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Love is not a ware

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Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Jue 19 Mayo - 23:56


LOVE IS NOT A WARE {+18}
La vida de Yanis nunca ha sido fácil. A pesar de que siempre había estado rodeado de facilidades económicas, también había echado a faltar un sinfín de detalles: cariño, comprensión, acompañamiento, complicidad... Su familia, una de las más adineradas del Reino Unido, nunca había sido especialmente cercana. De pequeño, se había criado entre niñeras y colegios privados. Cuando creció, fue a la universidad, y luego marchó a vivir solo en el centro de Londres.

Sin embargo, y a pesar del terrible distanciamiento, sus padres no dudaron en aconsejarle un buen matrimonio con la hija de una familia amiga. Como ellos, también podían presumir de un gran poder económico, de modo que parecía la opción más sensata. Yanis tampoco puso demasiadas objeciones. Al fin y al cabo, tampoco tenía demasiada idea sobre cómo iban esas cosas del enamoramiento y todo eso.

Sin embargo, los negocios de Yanis le obligaron a partir a los Estados Unidos durante medio año. Allí se hospedó en un hotel y prefirió no pensar demasiado en lo que le esperaba cuando tuviera que volver a Inglaterra: un futuro marchito y grisáceo con alguien a quien a penas conocía.

Después de mucho recapacitar, Yanis decidió que aquella era su única oportunidad de vivir. La última baza por jugar. Por ello, se puso en contacto con el primer anuncio de contactos que encontró en el periódico y simplemente esperó a que aquello no fuese la por locura de su vida. Sus dos únicas reglas autoimpuestas: disfrutar el momento y no encariñarse.

SASHA
21 | SEBASTIAN STAN | FENRIR
YANIS
32 | TOM HIDDLESTON | NOVOCAINE

PLOT | 1 X 1 | REALISTA




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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Vie 20 Mayo - 21:09

Just money
A mediodía había recibido una llamada inesperada. Era su descanso después de una larga noche donde más de siete hombres habían pasado por su cuerpo, robando cada ápice de cordura hasta drenarlo por completo. Había caído rendido en la cama del último motel, y el sonido de su teléfono móvil sonando fue lo que llamó su atención. Había estirado el brazo lentamente y colgado para intentar seguir durmiendo antes de que su insistente "agente" llamase de nuevo, exigiendo su atención. Los gritos habían comenzado nada más descolgar, junto con una nueva oferta de trabajo con la que ganaría más que en una noche normal. Alguien aparentemente lo suficientemente rico y aburrido como para precisar de su presencia durante un día y una noche completa.

Por eso mismo se había obligado a salir de la cama y meterse en la ducha para limpiar su cuerpo de todo el sudor, propio y ajeno sobre su cuerpo. Ya no se sentía sucio, hacía años que había dejado de sentirse de esa forma. Había aprendido a dejar pasar aquellos sentimientos. Era un objeto después de todo, su trabajo era todo lo que tenía y lo único que se le daba bien. No podía pedir nada más para sí mismo, ni siquiera que le tratasen bien. Esos eran sus pensamientos mientras delineaba las quemaduras de cigarro que habían dejado en su estómago. Había sido el tercer John. O quizás el cuarto, quien además le había metido una sustancia rara con una jeringa. A partir de él, la noche se había vuelto difusa.

Al salir de la ducha se había vestido rápidamente con una sudadera fina, sin ponerse nada bajo esta. No tenía demasiada ropa que vestir, en el fondo. Ropa interior más que raída y unos pantalones vaqueros desgarrados por su uso, al margen de la moda instaurada. Unas botas de combate que parecían tener restos de vómito en ellas y una bandolera en la que portaba consoladores, condones y lubricantes, al igual que esposas y algún que otro juguete para que el John de turno se entretuviese con él como gustase.

Tras eso había comenzado su camino hacia el lujoso hotel en el que se alojaba el nuevo John. Un lugar increíblemente grande y de unos destellos blancos inmaculados que, por unos segundos, lo cegaron. Era la primera vez que tendría un cliente tan caro, lo cual a decir verdad, le hacía sentirse un tanto asustado. Y, por primera vez en años, se sintió sucio con aquel trabajo. Sin embargo, eso no detuvo sus pasos mientras se acercaba al ascensor directamente, ignorando las miradas que le dedicaban el botones, los de la recepción y algunos clientes que parecía que saldrían corriendo como se acercase un solo paso a ellos.

Una vez estuvo en el ascensor, totalmente solo, pulsó el botón de la planta a la que tenía que subir y se giró al espejo. Unas profundas y horrorosas orejas marcaban sus ojos, por lo que sacó un poco de maquillaje de la bandolera y las cubrió con una ligera capa, al igual que se aplicó un poco de color para cubrir la piel blanco nuclear de sus mejillas. Necesitaba un color algo más vivo y sano para atraer al nuevo John, quien seguramente estaría acostumbrado a tener lo mejor. Se peinó un poco con un par de dedos y salió del ascensor tan pronto como este se detuvo. Frenó ligeramente desorientado en busca de carteles que indicasen las habitaciones para luego retomar su camino, el cual lo llevó por una tupida alfombra rojiza hasta una puerta de tono cobrizo con el número 729 en ella.

La habitación del John.

Llamó a la puerta con los nudillos un par de veces y esperó, respirando hondo antes de esbozar una tierna sonrisa que tan solo se acentuó cuando la puerta se abrió.

¿Señor? Soy Sasha, y entiendo que mis servicios eran requeridos por usted, ¿no es así? Me envía Dmitri. —Finalizó en un tono dulce. Generalmente los clientes que llamaban preguntando por muchachos jóvenes era porque esperaban de él ser tierno e inocente. Esperaba cumplir sus expectativas con aquella actuación.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Miér 25 Mayo - 21:42

Just money
Yanis debía reconocer que tenía curiosidad. Aquella era la primera vez en su vida en la que había requerido la compañía de alguien a cambio de dinero pero, a diferencia de lo que pudiera parecer desde fuera, lo cierto era que no le daba la más mínima vergüenza admitirlo. ¿Por qué debería? Él tenía dinero y el otro estaba dispuesto a aceptarlo. Todos los demás dramas morales podían quedarse bien aparcados para cuando fueran requeridos.

Obivamente, no pensaba acostarse con el tal Sasha ya de entrada. Primero quería ver cómo era. Cómo se desenvolvía. Si podría llegar a interesarle o no. Para Yanis, el sexo no era solo un simple contacto físico. Tampoco era amor, por supuesto que no, pero requería una cierta química que, obviamente, no podía compartir con todo el mundo. En realidad, le daba bastante igual perder el precio de aquel chico y dejarlo marchar sin haberlo tocado. Ya probaría suerte con otro.

¿Por qué había escogido precisamente a ese? Pues ni siquiera era capaz de responderse a sí mismo. Por supuesto, su atractivo físico le había llamado bastante la atención aunque, por encima de eso, lo que más le había gustado era el aura un tanto inocente e incluso infantil que desprendía. Podría ser una fachada, o una simple estrategia de 'venta', pero no podía negar que era casi encandiladora.

Desde sus años de universidad, no había vuelto a estar con un hombre, y era algo que realmente añoraba. De vez en cuando había disfrutado de la compañía de mujeres, pero nunca llegaba a ser lo mismo. Además, ya iba a tener tiempo durante toda su vida de quedarse atado a una fémina para siempre. Ahora no era momento para eso. En ese instante, sabía perfectamente qué era lo que estaba buscando: una compañía agradable.

Aquella mañana la había pasado de oficina en oficina, conociendo a las personas que serían sus compañeros de trabajo durante unos meses y también las dinámicas que se llevaban por allí. Bueno, no estaba mal. Lo cierto era que iba a tener bastante más tiempo libre que en Londres, lo cual agradecía profundamente.

Después de una buena comida en el salón del hotel, subió a su habitación y llamó a sus padres para tener una breve conversación con ellos ahora que estaba lejos: todo normal. Después, simplemente se dedicó a esperar mientras leía la novela que había llevado consigo en la maleta. Por suerte, la puerta del hotel no tardó más de media hora en recibir los golpes de la llamada. Con la curiosidad aumentando por momentos, se acercó a ella y abrió.

Lo que había ante él no estaba anda mal. De hecho, esperaba que no fuera a ser tan atractivo como en las fotografías. Verdaderamente, se había equivocado al pensar eso. Aquel era un buen principio, sin duda. Tan fue así que incluso comenzó a formarse una leve sonrisa de satisfacción en los labios, a la par que evaluaba con la mirada durante unos breves segundos al joven. Él mismo todavía llevaba puesta la ropa de aquella mañana: unos pantalones de traje claros con una camisa blanca. Algo bastante sencillo, teniendo en cuenta que no había hecho nada importante.

Es un placer, Sasha —. Saludó con educación, apartándose de la puerta para dejarle pasar al interior de la amplia habitación. Básicamente todo lo que había allí dentro era de un blanco cegador, excepto algunos detalles que ponían la mota de color —. Por favor, adelante. No esperaba que vinieras tan temprano —. Cuando estuvo dentro se apartó de la entrada y abrió los brazos levemente, con un gesto natural —. Mi nombre es Yanis y sí, en efecto, me puse en contacto con Dimitri esta mañana. Espero que esté todo en orden. Ponte cómodo, por favor. Dime, ¿puedo ofrecerte alguna cosa? ¿Té, tal vez?

Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Dom 29 Mayo - 19:08

Just money
El hombre que abrió la puerta... bueno, no era lo que Sasha esperaba. Tampoco la clase de cliente a la que estaba acostumbrado.

Lo primero que vio fueron sus ojos, de un tono indefinido que con la luz, no quedó muy claro si eran verdes o azules. Luego fue la sonrisa, blanca, pequeña y satisfecha, la que atrajo su atención. Eran unos dientes que, claramente, estaban bien cuidados. No solo eso, sino que además, pertenecían claramente a un hombre de bien, clase media-alta si no era alta, que podía permitirse el contratarle a él, siendo de los más caros, un día entero. Un hombre que, al igual que el resto, por unos segundos lo miró como si fuera una pieza de carne en el mercado. A pesar de que Sasha sintió la ira hervir dentro de él unos segundos, esta pronto se volvió en una rabia desapasionada, apenas latente en su mente. No tenía ningún sentido luchar, sobre todo cuando él mismo se estaba ofreciendo como carne a un depredador.

No era el primer hombre que le miraba así y no sería el último. Debía de acostumbrarse a esas miradas, por mucho que las odiara con todo su corazón. Perturbaba su línea de trabajo el pensar de forma tan negativa.

Así pues, apartando aquel gesto de su mente y manteniendo la tímida sonrisa, asintió y se asomó al interior de la habitación del hotel, pretendiendo echar un vistazo a su alrededor. Era verdaderamente lujosa, quizás no la que más, pero era una de las mejores habitaciones de hotel en las que había estado. El único problema, en su opinión, es que todo era demasiado blanco. Como la fría nieve del país que había dejado atrás. No le gustaba.

Pero, nuevamente, aquello no tenía que gustarle a él. Ni siquiera tenía que importarle. El derecho a elegir ahí no era suyo, ni tampoco tenía derecho a quejarse.

