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Deep within my heart a special place for you

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Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Jue 30 Jun - 19:32

Deep within my heart a special place for you
CS — 1x1 — Koutetsujou no Kabaneri

Habían nacido en un mundo lleno de monstruos. Y sin embargo, vivir en él resultaba terriblemente sencillo por una sola razón: los límites de su realidad estaban muy bien definidos, tan sólidos como las murallas que rodeaban la estación de Aragane. Si las cruzaban, solo les esperaba la muerte. De igual modo, Kurusu y Ayame arprendieron a respetar las barreras invisibles que había entre sus respectivos estamentos. Sabían que nunca debían traspasarlas.

Dentro de los muros de su estación se sentían a salvo. Jamás se llegaron a plantear que las gruesas paredes pudieran caer algún día, que los monstruos invadirían su hogar. Y en su huida desesperada para salvar la vida descubrieron que no solo las paredes de piedra habían caído. También las estrictas fronteras entre ellos estaban empezando a desdibujarse. Ahora no les quedaba más remedio que intentar sobrevivir al derrumbe del mundo que habían conocido y adaptarse a una nueva realidad que, tal vez, daría un giro radical a su relación para acercarlos más que nunca.


Personajes




Kurusu |  17 | Samurai | Sheena Rogers




Ayame Yomogawa | 17 | Heredera | Cherrymoon



Última edición por Sheena el Vie 20 Ene - 1:17, editado 2 veces
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Dom 10 Jul - 2:36

You are my shield,
you are my sword.
Hace ya mucho tiempo que ellos aparecieron, muchas generaciones han nacido, muchas vidas se han perdido. Ya ni siquiera recuerdan como llegaron a su actual forma de vida, solo saben que tiene que mantenerse dentro de los muros y rezar por que el Koutetsujou llegue sano y salvo. La esperanza hace mucho que se perdió y la rutina es lo único que los mantiene alejados de la realidad. Pero es lógico. Solo aquellos que se aventuran fuera de los muros tienen que preocuparse de lo que verdaderamente hay, para el resto, incluso para Ayame, es un mito que nunca esperan que se vuelva real.

Otro día estaba a punto de acabar, y tras realizar sus tareas Ayame se dirigió a la zona de tiro. Era un momento del día que esperaba con ansia, por fin podía estar sola y liberarse de la presión de ser la heredera de la familia Yomogawa.  

Con tranquilidad, se colocó su ropa de tiro  por encima de que la llegaba y cogió su arco junto con unas pocas flechas. Era un momento perfecto para practicar, apenas hacia viento y la luz procedente del atardecer iluminaba su  objetivo con claridad. Tomó una flecha, y dejó las restantes en el suelo. Colocándose enfrente de la diana, puso su pie izquierdo hacia delante y el derecho hacia el otro lado. A continuación, situó la flecha sobre el arco, y lo tensó echando su mano derecha para atrás.  Fijó la vista en el centro de la diana, y antes de disparar, cerró  los ojos y tomo aire manteniendo la postura. Mientras soltaba lo último que le quedaba de aire en los pulmones y abría los ojos, dejó volar la flecha.
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Ayame Tomogawa con Kurusu


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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Jue 14 Jul - 0:43

You are my shield,  you are my sword
Un día más había cumplido con sus obligaciones. En general había poco que hacer excepto cuando llegaba un kōtetsujō a la estación (entonces todo se volvía de repente muy ajetreado) o cuando el señor Yomogawa tenía que trasladarse a alguna parte, ocasión en que debían escoltarlo y ocuparse de que tanto él como su familia estuvieran a salvo. El resto de los días Kurusu solo tenía que encargarse de que las medidas de seguridad funcionaran correctamente, de que sus hombres hacían bien su trabajo y de cubrir las rondas que le tocaban. El resto del tiempo lo dedicaba a entrenar con la espada, con el arco (en menor medida) o a alguna actividad física de cualquier tipo. Un guerrero debía estar siempre en forma.

Casualmente en aquel día se había dado la primera circunstancia. Una locomotora procedente de la estación vecina había llegado a Aragane, con el consecuente hervidero de curiosos que se acercaban a cotillear. Se había pasado el día organizando la cuarentena, coordinando a los grupos de limpieza, a los ingenieros y, finalmente, se había ocupado personalmente junto con algunos de sus hombres de revisar el kōtetsujō de arriba a abajo en busca de posibles kabane. Por suerte todo estaba en orden. Cuando pasara la cuarentena le tocaría organizar la reunión entre los tripulantes y su señor, pero aún quedaban unos días para eso.

En consecuencia, había pasado toda la jornada fuera del palacio y solo ahora, con el caer del sol, regresaba por fin. Estaba deseoso de llegar a las termas, ya que no había parado en todo el día y necesitaba verdaderamente un baño. Aunque quizá primero entrenase un poco, a pesar del cansancio. Iba pensando justo en esto cuando, en la zona exterior dedicada a tal efecto vio de lejos a Ayame, practicando. En eso se parecían, aunque ella no era una guerrera, por duro que hubiera sido el día siempre intentaba encontrar un hueco para mejorar su destreza con el arco. Lo encontraba admirable, ya que no tenía por qué hacerlo. Para eso estaba él, para protegerla.

Como el camino le pillaba de paso, se acercó hacia su posición, silenciosamente, para no interrumpir su concentración. Vio como la flecha salía disparada en un tiro limpio, casi perfecto, para ir a impactar muy cerca del centro de la diana. Ayame no tenía nada que envidiar a muchos de sus hombres; era ciertamente diestra.

- Buen tiro, señorita - elogió, sin pararse a pensar en que no había saludado apropiadamente primero. Pero, cuando estaban solos, sin todos los ojos que habitualmente se encontraban a su alrededor, a veces le volvían las viejas costumbres de la infancia, cuando no era todo extremadamente rígido y formal cada vez que se dirigía a ella - Hace tiempo que no la veía practicar - no tan de cerca, pero esto no lo añadió - Ha mejorado.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Mar 26 Jul - 3:12

You are my shield,
you are my sword.
Con la fuerza justa, la flecha atravesó la diana quedándose a pocos centímetros del centro. Ayame no puedo evitar poner un gesto de disgusto mientras perdía la postura y volvía a relajar su cuerpo. Aun le costaba disparar hacia donde quería, siempre se le desviaba un poco hacia la derecha.

