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~ La joven y el señor vagabundo.

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~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 30 Jul - 2:33

Recuerdo del primer mensaje :


La Era Tokugawa llegó a su fin hacía ya diez años. La Era Meiji había comenzado tras la finalización de esas horribles guerras y enfrentamientos tan sangrientos. Battōsai el carnicero llevaba desaparecido desde entonces. Había sido el asesino más despiadado de todos. Un samurái al que no le temblaba el pulso a la hora de arrebatar una vida. Muchos temían enfrentarse a esa mirada asesina… Sin embargo, se había esfumado con el comienzo de esa nueva Era. Nadie le creía muerto, por supuesto. Entonces, ¿dónde se encontraba?

Su nombre real era Himura Kenshin. Con su larga melena pelirroja y una gasa cubriendo su característica cicatriz en forma de X, el samurái había pasado a tener una vida errante. Algunos lo llamarían vagabundo también. A penas tenía dinero y sus ropajes estaban realmente gastados después de tanto llevar el mismo. De hecho, tras un pequeño altercado en una de las calles de la antigua Tokio por llevar su katana, Kenshin conoció a la joven Kaoru.

Tras encargarse de un grupo de hombres que utilizaban su antiguo nombre de Battōsai para atemorizar a la gente e intentar conseguir hacerse con el dojo de los difuntos padres de la chica, ésta le ofreció comida y un techo bajo el que dormir con toda la amabilidad de su corazón. No podía darle mucho, pues la joven huérfana apenas lograba sacar a flote la escuela de Kendo que una vez fue tan famosa. Pero ahí estaba la voluntad inquebrantable de ella, deseando ayudarle de alguna forma.

Fue en ese momento, nada más ayudarla a salvar su herencia, a salvar lo poco que le quedaba ya y por lo que luchaba fervientemente, que esta historia comenzó. Dos personas completamente distintas a la par que semejantes se habían encontrado y quién sabe cuál sería su destino finalmente.

1x1 — CS — Rurouni Kenshin — Kenshin & Kaoru
Himura Kenshin
28 años | Sheena
Kamiya Kaoru
17 años | SapphireDragon


Última edición por SapphireDragon el Mar 13 Sep - 23:40, editado 2 veces
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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 17 Ene - 16:52




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde — Con Kaoru

¿Cómo había sido tan despreocupado? Sabiendo en lo que estaban metidos tenía que haberse quedado con Kaoru en todo momento. Estaba allí para ayudarla pero no quería que su presencia le resultara incómoda y ahora, por intentar evitar esta molestia, había puesto en riesgo su vida. Se reprochó mentalmente el error mientras recorría los últimos metros que le separaban del dojo.

Blandiendo la espada, se precipitó en el interior del mismo. Para su alivio, había llegado a tiempo. Kaoru parecía estar bien, tan solo asustada ya que la retenían entre varios a punta de katana. En cuanto entró, la atención se desvió hacia él.

- Dejen en paz a la señorita – advirtió, con un tono calmado que nada tenía que ver con la dura mirada con la que fulminó a los maleantes – No deberían aprovecharse de los demás.

Su aviso fue secundado por una oleada de risas por parte de los malvados. Kenshin no se inmutó, no iba a dejar que algo como eso destrozara su concentración. Ni a dejarse llevar por la rabia que sentía porque aquellos despreciables se atrevieran a atormentar a Kaoru. Tenía que mantener la mente fría y despejada. Aun sabiendo que probablemente sus palabras no tuvieran ningún efecto, volvió a intentarlo una vez más:

- Márchense y no vuelvan por aquí. Si lo hacen no habrá consecuencias.

Una nueva ronda de burlas. Ya sabía que reaccionarían así, gente como aquella solo aprendía por la fuerza. Pero de todos modos, su código le instaba a intentar resolver cualquier conflicto por la vía pacífica, por medio del diálogo, antes que a golpes. Había demasiada sangre en su cuenta. E igual era consciente de que ese método no siempre funcionaba. Como en este caso.

Cuando el primero de los hombres se lanzó hacia él espada en ristre, el experto espadachín lo esquivó sin dificultad. Sin descuidarse, mantuvo un ojo puesto en Kaoru. Como esperaba, los hombres estaban ahora más pendientes de la pelea que de la chica. Sin mucho esfuerzo se deshizo del susodicho, lo mismo que del siguiente que le atacó y el que vino después de ese. Cuando ya solo quedaban dos bandidos, parecieron entender que estaban acabados pero eso no les hizo rendirse. Uno de ellos se colocó entre él y Kaoru, amenazándole con la katana, mientras que el otro volvía a agarrar a la dueña del dojo y ponía un cuchillo contra su garganta. Kenshin apenas escuchó la amenaza, aunque no le hacía falta; estaba más que clara. O se rendía o ella pagaría las consecuencias. No movió un músculo ni soltó la espada, de momento, sopesando sus opciones. No quería dejarlos escapar, quería acabar con aquello ya mismo, pero por nada del mundo podía permitir que ella saliera herida.





Última edición por Sheena el Vie 20 Ene - 1:35, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Mar 17 Ene - 23:42




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


La punta de la katana estaba peligrosamente cerca de su cuello. Casi podía sentir el frío metal sobre su piel… Apretó la mandíbula y tragó saliva mientras alzaba la mirada directamente hacia sus atacantes. Una sonrisa siniestra estaba dibujada en sus rostros, con el deseo de hacer mal y el brillo de la venganza en sus ojos. Le sostuvo la mirada mientras esperaba, quizás con demasiada esperanza, que el grito que había proferido apenas unos segundos antes sirviese de señal de alarma a su invitado. Kenshin… Pensó en su interior ese nombre y como si el samurái respondiera a su llamada, apareció por la puerta con la katana en mano.

Sus ojos se encontraron por unos instantes con los del pelirrojo, desde ambos extremos del dojo. Confiaba en él… confiaba en aquel desconocido que apenas llevaba dos días en su casa, que le había enseñado a cocinar algo un poco más decente, que se llevaba a las mil maravillas con las nietas del doctor Genzai… Que sin pedir nada a cambio la había salvado una vez y había aceptado su propuesta de quedarse con ella a fin de ayudarla con el problema de esos matones. ¿Acaso era posible encontrar una persona como él en los tiempos que vivían? Resultaba verdaderamente complicado y agradecía haber tenido tanta suerte.

Se humedeció los labios mientras presenciaba la escena. Era inútil razonar con esos matones, ambos lo sabían. Sino no habrían llegado a la situación en la que se encontraban. Pero parecía que Kenshin quería darles una oportunidad… aunque no sirviese de nada.

Como era de esperar, las burlas fueron las principales respuestas a sus cuidadas palabras, a sus últimos ofrecimientos de rendición. La mirada del samurái era amenazante y algo en el interior de Kaoru se estremeció. La expresión de su rostro había cambiado por completo, parecía que era una persona completamente distinta.

A penas estaba pensando en esto, que el primer choque entre aceros resonó por la estancia. Era la segunda vez que la joven veía luchar al vagabundo. La primera vez pensó que había sido simple suerte… En cambio, ahora era capaz de afirmar sin lugar a dudas que era todo un experto, que sabía de antemano los movimientos de sus enemigos, tenía claro donde debía moverse para esquivarlos y para asestar un golpe para dejarlos sin sentido.

Entonces solo quedaron dos en pie… los dos que la retenían contra su voluntad. La afilada hoja estaba presionada contra su fino cuello y estaba claro cuáles eran sus intenciones. El cuerpo de Kaoru estaba en completa tensión, mientras sentía la frustración apoderarse de ella. No podía esperar que Kenshin hiciera todo él solo… Ya se había desecho sin dificultad alguna de más de la mitad de los hombres. Ella debía poner su granito de arena en todo aquello.

Sin previo aviso, la muchacha pegó un fuerte pisotón a su agresor, el cula profirió una maldición mientras la soltaba. Viendo sus brazos liberados, le propinó un codazo en el estómago y se alejó lo más rápido posible de ellos, acudiendo junto al samurái, con la respiración entrecortada y sintiendo un ligero escozor en el cuello… Tenía un arañazo que sangraba ligeramente, causado por culpa de la presión con la que la katana había sido presionada contra ella. Se llevó una mano para cubrírsela, haciendo una ligera mueca, pero sin decir nada.






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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 22 Ene - 16:34




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde — Con Kaoru

Justo cuando se estaba preguntando qué debía hacer, agobiado porque se le acababa el tiempo para decidir, la propia Kaoru entró en acción. No esperaba ese giro de los acontecimientos pero de ninguna manera podía dejar escapar la oportunidad que ella le había proporcionado. Reaccionó rápidamente y, aprovechando la confusión, antes de que los bandidos fueran en busca de la chica se había interpuesto entre ambos. El del cuchillo salió corriendo como el cobarde que era, consciente de que no servía de nada enfrentar a alguien que llevaba una katana con esa arma. El otro, sin embargo, era más obstinado. Le dio algo más de trabajo que los anteriores, llevándose algún que otro golpe pero nada grave, antes de finalmente desarmarlo y dejarlo tendido en el suelo junto a los demás.

La policía, que ya estaba sobre aviso, no tardó en llegar. El encargado era un antiguo conocido suyo, a quien le había pedido el favor de ayudarle con ese asunto. Así se aseguraba de que ni esos matones ni ningunos otros volvían a molestar a Kaoru. Como le prometió, iba a resolver el problema de raíz. Después de que la policía se ocupara de llevarse a los hombres y el encargado le diera las gracias repetidamente por contribuir a atrapar a esa banda de maleantes que aterrorizaban al vecindario, la calma fue gradualmente volviendo al dojo Kamiya. No fue hasta entonces que pudo hablar con Kaoru.

