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~ La joven y el señor vagabundo.

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~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 30 Jul - 2:33


La Era Tokugawa llegó a su fin hacía ya diez años. La Era Meiji había comenzado tras la finalización de esas horribles guerras y enfrentamientos tan sangrientos. Battōsai el carnicero llevaba desaparecido desde entonces. Había sido el asesino más despiadado de todos. Un samurái al que no le temblaba el pulso a la hora de arrebatar una vida. Muchos temían enfrentarse a esa mirada asesina… Sin embargo, se había esfumado con el comienzo de esa nueva Era. Nadie le creía muerto, por supuesto. Entonces, ¿dónde se encontraba?

Su nombre real era Himura Kenshin. Con su larga melena pelirroja y una gasa cubriendo su característica cicatriz en forma de X, el samurái había pasado a tener una vida errante. Algunos lo llamarían vagabundo también. A penas tenía dinero y sus ropajes estaban realmente gastados después de tanto llevar el mismo. De hecho, tras un pequeño altercado en una de las calles de la antigua Tokio por llevar su katana, Kenshin conoció a la joven Kaoru.

Tras encargarse de un grupo de hombres que utilizaban su antiguo nombre de Battōsai para atemorizar a la gente e intentar conseguir hacerse con el dojo de los difuntos padres de la chica, ésta le ofreció comida y un techo bajo el que dormir con toda la amabilidad de su corazón. No podía darle mucho, pues la joven huérfana apenas lograba sacar a flote la escuela de Kendo que una vez fue tan famosa. Pero ahí estaba la voluntad inquebrantable de ella, deseando ayudarle de alguna forma.

Fue en ese momento, nada más ayudarla a salvar su herencia, a salvar lo poco que le quedaba ya y por lo que luchaba fervientemente, que esta historia comenzó. Dos personas completamente distintas a la par que semejantes se habían encontrado y quién sabe cuál sería su destino finalmente.

1x1 — CS — Rurouni Kenshin — Kenshin & Kaoru
Himura Kenshin
28 años | Sheena
Kamiya Kaoru
17 años | SapphireDragon


Última edición por SapphireDragon el Mar 13 Sep - 23:40, editado 2 veces
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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 31 Jul - 23:43




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru


Era raro volver a dormir bajo techo después de tanto tiempo haciéndolo al aire libre. Muy de vez en cuando se acercaba a una posada pero no solía hacerlo, en primer lugar porque casi nunca tenía dinero para ello y en segundo porque prefería pasar lo más inadvertido posible y estar alejado de la gente. De todos modos se las apañaba bastante bien y le gustaba ese estilo de vida. Pero esa mañana se despertó en un futón, mirando el techo de un cuarto que no reconocía.

Tardó unos segundos en ubicarse y recordar que se encontraba en el dojo de aquella joven que había conocido el día anterior. No solía aceptar caridad de nadie, ni siquiera de aquellos a los que ayudaba, porque no lo hacía a cambio de nada. Sin embargo, ella se lo había ofrecido con tanta amabilidad y una mirada tan agradecida que no había sabido decirle que no. Total no iba a pasar nada por una noche y además allí no había nadie más. Pero no quería correr el riesgo de ponerla en peligro, sabía que siempre había alguien tras sus pasos, así que se levantó, dobló cuidadosamente el futón y salió del cuarto con la intención de dirigirse a la salida e irse sin causar más molestias.

Le fue imposible. Cuando salió a la terraza se encontró con que ella ya estaba levantada, aunque acababa de amanecer hacía poco. No llevaba la hakama con la que la había visto el día anterior, sino una yukata con estampado de flores y el pelo recogido con un vistoso lazo. Casi no parecía la misma. Estaba arrojando agua de un pequeño balde con un cacillo a las baldosas de la entrada para refrescar el ambiente del caluroso día veraniego que se avecinaba. Se quedó observándola un momento, algo atontado, supuso que debido al calor. Luego, como su plan de marcharse sigilosamente había quedado por imposible, se acercó a la joven para despedirse antes de partir, con su hatillo a la espalda.

- Buenos días – saludó con una sonrisa – Solo quería darte las gracias por dejarme pasar aquí la noche. He de seguir mi camino pero ha sido un placer conocerte. Por favor, ten cuidado de ahora en adelante ¿sí?




Última edición por Sheena el Dom 29 Oct - 17:45, editado 3 veces


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 1 Ago - 3:11




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Como de costumbre, la luz entró por la ventana de la joven, iluminando así la estancia donde dormía. Así era como despertaba todas las mañanas, bien temprano. Se frotó cuidadosamente los ojos, dejando escapar un bostezo. Por un momento pensó que todo lo que había acontecido el día anterior no había sido más que un sueño… Pero entonces se acordó del vagabundo, cuyo nombre desconocía y al que le debía que aquel dojo continuase bajo su mando.

Sin perder más el tiempo la joven de diecisiete años se puso en pie y se cambió de ropa. Un yukata amarillo, con estampado de flores junto a un lazo a juego con los colores del resto de telas que le sujetaba su larga cabellera oscura en una coleta alta. Así iba de lo más cómoda. Quizás lo que prometía ser un caluroso día hiciera complicado que pudiera hacer mucho más que cuidar del lugar, pues salir de allí implicaba enfrentarse a un sol justiciero.

Tras lavarse el rostro con un poco de agua del pozo que acababa de extraer, Kaoru se dirigió a la cocina. Se había decidido a preparar un desayuno para el su extraño salvador… Pero la gente que la conocía y apreciaba bien sabía lo mal que se le daba esa tarea doméstica en concreto a la joven. Tampoco quería envenenarle con su comida. Y la verdad era que tampoco tenía demasiadas cosas que ofrecerle. Quizás un poco de arroz… Suspiró algo impotente por lo poco que podía hacer realmente por el vagabundo.

Era un día de pleno verano. Ya desde esa hora se podía prever las altas temperaturas que alcanzarían… Así pues, a falta de no poder hacer un copioso desayuno, la joven refrescó el ambiente con un cacillo de madera, echando agua de un cubo. Justo cuando había salido, dirigió la mirada al almacén donde había alojado al hombre. Supuso que continuaría durmiendo y eso le hizo sonreír sin poder evitarlo.

Unos pocos minutos pasaron de aquel instante, cuando escuchó la voz masculina y se giró bruscamente, casi salpicándole con el agua que aún quedaba en el utensilio-

Bu-buenos días –respondió ella notando un leve rubor en las mejillas por su torpeza-. Espero que hayas pasado buena noche –añadió unos segundos antes de escuchar sus palabras y percatarse del hatillo que ya llevaba a su espalda-. ¡Pero no tienes por qué marcharte! Quiero decir… Puedes quedarte aquí cuanto desees. Te debo muchísimo, señor vagabundo –su voz poco a poco fue disminuyendo hasta ser inaudible.



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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Vie 5 Ago - 15:08




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

Parecía realmente apenada por su partida, lo cual no dejaba de ser extraño. La había ayudado pero no había hecho nada para merecer semejante gratitud. Solo lo hizo porque era lo correcto, sin más. No podía dejar a su suerte a una chica en problemas. Pero ya le había pagado con creces ese servicio, por lo que, de la forma más educada que pudo, se vio en la obligación de declinar su ofrecimiento.

