién sabe?

Y eso Argella debía saberlo. Al fin y al cabo, él compró una propiedad en bancarrota, pero no llevó a Argilac a la misma. Orys estaba seguro de que lo sabía, pero culparle a él era más cómodo. Y estaba dispuesto a aceptarlo, si era lo que ella prefería, una vez había explicado sus motivos.
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Lun 14 Mar - 18:38

3. Sweet Home
Argella Durrandon — 9:00 —  Rancho Durran — Con Orys


Un tambor acelerado se había convertido en la melodía que acompañaba aquella  escena. Unos latidos desbocados que solo anunciaban lo que Argella había temido desde hacía un rato: descontrol. Su respiración errática era el preludio de un ataque de ansiedad que no estaba dispuesta a dejar su acompañante presenciase, culminando con él una mañana marcada por la debilidad y la desnudez de sus emociones.

Pequeñas agujas parecían estar clavándose en su cabeza, como si acompañasen a cada una de sus palabras. Casi sin proponérselo, la mano de la mujer había volado hasta su sien. Una ligera presión que sabía que no iba a mitigar nada, pero que, en cierta manera que esperaba que lo hiciese. Las palabras golpeaban los muros que tan cuidadosamente había elevado. Orys Baratheon parecía haber reducido su fortaleza emocional a un castillo de naipes, que amenazaba con tirar, esgrimiendo la bondad y el altruismo como armas.

¿Quién sabe?—Repitió, de forma mecanizada. Tratando de ganar unos segundos, intentando que su lengua reaccionase de aquel embobamiento. Intentando que su respiración se normalizase. Había muchos contrastes. Muchos blancos y negros que parecían ahora gris. Recuerdos de un Argilac borracho, de una mano que cruzaba la distancia. Recuerdos de un golpe y unas cálidas lágrimas recorriendo sus mejillas. Se puso en pie, con un jadeo. Y sacudiendo la cabeza, trató de echar aquellos recuerdos, que no eran más que un claro acto de traición a la memoria de su padre. Un padre que incluso muerto, había cuidado de ella. En vida no había apreciado su amor lo suficiente y el dudar de este era algo con lo que la mujer no podía vivir. No quería recordar, no quería dudar...

Debo marcharme, tengo otros asuntos que atender.—Balbuceó, repentinamente agobiada. Tenía que salir de allí. Los recuerdos dibujaban escenas horribles. Escenas que parecían ilustrar la historia que su acompañante había empezado a contar.

La estaba manipulando. No, no iba a ceder. Sin esperar respuesta, Argella giró sobre sus talones y cruzó la casa. Intentando desesperádamente escapar de aquel paraíso que en pocos instantes se había convertido en una elaborada trampa para ratones. Y ella había mordido el cebo.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Lun 14 Mar - 21:46

4. Maybe we can talk for more than 5 minutes
Orys Baratheon — 12:00 —  Marble Falls — Con Argella



Había dejado que Argella se marchase. Tras aquello, no había llamado al bufete, ni siquiera había insistido en volver a reunirse con alguno de los abogados. Ignoraba, no obstante, si Argella habría pedido que la trasladasen, pero aquel encuentro no había dejado a Orys sino confuso.

Varios días habían pasado tras aquello, casi dos semanas. En ese tiempo, Orys había decidido volver a su rutina, esperando que Argella hubiese vuelto a su odio. Tras las explicaciones necesarias, no quedaba nada más que añadir por su parte. Y el rancho debía seguir adelante. Centrarse en su trabajo, en el día al día, siempre le ayudaba a no pensar en nada más. Y tal vez los primeros días los demás trabajadores habían notado la insistencia del dueño del rancho en cargar con las tareas más pesadas, pero ni el propio Orys sentía ya la diferencia. El recuerdo de aquella reunión iba y venía, pero los momentos eran pasajeros, y cada noche iba a la cama agotado, pensando en poco más que despertar al día siguiente con el alba.

El mercado quinquenal del pueblo cercano de Marble Falls era una ocasión de cierta relevancia. Normalmente el rancho Durran sólo se veía envuelto con motivo de la feria de ganado, y Orys atendía apenas un par de fines de semana al año. Sin embargo, quedarse en el rancho en el día libre de todo el mundo parecía una perspectiva poco halagüeña. Comprar algo de comida fresca tal vez no fuera mala idea, al fin y al cabo.

Los puestos estaban ya llenos de gente curioseando. Orys caminaba sin un rumbo determinado, entre los grupos de gente que miraban los puestos a uno y otro lado. Su mirada vagaba, si bien no terminaba de posarse en mercancías, pues estaba bastante seguro ya, de que no había acudido a comprar nada. Su estómago rugió, por lo que se puso tras la cola del vendedor de patatas asadas y esperó con paciencia su turno. Entre los asistentes, alguno de los trabajadores también había decidido tomar su día libre en el mercado, y aunque algunos preferían hacer como que no le habían visto, la mayoría se detenía a saludar. Orys, no obstante, les despedía con los labios apretados en una sonrisa. Era su jefe, al fin y al cabo, y no quería generar una situación incómoda para ellos.
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Mar 15 Mar - 11:35

4. MAYBE WE CAN TALK FOR MORE THAN 5 MINUTES
Argella Durrandon — 12:00 — Marble Falls — Con Orys


No había forma de que volviese al rancho Durran. Y no lo había hecho, por supuesto. De hecho, al día siguiente, difícilmente se había arrastrado fuera de la cama. Lo cierto es que había barajado seriamente marcharse; pedir el traslado, empezar de cero en otra ciudad, lejos de todo aquello. Pero su reencuentro con Storm le hacía pensar que el destino quería que ella estuviese allí. No obstante, era difícil confiar en ese destino. Pero fue a trabajar. Y al día siguiente. Se encontró a sí misma trabajando en los papeles del rancho, de forma desapasionada. Como si aquello fuese cualquier propiedad y eso le devolvió parte de su salud mental, perdida aquel día en su encuentro con Orys.

Lyonel le había estado insistiendo para salir alguna noche y, finalmente, la mujer había aceptado. Habían cenado, tomado una copa y Argella se había sentido una mujer normal. Se había divertido. El rancho se quedaba en el despacho y fuera de este, Argella podía vivir, podía ser quien quisiera ser. Y así trascurrieron dos semanas. Dos semanas en las que, poco a poco, se encontró a sí misma recuperando fuerzas. No pensaba en lo que el dueño del rancho le había dicho. No pensaba en su padre. Al menos, no todavía.

Y el día del mercado quinquenal, quizás embriagada por la alegría de aquella pequeña fiesta, la morena se atrevió a ir al pueblo. Tenía una deuda pendiente que aún no había pagado, quizás había tenido demasiado miedo... Pero ya no. Una hora después de ducharse y arreglarse, golpeaba la puerta de una casita modesta y muy mona en las afueras del pueblo, donde, a pesar de todo, ya empezaba a arremolinarse gente. En la puerta, una anciana mujer, que la reconoció de inmediato. Y antes de que Argella pudiese terminar de articular un: «Hola» Unos fuertes brazos, a pesar de la edad, la rodeaban, estrechándola con fuerza.

Susanna, Su para la niña que había sido entonces, había sido su nana desde que la memoria le alcanzase, quizás, desde que había nacido. Más de una vez, la había protegido, no solo de su padre, también de ella misma o del mundo que la rodeaba. El día que Argilac se había suicidado, ella había acudido a sus gritos, ella la había acunado contra su pecho hasta el llanto había remitido, hasta que la respiración se había regularizado. Y Argella nunca la llamó. No había sido capaz. Quizás la culpa o los malos recuerdos le habían impedido levantar el teléfono alguna vez en esos seis años. Un par de cartas, escuetas y frías. Y silencio a sus peticiones de verla.