-¡Una vez más!- Pensó para sí misma emocionada mientras se disponía a tirar de nuevo; sin darse cuenta de que Kurusu había aparecido a su lado. -¡Kurusu!-  Dio un paso para atrás tirando la flecha que acababa de coger al suelo. -Me has asustado, no te esperaba.-  Sonrió levemente e hizo una pequeña reverencia sin darse cuenta. A pesar de la confianza que tenia con él, y de que era una de las pocas personas con las que podía ser ella misma, no estaban solos muy a menudo, y la rutina le pesaba aunque no quisiera. Por eso, siempre se arrepentía de no ir a buscarle para poder pasar tiempo juntos como antes, pero sabía que su situación había cambiado y ya no era como cuando eran niños. Él ahora se encargaba de dirigir a las tropas, y ella debía empezar a tomar responsabilidades. Sin embargo, muchas veces le venían a la cabeza esas tardes corriendo los dos, uno de tras del otro por los jardines del palacio, y le entraba nostalgia.

-Aun me falta mucho. Apenas tengo tiempo para practicar.- Volvió a tomar la flecha y tensó el arco con cierta rapidez. Hubo un momento de silencio. Tenía que armarse de valor, pues llevaba tiempo queriéndole decir algo, y este era el mejor momento. Le miró de reojo antes de disparar y soltó la flecha. Esta vez impacto algo más cerca del centro, pero nuevamente algo desviada a la derecha. Mantuvo la vista clavada al frente y dijo con voz temblorosa. -Hace tiempo que no estábamos solos… lo echaba de menos.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Mar 26 Jul - 14:05

You are my shield,  you are my sword
- Lamento haberla asustado. Quería comprobar sus progresos, nada más. Lo está haciendo muy bien.

Trató de no verse alterado por sus palabras; en esas circunstancias dio gracias internamente a su estricto entrenamiento, que le permitía mantener un férreo control mental sobre sus emociones fuera cual fuese la situación. De no ser por ello, tendría que despedirse de su cargo y de la vida que llevaba. Sería imposible estar tan cerca de Ayame, viviendo bajo el mismo techo, sin dejar que sus sentimientos lo desbordaran. Después de todo, llevaba enamorado de ella desde que tenía memoria. Eso lo tenía tan claro como que era imposible que nunca hubiera nada entre ellos. Pertenecían a mundos diferentes, él no era digno de ella. No tenía sentido lamentarse o darle vueltas.

Aun así, atesoraba esos momentos a solas porque era lo más cerca que estaría de lo que de verdad deseaba. Y también porque le traían los mismos recuerdos felices que a ella, de días tranquilos y despreocupados, de inocencia.

- Ambos tenemos responsabilidades - respondió con la obviedad ya conocida de sobra por los dos - Usted más que yo, pero me alegra ver que no descuida su entrenamiento - no en vano fue él uno de los que más la apoyó en ello. Su padre estaba en contra, decía que para eso tenían a las tropas. Ella insistía en que no quería estar indefensa y depender de otros. Con su ayuda, entre los dos lograron convencerle; por suerte su palabra como capitán de la guardia tenía mucho peso. Y para qué mentir, así se quedaba mucho más tranquilo, aunque desde luego su trabajo consistía en que nunca tuviera que hacer uso de esas habilidades.

Dirigió su mirada hacia la diana con las dos flechas clavadas en ella; luego, hacia arriba, al cielo del atardecer. Quedaba poco tiempo de claridad, pero aún restaba un poco para mantenerse así, a solas, como un respiro. Antes de que Ayame lo hiciera alcanzó otra flecha y se la tendió, con su habitual gesto serio pero con una expresión más suave en la cara, una que solo ella sabía descifrar.

- Inténtelo una vez más, por favor.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Mar 9 Ago - 0:01

You are my shield,
you are my sword.
-Yo también lo echaba de menos...- Se dijo mentalmente aquellas palabras mientras intentaba que su cara no reflejara su tristeza. -Solo tenias que decir eso.- En verdad, la culpa de que llevaran ese tipo de relación era en parte suya. ¿Cuántos años llevaba enamorada del hombre que hoy protegía su espalda? Si hubiera tenido el valor de decírselo mucho antes tal vez la situación hubiera sido muy distinta. Pero tenía que mantener un apellido, y al parecer gente como él no era digna de tomar su mano.  Su  padre ya se lo había dejado muy claro, pues él era el único que conocía realmente sus sentimientos. No hacía mucho tiempo que se había sincerado ante él para que le diera su permiso. Aún hoy, ni siquiera sabe si es correspondida, pero la daba igual, necesitaba que su padre la apoyara, y lo único que recibió fue desaprobación y amenazas.

-Él no es digno de ti hija mía; no hagas nada que no sea apropiado o me obligaras a tomar medidas. Es un buen soldado, no quisiera perderle.- Ante aquellas palabras estaba atada de pies y manos, no quería hacerle daño y mucho menos que perdiera el puesto que tanto trabajo le había costado conseguir. Sin embargo, no podía evitar que su corazón se descontrolara cada vez que le veía, y tampoco podía evitar sentirse triste porque sabía que poco a poco, si no cambiaban las cosas, tendría que alejarse de él.

Miró de refilón la flecha que le ofrecía y la cogió con delicadeza. ¿En esto también tenía que ceder? Solo había desobedecido una vez a su padre, y fue en su deseo de practicar tiro con arco. Si en aquella ocasión tuvo la fuerza para imponerse, esta vez no iba a ser una excepción. Quería ser libre de amar a quien quisiera y aunque al final Kurusu no la correspondiera, lo iba a descubrir por sus propios medios. Paso a paso, acción o acción.

-Esta vez… ¿podrías ayudarme? Recuerdo que tenías mejor técnica que yo.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Sáb 13 Ago - 13:52

You are my shield,  you are my sword
- Yo… no puedo compararme a usted – murmuró, turbado por su petición. Si bien era cierto que no era malo en el manejo del arco, su arma principal era la espada. Nunca habían medido fuerzas pero seguro que ella, con sus años de entrenamiento y teniendo los mejores maestros, lo superaba por mucho.

