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> Our ghosts can become heroes

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> Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Sáb 13 Ago - 23:18

Recuerdo del primer mensaje :




Our ghosts can become heroes
Naruto — Shinobi — SapphireDragon
Hinata — Kunoichi — Sheena

CS — 1x1 — Naruto


A simple vista, había tan solo tres cosas que Naruto Uzumaki y Hinata Hyūga tenían en común: la Aldea Oculta de Konoha, ser ninjas y la perseverancia que empujaba todos sus actos. Por lo demás, cualquiera diría que eran tan diferentes como el cielo y la tierra. Él era ruidoso, alborotador e impulsivo. Ella era silenciosa, calmada y tímida. Pero tan solo a simple vista. Detrás de sus personalidades completamente opuestas, se parecían más de lo que ellos mismos sabían.

Eran simples conocidos. Para Naruto, Hinata era esa chica que se sentaba cerca en clase, que no hablaba nunca y a la cual a veces pillaba mirándole, con lo que no podía evitar pensar que era un poco rara. Para Hinata, Naruto era el ejemplo de todo lo que ella deseaba ser pero no se atrevía, era su motivación para seguir adelante a través de las circunstancias adversas, aunque nunca iba a ser capaz de confesárselo.

Hasta que llegaron los exámenes de chuunin; esa fue la primera vez que sus caminos se cruzaron. El azar había decidido que los dos jóvenes de los Hyūga, Hinata y Neji, se enfrentasen entre sí, dejando al descubierto una escabrosa historia familiar de la que un incrédulo Naruto fue testigo. Por si no fuera suficiente, a él mismo le tocó enfrentarse tras la derrota de Hinata al llamado genio de su generación; lo hizo con una motivación renovada al ver que él y su compañera no eran tan diferentes, que los dos habían sufrido mucho y pasado años en soledad, cada uno a su manera. Gracias a esa resolución venció, contra todos los pronósticos. Y a partir de entonces comenzó a tejerse una historia que los dos protagonizarían sin saberlo, dirigiendo sus pasos casi sin querer hacia un futuro en el que serían mucho más que meros conocidos.

Cronología

1. Always do your best
2. What tomorrow brings
3. I trust you no matter what
4. A mission together




Última edición por Sheena el Jue 5 Abr - 13:58, editado 7 veces


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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Mar 27 Jun - 12:36




Never give up

Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



Ese día, tras aquella refrescante a la par que íntima conversación que ambos mantuvieron, Naruto vio marchar a Hinata, sin que faltasen su tartamudeo y sus nervios tan propios de ella. Definitivamente, muchísimas cosas habían cambiado desde que era un crío, pero en esos tres años… Hinata continuaba siendo ella misma, algo que por supuesto le encantaba. Seguía sin comprender en absoluto su forma de actuar, pero él ya creía que simplemente era su forma de ser… que no había ni un solo motivo para comportarse de esa forma.

Antes de entrar al edificio del Hokage, el rubio se estiró y soltó un pequeño suspiro. No sabía qué hora era, pero conociendo a la vieja Tsunade… lo mejor era no hacerla esperar. No quería ser víctima de su temperamento. Así pues, en pocos minutos llegó a la planta superior y con su habitual forma de ser, apenas había dado un par de toques a la puerta que abrió con una enorme sonrisa, sin esperar a que ella le diera permiso para entrar.

Baa-chan, ya estoy de vuelta. Seguro que me has echado de men--- —comenzó a decir mientras cruzaba el umbral de la puerta. Sin embargo, a medias se quedó la frase.

Los ojos azules de Naruto se posaron en las dos figuras que se encontraban frente al escritorio de Tsunade-sama, al lado de Sakura-chan y que le eran completamente desconocidas. ¿Quiénes eran aquellos hombres? ¿Por qué su amiga y compañera de equipo tenía esa mirada tan… perdida y brillante?

No fue mucho lo que el joven Uzumaki tardó en averiguar que era todo aquello: Kakashi-sensei no podría, al menos por el momento, volver a tomar la capitanía del Equipo 7, por esa misma razón, había sido asignado al grupo un ninja de ANBU, Yamato, un descendiente del Primer Hokage de la Villa. Además, como los equipos debían constar de cuatro miembros, un muchacho con una de piel blanca como el papel y sonrisa inquietante sería su nuevo compañero. Aquello no le hizo ninguna gracia, era como si estuvieran sustituyendo de forma irreparable a Sasuke, a su amigo… ¡No podía permitirlo!

Siendo como era y sin importarle demasiado lo que pudieran pensar los dos nuevos, despotricó por todo ello, como si así pudiera convencer a la Hokage. Sin embargo, el único resultado que obtuvo con ello, fue que Tsunade se enfadase de verdad y dijera cosas hirientes, pero completamente ciertas: seguía siendo un crío que era incapaz de comprender que Sasuke no volvería por las buenas…

Y a raíz de eso, surgía la misión de ese nuevo Equipo 7. Un equipo había informado de la posición de la guarida de Orochimaru. Después de tres años buscándola, parecían haber conseguido dar con ella… Y donde estuviera el antiguo Sennin, estaría también Sasuke. Debían ir a reconocer el terreno y si encontraban al último de los Uchiha, traerle de vuelta a Honohagakure.

Con fuerzas renovadas y un claro objetivo en mente, Naruto accedió a la misión y se fue a preparar las cosas para ella. Esa misma tarde partieron en dirección al lugar, sin llegar a despedirse de nadie.

Serían unos días más tarde, que el Equipo 7 regresaría a la Villa con las manos completamente vacías. La guarida estaba vacía y medio derruida cuando llegaron. Pero lo peor de todo sería que el reencuentro entre Sakura, Sasuke y Naruto no iría como ambos esperaban. Había comprobado lo frío y distante que el Uchiha se comportó con ellos, sin realmente querer saber nada de su antigua vida. La venganza era su guía y no dejaba cabida a nada ni nadie. Todo sería un duro golpe para Naruto… que tanto esfuerzo durante esos tres últimos años había invertido entrenándose con Ero-sennin solo para luchar contra Orochimaru y traer a su amigo de vuelta sano y salvo.

Estaba perdiendo esa motivación… Veía cada vez más lejos a Sasuke. Se había prometido a sí mismo que lo traería de vuelta igual que se lo prometió a Sakura. Pero, ¿y si no podía cumplir su promesa?





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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Sáb 15 Jul - 22:40




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Villa Oculta de la Hoja — Con Naruto



Hinata había oído las noticias sobre la misión fallida del nuevo equipo siete para recuperar a Sasuke. Ni siquiera tuvo que indagar con especial ahínco: el asunto estaba en boca de todos los de su generación. En el fondo todos habían sido compañeros de academia y, apreciasen más o menos al Uchiha y fuera cual fuese su opinión sobre su deserción, ese hecho no se borraría. La chica solo podía imaginar cómo debía sentirse Naruto tras ese fracaso. Era la ocasión para la que llevaba tres años preparándose, por la que había entrenado tan duro… para regresar a Konoha con las manos vacías.

