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—No music, no life

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—No music, no life

Mensaje por Strawberry el Lun 30 Mayo - 17:38


No music, no life
Plot | Sobrenatural/Drama/Amistad | 2x4
Una famosa banda conformada por cuatro amigos tenía un secreto que no podía exponer ante nadie, principalmente frente a sus seguidores. Hacerlo implicaría un riesgo enorme dada su exposición.

Ellos eran los únicos conocedores y habían hecho un pacto para mantenerlo en las sombras. Sin embargo, una criatura que empezó a acercarse a ellos podría dar vuelta las fichas del tablero. ¿Cómo lidiarían con esa nueva amenaza que ponía en peligro a la banda y su propia amistad?
PERSONAJES

Eiden O'malley | 23 aparentes | Vampiro | Vocalista, guitarra | Sasuke Uchiha | Cherry Blossom
Cedric Felton | 23 aparentes | Vampiro | Batería | Naruto Uzumaki | Cherry Blossom
Lance Henderson | 23 aparentes | Vampiro | Teclado | Saitou Hajime | Strawberry
Ryan Sanders | 23 aparentes | Vampiro | Bajo | Okita Souji | Strawberry
Cronología
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Última edición por Strawberry el Lun 3 Oct - 6:55, editado 4 veces


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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Lun 30 Mayo - 18:11


To love is to destroy
EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
El anochecer se percibía a simple vista con la oscuridad rodeando el cielo, el momento adecuado para que su perfecta pálida piel pudiese brillar entre la multitud. Eiden yacía recostado sobre la pared, a la espera de que sus amigos finalmente tuviesen la decencia de aparecer a la bendita práctica. Al final parecía ser el único capaz de dejar sus obligaciones de lado al menos por un segundo para ponerse los pantalones por la banda. Porque si, ese día esa prenda había quedado regada por algún hueco extraño de su casa, claramente es lo que primero se quitaba cuando su compañeras femeninas se ponían un tanto… candentes, y él no era quien para negarles tal placer.

Soltó una maldición al aire. Si tan solo lo hubiese adivinado con anterioridad, tal vez podría haberse quedado con una ronda más y claro, su mal humor sería un tanto más apacible, sin embargo ahora recordaba la cara de esa dulce mujer implorando un poco de atención y eso le había partido el alma, bueno, técnicamente hablando porque él frecuentaba tantas mujeres como existieran en el mundo. Nadie lo amarraba.

El cigarro entre sus dedos se consumió casi por completo cuando una sombra bastante familiar hacía acto de presencia — Al fin. Pensaba que sería el único de la banda de ahora en más — le dio la última pitada al cigarrillo, inhaló para luego expulsar con cautela el humo. Dulce néctar que conseguía apaciguarlo con cautela. Tras tirar el residuo al suelo se encargó de aplastarlo contra el pavimento, poniendo fin a las chispas de fuego.

Colocando las manos en sus bolsillos se giró para confrontar a su amigo, al menos ahora no parecería un completo lunático, que buscaba algún tipo de sustancia adictiva. Y todo gracias a las pintas oscuras y claro a que el lugar de donde llevaban a cabo sus prácticas se trataba de un lugar tétrico en los suburbios menos poblados de la ciudad de New York, donde cualquier cosa era factible. Incluso, que un grupo de vampiros tuviese la fortaleza de esconderse entre las sombras pero aparentar ser lo más normales posibles y escalar sin parar la escalera hacia el estrellato.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Lun 30 Mayo - 19:06


To love is to destroy
Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Un día más en que tenía que debió permanecer hasta tarde para cumplir con la última de las tareas que sus empleados no habían logrado terminar. Su padre lo había dejado a la cabeza de una de sus empresas hacía tiempo y parecía ser el único eficiente y capaz de realizar todas y cada una de las labores asignadas. Incluso se atrevería a decir que podía cumplir con las mismas en menos tiempo, pero su tarea era ser un líder, no un superhombre. Eso podría ponerlo en serios problemas.

Cuando salió de su oficina, se encaminó a buscar a otro de sus amigos. Hacía tiempo que lo había estado llamando y no recibió respuesta alguna. Conociéndolo, seguramente se había quedado dormido en su propio apartamento. ¿Estaba dormido? Sin importar cuantas veces tocara el timbre, tampoco salió a recibirlo. Lance estaba realmente indignado. Había tenido la amabilidad de buscarlo con el auto, y él simplemente desapareció.

Resignado, y para evitar armar jaleo en el complejo, regresó al vehículo y se encaminó al punto de encuentro. Aparcó el auto y, luego de eso, simplemente caminó el corto trayecto hasta donde se encontraba su amigo que, al igual que él, se veía bastante molesto. Y no era para menos. Ambos odiaban la impuntualidad, pero tal parecía que a los otros dos les daba igual. Suspiró y masajeó su nuca.

Fui a buscarlo, como siempre, pero no estaba en casa —frunció el ceño y miró a los lados con la esperanza de ver a alguno de los que faltaban—. ¿El único? —arqueó una ceja—. Eso no pasará. ¿Te imaginas lo que dirían los otros dos? —meneó la cabeza y volvió a suspirar con pesar. Esos dos amigos aniñados que tenían, seguramente armarían un drama de aquellos si escuchaban las palabras de Eiden—. Cuando lleguen les daré un buen sermón —sentenció cuando su espalda tocó la pared. Se cruzó de brazos y cerró los ojos. Se sentía como si fuese el padre de dos niños irresponsables. Al menos él tuvo buenas razones para demorar.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Lun 30 Mayo - 19:50


To love is to destroy
cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Se le hacía tarde, muy tarde. Era completamente consciente de ello. Aun así le resultaba imposible no permitirse semejante aberración. Seguramente, su primo, Eiden, estaría echando humo de su boca por su falta de respeto a su impuntualidad y claro, nunca le vendría mal divertirse descubriendo nuevos y creativos elogios negativos hacia su persona. Su sonrisa zorruna se ensancho en sus labios. Tal vez que su impuntualidad fuese pre meditada a consciencia con el único objetivo de joderle la vida, pues si lo conocía tan bien al morocho apostaba su existencia a que lo que más enfado le provocaría de todo sería el hecho de arruinarle una de sus tantas veladas románticas. Y cómo no, él se encargaría de divertirse a su costa. Aunque eso conlleve recibir un gran castigo por parte de sus amigos, eso sí que no sería nada divertido.

Todo tenía una explicación, que por razones personales de seguridad no estaba dispuesto a confesar a su grupo, bueno, no a todos. Mejor sería llevar a cabo ese secreto a su tumba. La risa irónica se escapó de sus labios, siendo música para los oídos ajenos que lo miraban extraño. Un llamativo rubio riéndose de la nada misma no era para nada alentador. Alzó los hombros quitándole importancia, después de todo nadie más que ellos podría comprender sus malos chistes sobre su vida… o mejor dicho existencia.

Sí. Era otro secreto más que la banda misma estaba conformada por cuatro grandes vampiros, algo que para las empresas discográficas sería una completa locura de creer a ellos les surtía efecto. Ese encanto vampírico les facilitaba el hecho de tener varias fans. Algo que según él no lo era todo porque no le interesaba nadie más que ella. Es ahí donde su segundo secreto cobraba vida. Todos estaban al tanto que mantenía algún tipo de relación ocasional con alguna mujer, sin embargo desconocían quien. Y tal vez eso resultase ser un tanto extraño ya que Eiden o el resto de sus amigos no tendría la vergüenza de aparecerse con una mujer acompañándolos, ni mucho menos admitir una relación, salvo porque su propia historia era más compleja que eso.

Suspiró y de un saltó dejó que sus pies golpeasen el suelo, cayendo a tan solo pocos centímetros de su amigo. Frunció el ceño molesto por tan horrible vicio, lo que provocó que de improvisto lo tomara del cuello en un intento por abrazarlo, eso lo molestaba en grande, casi tanto como el estúpido vicio que Eiden mantenía — Así que ya pensaban borrarnos a Ryan y a mí para quedarse con la banda. Jáh, ya quisieran eso — rascó su mueca sin perder la sonrisa, esa misma que lo caracterizaba como la chispa del grupo — .Nunca podrán liberarse de mi~ — canturreó divertido mientras zamarreaba a su primo. Sin duda alguna quería molestarlo aún más de lo que ya lo estaba.

En cuanto a su excusa bien, no tenía una, como siempre. Pero tampoco esperaba que le fuese de frente a saber qué es lo que hacía en su tiempo libre fuera de la banda. Eso era algo que le interesaba únicamente a él — . Lance, no podrás sermonearnos, al menos no a mí. ¿O es que te olvidas quién fue que consiguió el contrato y quién tiene las llaves de la sala de ensayo? — Ah sí, eso era cierto pero el rubio se había olvidado de un detalle, no era el único en poseer un juego de llaves. Las mismas danzaban en su dedo, siendo visibles para el resto de sus amigos. De hecho no era por eso que todos permanecieran fuera, sino que por costumbre todos ingresaban juntos, como buen equipo. Cedric no cambiaría más, sería tan torpe y olvidadizo como siempre.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Lun 30 Mayo - 20:34


To love is to destroy
Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Uno de los más rebeldes y despreocupados de la banda: ese era Ryan Sanders. Era positivo, risueño y enérgico. La banda era importante, sí, pero también estaba su propia vida. A diferencia de Lance que era el ejemplo de profesional recto y respetable, él era lo opuesto. Su único trabajo era la banda y, siendo que trabajaba con sus amigos, no se preocupaba en llegar temprano. No sentía ni una pizca de culpa. Se tomaba todo con tranquilidad. No era el fin del mundo, por supuesto.

