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♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Dom 10 Abr - 22:28

Trying not to love you.
1x1৹ Realista৹ Dauntless & Lucrezia
Conocida por ser la ciudad del pecado y el paraíso de los ludópatas, LConocida por ser la ciudad del pecado y el paraíso de los ludópatas, Las Vegas es mucho más que letreros neón y capillas con Elvis como juez. En la faceta oculta de esta ciudad se encuentran importantes bandas criminales que controlan territorios dedicados a todo tipo de negocios ilícitos.

Lenox Porter es el líder de una organización que rige con mano de hierro casi toda la ciudad, disputándose contra otras bandas el control de zonas lucrativas e igualmente peligrosas. Aileen Lawson, prostituta y bailarina erótica lucha por forjarse una vida mejor a pesar de las dificultades que existen en un trabajo como el suyo. Esta pareja resulta incluso extraña incluso para sus aliados más cercanos pero sin saber cómo o por qué, han logrado sortear las dificultades que se presentan en el día a día. De algún modo u otro han permanecido juntos y aunque son tan opuestos, ninguno es capaz de continuar sin el otro; Unidos en una vorágine de celos, amor y dependencia mutua, se destruyen y vuelven a quererse una vez más. La retorcida devoción es el pan de cada día en una relación tan desgastante como intensa.


Lennox "Nox" Porter.
35 años৹ Charlie Hunnam৹ Dauntless
Nació en los barrios bajos de Estados Unidos. Creció rodeado de prostitutas, borrachos y drogadictos lo cual era común a su alrededor, prácticamente nadie podía escapar de aquellos demonios considerando que eran cosa del día a día. Hijo de una madre soltera que trabajaba como mesera en un restaurante de poca categoría, mientras trabajaba la vecina se hacía cargo de él hasta que llegara la mujer. Carente de una figura paterna y con escaso amor materno creció tan bien como podría hacerlo frente a la adversidad contra la que se encontraba, claro está eso en términos biológicos puesto que su mente se encontraba tan contaminada como debería al estar inserto en aquella decadente realidad.

A los doce años, un influyente criminal de la zona decidió acogerlo como su protegido al verlo defenderse de un par de chicos que querían golpearlo, jamás se permitió el ser abusado por alguien más por lo cual era de esperar que estuviese dispuesto a llegar a las últimas consecuencias con tal de demostrar su carácter. Tras aquel incidente donde no salió ileso pero si triunfal se convirtió en una especie de hijo y a la vez un sirviente de la organización que manejaba aquel hombre.

Sus inicios fueron casi inocentes, pequeños encargos y deberes para el jefe, más a los diecisiete años llegó su gran prueba cuando en conjunto con otros asaltó una tienda donde hubo un muerto como resultado, siendo el responsable tras un forcejeo. El jefe murió en un ajuste de cuentas con otra banda donde él aprovechó la oportunidad para tomar el mando, después de todo era su mano derecha y el único que tenía la suficiente fuerza y determinación para asumir el cargo.

Actualmente es uno de los criminales más influyentes porque ha construido una reputación con esfuerzo, sudor y sangre en ocasiones, siempre está viendo hacia el futuro y de avanzar a cada momento, no le gustan los retrocesos. Se consideraba invencible, y por sobre todo, impasible más eso no fue suficiente una vez que conoció a aquella mujer, tan sólo con posar sus ojos en ella y luego sus manos en su cintura sintió una conexión tan profunda que hasta ahora no ha sido capaz de cortar, la odia y la ama por partes iguales, todo con ella es impredecible lo cual es inaceptable para él sin embargo tiene muy claro que no puede dejarla.
Aileen Lawson
24 años৹ Emily Ratajkowski ৹ Lucrezia
Aileen Lawson nació de la conflictiva relación entre dos muchachos que apenas contaban con la educación básica cuando se convirtieron en padres; la disfuncional familia se fragmentó a pocos meses del nacimiento de la niña y ella quedó a cargo de su madre y abuelos. Creció rodeada de cuidados y mimos, manifestando una personalidad introvertida a pesar de todas esas atenciones recibidas, siempre analizando cada posible decisión por temor a equivocarse, algo que más tarde resultaría su perdición. Siempre con el afán de agradar a los demás, se pasaba los días tratando de mejorar la vida de personas cercanas a ella, viendo lo mejor de cada persona aunque demostraran lo contrario.

Al ser de una familia de clase baja, se vio obligada a abandonar los estudios durante el primer curso de la universidad para así contribuir en casa, donde el dinero no sobraba. Tras una serie de trabajos mal pagados terminó optando por un empleo como "acompañante", aunque nada más lejos de la realidad. Las malas decisiones y las deudas hicieron que a pesar de su reticencia inicial, terminara por inmiscuirse en el bajo mundo del baile erótico, logrando encantar a poderosos hombres y criminales por igual.

Fue en una de tantas noches que conoció al hombre que se volvería su perdición. Total y perdidamente enamorada de él, dejó familia y amigos para dedicarse por completo a su relación, incapaz de ver más allá.
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I. Something is wrong with us.

Mensaje por Lichtgestalt el Lun 11 Abr - 21:40

Something is wrong with us
And I can't fix this.
Abrió los ojos al sentir cómo la luz del sol le daba de lleno en la cara, evitando mirar el reloj en la mesilla de noche, sabiendo que era demasiado tarde. — Esto cuenta como horas extra. —  La joven mujer observó al hombre que descansaba a su lado, envuelto entre sábanas blancas. — Lo sé. — Fue la única respuesta que obtuvo, pues el dinero no resultaba un problema cuando su cliente habitual podía gastar dólares a manos llenas. — ¿Por qué no te quedas? Podrías vivir conmigo. — La misma propuesta de siempre, el mismo cuento del cliente que se enamoraba de su amante por algunas horas y a la que luego olvidaba. — Tal vez lo haga. — Aileen sabía que no lo haría, no estaba tan loca como para arriesgarse a perder el único trabajo estable que conocía pero tenía en claro que mantener al cliente satisfecho era parte del día a día.

Luego de vestirse, contó hasta tres veces los billetes que su acompañante entregaba, asegurándose que fuera la cantidad acordada; como un incentivo a sus servicios, el hombre había incluido una generosa propina y efectivo de sobra para compensar las horas extras en compañía de la mujer. Al final, como solía ser costumbre, cada uno tomó su rumbo; él seguramente terminaría en un lujoso restaurante o volvería a su magnífica residencia mientras ella retornaba al vicioso agujero que insistía en llamar hogar. Abandonaba los lujos y las prendas caras para volver a meterse en la piel de esa mujer que no quería ser, aquella que no aspiraba a nada más que tener mil dólares en una sola noche. Porque todos merecen una vida mejor, incluso ella, la repetitiva y desgastada cenicienta de Nevada.




Subió descalza las escaleras que conducían hasta el piso que alquilaba, llevando en una mano los zapatos y el bolso en otra en un intento de llegar en una pieza al departamento. Dealers, prostitutas y algunos matrimonios conflictivos  eran lo habitual en los pasillos del edificio, parte de la fauna de un lugar tan dañado como cuestionable. Con vidas mucho más complicadas que la suya, todos ellos se las arreglaban de algún modo para sentir pena por Aileen, para mirarla de forma compasiva o para murmurar frases de tristeza cuando la veían pasar. Ninguna persona que se considerara medianamente inteligente se atrevería a intervenir en la vida de alguien que salía con un reputado criminal, con un hombre cuya fama estaba cimentada en cadáveres y dinero ilegal.

Pero Aileen era distinta. Había caído presa de su encanto, de su viril presencia en todo sitio al que asistía; idolatraba sus toscas maneras y adoraba esa constante hostilidad con la misma facilidad con que lo odiaba al día siguiente. Llegar al departamento a esas horas del día le acarrearía suficientes problemas que esperaba evitar cuando entregara el fajo de billetes. Si algo había aprendido Aileen en los años que llevaban juntos era que con Lennox Porter no se debía jugar, aún y cuando ella siguiera tentando a la suerte con llegadas tardías al departamento o noches en compañía de un multimillonario que deseaba algo más que sus servicios sexuales.

El aroma a tabaco fue señal inequívoca de la presencia de Nox en el piso de alquiler; ella no fumaba pero permitía que su pareja lo hiciera para no llevarle la contraria. — ¿Nox? — Cerró la puerta tras de sí, avanzando por el alfombrado barato hasta llegar a la pequeña sala, en donde los rastros de alcohol y comida a domicilio eran señal de una improvisada cena para una persona. En la habitación que compartían, las sábanas arrugadas y un par de prendas también dejaban en claro que él había pasado por ahí, sin dejar siquiera una nota como mínimo.

Encendió su teléfono móvil y casi al instante varias notificaciones, llamadas perdidas y mensajes de voz inundaron la pantalla, todos procedentes de un número privado, de alguien cuyas iniciales "P.L." conocía de sobra y eso la hizo temer. Temblando, apenas atinó a pulsar el icono de "Llamar a...", rogando porque no atendiera su llamado pero no fue así. Casi de inmediato obtuvo respuesta del otro lado de la línea, lo cual era inusual tomando en cuenta el tipo de actividades al que se dedicaba su pareja. — Estoy en casa. — Murmuró, dando por finalizada la llamada antes de que Lennox tuviera oportunidad de decir nada.
Departamento× Mediodía.
Aileen Lawson con Lennox Porter.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Mar 12 Abr - 22:08

Something is wrong with us, but you got that medicine I need.
La brisa era fría e intensa en las calles de las Vegas, una especie de manto aterciopelado que golpeaba su rostro a cada paso que daba por la acera, sus facciones duras como siempre y su mentón tenso brindándole aquella imagen de altivez a alguien que destacaba entre la multitud sin siquiera intentarlo. No se debía a su cabello rubio intenso, tampoco al color grácil de sus ojos o la inusual pero existente sonrisa coqueta que podía tener, nada de eso era lo que en su rostro hacía que la personas se le quedasen viendo y luego desaparecieran de un momento a otro, simplemente, tenía aquella mirada que sugería que era capaz de cualquier cosa, un hombre que no tenía miedo a nada y que posiblemente estaba loco, pero eso sólo lo hacía más peligroso, letal.

Sus pasos eran pausados pero firmes, un andar elegante pero que denotaba una excesiva confianza, a tal punto que generaba incomodidad en los presentes pero que se convertía en su marca personal. Acostumbrado a que le temiesen, a tener el poder sobre otros y alzarse por encima de quién quisiera no había nada para él que se configurase como imposible, y de serlo, no escatimaría en gastos para derribarlo. Dos hombres flanqueaban su caminata unos cuántos metros más atrás de él, no necesitaba tener guardaespaldas porque no había nadie mejor que él mismo para protegerse, al menos confiaba en él sin embargo sabía que era una acción inteligente de su parte así que no estuvo en contra de aquella idea la primera vez que surgió. Ahora, acostumbrado a que siguieran sus pasos simplemente actuaba con una naturalidad que debería ser impropia de alguien como él, como si no estuviese irremediablemente roto, como si no fuese un criminal, ni mucho menos, un asesino.
Siempre había preferido el caminar antes que andar en automóvil, si bien eso no se correspondía con el lujoso coche que poseía tampoco le imposibilitaba de disfrutar del clima y de la fuerza que sentía al pasear entre los demás mortales. Quizás también lo hacía por un tema de remarcar su presencia en aquella zona dejando claro quién era él y de qué era capaz, de que todo le pertenecía y que no había movimiento que pasara inadvertido para sus hambrientos y sagaces ojos.
Tras una vuelta en una esquina se encontró con los apartamentos de aquella zona, el lugar en si le daba pena dada la pobreza y el mal gusto que exageraba en cada esquina, más tampoco era de su interés lo que sucediera allí, no era alguien bondadoso y empático por lo cual si llegase a pasar al lado de una persona desangrándose francamente no podría importarle menos. ”Si eres tan débil para quedar así es mejor que mueras” sería algo propio de él para decir en aquella situación.

Subió la oxidada escalera hasta llegar a la segunda planta donde siguiendo el pasillo llegó hasta una puerta con un número como todas, el aspecto deplorable del lugar siempre le provocaba disgusto sin embargo tampoco en un nivel suficiente para hacer algo, simplemente se limitaba a dejar que aquella amargura descendiese lentamente por su garganta hasta desaparecer en algún punto de su tracto digestivo. Los hombres que le escoltaban se dispersaron en direcciones contrarias más sabía que estarían cerca si decidiese recurrir a ellos por alguna eventualidad, más hasta el momento no había tenido oportunidad para ello. Introdujo la llave para luego sumergirse por completo en aquel nuevo espacio, sus ojos oscilaron de un lado para otro en busca de algo que obviamente no estaba allí, o más bien alguien, tras cerrar la puerta y permitirse recorrer el lugar –tenía una tendencia a inspeccionar cada lugar donde estaba, manías de un criminal- se quitó la chaqueta que traía y la lanzó sobre una silla en la esquina, sus manos descansaban en su cintura mientras sus orbes gélidos seguían con la intención de encontrar lo que fuese que en aquel momento captaba su atención.

