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~ La joven y el señor vagabundo.

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~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 30 Jul - 2:33

Recuerdo del primer mensaje :


La Era Tokugawa llegó a su fin hacía ya diez años. La Era Meiji había comenzado tras la finalización de esas horribles guerras y enfrentamientos tan sangrientos. Battōsai el carnicero llevaba desaparecido desde entonces. Había sido el asesino más despiadado de todos. Un samurái al que no le temblaba el pulso a la hora de arrebatar una vida. Muchos temían enfrentarse a esa mirada asesina… Sin embargo, se había esfumado con el comienzo de esa nueva Era. Nadie le creía muerto, por supuesto. Entonces, ¿dónde se encontraba?

Su nombre real era Himura Kenshin. Con su larga melena pelirroja y una gasa cubriendo su característica cicatriz en forma de X, el samurái había pasado a tener una vida errante. Algunos lo llamarían vagabundo también. A penas tenía dinero y sus ropajes estaban realmente gastados después de tanto llevar el mismo. De hecho, tras un pequeño altercado en una de las calles de la antigua Tokio por llevar su katana, Kenshin conoció a la joven Kaoru.

Tras encargarse de un grupo de hombres que utilizaban su antiguo nombre de Battōsai para atemorizar a la gente e intentar conseguir hacerse con el dojo de los difuntos padres de la chica, ésta le ofreció comida y un techo bajo el que dormir con toda la amabilidad de su corazón. No podía darle mucho, pues la joven huérfana apenas lograba sacar a flote la escuela de Kendo que una vez fue tan famosa. Pero ahí estaba la voluntad inquebrantable de ella, deseando ayudarle de alguna forma.

Fue en ese momento, nada más ayudarla a salvar su herencia, a salvar lo poco que le quedaba ya y por lo que luchaba fervientemente, que esta historia comenzó. Dos personas completamente distintas a la par que semejantes se habían encontrado y quién sabe cuál sería su destino finalmente.

1x1 — CS — Rurouni Kenshin — Kenshin & Kaoru
Himura Kenshin
28 años | Sheena
Kamiya Kaoru
17 años | SapphireDragon


Última edición por SapphireDragon el Mar 13 Sep - 23:40, editado 2 veces
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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 28 Ago - 2:45




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Mediodía — Con Kenshin


El cubo lleno de agua estaba junto a ella. Había bebido un poco con el cacillo de madera para refrescarse como necesitaba. Después de aquello, sencillamente se había sentado junto al pozo, amparada por su sombra, mientras se abrazaba las rodillas con cierta fuerza. Había estado un buen rato con la mirada perdida en un punto frente a ella, hasta que había llegado el momento en que enterró el rostro en sus rodillas, con un largo suspiro.

Aún estaba tratando de asimilarlo. ¿Kenshin… era Battousai? Al menos así le había llamado el extraño hombre contra el que Sanosuke había luchado y perdido. Por unos instantes, creía haber oído mal y cuando supo que no era así, esperó con ansias y nervios que él negase ser quién el contrario aseguraba. Pero no lo hizo. Y ya la forma en la que la miró… y lo que le dijo después le hizo comprender casi de forma absoluta, que era cierto.

No se lo imaginaba. No era capaz de imaginar al joven de largos cabellos pelirrojos y cicatriz en la mejilla izquierda siendo ese asesino despiadado durante la caída del Régimen Tokuwaga, cobrándose la vida de todos aquellos que se interpusieran en su camino sin más, sin importarle nada en absoluto. Ella lo veía con las niñas haciendo la colada o acompañándola al mercado a comprar o ayudándola a mejorar sus dotes culinarias y no había rastro alguno de ese asesino.

Cierto era que cuando se conocieron, Kenshin era un simple rurouni que había vagado por todo Japón. Si había adoptado es forma de vida después del comienzo de la nueva Era… implicaba que llevaba diez años siendo el hombre que ella había conocido. Aquel que la había ayudado sin esperar absolutamente nada a cambio… Entonces comprendió que le daba igual su pasado. Le daba igual quién hubiera sido tantos años atrás. Lo que más le dolía de todo aquello, de haberle abierto las puertas de su casa… y de su corazón, era que no hubiera sido capaz de confiar en ella lo suficiente.

