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Mensaje por Fenrir el Mar Abr 05, 2016 5:04 pm


Tell me no lies
1x1 | Sobrenatural | Plot
Ser un mafioso no es algo que muchas personas deseen por los peligros que entraña la profesión a pesar de que los beneficios suelen ser igualmente grande. Sin embargo, es fácil hablar cuando eres el jefe y dejas que los demás hagan todo el trabajo sucio. Al fin y al cabo, los sicarios son una de las mejores cosas que uno puede tener. Hacen todo lo que les mandes: matar, torturar, destrozar... todo lo que tocan se marchita, como si de una maldición se tratase.

O al menos Nathan a estas alturas lo ve de ese modo.

Una persona que no tiene piedad y tampoco espera que la tengan con él. Frío y deseado por muchas familias que lo quieren de su lado, tan solo acepta trabajos del mejor postor. Un nombre que se ha hecho a base de asesinatos. Una fama merecida. Y que le llevará a ser uno de los hombres más buscados, un hombre que debe ser destruido.

Ahí es donde entra una presencia sobrenatural inesperada. Después de todo... ¿desde cuándo un monstruo tiene un ángel de la guarda que le proteja del universo? O, mejor dicho, ¿desde cuándo existen los ángeles siquiera? Quizás su nuevo compañero de piso tan solo sea un loco con delirios de grandeza. O quizás diga la verdad y merezca la redención. Nunca se sabe... hasta que sucede.

PERSONAJES
Jurian | Henry Cavill | Novocaine
Nathan | Sebastian Stan | Fenrir
Cronología
© RED FOR SS


Última edición por Fenrir el Jue Abr 07, 2016 4:09 pm, editado 1 vez


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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Jue Abr 07, 2016 3:33 pm


I. YOU'RE LOCKED IN HERE WITH ME
Jurian llevaba menos de una semana en la Tierra, pero consideraba que, más o menos, había aprendido todo lo que necesitaba saber para poder sobrevivir. El ángel había descubierto tiendas donde poder comprar víveres, y también había aprendido a manejar los fogones. Después de eso, también se había dedicado a comprender el funcionamiento de todos los utensilios que tenían esparcidos por toda la casa. Dispositivos electrónicos, los llamaban. Aunque el adjetivo infernal, para él, estaba muchísimo más cercano a la realidad.

La civilización humana había cambiado con creces desde la última vez en que él había estado allí, y eso lo hacía sentir al mismo tiempo asustado y curioso. Sin embargo, tampoco tenía demasiado tiempo como para centrarse en las cosas mínimas de la vida, pues el motivo por el cual había sido devuelto al mundo de los humanos, era muchísimo más importante que la superficialidad de aprender a vivir en el mismo. Debía devolver al buen camino a su protegido, y eso no pintaba en absoluto como una misión sencilla.

El chico había decidido embarcarse en el mundo del crimen y del delito, y Jurian, como su ángel de la guarda, no podía permitir que se expusiera a tantos peligros, ni muchísimo menos a una condena eterna por sus pecados. Claro que la cosa ahora era muchísimo más complicada que hacía unos cuantos siglos. El ángel recordaba que en el pasado, únicamente con decir que era un ángel, todo el mundo se postraba ante él y le juraba fidelidad y todas esas cosas. A veces incluso había tenido que aclarar que no era Dios ni nada de eso, que simplemente era un ángel de la guarda que estaba allí para protegerlos.

La reacción de su nuevo humano al confesárselo había sido... Bueno, inquietante. Y muy diferente a la de sus otros protegidos del pasado. En resumen, que lo más suave que le había dicho era que estaba pirado y que se fuera a un loquero. Jurian no tenía la más mínima idea de qué era eso, de modo que tampoco le dio ninguna importancia. Lo que sí había logrado dejarle preocupado, era el hecho de que el otro se había ido de casa tras la pequeña discusión y que hacía demasiadas horas que no había vuelto. ¿Qué estaría haciendo por ahí? Esperaba que nada escabroso, o tendría que aparecérsele y pedirle y cesara en sus intenciones.

Aun así, le dio un voto de confianza y simplemente se dedicó a preparar pasta para cenar. Una vez la tuvo hecha, preparó la mesa para los dos y se sentó en su silla a esperarle pacientemente. Era más que hora de cenar, así que más le valía volver para que pudieran hablar de lo que había sucedido. Si Nathan ni siquiera aceptaba que estaba ahí para salvarle... ¿Cómo narices iba a conseguir que se alejara de la mafia, después de todo?