Ese día, había saltado las clases. Sus padres no tenían idea de lo que hacía. Era inteligente y tenía una memoria eidética, lo que le permitía aprender todo en cuestión de pocas horas. ¿Para qué perder el tiempo en una clase aburrida? Por eso sus padres no podían reclamarle nada. Frente a ellos, él se mostraba como el hijo perfecto y responsable, aunque no lo fuera en verdad. Las faltas para él eran lo de menos, y en la única ocasión en la que hacía acto de presencia era cuando había algún examen, luego de eso, simplemente volvía a desaparecer para continuar con sus andanzas.

Ir a los centros de juegos, intentar conquistar alguna chica sin éxito o dormir eran las formas que tenía de entretenerse. Lo pasaba bien, tenía una buena vida. Amaba la vida nocturna y estaba agradecido de ser un vampiro. Podía alimentarse de cuanta preciosura se cruzase en su camino, beber alcohol y despertar al otro día con resaca: la excusa perfecta para no ir a clases. Ese día, no había sido la excepción. Después de intentar conquistar a una rubia de prominente delantera, su intento por alimentarse de esa fuente exquisita de nutrientes terminó por regalarle un premio al atrevido del año. Su mejilla pálida había quedado hinchada y roja como una manzana. El alcohol había sido el culpable; él nunca le faltaría el respeto a una dama, o eso se decía él. Después de eso, había pasado el tiempo durmiendo en un banco del parque, que estaba bien cubierto del sol.

Cuando despertó y vio su reloj, emprendió su camino hacia la sala de ensayos. Se tomó su tiempo mientras intentaba despertar, pero no lo logró. Se vio frente a sus amigos, dos de los cuales tenían cara de amargados, y el otro simplemente se mofaba de eso. Típica escena. Dejó escapar un bostezo, rascó su barriga y sonrió de medio labio.

¿Cómo es eso de que se desharán de nosotros? Podrían intentarlo, pero estarían perdiendo el tiempo —se estiró—. Ya estamos aquí —miró las llaves que el rubio exponía con una expresión triunfal en su rostro y le dio una palmada fuerte en la espalda a modo de saludo—. ¿Y qué esperas para abrir? No me vendrían nada mal los sillones para tomar una siesta —y una aspirina para su jaqueca, pero no lo diría. Ni siquiera tenía planes de explicar el origen de su mejilla hinchada; sólo la ignoró como si nada hubiese pasado.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Lun 30 Mayo - 22:17


To love is to destroy
EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
El gruñido del azabache no se hizo esperar cuando el tedioso rubio osó pozar su brazo sobre su hombro, en un gesto de total relajación. El cual, Eiden, obviamente, retiró sin ningún tipo de problemas, siendo tan bruto y antipático como siempre, sobre todo con él. A pesar de tener un lazo sanguíneo, para su patética suerte, detestaba que tuviese esas actitudes tan ñoñas porque claro, era él quien siempre tendría que socorrerlo.

Créanme, que si pudiera me marcharía y los dejaría solos, a ver cómo se las arreglan para salir adelante, sin un vocalista no podrían ser nadie — fue su respuesta patosa y arrogante. Él no se molestaba en mostrar sus verdaderos sentimientos, de hecho y gracias a eso podía costarle grandes problemas con su banda, porque siempre era tan frontal que eso dañaba en gran medida mientras que él, simplemente disfrutaba de la naturalidad de sus palabras — Tal vez podría hacer dúo con Lance — lo miró con una sonrisa que se intensificó en cuanto comprobó el mediocre estado de los integrantes más patéticos del grupo, ellos sí que daban mucha pena. Al día de la fecha todavía se preguntaba cómo era posible que esos dos pudieran formar parte de sus aventuras musicales.

. Mientras ustedes dos se dedican a perder su tiempo como hacen — y tras ello le propinó un golpe de pura cortesía a su primo, porque claro no le dejaría pasar jamás el atrevimiento de antes. Además que también le serviría como excusa perfecta para lo que reprocharía a continuación — . Y tú, imbécil, deberías saber que tanto Lance y yo tenemos una llave… si tuvieras cabeza y la utilizaras tal vez recordarías eso —su sonrisa se convirtió en una llena de arrogancia, la cual relucía cuando intentaba hacer de sus jugarretas — ; además, tu llave es una de juguete —comentó divertido mientras se alejaba de ellos para acercarse a la puerta y así abrirla sin más.

Ingresó por el oscuro pasillo para dirigirse directamente a la sala de ensayo, sintiendo los murmullos de sus amigos. Sin prestarles demasiada importancia se apresuró en encender el interruptor que daba vida a la luz del estudio y su sorpresa fue infinita al descubrir el inmenso revuelo que yacía frente a sus oscuros orbes. Todo revuelto y varias cosas dañadas — ¡¿Qué mierda?! —vociferó preso del pánico porque hubiese dañado a su fiel compañero, esa belleza tan exuberante donde podía posar sus dedos sin ningún tipo de tapujos acariciando a cada momento. Su preciado bajo. Iba a dar caza al maldito desgraciado que osó destruir todo a su paso, y cuando lo encontrara lo haría sentirse en el maldito infierno. Nadie ponía las sucias manos sobre su preciado bajo, eso era un hecho que hasta los más imbéciles de Ryan y Cedric conocían a la perfección.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Mar 31 Mayo - 0:49


To love is to destroy
Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
No pudo evitarlo por más que lo intentó, cuándo se dio cuenta, ya se había reído entre dientes por lo que había dicho y hecho a continuación el moreno. Su imagen del hombre recto y serio desaparecía aunque fuese por unos segundos cuando veía cómo ponían en su lugar a los dos niños que tenían de amigos. Tan infantiles. Podían llamarlo aburrido e inexpresivo, pero en esos pequeños momentos se podía ver otro lado. Aún así, se aclaró la garganta luego de manifestar su gracia y volvió a mostrar un semblante serio.

¿Que no puedo sermonearlos? —repitió con una ceja en alto—. ¿Es necesario que resalte el hecho de que podrías lastimar a alguien con esas llaves? —lo miró con una expresión severa; el ceño se había fruncido—. Además, tanto tú como Ryan deberían dejar los juegos. ¿Cuántos años tienen? ¿Cinco? —cuestionó con una voz seca sin despegar su espalda de la pared ni descruzar sus brazos—. Gracias por tomarme en cuenta, Eiden. Creo tener muy buenas ideas para nuestro dúo —sonrió de medio labio—. Y si quieren unirse, sería un buen tiempo para que crezcan y al menos dejen de llegar tarde —afiló los ojos y miró luego al castaño que había llegado último—. ¿Y qué hay de ti, Ryan? ¿Dónde demonios estabas? Se suponía que ibas a esperarme en tu departamento. ¿Quieres dormir más aún? —sus ojos se oscurecieron por la rabia, porque le había hecho perder el tiempo; preciosos minutos que habrían permitido que llegara a tiempo al punto de encuentro—. Podrías dejar que te empareje el rostro —amenazó haciendo referencia a su mejilla roja. Quizás de esa forma, aprendería a comportarse como un hombre, pero si no lo había hecho antes, necesitaría algo más que un buen puñetazo o una cachetada propinada por una fémina.

En todo el tiempo que pronunciaba su sermón, siguió los pasos del azabache. Realmente se sentía como el padre de dos niños que no querían crecer. Eran la viva imagen de Peter Pan con sus pequeñas diferencias. Suspiró cuando terminó de hablar, aflojó la corbata y desabotonó el primer botón de su camisa. Tanta discusión lo había agotado. En cuanto pisó el interior de la sala, su mandíbula se desencajó y sus ojos se abrieron como platos. Todo a su paso era destrucción. Las partituras y las composiciones yacían esparcidas por todo el suelo. Muchas de ellas se habían destruido o estaban mojadas por algún que otro jarrón que derramó su contenido en las hojas. ¿A quién demonios se le ocurría poner algo así como decoración? Muchos de los tambores que formaban parte de la batería tenían los parches rotos. Había cuerdas arrancadas; siendo la guitarra uno de los instrumentos que no las tenía. Vidrios rotos hacían crack bajo sus pies con cada paso que daba. ¿Quién era el responsable de semejante descontrol? ¿Quién pudo desearles tanto mal? Podían ser muchas las respuestas.

Cuando se dispuso a juntar las hojas, encontró una nota cerca de lo que alguna vez fue su teclado que rezaba lo siguiente: “Ésta es la primera advertencia”. La misma tenía letras impresas pegadas para evitar descubrir la mano que la había redactado. Se acercó al azabache y se la entregó.

¿Pudo haber sido alguna de las bandas rivales? —se quedó pensativo por unos segundos, con la mirada clavada en su preciado teclado. El mismo estaba partido en dos y había muchas teclas y trozos de plástico desperdigados a su alrededor. No le preocupaba. Podía comprar otro, pero temía que ese acto vandálico se repitiera. ¿Por qué alguna banda les haría eso? No tenía razón lógica. Otro debía ser el perpetrador.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Mar 31 Mayo - 1:39


To love is to destroy
cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Ese ánimo tan despreocupado y extrovertido murió en el acto ante el desprecio de su querido primo. ¿Que no podía ser menos reacio a sus muestras de afecto? Estaba cantado que no. Pero al menos eso le advertía el grado de enfado con el que contaba, había ocasiones en las que no le interesaba el contacto físico, pero cuando su humor no era el mejor. Nuevamente su sonrisa zorruna surcó su rostro. Su plan maestro de poner de los nervios al azabache daba sus frutos sin si quiera molestarse demasiado.