Fuera como fuese no podía negarse a una orden suya, por lo que se acercó lentamente colocándose detrás de ella. No sin cierta reticencia, estiró el brazo izquierdo para colocarlo sobre el suyo, mientras que su mano derecha fue a posarse sobre la de ella, que tensaba la flecha en la cuerda. Tenía su espalda pegada al pecho, hasta él llegaba el olor de su cabello. Olía como a ropa recién lavada, un poco a flores o algo así. Era difícil mantener la concentración estando tan cerca. Aunque cumpliera sin rechistar con cualquier orden que ella le diese ¿por qué tenía que pedirle algo tan difícil? Evidentemente Ayame no tenía ni idea de lo que le provocaba ese simple contacto o del gran esfuerzo que estaba haciendo para no soltar el arco y estrecharla con fuerza entre sus brazos, para no eliminar esos centímetros que lo separaban de su nuca, que quedaba al descubierto entre las hebras de su pelo recogido en una coleta alta, y adonde sus ojos se dirigían en lugar de a la flecha, para depositar en ella un beso. Pero nunca se atrevería a tanto. Por lo cual obligó a su cerebro a centrarse en lo que debía, a recordarse que era el guardaespaldas de su señorita y no el hombre enamorado de ella.

- Si tuviera que corregirle algo, diría que se desvía un poco hacia la derecha– al decir esto, en tono bajo pues estaba cerca de su oído, se ocupó al mismo tiempo de dirigir su brazo izquierdo con suavidad hacia el punto correcto – Si se fija, casi todas las flechas acaban en ese lado de la diana. Sabiendo que comete ese fallo, puede ser capaz de compensarlo. En cuanto al resto, recuerde que la fuerza proviene del codo y del hombro, no de la muñeca.

Terminado el breve apunte, esperó a que estuviera lista para soltar la cuerda y dejar volar la flecha. No fueron más que unos segundos pero se le hicieron eternos y, a la vez, deseaba que el tiempo se parase para poder quedarse así con ella un poco más, o quizá para siempre.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Jue 18 Ago - 2:32

You are my shield,
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Piel de gallina, pulso acelerado, cuerpo inmóvil… Se había imaginado multitud de veces como seria estar tan cerca de él, y nunca pensó que fuera realmente así. Se sentía débil, sus rodillas apenas la mantenían y sus brazos luchaban por no dejar caer el arco. -Calma, calma.- Pensaba sin parar para evitar desmoronarse. -Has conseguido llegar hasta aquí, ahora no te eches para…- Sus pensamientos fueron cortados cuando Kurusu se colocó con delicadeza detrás suya y la cogió suavemente de las manos. No pudo evitar bajar rápidamente la mirada, y morder débilmente su labio inferior; los latidos de su corazón eran cada vez más rápidos y parecía que se le iba a salir del pecho.

-… proviene del codo y del hombro, no de la muñeca.-  Esas últimas palabras le hicieron darse cuenta que apenas había escuchado lo que Kurusu le había dicho. ¿Qué tenía que hacer? Los nervios no le habían dejado prestar atención y ahora se encontraba perdida. Miró el centro de la diana en busca de respuestas y comenzó a respirar con cierta velocidad. La poca luz que le quedaba al día se estaba acabando, junto con aquel momento. Tenía que reaccionar. Apretó el arco con fuerza con su mano izquierda y soltó la flecha que sujetaba con la derecha. Era lo único que podía hacer.

Ángulo perfecto, fuerza necesaria, justo en el centro. Sus ojos se abrieron de par en par al contemplar  la flecha que ahora lucia en el medio de la diana. La emoción comenzó a emerger haciendo que por un segundo la vergüenza y los nervios pasaran a un segundo plano, y la permitieran  girar levemente su cuerpo para acabar cara a cara con Kurusu. Para cuando se quiso darse cuenta, sus rostros estaban a pocos centímetros.

Nunca le había observado desde esa distancia. Realmente tenía unos preciosos ojos castaños. Al cabo de los segundos la adrenalina del momento desapareció, y la vergüenza se apoderó de nuevo de ella haciendo que se apartara  rápidamente de él y le diera la espalda. Sin decir nada recogió todo su equipo, y antes de salir corriendo de allí, con la cara sonrojada y casi llorando, consiguió decir un simple...

-Gracias.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Vie 26 Ago - 23:37

When the world is falling down
Kurusu nunca imaginó que pasaría algo como aquello, pese a la naturaleza del mundo en el que vivían. No olvidaba la existencia de los kabane, porque era imposible, pero jamás pensó que algún día sucumbirían ante los monstruos. No ellos. No su estación. Tras sus muros se sentía a salvo, seguro por saber que él mismo era uno de los responsables de esa tranquilidad. ¿Qué habían hecho mal? ¿Qué había pasado para que los kabane llegaran hasta ellos, para que se propagase la epidemia dentro de las murallas?

En cuestión de pocas horas, su mundo se había vuelto del revés. Aragane ardía en un caos de llamas y miedo, de cuerpos mutilados y devoradores de hombres, de sangre y de llantos de terror. Y sin embargo, Kurusu no tenía tiempo para sentirse impactado por ello. Había tratado de contener la amenaza junto a sus hombres en los andenes, su punto de origen, en vano. Cuando comprendió que la estación estaba perdida y no les quedaba otra opción que la huida su propósito cambió. Se había separado del señor Yomogawa en la confusión, aunque fue informado de que éste trataba de llegar al kōtetsujō por su propia cuenta con los hombres que le seguían. Sabiendo que podía confiarles a ellos la tarea, solo le quedaba una cosa por hacer, la única que en esos momentos ocupaba sus pensamientos: encontrar a Ayame.

Le había perdido la pista por completo en medio del pandemónium. Se reprochó su error, aunque era normal que hubiera pasado porque se encontraban en lo más parecido al infierno que podía existir, pero él no lo veía así. ¿Qué clase de guardaespaldas era? ¿Cómo iba a protegerla si no sabía dónde estaba? A cada minuto que pasaba sin que su búsqueda diera resultado sentía cómo aumentaba la presión en su pecho, y no tenía nada que ver con la falta de aire por correr tan rápido como le permitían las piernas. Desechó su rifle en favor de su espada para poder avanzar más rápido deshaciéndose al mismo tiempo de los kabane que aparecían a su paso. Se repetía internamente que ella sabía defenderse, que estaría bien, que podría aguantar hasta que llegara, pero la voz en su cabeza cada vez era más débil e insegura. Había aprendido a protegerse, sí, pero estaba seguro de que no estaba preparada para esa clase de escenario. Él mismo apenas si lograba mantener la cabeza fría. Pero la obligación de dar con ella era más fuerte que el miedo.