Con molestia que brotaba por cada poro de su ser tomó el móvil y marcó un número que se había vuelto constante en un tiempo, una, dos, tres veces pero no hubo respuesta, tampoco a los mensajes que le dejó puesto que si bien no habían pasado más de unos minutos tras ello no era alguien que tuviese paciencia, si quería algo debía de ser en aquel momento y no después. Lanzó el móvil con enojo a la cama mientras pasaba las manos por su largo cabello peinándolo hacia atrás, la frustración en su rostro era notoria más no la ira que teñía de carmín sus mejillas y cejas era la emoción predominante en aquel instante. Tras golpear la pared un par de veces y maldecir llamó a sus hombres para que le trajesen una botella de whisky, cigarrillos y comida ya que iba a pasar la noche allí. Tras unos minutos más tarde de lo necesario y con la evidente molestia en el rostro los despachó con palabras que deberían ser censuradas considerando que familias vivían a su alrededor sin embargo poco le importaba.

-Contesta el maldito teléfono, si sabes lo que es bueno para ti-agregó una última vez tomando el dispositivo antes de dejarlo caer en la mesa de noche. Aileen parecía no comprender que no era un hombre que tuviese paciencia, tampoco uno dispuesto a perdonarle sus faltas y mucho menos estaba acostumbrando a necesitarla tanto, odiaba aquella parte de si pero no tenía posibilidad alguna de eliminarla, simplemente, esperaba verla como todos los días, sentirla entre sus brazos y dejarle claro que era suya, de todas las formas posibles. Pero ella no estaba donde debería, se suponía que  estaría allí como cada noche ya que aquel departamento solía cumplir como el hogar donde convivían a diario, realmente él no necesitaba un lugar como tal pero debido a su trabajo era mejor no contar con un hogar propio. Comió la cena, fugó la mitad de la caja de cigarrillos y vació completamente la botella en el transcurso de la noche, estúpidamente esperaba que ella regresara sin embargo, ya ebrio y también cansado decidió rendirse en la cama y dormir hasta que la luz del sol impactó en su rostro obligándole a despertar. No había señal de que la mujer hubiese llegado lo cual simplemente provocó que las venas en sus cienes se marcasen exageradamente, ira iba y venía sin embargo tenía un imperio que trabajar por lo cual se levantó sin molestarse en arreglar el desorden que había dejado, tomó sus cosas y cerró con un gran golpe la puerta para volver a su rutina.

Su mañana había transcurrido con normalidad, una propia para alguien que se dedicaba al crimen, muerte, dinero fácil e ilegalidad. Tenía que encargarse personalmente de una transacción donde una no menor cantidad de especies quedaban bajo su poder, dinero en abundancia entre sus manos lo cual mejoraba mínimamente el humor estropeado con el que estaba. No fue hasta que su móvil sonó que su impasible rostro cambió, tras contestar y escuchar la voz de Aileen la furia comenzaba a brotar de él más no tuvo oportunidad de decir palabra ya que ella le había cortado. Sus nudillos llegaron a tornarse blancos debido a la fuerza con la que sujetaba el móvil, de no haber sido de un material resistente en aquel momento lo habría roto en varios pedazos. ¿Cómo se atrevía a desaparecer, no llegar a dormir y encima contestarle al otro día y cortarle?, bastó tan sólo ver su rostro para que sus empleados se retirasen y le dejasen solo…conocían demasiado bien su temperamento y dejarle solo era algo muy inteligente.

Con una rapidez que debería ser un récord llegó hacia los departamentos y golpeó con fuerza la puerta, no se molestó en utilizar la llave porque seguramente ni siquiera la traería consigo, tampoco le importaba, si realmente estaba allí no sería problema abrirla, una vez más golpeó esta vez con mayor énfasis, poco le importaba si parecía que fuese a derribarla pero estaba molesto y más aún odiaba tener que esperar-Abre la puerta de una vez-profirió al final.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 13 Abr - 18:06

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Luego de dar por finalizada la llamada se dedicó a vagar por el departamento, presa del nerviosismo y del miedo; Lennox no demoraría en llegar y cuando lo hiciera, horribles cosas le esperaban a Aileen. De sobra era conocida la poca paciencia del matón y las crueles maneras que se gastaba al momento de castigar a alguien cuya insolencia le hubiera hecho perder la paciencia ¿Sería ella su siguiente víctima? El solo pensarlo era de por sí escalofriante. Bastaba con escuchar pasos en el corredor o por las escaleras para que el corazón le diera un vuelco, creyendo que en cualquier momento aparecería derribando la puerta o incluso algo peor.   Mierda, mierda, mierda… barajó cada posible opción y aunque por un instante cruzó por su mente la idea de marcharse, la desechó de inmediato porque sabía que sin importar donde estuviera, Lennox la encontraría. Incluso la opción de saltar por el balcón quedaba descartada debido a su poco valor y a su temor a las alturas.

Bastó solo un instante para que la chica analizara todas sus posibilidades, resolviendo quedarse ahí; después de todo siempre había sido una cobarde, alguien que dejaba pasar la mayoría de las cosas por temor a desencadenar una pelea. Tal vez por su carácter apacible o la poca predisposición a los conflictos pero en general, era ella la que cedía en toda confrontación, quien terminaba aceptando sus equivocaciones para dar por terminado el pleito incluso antes de que comenzara.  A pesar de los problemas en su relación con Lennox, lo amaba y encontraba cada día motivos suficientes para continuar a su lado  aunque las condiciones no fueran las mejores e incluso apoyaba el ilícito camino por el que se conducía, sin ser pocas las noches en que lo veía perderse y solo rogaba que volviera con vida porque ella no sabría vivir sin él.

Grandes golpes resonaron en la vieja madera seguidos por la potente voz de Lennox, quien le instaba a abrir la puerta de inmediato. Obedeció — más por el temor que por otra cosa —, retrocediendo de forma instintiva al verlo atravesar el umbral. —Estaba con James Carter. — Soltar ese nombre así como así no era casualidad sino más bien una defensa improvisada, algo con lo que atenuar el enojo de su compañero. — Él odia ser molestado. — Como todo hombre de negocios, James detestaba las interrupciones, especialmente en esas noches que compartía la cama con Aileen, a quien solicitaba sus servicios por lo menos dos  o tres veces a la semana. Si eso no resultaba ser suficiente para Lennox, quizás el dinero terminaría por convencerlo.  — Sabes que siempre paga bien y esta vez no fue la excepción. Tengo cinco mil dólares por una sola noche, contando el tiempo extra y una gratificación más que generosa. — El dinero era un lujo que no podían permitirse perder y mientras Carter pagara bien, Aileen tendría que continuar frecuentándolo.

Con toda la calma de la que fue capaz, avanzó hasta la sala para buscar su bolso y así entregar el dinero correspondiente; la mayor parte de esa suma quedaría para él, recibiendo ella una mínima parte con la cual costear los gastos del departamento o para comprarse ropa si es que la necesitaba. — Lo siento, de verdad. Nunca fue mi intención no responder a tus llamadas. — No se lo diría jamás pero aquellos preciados instantes lejos de él eran algo que agradecía porque de ese modo podía comportarse como realmente era. Carter requería más y más noches con ella, lo que se traducía en mejores números y mayores oportunidades de abandonar aquel bajo mundo en el cual no deseaba seguir — Es probable que quiera extender mis servicios a cinco noches y un fin de semana al mes. — Sabía que eso al rubio no le gustaría pero gran parte de la culpa era suya ¿Para qué mantenerla en ese negocio si él poseía ya todo un imperio criminal? Ahí estaban las consecuencias.

— Estoy considerando seriamente aceptar su propuesta. Solo así podré mejorar en algo la forma en la que vivo. — Con ello no solo se refería al horrible apartamento o a su poco honesta profesión, también dejaba entrever la posibilidad de conocer a otras personas.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Jue 14 Abr - 22:21

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No era un secreto para nadie que Nox era un sujeto inestable, quizás podía dar la apariencia de que nada se le escapaba y que controlaba todo a su alrededor y hasta cierto punto era cierto más en cuanto al terreno emocional no podía ser más inexperto, más bien neófito, sobre todo cuando se trataba de una emoción que no conocía y que jamás pensó experimentar: amor. Estaba perdida e inexorablemente enamorado de Aileen, lo tomó bastante tiempo reconocerlo y hasta la fecha aún intentaba negarlo como una forma de protegerse a sí mismo puesto que él no sabía amar, no formaba parte de él por lo tanto actuaba según sus impulsos, aquellos propios que le habían mantenido con vida hasta la fecha.

Estaba obsesionado con ella, con hacerla suya y con le demostrase obediencia, adoración por sobre todo, ese era el tipo de sentimiento que el rubio podía albergar en sí, una influencia tóxica e insana que extendía hacia la castaña con el fin de someterla a sus propios deseos. Actuaba con ella como lo hacía con el resto de las personas, presionarlos hasta el punto de romperlos y rehacerlos a su antojo era en primer lugar su forma de proceder, luego se aseguraba de que estos entendiesen quién estaba al mando y para finalizar comprobaba su lealtad de las maneras más crueles que pudiese encontrar, y ella no había sido la afortunada de salvarse de ello, al contrario, fue la que le inspiró lo suficiente para ser más creativo, reforzando cada una de las cadenas que había puesto en ella. Lo cierto es que en un principio se vio abrumado por el sentimiento que había desarrollado por ella, hasta lo vivió y le sonrió a la vida por muy increíble que pudiese parecer sin embargo el tiempo fue un enemigo para ambos, dado que el criminal presa de una inseguridad nueva e insidiosa comenzó a plantearse ciertos escenarios a futuro, en cualquiera de ellos la chica no figuraba y eso le aterró, puesto que aunque lo odiase con todo su ser, no se veía sin ella. Por lo mismo, su interés en ella no había hecho más que aumentar, pasó de ser una obsesión a un hecho psiquiátrico, un mal en su cabeza que le empujaba a querer estar presente a cada momento, cada movimiento de ella no podía ser oculto o pasar inadvertido para él, simplemente, necesitaba poseerla y controlarla, como a todos, puesto que de lo contrario se le escaparía de las manos lo cual no era una opción.

Tras la segunda llamada acudió con una rapidez digna de un deportista olímpico hacia el punto de encuentro, tal se demostraba por la energía que liberaba al golpear la puerta que se resentía por cada golpe, mientras más pasara el tiempo seguramente terminaría por abollarse o por el contrario el rubio terminaría por dañarse la mano, sin embargo, claramente eso no era ni siquiera un ínfimo pensamiento en su cabeza cuando lo único que en ella había en aquel instante era la mujer y la ira que se mezclaban en una danza constante y peligrosa.

La puerta se abrió dejando ver el interior lo cual no tenía interés para él, sin embargo la silueta que tanto conocía se encontraba allí permitiéndole el paso, el cual se hizo presente efusivo y con fuerza, mientras se quedaba en medio del lugar. Sus ojos verdes en aquel instante se posaron sobre aquella delicada figura cuando habló, tan sólo escucharle ya era una especie de alivio pero no lo aceptaría dado el enojo que en él borbotaba-Y yo odio que me ignoren-le espetó las palabras, eso era un golpe bajo para su orgullo y más si provenía de ella-Tengo muy claro quién es, de lo que es capaz y cuánto paga, no necesito que tú me lo digas-el enojo se deslizaba lentamente por su cuerpo, extendiéndose e infectándole como una enfermedad venérea.

Sus ojos no le dejaron ir en ningún momento, ni siquiera cambiaron cuando el dinero se hizo presente, el cual, con un simple movimiento le arrebató, no lo contaría porque tenía gente para ello y también sabía que debía de estar todo ya que Aileen no se atrevería a mentirle o traicionarle, era una chica inteligente, lo percibía, por ello también era más cruel, porque la inteligencia era peligrosa, sobre todo cuando estaba acompañada de un cuerpo tan atractivo y una actitud envolvente y seductora como la de ella. –A la mierda con tus disculpas, sabes muy bien que conmigo no funcionan-tensó la voz-Te pido algo mínimo como es contestar tu teléfono cuando te llamo, no entiendo por qué es tan difícil para ti comprenderlo-apretó los puños-No sabía dónde diablos estabas, tienes muy claro que no me gusta que salgas sin avisarme donde estarás-la vena en su garganta se hizo notoria dado que se estaba controlando para no explotar, al menos, no hasta sacarle toda la información que quería.

