Últimos temas
» Veni, vidi, vici
Hoy a las 7:33 por Origato

» Love's such a delicate thing
Hoy a las 6:19 por Natzabel

» Business of Misery
Hoy a las 1:46 por Dornish sun

» ♠ Kneel before me.
Hoy a las 1:27 por Storm Queen

» 22. He drives me wild
Hoy a las 0:04 por Nightingale

» 20. I hate that
Ayer a las 23:51 por Nightingale

» ➤ Justice will prevail
Ayer a las 23:34 por Nightingale

» ⨯ We are the hunters
Ayer a las 23:25 por Nightingale

» 03. The devil is alive
Ayer a las 22:23 por Nightingale

» > Don't give up on a miracle
Ayer a las 22:04 por Sheena

» Lost souls in revelry
Ayer a las 21:28 por Nightingale

» Petición Afiliaciones Élite
Ayer a las 20:03 por Invitado

» → To heal a broken heart
Ayer a las 19:29 por Choco

» Von Voyage
Ayer a las 18:18 por Choco

» The Good Place (borrador)
Ayer a las 16:30 por Nyadeh

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project
function selectCode(e) { var doc = document , text = $(e).closest("dl").find(".cont_code,code").get(0) , range, selection ; if (doc.body.createTextRange) { range = document.body.createTextRange(); range.moveToElementText(text); range.select(); } else if (window.getSelection) { selection = window.getSelection(); range = document.createRange(); range.selectNodeContents(text); selection.removeAllRanges(); selection.addRange(range); } }; $(function(){$("dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd.code, dl.codebox:not(.spoiler,.hidecode) > dd > code").closest("dl").find('dt').append('Seleccionar')});

II. Estrellas de sangre

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Mar 8 Mar - 13:56



II. Estrellas de sangre
Artemisa conoce bien sus votos, sabe que ha jurado ser siempre virginal, intocable. Sabe del daño que los hombres hacen a las mujeres, todos te traicionan al final. Su madre fue la primera mujer a la que vio padecer la traición de un hombre, su propio padre, pero después de ella han venido muchas más. El único hombre en quien confía es en Apolo, pero Apolo es su hermano, su mellizo, son una misma y diferente cosa, él es diferente, es el único hombre que necesita en su vida.

Pero entonces conoce a Orión.

Orion que la idolatra, que siempre le ha rendido culto y la ha tenido en sus oraciones. Orion con su sonrisa de dientes blancos en contraste con su piel morena, Orión con sus ojos brillantes y su corazón valiente, Orion su compañero de caza. Las risas burbujean desde lo hondo de su garganta, el viento hace bailar a sus cabellos y la hierba acaricia sus pies descalzos cuando corren juntos por los bosques en pos de la última presa. Ella siempre gana, siempre y a veces se enfada porque cree que la deja ganar, pero entonces Orión sonríe y ella nota calor en las mejillas y se enfada todavía más. Después pasa muchos días evitándolo, pero al final Orión la llama y ella se sorprende de lo rápido que acude. Vuelven a correr juntos por los bosques, vuelven a reír y Artemisa olvida que su corazón salvaje no debería serenarse cuando está con él.

Hace noches que la luna está perdiendo brillo, Artemisa está olvidando sus funciones pero aun así, orgullosa, hace oídos sordos a las advertencias que le lanzan y corre una noche más al encuentro del cazador. Pero Orión no aparece por ninguna parte y ella se sienta en el pasto a esperarlo, ella que jamás ha esperado por nadie. Su arco y su aljaba descansan a su lado, está sola, como le gusta, pero a la vez una pequeña parte de ella anhela dejar de estarlo. Tal vez ha surgido algo, Orión tiene también sus propios deberes, puede que lo hayan retenido durante más tiempo del esperado.

Es entonces cuando siente su presencia, no Orión, si no su hermano Apolo todo, luz y resplandor dorado. Artemisa sonríe al verlo, hace mucho que no se ven, demasiado tiempo para lo a menudo que solían verse, aunque en ese momento no cae en el porqué.- ¡Hermano! –saluda mientras se pone en pie, acortando rápidamente la distancia que la separa de él. Otea en la distancia esperando que quizás su madre aparezca también, pero no aparece nadie. Están solos. Como le gusta.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Sáb 12 Mar - 17:10



II. Estrellas de sangre
Ráfagas se alzan como armas en actitud de combate cuando Apolo se manifiesta en el corazón del islote que su hermana ha comenzado a apreciar como suyo, suyo y no de ambos. Han compartido el hálito del cosmos en el primer llanto de sus pulmones, el icor que la vida mortal extingue y a ellos los fortalece se disuelve en la sangre de procreadores que símil peregrina por sus arterias, se hallan engarzados por las entrañas y las costillas. Mas Artemisa parece no rememorarlo, pues no lo reclama para que acuda a su lado, ni concibe de aquel paraje su ineludible aparición.