Paró junto a Yanis unos segundos, mirándolo fijamente antes de dejar un pequeño beso en su mejilla y terminar de meterse en la habitación. Generalmente, la gente en su profesión no eran los que iniciaban el contacto físico, pero Sasha prefería hacerlo él mismo para tener aunque fuera un mínimo manejo de la situación. Además, la reacción de cada John decía mucho de su personalidad y de cómo le trataría una vez que comenzase el sexo. Que reaccionase mal -alguno le había llegado a golpear nada más empezar- no implicaba que fuera a largarse, tan solo le daba cierto tiempo para asumir su nuevo papel.

Un placer, señor... ¿o prefiere que le llame Yanis? —Preguntó con suavidad, dedicando un gesto de preocupación, como si verdaderamente le importase el cómo quería que se dirigiera a él y fuera primordial para su existencia el gustarle a aquel hombre.— Ah... espero que no sea una molestia que haya llegado antes, Dmitri parecía especialmente interesado en que me acercase ya. —Murmuró, ahí verdaderamente confuso. Era precisamente aquel hombre quien le había arrastrado fuera de la cama con sus gritos y le había amenazado con que no llegase más tarde del mediodía al hotel.— Imagino que, a no ser que no haya pagado, todo está en orden. Y sí, le agradecería mucho el té, señor. Lamento reconocer que no sé mucho de ese campo, pero disfruto con lo que se me sirva.

Con esto dicho, dejó su bolsa en una esquina de la habitación, donde no molestase ni nadie pudiera tropezarse con ella accidentalmente. Cerca de la puerta por si le indicaba que se fuera no tener que cargarla todo el camino. No le hacía mucha gracia que le invitase a té, realmente, pues muchos aprovechaban para echar productos en la bebida que terminaban dejándolo fuera de combate durante horas. Nuevamente no sería el primero ni el último que lo hacía, pero tenía la impresión de que Yanis no era de esos. Y, aún si lo fuera, no iba a negarle nada.

Caminó hasta el lugar donde había una mesita con la novela que previamente colmaba la atención del otro. Le echó un vistazo al título por encima y luego paró, señalando al libro con un dedo, picado por la curiosidad.

¿Le importa? —Preguntó, deseando que le dijera que no para poder ojearla.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 4 Jun - 1:27

Just money
Yanis dibujó una pequeña sonrisa ante el beso del joven. Únicamente había sido un simple roce en la mejilla, pero debía reconocer que le había gustado bastante. Por lo general, tendía a ser ese tipo de persona que goza de los pequeños detalles; de todas aquellas cosas que de normal pasan desapercibidas o quedan sin la menor relevancia. Así que, cómo no, aquel simple gesto había conseguido despertar en él un notable interés. Más que nada porque no se esperaba algo tan... ¿Casto? Viniendo de quien venía. Pero tenía encanto. Mucho, si se apuraba.

Yanis está bien —. Aseguró después de separarse de la puerta y entrar en la habitación. Sin ninguna prisa, se acercó a la considerable mesa de mármol blanco que había en el centro de la estancia y tomó la tetera que tenía preparada sobre ella—. No, es solo que me dijo que no sabía dónde estabas —. Explicó, decantando el líquido de hierbas sobre el par de tazas a juego —. Y me avisó de que tal vez tardarías. Realmente no era un problema —. El tal Dimitri le había propuesto elegir otro que estuviera disponible en ese momento, pero a Yanis le había gustado Sasha y solo Sasha, de modo que se había mostrado bastante reacio a recomponer su idea.

Después de aquello, guardó unos segundos de silencio mientras echaba azúcar en las dos tazas. Yanis debía ser uno de los pocos británicos que se negaba a estropear su té con leche, de modo que no le añadió absolutamente nada más.

Cuando alzó la vista, se encontró con la curiosa escena de Sasha curioseando el libro que había dejado sobre la mesa. No pudo evitar quedarse observando un momento, aprovechando también el tiempo que tenía para darse cuenta de que el chico parecía un poco más joven de lo que realmente era.

No, adelante —. Con un gesto de su mano, le indicó que podía tocar si quería. Después cogió las dos tazas de té y se acercó a donde él se encontraba, dejándolas cuidadosamente a un lado para centrar su atención en Sasha y en libro —. Es uno de mis favoritos —. Comentó—. No digo que sea ni por casualidad la mejor obra que se haya escrito nunca pero... Es una buena compañera de viaje —. Por algún motivo, Yanis siempre llevaba a su querida Emma Bovary en el bolsillo cuando le tocaba viajar. Era ya prácticamente como un tic —. Su protagonista es... Una persona muy peculiar. Muy difícil, pero al final se le coge cariño. Supongo que eso es lo que la hace especial.

Sin darse cuenta, y en su afán por echarle una enésima ojeada a las páginas, se había posicionado considerablemente cerca del joven. Sin embargo, su atención estuvo por el momento mucho más centrada en sus manos y en el papel que en su cuerpo. Por un instante se sintió tentado de preguntarle si lo había leído, pero luego se dio cuenta de que tal vez era una pregunta de mal gusto, de modo que prefirió dejarla de lado.

Tal vez te gustaría, si disfrutas de las novelas de temática amorosa... Aunque yo tampoco la calificaría de romántica. No del todo. Demasiado realista y dura como para eso —. Dejó escapar un leve suspiro después de aquellas palabras y, en aquella ocasión, sí que alzó la mirada hacia sus facciones. Tenía curiosidad por intentar adivinar qué estaría pensando.

Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Sáb 4 Jun - 17:00

Just money
Tan pronto como recibió el permiso para tomar el libro, las manos de Sasha se hicieron con este mismo y lo aguantó entre sus finos dedos, pesándolo y olisqueándolo con curiosidad antes de abrirlo. Claramente había sido un libro muy usado, a juzgar por el color, el olor y las páginas, marcadas por la cantidad de veces que unos dedos la habían recorrido. Era un libro amado, claramente. Recorrió con el dedo índice las letras en el primer párrafo como si pudiera absorber lo escrito ahí en lugar de leerlo. Claramente no iba a poder, pero el tacto de las páginas era agradable y le hacía sentirse relajado, como siempre habían hecho los libros. Aunque habían pasado prácticamente dos años desde que había tocado uno. Podría llorar solo por aquellos libros que había dejado atrás en Rusia, algunos con las palabras de sus padres escritas en pequeñas dedicatorias. Libros especiales para él que se habían perdido en el fuego años atrás.

Trató de leer lo que ponía en el primer párrafo y fue entonces cuando cayó en la cuenta del problema: sabía hablar perfectamente el idioma inglés, había sido fácil dominarlo después de llegar a Estados Unidos, pero no tenía ni la más remota idea de cómo leerlo. En el instituto había estudiado francés y alemán, nunca inglés. La gramática era un mundo prácticamente desconocido para él. Por lo que difícilmente iba a comprender el libro. Sí, reconocía palabras en él, pero las más complejas eran un imposible para él. No dudaba en que, si se ponía, aprendería en menos de un día a guiarse entre las páginas, pero no tenía un día para aquello. Dudaba tener más de cinco minutos, en el fondo.

Por el rabillo del ojo vio las dos tazas que se colocaban sobre la mesa y pudo sentir la proximidad de Yanis cuando este se asomó prácticamente sobre su hombro para observar el libro. Claramente no le estaba acosando, sencillamente parecía... interesado en un libro que se tenía que saber de memoria, si de verdad lo había abierto tantas veces como daba la impresión.

Escuchó las palabras del británico -pues claramente ese hombre no era norteamericano-, pero no levantó la vista del libro. Un amor crudo, ¿eh? Él había vivido algo semejante, si es que aquello siquiera se podía considerar como amor en algún momento de su existencia. Con el paso del tiempo, había comprendido al fin la razón de la reticencia de sus padres para que saliera con aquel muchacho en Rusia. En cualquier caso, tenía la impresión de que quizás podía sentirse identificado con el libro.

Una novela no tiene que ser chiclosa y causar diabetes para ser romántica, Yanis. El amor es... demasiado complejo como para que sea perfecto. —Repuso distraídamente, cerrando el libro y volviéndolo a dejar sobre la mesa. No tenía sentido seguir sintiéndose seguro con aquel peso en sus manos.— Aunque no dudo en que es precisamente la clase de libro que me gusta. Tan pronto como tenga un rato libre lo buscaré en una librería. —Finalizó con sinceridad. Aunque intentaría buscarlo o pedir una edición en ruso, para poder comprender mejor lo que pasase. Podía hacer en inglés, por supuesto, sería un pequeño reto, pero echaba de menos leer algo en su lengua materna.

Con cuidado, y puesto a que no había rechazado el anterior gesto cariñoso, dio un suave apretón en la mano del mayor antes de esquivarlo y tomar asiento en la silla que había frente a la que debía de haber ocupado el hombre antes de su llegada. Estiró el brazo y se acercó una de las dos tazas de té, soplando suavemente para luego llevársela a los labios. Dio un pequeño sorbo y la dejó de nuevo en la mesa. Estaba asqueroso.

Está muy bueno, muchas gracias, Yanis. —Dijo con una nueva gran sonrisa en los labios, soltando una suave risa seguidamente.— Aunque quema, tenga cuidado. —Avisó inocentemente.

Solo entonces se permitió el lujo de echar un vistazo completo al hombre frente a él. Era extraño que no le hubiera mandado a la cama ya. Normalmente siempre lo hacían nada más entraba en la habitación, ni siquiera le daba tiempo a saludar o a preguntar qué era lo que querían cuando ya estaba siendo usado. Era extraño a la par que reconfortante estar así, relajado a pesar de la máscara de niño bueno que tenía que llevar y que, accidentalmente, había dejado un poco de lado cuando tenía el libro entre sus manos.

Por unos segundos, se dedicó a inventar una historia para Yanis. Un hogar al otro lado del océano, una familia cálida que abría los brazos y aceptaba todo lo que decía y las decisiones que tomaba. Unos estudios de grado superior, posiblemente muchos amigos falsos en la universidad. Poca gente en la que confiaba de verdad. No creía que fuera virgen, pero tampoco parecía el clásico depredador. No, claramente era un hombre con clase, que se tomaba con calma la toma de decisiones y se aseguraba de que hacía lo correcto. La clase de hombre que escaseaba en el mundo en los últimos años. Alguien que no se avergonzaría de tener mil amantes aparte de la mujer que calentase su cama constantemente por una alianza. Pero no estaba casado, no tenía ninguna marca en los dedos de haber llevado anillo.

La clase de cliente que pagaba mucho y siempre parecía preocupado por algo. La clase de cliente que aterrorizaba a Sasha, porque eran los que -según le habían contado otros de su misma profesión- eran los más amables en apariencia pero los que menos se preocupaban por ellos. Porque eran inferiores y no tenían nada. Porque, a sus ojos, ni siquiera eran humanos.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Mar 14 Jun - 14:44

Just money
Tan pronto como el joven se apartó de él, Yanis lo dejó marchar y tomó la taza que restaba entre sus dedos. El simple olor del té le hizo la boca agua, pero se contuvo para no bebérselo de dos tragos. Mientras todavía estuvieran disfrutando de aquel pequeño piscolabis, seguía teniendo la excusa perfecta para no hacer más que permanecer sentado y hablar con él.

