Últimos temas
» A place called home
Hoy a las 1:53 por Magik

» ~ You're my first so many things
Hoy a las 0:42 por MissJarlaxle

» Pedido de afiliaciones Élite y Hermana
Hoy a las 0:36 por Invitado

» 1. Watch your back.
Hoy a las 0:09 por Dice Master

» Never surrender
Ayer a las 23:57 por Magik

» Justice, Vengeance, Fury, Fire and Blood.
Ayer a las 23:38 por Little Ball of Psycho

» ♠ You left me in the dark
Ayer a las 23:33 por Sonder

» I AM ELIZA
Ayer a las 22:36 por Sassdonyx

» ~We do it for her~
Ayer a las 21:45 por Sassdonyx

» The moment when all the smiles died.
Ayer a las 21:01 por Carrie_B

» — Caged.
Ayer a las 19:07 por Schadenfreude

» Girls like girls like boys do
Ayer a las 18:35 por Schadenfreude

» ♠ War of hearts.
Ayer a las 13:34 por Hellcat

» Volantis: the first colony of Valyria
Ayer a las 12:45 por Carrie_B

» Trust your heart
Ayer a las 11:34 por Aversiteespabilas

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project

— Suya mi guerra

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

— Suya mi guerra

Mensaje por Psychonaut el Miér 25 Mayo - 23:57

Roi Orxeira
23 | Jack O'Connell | Alaïa

Por los que saltan fronteras y empujan con fuerza. Por los que empujan con fuerza para demolerlas.

El siglo XX, un siglo en el que la humanidad comienza a progresar  a verdaderos pasos de gigante, y a costa de cometer unos errores terribles. Las gentes del momento, más concreto las que les toca vivir los años 30 de este siglo, no llegan a reponerse todavía de La Gran Guerra, que espantó y sacudió al mundo entero en un verdadero estallido de ira. Desde entonces, la industrialización se hizo más potente, y el mundo comenzó a dividirse en tres.

Por un lado, se encontraba la visión de capitalismo que poco a poco comenzaba a imperar debido a la enorme potencia que suponían los Estados Unidos de América en ese mismo momento. Por otro, en Europa, dos ideologías completamente distintas se alzaban. Estaban aquellos que se refugiaron en el totalitarismo de las ideas cerradas y nacionalistas pensando que éstas las iban a librar de pasar hambre, junto a los verdaderos fanáticos. Por otro lado estaban aquellos que creían en la sublevación del pueblo,  con un montón de vertientes de talla izquierdista.  Y la patente realidad de la pobreza, la miseria y el caos.

Y en medio de todo aquello, la paz no era posible. España fue a partir de 1936 el enorme foco de los terribles acontecimientos que se seguirían tras la sublevación del general Francisco Franco en Melilla. Estalló una guerra civil que dividió el país en dos: sublevados contra republicanos. Los sublevados, por su parte, pronto tuvieron ayuda de las dictaduras de Hitler y Musolini. El resto de repúblicas y democracias europeas hicieron un pacto de no intervención, pero jóvenes y no tan jóvenes de ideales libertarios se unieron y crearon las Brigadas Internacionales para ayudar al Bando Republicano.

Así, en medio de este escenario, se conocerán Roi y Lesya, un español anarquista y una soviética comunista que no tendrán otra que entenderse para sobrevivir. Más concretamente se verán en Cataluña, en marzo del año 1938, cuando Los Sublevados inicien la ofensiva para hacerse definitivamente con el Mediterráneo y dividir la geografía en manos de los republicanos que poseían en ese momento, en dos.
histórico | romance | 1x1
Lesya G.
20 | Astrid Berges-F. | Psychonaut



/ all you ever did was wreck me
anata no koto shika mienai
Trapnest
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
564

Localización :
Lost with Gallifrey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Alaïa el Jue 26 Mayo - 1:13

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
Entre las montañas uno no era dueño de su destino. Un día, el saco con tus pocas pertenencias caía en las baldosas de una de las casas de la gente del pueblo más cercano que se ofrecía a acoger a milicianos del bando republicano en defensa de su tierra; otro, te obligaban a echártelo de nuevo al hombro para comenzar la travesía entre los diferentes refugios bien ocultos en las laderas.