Ya habían pasado un par de días y el rubio no se dejaba ver por ningún lado. Esto alarmaba a Hinata, pues si bien era un tema delicado y debía ser un duro golpe para él, no era propio de Naruto hundirse y desaparecer. De hecho, una de las cosas que más le gustaban de él era que siempre volvía a levantarse, no importaba lo mal que salieran las cosas o lo difíciles que fueran. Por eso, una noche, tomó valor y salió a buscarle. No quiso molestar a Sakura, así que preguntó a Tsunade y Kakashi, pero ninguno sabía nada.

Tras dar vueltas sin ningún rumbo fijo por la aldea, preguntándose dónde podría encontrarse, al fin se le ocurrió algo. Era una posibilidad muy pequeña pero cabía la esperanza. Con rapidez sus pasos la dirigieron al pequeño bosquecillo cercano a la academia. Ese mismo donde tantas veces se había ocultado para llorar cuando era niña, y desde el que había observado a Naruto practicar sin descanso el kagebunshin no jutsu. Era un lugar habitualmente desierto, al menos en su infancia, que ella supiera, solo acudían allí ellos dos. A Hinata le gustaba porque, aunque probablemente Naruto nunca hubiera reparado en el detalle, era un sitio que tenían en común, solo ellos dos.

No tuvo que caminar mucho. Al fin, le sonreía la suerte. Allí estaba Naruto, al parecer sumido en algún tipo de entrenamiento. Hinata no entendía muy bien la técnica que estaba ejecutando pero se veía como algo increíble, podía sentir desde su posición el poder que emanaba. Se acercó discretamente, esperando que su presencia no fuera mal recibida.




Última edición por Sheena el Mar 25 Jul - 1:09, editado 1 vez


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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Lun 24 Jul - 22:54




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Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



Los días habían pasado desde el regreso de la misión. El joven Uzumaki ni siquiera fue capaz, nada más regresar, de presentarse en el despacho de la Hokage con el resto del equipo. No era que le diera miedo la reprimenda de Tsunade-sama, no. Lo único que no quería era escuchar el Te lo dije, que ésta le iba a dedicar con una mirada, incluso con palabras aunque no de forma directa. El rubio se marchó directamente a su piso, sin que ninguno de sus compañeros se percatarse de ello hasta que era ya demasiado tarde para impedírselo. Se deshizo de la ropa y se dio un largo baño, pensando en todo y nada. ¿De verdad... Sasuke no quería saber nada de ellos? ¿De verdad ya no le interesaba Konoha? ¿Acaso tenian todos razón y la venganza le había cambiado de una forma irreparable?

En los siguientes días, no salió de allí. Apenas comía, algo claramente raro en él, apenas dormía... Y si lo hacía sus sueños no le permitían olvidar de forma reiterada el fracaso de la misión. Varias personas fueron a su puerta. La primera de ellas: Sakura. Le rogaba que saliese, que le contestase, incluso llegó a echar mano de ese humor y enfado que siempre le habían asustado (pues si a alguien podía temer Naruto, era a su compañera completamente cabreada). Kakashi-sensei también pasó por ahí. Le escuchó a través de la puerta mientras le soltaba una de sus charlas, que en parte le hizo sentir mejor, pero que no consiguió sacarle una sola palabra o que abriese la puerta. Shikamaru y Lee también se dejaron caer. Sin embargo, el resultado fue exactamente el mismo que los del resto.

Harto de su encierro allí, tras haber hecho limpieza y necesitando algo de aire fresco en algún sitio donde nadie fuese a buscarle, Naruto se visitó con su habitual ropa y salió por el balcón, yendo por los tejados de lso edificios, tratando de evitar que le viesen hasta que llegó al pequeño bosque que había junto a la Academia. Había pasado tanto tiempo ahí, solo... Sin amigos y mientras todos los adultos le miraban con desprecio y miedo. Ese bosque simbolizaba la soledad que durante tanto tiempo el rubio de ojos azules había sentido y que hasta hacía poco había olvidado.

Una vez allí, tras un largo rato mirando la copa de los árboles y escuchando el cantar de algunos pájaros, se dio cuenta de que necesitaba liberar energía, tensión. Descargar todo lo que sentía contra algo inanimado que no le mirase de forma reprobatoria con gesto de pena. No, eso era lo último que deseaba. Mientras golpeaba repetidas veces y con todas sus fuerza uno de los árboles, que dejó claramente maltrecho, no dejaba de darle vueltas a las cosas. Cada vez se culpaba más a sí mismo... Los pensamientos y emociones negativas se estaban apoderando de él, estaban consiguiendo debilitar su mente y permitir que el Kyuubi se abriese paso através esa fisura, hasta el punto de que Naruto no se percató de que el chakra de la Bestia de Nueve Colas comenzaba a fluir al exterior, comenzaba a formar la silueta animal característica, con una cola... Aún mantenía su conciencia, aunque no se sabía hasta que punto, estaba demasiado perdido en sí mismo.





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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Mar 15 Ago - 22:31




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Villa Oculta de la Hoja — Con Naruto




Por lo que podía ver, Naruto se encontraba totalmente concentrado y lo último que quería Hinata era interrumpirle. Aunque por otro lado, también se daba cuenta de que había algo extraño en aquel… entrenamiento, si se le podía llamar así. Sabía que Naruto estaba muy por encima de su nivel ahora que había sido entrenado por un sannin legendario y que podía hacer cosas que para cualquier otro ninja eran imposibles. Pero también sabía perfectamente cuál era su carácter, su forma de entrenar, dado que había pasado mucho tiempo observándole. Era capaz de practicar hasta la extenuación, hasta agotar todo su chakra y sus fuerzas, porque era así de perseverante (y de cabezota). Sin embargo aquello era distinto. Los golpes del joven estaban impregnados de rabia, de agresividad. Hinata nunca lo había visto así. ¿Se encontraría bien?

Preocupada, se dejó ver, observando ahora con claridad el aura visible que envolvía el cuerpo del chico. ¿Era eso su chakra? ¿Por qué tenía esa forma tan… aterradora? ¿Y por qué le suscitaba ese sentimiento de rechazo? ¡Si ella lo que quería era justo lo contrario, estar a su lado tanto como fuera posible! Se acercó más, despacio, sin querer sobresaltarle.

- Naruto-kun ¿e-estás bien? – le tembló la voz sin poder evitarlo, al tiempo que tenía la impresión de que esta vez no tenía nada que ver con su habitual timidez – Lamento molestarte… s-solo quería saber si… si necesitabas algo… o hablar c-con alguien.