Al fin la vio. Se había atrincherado con unos pocos soldados en una especie de cobertizo desde cuyas ventanas disparaban sus proyectiles, aunque a intervalos bastante espaciados; Kurusu supuso que estaban quedándose sin munición. Debía haber heridos con ellos porque los kabane se acercaban, atraídos por la promesa de la sangre. Un escalofrío le recorrió al darse cuenta de que había estado a punto de llegar demasiado tarde; por suerte, aún estaba a tiempo. Con la espada en alto se lanzó hacia ellos para prestar ayuda a los desesperados guardias. Entre todos lograron deshacerse del grupo que los amenazaba pero otros kabane se acercaban a ocupar su lugar. Antes de que eso ocurriese, se metió en el cobertizo y fue directo hacia ella, tan aliviado que podría haberla abrazado en ese mismo momento. No lo hizo, por supuesto; en lugar de eso le habló como de costumbre, aunque con una urgencia que normalmente no mostraba dadas las circunstancias.

- ¡Señorita, al fin! ¿Se encuentra bien? ¿Está herida? - deseó con todas sus fuerzas que le dijera que no - Tenemos que marcharnos, este lugar no tardará en caer como los demás. La estación está perdida. Nuestra única salida ahora mismo es alcanzar el kōtetsujō y buscar refugio en otra parte; su padre ya se dirige hacia allí.

Sin esperar respuesta la tomó de la mano, dispuesto a guiarla hacia su salvación. O al menos, a intentarlo, aunque tuviera que quedarse por el camino.
Estación de Aragane—Por la tarde—Con Ayame


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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Sáb 3 Sep - 21:36

When the world
is falling down
Apenas había pasado una hora desde que el sol había caído, cuando un tren procedente de otra estación dio su aviso de llegada. Como era habitual, bajaron el puente para permitir así su entrada pero, había algo extraño. Su velocidad no disminuía, y por muchas señales que hacían, no tenían respuesta. Fueron unos segundos de mucha tensión  y para cuando se dieron cuenta de la verdadera situación, ya era tarde.

El tren chocó con violencia, provocando una explosión que abrió un gran agujero en la sólida muralla de hierro. ¿Qué acababa de pasar? Las personas más cercanas se quedaron en shock observando la escena, hasta que numerosas luces respondieron su pregunta. Entre el humo, podía apreciarse los relucientes corazones de los kabane aproximándose con ansia hacia ellos. No hubo opción, todo el que pudo salió corriendo o fue asesinado. Los soldados intentaron frenar su entrada pero fue en vano, los gritos se sucedían en todas las direcciones indicando que era el fin de la Estación de Aragane.  

Ayame por fortuna se encontraba en la parte más interna de la estación, y en cuanto empezaron los primeros gritos sus guardas la cogieron por ambos brazos y tiraron de ella en dirección contraria. La única esperanza era llegar al Koutetsujou, y rezar por que este no hubiera sido tomado.  Sin embargo los kabane eran bastante veloces, y en pocos minutos habían infestado casi todo el lugar. Estaban rodeados. Los guardias tiraron de ella sin descanso hasta que un grupo  los cortó el paso. Perdieron a un hombre en su intento por avanzar, y otros fueron heridos. Ayame no pudo evitar que se le saltaran las lagrimas, no tenían que morir por ella, no merecía la pena. Mientras observaba con horror el cuerpo de aquel soldado, unos gritos de socorro empezaron a escucharse con claridad. Miró a todos los lados, buscando de donde provenían aquellos chillidos. Una niña, de apenas 10 años, se encontraba atrapada a pocos metros de donde se encontraba. Sus pies se movieron solos pero apenas pudo dar dos pasos. Uno de sus guardas la paró en seco al ver que un kabane había atacado a la pequeña. -¡Tenemos que irnos señorita!- De nuevo los guardias la cogieron por el brazo y tiraron de ella para que empezara a correr. ¿Acaso no podía ayudar a nadie? ¿Merecía ella ser salvada y el resto del pueblo no? Una tras otra sus lágrimas fueron cayendo mientras avanzaba sin descanso. -¡Padre! ¡Kurusu!- Sus nombres aparecieron de repente en su mente y el corazón comenzó a latirle a mil por hora. Cada nuevo grito que se escuchaba le hacía imaginar lo peor, y por un momento creyó haberlo perdido todo. -¡Rápido hacia allí!- La sangre que dejaban a su paso era un reclamo demasiado grande,  y en pocos metros tuvieron que ocultarse en un cobertizo para poder así resistir. Disparo tras disparo, sus guardias fueron matando a tantos kabane como se acercaban. Que tonta estaba siendo, seguro que él estaba bien, y además protegiendo con todas sus fuerzas a su padre. La imagen de aquella tarde en la que pudo por fin  estar cerca de él, surgió en su mente. Si él estaba luchando tan fervientemente, ella no podía quedarse atrás. Rasgó su vestido por debajo y comenzó a vendar las heridas de sus guardias. -Tu siempre dándome fuerzas.-

Un golpe seco abrió la puerta del cobertizo. Todos comenzaron a gritar de emoción al ver que era su superior. -¡Kuru..!- No le dio tiempo ni a decir su nombre. Empuñando su espada con la derecha, tomó su mano con la izquierda y tiró de ella hacia la salida. No pudo decir nada, sus palabras habían calmado cualquier temor que pudiera sentir y ver que estaba allí, vivo, era más que suficiente. Apretó con fuerza su mano y se puso a su lado. Esta vez no iba a dudar, no podía permitirse perderle.  

Estación de Aragane × Entrada la noche
Ayame Tomogawa con Kurusu


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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Dom 4 Sep - 18:49

When the world is falling down
Lo más difícil ya estaba hecho; este pensamiento hizo crecer de nuevo la resolución que había ido desapareciendo por el miedo a no encontrarla con vida. Ahora solo tenían que abrirse paso hasta el kōtetsujō y pondrían fin a aquel día de pesadilla. Le parecía hasta fácil después de lo que habían pasado ya.

Intentaba darse toda la prisa posible pero no era fácil avanzar con tantos kabane interrumpiendo su avance a cada poco. Además iban lentos porque llevaban heridos en el grupo; siendo prácticos lo mejor hubiera sido abandonarlos para que los demás tuvieran más oportunidades de sobrevivir pero Ayame no lo permitió. No iba a discutir porque no había tiempo para ello pero tenía claro que si la situación se volvía verdaderamente desesperada cogería a Ayame y la pondría a salvo, sin importar sus protestas o sus ruegos. Si quería podía enfadarse con él pero tenía que seguir viva para eso y ese era su objetivo. Su espada silbaba en el aire de la noche cada vez que atravesaba el pecho de un kabane o rebanaba una cabeza. No podrían mantener ese ritmo mucho más tiempo, era resistente pero tenía su límite y Ayame tampoco estaba acostumbrada. Si empezaban a ir más despacio sería su final. No quería pero pronto llegó el punto en que tuvo que compartir estos temores con ella:

- Señorita, tenemos que separarnos del grupo. Sé que no quiere abandonarlos pero no sobreviviremos todos, la mejor forma de salvar el mayor número de vidas es dejar atrás a los heridos – no quería ser cruel , solo práctico; la situación requería tomar esas medidas. Aunque en un lejano rincón de su mente le preocupaba lo que ella pensaría de él – Ya no podemos continuar.