Su mandíbula debería haberse desencajado debido a la fuerza con que apretó los dientes y la tensó, tanto que las venas de sus sienes se marcaron y sus cejas adquirieron una tonalidad rosácea en contraste a la normal rubia. Si la ira pudiese tener un rostro en aquel instante estaría en presencia de él-¿Tu qué?-alzó el puño y golpeó con fuerza el espejo que estaba a un lado, era lo que estaba más cerca considerando el impulso que tomó, aquella superficie de cristal se trizó hasta caer en pedazos, allí su mano seguía enterrada empuñada mientras algunas gotas de sangre caían lentamente-¿Quién se cree que es para tomar lo que es mío?-agregó quitando la mano lentamente y sacudiéndola para quitarse la sangre y los vidrios, poco le importaba, había tenido heridas mucho más profundas a lo largo de su vida-¿Y tú lo estás considerando?-su voz sonaba un tanto divertida pero en realidad era histeria. Se acercó a ella hasta que la acorraló contra la pared-Tú me perteneces, y yo decido qué es mejor para ti o no-se recostó sobre ella presionándola-¿Qué tiene de malo tu vida?-preguntó como si no lo tuviese claro, más no consideraba que pudiese ser tan ambiciosa como él lo era. Su voz era profunda y dura, casi gutural.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Vie 15 Abr - 6:19

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De nada servían las disculpas  si la otra persona no estaba dispuesta a escuchar; Aileen entendía perfectamente la terrible situación entre los dos pero al menos ella trataba de enmendar lo sucedido. — Yo…— No pudo decir más. Su expresión horrorizada al ver la mano de Lennox impactar contra el cristal  fue suficiente para demostrar miedo por lo que estaba por venir.  Con expresión culpable se dedicó a observar cómo esos hilos carmesíes brotaban de la herida, reprimiendo el instintivo deseo de arrodillarse ante él para pedir perdón. Porque sí, ella siempre terminaba buscando ser perdonada aun cuando la culpa no fuera del todo suya.   — No quise que llegáramos a esto, Lennox. — Se mordió los labios con fuerza en un intento de infundirse ánimo o el valor suficiente como para no echarse a llorar ahí mismo.  Siendo ambos tan extremistas no le sorprendía en absoluto que Lennox se hiriera para dejar escapar esa furia que lo acometía.

— Sabes que haré lo que tú me digas, siempre es así. — Era tan dependiente de él y estaba tan acostumbrada a acatar sus decisiones que cualquier cosa resultaría bien para ella siempre y cuando él estuviera de acuerdo.   — Jamás he desobedecido una orden tuya, soy tan leal como lo son tus hombres. — La manera en cómo Aileen idolatraba a Lennox rayaba en la locura, llegando a límites insospechados y se sabía capaz de hacer cualquier cosa por él ¿No estaba sirviendo como juguete de otros hombres gracias a él? Si eso no le resultaba suficiente entonces no sabía que más podía ofrecer para complacerlo.  Pensar que Nox terminaría dejándola por no ser suficiente, por no cumplir con sus exigencias era una posibilidad que mantenía en constante alerta a Aileen, temerosa de que apareciera una mujer lo suficientemente buena para él, quizás mejor.

De pronto se vio presa entre su cuerpo y la pared, con nulas posibilidades para escapar de ahí aunque inconscientemente deseara no hacerlo. — Mi vida no tiene nada de malo. — Débiles susurros que la condenaron de inmediato, añadiendo una cosa más a la larga lista de falsedades en esa relación.  Las palabras sobraban cuando solo en ese apartamento había una y mil millones de razones por las cuales la vida a su lado era mala; instintivamente fue acercándose a sus labios, deseando que él la besara como todas esas veces, retractándose después, recuperando la distancia original. —Es solo que pensé que trabajando para Carter tendría oportunidad de reunir el dinero suficiente y volver a la universidad. — Alzó las manos para posarlas en los antebrazos de su interlocutor, pasando la punta de sus dedos en un torpe intento de caricias, buscando apaciguar la furia inicial para relajar ese rictus en el rostro de Lennox. — Piensa en todo el dinero que eso nos daría. — Cantidades enormes de efectivo que se perderían tan pronto abandonaran sus manos, eso seguro. A pesar del tiempo que llevaban juntos no lograba explicarse a dónde iban a parar todas sus ganancias o en qué gastaba Lennox el dinero pues continuaban viviendo en la misma pobreza, compartiendo un departamento que casi se caía a pedazos. Tal como su relación.

—Pensé que te daría gusto saber que tu novia se ha convertido en el trofeo de un tipo asquerosamente rico. — Aquella frase no estuvo exenta de sarcasmo, todas palabras y acciones buscaban hacerle entender — de alguna manera o de otra — que estaba harta de esa vida aunque se esforzara por aparentar lo contrario. — ¿O es que la idea ya no te parece tan interesante después de todo? — Esperaba que algún día Lennox tuviera la cordura suficiente para liberar a Aileen de tan escandalosa vida para permitirle tener una existencia normal, para vivir en paz como cualquier otra persona. Pese a todo lo malo que Porter representaba en su vida o la manera tan hiriente en que se trataban, le costaba imaginarlo ausente en ese perfecto futuro. Lo admitiera o no, estaba tan prendada de él que intentar apartarlo de sus planes a largo plazo le resultaba imposible;  necesitaba tenerlo en su vida para sentir que estaba completa.

Tomó la mano herida entre las suyas con sumo cuidado para analizar la profundidad del daño. — Mi amor...— Lennox poseía el talento para lograr que Aileen se odiara profundamente por todas las cosas que hacía en su intento de perjudicarlo. — Déjame curarte ¿Quieres? Se podría infectar la herida y volverse más grave. — Liberó una de las manos para así acariciarle el rostro, empezando por las mejillas y así hasta llegar a rozar sus labios con la punta de los dedos.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Dom 17 Abr - 1:39

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Entornó los ojos tan sólo escucharle, percibía la inteligencia en ella por lo cual eso hacía de sus palabras tan sólo mentiras, vacías y carente de sentido, por supuesto que ella le provocaba y se daba cuenta, después de todo Lenox estando con ella era un sujeto predecible, lo cual iba en directo contraste con su normal personalidad. Nadie podía saber lo que pasaba por su cabeza, cuáles serían sus actos o de que era capaz reaccionando sin embargo en la relación la mujer sabía que esperar ya que había una sola forma en la que se comportaba: completamente celoso, violento y opresor, asfixiando cada suspiro que los delicados y atrayentes labios de la castaña pudiesen exhalar. –Claro que no-dijo con un intenso sarcasmo, amenazándole con la mirada, a veces no necesitaba decir nada para castigarla puesto que sus ojos tenían esa habilidad, inquisitivos y crueles.

Escocía su mano pero de cierta forma, quizás una lunática, le gustaba la sensación extenderse por su carne, además no era nada comparaba con las heridas que había sufrido en sus inicios y para ello tenía una cicatriz en el costado que reforzaba toda aquella historia. –Siempre debe ser así, ¿Cuántas veces te lo he dicho?-enfatizó sus palabras, habían tenido miles de veces la discusión donde Nox le dejaba claro que él mandaba y que ella debía de acatar-No me hagas reír-profirió una sonrisa forzada-Mis hombres jamás me traicionarían y mucho menos dudarían o “pensarían” las cosas-enfatizó en la palabra que ella había utilizado hace unos minutos atrás. Aquellos eran tan leales que morirían si él se los ordenaba porque de no hacerlo encontrarían un destino peor, y al parecer, la castaña aún no lo entendía-Quizás he sido demasiado blando contigo-comentó alzando la mano intacta para acariciar su cabello y enredar sus dedos formando ondas, podría parecer un gesto cariñoso de su parte sin embargo bastaba con ver su mirada para darse cuenta de que no podría ser cierto.

Siguió con aquel pequeño juego de su mano recostado sobre ella, imponiendo su figura y su peso en la de la mujer, tan sólo aquel acto ya era de por sí una forma de someterla, de minimizarla hasta algo ínfimo entre sus manos. Sonrió complacido por sus palabras, quería escuchar eso pero algo en ella no era sincero lo cual esfumó aquella pequeña curva en sus labios-¿Crees que soy estúpido?-inquirió presionando más su cuerpo-Acabas de darlo a entender-profirió sintiendo la cercanía de sus labios, podría haberla besado, lo quería, pero la ira en él seguía retorciéndose por lo cual posiblemente hubiese terminado mordiéndola tan sólo por hacerle daño. –¡Oh por supuesto!-dijo con una carcajada-¡Tú pensaste!-continuó con una sonrisa tétrica-Aquí el que piensa soy yo, tú te limitas a hacer lo que yo te diga, tú piensas lo que yo pienso, haces lo que te mando, si deseo que te devuelvas al maldito hoyo donde te encontré lo haces…¡Porque yo te lo ordeno!-gritó con fuerza contra su rostro, marcándose las venas en su garganta. Consciente de sus manos no hizo intento por alejarlas, sin embargo carecían de importancia para él.

Ignoró la palabra Universidad, sin embargo eso no quería decir que la dejase pasar, más ahora no era parte de la situación, más bien problema. –No...necesito ese dinero-agregó mirándole, ni siquiera se molestó en incluirla para hacer un “necesitamos”-Y menos de ese bastardo que intenta poseerte-agregó alzando una mano para acariciar su mejilla-Tú me perteneces, toda tú, eres mía y de nadie más, y no va a venir un maldito ricachón a creerse con derechos sobre ti-dijo con tono molesto, pero ligeramente más calmado que antes. ¿No podía entenderlo?, estaba enamorado de ella y eso no era algo propio de él, el amor no había sido nunca parte de su ser y ahora que sí lo era no podía ser inmune a sus efectos, lo tenía loco, más de lo que ya estaba, loco de amor, claro está en sus propios términos, y por lo que él entendía de aquel concepto.

-¿Gusto?-enarcó una ceja-No seas estúpida Aileen-un trago amargo descendió por su garganta-Tú eres mi trofeo y por lo que tengo entendido aquellos premios no se comparten-agregó lentamente tras ser consciente de su sarcasmo. Le sonrió, por primera vez antes de mover su mano hacia su cuello el cual sujetó-Así que quítate esa idea de la cabeza, mientras aún tienes una-amenazó presionando un poco más para luego soltarla, tampoco quería hacerle daño, sólo asustarla. Le miró en silencio durante algunos segundos, claro que tenía sentido pero eso no significaba que le gustase, por situaciones como esta consideraba relevarla de su trabajo sin embargo el dinero que conseguía le venía bastante bien además de que tenía la idea de que si la dejaba libre para hacer otra cosa terminaría por dejarle y eso no era algo que podría soportar. Destruiría el mundo por la ira si llegase a pasar.-Cállate mejor-enterró un dedo en su frente un par de veces, mientras desviaba sus ojos de ella.

Cuando tomó su mano volvió hacia ella y le escuchó, su gesto fue de indiferencia ya que hasta se la había olvidado que tenía una herida. Cerró los ojos dejándose llevar por aquellas caricias, eran tan agradables y ansiadas que aunque quisiera mostrarse molesto su cuerpo reaccionaba de otra forma-Déjalo, no es nada-agregó mirándole de nuevo, por unos segundo se quedó así hasta que posó la mano herida en la mejilla de este y se acercó para capturar sus labios, uniendo sus bocas en un beso hambriento, fingir que no se estaba muriendo por hacerlo era algo con lo que no podía seguir-Maldita seas-aventuró separándose tan sólo para decirlo y luego volviendo a la acción, dedicándose a acariciar sus labios con los propios.

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Mensaje por Lichtgestalt el Dom 17 Abr - 8:10

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Se obligó a mantener su mirada fija en la de él a pesar del miedo o de la incertidumbre que experimentaba al estar tan cerca. Todos sus insultos los conocía bien pero se negaba a aceptar que Porter la veía solamente como un objeto del cual presumir ante la gente. Que una sola mirada bastara para lograr que Aileen se sintiera la persona más indigna en la faz de la tierra decía mucho acerca de cuán importante era Lennox en su vida y el grado de devoción que profesaba por él. Igual que siempre, el deseo de conciliar la situación mantuvo a la mujer en actitud sumisa, asintiendo ante cada una de sus frases como si se trataran de la más absoluta verdad. En lo más recóndito de su ser creía — o quería, al menos — que no siempre las cosas eran como él decía, que Lennox era capaz de equivocarse, de errar igual o más que ella.