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Última edición por Novocaine el Sáb Abr 16, 2016 8:59 pm, editado 2 veces


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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Fenrir el Jue Abr 07, 2016 8:54 pm


I. YOU'RE LOCKED IN HERE WITH ME
El  día había sido bastante largo, a decir verdad. Quizás por el hecho de que, al llegar al apartamento, tenía un compañero de piso que lo había mirado con una alegre sonrisa. Hasta ahí realmente no había tenido ningún problema. El problema había venido con delirios angelicales por parte del otro. ¿Qué clase de colgado se creía un ángel? Había visto varios, que se creían magos, reyes y algunos hasta dragones -generalmente imbuidos por las drogas-, pero era la primera vez que se topaba con un ángel. Quizás ese hombre había leído muchos libros sobre esas mierdas, porque no se explicaba aquel comportamiento.

Ni siquiera había podido soportar hablar con él mucho rato antes de salir del apartamento para que le diera el aire, tal y como necesitaba para despejarse. Un crío muy alegre, eso era lo que parecía. Tenía miedo de hacerle daño, en cierto sentido. Aunque el problema no era ese, sino esa aparente inocencia... ¿y si entraban en el piso buscándole? Saldría herido. Y, aunque en el fondo para él era tan solo un daño colateral, no le gustaba que fueran castigados aquellos que no se lo merecían. Tan solo los malvados debían de recibir un castigo, que además fuera acorde a su pecado.

Sin darse cuenta, había acabado chocando contra una pandilla de mocosos apaleando a otro crío en un callejón. Bueno, por eso no le iban a pagar, pero una paliza bien merecida nunca estaba de más. Así que se había metido en la pelea sin pensárselo dos veces y había sacado a patadas a la pandilla para luego encargarse del crío herido. Lo había llevado hasta el hospital y esperado a que le atendieran, permaneciendo en todo momento a su lado. Al final, cuando le habían dicho que todo estaba bien y que podía irse a casa, hasta lo había acompañado a la otra punta de la ciudad para asegurarse de que no volvieran a hacerle daño. Tras una despedida un tanto efusiva por parte del joven, había regresado caminando a su casa, cigarro en mano y pensamientos ya muy lejos de su compañero de piso.

Al menos hasta que había llegado y, desde la puerta, ya le llegó el olorcillo a comida que no era precocinada. ¿Cuánto hacía que no comía algo preparado en casa? Bastante tiempo. Bueno, igualmente tampoco sería para él. Lo más probable es que su compañero de piso se la hubiera preparado para sí mismo. Al fin y al cabo, tan solo eran eso: compañeros que no tenían mucho dinero para pagar el alquiler. O, bueno, en su caso, sencillamente había alquilado porque estaba de paso en la ciudad. Cuando se fuera, tendría su lujosa casa en la costa de California esperándole.

Abrió la puerta sin darle más vueltas, pasando al interior sin fijarse demasiado en su cabello revuelto, prácticamente con todos los mechones fuera de la pequeña coleta en la que usualmente lo recogía para que no le molestase. Ni tampoco se fijó en la ligera marca rojiza alrededor del ojo, producto de un desafortunado puñetazo.

Ey, pájaro loco, ¿qué has preparado? —Preguntó, asomándose desde el marco de la puerta mientras observaba lo que parecía ser una mesa para dos. Arqueó una ceja y luego echó un vistazo al resto del apartamento.— ¿Tienes visita?

Nathan • APARTAMENTO • 21:30 • Jurian


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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Dom Abr 10, 2016 10:46 pm


I. YOU'RE LOCKED IN HERE WITH ME
Cuando Jurian escuchó el sonido de la puerta cerrarse, dio un brinco en la silla y se puso directamente en pie para recibir a su humano. No había llegado a tocar la comida que tenía delante, pues le parecía de muy mala educación comenzar a comer sin él. Al fin podría probarla, se moría de ganas.

¡Has vuelto!—. Exclamó con entusiasmo mientras abría los brazos. En realidad, había albergado serias dudas de que lo hiciera, aunque no lo había querido llegar a reconocerlo durante el tiempo en el que lo había estado esperando. Era su humano, y se suponía que tenía que quererle y obedecerle. Al fin y al cabo, todo lo que Jurian hacía era por el bien exclusivo de Nathan. No podía permitir que nada malo le sucediera, sería una desgracia y su vergüenza como guardián —. Te he preparado la cena. ¡Es pasta!

