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2. Wishes in the dark

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2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Dom Jul 31, 2016 12:17 pm


La noche cubría la ciudad y en el distrito de los Baratheon se iluminaba con las bombillas de las múltiples salas que se alojaban entre las distintas edificaciones del gobierno. El Nido de las Pulgas, como se conocía al barrio, era el mayor centro del vicio y el ocio nocturno de la ciudad, disfrutado tanto por ricos como por pobres. Más allá de los grandes movimientos sucios de las altas esferas, el Nido no discriminaba y tenía sus propios mundos. Ahí, en medio de aquella sórdida vida, Loras sabía moverse como pez en el agua.

El joven de los Tyrell había acordado mostrarle a su jefe, Renly Baratheon, el verdadero mundo de la noche, el mundo nocturno de los privilegiados. Salas privadas, botellas que valían más que varias de las chabolas que se anclaban como reductos del pasado entre las discotecas… Un universo diseñado para perder el dinero y ganar experiencias nuevas. Loras, ataviado con un esmoquin parecido al que emplea en su trabajo, abrió la puerta de la limusina para que Renly saliera. “Buenas noches, señor Baratheon.” Dijo, manteniendo la compostura ante la imagen del hermano del alcalde saliendo del vehículo. “Acompáñeme.” Dijo, cercano al hombre, mientras se iban acercando a uno de los locales más caros y prestigiosos de la ciudad. El guardaespaldas abrió paso al hombre, llegando a una de las salas privadas. Un camarero dejó una botella de champán mientras diversas personalidades de la ciudad se unían a ellos.

El Tyrell se movió con sutileza entre toda la gente que alababa al hermano del alcalde, mientras agarraba la botella de champán. Sabía de sobra que a su jefe le gustaba lo caro, así lo reflejaba tanto el reservado como esa botella que aparentaba un gran valor. Tomó dos copas y vertió aquel líquido ambarino en ellas. Poco después, se acercó a su “protegido” y le tendió una de las copas, dedicándole una sonrisa ligeramente lasciva. Esa barba desarreglada, esa melena, si solo supiera lo que quisiera hacerle físicamente seguramente le hubiera mandado de una patada de vuelta con su padre y el resto de sus hermanos. “Por usted, señor.” Dijo, chocando una copa con la ajena y bebiendo de un trago aquel vigoroso, y a la vez suave, champán afrutado.
Con Renly Baratheon | Nido de pulgas | Noche


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Novocaine el Jue Ago 18, 2016 6:06 pm


Renly no pudo decirle que no a la oferta de Loras. Después de una terrible semana en la que no había hecho más que trabajar, lo único que deseaba era poder cerrar los ojos y aparecer en un local lleno de excesos y alcohol. La fiesta era su máximo objetivo en aquella triste vida que le había tocado vivir, y por nada del mundo se perdería la oportunidad de asistir a una de ellas; mucho menos si su acompañante principal era aquel precioso guardaespaldas que desde hacía meses le traída de cabeza.

Siendo quien era sabía de soba que no podía permitirse el lujo de renunciar a las faldas, pero eso no implicaba que de vez en cuando no quisiera colarse en unos pantalones ajustados y perfectos, como los de Loras. Al principio únicamente se había dedicado a tantear el terreno y, al final, su instinto le había dicho que no obtendría un no por respuesta. Las miradas que ambos habían intercambiado en momentos poco apropiados ya hablaban por sí solas, de la misma manera en que también lo hacían los roces no tan espontáneos y los toques poco sutiles. Aquella invitación ya era la provocación definitiva.

Tranquilo en el asiento trasero de su coche, esperó a que la limusina en la que viajaba hiciera su primera y única parada. Al principio había tenido la tentación de empezar la fiesta con una copa ahí dentro, pero al final prefirió contenerse. Sabía de sobra que dentro de aquella discoteca le esperaban maravillas las cuales no quería perder la oportunidad de probar. Cuando por fin pararon, el joven de los Baratheon bajó grácilmente del vehículo y se dirigió a la entrada principal en compañía de su guardaespaldas. Dentro el ambiente era denso y cargado, pero eso no era algo necesariamente negativo.