Desapacible la campiña de verdosa pradera, al posar sus pies sobre ella y pasear, ajeno a la maraña de heno que lo sepulta hasta las rodillas, a la belleza del horizonte meciéndose junto al oleaje y al esplendor de la propia Artemisa, rostro cincelado en vasijas de cerámica y admirado por los hombres, singular de una diosa. Vibra el mundo bajo sus pasos y las huellas dejadas en el pasto rociado, tal vez nunca se desvanezcan. Tiembla asimismo su halo rutilante, que acostumbra a centellear áureo y ahora no comporta más que matiz ocre. Órbita sensible a la cólera de sus puños cerrados y el pulso de los párpados recelosos.

Ella lo saluda mas él no lo hace, no como hubiera meritado en cualquier otro ocaso, en cualquier otro lugar. —La luna parece débil. —Inculpa, tal como solo sabe hacer, afilado y penetrante cual acero, igual de letal que un escorpión. De ambrosía enmascarado.

Y es error tuyo.

La noche y lo que ésta en su ánima atesore, le alarma menos de lo que simula. Apolo siempre ha pertenecido al dispar semblante de una moneda, una de oro y plata, insólitamente acuñada. Es luz, por cada costado de su silueta, luz que no proyecta sombra alguna en la lejanía. Y la oscuridad que en ocasiones tanto le disgusta, a él no corresponde. Le obsesiona ella, la divinidad que ha cesado de obrar como tal, a causa de un insignificante ser que el pórtico del Olimpo tenía cerrado.

¿No crees que esta necedad se ha prolongado demasiado?

Porque no es más que eso, insensatez de una joven que anhela libertad sin comprender que se le concedieron cometidos al aflorar al mundo, descendiente del dios de los dioses y no los ha cumplido. No ha ocurrido hasta entonces, ni tan siquiera él ha sido el causante de su atrevimiento.

Encapricharse de un mortal, su propia hermana. No importaba que ese hecho no fuera desconocido en el hogar de las deidades. A Apolo no le importaba, solo le importaba ella.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:08, editado 2 veces



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Vie 25 Mar - 15:47



II. Estrellas de sangre
Las palabras de su hermano son peores que una bofetada. En cuanto llegan hasta sus oídos Artemisa frena sus pasos, su sonrisa se difumina hasta desaparecer y el enfado empieza a brillar con fuerza en sus ojos azules. No le gusta ser contrariada pero, sobre todo, no le gusta ser contrariada por él con palabras que, además, no puede tachar de mentiras. Son verdad, pura y llana, avergonzante e incriminatoria, una verdad que la orgullosa diosa no quiere admitir.

No responderá a su pregunta, se niega.- Lo que yo haga o deje de hacer es solo cosa mía. –tajante, abrupta y testaruda. No necesita que su hermano le recuerde que lo que está haciendo no está bien, que es una tontería sin futuro, ella ya lo sabe pero aun así esperaba que él la comprendiese. Las historias de Apolo con los humanos son muchas y por demás conocidas, Apolo ha querido a humanos, a su particular manera, a la manera en que un dios puede querer algo que no está ni nunca estará a su altura. Pero Apolo lo ha hecho, ha querido, ha sentido y experimentado cosas que a ella le están prohibidas por decisión propia pero que, de repente, tiene ganas de conocer aunque sea espiando de puntillas a través de una rendija. Apolo debería entender, ella siempre se ha esforzado por entenderlo a él incluso cuando no estaba de acuerdo con sus acciones.

Él debería entender, pero no lo hace y eso la enfurece.

- ¿Es a esto a lo que has venido? ¿A regañarme como si no fuera más que una cría? –se cruza de brazos, su arco sigue aferrado entre los dedos de su mano, se inclina con el movimiento, centellea en plata.- De ser así te lo advierto, hermano, puedes marchar por dónde has venido.-nunca antes, jamás, Artemisa le ha pedido a su hermano que se marche, nunca lo ha echado de su lado. Pero aquella noche no lo quiere allí, no quiere sentir su mirada decepcionada ni ver su rostro contraído por el enfado. – Se perfectamente bien lo que hago.