Muñoz, Carreras, Orxeira, Bastida, agarrad vuestras pertenencias. Os quiero fuera en cinco minutos.

El lugar al que se dirigían jamás era dicho, cosa que Roi respetaba. En la guerra, una de las tácticas principales de ataque era el espionaje, así que los soldados de más bajo rango rara vez conocían el punto hacia el que sus pies se movían.

Salieron a mediodía del hogar de los Llach, una de las pocas casas situadas a las afueras del pueblo, y tras una caminata a pie de media hora comenzaron a sumergirse en las profundidades del bosque. A Roi le gustaba imaginarse que cada gran roca, cada pequeño hueco en la montaña o incluso un montón de piedras apiladas, podía ser un refugio de la resistencia republicana.

Quería imaginar que eran miles, suficientes para pararles los pies a los franquistas que amenazaban con reducirles a cenizas.

Comenzó a sentir calambres en los muslos cuando la noche comenzó a caer; habían caminado más de seis horas seguidas, ocho si se contaban los parones para el descanso. Pocas veces había caminado tanto en su vida, y eso que apreciaba las largas caminatas que acostumbraba a dar por su región. Suspiró, notando cómo las figuras que conformaban su campo visual iban desapareciendo por la oscuridad. No tenían a su alcance luces para iluminar el camino, y eso habría supuesto exponerse demasiado. Pero a pesar de que en su cabeza los problemas comenzasen a aflorar, el hombre que los dirigía —cuyo nombre no había revelado— parecía tenerlo todo controlado.

Ahora, silencio. Hasta que no os encontréis en el interior no quiero ni una palabra —susurró este.

A pesar de que la comunidad catalana aún les pertenecía y por las ciudades la resistencia se movía con tranquilidad, los refugios en la montaña nunca eran revelados, pues en el momento de la ofensiva, en caso de derrota, se convertiría en el hogar de muchos milicianos dispuestos a una resistencia.

No abrió la boca hasta que no se encontró en el interior de aquel refugio construido, en parte con madera, y en parte aprovechando la inclinación de la ladera de la montaña y su vegetación para ocultarse. Dentro, más de veinte personas se encontraban sentadas en círculo a la luz de varias velas que iluminaban parcialmente la sala. Era pequeña, pero le sorprendió que todos entrasen sin problema. Su timidez le impidió saludar, como hicieron el resto de compañeros, y se quedó de pie a un lado de la estancia, paseando la mirada por los distintos rostros ligeramente iluminados.

Y quedándose fijo, por unos instantes, en uno sólo.



F

ly me

to the moon

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
137

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Psychonaut el Jue 26 Mayo - 12:42

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA

Los versos de los sin voz.

En la región de la Federación de Rusia, donde Lesya se había criado, casi a la frontera con Georgia, los primeros años que mandaron Brigadas Internacionales a España se habían mostrado reticentes a mandar mujeres al campo de batalla. Algunas pocas lo habían conseguido en calidad de enfermeras, pero habían sido pocas y habían necesitado un papel que certificara cierto grado de estudios. Algo que la joven no tenía, ni tendría nunca.

Cierto era que en la Rusia Comunista, las posibilidades, poco a poco, de maneras muy sutiles, comenzaban a abrirse para el sexo femenino. Pero no todavía en la guerra, eso seguía siendo algo de hombres. Pero no para la mentalidad de Lesya, que no paró hasta conseguir ser alista, a finales del año 1937. Con poco que llevarse como pertenencias y teniendo que despedirse sólo de sus padres y algunos conocidos, a falta de hermanos u otra familia, partió con un grupo de 50 personas, en el cual sólo había cuatro mujeres.

El viaje había sido un sin fin de trampas, pero había conseguido llegar más de la mitad de los que habían partido a España. Era difícil cruzar hacia la península ibérica cuando por el camino podías encontrarte en cualquier momento con los seguidores de Mussolini o de Hitler, aquellos cerdos. Una de las principales razones por las que no quería ver otro rostro del horror, también en España. Y porque nadie, a nivel político, quería ayudarlos en todo el mundo. Algo que la chica no podía describir cómo le hacía sentir.

Cuando, al fin, pisaron territorio español, fueron recogidos por miembros de la resistencia republicana. Fue cuando Lesya respiró tranquila por primera vez en varios meses.