- No me debes nada, tranquila. Solo hice lo que tenía que hacer y ya me lo has compensado, no puedo permitirme abusar más de tu amabilidad - dijo, con la sonrisa más sincera que podía - Además, como tú bien has dicho, soy un vagabundo.

Sin embargo, algo frenaba sus pies a la hora de volver a ponerse en marcha. ¿Por qué esa insistencia en que permaneciera con ella cuando eran dos perfectos desconocidos? Le había echado una mano pero ¿desprendía tanta confianza? Si ella vivía sola, estaba seguro de que no confiaba en los demás a la ligera, y menos en un hombre. Debía tener muy buenas razones. Y se le ocurrió que, quizá, no era la primera vez que le pasaba algo así. ¿Podía haberle sucedido más veces y a lo mejor solo buscaba a alguien que la protegiese? Eso tenía bastante sentido. Y ahí apareció el conflicto. Por un lado, él no era ningún guardaespaldas ni esperaba actuar como tal; por otro, su sentido del deber, de lo que quera correcto e incorrecto, no le permitía dejar sola a una mujer sabiendo que podía estar en peligro. ¿Qué debía hacer? Decidió que lo mejor sería salir de dudas y asegurarse, aunque no fuera lo más ortodoxo.

- Señorita ¿puedo hacerte una pregunta?




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 6 Ago - 18:16




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin



Kaoru llevaba regentando la escuela de su padre unos cuantos años. Desde que sus padres fallecieron, se había encargado de cuidarlo y perpetuar el legado que se le había dejado. O eso había estado intentando. Poco a poco, los alumnos del dojo estaban abandonando. Por unos motivos o por otros. Y realmente temía que la técnica Kamiya Kasshin desapareciese con ella. No podía permitirlo.

Pero las circunstancias tampoco estaban de su parte. El matón que deambulaba por las calles de Tokio como Battōsai utilizaba la técnica de su padre como arma; una técnica que nunca fue desarrollada para herir a la gente, sino para protegerla. Estaba empañando el buen nombre de su familia… Por ello había salido a buscar al sanguinario samurái. Dio con él, pero el encuentro duró poco. No podía hacer frente a aquel hombre. Y fue el vagabundo quien se ocupó de ella tras desmayarse. Aunque no lo pareciese, Kaoru sentía que le debía mucho por algo tan simple como aquello.

Vagabundo o no… me ayudaste -replicó la chica con una pequeña sonrisa dibujada en los labios-. Algo que no todo el mundo hace… teniendo en cuenta las circunstancias que se dieron –añadió dejando escapar un suspiro.

Sintió la mirada del hombre de larga cabellera pelirroja sobre ella y no pudo evitar sentir como un ligero rubor ascendía a sus mejillas. ¿Tendría algo en el rostro? ¿Alguna mancha? Instintivamente, se pasó cuidadosamente las dos manos por su ovalado rostro, con unos pocos nervios, justo antes de que el vagabundo volviese a alzar su voz para hablar. ¿Qué querría preguntarle?

Claro, no veo porque no -Kaoru ladeó la cabeza ligeramente mirando al samurái mientras metía el cacillo dentro del cubo del agua. Le miró expectante, esperando curiosa.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Sáb 13 Ago - 13:57




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

La joven parecía nerviosa, lo cual de algún modo le hizo pensar que no se equivocaba. O igual sí y solo estaba tensa por aquella repentina intromisión en su vida personal. La verdad, nunca había sido un experto en entender a las mujeres y dudaba que eso fuera a cambiar a sus casi treinta años. Por lo que simplemente, probó suerte.

- Esos hombres que te molestaban… ¿No es la primera vez que te pasa algo así? ¿Acaso temes que vuelva a ocurrir?

Esperaba no haberla ofendido. Con lo poco que había logrado entrever de ella no le parecía que estuviera precisamente indefensa, de hecho era más capaz de defenderse que la mayoría de las mujeres corrientes. Alguien que se hacía cargo de un dojo a solas y de perpetuar un legado ya era digno de admiración, y más si se trataba de una chica tan joven. Lo normal era que alguien como ella estuviera casada o comprometida y tuviera una tranquila vida de ama de casa. Pero ella era diferente, era muy fuerte. Y aun así, siempre habría otros más fuertes dispuestos a hacerla daño, solo por el hecho de ser una mujer ya se convertía en un objetivo para los malhechores y rufianes. Era una injusticia que no podía permitir. A eso se dedicaba ahora, en tiempos de paz: a impedir que los fuertes se aprovecharan de los débiles. Estaría fallando a su propia conciencia si no lo hiciera.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 15 Ago - 4:35




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin



Cuando la pregunta llegó hasta sus oídos, la joven Kaoru no pudo evitar apretar con fuerza el asa del cubo que sostenía y el cacillo con el que había estado refrescando las piedras que conformaban el camino hasta el dojo. Bajó la mirada al suelo tragando saliva y mordiéndose graciosamente el labio inferior.

Quizás deseara que se quedase para protegerla, como él mismo había pensado previamente. Pero si era así… lo hacía de forma inconsciente, pues su primer deseo era poder ayudarle… Había insistido tanto por el mero hecho de que quizás el vagabundo samurái deseara un poco de estabilidad, un techo donde dormir en vez de al raso.

Finalmente, tras dejar escapar un suave suspiro, contestó.

Estás en lo cierto… al pensar que no es la primera vez que esto ocurre. En las últimas semanas han entrado en varias ocasiones el grupo de matones… Pero la policía siempre andaba cerca. He tenido mucha suerte. Porque por mucho que sepa de kendo y de defenderme… Esos hombres son unos animales, no dudan ni un solo instante en hacer daño

Sin poderlo evitar, su mente recordó algunos hematomas que había por su cuerpo del último y precipitado encuentro y, tras dejar el cacillo dentro del cubo reposando en el suelo, se llevó una de sus manos al brazo donde se encontraban.

No me considero débil. Pero soy consciente de que no tengo la suficiente fuerza para enfrentarme a todos ellos y salvaguardar el legado del apellido Kamiya -confesó en un susurro avergonzado, cerrando los ojos y apretando los puños. Se sentía tan impotente…



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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 28 Ago - 20:21




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

Al ver caer un poco la fachada tras la que la chica se protegía, no pudo evitar sentir cierta lástima. Seguro que era lo último que quería, con lo poco que había visto de ella ya se daba cuenta de que no era de las que corrían y se echaban a llorar a la primera de cambio. Pero tampoco era justo que tuviera que vivir así, siempre con miedo, siempre alerta. Por lo que lograba deducir, no contaba con un grupo de alumnos permanente como había en otras escuelas, estaba totalmente sola en ese sitio tan grande. No podía culparla por querer vivir tranquila. Si él podía contribuir de algún modo a eso… No sabía por qué, pero esa joven le había impresionado, era diferente a las demás. Le impactaba lo fuerte que era pero también que hubiera compartido con él parte de sus debilidades. Todo eso no podía ser casualidad. Decidió que tenía que hacer caso a su instinto, pues rara vez se equivocaba.