Se sobresaltó cuando escuchó el roce de unas telas no muy lejos de ella. Parecía que alguien se estaba sentando. No se atrevió a alzar la mirada por si era él. Tragó saliva y cerró con fuerza los ojos, antes de que el samurái comenzase a relatar toda la historia. Lo escuchó sin decir palabra. Su inicio para después ganarse esa reputación como Battousai comenzó tan solo como el deseo de un joven por querer detener la guerra que tanto daño estaba causando en el mundo… Era un pensamiento y un deseo bondadoso. Como él lo era ahora, como la filosofía y las creencias que tenía desde que se conocieron. Comprendió también con aquella historia las razones por las que empuñaba una espada de filo invertido. De no ser así su arma, habría incumplido seguramente la promesa que se había hecho a sí mismo de no volver a matar.

Sus últimas palabras estaban cargadas de sinceridad y arrepentimiento. Palabras que lograron el cometido que tenían: llegar al corazón de Kaoru, sin demasiada dificultad. Sin embargo, la joven no habló de inmediato. Pasaron varios segundos hasta que alzó el rostro de su escondite, para poder hablar casi en susurros.

Nunca te he preguntado por tu pasado. No porque no tuviera curiosidad, sino porque no me importaba en absoluto cuál fuese. Porque demostraste ser un hombre bueno y que defiende lo que muchos no hacen –hizo una breve pausa, antes de continuar–. He tratado de verte como Battousai, pero sinceramente, no puedo. Para mi tú eres Kenshin, ese vagabundo que me salvó de aquellos matones, el que permaneció junto a mi para que fuesen arrestados… El que decidió dejar su vida de rurouni para quedarse conmigo, con las niñas. El que trajo a Yahiko a esta familia y el que logró que Sanosuke comprendiese el error de su punto de vista. Ese eres tú para mi y para todos. Di-dices que te despreciaría si hubiera sabido la verdad entonces… –con la frase a medias, Kaoru finalmente se levantó y se dirigió hacia donde él se encontraba sentado–. No. No lo hubiera hecho… Igual que no te desprecio ahora, Kenshin –le aseguró suavemente, esbozando una de sus sonrisas para él.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Vie 1 Sep - 14:06




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Mediodía — Con Kaoru


No le importaba. A Kaoru no le importaban las atrocidades que había cometido en el pasado.

En su cabeza se repetía este pensamiento una y otra vez, sin ser capaz de creerlo. Era mucho más de lo que podía pedir, mucho más de lo que merecía. Y sin embargo ella afirmaba que así era. Que solo le importaba quien era ahora, no quién hubiera sido.

Levantó la cabeza; ya no tenía tanto reparo de enfrentar sus ojos azules. En ellos no halló odio ni desprecio, solo la bondad y gentileza de siempre. El samurái, que siempre mantenía sus emociones bajo control y pocas veces cedía a ellas, se vio abrumado por la gratitud, al tiempo que una cálida sensación se extendía por su pecho. Desde que era muy joven, desde antes de convertirse en Battousai, nadie había mostrado tanta confianza en él. Y ella lo hacía, a pesar de conocer sus deleznables actos. Unas repentinas y desconocidas ganas de abrazarla aparecieron sin previo aviso y Kenshin necesitó de toda su fuerza de voluntad para retenerlas. Eso sería tremendamente inapropiado, por lo que solo le quedaban las palabras para expresar cómo se sentía en ese momento.

- No sabes cuánto significa eso para mí – aseguró – Muchas veces pensé en decírtelo, pero no sabía cómo. No quería decepcionarte. Pensé que podría quedarme y protegerte, aunque hubiera personas sedientas de venganza que todavía me buscan por lo que hice. Pero fui demasiado confiado… y ahora es Sano el que ha terminado pagándolo. Es algo que no puedo perdonarme – añadió, con gesto serio – Por eso… Kaoru-dono, agradezco infinitamente tu comprensión, y que me veas como soy ahora. Ya conoces el porqué de la katana de filo invertido. Ahora debo usarla para asegurarme de que ese pasado no se vuelva contra mí. Ni contra las personas que me importan.

Dicho esto, se puso en pie, quedando frente a frente con la muchacha. Su yukata de colores vivos contrastaba con la palidez de su piel y el largo pelo oscuro que enmarcaba su rostro. Kenshin nunca se había parado a contemplarla con atención, pero en ese momento, cuando no sabía si volvería a verla, le pareció que estaba encantadora. Si tan solo una de sus sonrisas asomara a sus labios…

Dejó de fantasear cuando la realidad cayó a plomo sobre él, de nuevo. Debía ir a ver al comisario de policía para enterarse de lo que había pasado. ¿Por qué estaba Saitō de vuelta? ¿Qué buscaba? Necesitaba respuestas cuanto antes. Su presencia allí no podía implicar nada bueno, por no hablar de lo que le había hecho a Sanosuke. Él mismo se encargaría de que no saliera impune por ello.