Y ahora por fin estaba allí. Enfrentándose a esa deuda pendiente. No merecía que la abrazase, ella lo sabía. Una bofetada habría sido más adecuada, pero eso no era algo que Su fuese a hacer. Al contrario, nada más la liberó de su abrazo, la mujer tomó el rostro entre sus manos y la besó en la frente.—No llores, pequeña Argella, no hay nada por lo que llorar.—Le advirtió, antes de que la propia joven fuese consciente de la humedad en sus ojos.

Lo siento.—Susurró. Pero una mano curtida por el tiempo y el trabajo, tapó sus labios. Y no hubo lugar para las disculpas o las lágrimas. No hubo cabida a los malos recuerdos o a los miedos y recriminaciones.

Durante la siguiente hora, la Durrandon le contó todo. Su estancia en el colegio, en la universidad, su nuevo trabajo. Le habló de los amigos que había hecho, de los novios que había tenido. Rieron con los agudos comentarios de la mujer mayor y tomaron café y galletas. Su la regañó por no tener novio y Argella se excusó en estar muy ocupada.

Y antes de que pudiese hacer nada, estaba siendo arrastrada fuera, bajo la excusa de que una fiesta así, era el mejor momento y lugar para que su anciana niñera le presentase a los hombres más guapos y buenos del pueblo. Muy a su pesar, Argella se dejó llevar, riéndose a carcajadas. Sonriendo y saludando a los viejos rostros conocidos, sonrojándose cuando Su le presentaba a algún hombre, casi como si fuese una pieza de ganado a vender.

Pero los regaños de la chica, no muy efusivos, debido a la diversión del momento, cayeron en saco roto. Y mientras recorrían los puestos, Argella se sentía como una niña pequeña otra vez.

Oh, muchacho, mira a quién he traído.—La chica de ojos azules se había separado un momento de la anciana mujer. Se encontraba arrodillada en el suelo, jugando con Calcetines. El perro de un matrimonio del pueblo, que había sufrido su acoso y tirones juguetones de rabo, cuando era más pequeña.—Argella, ven, ¿te acuerdas de...?

Y cuando la chica se levantó, sacudiéndose los vaqueros, la sonrisa que había brillado en su rostro durante toda la mañana, desapareció de golpe.

Vaya... Buenos días, Orys.—Saludó, en un tono tan seco como sorprendido. ¿Por qué tenía que estar allí justo hoy?
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Miér 16 Mar - 19:21

4. Maybe we can talk for more than 5 minutes
Orys Baratheon — 12:00 —  Marble Falls — Con Argella



Tenía la comida en la mano, humeando. Y tuvo suerte de no tirarla al suelo cuando una señora mayor, le agarró del brazo. Orys la conocía, aunque aquello no tenía mérito, pues ella conocía a todo el mundo. Le miró, sin entender lo que ocurría, pero acertando a esbozar una sonrisa, pues pese a todo, sabía lo que le gustaba entrometerse en la vida de los demás, casi siempre para mejorarla, o eso decía ella. Pero para cuando hubo formado aquella expresión, se quedó congelada en su rostro. No había estado evitando a Argella, no activamente, y sin embargo parecía que estaban destinados a cruzarse de una forma u otra.

Tal vez era culpa suya por haber acudido al mercado.

Buenos días, Argella.– tras un breve carraspeo, se irguió y miró a Susanna.–Y buenos días a ti también, por cierto.– aquello le permitió pensar en aquello como algo más normal. Simplemente podría evitar que la conversación fuese tensa si no mencionaba el asunto del otro día. Al fin y al cabo, para él era normal, había sabido mantener la compostura previamente con Argella. Pero sabía que había presionado demasiado, y que aquello no debía ser fácil para ella.

Y por supuesto Susanna no iba a dejar que aquello se quedase en un hola y adiós. Tras unos instantes de silencio, Orys alzó la pequeña bandeja de cartón en la que le habían dado la patata asada con salsa y unos pocos aros de cebolla. –¿Queréis?– dijo, llevándose un aro él mismo a la boca. Aún estaban calientes, así que antes de darse cuenta estuvo arrepintiéndose de su decisión de meterlo entero, abriendo la boca y abanicándosela con la otra mano.–Jod... Lo siento. Lo siento.– reculó, al notar que la expresión de la mujer mayor no era la más divertida por oírle decir palabrotas. –¡Cáspita!– sonrió, esta vez sin tener que forzarlo. Y aprovechando el impulso, miró a Argella a los ojos.–¿Qué tal?– y agitando de nuevo la bandeja, insistió en el ofrecimiento, pero esta vez dirigido más hacia la joven.
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Miér 16 Mar - 19:51

4. MAYBE WE CAN TALK FOR MORE THAN 5 MINUTES
Argella Durrandon — 12:00 — Marble Falls — Con Orys


Mierda. Mierda, mierda y mierda. No se le ocurría un escenario peor para un encuentro tras lo ocurrido dos semanas antes. Argella se sentía entre avergonzada y molesta. Pero, por supuesto, la presencia de Su ahí, dificultaba todo mucho más. Tras ese saludo, la chica se habría dado la vuelta y, probablemente, hubiese abandonado el mercado, el pueblo y se habría refugiado en su apartamento, donde habría esperado encontrar paz. Pero su antigua niñera no consentiría que se marchase así como así. Esa no era la educación que le había dado.

Y ahí estaba Orys, tendiéndoles comida, con una sonrisa dulce y afable, bajo la mirada de la anciana mujer, que había cambiado la absoluta reprobación ante su lenguaje, por la más absoluta devoción en su acto de caballerosidad.—No, gracias.—Se escuchó replicar, en tono frío. Sin embargo, no hubo terminado de decirlo, cuando dos pares de ojos, enmarcados por arrugas, la fulminaron con la mirada.—¿No tengo hambre?—La mirada no pareció perder ni un poco de determinación y, con un resoplido, Argella se encontró extendiendo la mano y cogiendo un aro de cebolla. Sopló suavemente, antes de dar un mordisco.—Muchas gracias.—Prácticamente farfulló. Antes de gesticular un: «¿Contenta?» en dirección a Su, que había vuelto su atención a su otro acompañante.

Argella se limitó a mirar sus zapatos, mientras continuaba comiendo ese aro de cebolla, que ardía como los mil infiernos. Pero no, no se le iba a ocurrir decir una palabrota, ya tenía bastante hostilidad de Su solo con su trato al dueño del rancho Durran.

Dime, Orys, ¿no crees que Argella ha crecido mucho?—La morena alzó la mirada, repentinamente alarmada por el rumbo que estaba tomando la conversación. —Aún me acuerdo cuando de pequeña andaba suspirando por cada rincón cada vez que la hablab...

¡SU!—Cortó la mujer joven, con el rostro ardiendo por la rabia. Sí, era rabia, no vergüenza. A ella no le daban vergüenza esas cosas, ya era una mujer madura y dueña de sí misma.—Eso... ¡Eso no es verdad!

La anciana se rió de forma descarada, ignorando la mirada fulminante de su pupila.—Uy, por supuesto que lo es. Pero este muchacho era demasiado mayor y trabajador, aunque ahora...—Estaba a punto de volver a abrir la boca para replicar, una vez más, pero aquella mujer, parecía estar un paso por delante de ella todo el tiempo.—Creo que debería acompañarnos. A una anciana como yo le hace bien compañía tan joven y llena de vida.