- ¿Te encuentras bien? ¿Te han herido? - antes de que contestara, se percató de que se llevaba una mano al cuello. Donde seguramente le habían hecho daño con el cuchillo. Le retiró la mano con cuidado para evaluar la herida: no era grave, ni siquiera profunda, pero se reprendió a sí mismo por permitir que aquello hubiera pasado. Por suerte no haría falta llamar al doctor y preocuparlo, él podía encargarse – Vamos, hay que curarlo antes de que se ponga peor.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 23 Ene - 15:23




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


A penas tuvo tiempo de enterarse de lo que sucedía tras haber conseguido escapar de su agresor. Para cuando se quiso dar cuenta, Kaoru vio a uno de los atacantes huir por patas del dojo. Cobarde, pensó ella con rencor en primera instancia, antes de posar los ojos en el samurái, que se enfrentaba al último matón. Los vio intercambiar estocadas y golpes. Tragó saliva, alertada cuando el pelirrojo recibió los golpes. Se estaba arriesgando por ella… Y estaba recibiendo los golpes que ella debería recibir, pero debido a su incapacidad para enfrentarse a todos ellos, a defender lo que era suyo, Kenshin lo estaba pagando.

Poco más duró aquel enfrentamiento. Con todos los atacantes por los suelos, profiriendo quejidos de dolor y maldiciones contra el samurái, la policía hizo finalmente acto de aparición. Qué oportunos, como siempre, resopló rodando los ojos. Quizás la joven Kamiya hubiera perdido algo de fé en el cuerpo del orden. Por una parte, porque muchos llegaban a abusar de su autoridad y otros… porque no ayudaban ni solucionaban las cosas con la eficiencia que debían.

Aún con la mano sobre la herida, Kaoru permaneció a un lado, sin atreverse a acercarse, mientras los hombres con el uniforme policial se llevaban atados a los delincuentes. Se mordió el labio, paseando la mirada por el dojo. Tenía unos cuantos daños… nuevamente tocaría hacer reparaciones que se llevarían el dinero que había conseguido ahorrar. Soltó un largo y cansado suspiro. Últimamente, su vida se basaba únicamente en eso: limpiar destrozos y repararlos.

Finalmente, la calma regresó al lugar y nuevamente, la joven y el vagabundo se quedaron a solas. Abrió la boca para hablar, para darle las gracias y para preguntarle acerca de los golpes recibidos, mas no tuvo ocasión. El hombre se adelantó a ella.

E–Estoy bien, de verd… –comenzó a contestar, quedándose a medias cuando sintió como la obligaba a apartar la mano de su cuello. Hizo una pequeña mueca por el escozor–. Es solo un arañazo… –musitó bajando la mirada avergonzada, mordiéndose el labio inferior.

Cuando Kenshin se puso en marcha para abandonar el dojo y regresar a la casa, Kaoru agarró con suavidad la tela de su prenda para detenerle.

No sé cómo agradecerte todo esto. No tenías porqué quedarte aquí para ayudarme y lo has hecho. Te has enfrentado a todos ellos por mi… –su voz temblaba ligeramente. En aquellos instantes, toda aquella faceta de chica dura se había evaporado y solo quedaba la huérfana vulnerable que realmente era–. Gracias…





Última edición por SapphireDragon el Mar 31 Ene - 22:19, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Jue 26 Ene - 17:23




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde — Con Kaoru


Estaba aliviado de que todo aquello hubiera terminado. No por sí mismo o por los golpes que hubiera podido recibir, pues aquello era bastante frecuente para él, sino porque al fin la pesadilla de Kaoru había acabado. Los matones pasarían una buena temporada en la cárcel, así se lo había asegurado la policía. Cierto era que algunos miembros del cuerpo no eran de fiar pero en esta ocasión Kenshin sabía que podía estar tranquilo: conocía personalmente a aquellos hombres y sabía que eran honrados y cumplidores con su deber.

Ahora toda su preocupación era curar la herida de Kaoru y por eso se dirigía al interior de la vivienda con ella. Pero tuvo que detenerse cuando notó que le frenaba agarrándole de las ropas. Le dio la espalda para que no viera su gesto contrariado ante tales palabras. Si apenas había hecho nada… Cuando se giró, había recuperado su expresión amable de siempre.

- No vuelvas a mencionarlo, Kaoru-dono. Prometí que te ayudaría y eso hice, no iba a faltar a mi palabra – dijo sencillamente – No tienes que agradecer nada, ya se ha solucionado así que no lo pienses más. Lamento que tuvieras que salir herida, no debí descuidarme. Vamos, hay que curarte.

Sin darle oportunidad a que dijera nada más se metieron en casa, donde le limpió la herida con agua y un trapo limpio. La tarde se había convertido en noche mientras ocurría todo, aunque para ellos había pasado muy rápido. Las estrellas brillaban ya en el cielo para cuando Kenshin terminó de ocuparse de la chica y solo entonces se dio cuenta de la tensión acumulada: el cansancio empezaba a hacer mella en su cuerpo y le dolía donde le habían golpeado. Tampoco era algo a lo que no estuviera acostumbrado, por otra parte. Pero no quería pedirle nada más a Kaoru, ya había abusado bastante de su hospitalidad. Por tanto, le dijo:

- Esto ya está. Mañana lo revisará el doctor pero por suerte el corte no es profundo - se puso en pie apoyándose en la espada, con intención ir a recoger sus cosas – Espero que todo vaya bien a partir de ahora y que el dojo vuelva a tener muchos alumnos. Ojala en un futuro cercano se oiga en los caminos sobre los hábiles espadachines del Kamiya Kasshin-Ryu.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Mar 31 Ene - 22:45




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


Un pequeño y breve silencio pareció hacerse entre ambos nada más la joven terminó de agradecerle de una forma tan impropia suya todo lo sucedido. Se sorprendió entonces por su respuesta. ¿Cómo no iba a mencionarlo? Se sentía en deuda con él… Le debía el poder conservar el dojo de su padre, el bonito recuerdo de la vida que una vez tuvo. Su semblante adquirió un leve rubor ante esa mirada suya. Apenas se habían conocido un par de días atrás y sin embargo… una expresión como aquella conseguía efectos de ese calibre en Kaoru.

No digas tonterías, por favor, Kenshin –le pidió haciendo una pequeña mueca, obligándose a sí misma a posar sus grandes ojos en los del contrario. Sin embargo, no tuvo oportunidad de decir nada más.

Caminó tras el pelirrojo hasta una de las tantas estancias de la casa y le observó preparar el cuenco con el agua y buscar un paño. Para facilitarle la labor, tomó su cabello recogido en una coleta alta y se lo colocó sobre el hombro contrario, dejando mejor visibilidad y acceso a su cuello. Permaneció muda durante el tiempo que el samurái estuvo curando la herida, sintiendo sus cuidadosos gestos. Escocía sí… Era algo inevitable, pero no se permitiría el lujo de quejarse, ni mucho menos de dejar ver el poco dolor que iba a sufrir de aquel encuentro.

Una vez hubo terminado, se soltó finalmente el pelo, también del recogido y suspiró suavemente.

Ya me estoy imaginando al doctor Genzái mañana… cuando vaya a verle, le cuente lo sucedido y vea esto… –frunció entonces el entrecejo cuando se incorporó. Parecía que le costaba un poco… De hecho, estaba segura que los golpes le estaban pasando factura–. E-Eso suena a despedida definitiva, señor… digo, Kenshin. –le miró entonces con fijeza e hizo una mueca al escuchar su último deseo respecto a la escuela de kendo–. Dudo mucho que se llegue a escuchar nada… Antes de que aparecieran, mis últimos alumnos vinieron a avisarme de que dejaban las clases. Sus padres temían que aquí… se formasen asesinos. Y la verdad es que va a costar bastante que la gente comprenda que no es así –se le antojaba bastante difícil aquello, pero por supuesto haría (como hasta ese preciso momento) todo lo que estuviera en su mano.

Fue entonces, poco después de terminar de hablar, que Kaoru se levantó y se colocó frente a él.

Debes descansar… Y recuperarte de los golpes. Deja que me asegure de si necesitas tratamiento o no. Es hora de que yo te cure a ti, Kenshin –su voz era resuelta… y no iba a aceptar un no por respuesta.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Miér 8 Feb - 23:32




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la noche— Con Kaoru


- Al doctor no le gustará ver que estás herida, desde luego, pero seguro que se alegra de que ya no vayas a tener problemas.

Eso si el buen hombre estaba al tanto de ellos. Por lo poco que conocía a Kaoru y la actitud que había demostrado, le daba la impresión de que era el tipo de persona que detestaba preocupar a sus seres queridos. El motivo lo fundaba en las reiteradas disculpas por hacer que él, un desconocido, se encargase de sus asuntos. Estaba claro que era alguien que prefería ocuparse por sí misma de sus cosas sin tener que pedir favores a nadie. Seguramente se habría acostumbrado a ello al no tener familia. Hubo un tiempo en que él pensaba lo mismo pero, desde que se dedicaba a ayudar a los demás había cambiado un poco su punto de vista: no había nada de malo en apoyarse en otros, cuando la situación lo requería, juntos podían ser más fuertes.

- Siento oír eso… puedo comprender a sus familias pero ¡no desesperes, Kaoru-dono! Solo es un malentendido, verás que en cuanto se sepa la verdad volverán e incluso vendrán nuevos aspirantes. No está todo perdido. Tal vez llevará un tiempo pero seguro que logras salir adelante. ¡Ten más confianza!

