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Until the death tear us apart

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Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Sáb Jul 16, 2016 7:40 pm

Untill the death tear us apart
Marvel Cómics, OCxOC - 1x1- Adventure/Drama/Angst/Romance



Hector y Matthew son un matrimonio a punto de entrar en los cuarenta (excepto para el presumido de Hector, con temores a hacerse viejo, que sigue insistiendo en que tiene 34-35 años) que está pasando por un bache en su relación tras quince años de casados. Ninguno de los dos es consciente de sus propios defectos ni el uno y el otro se ayudan a solucionarlos, razón por la cual, a fin de evitar disolver el matrimonio deciden acudir a un terapeuta. Lo que ninguno de los dos sabe es que llevan desde que se graduaron en las respectivas academias trabajando para organizaciones radicalmente opuestas: Matthew trabaja para Hydra, una organización nacida en la Alemania nazi co intenciones megalomaníacas, mientras que Hector pertenece a una organización secreta del gobierno de los Estados Unidos, SHIELD, creada principalmente para detener a Hydra tras la II Guerra Mundial. Un sucerso que involucrará a ambos destapará la verdad de cada uno: Que el intelectual y culto hombre del que se había enamorado Hector tenía las manos llenas de sangre y que el presumido e introvertido hombre que había hecho que se derritiese el corazón de hielo de Matt se dedicaba al espionaje y al descubrimiento de fármacos variopintos para el enemigo cuando no se dedicaba a frustrar los planes de su organización.

Hector Lancaster
39 (aunque él diga que tiene 34) | Nikolaj Coster-Waldau  | Little Ball of Psycho
Un carácter indómito, que apenas deja mostrar sus sentimientos, junto a una lengua viperina, una sonrisa carismática y un toque picarón y seductor es lo que más define a Hector, un hombre entrando en los 40 que se siente estancado en su matrimonio y con un fondo bastante vulnerable que casi nunca demuestra. Trabaja como agente de campo y de laboratorio para SHIELD, según convenga, razón por la cual maquilla un poco la verdad a su esposo diciéndole que trabaja en una industria farmacéutica de la que no puede desvelar mucho. Uno de sus principales problemas es que no sabe cuándo parar de soltar pullas o de dejar de buscarle las cosquillas a su esposo, alimentando muchas veces sus discusiones por culpa de su bocaza y de no saber medirse
Matt Schoneberg
39 | Michael Fassbender | Winter Wiccan
Agente de Hydra desde hace más de 20 años. Letal, frío, sin corazón e implacable... Excepto con su esposo, por el que daría la vida y haría cualquier cosa. Un temperamento dominante y un instinto de sobreprotección a Hector, junto a un matrimonio de casi 15 años que se está estancando y que empieza a mostrar sus fallas harán que tenga problemas con su pareja, frente al cual finge ser un simple expositor de arte para un museo que viaja a menudo a Europa

Capítulo 1 Until the death tear us apart
Capítulo 2 Hanging on broken strings
Capítulo 3 Dancing with the Grim Reaper
Capítulo 4 A New Blank Page
© RED FOR SS


Última edición por Little Ball of Psycho el Sáb Mar 25, 2017 9:04 pm, editado 2 veces
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Until death tear us apart.

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Jul 16, 2016 8:15 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

Puerto de Singapur. 20:00 hora local.

Matt se encontraba junto con su operativo de HYDRA ante una de las misiones más complejas de su carrera. Dentro de poco iba a llegar un carguero que contenía, oculto entre sus múltiples contenedores, los planos para un reactor nuclear clase 5, el solicitado por su cliente iraquí. HYDRA podía pecar de muchas cosas, pero nunca pecaba de escrupulosa. Los mejores agentes de la división del pacífico, cuyo núcleo estaba en la costa oeste estadounidense, estaban instalados ahí, Matt a la cabeza. Las órdenes de sus superiores habían sido claras: encontrar los planos, no dejar superviviente en el barco y volarlo con explosivos. Un trabajo sencillo, pero repleto de medidas de seguridad. Podrían, después, adjudicarlo a cualquiera de sus organizaciones pantalla, que tanto aparecían en las noticias.

Ataviado con el uniforme de campo, gafas de sol y una máscara que cubría la parte inferior de su rostro, bajo del todoterreno alquilado junto a su equipo. En cuestión de minutos ya se habían distribuido estratégicamente en el puerto para la llegada del navío. Miró por un segundo un reloj de bolsillo, heredado de su padre que fue también comandante. A las 20:10 estaba prevista la llegada del carguero que se veía en el horizonte. La imagen a la izquierda de la esfera del reloj le hizo sonreír levemente. Era una foto con Hector el día de su décimo aniversario. El rubio estaba tan guapo como siempre y con esa sonrisa que le alegraba todas las mañanas que podía pasarse por casa. Guardó la pieza de relojería en su sitio y comenzó la operación. Cinco minutos antes del amarre del S.S.Casterly, su equipo ya estaba en posición.

Lo que no esperaban era la entrada de una patrulla de SHIELD. Desde la caída de los infiltrados en la organización, era más difícil predecir los movimientos de aquella panda de escrupulosos y portadores de la “verdad absoluta” o eso creían. Cogió su metralleta, dando una orden a su escuadrón. “Disparad a matar, que no quede uno en pie. No podemos perder los planos.”

Fue entonces cuando la carnicería empezó. La seguridad del puerto, la del navío, SHIELD y su escuadrón empezaron a dispararse los unos a los otros. Matt aprovechó esa confusión para introducirse en una de las salas destinadas al amarre, donde no dejó a nadie con vida. Dio la orden al carguero de atracar en una salida algo alejada del tiroteo “por el bien de su seguridad”.

Tras aquella treta, salió de la habitación  y comenzó a disparar a los guardas del puerto y a los agentes de SHIELD. Dejó a dos de ellos heridos gravemente en la pierna, seguro de que había perforado la femoral de, al menos, uno de ellos. Ahora era cuestión de ver cuántos tocapelotas había ahí. Su ojo contaba nueve, igual que ellos, bueno, contando al herido grave. “Estamos igualados en número. Si tenéis que recurrir al cuerpo a cuerpo, no tengáis piedad. Prioridad máxima recoger el paquete.” Dicho esto, se lanzó a por uno de ellos, cuchillo en mano, forcejeando hasta que pudo punzarle el abdomen.
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Última edición por Winter Wiccan el Dom Jul 17, 2016 1:17 pm, editado 2 veces
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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Dom Jul 17, 2016 12:00 pm

Until death tear us apart



Puerto de Singapur, 20:05

Hector había salido apresuradamente ese martes por la mañana por una llamada urgente de SHIELD, teniendo que avisar con una excusa de "tengo que sustituir a uno de mis compañeros, que ha tenido un accidente de laboratorio con una cepa bacteriana" a su esposo, quien estaba tranquilamente tomando una tostada, aunque no pudo evitar creer ver en sus ojos cierta mueca de decepción al ver que su trabajo quedaba por encima de él. Estaban en crisis, lo sabía y quería salvar su matrimonio, pero en su trabajo se jugaban vidas. Porque no, Hector Lancaster nunca había trabajado estrictamente para una empresa farmacéutica, si no que había estado trabajando para SHIELD, una organización gubernamental que se dedica a erradicar amenazas desde alienígenas hasta paramilitares, como Hydra.

El viaje hasta Singapur había sido rápido con el Quinjet, que había salido a toda velocidad para frustrar unos planes de Hydra que tendrían lugar en el sudeste asiático. No le importaba la razón, pero su objetivo principal sería tomar prisioneros, no causar bajas. Durante todo el viaje se dedicó a mirar su móvil en busca de fotos de su pareja y él, pensando si debería de mensajearle diciendo que estaba aburrido en el laboratorio y que le echaba de menos.

No obstante, no tuvo tiempo para eso cuando les mandaron alistarse para bajar y comenzar el operativo. Las instrucciones estaban ya más o menos claras desde el principio y el director Coulson había previsto cómo detener desde el principio a los de Hydra o, al menos, interceptarles. El equipo se coló por los conductos de ventilación, sintiendo cómo corría ese cálido y húmedo aire que odiaba. Hector siempre había preferido los climas templados, ni mucho calor, ni mucho frío.

El equipo de SHIELD encargado del asalto se estaba enfrentando a tiros cuando ellos llegaron contra los de Hydra, por lo que fue de agradecer el chaleco de kevlar que llevaba, que impediría que recibiese daños de bala. Fue directamente a asistir a sus compañeros en combate, principalmente a uno al que estaban a punto de destripar como a un pez. Los agentes de SHIELD no solían llevar un casco como tal que les tapase el rostro como a Hydra, si no que era un casco tipo antidisturbios mucho mejor que el de cualquier policía. Se lanzó a por el miembro de Hydra mencionado, arrebatándole el cuchillo para empezar con el cuerpo a cuerpo, asestándole una patada en la nariz.- Lo siento, pero necesito acabar con esto pronto. ¡Sanders, sal de aquí y vuelve al Quinjet a que te cosan eso!- Ordenó al otro agente, que salió corriendo mientras se presionaba la herida.- Perdona por esto, pero algunos tenemos una familia que nos espera y por vuestra culpa puede que tenga a mi marido cabreado como una mona.- Dicho esto, se lanzó al cuerpo a cuerpo, buscando puntos débiles en su enemigo


 


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Jul 17, 2016 1:39 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

Pasó todo muy deprisa. Tras apuñalar a aquel agente de SHIELD se encontró con uno de ellos acudiendo a su rescate y quitándole el cuchillo con una gran patada en la nariz. Se echó para atrás, comprobando que sangraba. Se iba a lanzar directo a por él, dispuesto a hacer que se tragara el plomo de sus balas cuando escuchó esa voz. Alzó sus ojos y tuvo que contenerse para no chillar que se largara de ahí. ¿Qué hacía Hector ahí con un uniforme de SHIELD? La respuesta era obvia, pero necesitaba oír una respuesta de sus labios. Por desgracia, su marido se lanzó a él en un combate cuerpo a cuerpo. Forcejeó con él, tratando de no hacerle daño, hasta que tuvo sus manos inmovilizadas. “¿Hector? ¿Eres tú?” Sabía que podía condenar a su matrimonio en cuestión de segundos pero ahora su prioridad no era los planos del carguero, sino proteger a Hector de aquel frenesí de balas y cuchilladas.

Vio la sorpresa en los ojos de su esposo y se vio obligado a soltarle para quitarse las gafas de protección. “Sal de aquí. Ahora.” Dijo, clavando sus ojos azules en los del rubio. Tantos años siendo un investigador eran una mentira, aunque él no podía juzgarle cuando se había hecho pasar por marchante para museos.