Sasha le había causado una primera impresión magnífica, pero Yanis todavía seguía teniendo ganas de observar. De conversar. De preguntar, siempre y cuando no fuera demasiado comprometido, claro. Que era un chico increíblemente atractivo saltaba a simple vista, para darse cuenta de eso no hacía falta mucho más. Sin embargo, había otros muchos detalles en él que también llamaban la atención y eran mucho más sutiles. Por ejemplo, el pequeño interés que había mostrado por el libro. Luego también había algo en su expresión, un tanto enigmático. Por no hablar de sus gestos suaves, cargados de una gracilidad que parecía ser innata, y no algo que hubiera ensayado hasta la saciedad... Como su máscara de inocencia.

A pesar de que al principio le había pasado desapercibido, ahora parecía demasiado evidente que no se estaba comportando conforme a su personalidad. Tampoco podía culparle de ello, pues comprendía perfectamente que intentara ser lo que los clientes quisieran que fuera. Claro que él era un cliente normal, y no soportaba ver sonrisas a medias y expresiones ensayadas. Para eso ya había tenido una infancia llena de falsedad y un trabajo hecho a la medida de la frivolidad. En la intimidad, casi que prefería que las personas fueran auténticas. Más o menos como nunca nadie había sido con él en la vida.

Gracias —. Respondió simplemente ante su advertencia. Efectivamente, nada más acercarse la taza a los labios, el propio calor de los bordes comenzó a advertirle —. Aunque me gustaría ser franco contigo —. Dijo antes de dar un trago cauteloso —. Preferiría que no hicieras eso —. Dejando la taza de lado, Yanis clavó la mirada en él. En realidad no había dureza ni en sus ojos ni en su voz, aunque sí que tenía bastante determinación —. Me gustaría que te comportaras de manera natural conmigo. No es necesario que finjas absolutamente nada. Por favor.

Yanis de echó un poco para atrás en su asiento, hasta que la espalda dio con el respaldo de la misma. Por un momento, su expresión fue como pensativa o incluso ida, pero pronto volvió de nuevo a la realidad.

Tal vez suena un poco... Tonto —. Yanis prensó los labios un momento para luego lamerse el inferior y sonreír levemente —. Pero creo que valoro más tu compañía que el sexo, de manera que prefiero que sea auténtica.

Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Vie 17 Jun - 18:26

Just money
Esas palabras que llegaron a sus oídos fueron verdaderamente demoledoras. Tan asustado como extrañado, abrió mucho los ojos y observó al hombre que le había comprado mientras su piel se ponía blanca por el papel y comenzaba a sudar por el miedo. Generalmente ahora era cuando comenzaban los golpes. Unos golpes que en ningún momento vinieron. Sin embargo, no podía evitar recriminarse que, quizás por el cansancio o por no estar prestando mucha atención, su máscara había quedado claramente descubierta frente a aquel hombre. Un hombre que había visto a través de él. Aunque, al menos, no podría ver el efecto pleno que había tenido en él. El maquillaje en su rostro para darle algo de vida ayudaba también en ese aspecto, y el temblor de sus manos quedaba escondido bajo la mesa.

Sus ojos cayeron a la taza de té, inquietos hasta que Yanis habló de nuevo. Porque tan pronto como sucedió esto último, el joven frunció el ceño y levantó la vista hacia el otro un poco confuso. No comprendía la razón de contratar a alguien como él si no era por el mero deseo de tener sexo. Pero tampoco iba a echárselo en cara.

En su lugar, sonrió débilemente y sacudió la cabeza un par de veces antes de intentar acomodarse en la silla. Al parecer no le iban a golpear ni tampoco iban a decirle que no valía para nada. Sencillamente parecía que buscaban cierta... verdad en sus ojos y actos. Quizás esa verdad no le fuera a gustar a su cliente, pero era exactamente lo que había pedido y él no era nadie para negarle sus deseos. Le había comprado, después de todo.

Lo cierto es que sí que suena un poco tonto. —Reconoció, ladeando la cabeza parcialmente antes de soltar una suave risa y cerrar los ojos, frotándolos distraídamente con una mano. Ahora que comenzaba a relajarse al no tener que mantener una actuación, se le venía encima el cansancio de la noche anterior.— Sin embargo, no voy a negar que es... más agradable eso a estar todo el día atado a la cama. —Dicho esto, empujó suavemente la taza para alejar el té de su cuerpo y dedicar un gesto de disculpa con las manos muy vago— Siendo sinceros, no me gusta el té así... lo prefiero con leche. Así me recuerda... un poco al sabor de la orina.

Desvió la mirada hacia el suelo y estiró un poco las piernas, tratando de encontrar la forma de sentarse. Ahora que no llevaba una máscara no tenía nada claro cómo quería que se comportase ahí. Desde luego no iba a estar como en su propio apartamento. Pero se había puesto tantísimas caras a lo largo de aquellos años de trabajo que, los pocos momentos en los que no tenía que fingir, era algo difícil recordar cómo solía comportarse cuando era él mismo.

¿Puedo preguntar a qué se dedica y su razón para estar aquí? Porque no suena muy americano, Yanis.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Vie 17 Jun - 18:57

Just money
A Yanis no le pasó desapercibido el repentino cambio en la expresión de Sasha. Por un momento había parecido reflejar un terrible espanto, aunque no había durado lo suficiente como para decidir si había sido realidad o si simplemente se lo había imaginado. En el fondo tampoco le parecía tan extraño que pudiera darle un poco de miedo, aunque desde luego no tenía la más mínima intención de ponerle una mano encima. Yanis comprendía que su trabajo tenía unas ciertas complicaciones que él mismo no entendía, pero de todas formas tampoco le habían atraído nunca aquel tipo de cosas tan frívolas y macabras.

Lo sé, lo entiendo —. Ante aquella confesión del chico, en la que prácticamente había admitido que estaba diciendo sandeces, no pudo evitar soltar una pequeña risa. Al final negó con la cabeza levemente y clavó sus ojos en él, los cuales mostraban un pequeño aire de diversión —. A lo mejor me he equivocado de sitio en el que buscar, quién sabe. El caso es que ya estás aquí y me gusta, así que... —. Yanis se llevó la taza a los labios antes de darle un largo sorbo.

Tampoco le sorprendió demasiado que le dijera que el té estaba asqueroso. Podía contar con los dedos de una mano los conocidos a los que también les gustaba así, de modo que dejó el suyo sobre la mesa y se levantó hacia la bandeja en la que los habían traído. Suponía que ya se habría enfriado bastante, pero continuaba habiendo toda una taza de leche sin tocar. Algo tendría que hacer para paliar aquel horrible sabor, según él.

Tras unos segundos, se acercó a donde él estaba y le echó leche a su té hasta llenar la taza casi hasta la comisura.

¿Sabes? —. Comentó un tanto juguetón. Después de todo, no le había resultado tan sumamente complicado relajarse en presencia del otro, muy a pesar de que continuaba siendo un perfecto desconocido —. Creo que no voy a preguntarte por qué sabes el sabor de eso, precisamente. Prefiero quedarme con que detestas el sabor de mi bebida favorita y que tendré que lavarme los dientes si me apetece besarte.

Después de aquel comentario totalmente casual, volvió a tomar asiento y atendió a su pregunta. No esperaba que fuera tan rápido a intentar averiguar algo de él, pero tampoco tenía nada que ocultar al respecto.

Vine de Londres ayer —. Respondió al instante —. Tengo unos negocios que llegaron hace poco a los Estados Unidos y he preferido hacerme cargo personalmente de algunas gestiones. Ya sabes: si quieres algo bien hecho hazlo tú mismo —. Yanis se encogió de hombros y se llevó un par de dedos a la barbilla, acariciando distraídamente —. Sé que a lo mejor es un poco ofensivo para la gente de por aquí, pero tampoco tengo demasiado interés en sonar americano —. De nuevo, se acomodó en la silla que había tomado y acabó por cruzarse de brazos, centrando de nuevo su atención en él —. Así que... Bueno, el caso es que no conozco a nadie por aquí y no quería sentirme solo.

Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Vie 17 Jun - 19:26

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Es posible que se haya confundido. Hay chicos de compañía un par de calles más abajo que son radiantes. Aunque claro... si luego hay ganas de un revolcón no puede hacerse. Tampoco ha sido tan mala elección, creo yo. —Comentó con cierta sorna, encogiéndose ligeramente de hombros. Lo decía como broma, por supuesto. No creía que hubiera un lugar como el que había dicho, aunque sí que era cierto que Dmitri tenía muchachos educados con ese propósito. Sasha no tenía muy claro si ellos lo pasaban peor que los de su grupo o era al revés. Tan solo sabía que, en general, ambos lo pasaban mal.

Su cuerpo volvió a tensarse cuando Yanis se levantó, aunque se quedó sentado en la silla, observándole moverse por la habitación hasta que se acercó de nuevo a él. Por unos segundos, temió que le fuera a tirar por encima la jarra con la leche, aunque pronto se encontró con que le estaba echando esta en la taza. Sorprendido, trató de acomodarse de nuevo, mirando cómo la llenaba hasta el borde. Parecía que no iba a poder librarse del té por ese día y que iba a mear como si fuera una fuente después de aquello.

Aunque tampoco sería tan malo si le dejaban usar al baño.

Ante el tono juguetón en la pregunta, levantó la vista hacia el mayor con curiosidad, arqueando ambas cejas antes de que una gran sonrisa que bien se podría comparar con la del gato Chesire se dibujase en sus labios. Desde luego ese hombre tenía un sentido del humor muy lejano al americano. Le gustaba. Sonaba hasta cierto punto como algo con lo que él podía divertirse.— Tampoco se crea que no aceptaría un beso tal cual, ¿hm? —Comentó, sin hacer el menor movimiento para arrimarse o algo semejante. No tenía sentido hacer algo que Yanis no quisiera. Su deber era esperar y satisfacer sus necesidades, no las propias.— Gracias. —Añadió en referencia al té.

Observó al mayor sentarse y torció un poco el gesto cuando hizo aquella explicación. Nunca había entendido esa necesidad de hacer las cosas por uno mismo cuando había cincuenta manos dispuestas a trabajar por uno. Aunque también era verdad que él estaba acostumbrado a hacer siempre el trabajo forzado, el más difícil, quizás la posición de Yanis era más aburrida y precisaba algo de acción. Sin embargo, su último comentario le hizo soltar una fuerte carcajada. Desde luego la rivalidad en la pronunciación y cómo se "denigraba el idioma" en América tenía que ser algo muy vivo en ese hombre.

Quizás encontraría su forma de hablar algo molesta entonces. Después de todo, Sasha tenía prácticamente acento americano gracias a los años que llevaba ahí. Tan solo se notaba el deje ruso cuando estaba muy cansado o extasiado. Rara vez era lo último.