— Sé que educarme no es sencillo pero por eso estás a mi lado ¿No es así? Solo quieres lo mejor para mí. — Lo que Lennox jamás entendería y lo que Aileen no le diría es que mientras estuviera a su lado, consideraba tenerlo todo. — No volveré a ver a Carter si no quieres, en realidad él no me interesa. — Observó aquellos dedos enredarse en las largas hebras de su cabello, deseosa de prolongar el contacto un poco más. Si bien no era una caricia tal cual, hallaba cierto sentimentalismo en ese gesto que la remitía a los recuerdos de sus primeros días en compañía de Nox, donde todo era más sencillo y su única preocupación era buscar una excusa convincente para que Aileen faltara al trabajo y así no tener que separarse, pasando la mayor parte del tiempo complaciéndose en la cama.

De sus labios escapó un débil gemido que evidenciaba su excitación, la cual iba en aumento desde que a Lennox le había dado por aprisionarla contra la pared; deseaba más de él pero él parecía no querer darle todavía esa satisfacción, contribuyendo a aumentar la desesperación de la joven por recordar los viejos tiempos entre las sábanas. — Lo único que necesito para estar bien es a ti. — Sin él se sentía perdida, carente de todo propósito en la vida. Creer que esa sonrisa albergaba buenas posibilidades para ambos eran un error pues jamás había formado parte en los planes de Lennox así como él formaba de los suyos. Ella no importaba, era totalmente prescindible pero la idea de volverse necesaria en la vida de Porter le obsesionaba hasta tal punto que llegaba a humillarse de formas inimaginables con tal de ganarse su afecto, tal como lo haría una mascota.

Dio un respingo al sentir cómo la gruesa mano de Lennox rodeaba su delgado cuello, sabiendo que quizás ahí terminaría la patética vida que había estado llevando hasta ahora. — Sí, Lennox. — Cerró los ojos mientras el índice ajeno se clavaba reiteradamente en su frente, intentando aleccionarla para que sus ideas acerca de la universidad o de un mejor trabajo se disiparan como si de niebla se tratase. Si bien el acabar los estudios representaba para ella la opción a una vida cómoda y legal, temía que Nox la reemplazara ni bien tuviera la oportunidad. Igual que siempre, las caricias eran el bálsamo que su desgastada relación necesitaba y pronto lo que empezó con distraídos roces fue tornándose en un beso urgente, ansioso.

Los labios de Aileen se fundían con los de Lennox a la perfección, devorando la boca ajena como si la vida se le fuera en ello, pidiendo por más. Sin importar las veces que se maldijeran, la atracción entre ambos era tan poderosa que de alguna manera o de otra terminaban exigiendo todo lo que el otro podía dar. — Puedes maldecirme para siempre si así lo deseas, no me importa. Yo sé que me amas. — Ahogó una suave risa en los labios de su amante, esbozando una sonrisa maliciosa que no disimulaba en nada la expresión triunfal de Aileen. Detuvo el beso para reemplazar con sendos mordiscos al labio inferior de Lennox aquellos roces que otrora brindara su boca; deslizaba la lengua por las comisuras de los labios y volvía sobre aquel camino trazado con lipstick carmesí para no darle tregua, para demostrarle que ella podía dominar también aunque de otra manera.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Mar 19 Abr - 0:24

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El odio era un sentimiento escaso en su vida ya que para existir era requisito tener interés en una persona de lo contrario sería inexistente, por lo mismo, no era algo frecuente en él considerando que no le importaba nadie, más bien, casi nadie. Aquello se limitaba tan sólo a Aileen ya que su madre había muerto hace años por lo cual era la única persona en su vida a pesar de todos sus intentos por alejarla, por no dejarla entrar. Sin embargo, había fallado…y miserablemente, ya que ella parecía haberse arraigado en su interior, sujetándole por el corazón y evitando que pudiese sacarla, a menos que se arrancase aquel órgano acabando con su vida de paso, y es que sin ella tampoco valía la pena vivir.

Maltratarla era su forma de hacerle saber quién estaba al mando, pero también de una retorcida manera demostrarle lo que sentía por ella. Aquella locura infundada hacia su ser que provocaba la castaña con tan sólo un pestañeo, un movimiento de sus labios o una pequeña sonrisa.

Le miró por sus palabras, no le importaba la educación porque no reconocía en ella algo de importancia claro está, ¿Cómo podría?, él con suerte había terminado la secundaria y eso ya era decir mucho, si no fuese por su madre habría abandonado antes. La Universidad ni siquiera era una palabra de su vocabulario sin embargo ante las palabras de la mujer no pudo hacer más que asentir, la amaba demasiado, no para dejarla ir pero si para quizás cumplir un capricho, uno que podría ser saciado tan sólo si ella demostrase comportarse y mostrar obediencia-Claro, lo mejor para mi mujer-aventuró sin mucho interés, más parecía ser sincero. Proseguía con aquella caricia, aunque en su mente no lo era del todo sino más bien una forma de apreciarla, como examinando un objeto de gran valor-¿Ahora hablamos de interés?-dijo dedicándole una mirada peligrosa, quizás algo terrorífica-No quiero que veas a nadie, ¿Lo entiendes?-suprimió cualquier espacio que pudiese quedar entre ellos, consciente de la sensación del cuerpo femenino contra el suyo, aquellas curvas y pechos que tan bien conocía-A menos que yo ya no te interese, porque siempre puedes volver al hoyo del que te saqué-eso jamás sería una posibilidad pero jugar con la castaña era un hábito en él, uno que no estaba dispuesto a dejar, menos si tanto regocijo le daba el aventurarse a manipular a otros.

-Esa es una buena respuesta, ¿Ves?-enarcó una ceja-Sabía que eras inteligente-le tomó del rostro con la mano sujetándola suavemente, aquel movimiento hacía que sus carnosos labios se juntasen y se volviesen más voluptuosos. Ansiedad por besarla fue su nueva emoción. Pero no se dejaría llevar por ello, siempre podría tenerla para él, eso creía, eso esperaba.

Una sonrisa amplia que denotaba satisfacción se dibujó en su boca, después de todo, escucharla aceptar y obedecer era siempre un agrado pero sus oídos y su vista. Gustaba demasiado del control, de que todo a su alrededor fuese tal cómo él quería y mucho más que las personas tuviesen claro quién mandaba sus vidas, sus patéticas vidas. –Buena chica-dejó de torturarla físicamente y más bien se dedicó a observarla. Apreciar la belleza de la que gozaba y que tan sólo debería compartir con él.

Un simple beso adquiría una intención poderosa de un momento a otro, la unión de sus bocas no era suave o tierna como debería haber sido sino que un acto meramente físico y cargado de intensidad. Le escuchó y fijó la mirada en ella, sus palabras eran como apuñaladas en su cuerpo ya que eran ciertas, le amaba con todo lo que componía su ser sin embargo odiaba tener que darle la razón por lo cual simplemente calló, además, estaba lo suficientemente ocupado como para replicar. Le volvía loco aquellas caricias que Aileen repartía en su rostro por lo cual no debería extrañar que sus manos oscilaran hacia su cadera sujetándola con fuerza y apegándola hacia su cuerpo mientras su boca ávida buscaba la ajena en la cual luego hizo danzar su lengua, un gesto excitado y sumamente demandante más cuando empezaba pocas veces podía detenerse, claro está, si es que quería también. Sus manos oscilaron de sus caderas hasta tomar sus muñecas y hacerlas chocar con fuerza contra la pared, sometiéndola mientras su boca estaba demasiado ocupada devorando a la ajena, con insistencia, casi prepotencia-Te he extrañado-comentó liberándola por segundos, quizás parecía que toda su ira se había disipado sin embargo aún estaba allí, rasguñando la pared para hacerse presente, al menos se permitía dominar sus actos, que cada vez eran más intensos y quizás hasta salvajes.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 20 Abr - 8:21

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Engañarse resultaba algo bastante sencillo tomando en cuenta que la mayor parte de su vida con él estaba construida sobre una gran mentira a la que llamaban amor. Lo suyo en realidad se trataba más una cuestión de comodidad que de otra cosa, de amor y odio en medio de maltratos e insultos como el pan de cada día. —No veré a nadie más. — Tal vez incluso resultaría mejor para los dos pues así Aileen podría dedicarse completamente a él y dejarían los celos de por medio. Tener la posibilidad de mejorar las cosas entre los dos era algo que deseaba hacer porque de ese modo ambos podrían vivir en paz, evitando las continuas peleas y dedicándose a mejorar en todos los aspectos. — Ya no podré trabajar, al menos no de acompañante. Podría seguir en el club como bailarina y así continuaríamos teniendo dinero. — Si bien no era la situación más idónea era lo mejor que se le ocurría para compensar de algún modo el perder a un cliente tan importante como lo era Carter.

Si bien su vida no cambiaría demasiado estando o no con él — en ambos casos era igual de desastrosa — no podía negar que le aterraba imaginarse un futuro en el que Lennox no estuviera; necesitaba de su cercanía y de su amor. — Quiero que lo decidas tú. — Tanto lo amaba que era capaz de poner en sus manos decisiones tan importantes como esa. Nox era su dueño y ella haría todo lo que él deseara incluso si no estaba de acuerdo con ello o si resultaba perjudicada. Escucharle reafirmar que ella continuaba siendo su mujer calmaba todas las dudas que pudiera tener con respecto a su fidelidad pues aunque existieran otras mujeres que deseaban ocupar el lugar que Aileen tenía en la vida de Lennox, hasta entonces ninguna había sido lo suficientemente buena como para siquiera provocarle verdadero pánico. Portarse bien era la manera más sencilla de tener a Nox justo donde lo quería y la chica no tenía problemas en comportarse adecuadamente si eso resultaba conveniente. A la larga, mantener una actitud sumisa para con su pareja podría incluso hacerla acreedora a mimos o actitudes cariñosas.

La distancia entre los dos era nula, excitándola sobremanera el hecho de sentir sus manos rodeando su cadera, apegándola hacia sí con aquella fuerza que le resultaba tan conocida, demasiado excitante como para pasarla con alto. Su  lengua se enzarzaba con la ajena en un beso que ninguno de los dos tenía intención de terminar; devoraba sus labios con prisa, urgente de un contacto mucho más profundo. — Y yo a ti. — Gimió débilmente sobre sus labios al escuchar el golpe seco que dieron sus muñecas contra la pared, dejándose someter por la superioridad tanto física como presencial. Para aumentar la emoción en un juego de poder como aquel, comenzó a moverse suavemente contra él, procurando mantenerse tan cerca como le era posible. El movimiento de su cadera parecía más un cadencioso baile que la muchacha ejecutaba para tentar a su amante, deseando sacarle de sus casillas o desesperarle hasta el punto de hacerle querer algo más que simples besos.

— Dime que no estarás con nadie más, que soy la única. — Sin importarle demasiado la delicadeza ausente en aquel gesto, la castaña tiró del labio inferior de su compañero con fuerza, llegando a morder cerca de las comisuras. Le sonrió, incapaz de ocultar la satisfacción que experimentaba al notar cómo los labios ajenos se hinchaban con cada mordisco, dejando entrever pequeñas marcas moradas en ellos. — Podría no trabajar mañana y nos quedaríamos aquí todo el día, solo tú y yo. — Suspiró débilmente, ladeando el rostro para continuar el beso, convirtiéndolo en un simple roce con el cual buscaba aminorar el dolor de las heridas.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Sáb 23 Abr - 23:53

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No era idiota, se daba cuenta de lo tóxica que era su relación, que más bien no debería ser una si la comparaba con la normalidad de otras. Él jamás había pensado en el amor ya que no formaba parte de él, simplemente era algo que se lo dejaba a los demás puesto que tenía mejores cosas de las que ocuparse, o eso se decía. Más bien la realidad era que temía de aquello porque no lo conocía y por ende era peligroso, todo lo nuevo y que no fuese capaz de controlar se volvía un problema para el rubio. Asintió ante sus palabras, le gustaba la obediencia y más si provenía de la única persona que se atrevía a ir en su contra-Así me gusta-confirmó tomándole del mentón para hacer que le mirase. Su cerebro trabajaba rápidamente ante lo que le decía, analizando cada una de ellas y sometiéndolas a distintos escenarios-Eso lo decido yo-orientó la delicada mandíbula de esta hacia lo alto-Luego lo veré-continuó sosteniéndola hasta que tras unos minutos más tarde la dejó ir. Ella parecía bastante convencida de la solución sin embargo él era quién debía de jugar todas sus cartas y considerar si la idea era bastante adecuada para ambos, después de todo, había dinero y posesión involucrado. Entendiéndose al dinero como su dinero y la posesión como su chica.