¡No!—De nuevo, la mirada fulminante de la niñera. Y aunque Argella no quería retractarse, simplemente fue incapaz de no hacerlo, no deseando ver a la mujer enfadada o decepcionada con ella.—Seguro que tiene otras cosas que hacer...

Esta vez, su mirada fue a su acompañante masculino. Su intención era convencer, con la mirada, a Orys Baratheon de que, efectivamente, tenía otras cosas que hacer.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Miér 16 Mar - 20:16

4. Maybe we can talk for more than 5 minutes
Orys Baratheon — 12:00 —  Marble Falls — Con Argella


La falta de entusiasmo de Argella por aceptar el ofrecimiento no era difícil de notar, pero no le importó. Sabía que aquello no estaba siendo agradable para ella, y no quería hacerlo peor. Además, parecía que ya estaba recibiendo todo el aleccionamiento necesario de parte de Susanna.

Oh, sí, desde luego... – «toda una mujer» iba a añadir, pero se detuvo antes de enunciarlo, pues sabía que aquella mujer no necesitaba pensar cosas que no estaban allí. Se giró hacia ella, curvando sus labios en una sonrisa cuando dijo aquello. Por un momento, un instante, miró a Argella de soslayo, con una sonrisa bastante divertida. No fue hasta que Argella comenzó a interrumpir a la mujer,que consideró las circunstancias, y lo inapropiado de aquello, por lo que centró su atención en Susanna. Pero la sonrisa no parecía dispuesta a desaparecer.–Vaya, no lo sabía. Nunca me doy cuenta de esas cosas.

Y tras recapacitar unos segundos, añadió.–Pero estoy seguro de que no era para tanto, siempre iba como una piltrafa... – Nunca había pensado en aquello, a decir verdad. Era cierto que se había dado cuenta de algunas miradas de Argella cuando eran pequeños, pero nunca había pasado de ello, y aunque en su momento lo había pensado, tantas cosas habían ocurrido desde entonces que se había difuminado. No lo hubiera tenido en cuenta, y probablemente lo hubiese olvidado, de no ser por la intromisión de aquella mujer.

Oh, me encantaría. La verdad es que estaba muy aburrido en la casa, sin nada que hacer.– comentó, mirando a Susanna, quien parecía entusiasmada por la idea, aunque Orys no sabía exáctamente el motivo. Sin embargo, siempre estaba bien hablar con alguien de algo que no fuera el rancho. No fue hasta que su mirada fue a parar en Argella que se dio cuenta de que, a lo mejor, no era bienvenido en aquel pequeño grupo.–Aunque no sé si debería, estoy seguro de que tenéis mucho acerca de lo que poneros al día, y no quiero interrumpir, de verdad.– hizo una pequeña mueca, dirigida a Argella, a modo de disculpa silenciosa.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Miér 16 Mar - 21:18

4. MAYBE WE CAN TALK FOR MORE THAN 5 MINUTES
Argella Durrandon — 12:00 — Marble Falls — Con Orys


Se quería morir. La situación parecía arrancada de una de sus peores pesadillas. Ahí estaba, escuchando cómo su niñera le contaba al nuevo dueño del rancho de su padre, como en su más tierna adolescencia había estado enamorada de él. Enamorada era una palabra muy fuerte... pillada, pillada por él. Al menos, Orys tuvo la deferencia de no mirarla, mientras se ponía de todos los colores. Ni se acordaba de aquello hasta que Su lo había mencionado. Habían pasado muchas cosas y ninguna de ellas fomentaba esa clase de recuerdos.

Tonterías, estoy segura de que Argella deseará que se una a nosotras...

Quería replicar. Quería hacerlo. Tenia la respuesta en la punta de la lengua. Pero Su no iba a ceder y ella ya había tenido demasiados arranques de comportamiento extraño en presencia del señor Baratheon. Así que, casi con un gruñido, se encogió de hombros y se limitó a andar, sin separarse mucho de la mujer anciana, porque la retenía por el brazo, al igual que lo hacía con su acompañante.

¿Qué tal va el rancho?—Y entonces, otro tema tabú en la mesa. Argella no sabía si prefería este o el anterior.—Me alegré tanto cuando oí que lo habías comprado tú, muchacho... Estaba segura de que lo cuidarías bien, eras muy trabajador. Aunque... bueno, aunque el señor no lo supiese apreciar. ¿No crees, Argella?

Tenía los labios tan apretados que le dolían. Sin duda, habría sido mejor seguir hablando de su infancia enamoradiza en lugar de este tema. ¿Por qué nadie entendía su punto?

Discrepo.—Murmuró, antes de recibir un pellizco.—¿Qué?—Exclamó, molesta. La estaban regañando como si fuese una niña pequeña, cuando ya era una adulta que comprendía perfectamente la situación. Una situación que, además, no le gustaba nada.—Quizás el rancho debería pertenecer a un Durrandon, no sé, se llama rancho Durran.

Su réplica había sido tan infantil, como Su había dado a entender que era. Sin embargo, no sabía cómo responder a su niñera sin enfadarla. Podía confrontar al dueño del rancho, pero no a esa mujer, que había sido casi como una madre para ella. Y en esta situación, jugaba claramente en desventaja. Una vez más.

Pero, cariño, tú eras una niña... No podías comprar el rancho.

De nuevo, quería gritar. Ya no era una niña, era una adulta, ahora podía ocuparse del que había sido el negocio de su padre, perfectamente. Sin embargo, se conformó con fulminar a su otro acompañante con la mirada.—Entonces, qué oportuna la aparición del señor Baratheon, ¿no es cierto?
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Miér 16 Mar - 23:24

4. Maybe we can talk for more than 5 minutes
Orys Baratheon — 12:00 —  Marble Falls — Con Argella


Orys tragó saliva. El tema del rancho no era uno que ninguno de los otros dos quisiera oír. Sin embargo, no quería ser descortés, así que decidió centrar su atención en Susanna en lugar de Argella. La mujer tenía una voz amable, y era difícil de ignorar, al fin y al cabo le tenía agarrado por el brazo.

Oh, el rancho va bien. Mucho trabajo, pero así me gusta.– le dedicó una sonrisa, algo incómoda cuando mencionó que se alegraba porque lo hubiera comprado él. No estaba acostumbrado a los elogios, y en aquel momento era doblemente incómodo. Sin embargo, su expresión se torció cuando mencionó a Argilac. Abrió los labios ligeramente, por un momento pensando en detenerla. –Bueno...– llegó a decir, pero la pregunta a Argella vino casi como una salvación. Al menos no tendría que añadir nada.

Apretó los labios, tratando de no ahondar en el tema, de no buscar una justificación para sus actos, que ya había explicado hacía dos semanas. Parecía, al fin y al cabo, que tras ese encuentro, y el tiempo transcurrido, Argella seguía culpándole por lo ocurrido. Supuso que era bueno saberlo entonces. Orys no quería ser el villano de la historia de Argella, sabía que no lo era en la historia del rancho. De verdad consideraba que lo había salvado. Y aunque comprendía que aquello era algo que Argella no iba a ver, no por ello escuchar aquellas acusaciones veladas se hacía más fácil. Cerró los ojos, recordándose que se había prometido que lo soportaría.