- Cuida de Sanosuke y Yahiko. Ellos te necesitan mucho más de lo que piensan – le dijo a Kaoru, ciñéndose la espada al cinto al pasar a su lado.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 4 Sep - 17:18




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Mediodía — Con Kenshin


Todas y cada una de las palabras que la profesora de kendo pronunció eran completa y absolutamente sinceras. Con ellas había querido transmitirle seguridad y tranquilidad. Sabiendo ahora la carga que había estado llevando él solo al ocultar su pasado, sabiendo cuál era ese secreto, comprendía que hubiese temido que se alejase. Pero no lo iba a hacer… Como ya le había dicho, para ella Battousai era cosa del pasado; quien realmente le importaba y al que quería tener a su lado era a Kenshin Himura.

Fueron unos segundos los que pasaron hasta que finalmente, el guerrero alzó sus ojos y clavó su mirada en los de ella. Ladeó ligeramente la cabeza, devolviéndole la mirada sin duda alguna, sin tratar de apartarla. De alguna forma, fue capaz de apreciar cómo esa inseguridad y ese miedo al rechazo que quizás podría haber manifestado, sencillamente desaparecían. Por un momento se había planteado acariciar una de sus mejillas o darle un abrazo, pero lo vio demasiado atrevido. Un gesto quizás demasiado cariñoso y confiado… Igual a él le incomodaba. Eso era lo último que quería en un momento como aquel.

Poco a poco, cuando finalmente pareció atreverse a hablar para expresarle su agradecimiento, su arrepentimiento y asegurar cuál era el objetivo de su vida y de la katana de filo invertido que llevaba al cinto desde hacía diez años, Kaoru no pudo sino comenzar a esbozar poco a poco, una de sus más radiantes sonrisas. Ese era el hombre al que conocía, el que había velado por su seguridad desde que se encontraron por casualidad en una calle de la ciudad, por el que… por el que podría hacer cualquier cosa. Llegar a aquella conclusión logró que un repentino rubor encendiese sus mejillas.

Sí… Ya lo conozco y… —tragó saliva unos segundos, tomando aire antes de atreverse a añadir—. Estoy orgullosa de que hayas logrado todo esto, Kenshin. Estás cumpliendo con el objetivo desinteresado que te propusiste… Soy feliz de ser parte de tu vida ahora —conforme iba hablando, su voz iba perdiendo fuerza. Se estaba dando cuenta de lo que decía y… volvió a sonrojarse, aunque sin perder su sonrisa.

Se separó un poco para permitir que se levantase sin problemas. Se miraron nuevamente durante varios segundos, en completo silencio. No fue mucho lo que la expresión del rostro ajeno pareció cambiar. Parecía haber despertado y estar pensando en lo sucedido. Y entonces le dijo aquello. Sonaba a despedida. Necesitó unos momentos, mientras él pasaba junto a ella y se comenzaba a alejar. Entrecerró los ojos. Tenía que ser una broma…

Y sin previo aviso, Kaoru agarró la larga coleta pelirroja del samurái para detenerlo no sin poca fuerza (a veces no la controlaba y no se daba cuenta de ello…).

¿¡Adónde te crees que vas, Himura!? —le preguntó claramente molesta. Después de contarle aquello, estaba claro que iba a marcharse a buscar a aquel hombre que había irrumpido en el dōjō. Pero al menos, debería tener la decencia de decirle quién era él–. Primero de todo, ¿quién narices era ese hombre? Y segundo… sé que vas a ir a buscarle, ¿pero a dónde? No vas a irte de aquí tampoco sin decirme tu destino —le dejó bien claro la joven—.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 5 Sep - 22:55




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Mediodía — Con Kaoru


Algo en las palabras de la joven maestra, que aseguraba estar feliz de que formara parte de su vida, removió su conciencia. Y no de forma positiva, como cabría esperar, sino todo lo contrario. Es decir, estaba satisfecho con ello pero, por otra parte ¿cómo iba a ser bueno convivir con alguien que podía ponerla en peligro, que había sido un asesino, que le traía problemas? Una vocecilla en su interior le dijo que Kaoru no era consciente de lo que decía.