El ángel juntó ambas manos en una palmada con una clara mueca de ilusión, aunque la misma se desvaneció cuando se paró a mirar dos veces el rostro del humano. ¿Qué era lo que le había sucedido? Sin perder un solo segundo, dio un par de zancadas hacia él y, en menos de dos segundos, ya estaba palpándole la cara para poder evaluar a contra luz la herida. No. No tenía buena pinta.

¿Qué te ha pasado? —. Preguntó con preocupación, y ni siquiera esperó a una respuesta para cogerlo del brazo y tirar de él hasta la silla que le había reservado para la cena —. Si no te pongo hielo, mañana se te pondrá morado —. Lo regañó, mientras que lo dejaba ahí sentado y se dirigía corriendo al cogelador. Por suerte, había metido unos cubitos que poder echar a la bebida, de modo que para entonces ya estarían hechos hielo.

Sacó unos cuantos y los puso sobre un trapo de cocina. Luego, enrolló el mismo y volvió corriendo a donde se había dejado al humano. Con cuidado, le puso el hielo en la zona de la herida y se le quedó mirando con reprobación, como una madre enfadada que se dedica a reñir a su hijo de cinco años.

No puedes pegarte con la gente. Eso está mal —. Dijo muy convencido de sí mismo, moviendo cuidadosamente el trapo sobre el ojo del otro para que el frío le llegara a todas las zonas enrojecidas. Parecía ser que, tal y como había predicho, tenía un larguísimo y durísimo camino que recorrer con aquel humano para devolverlo al camino de la decencia y la rectitud.
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Última edición por Novocaine el Sáb Abr 16, 2016 8:59 pm, editado 1 vez


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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Fenrir el Lun Abr 11, 2016 2:18 pm


I. YOU'RE LOCKED IN HERE WITH ME
Era oficial, su compañero de piso estaba un poco tocado de la cabeza. Su extraña, pero adorable, actitud al recibirle dejó perturbado por unos segundos al joven, quien al final soltó un largo suspiro y negó con la cabeza lentamente. Se apartó los rebeldes mechones de la cara, colocándoselos tras la oreja rápidamente. Quería que aquella tortura terminase de una vez y aquel hombre le dijera que estaba metido en asunto de drogas o lo que fuera, en lugar de seguir siendo tan... raro. Aunque no podía negar que quedó gratamente sorprendido de saber que la cena estaba planteada para los dos. Iba a poder comer por fin algo normal, en lugar de las tonterías de comida envasada y demás.

Pero claro, lo bueno no podía durar y ya tenía al otro encima para intentar arreglarle algo que no le había pedido. Se aguantó el gruñido cuando tiró de él hacia la silla frente al plato de comida e, ignorando el rugido que pegó su estómago al verse tan cerca al mismo tiempo que tan lejos, frunció el ceño y miró atentamente a Jurian. Porque se llamaba así, ¿no? Juraría que ese era el nombre que había oído antes de cerrar de un portazo el apartamento y largarse unas horas atrás. No protestó cuando le tocó la herida y los golpes, a pesar de que era un dolor desagradable. Sabía que el otro al menos estaba intentando hacer lo mejor para él, aunque fuera un coñazo tremendo.

No ha pasado nada, y no es un problema si se queda marca, así no se acercarán a mi y saldrán corriendo despavoridos. Me ahorraré algunos golpes. —Señaló como si nada, mirándole trabajar. Cuando regresó con el trapo, echó la cabeza hacia atrás ligeramente para que el hielo se quedase ahí por el peso de la propia gravedad y estiró las piernas mientras tomaba por la cintura al otro para acercarle. Una ligera sonrisa se curvó en sus labios, ni siquiera intentaba ligar con él, tan solo quería hacerle sentir incómodo como él mismo se sentía con tantísima atención.— Verás, pajarto, me da igual que esté mal. Me pelearé con quien quiera las veces que quiera y por las razones que sean. Tú no eres nadie para decirme lo contrario, ¿de acuerdo? No eres mi madre, mi padre, mi amigo... ni mucho menos mi ángel de la guarda.

Prensó los labios unos segundos, arrebatando el paño de las manos del otro para seguir aplicándoselo él mismo con tal de que dejase de ser tan plasta. Soltó la cintura del otro y se puso de cara al plato, notando cómo su boca se hacía agua ante aquella visión. Tenía muchísimas ganas de comer lo que el joven había preparado, pero le parecía mal no empezar sin que se sentase y le diera permiso. Después de todo, técnicamente la comida era suya.