¿Qué otra cosa podía decirle? No esperaba que aceptase su ayuda, ya que sabía que incluso a Sakura y Kakashi los había rechazado. Ella no era tan importante en comparación, pero eso no significaba que no fuera a ofrecerse igual. Lo que le había dicho en su reencuentro seguía en pie: quería apoyarle, fuera como fuese, y lo haría aunque él no la necesitase. No obstante, se alarmó al no obtener respuesta. ¿Por qué no contestaba? ¿Acaso no la había oído? Pero si estaba justo delante de él…

En ese momento, algo más, algo que formaba parte de sus sentidos de ninja, activó la alarma en ella. Algo no iba bien. Naruto estaba afectado de alguna manera por la técnica que estaba desarrollando, tenía que ser algo así porque de otro modo no se explicaba su extraño comportamiento. Por eso, acortó la distancia que los separaba con intención de ayudarle. Seguro que algo podría hacer para liberarle de su estado actual.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Lun 21 Ago - 13:15




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Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



Las facciones del rostro del rubio comenzaban a cambiar a cada segundo que pasaba y el chakra de su alrededor se hacía más denso: sus ojos adquirieron un color rojo y su pupila se alargó, como si fuera la de un animal; sus colmillos se volvieron mucho más afilados y su rostro se había alargado, incluso las características marcas de nacimiento de sus mejilla se hicieron mucho más visibles. El Kyuubi estaba logrando lo que pretendía alimentando todas esas sensaciones y pensamientos negativos. Lograría liberarse, lograría salir al exterior finalmente después de dieciséis largos años encerrado en aquel niñato.

El siguiente golpe que Naruto asestó al árbol era ya lo suficientemente potente como para que partiese el tronco y éste cayese al suelo con un ruido sordo. Aquello no tardaría en alertar a la gente… Incluso probablemente, el cuerpo que mantenía la vigilancia sobre toda Konoha estaría ya alertado. El Kyuubi estaba impaciente, debía acelerar el proceso, aunque solo consiguiese llegar a la cuarta cola. El bijuu sonrió satisfecho en el interior del muchacho cuando la segunda y tercera cola se formaron en el chakra que despedía por todo su cuerpo.

Sin embargo, algo que no había previsto era la presencia de una de las compañeras y amigas de Uzumaki de una forma tan temprana. La reconocía… Era la primogénita del clan Hyuuga. En sus ojos pudo observar el miedo y en su voz la inseguridad. Aún así, la muchacha se estaba acercando a ellos de forma peligrosa. Sus palabras eran sinceras y similares a las que todos le habían dicho al muchacho mientras había permanecido encerrado en su piso todos esos días. Probablemente no reaccionaría ante ellas. La consciencia de Naruto prácticamente se había desvanecido de su cuerpo…

Pero se equivocó. Las tímidas palabras de Hinata parecieron tener cierto efecto en él. De hecho, se volvió lentamente hacia ella. Parecía tener intención de advertirle, de pedirle que se marchase cuanto antes de allí, pues estaba claro que había logrado resistir lo suficiente como para ser consciente de lo que le estaba sucediendo… E incluso estaba comenzando a luchar por no permitirle retomar el control de su cuerpo. No, no, no. Después de tantos años, no me vas a estropear el plan… Si ella tiene algún efecto en ti, lo mejor será que me deshaga de ella. Le dijo el Kyuubi a Naruto, con una sonrisa perversa y llena de odio, justo antes de obligarle a moverse directamente hacia Hinata, lanzando un primer golpe contra ella.




Última edición por SapphireDragon el Lun 28 Ago - 16:51, editado 1 vez


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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Dom 27 Ago - 1:24




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Había sido descuidada y lo sabía. A pesar de que sus sentidos le estaban advirtiendo, apenas si pudo reaccionar para bloquear el fuerte golpe que la hizo retroceder varios metros y caer al suelo. Por fortuna no le había pasado nada, pero era suficiente para darse cuenta de que Naruto no estaba en pleno control de sus facultades. Él jamás la hubiera atacado, ni siquiera por accidente. Por no hablar de que el denso chakra que se arremolinaba alrededor de su cuerpo había tomado ya la visible forma del terrible zorro de nueve colas que dormía en su interior. Hinata no tenía ni idea de cómo funcionaba aquello; lo que sí sabía es que era peligroso. No solo para ella sino para el propio Naruto. Pero ¿cómo encontraría la manera de pararlo? Se le ocurrió salir corriendo para avisar a Kakashi-sensei, o a Tsunade-sama, pero si lo hacía él podría perseguirla, poniendo en peligro a más personas. No, tenía que retenerle allí e intentar ayudarle como pudiera mientras esperaba a que alguien se diera cuenta de lo que pasaba y trajese refuerzos.

- ¡Naruto-kun! ¡Sé que eres tú, escúchame por favor! T-Tienes… ¡Tiene que calmarte! ¡Vas a hacerte daño si sigues así!

No esperaba que sus palabras tuvieran algún efecto, pero tenía que intentarlo. Aunque Naruto (o lo que quiera que fuese) se acercaba de nuevo y sus rasgos ya no le eran tan familiares. Esas pupilas rojas, esos colmillos afilados… ese no era el Naruto-kun que conocía. No quería hacerle daño… pero tendría que defenderse si se veía obligada. Adoptó la posición defensiva característica del estilo de lucha Hyuuga, preparada para parar el siguiente embate.

No pudo. Aun anticipándolo, era muy fuerte. De nuevo salió despedida, esta vez golpeándose la cabeza y quedando aturdida por unos segundos. Se levantó, deprisa, no fuera que atacase sin darle tiempo a reaccionar. No obstante él se movía despacio, como si de alguna manera dudase de lo que estaba haciendo, aunque sus golpes no eran para nada vacilantes. Hinata lo estudió con cautela desde su posición, viéndose abrumada por la diferencia de poder. Mientras llegaba alguien que les pudiese ayudar, tendría que pensar otra cosa. ¿Podría quizá urdir un plan? En su mente sonaba arriesgado, pero si lograba sorprenderle… tal vez tuviera una oportunidad.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Lun 28 Ago - 17:36




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Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



¡¡¡¡HINATA!!!!

Naruto gritó encerrado en su propia conciencia, con todas sus fuerzas, siendo casi incapaz de tener control alguno sobre su cuerpo. Sentía la ira hervir en su sangre, la causada por el Kyuubi por haber atacado a la joven Hyuuga sin más. La vio caer al suelo, varios metros más allá. Como le hiciese daño… Como le hiciera algo a Hinata no se lo perdonaría nunca.