Aparecí cuando el rancho cayó en bancarrota.– dijo, y trató de que su voz sonase lo más calmada posible, casi desapasionada.–Tampoco es como si antes fuese bien recibido, supongo... Siempre...– carraspeó. Ya se había explicado, no tenía porqué hacerlo más. No era tampoco una conversación que quisiera tener delante de Susanna.–Supongo que tuve suerte.– dijo, paseando su mirada por los puestos cercanos, tratando de restar importancia a todo aquello.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Miér 16 Mar - 23:44

4. MAYBE WE CAN TALK FOR MORE THAN 5 MINUTES
Argella Durrandon — 12:00 — Marble Falls — Con Orys


Normalmente, Orys no entraba al trapo. Y por normalmente, se entendía que nunca lo había hecho. Argella solía jugar en posición de ataque y el dueño del rancho, se limitaba a su rol pasivo y amable, que parecía pretender ascenderle al título de santo. Sin embargo, por primera vez, había respondido al ataque nada discreto de Argella e, ignorando a su antigua niñera, los ojos azules de la mujer se posaron en él.

No hacía falta ser un genio para notar que el tema era incómodo. Parecía que repentinamente, había decidido que cambiar de tema era lo mejor. Y aquello hizo que su curiosidad se despertase con la fiereza de un león. Se detuvo, sin despegar sus ojos de su acompañante masculino. Le dio igual frenar a Su en el proceso.

¿A qué te refieres?—Increpó. No podía evitar pensar que había un mensaje entre líneas que se le estaba escapando. Y eso le molestaba. Le molestaba mucho.—¿Cómo que antes no eras bien recibido? ¿De qué estás hablando?

Argella...—Su apretó suavemente su brazo, en una contenida advertencia. ¿Ella también sabía a qué se refería? ¿Qué se estaba perdiendo?

En un movimiento firme, pero no brusco, se liberó del agarre, alternando ahora la mirada entre ambos. Empezaba a pensar que había un secreto que nadie parecía dispuesto a contarle. Apretó los labios, molesta. ¿Sobre qué trataba? ¿Por qué ella no se podía enterar?

Te he preguntado, Orys, ¿a qué te refieres con que no eras bien recibido antes? ¿Tuviste algún problema con mi padre?

La joven no recordaba el motivo por el cuál Orys había dejado de trabajar en el rancho de su padre. Había sobreentendido que había sido en malos términos y los eventos posteriores, solo se lo habían confirmado.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Jue 17 Mar - 0:14

4. Maybe we can talk for more than 5 minutes
Orys Baratheon — 12:00 —  Marble Falls — Con Argella


Su boca se había secado, por mucho que tratase de tragar saliva, sólo se le había formado un nudo doloroso en la garganta. Hubiera esperado que el tema pasase de largo, pero aquella conversación estaba resultando ser un accidente tras otro. Tal vez, después de todo, tenía que haberse quedado en casa. Había ciertas conversaciones que no convenía que tuvieran, por mucho que intentase aparentar que por el bien de Argella, también por el suyo propio.

Se habían detenido, y la pequeña formación de tres que habían formado se vio rota. La mirada inquisitiva de Argella no le hizo más que agachar la cabeza un instante, antes de fijarse en Susanne y dirigirle una pequeña mueca.

No fue nada. No debía haber dicho eso...– murmuró, su voz saliendo apresurada de sus labios, como si fuera a ayudar a la credibilidad de sus palabras. Evidentemente aquella conversación estaba siendo tensa e inapropiada para los tres: incluso Susanna parecía no estar contenta, más allá de los reproches o las palabras usadas. Era hora de terminar con ello antes de que fuese a más.–Debería volver, adelantar algo del papeleo de mañana. Ha sido un placer verte otra vez, Susanna– y sin dar tiempo a que mediasen palabra, con movimientos algo acelerados y casi inquietos, dio dos besos a la anciana, volviendo su mirada luego a Argella.–Siento haber interrumpido vuestro reencuentro.

Para ella, por supuesto, no hubo dos besos. En su lugar se despidió con la mano, antes de girar sobre sus talones para marcharse en la dirección opuesta, incluso aún cuando no era ésta la dirección en la que se encontraba su coche. Daría un pequeño rodeo, no le importaba. En ese momento sólo tenía que alejarse de aquel tema. Un asunto que, si bien había aprendido a tratar con más normalidad durante los años, no quería traer ante alguien que, claramente, estaba mejor sin saber la verdad. Tiró la bandeja, aún llena de comida, en la papelera más cercana, y siguió su camino, sin detenerse siquiera a saludar a algunos de los trabajadores que se cruzó.

¿En qué momento pensó que aquello era una buena idea?

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Jue 17 Mar - 1:05

5. We all have stories we'll never tell
Argella Durrandon — 17:00 — Rancho Durran — Con Orys


No mentiría diciendo que había intentado evitar la confrontación que estaba a punto de hacer al dueño del rancho Durran. Desde que pronunciase las palabras y huyese, prácticamente del lugar, Argella solo tenía una cosa en mente: quería saber la verdad. Que Sue la reprendiese, que tratase de evitar que abordase el tema y que el propio Orys pareciese nada dispuesto a hablar de ello, solo había acrecentado esa insana curiosidad. No entendía qué había detrás, pero sin duda, nada bueno. Su antigua niñera le había asegurado que ella no sabía con certeza qué era, sin embargo, la joven leía en sus ojos que sabía mucho más de lo que quería contar.

Sin embargo, no quería afrontar el enfado de la mujer. Así que había fingido que disfrutaba de los puestos, que comía y se reía, cuando en realidad su mente trabaja en qué agravio podía haber hecho Orys Baratheon a su padre para que nadie quisiese hablar de ello, para que le echase del rancho. Así que cuando la tarde había caído y su acompañante había dado muestras de estar cansada, la había guiado a casa y poco después, su coche estaba recorriendo la carretera que llevaba al rancho.

El dueño, había parecido muy afectado por la conversación. Y sintió cierto regodeo al pensar que quizás, por fin, la culpa por sus actos se estaría abriendo paso. Sin embargo, había tenido horas para recomponerse y no esperaba encontrárselo en el mismo estado de vulnerabilidad en el que se había marchado. No obstante, ahora no tendría dónde huir y Argella Durrandon podía ser muy cabezota.

Los trabajadores no estaban en el rancho, probablemente siguiesen disfrutando del día de fiesta, y si alguien se percató de la visita, no dio muestra de ello. Aunque Argella siempre había presumido de una educación excelente, la impaciencia le ganó la mano. Y en cuanto la ama de llaves abrió la puerta, no dio tiempo a que informase de su visita o farfullase alguna excusa. Cruzó la entrada y el salón y se plantó en el despacho de Orys, ignorando los gritos de la mujer.

Buenas tardes, Orys. Ahora sí me vas a contar qué demonios sucedió para que no fueses... bien recibido en el rancho Durran, incluso antes de lo de mi padre. ¿Qué hiciste?—No esperó a que él se sorprendiese, la saludase o dijese cualquier otra tontería. Sus ojos azules brillaban y Argella se sentía con la misma fuerza que una tormenta.

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Última edición por Storm Queen el Dom 11 Sep - 22:38, editado 1 vez


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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Jue 17 Mar - 13:44

5. We all have stories we'll never tell
Orys Baratheon — 17:00 — Rancho Durran — Con Argella


De vuelta en el rancho, al menos todo seguía como lo había dejado al marcharse. El día libre de los trabajadores, y uno en el que podría limitarse a leer algo que le ayudase a calmarse. Sólo su perro, un pastor alemán al que había llamado Dracón, le haría compañía. Y lo prefería así. El último cruce con Argella había sido malo, pero esta vez para él. Ya lo había notado antes, pero aquello simplemente le había demostrado que era mejor no verse, para ambos. Había demasiadas cosas que Argella no sabía, y que no debería saber, demasiadas cosas que Orys no quería sacar a relucir, y que había considerado enterradas en el pasado.