Así que... ¿podemos sentarnos a comer ya, por favor? —Añadió en un tono más suave, dejando a un lado el trapo con el hielo, pues ya ni siquiera se sentía el ojo.

Nathan • APARTAMENTO • 21:30 • Jurian


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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Sáb Abr 16, 2016 9:54 pm


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A Jurian, definitivamente, no le gustaba en absoluto la actitud de su protegido. Era maleducado, contestón, incluso chulo. Y también desagradecido. Muy desagradecido, de hecho. Aquello quedó evidenciado para el ángel tan pronto como le quitó el trapo de las manos y comenzó a aplicárselo él. ¿De aquella manera le agradecía que se hubiera preocupado por su persona de aquella manera? No le extrañaba que, con aquella personalidad, estuviera metido en un sinfín de problemas.

A pesar de todo, Jurian no pensaba tirar la toalla. Su trabajo allí apuntaba a ser el triple de complicado de lo que él mismo había planeado, pero eso ni indicaba que fuera imposible. Tal vez, si se armaba de paciencia y se ponía con un poco de mano dura...

Al ángel no le gustaba tener que recurrir a aquella actitud tan desesperada. De normal, tenía la férrea creencia de que se cazaban más moscas con miel que con vinagre, sin embargo, aquello no iba a funcionar con ese protegido en específico, y cada vez estaba un poco más claro. En aquella ocasión, iba a tener que sacar toda su mano dura e imponerse... A no ser que encontrara una forma de que lo creyera.

Sus alas. ¿Cómo no había caído en ello antes? A lo mejor, podría sacar a Nathan de su escepticismo una vez abriera sus plumas y le demostrara que de verdad era su ángel de la guarda. Tenía que funcionar, por todos los cielos. Él no sabía enfadarse o, al menos, no lo había hecho demasiadas veces en su vida como para tener práctica en ello. Sus protegidos siempre tendían a creer en él y dejarse llevar por su brújula moral. Aquel solo era un poco más duro... Pero a lo mejor podría traerlo al buen camino sin tener que recurrir a la medida desesperada de las malas formas.

Sí que lo soy —. Repitió por enésima vez aquella noche, con un tono un poco cansino.

Sin decir nada más, se separó de él y se puso en el lugar más amplio de la cocina. Era un espacio endiabladamente pequeño, pero a lo mejor conseguía no romper nada. Después de todo, todavía tenía el pesar de haberse cargado la lamparilla de su mesita de noche con la punta de una de sus alas. Desde aquel momento, había tomado la férrea decisión de no volver a abrirlas nunca más dentro del piso. Hasta ese mismo instante.

De donde no había más que aire, aparecieron de repente sus dos enormes alas blancas. Desde luego, no eran las más grandes de entre todos sus hermanos, pero encajaban bastante bien con el tamaño de su cuerpo. Además, el hecho de que tuvieran una especie de halo blanquecino alrededor, a pesar de la penumbra de la cocina, las hacía parecer todavía un poco más amplias. Tras unos segundos en los que le costó adaptarse, por fin consiguió relajarlas en una pose natural, de manera que la punta del final acariciaba el suelo una y otra vez.

Te lo dije —. Le reprochó, poniendo los brazos en jarra.
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Fenrir el Sáb Mayo 07, 2016 4:01 pm


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Como no, el loco que había decidido hacer la cena no iba a dejar pasar aquella conversación absurda. ¿Qué había de malo en dejar correr el asunto y sentarse a comer? Tan solo quería hacer eso, lavarse y meterse en la cama bajo unas suaves sábanas que lo acunasen a dormir una noche. Y, si tenía suerte, no sufriría de ninguna de las pesadillas usuales. Porque, aunque muchos lo creyeran desalmado, lo cierto es que no disfrutaba especialmente matando. Más bien era una necesidad, como cualquier otro trabajo. Solo que sumaba una carga en sus hombros más pesada de lo usual, generalmente a lo que se sumaban rostros demacrados y asustados que nunca olvidaría.

Por favor, solo quiero comer. —Repitió en voz baja cuando el otro se apartó. Se pasó una mano por los mechones de cabello que caían de forma desordenada a los lados de la cara y se masajeó la frente mientras se preguntaba si estaría muy mal disparar a ese tipo. No una herida mortal, pero sí una bala que le hiciera callar. Al menos durante unos minutos. Porque luego observó con cierta curiosidad al otro.