Cuando llegaron a la sala privada todavía no había demasiada gente dentro, de modo que pudo escoger el sitio más cómodo que encontró entre los sofás. Pacientemente, y sin perder la oportunidad de evaluar a su acompañante con la mirada, simplemente esperó a que le sirviera aquella copa. Le iba a hacer falta. Correspondiendo a su sonrisa con la misma mueca ligeramente lasciva, cogió la copa y se la llevó a sus labios. En el proceso, no dudó en rozar los dedos ajenos con las yemas de los propios.

Por mí —. Bromeó con voz juguetona cuando acabó de beber —. Y por el guardaespaldas más atento de la ciudad —. Concluyó, ignorando sutilmente a las personas que entraban en ese momento por la puerta. En ese instante únicamente existía en su mundo Loras Tyrell, aunque luchó por que no fuera en absoluto evidente.
Con Loras Tyrell | Nido de pulgas | Noche


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Jue Ago 18, 2016 7:08 pm


“Exagerado, pero me halagáis.” Comentó, manteniendo en exceso aquel roce. Esos gestos habituales por parte de su jefe eran una tónica general y el joven de cabellos rizados siempre los malinterpretaba. Pensaba que Renly trataba de seducirle a través de aquellos gestos y lo había conseguido. Loras había caído en una red trazada por el moreno sin que este lo supiera, o eso pensaba el chico. Cogió uno de los cubos, donde reposaba la botella de champán que habían abierto y una bandeja llena de fresas. ¿Iba a arriesgarse esa noche? Tampoco estaba seguro de ello. Dejó dicho cubo en la mesa cercana al sillón donde se encontraba el menor de los Baratheon, volviendo a llenar sus copas. Sus ojos se cruzaron con los azabache ajenos y volvió a sentir esa electricidad, ese pulso primario y salvaje que aparecía en sus entrañas cuando notaba a ese hombre tan cerca, y era muy a menudo.

Cogió una de las fresas, devorándola con cierta pausa, como si incitara a alguien inexistente pero muy real a la vez. Sospechaba que a Renly no solo le iba uno de los lados de la carretera sentimental, sino que también disfrutaría de la acera que él transitaba. No obstante, eran solo sospechas y gestos quizá malinterpretados o exagerados. “Me gustaría proponer un brindis a mi también” Añadió, algo sugerente, en el oído del hombre, como si se tratara de una conversación más importante y menos banal. “Por que esta noche sea inolvidable, como deberían serlo todas.” Se separó con pausa, sabiendo que su trabajo pendía de un hilo, antes de chocar la copa con la ajena.

La sala se llenaba poco a poco de gente y el DJ decidió que era buena idea poner un remix de uno de los temas más libertinos de Marvin Gaye: “Let’s get it on.” Quizá los Siete le estuvieran mandando una señal, ojalá. Loras se levantó del sillón al poco tiempo de sonar la música, mirando interrogante a Renly. “Y bien, señor Baratheon, ¿no le apetece bailar?” Se encorvó por un momento, quedando su rostro cercano a Renly. Cogió su copa, bebió un trago, y se alejó con un paso lento y tortuoso. Estaba rezando por que le siguiera y se uniera a él en la pista de baile. Quizá, donde los movimientos contaban más que las palabras, obtuviera una respuesta clara.

Con Renly Baratheon | Nido de pulgas | Noche


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Novocaine el Miér Ago 24, 2016 9:17 pm


Para Renly era complicado contener los impulsos cada vez que Loras estaba cerca. Por una parte quería negarse a sí mismo la electricidad que estaba presente entre ellos pero, por el otro, no deseaba otra cosa más que intensificarla hasta hacerla estallar. Ese era el sentimiento que le provocaba el más atractivo de los Tyrell, con diferencia. Aquello era demasiado, posiblemente más de lo que estaba preparado para soportar, pero era simplemente imposible negarse. Cada paso que daba el joven de cabellos rizados era como un pecado, una provocación a la propia voluntad de los Siete. Parecía incluso que se lo habían puesto en el camino para tentarle, para ver hasta dónde podía llegar. El problema era que no tenía la más mínima intención de ser virtuoso. Ya había hecho demasiadas cosas por las que merecía que el favor de los dioses le fuese retirado. Por una más no iba a pasar absolutamente nada.

Con ojos listos para devorar a su presa, observó pacientemente cómo el otro mordía la fresa. Si eso no era una provocación, el joven de los Baratheon no sabía qué lo sería. Aun así, se las arregló para quedarse quieto y simplemente disfrutar de aquel pequeño espectáculo que se le estaba brindando. Lento y provocativo, como a él más le gustaba. Por unos fugaces segundos, deseó con todas sus fuerzas que aquella fresa fueran sus propios labios. Merecería la pena cualquier cosa solo por probarlos. Por saber qué gusto hacían; cómo se movían.