- De acuerdo, señorita. Si te quedas más tranquila, te ayudaré a dar con esos hombres. Les enseñaremos una lección de una vez por todas antes de dejar el asunto en manos de la policía. No tengo prisa, supongo que puedo esperar unos días más.

Esto último se lo decía más a sí mismo que a ella, en realidad. Desde que se hizo a los caminos no había permanecido en un mismo sitio más de una semana seguida. Se quitó el hatillo del hombro y se quedó mirándola con cierta incomodidad. Sabía que era un favor por otro favor pero en el fondo no lograba deshacerse de la idea de que estaba aprovechándose de su hospitalidad. La vida de vagabundo había calado muy hondo en su persona. Tras diez años se había acostumbrado y no planeaba cambiar sus hábitos. Pero por esa chica quizá merecía la pena hacer una excepción. Y entonces se dio cuenta de que ni siquiera sabía su nombre.

- Por cierto, señorita… ¿cómo te llamas?




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 29 Ago - 19:05




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


¿Desde cuándo se sinceraba con un completo desconocido? Eso no era para nada algo propio de ella, ni mucho menos. En esos tiempos que corrían, con todos los problemas que acechaban en la ciudad, había aprendido a desconfiar de todos… Pero estaba claro que con aquel hombre era diferente. Había algo en su mirada, en sus gestos y su voz… Además de haber sido el único que dio la cara por ella en la situación de apuro, que le hacían confiar en él prácticamente de forma ciega.

Lo último que deseaba era dar lástima y estaba segura de que a pesar de su confesión, él preferiría marcharse, pues aquel tema no iba con él… Sería ser demasiado altruista… Y de eso ya quedaba poco por el mundo al parecer.

Por esas mismas razones, al escuchar justo lo contrario a lo que esperaba, Kaoru alzó la mirada del suelo, al rostro del hombre. Una sincera sonrisa de agradecimiento y felicidad se dibujó en sus finos labios e hizo una pronunciada inclinación frente al vagabundo, de modo cortés.

Señor vagabundo… Si estás seguro de hacerlo… Te estaré eternamente agradecida. Prometo que no faltará de nada durante tu estancia en el dojo Kamiya. Aunque no soy demasiado buena en la cocina por desgracia… Pero mejoraré, lo prometo –la señorita Kaoru se volvió a erguir, sin perder esa adorable sonrisa.

Su última pregunta le sorprendió. Cierto era que aún no sabían cómo se llamaban.

Mi nombre es Kaoru. Kamiya Kaoru. Es un placer… -contestó ladeando ligeramente la cabeza. Abrió los labios con la intención de preguntarle al samurái cuál era el suyo…

Sin embargo, la voz del doctor Genzai la interrumpió y las risas animadas de sus nietas, Ayame y Suzune, inundaron el lugar cuando entraron por la puerta principal.

¡Hola, niñas! –dijo Kaoru acuclillándose para poder abrazarlas de manera cariñosa una vez llegaron corriendo hasta ella.

Hizo una pequeña mueca de dolor por sus magullados brazos, pero la ocultó rápidamente para no preocuparlas.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 6 Sep - 16:41




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

Justo cuando iba a responder a la joven para decirle su nombre se vio interrumpido por el sonido de las risas y el alboroto infantil proveniente de dos niñas pequeñas que venían corriendo por el camino de entrada. Así que tenía familia, después de todo. O al menos gente que se preocupaba por ella, así parecía a juzgar por el cariño que le mostraban las pequeñas y el tono amable del anciano, quien con su paso lento llegó el último, al saludarla. No quería interrumpir la reunión por lo que esperó pacientemente a que Kaoru quisiera presentarle. Dado que no podía hacerlo apropiadamente, él mismo se encargó de hacerlo.

- Me llamo Himura Kenshin. Estaré ayudando a la señorita Kaoru durante un tiempo a partir de hoy. Espero llevarme bien con todos ustedes.

Percibía las miradas curiosas de las niñas, aunque no le molestaba en absoluto. ¿Sería por sus ropas gastadas, por el llamativo color de su cabello o por la extraña cicatriz en forma de cruz de su mejilla izquierda? ¿O tal vez por la espada? Imaginó que eso llamaría más la atención del hombre mayor, que seguramente estaría al tanto de la prohibición de llevar armas en la recién inaugurada era Meiji. No sabía hasta qué punto estaban al tanto de la situación de Kaoru, por lo que no dio más explicación que esa. Intercambiaron algunas frases corteses durante unos minutos y luego se quedó viendo como ella jugaba con las pequeñas, que parecían contentas. Así que tenía un lado maternal, también. Le enterneció en parte y sirvió para reafirmar la opinión que se había formado de ella.  

No podía quedarse en medio del patio toda la mañana; además, se acordó de que todavía no habían desayunado y el sol ya estaba alto en el cielo, puesto que se habían entretenido con su charla anterior. Por eso, volviendo a colocarse el hatillo en el hombro, dijo:

- Señorita Kaoru, perdón por interrumpir. Si no le importa mostrarme dónde puedo dejar mis cosas, iré ahora mismo a preparar el desayuno.

Nadie se lo había pedido pero supuso que ella querría pasar tiempo con su familia. Además no le costaba nada y era lo mínimo que podía hacer, ya que ella le dejaba quedarse en su casa, tendría que ayudar con las tareas.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Mar 13 Sep - 21:00




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Las niñas, todo risas y alegrías, ajenas a todo lo acontecido en el día anterior, parloteaban sin cesar, contándole todo lo que les había sucedido desde la última vez que se vieron. Kaoru sentía que estar con ellas era como tener a esas hermanas pequeñas que jamás pudo tener. Quiso levantarse para saludar al buen doctor, pero sus nietas continuaban reteniéndola. Fue por eso que no pudo ni saludarlo.

Miró por el rabillo del ojo a ambos hombres. Debía presentarlos pero las pequeñas estaban tan alegres que no se atrevía a interrumpirlas por el momento. Sin embargo, el parloteo incesante paró de forma repentina. La propia Kaoru se sorprendió de ello y se percató de que ambas niñas observaban con creciente interés al extraño que se encontraba junto a su abuelo. Sin ninguna razón en particular, la

Se incorporó finalmente, estirando con suavidad la tela de su florida yukata. Cuando el samurái comentó lo del desayuno, enrojeció a más no poder. ¿Qué clase de anfitriona era que ni siquiera le había ofrecido algo para la primera comida del día? No es que sus dotes culinarias fueran de las mejores…

¿El señor samurái sabe cocinar? –preguntó Suzune de forma repentina, parpadeando de manera adorable mientras sus coletitas se movían graciosamente.

Su hermana mayor se apresuró a acudir junto a ella, alzando sus grandes ojos también hacia el peculiar hombre.

Seguro que usted cocina mucho mejor de lo que cocina Kaoru. Tú también lo crees, ¿verdad, abuelo? Aunque ella se esfuerce… su comida no es demasiado buena…

El doctor Genzai sonreía verdaderamente divertido por la situación y contestó tan solo con un asentimiento de cabeza. Llegado ese punto
la pobre chica de diecisiete años sintió el calor y el sonrojo en sus mejillas más intenso por la vergüenza.