La verdad es que el acento británico es más agradable al oído. Hasta los insultos suenan mejor. —Reconoció entre risas, dando un par de suaves toques a la taza antes de tomarla y darle un pequeño sorbo. No estaba especialmente caliente pero le gustaba.— No está solo, Yanis, no tiene porqué preocuparse por eso mientras esté aquí.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 9 Jul - 19:04

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Los insultos suenan mejor —. Repitió con un deje de diversión. Bueno, a su parecer todo sonaba mucho mejor en británico que en americano. Aun así, no iba a tener la poca educación de apuntar eso en voz alta. Era una evidencia, al fin y al cabo, y el otro ya se había encargado de exponerla con sus propias palabras —. Suerte que nadie por aquí me ha insultado todavía. Me habría sentido el doble de ofendido que en mi casa —. Su tono se había relajado hasta convertirse incluso en uno juguetón. Había sido tan fácil estar con el otro... Que temía que algo pudiera torcerse. Si creyera en esas cosas, incluso rezaría para que todo entre ellos fuese como la seda.

Después de un par de tragos a su propio té, volvió a dejar la taza en la mesa y apoyó el codo en el borde de la misma. En ningún momento sus ojos se separaron del joven. Le gustaba mirarle. Era demasiado agradable para la vista, y más todavía a la luz clara de la tarde. Yanis no pudo evitar preguntarse qué llevó a un chico tan bello a meterse en el negocio de la prostitución. De haber querido, podría haber apuntado muchísimo más alto. Seguro que en otras circunstancias, aquellos rasgos finos y definidos valían su peso en oro en el mundo del modelaje. Era una pena.

¿Y puedo preguntarte de dónde vienes exactamente? —. Yanis alzó ambas cejas antes de añadir —. Y no me digas Rusia, eso ya lo leí por algún lado —. Con un gesto improvisado, apoyó su mejilla sobre su propia mano. No quería ser más entrometido de la cuenta, pero la curiosidad era probablemente uno de sus puntos más débiles. A lo mejor se estaba sobrepasando un poco con el chico y lo sabía, pero tampoco pensaba insistir si la respuesta por parte del otro no demasiado colaborativa.

El británico no era tonto, y sabía de sobra que una cosa era vender el cuerpo y otra la intimidad. Seguramente, para Sasha intercambiar sexo sería lo más natural del mundo, pero a lo mejor no estaba tan acostumbrado a hablar de su vida privada de aquel modo, y mucho menos con un simple cliente al que acababa de conocer. Sin embargo, tampoco pudo evitar aquella pregunta. Dioses, no podía ser tan sumamente extraña, ¿no? Rusia por sí sola era más grande que todo el continente europeo. Además, que él quería saber más cosas aparte de lo que aquel idiota de Dmitri le había facilitado por teléfono.

Puedes no responderme si es demasiado entrometido —. Concluyó —. Aunque si decides satisfacer mi curiosidad, no lo hagas todavía —. Acababa de tener una idea. De hecho, era la mejor que había tenido en todo el día —. Ha sido una jornada agotadora, ¿te darías un baño conmigo, por favor?

La bañera de aquel hotel era magnífica. Yanis juraría que podrían caber perfectamente tres personas sin demasiado problema. Era, sin duda alguna, lo que más le gustaba de aquella habitación. Además, que allí dentro tendría la oportunidad de ser un poco más cercano con el chico. Aquella conversación, separados por la mesa, comenzaba a ser demasiado fría e impersonal. Y ya había tenido bastante de eso.

Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Dom 10 Jul - 13:47

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Si lo prefieres... se camuflan bastante bien las pullas con un humor británico, pseudo-europeo que no es muy común en América. —Señaló, encogiéndose de hombros. Porque era verdad, el carácter europeo claramente no estaba presente en esa zona a no ser que vieras a un emigrante o a un turista. Rara vez había gente que compartiera el sentido del humor. Aunque también era cierto que las bromas de aquel estúpido país comenzaban a ser mundiales y todo el mundo se reía por la misma estupidez.

Como los memes esos. No los entendía, pero sabía que estaban ahí y le parecían la cosa más ridícula de la creación.

Pensativo, permaneció en silencio con la taza de té en las manos, dejando pasar el tiempo sin demasiadas complicaciones. Era agradable, por una vez, sencillamente estar en un lugar sin tener una polla dentro de su trasero con apenas lubricante y, si había suerte, condón. Crudo pero cierto. No podía evitar pensar que sus clientes nuevos siempre le vendrían con alguna rareza completamente diferente a la del resto. Por ahora, aún no había ninguno que hubiera desmentido ese pensamiento. Ni siquiera Yanis, aunque su rareza fuera la de no querer follarlo por el momento. O dejarse follar, lo cual también sería una rareza, siendo francos.

Chasqueó con la lengua diestramente antes de tomar un pequeño sorbo del té y casi atragantarse por la pregunta de Yanis. En efecto, sacaba a relucir su rareza de nuevo con aquello. Era la primera vez que le preguntaban eso, aunque también era verdad que no se paraban a hablar demasiado con él. Teniendo en cuenta lo caro que era, tampoco le sorprendía. Aprovechar el tiempo era lo que más importaba para sus clientes, pues para charlar ya tendrían amigos. Amigos de los que jactarse de haber empotrado a un chaval ruso con cara inocente y sonrisa angelical, según había escuchado en alguna ocasión.

Se planteó si sencillamente decirle que era una invasión a la poca privacidad que le quedaba, sin embargo, el británico pareció darse cuenta de eso mismo él solo cuando, tras una pausa en la que el joven se debatía entre responder o levantarse e irse aún suponiendo lo que podía costarle eso. No. En su lugar, al parecer Yanis decidió que una idea muchísimo mejor sería el bañarse juntos.

¿Querría estamparlo en la bañera? Imaginaba que sí, pues nunca antes se había bañado con uno de sus clientes. Imaginaba que sería otra forma entretenida de hacerlo. Sí, la ducha era incómoda cuando le tocaba hacerlo ahí, pero el baño no podía ser mucho más diferente de la cama, ¿no? Sobre todo porque, viendo la suit de lujo que era aquel lugar, el baño tenía que ser más grande que su maldita habitación en el cuchitril donde vivía.

Lo único malo de aquella idea era que no iba a poder cubrirse las heridas que le habían hecho la noche anterior de ninguna forma. Se las ingeniaría, como siempre, pero esperaba que no fuera a sentarle mal al otro si conseguía pillarle en un intento de cubrir las zonas golpeadas y quemadas. A juzgar por su personalidad, o bien le pondría una cara de desagrado o lo ignoraría olímpicamente. Lo segundo era lo que demostraría si ese hombre de verdad era como el resto de ricos de los que había oído hablar o, por el contrario, era... lo que Sasha comenzaba a entrever: un hombre bueno. Ni más, ni menos.

Un baño me parece una fantástica idea, Yanis. Según tengo entendido, doy unos buenos masajes para liberar tensiones. —Comentó como si nada, dedicándole una leve sonrisa antes de levantarse de la silla para dirigirse al cuarto de baño. Por supuesto, sus palabras iban cargadas de un doble sentido obvio, e imaginaba que el otro sería capaz de leer entre líneas si era lo que quería.— Prepararé el baño en un momento. ¿Prefiere agua caliente o templada?

Sin esperar a la respuesta, entró en el cuarto de baño y se paró. El sitio era gigantesco, tal y como había previsto. Dentro de la bañera, podría ponerse tan lejos de Yanis que ni siquiera estirándose le llegaría a tocar. No, aquello era una exageración. Pero si ambos estaban sentados correctamente, el más alto no llegaría a tocarle. Podía jugar con aquel tablero.

Inclinándose a poner el tapón, aprovechó para echar un vistazo al material de la bañera. Relucía de forma sobrecogedora, impecable, haciendo dudar a Sasha que hubiera sido puesto en uso en algún momento. Tras abrir el grifo y dejar que se empezase a llenar, echó un vistazo a las sales de baño que había, frunciendo el ceño al ver que estaban en inglés todos los títulos. Aunque se relajó al ver que en letra chica, estaba también en francés. Eso sí que podía leerlo. Y, satisfecho, cogió las dos que más le atraían y las dejó a la vista para que Yanis eligiera la que quisiera.

En cuanto a su pregunta, y tan solo por molestarle un poco, voy a responderla ya. Soy de la República de Sajá, concretamente. Aunque no he vivido ahí demasiado tiempo. Nos mudamos cuando era pequeño y tan solo volvíamos durante las vacaciones. —Comentó tranquilamente, ignorando la punzada de dolor al pensar en sus padres, e ignorando la nostalgia de estar lejos del hogar. Lo único que le consolaba era saber que, si algún día reunía el valor y el dinero, tenía una granja esperándole ahí.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Mar 12 Jul - 0:04

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Yanis simplemente observó al pequeño levantarse mientras le dedicaba una rápida sonrisa torcida de medio lado. Por supuesto, viniendo de alguien como él, ya sabía de sobra a qué podía referirse con el eufemismo 'masajes relajantes'. Todavía no estaba demasiado seguro acerca de que eso fuera lo que verdaderamente quería de él pero, por el momento, dejó el tema correr.

A pesar de que no le entusiasmaba demasiado tratar al chico como si fuera un trozo de carne, no pudo evitar fijarse de nuevo en su figura mientras se perdía en el baño. Antes, en la puerta, ni la distancia ni el tiempo habían sido suficientes como para poder admirarlo adecuadamente. Ahora, sin embargo, sí que había tenido la oportunidad perfecta de hacerlo.

Aunque era preeminentemente delgado, también podían adivinarse fácilmente las formas de sus músculos en determinadas zonas de su cuerpo. Y eran agradables, como todo en él. Yanis se preguntaba si Sasha cuidaba su forma de alguna manera particular o si, por el contrario, venía así de serie. No podía adivinarlo quedándose allí sentado, de modo que no dudó en ponerse en pie y acercarse también a la puerta del baño.

Al alcanzarla, apoyó su hombro en la misma y simplemente se dedicó a observar qué era lo que hacía el chico. Justo en esos instantes, acababa de dejar las sales al borde de la bañera.

¿Por molestarme? —. Preguntó con un deje divertido —. Pensaba que era justo lo que había preguntado —. Tras aquello, dejó escapar una suave risa y se dedicó a repasar su mapa mental. Increíblemente, apenas se hacía una idea aproximada de dónde podía estar aquello, pero habría sido demasiado pesado volver a preguntar. Desde luego, debía reconocer, que no era la respuesta que tenía en mente. Qué podía decir, Yanis había esperado algo más típico, como Moscú o San Petersburgo.

Sin querer ahondar más en algo que posiblemente era maleducado, Yanis volvió a avanzar unos pasos hasta donde Sasha había colocado las sales de baño. Durante unos breves segundos, se dedicó a observarlas en silencio.

Rosas y chocolate —. Comentó con un deje pensativo —. Qué tentadoras —. Acto seguido, se giró hacia donde estaba el joven y sonrió de manera más abierta —. Elige la que más te guste.