Aprovechó la confusión de la batalla para coger el brazo de su pareja y llevarle a la caseta en la que había estado antes. “¿¡Qué coño haces aquí!?” Dijo, iracundo, golpeando la puerta que cerraba al paso de los dos. Se quitó la máscara de cuajo, pensando qué demonios hacer. Quería sacarle de ahí, darle un guantazo, abrazarle para comprobar si estaba bien, hacerle mil preguntas… Pero suponía que el rubio estaba igual que el pelirrojo

“Bien, vamos a hablar calmada…” Antes de terminar la frase, recibió una sonora y fuerte bofetada por parte del rubio. La cabeza de Matt se giró ante aquel golpe y respiró hondo antes de seguir. “Me la merezco.” Dijo, de forma solemne, hundiendo su mirada en el suelo. Sabía que iba a pasar si miraba a los ojos del rubio, los dos lo sabían. No iban a ver a la persona con la que compartían el lecho, sino a un agente de una organización contraria a su ideario, un némesis, un enemigo a batir. “¿Cuánto tiempo llevas ahí dentro?” Preguntó, apretando sus puños con bastante fuerza.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Dom Jul 17, 2016 2:01 pm

Until death tear us apart



El corazón se le paró al escuchar la voz de su esposo a través de ese casco de Hydra, pensando que esto debía de ser una broma de muy mal gusto. No, no podía ser. Él se había enamorado de alguien que, si bien era un gruñón, alguien que aparentaba ser frío y sin corazón con el resto sí era bueno y bondadoso. ¡Por el amor de Dios, llevaban casados quince jodidos años y él no se había dado cuenta de nada por lo de que según él trabajaba de marchante de arte e incluso le había llevado a exposiciones. Claro que a saber si esas obras eran o no imitaciones o expolios hechos pos Hydra. Estaba cegado por la ira y lo primero que soltó en un primer momento fue, de nuevo, con la máscara que solía usar fría y sin sentimientos.- No, soy la reina de Inglaterra, ¿quién voy a ser si no, zanahorio imbécil? -Espetó con sequedad, marcando que no estaba nada, nada contento con lo que había descubierto. ¡Joder, su marido era un puto nazi que trabajaba para la jodida Hydra y que querría dominar el mundo! Y en quince años no lo sabía.

Perdido en sus pensamientos notó cómo su esposo, o mejor dicho, futuro ex-esposo como no encontrase una buena explicación, se lo llevó a la sala esa dentro de la caseta, pensando en qué sería lo primero que le diría cuando hablasen, porque estaba clarísimo que esto no se hablaría durante la cena ni nada por el estilo, no. -¿Que qué coño hago aquí? ¡Evitar que hagáis lo que sea que estéis haciendo, meteros en una cárcel de máxima seguridad y lo que tenía pensado al acabar era ir contigo algún sitio bonito y hacer el amor para ver si conseguíamos salvar este puto matrimonio que obviamentees mentira! -Rugió, mostrándose como un león enfurecido, con sus ojos centelleando de ira. Cuando se quitó definitivamente la máscara el rubio no pudo evitarlo y le soltó un guantazo con todas sus fuerzas, sabedor de que con el guante de kevlar le haría aún más daño.- ¿Has estado usándome para llegar a información de SHIELD? -Preguntó, deseoso de que fuese un mal sueño, queriendo despertar de esa pesadilla.- Llevo en SHIELD desde los 19 años.- Respondió, tratando de respirar para no ahogarse ahí mismo en su propia ansiedad. Deseaba moler a golpes a su marido, obligarle a escupir toda la verdad, meterle en una de las celdas del Quinjet hasta que confesase. Joder, ¿es que no podía haber elegido a uno que saliese menos rana?



 


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Jul 17, 2016 4:19 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

Desde que entró en la salita sabía que la conversación iba a ser dura. Lo que no esperaba era que Hector abriera tan fuego y de forma tan directa. Solo la mera insinuación de que todos sus años juntos no eran más que una ilusión para conseguir datos de la agencia para la que trabajaba el rubio le dolió y más el descubrir que trabajaba para ellos desde antes de que se conocieran. No obstante, la simple catalogación de su matrimonio como una mentira le partió el corazón en dos. Le había perdido, lo tenía claro. Al contrario que el rubio, más pasional, Matt se había refugiado en una coraza fría y calculadora, meditando cada paso con el fin de mantener a su marido a su lado. Sabía que su esposo, o quizás futuro ex-marido, estaba al borde de una crisis de ansiedad. “Hector, yo…” Respiró hondo, tratando de calmar su voz temblorosa. Era duro aceptar que el amor de su vida era parte del enemigo. “Soy agente de HYDRA desde los dieciocho. Mi padre lo fue y mi abuelo combatió junto a Von Strucker.” Volvió a tomar aire y se atrevió a cruzar su mirada con la ajena. Por primera vez, en lugar de observar un brillo cálido en los ojos de Hector, solo percibía frío y hostilidad. “No sabía que eras un agente de SHIELD. Lo he descubierto ahora igual que lo has hecho tú. Si lo hubiera sabido, créeme, todo hubiera sido diferente” ¿En qué? No lo sabía ni él, pero su relación habría tenido serias modificaciones.

Se percató de la gran distancia que había entre ellos y de cómo Hector estaba sufriendo. Le conocía, más incluso que a él mismo, y sabía que esto le estaba doliendo tanto como a él. Quería envolverle entre sus brazos, besar sus labios y asegurarle que todo saldría bien… Pero no podía. Ni siquiera él se había imaginado una situación como esta. ¿Cómo podía defender algo que Hector pensaba que nacía de una mentira? “Te juro que nunca, jamás, he dejado de luchar por nosotros. Nuestro matrimonio no es una falsedad, no lo es para mí. Sé que ahora no me creerás cuando lo digo pero te quiero, Hector…” Una sola lágrima cayó por su mejilla en ese momento. En medio de aquella batalla campal, estaban en el ojo de un huracán que destrozaba los cimientos de su vida en pareja. “…No dejo de pensar en ti cuando estoy en una misión porque si hago esto es porque quiero una vida mejor para ti.” Dijo, sincerándose, aunque tenía claro que el contrario no iba a aceptar aquello tan fácilmente.



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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Mar Jul 19, 2016 6:52 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Matt
En Puerto de Singapur.


Cada sílaba, cada palabra, cada jodida frase de Matt se clavaba en el corazón de Héctor como un puñal de frío acero, sintiendo que los últimos quince años habían sido una trola. Bien es cierto que él había mentido con lo de que trabajaba en el sector farmcéutico, pero sólo parcialmente, pues era uno de los desarrolladores farmacológicos de SHIELD que usaba para la guerra bacteriológica cuando era preciso inventar una cura o una vacuna rápida. Algo que le había complacido, pues él era el que había evitado que más de un virus se dispersase por la población de algún país en vías de desarrollo o de algún ataque bioterrorista.- Joder... -Se le escapó pesadamente de los labios, sin poder evitar que sus ojos, de un azul oscuro como la medianoche se anegasen de lágrimas.


Su máscara de chulito, de donjuán, se había ido al traste desde el momento en el que el azar había tenido la mala suerte de que el uno al otro destapasen sus engaños.- ¿Y qué se supone que tengo que hacer ahora, Matt, si es que ese es tu verdadero nombre?- Gritó, inmovilizándole, con la mirada llena de dolor y furia, sintiéndose abatido. Una parte de él, la más visceral le exigía que le ahogase, la otra parte, que desapareciese. Otra ligerísima parte, casi como un simple murmullo en el viento le pedía que lo hablasen, pero... ¿Un matrimonio entre un agente de SHIELD con uno de Hydra? Estaba condenado al fracaso porque ambas agencias se mataban mutuamente. Una mataba a la otra por la hegemonía mundial y la otra mataba a la una para impedir esas aspiraciones megalomaníacas.

-¿Y quién me dice que esos juramentos no son falsos y que en cuanto me dé la vuelta no echarás veneno en mi comida, me pegarás un tiro, me abrirás en canal o me secuestrarás y me llevarás con tus amiguitos, eh? -Preguntó, vociferando en cuanto escuchó tales juramentos, para él en ese momento vacuos y sin sentido como le estaba pareciendo su vida a su lado. Lo único que le impedía sacar una pistola de las que llevaba ocultas y enviudarse era esa única lágrima que había caído de los fríos ojos azules de su pelirrojo (Sí, había pensado SU pelirrojo). Nunca le había visto llorar, nunca. Ni siquiera la vez que murió su madre.- ¿Una vida mejor, dices? -Preguntó, con sorna.- ¿Una vida en la que vivamos dominados por un loco con la piel roja y quemada? ¿Una en la que nos gaseen por ser como somos, quizás? ¿O puede que una en la que acabemos alojados en Auschwitz? -Preguntó, alzando con cada cuestión su tono de voz, perdiendo el control de sí mismo.- Porque lo único por lo que luchas es por eso. Por asesinos, ladrones, psicópatas


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Miér Jul 20, 2016 12:32 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

Solo el escuchar a Hector le estaba destrozando por dentro. En HYDRA le habían enseñado como superar todo tipo de torturas, pero aquello sobrepasaba todos sus entrenamientos. Ver a su pareja, al hombre con el que lo había compartido casi todo, dudando de toda su vida juntos, increpándole que no creía ni una sola de las palabras que salía de su boca. No hizo nada cuando le inmovilizó y le increpó todo eso a tres centímetros de su rostro. En otras condiciones, todo habría sido diferente, pero aquella sala iba a ver el ocaso definitivo o la remontada de su matrimonio. No soportaba verle llorar, y menos tanto. Sus ojos azules se encontraron con los oscuros de su marido, seguía pensando que podía salvar quince años de matrimonio. “Me llamo Matthew Schoneberg-Lancaster.” Dijo, rompiéndosele la voz al pronunciar el segundo apellido. “Mi nombre en clave en HYDRA es Rachestürm, heredado de mi padre y de mi abuelo.” Continuó, dejando claro que la primera razón que le llevó a HYDRA fue la tradición familiar. “Soy uno de los favoritos a ascender en la cúpula de generales de HYDRA, al igual que lo hicieron ellos.” No despegó en un solo segundo su mirada de la de Hector. Se estaba sincerando con él, liberándose de una losa que llevaba en su espalda cada vez que entraba en casa y le mentía. “Hace veinte años, cuando tenía diecinueve, me enamoré de un chaval de ojos oscuros y cabellos rubios que hizo que me cuestionara todo hasta que aceptó salir conmigo a una pizzería italiana.” Los recuerdos de su primera cita, ahora tan lejanos, provocaron que soltara un par de lágrimas más. Se juró que podía hacerle feliz sin desenmascararse… Y así lo fue durante muchos años. “Años después, cuando teníamos veinticuatro, nos dimos el sí quiero y desde entonces fui el hombre más feliz de mi vida.” Tomó aire durante un segundo, soltándolo con fuerza después. “Ahora, ese hombre con el que lo he compartido todo no me cree porque piensa que puedo abandonarle, o peor, asesinarle.”