¡Niñas! No es necesario que le digáis eso a nuestro amigo… Aunque sea cierto. Además, bien que venís los tres siempre a comer conmigo a pesar de ello –replicó nerviosa, colocándose un mechón que había escapado de su coleta tras la oreja y comenzó a andar-. Te mostraré el resto del dojo y la casa… –dijo tomando la manga del vagabundo y tirando de él al interior del edificio-. Y vosotros quedaros en el comedor… –les dijo a los restantes lanzándoles una mirada acusadora mientras desaparecía con el hombre en el interior de su hogar, guiándole a la cocina.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Sáb 17 Sep - 12:09




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

Le pareció entre curioso y tierno que las niñas se dirigieran a él como "señor samurai". Supuso que para ellas debía parecer algo así. Con el fin de la era Tokugawa los samurais ya solo existirían en las canciones y en las leyendas, sería todo lo que ellas conocerían sobre ellos. Iba a negar amablemente que él no era ningún samurai cuando la intervención de la mayor le pilló desprevenido. Así que Kaoru no era buena cocinando... por suerte él se apañaba bastante bien y de todos modos no era exigente, con cualquier cosa le valía. Esperaba que no se sintiera avergonzada por no poder ofrecerle algo bueno de desayunar. Con la de veces que había pasado días sin comer y a la intemperie, la vida en los caminos era así de dura. Había aprendido a conformarse con poco.

Sumido en estos pensamientos, la siguió por las diferentes estancias del dojo, intentando memorizar dónde estaba cada cosa. No estaría mucho allí pero mejor no merodear perdido cuando tuviera que ir a algún sitio. Una vez en la cocina, soltó su hatillo, así como la espada, y se recogió las mangas del keikogi esperando que ella le indicara qué hacer. Mientras lo hacía decidió preguntarle acerca de sus repentinos invitados, pues le había entrado la curiosidad.

- ¿Ellos son tu familia, seño... Kaoru-dono?

Ahora que conocía su nombre, eligió llamarla de ese modo, con un matiz de respeto, después de todo él también era un invitado. Esperaba que no se sintiera molesta.




Última edición por Sheena el Vie 20 Ene - 1:32, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 19 Sep - 23:51




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Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Las niñas llevaban yendo con su abuelo, el doctor Genzai, al dojo Kamiya desde que apenas sabían caminar. Muchas habían sido las preguntas que habían tenido que contestar Kaoru y él para saciar la interminable curiosidad que ambas habían demostrado por el arte del kendo, aunque nunca fuesen a aprender. Le hablaron de los samuráis, y muchas veces aún pedían que les contasen leyendas del pasado, de esa Era que quedó atrás.

Dejó escapar un suspiro mientras recorrían el pasillo, parándose en numerosas ocasiones, mientras la joven deslizaba la puerta corrediza para mostrarle la estancia que tras ella había, informándole de los usos que tenía cada una. Hablaba de manera mecánica, pues aún se encontraba muerta de la vergüenza por todo lo que las nenas habían dicho de su comida. Finalmente, llegaron a la cocina.

Como todo… es una cosita muy sencilla. No puedo ofrecerte un balneario, ni un castillo, pero te aseguro que el dojo es acogedor… O al menos lo era cuando estaba algo más lleno –explicó esbozando una sonrisa, con la sombra de la tristeza en las comisuras.

Observó al vagabundo recogerse las mangas cuidadosamente, probablmente para no marcharse en el proceso de cocinar. Sonrió por ello antes de dirigirse a sacar las pocas cpsas que tenían. Arroz, un poco de pescado y algunas verduras.

¿Mi familia? No, no. El doctor Gezai ha sido desde siempre un gran amigo de mi familia. Y la verdad es que tras la muerte de mis padres, fue él quien estuvo pendiente de mi cuando no me las podía apañar sola. Me ofreció irme a vivir con él una temporada… Pero rechace su oferta amablemente… No podía abandonar todo aquello por lo que mi padre y mi abuelo habían estado trabajando –se colocó un mechón oscuro, de lo que no estaban recogidos en la coleta, tras la oreja mientras hablaba-. Las niñas simplemente son sus nietas… Son como las hermanas pequeñas que nunca tuve, la verdad. Aunque me dejen en evidencia frente a mis invitados -comentó soltando una risita suave.

Volvió a pensar que resultaba verdaderamente sencillo hablar con aquel hombre. Y eso le gustaba… No solía tener nadie con quien hablar diariamente.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Lun 3 Oct - 18:09




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

- Ya veo – dijo ante la explicación de Kaoru sobre su relación con el doctor y las niñas – Es un gran gesto, el doctor es una buena persona… eso es lo que uno haría por la familia de todos modos ¿no?

Esbozó una sonrisa en su dirección mientras se dedicaba a limpiar el pescado, aunque no era un experto y no salía de las recetas sencillas no era malo en la cocina, puesto que no le había quedado otro remedio que aprender desde temprana edad. Se entregó a la tarea con calma, sin apresurarse, mientras ella se encargaba del arroz y las verduras. Pensaba en lo que le había dicho, en la suerte que tenía de que alguien le hubiera tendido una mano amiga en lugar de darle la espalda como cualquiera hubiera hecho. Él también había conocido esa amabilidad, afortunadamente; aunque pasó momentos duros siempre hubo alguien dispuesto a ayudarle. No se enorgullecía de haber perdido de vista ese camino durante la época en que se le conocía como hitokiri battōsai pero tras el baño de sangre que había supuesto la revolución había recuperado sus intenciones. Quería vivir como esas personas que estuvieron para él en su momento, quería dedicar su vida a mejorar la de los demás, como desagravio por todas las muertes que había provocado.

Pero no podía contarle nada de eso a Kaoru, por lo que se apresuró a acabar con el pescado y se lo llevó junto al resto de ingredientes.

- Son un encanto, no se lo tengas en cuenta, son cosas de niños – dijo en tono desenfadado, la verdad es que se le daba bien tratar con los pequeños, adoraba esa inocencia infantil y que no tuvieran que preocuparse por nada, pues esa era su tarea, la de los adultos. Y a los niños siempre parecía caerles bien – No deberás cocinar tan mal si te las has apañado sola todo este tiempo ¿verd…

Iba a continuar, pero se interrumpió al ver que ella estaba a punto de echar las verduras y el pescado al agua hirviendo, todo junto, tal cual. Empezaba a entender lo que decían las niñas. Sus técnicas de cocina parecían, cómo decirlo… bastante toscas. Para impedirlo, soltó el cuchillo que estaba limpiando y puso una mano sobre su muñeca al tiempo que señalaba:

- ¿Me permites? Si dejas cocer las verduras lentamente y después añades el pescado sazonado, sabe mucho mejor.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Dom 9 Oct - 13:55




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Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Hablar de la relación tan estrecha que mantenía con el doctor, hizo pensar a Kaoru en lo mucho que echaba de menos a sus padres y en la suerte que había tenido hasta el momento de haber tenido al anciano junto a ella en los malos momentos que pasó al quedarse completamente sola. Aquello consiguió que una sonrisa asomara por la comisura de sus labios. Jamás sería capaz de compensarle al doctor todo lo que había hecho por ella.