Pudiera ser que ambos hubiesen estado en diferentes equipos, que no hubieran tenido la oportunidad de compartir mucho tiempo juntos, sobre todo después de que él se machase esos tres últimos años sin haberlos visitado una sola vez. Pero los pocos que habían tenido juntos, habían sido muy valiosos para el jinchuuriki: durante los exámenes chuunin, Hinata le había dado una medicina en pomada para las medicinas; después del nefasto final de los mismos, con la muerte del Tercero, ella había acudido a verle al hospital… Por entonces Sasuke ya se había marchado con Orochimaru buscando más poder y ser más fuerte. Naruto había estado bastante decaído, pero la visita de Hinata sin duda le había animado, en especial la promesa que ambos se habían hecho. Por último, otro momento que recordaba con cariño fue su encuentro en su camino hacia el edificio del Hokage, después de haber vuelto a Konoha tras tres largos años. Ella se había preocupado nuevamente por él, por la amenaza que se le venía encima. Por supuesto, no solo estaba todo eso, también habían compartido misiones conjuntas sus equipos y habían colaborado, pero entonces tampoco solían interactuar demasiado.

La voz de la chica de largos cabellos azabache llegó hasta él. ¡Maldita sea! Tenía que lograr hacer algo contra el dicho zorro demonio. No pensaba permitir que le pusiera la mano encima a su amiga. Pero aun su conciencia no lograba abrirse paso frente a la imponente presencia del Kyuubi. Por eso presenció con horror cómo su propio cuerpo se abalanzaba nuevamente sobre ella, logrando lanzarla nuevamente por los aires y consiguiendo que el impacto esa vez también le diera en la cabeza. No, no, no… Ya no más. Aquello iba a parar. Esa era su voluntad y la impondría sobre el odio personificado que el bijuu representaba.

Por esa misma razón, cuando el cuerpo cada vez más maltrecho y malherido de Naruto (debido al chakra que le rodeaba a cada segundo más denso) se comenzaba a mover acercándose a Hinata, éste se detuvo y un aullido desgarró el aire. Se echó las manos a la cabeza sin dejar de aullar, como si aquello le doliese. Aquello estaba siendo la manifestación del joven de ojos azules tratando de recuperar su cuerpo y de salvar a su amiga… O, al menos, tratar de contenerlo sin permitir que hiciera nada más hasta que alguien llegase para ayudarles.

Fueron los minutos más largos y agotadores que el chico había vivido nunca. Pero vio aparecer a Kakashi-sensei y al capitán Yamato. El primero no dudó en acudir junto a la primogénita de los Hyuuga, mientras que el segundo no tardó en utilizar uno de sus jutsus de elemento madera para domar al Kyuubi. Al hacerlo, Naruto sintió que recuperaba el poderío sobre su cuerpo, pero la falta de chakra y fuerzas hizo mella en él casi de inmediato y se desplomó en el suelo sin más, respirando débilmente y con graves heridas por toda su piel.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Vie 1 Sep - 14:09




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Villa Oculta de la Hoja — Con Naruto



Había sido, sin duda, una de las experiencias más duras de su vida. Ni siquiera cuando tuvo que pelear contra Neji, consciente de la enorme diferencia de poder entre ellos, se había sentido tan expuesta. Porque sí, su primo era fuerte, pero no era nada comparado con el aura maligna del zorro demoníaco. Ya estaba pensando desesperadamente cómo apañárselas para pillarle desprevenido cuando el propio Naruto se detuvo. Hinata no sabía qué estaba pasado pero, poco después, aparecieron Kakashi-sensei y el capitán Yamato.

Nunca se había sentido tan aliviada. Kakashi-sensei le preguntó si estaba bien, aunque ella no podía apartar la mirada de Naruto. Vagamente respondió que sí, que solo tenía magulladuras y se había golpeado la cabeza, rechazando de plano su sugerencia de ir al hospital a que Sakura la reconociese. No, lo primero era asegurarse de que su amigo estaba bien. Encontrarse bajo el control del zorro de nueve colas no debía ser precisamente beneficioso para él. Cuando el capitán Yamato terminó de ayudarle a controlar su chakra cayó al suelo, completamente agotado. Hinata se apresuró a acudir a su lado, pero para entonces estaba ya inconsciente.

Por suerte, él tampoco necesitaba ir al hospital, tan solo mucho reposo. Kakashi-sensei se encargó de llevarle a su casa mientras Yamato iba a informar a la Hokage de lo ocurrido. Sin perder un segundo, Hinata se fue con el maestro del chico, asegurándole que ella se encargaría de vigilarle y que le avisaría si fuera necesario. Así, se quedaron los dos solos en su apartamento; Naruto descansando en su cama y Hinata dándose cuenta de que era la primera vez que estaba en su casa. Una súbita sensación de vergüenza la invadió al ser consciente de ello, así como por estar allí sin ser invitada. No tenía mucho que hacer hasta que Naruto despertara pero se sentía mal por estar ahí sin más. Por tanto, al ver el estado un tanto lamentable en el que se encontraba el apartamento, decidió recoger un poco. Dudaba que a Naruto le molestase que se tomara esa libertad, más bien lo contrario, y así no se sentía tan culpable. Estuvo un buen rato fregando cacharros, apilando la basura desperdigada para tirarla más tarde y ventilando la casa.

Cuando terminó observó el resultado de su trabajo, satisfecha. En ese momento, una repentina exclamación proveniente de la habitación de al lado la sobresaltó. Alarmada, Hinata se dirigió a toda prisa al dormitorio, solo para encontrarse a un agitado Naruto incorporado en la cama y con gesto asustado.

- N-No pasa nada, Naruto-kun, está bien – la chica sonrió dulcemente, intentando tranquilizarle – Ya ha pasado todo. No hay nadie herido. ¿T-Tu cómo te encuentras?




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Lun 4 Sep - 17:18




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Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



Kakashi cargó con su alumno a la espalda sin mayor problema junto a Hinata. Estaba completamente seguro de que Naruto iba a estar inconsciente incluso después de que lo dejase descansando en su casa, por lo que se atrevió sin temor alguno a hacerle varias preguntas. Quería saber a conciencia que había sucedido para que el joven Uzumaki llegase a perder el control hasta tal punto… Pero no era difícil de imaginar que incluso él, tan alegre, positivo, cabezota y que tanto se esforzaba no tuviera sus momentos de debilidad, sobre todo después de la fracasada misión. Una que había sido especialmente importante para él. Bien sabía que su entrenamiento con Jiraiya esos últimos tres años habían sido alentado principalmente por su deseo de salvar a su amigo, de traerle de vuelta de una vez por todas de entre las garras de Orochimaru. No habiéndolo logrado… ¿Cómo debía sentirse?

Tras meterle en la cama, repetirle a Hinata que se pasase por el hospital y recibir nuevamente una negativa, el capitán del equipo 7 dejó a Naruto en sus manos, pidiéndole que le avisase si algo malo volvía a suceder.