Aunque, no tendría tiempo para hacer eso mucho más. Pasaron a penas una noche en un refugio todos juntos y luego los dividieron para que distintos grupos partieran a distintos focos de conflicto en los cuales se necesitaban refuerzos. Ella no tardó en partir, sin entender muy bien qué estaba pasando allí, a través de señas y pobres palabras en español que había aprendido durante el viaje de la mano de los pocos compañeros soviéticos que podían llegar a chapurrear algo de castellano. No tuvo la suerte de irse con ninguno de ellos.

Si se hubiera tratado de una persona vergonzosa, no se la habría comido la guerra, se la habría comido ese momento. Justo antes de empezar.

Así que se embarcó en un viaje en el que podía hablar poco, aunque en muchas ocasiones, era mejor no hablar, y unos días, y tras varias paradas más tarde, acabaron en lo que parecía un refugio en mitad de una montaña que según lo que le había dicho uno de los chicos con los que viajaba era Cataluña. Bien, de momento todo había sido bastante tranquilo. Al parecer en aquél lugar se quedarían unos días, para esperar o patear (no lo tenía muy claro) a alguien que se acercaba. Desde luego tenía que hacer algo con el idioma. Por eso intentaba hablar todos los días con la gente que estaba allí, pero algunos la miraban raro, y otros simplemente se limitaban a contestar las tres primeras frases. Aún así, Lesya no quería desistir.

Fue así, como una noche, un grupo más llegó al refugio. Lesya al principio se tensó, porque al final no le quedó claro si había que esperar o patear, pero cuando vio que nadie actuaba de forma irascible, se tranquilizó. No fueron muchos los que entraron, unos cuantos muchachos. Ella puso su mejor sonrisa. Tal vez alguno de ellos si tuviera más ganas de hablar, aunque no lo había parecido por el saludo.

— Hola. — Dijo, con tono amable, hacía el grupo del chicos, sin moverse de su posición, sentada en círculo con el resto de integrantes. Lo que Lesya intuía como una reunión en la que habrían más noticias de las que había recibido hasta el momento.


/ all you ever did was wreck me
anata no koto shika mienai
Trapnest
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
564

Localización :
Lost with Gallifrey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Alaïa el Jue 26 Mayo - 16:57

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
Estaba casi tan rígido como las dos columnas gruesas de madera que sostenían parte del tejado. La oscuridad le atrapaba más que al resto al permanecer en un rincón de la estancia, incapaz de decidir cómo actuar en aquellos momentos. Ni siquiera había sido capaz de establecer una mínima relación de cordialidad con los compañeros con los que había compartido refugio y travesía los últimos días. De hecho, estos se fueron sentando en los huecos que los milicianos abrían para ellos, siendo recibidos entre carcajadas y simpáticos golpes en la espalda a modo de saludo.

¿Tú, qué? ¿Piensas quedarte ahí de pie toda la noche? —refunfuñó uno de los más maduros físicamente, de unos cuarenta años, carcajeándose después con otros dos compañeros.

Roi comprendió que se estaban dirigiendo a él cuando sintió seis ojos clavados sobre su figura. Fue cuando, exaltado, retiró la mirada de la joven en la que se había perdido unos instantes, para buscar inmediatamente algún hueco libre donde plantarse y quedarse en silencio el resto de la velada.

Siendo la única mujer de la brigada en aquellos instantes, comprendió que los huecos a ambos lados suyos estuvieran bien ocupados por hombres dispuestos a charlar con ella todo lo que pudieran, pero su mirada se quedó con una pequeña zona de madera libre al lado de uno de esos hombres, así que aprovechó para descargar sus cosas del hombro y tomar asiento ahí.

Estaba nervioso. Las llegadas a lugares repletos de desconocidos nunca se le habían dado bien, y menos cuando la mayoría de los hombres de la sala duplicaba su edad, cuanto menos. No se atrevía, de hecho, a clavar su mirada en ninguno de los presentes. La mantuvo fija sobre sus manos, algo ennegrecidas por la falta de higiene y la travesía por la montaña, y así habría permanecido de no ser por la evocación inconsciente que hizo del rostro de la muchacha a su mente.