Después de aquello, se acercó a él hasta que por fin logró quedar cara a cara con él. Sahsa era ligeramente más bajo que él mismo, pero eso solo lo hacía un poco más adorable a sus ojos. Demasiado pequeño, pensaba, para todas las cosas que le habrían tocado vivir a tan corta edad. Aquello no era justo, pero Yanis sabía que tampoco había nada que él pudiera hacer al respecto. Si chicos como Sasha existían... Era porque hombres como él los compraban. Tenía tanta culpa como el resto de que el chiquillo estuviera allí.

Finalmente, llevó su dedo índice a la barbilla del otro y le instó a alzarla unos pocos centímetros.

¿Puedo? —. Preguntó. Claramente, quería besarle. No iba a devorarle la boca y mucho menos sin su permiso, pero al menos se moría de ganas por probar aquellos definidos labios. Aunque tan solo fuera durante unos segundos.

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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Mar 12 Jul - 0:31

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Bueno, me dijo que no quería que le respondiera todavía. No sé cuánto tiempo pensaba dejar pasar la pregunta incómoda. —Rezongó con suavidad, echando un vistazo al agua antes de meter la mano y comprobar la temperatura.

La bañera se estaba llenando rápidamente, con la temperatura que Sasha encontraba perfecta. Quizás no era lo que le gustaba a Yanis, pero al no haber respondido su pregunta, al final había aclimatado el baño a lo que él le gustaba. Es decir, agua hirviendo al nivel de enrojecer la piel brutalmente. Qué podía decir, el vapor que salía del agua le ayudaba a no tener que ver su propio cuerpo cuando se aseaba. Era tan solo vagamente posible que estuviera acomplejado por su propio cuerpo, delgado en exceso para su edad y la cantidad de "ejercicio" que hacía. Cuando no estaba follando, tenía otras razones para sudar como era el huir de los golpes o correr a su siguiente cita. Al menos las piernas las tenía en forma, con unos muslos esculpidos por los mismísimos dioses. De eso sí que era capaz de enorgullecerse.

Ante la respuesta del mayor de elegir la que más le gustase, el joven se encogió de hombros y agarró la de chocolate. Nunca negaría el hecho de que le encantaba aquello a pesar de que lo comiera con una frecuencia menor a la que le gustaría. Puede que no fuera lo mismo que comerlo, pero al menos olería bien por el resto del día. Olería a comida, justamente lo que era para la mayoría de los ojos que lo compraban. Bastante apropiado.

¿Cuánta cantidad se supone que tengo que echar? —Preguntó un tanto perdido, mirando al frasco con el ceño ligeramente fruncido mientras intentaba leer cualquier condenada indicación que le dijera cómo proceder. Sin embargo, pronto se rindió y echó un chorreón generoso sobre el agua de la bañera, cada vez a un nivel mayor. Luego cerró el pequeño bote y lo dejó junto al resto de sales de baño.— Espero que sepa controlar esto, Yanis, porque si no vamos a morir intoxicados. —Comentó con un tono suave de ligera burla, aunque había cierta verdad en sus palabras. Ni siquiera sabía si lo había hecho bien o acababa de liarla.

Solo entonces se fijó en el hecho de que el hombre se había puesto a su lado, mirándole atentamente como un depredador, cosa que causó un ligero escalofrío en Sasha. Y ahí quedaba todo, ahora era cuando le ahogaban en la bañera y el mundo se iba a la mierda, todo se volvía negro y no volvería a sentir dolor nunca más. Tentador, como poco. Aunque también aterrador. Aún no se sentía preparado para acabar en el otro lado, por mucho que sus padres estuvieran ahí esperándole según qué religión.

Levantó el rostro cuando Yanis le tomó de la barbilla y, con la pregunta, sus rasgos se suavizaron para dar lugar a una ligera sonrisa que pronto se transformó en una suave risa divertida. Juraría que era la primera vez que le preguntaban aquello en lugar de hacerlo directamente.

Mentiría si dijera que no puede. Aunque quizás sería mejor apagar primero el grifo de la bañera, antes de que desborde. —Comentó, señalando con el pulgar el agua que estaba ya prácticamente al borde. Con la tontería, al final sí que iba a pasar algo.

Se apartó un poco para cerrar el grifo, comprobando que todo estaba bien antes de incorporarse de nuevo y mirar atentamente a Yanis. Llevaba demasiada ropa para su gusto en aquellos instantes. Por lo que, regresando a su posición inicial, tomó al empresario por la corbata y le acercó sin dar ningún tirón excesivamente brusco, colocándose de puntillas para dejar un pequeño pico en sus labios. Un beso que le dejara con ganas de más, pero sin interés en prolongarlo, pues sus manos ya iban raudas a desvestir al hombre, quitándole la chaqueta en un movimiento más que ensayado.

La colgó sobre su brazo para no dejarla en cualquier lado, pues seguramente era bastante cara y no merecía la pena una regañina por ser descuidado. Seguidamente, comenzó a desanudarle la corbata con sumo cuidado, esbozando una nueva sonrisa antes de mirar al mayor a los ojos.

Espero estar haciendo lo correcto... a no ser que en Reino Unido la gente acostumbre a bañarse con ropa.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Jue 28 Jul - 0:07

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El hecho de que Sasha se apartara de él justo en el momento en el que había pretendido besarlo, hizo que Yanis se sintiera contrariado por unos instantes. Qué podía decir, de verdad había asumido que aquello de preguntar era una mera formalidad y que la respuesta iba a ser sí. Aun así, no se quejó de que el otro se marchara de su lado para apagar el grifo. A lo mejor únicamente quería jugar con él, ponerle un poco nervioso para que luego lo cogiera con más ganas. A saber. No tenía tanta experiencia en eso de las citas pagadas como para saber qué era lo que los chicos como él se llevaban entre manos en aquellas situaciones.

Por suerte, la espera no se alargó demasiado y por fin pudo probar los labios del joven. Le supieron tan suaves como se veían, incluso un poco más. No había sido demasiado largo, pero sí que había durado lo suficiente como saber que le había gustado. Después de aquel pequeño beso, tenía ganas de muchos más.

Yanis echó los brazos hacía atrás para permitir a Sasha quitarle la chaqueta. Por fin se podía librar de un poco de ropa. Cuanto más cerca estaba del chico, más certeza tenía de que llevaba demasiada. Lo único que quería era despojarse de todo y poder abrazar a Sasha durante un buen rato dentro de la bañera. Aquello sería lo más relajante que haría aquel día, y posiblemente en toda la semana. Le esperaban unas jornadas terriblemente ajetreadas, de modo que quería disfrutar de esa lo máximo que pudiera. Tal vez, y solo tal vez, volvería a llamarlo otro día. Tan solo si le gustaba su compañía y si el otro no se mostraba reacio a volver.

Trae —. Dijo con un aire divertido quitándole la chaqueta del brazo. Sin ser demasiado brusco, la dejó en el mueble del baño, que era lo más cercano que tenía. En realidad le había gustado el detalle de que Sasha no se dispusiera a desnudarlo como un animal y que tuviera el detalle de mirar por la ropa. Era un buen chico, y no solo de compañía—. Y no, aún no he conocido a nadie que se bañe vestido. Te informaré si algún día me entero de que eso es costumbre en algún sitio.

Tras una pequeña risa, y teniendo ahora las manos libres, las llevó a las caderas del joven y lo atrajo de nuevo a él. Esta vez sin pedir permiso, besó de nuevo sus labios, jugueteando un poco el inferior antes de abrir un poco más la boca e invitar al otro a que también hiciera lo propio. Lo de antes había estado bien, pero ahora quería un poco más.

Distraídamente, coló sus dedos por debajo de la camiseta del chico, comenzando a acariciar con sus dedos la parte baja de su espalda. Su piel era tan suave como sus labios, y cálida al tacto. Era un sentimiento agradable, el mero hecho de estar toqueténdola. Tras unos segundos, se separó un poco de él con la intención de quitarle la prenda de algodón. Quería ver un poco más de su cuerpo.

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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Jue 28 Jul - 12:40

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La risa del menor fue algo que ni él mismo se esperaba por el comentario de Yanis. Desde luego el británico tenía una chispa que no hubiera esperado de él pero que resultaba increíblemente agradable. Dejó así pues la chaqueta en manos del otro, observando cómo la colocaba sobre el lavabo. Si no le molestaba, entonces a él tampoco lo haría. No era su ropa, después de todo.— Más le vale llamarme, aunque no creo que tanga mi número. —Comentó a modo de flirteo barato. Dmitri tan solo le había dejado tener un móvil desde que había llegado a América para comunicarse con él. Así, este era más usado para recibir llamadas que hacerlas, tampoco tenía a nadie a quien llamar, así que no era algo que le quitase el sueño. Ni siquiera se sabía su número de memoria.

Dio un pequeño paso hacia delante cuando Yanis le agarró de la cintura para atraerle, dejando que el hombre le arrastrase hacia donde quisiera mientras lo observaba con atención. Aquellos ojos brillantes eran increíblemente atractivos cuando estaban fijos en él, casi bebiendo su ser. Lo vio inclinarse sobre él y, en esta ocasión, no escapó de él. Darle el control para esas situaciones era su trabajo, además de que con ello sabría cuáles eran las verdaderas intenciones del mayor.

Entreabrió los labios, captando al instante qué era lo que quería de él. No dudó en subir los brazos para pasear una mano por su cuello hasta llegar a su pelo, toqueteando y acariciando con sumo cuidado mientras la otra mano permanecía firme abriendo la camisa de Yanis después de haberle quitado la corbata. Sin embargo, su tarea cesó y su boca se cerró de golpe al notar las manos bajo su camiseta. No era un acto sexual, pues bien podía estar sencillamente explorando, pero era la clase de cosas que luego podían derivar a más. Era estúpido pensar que eso no iba a suceder, pero aún así había albergado esperanzas de no ser objeto esa vez. Definitivamente estúpido.

A pesar de que no lo sentía, una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios mientras se despegaba, apartando con cuidado las manos de su cuerpo para poder alejarse un poco más. Observó de arriba a abajo al otro, tratando de decidir qué era lo que preferiría. Los golpes y las quemaduras iban a ser visibles tan pronto como se quitase la camiseta, lo que no podía prever era la reacción que tendría el cliente. A lo mejor le gustaba y quería dejar también su impronta, o a lo mejor le asqueaba y decidía que prefería que se marchase.

Esa misma inseguridad se reflejó unos segundos en su rostro antes de bajar la mirada al suelo y comenzar a balancearse algo incómodo.

Esa era una de las razones por las que odiaba tener a un cliente nuevo, nunca sabías con lo que te iba a salir y, en algunas ocasiones, tenían mentes perversas que hacían más bien pocas cosas agradables. Tan solo le quedaba esperar que Yanis no fuera uno de esos. Quizás lo mejor sería que le dijera que se largase, al menos así no acabaría tan vapuleado como la noche anterior.

Lo siento, uhm... esto es más incómodo de lo que pretendía. —Murmuró sin levantar la vista por el momento. Agarró el borde de su camiseta y, con cuidado de no hacer gestos bruscos, él mismo se la quitó. Sabía que su cuerpo, a pesar del vapor que había en la habitación, no debía de mostrar buen aspecto. Era imposible que los golpes hubieran conseguido disfrazarse sin maquillaje.— Entendería si quiere que me vaya, estoy seguro de que Dmitri puede llamar a cualquier otro.