El rubio de ojos azules no se enteró del trayecto de vuelta a casa. Estaba tan agotado… Se perdió en un agitado sueño, confuso también. En él creía que aparecían sus padres pero también el Demonio Zorro de Nueve Colas que amenazaba cualquier cosa que hubiera a su alrededor. Algún día lograré salir de ti… algún día destruiré todo y no podrás impedirlo, le susurraba en sueños el Kyuubi, claramente furioso por haber tenido tan cerca su objetivo y haberlo sentido escapar entre sus garras en solo unos segundos.

Tras varias horas, Naruto abrió sus grandes ojos azules de golpe, antes de proferir un grito e incorporarse de golpe en la cama. Sentía pequeñas gotas de sudor correr por su rostro mientras respiraba agitadamente. Ese maldito zorro, ni siquiera en sueños le dejaba tranquilo… Se sintió desorientado los primeros segundos en los que miraba sus manos y se daba cuenta de que estaba en su cama. Justo entonces apareció Hinata por la puerta de su habitación. Se quedó perplejo al verla allí, con las mangas de su sudadera remangadas y entonces todo vino de golpe: aquel terrible agujero de culpabilidad, impotencia y fracaso reapareció en su pecho y no solo eso… Recordaba vagamente lo sucedido… Bueno, recordaba haber visto a Hinata llegar y haber tratado de impedir que…

Su mirada se desvió de la muchacha a su regazo, mientras cerraba los puños aferrando las sábanas. Había atacado a su amiga, a Hinata… ¿¡Cómo había podido permitirlo!? Si llegase a pasarle algo, si algún le hubiera llegado a hacer el Kyuubi por no haber sido suficientemente fuerte para controlarlo en su interior, él…

Te ataqué… —musitó sintiéndose terriblemente miserable—. Te ataqué, maldita sea… Lo siento, Hinata. Lo siento de veras. Yo… No deberías estar aquí. No deberías preocuparte por mi o por lo que me pase… No después de no haberlo podido controlar y permitir… —su voz era apenas inaudibible ya. Ni siquiera llegó a ser capaz de terminar la frase. Se sentía tan miserable, tan débil, tan culpable...




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Lun 11 Sep - 0:22




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Villa Oculta de la Hoja — Con Naruto



Había respondido a las preguntas de Kakashi y Yamato lo mejor que pudo, pero no logró decirles mucho más aparte de describir lo que había visto. El primero parecía muy contrariado porque su alumno hubiera decidido arriesgarse tanto sin la supervisión directa del segundo, que al parecer era el único capaz de controlar el chakra del kyuubi. Hinata no podía decirles qué había llevado al muchacho a ello porque ni ella misma lo sabía.

Por el momento, lo que más le importaba era que Naruto había despertado y parecía estar bien. Al menos físicamente, porque cuando comenzó a hablar era otra historia. Hinata estaba anonadada: jamás le había visto así, tan hundido, tan derrotado. Ni siquiera cuando todos le despreciaban, cuando estaba casi solo en el mundo, su moral siempre seguía intacta. Pero ahora… apenas le reconocía.

- No fuiste tú, Naruto-kun. Eso lo sé – le dijo, esperando que eso le tranquilizara, mientras se acercaba desde la puerta de la habitación hasta un lado de su cama – El capitán Yamato dijo que perdiste el control y… el chakra del kyuubi… - no continuó, no quería revivir la difícil experiencia reciente y él seguramente tampoco querría que se lo recordasen – Pero no pasa nada, t-todo salió bien.

Desgraciadamente, Naruto no pareció serenarse con esto. Continuaba pidiendo disculpas y diciendo que no merecía sus atenciones… y Hinata no lo entendía. ¡Si no tenía nada que perdonarle! Y en cuanto a que no quería que se quedara… bueno, si no era bienvenida se iría, claro. Después de todo, estaba en una casa ajena a la que no había sido invitada. A lo mejor a Naruto no le parecía bien eso… sintió que la inseguridad la invadía, igual que años atrás, pero no se dejó llevar por ella. Ahora era más fuerte, había trabajado mucho por ello. No quería marcharse y dejar al ninja en ese estado. No podía. Le partía el corazón verle así.

- N-Naruto-kun, yo estoy bien. Ni siquiera estoy herida – volvió a sonreír para mostrarle que no tenía nada de qué preocuparse – Fue un accidente, no debes culparte. Ahora solo tienes que preocuparte de descansar mucho y recuperarte – entonces, se le ocurrió algo que seguro que le levantaba el ánimo - ¡Ah! Debes estar hambriento ¿v-verdad? S-Si te parece bien… usaré tu cocina un m-momento.

No podía creer que hubiera dicho algo tan atrevido. Pero antes de que el chico pudiera negarse, salió disparada hacia la misma. Rápidamente, con los pocos ingredientes que logró encontrar en la nevera, elaboró un caldo básico pero lo bastante consistente. Lo vertió en un cuenco y al poco estaba de nuevo de vuelta en el cuarto, con él en las manos.

- Toma, no es mucho p-pero… necesitas reponer fuerzas. Espero que te gu-guste – le dijo, tendiéndole el cuenco al tiempo que un notorio sonrojo se adueñaba de sus mejillas.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Mar 12 Sep - 16:46




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La voz de Hinata era lo único que se escuchaba en todo el apartamento, era lo único que llegaba a sus oídos. En ella no podía distinguir rechazo, odio o enfado. Seguía siendo la misma de siempre: algo temblorosa, suave y tímida, en ciertos momentos incluso vergonzosa. Y puede que eso solo se lo hiciera más difícil a Naruto. Se sentía tan miserable y débil, tan culpable… Que quizás hubiera preferido (al menos en esos instantes) que ella también le culpase.

Cerró los ojos con fuerza, aferrándose aún a las sábanas hasta el punto de que sus nudillos se tornaron blancos. ¿Cómo podía considerar que todo había salido bien? ¿Cómo podía decir aquello si había permitido que el Kyuubi la atacase utilizando su cuerpo? Por mucho que ella argumentase estar bien, había podido ver cómo se golpeaba la cabeza. ¿Y si hubiera sido un golpe mucho más fuerte? ¿Y si hubiera sucedido algo mucho peor e irreversible…?

Hinata… —musitó su nombre casi como si le doliera—. ¿Por qué…? ¿Por qué no te enfadas? —preguntó seguidamente, en un susurro, casi más para sí mismo que para ella. Se humedeció los labios antes de llevarse una mano a la cabeza. Le dolía bastante, la verdad, pero eso era una muy pequeña parte de lo que se merecía por no haber estado atento y haber permitido que el Zorro de Nueve Colas casi lograse su objetivo—. Si fuese más fuerte… De verdad que siento no serlo, Hinata… Sino, nada de esto habría pasado

Estaba comenzando a disculparse nuevamente, antes de escuchar las palabras preocupadas de la muchacha. Por su salud, por él. Volvió a abrir los ojos, esa vez de golpe y sorprendido. ¿Cómo no iba a estarlo ante lo que acababa de decirle? Parecía como… si tuviera intención de cocinarle algo. Abrió la boca con intención de asegurarle que no tenía hambre (aunque fuese mentira) y que no debía molestarse, pero tuvo que cerrarla pues ella ya había desaparecido por la puerta de la cocina con rapidez.