Si ustedes dos crean un dúo, tengan por seguro que morirá en el intento. Con lo aburridos que son ambos no duraran nada en que alguien con más carisma y talento los aplaste como hormigas… Espera, ¿se dice así, Ryan? — comentó rascándose la cabeza mientras volteaba a ver al nombrado. Suspiró un tanto molesto, está bien, lo admitía, habían llegado tarde pero… sus escusas eran absurdas, por lo que tan solo le quedaba decir la verdad — Lo siento Lance, es que solamente pretendía molestar al bastardo de Eiden, por eso decidí llegar tarde — se encogió de hombros, al menos esta vez sí contaba sus verdaderas intenciones. Sin si quiera importarle que su primo tomara represarías contra su persona.

Incluso iba a rematar algo más, de no ser por el improperio que resaltó tan nítido en sus oídos. ¿Eiden maldiciendo? Eso sí que era nuevo, de hecho no pensaba que pudiera decir algo más que no fuese la palabra: «Nena, lo haces bien». O simplemente ese ridículo apelativo que le colocaba a cada una de sus amantes ocasionales. Ridículo. Por lo que sin más corrió dentro del estudio encontrándose con lo peor. Su mandíbula cayó al piso y sus ojos se abrieron sin poder creerse la escena que aquellos le devolvían.

¿Pero qué ha sucedido aquí? — sí, en ocasiones sus preguntas eran muy absurdas, ¿es que no era obvio? Pero el señor desconocía esa palabra, por lo que esas eran muy frecuentes en su día a día. Los ruidos que advertían que el desastre era más grave de lo que se percibía a simple vista. Sin más su visión fue cautivada por algo, su batería estaba hecha girones. Completamente destrozada, como si unas garras… ¡Mierda! Pensó.

Tragó grueso. Comenzaba a deducir de qué parte venía todo el revuelo, no se trataba de una banda que pretendía llegar a la cima en base a jugarretas patéticas, era algo mucho más pesado. Y eso lo comprobó cuando un mensaje diferente yacía oculto entre los vestigios de lo que alguna vez fue su batería. Sin que nadie pudiese notarlo lo tomó escondiéndolo entre sus bolsillos, descubriendo así algo rojo intenso que captaba su atención. Era un bajo, lo tomó entre sus manos para cometer la peor de las estupideces que alguna vez podría haber hecho en toda su existencia — Oye Eiden, ¿que no es este tu ba…jo? —lo alzó al aire denotando que así era— Oh, oh — maldijo su torpeza. Realmente podía considerarse hombre muerto doblemente.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Mar 31 Mayo - 2:40


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Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Escuchó la discusión con aire de diversión. Era gracioso ver esas escenas y, más aún, cuando Eidan y Lance intentaban hacerlos entrar en razón. Una tarea inútil, al menos para él.

Carisma y atractivo. ¿Se piensan que con su cara de muertos atraen a tantas fans? —apoyó el brazo doblado sobre el hombro del rubio y le sonrió con complicidad—. Nosotros somos los que encantamos a nuestras fans —chasqueó la lengua con orgullo, se enderezó como si se le hubiese inflado el pecho y peinó su flequillo hacia atrás—. Nos envidian, Cedric —le murmuró mientras lo miraba de reojo. Cuando escuchó las disculpas del joven, se apartó indignado por sus palabras—. ¡Vamos, Cedric! No debes escucharlos. No es como si ellos fuesen siempre puntuales. Y además, tenemos nuestra atareada vida que ocupa nuestro tiempo —era un descarado, pero su tono de voz y sus gestos probablemente le causarían gracia a cualquier otra persona que lo viera, salvo a los dos amargados—. ¿Qué culpa tenemos de que no sepan divertirse? Y, además, ¿qué son unos minutos más? —le dio un codazo suave al brazo y le sonrió triunfal, como si hubiese ganado una guerra.

Cuando entró a la habitación y vio el descontrol, se quedó perplejo por algunos segundos. Aclaró su garganta y sonrió. Era el momento perfecto para romper el hielo, antes de que los más serios de la banda terminaran congelando todo el lugar con su semblante, cual Elsa de Arendelle. Ok, no era una buena comparación porque ellos eran dos hombres y esa mujer era una bella rubia cuyo corazón sería perfecto para derretir. Se río él mismo de sus ideas locas y miró al rubio cuando formuló su pregunta retórica.

Eso, mi querido amigo, se llama tornado. ¿Por dónde habrá entrado? —recorrió la habitación, inspeccionando cada sector, como si fuese a encontrar un hueco en el suelo o en la pared, pero no había nada. Seguramente habían forzado la cerradura. Esa era la respuesta más lógica. Podía parecer tonto por su positivismo extremo y sus bromas descabelladas, pero no lo era. No por nada tenía las mejores notas en la universidad. Entonces, siguiendo su lógica, si habían entrado por la puerta pudo suceder dos cosas: (1) que hubiese forzado la cerradura; (2) que alguien tuviese una copia de la llave; o (3) que se valieran del uso de la magia. ¿Podía ser ésta última posible?

Encontró uno de los clósets donde solían guardar sus abrigos y, entre ellos, encontró el estuche negro que tanto conocía. Estaba entero y, evidentemente se había salvado de la tormenta gracias a su color y a las sombras y chaquetas que habían caído sobre el mismo. Era su bajo y estaba sano. Sin siquiera mira lo que sucedía a su alrededor, tomó el instrumento, que era de un color azul, del interior del estuche y lo exhibió con una sonrisa de oreja a oreja.

¡Se ha salvado! Es un milagro —lo contempló como si viera a su propio hijo y lo colgó a su cuello—. ¡Hey! ¿Por qué están todos callados? —cuando apartó la vista de su instrumento y vio el bajo rojizo que Cedric tenía en su mano, se quedó atónito una vez más—. ¡Oh...! —fue todo lo que pudo pronunciar—. No te preocupes, Eiden, podrás comprar otro —le guiñó el ojo, en forma despreocupada—. Eso le pasa por ser tan egoísta —le mencionó al rubio en un tono bajo cuando se aproximó a él. ¿Qué tenía de especial ese aparato? Era uno más.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Mar 31 Mayo - 5:30


To love is to destroy
EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Sus pensamientos iban más allá de todo. Únicamente se centraban en el paradero desconocido de su bajo, lo que más le interesaba en esos momentos. Y más valía a todo que su estado fue el mejor porque realmente  no tendría ningún inconveniente en recorrer toda la ciudad de punta a punta con tal de descubrir al maldito miserable que osó dañarla, aunque claro, primero debía encontrarla y luego conjeturar todo lo que quisiera.

Gracias al cielo, Lance se acercó hasta él con una nota, la cual arrebató de las manos ajenas para leerla. La volteó intentando deducir o comprobar si marcaba algún otro nombre, sin embargo nada había ahí, pero a juzgar por el desastre dudaba mucho que alguna banda de su competencia tuviese tan poco sentido de la rivalidad como para acabar con todo sin más. Negó levemente, intentando centrarse en ello — No creo que tuviesen el valor necesario, además deben saber que por más destrozos nosotros resurgiremos sin más — comentó con la vista fija en la nota.

Al menos así fue hasta que la chillona voz de su primo lo alertó. Iba soltar algún chiste sobre lo estúpido que era, pero prefirió mantenerse al margen puesto que, claramente, no era el mejor de los momentos. Y claro, para su sorpresa todo comenzaba a tener cierto olor perruno allí, sobre todo si sus sospechas eran ciertas. Nadie podría entrar allí a menos con una llave, una copia de la misma porque ya cerradura yacía en perfecto estado lo que volvía imposible cualquier otra posibilidad.

Pero entonces, la estrepitosa voz consiguió regresarlo a la normalidad. Con el solo nombrar la palabra Eiden y bajo en la misma oración bastó para que la fulminante mirada se posara en su instrumento, sin importarle nada corrió a donde su primo y tomó a su compañera de batallas acústicas entre sus manos. El gruñido no se hizo esperar por mucho tiempo — . Mierda — maldijo — Nena, vamos… no puedes perder esta batalla — pero lo cierto es que su cuerdas permanecían regadas por el suelo y eso no era lo más doloroso, sino que el verla partida a la mitad consiguió estrujarle su amargado corazón.

Juraba por cualquier Dios existente, aunque no fuese creyente, que intentaba contenerse de todos modos que le fuese posible, y de hecho lo estaba logrando porque en parte nadie tenía la culpa. Técnicamente. Hasta que el imbécil de Ryan abrió su patética boca y arruinó todo. Se encargó de dejar a su difunto bajo en el suelo, con sumo cuidado para, cual rayo se dirigió hacia el moreno y lo empotró a la pared con una fuerza descomunal, tomándolo del cuello, sin importarle nada. La ira que sentía en esos momentos era extrema, nadie podía tocar a su bebé, absolutamente nadie. Y ese estúpido intento de vampiro mimado no iba a burlarse así de él. Por más amigos que fueran debía marcar la diferencia.

¿Así que soy egoísta, no Ryan? — una tétrica sonrisa se dibujó entre sus labios — . Es una pena, al parecer tú también has perdido algo muy valioso — susurró. Y sin ningún tipo de miramientos arrancó de un poderoso tirón la correa para lanzar el estúpido bajo azul y destrozarlo contra la pared más cercana, generando un maldito agujero. Poco le interesaba las condiciones idílicas del lugar, su único objeto formaba parte de su pasado, al diablo con todo — . Espero que eso te quede claro, imbécil— escupió para luego soltarlo, a pesar de ello su ira no desistió sino que fulminó por completo al rubio que tenía por primo y sin esperar mucho más pronuncio las palabras que desencadenarían una catástrofe — . Y en cuanto a ti, no creo que seas tan estúpido para seguir ocultando todo, Cedric. Confió lo suficiente en ti como para creerte mínimamente inteligente y que habrás deducido todo, ¿o me equivoco? — cualquiera que lo conociera podía adivinar lo iracundo que el azabache podría ser y en este caso todo tenía un punto crucial, y su bajo valía la pena, incluso eso y mucho más.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Mar 31 Mayo - 6:38


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Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Cuando el azabache tomó la nota, recorrió una vez más toda la habitación con la mirada. Todo era un desastre. Ni siquiera pudo recuperar las partituras y las composiciones: esos eran los bienes más importantes que tenían y eran delicados como los pétalos de una flor. Había podido hacer una copia digital, pero no de todas. No había tenido tiempo de hacerlo con las más nuevas. Eso lo incitó a maldecir por lo bajo. Algunas de las hojas que había apartado del agua pertenecían a sus más recientes creaciones. Ahora eran ilegibles. Nunca imaginó que algo así sucedería. Y, por si fuera poco, pesaba sobre sus cabezas las palabras que aparecían en esa nota.