Cuando levantó al fin la vista hacia el otro, su mirada tan solo portaba humillación e intranquilidad, la sonrisa dulce de antes ya completamente olvidada, de modo que sus labios eran una fina línea que iba perdiendo color según los apretaba más a cada instante que pasaba.
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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Vie 29 Jul - 22:13

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Yanis disfrutó de aquel beso como lo había hecho con pocos anteriormente. No medía sus gestos, simplemente se limitaba a dejarse llevar y a tomar de la boca del otro todo lo que quisiera darle. Las manos en su cuello y en su pelo, además, eran un pequeño plus a sus ganas de seguir explorando un poco más el cuerpo del otro. Se podía decir que ardía en ganas de poder desnudarle, aunque tampoco tenía tanta prisa como para hacerlo de manera desordenada y maleducada. Tenía tiempo de sobra como para disfrutar de cada mínimo segundo que durara aquello.

Por la forma en la que Sasha correspondía, Yanis habría jurado que quería aquello también. O al menos que no le importaba. Lo cierto era que prefería que cooperara, pero no sabía hasta qué punto podía buscar pasión y ganas en él. Al fin y al cabo, le había pagado por aquello. Tal vez lo mínimo que podía pedirle a la situación era que no le dijese que no, lo cual era bastante triste y poco atractivo para el hombre. A pesar de todo, le sorprendió un poco cuando el chico se separó de él. ¿Otro de sus juegos? No, realmente aquello no tenía pinta de ser como la vez anterior. Yanis podía diferenciar la tensión en los hombros de Sasha con tan solo mirarle. Algo estaba mal. Tal vez él estaba haciendo algo mal.

A pesar de la contrariedad que sentía, ni siquiera se le pasó por la cabeza la idea de volver a acercarle aunque fuera contra su voluntad. Simplemente se le quedó mirando con un poco de confusión, tal vez esperando por una explicación que no tardó demasiado tiempo en llegar.

¿Incómodo....? —. Comenzó, pero se calló tan pronto como vio que el otro tenía intenciones de quitarse la camiseta. Si era totalmente sincero consigo mismo, no era capaz de entender cómo una persona que se dedicaba a la prostitución podía sentir vergüenza de quitarse la ropa.

Tal vez era un pensamiento demasiado simple y estereotipado. Lo más probable era que se le estuvieran pasando mil detalles por alto, pero la cuestión era que no podía quitarse esa idea de la cabeza. Al menos no hasta que vio las heridas que presentaba Sasha. En ese momento todo cobró un poco más de sentido.

Oh, cielos —. Comentó en un acto reflejo, más para él mismo que para el chico —. ¿Cómo...? —. Vale, no. Pregunta totalmente estúpida. Estaba bastante claro cómo se las había hecho. O más bien quién se las había hecho —. No importa —. Concluyó al fin —. No, no quiero que te vayas ni que Dmitri llame a ningún otro.

Tras dudar un momento, volvió a acercarse al chico y alzó las yemas de sus dedos para pasarlas cuidadosamente por el alrededor de las pequeñas quemaduras de su vientre. Por la forma que tenían, era bastante evidente que eran de un cigarro o algo semejante. La simple idea hizo que se le revolviera el estómago a Yanis. A lo mejor había idealizado más de la cuenta el mundo de la prostitución, pero dudaba seriamente que comprar el cuerpo de alguien para sexo diera también derecho a maltratarlo. Para él, eran dos cosas totalmente diferentes.

¿Sabes? —. Dijo tras un pequeño suspiro —. No creo que debieras permitir esto —. Con la mano que tenía libre, alzó la mejilla del joven para que le mirara a los ojos. Ahora sí que estaba viendo al verdadero Sasha, o al menos sus verdaderos sentimientos. No había rastro del muchachito dicharachero y bromista que había entrado por la puerta. Ahora más bien parecía alguien destrozado, una persona que había vivido demasiado poco como para haber sufrido tanto.

Yanis sabía de sobra que lo que pasara con él no debería afectarle lo más mínimo, pero el caso era que lo estaba haciendo. Qué podía decir, no era capaz de mirar en ese mismo momento a Sasha y no sentir pena por él, o impotencia por su indefensión ante todo lo que le estaba sucediendo. No le era indiferente, después de todo. Había visto suficiente sufrimiento en sus ojos como para sentir cómo algo se removía en su interior, instándole a protegerle a pesar de que no lo conocía de nada y que sabía que no estaba en su mano hacerlo.

Antes te he dicho que solo quería tu compañía —. Dijo antes de acariciar su mejilla con la mano que había sostenido su barbilla —. Volvamos a eso, ¿vale? Solo... Báñate conmigo y relajémonos los dos. Prometo no tocarte de esa manera —. Después de aquello, tampoco le quedaban ganas de ir más allá. No porque no siguiera viendo a Sasha atractivo, sino porque sabía de sobra que no quería tener relaciones con él. Tal vez ni con él ni con nadie, llegados a ese punto.
Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Vie 29 Jul - 23:51

Just money
Su corazón dio un vuelco al escuchar aquellas palabras, lo que provocó que el joven bajara de nuevo la vista y negase lentamente con la cabeza. Era tan obvio que ese hombre le iba a mandar de vuelta a su casa. Le iba a alejar de él para bien o para mal, quizás podría tomarse el día libre y olvidar que aquello había pasado. Ignorar el dolor era sencillo, pues físicamente estaba acostumbrado al maltrato, el problema siempre venía con el rechazo de un cliente, porque uno nunca era lo suficientemente bueno para él. Porque, en el fondo, no era más que basura.

Por ello, levantó la vista, sorprendido, cuando Yanis le dijo que no quería que se fuera. Eso era realmente inesperado, aunque agradable de oír. Conocía muchos tipos de Johns, pero aquel británico era una auténtica caja de sorpresas; y le agradaba, no iba a negarlo. Por unos segundos, deseó que todos sus clientes fueran tan amables y atentos como él, incluso deseó que olvidasen del sexo para tener conversaciones interesantes y divertidas como las que había tenido con el otro. Ser normal se antojaba como un sueño imposible pero, estando ahí, casi podía rozarlo con la yema de los dedos.

Tan pronto como comenzó el contacto físico, encogió ligeramente el estómago para rehuirlo, de forma inconsciente pues el escozor inesperado le hizo actuar en un acto-reflejo. Se encogió un poco en sí mismo a la espera de un golpe que nunca llegó y, al entreabrir un ojo, se quedó petrificado ante la vista directa de la mirada ajena. Tenía la garganta seca, probablemente por el miedo. Sentirse más incómodo parecía imposible, pero nuevamente Yanis demostró ser especial soltando aquel comentario que provocó una carcajada en el joven. No pudo evitarlo, pues la genuina incredulidad que inundó su ser no le dio tiempo a reaccionar contra aquella risa.

Oh, claro... porque tengo el poder de decirle que no a quien paga, ¿cierto? Porque vender mi cuerpo tan solo es vender mi culo. —Rió, cruzándose de brazos. Pronto, todas las defensas de Sasha se habían alzado de nuevo, escudándose en el   sarcasmo y en la actitud semejante a la previa para esconder la debilidad y su miedo. Era un experto en ponerse y quitarse máscaras, por lo que ya sería difícil para el británico conseguir quitárselas todas y alcanzar nuevamente aquel pequeño ser que era el ruso en el fondo.

Desvió la mirada hacia abajo de nuevo, comenzando a desabrocharse el pantalón casi con rabia. Los cambios de humor en presencia del otro parecían ser algo natural, a pesar de que rara vez le pasaba aquello. Parecía que Yanis estaba dispuesto a sacar todas sus emociones a la luz, aunque fuera con sacacorchos. Y, esta vez, la que tocaba era la ira. Rabia y frustración por  su propia ineptitud al pensar que el que lo quisiera aún ahí era porque seguía pudiendo hacer su trabajo.

Claro, señor. Mi cuerpo es suyo por las próximas horas. —Dijo mientras dejaba caer el pantalón al suelo, sin preocuparse de recogerlo antes de meterse en la bañera, refunfuñando en voz baja. Una vez dentro, el calor que alcanzó su piel lo relajó, haciéndole sentir más seguro de lo que en realidad estaba. Encogió las piernas para poder abrazarlas con sus brazos y cerró los ojos, respirando hondo.— No tiene porqué quedarse con un juguete roto, ¿sabe? Tiene dinero suficiente para comprarse uno nuevo. —Comentó en voz baja, apoyando la barbilla sobre sus rodillas.

Para él, tener sexo distaba de ser la cosa más importante del mundo. Ni siquiera le parecía algo íntimo o interesante. Pero era su trabajo y lo hacía bien. El hecho de que le negasen eso... le hacía sentirse inseguro de para qué servía.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 30 Jul - 1:49

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Yanis se sorprendió ante la repentina carcajada de Sasha. No recordaba haber dicho nada parecido a lo que el chico acababa de interpretar, de hecho, había intentado ser lo más respetuoso posible con una situación que a él se le antojaba de lo más delicada. El británico no podía comprender por qué el otro había sacado aquella conclusión tan estúpida de sus palabras, y tan errónea.

No creo haber insinuado nada semejante —. Le cortó tajantemente, por primera vez con un tono duro en la voz. A Yanis no le gustaba en absoluto que se tergiversaran sus palabras. Él sabía perfectamente lo que había querido decir, y aquella actitud consiguió hacer que por primera vez sintiera molestia hacia el chico. Claramente, lo que había querido indicar era que no tenía por qué dejar que le maltratasen. Era puto, sí, y eso solía implicar llevar a cabo actos sexuales que tal vez no le entusiasmaran. Pero de ahí a la más pura violencia física macabra y falta de humanidad, había un paso considerablemente grande.

Yanis dio un paso atrás mientras veía cómo el otro se disponía a desnudarse. Si antes había estado ansioso por ver su cuerpo, ahora simplemente desvió la vista hacia otro lado. Se le habían pasado las ganas de todo, incluso de pemanecer tranquilamente a su lado en el agua. A lo largo de todos sus años, recordaba pocas personas que lo hubiesen tratado con semejante insolencia. Y eso le molestaba. Tal vez había cometido un error al ser tan indulgente con el joven. Al fin y al cabo, él tenía razón: había pagado y en teoría su cuerpo era suyo. Podía hacer lo que le diese la gana tanto le gustase como si no.

Sin embargo, él sabía perfectamente que no iba a disfrutar de nada en aquellas circunstancias. De hecho, sentía unas ganas mínimas de embarcarse en cualquier acto mínimamente íntimo, ya ni siquiera sexual. Por un momento incluso sintió la tentación de salir de la habitación y pedirle que ya no estuviera allí cuando volviera. Por supuesto, no pagaría la cantidad que le había prometido al tal Dmitri por una compañía que no había tenido.