Puede que parase tan pronto como se diera cuenta de que por mucho que se pusiera en medio de la cocina, no iba a ser más ángel que antes. Claro que no esperaba que de pronto aparecieran unas grandes alas blancas, cargadas de divinidad que atrajeron su atención por completo. Embelsado, lo observó boquieabierto unos segundos. Su mente tenía que estar jugándole una mala pasada, porque lo que había frente a él era físicamente imposible. A no ser que se tratase de una broma pesada o de una mutación. A lo mejor era un holograma. Eso tenía sentido.

Levantándose de la silla, se acercó al otro, ignorando sus palabras mientras extendía un brazo hacia una de las alas. Consiguió enterrar los dedos en el suave material del que estaban hechas las plumas. Increíblemente suave, que emitía un ligero calor, tranquilidad y seguridad. Perplejo, cerró los dedos en torno a un matojo de plumas y tiró de ellas, arrancando un par de estas para poder examinarlas más de cerca entre sus dedos. Tenía que ser un montaje, sí. Porque eran preciosas, y perfectamente tangibles. Pero no podían ser reales.

Y, sin embargo, las dos plumas entre sus manos tenían un ligero brillo propio que nada tenía que ver con la purpurina y que seguían emitiendo aquella misma sensación. Levantó una de ellas entre sus dedos y frunció el ceño, perplejo.

Imposible... —Murmuró, aún si querer creer lo obvio. Aquellas alas eran totalmente reales.¿En qué tienda de disfraces las has conseguido? Parecen naturales incluso. ¿Has matado a muchos pájaros para poder hacerla? —Preguntó, tratando de usar un tono burlón, a pesar de que su voz apenas era audible. No podía sino negar lo evidente, incapaz de creer en lo que veía.— No puedes ser un ángel. —Finalizó en un tono desinflado, buscando cualquier rastro de locura en los ojos de Jurian.
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Miér Mayo 11, 2016 12:26 pm


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A pesar de que a Jurian no le hacía especial ilusión que le tocaran las alas en ese momento, se quedó quieto en su sitio y permitió que el otro se acercara. Si aquella iba a ser la única manera que tenía de convencer a Nathan de que, efectivamente, era su ángel de la guarda, no le iba a quedar más remedio que aceptarlo. Por lo general, dejar que una persona se acercara a sus plumas requería un mínimo de confianza que todavía no era capaz de sentir hacia aquel humano. Se trataba de un acto bastante íntimo, teniendo en cuenta que sus alas eran el máximo exponente de su naturaleza angelical.

¡Eh! —. Se quejó, dando un paso hacia atrás cuando le arrancó un par de plumas. Aquello no suponía un dolor terrible, pero sí que era bastante molesto. Más o menos como cuando a alguien le arrancaban un pelo. Además, en toda su existencia, nadie se había atrevido a ser tan sumamente insolente como para llevar a acabo aquel acto—. ¡No son un disfraz! —. Su insistencia comenzaba a molestarle.

Santo cielo, ¿de verdad era tan complicado de entender lo que le estaba diciendo? A concepción de Jurian, era bastante sencillo:

Estoy aquí porque has obrado mal y ahora mismo, si murieras, irías al infierno —. Dijo en tono calmado, pero mucho más duro que antes —. Sin embargo, alguien ahí arriba cree que puedes reformarte y volver al camino correcto, de modo que te está dando una segunda oportunidad conmigo. Desde que naciste, has estado bajo mi protección y sé las cosas que has hecho. Te vi matar por primera vez a los doce años en aquel almacén del puerto. Luego te vi unirte a la mafia y hacer cosas por las que deberías pasarte toda tu vida en la cárcel.

» Sin embargo, también te he visto hacer cosas generosas que delatan una personalidad mucho más bondadosa de la que tú mismo quieres aceptar. Hasta ahora no he intervenido porque no puedo hacerlo si no se me ordena, aunque no pienses que me faltaron ganas. Te estoy dando una oportunidad de rehacer tu vida de una manera digna y poder optar al paraíso, deberías tratarme con más respeto.