Ciertamente, los destrozos no son un tema tan relevante. Son cosas materiales que podrán reponerse —añadió al comentario hecho por su amigo. Él mismo había pensado lo que Eiden, pero aún así, prefirió expresar otra de las posibilidades por más tonta que fuera—. Lo que me preocupa es esa amenaza. ¿Qué podría haber peor que esto? ¿Seguiremos nosotros? —miró a Eiden, desconcertado—. No veo ninguna razón para que nos persigan —al menos él no se había metido con ningún grupo maleante y, en todo caso, de haberlo hecho, habrían destrozado su propia oficina, no la sala de ensayos que compartía con la banda. Nada le cuadraba, empezando por esa nota.

Sus cavilaciones se detuvieron en cuanto los dos más torpes del grupo abrieron sus bocas. Cada cosa que hacían o decían terminaban por embarrar más la situación. ¿Cuándo aprenderían a callarse? ¿Debía decirles todo? Eran grandes, pero sus actos demostraban lo contrario. El que, en su humilde opinión, había empeorado más la situación —por no decir que había enfurecido con creces al moreno— había sido Ryan. Se salvó de que le cortara la lengua. Si lo hacía, se despediría de la misma por algunos días hasta que le creciera una vez más. Debía intervenir antes de que sus propias ideas macabras se transmitieran a la mente de Eiden de alguna extraña forma.

Eiden, cálmate. Entiendo tu pesar, pero no solucionarás nada así —la mano que antes había masajeado el puente de su nariz, descendió hasta el bolsillo de su pantalón. Un suspiro acompañó luego a su comentario. Ese acto impulsivo había acabado con otro instrumento y, gracias a eso, deberían pagar más dinero. Ryan definitivamente era un caso perdido. Tanto se mofó de Eiden y, seguramente, terminaría chillando por su instrumento—. Creo que lo mejor será enviarlo a un luthier. Sabrá qué hacer con él —le mostró las hojas húmedas—. Creo que tendremos que ocuparnos de esto lo antes posible. Son algunas de las composiciones para el próximo disco. Las que hicimos hace dos noches —bufó, frustrado al ver aquello.

Las siguientes palabras del moreno hicieron que girara su rostro en dirección al rubio. Afiló la mirada, confundido por sus palabras. ¿De qué estaba hablando? ¿Qué otro error había cometido ese niñato?

¿Y ahora qué? —suspiró, resignado. ¿Por qué todos los males venían de esos dos niños. Primero, su impuntualidad; luego, un instrumento roto, ¿qué vendría después?
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Última edición por Strawberry el Mar 31 Mayo - 8:49, editado 1 vez


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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Mar 31 Mayo - 7:20


To love is to destroy
cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Tanto Ryan como él mismo parecían ser las ovejas negra del equipo, cada vez que habrían sus bocazas no era nada más ni menos que para empeorar la situación, y así estaban. Intentando poner las cosas en su lugar y apaciguar las aguas, sin embargo él sabía que eso apena comenzaba a ser el comienzo de lo que más tarde podrían catalogar como verdadera tormenta.

Cedric estaba completamente seguro de qué había provocado todo eso, el desgarro tan fatídico de su instrumento musical, el modo tan de vándalo sin si quiera dejar un mínimo detalle a ojo de un vampiro solamente podía significar una caso. Algo que nunca jamás imaginó sería posible que sucediera, al menos no de esa manera tan precipitada.

Suspiró pesadamente, como si pudiera expulsar el aire acumulado en todo ese tiempo, después de todo ver la reacción de su primo para con Ryan no ayudaba en nada. Cuando se ponía tan fierecilla no quedaba de otra manera, debía ponerse los pantalones una vez por todas y afrontar las culpas, porque él era quien debía pagar por cada uno de esos daños materiales — Tranquilízate Eiden, prometo te compensaré con otro bajo… sé que no será lo mismo pero puedo…— sus palabras se amontonaron en su boca, pues no estaba seguro cómo afrontar su dilema.

Siempre era el primero en realizarlos mientras que el azabache el encargado de solucionar todos los fallos de sus patéticos planes. Pero estaba seguro que en esta ocasión no sólo había metido a su familia de por medio –quien dudaba con creces volvería a ayudarlo- sino que también a su grupo de amigos. Cerró los ojos mientras apretaba fuertemente el papel entre sus dedos, ese papel que rezaba con el epitafio más simple que alguna vez puedo leer: Aléjate de ella, los próximos daños no serán materiales.

Eiden tenía razón, las mentiras debían disolverse, necesitaba hablar con la verdad. Tuvo la hombría necesaria para meterse con esa hembra entonces ahora debía hacer lo mismo pero afrontando la verdad. Tal vez, si explicaba sus razones cabría un mínimo margen que su cabeza no saliera rodando por ahí — . Todo esto es culpa mía, Lance — la humillación era máxima, sin mirar a nadie se dedicó a contemplar su instrumento hecho añicos, como si eso le brindase las fuerzas necesarias — . Sé quiénes fueron y porqué lo han hecho — prosiguió — , quieren mi cabeza, y no pararan hasta que tengan su cometido — rascó su nuca y sonrió, en un intento por aflojar el ambiente pesado — . Después de todo los lobos son unos rivales magníficos y cazadores ejemplares — Halagarlos no haría menor la sentencia de muerte que le habían hecho llegar, ni mucho menos la que le lanzarían sus amigos.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Mar 31 Mayo - 11:16


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Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
En todo el tiempo que estuvo en esa ruinosa habitación pudo apreciar muchas situaciones interesantes. La que más llamó su atención fue ver cómo Eiden le hablaba a su bajo. ¿Por qué lo trataba como si fuese una mujer? O las féminas no terminaban de complacerlo o algo duro había golpeado su cabeza. No estaba para nada bien. ¿Cómo podía tomarse una broma inocente de esa forma? Tanto él como Lance eran los más amargados del grupo. Hasta se atrevía a decir que parecían unos ancianos aburridos.

¡Hey! Tranquilízate. Era sólo una broma —levantó sus manos a la altura de su pecho, como una petición para que se calmara. Se había ofendido porque sólo quiso darle un tinte más alegre al ambiente, aunque ese amargado lo había arruinado. Él definitivamente parecía un anciano, uno con mucha fuerza porque comenzaba a sacarle el aire—. ¿De qué hablas? Yo no he perdi… —sus palabras se quedaron atoradas en su garganta cuando sintió el tirón y vio volar su bajo por el aire. En su aterrizaje hizo un ruido sordo de cuerdas que se partían cuando la caja se separó de su puente—. Pero ¿qué has hecho? Era el único instrumento sano que quedaba. Lo había lustrado... —se precipitó hacia su moribundo instrumento—. Eiden, deberías ir a un control de la ira. ¡Estás loco! —protestó con el ceño fruncido. Era la primera vez que manifestaba su enojo de esa forma. ¿Por qué demonios se tomaba todo tan negativamente?

Luego de eso, sólo vio de reojo a Lance, que intentaba calmarlo. Le habría agradecido por el acto, pero estaba demasiado furioso como para hacerlo. ¿Por qué no lo había hecho antes? ¡Oh, claro! Su lengua filosa y traviesa se le había adelantado. Pero no, no admitiría que era el culpable. Eiden necesitaba recibir ayuda profesional para superar los traumas que tuviera con ese bajo. ¿Quién sabe qué hacía con él? Seguro se lo llevaba a sus citas secretas. Le daban escalofríos de sólo imaginar las locuras que podría hacer.

Poco después de eso, escuchó la acusación del azabache y la consiguiente confesión del rubio. En ese instante, dejó de lado su instrumento y se puso de pie de un salto.

Espera…¿¡Qué!? ¿¡Lobos!? ¿Por qué te perseguirían esos perros? —cuestionó, sorprendido por la revelación—. Entiendo que son nuestros enemigos acérrimos, pero ¿qué has hecho? ¿Te metiste en su cueva? ¿Le robaste el cachorro a una loba? —se reía con sus propias palabras. Debía mantener seriedad, pero él no era así. No podía evitarlo, mucho menos después del luto que hizo por su bajo maltrecho. No había mejor llanto que el que provocaba la risa—. Escúpelo. ¿Qué has hecho? Esos perros no merecen que los alabes —protestó—. No me digas que... —hizo un silencio para instaurar suspenso. La otra posibilidad que se le ocurría era que se hubiese metido bajo las sábanas de alguna mujer relacionada con esos animales, pero ¡se trataba de Cedric! Podía esperarse algo así de Eiden o de él mismo, no de los otros dos.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Mar 31 Mayo - 17:35


To love is to destroy
EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
¿Calmarse? ¿En serio estaban pidiéndole un poco de serenidad teniendo que apreciar el cadáver completamente ultrajado de su bajo? Si ya su ánimo se estrelló en las alturas al recibir tan fatal golpe cuando su sala de ensayos permanecía revuelta y destruida, hallar a su bebé lo incendió completamente. Ellos no sabían nada, y ni hablar del imbécil de su primo y del inepto mental de Ryan. Esos dos eran su maldita bomba de tiempo.