El tono amable de su voz, acompañado de las facciones que habían sido talladas en su cara, fue lo que le ató a ella unos instantes a su entrada. Había notado, incluso, un acento irreconocible en una sola palabra, lo que aumentó su curiosidad hacia ella. Por eso, tal vez, no pudo evitar girar el rostro hacia su izquierda con cierto disimulo, intentando no evidenciar que estaba mirándola de nuevo, ignorando al hombre que se interponía entre ambos.

Este será vuestro hogar, como mínimo, las dos próximas semanas. Creemos que los fascistas están preparando una próxima ofensiva sobre este territorio, y debemos estar bien alerta para la defensa. Debemos conocer dónde nos movemos a fondo, así que los entrenamientos y el reconocimiento del terreno serán diarios. —La voz del hombre era firme, y pronunciaba las palabras mientras sujetaba el puro que acababa de encenderse. Aquello no fue más que el principio de la explicación.

Roi le escuchaba, con el rostro más fijo al frente que antes. Pero sus ojos, ingobernables, oscilaban entre el hombre y, con mayor timidez, la chica.



F

ly me

to the moon

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
137

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Psychonaut el Jue 26 Mayo - 22:23

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
Lesya tuvo que repasar con la mirada a todos y cada uno de los nuevos que habían llegado. Tendía a hacer esa manía siempre que tenía tiempo para ello, claro, pues observar, como claramente se define, no se puede hacer de un simple vistazo. No era muy difícil tampoco, teniendo en cuenta que sólo se trataban de cuatro.

Al final, sus ojos acabaron en el que parecía más joven, sobre todo teniendo en cuenta que era el único que se había quedado de pie junto a la pared en vez de unirse al grupo como habían hecho sus compañeros con saludos que la chica había entendido y otros que no. Pero él parecía ajeno a todo aquello hasta que alguien llamó su atención. O eso le pareció a ella tras unas palabras vociferadas y otras miradas que por el rabillo del ojo pudo comprobar que se giraban hacia él.

Su atención fue desintencionadamente dirigida hacia él. Por eso no perdió detalle del lugar en el que había tomado asiento, a sólo un hombre de ella. No pudo evitar sonreír, mientras le observaba, hasta que la misma voz autoritaria de antes comenzó a hablar. Y tenía que prestar atención debido a su desventaja.

Con los ojos abiertos como platos, observó atentamente al hombre que ahora hablaba. Por lo poco que pudo poner en orden, entendió que iban a estar allí dos semanas, que había que conocer el territorio, que harían guardias por turnos y que los víveres no sobraban, así que habría que ser cuidadoso. Lesya estaba segura de que había dicho unas cuantas cosas más, pero ella no había atinado a entenderlas.

Cuando el discurso finalizó, todos se levantaron para llevarse algo a las bocas en una especie de simulacro de cena y preparar los turnos de noche, como habían hecho en esos últimos días. Lesya aprovechó el momento en el que el hombre que la separaba del chico nuevo se levantaba y que éste le estaba mirando.

— Hola. — Repitió de nuevo, y se sentía un poco estúpida por ello. Le hubiese gustado ser más elocuente pero por lo general no lo era ni en su propio idioma. — Tú eres...¿aquí?. — Todavía no era capaz de construir las frases del todo bien, pero no iba a dejar de intentarlo hasta conseguirlo. Su sonrisa se ensanchó, si es que era posible, porque la verdad es que su rostro no daba para mucho.

Sentía curiosidad por aquella persona, pues le había parecido un tanto demasiado tímido. Tal vez fuera debido a que también era de otro país y por ello no se defendía muy bien con el idioma, como ella. Al fin y al cabo en ese mismo refugio había un par de estadounidenses que habían llegado a España dos meses atrás, y no sabía más de ellos porque no había atinado a entender mucho más.


/ all you ever did was wreck me
anata no koto shika mienai
Trapnest
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
564

Localización :
Lost with Gallifrey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Alaïa el Vie 27 Mayo - 12:19

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
Recibió la suficiente información para comprender que aquello no era un juego. Nunca lo había concebido como tal, pero por primera vez desde su unión el 1937, sentía el peso de un fusil entre las manos. ¿Tú estás loco o qué? Que puedes morir allá afuera, carallo. Las réplicas de su madre no habían abandonado su cabeza ni un solo instante, pero ahora resonaban más que nunca como un reproche que era incapaz de ignorar.