Profirió una carcajada un tanto amarga y explosiva-Cariño, no hay nadie más que pueda hacerlo y lo sabes-agregó mientras acariciaba su rostro suavemente aún con rastros de la diversión en su rostro, y cómo no si la castaña aún creía que alguien más tenía el poder de decisión en aquel asunto, desde el primer día había sido él y lo seguiría siendo hasta que uno de los dos exhalara su último aliento. Lo sabía, porque a menos que él muriera jamás la dejaría, y bien sabía que si no podía ser suya no lo sería de nadie. –Creo que no he sido lo suficientemente claro contigo-comentó dedicándole una mirada ponzoñosa y a la vez un tanto sádica-El único que sabe lo que es bueno o no para ti soy yo, sin mí no serías nada mi amor-sonrió sarcástico-Así que hazte un favor y deja de darme problemas, ¿Entiendes?-profirió con aquellas mismas facciones mientras se deleitaba con la tersa piel de su rostro y la delicada figura puesta ante él, una que conocía demasiado bien y que había hecho suya en incontables ocasiones. Le pertenecía bajo todo concepto y en cualquier situación.

Bastaba con un efímero toque de su parte para que su cuerpo comenzara a sentir los estragos de un fuego interno que se extendía por todo su ser, quemándolo en cada segundo que pasaba, obligándole a comportarse salvaje, de la única forma en la que podía hacerlo. Extrañar era una palabra que se quedaba corta a lo que realmente quería decir, quizás un “te amo” hubiese sido más adecuado pero Nox no era alguien que pudiese decir algo como tal de una forma tan fácil, menos aún, considerando que seguía molesto con ella y que aquello tan sólo formaría parte de un apremio antes que un castigo, uno que aún estaba esperando su turno para hacer acto de presencia. La sometía contra la pared, recargando su cuerpo y sujetando sus muñecas con fuerza, dándole a entender quién mandaba y que una vez que la tenía para él no escaparía a menos que fuese su deseo, y eso no sucedería, al menos no en esta ocasión. Consciente de los movimientos de Aileen se dejó llevar y apegó la propia cadera a la de esta, mientras sus manos oscilaban por su cuerpo una y otra vez analizando la estructura misma de aquel escultural físico.

Le miró con curiosidad por sus palabras dado que no esperaba semejante reacción, de los dos siempre se había mostrado celoso y controlador pero ella parecía compartir aquel pensamiento de la misma forma, quizás peor y hasta ahora se estaba dando cuenta de ello. No tuvo mucho margen para darle más vueltas dado el mordisco que recibió, era algo sádico de su parte sin embargo para alguien que estaba acostumbrado al dolor y la violencia terminaba por ser un gesto agradable, ansiado de una forma que no esperaba y por sobre todo excitante, hasta una sonrisa placentera se permitió-Eso depende de muchas cosas-comentó bajando una mano a su trasero el cual sujetó con fuerza, de manera posesiva y descuidada. –Dalo por hecho, es tu deber compensarme por no estar anoche donde debías de estar, tú lugar, aquí, conmigo-dijo las palabras lentas mientras disfrutaba del beso y luego con sus manos sujetaba el borde de su vestido para ir doblándolo hacia arriba, liberando sus piernas desnudas. No le iba a prometer realmente aquello, tenía trabajo y darse el lujo de perder un día no estaba en sus planes, aunque si eso le valía que le dejara tranquilo podría hasta prometerle un cachorro si así era su capricho-¿Te han dicho que tienes unas piernas muy hermosas? Y atrayentes...-aventuró con sus manos recorriendo aquellas largas extremidades desde abajo ascendiendo lentamente hasta la zona inguinal mientras con su boca buscaba a la ajena.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Mar 26 Abr - 7:02

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Nuevamente las promesas que no se cumplirían volvían a hacerse presentes en el día a día de la pareja. Él le mentía descaradamente y ella se fingía ingenua para mantener la poca armonía que todavía conservaban. — No importa si me lo dicen otras personas, lo único que me interesa es lo que tú piensas al respecto. — Imposible resultaba para ella disimular cuán satisfactorio encontraba tener las manos de Lennox tocándola de forma tan descarada, con toda esa rudeza que solo él podía brindar. Luego de gran cantidad de noches compartiendo la cama, ambos conocían bien las debilidades del otro y no era un secreto que las piernas eran una zona erógena en la chica. Bastaba el más mínimo roce de las ásperas manos de su pareja para que ella comenzara a sentirse deseosa, excitada. Sabiendo que el momento duraría hasta que el teléfono de Lennox sonara debido a alguna emergencia en el trabajo o que a Aileen le llamara algún cliente, decidió aprovechar el momento para recorrer a placer los labios ajenos, volviendo sus besos un roce meramente superficial.

A la par que las manos de Porter se ocupaban de ir ascendiendo por los muslos de la fémina, las manos de ella se colaron por debajo de la camisa ajena, alzándola con lentitud para permitirse tocar la piel desnuda de su espalda, posando las yemas de los dedos para recorrerle lentamente, presionando ligeramente en tanto recorría su espina dorsal. — Demasiada ropa… — Tiró de su labio inferior suavemente, jugando un poco con la paciencia de su amante, queriendo desesperarlo para intensificar el deseo entre los dos. Arrugando la tela de la camisa entre sus dedos, se entretuvo dando pequeños besos en las comisuras de los labios, llegando a atrapar entre los dientes parte de la barbilla y las mejillas. Deshacerse de la prenda no le representaba problema pero era más su afán por jugar, por demorar el momento de la intimidad hasta que las ganas de ambos terminasen consumiéndolos en medio de besos y caricias urgentes, poco cuidadosas.

A regañadientes, abandonó su boca para dedicarse a besar el cuello, succionando la piel que sus labios llegaban a tocar pero sin intención alguna de marcarlo… aun. Adoraba llenar su cuerpo con esas heridas que demostraban la mutua pertenencia, dejándose herir o marcar cuando más excitada estaba. Con toda la calma de la que era capaz, consiguió alzar la prenda hasta la mitad, dejando a la vista también su bien formado tórax, al cual se apegaba ella para recrearse en la sensación que ofrecía esa bien formada musculatura. La ropa comenzaba a estorbarle y aunque sus deseos por despojarse de las prendas ya eran obvios, estaba decidida a quedarse vestida un poco más tan solo para dejarle actuar.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Vie 29 Abr - 1:56

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En aquel punto no estaba seguro de si lo decía porque de verdad pensaba aquello o simplemente era una manera de mantenerlo atento y agradado, aun así no le importaba ya que si tuviese que vivir de lo que los demás pensaran de él no habría escalado tan alto en cuanto a los logros se refería y al poder que actualmente ostentaba. También operaba que no estaba pensando ya como tal sino que se dejaba llevar por el cuerpo que tenía entre sus manos el cual siempre fue bastante, hipnótico-Ya sabes lo que pienso, pero te encanta que te lo repita, ¿Me equivoco?-agregó mirándole y enarcando una ceja, conocía a quién afirmaba era su mujer, ella jamás podría engañarlo no cuando él siempre estaba un paso antes que todos, no por nada se había mantenido tanto tiempo a flote en el mundo criminal y aún nadie era capaz de vincularlo de una forma legal como para atraparlo por sus fechorías, Nox simplemente, era un maldito genio cuando se trataba de pensar, era calculador y sumamente frío cuando era necesario, después de todo, la vida misma le había formado de tal manera.

Terreno más que conocido eran sus piernas y por ello es que se movía con avidez por ellas, pasando las yemas de sus dedos con facilidad por la tersa piel que cubrían a estas, largas y tonificadas lo cual era algo que volvía loco al rubio considerando que era una de las cosas que más le gustaban físicamente en las mujeres, claro está además del busto y el trasero que nunca eran menospreciados. Besaba sus labios con detenimiento y pasión, marcando el ritmo y devorando los ajenos con suma precisión, acto que había repetido desde el momento en que se habían conocido y que jamás dejaba de ansiar, ciertamente, estaba poseído por el sabor de aquellos trozos de carne, indispensables para su diario vivir.

Le gustaba jugar rudo y bien lo sabía Aileen por ello disfrutaba de las mordidas que esta dejaba en su labio inferior, dolor se extendía por su boca al resentirse de cada estiramiento o hincado de dientes más no podía estar más deleitado y extasiado por ello por lo cual lejos era una molestia o una queja. Enarcó una ceja divertido ante sus palabras-Ocultan tu hermoso cuerpo-comentó dándole un golpe con la mano abierta en uno de los muslos para demostrar su punto, luego siguió con aquellas caricias donde cada vez alcanzaba mayor altitud con respecto a su figura. La urgencia de desnudarla era urgente así como quedar de la misma forma más ella lo demoraba a propósito, no era la primera vez que se veían involucrados en aquel juego. Ladeó ligeramente para darle espacio a sus labios que sacaron más de un suspiro en el criminal quién a cada momento se excitaba cada vez más hasta el punto de no poder aguantar más.

No tardó en quitarse la camisa para dejarla caer y dejar su torso desnudo, Nox no era alguien de paciencia y eso se extendía a cualquier ámbito de su existencia por lo cual esta vez no debía de ser algo nuevo para la castaña. Movió un brazo hacia la cintura de esta y la bordeó hasta atraerle completamente a él donde buscó sus labios para besarle con intensidad nuevamente. Su mano libre completó el camino y se escabulló hasta la entrepierna de la mujer donde comenzó a dejar ciertas caricias mientras sus dedos también se aventuraban lentamente, era un juego de a dos y él estaba más que dispuesto a devolverle la mano.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Mar 3 Mayo - 6:41

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Deleitándose con el dolor ajeno, observó satisfecha las sutiles expresiones que se formaban en el rostro de su compañero, sabiendo que entre más daño sufrieran los dos mayor sería el placer, siendo así su forma tan particular de vivir. Al día siguiente ambos se dolerían de las marcas que se hicieran o se despreciarían del mismo modo en que ahora tanto se necesitaban pero si algo tenían claro era que no podían vivir el uno sin el otro. – Ninguna mujer puede amarte como lo hago yo ni estaría dispuesta a sacrificarse así por ti. – Sus palabras eran pronunciadas en débiles susurros que iban a parar a los labios del hombre mientras él continuaba acariciándola, recorriendo su cuerpo como solo él sabía. Decirle aquello no era una cosa al azar, ella estaba consciente que Lennox no era precisamente un santo ni el tipo de hombre que otorgaba fidelidad absoluta pero al menos quería creer que ella era única para él, que sin importar con cuántas mujeres estuviera siempre terminaría por volver a su lado.

Dio un suave quejido de dolor cuando la mano ajena le golpeó el muslo, disfrutando de la sensación que otorgaba su piel enrojecida, palpitante. Siempre había sido muy sensible y aquel breve toque había bastado para lograr que se estremeciera. Ese tipo de encuentros entre ambos resultaban ser algo más que simples sesiones de sexo, más bien se trataba de un juego en el que los dos se desquiciaban, en donde aprovechaban las debilidades corporales de cada uno para desesperarlo, llevándose a un punto en donde la única manera de ponerle fin era precisamente desfogando sus energías en la cama. – Vale la pena desafiarte si la recompensa es esta. – Se separó por un instante de sus labios para permitir que se desvistiera al menos parcialmente, dejando que la camisa fuera a parar al suelo para así poder acariciar el pecho desnudo de su compañero, delineando los músculos que se marcaban una vez que la prenda ya no resultaba impedimento.

No tardó en verse envuelta por uno de sus brazos y con gusto se dejó llevar, dedicándose a besar la piel del cuello y el hombro, posando los labios sobre la clavícula para recorrerla en un roce superficial, cuidadosamente pensado para darle un pequeño “adelanto” de lo que estaba por venir. Ambas manos rodearon la espalda de su amante y las yemas de los dedos ejercieron presión en la zona baja, apegándolo hacia sí para ser más insistente en sus caricias, besándole con una ansiedad que ni siquiera ella misma se conocía. Se tensó momentáneamente al sentir aquellos dedos hurgando en su zona más íntima, aprisionando la mano ajena entre sus piernas para permitir que la estimulación continuara, exhalando pequeños y entrecortados jadeos que disimulaba a duras penas. Dejándose llevar en aquella vorágine de deseo y lujuria, movió la pelvis suavemente para ayudar a que los dedos del hombre se introdujeran por completo en su interior, para que no dejaran parte de ella sin recorrer.