Mentira, mentira, mentira susurra la voz traicionera de su consciencia. No sabe que está haciendo ni que pasa con ella. Ya no sabe qué quiere o a quién.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Jue 31 Mar - 19:39



II. Estrellas de sangre
Pareciera que Apolo no le temiese a nada. ¿Por qué hacerlo, si es una deidad venerada en una época en la que el Olimpo es la culminación del cosmos en toda su expansión empírea? Puede ajusticiar a quien solo osara encararlo, necios mortales e inclusive vanidosas divinidades, ínfimas en la jerarquía celestial. Mas sí teme. No a la colérica mirada de su hermana, que altera los céfiros de salitre enmarañados en su cabellera y crepita las llamas de la tierra bajo sus pies. No al poder de su esencia, de la naturaleza a la que ha agraciado con la vida que ahora desatiende, rehusando las voces de otros más sabios y la acerba censura de su propio hermano. Teme a la distancia, baladí para un dios, mas desmesurada si Artemisa persiste en alejarse, las yemas de sus dedos demasiado remotas para poder alcanzarlas.

Teme que ella se extravíe en su particular firmamento y nada sea como antes.

Eres una diosa. —Más desdén —atípico— que el familiar afecto con el que se dirige a ella siempre, siempre que le recuerda que son olímpicos y por ello pueden poseerlo todo, todo lo que sus antojos susurren. Eres una diosa y él no. A Apolo le complacen los seres perecederos, ese excepcional modo que tienen de anhelar retar a la muerte, crédulos y la psique que florece de ellos, cuando arañas tan solo un poco en sus entrañas. Amantes entregados, caprichos renuentes, todos han formado parte de su templo personal. A Apolo no le agrada Orión y demora en comprender la raíz recóndita de esa maleza ya nutrida.

Está celoso.

Celoso de que un mero cazador se haya adueñado de algo que le pertenece. Artemisa siempre ha sido de la tierra, de la creación, del polvo y la brisa, de la espesura y las bestias que moran en ella. Y de él.

Demanda que la deje y es la única ocasión en la que cree haber escuchado eso de su boca, lo cual lo provoca todavía más. —¿Sabes lo que haces, Artemisa? ¿De verdad, sabes que cuentas con mayor reprobación de la que estimas? —Inclusive la suya. La primera, la suya—. Te comportas como una criatura. —Pretende resultar inclemente, feroz acaso, mas sus dedos se anticipan y le rozan los brazos. Y reposan tenaces sobre los hombros, como acabados en acero.

Debes cesar con esto. Estás descuidando tus compromisos, ¿no lo ves?

Y el mayor de todos, el que los vincula.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:09, editado 3 veces



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Lun 11 Abr - 18:17



II. Estrellas de sangre
Él continua metiendo el dedo en la llaga. Una y otra vez, el desdén casi se masca en el aire, la decepción refulge en los ojso claros del dios y a Artemisa le duele, le duele como no le ha dolido nada nunca antes. Ella y Apolo siempre habían estado del mismo bando, diferentes en todo, pero consiguiendo encajar de manera perfecta. ¿Por qué no la comprende?

- Lo sé. -susurra entre dientes, desvía la mirada de la cara de su mellizo, avergonzada por tener que reconocer sus fallas, poco presta a darle la razón pero sabiendo que no hay manera de sostener aquella mentira. Sabe que ha descuidado sus obligaciones, pero también sabe que muchos otros dioses lo han hecho antes que ella, ¿por qué su caso es peor? Más de una vez ha temido que su padre se presente ante ella exigiendo compensar lo que ha estropeado, a ella que se le concedieron deseos y concesiones que a ninguna otra diosa se le dieron debe demostrar cada día y cada noche que los merece. Orión ha trastocado su vida de una manera que no es capaz de explicar, pero ella a demostrado más de una, dos, tres y docenas de veces que puede con todo. Aquello no será tampoco un excepción.

- Pero lo arreglaré. -asegura, esforzándose por conferir a su voz toda la seguridad de la que es capaz.- Lo arreglaré. -repite otra vez.- No debes preocuparte por Orion, ni tú, ni padre, ni nadie. -siente que debe protegerlo, el humano que de repente siente como suyo. Suyo para amar si lo desea, suyo para matar cuando ya no lo quiera si llega el fatal día en que, al mirarlo, sienta el mismo aborrecimiento que siente al mirar a cualquier otro hombre indigno de su presencia.- Puedes decírselo si es padre quien te envía. Puedes decírselo a todos ellos, hipócritas, que me juzgan cuando yo no he cometido ni la mitad de sus errores. -ella cumple, siempre cumple con sus funciones, se sacrifica por aquello en lo que cree pero por una vez, solo por un momento quiere sentir lo que es tener a alguien a quien reclamar como propio.