Era cierto, podía morir.

Ahora lo sentía más que nunca. Pero, ¿no era ese el precio por la libertad de su pueblo? ¿No había estado dispuesto a pagarlo cuando se decidió a abandonar su casa con lo puesto? No podía echarse atrás ahora; no quería hacerlo. Paradójicamente, se sentía más vivo que nunca, emocionado ante la idea de practicar con las armas que tenían a su disposición y aprender tácticas de guerrilla con el fin de ponerlas en práctica tarde o temprano.

Tuvo que apartar rápidamente la mirada de la chica cuando esta se cruzó con la suya. Clavó su vista en el suelo, sintiendo cómo poco a poco se iba acalorando por la vergüenza de haber sido descubierto. Sólo quería escaparse de su lado, deseando que ella no hubiese notado el interés que tenía grabado en sus ojos.

Cuando todo el mundo comenzó a levantarse, Roi hizo ademán de seguirles, pero la voz de la muchacha le dejó paralizado. Seguía sin entender de dónde podría ser el acento tan marcado que ella tenía, pero estaba seguro de que no era española. Pocas veces había salido del pueblo en el que vivía, así que poco o nada conocía de lenguas más allá de lo leído en los libros. Sólo sabía una cosa: que ahora no podía marcharse. ¿Acaso quería? Lo único que sabía con certeza es que su corazón bombeaba la sangre con cada vez más fuerza, y que igual la palidez de su rostro estaba delatando unos tonos rojizos que no quería exteriorizar.

Eh... —soltó, dubitativo, sin saber hacia dónde mirar. Cualquier lado menos su rostro le valía, pero sabía que eso era una falta de educación, y cuando sus ojos se cruzaron con sus labios... Nervios de nuevo, puños apretados y un incansable intento de aparentar normalidad—. No... Sí... Quiero decir, sí —aclaró, sintiéndose un completo estúpido—. No soy de esta zona del país, pero sí del país en sí... —Se sentía más ridículo a cada palabra que pronunciaba, sin pensar que, además, siendo ella de fuera, igual no estaba entendiendo nada—. ¿Tú...? —se atrevió a preguntar, armándose de cierto valor también para mantener la mirada fija en sus ojos unos instantes.

La experiencia con las chicas a lo largo de su vida había sido escasa, así que su timidez se acentuaba con ellas sin poder evitarlo.



F

ly me

to the moon

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
137

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Psychonaut el Dom 5 Jun - 21:23

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
Lo bueno de que el chico dudase tanto a la hora de hablar era que por lo menos hablaba lento, y por tanto la soviética podía entender con cierta claridad sus palabras, o por lo menos la gran mayoría. Lo que significaba un verdadero alivio en aquellos momentos. Curioso que el que menos parecía querer hablar fuese el que, de repente, conseguía entender mejor que a nadie. Pero no podía emocionarse, la conversación no había hecho más que comenzar.

— Oh. — comentó, al entender que sí era español, pero al parecer no de por allí cerca. Al menos no sería la única extraña en aquellos bosques. Durante los primeros días que había pasado en aquél refugio, había tenido la oportunidad de empezar a conocer los alrededores más cercanos, pero procuraba no alejarse mucho teniendo en cuenta lo fácil que era perderse por allí. Pero sabía que a partir de aquél momento tendría que concentrarse más a la hora de reconocer el terreno si quería salir exitosa de las circunstancias que, de momento, sólo era capaz de intuir que iban a suceder. Y estaba segura de que no era capaz de entender la profundidad y dificultad de las mismas en ese momento.

Por mucho camino recorrido, aún seguía siendo una niña que no había visto los horrores de la guerra.

— No...yo no. — empezó a comentar. Hablaba despacio, al mismo tiempo que comenzaba a moverse un poco al ritmo del resto de personas, pero sin perder al chico de vista para no cortar la conversación. Además, necesitaba pararse a pensar en cómo iba a construir la frase si no quería decir una tontería inentendible. — Soy....rusa. — Quería decir de la unión soviética, pero lo otro le pareció mucho menos complicado. Pero quedarse ahí le parecía demasiado pobre, así que se estrujó el cerebro un poco más.