Sus dientes relucieron en una enorme sonrisa cuando el otro le volvió a llenar la copa. Una noche inolvidable. Bueno, eso había muchas formas de concedérselo. Unas no le atraían en absoluto, y otras provocaban que se le erizaran los cabellos de la nuca.

Por que esta noche sea inolvidable —. Convino a la par que bajaba la mirada de sus ojos a sus labios, para luego volver a centrarla en sus pupilas. Habría sido tan sumamente sencillo besarle en ese momento... Pero no. Aquel no era el lugar indicado para eso. Pudiera ser que las personas que estuvieran a su alrededor se encontrasen demasiado ocupadas bebiendo y drogándose, pero uno nunca podía saber cuándo una lengua venenosa acechaba en las esquinas. Debía tener cuidado, tanto por su bien como por el de Loras.

Por ese motivo, prácticamente se sintió aliviado cuando el otro le propuso bailar. Allí estaban demasiado a la vista pero, si se introducían en el batiburrilo de gente, no serían más que dos personas más demasiado apegadas. Sus rostros se difuminarían entre los de la masa difusa, y podrían ser quienes quisieran aunque fuera por unos simples minutos. Sin dudarlo, Renly se puso en pie y de dispuso a seguir a su acompañante hacia donde quisiera que se propusiera ir.

Antes de que se acabe la canción —. Le instó sugerentemente al oído cuando pasó por su lado. De nuevo, un gesto fluido y que pretendía parecer casual llevó a sus dedos a acariciar la parte baja de su espalda. No fueron más que un par de segundos, pero le sobró tiempo como para recrearse e incluso adelantarle un poco. Solo cuando por fin alcanzaron las lindes del pelotón de gente, cogió su mano y tiró de él hasta el centro del mismo. Por fin llegaban.

Sin perder un solo segundo, aprovechó que todavía tenía su mano cogida para darle media vuelta y pegar su espalda contra su propio pecho. De aquella manera, su brazo rodeaba su cuerpo hasta que su mano descansaba en su vientre. Sin ser demasiado atrevido al principio, pero desde luego sugerente, comenzó a mover sus caderas al son de la adecuada música.
Con Loras Tyrell | Nido de pulgas | Noche


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Jue Ago 25, 2016 6:52 pm


La música estremecía de forma sugerente el cuerpo del menor de los Tyrell. El hecho de no haber atacado ya a su “protegido” se debía a su figura política y social, en caso contrario ya se hubiera lanzado como una fiera, más cuando vio como los ojos ajenos se habían centrado en sus labios. El tacto ajeno contra su piel conseguía que esta se erizara sin pretenderlo siquiera. Similar al terciopelo, los dedos de Renly Baratheon acariciaban su piel como la más suave y delicada de las telas. Fue en ese instante cuando se encontraron en mitad de la pista, con la canción sonando por los altavoces.

Sentía como todo era lejano y, a su vez, cercano. El cuerpo de Renly quedó pegado al suyo, moviendo esas caderas que se separaban solamente por los pantalones de ambos. Loras no iba a ser menos, ni mucho menos. Si el contrario le mantenía pegado a él de esa manera, solo conseguiría que acabaran los dos en una vorágine de tensión sexual no resuelta… Y eso era lo que quería. Con cierta destreza, movió sus caderas al son de la música, manteniéndolas cercanas y haciendo que se rozaran muy intencionadamente contra el cuerpo del ciervo. Una de sus manos cogió la ajena que reposaba contra su vientre, haciendo que la mano de Renly se deslizara sobre su abdomen. La ajena pegó el cuerpo de ese hombre contra el suyo, evitando que escapara de alguna manera. Fue entonces cuando tuvo un momento de lucidez y curvó su cuello para que su cabeza reposara sobre el hombro del hermano del alcalde. “Renly…” Susurró, contra su oído, con un tono suplicante y sincero. Quería arder, quemar el último cartucho, jugarse la última carta antes de que le echara, pero quería saber qué existía entre él y el moreno.