Sin embargo, sus últimas palabras le hicieron pararse por un momento y recapacitar sobre lo que estaba pasando. Si hacía aquello, metería a Sasha en un buen lío y, visto lo visto, prefería no causarle ese problema. Más que nada porque no quería saber qué consecuencias podría tener para alguien como él ser echado de su puesto de trabajo sin cobrar.

Tratando de calmarse, tomó una larga inspiración y se acercó al borde de la bañera, sentándose en el mismo sin importarle que la ropa se le pudiera mojar. Estaba claro que el joven tenía una opinión muy baja de sí mismo y que toda su rabia interior había salido de ahí. Si lo miraba desde esa perspectiva, incluso podría hacer la vista gorda con lo que había pasado. No conocía a Sasha de nada y no sabía nada de su vida, pero suponía que nada de aquello tenía que ser fácil para él. En el fondo, incluso podía entender la repulsión que sentía hacia él y el hecho de que pudiera tratarle como un objeto. Aun así, las formas le habían incordiado sobremanera igualmente.

¿Sabes? Por un momento habría estado encantado de deshacerme del juguete roto y de comprarme uno nuevo —. Dijo de manera franca, sin ningún tipo de filtro ni tapujo—. Tienes todo el derecho del mundo a pensar que soy un cerdo por haber recurrido a ti para tener a alguien con quien pasar la noche. No era mi intención obligarte a hacer nada que no quisieras, así que si tanta repulsión te creo, puedes marcharte —. Yanis habló calmadamente, sin alzar la voz. Era obvio que no quería que el otro se marchara, pero llegados a ese punto, no tenía la más mínima idea de qué era lo que se suponía que tenía que hacer. No sabía qué era lo correcto y lo que no, de modo que decidió que lo más cercano a lo humano era permitir que el otro decidiera su propia suerte.

Tratando de dejar algo de intimidad al otro, y también espacio para sí mismo, se levantó del borde de la bañera y se dispuso a salir a la habitación para despejarse de aquel giro totalmente inesperado y confuso.
Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Sáb 30 Jul - 10:59

Just money
El tono de Yanis no solo hizo que Sasha se encogiera en el sitio, totalmente acongojado por ello, sino que consiguió que un pequeño quejido escapara de entre sus labios. Aquel tono era algo a lo que estaba acostumbrado y que le ayudó a responder una pregunta que no había formulado en voz alta. ¿Para qué servía si no era para follar? Claramente, para enfadar a la gente que le rodeaba con una personalidad de la que nadie quería ocuparse. Niño problemático con problemas aún mayores, era casi tan obvio que no comprendía cómo había podido olvidarlo. Después de todo, era algo que Yuri siempre le había dejado claro desde la muerte de sus padres.

Cerró los ojos, conteniendo las lágrimas y obligándose a respirar hondo. La voz del cliente era algo que estaba prácticamente de fondo, a pesar de que seguía escuchando lo que decía y analizando cada palabra que enlazaba para formar una frase. No era una sorpresa que hubiera pretendido desecharle, aunque dolía igualmente. Se había pasado con aquel ataque gratuito, era consciente de ello; pero no encontraba la razón para disculparse cuando lo que había dicho, aunque malamente, era la verdad. Él nunca había tenido derecho a decir que no a nada.

No eres ningún cerdo, pero claramente eres inexperto en este... mundo. —Señaló, eligiendo cuidadosamente sus palabras. Quizás ahora conseguiría enfadarlo del todo y que le echase. O quizás lo cabrearía lo suficiente para que le golpease. Tan solo tenía por seguro de que no le iba a dejar contento o indiferente. Por ello, antes de que se fuera, tomó el brazo del otro y tiró suavemente de él.— Un segundo solo, luego me iré. —Prometió en un susurro, pues no creía que Yanis de verdad quisiera seguir teniéndole ahí. Si se iba de ahí en la siguiente media hora, al menos podría recaudar la mitad del dinero que el millonario iba a pagarle en un principio. Dmitri se enfadaría por haber perdido a un cliente así, pero al menos no volvería con las manos vacías.— Antes me expliqué mal y fui desagradable, lo lamento por ello. Mi intención no era menospreciarte, tan solo quería hacerte entender que... cuando alguien se vende, también vende su libertad, Yanis. Vende su libertad a decir que no. Te sorprendería saber la de veces que se malinterpreta el consentimiento de tener sexo con el de ser un objeto. A veces, si tienes un buen... cuidador... a veces decir que no es fácil, porque te van a proteger. Pero cuando tu cuidador es malo... bueno, acabar en el hospital es doloroso y al final esto se vuelve un mal menor.

Tras soltar la mano del otro, se levantó de la bañera y salió de esta, cogiendo una toalla para poder secar su cuerpo antes de marcharse. Lo último que pretendía era encima pillar un resfriado por ir por ahí con la ropa tan mojada como él mismo. Era la clase de cosa que Dmitri no le perdonaría jamás.

Lo cierto es que desearía que todos los clientes que he tenido fueran como tú. Me habría arruinado, pero bueno... —Soltó un pequeño suspiro antes de encogerse de hombros, recogiendo su ropa para vestirse rápidamente. El deslizar de la ropa sobre su piel era extraño. No estaba acostumbrado a vestirse sin notar un dolor extra en alguna parte de su cuerpo, sobre todo en el trasero.— Tan solo... quizás al próximo que compres no deberías pedirle que deje de fingir si luego te molesta lo que te vas a encontrar ahí. Tener discrepancias suele ir de la mano de tener una personalidad.

Estaba seguro de que al final, su discurso apenas había durado cinco minutos. Eso estaba bien, aún era una buena hora para salir a buscar a alguien que al menos pagase lo básico.

Que pase un buen día. —Finalizó, volviendo al tono formal. Salió el baño rápidamente, recogiendo su bolsa del suelo. Lo bueno de tenerla ahí puesta, al final, era poder recogerla en la huida.
Sasha — Hotel — con Yanis





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 30 Jul - 19:16

Second round
Yanis se centró únicamente en su trabajo en los días venideros. Tenía mil cosas que hacer y que ultimar, de modo que tampoco tenía tiempo como para centrarse en algo que no fueran papeles e informes. Únicamente cuando se quedaba solo por las noches en la habitación del hotel, pensaba en Sasha. A cada minuto que pasaba tenía más la impresión de que había hecho algo terriblemente mal. Al principio no tenía la más mínima idea de qué podría haber sido, pero poco a poco parecía más evidente que era porque lo había tratado como todos los demás. A lo mejor no con el componente de la violencia porque era algo de lo que él era físicamente incapaz, pero sí por todo lo demás. Tal vez, incluso sin haberlo pretendido, lo había acabado tratando como el objeto que estaba cansado de ser.

No tenía la más mínima idea de cómo funcionaba la mente del chico porque, francamente, no lo conocía de nada. Aun así, estaba claro que a nadie le gustaba ser concebido de aquella manera en la mente de nadie. De todas maneras, se arrepentía sustancialmente de cómo habían acabado las cosas entre ellos. Yanis no había pretendido en ningún momento que fuese así, y juraría que Sasha tampoco. Ambos habían perdido los papeles por un momento, cosa que no dejaba de ser sorprendente teniendo en cuenta que se acababan de conocer y que no sabían nada el uno del otro.

Yanis no sabía muy bien cómo proceder a partir de aquel momento. Por una parte, se moría de ganas por verle otra vez y poder hablar con él. Quería saber a ciencia cierta qué era lo que había hecho tan mal, porque sabía que algo había y que él no era capaz de verlo por sí mismo. Quería que le explicase unas cuantas cosas acerca de su reacción, e incluso que le hablara de sus impresiones y sensaciones acerca de su último encuentro. Yanis tampoco era tan cerrado de miras como para no aceptar cuándo había cometido un error, el problema era que, en aquel caso, no era enteramente capaz de identificarlo. Únicamente podía suponer en qué líneas se movía, pero nunca sacaba nada en claro.

Por supuesto, tenía en cuenta que para Sasha él no había sido más que otro cliente estúpido. A lo mejor lo había borrado de su mente en el mismo momento en el que había salido por la puerta de su habitación. Tal vez no había sido siquiera tan importante como para odiarle o tener una mala impresión de él. Lo más probable era que hubiese pasado por la vida del joven sin pena ni gloria, de la misma manera en la que lo hacían el resto de sus clientes.

Yanis también sabía que no tenía la más mínima obligación de explicarse ante una persona a la que al fin y al cabo había contratado para acostarse con él, pero toda su moralidad se rebelaba contra aquel simple pensamiento. Sasha seguía siendo una persona después de todo y, de haber sido cualquier otro, Yanis lo habría llamado para volver a hablar y pedirle disculpas. ¿Por qué a él no?

Al fin, cinco días después, recuperó en su teléfono el número de Dmitri y llamó. En ese instante, se arrepintió sobremanera de no haberle pedido el suyo a Sasha. Aquello sería mucho más fácil sin aquel capullo de por medio. Tal vez, si para el final de aquel día no le odiaba demasiado, lo haría.

En una clara intención de demostrar que no quería sexo, lo citó a las cinco de la tarde en un punto de Central Park. Era de los pocos lugares que conocía a la perfección en aquella enorme y estresante ciudad, de manera que no se arriesgó a perderse y llegar tarde. Aun así, eso fue inútil cuando tuvo que abandonar su rascacielos a las cinco menos cuarto. No había previsto que aquella reunión se alargase tanto, pero tampoco había nada que pudiera hacer. Preocupado por hacer a Sasha esperar más de la cuenta y empeorar sus impresiones sobre él, cogió un taxi y pidió que le dejase lo más cerca posible.

Para cuando llegó al punto de reunión, ya pasaban y cuarto. Por suerte, no el fue demasiado complicado distinguir la figura del joven en la distancia. Al menos lo había esperado a pesar de la tardanza y no se había marchado pensando que había jugado con él y con su tiempo. Rápidamente, se acercó a donde estaba y colocó una mano en su hombro para llamar su atención.

Buenas tardes, Sasha —. Saludó —. Disculpa el retraso.
Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Sáb 30 Jul - 20:28

Second Round
Esa semana había sido horrible, sobre todo con lo enfadado que había estado Dmitri al enterarse de su huida. El hecho de que hubiera abandonado a Yanis en el hotel había causado mucha polémica entre los otros jóvenes de su compañía, sobre todo cuando había comentado su creciente pánico por el encontrarse con nadie más. Le habían molido a palos, por supuesto. No había sido capaz de traer la mitad del dinero que el británico debía de haberle pagado por sus servicios, lo que había significado un jefe ruso muy enfadado con él; y que había terminado con una muñeca casi rota y una gran quemadura en la palma de su mano derecha.

Por supuesto, la visita al hospital no había sucedido, y tan solo había guardado cama un día antes de comenzar a trabajar de nuevo. Así, se había mantenido ocupado el tiempo que pasó hasta que, de nuevo, le llegó una llamada de Dmitri al móvil donde le indicaba que Yanis quería volver a verle. Confuso, el joven aceptó rápidamente; poco se atrevía a llevar la contraria a su chulo después de la paliza que le habían pegado por aquel pequeño desliz de genio. El problema era que previamente un cliente había pagado por él hasta la hora en la que Yanis le había pedido.