Miró a los ojos de Hector, esperando que captara su arrepentimiento por todos estos años ocultando todo aquello. “Pero si sigo en esta organización, es porque quiero darle la vida que merece. Siempre he pensado que soy poca cosa para mi marido, que lo mejor que puedo hacer es avanzar hasta poder darle un palacio donde no tenga que coger otro vuelo a la farmaceútica y podamos estar en la cama durante tres días como cuando éramos recién casados. Esa es la razón por la que sigo en HYDRA y trabajo con ellos. Lo hago por y para él, me da igual lo que me pase si puedo hacerle feliz.” Sabía que el rubio no había comprado su historia del todo, lo notaba en esos ojos que seguían juzgándole. “Sé que aún no me cree, por eso voy a hacer esto por él.” Dicho esto, activó el comunicador que tenía en su traje. “Atención todas las unidades, al habla el comandante Rachestürm. SHIELD trae demasiados refuerzos. Retirada, repito, retirada. Abandonen el puerto, abandonen la comunicación con sus compañeros y nos reuniremos en el punto acordado dentro de un mes. Hail HYDRA, agentes.”

Pronunciar la última frase era obligatorio para acabar una orden como aquella, pero sabía que había confirmado que era un efectivo de HYDRA  a ojos de su marido. Apagó el comunicador, manteniendo los ojos fijos en Hector, aunque sin parar de llorar. “Que nunca, jamás, piense que no daría todo por verle feliz, porque daría mi puta vida por él, porque arriesgaría una operación de dos años de preparación por él.”



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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Miér Jul 20, 2016 4:22 pm

Until the death tear us apart
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Día X, 20:05
Con Matt
En Puerto de Singapur.

El hombre rubio escuchó atentamente cada una de las frases. Creía saber tras estos años sus gestos que indicaban o no una mentira, pero ahora... No estaba seguro. Había ocultado durante muchísimos años toda una doble vida, al igual que él por lo que la desconfianza sería un gran bache para volver a establecer una comunicación entre ambos. Sabía, además, que por sus informantes en Hydra, se estaban jugando el siguiente paso de un golpe que les estaba tomando dos años planificar. Si fuese él, sinceramente, no lo hubiese tirado por la borda. Escuchó cómo se presentaba ante él poco a poco, le contaba las partes verdaderas de su pasado, cosas que no sabía ni se habría imaginado en todos estos años. Hector, con algo de miedo, se acercaba lentamente al pelirrojo, a su esposo, al hombre que tenía como un estirado marchante de arte como esposo. ¿Estaba... llorando? Todavía no se lo creía. Y no se creyó tampoco cuando mandó retirar a los otros soldados a través del comunicador. Puede que lo que Hector fuese a hacer era una locura, pero, oh, joder, cosas más inconscientes había hecho aparte de casarse durante tanto tiempo con un agente de Hydra, y prueba de ello podrían aportarlo en sus expedientes laborales. Se secó con una de sus enguantadas manos en kevlar las lágrimas, acallando con un beso a su marido. No quería oír más. Ni siquiera podía. La confianza estaba totalmente destruida, pero una parte ínfima decía que podía reconstruirse su relación. Le besó por un largo tiempo como hacía al menos cinco años que no lo había hecho. Con dedicación, con fuego, con pasión, explorando esa boca que era más que conocida como si fuese la primera vez.

Se separó cuando necesitaba respirar, cuando necesitaba hablar con él y secarle las lágrimas.- Yo me llamo Hector Lancaster-Schoneberg, soy un agente de SHIELD de Rango 7, mi número es el Agente 52.- Comenzó a explicar, lentamente, intentando sonar impasible.- Trabajo en la división científica de SHIELD principalmente, en la zona de desarrollo farmacológico para combatir las posibles guerras biológicas.- Continuó explicando.- Tengo... 39 años...- Eso último había hecho tener que tragarse su orgullo y confesar que estaba al filo de los 40, una cifra que detestaba sin duda alguna.- Entré en SHIELD debido a que me reclutaron tras ganar un campeonato nacional de ciencias en el que gané la atención de Nick Fury, que me hizo entrar en la Academia de SHIELD y de la que me gradué a los dos años. Un año después conocí a un chico pelirrojo, algo estirado y frío con el que coqueteé. En un principio mi intención era sólo llevármelo a la cama, como había hecho antes con otros chicos, pero poco a poco me fui enamorando de él y... Sí, follamos. Pero iniciamos una relación y hace 15 años nos casamos. Y fuimos felices hasta hace pocos años, estoy tratando de poner los parches necesarios, pero cada vez hace más aguas y me he enterado que mi marido me ha mentido respecto a toda su vida y el dinero que trae a casa es dinero sucio y lleno de sangre inocente, tengo miedo de si me dice o no la verdad, y soy lo demasiado estúpido como para seguir tendiéndole la segunda oportunidad que le tendí cuando quise reconciliarnos.- Su voz iba sonando errática, con hipidos, como si hubiese bebido mucho, pero era por las lágrimas contenidas.- Pero... No confío en él, tiene que ganarse de nuevo esa confianza que se ha perdido hoy mismo y más le vale ponerse las pilas antes de que cambie de idea, firme los papeles del divorcio y vaya a por él.- Amenazó, yendo totalmente en serio con ese tema.- Según él, ahora es porque quiere darme un jodido palacio, una vida en la que no tenga que trabajar cuando quemaría cada castillo y trabajaría como un esclavo o viviría en las calles y no me importaría una mierda mientras siga teniéndole a él a mi lado, amándome, reconfortándome por las noches y cuidándome cuando me encuentro mal, calmándome cuando se me cruzan los cables o poniéndose celoso cuando se acercan a mí, porque ese es el hombre del que me enamoré.- Él imitó el mismo tipo de confesión que Matt, pero no ordenó que SHIELD se retirase, lo harían ellos mismos para poder dar caza a los agentes de Hydra que huían como ratas.


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Miér Jul 27, 2016 12:30 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

Sus ojos se volvieron a inundar de lágrimas al recordar su primera vez juntos, poco después de esa cena. Poco a poco se estaba dando cuenta del daño que le hacía a Hector saber aquello, más que a él saber que su marido era un agente de SHIELD. Lo había hecho todo por él y, en ese momento, se dio cuenta de que lo estaba haciendo mal. Estaba en HYDRA para darle un mundo mejor a un marido que trabajaba en SHIELD, maldito destino. Otra cosa que le chocó era que ambos estaban ya enrolados en sendas organizaciones antes de conocerse. Era como si al destino le hubiera apetecido putearles a los dos, carcomiendo poco a poco los cimientos de su relación.

“Hec… Yo” Era incapaz de articular un discurso coherente. No quería que le dejara, no quería tirar a la borda veinte años de relación. “Suéltame, por favor, vamos a hablar como personas racionales.” Dijo, refiriéndose al agarre que mantenía el rubio sobre él. Cuando este aceptó, se frotó las muñecas, algo doloridas, antes de mirarle a los ojos. Quería decirle tanto pero a la vez sabía que nada de lo que dijera tendría sentido. Hector era un hombre de hechos, no de palabras, y eso era algo que le habían enseñado veinte años estando a su lado. Tenía que probar que le importaba más que HYDRA y que, de verdad, quería enmendar su error.

Una idea atravesó su mente como un relámpago. Era una locura, pero no era el momento para jugar sobre seguro. Sacó su reloj de bolsillo, observando su foto de su décimo aniversario, antes de que todo se fuera a la mierda. Se lo tendió, dejando que viera la foto. “Lo llevo siempre que me voy de misión… Porque lo hago por ti.” Sabía que eso no iba a enternecerle, le conocía demasiado bien cuando estaba enfadado. “¿Recuerdas cuando te dije que, por nuestro décimo aniversario, nos íbamos a ir de viaje? Bien, cuando lleguemos a casa, haz las maletas. Te pienso llevar a algún sitio. Dos semanas, tú y yo solo, como en nuestra luna de miel. Solo si tú quieres.” Dejó la pelota en su tejado. Quería probarle que quería luchar por ellos, alejarse de todo para conocerse del todo el uno al otro, llevarle a un paraíso donde solo tuvieran que preocuparse por curarse el uno al otro, no por modelar el mundo a su antojo.

Recordó por un momento ese último manifiesto que dijo, confesándole cuáles eran las cosas de él que le encantaban, cosa que él no había hecho. “Porque quiero dormir abrazado a ti toda la noche; escuchar tus bromas con las que me pico, quiera o no; besarte con locura porque eres la única persona que sabe cómo hacerme sentir así; porque adoro llegar a casa y encontrarte en una mesa con velitas y tu lasaña; porque siempre que he pensado que iba a morir en una misión, veía tu cara y hacía lo imposible para llegar a casa de una pieza y poder abrazarte y decirte lo mucho que te quiero. Por eso voy a luchar hasta que me falte el aliento, Hector, porque eres mi marido y porque te quiero más que a mi vida.”


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Vie Ago 05, 2016 3:05 am

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Matt
En Puerto de Singapur.


Una parte de él, la inmensa mayoría, había dejado de ser el Agente 52, le era imposible serlo cuando había descubierto lo que había descubierto y el despreocupado, el bromista de la división pero a la vez el más experto farmacólogo por encima hasta de Simmons en ese campo era simplemente un hombre casado que vivía en una urbanización residencial con un marido, dos perros y dos gatos y que amaba los domingos para comer de la maravillosa barbacoa del domingo y que había logrado escaquearse de preparar cualquier alimento tóxico toda su vida de casados. Soltó las muñecas de Matt, sí, pero sólo por un momento y se aseguró de atrancar la puerta de la sala con su propio cuerpo para que nadie entrase o su esposo saliese de ahí. También lo hizo para procurarse una defensiva distancia que le impediría ser tocado por ese anhelante cuerpo de su esposo, al cual no quería ni ver, ni confiar, a pesar de que le amaba con todo su corazón.

No dudaba de que Matt fuese malo o bueno. Hector sabía que el hombre con el que se había casado si de verdad existía bajo ese traje verde de neopreno era la persona más maravillosa bajo esa faceta gruñona y dominante que era capaz de echar a patadas a las girls scouts cuando les intentaban vender esas asquerosísimas galletitas rancias poniendo su mejor carita de cachorrito abandonado o que se metía con él cuando al cumplir los 35 se compraba cremas para ver si éstas hacían algún efecto milagroso que él no necesitaba porque en su fuero interno se negaba a envejecer. Su ensimismamiento fue roto por algo que no se esperaba que ocurriese: Ese reloj de bolsillo de oro suizo que había comprado él mismo ahorrando como un tacaño para comprarlo a un anticuario y en el que había una foto de él en el porche de su casa abrazando a sus gatos mientras los enormes perros iban tras él buscando un poco de atención que habían acaparado los felinos y, al otro lado, una foto de ellos dos abrazados con una tarta enorme de décimo aniversario.