Trató de acallarla pero, antes de que pudiera hacerlo, la exclamación enfadada de la chica y un terrible tirón en la cabeza detuvieron tanto sus pensamientos como sus pasos. ¡Ouch! ¡Eso dolía! Le llevó unos cinco segundos comprender que Kaoru le estaba agarrando del pelo. Ya sabía que ella era a veces impulsiva y, bueno, algo bruta (al menos en comparación al resto de las mujeres) pero no se esperaba que en esa circunstancia reaccionase de esa manera. Se frotó la cabeza con la mano que no tenía apoyada en la espada mientras dirigía a la muchacha una mirada de lástima, tratando de dar respuesta a todas sus demandas.

- ¡A eso iba! – se defendió – A enterarme de qué demonios quiere y por qué ha aparecido. Tengo una cita con el comisario de policía – explicó – Ese tipo… se trata de Hajime Saitō, te sonará su nombre. Fue una de las principales figuras durante la Revolución, antiguo capitán del Shinsengumi. Nos conocimos entonces. Nunca tuvimos lo que se dice una buena relación. No sé por qué está de vuelta, pero lo que le ha hecho a Sano es demasiado. Te aseguro que lo va a pagar.

Había mucha firmeza en su voz, y no era para menos. La aparición de su antiguo enemigo había despertado recuerdos que en su día a día intentaba reprimir, recuerdos de cuando era Battousai. Lo único que tenía claro en ese momento era que no quería que Saitō estuviera presente en su nueva vida. Bastante era ya que estuviera en libertad después de haber luchado con fervor contra la facción imperialista. De alguna manera le sería útil al nuevo gobierno si estaba libre y además ostentaba cierta autoridad, como parecía ser el caso, pero le daba lo mismo. No quería tener nada que ver con ello.

- Volveré más tarde con información. Y ahora, Kaoru-dono… ¿podrías, ehm… por favor, soltarme? – le pidió, en el tono más amable que pudo, puesto que no quería incurrir nuevamente en la ira de la joven.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Jue 7 Sep - 12:56




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Mediodía — Con Kenshin


La profesora miraba con los ojos entrecerrados la espalda del samurái al que había detenido agarrando se la coleta. No había podido evitarlo, era lo que había tenido más a mano cuando quiso detenerle. Ni siquiera se percató de que quizás había utilizado demasiada fuerza y no le soltó ni cuando el rostro de Kenshin volvió a girarse hacia el suyo, con esa mueca de dolor e inocencia que le caracterizaba cuando ella se ponía de esa forma. Ella había reaccionado de esa forma por las últimas palabras que le había dirigido.

Se mordió el labio con cierta inseguridad e impaciencia cuando empezó a contestarle. Sí. Ya estaba segura de que iba de cabeza a buscar al misterioso y cruel hombre. Pero cualquiera diría que había tenido intención de marcharse sin decirle por dónde iba a empezar... Frunció ligeramente los labios en lo que escuchaba sus palabras. Hajime Saitō, repitió para sí mentalmente. Sin duda alguna, como él ya había supuesto, el nombre le era extrañamente conocido... Del final de la Era Tokugawa. Entonces ella no era más que una niña de siete años... Pero las historias continuaron circulando incluso después del inicio de la nueva Era. Capitán del Shinsengumi durante la Restauración. Entonces se habían enfrentado, de ahí que se conociesen. La cuestión era... ¿qué quería de Kenshin después de diez años? ¿El rencor y el odio que pudieron profesarse en el pasado podría ser la causa? ¿De verdad después de tanto...? El rostro de la joven se contorsionó en una expresión de preocupación y temor por el guerrero, mientras aflojaba el agarre del cabello pelirrojo. Sabía que decía completamente en serio lo de hacérselo pagar... Pero ella lo único que podía pensar era en su seguridad y que pudiera salir malherido, por muy buen espadachín que fuese.

Por favor, t-ten cuidado —le pidió bajando la mirada al suelo y humedeciéndose los labios. Mostró una clara sorpresa ante su petición, momento en que su voz había cambiado, tomando un tono mucho más amable y suave.

Por un momento no supo a qué se refería, pero cuando se fijó en que su mano aun aferraba la coleta ajena, se sonrojó inevitablemente y le soltó rápidamente.