Con prisas, desabotonó el pantalón y coló una de las manos al interior de la prenda, palpando la entrepierna masculina por encima de la ropa interior, acariciándole sutilmente en un intento de corresponder de algún modo a los intentos de Lennox por darle placer. Y aunque ella estaba ya en el límite de su paciencia y deseaba cuanto antes tenerle en su interior, todavía se permitió jugar un poco más. Con los dedos índice y medio tomó los laterales de la prenda inferior y se ocupó de dejarla lo suficientemente abajo para dejar la entrepierna ajena al descubierto, observando la firmeza de su miembro y lo duro que era una vez que ya no había tela aprisionándolo. Saberse causante de semejante erección le hizo sonreír de oreja a oreja, triunfal.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Miér 4 Mayo - 17:38

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Se comportaba de la única forma que conocía, el dolor, el placer, el miedo y la agresión formaban parte de su vida a diario, desde pequeño había sido así por lo cual prácticamente se había criado alrededor de aquello siendo constituyente de su ser. No sería él si se comportarse de una forma distinta a la habitual y aquella no era más que un ser despreciable la mayor parte del tiempo, incapaz de amar a alguien como se debía sin embargo había que reconocérsele que se esforzaba, al menos, con Aileen lo hacía lo cual demostraba que la mujer se había ganado su corazón, o lo que sea que tuviese en el centro del pecho.

-¿Apostarías por ello?-preguntó entretenido entre besos y caricias, hasta una pequeña sonrisa se permitió, ella no era la primera mujer en su vida y seguramente no sería la última aunque las posibilidades apuntaban a que sí, después de todo, estaba bastante encaprichado con ella, si es que no era algo más profundo. Estaba demasiado seguro de sus habilidades y de su reputación por lo cual si él quería a una mujer no sería problema alguno en tenerla, bastaba con ir por ella y hacerla suya, y eso había sucedido en más de una ocasión, inclusive estando con la castaña, la había engañado varias veces pero eso era algo del pasado, ahora no se lo podía permitir, el tiempo fue demasiado austero con él, eso se decía cada día. No podía haber nada más que le impidiese buscar la atención de otra fémina, no podía, no debía, lo sabía, pero aceptarlo era complicado, decirlo en voz alta, imposible.

Se perdía en su piel, en la carne que conformaba sus labios, aquellos tan dulces que había aprendido a apreciar y más aún diferenciar que no se debían al labial que utilizaba, era el sabor natural de esta el que le embriagaba y lo volvía adicto a su boca. Eso sí, no era indiferente al maquillaje en sus labios que seguramente para aquel instante debería tener su rostro manchado con el mismo dada la efusividad del intercambio de besos. –No siempre será así, lo sabes-dijo ronco y con una mirada perspicaz, como un lobo observando a una oveja para hincarle los colmillos, algo que no distaba de la realidad. Él era un depredador insaciable, nadie podía estar de pie a su alrededor y mucho menos olvidarse de que él tenía la vida de otros en sus manos, y que por su mano se hacían las cosas. El sexo era algo indispensable para él, una forma de divertirse y liberar tensiones, en su esencia más profunda, sin embargo, hacerlo con una prostituta no era lo mismo que verse limitado a una sola mujer, un cuerpo ya conocido, instruido en saber qué le gustaba y que no, qué punto le daba placer y cual podía volverse de su propio gusto, un placer culpable por así decirlo. Con ella era así.

Sus dedos se aventuraron en la travesía de su entrepierna mientras su boca hurgaba la cavidad oral ajena, oscilaba aquellos suavemente consciente de la tortura que aquello supondría para la castaña. Consciente de su movimiento que provocó mayor contacto entre ellos, y por sobre todo, el hecho de que sus dedos se adentrasen por fin en su entrepierna donde comenzó con un juego suave, dado el nuevo ambiente donde se encontraba, terreno húmedo y bastante maleable donde no dudó en dejar caricias y juegos en sus paredes. Le miró con diversión para en cosa de segundos verse sometido a la misma situación, sólo que en aquella él estaba desprovisto de la ropa en su mayor parte lo cual no le parecía justo, excitante, pero no justo. Su miembro salió a la luz tensándose debido al movimiento de liberarse de la presión de su bóxer, duro como podía estarlo dada la situación en sí, jadeó por ello y le miró disfrutar de ello, como si tuviese un poder único para provocar ello. Tonterías a su juicio, pero no era importante en aquel instante. Retiró su mano de la entrada ajena y le miró enarcando una ceja-Ya sabes qué hacer-le dijo con voz de mando, mientras colocaba sus manos en su propia cintura, dejando su miembro eréctil a su disposición, como lo había hecho varias veces.
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Mensaje por Lichtgestalt el Sáb 7 Mayo - 6:43

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Aileen no era tan tonta como para enfrascarse en una apuesta donde todas las posibilidades jugaban en su contra; Lennox no era hombre de una sola mujer y ella bien sabía que por su cama habían desfilado muchas, la gran mayoría solo líos efímeros pero que igual hicieron peligrar la relación que ambos tenían. Finalmente la chica lo perdonaba en cada ocasión y todo volvía a la normalidad. No fueron pocas las veces que se vio forzada a actuar de forma poco ortodoxa, desatando un escándalo si era preciso para impedir que alguien pudiera arrebatarle el amor de un hombre al que deseaba complacer de cualquier modo.  Si lo pensaba bien, en realidad no tenía las mismas oportunidades, resultando impensable que se planteara siquiera la posibilidad de devolverle el favor y buscar a alguien más. Carter era un buen candidato, alguien que se decía dispuesto a darle la vida de reina que ella merecía y aun así prefería seguir con Lennox. – Ganarías de cualquier modo. – Eso ambos lo sabían. Tenía tal suerte que quizás podría ganar una apuesta al mismo satanás. Del tiempo que llevaban juntos, Aileen jamás lo había visto perder y mucho menos fracasar, no en balde su reputación era conocida en el mundo criminal de lugares tan lejanos y cosmopolitas del país.

Si algo podía reconocer en aquel preciso instante era la facilidad con que un par de caricias podían hacerle alcanzar el orgasmo casi de inmediato; pese a estar inmensa en el disfrute personal no descuidó el roce que brindaba a la entrepierna ajena, aventurando el tacto para dejar entrever sus verdaderas intenciones. Los dedos de Aileen que otrora se posaron en Porter ahora iniciaban un nuevo recorrido, palpando la dureza, disfrutando de la sensación que ofrecía dicha zona ante el más mínimo contacto. Por supuesto, ella sabía bien que hacer para continuar alargando el placer, ralentizando el paso de las yemas de sus dedos para postergar el clímax, deseosa de mantener tanto como fuera posible esa expresión de gozo en sus facciones. Le observó durante unos instantes y se limitó a asentir, separándose un poco al tiempo que la mano de Lennox se retiraba también. Relamió los labios suavemente en tanto no apartaba la mirada de aquel rígido miembro, invitándola abiertamente a hacer cuanto quisiera en pos del placer de los dos pues estaba segura que ambos encontrarían satisfacción incluso siendo uno el que continuara el juego previo.

Reemplazando el roce de sus manos por el de los labios fue recorriendo poco a poco con suaves besos en torno a la cara interna de los muslos de su compañero, ascendiendo lentamente hasta llegar hasta su miembro, cubriéndolo de un ligero rastro carmín gracias al lipstick; procedía con cautela para no apresurar las cosas ni que ambos terminaran haciendo de esto una experiencia de mal sexo ni mucho menos. Siguiendo el camino anteriormente trazado con el labial, la boca de la chica se posó suavemente en torno al glande, aprisionándolo sutilmente en la boca para succionar despacio, ejerciendo presión cuando lo creía necesario. Entreabrió los labios para darle cabida, presa del juego que ella misma había iniciado, exhalando pequeños jadeos en tanto continuaba con lo suyo. De continuar así, Lennox no tardaría demasiado en terminar pero Aileen no estaba dispuesta a brindarle aún esa opción. Siendo la anatomía de su hombre un terreno que bien conocía, se separó abruptamente al notar los primeros espasmos en un clímax que no demoraría en llegar.

Como si eso no hubiera sido suficiente, se incorporó lentamente hasta retomar la distancia inicial, mirándolo fijamente; le divertía haberlo llevado hasta esa complicada situación porque sabía que se lo haría pagar y a decir verdad, sufrir un poco no le vendría mal a ninguno.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Miér 11 Mayo - 21:14

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Asintió complacido por sus palabras, si bien no necesitaba que ella lo confirmara siempre era grato para alguien como él escuchar acerca de su suerte y de su poderío, sentirse en control y saber que los demás reconocían en él las cualidades de un líder, de un sujeto que no hacía nada al azar y que siempre iba un paso más adelante que los demás. Alguien que controlaba el presente y su futuro como pocos podían hacerlo, o al menos, eso es lo que pretendía. Y no sólo el suyo, sino de los que le rodeaban, oprimiéndolos si es necesario. –Exacto-hizo un chasquido con la lengua-Siempre gano hermosa-comentó bajando una mano para sujetar uno de sus glúteos.

Tener a su lado a Aileen siempre le reconfortaba aunque eso no se lo diría jamás, ella se había convertido en la persona más importante para él pero a ojos de los demás era una más, y así debía de verse. Pero no lo era, y lo sabía porque su cuerpo se lo decía a gritos, bastaba un beso o una caricia para encenderse como una llama que luego daba paso a un gran incendio. Su piel comenzaba a quemar y luego sentía que estaba en brasas, a total disposición de una mujer que de conocer el real alcance que tenía su influencia bien podría destruirlo hasta hacerlo añicos. Se limitó a dejarle espacio a ella para hacer lo que quisiera aunque era más bien una forma de decirlo ya que se limitaban a una especie de rutina de juego previo que terminaría de la única forma posible. Dejó su miembro apuntando en su dirección mientras con la mirada y un comando vocal le había dicho que hacer, siempre disfrutaba de aquella atención como él también la había hecho al contrario en algunas ocasiones, nunca nada era demasiado cuando se trataba de convocar al placer.

Odiaba y a la vez le encantaba que ella se tomase su tiempo al iniciar, por ello cuando comenzó a sentir aquellas caricias simplemente se dejó hacer y llevar más aún por la sensación que comenzaba a extenderse por su cuerpo. La humedad de los labios ajenos y la fricción hicieron que su abdomen se contrajese debido a la tensión y un suspiro o más bien alarido escapase de su boca. Apretó un puño dado que sentía la excitación invadirle a cada momento apoderándose de él, como siguiera no terminaría en darle un final a ello y eso no era lo adecuado más tampoco es que pudiese frenarlo una vez haya iniciado. Se preparó mental y físicamente para aquel momento sin embargo no sucedió nada ya que ella se interrumpió dejándolo a medias con aquel casi orgasmo. La tuvo en frente y le dedicó una mirada primero de asombro y luego de molestia, su miembro estaba duro y palpitante dada las anteriores atenciones y ahora otra vez relucía al aire sin mayor insistencia de la castaña. Le molestó y odió por ello, pero tampoco sería algo realmente para tener en cuenta considerando a lo que habían llegado.

Irascible, y salvaje, como sólo él podía serlo, empujó a la mujer contra la pared nuevamente, un sonido sordo al contacto se produjo para luego acercarse y con las manos tomar su blusa la cual destruyó dejando su brasier al descubierto, allí mismo se permitió bajar una de sus copas y luego mover una mano dejándola sobre su seno desnudo el cual masajeó con fuerza, apretándolo y mirándole con un dejo de seriedad. -Sabes que no me gusta que jueguen conmigo-elevó la mano libre y la sujetó contra su cuello mientras bajó lentamente para pasar la lengua por su seno lamiéndolo suavemente, en un acto lento y mecánico pero que la tenía sometida contra la pared.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Sáb 14 Mayo - 7:11

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Consciente de que haber interrumpido el momento de mayor disfrute para el hombre era una osadía que pagaría tarde o temprano, Aileen se preparó para las posibles consecuencias ¿Qué podría hacer él? Probablemente se desquitara dejándola a medias también para devolverle el favor o quizás se vengara de ella incluyendo en su rutina uno de esos juegos a los que tanto les gustaba someterse. Expectante, mantuvo la atención en el siguiente movimiento de Lennox, deseosa de saber hasta dónde sería capaz de llegar por volver a dominar la situación.  Pero ninguna de las ideas que se le cruzaron por la mente se acercaba mínimamente a las acciones de aquel hombre, dominado por instintos que iban más allá de un simple calentón o de un jugueteo previo. – No debí hacerlo... – Incluso las disculpas le sonaron falsas. La realidad era que, lo admitiera o no, estaba disfrutando de verse inmersa en tal peligrosa situación y no tenía intenciones de disimular sus ansias. Ella tenía en claro que no eran como las demás parejas, que sus gustos eran mucho más violentos que la mayoría de personas en su situación pero eso también los hacía funcionar de un modo  u otro, siendo algo que ni siquiera ellos comprendían por qué.