Estaba más claro que el agua que con tan solo la pronunciación de alguna palabra Eiden podría estallar arrasando todo a su paso, así mismo como había hecho con el estúpido y estridente bajo azul del castaño — Tal vez sea cierto — dijo una vez que se volteó a verlo — ; deba ir a control de ira antes de que te mate por idiota — En serio, ¿quién lo había mandado a juntarse con ese par de zopencos que lo único que hacían era joderle su maldita existencia con tan solo abrir un poco sus bocazas?

Pero estaban todos en lo correcto, necesitaba calmarse un poco. Después de todo se trataba de un bajo y no algo más. La cuestión es que para él no se trataba de un simple bajo, sino que todo lo contrario. Era ese instrumento que lo calmaba, quien lo sedaba apaciguando su ira siendo tan iracundo, acompañaba su soledad con simples armonías. Lo era todo para él, sin embargo ahora ya no estaba. Se acercó al mismo tomándolo delicadamente entre sus manos, sin si quiera prestarle atención a la historia de su primo, porque él ya lo sabía.

Cerró los ojos e inspiró hondo — . Idiota — murmuró ante el pésimo comentario de Ryan. ¿En verdad podía ser todavía más estúpido? El gruñido gutural que Eiden realizó fue seguido a ello, estaba seguro que el castaño había sido capaz de pensar — . Sé lo que piensas imbécil, eres tan subnormal que cualquiera lo adivinaría. Pero no. Mi capacidad deductiva me permite mantenerme alejado de las estupideces… bueno, salvo por ustedes par de engendros— la sonrisa ladeada asomó en su rostro, nuevamente volvía a ser quien era — . Lo que me lleva a decir que no soy lo suficientemente estúpido como para meterme en la cama de una loba —soltó sin más, como si tan solo hubiera dicho «Buenos días»

Para él nunca había sido un secreto ya que su primo corrió hacia él a contarle la noticia, luego de intentar hacerlo entrar en razón por su corta mentalidad, el rubio había optado porque lo mejor sería callar su enamoramiento manteniéndolo en secreto — Fueron ellos, ¿cierto Cedric? — odiaba las interrogaciones. Eiden era un hombre quien simplemente afirmaba, las preguntas solamente eran para los tontos, las personas tan cortas de cerebro como el mismo Ryan y Cedric. De hecho si no fuese así ahora no contaría con la triste pérdida de su amado bajo y todo sería normalidad absoluta — . Ahora ya lo saben. Cedric deberías contarles tu encuentro nada casual con esa hembra y luego correr — volvió a sonreír cínicamente, se estaba divirtiendo a lo grande — . Porque luego sufrirás el triple cuando yo te alcance — el cinismo en él no tenía límites, pero lo iba a cumplir, en cuanto tuviese la posibilidad sería él mismo quien rebanara su cabeza para entregársela al macho alfa y tal vez así consiga un nuevo bajo. Su sonrisa se intensificó ante aquel pensamiento. Nada mal, realmente nada mal. Se quitaba de encima al pesado de su primo y conseguiría un nuevo bajo, la combinación perfecta.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Miér 1 Jun - 11:54


To love is to destroy
Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
La situación comenzaba a agotarlo. Bastante había tenido que soportar en la oficina durante todo el día como para toparse con otro problema más que debiera solucionar. ¿Qué más se podía hacer? Reemplazar los bienes maltrechos era una de las principales tareas que debían realizar. Debían gastar bastante dinero para reparar todo los artículos rotos. Y lo peor de todo era que sólo escuchaba drama.

Se sentó en el sofá, tras apartar cualquier objeto roto que se interpusiera en su camino, apoyó su codo derecho en el apoyabrazos y recargó la frente en su mano. Cerró los ojos y dejó escapar un profundo suspiro, vaciando todo el aire contenido en sus pulmones. Si sus palabras no iban a ser escuchadas, que fueran esos tres los que intentaran ponerle fin al asunto; él se había rendido. No gastaría saliva ni energía así sin más.

En su cómodo lugar, escuchó la narración de rubio y fulminó al castaño cuando retomó con sus tontos chistes. Pero ¿de qué servía si volvería con sus andanzas? Ryan no conocía de límites ni tampoco tenía sentido del tacto. No conocía la forma de deterner su lengua y, si seguía así, Eiden se encargaría de callarlo, como bien lo había manifestado. ¿Cuándo aprenderían? El rubio no se quedaba atrás. Se había metido en serios problemas y los había involucrado. ¿Por qué? Por un simple capricho hormonal. Con tantas féminas que existían en el mundo, ¿debió justo meterse con una licántropa? Volvió a suspirar.

No gastes tus palabras, Cedric —dijo con severidad, abriendo los ojos al fin y bajando su mano hasta su boca, para que su cabeza descansara. Eiden había terminado de relatar los detalles que el rubio no tuvo el coraje de admitir—. Las disculpas se las debes a los lobos. Aunque dudo mucho que en verdad lo sientas —frunció el ceño y lo miró con un semblante oscuro; sus ojos se habían clavado en el rubio—. Si así fuera, no te hubieses metido con esa vil criatura en un primer lugar —hizo una corta pausa, sin apartar su mirada de él. Cualquiera se hubiese sentido intimidado y hasta atemorizado. Lance estaba irritado y, parte de su enfado provenía del cansancio—. Creo que no es necesario que diga qué es lo que debes hacer —concluyó.

¿Sería capaz de alejarse de esa mujer o la seguiría como un perro faldero? Algo le decía que la segunda era la opción más factible. ¿Había considerado los riesgos de meterse con una loba antes de hacerlo? Sin importar si la respuesta a ese interrogante era un "sí" o un "no", no dejaba de ser un imbécil porque, al final de cuentas, ya había metido la pata hasta el fondo.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Miér 1 Jun - 18:40


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cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Su culpabilidad era inmensa, estaba claro. Pero ante el discurso de su primo eso descendió a un segundo plano para ser arrebato el primer puesto por la ira, efectivamente, ahora su semblante fulminaba al azabache con cierto rencor. ¿Es que no podía haberlo soltado más sutilmente o dejado ese trabajo a él? Claro que no, pues Cedric siempre era quien se metía en problemas y el resto debía solucionarlos, pero que Eiden tomase la iniciativa en verdad lo molestó.

Tampoco podía culparlo, ese secreto era algo que, por su propia y exclusiva culpa ataba al resto de sus amigos. El amor era estúpido, e incluso alguna vez llegó a compartir ese rechazo como lo hacía el azabache, hasta que apareció ella bailoteando en su cabeza tan sensualmente que le resultó imposible luchar contra los impulsos, necesitaba posar sus manos sobre ella y  marcarla como suya sin importarle las diferencias históricas que ambas razas tuviesen, y al parecer a ella tampoco le afligió demasiado aquello, de hecho gustosa se había lanzado a sus brazos. El problema es que omitió contar un insignificante y absurdo detalle, estaba liada al macho alfa de su maldita manada, convirtiéndola así en jodidamente intocable para el resto de los lobos y ni hablar los de otra especio. Chasqueó la lengua molesto. Era tiempo de tomar al toro por las astas y demostrar su hombría, comprobar que él mismo podría arreglar todo el asunto sin ayudantes.

Miró atentamente a cada uno de sus amigos y soltó un suspiro, se sentó en el gastado asiento que aún conservaba su destartalada batería para proseguir a contar la historia regalándole un asentimiento de cabeza a su primo como única respuesta a su pregunta — Lance, créeme que en verdad siento haberlos metido en esto a ustedes, de hecho no imaginé jamás que serían capaces de algo semejante — debido a un impulso de ira golpeó fuertemente el único platillo que yacía en su posición original, consiguiendo que este resonara estrepitosamente — . Mira, han hecho añicos mi batería y cada uno de sus instrumentos… Sé que nunca es bueno jugar con fuego pero... — cerró los ojos con fuerza para luego abrirlos de golpe con dirección a Lance. Sabía lo que él se refería, pero por más lógico que resultara ser no estaba dispuesto a perderla — ; prefiero quemarme sabes, estoy enamorado y no pretendo dejarla ir, ni mucho menos ahora. Un hombre enamorado es capaz de todo cuando encuentra a su mujer ideal… No sé para qué te cuento esto si tanto tú como el idiota de Eiden prefieren escudarse en sus frías y aburridas personalidades antes que buscar el amor, alguien que los complete — sonrió con amargura, cargando sobre sus hombros la desdicha de su amor estilo Romeo y Julieta.

. Ahí tienes mi respuesta amigo, no la dejaré si es lo que insinúas — finalizó sin si quiera interesarle la reacción de sus amigos, si estaban dispuestos a lanzarlo fuera del grupo por una mujer, allá ellos. Porque por más que lo hicieran no iba a hacer como si sus sentimientos no estuviesen dentro de él. Cedric era completamente diferente a sus amigos, el más frontal y sincero, ah y claro, ¿cómo olvidar cierta parte enamoradiza que escondía su interior?
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Jue 2 Jun - 4:07


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Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Escuchó las palabras del moreno y frunció el ceño. Sí, podía ser un idiota que metía la pata cada dos por tres, pero nunca se metería en la cama de una de esas mujeres.

Yo tampoco me metería con una de ellas. No me gustaría contagiarme de pulgas. No soy tan subnormal como dices. ¿Me oyes, “señor perfecto”? —mencionó esa última frase en forma irónica y en respuesta a su ofensa. Porque él era un idiota por creer que él se metería con una pulgosa. ¿Para qué se metería con una? Esas criaturas que en las noches perdían el control. Por más que dijeran que eran sumamente pasionales, prefería buscar a alguien que no le trajera más problemas de los que podía tener.