No esperó ni a que le respondiera: envainó la espada, se limpió la sangre y el sudor de la frente con la manga y la cogió por la cintura para cargarla en brazos. No se paró a dudar o a hacerse preguntas, sabía que era la única forma de que no se resistiera. Ya le pediría perdón más tarde, si es que lograban salir con vida. Aun llevándola avanzaban mucho más rápido que antes, además al no estar heridos no atraían la atención de tantos kabane y era más fácil esquivarlos. Kurusu comenzó a pensar que realmente tendrían éxito. La estación estaba tan solo a unos pocos metros, ya podía verla…

- Lo siento, señorita. Solo un poco más.
Estación de Aragane—Entrada la noche—Con Ayame


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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Lun 12 Sep - 0:55

When the world
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Fuego, sangre, era lo que predominaba aquella noche en Aragane. La sangre manchaba cada rincón que alcanzaba la vista. Y el fuego iluminaba una atmósfera cada vez más terrorífica.  Era una imagen que no dejaba de impactar por muchas veces que se viera.

-¡Volvemos a estar rodeados!- A pesar de que Kurusu se encontraba ahora con ellos, su situación no había mejorado. Decenas de kabanes se aproximaban, ansiosos por la tentativa de una nueva comida.  Era agotador. Todos luchaban por tratar de avanzar, pero cada vez nuevas hordas les interrumpían el paso. Estaba claro que estaban llamando demasiado la atención, y el hecho de que por aquella zona apenas quedara gente con vida, hacia que ellos fueran el principal objetivo.  

-¡Cuida...!-  Los ojos se le abrieron de par en par. Un kabane había saltado desde una de las casas cercanas, llevándose a uno de sus guardias de un golpe. Otra vida. Ayame no paraba de sentirse inútil, y sobre todo, egoísta. Desde que Kurusu había llegado, no podía evitar mirar a otra parte que no fuera él. Estaba con vida, sí, pero en cualquier momento podía perderle; por ello  si ella podía, aunque fuera, ayudarle diciéndole desde donde atacaban aquellos monstruos, sabía que sus posibilidades de supervivencia aumentarían. Sin embargo, esa decisión hacía que perdiera de vista al resto de sus guardias, los cuales estaban luchando con fervor para protegerla.

-No lo merezco… no soy nadie.  

Poco a poco, sus opciones de escapar y llegar al Koutetsujou se redujeron, llegando al punto en el que la única solución era abandonar a los heridos. Kurusu, al igual que ella, se dio cuenta, y como era de esperar de una persona entrenada, actuó rápidamente de acuerdo a la situación. Envainó su espada, y tomándola por la cintura, salió corriendo alejándose a toda prisa del lugar. Fue todo demasiado rápido. Mientras se distanciaban, los demás actuaban involuntariamente como cebo. Ayame golpeó repetidamente la espalda de Kurusu, desconforme por lo que acababa de hacer. Les estaban abandonando, y a pesar de que ella misma sabía que no había otra opción si querían salir con vida, no podía creerse la realidad.

-¡ESPERA! ¡ESPERA!-  Estiró el brazo con fuerza hacia donde estaban sus últimos guardias. Sus lágrimas no paraban de mojar su rostro, mientras sus gritos eran ahogados por aquellos a los que estaban dejando atrás.

Gracias a aquella decisión, en pocos minutos consiguieron llegar hasta la estación. Montones de ciudadanos se habían concentrado, a la espera de que el gran gigante de hierro les sacara de aquel infierno.

-Perdóname, Kurusu. Si no llegas a… no estaría con vida.  

Estación de Aragane × Entrada la noche
Ayame Tomogawa con Kurusu


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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Lun 12 Sep - 15:45

When the world is falling down
Aun por encima del tumulto, escuchaba sus gritos, suplicando por la vida de sus hombres, porque no los abandonasen. Apenas si sentía los débiles golpes que le propinaba en la espalda; nada de eso le hizo detenerse. No le gustaba dejar atrás a sus hombres, ni que sus vidas fueran el pago por las de ellos, pero tenía claro que la de Ayame valía más que cualquiera.

Una gran multitud se congregaba en torno a los destrozados andenes, cargando con las escasas pertenencias que habían podido rescatar, en espera de conseguir una plaza en el acorazado metálico que los llevaría lejos de aquel infierno. Al primer vistazo se dio cuenta de que no había espacio suficiente para todos: solo unos pocos privilegiados lograrían entrar. Cuando Ayame se calmó pudo dejarla en el suelo, aunque la volvió a coger de la mano para evitar perderla entre el gentío. Él se encargaba de abrir paso mientras que ella lo seguía con pasos rápidos y algún que otro traspiés. Casi se le pasó por alto su débil tentativa de disculpa; no era el momento pero le alivió saber que entendía lo que había hecho y no le guardaba rencor por ello. Le respondió sin pararse a mirarla, puesto que no tenían tiempo que perder.

- Ni lo mencione, señorita. Mantenerla con vida es mi trabajo; si para ello tengo que tomar decisiones difíciles lo haré. Mientras sea por su seguridad – afirmó con convencimiento, sin un atisbo de duda.

Ya casi estaban en la plataforma, donde los guardias se encargaban de organizar, dentro de lo posible, la entrada de la gente en el kōtetsujō. Y de pronto, sobrevino un nuevo desastre. Los ciudadanos comenzaron a agolparse en su dirección, tratando de acceder con desesperación a la locomotora. Un grupo de kabane había logrado penetrar las defensas y se acercaban peligrosamente, devorando a las personas que esperaban para abordar el tren. Kurusu reaccionó rápido, mecánico, como siempre. Empujó a Ayame en la dirección contraria a la marea de gente que amenazaba con arrastrarlos pero, al final, tuvieron que dar un rodeo, de modo que acabaron cerca de donde se había abierto el frente de conflicto. Kurusu empezaba a estar demasiado cansado, parecía que no acabarían nunca el día ni conseguirían subir a la dichosa locomotora. Era aún peor cuando tenían su medio de salvación delante de las narices. Transformando su enojo en energía, desenvainó la katana una vez más, dispuesto a reducir la amenaza de una vez por todas y largarse de allí con Ayame, a la que mantenía siempre tras su espalda.