Yo... lo siento. Creía que te marchabas sin decirme adónde ibas a ir… —musitó avergonzada. Ese era uno de sus mayores miedos, despertar un día y que Kenshin hubiera decidido marcharse de allí sin decir nada—. Te estaremos esperando todos —añadió esbozando una pequeña sonrisa, antes de verle marchar finalmente.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 12 Sep - 0:19




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Media tarde — Con Kaoru


El samurái notó cómo el agarre que la chica aún mantenía se aflojaba de inmediato tras formular su petición. Ya conocía las reacciones impulsivas de Kaoru, puesto que más de una vez las había sufrido, si bien la mayor parte de las veces las “víctimas” de las mismas eran Yahiko o Sanosuke. Era un rasgo muy distintivo de ella cuando perdía la paciencia, para lo cual no se necesitaba mucho, pero también muy particular. Ese genio que sacaba en ocasiones era solo un lado de su fuerte carácter y eso agradaba a Kenshin, ya que no era como otras mujeres. De hecho, no era como ninguna otra mujer que hubiera conocido. Alguien con menos fortaleza de espíritu se hubiera venido abajo ante todas las dificultades que tuvo que pasar Kaoru, pero ella había resistido precisamente gracias a esa forma de ser. Y eso no podía menos que admirarlo.

Sin embargo, todo ese carácter pareció esfumarse cuando manifestó su temor a que desapareciera sin avisar, pidiéndole además que tuviera cuidado. Siempre se preocupaba por él, de una u otra manera. Aún no lograba acostumbrarse a la idea de ser de tanta importancia para alguien. Claro que a él Kaoru también le importaba mucho, por eso continuaba a su lado. Pero no estaba habituado a sentirse tan valorado y aún menos después de su sangriento pasado. Y pensó que, aunque quisiera, ya no sería capaz de marcharse sin despedirse de ella. Simplemente, no podría.

- Lo tendré, no te preocupes. No creo que en la comisaría suceda nada, sería una locura – aunque Kenshin era de la opinión de que Saitō no estaba lo bastante cuerdo para su gusto, por desgracia – Volveré lo antes posible, mientras tanto cuida de Sanosuke.

Dirigiéndole una pequeña sonrisa que pretendía ser tranquilizadora pero que aun así no le llegó a los ojos, por la gravedad del asunto, salió del dōjō en dirección a la ciudad. No tardó mucho en llegar, puesto que estaba deseando saber por fin qué estaba ocurriendo. No obstante, las noticias que le esperaban en la estación de policía no eran precisamente alentadoras. Si pensaba que la presencia de su antiguo enemigo era lo peor que podía haberle ocurrido, estaba muy equivocado. Habló largo y tendido con el comisario, en presencia de Saitō.

Cuando terminó, le indicó que necesitaba valorar su propuesta. No disponían de mucho tiempo, pero era algo lo bastante serio para concederle al menos un día de reflexión. El jefe de policía se lo concedió como favor personal, dada la envergadura de lo que tenían entre manos. Asimismo, Kenshin se aseguró de que Saitō fuera como mínimo expedientado por atacar sin necesidad a su amigo. Tras esto, ya a media tarde, regresó de nuevo al dōjō.

- Estoy en casa – anunció nada más cruzar la puerta, pensando en cómo le diría a Kaoru lo que había descubierto. Se le venía encima una época complicada… y lo que menos quería era que ella se viera envuelta.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 16 Sep - 0:55




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Medio tarde — Con Kenshin

Parecía mentira que el samurái de largos cabellos pelirrojos le estuviera diciendo aquello. ¿Que no se preocupase? Como si no supiera que eso era imposible. Era capaz de imaginarse que, después de tantos años siendo un rurouni, sin tener un lugar fijo, sin tener una relación estable con personas a las que ver todos los días, le podría resultar raro que alguien se preocupase por él. Pero bueno… Después de todos los meses que habían pasado ya desde que se habían conocido y había decidido quedarse con ella, debería haberse acostumbrado. Y si no lo estaba, ¡ya iba siendo hora de que lo estuviera!

Sabes que sí que me preocupo, aunque solo vayas a la comisaría, Kenshin —le dijo frunciendo ligeramente el ceño, mientras tomaba sus propias manos por delante de su cuerpo, bajando momentáneamente la mirada al suelo—. Descuida. Me quedaré con Megumi y haré lo que me pida para atender a Sanosuke. Además, también está Yahiko para ayudarme —aseguró esbozando una pequeña sonrisa—. Te estaremos esperando… —añadió en casi un susurro mientras observaba como el guerrero se encaminaba directamente a la puerta del dōjō para salir por ella.

Incluso pasados un par de minutos, la joven se quedó donde estaba, sin apartar la vista de la salida de su hogar. Después con un suspiro y saliendo de su ensimismamiento, se encaminó de vuelta a la habitación de Sanosuke. Para cuando llegó, Megumi parecía haber terminado con sus cuidados y el chico, cubierto de vendas, descansaba finalmente en su futón. Ya no había sudor que cubriese su rostro y su respiración, aunque aún parecía estar débil, era considerablemente regular. Aquello, junto con el informe de la doctora, logró animar un poco a Kaoru, sintiendo así que su pecho dolía un poco menos a causa de la preocupación. Sano estaba fuera de peligro… Solo necesitaba descanso.