— He llegado poco antes. — No recordaba la palabra española para semanas, sólo parecía la versión rusa en su interior, aunque no sabía si se estaba expresando muy bien. — Y hablar...no bien. Poco. — Rió, sintiéndose un poco ridícula. La verdad es que no tenía ni idea de la impresión que estaba dando, pero no le importaba. Lesya jamás desaprovechaba una oportunidad, sino, no habría llegado tan lejos. Aunque en momentos como aquellos la verdadera perspectiva se desdibujaba, un estado de alarma incesante palpitaba dentro de ella, junto a su corazón, junto a su pulso.

Pero no podía dejarse llevar por aquella sensación que empezaba a corroerla, sobre todo por las noches, cuando no le tocaba quedarse alerta. La verdad es que prefería mil veces estar vigilando, esperando el peligro, que cerrar los ojos, dejarse llevar por el sueño y no saber si volvería a despertar, o de qué manera lo haría. Era el momento más aterrador del día.


/ all you ever did was wreck me
anata no koto shika mienai
Trapnest
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
564

Localización :
Lost with Gallifrey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Alaïa el Vie 8 Jul - 0:50

I. LLEGADA DE LA NUEVA BRIGADA AL REFUGIO
OCTUBRE DE 1938, REFUGIO EN CATALUÑA
El corazón bombeaba la sangre con fuerza a cada esquina de su cuerpo, necesaria para desarrollar los nervios que Roi iba sintiendo en aumento, a medida que la conversación entre ambos avanzaba y tenía que soltar más de dos palabras juntas. Los desconocidos se le daban mal; las chicas, peor. La fusión entre ambos daba como resultado un ligero sudor de manos y la sensación de calor cuando podían estar rozando, aquella noche, sólo una cifra en el marcador de los grados.

Interpretó su cierta lentitud para expresarse como timidez, lo que le hizo sentirse algo más confiado frente a ella, creyendo que compartían ese rasgo que tanto Roi deseaba quitarse de encima. Pero sus imaginaciones se hicieron pedazos cuando ella le comentó el lugar del que procedía, hecho que suscitó en el muchacho una mezcla entre asombro y curiosidad. ¡Soviética! No podía creerse estar ante alguien que procedía del lugar que tanto se comentaba en el panorama político de cualquier rincón del planeta. Decenas de preguntas se aglutinaron en su boca deseando salir, y en sus ojos se reflejaba el interés de alguien que había vivido recluido en un pueblo de Galicia toda su vida.

Pero se contuvo. Acababa de conocerla, y derrumbar sobre ella sus miles de interrogantes podía ser incómodo e, incluso, algo intrusivo. Buscó al instante algo con lo que poder responder sin dar ninguna apariencia equivocada, y por las prisas y los nervios, lo que fue pronunciado tiró su inteligencia a ras de suelo. —Allí... hace bastante más frío... que aquí, ¿no?Qué observador, joder. No pudo ni evitar ponerse rojo de la soberana estupidez que acababa de soltar por la boca.

Quiso buscar cualquier otra cosa que pudiera contrarrestar lo que acababa de decir, hacer que eso cayera en el olvido y que la chica no se llevase una imagen equivocada de él. Aunque sabía perfectamente que desde que había entrado por la puerta su figura había mostrado de todo menos entereza y utilidad.

En mi tierra tampoco se habla mucho el castellano... De hecho yo tampoco lo hablo muy bien, lo he hablado pocas veces en mi vida —le explicó, intentando recuperar la compostura, y sorprendiéndose a sí mismo por la cantidad de palabras que había soltado sin tartamudear o detenerse demasiado a repensar lo que decir—. Mi abuela solía darme una colleja cada vez que escuchaba hablarme en castellano —añadió, y, por primera vez aquella noche, sonrió al venirle a la mente las imágenes de su vida, pese a dar por hecho que igual ella no había entendido todo. Echaba de menos su pueblo; ni él mismo habría dado un centavo por sí si le hubiesen dicho que unos años después estaría en otro extremo del país con un arma en la mano.

¿Y cómo... por qué... decidiste venir aquí? —Al igual que él, ella había tenido que abandonar su tierra y sus gentes, pero le despertaba curiosidad conocer los motivos por los cuales no sólo abandonabas tu región natal, sino también tu país.



F

ly me

to the moon

AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
137

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — Suya mi guerra

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Responder al tema
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.