El sonido de su espalda impactando la pared la sorprendió un poco pero lejos de molestarse por la rudeza con que era tratada, estaba deseando continuar; parecía resignada, resuelta a aceptar bruscas caricias como castigo a todos sus atrevimientos pero su faceta autodestructiva, esa por la cual continuaba enamorada de él, exigía que las cosas no terminaran ahí. – Por favor...-- Si su intención inicial había sido escuchar que suplicara por más, así había sido. Ella lo quería dentro, un dedo, su pene, todo. Desesperada, trató de moverse nuevamente en un intento por intensificar la sensación que otorgaban las caricias ajenas en tanto Lennox se dignaba a atender sus súplicas, aunque no parecía estar por la labor de ceder.  Solo jirones de tela quedaron de la blusa que portaba, dejando entrever el delicado encaje que componía la ropa íntima, un sugerente conjunto de lencería en color negro, del tipo de cosas que vestía casi siempre debido al trabajo, dándose pequeños lujos de vez en cuando en piezas como esas para sorprender a Porter. Gustaba de sentirse sensual, deseada por el hombre que consideraba suyo totalmente.


Leves escalofríos recorrieron su espina dorsal y los primeros atisbos de rojizas marcas comenzaron a aparecer en la piel de su pecho,arrancando de Aileen profundos suspiros entrecortados que apenas podía disimular. El acto en sí era mecánico y Lennox parecía mantenerse indiferente a la reacción de la joven. Sin resistir mucho más, terminó apegándose por completo a él en un intento por rozar su intimidad, buscando ansiosamente que la hiciera suya. Notaba la humedad entre sus piernas cada vez más obvia, dejando un ligero rastro casi transparente por la piel.  –  Siempre pienso en ti cuando estoy con alguien más.  –   En eso no podía mentir. Él ocupaba todos sus pensamientos, incluso aquellos que tenía cuando permitía que otro hombre hiciera con ella lo que ahora deseaba hacer con él. Pensar en el hombre al que amaba y por él cual haría cualquier cosa era una manera de sobrellevar el asco, la repulsión que sentía por todos sus clientes; al final del día todos sus esfuerzos valían la pena porque conseguía retenerlo a su lado aunque el precio por ello fuera demasiado alto.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Dom 15 Mayo - 0:07

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Lejos de apreciar el masoquismo le gustaba aquella compenetración que tenía con la castaña ya que ambos tenían el gusto por una práctica sexual más intensa y por qué no decirlo, más salvaje de lo normal, “hacer el amor” sólo eran palabras para el criminal ya que para él la situación simplemente consistía en un acto carnal sumamente estimulante y liberador más eso es lo que creía sentir a nivel corporal sin embargo la parte sentimental la ignoraba por ser incapaz de tener un razonamiento acerca de ello. No quería, no se sentía capaz, simplemente lo dejaba de lado, no tenía tiempo ni cabeza para lidiar con algo así.

Ignoró su arrepentimiento ya que eran tan falsos a sus oídos por lo cual simplemente omitió cualquier comentario o respuesta de vuelta, después de todo, la conocía demasiado bien como para siquiera caer en su juego.

Se decantó por seguir con sus caricias agresivas sobre uno de sus pechos, luego pasó al contrario dejando caer su brasier completamente y desnudándole de lo que constituía el torso, ambos pechos estaban a su disposición y así lo aprovechó, pasando la mano en una y en el otro posando los labios.-Qué curiosas su vuelven esas palabras en tu boca, amor-agregó mirándole hacia arriba para luego volver a su anterior actividad más esta vez no fueron sus labios los que tomaron la piel desnuda de aquella zona sino más bien sus dientes, tomando una porción y tirando de ella como pudiese, sabía que le dolería pero poco le importaba, era un goce para él y eso es lo que importaba al fin y al cabo. Con la siniestra jugaba y apretaba su glándula mamaria libre como si de una masa se tratase, apretaba y soltaba sin importarle la forma que tuviese y en realidad, nada pasaba por su cabeza en aquel momento más que hacerla suya de la forma en que tan sólo una mente tan dañada como la suya podía.

Su miembro estaba tan duro que podría llegar a parecer un mástil por comparación y aquello tan sólo respondía a la excitación que sentía, estaba deseoso de hacerla gritar y someterla más el juego previo era una parte importante de su relación, así como también el castigo y la posterior tortura si es que se daba. Aileen tenía suerte puesto que con otras resultaba ser hasta sádico ya que no le importaban, eran prostitutas sin el menor atisbo de interés para él por lo cual destruirlas y desecharlas resultaba casi un deporte para el rubio más con su novia no podía hacerlo, primaban otras razones que odiaba más no las podía alejar, simplemente, estaba en una encrucijada donde podría perder todo en un abrir y cerrar de ojos. -¿Ah sí?-enarcó una ceja liberándole de su boca e irguiéndose frente a ella, la derecha se fue hacia el cuello de esta y le rodeó con fuerza asfixiándola contra la pared-¿Me imaginas a mí dentro tuyo?, haciéndote gemir y gritar mientras te penetro?-aventuró con cierta malicia mientras sus dedos estaban firmes en su garganta, no lo suficiente para ahorcarla pero si para dar la ilusión de ello-¿Ves mi rostro en vez del de esos hijos de puta cuando te tocan?-comentó acercándose para decírselo al oído mientras con un dedo de la misma mano torneaba su mandíbula. Su mano libre se fue hacia la parte inferior de esta y bajó su ropa interior dejándola completamente desnuda, sus dedos de aventuraron a su entrada introduciéndose dos-¡Contestáme!...maldita puta-comentó con voz gutural mientras sus dedos se movían furiosos en su interior y su mano libre seguía en su cuello como la constricción de una víbora sobre su presa.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Lun 16 Mayo - 4:07

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Trataba en vano de convencerse para odiarlo pero bastaban un par de caricias o el solo hecho de escuchar su voz autoritaria para que Aileen se sintiera atraída cada vez. Ellos habían puesto fin a su relación muchas veces y bastante más seguido de lo que les gustaba admitir pero de algún modo u otro siempre volvían, se buscaban insistentemente e incluso llegaban a arruinar la vida del otro cuando sentían que podían ser capaces de vivir separados.  Lo suyo era el dolor, la tensión constante o el maltrato de ambas partes, hiriéndose hasta casi matarse para luego reconstruir lo suyo en el dormitorio, besándose con las renovadas ansias que otorgaba el saberse en una tregua temporal. Con cada herida, cada vejación que recibía de Lennox, sabía que era una manera de pertenecerle todavía más si es que eso era posible; ella no era como sus demás mujeres, lo suyo no se trataba de algo sencillo de olvidar y vaya si habían intentado eso tantas veces... siempre volvían. En la lista de mujeres que habían tenido algo con él, ella era la primera, si bien no la única y mucho menos la última.


El dolor que ocasionaban las mordidas recibidas iba manifestándose de forma física a través de las marcas dentales en una pálida piel que comenzaba a tornarse rojiza gracias a la violencia mostrada. – Hazlo más fuerte. – Prácticamente suplicó. La piel le escocía y la herida palpitaba de forma suave pero cada malestar era ignorado por la mujer, insistiendo en ser capaz de soportar todavía dicho tormento. Así fue como los labios ajenos se ciñeron nuevamente a uno de sus pechos,  mordisqueando con malicia la delicada piel de la muchacha mientras ella intentaba no gritar por temor a llamar la atención de los entrometidos vecinos. Ninguno acudiría en su ayuda pero seguramente terminarían pegados a la puerta para escuchar, intentando enterarse de la razón por la cual Lennox maltrataba a su novia. Ya no pensaba en nada más, se dejaba hacer y permitía que él actuara con total libertad para disfrutar de ella incluso si eso acarreaba nuevas marcas que dolerían más al día siguiente. Lo que sí tenía en claro es que no podría presentarse a trabajar teniendo el cuerpo lastimado así que esperaba que él se mostrara misericorde.

Un débil gemido escapó de sus labios al sentir la presión que la mano ajena ejercía en torno a su cuello,  suficiente para torturarla pero no para matarla... al menos de momento. – Siempre pienso en ti cuando lo hago con ellos. Es excitante saber que mientras tú estás en casa, yo estoy pasándolo bien en compañía de un tipo que sí puede darme la vida que merezco, llena de lujos y regalos. – Herir su ego era parte de su rutina destructiva, quería llevarlo hasta extremos inimaginables, deseosa de probar si Porter tenía algún tipo de consideración, aunque dudaba.  Mantuvo la mirada fija en él y le miró de forma desafiante, fingiendo ese porte orgulloso que estaba lejos de tener. Se estremeció ante el mero roce de su lengua, apegándose a él tanto como podía en la posición en que se hallaba. – ¿Haces esto con todas tus putas o solo conmigo? Porque yo sí que podría contarte todo lo que ellos me hacen... – Estuvo a punto de desfallecer ahí mismo cuando los dedos ajenos comenzaron a penetrarla en un violento vaivén. Aunque la humedad de su sexo hacía más tolerable aquel embate, Aileen todavía no se sentía del todo satisfecha.

– A diferencia de ti, ellos suelen hacérmelo sobre sábanas de seda.... ¿Quieres empezar a comparar tamaños? – Alzó la ceja de forma inquisitiva, claramente retándolo. Estaba tomando demasiados riesgos al referirse a un tema tan polémico pero la recompensa que sabía obtendría al final, claramente lo valía. – Tal vez tus dedos están compensando lo que tu pene no puede hacer. – Nada de eso era cierto. Lennox era – por mucho – su mejor amante, no había punto de comparación.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Mar 24 Mayo - 22:13

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Mentiría si dijese que nunca se le había pasado por la cabeza la idea de terminar con su vida, después de todo Aileen representaba todo lo que odiaba: prostitución, mujer, celos, amor, etc; todo lo que en su niñez le había significado sufrimiento y que se había jurado a sí mismo jamás volver a experimentar, y aquí estaba, lidiando con un ser que reunía todo en un atractivo paquete con un lazo a juego. La odiaba, pero no tanto como quisiera, y mucho menos en contraste a lo que sentía por ella, por ello es que muchas veces cuando le sujetaba del cuello y amenazaba con sofocar el aire hacia sus pulmones se detenía, no era capaz de seguir, no cuando sentía la ira dejarle como si fuese agua a través de sus dedos.

Ella jamás debería saberlo y él jamás lo diría pero era la única persona a la cual Nox no podía liquidar con la facilidad que le caracterizaba, bien podría mandar a sus secuaces a acabar con ella sin embargo de una forma un tanto premonitoria sabía que no podría vivir con ello, la culpa sería demasiado grande y a pesar de lo fuerte que era nada aseguraría que no terminase por seguirle en aquel camino ulterior.

La idea de dejarle marcas siempre era tentadora más se limitaba dado que la trataba como una mercancía y nadie compraría lo que estaba en mal estado, así mismo, “nadie querría al juguete roto” por lo cual procuraba ser prudente dentro de todo y no cometer una estupidez. Pero él no se caracterizaba por tener tal virtud en su persona y lo demostraba en aquel instante, dañando su piel con sus dientes, mordiendo sus senos y haciendo que la piel y grasa que componían a sus glándulas mamarias sufriesen a cada mordida, un castigo que a sus ojos era nada más que placer, violento, pero al fin y al cabo algo excitante. Melodía para sus oídos era escucharle que lo hiciera más fuerte, no por un hecho de que se correspondiese con hacerle caso sino con la idea de que no estaba siendo lo suficientemente rudo por lo cual decidió abarcar lo máximo que su mandíbula le permitía y morder con fuerza, un poco más y podría desgarrar, lo sabía, ya que de aquella forma es como le había mutilado la oreja a un sujeto durante una pelea hace varios años atrás.