Al menos, él confiaba en ella. Si se las había arreglado hasta entonces, aquello no era nada que no pudiese superar. Un tonto pensamiento cruzó rápidamente por su cabeza de repente: el de permanecer allí cerca de la chica, un extraño deseo de protegerla del imprevisible mal que acechaba por todas partes. ¿Pero qué cosas se le ocurrían? Seguramente el cansancio le estaba jugando una mala pasada. Él era un vagabundo, un hombre errante… y no podía inmiscuirse de más en las vidas ajenas, lo necesitaran o no. Además no había garantías de que Kaoru volviera a necesitarle, el problema se había acabado y ella ahora iba a estar bien ¿verdad?

El amable ofrecimiento de Kaoru, afortunadamente, disipó estos insólitos pensamientos. Quería declinarlo, quería decirle que no se molestara más, que ya había hecho suficiente, que su sitio estaba en los caminos… pero en el momento de la verdad no pudo rechazar esa mirada de preocupación ni ese tono que no dejaba lugar a la discusión. Realmente necesitaba dormir bajo techo, en un futón, al menos una noche más.

- Estoy bien, en serio – insistió – Pero es tarde y… si no te importa, abusaré de tu amabilidad solo una vez más – dijo, con humildad – ¡No tienes que preocuparte! Ni siquiera estoy herido, unos cuantos moratones, es todo… nada que un buen baño y una noche de sueño no puedan arreglar.

Se sintió mal por pedirle aquellas cosas, aun cuando ella ya se las había ofrecido primero. Sin embargo, una parte de él en cierto modo se alegraba de no tener que despedirse todavía. Pero ¿qué demonios le estaba pasando?




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 20 Feb - 23:42




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


Algo en Kenshin conseguía animarla y tranquilizarla siempre que hablaba. Parecía tan seguro de sus palabras, tan seguro de lo que creía y pensaba… Con igual seguridad el joven de largos cabellos pelirrojos, al que había llamado vagabundo cuando aún desconocía su nombre de pila, había empuñado su arma contra todos aquellos matones, defendiéndola… Protegiendo lo que una vez fue el gran sueño y el trabajo de su padre y, que por desgracia, estaba pereciendo con lentitud para el desconsuelo de la joven Kaoru.

Se obligó a sonreír al hombre, agradecida por sus palabras de ánimo. Sabía que lo decía con toda la buena fe del mundo… Sin embargo, ella no estaba para nada segura de que el dojo pudiera recuperarse algún día. Las malas reputaciones terminan por hacer sucumbir a personas y negocios… Así como los sueños de una vida.

Se me antoja bastante complicado que el dojo Kamiya pueda recuperarse de este golpe, la verdad. Pero no cejaré en mi empeño de sacarlo adelante. Lo intentaré por mi padre, quiero que esté orgulloso de mi aunque ya no se encuentre conmigo –dijo tratando de converse a sí misma de ello, igual que Kenshin lo estaba haciendo.

Tras el nuevo ofrecimiento, durante los primeros segundos en que intercambiaron una larga mirada, la muchacha creyó ver cuál iba a ser la respuesta de él. A fin de cuentas, se había ofrecido a permanecer allí con ella hasta que el asunto se solucionase. Y ya estaba hecho, ¿no? Los malhechores habían sido arrestados y él era libre de continuar con su camino, fuera cual fuese y le llevara donde le llevase.

Fue por ello, que esperando una respuesta negativa y recibiendo una aceptación realmente, el rostro de Kaoru se iluminó con una radiante sonrisa. ¿Cuánto tiempo había que no sentía tal alegría? ¿Y por qué un hombre al que apenas conocía de hacía dos días conseguía tal efecto en ella? La verdad era que no lo comprendía, pero eso no le importaba en absoluto. Le gustaba sentirse así y no iba a comerse la cabeza.

Puedes abusar de mi amabilidad todas las veces que quieras, de verdad. –le aseguró rápidamente–. Te prepararé en seguida un baño caliente y te daré una toalla.

Nada más decir aquello, Kaoru se apresuró en comenzar a disponerlo todo para el baño. De hecho, no fueron más de diez minutos lo que tardó en regresar a por el samurái, para guiarle hasta la pequeña salita donde le esperaba un buen barreño de agua a la temperatura ideal.






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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 7 Mar - 18:47




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana— Con Kaoru


No eran pocas las veces que, por su existencia de carácter errante, Kenshin había echado de menos un baño en condiciones. Cuánto menos en aquella ocasión: no se había dado cuenta hasta entonces de la maravilla que podía obrar algo tan simple como el agua caliente en un cuerpo cansado y adolorido.

Al salir del baño descubrió que Kaoru había tenido la deferencia de sacudir sus ropas, al menos para que perdieran un poco del polvo acumulado en los caminos, dado que era demasiado tarde para lavarlas. Se encontró con su hakama y keikogi aireados y esperándole al salir del agua. Otro gesto más de amabilidad que no tenía por qué brindarle y que no sabía cómo iba a compensar. De alguna forma sentía que estaba acumulando una deuda bastante grande en muy poco tiempo. Era raro encontrarse en aquellos días con personas tan buenas como lo era Kaoru.

Un simple cuenco de caldo fue su cena frugal, ya que los dos tenían más cansancio que hambre. Su anfitriona fue la primera en retirarse, dándole las buenas noches antes de desaparecer en dirección a su cuarto. Mientras la veía marcharse, Kenshin no pudo reprimir una pequeña sonrisa: seguramente esa noche ella dormiría tranquila y sin preocupaciones por primera vez en mucho tiempo. Haber contribuido a ello le hacía sentirse realmente satisfecho. Acompañado por estos pensamientos, se dirigió también a la misma estancia donde había pernoctado la noche anterior, cayendo dormido a causa del agotamiento a los pocos minutos de tumbarse en el futón.

Para cuando despertó, el sol ya estaba alto y entraba por la ventana enrejada de la habitación, iluminando la estancia. Se quedó tumbado unos minutos más: esta vez sí que tenía que marcharse, definitivamente. Se levantó, recogió las mantas, se colocó la ropa y se acomodó el largo cabello pelirrojo. Después se fue al encuentro de Kaoru: tenía que verla una vez más y despedirse como era debido. La encontró en la entrada ¿quizá le estaba esperando? ¿Quizá pensaba que intentaría irse sin ser visto de nuevo?

- Buenos días, Kaoru-dono – saludó – Gracias otra vez por tu hospitalidad. Esta sí es la despedida… - oh vamos ¿por qué le costaba tanto pronunciar esas palabras? – Aunque si mis pasos me llevan de nuevo a Tokio, pasaré por tu dojo, si estás conforme – hizo una reverencia formal que mantuvo unos segundos antes de incorporarse y darse la vuelta, de frente a la puerta – Cuídate mucho... Adiós.

Ah estaba, de nuevo esa sensación. Era como si su sexto sentido, el instinto del que se valía para guiarse y siempre le indicaba la opción correcta, le dijese que se estaba equivocando. Pero eso era imposible, nunca le había fallado. Entonces ¿por qué resultaba tan difícil echar a andar? ¿Por qué no quería mirarla y ver como se quedaba atrás hasta que su figura empequeñeciera para desaparecer en la lejanía? ¿Por qué tenía la absurda impresión de que, por una vez, su lugar no estaba en los caminos sino allí, junto a ella?




Última edición por Sheena el Lun 10 Abr - 17:05, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Miér 15 Mar - 23:38




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


Durante los primeros minutos que el samurái pelirrojo estuvo disfrutando del baño caliente que la joven le había preparado, ésta se quedó algo parada en el corredor, apoyada en una pared, con una expresión pensativa y abstraída.
La principal razón era que estaba rememorando lo que sus ojos oscuros habían visto hacía apenas una hora. El enfrentamiento de Himura Kenshin frente a numerosos matones, a cada cual más grande y de fuerza descomunal, capaces de dejar sin sentido a una persona normal con un solo golpe, había sido algo que nunca antes había presenciado. El pelirrojo se había movido a una velocidad vertiginosa, los movimientos de su katana apenas le resultaron visibles y, para cuando se quiso dar cuenta, al menos la mitad de los malhechores estaban por los suelos, soltando maldiciones entre quejidos de dolor.

Por unos instantes, Kaoru había temido que los hubiera matado, pero ni una sola gota de sangre había sido derramada sobre el suelo del dojo. ¿Cómo era posible? Su corazón se encogió irremediablemente ahí, en mitad del pasillo, mientras se preguntaba quién era realmente el vagabundo. Pero sacudiendo la cabeza, se obligó a olvidarse de aquello. ¿Acaso importaba? A fin de cuentas, el hombre se había quedado con ella tan solo para ayudarla con aquel problema, para que por las noches pudiera dormir tranquila. Le debía tanto… por mucho que el dijera que no era cierto.

Así pues, finalmente se puso en marcha. Se aseguró de sacudir a conciencia los ropajes de Kenshin, previo a preparar una ligera cena para los dos (por una parte, no tenía demasiado apetito a pesar de todo lo acontecido; y por otra, debido a que tampoco había muchos ingredientes para utilizar aquella noche, debía salir a comprar).

La noche transcurrió sin novedades, después de varias semanas en los que dormir del tirón ya no era posible. A la mañana siguiente, se levantó de gran humor. Permitió a su invitado dormir hasta cuando desease. Quizás pudiera prepararle un buen desayuno si acudía al mercado a comprar.

De hecho, se encontraba en la entrada del dojo, con intención de irse ya. No obstante, algo en su interior le decía que no debía marcharse; que si lo hacía, quizás cuando regresase, el samurái no estaría ya… Y estaba claro que su intuición (si es que había sido esta), no le había fallado lo más mínimo.