No estaba en la naturaleza del ángel ser tan serio ni tan tajante con sus palabras, pero no pudo evitar acabar su frase frunciendo el ceño en un gesto molesto. Podría haber aceptado que no le creyera al principio, pero lo que no pensaba tolerar eso que le tratara con semejante desdén, como si no fuera importante o como si fuera un simple humano loco. Además, que la insinuación de que sus alas estaban hechas de plumas de pájaro muerto no le había sentado en absoluto bien. Aquellas alas eran su orgullo, su esencia como tal. Y Nathan no había dudado a la hora de insultarle a costa de ellas.
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Fenrir el Miér Mayo 11, 2016 5:50 pm


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Su sonrisa desapareció tan pronto como el ángel adoptó aquella postura seria, intransigente, que le hizo erizar el vello corporal como si nada. No le gustaba aquella situación, pero había algo amenazante en el hombre frente a él, al margen de la posible locura que poseía al creerse un ángel. Había algo que le hacía sentir incómodo. Y lo peor tan solo estaba por llegar, porque como siempre, Nathan tenía una mala suerte constante para esa clase de cosas. Guardó silencio ante la perorata de Jurian sobre que conocía su vida, sus pecados y que iría al infierno si no se redimía. Oh bueno, no era como si no hubiera escuchado eso ya de ancianas en las calles que trataban de convencerle de mil cosas en las que no creía.

Aunque sí que se tensó cuando mencionó su pasado. Le dedicó una mirada de desagrado ante lo insensible de aquellos comentarios por su parte. Él nunca había pretendido hacer daño a nadie, con doce años no había sido más que un crío inocente al que se le habían torcido las cosas. Y ahora era lo mismo, solo que ya no era inocente y las cosas estaban infinitamente más torcidas que antaño. Si Jurian era tan listo y conocía tanto de su vida, entonces también debía de conocer su situación. Lo cual era... desagradable.

No quería que siguiera con aquello. Ni siquiera se planteó si creerle o no, porque de alguna forma tenía que conocer su vida y, si llevaba el escepticismo al extremo, bien podían haberle dado esa información alguno de sus enemigos. Jurian podía ser uno de ellos. Pero para él sería conveniente seguirle el rollo, al menos por el momento.

Con desgana, tomó asiento de nuevo frente a la comida, que ya tenía que estar fría. Su mente era un cúmulo de información y recuerdos innecesarios en aquellos momentos, por lo que guardó silencio por unos minutos, digiriendo la información mientras miraba fijamente el par de plumas entre sus dedos, moviéndolas distraídamente entre ellos sin demasiado ánimo.

Buen trabajo como ángel de la guarda entonces, ¿eh? No es que te haya salido muy bien la cosa. No sé, ¿no se supone que sois algo así como guías del alma? Creo que has llegado un poco tarde para eso, amigo. —Comentó sin levantar la mirada, aunque una carcajada sarcástica sí que escapó de entre sus labios. Nada más para esconder la amargura de sus pensamientos y sus recuerdos.— Qué gran decepción. Imagino que si estás tan enfadado conmigo será porque seré tu primer protegido que vaya al infierno, ¿verdad? Guau... tu primer fracaso. Tiene que dolerte en el orgullo, ¿cierto? —Preguntó antes de coger el plato de pasta con el tenedor y levantarse. Miró de soslayo al ángel unos instantes para luego girarse hacia la puerta, caminando hacia el pasillo para poder ir a su habitación a recluirse.— Lo único que puedo agradecerte es por la cena, así que... ya que soy un caso perdido, puedes irte ya a casa y dejarme en paz.

Quizás con ello pudiera enterrar del todo su pasado.
Quizás con ello dejaría de sentirse culpable por haberle hecho daño a pesar de que era un desconocido.
Quizás podría ser feliz.
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Sáb Jun 04, 2016 5:50 pm


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Jurian se sintió inmediatamente culpable por lo que acababa de hacer. A lo mejor había sido demasiado duro. Tal vez no debería haber llegado tan lejos con sus acusaciones. Valía que ninguna de ellas era mentira, pero cabía la posibilidad de que hubiesen sido totalmente innecesarias. El mero hecho de pensar en que podría haber infligido el más mínimo daño a su protegido, provocó en el ángel unas ligeras arcadas que lo empujaron a intentar solucionar el problema cuanto antes.

Quise intervenir antes —. Se quejó de inmediato —. Pero no me dejaron, dijeron que debía darte la libertad de tomar tus propias decisiones... Hasta que se hizo demasiado tarde —. Pronunció aquello con una terrible pena, bajando la mirada al suelo. Claro que querría haber cuidado mejor de su pobre Nathan. Lo que le había pasado a lo largo de su vida no había sido culpa suya, pero eso no quitaba que pudiera ser condenado al infierno —. ¡No hago esto por mí! —. De nuevo, la indignación había teñido su voz.