Pero de una forma que no hubiera creído posible, aquellos recuerdos habían vuelto a la superficie. Por supuesto nunca lo había olvidado, aún tenía alguna pequeña marca en el pecho donde en algún punto se había llegado a abrir la piel, en la espalda de alguna piedra que se le había clavado cuando caía al suelo. Era imposible no olvidarlo, pero tras tanto tiempo era fácil vivir con la vista puesta al frente y no hacia atrás. Y sabía que con Argella, de no haberse ido él de la lengua, también lo habría sido. Pero, para su desgracia, no había vuelta atrás. Y dudaba que la testaruda fuera a olvidarlo o dejarlo pasar.

Pero con suerte, aquel día podría descansar, sacar su mente de todas aquellas ideas. Tras jugar un rato con Dracón y dar una vuelta con él por los alrededores, se metió en el despacho, pasando a leer algunas páginas de la novela que llevaba dejando de lado meses. La butaca era bastante cómoda, y lejos de su escritorio era fácil olvidar los papeleos que había utilizado como excusa para marcharse. La lectura esta vez sí era interesante, y el estilo del autor hacía que fuera fácil olvidarse del mundo que le rodeaba.

Sin embargo, esto no duró. La realidad golpeó pronto cuando escuchó unos pasos dirigiéndose hacia donde estaba. Tenía que haberlo supuesto. Alzó la mirada del libro, doblando la página y dejándolo a un lado. Cerró los ojos, tratando de ignorar el tono acusatorio de Argella.–Argella, por favor, déjalo estar. No quiero hablar de ello, y no es algo que necesites saber.– su voz parecía algo arrastrada. No había encontrado el mecanismo para esbozar una sonrisa, o tratar de parecer tranquilizador, quitando importancia a la información que le pedía. En su lugar, tan pronto como el mundo que ilustraba la novela en su mente había desaparecido, había sido sustituido por un recordatorio de lo que había fallado en todo aquello.–Por favor, confía en mi.– ¿Y cómo iba a confiar en él? No era nadie, sólo el hombre a quien culpar de la muerte de su padre, quien le había arrebatado el rancho. Se dejó caer en el respaldo, y dio otro pequeño trago a la copa de vino que se había servido para acompañar la lectura.
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Jue 17 Mar - 14:17

5. We all have stories we'll never tell
Argella Durrandon — 17:00 — Rancho Durran — Con Orys


¿Que lo dejase estar? ¿Que confiase en él? El dueño del rancho Durran parecía el colmo de la tranquilidad, sentado en su despacho, con su libro, su copa de vino y el perro tirado a los pies. El precioso animal alzó la cabeza ante su entrada, que no destacaba precisamente por la tranquilidad o las formas, pero si tenía intención de morderla, no hizo el ademán. Quizás no la consideraba una amenaza... gran error, no obstante.

Tenía los labios apretados y se obligó a buscar palabras más allá de un alarido. ¿Con qué derecho se creía capaz de decidir que tenía que saber y qué no? De nuevo, parecía dar a entender que lo estaba haciendo por ella, cuando la mujer tenía perfectamente claro, que era por él mismo. Crispó los puños a ambos lados de su cuerpo y tomó una rápida inspiración antes de confrontar de nuevo su mirada.

No tienes la capacidad de decidir qué necesito saber y qué no. Exijo que me digas qué estás ocultando. ¡Dímelo!

Su voz templó ligeramente y la mujer bajó la mirada un instante. Tenía que recuperar la compostura. No hacía falta que levantase la voz, solo estaban ellos dos... y bueno, el perro. Pero, ¿por qué le tenían que ocultar cosas? Que Orys Baratheon ocultase lo que había impulsado el odio de Argilac, podía llegar a entenderlo. No parecía necesitar más excusas para que su hija le odiase. Pero que Su se hubiese escudado en un desconocimiento que ella sabía que no era real...

¿Qué podía ser tan horrible? ¿Por qué nadie quería decírselo?

Es muy difícil que tenga una peor opinión de ti, después de que me lo digas.—Terminó replicando, con saña. Estaba molesta, enfadada. Y quería saber.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Jue 17 Mar - 22:14

Dornish sun escribió:
5. We all have stories we'll never tell
Orys Baratheon — 17:00 — Rancho Durran — Con Argella


Cerró los ojos, inspirando hondo. No debía decirlo, se recordaba. Por mucha que fuera la curiosidad de Argella, era una caja de Pandora que prefería no abrir. Probablemente ella le odiase aún más por ello, pero era mejor así. Ciertas cosas debían quedarse en el pasado, y los recuerdos que Argella pudiera tener de su padre debían quedar como estaban. Al fin y al cabo, ya había hecho mal suficiente en vida como para darle la capacidad de afectarles tras tantos años de su muerte. Le dolía, por supuesto, que idolatrasen a quien le había tratado así, pero era su padre, ¿cómo no iba a hacerlo? Él mismo no había tenido aquella oportunidad, alguien a quien acudir cuando se encontrase en problemas. No, al menos, hasta que fue mayor y conoció a Aegon, pero esa era otra historia.

Negó con la cabeza antes de abrir de nuevo los ojos, clavando la mirada en Argella. Tenía que ser firme en su negación, o de lo contrario no dejaría de insistir.–Lo sé, tu opinión de mi fue marcada hace tiempo... Por eso– apretó los labios para contener lo que quería decir, que no era la opinión de Argella acerca de él lo que le preocupaba. En su lugar, se levantó y empezó a dar pequeños pasos en círculos, mirando a Argella alternativamente. Finalmente se detuvo.–Por eso no creo que merezca la pena que lo diga.

Aquello, al fin y al cabo, no era del todo falso.

Apretó un puño detrás de su espalda, tratando de liberar la tensión fuera de la vista de Argella. No merecía la pena, se decía. Sólo tenía que insistir y aquel desliz se olvidaría, y todo volvería a la normalidad. En tanto en cuanto aquella situación se podía considerar normal, claro estaba.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Jue 17 Mar - 22:38

5. We all have stories we'll never tell
Argella Durrandon — 17:00 — Rancho Durran — Con Orys


No pensaba decírselo. Su voz, sus gestos, la determinación que parecía irradiar, solo le gritaba aquello que ya estaba viendo: ni una palabra saldría de su boca respecto a aquel tema. Si era por no decírselo a ella o por no añadir culpabilidad a su conciencia, era algo que desconocía y le daba igual. Podría atormentarse con el mismo fuego del infierno. Se lo merecía. Todo era su culpa, todo. Y solo quería saber... Lo necesitaba. Porque, en el fondo, Argella no entendía nada.

¡Maldita sea!—Antes de que pudiese contenerse, antes de que pudiese siquiera saber que estaba haciendo, su mano golpeó la mesa del despacho. Con toda su fuerza y su rabia. Y tras ese golpe, fue otro. En sus ojos ardían lágrimas de pura rabia.—¡Te exijo que me digas qué pasó! ¡Estás hablando de mi padre, joder! ¿¡Qué pasó para que te echase del rancho!?

Necesitaba saberlo. Saber que no estaba equivocada. Que su padre tenía razón. Orys Baratheon era el malo en aquella historia. Argilac no podía... no podía ser. Él había cuidado de ella, ¿no? Se había preocupado de darle un futuro incluso cuando él no iba a continuar. No sabía de dónde había sacado el dinero, pero ahí había estado y abundante. Más que suficiente. La culpa... la culpa era de Orys. De Orys y de ella misma. Por haber dudado de él, por no haber sido una buena hija. Por no haber sido suficiente para retenerle en aquel mundo...