Buenos días, Kenshin –le dedicó una de su radiantes sonrisas para acompañar a su saludo–. Iba a ir ahora al mercado a comparar algo para hacer un desay---

No llegó a terminar la frase. La luminosidad de su rostro se apagó casi de inmediato al escuchar que se iba a marchar, definitivamente. Solo se conocían de un par de días, pero lo cierto era que Kenshin había hecho por ella lo que otras personas que la conocían desde siempre no habían intentado. Dolía pensar que se iba a quedar nuevamente sola…

Ya estaba el hombre de espaldas a ella. No había sido capaz de reaccionar, ni de pronunciar palabra aún. De hecho, necesitó unos segundos antes de recomponerse.

¿De verdad es necesario? Quiero decir… Aquí tienes un hogar si lo deseas, Kenshin. Puede que no sea la mejor cocinera del mundo, y que a veces tenga muy mal humor, pero… –hizo una pequeña mueca que él no pudo ver. Tras ella, se acercó despacio hasta el samurái y apoyó la frente en su hombro derecho, con los ojos cerrados–. Quédate conmigo… Por favor –le pidió en un susurro, sintiéndose como una niña pequeña y sabiendo que no tenía ningún derecho de pedirle aquello.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Lun 10 Abr - 17:05




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la mañana— Con Kaoru


El samurai pelirrojo apenas había dado cuatro pasos cuando el agarre de la pequeña mujer le detuvo. Aunque no lo hubiera hecho, no habría podido seguir andando. La sensación de que alejarse no era lo correcto se incrementó. Ahora estaba seguro de lo que su instinto le indicaba pero seguía sin entenderlo. Él era un vagabundo, tenía una vida errante. Así había sido durante diez largos años y nunca le había importado, nunca en todo ese tiempo sintió la necesidad de establecerse en un lugar, ni una sola vez. ¿Qué era diferente en este encuentro? ¿Qué tenía de especial la súplica de Kaoru?

Se quedó muy quieto, sin querer enfrentar todavía su mirada. No quería darle una negativa, no quería decepcionarla. Entonces ¿por qué no aceptaba sin más? ¿Por qué le costaba tanto dar el paso? Quizá había llegado la hora de cambiar. Pero ¿sería capaz de pagar su deuda, de ayudar a los demás, si se quedaba allí? Todavía tenía sus dudas. Una cosa estaba clara: si decía que sí, no podía retractarse de su decisión. Si se quedaba, no sería capaz de abandonar a Kaoru. Tan solo pensarlo le resultaba imposible.

- No se trata de ti, Kaoru-dono. Me he alegrado de tener compañía al menos este par de días. Mi vida es bastante solitaria pero no me importa. Yo… he sido un vagabundo durante diez años, estoy acostumbrado. No soy un guardaespaldas – le pareció que la chica temblaba un poco ante sus palabras, por lo que no flaqueó en seguir – Sin embargo… He viajado por todo el país, he recorrido los caminos a lo largo y ancho de Japón muchas veces. He tratado de hacer el bien cuanto me ha sido posible pero, si algo he aprendido, es que a pesar de la buena voluntad de las personas, las injusticias continúan. No creo que necesites que te lo explique, tú lo sabes muy bien. Creo que aquí mismo, en Tokio, aún queda mucho trabajo por hacer. La policía no da abasto y si puedo ser de utilidad en algo, aunque sea para que te sientas más segura… supongo que no me importa quedarme un tiempo – ahora sí, se dio la vuelta liberándose delicadamente de su contacto para mirarla, con una pequeña sonrisa – Gracias por tu generosa oferta. Contribuiré en todo lo que pueda; lamento no tener otra forma de pagártelo.

Al final, había sido capaz de dar el paso. Iba a ser un cambio drástico en su vida pero de alguna forma creía que era lo apropiado. Solo esperaba no equivocarse; si se acomodaba, desviándose del camino que se marcó como forma de expiar su culpa, no podría perdonárselo a sí mismo. Se le pasó por la cabeza que tal vez Kaoru no sería tan amable con él si estuviera al tanto de su pasado o de quién era en realidad. ¿Debería decírselo, ahora que había aceptado convivir con ella? Al ver su rostro, lleno de gratitud, decidió que lo mejor sería no hacerlo. Después de todo, ya no era esa persona y trabajaba para alejarse cada día más del estigma del asesino. Ella no solo le ofrecía un techo, sino algo que había anhelado muchísimo más: un hogar. Quizá fuera una debilidad pero no se veía capaz de estropearlo.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Dom 16 Abr - 20:08




Inesperado comienzo

Dojo Kamiya — Por la tarde— Con Kenshin


Era la primera vez desde que su padre falleció varios años atrás, que la joven profesora dejaba ver lo frágil que era en realidad. Hasta el momento, había ocultado la soledad que sentía dentro de la enorme casa que regentaba con su forma de ser. Siempre sonriendo, bromeando, haciendo el tonto con las niñas cuando iban a visitarla y pasaban el día junto con ellas y el doctor, incluso mostrando su mal genio cuando los niños más gamberros se dedicaban a abusar de aquellos que no podían protegerse. En general, había demostrado al mundo que, a pesar de sus 17 años, de encontrarse huérfana y sin familiares que la pudiesen ayudar, podía valerse por sí misma.

Pero todo tenía un límite. Y el suyo había llegado cuando los últimos alumnos que quedaban en la escuela de kendo aparecieron el día anterior muertos de la vergüenza, mandados por sus padres, para informar de que no podían seguir las clases con ella, que se lo habían prohibido por culpa de los malhechores que utilizaban la técnica Kamiya-Kasshin para hacer de las suyas por todo Tokyo. Ahora el legado de su padre había sido mancillado, la gente no confiaba en su escuela y la desconfianza era difícil de cambiar. Incluso después de que todos los criminales hubieran sido detenido. 

Trataría por todos los medios de revivirla, por supuesto, se esforzaría día a día por demostrar que ahí no formaban matones. Pero si se quedaba sola... incluso solo habiendo convivido un par de días con el samurái, aquello se le iba a hacer duro, muy duro. Y ella era completamente consciente de ello. Por esa misma razón, cuando el hombre volvió a hablar tras un largo silencio en el que solo escuchaba el latir de su corazón con fuerza, se estremeció.

Ella no le quería ahí como guardaespaldas, ni mucho menos. Solo anhelaba compañía en el día a día, de alguien en quien confiar, con quien poder hablar e incluso del que poder aprender. Sí, era cierto que estar a su lado le hacía sentir completamente segura... Pero esa no era la única razón por la que quería que se quedase. También deseaba darle un hogar, por muy vagabundo y viajero errante que él fuese.

Ya había perdido toda esperanza con esas primeras palabras. El agarre en la tela de su prenda se aflojó, hasta el punto en que le soltó y dejó que su mano cayese junto a su cuerpo. Permaneció con la mirada fija en el suelo hasta que, finalmente segundos después, Kenshin continuó hablando. Tragó saliva despacio, mientras alzaba nuevamente la mirada. Él continuaba de espaldas, pero fue por poco tiempo. Nada más asegurar que permanecería ahí un tiempo, sus miradas nuevamente se encontraron.

Se iba a quedar. Se iba a quedar con ella... Tardó un poco en asimilarlo, pero nada más hacerlo una sonrisa de inocente, tímida y de pura felicidad se dibujó en sus labios. Mentiría si dijera que su primer impulso no había sido abrazarle, pero se contuvo y sencillamente a esa sonrisa añadió un ligero ladeamiento de cabeza, mientras una involuntaria lágrima se escapaba fugitiva y rodaba por su mejilla. Se apresuró a secarla nada más la sintió.

Aún le costó unos segundos más ser capaz de hablar, incluso cuando el nudo en su garganta ya había desaparecido.

Yo... N-No me debes de dar las gracias, Kenshin... Soy yo la que te está agradecida por todo: por librarme de esos criminales, por salvar lo poco que me queda de mi padre y... y por decidir quedarte -hizo una pequeña pausa, tragando saliva y sonrojándose ligeramente sin poder evitarlo y sin comprender porqué-. Sé que mis habilidades en la cocina no son las mejores pero me esforzaré por aprender. Y a veces mi forma de comportarme no es la de una señorita... solo espero que nada de ello te haga arrepentirte de quedarte...

Se mordió el labio inferior, ligeramente nerviosa, sin desviar la mirada de la ajena en ningún momento.

Iba a ser un nuevo comienzo para el samurái errante, un cambio drástico en su vida. Pero también aquello implicaba un gran cambio en la vida de la joven. 





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Jue 8 Jun - 18:45




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Por la mañana— Con Kaoru


Era todavía noche cerrada cuando Kenshin se despertó de repente, con el pulso acelerado tras un sueño intranquilo. No era la primera vez que esas pesadillas le perseguían en la madrugada, las pesadillas sobre lo que había hecho durante el Bakumatsu. En ellas volvía a ser el demonio asesino que había matado a tanta gente, un verdugo con sed de sangre y un brillo de maldad en la mirada. No es que su pasado no le hubiera perseguido desde que dejó esa vida, pero desde que se instaló en la casa de Kaoru apenas sí había revivido aquellos episodios un par de veces. ¿Por qué los recuerdos volvían ahora para atormentarlo? ¿Qué había cambiado?