- Puedes irte ahora si es solo a eso a lo que has venido. -no deja su orgullo de lado ni en ese momento, ni ante él. Necesita que se vaya antes de que llegue Orión, no le hará ningún bien a nadie que se encuentren. Sin embargo, pese a que sabe que Apolo debe marcharse una parte de ella se niega a dejarlo ir, hace tanto que no ve a su hermano, hace tanto que no disfruta del sonido de su risa o el calor de su toque, siempre cariñoso. - Lamento que nuestro encuentro tras tanto tiempo separados deba ser así de amargo. -pero no le ha dejado otra opción, es culpa suya, no de ella.
Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Miér 27 Abr - 21:12



II. Estrellas de sangre
Lo sabe y nada hace por evitarlo. Esa es la peor máxima. Su hermana estima que el cazador al cual alguien ya designa como suyo es meritorio de su esmero, sobre los rayos de luna y la etérea brisa de la naturaleza y Apolo lo descubre en lo esquivo de su mirada, en el azoramiento de la macilenta tez de su hermoso semblante, que nada tiene ya de plácida quietud. Son dioses y errar no les concierne, tan solo los mortales fracasan, no obstante contempla a Artemisa y así lo siente, un inequívoco desacierto que deslustrará para siempre su imagen ante los ojos egoístas, pletóricos de doble ética.

No es el cazador quien me preocupa. —Es ella. Ella, ella y solo ella. Y aunque han coexistido en la misma elipse del cosmos, Apolo ha existido siempre más allá. Y aunque él ha seducido —ha amado— de pronto, no es capaz de rememorarlo. De pronto, no hay nadie más que Artemisa hasta donde la consciencia le alcanza—. He venido por ti. —Emisario solo de sí mismo, no necesita ser relegado al representante de nadie. No es un niño, aunque ella parezca desear tratarlo como tal, porque de eso la ha acusado.

Resulta mezquino —hasta la saciedad— que sea necesaria una presencia a la cual su hermana aprecie tanto como a él, para hacerlo despertar de su propia burbuja arrogante. Que nada haya podido atormentarlo en Delfos, idílico inclusive sin ella, hasta no haberse visto intimidada su legitimidad.

Mas no pudiera haberlo figurado, jamás. Ellos son el día y la noche, subsisten y perduran porque el otro lo hace. Artemisa no debería haberlo olvidado.

No será amargo, si así no lo quieres. —Lo que más desea, en ese instante de cólera, es la sangre de Orión contaminando su torso, a la altura del corazón, resbalando entre sus dedos de manos henchidas y bajo las uñas. Perfilar, quizá, los labios de su hermana con ella a causa de ese mohín que le brinda y anhela convertir en un ademán horrorizado. Como cree que se encontraría, si descubriera que lo hubiera matado. Por ella.

Lo que más desea.

Aún el pensamiento de perderla lo abruma y es por ello, solo por ello que la inflexión en su voz se torna condescendiente.

No eres mi deber. —Pese a considerar, en ocasiones, lo contrario—. No lo es tampoco, si postergas los tuyos por mero placer. —O amor. Escoge no creerlo. Su hermana, su audaz e indómita hermana, no conoce el amor.

Sonríe y el arco de Artemisa se ilumina al contacto de sus dedos, el propio gravita sobre su espalda sin vestigios del mismo resplandor. Tiempo ha sucedido desde la última vez que le dio uso. —¿Sigues presumiendo de puntería ejemplar? Creo que podría superarte también en eso. —Altivo e insolente, mas no desprovisto de afecto.  
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:09, editado 4 veces



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Lun 9 Mayo - 16:42



II. Estrellas de sangre
¡Pero como puede ser tan presuntuoso! Se pregunta internamente la diosa a cada nueva palabra que de labios de su hermano escucha. La sonrisa altiva en su masculina boca le provoca a Artemisa un fruncimiento de ceño que pierde intensidad cuando Apolo vuelve a hablar, retándola con la misma sencillez de cuando eran niños. Primero lo observa desconfiada, pero toda reticencia se esfuma tan rápido como llega. Es Apolo, su orgulloso hermano (tanto como ella misma), y lo está intentando. De veras parece hacer todo un esfuerzo por dejar de lado el enfado y llegar a la reconciliación.

Por conseguir un pequeño momento de hermanos, solos ellos dos como al principio cuando no conocían nada más salvo a su madre.

- No es presumir decir la verdad, hermano.-su tono a recuperado cierta jovialidad, alejado ahora el rencor al ser reprendida. Mi puntería es ejemplar e infalible. -alza el mentón y la altanería impregnada cada palabra.- Rétame y te lo demostraré. Escoge algo, lo que sea, que haga de diana, lo más alejado y pequeño que encuentres, y te aseguro que mis flechas acertaran de lleno. -no tiene miedo de perder porque la arquería es lo suyo. En un concurso de belleza ganaría Afrodita, en uno de inteligencia Atenea, en uno de velocidad Hermes... pero en uno de arquería ella sería la ganadora indiscutible incluso frente al único que podría alzarse como digno rival, Apolo.