Necesitaba escuchar esa verdad de los labios de su acompañante. Necesitaba que le dijese qué fue lo que hizo. Porque no podía permitirse dudar más. No podría soportarlo.

Dímelo, por Dios...—Su mano ardía. Arder no, palpitaba. Sentía un dolor horrible y sin embargo, se negó a dar ninguna muestra de ello. Dejó que colgase de forma muerta en su costado y volvió a enfrentar su mirada. Quería acabar ya con toda aquella estupidez.
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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Vie 18 Mar - 17:21

5. We all have stories we'll never tell
Orys Baratheon — 17:00 — Rancho Durran — Con Argella


Tenía el puño tan apretado que podía notar sus uñas tratando de clavarse en su piel. Argella no iba a aceptar un no por respuesta, y aunque era fácil para Orys rendirse y revelar la verdad, no iba a dejar que se escurriera entre sus labios de una forma intencionada. La caja en la que había encerrado aquellos recuerdos parecía agitarse, amenazando con romperse y abrirse. Y sabía que, una vez lo hiciese, no iba a haber vuelta atrás, y aunque Orys con los años había tratado de controlarse de forma casi continua, y Aegon le había enseñado mucho en lo referente a tener paciencia, sabía algo acerca de sus debilidades. Y sabía que si iba a decir aquello, no debía hacerlo en una explosión.

Pero tampoco quería decirlo de ninguna forma.

El golpe en la mesa le hizo clavar los ojos en Argella. Y en ese momento se dio cuenta de que ninguno de los dos iba a ceder. Y, para su pesar, dio un paso hacia ella, y, de nuevo, se rindió ante un Durrandon.

¿De verdad quieres saber?– Que se lo dijera, parecía exigir. Orys no quería que sus palabras salieran con enfado de sus labios, al fin y al cabo sabía que ella no sabía lo que estaba pidiendo, se lo había estado recordando constantemente a sí mismo. Pero no pudo evitar cierto tono malhumorado en sus primeras palabras. Y algo le decía que no controlaba mucho más. Dracón se incorporó, caminando hacia él, pero Orys estaba centrado en Argella como para notarlo.–No fui bien recibido porque conseguí escapar de tu padre. De las palizas que me daba por las noches cuando bebía de más y pensaba que había destrozado algo.– inspiró, pero notó que aquello no le estaba tranquilizando lo más mínimo. Cuando volvió a abrir los labios, su voz salió algo más elevada.–No quería verme, porque no quería ver que ya no me podía controlar. Porque ya no podía llenarme el cuerpo de moratones, o lanzarme contra el suelo.– las imágenes se iban formando en su cabeza, imágenes que había tratado de dejar encerradas, aunque sin olvidar. Para cuando se quiso dar cuenta, había dado un par de pasos más hacia Argella.–No soportaba verme, porque de él no me quedaban más que cicatrices. ¿Quieres verlas?– y, sin esperar respuesta, se levantó la camisa, lo justo para enseñar la más grande que le quedaba de aquellos días, si bien no la única. En el abdomen, donde aún quedaban las marcas de una sutura hecha de forma bastante chapucera por Susanna, a quien había insistido que no le llevara al hospital. Unos diez centímetros de recuerdo. –¿Quieres saber más?Y en aquel momento, con la respiración entrecortada, se dio cuenta de que su voz, si bien no se había elevado a un grito, sí estaba fuera de su control. Acelerada, con tintes de rabia... Finalmente había roto aquella caja, y ahora veía lo que no debía haber hecho. Se soltó la camisa, devolviéndola a su posición, y giró sobre sus talones, arrastrando los pies hacia su butaca.–Necesito estar a solas– murmuró, mirándola de medio lado, antes de dejarse caer sobre el asiento.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Vie 18 Mar - 18:14

5. We all have stories we'll never tell
Argella Durrandon — 17:00 — Rancho Durran — Con Orys


Cuando Orys empezó a hablar, la satisfacción, así como la sensación de triunfo, apenas duró un instante. Las palabras, que salían de sus labios, estaban cargadas de dolor, de odio. Y en el horror que la chica sentía con cada una, la comprensión llegaba. No era capaz de decir nada, ni una palabra. La visión era horrible, las palabras, duras y ciertas. Y cuando Argella empezó a comprender los sentimientos de su acompañante, empezó a entender lo injusta que ella misma había sido. El paso que el dueño del rancho había dado en su dirección, ella lo retrocedió. Se sentía incapaz de encarar. Pero no mirarle a la cara, habría sido un insulto aún peor.

Y con las palabras de Orys, llegaron recuerdos. Un Argilac bebido, borracho, abusivo. Los gritos, las manos. Una bofetada, un empujón. Y con horror, la joven entendió, que aquello eran recuerdos. Pero, ¿por qué? Era incapaz de entender cómo podía haber olvidado todo aquello. La forma en la que su padre trataba a los empleados. La forma en la que su padre la trataba a ella. El Orys que estaba ante ella, no era ya el hombre formado, que parecía no temer a nada, un hombre que podría enfrentarse a cualquier adversidad. El Orys que ahora veía era el joven, unos años mayor que era, joven, risueño... indefenso.

El perro se movió y Argella retrocedió otro paso, sin ser capaz de soportar todo aquello. Sus recuerdos y los de su acompañante. La culpabilidad que recorría cada parte de su ser. Un sentimiento tan familiar y sin embargo, tan extraño. Nunca habría imaginado sentirse así hacia quien consideraba el causante de todos sus males. ¿Cómo podía haber estado tan equivocada? Notaba las lágrimas acumularse en sus ojos, pero no iba a llorar. ¿Cómo iba a llorar? Habiendo él aguantado todo aquello sin decir nada... No tenía ningún derecho.

Yo... L-lo siento...—No esperó a que se lo repitiese. No tardó en darse la vuelta y prácticamente huir de allí. Antes de darse cuenta estaba corriendo, rumbo a su coche. Cuando se montó y se aferró al volante, ignorando el dolor palpitante de su mano, lo ignoró de nuevo y dejó que, finalmente, las lágrimas cayesen sin ningún tipo de control. ¿Qué había estado haciendo todo este tiempo?

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Vie 18 Mar - 20:30

6. I'm so sorry
Orys Baratheon — 17:00 — Bufete — Con Argella


Los últimos días habían sido extraños. Casi tan pronto como Orys había contado su historia a Argella, se había arrepentido de haber abierto la boca. En cuanto su propio dolor, fruto del recuerdo, se hubo convertido en poco más que un aguijonazo, la culpa había tomado su lugar. Tenía que haber soportado, sin decir nada. Al fin y al cabo, no merecía la pena manchar el recuerdo que Argella tuviera de su padre. Bien hubiera podido mentirle, decir cualquier excusa que le permitiera a ella seguir, a su pesar, pensando bien de su padre.

Sí, Argilac no merecía tal favor, pero él estaba muerto, y detrás había dejado a una hija que poco le había parecido importar. No, ella no merecía torturarse por el recuerdo de lo que su padre hubiera hecho. Y Orys sabía que, una vez había dicho esas palabras, no las iba a poder echar atrás. Pero al menos podría disculpar la rabia con la cual las había enunciado, si bien otro tipo de disculpas no valdrían. Esperó unos días, no obstante. Aguantó las preguntas del ama de llaves, quien parecía notarle de un humor extraño. Trató de ocultar su estado de ánimo bajo horas de trabajo, y por unas horas, pareció surtir efecto. Pero cuando llegaba el momento de ir a dormir, los pensamientos volvían. La idea de haber quitado a alguien una oportunidad de vivir en paz.