Las horas fueron pasando y la profesora de kendo no podía evitar ir y venir con nerviosismo por la casa, acercándose en alguna ocasión a la puerta principal, creyendo oír pisadas. Pero todo resultaba ser cosa de su imaginación y sus ganas de que Kenshin regresara a casa. Ayudó a Megumi en la cocina para preparar algo de comida mientras Yahiko velaba por su amigo.

Habían comido un poco, aunque siguieran sin tener demasiado apetito, guardando las sobras para esa noche, cuando finalmente escuchó la voz que llevaba tanto rato esperando volver a oír. Se levantó presurosa y acudió a recibir al samurái.

¡Kenshin! ¡Al fin has vuelto! —exclamó dedicándole una enorme sonrisa de bienvenida, que fue empequeñeciendo paulatinamente cuando se percató de la seriedad en el rostro ajeno. Tuvo un presentimiento que las cosas no iba a volver a ser como antes…—. ¿Quieres un té mientras nos cuentas qué querían? —le ofreció tratando de actuar normal, sin querer ponerse nerviosa antes de tiempo.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Mar 19 Sep - 23:20




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Media tarde — Con Kaoru


Kaoru estaba tratando de aparentar normalidad, de transmitir una tranquilidad que en el fondo no sentía. Kenshin podía percibirlo en el sutil matiz nervioso de su voz, en su sonrisa un poco más tirante de lo normal, en sus idas y venidas demasiado apresuradas, como si no soportase estar parada en un mismo sitio más de cinco segundos. Todo esto lo notaba el samurái y su ánimo se encogía un poco más solo de pensar que tendría que darle más malas noticias en breve.

Por lo pronto, hizo un gesto afirmativo ante el ofrecimiento de la joven. Mientras ella preparaba el té, fue a dejar la espada en su cuarto y a asearse un poco. Para cuando llegó al comedor, los rayos del sol ya declinaban y se colaban por la ventana de madera enrejada, haciendo brillar las motas de polvo, que bailoteaban ante sus ojos. Se concedió un par de segundos para admirar el peculiar espectáculo antes de sentarse frente a la mesa baja donde solían comer, en la que ya estaban dispuestas la tetera de hierro y dos vasos de porcelana.

Kaoru sirvió el té y él le dio las gracias, esperando a que se enfriara un poco antes de tomárselo. Estaban a solas: Megumi se había marchado ya, asegurando que volvería al día siguiente para vigilar la evolución de Sanosuke, y Yahiko se encontraba haciendo guardia en el cuarto de éste, dispuesto a avisar ante el menor cambio en su estado. Kenshin no sabía ni por dónde empezar, casi hasta deseaba que fuera Kaoru quien preguntase. Pero era consciente de que no tenía ni idea de lo que estaba pasando, por lo cual las explicaciones corrían únicamente de su cuenta.

- El comisario de policía me hizo llamar para pedirme ayuda – comenzó, intentando ordenar sus ideas para expresarse de la forma más sencilla posible – Se suponía que Saitō venía a dar el recado, pero… - no comentó nada más, ya que los dos eran conscientes del estado en que se encontraba su amigo por su culpa – No te preocupes, me han asegurado que será amonestado. Pero eso será cuando finalice la misión que debemos llevar a cabo juntos – hizo una pausa, probando a dar un sorbo a su té mientras dejaba que sus palabras se asentasen. El gesto de Kaoru no podía ser más perplejo y, antes de que iniciara una larga retahíla de preguntas, siguió hablando – Ha aparecido un antiguo enemigo demasiado poderoso para que la policía le haga frente. Además, buscará venganza contra nosotros, en particular contra mí – suspiró - ¿Te suena de algo el nombre de Makoto Shishio?




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon el Lun 25 Sep - 16:46




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Medio tarde — Con Kenshin

Tan pronto como obtuvo una respuesta afirmativa a lo de la taza de té, la joven acudió a avisar a Megumi. Sin embargo, la doctora había estado recogiendo sus utensilios, preparándose para marchar. Le aseguró que le hubiera encantado quedarse a disfrutar de la bebida revitalizante mientras escuchaban las nuevas que Kenshin traía consigo… Pero por desgracia, la clínica del doctor Genzai requería de su atención. Kaoru la acompañó a la puerta, viéndola marchar tras agradecerle nuevamente los cuidados que había dispensado con tanta rapidez y eficacia a Sanosuke.