Kenshin se incorporó en el futón, respirando con más calma. La casa estaba en completo silencio, lo cual era comprensible a esas horas de la noche. Aún quedaba bastante para el amanecer, los demás dormían sin preocupaciones. El samurái se sorprendió pensando en lo rápido que se le había pasado el tiempo: ya llevaba varios meses viviendo bajo el techo del dojo Kamiya. En ese tiempo, había sucedido de todo: se les habían unido Yahiko, Sanosuke y Megumi, habían lidiado con piratas, bandidos, secuestradores; habían viajado a diferentes lugares y hecho multitud de cosas. La verdad era que su vida había cambiado mucho, básicamente para mejor, y no se arrepentía de su decisión. Podía seguir ayudando a la gente a la vez que había encontrado un sitio en el que quería permanecer, por primera vez desde hacía diez años. Ya no se veía capaz de alejarse de Kaoru y los demás: eran como la familia que no tenía desde que era un niño. Aunque en ocasiones como esa, cuando sus miedos y los fantasmas de su pasado le acechaban, se sentía culpable por ocultarle a Kaoru quién era en realidad. Quería decírselo, porque odiaba mentirle, pero al mismo tiempo tenía miedo de que le rechazase cuando supiera todas las cosas malas que había hecho.

No quiso seguir pensando en ello, por lo que intentó volver a dormirse. Lo consiguió y, cuando se levantó a la mañana siguiente dispuesto a iniciar su rutina de tareas, todo parecía haberse quedado en un mal sueño, otro de tantos. Sin embargo, no le iba a resultar tan fácil como pensaba olvidarse del asunto. Pero de momento se iniciaba otro día que en nada difería de los habituales, con las riñas de Kaoru a un somnoliento Yahiko para que arrimase el hombro con la preparación del desayuno. Kenshin sonrió para sus adentros antes de dirigirse a la mesa para sentarse con ellos a compartir la primera comida del día.

Todo parecía ir como siempre; tal vez solo se trataba de su imaginación, que le jugaba malas pasadas.




Última edición por Sheena el Mar 20 Jun - 0:43, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Vie 16 Jun - 19:12




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Por la mañana— Con Kenshin


Parecía mentira el tiempo que había pasado ya desde que Kenshin aceptó quedarse en el dojo Kamiya junto a Kaoru. La vida se había vuelto más entretenida y la joven profesora de kendo ya no sentía que el todo le sobrepasase, ni se sentía sola cada vez que amanecía un nuevo día. Volver a tener a alguien viviendo con ella, disfrutar de una compañía agradable era algo que había echado de menos. No era que las visitas del doctor y las niñas fuesen poco, pero eran solo eso: visitas.

En ese tiempo, además, no solo estaban ellos dos, sino que la familia había ido aumentando. Habían acogido a un joven huérfano, Yahiko, que había tenido que ir robando a la gente para poder pagar la deuda en la que se había visto metido con una organización bastante peligrosa. Quedó tan impresionado con la habilidad de Kenshin como espadachín que le rogó porque fuese su maestro, sin embargo, cedió ese honor a la muchacha. Aquello implicó revivir la escuela de kendo fundada por sus predecesores, aunque solo fuese con un discípulo. Sin embargo, el chico podía llegar a ser verdaderamente desagradable con Kaoru y ella, con su temperamento… Pues inevitablemente se enfadaba y las discusiones eran algo que estaban a la orden del día.

No solo él llegó para aumentar lo que ahora era una agradable familia, sino también Sanosuke, un guerrero formidable, de gran fuerza y destreza en una lucha cuerpo a cuerpo; y Megumi, una joven unos años mayor que Kaoru, con habilidades médicas, y que le había echado el ojo al samurái desde que la salvaron, no dudando en lanzarse sobre él a la menor oportunidad. Esto último, por alguna extraña razón, no le agradaba en absoluto a la profesora.

Habían viajado y ayudado a un gran número de personas… Y le encantaba poder hacer algo en esos tiempos en los que la corrupción y el abuso de fuerza era algo del día a día.

Aquella noche en la que el samurái despertó nuevamente entre sueños que reflejaban antiguos y olvidados recuerdos y temores, la muchacha descansó apaciblemente, sin novedad alguna. Había terminado agotada después de dirigir el entrenamiento de Yahiko y dedicarse a limpiar cada centímetro del almacén, además de jugar con las nietas del doctor cuando vinieron de visita esa misma tarde.

La mañana siguiente se ajustó a esa nueva dinámica y rutina que los habitantes de la casa habían adoptado. Yahiko había sido sacado del futón por la oreja, después de haberse intentado por las buenas. Entre gritos mañaneros, el joven pareció acceder de mala gana a llevarse los platos ya preparados y los utensilios, mientras se quejaba de que probablemente, el arroz hubiera vuelto a salir duro como una piedra y les costase comérselo.

Kaoru se esforzó por controlarse y no volver a gritar o arrearle una colleja. Era consciente de que sus habilidades como cocinera no eran las mejores, aunque desde que Kenshin estaba junto a ella, habían mejorado considerablemente. Sabía que no valía para ello… Pero se esforzaba.

Entonces vio la melena pelirroja aparecer por la puerta. Una enorme y radiante sonrisa se dibujó en sus labios y su corazón se aceleró ligeramente en su ritmo, aunque realmente no hubiera motivo para ello.

Buenos días, Kenshin… Espero que hayas pasado buena noche. ¿Tienes hambre? –preguntó con amabilidad llevando lo que quedaba a la mesa y tomando asiente justo a su lado.





Última edición por SapphireDragon el Mar 27 Jun - 10:28, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 25 Jun - 23:35




El deber de proteger

Tokio — Por la mañana— Con Kaoru


Kenshin nunca se quejaba por el ajetreo casi constante que reinaba en la casa, ni le molestaba. Era mucho mejor empezar las mañanas así, con las pequeñas peleas sin importancia de Kaoru y Yahiko, que ser recibido tan solo por el silencio. Aunque ciertamente aquella en particular estaba un poco distraído, ya que le costó un poco reaccionar para responder al saludo de la chica:

- Buenos días – le deseó igualmente; mientras su mente volaba a las pesadillas que le habían privado del sueño la noche anterior. Intentó desechar dichos pensamientos alcanzando el cuenco de arroz que le tendía ella – Gracias – Juntó las palmas de las manos durante unos segundos para agradecer la comida antes de tomar los palillos y empezar a dar cuenta de su desayuno. Las habilidades culinarias de Kaoru seguían dejando bastante que desear pero era innegable que había mejorado. Lo cual no impedía que Yahiko siguiera quejándose, incurriendo en el malestar de la joven. Kenshin ya estaba abriendo la boca para pedir por favor un poco de calma cuando la súbita aparición de Sanosuke logró enfriar los ánimos.

Como siempre, el luchador se presentaba cuando le parecía bien y sin avisar; ya todos estaban acostumbrados. No sin refunfuñar un poco, la dueña del dōjō le invitó a unirse a ellos y al fin pudieron terminar el desayuno en relativa paz. Después, les dejaron a él y a Yahiko encargados de recogerlo todo, enfrascados en una de sus habituales riñas. Él, por su parte, fue a tomar su espada ya que saldría a la ciudad; Kaoru le había pedido que le acompañase al mercado.

La joven ya le estaba esperando en la puerta principal cuando salió, y sin dilación echaron a andar rumbo a la ciudad para aprovechar el fresco de la mañana. Mientras caminaban, el samurái pensó que era un buen momento para sacar a colación un tema al que le había estado dando vueltas durante sus largas noches de insomnio.

- Disculpa, Kaoru-dono – pese a la familiaridad que había crecido entre ellos, el pelirrojo seguía insistiendo en utilizar el sufijo de respeto – Hay una idea que últimamente se me ha venido a la cabeza y pienso que tal vez querrías considerarla. ¿Por qué no vuelves a abrir el dōjō pero de verdad? Está bien que des clases a domicilio pero… ya ha pasado un tiempo, la gente habrá olvidado lo de aquellos matones. Tal vez es el momento de revivir el apellido Kamiya.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Mar 27 Jun - 12:36




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Por la mañana— Con Kenshin


Con el paso de aquellos meses juntos, Kaoru podía decir en qué momentos el samurái estaba atendiendo a lo que hablaban o sencillamente se encontraba en un lugar muy lejano, perdido entre sus pensamientos. En esas situaciones, no podía evitar preguntarse si estaba recordando su pasado, antes de que se conocieran… O el mayor temor que ella tenía: que se estuviera arrepintiendo de haberse quedado en el dōjō con ella.

Esa mañana, Kenshin se mostraba nuevamente ausente e incluso preocupado también, lo cual consiguió que la joven se sintiera intranquila. ¿Habría pasado mala noche? ¿Estaría enfermo? No se atrevía a preguntar… Quizás no fuese ninguna de esas cosas. Tampoco deseaba parecer entrometida, pues tampoco tenía porqué contarle lo que le sucedía si así no lo quería.

Ya todos a la mesa, aún con un Yahiko claramente malhumorado por el inicio tan abrupto de la mañana y no haber podido dormir como una marmota hasta bien entrada la mañana, quejándose y sacando de sus casillas a su maestra, comenzaron a desayunar. A penas habían pasado unos minutos que Sanosuke hizo acto de aparición, según lo previsto. Por esa misma razón, Kaoru se había encargado de poner un servicio más a la mesa… Siempre venía a gorronear algo de comida en algún momento del día. Se solía hacer la enfadada, pero la verdad era que le encantaba tenerle ahí también. Le gustaba tenerles a todos con ella, aunque discutiesen y se metieran los unos con los otros.

Como no podía ser menos después de haberles dado de comer, Kaoru se levantó e informó de que irían de compras al mercado esa mañana Kenshin y ella. No tardó demasiado en tomar su bolso y el dinero para salir. Esperó junto a la puerta a que el pelirrojo estuviera listo y sonrió ladina cuando finalmente salieron por la puerta. Hacía una mañana de primavera envidiable y el paseo hasta el mercado sería de lo más placentero.