Finalmente, tras un minuto absorta pensando en ello, volvió la mirada hacia el hombre joven y le sonrió, procurando que el resquicio de tristeza que por un segundo había nublado su mente no se reflejara en ella.

Así es. Ahora ellos son mi familia. Puede que no compartamos lazos sanguíneos, pero eso termina siendo lo de menos cuando mantienes una relación tan estrecha con la gente que te importa –respondió antes de ponerse manos a la obra con la comida para el desayuno.

Muerta de curiosidad, Kaoru miraba cada poco y de reojo al señor vagabundo -como ella misma le había denominado previamente-. Parecía saber a la perfección lo que hacía mientras cocinaba tranquilamente. La muchacha es que veía un ingrediente y no tenía muy claro que hacer con él… Dispuso el arroz ya cocido (podría ser que demasiado poco, pues como de costumbre, le quedaba duro) en los cinco cuencos que había sacado. Seguidamente, una vez hubo terminado con esa parte, peló algunas verduras tras lavarlas debidamente y las cortó. El agua ya estaba hirviendo. Inocente e ignorante se acercó para echar todo dentro.

Lo sé, lo sé. Tan solo son unas niñas, y muchas veces dicen ciertas cosas para hacer la gracia –comentó encogiéndose de hombros. La vergüenza que antes había sentido se había evaporado por completo-.

El hombre de largos cabellos pelirrojos se acercó repentinamente a ella para detenerla, habiendo dejado algo que decía a medias. Kaoru parpadeó algo confusa mirando la mano sobre su muñeca.

¿Qué ocurre? ¿Esto no se echa aquí ya? –preguntó inocentemente y comprendiendo que había estado a punto de meter la pata. Tras escucharle, asintió despacio y le cedió la tabla donde había cortado todo-. Creo que acabas de comprobar porqué mis guisos son siempre un fracaso





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 16 Oct - 20:59




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

- No creo que sea para tanto, además estoy seguro de que tienes otras muchas cualidades si la cocina no es tu punto fuerte.

Trató de ser lo más amable que pudo, aunque ella no parecía haberse tomado a mal su intromisión. Le mostró cómo preparar el pescado utilizando miso y algunas hierbas, mientras le indicaba cuánto tiempo se debía dejar cocer los vegetales antes de añadirlo al guiso. Al crecer rodeado de mujeres había aprendido ciertos trucos muy útiles que todavía recordaba, pese a que no tenía muchas oportunidades de ponerlos en práctica. Vio que Kaoru, lejos de molestarse, escuchaba con gran interés, dispuesta a aprender. Por lo que le había contado se había quedado huérfana a temprana edad y pensó que quizá no tuvo la oportunidad de que una madre que le enseñase a cocinar apropiadamente. A cambio, mostraba esa ansia de conocimiento que seguramente era la que había aplicado en el estudio de las artes marciales para convertirse en la maestra que era hoy en día.

Si bien era reflexivo por naturaleza y siempre intentaba descifrar cómo eran las personas de quienes se rodeaba, Kenshin fue consciente de que estaba pensando demasiado sobre esa chica en particular. ¿Por qué le daría tanta curiosidad? Estaba claro que no era una mujer común, pero…

Ahora era él quien estaba distrayéndose y fue Kaoru quien le hizo notar que era hora de agregar el pescado. Así lo hizo y, cuando estuvo listo, la ayudó a servirlo en los cuencos previamente dispuestos y a llevarlos al comedor, donde, por fin, tuvieron un desayuno tardío con el doctor y las niñas. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de una buena comida casera acompañado de otros comensales; tal vez gracias a ello le supo mejor que nunca. Al acabar, con el fin de dejar algo de intimidad a la muchacha con su familia, se fue a lavar los cacharros ahora que ya sabía dónde estaba el pozo. Cuando terminase esperaba poder sentarse con ella a solas y planear el siguiente movimiento que darían para poner fin a la amenaza que la acosaba. Después de todo, para esto estaba allí.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Dom 23 Oct - 1:30




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Sus meteduras de pata en la cocina siempre habían sido un tema de gracias y risas entre la poca gente cercana a Kaoru. Incluso las niñas, como habían podido comprobar hacía apenas un rato, solían criticar sus platos. La muchacha se esforzaba todo lo que podía, pero la verdad era que nunca nadie le había enseñado y hasta el momento se las había apañado como buenamente podía.

Fue por ello, que cuando el vagabundo tomó su muñeca para detenerla, cuando le dedicó esas palabras amables incluso sin saber realmente hasta qué punto la gente tenía razón, la profesora de kendo sintió el rubor acudir a sus mejillas de forma irremediable. Se sentía nerviosa y muy agradecida por sus palabras, por lo que le regaló una de sus mejores sonrisas.

Gr-Gracias, de verdad… Nunca me enseñaron a cocinar… siempre he tenido que ingeniármelas para hacerlo y que saliera algo… comestible aunque no supiera del todo bien –dijo claramente avergonzada entonces, justo antes de que la lección comenzase.

La joven observaba todos y cada uno de los movimientos de su nuevo inquilino, de su salvador. Lo hacía de forma concentrada, con el ceño ligeramente fruncido, sin apartar la vista de la comida ni de los utensilios. Asentía de vez en cuando y también llegó a preguntar un par de veces para aclarar las dudas. Se sentía como si regresase al colegio nuevamente.

Miró la olla donde el miso se cocinaba. Borboteaba y desprendía vapor. Según tenía entendido entonces… había que añadir el pescado en esos instantes, ¿no? Arrugó la nariz ligeramente, estando casi segura de que era el momento. Sin embargo, su acompañante parecía haberse quedado absorto, pensando en alguna cosa. Fue por esa razón, que Kaoru tiró suavemente de la tela de su manga para avisarle de ello.

El desayuno poco a poco estaba terminando de hacerse y mientras tanto, se encargó de sacar los utensilios donde servirlo. Apenas unos minutos después, ambos se encontraban llevando las bandejas individuales al comedor, donde el resto de los presentes aguardaban hambrientos.

Tras llevarse el primer bocado a los labios, Kaoru saboreó el pescado con miso. Tenía un sabor exquisito, casero, bien hecho y cocinado. Definitivamente, su nuevo, misterioso y galante invitado tenía muy buena mano en la cocina.

No fue hasta una hora más tarde de terminar, que el doctor Genzai se puso en pie y declaró que debía regresar a la consulta para atender a sus pacientes. Las niñas se levantaron aprisa, corriendo de un lado a otro, riendo felices. Los acompañó hasta la puerta y allí se despidió de todos con un beso.

Las niñas y su abuelo han regresado ya. Probablemente hasta mañana no los veamos –comentó una vez que encontró a Kenshin dentro de la casa-. Debo agradecerte el desayuno tan delicioso que nos has preparado… Y también por enseñarme y por recogerlo todo mientras las niñas me secuestraban para jugar…

Poco a poco, se fue acercando hasta el hombre con la cicatriz en la mejilla, apoyándose finalmente en la mesa a su lado.