Aquello hizo que rompiese a llorar, devolviéndole la pieza de oro con una delicadeza abismal. Como si sostuviese una bomba y no un reloj entre sus brazos. Después, entre sollozos, le abrazó. Le abrazó como nunca había hecho, o al menos como no lo había hecho en años, deshaciéndose en lágrimas ante su esposo, ofreciendo a cualquier público la disparatada escena de los agentes de dos asociaciones rivales amándose, llorando en los brazos del contrario- Kyoto.-

Susurró como única palabra, dejando claro dónde quería ir, y, además, no les costaría mucho el billete teniendo en cuenta que podían partir de aquí y que seguramente ambos tenían algún equipaje escondido en el hotel de algún punto de la ciudad. O al menos, sí era así en el caso de Hector. SHIELD solía hacer pasar a sus agentes por simples civiles para enmascararles donde estuviesen y Singapur era un buen destino turístico.- Yo... Yo también quiero volver a estar como antes, pero tenemos que volver a confiar el uno en el otro y eso no se logra en un día, Matt. Por eso te pido que vayamos a sesiones con ese psicólogo que nos recomendó la vecina, por eso evito a toda costa que mi hermana, sus hijos o mi padre vengan a vernos y porque echo jodidamente de menos aquellos días en los que me pillabas o te pillaba volviendo de trabajar, pasábamos de la cena para pedir dos pizzas y después nos metíamos en la cama durante todo el fin de semana a hacer el amor o nos íbamos de escapada.- Las confesiones estaban haciendo que el corazón del agente de SHIELD se reblandeciese, pero también que sufriese un pequeño retortijón, haciendo que esbozase una sonrisa algo culpable antes de hablar.- Respecto a mi cocina... Nunca has probado un plato mío. Los traigo hechos del trabajo. Nunca se me ha dado bien cocinar y como tú dijiste que amabas que cocinasen para ti... Bueno, mentí un poco.- El hombre puso una cara algo culpable, pues acababa de cargarse el momento, pero ya que iban con la verdad, iría con la verdad.- La lasaña de hecho no la hago porque se jubiló la cocinera que la hacía.


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Vie Ago 05, 2016 11:36 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Hector
En Puerto de Singapur.

No podía ver a Hector así, le dolía demasiado. Estaba tan lejos de sus brazos que solo quería tenerle, abrazarle, consolarle como pudiera. Fue entonces cuando vio sus lágrimas cayendo por su rostro. Si hubiera sido consciente de todo el daño que se hacían por jugar a las dobles vidas por duplicado, hubiera cortado de raíz… Ahora quizás era muy tarde. Fue en ese momento cuando se encontró con el abrazo de Hector. Le envolvió entre sus brazos con fuerza, soltando alguna que otra lágrima junto a él. “Kyoto.” Respondió, susurrando contra su oído, manteniéndole pegado a él. “No quiero soltarte.” Afirmó, refiriéndose tanto a su situación física como sentimental, no se podía permitir perderle. Sin Hector, su vida solo sería muerte y traición.

Escuchó en ese momento su primera confesión y sintió como su corazón se encogía con fuerza. Le había traicionado, había deteriorado poco a poco su vida común. Habían pasado de un matrimonio apasionado y feliz a una frialdad y dureza impropias de ellos. Quería revivir su unión fuera como fuera, como si tuviera que matar a mil personas antes que eso. Hector era su pasado, presente y futuro. “Lo que tú digas. Iremos al psicólogo las veces que hagan falta, haré todas las barbacoas que quieras… Lo haré.” Clavó su mirada con la ajena, enjugando sus lágrimas con su guante.

Fue entonces cuando escuchó su confesión en referencia a la lasaña y no pudo evitar reírse, esbozando su sonrisa característica. “Oh, vamos. ¿De verdad? Podrías habérmelo dicho. No hacía falta que hicieras todo eso por mí, tampoco me importaba tanto.” Aunque verle con el delantal y en la cocina, recalentando las cosas al parecer, le parecía arrebatador. “Bueno, si quieres, cuando volvamos a casa, hacemos una lasaña juntos.” Ante todo, con la educación por delante. No iba a ser tener esa conversación y que todo sanara. Había traicionado a Matt sin saberlo, igual que el contrario, pero él si que estaba dispuesto a luchar como fuera por su relación.

Cuando escuchó a los agentes de SHIELD por una de las ventanas, concluyó que era hora de irse. “Nos vemos en el aeropuerto dentro de quince horas, lo tendré todo preparado para ese entonces.” Dio un beso en el techo de su cabeza con suavidad, apartándose poco después. Huir de cinco agentes de SHIELD deseosos de capturar a uno de los mejores agentes de HYDRA. Esto va a ser divertido. "Nos vemos mañana, Hector Lancaster-Schoneberg, de un beso a su esposo de mi parte.” Dicho esto, pegó una patada a una de las ventanas, rompiendo los cristales y saliendo por el agujero para tirarse después al puerto. Iba a salvar su matrimonio, solo necesitaba tiempo.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Mar Ago 09, 2016 6:09 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X, 20:05
Con Matt
En Puerto de Singapur.


Los ojos azul zafiro de Hector no paraban de soltar lágrimas, aferrándose con fuerza a su esposo sin querer soltarle ni por un momento, dándole lo mismo que pudiesen aparecer sus compañeros y que le viesen a él abrazando a su esposo con un uniforme de Hydra cuando no sabían nada de lo que se había hablado en ese habitáculo, pero sin darse cuenta, fruto de su inconsciencia le besó como si fuese la última y a la vez la primera vez que lo hacía, porque estaba conociendo a su esposo como realmente era, porque, tras esto, su relación podría salir o con ellos fuertes e inseparables durante los 40 ó 50 años que les quedase de vida o con ellos matándose el uno al otro. Fuera como fuese, esto marcaría un antes y un después en sus vidas.- Yo tampoco quiero soltarte, pero en algún momento tendré que ir a por mis cosas para decirles que te voy a preparar una sorpresa mientras estás tratando con algún museo japonés por tu trabajo.- Respondió, robándole otro beso, secándose las lágrimas con su guante y sorbiéndose con la nariz los mocos, como un niño que se había pegado el golpe de su vida.

-Matthew, no pienses que te he perdonado aún, sólo... Tienes una segunda oportunidad. Quiero habitaciones separadas y cuando volvamos a casa uno de los dos se irá a un apartamento. Ya lo decidiremos.- Dijo, recobrando la compostura de perfecto agente de campo de SHIELD, liberándose de él para dejar que el otro recuperase su espacio, clavando su mirada fijamente antes de mirarse en un cristal.

Por su aspecto podría decir que se había topado con algún tipo de granada de gas lacrimógeno para dejar que Matt escapase, pero le robó por un momento el cuchillo para hacerse un corte superficial en el hombro, para hacer su coartada, avergonzándose por la risa de su esposo cuando le confesó la parte en la que en la cocina era totalmente nulo.- Ni se te ocurra reírte, Matthew Schoneberg o te juro por lo más sagrado que de esta te acuerdas.- Amenazó, usando el tono de voz que usaba siempre que le recordaba su edad real.-

Y no creo que quieras comerte nada que haya hecho yo mismo a no ser que quieras que cobre la pensión de viudedad. En SHIELD creen que mis platos son armas químicas.- Confesó, recordando la vez que logró que los macarrones se quemasen pero siguiesen crudos o cómo lograba que los congelados quedasen chamuscados pero por dentro, aún congelados. Se distrajo cuando su esposo se largó, despidiéndose de él, topándose poco después con sus compañeros, a los que dio el informe.- Estoy bien, sólo es un poco de gas pimienta. Me he lavado la cara con un botellín que tenía por si me entraba sed.- Explicó, dejando que el agente Gold inspeccionase la zona, mirando su móvil.


- Tendré que irme mañana, quiero darle una sorpresa a mi marido. Está en Japón y quiero tomarme una semana para mí a ver si logramos remontar esto.- Explicó, llamando a Coulson para pedirle un billete de avión, recibiendo uno en turista. Al día siguiente, Hector Lancaster partía del aeropuerto de Singapur rumbo a Kyoto, donde había quedado en encontrarse con el desconocido no tan desconocido con el que se había casado hace ya quince años.




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2. Hanging on broken strings.

Mensaje por Winter Wiccan el Miér Ago 10, 2016 12:16 pm

2. Hanging on broken strings.
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Hector
En Kyoto.

Una vez su cuerpo entró en contacto con las frías aguas del Estrecho de Singapur, su mente asimiló todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Su esposo era de SHIELD, había jodido la operación más importante de su vida que había desarrollado durante dos años, era un fugitivo,… Y tenía que llegar a Kyoto en un día. En ese instante, salvar su matrimonio era la prioridad número uno. Además, HYDRA no contactaría con él hasta dentro del tiempo que había establecido en la conexión con sus compañeros. Desvanecerse para atacar más tarde y más fuerte, ese era el modus operandi de Rachestürm, “la tormenta de venganza”, dicho en el idioma que compartían. Fue llegar al piso franco que le habían asignado, cambiarse de ropa y buscar por internet un billete y dos habitaciones de hotel contiguas en la ciudad japonesa. Quemó el traje de HYDRA de esa misión, así como la documentación falsa que llevaba para esa. Tenía que borrar cada rastro de su presencia en la ciudad antes de partir a otra. El único lugar donde Matthew Schoneberg existía era en su casa junto a Hector, en el resto de sitios era un fantasma.

Esa misma noche, aprovechando un avión donde una de las plazas no había sido ocupada, disfrutó de una plaza de primera clase a precio reducido hasta llegar al país del sol naciente. Una vez llegó, tomó posesión de las dos habitaciones. Cuando dejó sus pocas posesiones en la primera habitación, se metió en la ducha, pensando largo y tendido en cómo podía asegurarle a Hector que quería luchar por ellos sin dañar su trabajo en HYDRA más de lo que estaba. Se encontraba cual funambulista entre dos rascacielos, moviéndose en un hilo muy fino y la ínfima brisa podía hacerle caer al vacío y quitarle a Hector o su trabajo o ambos. Por más que buscaba una solución afín a sendos ámbitos, profesional y sentimental, no lo encontraba. Al final, durmió poco, menos de dos horas, causando que a la mañana siguiente estuviera muy cansado al llegar al aeropuerto para esperar a Hector. Finalmente, llegó el vuelo de su marido y esperó pacientemente a que el rubio saliera. Cuando su esposo salió por el pasillo, le cogió la maleta y le llevó al taxi sin mediar palabra. ¿Qué decir cuando cada palabra sería juzgada y analizada al extremo? Trataba de mantener el equilibrio en esa cuerda floja y medía con cuidado cada sonido que saliera de sus labios. “¿Ha ido bien el vuelo? He reservado dos habitaciones en un hotel de cinco estrellas en el centro de la ciudad. Tú en una, yo en otra, están conectadas por una puerta… ¿Has dormido bien?” Hacía menos de un día atrás, estaban los dos en esa cabina confesándose y rasgando las mentiras que cubrían su matrimonio y ahora era como si fueran extraños.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Miér Ago 10, 2016 12:46 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Matt
En Kyoto, Japón.