Dejó escapar un suspiro, antes de volver la mirada a su regazo. Soltó finalmente las sábanas y observó sus manos. Temblaban ligeramente. Perdedor… Aquel insulto resonó en su cabeza con la voz de Sasuke. Lo era… ahora debía de darle la razón. Por no haber logrado traerle de vuelta, por no haber podido impedir que Hinata se viera envuelta en aquel descontrol. Sus ojos azules, que aún reflejaban la falta de ánimo que sentía, se clavaron entonces más allá del cristal de la ventana. Continuaba comiéndose la cabeza mientras escuchaba el cacharrerío en su pequeña cocina, al menos, hasta que los pasos de la primogénita de los Hyuuga reapareció con una pequeña bandeja, un cuenco y una cuchara.

Naruto no pudo evitar quedarse algo atontado mirando la comida. Era sencilla, pero estaba caliente y olía que alimentaba. De hecho, su estómago rugió, casi rogando porque se lo comiese. Aún así, no empezó de inmediato… Volvía a estar sumido en sus pensamientos, pero esta vez completamente distintos.

No recuerdo cuándo fue la última vez que alguien me cocinó algo en casa… Probablemente fue Iruka-sensei… —comentó en un susurro. Una pequeña sonrisa se curvó en sus labios, melancólica, triste, pero también feliz—. Muchísimas gracias, Hinata. Seguro que está buenísimo —añadió tomando la cuchara y probando finalmente el caldo.

Como había supuesto, estaba buenísimo. Ahora ya sabía algo nuevo de la muchacha de largos cabellos oscuros: que era una excelente cocinera. Apenas se había llevado unas pocas cucharadas a la boca, con lentitud, que se percató de una cosa. Ella le estaba observando, aún de pie. Pudiera ser que estuviese deprimido y triste, incluso algo despistado por ese motivo, pero no tardó en querer arreglarlo.

Soy un idiota… Después de todo lo que estás haciendo por mi y estás ahí de pie... Siéntate, por favor —le pidió esbozando una nueva sonrisa, ahora con algo más de fuerza, mientras le hacía un pequeño gesto hacia el borde de su cama.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Miér 13 Sep - 12:10




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Hinata echó un rápido vistazo a su alrededor, algo apurada. En efecto, no había ninguna silla o taburete en la habitación, por lo que el único lugar donde podía sentarse era en el borde de la cama, donde Naruto le indicaba. Cerca. Sin lograr que su sonrojo remitiera por ello, hizo lo que le pedía, tratando de no estorbarle mientras comía. Una agradable calidez se extendió por su pecho cuando el chico elogió su sopa, a pesar de que era de lo más sencilla. Aunque fuera poco, al menos algo podía hacer por él.

- M-Me alegra que te guste… Iruka-sensei tiene razón: ¡deberías cocinar más a menudo! Aunque no te guste… no puedes comer solo ramen instantáneo – se atrevió a regañarle, mostrando al mismo tiempo su preocupación por él.

Cruzó las manos sobre el regazo, sin molestarle mientras daba cuenta del caldo. Un opresivo silencio se cernió sobre ellos: Naruto no parloteaba sin parar, ni hacía sus habituales bromas, ni los comentarios que siempre la hacían reír. Estaba taciturno y decaído, hasta le había dicho que tenía derecho a enfadarse con él. ¿Cómo haría algo así? Hinata quería ayudarle, pero tenía miedo de estropearlo todo aún más. Al final, no pudo soportar más tiempo ese incómodo silencio y terminó expresando lo que estaba pensando.

- Yo… no tengo por qué enfadarme – comenzó, en voz baja, apenas un murmullo. Suerte que estaban a poca distancia y el chico podría oírla – Sé que nunca me harías d-daño a propósito… fue casualidad que estuviera ahí, nada más. Y estoy bien. Además… - se atrevió entonces a alzar un poco más la voz – Yo no hice realmente nada, tú aguantaste hasta que llegó el capitán Yamato. Si el zorro no tomó el control fue por tu propia fuerza. Evitaste un nuevo desastre para la Aldea. ¡E-eres increíble, Naruto-kun!

Ya lo había hecho: había sido capaz de decirle lo mucho que le admiraba. Para ella era un paso importantísimo, aunque seguramente para él no fuera la gran cosa. Pero era su sincera opinión y no iba a permitir que Naruto se quitara los méritos que le pertenecían. Y menos por un pequeño accidente como aquel. Era algo serio, sí, que hasta podía haber acabado en tragedia. Pero no había sucedido gracias a su férrea voluntad. Tenía que conseguir que abriera los ojos y lo viera de este modo, fuera como fuese.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Dom 17 Sep - 15:40




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A cada cucharada que tomaba, sentía como la calidez del caldo lograba calmar un poco ese comportamiento suyo, hasta el punto de que sonriese con facilidad a pesar de todo lo acontecido. Sintió el paso de la chica en el colchón cuando finalmente se sentó en el borde de su cama, casi a sus pies. Ojalá pudiera ofrecerle algo mejor… Sobre todo, después de todo lo que estaba haciendo por él. Esbozó una de sus características y graciosas muecas cuando recibió esa pequeña regañina por su parte. ¿Qué podía decir? Tenía razón… Pero es que el ramen instantáneo estaba taaaaan rico. Aunque nada podía compararse al del Ichiraku.

Lo sé… Pero es que no se me da muy bien cocinar, la verdad –a fin de cuentas, Naruto había vivido solo desde que tenía uso de razón. No había tenido a nadie que le enseñase a cocinar apropiadamente. Trató de no pensar demasiado en ello, regalándole una nueva sonrisa algo triste, antes de tomar el cuenco entre sus manos y beberse lo poco que le quedaba.

Dejó cuidadosamente el cuenco ya vacío sobre la pequeña bandeja con el que se lo había traído, antes de inclinarse hacia la mesilla de noche y dejarlo todo allí. Miró momentáneamente a la muchacha, antes de desviar rápidamente la vista de nuevo a su regazo y sus manos. Se estaba mostrando tan… vulnerable frente a Hinata. Nunca nadie antes había visto esa parte de él. Siempre había tratado de mantenerse fuerte ante todos… Pero esa vez ya no podía.