Sasha estaba convencido de que Dmitri había conseguido empalmar uno con otro, sin dejarle ni un minuto de descanso y, ante su petición, el cliente accedió a dejarle en el lugar público donde se encontraría con el británico; no sin antes conseguir una diabólica mirada que no presagiaba nada bueno para él.

Por supuesto, el resto del tiempo lo pasó en la cama, a la espera de dejar agotada a la mujer que había requerido sus servicios en esa ocasión. Sin embargo, al final descubrió qué era lo que quería de él. Dejó que le colocase el collar, camuflado por un pañuelo puramente decorativo, y luego cerró los ojos a la espera de que insertase el objeto inesperado en él. Odiando su vida mucho más que antes, se incorporó mientras ignoraba la estimulación en su próstata con aquel pequeño objeto. Se vistió y dejó que le llevase al lugar donde esperaría a Yanis.

Para que estés preparado para el otro, querido. —Se despidió la mujer con un beso en la mejilla antes de que Sasha saliera del coche, bolsa en mano.

Sintiendo el rubor en sus mejillas y cómo era estimulado, caminó hasta el punto de encuentro y se quedó quieto, de pie, a la espera de que llegase el otro hombre. En algún punto, se dio cuenta de que habían pasado diez minutos de las cinco y soltó un suspiro, planteándose el irse. Le daría veinte minutos más, decidió mientras comenzaba a mecerse a la espera. No había juzgado a Yanis por los que daban plantón, por lo que imaginaba que estaría lo suficientemente ocupado como para no poder llegar a tiempo. No todos tenían un trabajo como el suyo, después de todo, donde el tiempo era -literalmente- oro.

Levantó la vista al notar la mano en el hombro y una temblorosa sonrisa se dibujó en sus labios. No se movió del sitio a sabiendas de que eso provocaría una nueva oleada de placer que tan solo le haría sentirse terriblemente incómodo ahí en medio.

Buenas tardes. Y no pasa nada, Yanis, no llevo tanto tiempo esperando. —Dijo con un hilo de voz, negando con la cabeza lentamente.

Su mano vendada permanecía guardada en el bolsillo de la sudadera, mientras que la otra seguía agarrando su bolsa, por lo que no le tendió la mano al otro hombre. Tampoco intentó besar su mejilla como la primera vez que se vieron. Sencillamente permaneció quieto, tratando que su cuerpo estuviera en una posición relajada a pesar de que todos sus esfuerzos estaban puestos en no gemir en voz alta y no pensar en el estimulador de próstata dentro de él.
SASHA — CALLE — CON YANIS





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 30 Jul - 21:02

Second round
A Yanis no se le pasó por alto el comportamiento extraño de Sasha. Lo veía mucho más apagado que la vez anterior, al menos al principio. Sin embargo, no parecía precisamente molestia lo que estaba teniendo hacia él. Simplemente, daba la impresión de no estar del todo a gusto allí. A lo mejor estaba tan confuso como él mismo acerca de todo lo que había sucedido hacía algunos días, o tal vez simplemente le había pasado algo de lo que él no podía tener ninguna constancia. Aun así, no pudo evitar la inminente oleada de culpabilidad que sintió al verlo de aquella manera. A lo mejor no había estado del todo equivocado al pensar que lo había metido en un buen lío el echarle.

Escucha —. Dijo, yendo totalmente al grano. Yanis no era de los que se andaban con rodeos, y mucho menos cuando tenía totalmente claro qué era lo que quería decir en aquellas circunstancias —. Creo que te debo una disculpa después de todo lo que sucedió el otro día. No debería haberte echado de la habitación de aquella forma, ni tampoco haberte tratado de una manera comprometida para ti.

El hombre prensó los labios durante unos segundos, tratando de buscar alguna reacción en el rostro de Sasha. Sabía de sobra que lo que estaba haciendo no era precisamente normal, pero al menos ya se sentía un poco mejor consigo mismo por el mero hecho de haberse disculpado. Ahora era como si se hubiera quitado un enorme peso de encima, aunque todavía quedaba la parte más importante de la conversación: saber si Sasha de verdad estaba dispuesto a hablar con él después de todo.

¿Podemos dar un paseo, por favor? Me encantaría hablar contigo de algunas cosas —. Al instante, le indicó con su mano derecha el camino hacia delante, invitándole a andar. Suponía que aquello sería un poco menos incómodo si tenían algo que hacer, como andar. Tal vez así conseguiría sentirse igual de cómodo a su lado como se había sentido en los primeros minutos de su último encuentro. Recordaba que había pensado en Sasha como un chico realmente interesante, y dudaba que eso hubiera cambiado en apenas cinco días.

A Yanis le encantaría poder tener una relación mínimamente agradable con él, al margen de cuál fuera su trabajo. Tenía la sensación de que el chico era una auténtica caja de sorpresas que bien merecía ser abierta poco a poco. Además, no quería que el último recuerdo que se llevase de él fuera el que habían tenido.
Yanis — Hotel — con Sasha





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Fenrir el Sáb 30 Jul - 22:10

Second Round
Sus cejas se arquearon en perfectos arcos, dejando entrever la sorpresa en sus facciones por aquella disculpa. Hacía mucho que nadie le dedicaba unas palabras tan reconfortantes como aquellas, pues por regla general, todos los problemas solían tener la causalidad en él. Eso solía implicar que estaba metido en un lío mayor y que acabaría una noche entera en la cama tratando de no ser consumido por el dolor. Y, sin embargo, ahí estaba él de nuevo, para enseñarle que era diferente a los otros clientes y que de verdad le importaba lo que pensaba hasta la más asquerosa de la morralla.

Técnicamente no me echaste, me fui yo. No fue culpa tuya, Yanis, yo puse el problema ahí así que es todo mi culpa y pido perdón por ello. Y no me trataste de ninguna forma que... no haya vivido antes. Está bien. —Dijo con tranquilidad, bajando la mirada al suelo unos segundos, incapaz de mantenerse mirando al otro. La diferencia entre ambos más palpable que nunca. Él con su traje inmaculado, bien peinado e irradiando majestuosidad. A su lado, Sasha se veía eclipsado a la nada. Tenía muy claro que ahí fuera nadie le prestaría la más mínima atención excepto para preguntarse qué hacía semejante mocoso junto a un elemento tan increíble de macho alfa.

Esperaba que, tras aquello, le ofreciera un fajo de billetes por la media hora que parecía haber contratado o que lo llevase al hotel para terminar lo que habían empezado cinco días atrás. En su lugar, se encontró siguiendo con la mirada la mano que le invitaba a caminar antes de revolverse algo incómodo. Nuevamente, demostraba ser una caja de sorpresas con aquellos comentarios y peticiones, pues Sasha dudaba seriamente que fuera a empotrarlo en un callejón o algo semejante. No. Ese hombre de verdad pretendía que fueran a caminar para ¿conocerse mejor?

¿Qué cosas? —Preguntó sin esconder su curiosidad, pues realmente le extrañaba cada vez más aquel hombre tan increíble con el que parecía haber creado un vínculo a pesar de que se conocían más bien poco.— Por supuesto, ¿pero podemos parar en un baño público primero? Necesito... ir. —Finalizó con un ligero rubor en las mejillas. Todo estaría bien, pues seguramente el británico pensaría que necesitaba mear o plantar un pino, cualquier cosa menos sacarse un condenado dildo del trasero.

Moviéndose un paso para intentar ir al más cercano, notó el nuevo roce en su cuerpo y se agarró con fuerza a Yanis, ignorando el dolor de la mano vendada que ahora apretaba intensamente el brazo ajeno. Prensó los labios, tratando de acallar cualquier sonido, ya fuera de dolor o placer que pretendiera salir de ellos antes de levantar la vista y forzar una sonrisa.

Me tropecé. Lo siento. —Murmuró casi sin aliento antes de soltarle y comenzar a caminar, tratando de moverse de la forma más natural posible.
SASHA — CALLE — CON YANIS





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Re: Love is not a ware

Mensaje por Novocaine el Sáb 30 Jul - 23:35

Second round
Yanis no pudo evitar un pequeño suspiro ante su comentario. Realmente no le importaba cómo lo trataran el resto de sus clientes, más que nada porque ya se podía suponer que no era especialmente bien. Pero eso a él le daba igual. Era evidente que no quería tener nada que ver con ellos en cuanto a comportamiento y, por el momento, no iba precisamente por el camino adecuado. Esperaba poder cambiar eso en el tiempo que ahora tenían para ambos.

No, no fuiste ningún problema —. El hombre negó momentáneamente con la cabeza —. No me importa que ya estuvieras en situaciones semejantes antes. Eso no es excusa para tratarte de una manera inadecuada. Te dije que quería que fueras transparente conmigo y lo fuiste, así que te lo agradezco. Es solo que en ese momento no estaba preparado para una reacción así. No lo vi venir y no supe reaccionar, pero el tema me ha venido inquietando desde ese momento y no me iba a quedar tranquilo hasta que no te pidiera disculpas. Así que... Lo siento. Sinceramente.

Bueno, tal vez no le había dicho todas las cosas que se había propuesto en las mil veces que había imaginado aquella situación, pero al menos esperaba haber sido lo suficientemente claro en su punto. Por supuesto que seguía teniendo mil dudas con respecto a aquello, pero no pensaba avasallar a Sasha con ellas. Para eso, tenían todo el paseo por delante.

La petición de entrar en un baño público dejó a Yanis contrariado por un momento pero, por supuesto, no iba a decirle que no. Yanis asintió levemente con la cabeza.

Claro —. Dijo, dispuesto a seguirle a donde quisiera se que dispusiera a ir. Por suerte, no se apartó lo suficientemente rápido como para que el otro no pudiera agarrarse a él. Alarmado, lo cogió fuertemente del brazo para que no terminase de caer. Al principio únicamente buscó alguna expresión de malestar en su rostro, pero luego no tardó demasiado en darse cuenta que tenía una mano vendada. Y ahí fue cuando todas sus alarmas se despertaron —. Sasha —. Lo llamó con voz suave. Internamente, comenzaba a sospechar que aquello podría haber sido potencialmente su culpa. Ya sabía que que el hecho de dejarle marchar antes de tiempo podría acarrearle problemas. Había sido un estúpido.

Sasha —. Repitió, esta vez cogiéndole del brazo para que se parase y no echase a andar tan pronto —. ¿Estás bien? —. Y aquella no era una pregunta que hiciera por simple compromiso. Estaba más preocupado que nunca por él, incluso más que cuando vio las quemaduras en su vientre días atrás. Aquel tropiezo no había sido aleatorio. Yanis sabía de sobra que algo lo había propiciado —. ¿Qué te ha pasado? —. Preguntó, tomando cuidadosamente la mano vendada del otro. Por la forma destartalada en la que se ajustaba a su mano, sabía de sobra que no la había puesto un profesional —. ¿Necesitas ayuda? —. Él sabía que aquella pregunta era inapropiada e indiscreta, pero se podía decir que le daba igual.
Yanis — Hotel — con Sasha





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