Sin perder un solo segundo, plegó de nuevo sus alas hasta hacerlas desaparecer y emprendió el camino tras él hasta la puerta.

Mi orgullo no depende del destino de mis protegidos —. Por Padre, no se podía creer que Nathan fuera de verdad tan... ¿Desesperante? —. Yo hago lo que puedo para asegurarme de que estáis bien. Si decidís coger el camino incorrecto no es mi culpa, de modo que no repercute en mi honor. He protegido a más de mil humanos a lo largo de todos los siglos de mi existencia. ¿De verdad eres tan iluso de pensar que serías el primero? Precisamente porque no lo eres sé perfectamente el destino vas a correr, y quiero evitarlo a toda costa.

Jurian se debatía entre el resentimiento y la desesperación. Le estaba poniendo en las narices a Nathan una oportunidad de hacer con su vida algo mejor, ¿y así se lo pagaba?

¿Sabes? Estaría mucho mejor en mi casa, tienes razón. Pero no puedo volver hasta que no haga algo contigo, de modo que tienes dos opciones: aceptar que puedo ayudarte o soportarme hasta que no te quede otra opción. También puedes esperar a morir antes de tiempo y condenar tu alma al infierno para siempre. Creo que los dos salimos ganando si te quedas con la primera.

Relajándose de nuevo, dio un par de zancadas hasta alcanzar a Nathan y poner una mano en su hombro para llamar su atención. Necesitaba dejarle bien clara una cosa:

Solo quiero ayudarte.
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Fenrir el Vie Jul 22, 2016 1:33 pm


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El problema, mi emplumado amigo, es que no te he pedido ayuda. —Replicó al instante, apartando la mano de su hombro cuando le dijo aquello. Su mala suerte era garrafal, por todos los... ¡ni siquiera era cristiano! No se merecía que le pasaran esas cosas constantemente. La ciencia había explicado mil milagros de la antigüedad y ahora llegaba un condenado ángel de verdad para decirle que existía un Dios allá arriba. Un Dios que no estaba nada contento con él y con su trabajo en la vida, siendo consecuentemente condenado al infierno y al tormento eterno, y bla, bla, bla. La perorata del ángel para explicar que no sería el primero de sus protegidos que caían tan solo le hizo dejar los ojos en blanco, por supuesto. Qué más le daba a él lo que hubieran hecho otros con su vida.

Aunque, cuando le presentó las soluciones para remediar el problema alado en su casa no pudo más que sonreír abiertamente, como si se tratase de un lobo frente a un cordero en lugar de cuidador y protegido. Por supuesto que podía aceptar su propuesta y tratar de salvar su alma de aquel catastrófico final que, siendo sinceros, poco le importaba. Tenía una vida de mierda, que seguramente no fuera a remediar por mucho que entrase en la iglesia a implorar perdón diez veces al día. No merecía la pena siquiera el arrodillarse para intentar hacer una condenada comunión. Ni siquiera estaba bautizado.

Tan solo se le ocurría una cosa para evitar la situación en la que se encontraba en aquellos instantes, y no terminaba de agradarle. Pero era mejor que seguir soportando aquella retahíla de estupideces que no paraba de vomitar el ángel.

De acuerdo. Arreglemos esto ya, entonces. Tan solo deseo que puedas marcharte ya a tu casa. —Dijo en un tono indiferente, yendo a su habitación. Ahí sacó de uno de los cajones una pistola y jugueteó con ella mientras regresaba. Por unos segundos, dedicó una calculadora mirada al ángel, torciendo el gesto mientras mil ideas pasaban por su mente, ninguna de ellas buena.— Me pregunto si... una bala podría matarte. —Ronroneó en un susurro, levantando el arma para apuntar con ella al otro antes de reír entre dientes y dirigirla a su sien.— Aunque supongo que esto es más eficaz, ¿no?

A pesar de que no quería morir, le parecía la solución viable para aquella situación. Era incapaz de hacer nada desinteresado por el mundo, igual que no era capaz de echar a aquella criatura de su lado. Lo mejor era morir e ir directamente al infierno, ahorrándose el intentarlo siquiera. Evitando la decepción de la derrota cuando la tuviera delante. Cerró los ojos, tratando de hacer las paces consigo mismo antes de apretar el gatillo. Aterrado como estaba por lo que pudiera llegar, su respiración comenzó a acelerarse y de su mano se adueñó un ligero temblor intranquilo, prontamente acompañado por un ligero sollozo.