El contoneo de sus caderas continuó de forma incesante, manteniendo el ritmo de la canción y con su cuerpo adherido al ajeno. Conforme observaba a la gente ahí presente, se daba cuenta de que nadie les identificaba. Cuerpos chocando los unos contra los otros, vasos llenos de combinados por los aires, solo eran dos personas en medio de una pista de baile.

Se dio la vuelta, quedando su pecho contra el ajeno, sin dejar de mover sus caderas. Sus ojos, cargados de lujuria y con un suave y casi mínimo brillo alcohólico. No iba borracho, hacía falta mucho más para hacerle caer en esa trampa, pero si se encontraba ligeramente desinhibido y eso lo dejaba claro el hecho de estar a dos centímetros de su jefe. Su mano acarició la parte baja de su espalda, como había hecho Renly atrás. Su otra mano, algo más traviesa, se iba acercando al rostro ajeno. “Solo usted decide cómo quiere que sea su noche.” Dijo, haciendo clara alusión a su brindis anterior. Había dejado la pelota en su tejado: o aceptaba, o le echaba, pero tenía que hacer algo. Por parte de Loras, su opción estaba clara y ese deseo que crecía por momentos lo atestiguaba.

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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Novocaine el Miér Sep 28, 2016 6:55 pm


Por unos minutos, Renly simplemente disfrutó de la agradable sensación de ser uno más. Allí en medio no tenía que fingir una pose altiva, ni mucho menos hacer como que su reputación le interesaba lo más mínimo. No lo hacía, en realidad. La única razón por la que continuaba comportándose como el resto de su familia era, precisamente, porque no quería que la vergüenza cayera sobre ellos. Sin embargo, su propia dignidad le daba bastante igual. Él había conseguido ser respetado por personas mucho más interesantes que los peces gordos y acabados de aquella podrida ciudad. Él tenía poder en las cloacas, y allí no importaba en absoluto con quién se restregara una noche de desenfreno.

Pero ahora tenía la oportunidad de ser quien siempre había querido ser, y no pensaba desaprovecharla de ninguna de las maneras. Planeaba seguir allí en medio hasta que el cuerpo aguantara, o hasta que el otro le llevara a otro sitio. Qué más daba. Lo único que quería era estar con él. Continuar aquello que habían comenzado de manera precipitada porque no habían sido capaces de contenerse mucho más. Demasiado tiempo fingiendo que entre ellos no pasaba nada, cuando Renly tenía demasiado claro que los dos estaban navegando hacia el mismo puerto.

Dejando que la música corriera por sus venas como una droga, simplemente se dejó llevar por el son de aquellas incesantes notas. Cada vez todo se volvía un poco más rápido y un poco más intenso, pero que le llevaran a los siete infiernos si tan solo se le ocurría parar. Su piel comenzaba a arder, sobre todo en la parte donde sus pantalones no paraban de rozar una y otra vez con los de Loras. ¿A qué habían estado esperando todo aquel tiempo?

Tan solo cuando el otro apoyó la cabeza en su hombro volvió a la realidad. Con una media sonrisa, agachó un poco la cabeza para que su oído pudiera quedar un poco más cerca de su boca. Como volviera a pronunciar su nombre de aquella manera, estaba claro que no iba a poder contenerse ni un segundo más.

Por suerte, Loras también parecía bastante dispuesto a acabar con la tontería. Por fin, fue lo único que acudió a su mente. Ahora que lo tenía frente a frente, cara a cara, lo veía con ojos totalmente diferentes. Ya no era su guardaespaldas, ni su protector. Simplemente era otro hombre, otra persona por la cual estaría dispuesto a llegar hasta el fin del mundo tan solo a cambio de la promesa de sus labios.

Estaba pensando, en realidad —. Comenzó, mordiéndose el labio inferior mientras sus brazos rodeaban al otro de la cintura. Ahora sí, lo había posicionado demasiado cerca de él como para que pudiera pensar si quiera en la posibilidad de ir a algún lado—. En lo sumamente agradable que sería una copa de vino ahora. Pero no aquí. No rodeado de gente ni de música que me taladra los oídos. En mi sofá, tal vez. Al calor de un hogar y de unos brazos... —. Entornó un poco los ojos y, rápidamente, llevó una de sus manos al brazo ajeno para poder acariciarlo de hombro a codo—. Como estos, por ejemplo.
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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Miér Sep 28, 2016 11:22 pm


Sentía como todo su ser se encendía cada vez más conforme su cuerpo se rozaba una y otra vez contra el cuerpo de Renly. La persona a la que debía proteger era el individuo que le encendía como la mínima chispa que contactaba con un bidón de gasolina abierto. Tenerle ahí y de esa forma, en medio de la discoteca, donde a todo el mundo se la pelaba el hecho de que estuvieran tan cerca… Era como saborear las mieles de la libertad en medio de un basurero de drogas y lujuria.