Antes de asegurarse de que su esposo le esperaría en el aeropuerto, Hec se tomó una pastilla que aliviaría las horas de cansancio y de mal dormir que había acumulado en el aeropuerto y en el avión. Le dolía algo la espalda por la incomodidad de la clase turista que había reservado para pasar lo más desapercibido posible, pensando que Matt en cambio habría sido mucho más espléndido que él y habría optado por viajar en primera, pues nunca dejaba pasar una oportunidad para demostrar su poder adquisitivo. Hector, en ese sentido, era mucho más frugal, le daba igual vivir en un apartamento o en una casa grande mientras tuviese a su esposo, a sus dos gatos y a sus dos perros, o más bien los perros eran de su marido y los gatos de él, pues en eso quedaba patente su diferencia de estilos. Se preguntó si sus gatos estarían bien al cuidado de la vecina a la que se los había dejado, al igual que los brutotes perros de su marido, que seguro podrían tirar a la señora de sesenta años que los cuidaba a la hora de pasearlos.

Decir que no confiaba ahora en lo más mínimo en su esposo tras revelarse la verdad era quedarse corto. Sólo había aceptado el viaje por la más ínfima posibilidad existente de salvar su matrimonio, ahora que lo pensaba en frío, y sabía a la perfección que no podría morderse la lengua a cada palabra que su esposo soltase. Aún así, había optado por cambiarse sus ropas de turista por ese tipo de ropa que despertaba a la vez los celos y el deseo de su esposo. Hector no había perdido su coquetería ni su sensualidad en los años de casado, y sabía cómo vestirse para matar. Se puso una camiseta negra de tirantes ajustada junto con unos pantalones a juego, combinados con una camisa a cuadros, también ceñida que dejaba ver la forma de sus brazos, junto con las botas militares que usaba para su trabajo, las cuales se dejó. Además, como pequeña venganza contra Matt, miró su anillo de casado. Lo seguía llevando aún de misión, como recordatorio de que le esperaban. Ahora sabía que no podía confiar mucho en su marido hasta que le demostrase lo contrario, así que optó por esconderlo como un colgante, dejando ver en su dedo anular una sombra blanquecina, como señal de que hasta hace poco hubo ahí una alianza. Sabía que un recién divorciado en el ambiente gay solía dar bastante morbo y tenía pensado usar eso a su favor si quería despertar los celos de Matt. Al fin y al cabo, quería hacerle sufrir un poco.

Al llegar al aeropuerto, no se sorprendió ver a esa inconfundible, pero trajeada figura pelirroja, tal y como acostumbraba a ver cuando se despedían por las mañanas, llevarle la maleta hasta un taxi sin decir ni un escueto saludo. Se preguntó cómo le habría sentado verle así, tan distinto a como a su esposo le gustaba verle, que prefería que pasase algo más desapercibido a la gente debido a su dominancia frente a la explosividad que gastaba en sus años de soltería, ahora con sus buenos... 34 años para Hector. Se negaba a llegar a la temida cifra de los 40 en muuucho tiempo y sabía los años que podía quitarse. AL entrar en el vehículo la conversación empezaba.

Hector le miró con agradecimiento, aunque ahora empezaría a sospechar de él por si iba con segundas.- Supongo que sí, aunque ya sabes que en turista las cosas suelen ser algo más... Incómodas. Me he tomado una pastilla de cafeína para estar a tope durante todo el día, y puede que me apetezca salir por la noche. He oído de unas cuantas discotecas bastante buenas, de algún que otro bar de copas... Y también me apetece hacer bastante turismo local. Kyoto conserva bastantes monumentos que merecen la pena.- Respondió, con su seductora sonrisa, tal y como la usaba cuando quería provocar a su marido o como hacía años atrás para ligar.- ¿Y usted, herr Schoneberg, ha pasado una buena noche?- Le preguntó en un perfecto alemán aprendido por su esposo, pero pronunciándolo con una voz ronca, sensual, buscando los puntos débiles de su esposo. Quería salvar su matrimonio y desconfiaba de su marido, sí. Pero eso no quitaba que le buscaría las cosquillas y jugaría con él un buen rato como venganza. Y, si le hacía caer, le dejaría con todo el calentón.






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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Ago 14, 2016 12:12 am

2. Hanging on broken strings.
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Hector
En Kyoto.

Y, de nuevo, empezaba ese juego característico de su esposo. Siempre habían llevado una dinámica similar al gato y al ratón, salvo con un ratón suicida que adoraba ser devorado. Matt era el fuego que se alimentaba sin control de la gasolina de Hector. Sin embargo, sabía que ese fuego iba a generar un incendio que se iba a extinguir solo. Le conocía como a la palma de su mano, o eso quería creer, y sabía que Hector deseaba tentarle para dejarle con las ganas y que tuviera que gastarlas en el café. Sus ojos, libres como ellos solos, se tomaron la libertad de observar palmo a palmo el atuendo de su esposo, centrándose en esa marca blanquecina de la alianza. Quería jugar sucio, se lo estaba dejando muy claro. La sonrisa y ese alemán ronco y con un dulce y cantarín acento estadounidense. Tomó una inspiración muy profunda para calmar sus ánimos, que querían mandar a la mierda las habitaciones separadas y hacer que volvieran de su manera habitual: haciéndolo hasta que pasaran tres días con sus noches. Por desgracia, ese amor carnal que había evolucionado no servía para solventar su desafío sentimental. “Es cierto, es una ciudad preciosa, deberíamos visitarla con tranquilidad estos días y para eso deberías descansar.” Dejó caer ese comentario, dejando constancia de que no le hacía la menor gracia el comportamiento de Hector. Era un hombre posesivo, no podía evitarlo. Solo pensar que Hector podía estar en manos de otra persona hacía que su sangre hirviera, bullendo dentro de sus venas. Esbozó una sonrisa picaresca, tratando de contrarrestar la ajena, mostrando sus blancos y alineados dientes. “He pasado una noche agitada, suelo dormir con una dulce fuente de calor a mi lado. Hoy he pasado frío.” No iba a ser el único que se jodiera ese día por la pelea. Sí, era un agente de HYDRA. Sí, había traicionado a su marido, ¿pero era el único con una doble vida? Y una mierda.

El trayecto en taxi terminó ante las puertas de un hotel de cinco estrellas situado en el centro de la ciudad. Matt pagó religiosamente al taxista, saliendo del coche y esperando a Hector. Sacó las maletas de este del coche, mirándole de forma fulminante para aclarar que las iba a llevar quisiera o no. Con paso solemne, pidió a la recepcionista la segunda tarjeta, yendo al ascensor poco después. Sabía perfectamente que Hector le seguía, percibía su presencia tras de él. Una vez las puertas de metal se cerraron, se cruzó de brazos, con las maletas a los lados. “¿Y bien? ¿Vas a seguir jugando a encenderme? Porque esta vez no vamos a acabar en el futón de mi habitación con un par de esposas y un bote de nata.” Fijó sus fríos ojos azules en los de Hector, estipulando claramente que iba en serio. No tenía ganas de jueguecitos. Estaba en esa maldita cuerda floja y no quería sucumbir ante una ráfaga de aire que pretendía desestabilizarle.


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Vie Ago 19, 2016 2:20 pm

Until the death tear us apart
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Día X+1, 14:15
Con Matt
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Sabía que estaba mosqueando a su esposo y que haría todo lo posible para no sucumbir a sus encantos y mandar todo a la mierda para pasarse el viaje entre las sábanas con él, haciendo el amor hasta que se desgastasen. Hector, por su parte, pensaba que tras todo ese tiempo de sequía no vendría nada mal una noche de pasión, pero no iba a abrirle las puertas de su cama hasta saber la verdad absoluta respecto a lo que su esposo sentía. Se pasó la mano por los labios, rompiendo con estos para dejar en su lengua polvos de pentotal sódico, conocido como un suero de la verdad que él mismo había mejorado para que el otro no se percatase de que estaba bajo los efectos de una droga. Se sentó a horcajadas sobre él, frotándose lentamente, con picardía.- Yo también he pasado bastante frío sin alguien que me caliente la cama, herr Schoneberg. Generalmente de eso se encarga de hacerlo un hombre pelirrojo bastante atractivo que ha hecho que tengamos que cambiar de cama más veces de las que recuerdo... Me gustaría volver a compartir mi lecho con él.-

Respondió, ya fuera del taxi, haciendo un esfuerzo por no tragar el polvo semidisuelto en su boca hasta llegar al ascensor, permitiendo que su caballeroso marido llevase las maletas, mirándole con cierto enfado al saber que se trataba exactamente de sus tretas de seducción para llevarle a la cama.- No pensaba dejarte con el calentón... Simplemente darte un adelanto de lo que nos hemos perdido por las discusiones y que quiero volver a tener... Y de lo que puedes conseguir de mí si juegas bien tus cartas.- Esta vez se movió, pegándole al espejo del ascensor, sujetándole por la nuca para darle un apasionado beso bastante húmedo, lascivo, como cuando quería ponerle a cien para una sesión de sexo salvaje y descontrolado. Su lengua se paseó por esa conocida boca, liberando el polvo ahí mismo para que lo tragase a hiciese su efecto. Repasó esos conocidos labios con los suyos, mordiéndolos, sintiendo lo que ya sabía: Que le amaba a pesar de la desconfianza. Se separó con una picarona sonrisa en los labios inmediatamente después, justo cuando el ascensor había llegado a su destino, metiéndose una mano en los pantalones para reacomodar su miembro, el cual se había excitado considerablemente al haber besado a su esposo de esa manera.- ¿Vienes, te quedas... Me voy de fiesta y no me esperas despierto...? -Preguntó, haciéndose el impaciente con la llave entre sus dientes, introduciéndola en la ranura de su suite al poco tiempo para dejarla entreabierta, permitiéndole entrar, pero sin que viese que estaba ocultando unas esposas de vibranio para someterle a un interrogatorio que podría ser tanto la condena como la salvación del matrimonio por su parte.- No quiero pasar frío, herr Schoneberg.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Vie Sep 09, 2016 2:21 pm

2. Hanging on broken strings.
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Con Hector
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Por increíble que pudiera parecer, aquel juego de seducción que pretendía Hector le estaba cabreando demasiado. Era como si a su marido le importara una mierda su seguridad. ¿Y si había un agente de HYDRA ahí en medio? ¿Y si se descubría todo? No, tenía que jugar a seducirle una y otra vez hasta que acabaran como solían acabar esos momentos de enfado del primero. Mantuvo aquella pose neutral hasta que vio como su pareja se lanzaba hacia él, como un depredador ante una presa jugosa. Saboreó sus labios, disipando todo pensamiento que no fuera él mientras se besaban. Se permitió hacer lo mismo que él y mordió el labio inferior ajeno, separándose después.