¿Tan cobarde era que ni siquiera podía acabar con su vida de sufrimiento?

Sí.
Nathan • APARTAMENTO • 21:30 • Jurian


Then I realised
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Re: → Tell me no lies

Mensaje por Novocaine el Vie Oct 21, 2016 6:17 pm


I. YOU'RE LOCKED IN HERE WITH ME
Jurian observó a Nathan con una expresión dura. Aquel humano comenzaba a enfadarle, y eso que la ira nunca había sido uno de sus pecados más cercanos ni amenazantes. Podía entender el hecho de que el humano estuviera confundido con su presencia, pero de ahí a tratarle con semejante desdén... ¡Por todos los cielos, él solo quería ayudar! Sin embargo, aquel hombre parecía demasiado orgullo incluso como para aceptar que su vida estaba hundida y que alguien no era él mismo podía salvarla. Jurian solo quería ser ese pilar que le ayudara a sostenerse en pie y seguir su camino hacia el perdón, nada más. Sin embargo, no parecía que fuese a ser nada sencillo.

Sin darle ninguna respuesta, pero con una mueca fría, dejó que se marchara a su habitación. Por un momento tuvo la tentación se seguirle, pero luego se dio cuenta de que eso habría sido demasiado humillante para él. Era un ángel, su ángel guardián. Solo por ese mínimo detalle se merecía todos los respetos que al parecer se negaba a prodigarle.

Justo cuando pensaba en darse la vuelta para recoger todo lo que había quedado en la mesa, el humano volvió a aparecer ante sus ojos, esta vez armado. Su respiración se cortó durante unos segundos, los mismos en los que el otro estuvo apuntándole. Por supuesto que una bala humana no iba a poder matarle, pero eso no quitaba el shock de saber que estaba dispuesto a intentar matarle.

Qué te crees que estás haciendo —. Le reprochó, por primera vez con una voz fuera de todo registro humano. Había sonado fría, superior, como se suponía que debería sonar la de un ángel que había montado en su inusual cólera. Sin embargo, pronto todo aquello dejó de significar nada cuando Nathan se apuntó a su propia cabeza.

Hubo unos segundos en los que Jurian estuvo dispuesto a admitir que había perdido. Casi creyó que aquel humano iba a volarse los sesos delante de él matándole de impotencia. Sin embargo, un nuevo giro en los acontecimientos provocó su sorpresa. No era capaz de matarse. Seguramente porque tenía miedo a la muerte. Era lo más común entre los humanos.

A pesar de que anterior furia, pronto el perdón se apiadó de su alma. Pudiera ser que aquel humano fuera insufrible, pero seguía siendo su humano y todavía tenía la obligación de salvarle de sí mismo. No podía dejarlo abandonado a su suerte hasta que algo horrible le sucediera, por mucho que durante unos segundos la tentación de hacerlo hubiese sido casi brutal.

Eres un ser despreciable —. Dijo con tranquilidad mientras se acercaba a él —. Sin embargo, tengo en fe en ti y en que puedes cambiar. Si no eres capaz de hacerlo ni por mí ni por nadie, hazlo por el propio egoísmo de salvarte a ti mismo. Preferiría que tus motivos fueran más nobles, pero no puedo exigirte que sientas algo que no es propio de ti.

Al acabar de hablar, alzó su mano izquierda y tomó la del otro, haciendo que bajara su arma al suelo y se la quitara de una vez por todas de la cabeza. Sin embargo, al acabar aquella acción no lo soltó, si no que se esmeró en arrebatarle el arma de los dedos. No más tonterías por aquella noche. Ya había tenido bastante.

Sé que te sientes solo y perdido, pero ya no lo estás —. Dejando caer aquella cobarde pistola al suelo, Jurian alzó sus brazos y rodeó al otro con ellos en un abrazo que lo atraía a su pecho. Sus alas pronto volvieron a hacerse grandes y luminosas a su espalda, envolviendo al humano hasta que parase de sollozar o lo rechazara por enésima vez en menos de diez minutos.
JURIAN • APARTAMENTO • 21:30 • NATHAN


pain is inevitable suffering is optional;


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