Su mente divagaba mientras, una y otra vez, sus recuerdos con Renly se hacían cada vez más intenso, haciendo un claro hincapié en aquellos momentos en los que el Baratheon le resultó francamente irresistible de no ser por la barrera que, en teoría, encontraba entre ellos. En ese momento, con aquel cuerpo contra el suyo, con aquel abrazo contra su cintura, cayó. Cayó en aquella red que había entretejido Renly sabiamente hasta que no era nada salvo un insecto en la tela de araña, pero deseoso de ser devorado.

La proposición que salió de sus labios hizo que toda la música alrededor de ellos desapareciera. Para Loras, en ese momento, solo existía Renly, un hombre que le estaba acariciando los brazos e insinuando que siguieran en su casa. Sus labios se le antojaron la fruta más dulce del momento, pero antes debía llegar al restaurante para servirse del postre. “Después de ti, Renly.” Dijo, en aquel mismo tono con el que había llamado su nombre por primera vez. Ahora, podía analizarle, ver qué le atraía, cómo tenerle entre sus manos. Se encorvó con suavidad hacia la oreja ajena, mientras su mano acarició, con una cierta intención, el dorso del cuerpo de Renly. “Pero, hay mejores formas de entrar en calor que con un par de copas de vino, aunque estas ayudan mucho.” Se separó, sin separar su mano, hasta que empezó a tirar de él suavemente, como cuando le arrastró a la pista de baile. La simple idea de alejarse para confirmar, por fin, lo que su mente llevaba tanto tiempo elucubrando, le sobreponía.

Salió de la discoteca junto a él y abrió el coche, que les estaba esperando como debía hacer. Cuando se encontró frente a frente con el moreno, bajo la tenue luz de la limusina, supo que su cuerpo demandaba algo, algo claro y sincero, la prueba definitiva. Se abalanzó contra el cuerpo de Renly, sobre él, y le besó con todo lo que su cuerpo le exigió, vertiendo las ganas que tenía de saber qué escondían los labios de Renly Baratheon, el hermano del alcalde, su jefe y su protegido. “No quería esperar a la copa para probar un dulce fruto.” Confesó.


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Novocaine el Mar Nov 01, 2016 11:39 pm


Renly escuchó las palabras de Loras con los ojos ligeramente entornados y sin apartarse un solo centímetro de él. Necesitaba el calor de su cuerpo de la mima manera en la que el mar necesitaba la sal. Quería que se volvieran uno, algo que no tuviera ni principio ni fin más allá de sus propias existencias. Quería tenerlo en ese momento, aunque sabía que hacerlo allí era imposible. Por eso mismo se había dejado insinuar de aquella manera, sin importarle qué tipo de respuesta pudiera obtener. Era ahora o nunca, y el miedo no iba a apartarle de lo que más deseaba.

Por su suerte, su guardaespaldas no parecía por la labor de negarse a tal dulce proposición. De hecho, juraría que en sus ojos había sido capaz de ver el reflejo intenso de quien desea algo; de quien le desea a él. Así que ya estaba hecho. Tan solo un corto baile un par de palabras le habían asegurado un destino que había ansiado durante meses. Renly no pensaba que fuera a ser tan sencillo, pero saber que el sentimiento era recíproco simplemente conseguía encenderlo un poco más, quererle mucho más.

Estaré dispuesto a aprenderlas todas, si eres tú quien me las enseña —. Dijo simplemente, antes de coger su mano con fuerza y dejarse guiar por sus pasos. No había nadie con quien se sintiera más confiado que con él. En aquella ciudad, pcoas personas merecían su tranquilidad, pero Loras era una de ellas. Era la persona que se dedicaba a protegerle y, en el fondo, sabía que no debía tener miedo a las repercusiones de todo aquello. El Tyrell era diferente, al menos para él. Eso era lo único que tenía por seguro.