Al abrirse las puertas del ascensor, salió airado con las dos maletas, tratando de centrar su mente en lo importante, salvar su matrimonio, no en un calentón. Su marido abrió la suite y pasó con las dos maletas, visiblemente enojado. Aquel rapapolvo de preguntas irónicas ya le estaba quemando más de lo que podría aguantar. Los dos sabían que Hector acabaría yéndose a alguna discoteca, era su hábitat natural cuando estaban saliendo. “¿Y si te quedas aquí sin llamar la atención y no provocamos a un montón de agentes que se estarán preguntando por qué mierdas tiré mi trabajo por la borda? ¿Te crees que jugamos en territorio amigo? La mitad de la Yakuza tiene contactos con HYDRA y la otra mitad, miente.” Dijo, solemne y bastante frío, ¿eran tan necesario para su marido comportarse así? Sinceramente, no lo sabía.

“¿Pasas frío? Cuando tengas que pasarte dos semanas en medio de Siberia, me avisas, Hector.” ¿Pero qué? ¿De dónde había salido eso? Era cierto pero no quería decirlo. Lanzó una mirada inquisitorial a su pareja, que tenía una sonrisa algo sardónica. “Pentotal sódico, ¿verdad?” Dijo, teniendo claro los efectos de eso. Se sentó en un sillón, soltando un suspiro de cansancio. “Me has drogado… ¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Tan poco te fías de mí?” Eso sí que le había dolido. Su propio marido le había pasado suero de la verdad, probablemente con su saliva, para poder interrogarle. “¿Y ahora qué? ¿Vas a esposarme y a interrogarme? Bien. Vamos a hacerlo a tu manera.” Puso las dos manos juntas, con las muñecas mirando hacia él. “Hazlo, ya has tirado bastante por la borda.” Si la confianza era la base de un matrimonio, estaba claro que Hector ya no tenía ninguna en él. “Adelante, agente Lancaster, no creo que quieras hacer algo diferente. ¿Interrogatorio habitual o lo vas a hacer poli malo-marido cabreado? Como si me importara.” En ese momento, solo quería irse, pero, teniendo en cuenta su posición, sabía que le iba a esposar igualmente.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Vie Sep 09, 2016 2:59 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Matt
En Kyoto, Japón.


Aquel comentario de padre enfurecido hizo que el rubio saliese de su papel de seductor hacia su esposo. Primero, le estaba tratando de una manera que no le gustaba nada. Segundo, nunca, nunca, pero jamás de los jamases por muy cabreado que estuviese había logrado resistirse a sus encantos. Tercero, a él no le importaba que en ese momento viniese la yakuza o quien hiciese falta, pues saldría de esa suite con las respuestas que él quería y exigía.- Oh, te recuerdo que eres tú quien accedió llevarme donde quisiese. Si tan rodeados de enemigos estamos haberme llevado a una jodida casa rural, haberme dicho que este sitio no era seguro o haberme, no sé, fingido que te secuestraba en Singapur y habernos quedado ahí a arreglar lo nuestro. ¡Ah, no, se me olvidaba que seguramente el señorito odiaría el olor a campo, quitarse ese traje de no quiero saber cuánto dinero e intentar quitarse ese aire de tener un palo metido por el culo!- Exclamó, empezando a perder la paciencia y sirviéndose del mueble bar directamente un par de chupitos de sake que bebió de un trago.- Elegí este sitio porque es donde me llevaste de luna de miel, y si aquí comenzó todo, aquí debe renacer o morir, Matthew.- Hector sólo empleaba el nombre completo de su esposo en los momentos en los que estaba realmente molesto o cabreado con él, y por ahora le estaba costando perdonarle el ser un agente de Hydra.


No obstante, tras el mordaz e incontinente comentario de su esposo supo, por su cara, que sabía lo del pentotal sódico que le había pasado en ese beso. Y sabía que le había cabreado aún más y que le había decepcionado con ello bastante. Clavó sus ojos azul oscuro en el sillón en el que estaba él, sin atreverse casi a pronunciar palabra.- Técnicamente no es como el que usan en la CIA, no tienes las funciones mentales alteradas, sólo he forzado a tu cerebro a que me diga la verdad y se te pasará solo.- Explicó, con un tono de voz serio, dejando de lado totalmente el Hector vicharachero, el esposo que Matt conocía tan bien para dejar paso al agente de SHIELD. Pasó por el momento de atarle, pues sabía que llevaría a él para detenerle.- Y ya te dije que no podía confiar en ti sabiendo lo que has hecho durante todos estos años. Ni puedo ni sé si podré hacerlo a no ser que sepa que lo que me cuentas es verdad. Aunque eso implique que no quieras saber más de mí, Matthew-

Un par de lágrimas le delataron, escabuyéndose de su gélida máscara. Hector no sabría si podía soportar el que el amor de su vida así como todos estos años hayan sido castillos en el aire. De su bolsillo sacó un folio escrito con su puño y letra con el interrogatorio que él mismo había escrito la noche anterior con bastantes lágrimas, empezando una por una las preguntas.

-¿Tu nombre real es Matthew Schoneberg, nacido en Sonthofen, Alemania, en 1977?...

¿Has estado manteniendo relaciones con otras personas, o alguna otra doble vida en el transcurso de los años en activo como agente en la organización HYDRA?- Ésta última no sabía si quería oír la respuesta, pues, sinceramente, si era así no sabría si podría soportarlo.

-¿Cuáles fueron los motivos para casarte conmigo?- De nuevo, un nudo en el estómago se le formó y más lágrimas abandonaron su rostro. Sabía que estaba tomando una decisión extrema y quería ser firme, pero no podía. Sabía que la estaba cagando, pero era incapaz de confiar en Matthew.

-¿Qué es lo que sientes por mí, cuáles son los motivos exactos por los que me has pedido arreglar nuestro matrimonio? ¿Hay alguna razón ocul...- Hector no pudo más y se derrumbó, incapaz de seguir, arrugando el papel con las preguntas y soltando lágrimas, incapaz de seguir mirando a Matthew a los ojos, pues había jugado sucio para sacar esas respuestas.

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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Mar Nov 01, 2016 4:58 pm

2. Hanging on broken strings.
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Hector
En Kyoto.

Sabía que Hector quería saber la verdad y que, seguramente, no fuera suficiente que se la contara como tal. Entendía el uso del suero de la verdad. No obstante, si se lo hubiera dicho antes, hubiera aceptado. Quiso tenerle de vuelta, reconstruir su matrimonio, pero después de aquello no sabía cómo reaccionar. Escuchar aquella voz, que, habitualmente, tenía un tono socarrón o humorístico, desprovista de esa luz consiguió que su enfado apaciguara un poco. No era fácil para ninguno de los dos, y los errores eran algo que aparecían en situaciones de presión como aquella. Se sentó en el sillón que había en la habitación, esperando que comenzara aquel interrogatorio. Las preguntas, como esperaba, era para dejarle claro que él era Matthew Schoneberg, no un extraño que se había introducido en su vida y comprendía completamente el por qué de aquellas preguntas.

“Mi nombre real es Matthew Schöneberg, sí. Pero en realidad nací en el hospital de Memmingen, a unos treinta kilómetros del pueblo en el que vivían mis padres cuando me tuvieron, que era Sonthofen. Y, sí, nací el 17 de julio de 1977.” Respiró hondo, tratando de organizar una mente condicionada como la suya antes de la siguiente respuesta. “No, no he mantenido relaciones amorosas o sentimentales con otras personas por motivos profesionales. No he llevado ninguna otra vida. Sí he tenido que actuar bajo una tapadera con una compañera de trabajo pero fue durante una misión de cinco días y ni compartimos cama ni nada por el estilo, nos hicimos pasar por hermanos.” Si esas respuestas no le valían a Hector, ya no sabía qué hacer. Verle llorando fue un catalizador para que las palabras de la siguiente pregunta salieran con más fuerza de su boca. Quería abrazarle, limpiarle las lágrimas, asegurarle que le quería, pero sabía que, en ese caso, mil palabras valían más que un gesto. “Cuando te conocí por primera vez, fuiste como un revulsivo. Yo iba picando de flor en flor y me encontré un néctar dulce que hizo que me volviera loco. Con el paso de los meses, descubrí lo mucho que me gusta tu sonrisa, lo loco que me vuelve que me tientes y me seduzcas, lo mucho que adoro cuando me abrazas cuando volvía de una misión aunque para ti era un simple viaje a un museo europeo… Mis motivos para casarme contigo fueron que me completabas, y lo sigues haciendo. La manera en la que te brillaba la cara cuando me levantaba antes que tú por las mañanas, tu risa, lo bien que hacías y haces el amor conmigo…” Esto último lo confesó con un ligero rubor en sus mejillas. “…Tu sinceridad, tu fuerza para luchar contra todo lo que sea por lo que es justo, el hecho de que alguien como tú me hiciera olvidar cada noche mi trabajo… Me casé contigo por todo eso.” No pudo evitar que las lágrimas también salieran por su rostro. Le amaba, le amaba tanto que el corazón le dolía de verle así. Había usado el suero, sí, pero porque no le había dejado otra escapatoria.

Tomó aire antes de responder a la última pregunta. Se forzó a acercarse a Hector para limpiarle las lágrimas y decirle las últimas respuestas para, si por él fuera, arreglar del todo su matrimonio. “Te quiero, te quiero más de lo que he querido a otro ser vivo en mi vida, eso es lo que siento por ti. Si hubieras sido cualquier otra persona en Singapur, quizás no habrías salido de la cabina de mandos pero… Eras tú. He tirado por la borda la mayor operación de mi trabajo por ti, me voy a enfrentar a un comité donde quizá me degraden a recoger la mierda de otros por ti. Te quiero tanto que he decidido saltarme el protocolo y venirme contigo a donde tuvimos nuestra luna de miel en vez de llegar a casa y rellenar el informe, aunque eso pueda costarme tarde o temprano la vida si me acusaran de traición.” Aquello fue frío, o al menos, así no intuyó, pero aún tenía tiempo para resarcirse. “Te pedí resolver nuestro matrimonio porque no sé vivir sin ti, porque si no te tuviera me volvería loco en menos de dos meses, porque no soportaría perderte y no tenerte a mi lado cuando vuelvo a casa y te encuentro, porque eres lo único en lo que pienso cuando estoy a punto de morir. Pienso en ti y tengo fuerzas para luchar un poco más, solo para pensar que te tendré en casa y no tendrás que llorar por mí… Ahora me he dado cuenta de que te he herido más de lo que pensaba.” Las lágrimas salían sin piedad por sus ojos, ¿cómo no hacerlo cuando estaba a punto de perder al amor de su vida? “Nunca hubo una razón oculta, créeme. Me enamoré de ese estudiante de farmacia socarrón, pervertido y con unos ojos grises preciosos y lo sigo estando más de quince años después. Nunca le he traicionado, salvo cuando he querido protegerle. Sigo enamorado locamente de Hector Lancaster-Schoneberg, y daría mi vida por él una y otra vez.” Confesó, rompiendo a llorar del todo en ese momento. Había sido un iluso por pretender que esa doble vida iba a funcionar. O perdía a Hector o perdía a HYDRA, y que le dieran por culo a su familia y a sus creencias si eso suponía abandonar a la única persona que le había hecho sentir algo diferente al odio en diez años.