Tras aquello, regresó a la cocina y se entretuvo preparando el té. Mientras el agua hervía, colocó un par de sencillos vasos de porcelana sobre una bandeja circular de madera oscura. Y ya, con la tetera preparada, se dirigió directamente al comedor. El samurái parecía estar aun aseándose, por lo que se sentó, en silencio, esperándole para poder servir el té. Finalmente, la puerta corrediza se abrió y le vio aparecer. Su semblante lucía una expresión seria y pensativa. Ante esa imagen, Kaoru sintió su cuerpo tensarse, mientras su corazón comenzaba a latir con fuerza en su pecho, con preocupación. Casi podía estar segura de que, lo que iba a decirle el guerrero, no era nada bueno.

Se moría de ganas por preguntar al respecto… Pero tampoco quería agobiarle. Si necesitaba algo de tiempo antes de hablar… Lo mejor era servir el té y disfrutar de él antes de nada. Con sus pequeñas manos, la profesora de kendo tomó cuidadosamente la tetera y sirvió ambos vasos, acercando respetuosamente uno de ellos a Kenshin. El suyo lo envolvió con ambas manos para calentarlas. No era que hiciese un mal tiempo entonces… pero siempre le había gustado notar cómo el calor del té se transmitía a su cuerpo.

Apenas había dado el primer sorbo a la deliciosa bebida que escuchó la voz del hombre. Así… que eso era lo que sucedía… ¿Pero qué persona, para dar un recado, tenía que dejar malherida a otra? No lo entendía. Eso era el comportamiento de un animal… no de un humano.

Espera… ¿Qué? —las dos palabras salieron sin permiso de su boca. Estaba segura de que iba a proceder a explicarlo. Le miró algo avergonzada y bajó la mirada a su vaso, dejando que continuase sin más interrupciones.

Conforme continuaba hablando, Kaoru tenía más claro que aquello le iba a gustar muy poco. ¿Enemigo demasiado poderoso? ¿Buscar venganza… contra Kenshin? Bueno… ahora ya sabía que en el pasado fue el famoso Battōsai el Carnicero y seguramente se hubo granjeado muchos enemigos en aq uella época. Makoto Shishio… Ese nombre le sonaba. Su rostro se contorsionó en una expresión pensativa, tratando de hacer memoria.

Creo que algo oí hace mucho tiempo… Sin duda el nombre me suena. Y si no me equivoco… Era un antiguo samurái al servicio del gobierno Meiji, algo radical. Se suponía que había fallecido muchos años atrás…




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por Sheena el Vie 29 Sep - 0:27




El deber de proteger

Dojo Kamiya — Media tarde — Con Kaoru


En parte Kenshin no estaba sorprendido de que Kaoru conociera el nombre de Shishio. El brutal guerrero se había ganado su fama y no precisamente por su bondad y consideración hacia los demás, sino todo lo contrario. Aunque ella fuera una niña en aquella época, no era raro que hubiera oído hablar de él.

- Eso creíamos todos – dijo el samurái, sin soltar su taza de té, más por la necesidad de tener algo entre las manos que por estar tomándose la bebida, pues se le había olvidado beber desde hacía un rato – Digamos que cuando yo me retiré de la escena, Shishio ocupó mi lugar. Muchos le consideran el sucesor de Battousai – hizo una leve mueca; aunque Kaoru ya supiera acerca de su pasado y lo aceptara seguía sin gustarle hablar de ello en voz alta frente a ella – El gobierno aún necesitaba a alguien para hacer el trabajo sucio y se lo encargaron a él. El problema era que ni siquiera los imperialistas sabían mucho sobre Shishio: su origen y su pasado eran prácticamente un misterio. No sabían con quién estaban tratando. Por eso trataron de mantenerle en las sombras. Cuando se dieron cuenta de que su verdadera aspiración era formar su propio movimiento y convertirse en el gobernador de Japón, había ganado mucho poder y seguidores. Asesinaba a sangre fría sin ningún miramiento a los que consideraba demasiado débiles para formar parte de su futuro país ideal. Como esta situación era insostenible y no podían permitir que acumulara más apoyos, los imperialistas acabaron deshaciéndose de él. Le quemaron vivo – finalizó, evitando dar más detalles desagradables que incomodasen a la chica.