Los ojos azules de Naruto se abrieron ligeramente más de lo normal antes de dirigirse directamente al rostro de ella. Definitivamente, Hinata era demasiado buena y comprensiva, pero también madura. ¿Cómo podía tener la suerte de tenerla como amiga… y de que se preocupase tanto por él? Tenía razón... él nunca le haría daño, de hecho, la protegería costase lo que costase si su vida se viera amenazada. Lo mismo que haría por Sakura o por cualquiera de sus otros amigos (o eso pensaba él... que haría lo mismo). Hizo una pequeña mueca ante su último comentario. Le agradecía de veras sus palabras de ánimo… Pero sentía que debía decirle la verdad.

Hinata… Yo… –comenzó a decir, llevándose una mano a la nuca y frotándosela ligeramente–. Normalmente, en mis entrenamientos tratando de controlar el chakra del Kyuubi, si perdía el control al despertar no recordaba nada… Pero esta vez ha sido diferente. Yo, no era consciente de anda hasta… hasta que te escuché llamarme. Fue como si despertase en mi propio interior, aunque no tuviera el control de mi cuerpo –Naruto, que por lo general no era bueno con las palabras, estaba tratando de explicarle lo que sucedió, sin saber si ella le creería. Era tan complicado todo…–. De no ser por ti, probablemente no habría despertado y el Zorro de Nueve Colas habría hecho lo que hubiera querido… –hizo una pequeña pausa antes de continuar–. Tú hiciste tanto como hice yo… Gracias, Hinata. Por eso, por el caldo y… bueno –echó un vistazo a su alrededor. Claramente no le había pasado desapercibido que su piso se encontraba considerablemente más ordenado y limpio que de costumbre–. Por limpiar mi casa. Debes de pensar que soy un cerdo –rio algo avergonzado al decir aquello, sonrojándose hasta las orejas. No estaba acostumbrado a tener visita, por eso ni se preocupaba en recoger las cosas… Pero ya se imaginaba lo que podía haber pensado ella al ver todo aquel desastre.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Sáb 23 Sep - 18:07




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Naruto estaba dando buena cuenta de la sopa y, para qué mentir, Hinata estaba encantada. No se trataba precisamente de un plato muy elaborado, la había preparado con cuatro cosas que encontró en su cocina, pero había cocinado para él con todo su empeño. Ver que le gustaba y además le servía como reconstituyente era suficiente recompensa.

Una vez terminó, le ayudó a colocar la bandeja de nuevo en la mesilla para que no tuviera que hacer demasiado esfuerzo. Seguro que todavía estaba muy cansado. El muchacho se apoyó sobre las almohadas, nuevamente abatido. Sin embargo, la historia que le narró a continuación sobre lo que había experimentado estando bajo el control del kyuubi iba dejando a Hinata más y más sorprendida por momentos, hasta el punto en que cuando se dio cuenta estaba tapándose la boca con ambas manos sin querer. ¿Qué ella era la causante de que su conciencia se impusiera sobre la del zorro demoniaco? ¿Cómo podía ser posible? Hasta donde sabían, solo el capitán Yamato tenía ese poder. La chica no pensaba que mereciese ningún crédito, tan solo intentaba que Naruto recodarse quién era y no dejara que el bijuu tomase control sobre su cuerpo, pero nunca esperó que realmente funcionase.

- ¿D-De verdad? – musitó, retirando un poco sus manos para que él pudiera escucharla – Yo… solo quería que volvieras a ser tú, p-pero no estaba segura de que pudieras oírme – confesó – M-Me alegro de que sirviera para algo…

No sabía qué más decir, se había quedado sin palabras. Naruto acababa de pasar por una experiencia muy peligrosa, para él y para los que le rodeaban, y solo se le ocurría darle las gracias. Se sentía abrumada, incapaz de asimilar que había hecho algo importante por él.

Por suerte, parecía que decir eso había aliviado un poco la conciencia de Naruto, ya que su comentario acerca del desastroso estado de su apartamento la hizo sonreír y la ayudó a relajarse. Ese ya se parecía más al chico despreocupado y alocado que conocía. Entendía que los últimos días no habían sido los mejores para él, tras su reencuentro con Sasuke y su intento fallido de traerlo de vuelta, por lo que lo último de lo que se habría preocupado sería de limpiar. Era perfectamente comprensible. Y por otro lado se sentía mal estado allí sin hacer nada mientras él dormía, así que era lo mínimo que podía hacer después de invitarse a su casa sin su permiso.

- ¡N-No es cierto! Bueno… - rió levemente, sintiendo que la seriedad del ambiente se disipaba un poco – Un poco desordenado sí que estaba – admitió, con cierto aire condescendiente – Pero n-no me importa recoger un poco, ahora estás convaleciente así que no puedes hacerlo. Eso sí, cuando te recuperes intenta no tenerlo tan descolocado ¿v-vale? Y si… s-si necesitas ayuda c-con la limpieza o la cocina… n-n-o me importa v-venir de vez en c-cuando – se ofreció, roja como un tomate y tartamudeando más de la cuenta, al tiempo que apartaba la vista. Con lo bien que estaba controlando ese mal hábito últimamente… pero se había puesto muy nerviosa al dar ese pequeño paso – Al m-menos mientras estás en reposo.




Última edición por Sheena el Lun 16 Oct - 0:21, editado 2 veces


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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Lun 25 Sep - 16:12




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Villa oculta de la Hoja — Con Hinata



Nadie podía comprender esa sensación de despertarse desorientado y sin saber qué era lo que había sucedido en el lapso de tiempo del que no poseía recuerdos; de volverse hacia gente que le es importante y ver la inseguridad en su mirada y la postura defensiva de sus cuerpos. Ero-sensei acabó encamado durante varios días una vez, cubierto de vendas hasta las cejas. Él había sido el único que parecía no temerle inmediatamente después de uno de esos episodios. Lo peor sin duda era saber a ciencia cierta que se era el culpable de unos dolorosos estragos y no poder recordarlo de ninguna manera al no haber tenido noción de lo que se hacía.

Por ello, con esa nueva experiencia, Naruto no sabía decir qué era peor: si ser consciente y presenciar todo lo que estaba sucediendo sin poder hacer nada o ser un completo ignorante. Aunque, ¿acaso importaba? De una forma u otra, quedaba claro que su fuerza y su voluntad no eran suficientemente fuertes como para hacer frente al Kyuubi.

Conforme le había ido confesando todo por lo que había pasado, por un momento pensó que no le creería. Sí, sonaba de lo más inverosímil, era completamente consciente de ello… Pero por la expresión de su rostro y cómo sus manos taparon su fina boca, pudo comprender que no le tomaba por un loco.

Escuchar su tímida voz le hizo sonreír ligeramente, incluso después de haber rememorado todo y haberlo expresado en voz alta. Hinata, sin duda alguna era una gran chica, aunque muchas veces ella no parecía verlo y se hacía de menos. Se preocupaba por todos la que más y siempre que podía ayudar ahí estaba. Aunque solo fuese escuchando.

Pues lo lograste, Hinata… —dijo regalándole una de sus sonrisas, una que se esforzó en esbozar para asegurar sus palabras.