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Última edición por Winter Wiccan el Lun Ene 30, 2017 10:24 pm, editado 1 vez
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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Sáb Nov 05, 2016 8:44 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Matt
En Kyoto, Japón.


Hector siguió la trayectoria de los pasos de su marido, con los ojos derramando las lágrimas que no había derramado el día anterior. No tomó asiento, no hizo más ademán que apoyarse contra la pared, esperando que el pelirrojo hablase de una vez por todas. ¿Le convenía sentarse por las posibles atrocidades que podía escuchar? Sí. ¿Iba a entrar en detalles de lo más morbosos? No. A él le daba igual lo que hubiese hecho (o al menos en esta ocasión sólo quería saber si tenía o no algo que arreglar, o si por el contrario, debería de entregarle a SHIELD y pedir el divorcio de un hombre que jamás había existido y a quien había dado los años más felices de su vida.

Con cada palabra que él escuchaba supo que le había dicho la verdad, o, al menos, lo más grave es que le había ocultado cosas o las había camuflado un poco, sin llegar a cometer una mentira cuando él se iba. Evidentemente sabía qué compañera era si se llevaban tan bien: Eileen, que supuestamente trabajaba en el departamento de arte precolombino y la cual le había regalado una moneda de oro azteca en su día como regalo de boda a Matthew. En un principio casi sintió celos al ver a esa voluptuosa rubia cuya belleza casi eclipsó a la de su hermana Charlotte en la boda.

Se tomó un segundo para soltar un suspiro. Por ahora, no había ninguna mentira: Le había dicho la verdad en sus orígenes y sus historias familiares. Le había dicho la verdad en cuanto a que no había cometido adulterio en sus años de casados, pero aún faltaba ver si era porque él ya le daba lo que necesitaba o si de verdad había amor ahí. Si de verdad no había sido un cazador cazado en los enrevesados hilos de un maestro titiritero.

En ese momento le bombardearon los recuerdos de su primera noche juntos, en el Sodom, a mediados de los 90. Recordó cómo ese día había preparado una de las suyas en casa de su padre y había acudido a esa discoteca en busca de un polvazo de una noche. Alguien que le hiciese olvidar ese día de mierda a base de follar sin descanso. Lo encontó y desde ese momento era la única persona a la que le había abierto las piernas y el único que había tenido el placer de verle en un estado emocional sensible.

Y, en esos momentos, Hector demostró que era el más vanidoso de ese matrimonio, pero el más emocional también. Sabía que cada momento juntos era veraz, que no había sido un engaño y eso provocó que las lágrimas manasen con más fuerza de sus ojos, apresurándose a correr al sillón en el que Matt estaba sentado, bastante tenso, pero con un adorable rubor en sus mejillas, las cuales besó sonoramente, con ansiedad, negándose a dejarle ir al imprimir toda su fuerza para que no se escapase. Estaba arrodillado ante él para estar a la misma altura y de no ser porque no podía mirarle con los ojos tan empañados en lágrimas, le diría lo guapo que estaba. Pero había actuado mal, como un capullo: Había empezado jugando sucio como una estratagema para seducirle y pasarle esa droga con un beso. Había funcionado y le había puesto contra las cuerdas, pero le había hecho daño. Era algo que muchos habrían hecho, pero no le exoneraba de haberse comportado de ese modo con el ser a quien más amaba. -Eh, eh, eh. Yo habría salido con vida. No has peleado nunca conmigo y créeme que soy bastante bueno. Te habría detenido.- Su orgullo salía a relucir, intentando quitar presión sobre el pecho de ambos, acariciando las anaranjadas hebras de su esposo. Estaba sonando frío y racional, pero era algo que estaba acostumbrado a hacer.

-No tienes por qué seguir trabajando para Hydra. Quiero decir: Tienes un plan de pensiones bueno y un sueldo, según he leído en las cartas del banco cuando hemos estado haciendo cuentas tú y yo, pero... ¿De verdad te compensa cuando con mi sueldo no te tienes que manchar las manos de sangre, podemos mantener nuestro nivel de vida y esperar a que te salga un trabajo de historiador de verdad? Incluso podría... Bueno, estarías sometido al polígrafo bastante frecuentemente, y estarías unos días cautelarmente preso en observación, pero SHIELD busca gente formada.- Sugirió, dejando la oferta por si su marido quería. Evidentemente no estaría en su rango como en Hydra, pero al menos era más digno que trabajar para un psicópata.- Puedo falsificar unos informes hospitalarios para que crean que te he dejado malherido y al borde de la muerte.- Susurró, intentando ayudar a Matthew, escuchando el porqué le había sugerido venir a Kyoto, a arreglar lo suyo. Hector en ese momento tuvo una decisión más que clara. Se limpió las lágrimas con un pañuelo de papel, separándose de él para sentarse en el borde de la cama, a su lado.

-Yo tampoco quiero ni puedo vivir sin ti porque soy un jodido desastre, porque apenas duermo cuando estás durmiendo en una cama distinta a mí y porque odio llevar tanto tiempo en esta jodida crisis por la rutina, por no habernos dicho la verdad, pero... He tomado una decisión, Matthew. Creo que es lo mejor para los dos.- Carraspeó, tomando aire para soltar lo que quería decir.- Quiero el divorcio.- Ahí está, había soltado la bomba. Pero no era todo lo que quería decir, así que le puso las manos en los hombros para retenerle en su asiento, mirándole a los ojos. Sacó la alianza del bolsillo del pantalón, revelando dónde estaba y le cogió la mano a Matt, quitándole la suya. En ese momento se arrodilló ante él, con el aro de oro en la palma de su mano, poniéndole de nuevo el anillo en el mismo dedo con delicadeza.- Matthew Schoneber, ¿quieres hacerme el honor de ser el hombre más feliz del mundo, esta vez a tu lado y sin mentiras de ningún tipo?- A la mierda SHIELD, a la mierda Hydra. Su casa sería su santuario y si bien tenían mierda que arreglar, sabía que no pensaba separarse de él. No podía vivir de esa forma. NECESITABA a Matt para complementarse.


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Nov 05, 2016 10:30 pm

2. Hanging on broken strings.
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Hector
En Kyoto.
Fue incapaz de reaccionar mientras el contrario le decía todo aquello. Solo quería abrazarle y rezar porque todo fuera mentira y despertaran a la mañana siguiente en su cama, en su hogar. Por desgracia, sabía que no era así. Inclinó ligeramente la cabeza para que Hector pudiera limpiarle mejor unas lágrimas que solo su esposo podía ver.

Cuando escuchó esas tres palabras seguidas, sin una respiración de por medio, notó como el mundo se abría de par en par. Quería levantarse y jurarle que podía cambiar, que lucharía por ellos, que haría lo que fuera, pero entonces el que iba a ser su ex-marido le ancló a ese sillón y sacó el anillo. Notó como un gran peso se alejaba de su cuerpo. Le había perdonado o, al menos, había aceptado que todo lo que había hecho era sin saber la vida oculta del contrario. “Qué susto me has dado.” Admitió, antes de lanzarse a los labios ajenos y besarlos como no había podido hacer en mucho tiempo. “Sí, quiero, quiero una y mil veces.” Dijo, abrazando a su marido, al hombre de su vida. Se separó un poco para que Hector le colocara la alianza de nuevo y él hizo lo mismo con la suya. “Y, tengo que ser totalmente sincero contigo respecto a HYDRA. Cuando entré fue para satisfacer los deseos de mi padre, que está orgulloso de que toda la familia haya sido siempre como el puño de hierro de Von Strucker pero, conforme pasaron los años, vi todo lo que podía ganar y, más importante, todo lo que podía darte. Una gran casa, un empleo estable sin que ni tú ni yo tuviéramos que viajar semana sí, semana también. Darte un retiro de en sueño y una vida en paz… Sin ti, HYDRA no tendría cabida en mi mundo. Si tengo que elegir, te elijo a ti, te elijo mil veces.” Aquella confesión era algo que retumbaba en su mente desde que descubrió que Hector era agente de SHIELD. No tenía sentido estar en la organización si eso implicaba alejarse de él o hacerle daño. “Necesito pensármelo, Hector, de verdad que necesito tiempo para saber qué hacer. Sé que tengo la carrera y mi doctorado está ahí, pero es algo que he hecho desde los diecisiete años. Antes de conocerte ya estaba entrenando.” De los dos, ahora mismo él era el que estaba en desventaja teniendo en cuenta que no podía mentir. “Toda mi vida he estado pensando en el futuro perfecto, en la vida perfecta, cambiando cosillas para amoldarme pero, desde que te conocí, esta ha sido contigo en una mansión, pasando fines de semanas enteros comiéndonos a besos sin una sola preocupación en la mente.” Sí, se estaba excediendo en ese futuro tan dulce, pero era lo que creía que su esposo merecía. “Era la vida que quería para ti, que no tuviéramos que preocuparnos nunca por nada… Nunca pensé que el camino hasta ese sueño fuera a llevárselo todo por delante.”


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Dom Nov 06, 2016 7:34 pm

Until the death tear us apart
Until death tear us apart.
Día X+1, 14:15
Con Matt
En Kyoto, Japón.


Sintió los labios de SU pelirrojo capullo sobre los suyos repetidas veces, dejándose llevar por él. Sus manos le tiraron sobre él, quedando tirados encima de una alfombra de aspecto caro, porque por supuesto, Matt era alguien bastante refinado en lo que a gustos se refiere, besándose apasionadamente como si los años de crisis no hubiesen existido, como si fuesen de nuevo los universitarios cachondos en busca de un polvo rápido que eran al conocerse o como la pareja de recién casados tan torpe que apenas sabía cambiar una bombilla.- Lo del divorcio es en serio, que pienso llevarte a firmar los papeles. A la mañana siguiente pienso llevarte al altar. Será íntimo, sencillo, sin mierdas como las que pasaron en la anterior boda. Sobretodo porque paso de comprar un ramo de flores y tirarlo como hice en la primera por hacerle la gracieta a mi hermana.- Bromeó, acariciando la espalda de su esposo. Debía de reconocer que esos kilos de peso sobre su cuerpo, ejerciendo presión, no le molestaban en lo más mínimo, si no que al contrario. Lo echaba de menos, y más aún al ver cómo el anillo se colocaba de nuevo en su dedo anular derecho, entrelazándose con la mano en la que su marido llevaba la alianza.