Echa a andar, saliendo del bosque y alejándose sin pensarlo del lugar citado con Orión. Los dominios de su tío Poseidón pronto aparecen frente a ellos cubriendo millas y millas de tierra, recordándoles donde acaban sus territorios.- Escoge, vamos. -lo apremia ya con una flecha entre los dedos que cosquillean deseosos por disparar.
Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Sáb 9 Jul - 15:08



II. Estrellas de sangre
Así es, la Artemisa en la cual se deleita. Lustre en las aristas de la mirada que tan solo un desafío pueda sembrar. Risa de cascada de Samotracia, traslúcida casi inmaculada, espumosa y henchida en esencia de envanecimiento deífico. Arrojada y resuelta, su cabello vaporoso la sola oscuridad de un día resplandeciente, enmarañado en la garganta y el escote nacarado como bridas de corceles presurosos al dominio del aura liviano.

Su hermana, tal como la hubiera retratado, tan solo con la remembranza de su destreza. Luceros en las pupilas y la plata de su arco entre los dedos.

Se sitúa junto a ella, la costa a los pies de un escarpado horizonte que en abismo comienza y océano concluye, inmensidad de oleada de espuma salina, que se quiebra bajo sus pestañas. Insólito eclipse que no oculta ni a uno ni a otro, moldeándolos hasta que parecen tan solo una imagen. Hermosa y altiva.

¿Qué es lo que tanto apremia, hermana? ¿Acaso no vas a concederme el favor de la oportunidad? Una disputa, es algo de dos. —Y él, es mayor. O quizá no. Mas le complace considerarse a sí mismo como tal, como el hermano que afloró primero a ese mundo.

Tensado, su arco vibra más. De pronto insuficiente, evidencia la privación de una rutina de la cual sí goza Artemisa. No le afecta tanto ser derrocado, si no la pierde a ella. Vira sobre sí mismo y dirige la saeta áurea rumbo a un insignificante islote que emerge en lontananza, apenas atisbado por su mirada siempre afilada. La de una deidad.

Solo cuando la flecha de su hermana es asimismo arrojada y cercena la brisa por encima de ellos, su criterio se modifica. Antojo de criatura exaltada. —Podríamos hacerlo con los ojos vendados y una mano encadenada. Debe ser una diana en movimiento.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:11, editado 3 veces



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Mar 26 Jul - 15:21



II. Estrellas de sangre
Sus labios se curvan en una sonrisa presuntuosa mientras sus ojos oscuros miran fijo a los claros de su hermano. Su vena competitiva despertada, sus deseos priman por ganar la singular competición. ¿Disparar con una mano encadenada? No lo ha hecho nunca, pero ni por un momento piensa en que no va a ser capaz. Esa posibilidad no existe si quiera para la diosa.

- Sea pues, con una mano encadenada a un objetivo en movimiento. -sus ojos se trasladan hacia la inmensidad el océano buscando entre sus aguas algo que sirva como diana: un pequeño pez,  un barril a la deriva o una gaviota buscando comida a deshoras... Cualquier cosa serviría, por lo que cuando divisa un punto moviéndose a través de las olas lo fija como diana sin pararse a pensar que puede ser. ¿Que importancia tiene? Para ellos será su diana, eso es todo lo que necesita saber.

- ¿Que te parece como diana?-argumenta señalando al pequeño punto móvil en el horizonte.- Si te parece adecuado, podemos proceder. Te daré el honor de ser tú quien encadene mi mano. -la diosa que hacía de la libertad su filosofía de vida alza la mano para que su hermano la aprese. No se da cuenta, pero aquel es un acto de confianza como pocos podría mostrar, confía en él lo suficiente como para dejar que la retenga.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Lun 19 Sep - 15:37



II. Estrellas de sangre
Él puede ver cosas que Artemisa no. Inminente ahora en toda su gloria y lo que aún no ha ocurrido, aquello que por llegar está. Ve arroyos de sangre y escucha, también con su vista, un clamor punzante. Ve una constelación en la bóveda celeste, inédita, desconocida, que nunca ha estado ahí. La inquietud son celos y la dicha de esa visión inconclusa, la hiel asimismo que serpentea hasta su boca, sabe a celos. Cegado, tirano; Apolo el que juega con mortales, Apolo el que desafía a quienes son menos que él.

No he traído conmigo cadenas. —Deje melifluo, una bestia que ha guardado sus zarpas y se muestra dócil, ni una señal de la ponzoña que en sus entrañas borbotea. Le importa más que él, ese temerario cazador. Más que su propia sangre.

Lástima, que la eternidad no pertenezca a todos. Y por ello, Artemisa es suya.

Fe que no merece, no de otra divinidad que provoca eso mismo en el universo terrenal. No la dañaría, no con sus manos hipócritas y ella debe saberlo. La amenaza se halla latente en el corazón que late y busca el de su hermana, a su espalda. Rítmicos, iguales.