Esperó dos días desde la conversación, pues no sabía qué hacer. Pero a la tarde del miércoles decidió que era hora de dejar de lamerse sus propias heridas. No había hecho bien, y no sabía a ciencia cierta si lo que iba a hacer a continuación era algo que fuera a mejorar la situación, pero era algo que debía decir.

Condujo al sitio donde sabía que podría encontrar a Argella: su oficina. Sólo esperaba que hubiera ido a trabajar ese día. Tras aparcar el coche delante de la puerta del bufete, esperó. Eran casi las 5, cuando supuestamente la oficina cerraba, y vio salir a algunas personas del edificio. No sabía si estaba haciendo una tontería, si debía simplemente dejarla, no empeorar la situación recordándole lo ocurrido con su presencia. Estaba siendo egoísta, y lo sabía, pero necesitaba decir aquellas disculpas. Con suerte, servirían para algo. Así que aunque Argella fuera a quedarse hasta tarde arreglando papeles sobre cualquier caso, trabajando horas extra, Orys esperaría, apoyado contra el capó de su coche, a poder decir lo que quería.

Tenía el rostro marcado por las ojeras. Sólo esperaba que el de Argella no estuviera igual.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Sáb 19 Mar - 14:38

6. I'm so sorry
Argella Durrandon — 17:00 — Bufete — Con Orys


Dormir había sido una tarea imposible. Esa noche había llegado a casa y se había tomado dos analgésicos, tratando de mitigar el dolor de la mano, no obstante, cada vez que cerraba los ojos, un torrente de desagradables escenas desfilaban en la negrura. Muchos eran recuerdos, recuerdos de un Argilac abusivo, temperamental, agresivo y peligroso. Recordaba más de una bofetada, los gritos, el olor al alcohol. Otros no eran recuerdos, pero bien podrían serlo. Un Orys mucho más joven, de sonrisa amable y con el que disfrutaba pasando las tardes, siendo brutalmente golpeado por su padre, hasta el punto de convertirlo en un cuerpo casi inerte.

Se había despertado en más de una ocasión. Cuando no eran los gritos, eran las lágrimas que marcaban su rostro. Y el maldito dolor de mano. Había estado lista mucho antes de la hora de ir al trabajo y había estado en el despacho antes, aunque, incapaz de conducir, había cogido un taxi. A media mañana, cuando Lyonel había ido a verla, la había arrastrado hasta el hospital, donde le entablillaron dos dedos de la mano izquierda por fractura. Y sin embargo, insistió en volver al despacho. Porque sola en casa se ahogaría en la culpabilidad. En el horror de haber denunciado a alguien, haberlo tachado de culpable, cuando había sido la única víctima.

Los siguientes días fueron horribles. Se sentía cansada, sin hambre. Sin ganas de nada. Cada vez que acudían a su mente las palabras de Orys, quería ponerse a llorar. La culpabilidad tejía unos fuertes hilos a su alrededor y Argella se sentía muy próxima a la más absoluta desesperación. Nada de lo que había creído tenía sentido ahora. Nada de lo que había hecho. Se sentía sucia habiendo aceptado el dinero de Argilac, se sentía un monstruo por todo lo que le había dicho a Orys. Pero por otro lado, no dejaba de ser su padre, y los sentimientos aún peores le provocaban una culpa aún mayor. Si ella hubiese sido una mejor hija, quizás...

Los días trascurrieron lentamente. En el trabajo, Argella se esforzaba más que nunca, aunque su mente dispersa y su mano entablillada, dificultaban mucho todo. En más de una ocasión le ofrecieron un par de días: estaba pálida, cansada, parecía enferma. Pero la idea de permanecer ociosa le producía horror.

El miércoles, cuando apenas habían pasado un par de días, que a la mujer se le antojaban dos décadas, pasó lo peor. Una vez más, se había tenido que quedar hasta un poco más tarde. Quizás porque, de aquella forma, pasaba menos tiempo en casa, o a lo mejor, simplemente porque con la mano así, escribía más despacio. Pero cuando salió, se encontró con la última persona a la que esperaba ver: Orys Baratheon.

Ahí, apoyado contra el coche, parecía estar esperando a alguien y Argella se temió, que debía ser ella. La culpabilidad la golpeó con la fuerza de una maza y, de inmediato, agachó la cabeza. Probablemente vendría a decirle que abandonase su asesoramiento en el rancho. Y lo entendía. No se sentía capaz ni de mirarle a los ojos. Con temor, prácticamente arrastró los pies hasta él. Su rostro parecía cansado y no le costó suponer que los recuerdos habrían sido un doloroso tormento.

Buenas tardes.—Susurró, casi para su cuello de camisa. ¿Qué más podía decir? Cualquier cosa que pudiese añadir, le parecía absolutamente fuera de lugar. Desde un lo siento, hasta un qué tal. Así que mantuvo la mirada fija en sus zapatos.—¿Te puedo ayudar con algo? ¿Quieres pasar al despacho?—Las palabras, de nuevo en un tono que era difícil escuchar.

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Última edición por Storm Queen el Sáb 19 Mar - 16:53, editado 1 vez


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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Sáb 19 Mar - 15:07

6. I'm so sorry
Orys Baratheon — 17:00 — Bufete — Con Argella


La respuesta a su duda era fácil de observar. Argella no se encontraba bien. Tenía la mano entablillada, y en el rostro una expresión de cansancio mezclada con, tal vez, el miedo o la sorpresa, aunque ésta se había dibujado únicamente cuando se percató de su presencia. Orys se maldijo por lo bajo, sabiendo que, de nuevo, estaba equivocándose. Se repitió mentalmente que debía ser fuerte y hacerlo, aún así, pues no podía simplemente girar y marcharse.

Apretó los labios antes de negar, aún sin atreverse a decir nada en voz alta. Iba a tener sólo una oportunidad, y no quería un error igual al del domingo. –No, gracias... Podemos caminar mientras, si quieres.– su garganta estaba seca, y quería mantener aquello breve. Porque estaba seguro de que estaba siendo duro para ella también. Tras incorporarse de su coche, bajó la mirada al pavimento y empezó a caminar. Lo hacía despacio, como si le pesasen los pies. No fue hasta unos segundos de silencio después que alzó la mirada hacia su acompañante.

Quería decirte que lo siento. No tenía derecho a manchar el recuerdo que tuvieras de tu padre.– carraspeó, y de nuevo apartó la mirada. Quería mirarla a los ojos mientras pedía disculpas, pero más allá de ello sentía que era difícil. Era evidente, por cómo se encontraba Argella, que le había quitado algo importante, algo que no le podía devolver. –Lo que tu padre me hizo o dejó de hacerme es algo que perdió importancia hace tiempo. Me prometí que no dejaría que me marcase, que tuviese influencia sobre mi... y no sólo he fallado en eso, sino que he ayudado a que te influyan a ti. Sé que estas disculpas no hacen olvidar lo que dije... – se mordió el labio inferior y cerró los ojos.

Y siento también que saliera a la luz de esa forma.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Sáb 19 Mar - 16:53

6. I'm so sorry
Argella Durrandon — 17:00 — Bufete — Con Orys


Cuando Orys empezó a caminar, Argella no tardó en imitarle. Se sentía incapaz de mirarle a la cara y tampoco de añadir nada más. Se sentía profundamente avergonzada y arrepentida. Arrastraba los pies mientras sus ojos se dedicaban a mirar las piedras del suelo, como si se tratasen de algo fascinante. No podía evitar admirar lo valiente que había sido al ir él mismo a confrontarla. Ella no era capaz ni de alzar la cabeza.