Lo siguió sin rechistar hacia fuera, por supuesto. Cuando el frío de la noche golpeó su cara, el joven Baratheron se sintió eufórico. Con paso raudo, se dirigió hacia el coche y se metió dentro de él tan solo un poco antes que su guardaespaldas. Como era evidente, ni siquiera se le ocurrió ponerse el cinturón de seguridad. No lo necesitaba para lo que estaba a punto de hacer. Con voz ronca, simplemente indicó al chofer que condujera hacia su casa.

Y de pronto los labios de Loras estaban sobre los suyos. Sin poder evitar tan rápido impulso, Renly se sentó a horcajadas sobre el cuerpo del otro y correspondió al juego de sus labios en su boca. Fue como probar el néctar de los dioses, un producto con capacidad de hacerle indestructible e inmortal. Quería más, mucho más.

¿Desde cuándo tan impaciente? —. Preguntó con aire juguetón antes de inclinarse sobre el cuerpo ajeno y morder suavemente el lóbulo de su oreja. Allí dentro no podía llegar a mucho más, pero si que podía jugar a calentarle cuanto quisiera.
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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Miér Nov 02, 2016 3:55 pm


Sintió como todo su cuerpo se encendía como la mecha de una bomba tan pronto como sus labios chocaron con los de su protegido. El deseo que le consumía desde hacía meses se avivaba por sí solo, exigiéndole al joven de cabellos rizados sentirse uno con el hombre de melena negra. Su cuerpo, que gobernaba sobre su razón en ese instante, le pedía más, mucho más. Cuando notó que Renly se sentaba sobre sus caderas tuvo que profundizar en la acción que involucraba sendas bocas, introduciendo su lengua en la cavidad oral ajena. Describir el sabor que le evocaba la saliva ajena era como pedirle a un hombre que describiera un color a un invidente, simplemente era imposible. Sus manos se anclaron en las caderas ajenas, como temerosas de que fuera a huir de forma imprevista, aunque en Loras retumbaba la sensación de que aquello fue anhelado desde hacía mucho tiempo.

Fue entonces cuando la pregunta de Renly se abrió paso en sus oídos, mientras su cuerpo entero ardía con los gestos que le proporcionaba en el lóbulo de la oreja. Los Siete sabían muy bien qué haría de no ser porque estaban en la limusina. Su mano tomó la nuca ajena, haciendo que se separara para mirar esas orbes de color azabache que le tentaban y le inducían a hundirse en aquella espiral de seducción que Renly traía consigo. “Desde que noté que en la pista de baile sus intenciones iban más allá del jugueteo entre dos amigos.” Susurró, acercándose poco a poco a su cuello, donde dejó una marca. Sabía que Renly era un seductor nato, una araña que tejía la red y que era tarde cuando alguien se daba cuenta de que había caído en sus redes. ¿El problema? Que Loras deseaba caer desde hacía demasiado tiempo. Como el macho de la Viuda Negra, se abalanzó en busca del placer, sabiendo que podía salir muy malparado. No obstante, en la mente del Tyrell no cabían esas cosas de momento, solo deseo y lujuria. Besó los labios de Renly otra vez, ahogando un gemido de puro deseo visceral en la boca ajena, notando como su cuerpo se tensaba y excitaba a cada movimiento que hacía el Baratheon hacia él. Fue entonces cuando se separó, observando al que era su protegido de una manera diferente, mucho más humana y terrenal. “¿Y vos? ¿Desde cuándo queríais probarme, señor?” Preguntó en un tono sugerente, casi sumiso, susurrado en el oído derecho del Baratheon.


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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Novocaine el Sáb Nov 12, 2016 12:27 pm


Renly echó la cabeza hacia atrás, dejando el espacio suficiente al otro como para que hiciera cuanto placiera en su cuello. Sus pies ya no estaban anclados en la Tierra en ese momento, si no que se habían marchado a volar bien lejos en el plano de las sensaciones. Unas sensaciones demasiado placenteras y al mismo tiempo turbias como para poder exponerlas en voz alta. Se encontraba dentro de un sueño. Un sueño intenso y desvergonzado que por fin se materializaba. Y lo mejor de todo era que tan solo acababa de empezar, que todavía quedaba mucha noche y mucho juego por delante. ¿Qué maravillosas sorpresas le estaría deparando el otro?