¿Debo también vendar tus ojos, mi querida hermana? —Burla de su propia proposición, sus dedos ya responsables rededor de la muñeca, la que no volteará y única culpable será de aquel derramamiento, de aquella ofrenda a la muerte.

Mas anhela estar tan cerca de ella como sea admisible porque entonces volverán a ser solo ellos.

Y la saeta atraviesa el océano, cercena la brisa que puede convertirse en tempestad.

Y su sonrisa resplandece, como el sol.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:11, editado 1 vez



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Jue 6 Oct - 12:40



II. Estrellas de sangre
Es solo un juego. La saeta sale disparada del arco plata y cruza el firmamento hasta el mar. Da justo en el objetivo, imposible era otro desenlace para la gran cazadora, y este se detiene de pronto, es curioso, pero Artemisa no para a pensar en ello pues la ilusión por la victoria opaca cualquier otra cosa. Barado queda pues en mitad del mar mientras sus olas empiezan a traerlo hacia la costa. La diosa sonríe victoriosa entonces y encara de nuevo a su hermano todavía arco en mano.

- ¿Lo ves? Te dije que acertaría. Deberíamos haber apostado algo, así al menos tendría ahora un premio por mi tiro. -bromea con él disfruta del momento y de la cercanía de su hermano todavía con su muñeca atrapada por él. Los dedos de Apolo en torno a su piel desprenden un calor reconfortante, el del mismo sol. Ella no es tan cálida, las chicas que corren con lobos no estan hechas para la calidez.- Vayamos a ver qué es, tal vez haya pescado algo incluso. -podría enfadar a su tío por coger algo de sus dominios, pero en aquel momento, en ese instante, son solo ellos dos.

A ver si me atrapas. Se suelta de él y corre, corre rápida rumbo al mar. Su arco desaparece de sus manos en un resplandor plateado, el viento agita sus cabellos y su risa hace eco entre los árboles. Hacía mucho tiempo desde la última vez que estuvo así con Apolo, el orgullo no le dejaría admitirlo en voz alta, pero lo había echado terriblemente de menos. Esa complicidad, esa alegría que solo puede sentir cuando está con él, con su otra mitad, con su hermano, con su Apolo.

El mar está cerca ahora, puede oír perfectamente el oleaje, huele el salitre el mar y sus pies se hunden en la arena blanca. Bajo las estrellas, en esa playa perdida, la diosa sonríe con plena felicidad sin saber que, durante mucho tiempo, esa será la última de sus sonrisas.

Segura de que ha llegado antes que él no lo espera para buscar su premio, busca por la orilla el resplandor de su flecha y no tarda en verlo a unos cuantos pasos y, entonces, se percata del cuerpo. Artemisa frunce ligeramente el ceño, se acerca un poco más y, por fin, mientras la marea se retira antes de una nueva ola ve su cara.- No. -su voz es un susurro angustiado mientras contempla el cuerpo caído de Orion. La flecha plateada hundida en su espalda es inconfundible. Es una de las suyas, el cazador ha muerto por su propia mano y, con él, una parte de ella parece haber muerto también.- ¡No!

Cae de rodillas sobre la arena mojada sin que sus ojos se aparten del cuerpo sin vida de Orion tan pálido ahora, tan muerto y tan lejano.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Jue 27 Oct - 22:22



II. Estrellas de sangre
—Ve a buscar tu premio a la orilla. —Embaucador, tramposo si es necesario. Puede declarar que su recompensa es él, mas siempre fue suyo, Artemisa no lo ha perdido. Oprime más en su muñeca, buscando el pulso, buscando su sonrisa y le acaricia el pómulo sonrosado con los labios, incitador. Su boca no es de él, no lo ha sido nunca mas puede hacer que lo sea, como todo lo demás. Sangre, inmortalidad y esos ojos que reflejan el firmamento nocturno.

Su hermana escapa, antes de que ose besarla. Toda una divinidad que a nadie desea pertenecer, de nuevo en la espesura perdida, de nuevo diosa de la luna, aunque esta no haya despuntado aún. Apolo se apresura a perseguir su risa de plata porque no hay nada más que anhele alcanzar con esa necesidad, desconfiada e inclusive temerosa necesidad de ojos verdes. Décadas parece que se han sucedido desde la última vez que jugó con ella, porque el tiempo no es igual cuando el fin es la eternidad. Se encuentra con sombras, ninguna es su hermana y tan solo se detiene cuando el agua le roza y después le devora, hasta los tobillos.

La sonrisa no le abandona, pese a todo; pese a la voz quebrada de Artemisa, pese al temblor de sus hombros. La confortaría, si el manantial de su lamento no fuera el cazador, si sus lágrimas no vertidas no se hubieran nutrido de la sangre mortal. En lugar de ello, se aproxima a ambos, tan solo un cadáver mas lividez asimismo desluciendo la tez de la diosa. Desea extirpar el corazón de Orión, a pesar de que ya no palpita, mas lo único que arrebata del cuerpo es la flecha entre las costillas, que le devuelve a su hermana. —Has ganado.