Ya era suficiente. No le diría más nada a Eiden por un buen rato. No quería que se sintiera el centro de atención, y su ego llegara a las nubes. Si tenía que bromear, prefería hacerlo con los demás, pero el ambiente se había vuelto tan tenso que podía cortarlo con un cuchillo sin ningún tipo de problemas. ¿Qué iba a decir? Hasta él estaba irritado por su reciente pelea con Eiden. Sí, podía ser un risueño, podían decirle idiota por sus bromas y sus locuras, pero, en ese momento, no le quedaba más que intentar adaptarse.

¿Qué podía decir? Su amigo tenía el agua hasta el cuello. Y sí, los había metido en aprietos a todos. ¿Iba a rechazar una pelea? No. Y si debía defender al tonto enamorado lo haría. ¿Qué era correcto decir? Él tampoco estaba de acuerdo en que se hubiese metido con una loba. Era extraño ver los destellos que reflejaban sus ojos al pensar en esa mujer.

Sabes que siempre te acompañaré con todas las locuras, así como tú lo haces conmigo —hizo una pausa para acomodar sus dichos en la mente. Le resultaba difícil mostrarse serio. Esa situación le había puesto los nervios de punta. Ni él mismo se reconocía—. Debo decirte que te felicito por haber sentado cabeza —sí, esas eran alguna de las palabras que debía decir—. ¡Qué mujer debe ser para haberte atrapado en su red! —alzó una de las cejas, denotando que ese comentario tenía doble sentido—. Pero estoy de acuerdo con Lance —pasó su mano por el cabello y lo tiró hacia atrás antes de soltarlo—. Es que... Habiendo tantas faldas en el mundo, ¡tenía que ser una pulgosa! ¿Tanto quieres que te destroce durante la luna llena! —ahí había caído parte de su seriedad; hizo ademanes de protesta con las manos—. ¡Por el amor de Dios! ¿Quieres comer pelos? —bufó—. ¿Sabes que puede estar usándote? Eras criaturas aman jugar. Podrías ser como su hueso para morder. ¡Y lo serás si su manada te atrapa! Y tal parece que nosotros correremos la misma suerte —estaba indignado, frustrado. Esa situación había sido la peor. No se trataba de jugar a dos puntas y que las féminas lo descubrieran. ¡No se daba cuenta!
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Jue 2 Jun - 5:01


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EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
¿Será que no te metes en su cama porque te reciben con un buen puñetazo en la cara, como ahora luces tu cicatriz en lo alto de tu hombría? — sonrió socarrón. Juraba por lo que más quisiera que se había mordido tan fuerte su lengua para contenerse a soltar las palabras, pero si grado de saturación era elevadísimo. Además Eiden no podía callarse ante semejante invitación que le entregaban en bandeja de plata, no podía negarlo, Ryan hasta en eso mismo resultaba tan impertinente, brindándole la perfecta ocasión para destrozarlo verbalmente.

A pesar de ellos, era momento de regresar a su seriedad habitual. De todos modos no podía negar que ese apelativo le resultó altamente atrayente, al menos ese energúmeno era consciente de su perfección, como así también la llevaba en alto Lance. Ellos dos eran los únicos que ponían mano firma a ese par, bueno, salvo cuando él mismo se descontrolaba en un intento de poner en su lugar al castaño. Como en esos momentos.

Un suspiró se escabulló de sus labios ante las palabras ajenas. No iba a negar que todas y cada una de ellas eran ciertas y compartía su punto de vista, pero eso no era extraño gracias a su resentimiento por sus enemigos naturales, lo que relucía allí aunque le pesaba demasiado, era el hecho de coincidir por primera vez con ese imbécil de Ryan. — Esto me duele más a mí, pero admito que ese imbécil tiene razón. Debes dejarla de una vez por todas antes que esto se vaya por el retrete —observó fijamente al rubio — Por más enamorado que estés — chasqueó la lengua al pronunciar aquello, hasta en esa situación le causaba gracia mencionar esa ridícula palabra. ¿Para qué enamorarse si las mujeres eran unas víboras engatusadoras?, tan solo servían para pasar un buen rato y nada más — ; debes dejarla — mencionó para acercarse a él.

. Es una orden. No estoy dispuesto a mover ni un maldito dedo para rescatar tu estúpido trasero de una jauría de pulgosos chuchos, tus estupideces colmaron mi paciencia — finalizó con simpleza mientras tomaba del hombro a su primo y lo zamarreaba en un tonto intento para que entrara en razón. Aunque a juzgar por su conocimiento por él, dudaba mucho que esas palabras fueran lo que necesitaba para cambiar de opinión — . Ya es suficiente que concuerde con el otro imbécil como para sufrir tantas jaquecas en un mísero día — Eiden había sabido la verdad desde el preciso instante en que pescó infraganti a su primo con su amante, mencionar que intentó de todo para convencerlo a desistir de su alocada aventurilla pasajera y nada funciono.

El método positivo, una conversación normal y calmada. El método un poco menos ortodoxo, que consistía en demostrar una actitud más fatalista y menos pasividad en sus palabras, menos receptivo. Y el método favorito, el que casi siempre utilizaba, el de los golpes sin importarle qué sucediese. Esa era la explicación porque semanas atrás Cedric concurrió a los ensayos con severos moretones en su rostro, y claro, él no podía contar lo ocurrido por lo que inventó una patética historia. Una que a él, en el fondo, le generó tanta gracia que si no fuese un tipo tan frío hubiese expresado su carcajada hasta en lo alto del Empire States.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Jue 2 Jun - 10:48


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Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Él había llegado a un punto en el que prefería observar la pelea desde lejos. Parecía una pelea de gatas en el lodo, que luchaban por ver quién daba más arañazos. Eiden podía criticar a Ryan, pero él le daba lugar a que siguiera con sus tonterías, porque le prestaba atención. Era lo mismo que sucedía cuando le daban una sóla razón al azabache para que su ego se fuera a las nubes. En esa pelea no había un vencedor. Lance no podía ver uno, porque siempre lograban doblegar al otro. Uno lanzaba flechas llenas de veneno, y el otro encontraba la forma de irritar al contrincante.

¿Qué más le quedaba hacer? Nada. Simplemente los dejó hablar, se hundió en el sofá y desplazó su cabeza desde su mano hasta el respaldo del mullido mueble. Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro. Uno de sus brazos había quedado extendido sobre el respaldo y el otro sobre el apoyabrazos. Realmente estaba agotado. Necesitaba tranquilidad para pensar y buscar una posible solución al asunto, aunque tenía una vaga idea de cuál podía ser. Había manifestado una anteriormente, pero recibió una respuesta negativa. Tanto Eiden como Ryan tenían razón. ¡Al fin se habían puesto de acuerdo en algo! Cedric era un tonto si pretendía continuar con una relación que podría estar basada en mentiras y que estaba rodeada de peligros. Los cuatro habían recibido una amenaza. ¿¡Qué más necesitaba para comprender la situación y tomar medidas por más drásticas que fueran!?

Qué estupidez —masculló mientras Eiden y Ryan intentaban hacerle entrar en razón. El amor era una pérdida de tiempo; todos coincidían respecto a ese hecho. Ese sentimiento no existía, era un engaño del propio cerebro que servía como factor importante en la reproducción. Lance era un ser racional. Nunca creería en esas tonterías de niñas.

Sus ojos azulinos se abrieron una vez más para vislumbrar una escena en la que Eiden comenzaba a mostrar un leve aspecto violento. Sacudía a su primo como si fuese una maraca. Lo único que lograría con eso era marearlo, puesto que la determinación que pudo apreciar en las palabras del rubio demostraban que, sin importar lo que los tres dijeran, no iba a dejar a esa loba.

Si esto fuese una votación, habrías perdido, Cedric —afiló la mirada y analizó las expresiones de su amigo—. Dime... Si no pretendes dejarla, ¿cómo planeas solucionar el problema? —su espalda se separó del sillón, clavó los codos sobre sus rodillas, entrelazó los dedos de sus manos y apoyó el mentón en esa unión—. ¿Cuál es tu brillante idea? ¿Huir? ¿Enfrentarte a la manada? ¿Apostar con el alfa? ¿Matarlo? ¿Tienes algún plan mejor? —frunció el ceño—. El tiempo corre. Y déjame decirte que todas esas ideas son contraproducentes. Los lobos son fieles a su alfa y odian a los vampiros. Harán lo que sea, incluso vengar una muerte. Y huir... —resopló con una sonrisa; una especie de risa irónica contenida—. Esos seres tienen uno de los mejores olfatos del mundo mágico. No dejarán piedra sin remover —esperaba poder abrirle los ojos de una vez. El cuello del rubio no sería el único que cortarían, ninguno de los cuatro vería la luz de la luna otra vez si todo salía mal.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Jue 2 Jun - 18:17


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cedric | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Que Eiden lo sacudiera cual instrumento rítmico musical no servía de nada. Él estaba muy convencido de sus ideas y no pensaba cortar con ella porque resultase ser un amor imposible, o bueno, en el inconsciente de sus amigos parecía serlo porque para él lo haría realidad.

De un manotazo descartó ambas garras de su primo, no necesitaba sermones ni nada, sabía que sus actos fueron desleales para la banda incluso para su propio clan vampírico. Pero eso no podía impedir el amor puro y sincero que sentía por ella — Pero no lo es — respondió ácido ante las palabras de Lance, para su suerte no lo era sino se encontraría en una situación más compleja que la que yacía — . Tampoco necesito que me salves, Eiden. Ya no más — furioso, es así como se sentía. No podía creer que no fuesen capaces de ponerse en su lugar aunque sea por una mísera vez.

Comprendía que su relación nunca era la mejor del mundo y que sus metidas de patas terminaban siendo tan frecuentes que ni él mismo se daba cuenta del agua que tenía en el cuello de no ser por el rescatista de su primo, pero a pesar de ello se sentía herido. Sus amigos parecían fallarle, y todo por no conocer la dicha del amor, lo que conllevaba enamorarse.