Quedaban unos pocos kabane cuando lo vio. No podía ser posible. ¿Qué más iba a pasarles ese día? Aunque sabía que no debía, sus pies vacilaron, la mano que empuñaba la espada dudó, detenida en el aire. A su espalda, la voz de Ayame quebró el aire de la noche en una pregunta desesperada que el señor Yomogawa ya no podía contestar:

"¿Padre?"
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Jue 15 Sep - 1:48

When the world
is falling down
Después de todo por lo que habían pasado en apenas unas horas, ver que un tercio de la población de Aragane había conseguido llegar hasta las puertas del Koutetsujou; les hizo sentir que había un atisbo de esperanza. Solo había que hacer un último esfuerzo. Con esa pequeña luz en el horizonte, y algo más calmada,  Ayame  pudo darse cuenta de cómo había tratado a Kurusu. El había tenido el valor de hacer lo correcto, y ella en aquel momento solo pudo juzgarle por ello. Se sentía conmocionada, pero al oírle decir aquellas palabras tras su débil disculpa, hizo que su tensión se liberara en forma de sonrisa.
-Ojala pudiera hacer lo mismo por ti. ¿Podrás esperarme?-
 Sus palabras casi fueron como un susurro, y dado el ruido que había a su alrededor, sabía que no le habían llegado. Pero no importaba, al menos lo había dicho en voz alta, y eso contaba como otro gran paso.

Apenas les faltaban unos metros para llegar al puesto de control, cuando un nuevo grupo de kabanes se abrió paso. Durante un instante todo permaneció en silencio. Sus últimas defensas habían caído. Ahora se trataba de una lucha individual; o tú, o el de al lado. Todos fueron conscientes de ello, y en cuanto pudieron hacer que sus cuerpos reaccionaran, salieron corriendo en dirección al gigante de hierro. La batalla había empezado.

Ayame no se apartó de Kurusu en ningún momento, este tampoco lo permitió. Miró a todas partes, gritó en todas direcciones, trataba de calmar en la medida de lo posible a su gente. Lo peor que podían hacer era traicionarse los unos a los otros.

-¡Por favor, esperar! Así solo consegui…-  Era imposible dirigir la situación en un momento así, el miedo era demasiado fuerte. De nuevo solo podía preocuparse de sí misma y de… Al volver la vista hacia Kurusu lo vio. A lo lejos, con la mirada perdida, y el atuendo totalmente rasgado y manchado de sangre, podía reconocerse a su padre. -¿Padre?-  Todo su cuerpo comenzó a temblar. Se suponía que estaría en el Koutetsujou preparándolo todo para partir, ¿cómo? Inconscientemente comenzó a caminar hacia él, pero apenas pudo dar unos pasos, Kurusu no lo consintió. Rápidamente  la tomó de la mano, y se abrió camino hasta la locomotora. No sabía cómo había llegado hasta allí, pero ahora se encontraba en la cabina de mando.

-¡Ayame-sama, la hemos estado buscando! ¡Necesitamos la llave maestra!-  Sus manos su dirigieron a su pecho, topándose con la pequeña llave que su padre le había dado por su decimoquinto cumpleaños. Era la muestra de su confianza. -¡Ayame-sama, por favor!- A medida que se acercaba a la cerradura, podían escucharse los sonidos secos de los kabane chocando contra el metal. Realmente fue todo muy rápido, insertó la llave y la giro hasta el tope, pero para ella todo ese proceso fue a cámara lenta. Una vez hecho, retrocedió con la cabeza gacha hasta donde estaba Kurusu, y apoyó la cabeza en su torso. Ya no pudo más, las lágrimas comenzaron a desbordarse de sus ojos, había aguantado demasiado.  

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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Sáb 17 Sep - 13:00

When the world is falling down
Ya no le importaba nada: ni el desorden a su alrededor, ni el cansancio, ni los fuertes golpes que los kabane adheridos a la locomotora propinaban a las paredes de la misma intentando abrirse paso, aunque no lo lograrían, pues el metal era demasiado grueso. Solo sabía que estaban a salvo, que había logrado escapar de la muerte y llevar a Ayame a un lugar seguro. Con esto en mente se concedió unos escasos pero valiosos segundos para dar un descanso a su agotado cerebro; por desgracia no podía permitirse lo mismo para su cuerpo aunque éste se quejaba a gritos, dolorido y entumecido por todas partes. Ni siquiera sabía cuántas heridas o golpes tenía, tan solo que le dolía hasta el último músculo y daría cualquier cosa por dormir al menos un día entero.

Por supuesto, no podía hacerlo. En primer lugar, porque tenía responsabilidades y aún había muchas cosas que organizar a bordo del tren. Pero antes de eso había algo mucho más apremiante y era que, de pronto, tenía a Ayame llorando sobre su pecho. Le pilló tan desprevenido que en un primer momento no supo cómo reaccionar. Claro, para ella también había sido una pesadilla, ninguno estaba preparado pero ver a su padre convertido en un kabane... era demasiado, hasta él se había quedado paralizado, nunca imaginó que vería a su señor de ese modo. Por si no fuera bastante con eso, de golpe todas las responsabilidades habían recaído sobre ella, aunque no creía ni que fuera consciente todavía. Tendrían mucho trabajo duro por delante, aquello no había hecho más que empezar. Pero no estaría sola, ahí estaría él para ella, como siempre, sosteniéndola para que no cayese, al igual que ahora.

La rodeó con sus brazos, dejando que llorase cuanto quisiera. Quería detener su llanto pero no era bueno con las palabras y menos con las de ánimo, seguro que solo lo hacía peor. Probablemente sería mejor que se desahogara todo lo posible. Y además, no se iba a quejar por abrazarla. Se sentía mal por pensar algo como eso en un momento así, donde ella estaba tan débil y vulnerable, sufriendo. De todos modos, ya tenía claro que no era un buen hombre. Si lo fuera habría dejado atrás esos sentimientos que lo arrastraban hacia ella desde hace mucho tiempo.

Cuando le pareció que sus sollozos se hacían más débiles, se separó un poco de ella, con las manos sobre sus hombros, mirándola lleno de preocupación.