No consideraba realmente importante tener que involucrarse en una conversación como ella sin embargo no podía negar que tenía curiosidad y peor aún se encontraba sumamente involucrado en la misma dado el carácter de sus palabras, ella sabía cómo molestarlo y hacer que su humor pasara de demonio a bestia. –Por eso es que eres toda una puta-aventuró mirándole directamente a los ojos-Una bastante arribista debo decir, pero al fin y al cabo sigues siendo una-dije adaptando su mano hacia el contorno de su barbilla sujetándole con fuerza. Se permitía mover su mano por toda la zona que componía su cuello, la tersa piel que recubría su garganta y que en aquel momento estaba tanteando como un lobo feroz en pro de desgarrarlo y así acabar con su vida. –Tú no mereces nada, no eres nada, ¿Sueñas con una vida como una Reina?-preguntó riendo-Jamás lo serás, las reinas no venden su vagina por miserias como tú-hundió el índice en su garganta, sentía el latido que en aquella zona palpitaba con mayor fuerza que en otras.

Profirió un gruñido que acompañó a estampar la cabeza de esta al presionar su cuello contra la pared-Las otras no son tan estúpidas para desafiarme-le comentó bufando y mirándole con desdén, comenzaba a molestarse, aunque eso no era complicado de conseguir, no tratándose de él. Sus dedos pararon en la zona genital de esta delimitando la composición de la misma, acariciando los labios y dedicándose a jugar con ella. –Adelante, dime qué te hacen, ¿Crees que me dará celos?-agregó con un cierto toque de histeria, claro que eso ocurriría pero los celos en él no eran normales, al contrario, podían llegar a ser mortales.

Le escuchó con atención y eso hizo que sólo empeorara su humor, podía verse la vena en su cuello marcarse y sus ojos color jade intensificarse en estadillos de color dado lo que en él comenzaba a arder: ira. Llevó uno de sus dedos desde su entrada hacia su boca para hundirlo y así lamerlo más su mirada no dejaba de ser tosca–No gastaría sábanas de seda en una mierda barata como tú, querida-musitó después de unos segundos para acariciar su cuello, luego quitar la mano y alzarla para darle una bofetada-Sabes muy bien que a mí no puedes hablarme de aquella forma, maldita puta-dijo apretando su quijada con su mano abierta obligándole a que le mirase directamente. Le miró por unos segundos y luego buscó sus labios para besarle con intensidad a la vez que le levantaba para introducir su pene en su entrada y penetrarle de una sola vez, con fuerza, sin quitar el contacto visual en ningún momento.
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Jue 26 Mayo - 11:11

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Negar que los insultos le dolieran era mentir de forma descarada pero estaba más que acostumbrada a ellos; no pasaba un día en el que Lennox no le dijera cosas que la hicieran sentir mal o con el objetivo de menospreciarla. De todas las mujeres que él tenía, Aileen era la primera pero también quien se llevaba lo peor de él, sus golpes y todas las vejaciones que le daba. Fuera de su relación se quedaban los detalles, el tiempo de calidad o las otras cosas que podrían hacerles una pareja normal, únicamente contaba todo el desastre típico en el día a día. Llevarle hasta los extremos de su propia fuerza era tentar a la suerte, sobre todo cuando no podía confiar en que Porter se comportaría caballerosamente, menos aún con las cosas que ella le decía. Él era competitivo, siempre destacaba en todo lo que hacía y jamás aceptaría que hubiera alguien capaz de superarlo.

Se mordió los labios con fuerza para no responder todo aquello. Ella tenía en claro que era una prostituta y conocía muy bien las condiciones de su cuestionable empleo pero entre sus motivaciones para continuar ejerciendo aquel papel estaba Lennox: el emporio criminal que había construido exigía negocios cada vez más redituables y las bailarinas o las prostitutas de alto standing representaban gran parte de los fondos en su cuenta personal. Si bien la posición de Aileen le privilegiaba al ser ella quien compartía una vivienda con él, no la eximía del resto de obligaciones pues todo el dinero se destinaba a los caprichos de Porter sin que ella pudiera gastar un solo centavo. Toda adquisición por parte de la fémina debía ser aprobada por Lennox y el presupuesto destinado para ese tipo de gastos era risible en comparación a otras mujeres en su situación.

Prácticamente de la piel de los pechos ya no quedaba nada, toda esa zona y el escote estaba lleno de marcas dentales con gran parte de pequeñas manchas violáceas cuyo roce producía dolor. — ¿Recuerdas esa vez en el hotel Bellagio? Carter y yo no salimos de la cama en todo el día. — Tembló visiblemente mientras los dedos de Lennox jugaban a acariciarle más íntimamente con tal brusquedad que casi le dolía. — Tú nunca me llevas a uno de esos hoteles porque la policía podría arrestarte lo y sabes. Darías lo que fuera por tener el dinero que tiene Carter y por ser un poco como él. — Presionó la mano ajena contra sus piernas para intensificar aquellas caricias, estremeciéndose cada vez más.  La humedad entre sus piernas aumentaba a la par que los dedos de Lennox continuaban estimulando a una sensible Aileen. Dio un respingo al sentirle entrar de golpe en ella, con toda la brusquedad que añoraba y que solo él era capaz de brindar.   —Amo cuando haces eso, cariño. Se siente tan bien. — Sus labios buscaron los ajenos para darle un profundo y salvaje beso mientras una de las piernas de Aileen iba a parar a la cadera de Nox, rodeándole con cuidado para acomodarse mejor en esa posición.

Recibía cada embestida sin quejarse, exhalando largos y entrecortados suspiros a la par que ambas caderas chocaban entre sí. Completamente perdida en el éxtasis fue enterrando las uñas  en la espalda de su compañero para sostenerse. Los labios y prácticamente todo el cuerpo le dolía pero no deseaba detenerse sino todo lo contrario, continuaba contoneando la pelvis para ayudar a que Lennox se moviera en su interior, olvidándose de todo lo demás aunque a esas alturas seguramente los vecinos estarían escuchando el espectáculo. — Te amo... — Apenas y era capaz de pronunciar palabra en esas circunstancias. El solo abrir la boca para hablar hacía que el rostro le doliera pues aún la mano ajena marcada en la piel de su mejilla lograba distinguirse.

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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Invitado el Vie 10 Jun - 18:31

Something is wrong with us
But you got that medicine I need.
Sabía cómo infligir daño en las personas, tanto físico como mental siendo ambos de su total competencia porque representaban las dos formas de destruir a una persona y en ello era bastante bueno, quizás hasta profesional. Desde joven, y claro, desde que había aprendido a ver lo que realmente importaba la vida se había vuelto un estratega, un ser calculador y frío que controlaba cada aspecto de su existencia y de lo que le rodeaba. Era el jugador principal y no había pieza que no se moviese sin su consentimiento en el tablero, todo y todos caerían por su mano de ser necesario, y sería lo último que verían en el peor de los casos. Hebras como el oro, ojos como el cielo y una sonrisa macabra y ruin.

Aileen se había convertido en su experimento personal, receptora de todas sus crueldades y pensamientos, objeto de su obsesión y su sadismo. Carne para desgarrar, huesos para quebrar, mente para destruir y un corazón para hacerlo añicos. Lennox conocía la debilidad de todo el mundo, no era un poder sobrenatural sino más bien una habilidad sumamente pulida y adquirida a través del tiempo, útil y mortal en manos equivocadas, y vaya que las suyas podían ser aquello y mucho más. Pero no sólo conocía el punto débil de los demás puesto que era sumamente consciente del propio, lo tenía presente a cada momento y lo protegía celosamente ya que de darse cuenta alguien podría destruirle con suma facilidad y eso no era algo que estuviese dispuesto a permitir.

-Primera cosa inteligente que dices, además, eres muy poca cosa como para ir a la cárcel por ti, es decir, ¿Crees que me arriesgaría de esa forma por ti?-agregó con una carcajada sublime, una risa que denotaba que era algo inverosímil. –Te equivocas, soy perfecto tal cual me ves, de no serlo no estarías arrastrándote por mí, ¿No crees?-aventuró enarcando una ceja, un gesto que daba a entender que estaba en lo cierto. No era necesario hacer comentario alguno sobre el dinero, eso no era un secreto para nadie, mientras más, mejor. Un lema único y simple. Una vez dentro de esta comenzó a moverse lentamente para luego aumentar gradualmente la velocidad, su mano izquierda la mantenía firme por la mandíbula sin posibilidad de dejarle, inclusive sus dedos se cernían contra su tersa piel sometiéndola bajo la fuerza que aquel agarre desprendía.

Ignoró cualquier palabra o mirada que la castaña pudiese darle, ahora no le importaba de quién se trataba sino más bien de poseerla y hacerla suya como en muchas otras ocasiones. No era romántico, no practicaba el sexo con el fin de demostrar sus sentimientos y por ello no aventuraría palabras dulces o delicadas que pudiesen abrazar el corazón ajeno. Era sólo movimiento y deseos primitivos, un animal primitivo que actuaba por instinto y nada más. La mano libre la mantuvo extendida contra la pared para sostenerse mientras daba profundas clavadas con su pelvis haciendo que su miembro se moviese en el interior de esta con fuerza y sin amainar la velocidad, decidió bajar la mano de su mandíbula hasta su cuello el cual acarició suavemente con sus dedos más eso era tan peligroso como si la estuviese amenazando dado que de un momento a otro podría asfixiarle si quería. –Te voy a enseñar a respetarme-comentó al recargarse contra esta y hablarle lentamente al oído para luego capturar el lóbulo de esta con sus dientes y estirarlo con fuerza mientras el vaivén aumentaba y su mano caía hasta uno de sus senos que apretó con cierta crueldad. El sonido de la penetración era evidente porque se escuchaba el choque de sus cuerpos así como el periódico estallido de la cabeza de Aileen contra el muro al recargarse sobre ella para someterla.


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Lamento la demora, problemas técnicos y personales. Ya estoy más estable. Saludos
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Re: ♦ Trying not to love you.

Mensaje por Lichtgestalt el Sáb 18 Jun - 7:14

Something is wrong with us
And I can't fix this.
Todos esos meses junto a Lennox le habían hecho desarrollar además de una obsesión por él, una considerable resistencia al dolor. Sin importar cuánto pudiera vejarla o lastimar su cuerpo, Aileen estaba más que dispuesta a sufrir toda humillación posible con el único fin de entretenerlo incluso si eso implicaba llegar a extremos inimaginables. Era imposible ocultar las marcas que los golpes del hombre iban dejando en su piel o disfrazar siquiera esas manchas que iban tornándose violáceas con el paso del tiempo. Duros eran los golpes que su nuca recibía y aunque también trataba de aguantar el duro trato, comenzaba a sentirse desorientada, logrando enfocar con dificultad la figura de Lennox chocando con la suya.

Extasiada por el violento sonido de sus cuerpos, no reparó en las consecuencias que aquello tendría para los dos al día siguiente; los dos estaban heridos y era evidente que lo lamentarían después aunque ahora no hicieran nada más que disfrutarse mutuamente. Había perdido toda pizca de racionalidad, plenamente entregada a él. Cada embestida le otorgaba nuevas sensaciones que contribuían al dolor recurrente, deseando gritar aunque las fuerzas con las que contaba no le daban para más. En su lugar, largos jadeos entrecortados llenaron la estancia, murmurando entre ellos el nombre de aquel hombre al que amaba incluso más que a sí misma. Contrario al rudo trato que Lennox le brindaba, las caricias de Aileen iban aminorando su intensidad pues se dedicaba a recorrer las heridas que le había causado como si tratara de curarlas con besos, pretendiendo ser ella la medicina perfecta para una piel tan maltrecha como la de él.

Sin poder resistir mucho más, se abandonó a los espasmos que se concentraban en su bajo vientre. — Lennox… — Bastaba con escucharle hablar así de cerca para hacerla temblar. Gimió, alzando la mano para buscar la ajena, aquella que le rodeaba el cuello mientras él amenazaba con estrangularla en cualquier momento. Como prueba de su voluntad, aferró la mano de Lennox a su cuello para ejercer algo de presión, ayudándole con tan extraña tarea. El aire comenzó a faltarle pero no se detuvo, continuó así hasta que en las últimas instancias, aligeró el agarre. Parte de su cuello había quedado marcado, apenas podía respirar y le costaba mantenerse en pie pero el clímax que le acometía había sido intenso, fuerte. — Te amo. — Repetía de forma incesante sobre sus labios, intentando besarlo a pesar de las heridas. Le era difícil siquiera acercarse pero no cesaba en su empeño incluso cuando sus labios sangrantes se habían transformado en una masa rojiza llena de marcas, inflamada. Poco a poco fue separándose de él, sin poder evitar que un ligero rastro del fluido ajeno resbalara por sus piernas. Exhausta, se apoyó contra la pared hasta dejarse caer lentamente en el suelo, en un intento por recuperar la calma por mucho que el desastre en la sala o las heridas le recordaran el caos que era su vida junto a él.

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(Perdona la tardanza, el trabajo me consume casi por completo. Si deseas podemos pasar al siguiente post).
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