Sin embargo, lo hizo, sorprendida, cuando comenzó a disculparse. Una mueca de sorpresa, fue rápidamente sustituida por una de dolor. No podía entender... ¿cómo se disculpaba? Los recuerdos de la conversación estaban presentes. Las cicatrices que Orys le había mostrado, se habían grabado en su memoria y no era algo que jamás fuese capaz de olvidar. Y pese a todo, él estaba ahí, disculpándose con ella. ¿Por qué tenía que ser así?

Antes de darse cuenta, se había detenido.—¡Para!—Su voz, temblorosa, tenía más fuerza que instantes antes, al menos. Sus ojos se volvieron a clavar en el suelo y tragó saliva, con fuerza.—No... No puedo aceptar tus disculpas. No. No las quiero. Yo... No... Yo soy la única que debería disculparse. Por mis palabras, mis acciones, mis reproches... Y los de mi padre.—Sus dedos de la mano derecha rodearon su muñeca izquierda y en un gesto nervioso, empezó a hacer círculos con el pulgar sobre su piel.—No... no hay palabras para expresar... mi vergüenza y culpabilidad. Yo... No recordaba... había borrado... Lo siento. Yo...

Se mordió con fuerza el labio, deseando hacerlo sangrar. No sabía qué decir. Su voz era temblorosa, asustadiza. Tan distinta de lo que había sido ella siempre. No estaba lejos de volver a ser aquella chica de quince años. Era de nuevo ella, tal vez. Y tenía que enfrentarse al mundo, de una forma distinta a como lo había hecho entonces.

No te disculpes, por favor...—Respiró hondo, todavía mirándose los zapatos.—No te voy a molestar más con esto, el rancho... es tuyo. Y yo... yo entendería que no quieras que trabaje más para ti. Tú... Bueno, lo haces bien. Todo irá bien.

Tenía que ir bien, al menos para él. Se lo merecía. Los Durrandon ya habían destrozado bastante. Al menos, el rancho era una pequeña forma de pagar por todas las heridas que habían hecho al Baratheon.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Dornish sun el Sáb 19 Mar - 18:33

6. I'm so sorry
Orys Baratheon — 17:00 — Bufete — Con Argella


Suspiró en cuanto Argella comenzó a disculparse. Era precisamente por eso por lo que no tenía que haberlo dicho. ¿Por qué debía ella sentirse culpable o disculparse por cosas que habían ocurrido totalmente fuera de su control? Cierto era que la había prevenido de que no sería algo que quería oír, pero, ¿era eso motivo? Desde luego que no. No cuando ella desconocía la verdad. Por supuesto iba a insistir. Y él, en lugar de aceptar su responsabilidad, se había dejado llevar por sentimientos que creía superados. Porque sí, para Orys aquellas cicatrices eran algo más que amargos recuerdos, aunque con los años hubiera deseado negar la evidencia.

Dio un par de pasos hacia Argella, bastante dubitativos. La veía tan arrepentida, asustada casi. Y, bueno, también él lo estaba. Alzó una mano y la apoyó en el hombro de Argella, aunque la apartó casi de inmediato, como una señal para que le mirase y nada más. Quería expresarse de una forma más elocuente, pero no se le ocurría cómo, ni siquiera sabía si era capaz de hacer que entre ambos se encauzase hacia algo normal. Se sentía como si fuera un adolescente otra vez, pero dudaba que pudiesen volver a aquel tiempo de ninguna de las maneras.

No tenías forma de saber. No tienes que disculparte, y menos aún por lo que... por lo que hizo él.– carraspeó, y tras sostener la mirada, volvió a apartarla, hacia uno de los transeúntes que cruzaba por allí.–Quiero que sigas trabajando conmigo– la corrigió, pues tal vez «para mi» sonaba algo extraño en ese momento, aunque fuera la realidad.–El rancho... bueno, para mi no son todo malos recuerdos, y no quiero que para ti lo sean.– su voz salía algo áspera, como si le costase hablar. No estaba seguro de si todo saldría bien, como ella decía, aunque esperaba que así fuera. No obstante, sabía que si con lo que había dicho la había alejado de todo lo que significaba el rancho para ella, si había conseguido así que renunciase a momentos como el que había tenido con su yegua hacía unas semanas, no se lo perdonaría.

Tras decir aquello, volvió a seguir su camino, un camino sin rumbo, a decir verdad. Tal vez podían ir a una cafetería y tomar algo, fingir como que no había pasado nada y estaban bien.–¿Quieres... quieres tomar un café o algo?– había ido allí con la intención de ser breve, pero tras ver a Argella de esa forma, no podía simplemente dar la vuelta y marcharse.

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Re: House of the rising sun

Mensaje por Storm Queen el Sáb 19 Mar - 22:37

6. I'm so sorry
Argella Durrandon — 17:00 — Bufete — Con Orys


El contacto de Orys la cogió totalmente desprevenida. Alzó la vista, sorprendida. ¿Cómo podía estar tan tranquilo? ¿Cómo podía actuar como si nada hubiese pasado? Desde que había llegado, había sido abiertamente hostil, acusándole de cosas horribles, intentando que se sintiese mal, culpable. Había sido, no solo desagradable, sino cruel. Y él no había tenido nunca culpa alguna de nada. Se mordió el labio inferior, abatida. ¿Por qué era tan bueno con ella? Simplemente, no era capaz de entenderlo.

Ahí estaba, diciendo que quería trabajar con ella. Exculpándola de todo, cuando ambos sabían que su comportamiento había sido del todo reprochable. Argella quería llorar, aunque no sabía si de vergüenza o de puro dolor. No entendía... No lograba comprender.—¿Por qué eres así conmigo?

Sin duda, el dueño del rancho Durran, era mucho mejor persona de lo que ella jamás sería. Podría haberla odiado. Haber clamado venganza contra ella por las acciones de su padre. Y no solo no era así, también le daba la oportunidad de recuperar, de alguna forma, todo lo que ella había perdido. Aunque fuese trabajando para él. Aunque nunca más fuese a ser de ella. Pero... No dejaba de ser un gesto excesivamente amable para con la hija del hombre que había cometido semejante... Bueno.

Alzó la mirada, de nuevo sorprendida, ante el ofrecimiento. La situación no era precisamente cómoda y agradable, no obstante, aunque no tenía muchos deseos de prorrogarla, negarse a aquel ofrecimiento, de alguna manera, parecía algo fuera de lugar. Por un momento, se preguntó si quizás debería ofrecerle ir a tomar un café a su casa, ya que al final, en cierta manera, él le había abierto las puertas de la suya. Aunque las discunstancias y situación, eran distintas.

De acuerdo. Ummm.—Abrió la boca, dispuesta a añadir el ofrecimiento, sin embargo, en el último momento, la cerró. Parecía algo extraño el que tras una conversación tan incómoda, le ofreciese ir a su apartamento. Aunque no imaginaba que el escenario mejorase en una cafetería.—¿Conoces algún sitio?—Terminó preguntando, mirándose los pies.

Tenía que estar, también, relativamente pendiente de la hora. Desde que le entablillasen la mano, había dejado de usar el coche y tendría que coger un autobús para volver hasta su apartamento. No quería perder el último y tener que gastarse su dinero en un taxi... Pero no era algo que fuese a comentar en voz alta. Bastante rara era la situación sin necesidad de que Argella hiciese esos comentarios.

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Re: House of the rising sun

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