. Ustedes no lo entienden porque no se enamoraron, ni tampoco espero que lo hagan — agachó su cabeza ocultando una sonrisa efímera — ; pero cuando te enamoras das todo por la otra persona, necesitas saber que se encuentra bien y si ella te pide que des su vida lo harás sin pedir nada a cambio. Por qué el amor lo es todo y nada a la vez — pasó una mano por el rubio cabello, peinándoselo hacia atrás — . Pero ustedes no lo entenderían — repitió confiado de sus palabras, continuar con su discurso no tenía sentido. Batallar contra dos seres racionales, carentes de sentimientos y uno que, bueno, era casi tan torpe o más que él por no comprender jamás ningún sentimiento en concreto. Esperar de ellos no debía, tal vez un puñal por la espalda para acabar con toda la traición.

. No espero que me ayuden, ni tampoco que lo comprendan… simplemente sé lo que haré. Ella no ama a ese tipo, tan solo la están obligando, y si debemos huir entonces lo haré. Me aseguraré de que no nos encuentren nunca y si hace falta... — los azulados ojos destellaron entre la penumbra que ingresaba por la ventana del recinto, haciendo que estos brillaran con infinita intensidad, como nunca antes lo había hecho — ; lucharé contra ellos para salvarla. Daré mi vida por su seguridad — finalizó adentrándose en un silencio sepulcral. No esperaba nada de sus amigos, ya les provocó grandes daños que seguramente fuesen irreparables, al menos como recompensa cuando se marchara les pagaría cada centavo por la destrucción innecesaria de los instrumentos musicales.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Vie 3 Jun - 2:00


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Ryan | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Maldijo interiormente cuando escuchó las palabras de Eiden. Con tanto jaleo, había olvidado la marca de su derrota que había quedado grabada en su rostro. El triste recordatorio de que el alcohol podía ser perjudicial para su hombría. Nadie le había dicho nada ni él había hecho mención. Actuó como si nada. Lo exhibía como una especie de trofeo. Lo habría sido si se hubiese enfrentado contra otro hombre. En ese caso, era un pequeño puñal. Lo bueno, era que tarde o temprano desaparecería.

¡Te equivocas! —exclamó con el ceño fruncido—. Esto me lo hice por un accidente —miró hacia otro lado y mostró una mueca un tanto infantil, precisamente un mohín. Poco le importaba lo que pensara. Él no era el más indicado para hablar porque seguramente muchas féminas lo habrían rechazado. No todas son las "gatitas" fáciles con las que solía acostarse. Pero Eiden nunca admitirá cuando hieren su orgullo; era demasiado engreído como para aceptarlo. Lo más probable era que utilizara algún adjetivo ofensivo hacia esa mujer para él sentirse mejor—. No te preocupes, Eiden. No es necesario que seas tan envidioso. Te presentaré a alguna de mis seguidoras —mencionó con una media sonrisa. Sí, de esas tenía muchas por su atractivo, aunque Eiden no lo creyera cierto.

El rubio tenía razón en cierta forma, pero ¿por qué meterse con una loba? Cualquiera podía caer en la telaraña que representaba ese sentimiento cursi que lo ponía más idiota, sí, pero con tantas mujeres que existían en el mundo, tenía de dónde elegir. Tantas posibilidades y, a pesar de eso, prefirió meterse con una pulgosa. El problema del parásito que pudiera vivir en su pelo era lo de menos, las mordidas nocturnas, también. El gran problema era su apestosa manada. El problema no era si amaba o no al prometido que su familia le había impuesto, sino todas sus tradiciones, su posesividad y territorialismo. ¿Era consciente de eso?

Cedric... No es que estemos en tu contra. Puede que las palabras puedan resultarte duras, principalmente la de los dos amargados, pero ¡vamos! Lo decimos por tu bien —y en verdad lo hacían, aunque no lo dijeran. Esos lobos lo matarían a él y a esa mujer, e incluso los arrastrarían a ellos tres por el mismo camino—. Lance tiene razón. No se detendrán ante nada —sacudió la cabeza con vehemencia y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón—. ¿Crees que así podrás protegerla? Ella podría defenderse sola. No es una humana débil. ¡Es una maldita pulgosa, por el amor de Dios! —estaba histérico y eso se notaba en su voz—. Harás que nos maten a todos. Incluso podrían ir por nuestras familias. Nuestra reputación como artistas, nuestra vida, todo terminaría en el retrete... —concluyó. Si era momento de ponerse serios, por mucho que lo odiara, no le quedaba otra cosa por hacer. Incluso el mismo Cedric había tomado esa actitud y no ver su lado payaso, y hasta escuchar sus palabras cursis, le daban escalofríos.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Vie 3 Jun - 5:01


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EIDEN | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Todo ese escándalo comenzaba a darle verdadero dolor de jaqueca, y nadie quería que eso sucediese porque cuando algo semejante ocurría nada bueno resultaba de quien se pusiera en el camino de Eiden. Y que Ryan colmara su paciencia tampoco auguraba nada agraciado, sobre todo si se le sumaba el hecho del alboroto con los infames lobitos pulgosos. Estúpidos animales creados para joderle la existencia con su estúpido odio ancestral.

A pesar de la obviedad por parte del castaño para continuar con su patética discusión, no estaba interesado en gastar su preciada saliva en un tonto como él. ¿Es que no entendía que contra él y su porte no podría nunca? Su sonrisa se curvó sintiendo como su garganta se encargaba de encapsular el sonido. Era toda una obviedad que no necesitaba de sus patéticas «admiradoras» porque a juzgar por el accidente provocado por una delicada mano femenina que aterrizó justamente en su mejilla, sería absurdo acreditar que tenía a todas las féminas comiendo de su mano. Pero si hablábamos del joven O’malley sería todo lo contrario, definitivamente él si podía conseguir lo que quisiera con tan solo cerrar sus ojos una multitud de jóvenes dispuestas a brindarle su seductor y apetitoso cuello formarían fila para saciarse de cada una de esas bellezas. Algo que ese capullo nunca conseguiría.

Por lo que simplemente optó tomar la partida de Lance, el silencio siempre era la mejor de las opciones. Sin embargo algo se escapó y no podía dejar pasar por alto algo como eso — Vaya, Ryan. Ahora resulta que te interesa tu carrera musical cuando antes te importó nada llegar tarde al ensayo. Que halagador— comentó sintiendo su orgullo en el cielo, era tan fácil aplastarlo cual cucaracha. Pero debía centrarse no era el momento de devastar a ese pobre niñato, debía poner en su sitio al infeliz de su primo antes que su cabeza rodara o yaciera en la punta de una antorcha para declarar la guerra contra su clan, algo que por cierto, Ryan milagrosamente consiguió dar en el clavo — Veo que romper tu estúpido bajo funcionó para reactivar tus neuronas — volteó para mirar al rubio mientras retiraba del bolsillo trasero una cajetilla de cigarrillos de la cual tomó uno colocándolo sobre sus labios sin encenderlo —. Cedric, escucha al descerebrado por una vez. No creo que estés interesado en que nuestro clan sufra riesgos por tu ineptitud, todo por una puta calienta bragueta — oh, jamás debió haber dicho algo así, pero al menos era sincero. Sincericidio dirían algunos. Al diablo, eso mismo era lo que los demás pensaban, y el azabache tenía las pelotas necesarias para expresarlo.

. El clan no la vale, ni si quiera que tú pierdas la vida por ella. Ninguna mujer es esencial, estúpido. Razona con la cabeza de arriba y deja la otra para la diversión sin condón — perfecto, su sermón estaba en el aire, y eso traería más problemas que soluciones. Vamos que al menos no calló nada que el resto no quisiera decir. Eiden y su falta de tacto jamás tendría final feliz.

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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Vie 3 Jun - 10:13


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Lance | con la banda | en la sala de ensayo | crepúsculo
Los ojos de Lance se movían de un lado al otro, como si siguiera el viaje de la pelota en un juego de tenis. Eso era precisamente lo que sucedía en la sala de ensayos. Era un juego de tenis de tres en donde lo único que volaban eran comentarios provocadores. Uno decía algo, el otro se picaba y luego respondía, dándole un revés. Era un juego del que prefería no formar parte. Estaría gastando saliva sin razón. Aún así, eso no evitaba que su propia mente emitiera las posibles respuestas que podría decir si optaba por intervenir.

¿De Cedric qué podía decir? Que era un idiota. Tan simple como eso. Creía en un falso sentimiento que, como bien había dicho Eiden, debería ignorar porque no estaba pensando con la cabeza correcta. Incluso Ryan había dado en el clavo con sus palabras. ¿Tan difícil era comprender que él no era el único que se jodía la vida y que no podría escapar? Huir era la forma más cobarde de enfrentar la situación. Podía intentarlo, pero terminarían por encontrarlo. Hasta podrían amenazarlos a ellos mismos o a cualquier persona cercana al rubio para descubrir su paradero. ¿Qué ganaba? Podían eliminar a la amenaza lupina, pero los lobos no eran criaturas solitarias. Por más que se encargaran de una manada, las demás les saltarían al cuello. ¿Por qué? Porque creerían que es una declaración de guerra entre ambos clanes enemistados desde tiempos inmemoriales.

Eiden, por otra parte, uno de los más sensatos del grupo, no dejaba de discutir con el otro payaso. Definitivamente esa era una pelea de gatas. Quedaba poco tiempo para que se tiraran uno encima del otro y rodaran por el suelo. Ryan, en su momento, había dicho algo coherente. Debía controlar su mal genio. Nada se resolvería a los golpes, por más que pareciera que el rubio los necesitaba para entrar en razón. No negaría que comprendía la frustración de esos dos; él mismo se sentía igual.