Durante los primeros minutos, Kaoru miró de reojo a su acompañante, mordiéndose el interior de la mejilla. Aún seguía planteándose si debía preguntarle si se encontraba bien… Sin embargo, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal debido a la sorpresa que causaron sus palabras. Se tomó unos segundos mientras daba vueltas a su pregunta, antes de contestar.

Lo he pensado, la verdad… Y nada me haría más feliz. He imaginado varias veces en este último mes lo importante que sería recuperar la actividad habitual del dōjō Kamiya. No es lo mismo darle clase al tonto de Yahiko o al par de jóvenes en sus casas. Pero… —siempre había un pero. Claro que de no haberlo, ya habría abierto nuevamente las puertas del lugar—. Algo como lo de aquellos matones, incluso varios meses después no se olvida. No os lo he dicho… porque no es algo a lo que quiera darle importancia ni por lo que quiera que os preocupéis, pero voy por las calles de la ciudad y aún hay gente que me mira con desconfianza. La técnica Kamiya Kasshin fue desarrollada para proteger a la gente, a los que más lo necesitasen… Todos lo sabían, por eso la escuela prosperaba… Pero ellos demostraron que podía utilizarse también para dañar a la gente. Los padres no quieren eso para sus hijos, Kenshin… A veces la gente no puede olvidar el pasado, aunque sea solo eso pasado. —su voz no temblaba, pero podría haberlo hecho en cualquier momento, y fuese por impotencia o incomprensión frente al pensamiento de que la gente no quisiera olvidar.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Vie 7 Jul - 0:27




El deber de proteger

Mercado— Por la mañana— Con Kaoru


Incertidumbre. Dudas. Reparos. Miedo.

Era lo que detectaba el samurái en las palabras de Kaoru y, francamente, le partía el alma. Porque veía también las ganas que tenía de que aquello fuera realidad, de que sus ensoñaciones se convirtieran en algo verdadero y tangible. No había peor cosa que reprimirse, que verse obligado a vivir de una forma diferente a la que uno quería. Eso él lo sabía muy bien y no deseaba tal cosa para Kaoru. Pero por otro lado, la decisión estaba solo en su mano. Si no se sentía segura, no debía intentar convencerla. Únicamente podía animarla y darle su apoyo.

- Entiendo. Sin embargo, Kaoru-dono… Quiero creer que, demostrando cuales son verdaderamente los deseos de tu corazón, llegará un día en que la desconfianza se convierta en admiración. Si perseveras y continúas por el camino que has elegido, honrando el legado de tu familia, ese día vendrá.

¿Qué otra cosa podía decir para alentarla? Si en todo lo que decía tenía razón. A veces la gente no puede olvidar el pasado. Que se lo dijeran a él, que llevaba diez años intentando reparar los errores del suyo. Volvió a recordar las pesadillas y una especie de inquietud se apoderó de él. Casi parecía demasiada casualidad que Kaoru hablase del pasado cuando el suyo propio le perseguía en sueños. ¿Era acaso una señal de los cielos? ¿Significaba que por fin había llegado el momento de que Kaoru supiera quién era en realidad? Sabía que antes o después se acabaría enterando, que no podía ocultárselo siempre. Se había portado tan bien con él que tenía más derecho que nadie a saber la verdad. Pero el miedo al rechazo, a que le mirase con otros ojos, a que pensara que compartía techo con un asesino, paralizaba sus buenas intenciones. Y esto le mortificaba también, porque intentaba vivir su vida siguiendo un camino correcto pero escondiendo aquello no se comportaba como la persona íntegra que aspiraba a ser.

Afortunadamente, ya se oía a lo lejos el bullicio del mercado, se podían divisar las tiendas en la distancia. Esto interrumpió su línea de pensamiento para centrarse en la tarea simple que tenían por delante. Podría parecer un estilo de vida un poco insulso para alguien que había viajado tanto y hecho tantas cosas como él pero, precisamente por eso, Kenshin era feliz tan solo encargándose de ayudar a Kaoru en los quehaceres diarios. Algo que, desde luego, no se le hubiera ocurrido pensar unos meses atrás.

- Al menos ya tienes un alumno; seguro que en un futuro no muy lejano Yahiko se encargará de engrandecer el nombre del dōjō como se merece – a lo menor esto era depositar demasiadas esperanzas en el alocado y desobediente joven, pero aún tenía que madurar – Bien ¿qué debemos comprar? – preguntó alegremente, para dar por finalizado el tema anterior de conversación antes de seguir causando molestias a Kaoru.




Última edición por Sheena el Dom 30 Jul - 22:19, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Vie 21 Jul - 18:39




El deber de proteger

Mercado — Por la mañana— Con Kenshin


Sabía bien que sus palabras podían mostrar de alguna forma mucho más de lo que ella deseaba. Sabía que podía intuirse entre ellas todos los sentimientos que la había acompañado desde que aquellos matones fueron detenidos por manchar el nombre de su familia, aterrando a la población con la técnica que su padre había perfeccionado, una que debía ser utilizada para proteger en vez de para herir a la gente. Y si había alguien a quien no le importaba demostrárselos era a Kenshin. Él jamás la había juzgado ni tachado de débil. Creía en ella y en sus capacidades, aunque su mejora en la cocina fuese muy lenta (excesivamente lenta debía admitir). Además, de alguna forma, seguramente por ese pasado que todavía le era completamente desconocido y por el que aún no había preguntado, el samurái siempre escogía las palabras adecuadas, como si supiera lo que debía decir en cada momento para conseguir animarla o calmarla.

Y esa vez no fue menos. Nuevamente demostró que creía en que el esfuerzo siempre tenía una recompensa, algo en lo que Kaoru había perdido la confianza. Esos últimos años sola, había sacado a duras penas el dōjō adelante. Y no es que no se hubiera esforzado, pero parecía que el destino o los dioses o lo que rigiese ese mundo en el que vivían no estaban dispuestos a ponerle las cosas fáciles… Al menos hasta que le conoció a él. Y a Yahiko y Sanosuke.

Pensando en ello, y repitiéndose a sí misma algunas de las palabras que el pelirrojo le había dicho sabiamente, la joven sonrió agradecida, volviéndose hacia su acompañante en lo que ya entraban en la calle que llevaba directamente al mercado. De hecho, ya podían verlo a lo lejos. Pero antes de ser capaz de hablar, sus grades ojos se percataron de su gesto pensativo. Llevaba así, medio ausente desde que había amanecido… Y comenzaba a preocuparle ligeramente aquello. Aún así, volvió a dejarle su espacio y su tiempo. No creía que Kenshin fuese una persona que le gustase que la presionasen para hablar de lo que pasaba por su cabeza… Debía hacerlo por sí mismo, y quizás prefiriese tener esas confidencias con Sanosuke.

Gracias por creer tanto en mi, Kenshin… Y en que de verdad un día lograré reabrir el dōjō y recuperar su antiguo esplendor. Solo… Creo que esperaré un poco más por si acaso –dijo ladeando la cabeza y cuando su acompañante mencionó a Yahiko, sintió como su propio ceño se fruncía de inmediato y ponía una graciosa expresión de escepticismo. Alzó la barbilla y resopló–. Lo hará si me hace caso. Pero siempre está dudando de lo que digo que haga, siempre retándome y sacándome de mis casillas, como si ser su maestra no le fuese suficiente como para tenerme respeto. Es un desagradecido –terminó por añadir, mientras pensaba en el chico. Realmente, veía al revoltoso huérfano como el hermano menor que nunca llegó a tener. Lo llevaba pensando desde hacía unas semanas y sonrió ligeramente para sí misma, antes de sacudir la cabeza y que una expresión pensativa se instalase en su rostro–. Pues… Creo que nos queda poco arroz. Habría que comprar unos huevos también, té y miso... ¡Ah! Y algo de pescado.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 30 Jul - 22:40




El deber de proteger

Mercado— Por la mañana— Con Kaoru


Kenshin no podía sino estar de acuerdo en que, por el momento, parecía bastante arriesgado apostar que Yahiko se convertiría en el portador del orgullo de la nueva generación para el dōjō Kamiya. Pero aún quedaba para que ese futuro se hiciera realidad y tenía esperanzas en el chico: aunque fuera quejicoso y desobediente, acudía a sus lecciones con presteza y entrenaba hasta la extenuación. Y Kaoru igual, por más que resaltara una y otra vez sus defectos, todo lo que tenía que mejorar y lo mucho que le traía de cabeza, no se le escapaba el tono familiar con que hablaba de él, como una hermana mayor. Si bien no lo mostraba al exterior para protegerse, era una persona muy buena y afectuosa. Kenshin había visto por debajo de esta capa con la que se resguardaba y adoraba estas cualidades de ella.

- Sé que en el fondo crees que puede llegar lejos, si no, no te esforzarías en seguir enseñándole – apuntó, aun a riesgo de ganarse un coscorrón por parte de la chica – Es verdad que es bastante rebelde y la influencia de Sanosuke tampoco es siempre positiva – reconoció – Pero tiene muy presente su herencia samurái. Tarde o temprano pasará esta etapa y recordará lo que aspira a conseguir. Entonces será un formidable guerrero – opinó.

Se detuvo en un puesto que ofrecía diferentes vegetales a la espera de que les tocara el turno, manteniéndose tranquilamente al lado de Kaoru, que observaba el género con interés.

- No hay nada que agradecer, Kaoru-dono. Tan solo es la opinión de un vagabundo – expuso con una breve sonrisa de disculpa – Cualquier decisión que tomes, está bien mientras tú creas en ella.