No es justo que hayas tenido que hacer todo el trabajo, podría haber limpiado yo después si me lo hubieras permitido –su voz reflejaba un leve tono de apuro, pues apenas llevaba el vagabundo un día allí como invitado y ya había trabajado para dejar todo recogido y limpio-. Muchas gracias, de verdad, señor vagabundo





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Jue 3 Nov - 19:05




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Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

- Lo hicimos entre los dos, tú también participaste – le recordó con modestia, totalmente convencido de que el mérito era compartido – Me alegro de que les gustara.

Había recorrido casi todo el lugar en el sentido inverso al que ella le mostró un rato atrás hasta dar con lo que buscaba, una especie de sala de estar. Allí la estuvo esperando mientras se despedía de su familia, tranquilamente sentado de rodillas sobre un cojín con su fiel katana reposando a su lado.

- Por favor, Kaoru-dono. Es lo menos que puedo hacer a cambio de tu hospitalidad – podría parecer que lo decía por cumplir pero no era así, le habían enseñado a dar siempre lo mismo que recibía y se hubiera sentido realmente incómodo si estuviera allí sin colaborar en nada – Aunque a cambio, podrías hacer algo por mí ¿sí? – pidió, con una sonrisa – No me importa que me llames por mi nombre. Al fin y al cabo, ya no somos desconocidos ¿verdad?

Normalmente pasaría por alto un detalle como ese. Pero por alguna razón quería resultar cercano y digno de confianza a ojos de la chica. Había creído en él y no la decepcionaría. Por eso había estado pensando en la mejor forma de afrontar su problema.

- Respecto al problema con esos hombres… Antes que nada, necesitamos información sobre ellos. Todo lo que puedas decirme. ¿Por qué te están molestando? ¿Tienen algo personal contra ti? Si conocemos sus motivos será más fácil descubrir su punto débil – explicó. No quería ser demasiado duro en su interrogatorio, seguro que todo eso ya se lo había contado a la policía y lo último que le apetecía era revivirlo pero todo era por su bien. No quería dejar ningún cabo suelto que propiciase un fracaso – No creo que me sea difícil vencerlos pero tenemos que asegurarnos de que no vuelvan nunca más. ¿Acaso tienes algo que quieren, o se han visto ofendidos por ti o tu familia en algún momento? ¿O puede ser que se trate de simple resentimiento por algún motivo que desconocemos?

Todas esas posibilidades se le pasaban por la cabeza. Desgraciadamente, en sus viajes había visto mucha maldad. Durante el Bakumatsu, él mismo había sido protagonista de ello. Se necesitaba poco para corromper a un hombre; aún menos para incitar su odio y que éste guiara su espada. Por eso había iniciado su viaje de redención. También había personas buenas que sufrían las consecuencias de ese mal y era su responsabilidad ayudarlas. Personas como Kaoru, que lo merecía más que nadie. Y se aseguraría de protegerla como lo necesitaba.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Dom 6 Nov - 23:06




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Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Siempre que las niñas se iban con el bueno del doctor, el dojo se sumía en un completo silencio que le recordaba sin remedio a la soledad en la que solía vivir. Sin embargo, aquella vez todo era distinto. No estaba sola…

Cuidadosamente, se sentó frente a su invitado, de rodillas también, soltando un ligero suspiro mientras se alisaba cuidadosamente le hermosa tela estampada en flores de su yukata. Esbozó una sonrisa ladina finalmente al escuchar su respuesta.

De acuerdo... Tampoco te puedo impedir que me ayudes con las tareas domésticas… y probablemente necesite tu ayuda para llevarlas a cabo –musitó algo avergonzaba al admitir aquello, bajando la mirada a sus propias manos, que reposaban sobre su regazo-. Dime qué deseas… –preguntó inevitablemente curiosa. Volvió a sonreír, entonces con mayor amplitud y asintió-. Está bien. Sin embargo, aún no me has dicho tu nombre.

Lo cierto era que desde la noche anterior, cuando la salvó, todo había ido tan deprisa y estaban tan cansados a la vuelta, que no había tenido ocasión de formalizar la presentación… Y esa misma mañana, con la llegada de las niñas, tampoco habían tenido un momento a solas para poder hablar apropiadamente. El samurái solo se había presentado frente al doctor Genzai mientras Kaoru colmaba a las niñas de atención.

A penas unos segundos después, cuando el tema de sus agresores salió a la luz nuevamente, su rostro se ensombreció y su cuerpo se tensó irremediablemente. Tragó saliva despacio, mientras unos pequeños recuerdos cruzaban su mente de forma fugaz.

Realmente no lo sé… Hace un mes aparecieron de la nada, siguiendo al que llaman Battōsai el Carnicero… Y comenzaron a atacar a la gente de la ciudad con la técnica de mi familia, el estilo Kamiya Kasshin-Ryu. Desde entonces, mis alumnos han dejado de acudir a clase por orden de sus familias, temiendo que esté instruyendo a matones… El dojo no se mantendrá a flote si continúa todo como hasta ahora. –necesitó hacer una breve pausa antes de verse capaz de continuar-. La técnica Kamuya Kasshin de mi familia está pensada para proteger al prójimo, no para herirlo. Están mancillando la memoria de mi familia al utilizarla de esa forma. Por ello, la otra noche salí en su busca. Pensé que plantarles cara serviría de algo pero… –se mordió el labio con fuerza, frustrada. No había podido hacer nada por proteger lo único que le quedaba de su padre…-. Supongo que si van por ahí utilizando nuestra técnica y habiendo venido aquí en más de una ocasión para asustarme… Puede que algo ocurriese en el pasado con mi padre y le guardasen rencor… Pero realmente no lo sé. Siento no ser de mucha ayuda…

Quería poder decirle mucho más, darle más pistas acerca de todo ello con el fin de dar con esa gente y pararle los pies de una maldita vez. Pero ni siquiera en eso resultaba útil…






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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Lun 7 Nov - 17:34




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kaoru

Solo cuando Kaoru mencionó el detalle se dio cuenta de que tenía razón: no le había dicho su nombre. ¿Cómo podía ser tan torpe? Podría ser un consumado guerrero, un brillante espadachín, pero a veces también era extremadamente despistado, hasta llegaba a olvidar algo tan importante. Por otro lado, no le gustaba ir divulgando su nombre por ahí, desgraciadamente era conocido y lo identificaban con el asesino que era en el pasado. Ya no era esa persona, por lo que se sentía más cómodo en el anonimato. Sin embargo, a ella no le importaba decírselo.

- Tienes razón. Me llamo Himura Kenshin. Puedes llamarme simplemente Kenshin.

Tras la presentación se concentró en escuchar la historia de la joven; a medida que ésta avanzaba, su rostro se iba ensombreciendo hasta adoptar una expresión grave. Así que de nuevo sus malas acciones traían problemas a alguien. Ya estaba determinado a ayudarla pero ahora con más motivo, pues se había visto envuelta en ello por algo relacionado con él y se sentía responsable.

- No te preocupes, has sido de mucha ayuda. Sé lo que buscan y también cómo solucionar el problema. No tienes que preocuparte más – dijo muy serio – El Kamiya Kasshin-ryu de tu familia no perderá su buena reputación – le prometió, clavando en ella una ardiente mirada llena de decisión.