Y Ryan... El estúpido del castaño. Por más que sus palabras sólo buscaran calmar las aguas y darle un tinte chistoso a la situación, lograba el efecto contrario. Cada palabra que decía, era una flecha que Eiden, irritado como estaba, atrapaba y volvía a lanzar, pero llena de veneno. ¿Cuándo aprendería a callarse? Debía agradecer que hubiese hecho comentarios coherentes sobre la cuestión que tensaba el ambiente. Ese hombre tenía que aprender a ubicarse en un contexto y situación determinada, y actuar conforme a éstos. No todo era un juego y no todos soportaban sus bromas. Y Cedric, el único que lo hacía, no estaba de humor para seguirle la corriente.

Volvió a su posición anterior, más relajada, con los brazos extendidos sobre el apoyabrazos y el respaldo, y su espalda descansando sobre esa misma superficie. Suspiró. Tenía el ligero presentimiento de que, por más que expusieran todos esos hechos ciertos, Cedric no desistiría. Estaba muy cegado por esa criatura como para escuchar razones. Por eso no había dicho nada. Ni siquiera sus propias palabras habían servido. ¿Dejaría todo por esa mujer que podía estar jugando con él? ¿Incluso a su propia familia que nada tenía que ver con eso?

Cedric... Tus acciones, hagas lo que hagas, serán una declaración de guerra —dijo levantando el tono de voz, después de golpear su puño contra el apoyabrazos—. Ya escuchaste todas las opiniones. ¿Insistirás en perseguir esa falda? —afiló la mirada—. Ya les declaraste la guerra cuando te metiste con esa mujer. Te están dando la oportunidad de retractarte en forma pacífica. ¿La rechazarás? —cuestionó con el entrecejo arrugado—. Estás arrastrando a todos al borde de un precipicio, como bien lo dijeron Ryan y Eiden —hizo una pausa por unos segundos—. Esto no se trata de tu cursi explicación sobre el "amor" —hizo una mueca de desagrado cuando pronunció esa palabra—. No habríamos dicho nada si fuese alguien más que no fuese un enemigo y que no hubiese destruido nuestra sala de ensayos. ¡Abre los ojos, idiota! —no le gustaba usar un vocabulario tan burdo, pero estaba enojado, y las palabras salieron de su boca antes de que pudiera refrenarlas.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Cherry Blossom el Sáb 4 Jun - 5:22


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Está bien, que ahora también sea Lance quien lo llamase de una manera tan poco adecuada con sus hábitos de perfección y seriedad golpeó fuertemente su ego. No debía quedarse a escuchar nada más, estaba cantado que ninguno de ellos tendría la dicha de ponerse de su lado, y todo porque nadie creía en el amor. Nadie. Tan solo él. Si tan sólo fueran capaces de conocer lo que eso significaba podrían entender sus instintos suicidas al pretenderla a ella, uno por amor da todo, y si su vida era necesaria para estar tan solo un día más, entonces lo valía.

Cualquier comentario venía cargado con un torrente inmenso de ponzoña, con claras intenciones de ser clavada en su muerto corazón de vampiro. Pero por ella estaba dispuesto a soportarlo. Estaba dispuesto a esquivar cada una de esa lanzas dañinas que su único objetivo pretendían adormecerlo hasta que esa sensación de enamoramiento se marchitase lentamente de su ser. Por más triste que pareciera, eso no serviría de nada pues a pesar de dormitar su mente mantendría firmemente resguardado el recuerdo de su chica.

Digan todo lo que quieran. Sus comentarios me tienen sin cuidado, no les estoy preguntando lo que puedo o no hacer con mi maldita vida. Yo no les elijo a las mujeres que deben tirarse, no escojo que deben hacer día a día, no soy nadie para impedirles hacer lo que se les antoja — estalló. No esperaba que lo entendieran con facilidad, pero tampoco imaginaba que serían capaces de asegurarle lo poco que valía para ellos su amistad — . Por eso no intenten convencerme, mi decisión está tomada. Digan lo que digan me escaparé con ella… con o sin su maldito apoyo — vociferó ya colmado su paciencia.

El rubio era un romántico empedernido, y ninguno de sus amigos lo obligaría si quiera a tomar una decisión por la cual debía arrepentirse por el resto de su existencia, él nunca tomaba esa clase de decisiones, tan solo con valentía emprendía un nuevo camino, un viaje diferente. Tal vez venía acompañado con grandes dolores de cabeza tanto para ellos como para su primo, sin embargo en esta ocasión pretendía embarcarse solo, sin el consuelo de saber que ellos lo alentaban desde el puerto.

. Quédense tranquilos. Cortaré todo contacto con el clan e incluso con ustedes — se paró para tomar las baquetas de la batería para acercarse a su primo y dejárselas en el bolsillo de su desabotonada camisa blanca. Le colocó una mano en el hombro ajeno para luego aflorar una sonrisa melancólica en sus labios — . Pueden hacer una audición para que alguien más tome mi lugar. Yo no pienso renunciar nunca a ella… es una lástima que no puedan comprenderme aunque sea un poco. Después de todo, a pesar que no crean en el amor románticamente, todos y cada uno de ustedes cuentan con un ser amado al que quisieran proteger a pesar de todo, tanto así que hasta darían su vida por ese ser — soltó finalizando su pequeño discurso. No iba a acotar nada más, ya todo estaba hecho. El resto de palabras que pudiese agregar serían sin sentido alguno ya que no existía piedra más dura que la cabeza de esos tres muchachos.
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Re: —No music, no life

Mensaje por Strawberry el Lun 6 Jun - 7:46


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Le había molestado las palabras de Eiden. Lo habían obligado a tomar una actitud seria y a pronunciar todo ese discurso y tenía que saltar él con sus dagas venenosas. Sí, había llegado tarde, pero no era grave. Tampoco había desaparecido por horas para ocultarse detrás de una falda. ¿Cuánto había demorado? ¿Diez? ¿Quince? Quizás una media hora como mucho. Aún así, pretendió aplacar su enojo para responderle.

Oye, oye, espera un segundo. Tú también podías llegar tarde si te apetecía. Quizás si te quedabas algo más de tiempo haciendo tus arrumacos, ahora estarías calmado como un gatito satisfecho que acabó de tomar la leche de su madre —bufó ante la crítica del azabache—. Nadie te lo prohíbe, Eiden —sonrió de oreja a oreja, mostrando su dentadura. Él había llegado un poco tarde, no se había ausentado. ¿Tanto le molestaba esperar un poco a sus amigos? Seguramente era tan arrastrado que cuando se trataba de una fémina que se demoraba para alistarse, aceptaba todo con una sonrisa idiota. Eso no lo hacía muy distinto a Cedric, aunque en la lista de “novias” de Eiden había más de una docena de nombres. ¿Y él se burlaba por su mejilla? ¿Cuántas veces lo habrán abofeteado por no recordar el nombre de la minina de turno? Esa simple idea fue la que iluminó su sonrisa. Ya otro día, cuando tuvieran un asunto menos tenso entre manos, se lo diría.

Las siguientes palabras de Lance lo dejaron boquiabierto. Podía esperarlo de Eiden, que era quién más pronunciaba ese adjetivo ofensivo, pero no del peliazul. Era tan recto, formal y educado; ese vocabulario no iba con él. Lo conocía de casi toda la vida como a los otros dos y nunca lo vio de esa forma: más serio que de costumbre, con una arruga en el entrecejo bien marcada, una voz seca que denotaba su propio malhumor. ¿Qué había pasado con todos? No podía soportar más el clima. Se sentía atosigado, atormentado, como si le quitaran el aire. ¿Por qué no podía ser una conversación distendida en la que Cedric contaba sobre su enamorada y todos hacían bromas o se reían? Esa situación era demasiado para el castaño.

¡Espera, Cedric! Es una locura lo que estás diciendo —chilló el castaño, más frustrado de lo que estaba antes. No podía creer cuán terco podía ser o, mejor dicho, cuan enceguecido estaba. Sin importar lo que dijeran, él no entendía la gravedad de la situación. Creía que por huir, todo iba a estar bien, que no iban a ir a destruirles la sala una vez más, o que no se meterían con ellos ni con ningún conocido del rubio, o que los licántropos sólo lo perseguirían a él por tener a esa fémina. Estaba completamente equivocado. Como habían dicho ya, todos estaban en peligro, todos corrían riesgos. Podía intentar escapar, pero eso no cambiaba la situación. Estaba declarando una guerra que no podía ganar y que enfrentaría a ambos clanes en una contienda por un simple capricho. Definitivamente estaba frustrado. Tenía ambas manos en su rostro y estiraba sus mejillas hacia abajo, haciendo presión sobre las mismas. Representaba "El Grito" de Munch la expresión que tenía. ¿Qué podía decirle? No había caso—. Cedric, lamento decirte que el que no comprende eres tú. Sabes que te apoyo, pero no es tan simple como lo planteas —dio un pisotón en el suelo y presionó sus puños cuando estos bajaron a cada lado de su cuerpo—. ¡Demonios! ¿Es que sólo lo entenderás cuando esos perros masacren a alguien que quieras? Bien... Protege a tu chica, o lo que sea, huye, haz lo que quieras —él era quien estaba abandonando todo. Los había metido en ese embrollo y encima, pretendía escapar. Lance y Eiden tenían razón: era un idiota por no ver lo que tenía frente a sus ojos o lo que perdería—. Es la mejor elección que puedes tomar —ironizó—. Pero recuerda que cuando veas atrás, te arrepentirás. Aún teniendo a tu dama de “ensueño”. Habrás perdido mucho a manos de esos perros que tú guiaste hacia tu madriguera.
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