No debería haber temido por ti. —Ni por la apuesta, ni por su destino. Ahora Artemisa retornará a sus deberes.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:11, editado 1 vez



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Sáb 12 Nov - 12:00



II. Estrellas de sangre
El agua salada lame las rodillas de la diosa arrodillada frente al cuerpo del cazador Orion. Poco a poco la arena húmeda por las olas empieza a teñirse de carmín, pero la sangre que brota de la limpia herida se la lleva pronto el mar. Se lo están robando, Orion era suyo y ahora se lo han arrebatado. No puede permitirlo así que se alza y arrastra el cuerpo lejos del mar.

No mira a su hermano, no puede, está segura de que si lo mira a los ojos acabará por rompérsele el corazón. Lágrimas desciende por sus mejillas inmaculadas mientras contempla el cuerpo antaño lleno de vida del que llegó a considerar un compañero de caza. ¿Cómo ha podido pasar algo así? Su propia flecha, la punta plateada manchada de violento carmesí se acaba quebrando entre sus manos sin que Artemisa se de cuenta. Todo es silencio de pronto, pues incluso los fieros animales del bosque parecen sentir la tristeza que embarca el corazón de su dama y lloran con ella en un silencio amargo.

- Tú... ¿lo sabías? -voz queda y opaca rompe el silencio previamente instaurado, todavía no lo mira, todavía no se siente capaz de hacerlo.- ¿Sabías que era él y aun así me dejaste disparar la flecha? -sabe la respuesta, pero su corazón clama por estar equivocada. Apolo no ha podido hacerle algo como eso, su querido hermano no puede haberla dañado de tal manera.- Respóndeme, hermano. ¿Lo sabías? -se gira de repente, un grácil movimiento sobre la punta de los pies.

Los ojos llenos de lágrimas que intenta no verter, los manos contraídas en dos puños, el ceño fruncido por la furia que intenta retener. La diosa de la luna es todo salvajismo contenido en ese momento pero, cuando lo deje ir, un huracán agitará los bosques griegos.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Miér 16 Nov - 22:55



II. Estrellas de sangre
La saeta, esa que ha atravesado el torso del cazador y cercenado su —detestable— aliento, es todo astillas que se quiebran en silencio e incluso a Apolo le conmueve su mutismo, la afonía de las lágrimas desluciendo su hermoso rostro y el espasmo en sus manos, que parecen desear sanar sin poder hacerlo. Nunca benévolo, sí inclemente mas jamás cruel con Artemisa, jamás con la hermana a la que le debe la otra mitad de su existencia; también eso ahora ha cambiado.

Su palma reposa en el cabello libre de su hermana, enredado por la brisa, no por consuelo sino afecto, no importa cuánto haya olvidado ella, Apolo no ha olvidado su compañía. Ni siquiera trata de evitar pensar que serán de nuevo ellos dos, que sin el mortal será el dios de la luz poseedor de todos sus juegos.

La cólera de Artemisa lo distancia, aunque la desafía, suficientemente lejos han estado como para permitir que también la muerte los separe. Extraña el roce de su cabellera en cuanto los dedos cesan en su caricia, extraña el esplendor inquieto de sus irises instantes antes, antes de ser anegada en llanto, vacua. Su hermana no comprende que no hay nada que haya extrañado más que a ella.

Le enfurece su ceguera y sus miradas colisionan entonces, ambas indómitas, de pupilas tempestuosas pues Apolo no cede, si no que aparentemente se deja cautivar por la fiereza propia de Artemisa y se contempla reflejado en un espejo fracturado, lejos de ser amedrentado.

¿Y si así fuera? —Gelidez en su exhalación, gelidez en su demanda que no es más que una confirmación vociferada. Lo sabía, lo sabía y tan solo sonrió. Ni un ápice de pesar en su corazón por el cazador, corazón que comienza a endurecerse también por Artemisa.

No puede ser castigado, no por su hermana y no por ese crimen que no manifiesta su firma y sin embargo, aceptaría con arrogancia.
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques


Última edición por Nyadeh el Vie 27 Ene - 21:12, editado 1 vez



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Red el Sáb 17 Dic - 12:09



II. Estrellas de sangre
No es una afirmación persé lo que obtiene de los labios de su hermano, pero sus palabras son más que suficientes para que Artemisa sepa que, efectivamente, lo sabía. Apolo sabía perfectamente lo que estaba haciendo cuando le propuso aquel juego y en aquel momento sigue sabiendo lo que ha hecho, pero no le importa.