Se alegró de que el vendedor les atendiera en ese mismo momento, pues se dio cuenta de que acababa de decir algo realmente vergonzoso. Ya estaba mayorcito para sentirse así e igualmente, cuando se trataba de Kaoru, le ocurría con más frecuencia de la que debería. Lo achacaba a que llevaba mucho tiempo sin ser realmente cercano a nadie pero, en alguna parte de su interior, no encontraba esta explicación del todo satisfactoria.

No les llevó mucho abastecerse con todo lo que necesitaban, pese a que se pasaron un buen rato discutiendo con el pescadero acerca de los productos que iban a adquirir. Hacer la compra con la joven profesora siempre conllevaba ese riesgo, aunque por otro lado agradecía que fuera tan ahorradora y administrara tan bien los recursos de que disponían. Sabía que había aprendido por fuerza de la necesidad pero era una ventaja a la hora de conseguir los mejores alimentos por el mejor precio. Ya regresaban, más despacio que a la ida por lo cargados que estaban (aunque él llevaba la mayor parte de la compra porque se había empeñado en ello) cuando el sol iba alcanzando su cénit, cerca del mediodía.

- Me pregunto si Yahiko y Sanosuke habrán terminado las tareas que les encargaste. Sería una sorpresa que lleguemos y fuera así – suspiró – Seguro que están en la veranda tumbados a la bartola o en medio de una de sus peleas absurdas.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Jue 10 Ago - 16:04




El deber de proteger

Mercado — Por la mañana— Con Kenshin


Solo unos pocos meses habían pasado desde que se vieron por primera vez; desde aquel tropiezo en la calle, cuando le confundió con uno de los maleantes que solo estaban tratando de complicarle la vida, desprestigiando el apellido Kamiya y, por tanto, la escuela de kendo que su padre tanto se esforzó en sacar adelante. Y ahora allí estaban, caminando juntos por las calles en dirección al mercado. Era asombroso lo mucho que Kenshin había logrado conocerla en ese tiempo... lo mucho que había logrado que la joven se abriese a él. Tampoco es que fuese muy complicado, pues el samurái sabía escuchar y sabía qué decir y cómo... Algo de lo que había carecido Kaoru durante varios años.

Inevitablemente, la muchacha de largos cabellos oscuros recogidos en una coleta alta con uno de sus pañuelos favoritos, sonrió de medio lado, ligeramente sonrojada por sus palabras. Había dado una vez más en el clavo al decir aquello.

Tienes razón... Creo que llegará lejos. Sin embargo, como ya he dicho.. le falta disciplina y ser algo más obediente. Si no fuese tan vago, probablemente mejoraría mucho más rápido... Algo de lo que también se suele quejar mucho —suspiró poniendo los ojos momentáneamente en blanco—. Y sí, la influencia de Sanosuke no es la mejor del mundo... Pero también te tiene a ti. Te admira muchísimo...Como yo... pensó en su fuero interno la muchacha, sonrojándose hasta límites insospechados al darse cuenta de que no solo lo que profesaba hacia el pelirrojo era admiración, sino algo más.

Se encontraban frente al puesto de las verduras y las frutas y Kaoru no dudó en poner toda su atención en todo lo que allí había, en un intento de alejar lo que se le había pasado pr la mente, que sin duda, le llevaría ponerse más nerviosa estando con él. Pero el intento resultó algo fallido cuando Kenshin le dijo aquello. Sintió sus mejillas arder y una tímida sonrisa en la comisuras de sus labios se dibujó. Era precisamente por cosas como esa por las que le daba las gracias también.

Con las verduras y alguna fruta comprada, dejaron para el final el pescado. La discusión y el regateo de siempre por un par de piezas comenzó como era costumbre cuando llegaba a ese puesto. Llevaba haciéndolo desde hacía bastante tiempo... Era ya como una rutina cada vez que el pescadero y ella se veían. Él trataba de sacarle lo que más podía incluso sabiendo su situación y ella siempre se salía con la suya logrando un precio bastante asequible para sus escasos ingresos.

El sol estaba alcanzando su cénit cuando emprendieron su camino de vuelta al dojo. Kaoru miraba de vez en cuando a su acompañante, sintiéndose ligeramente culpable porque él llevaba más carga que ella. Pero sus pensamientos volaron entonces a los otros dos miembros de su nueva familia, y puso mala cara, resoplando e hinchando infantilmente las mejillas.

Pedirles algo es como hablar con una pared... Tendré que ponerme de mal humor para que ambos se pongan manos a la obra... Volveré a quedar como la mala, pero parece que es la única forma que entienden para que hagan las cosas. —terminó diciendo alzando la barbilla muy digna. Tras decir aquello, no tardaron más de diez minutos en llegar finalmente a la calla del dojo.





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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 20 Ago - 23:56




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Mediodía — Con Kaoru


Kenshin ya estaba a punto de hacer un comentario conciliador para aplacar el probable mal humor que la muchacha dejaría ver en cuanto llegaran a casa, cuando divisó algo que le hizo olvidarse de lo que iba a decir y le dejó prácticamente sin palabras. La calle que daba al dōjō estaba llena de curiosos y policías. Sin pensárselo dos veces, dejó caer al suelo la mercancía y corrió hacia allí, seguido por Kaoru. ¿Acaso había ocurrido algo? ¿Se habría producido un accidente mientras estaban fuera? O peor: alguien les había atacado, quizá algunos de los que aún buscaban venganza contra él. Si llegara a ser el caso, si algo les pasaba a Sanosuke o a Yahiko por su culpa… no podría perdonárselo nunca.

A ellos no, por favor.

Era todo lo que podía pensar mientras alcanzaba, casi sin resuello, la puerta principal, abriéndose paso entre la muchedumbre. La escena dentro de la casa no era más tranquilizadora. Cruzó la mirada con un asustado Yahiko, que de inmediato corrió hacia ellos. Las explicaciones no tardaron en llegar, aunque el muchacho estaba tan nervioso que a duras penas lograban entender algo:

“¡Kenshin! Ese hombre… se presentó de repente. Dijo que te conocía. Sanosuke… Él… Preguntó por ti, no quiso decirnos su nombre. Sanosuke… le retó, se enfrentó a él y… y…”

La frase inacabada de Yahiko le dio más miedo a Kenshin que cualquier mala noticia que hubieran podido darle. ¿De qué hombre hablaba? Dejando al alterado joven en manos de Kaoru, entró sin perder un segundo en la habitación donde se había producido la pelea. Lo primero que vio fue la pared frente a él, destrozada por el impacto de un cuerpo al ser golpeado contra ella. Y lo segundo, a Sanosuke tendido en el suelo, completamente inmóvil.

- ¡Sano! – exclamó, apresurándose a su lado y arrodillándose para comprobar su estado. No le gustó lo que encontró. Se apreciaba a simple vista que sus heridas eran serias. Estaba todo golpeado, magullado y sangrando. Notaba que le costaba respirar. ¿Quién le había hecho aquello?

“Cuánto tiempo, Battousai. No pensé que ahora te rodeases de basura como ésta. Apenas si me ha dado una pelea decente. Demasiado fácil.”

Esa voz… No, era imposible. Esa era la voz de sus pesadillas, pero pensaba que no volvería a escucharla fuera de ellas. No allí, no en el dōjō Kamiya. No mientras Sanosuke agonizaba en sus brazos.

- ¡Saitō!




Última edición por Sheena el Mar 22 Ago - 21:40, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Mar 22 Ago - 12:17




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Mediodía — Con Kenshin


Al doblar la esquina hacia la calle del dōjō, ninguno de los dos se esperó encontrarse a semejante cantidad de gente agolpada frente al portón abierto de par en par. Fue a decir algo, a preguntar con temor que podría estar pasando. Pero para cuandos e quiso dar cuenta, las bolsas de la compra habían caído al suelo, y el samurái se había lanzado a correr en dirección al lugar. La muchacha quiso seguirle de inmediato, pero correr en yukata nunca había sido algo demasiado fácil.

Cuando llegó, le costó abrirse paso entre la gente… ¿De verdad eran tan malditamente cotillas que no podían ni dejar paso a la dueña del dōjō? Profirió algún que otro grito de advertencia, con malas pulgas (en parte provocadas por la preocupación). Entonces escuchó la mitad de lo que Yahiko trataba de decirle al pelirrojo, claramente alterado. Sanosuke… le retó, se enfrentó a él y… y… No… Viendo que Kenshin ponía rumbo directo a lugar donde estarían, la joven profesora se arrodilló frente a Yahiko, colocando una mano sobre su mejilla y tratando de tranquilizarle.

¿Estás bien? No estás herido, ¿no? –preguntó echándole un rápido vistazo mientras él le aseguraba que no–. Bien… Pues ahora debes ir a la consulta del doctor Gensai, contarle todo lo que ha sucedido y traer a Megumi contigo para que atienda a Sanosuke, ¿vale?

El muchacho aún parecía algo afectado por la pelea que debía de haber presenciado, pero finalmente asintió, asegurando que no tardaría en regresar con ayuda y echando a correr por la calle lo más rápido que podía.

Por su parte, Kaoru se incorporó y volvió la mirada al edificio. Pasó junto a varios oficiales de policía, haciendo caso omiso a lo que le estaban diciendo. Se apresuró a buscar a Kenshin y a Sanosuke, a los que encontró junto a una pared casi destrozada. El segundo de ellos estaba inconsciente, claramente herido de gravedad. El pelirrojo, por su parte, se sobresaltó ligeramente al escuchar una voz que a la propia joven le erizó el vello.