Cuando sus bocas volvieron a juntarse, un sendo suspiro escapó de sus labios. Voz ronca y saliva húmeda se mezclaban en su lengua pidiendo un poco más. Por supuesto, Renly no desaprovechó la oportunidad que aquel destino le brindaba y acercó más sus caderas a las ajenas, ejerciendo una pequeña presión sobre sus pantalones al mismo tiempo que se movía suavemente sobre ellos. Demasiado pronto, pero también demasiado deseoso como para reprimir sus impulsos más primarios. Quería sentirle. Quería saber cuán fácilmente podría excitar al otro.

Las palabras de Loras fueron miel en los oídos de Renly. Así que tan explícitamente claras habían quedado sus intenciones. Bueno, lo cierto era que tampoco había hecho absolutamente nada como para ocultarlas. La jugada podría haberle salido garrafalmente mal pero, sin embargo, ahí estaban ahora. Victoriosos. Ansiosos.

Solo cuando la pregunta ajena quedó en el aire, el joven se tomó la licencia de abandonar sus labios para poder mirarle directamente a los ojos. Aquellos ojos llenos de deseo que le habían traído loco desde el minuto cero. Toda una locura y también un pecado.

Oh, Loras —. Ronroneó, al tiempo que su dedo pulgar delineaba las delicadas curvas de sus labios —. Quise probarte desde el segundo en el que entraste en mi campo de visión. Tan altivo y al mismo tiempo tan caliente. Lo único que mi mente era capaz de concebir cada vez que te miraba era la idea de subirte a mi escritorio y hacerte mío. Demasiado he esperado, para las ansias que tenía.

Tras aquello, se tomó la licencia de volver a juntar sus labios con los ajenos, esta vez simplemente para morder el inferior y soltarlo lentamente. La velocidad del coche menguó. Estaban llegando.,
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Re: 2. Wishes in the dark

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb Feb 18, 2017 4:48 pm


Fue como si esos pozos insoldables que le precipitaban al vacío absorbieran su alma. Su corazón, ya de por sí rápido, corría cual coche de alta gama ante el silencio de Renly. Se sentía indefenso, como el ciervo que observaba las luces de un coche y era incapaz de moverse. Fue como si el aire que se alojaba en sus pulmones hubiera optado por quedarse ahí, sin desplazarse.

Fue entonces cuando Renly respondió su pregunta y Loras sintió como todo su ser se fundía como el hielo ante una fuente de calor. Le llevaba deseando desde tanto tiempo y se había mantenido impasible, tejiendo su red para que cayera y no fuera más que una presa, y lo consiguió. Sintió los dientes, perfectos cuales perlas, del menor de los Baratheon contra su labio, siendo apresado entre estos y traccionado. Su cuerpo ya no respondía a las órdenes de su mente, sino a la pasión que le controlaba como una marioneta.

El coche fue decelerando hasta el momento en que el conductor, que no vio nada a causa del cristal tintado de la limusina, paró el coche delante de la residencia de Renly. No podía esperar más, necesitaba saciar todo lo que su deseo exigía desde hacía meses. Abrió la puerta de la limusina, quedándose un segundo contemplando el cuerpo de Renly, que aún quedaba sobre él. “Por la primera noche de todas.” Susurró, sabiendo que el contrario le iba a oír, antes de besar sus labios con el fuego que le caracterizaba en esas horas.

Una vez el contrario salió del coche, no pudo hacer otra cosa que abrirle la puerta y esperar a que entrara a su residencia. Una vez dentro, sabiendo que no había ojos indiscretos de enemigos, continuó con lo que había dejado pendiente en el coche. “¿Sabe una cosa?” Preguntó, llevando sus dedos, finos como espinas del rosal, a la camisa de Renly, jugueteando con los botones. “Habríamos ahorrado muchas noches puerta con puerta si se hubiera lanzado antes, señor.” Con sutileza, le quitó el primer botón de la camisa, dejando al descubierto sus clavículas, perfiladas bajo su piel como la mejor de las estatuas renacentistas. “Ya me cazasteis hace mucho tiempo y cada vez que me mirabais solo conseguíais que pasara más noches solo.” Se pegó algo más a él, susurrante y suplicante. “Solo en mi habitación, pensando en vos.” Aquel mensaje llegó como un suave viento al oído del contrario, ahogado por la pasión. “Pero ahora eso es agua pasada y me debéis una copa de vino.” Recuerda, mencionando lo que dijo en la discoteca.


Con Renly Baratheon | Nido de pulgas | Noche
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