No podía permitirlo. Además, le había gustado ver con qué fervor hablaba Kaoru del estilo heredado de sus antepasados, con cuánto celo cuidaba de él y lo orgullosa que estaba de las enseñanzas que impartía. No la había visto verdaderamente en acción, puesto que la noche anterior estaba oscuro y todo fue muy rápido, pero seguro que era una gran combatiente y mejor maestra. Estaba totalmente de acuerdo con la idea de esa escuela: un camino de la espada no para dañar sino para proteger. Era lo mismo que él quería hacer, lo mismo por lo que él luchaba. Por eso usaba una katana con filo invertido y había renunciado a matar. No podía menos que apoyar a quien intentaba vivir siguiendo ese mismo ideal.

- Por ahora, no haremos nada. Esperaremos a que vuelvan y entonces actuaremos.




Última edición por Sheena el Mar 7 Mar - 16:30, editado 2 veces


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Miér 9 Nov - 1:07




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


El hombre de largos cabellos rojizos pareció sorprenderse ligeramente cuando le mencionó que no sabía aún su nombre y se apresuró a presentarse apropiadamente, con una sonrisa de disculpa por su pequeño olvido. Kaoru no pudo más que negar con la cabeza ligeramente, como si así le quitase importancia al asunto. Himura… Kenshin, repitió en su fuero interno, algo más despacio, pensando que ese nombre le sonaba de algo pero no llegaba a identificarlo del todo. No sería hasta más adelante que recordaría las razones por las que le resultaba tan familiar…

De acuerdo, ya quedó atrás el llamarte señor vagabundo, lo prometo, Kenshin –dijo esbozando una encantadora sonrisa, ladeando ligeramente la cabeza.

Tras los siguientes minutos en los que contó la historia, Kaoru no era capaz de mirar a su invitado, no de forma directa más de tres segundos. Se avergonzaba ligeramente de su debilidad, de no ser capaz de defender el legado de su padre por si sola y… tener que pedirle al samurái que permaneciese en el dojo, no solo por su hospitalidad y el eterno agradecimiento que sentía hacia él… sino también por lo desprotegía que se sentía. Jamás pensó que se vería una situación semejante…

Se mordió con fuerza el labio inferior a la par que cerraba con fuerza los puños sobre su regazo. Tanta amabilidad… tanta empatía hacia ella por parte del contrario y sobre todo, saber que iba a ayudarla con todo ello, hicieron que la muchacha de apenas diecisiete años tuviera el impulso de dejar escapar un par de lágrimas. Pero se contuvo, se obligó a ser fuerte y no derramar una sola lágrima más por esos hombres.

¿E-esperar a que vuelvan? –repitió con un ligero tartamudeo, antes de asentir-. De acuerdo… supongo que es lo más eficaz… A fin de cuentas, cada pocos días regresan por aquí. No creo que tarden demasiado en aparecer nuevamente –hizo una breve pausa, tomando una bocanada de aire-. Kenshin… Gracias. Gracias por todo.






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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Sáb 12 Nov - 16:18




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde — Con Kaoru

Para su alivio parecía que la chica no reconocía el nombre, o por lo menos no daba señales de ello. Hasta ese momento no se dio cuenta de que estaba inquieto por lo que pensaría de él o lo que diría si se daba cuenta de que estaba acogiendo bajo su techo a un ex-asesino. Ya no era esa persona pero a veces era difícil que los demás confiaran en él, por eso trataba de demostrar las cosas con hechos y no con palabras, desde el anonimato y la sencillez. No quería que le juzgaran por sus errores pasados sino por sus acciones presentes. Con el paso del tiempo en su vida de vagabundo había ganado suficiente confianza al respecto, así como para entender que no siempre iba a conseguir convencer a todos o que, por mucho bien que hiciera, el estigma de su pasado siempre lo acompañaría. Eran las consecuencias que tenía que aceptar.

Pese a todo, descubría que una pequeña parte de él quería agradar a Kaoru. No sabía por qué, dado que acababan de conocerse, pero quería causar una buena impresión. Quería que confiara en él, ocuparse de su problema para que ella no tuviera que hacerlo, para que no tuviera que pasarlo mal. Siempre estaba dispuesto a ayudar al que lo necesitase y en este caso era algo casi imperativo. No le gustaba ver como una chica con tanto talento y que además era buena persona sufría de esa forma; aunque trataba de esconderlo podía darse cuenta. Quizá tuviera algo que ver el hecho de que estuviera sola, otra cosa que le parecía injusta. Debería poder acudir a alguien en caso de necesidad pero ella no tenía a nadie. Estaba seguro de que había hecho cuanto estaba en su mano para solucionar el problema pero debía sentirse frustrada y triste por no ser capaz.

Decidió que eso acabaría esa misma noche. Tras ofrecerle una disculpa, se levantó y tomó su espada para posteriormente dirigirse a la salida del dojo. Pasó el resto de la mañana fuera, aunque no le dijo a Kaoru donde iba. Tenía que mantener el silencio si quería que su plan saliera bien. Pasado el mediodía regresó con ella, encontrándosela ocupada preparando el almuerzo. Se quedó observándola unos momentos: parecía que estaba poniendo en práctica algunas de las técnicas de cocina que le había enseñado esa misma mañana. Eso le hizo esbozar una pequeña sonrisa; luego se unió a ella para ayudarla. Después de comer y recogerlo todo se le ocurrió que quizá era hora de retirarse, puesto que tampoco quería molestarla invadiendo demasiado su espacio y seguro que ella tendría otros quehaceres.

- Disculpa, Kaoru-dono ¿sería posible disponer del dojo durante un rato? – le preguntó, con idea de entrenar un poco para prepararse antes de que llegara la noche y todo se volviera mucho más ajetreado.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Dom 13 Nov - 21:08




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Dojo Kamiya — Por la mañana — Con Kenshin


Se quedó ciertamente pensativa, con el nombre del contrario flotando en su mente de forma continua. Himura Kenshin... Definitivamente le sonaba de algo... Pero no lograba identificarlo, no en esos instantes. A fin de cuentas, era más conocido el apodo de Battosai el Carnicero que el nombre de real de pila del famoso asesino. Fue por ello que no se percató cuando el samurai se relajó ligeramente por la falta sorpresa, o de temor, en su rostro.

Perpleja se mostró entonces, parpadeando repetidas veces, cuando su invitado se incorporó para salir de la salita y dirigirse directamente a la puerta de la propiedad. No pudo evitar preguntarse a donde iría aquel buen hombre, qué haría y a qué hora regresaría. Tras dejar escapar un largo suspiro que rompió el silencio de la casa, Kaoru se encaminó a su habitación a fin de cambiarse de ropa y ponerse algo más cómodo para realizar la limpieza que tocaba aquel día.

El resto de la mañana la pasó limpiando el polvo y ordenando algunas cosas que tenía en el almacen medio abandonado cercano al edificio principal. Había acudido allí en numerosas ocasiones para buscar alguna reliquia familiar inservible... con la que poder llegar a fin de mes.