Se quedó en silencio después de contar la historia, terminándose, ahora sí, la taza de té antes de que se enfriase. Lo último que quería era enfrentarse a su sucesor, más que nada porque él ya no tenía nada que ver con la persona que era entonces, o eso quería creer. Sin embargo, Shishio seguía anclad en el pasado y, si además buscaba venganza, sería todavía más peligroso. Y Kenshin no tenía ni idea de cómo iba a hacer para vencerle. Para empezar, si consiguió sobrevivir a algo tan terrible tenía que ser tremendamente fuerte. Daba  por hecho que si había aparecido ahora era porque se veía preparado para hacerle frente. Y en ese aspecto, él estaba totalmente en desventaja.

Le pareció extraño que Kaoru se mantuviera tanto rato en silencio, que no le hiciera más preguntas. Si bien el gesto de preocupación en su rostro lo decía todo. Era probable que ya se imaginara lo que venía y cuál era la misión de la que había hablado antes. Aun así, tenía que comunicárselo.

- Actualmente, el cuerpo de policía no puede enfrentarse a un enemigo de tal calibre. El gobierno tampoco quiere involucrar al ejército porque fueron ellos los responsables de lo que le pasó a Shishio, por lo que prefieren lavarse las manos. Por eso nos han pedido a Saitō y a mí que acabemos con él.




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Re: ~ La joven y el señor vagabundo.

Mensaje por SapphireDragon Ayer a las 15:57




El deber de proteger

DOJO KAMIYA — Medio tarde — Con Kenshin

¿Qué tendría que ver Shishio con todo aquello? Quizás algún discípulo suyo estaba siguiendo sus pasos, atentando contra el gobierno nuevamente. Sin embargo, incluso antes de que Kenshin llegase a hablar nuevamente, algo en su interior le dijo que no era eso.

No fue mucho lo que el joven hombre de largos cabellos pelirrojos comenzó a relatar la historia acerca de ese personaje al que todos temían y que siempre se había escondido entre las sombras. Ocupó su lugar. Su sucesor… Si de verdad lo habían llegado a llamar así, el samurái debió de ser verdaderamente cruel y sanguinario. Inconscientemente, se estremeció en su sitio, dejando seguidamente la taza de té sobre la tarima de la habitación. Las manos le temblaban ligeramente y no deseaba verterlo.

A decir verdad… esa era la misma historia de siempre. Un hombre de grandes habilidades que tenía grandes aspiraciones de crear su propio mundo, regido por sus propias reglas. Un mundo en el que el terror, la muerte y la violencia reinasen por encima de todo. Algunos de ellos lograban su objetivo y otros, como parecía ser el caso de Shishio, eran detenidos antes de que llegasen a cumplirlos. La forma en la que se le había parado los pies era horrible. ¿Quemar vivo a alguien? La simple mención provocó que se imaginase la estremecedora escena y tragase saliva.

Pero incluso con aquel plan, había sobrevivido. ¿Cómo era posible? ¿Quién sobrevivía a un incendio en el que estaba destinado a morir? Sin duda lo que estaba sucediendo ahora era su venganza contra aquellos que atentaron contra su vida… Lo que implicaba que todo Japón estaba en peligro, pues la ira de alguien tan peligroso no garantizaba la seguridad de nadie. Haría lo que fuera para alcanzar su objetivo, estaba segura, incluso masacrar a toda la población del país.

Esa era la línea de pensamientos que se sucedía en el interior de Kaoru. Por ese mismo motivo, había permanecido completamente en silencio tras que el vagabundo terminase de hablar. Mantenía la mirada fija en sus manos, cerradas suavemente en puños sobre su regazo. No fue hasta que la voz masculina volvió a llegar hasta ella que salió de su ensimismamiento. Varias veces parpadeó antes de volver a posar su oscura mirada en el rostro serio del contrario.

¿Qué? –tenía que haber escuchado mal. No podía ser cierto que le estuvieran pidiendo eso a Kenshin. Precisamente a él. No le pueden pedir que vuelva a matar. Quiso cambiar, dejar atrás a Battousai… ¿Por qué le hacen eso? Su mandíbula se tensó irremediablemente–. ¿Y qué quieres hacer, Kenshin? Eso… Eso implicaría… –no fue capaz de continuar hablando. Sus ojos brillaban llenos de preocupación por el hombre. Si algo le sucediese… Si sufría más por su pasado (ese que estaba segura que alguna vez le atormentaba) por culpa del gobierno… No quería que pasase por eso. ¿Pero qué podía hacer? No tenía derecho a pedirle que no lo hiciera, por mucho que eso fuese precisamente lo que deseaba.




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