Al separarse, escuchó atentamente los motivos por los que su esposo estaba en Hydra: Simple y llanamente seguir el negocio familiar, que se remontaría a algún bisabuelo de las SS o de la Gestapo o algo por el estilo, como él tuvo a algún que otro familiar en la CIA, como su padre.- Yo reconozco que no me quedé en SHIELD por darnos una vida mejor, simplemente por hacer del mundo un sitio más seguro, sin amenazas de ningún tipo. Entré por una rabieta de mi padre y sus métodos de espionaje de la CIA, así que me afilié a SHIELD en cuanto vieron que apuntaba a maneras. Sólo me ha superado la Viuda Negra en cuando a engañar al polígrafo.- Reconoció, con total orgullo.- Inicié en un principio dentro de la sección de I+D, pero al final decidí entrar en campo también.- Explicó, semi incorporado sobre el suelo, acariciando el rostro de Matt, que le devolvía a la realidad en cuanto a que pertenecían a organizaciones rivales especializadas en el espionaje: Estaban jugando con un fuego que explotaría en cualquier momento con bastante probabilidad.

-Y yo antes de conocerte también me estaba entrenando. Me cogieron con la misma edad que tú aunque en un principio me tenían sólo en el laboratorio, pero ya sabes que hasta el más chupatintas tiene su formación en combate por si acaso.- Explicó, robándole un suave pico. En esos momentos no quería pensar en eso, a pesar de que ese problema lo tendrían que solucionar más adelante, pues estaba claro que Matt no dejaría fácilmente Hydra ni Hector SHIELD- Yo directamente sólo había pensado en cuántos tíos lograría follarme, en cómo cabrear aún más a mi padre y en cómo hacer que lo demás me la sudase. Llegaste tú y me convertiste en el prototipo de marido egocéntrico de urbanización aburguesada, con dos perros, un jardín perfecto y sacado de una película aburrida hasta que me llamaban de misión. Te odio por eso.- Bromeó, ocultando también varios aspectos como el que estaba obsesionado con no envejecer, con seguir siendo deseable y seguramente eso le llevaría a hacer una tontería.- Bueno, no me has perdido, a pesar de que hemos sido unos cretinos durante los últimos años. - Le trató de calmar, soltando un leve suspiro, besándole por última vez antes de levantarse.- Y que sepas que la pelea de Singapur la habría ganado yo.-


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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Dic 25, 2016 7:41 pm

2. Hanging on broken strings.
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Día X+1, 14:15
Con Hector
En Kyoto.

Si hubieran sabido, cuando comenzaron a salir, la segunda vida del contrario, toda su relación se hubiera reducido a varias decenas de polvos y a una pelea final en la que, o detenían a Matt, o Hector aparecía en alguna cuneta. No obstante, las mentiras que protegieron en un principio su relación acabaron desgastándola como el viento que golpeaba las rocas y las horadaba. “Lo que tú quieras. Si necesitas que nos casemos otra vez lo haré, sin mentiras, sin falsos invitados. Solos tú y yo.” Sí, Hector le convertía en un blandengue, pero el rubio que estaba bajo él era el hombre con el que había compartido más de la mitad de su vida, así que no podía esperarse otra cosa. La carcajada que salió de su boca tras la manifestación del ego de su marido respecto a la pelea dejaba claro las dudas de Matt respecto a eso. Sin embargo, no dijo nada en relación a esa afirmación, lo cual probaba que los efectos del pentotal empezaban a deshacerse.

“Vamos a prometernos una cosa. Voy a bajar a recepción a pedir algo de té y algo para comer. Cuando vuelva, nos tumbamos en la cama, tomamos algo, y hablamos, sin pausas y sin drogas. ¿De acuerdo? Quiero volver a casa con todo arreglado, o, al menos, la mayor parte.” Hablar de sus relaciones laborales era el mayor escollo, pero quería sanar las heridas de un matrimonio anclado a la rutina lo antes posible para luego afrontar la herida principal, cuando todo estuviera solucionado.

Se despidió de Hector dándole un casto beso en los labios y con un pellizco en su trasero perfecto, dirigiéndose al ascensor en dirección a recepción y al bar que había a la entrada. Una vez estuvo en la planta baja, se dirigió a la pequeña barra donde había algo de sushi, sashimi, sopas, todo incluido en el precio de la habitación, según tenía entendido. Pidió un par de cosas del menú al camarero y se sentó a esperar. Al minuto, un señor se sentó a su lado, sacando una foto de su carpeta. “Hail Hydra” Dijo, el desconocido. En ese momento, todas las alarmas de Matthew se pusieron en marcha. “Hail Hydra” Respondió, esperando a que el contrario dijera algo. Si le habían detectado en el hotel quería decir que sabían algo de Hector. “Creo que sabemos algo que usted no quería que supiéramos, Rachestürm. Al parecer su querido esposo ha estado jugando con agencias que no nos gustan de nada. Además, no aparecieron refuerzos ayer en Singapur. ¿Puede explicarlo?” Matthew notó como su corazón se hundía hasta sus intestinos, notando la presión en su nuca. Les habían descubierto, todo se había ido al traste. “Tiene suerte de tener contactos en la cúpula de generales, Rachestürm. Le han dado una segunda oportunidad. Tiene tres horas para acabar con su objetivo o despídase de todo: el trabajo, su casa, todo. Matthew Schöneberg dejará de existir, se lo puedo asegurar. Hail Hydra” El hombre se fue, dejando una foto donde salía Hector rodeado en un círculo rojo.

Matthew sentía como todo el mundo desaparecía bajo sus pies. No podía estar pasando. Durante más de quince años estaba jugando en la cuerda floja y, en menos de 24 horas, todo se había ido a la mierda. El camarero le tendió la comida y Matt subió por el ascensor, aguantando sus ganas de romperlo todo y quedarse ahí encerrado. La foto de Hector como blanco en una mano y la bandeja con las bebidas y la comida en otra. El marido y el asesino, las dos caras de una moneda a la que acababan de quitar todo el valor. Cuando entró por la puerta y se encontró a Hector tirado en la cama, no sabía ni qué decir, ni qué hacer. Dejó la comida en la mesita y puso la foto frente a su marido. Ni siquiera podía mirarle a la cara, estaba devastado. “Nos han descubierto.” Dijo, resignado. “Me han dado tres horas para matarte.”



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Re: Until the death tear us apart

Mensaje por Little Ball of Psycho el Vie Ene 06, 2017 11:48 pm

Until the death tear us apart
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Hector sonrió abiertamente, viendo que en el cuerpo de Matt empezaba a desaparecer el efecto del pentotal sódico, buscando una y otra vez los labios de su marido, y cómo no, acompañándolo de unas caricias a su espalda. Ese pelirrojo le volvía loco desde que empezó a perseguirle por todos lados hace tantos años, separándose de él para mirarle a los ojos.- Que conste que puedo demostrártelo cuando quieras. En SHIELD nos entrenan bastante bien y ya sabes lo rápido que puedo moverme. Podrías hasta haber sospechado de que sabía hacer algún tipo de arte marcial o de pelear.- Respondió, separándose un poco más, tumbándose en la cama. Asintió a la propuesta de Matt, sentándose en la cama, o más bien, semitumbado. Su cuerpo empezó a revelarse a través de las prendas que se iba despojando, quedándose en unos apretados bóxer negros nuevos, que había traído por si no le perdonaba, para calentarle la bragueta. De hecho, su ropa para ese viaje estaba hecha para incitar al pecado.

Sacó su móvil durante la espera, preparándose para dejarlo todo bien atado. Además, no era el único agente de SHIELD en las cercanías, pues sus compañeros estaban en algún hotel de las cercanías. Era un grupo de agentes de campo que, como él, se habían tomado un descando. No les había dicho del trabajo real de Matt, pues hasta hace nada él no lo sabía y el pentotal iba a ser lo decisivo para saber si perdonarle o entregarle como un cerdo al matadero. Además, una de sus maletas estaba llena de armas y de algún tipo que otro de droga aparte del pentotal que usó para ese interrogatorio. Su padre desde pequeño, viendo en él un potencial agente de la CIA le había enseñado a estar siempre preparado, y eso hizo. Mucho más si su marido estaba en una organización nacida de la Alemania nazi. Podía meterse en un buen lío si no lo entregaba y de hecho, ahora que lo sabía podía ser visto como un doble agente si le metían a un interrogatorio.

Pronto sus pensamientos fueron disipados por un Matt pálido como la cera, literalmente acojonado. Nunca le había visto así, nunca jamás. Y eso, para un hombre con el ego del alemán era preocupante. La imagen y los datos de la misión le informaron qué pasaba. O le mataba o les mataban a ambos. Hector suspiró, quedándose frío como un témpano en un momento. ¡Joder! No sólo le habían sometido a un matrimonio lleno de mentiras y a más de un dolor de cabeza. Esa organización iba a joderle la vida siempre.- Bueno, tenemos alguna que otra opción. No soy el único agente de SHIELD en la ciudad. Traje refuerzos por si estabas tendiéndome una trampa.- Le miró a los ojos, pidiéndole perdón con la mirada.- No lo saben, si no te habrían detenido ya y yo estaba en una sala de interrogatorios drogado hasta el culo para no mentir: O bien les llamo y pido refuerzos, lo cual acabaría contigo detenido y yo teniendo que preparar una buena defensa al ser el único que conoce tu versión, y no soy abogado. Otra opción es que me digas quiénes son los agentes encubiertos, les matamos, cosa que dudo que sepas hasta tú, o bien puedo cortarme y teñirme el pelo, cambiarme de ropa a algo más discreto y que me haga parecer otro o bien... -Hector cogió una de las maletas, la pequeña, desvelando su arsenal tanto de armas de fuego como armas químicas, sacando un maletín con varias ampollas, seleccionando una de color ambarino, sopesándolo.- Esto es un fármaco que induce un estado de falsa muerte. Podemos fingir una pelea, me inyecto esto y me sacas con los pies por delante de aquí. Cogerás mi móvil, el de SHIELD, que es el que está en la mesilla de mi lado de la cama, que sé que te sabes mi patrón de desbloqueo (es el mismo que el del mío) y llamarás a Eileen, la que tú crías que es la de I+D de mi laboratorio. La chica negra, sí. Dile que me he tomado tetrodotoxina, que estamos rodeados de encubiertos de Hydra y que tengo una dosis para cinco horas. Que llame refuerzos y que me pongan el antídoto. Ellos saben cómo los suelo esconder porque no es la primera vez que la tomo - Explicó, cogiendo la goma de torniquete y buscándose la vena, administrándose ese veneno en su torrente sanguíneo. Al poco tiempo cayó redondo. Con un pulso apenas palpable y lo mismo con su respiración cayó en su letargo, esperando que no les pillasen.




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