Una vez hubo terminado, puesto que la hora ya rozaba la una de la tarde, se dirigió directamente a la cocina, donde se puso manos a la obra con la comida. Nuevamente, escaseaban los ingredientes, pero con los trucos que esa mañana había aprendido, podría terminar haciendo un plato medianamente decente... o eso quería creer ella. Andaba a medias, con el agua hirviendo en la olla, cuando percibió algo de movimiento a su lado. Kenshin había regresado finalmente. Juntos, terminaron de cocinar la comida y disfrutaron tranquilamente de ella.

Ya con todo recogido, Kaoru dejó escapar un largo suspiro. Se sentía algo cansada en aquellos instantes y probablemente aprovecharía un rato para descansar, antes de dirigirse al mercado a hacer la compra para los días venideros. En los momentos previos a que el samurái hablase, la joven se daba suaves golpecitos en ambos hombros, como tratando de aliviar algo de molestia que sentía.

¿Qué? –preguntó confusa al principio, pues no había procesado aún su pregunta-. Sí, sí. Por supuesto… Hoy no tengo clase con mis alumnos hasta más tarde… Por el momento voy a descansar antes de ir a comprar. Así que utilízalo cuanto lo necesites -dijo con una amplia sonrisa-.






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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 13 Dic - 18:35




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde — Con Kaoru

Un ligero asentimiento con la cabeza fue la única respuesta que ofreció a Kaoru al concederle su petición. Seguidamente se levantó para dirigirse al dojo, mientras dejaba a la propietaria tomar su bien merecido descanso. No tardó mucho en llegar al edificio anexo. Antes de entrar se quitó las sandalias, dejándolas a un lado de la entrada, y realizó una formal reverencia, tal como correspondía a la etiqueta.

Se notaba que el espacio de entrenamiento se utilizaba con asiduidad, aunque también, a todas luces, había vivido tiempos de mayor esplendor. No obstante, como el resto de la casa, se mantenía pulcro y bien cuidado, símbolo de lo mucho que le importaba a Kaoru el legado familiar de las artes marciales. Lamentó que las tablillas que indicaban los nombres de los estudiantes con los que contaba actualmente el Kamiya Kasshin-Ryu fueran tan escasas. Un estilo tan noble merecía ser más próspero. Esperaba aportar su granito de arena solucionando el desagradable asunto que tenían entre manos para que aún disfrutara de días más prósperos en el futuro.

Concentrándose y expulsando de su cabeza todo pensamiento, Kenshin extrajo la katana de su vaina con un rápido y fluido movimiento. Inició así su práctica, sin dejar que ni el encuentro que estaba por producirse ni ninguna otra cosa lo alterasen. Cualquier buen espadachín que se preciase sabía que dejarse llevar por las distracciones podía ser equivalente a perder la vida. Por eso era tan importante mantenerse centrado incluso en los entrenamientos. Al fin y al cabo ¿qué era un entrenamiento sino una simulación de una situación que podía darse en la vida real? Adquirir los hábitos correctos durante las prácticas era lo que, en un futuro combate, podría salvarle a uno el pellejo. A pesar de todos los años que llevaba utilizando la espada, Kenshin no olvidaba esta lección fundamental. Había podido comprobar por sí mismo cuán cierta era múltiples veces.

Antes de que se diera cuenta, la tarde había ido cayendo y Kaoru regresó de sus recados. Como recibiría a sus alumnos en breve, abandonó el dojo para que lo pudieran usar y, mientras tanto, se fue a colocar los alimentos y distintos artículos que la joven había adquirido en el mercado, esperando que estuvieran en el lugar correcto. No quería interrumpir la lección, por lo que decidió esperarla en la salita donde habían tomado la comida y el desayuno. No pasó mucho tiempo en ella, sin embargo. Poco después de acomodarse, le llegaron lo que parecían ruidos de refriega, seguidos de un agudo grito femenino.

- ¡Kaoru-dono!

No los esperaba tan pronto. Levantándose a toda velocidad, se calzó las sandalias y en pocos  segundos estaba atravesando de nuevo la distancia entre el edificio principal y el dojo, deseando que su descuido no le hubiera costado caro a su anfitriona.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Jue 15 Dic - 20:11




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


La joven Kamiya permaneció los siguientes segundos parada, observando cómo el vagabundo (Kenshin, se dijo a si misma, recordando su nombre y sonriendo al hacerlo) abandonaba la estancia muy solemnemente en dirección al dojo. Era consciente que la estancia de entrenamiento no mostraba todo el esplendor que una vez tuvo cuando su padre era el maestro de la escuela. Pero siempre se había esmerado por mantenerla como debía ser. Sí, cierto era que requerían unos cuantos arreglos, de hecho, se las había apañado como buenamente podía ya que el dinero escaseaba.

Con un suspiro, finalmente puso rumbo hacia su habitación. Una cómoda y el armario de madera empotrado era todo el mobiliario que podían encontrarse ahí. Un par de ilustraciones de su fallecido abuelo colgaban de las paredes y adornaban la estancia junto a un jarrón con sus flores preferidas. La muchacha sacó su futón y tras emplazarlo en el suelo, se acomodó sobre él mientras sus ojos recorrían las páginas del libro que se estaba leyendo desde hacía unos días. Sin embargo, no se concentró demasiado en ello y no le resultó nada productivo ese tiempo que tenía pensado dedicarle a la lectura. Los nervios se habían instalado en su cuerpo, temía lo que pudiera pasar esa noche, cuando regresasen esos matones. Sabía que Kenshin era rápido y fuerte… Pero temía que si eran demasiados, un solo hombre, aunque fuese él, no pudiera con todos. Sería más tarde cuando comprobaría cuán equivocada había estado al dudar de sus habilidades.

Una hora más tarde salió de la casa, no sin ver desde el camino hacia la calle, al samurái concentrado en su entrenamiento. Quizás se quedase algo ensimismada mirándole, pero se obligó a recomponerse, aunque con un ligero sonrojo iluminando sus mejillas. Puso rumbo entonces al mercado, donde compraría algunos ingredientes de los que estaban faltos y también pasaría a saludar a sus amigas por el restaurante. De hecho, se alargó tanto la conversación que se le echó el tiempo encima y tuvo que regresar de vuelta a casa a la carrera, para cambiarse y ponerse sus prendas para entrenar.

Los muchachos, puntuales como siempre habían sido, aparecieron en el dojo, pero no comenzaron con las lecciones de aquel día, sino que se sentaron frente a Kaoru para decirle con mucho pesar, que sus padres ya no les permitían acudir allí… que no deseaban que sus hijos aprendieran la técnica que un asesino utilizaba. Eso partió en dos el alma de Kaoru. Esbozó una triste sonrisa a sus últimos alumnos y les aseguró que lo comprendía. La despedida fue breve, y la joven profesora de kendo se quedó sola y desolada en el dojo.

¿Qué iba a hacer ahora…? Quizás podría vender algunas cosas que tenía de su familia, seguro que encontraría algo de valor que le ayudase para los próximos dos meses al menos, mientras buscaba otra fuente de ingresos. Perdida en sus pensamientos, agarrando con fuerza su shinai, no escuchó como la puerta se deslizaba para abrirse… Solo una risa, justo detrás de ella, fue la que le hizo proferir un alto grito de alerta.

Ya estaban allí. Eran más numerosos que las otras veces y habían llegado para atormentarla otra noche más…





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

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