- No llores más, por favor. Ya ha pasado todo, estamos a salvo - no se había dado cuenta pero se olvidó de llamarla de usted, de utilizar los honoríficos. Era lo último en lo que estaba pensando - Siento tanto no haber podido hacer nada por el señor Yomogawa... soy un fracaso como guerrero. Pero aunque lo sea, te protegeré siempre. No estás sola - aseguró, de modo solemne.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Lun 14 Nov - 15:35

When the world
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Era la segunda vez que estaba tan cerca de Kurusu, y no se parecía nada a la primera. Sensaciones distintas, momentos distintos… ahora no sentía vergüenza sino confort. La leve presión que sus brazos ejercían sobre su espalda, junto con su respiración ligeramente agitada, hacían que sus lágrimas perdieran fuerza con cada segundo que pasaba.

-¿Un fracaso? - No podía creer que pensara eso. -Me… me has traído hasta aquí. Podías haber muerto, te podían haber mordido, y aún así lo hiciste. Soy yo la que ha de considerarse un fracaso. Fui una carga para aquellos hombres. Si no me hubieran protegido, tal vez… estarían aquí en mi lugar. Pero, dieron su vida. - Levanta la cabeza para mirarle. Sus ojos aun estaban vidriosos. -A sí que, no voy a permitir que vuelvas a decir eso nunca más. Mi padre… debió hacer todo lo que pudo, y quiero pensar que salvo alguna vida con ello. Por lo que intentaré quedarme con ese recuerdo. En cuanto a mí, sé que no estoy sola…- Su boca estaba reseca, le resultaba difícil hablar.  
-… te tengo a ti.

Es curioso como algunas medidas de seguridad pueden suponer una trampa si la situación se da la vuelta. A pesar de haber conseguido poner aquel gigante en marcha, dejar atrás a los kabane y coger cierta velocidad; tenían que volver a detenerse. El puente levadizo del último puesto de control les impedía el paso, y nadie se encontraba allí para bajarlo. Debían hacerlo desde el Koutetsujou, lo que suponía pararse por completo para conectarse al sistema y, volver a estar expuestos.

-¡No funciona! ¡No puedo conectarme! ¡Hay algo obstruyendo, habría…!- Nadie dijo nada. Todos sabían lo que había que hacer, pero sentían que si abrían la boca seria una muestra de que se ofrecían como voluntarios; y lo más probable es que fuera solo un viaje de ida.

-¡Ayame-sama! ¡Kurusu, señor! Nos están alcanzando. No podremos retenerlos durante mucho tiempo. ¿Qué hacemos?- Uno de los soldados acababa de aparecer en la cabina, la situación empeoraba.  Tenían que tomar una decisión, ella tenía que tomar una decisión. O mandaba a alguien a bajar el puente, o estaban muertos. Pero, ¿a quién?

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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Miér 16 Nov - 14:17

When the world is falling down
- La misión de esos hombres era protegerla, señorita – como ya se había calmado un poco, y dándose cuenta de su error anterior, volvió al trato habitual – Con su vida, de ser necesario. Es lo que juraron y es lo que han hecho – su semblante grave expresaba que, pese a estas palabras, él tampoco se tomaba estas muertes a la ligera – Yo también desearía que se hubieran salvado, todos ellos. Eran buenos guerreros, buenos hombres. Pero tuvieron una muerte digna y eso es lo que debe recordar. Sería una deshonra si su lástima fuera lo único que les acompañara en su viaje al más allá.

No solo sabía dicho estas palabras para reconfortarla. Como miembro de la casta guerrera, Kurusu creía fervientemente en este modo de vida. Un samurái debía estar siempre preparado, ser consciente de que la muerte puede llegar en cualquier momento, que espera acechante en cada esquina. Cada vez que desenvainaba su espada tenía en mente que hacerlo significaba estar listo para morir. No había pena en ello, ni tristeza, ni miedo. Un hombre que teme a la muerte era el mayor de los cobardes. Lo más importante en la vida era este estricto código por el que se regía, junto con los juramentos que había hecho. La deslealtad era el peor crimen que un guerrero podía cometer, solo superado por la traición. En ese caso, acababa todo. El deber dictaba que uno mismo debía quitarse la vida por semejante agravio. Pero Ayame, aunque estaba familiarizada con todo esto, no era un soldado. Podría entenderlo… hasta cierto punto. Y era imposible pensar que no sufriera ni fuera mucho más sensible que él a la muerte de los guardias que la habían cuidado desde siempre, menos aun cuando habían encontrado tan horrible final.

De todas formas, no se hacía ilusiones. No iba a decir que hubiera sobrevivido por pura suerte pero, por más que fuera un buen soldado, solo había un motivo: su resolución de poner a Ayame a salvo era más fuerte que el deseo de salvar su propia vida. Y aun así sentía que, de algún modo, había fallado a su señor, incluso si había conseguido salvar su tesoro más preciado.

- Es una desgracia lo que le ha ocurrido a su padre, negarlo sería un grave insulto a su memoria. Pero ahora debe pensar que él nos protegió durante todos estos años y que ahora está en su mano hacer lo mismo con los que se han salvado. Es una gran responsabilidad pero está más que preparada para tomar las decisiones. Y para lo que necesite, puede contar conmigo – no era un gobernante, él solo entendía de armas, pero haría todo lo que estuviera en su mano para asegurar su nueva posición con firmeza.

No tuvieron que esperar mucho para que se les presentara la primera prueba bajo la responsabilidad de Ayame. Todos los encargados del último puesto de control de Aragane estaban muertos o desaparecidos, no había nadie para bajar el puente. Y lo peor: aquello era un hervidero de kabane. Los que fueran no regresarían, probablemente. Ese era el motivo del silencio sepulcral que se había apoderado de la cabina. Hasta los soldados callaban. Kurusu no dudaba de que si se lo ordenaban irían, pero era comprensible que nadie se presentara voluntario a aquel suicidio. Quiso decir algo, pero la decisión era de Ayame. No podía intervenir. Sin embargo, el tiempo apremiaba y él estaba empezando a ponerse nervioso.

- Señorita…

Ya estaba abriendo la boca para advertirla y hasta echando mano a la espada para ir él mismo cuando, milagrosamente, la solución apareció por sí sola. Los kabane empezaron a ceder ante el acoso de… ¿tan solo dos combatientes? Estaba seguro de haber visto bien, no eran más de dos personas las que se movían de una forma que parecía imposible, logrando asombrar hasta a un guerrero experimentado como él, exterminando kabane con una facilidad increíble. Jamás había visto nada igual. A su lado, Ayame y los demás observaban igual de estupefactos. ¿Cuál sería la identidad de sus dos misteriosos salvadores?