La diosa se alza poco a poco, con los dedos contraídos en apretados puños y furiosa mirada. Nunca antes ha mirado de esa forma a su hermano, otros muchos han sido merecedores de su fúrica mirada, pero no Apolo. Mas nunca pensó que su hermano pudiera dañarla tan profundamente y apropósito. Eso es lo que no puede perdorlarle, Apolo tiene que saber lo que significa para ella perder a Orión, pero aun así la ha engañado para que fuera su propia mano la que matara al cazador. Es retorcido y brillante, es algo propio de Apolo, de los dos.

- ¡Cómo te has atrevido! ¡Él era mío, mío y no tuyo! -le increpa, le grita, intenta empujarlo, arañarlo, hacerle daño como él se la ha hecho a ella. ES un animal salvaje.- ¡No tenías ningún derecho a hacer esto! Yo nunca he decidido sobre el destino de tus humanos. -porque Apolo también los ha tenido, ha amado, ha llorado y ha perdido y ella, pese a no comprender ese encariñamiento de su hermano hacia esos seres nunca dijo nada. Se mantuvo distante, dejándole hacer y decidir cuando terminar y empezar una nueva aventura. Junto a Oirón la diosa entendió al fin lo que su hermano había visto en los humanos.

- ¡Me lo has arrebatado y ni si quiera has sido lo suficientemente honrado para hacerlo tú mismo! Nunca voy a poder perdonarte esto. -nunca, una eternidad para un dios porque su vida no tiene fin. La promesa de un para siempre de silencio e ira, algo que pese a no ser capaz de admitirlo por orgullo bien sabe que le dolerá también a ella, pues Apolo no deja de ser su otra mitad, pero no puede castigarlo sin castigarse ella también.

Artemisa ◊ con Apolo (Nyadeh) ◊ En los Bosques


You think women are weak? Women are forged of iron. My body, it has bled and blazed and broken, and yet it beats on. I am iron. A little rusted, perhaps,
but still I endure.

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
3853

Localización :
En mi Bati-Mansión o la Atalaya. En Dorne y recorriendo el camino Real. En las Highlands y navegando en mitad del mar. Corriendo por los bosques o descansando en la sala común de Gryffindor. Escuchando música a todo volumen, posteando tras un pc

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Nyadeh el Vie 27 Ene - 22:41



II. Estrellas de sangre
Lo que Artemisa no sabe, lo que siquiera alcanza a comprender, es que todo lo suyo le corresponde también a Apolo. Lo que Artemisa no sabe es que su hermano no consentirá que ningún mortal la aleje de él. ¿Cómo podría ser equiparado al dios del sol? ¿Cómo, si su fulgor eclipsa incluso a otras divinidades? Únicamente a la joven, no solo no la eclipsa, sino la alumbra y asimismo, su hermana mitiga su intensidad cuando ambos, juntos, contemplan el mundo desde la eternidad.

¡Y tú eres mía! —Desencadenada un eco iracundo que atruena sobre la isla, como una tempestad que él no tiene el poder de convocar mas desearía. La tierra ha enmudecido, quizá también le juzgue, quizá, como amiga y compañera de Artemisa. Tan solo las olas, incansables, acarician la costa y tratan de reclamar, de nuevo para sus entrañas, el cadáver.

Suya y no del cazador. Suya e indómita, suya y feroz, mortífera y lo sabe, todos los dioses lo son. Sus manos lo buscan, mas nunca antes habían deseado dañarlo, nunca con tanta certeza y Apolo lo permite, se deja buscar hasta que la piel irritada de sus brazos se lamenta bajo los dedos de acero y plata de su hermana. Dedos de cazadora, no de vidente, ella no es tan dueña del destino, como lo es Apolo.

Ha sido tu flecha, lanzada desde tu arco, tensado por tus manos. —Tal vez las manos de él se encuentren siempre teñidas de sangre, mas el crimen no embadurna arista alguna de su saeta, es la de Artemisa aquella que resplandece bajo el día, revelando una escena atroz, fruto de la ira y los celos de una deidad—. Yo no he disparado. —Sabe que aquella sería una infamia que difícilmente podría limpiar, que su hermana observaría su rostro y distinguiría en él la muerte, donde ahora tan solo había embuste, desdén por el cazador, inclusive habiendo logrado apartarlo de la diosa.

Se extingue despacio, sin mirar atrás, condenando a Artemisa a la soledad, donde su ausencia y la del mortal ahora pesan más, condenándose a sí mismo a una separación que despedaza por dentro, mas jamás se prolongaría en la infinitud, como su hermana anhela hacerle creer.

La eternidad es demasiado incluso para ti, hermana.  
Apolo ◊ con Artemisa (Red) ◊ En los Bosques



«we're at the edge of the world»


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
1472

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: II. Estrellas de sangre

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.