Sin embargo, la joven había dejado de escuchar con la primera frase que el extraño contrincante habló. Cuánto tiempo… Battousai. ¿Ba-Battousai? Tragó saliva dando un paso al interior de la estancia, con la mirada puesta en Kenshin, completamente perpleja. ¿Battousai el Carnicero? No podía ser…

¿Ke-Kenshin? –le llamó con un hilillo de voz, sin importarle aquel hombre al que había llamado Saito.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 22 Ago - 22:19




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Dojo Kamiya — Mediodía — Con Kaoru


Ninguna de las amenazas veladas de Saitō le dio a Kenshin tanto miedo como el tono asustadizo de  la voz de Kaoru, la cautela y perplejidad con que, a partes iguales, había pronunciado su nombre. No era de esa manera como quería que se enterase, no en esas circunstancias… no habiendo traído al enemigo a su casa y siendo Sanosuke quien pagaba por ello. De nuevo, alguien que le importaba sufría por su culpa, por su pasado sangriento. Por más que intentaba hacer las cosas bien, éste siempre regresaba para destrozar su presente. ¿Es que aquello no acabaría nunca?

Por más temor al rechazo que seguramente encontraría en el rostro de Kaoru, se obligó a alzar la mirada hacia ella. No podía ser un cobarde, se lo debía a Sanosuke. Ignorando de plano a Saitō, que parecía estar disfrutando con la situación que había provocado, a juzgar por su media sonrisa maliciosa, clavó su mirada arrepentida en los ojos azules de la joven. Y no le gustó para nada no saber descifrar lo que había en ellos.

- Kaoru-dono… - siendo que habitualmente encontraba las palabras correctas para cada situación, esta vez no sabía por dónde empezar – Hay cosas que debo contarte. Pero primero necesitamos cuidar de Sanosuke – dijo, en un esfuerzo por recordar lo que era más apremiante – Y ocuparnos de los… invitados – pronunció entre dientes, molesto - ¿Esperarás hasta entonces?

No tenía derecho a pedírselo, ni ella tenía por qué hacerlo. Pero ya que iba a darle explicaciones, quería hacerlo de forma apropiada. Y quería que se enterase de todo por él, no por terceros. Bastante había hecho ya Saitō.

“No os preocupéis, yo solo pasaba a saludar. El jefe de policía te pondrá al corriente de todo. Hasta pronto… Himura Battousai.”

Con estas palabras, pronunciadas con amarga satisfacción, se marchó Saitō, tan tranquilamente. Como si nunca hubiera estado allí, como si fuera un amigo que regresaba después de mucho tiempo fuera y no alguien que acababa de dejar a Sanosuke al borde de la muerte. Kenshin no podía creer lo que estaba pasando. Lo que más temía había ocurrido al fin y él solo podía culparse. ¿Por qué aceptó la proposición de Kaoru? Sabía que permanecer cerca de ella solo le haría daño, tal como había ocurrido. Y además le había mentido todo ese tiempo. Se había convencido de que no pasaría nada, de que era capaz de protegerlos a todos… y había fallado.




Última edición por Sheena el Miér 23 Ago - 23:16, editado 1 vez


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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Miér 23 Ago - 12:20




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DOJO KAMIYA — Mediodía — Con Kenshin


Desde que sus caminos se habían cruzado, la joven Kamiya siempre había respetado que el antiguo samurái guardase su pasado para él mismo. No podía negar que había sentido curiosidad desde el principio y, que en más de una ocasión, había sentido la tentación de preguntarle… Sin embargo luego recordaba algo que su padre le había enseñado: No se debe juzgar a las personas por su pasado, sino por quienes son en el presente. Y Kenshin había demostrado con creces ser una persona merecedora de su confianza desde el primer minuto. Además, no solo la había ayudado a ella, sino que también había salvado a Yahiko de los matones que desde bien pequeño le habían estado utilizando para que robase y había hecho ver a Sanosuke que su visión respecto al gobierno no era errónea, pero si la forma de afrontarlo y querer cambiarlo. De hecho, con esa conversación en la que Kaoru estuvo presente, supuso sin errar demasiado que el pelirrojo había servido al gobierno para llegar a dar fin a la Era Tokugawa. Pero lo que jamás se hubiera imaginado era aquello…

Kenshin es Battōsai el Carnicero

Sus grandes ojos azules estaban posados en el rostro ajeno, pero su mirada estaba perdida, ni siquiera le veía… Al menos hasta que escuchó su voz calmada, llamándola como siempre, con ese innecesario respeto que en más de una ocasión le había asegurado que no era necesario. Sencillamente, tras haber tragados saliva, asintió despacio con el semblante serio. No tenía muy claro cómo sentirse o qué pensar. Pero algo tenía claro: dejaría que Kenshin se explicase. Cierto era que no tenía porqué, que quizás debería haber montado en cólera porque se lo hubiera ocultado…

Se estremeció ligeramente cuando escuchó nuevamente Himura Battōsai saliendo de los labios del desconocido antes de que se marchase. Ya solos y tomándose unos segundos, Kaoru se apresuró a acercarse al malherido Sanosuke, sin llegar a mirar al mayor. El chico estaba hecho un verdadero desastre. Tenía moretones y heridas por todas partes, sangrando por la mayoría de ellas. Su respiración era débil e irregular…

Deberíamos llevarlo a una de las habitaciones para que Megumi le trate… He mandado a Yahiko para que le avise –dijo en un susurro–Sanosuke, resiste –le dijo con voz preocupada.

Así, entre los dos y sin decir nada más, llevaron al luchador hasta una de las múltiples habitaciones vacías, en la que solía dormir cuando se quedaba por las noches con ellos. No fue mucho lo que pasó hasta que llegaron Yahiko y Megumi. Tras llevarle todo lo que necesitaba para tratar a Sanosuke, Kaoru se disculpó y salió de la estancia. Ella no podía hacer nada más que esperar a fin de cuentas, no tenía ni idea de cuidados avanzados, ni podía ayudarla.

Se dijo que necesitaba beber un poco de agua, razón por la que se dirigió al pozo para sacar algo de agua.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Dom 27 Ago - 1:18




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Dojo Kamiya — Mediodía — Con Kaoru


Kenshin agradecía que Kaoru hubiera aceptado posponer el tema hasta que el ambiente en la casa volviera a la normalidad. O al menos, toda la normalidad que era posible dados los sucesos del día. Por suerte, Megumi no tardó en llegar y se puso manos a la obra con Sanosuke, asegurándoles que habían hecho bien en llamarla tan rápido y que saldría adelante. La joven y el samurái se alegraron visiblemente. Entonces, ella se marchó para dejar trabajar a Megumi sin decir una palabra más. Kenshin la observó, deseando que llegara el momento de las explicaciones. Pero aún tenían cosas que hacer. Mandó a Yahiko a limpiar el desastre que se había organizado y mientras él se encargó de dispersar a los curiosos, al tiempo que concertaba una cita con el comisario de policía para más tarde.

Cuando volvió se encontró a Kaoru sentada a la sombra del tejadillo que protegía el pozo de la lluvia y la nieve. Parecía perdida en sus pensamientos. La hora de comer había pasado hacía rato, pero ninguno de los habitantes de la casa tenía hambre. Recuperada parcialmente la tranquilidad en el ambiente, Kenshin se acercó, sabiendo que el momento había llegado. Se sentó también, apoyando la espalda en el pozo, a una distancia prudencial de la chica y sin establecer contacto visual. ¿Por dónde debería empezar a contar su historia? ¿Sería mejor disculparse primero? No quería que pareciera que se estaba excusando… Al final, resolvió contar simplemente la verdad, esa que había ocultado durante tanto tiempo.

- Es cierto. Durante la época de la Restauración, me conocían como Battousai. Eso fue hace quince años – rememoró, sintiendo ese pasado muy distante y muy cercano al mismo tiempo – Por aquel entonces aún estaba entrenando con mi maestro para convertirme en sucesor del estilo Hiten Mitsurigi Ryū. Pero no era capaz de ignorar lo que estaba pasado en esos tiempos convulsos: la oleada de violencia, los asesinatos, los enfrentamientos entre el gobierno imperial y los que aún se aferraban al shogunato. Quería hacer algo para ayudar, quería parar todo eso. Mi maestro me advirtió de que, si me metía en ello, me convertiría en un asesino igual a los que despreciaba, pero no le hice caso. Abandoné mi entrenamiento completarlo y me puse al servicio del gobierno imperialista. Lo demás creo que ya lo sabes… la historia de mis “hazañas” llegó más lejos de lo que esperaba y, de alguna manera, me olvidé de mi objetivo, dedicándome solo a matar bajo las órdenes del gobierno – hizo una pausa, recordando sin poder evitarlo a la mujer de la que se había enamorado y cómo ganó la cicatriz en forma de cruz de su mejilla, también dándole tiempo a Kaoru para que lo asimilase todo – Pero ocurrió algo que me hizo recordar. Al final, cuando venció la facción imperialista, perdonaron todos mis crímenes por el “servicio” prestado. Y desde entonces decidí que no volvería a matar nunca más. Lamento profundamente habértelo ocultado, Kaoru-dono – entonces, por primera vez, la miró a los ojos – Quería decírtelo, pero sabía que me despreciarías. Nunca me habrías abierto las puertas de tu casa. Y con el paso del tiempo… tanto tú, como Sanosuke y Yahiko, el doctor, las niñas, Megumi… os convertisteis en personas importantes. No quería dejaros, eso es todo – confesó, con sinceridad. Aunque tuviera que marcharse, solo esperaba que sus palabras calaran en el corazón de la joven, pues eran completamente ciertas.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

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