La respuesta no se haría de rogar. En mucho menos de lo que esperaban el puesto estuvo despejado y el puente descendía sobre los raíles. Ayame ordenó que se volviera a poner la locomotora en marcha al tiempo que la escotilla superior se abría para recibir a los dos nuevos visitantes.
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Cherrymoon el Vie 7 Abr - 14:07

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No podía quedarse callada, pero tampoco podía hablar. Cualquiera de las dos opciones significaba la muerte, y a pesar de que sabía cuál era la opción más lógica, era incapaz de hacer que las palabras salieran de su boca. No se sentía capaz de hacerse responsable de otra muerte, pero si no decía nada, al final se haría responsable de todas, incluso de la suya propia. ¿Qué podía hacer?

Cuando por fin había tomado una decisión y estaba a punto de hacérsela saber, un milagro ocurrió. Los kabane, que hasta hacía unos instantes luchaban con ferocidad por abrirse paso al Koutetsujou, estaban retrocediendo e incluso reduciéndose en número. ¿Qué…? Con sumo cuidado, abrieron la escotilla del techo del puesto de mando para ver qué era lo que realmente estaba pasando. No pudieron dar crédito a lo que vieron sus ojos. Dos niños, o más bien dos adolescentes, estaban acabando con todos los kabane que se encontraban a su paso. Las habilidades que demostraban eran increíbles, dignas del más experimentado guerrero. Corrían de un lado para otro con gran fluidez, saltando entre los monstruos sin mostrar el más mínimo indició de terror o duda. Era una imagen increíble a la vez que terrorífica. ¿Quiénes eran?

A los pocos minutos, el obstáculo que les impedía bajar el último puente levadizo fue eliminado, brindándoles la última oportunidad que los supervivientes de Aragane iban a tener. Ante eso, Ayame no titubeó, saliendo las palabras con velocidad de su garganta dando una orden clara y concisa.  

-¡Rápido, poned los motores en marcha!- Los segundos que tardó el tren en encender su maquinaria fueron agonizantes, pero finalmente lo consiguieron: salieron de la estación. Ahora podían ver, desde la seguridad de la lejanía, la verdadera realidad del mundo en el que vivían. Su hogar, el lugar que les había visto nacer y donde pensaban que acabarían sus días, no era nada más que una mera fogata donde sus nuevos habitantes deambulaban sin rumbo alguno.

¿Tan malos habían sido sus actos como para que la humanidad mereciera tal castigo?

"Adiós, Aragane... Adiós, papa." Ayame sabía que no podía permitirse ningún lamento más, no de momento. Por ello, y con la última imagen de su amada ciudad en la retina, dejó todo atrás. Dejó que simplemente formara parte del pasado.

-¡No os mováis!- A pesar de haber puesto metros de distancia, la tensión en el interior de la cabina no había disminuido ni un ápice. Sus salvadores, los cuales habían conseguido subir a tiempo y alcanzar la locomotora, se negaban a realizar el chequeo que descartaría cualquier posible contagio, haciendo que el resto de ocupantes entraran en pánico.

-¿Mumei? ¿Eres tú?- Ambos le resultaban conocidos, pero sin duda aquella chica era la misma que horas antes había llegado como invitada de su padre. ¡La daba por muerta! -Me alegro que estés ... - El brazo de Kurusu le impidió acercarse. Con suma rapidez, desenvainó su espada dejándola a pocos centímetros del cuello del chico, al moverse había desvelado su brillante corazón. Ahí estaba el motivo.  

Koutetsujou × Noche cerrada
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Re: Deep within my heart a special place for you

Mensaje por Sheena el Dom 16 Abr - 11:31

When the world is falling down
Fue un alivio que la locomotora se pusiera de nuevo en marcha. Todos respiraron más tranquilos cuando por fin comenzó a moverse. Ya no había obstáculos que impidieran su avance y en pocos minutos lo que había sido Aragane se convirtió en una borrosa mancha en la lejanía, desdibujada por el humo de los incendios. Al igual que Ayame, Kurusu tampoco pudo evitar echar la vista atrás. No tenía especial apego a su hogar pero no dejaba de ser el único que había conocido, el sitio donde había crecido junto a ella, el lugar que hasta ese mismo día significaba seguridad. Ahora eso había terminado y lo que les quedaba por delante era un futuro incierto, adondequiera que les llevara el kōtetsujō.

Por supuesto, eso no significaba que sus problemas hubieran terminado. Por lo pronto ya mismo tenían uno nuevo entre manos. Sus misteriosos salvadores estaban a bordo de la cabina pero, por algún motivo, se negaban a someterse al control rutinario para descartar contagios. Eso de por sí resultaba extraño ¿qué tenían que ocultar? Alarmado, vio como Ayame se dirigía hacia la chica, a quien había reconocido. Rápidamente se interpuso entre ambas y no vaciló en desenvainar la espada, apuntando con su filo a los recién llegados.

- Atrás, señorita – maldición ¿por qué era tan confiada? Con su posición, debería haber aprendido a desconfiar más de los extraños. Sobre todo de gente tan sospechosa como aquella – No podemos fiarnos de ellos. Podrían estar contagiados. De hecho…

Todos lo habían visto. Ese chico ¿qué demonios era? Su cuerpo estaba prácticamente corrompido por el virus. No debía quedarle  mucho tiempo, no conseguiría engañar a nadie. En pocas horas, a lo sumo, se convertiría en un kabane. No podían permitirse el lujo de tenerle a bordo y así lo expuso frente a todo el mundo.

- A éste no le queda mucho – señaló lo que parecía más que obvio, sin bajar la espada ni un centímetro – No sé ni cómo ha sido capaz de pelear en su estado pero está claro que no va a aguantar mucho más. Si permanece a bordo, nos exponemos al riesgo de que nos contagie a todos – hizo una pausa para que sus siguientes palabras calaran bien entre los presentes – No puede quedarse.

No se movió, tan solo giró la cabeza para mirar a Ayame. No añadió nada más, la decisión le correspondía a ella. Aunque en este caso, estaba más que clara. Aquellos dos probablemente ya estaban condenados, no era como si fuera a enviarlos a la muerte. Esperó sus órdenes, ¿por qué tardaba tanto? Era la oportunidad decisiva para mostrar su recién adquirido liderazgo, ahora no podía dudar. Él confiaba en ella: sabía que podía tomar la decisión correcta. Y cualquiera que fuese, la obedecería.
Kōtetsujō—Entrada la noche—Con Ayame


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