Así fue como dejaron finalmente de lado el tema. Naruto ya no tenía demasiadas ganas de continuar pensando en ello, algo que la muchacha parecía haber comprendido perfectamente al no hacer ninguna otra pregunta.

Un poco… bastante. Tranquila, puedes decirlo sin problema. No me voy a ofender —dijo el joven Uzumaki riendo con ella—. ¿Convaleciente? Antes de que el día termine ya podré retomar mis actividades habituales sin problema alguno… —le aseguró antes escucharla tartamudear incesantemente mientras hablaba. En otras ocasiones la había escuchado hablar y nunca parecía tan nerviosa… ¿Por qué con él siempre lo estaba y tartamudeaba—. Trataré de no tenerlo tan desordenado, lo prometo. Y no te preocupes por mi comida. Si he logrado sobrevivir estos últimos diez años yo solo cocinando lo mínimo, no tienes porqué ofrecerte a cocinar. Aunque no voy a negar que a veces me gustaría comer algo diferente —admitió al final, haciendo una graciosa mueca—. Pero te agradezco muchísimo tu ofrecimiento




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Dom 3 Dic - 16:52




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Villa Oculta de la Hoja — Con Naruto



- ¡N-No se trata de eso! – protestó la chica, antes de ser consciente de lo que estaba diciendo – E-Es decir… No puedes alimentarte solo de ramen instantáneo y comida precocinada, debes tener una dieta equilibrada. ¡Si no comes bien, te acabará pasando factura en los entrenamientos!

No pasó mucho antes de que, nuevamente, Hinata enrojeciera al darse cuenta de que estaba actuando como si fuera su madre. Solo se preocupaba por él, pero el chico tenía razón: había sobrevivido solo todo ese tiempo, seguro que lo último que quería era que vinieran ahora a darle lecciones. Y menos alguien como ella, que lo había tenido todo desde que nació y que contaba con sirvientes que atendían todas sus necesidades en la casa Hyuuga. Esa brecha entre los dos se hizo más clara que nunca y Hinata experimentó de nuevo la lástima por lo que le había tocado vivir… y perder.

- S-Solo es un consejo – trató de rectificar a media voz – Al menos… a-antes de irme voy a dejarte algo preparado… p-para que no hagas muchos esfuerzos hasta mañana.

Dicho lo cual, salió disparada hacia la cocina antes de que a Naruto le diera tiempo de replicar, en parte queriendo huir de su lado por aquella especie de “atrevimiento.” Genial, seguro que ahora pensaba que estaba loca… o peor, que era tonta. ¿Por qué siempre se tenía que comportar de esa forma cuando estaba con él? Simplemente no podía evitarlo, los nervios la traicionaban.

Por suerte, cocinar siempre la ayudaba a calmarse. En menos de una hora tenía listas algunas empanadillas y un plato de pescado, junto con un poco más de sopa que sirviera como reconstituyente. Se limpió las manos con un paño de cocina, satisfecha. Eso era todo lo que podía hacer por el momento.

Cuando estaba a punto de volver al dormitorio para anunciarle a Naruto que se marchaba, pues ya había pasado bastante tiempo allí, unos golpecitos en la ventana la sobresaltaron. Volvió la cabeza, pensando que sería algún pájaro, pero no vio ninguno. Al acercarse, sin embargo, lo que sí encontró fue un pergamino enrollado: un mensaje para Naruto. Lo tomó y se apresuró a llevárselo a su destinatario.

- Naruto-kun… ha llegado esto para ti. Creo que es un mensaje de Tsunade-sama.




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Dom 18 Mar - 16:51




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Despacho Hokage — Con Hinata



Como una mañana cualquiera, Naruto se despertó en su desordenada casa. Ropa por los suelos, junto a revistas, zapatos y puede que alguna que otra bolsa de patatas fritas y envases de ramen instantáneo fue lo primero que vio cuando sus ojos azules lograron abrirse y se habituaron a la luz de la mañana. Dejó escapar un pequeño suspiro. Hacía días que no hacía limpieza…. Pero estaba claro que iba siendo hora. Eso sí, primero desayunaría y luego se pondría manos a la obra.

Lo único que, cuando abrió la puerta de la nevera, se percató de que apenas tenía leche y otros alimentos. Encima tenía que hacer también la compra. ¿Cómo era posible? Si fue a comprar hace… ¿cuánto? ¿Una semana? ¿Dos quizás? … Vale, tiempo más que suficiente como para que se encontrase en una situación como esa. Chasqueó la lengua, molesto consigo mismo. Siempre estaba igual; incluso había veces que volvía reventado de misiones y cuando se iba a preparar un cuenco de delicioso ramen para irse después de cabeza a la cama, se encontraba sin nada de nada.

A pesar de lo poco que tenía, se las apañó para desayunar decentemente. Un poco de leche y un bollito que había quedado solitario del paquete terminado fue más que suficiente, y tras ello, se puso manos a la obra, limpiando el resto de la casa lo mejor que sabía. La ropa sucia la puso a lavar, tiró todos los restos, envases y plásticos que ensuciaban el suelo; abrió las ventanas para ventilar la casa y cambió las sábanas de su cama. Pasó torpemente la escoba e incluso fregó el suelo y la montaña de platos que había en la pila.

Para cuando terminó una hora y media después, con el sudor perlando su frente, todo su piso estaba reluciente. Ya solo le quedaba sacar las dos gigantescas bolsas de la basura y estaría todo acabado de forma definitiva. Con una sonrisa satisfecha por su trabajo, Naruto se dispuso a sacarlas y justo cuando abrió la puerta, encontró a Konohamaru justo frente a él.

Por unos instantes, ambos se miraron y repentinamente, gritaron del susto y la sorpresa, pues ninguno de los dos se esperaba aquello.

¡¿Pero qué diantres haces ahí plantado, pedazo de idiota?! —le gritó con indignación, entrecerrando los ojos en lo que le lanzaba una larga mirada esperando una respuesta por parte del muchacho

—¡No me llames idiota, Naruto Nii-chan! —replicó el muchacho en otro grito, inflando los mofletes de forma infantil y cruzándose de brazos—. Encima de que me he ofrecido personalmente a traerte un mensaje y así me lo agradeces. Eres un maleducado —le soltó en un intento de picar al mayor, que se apenas lograba contenerse.

Unos minutos más tarde, cuando finalmente rebajaron su tono de voz a uno más normal y de personas civilizadas, ambos muchachos bajaron las escaleras del edificio en dirección a los cubos inferiores de basura. Ya sin las bolsas en la mano, Naruto se sacudió las manos y se volvió hacia el chico.

Bueno, has dicho que has venido con un mensaje para mi, ¿qué ocurre? ¿Ha habido alguna catástrofe o algo semejante y me necesitan para solucionarla como un héroe? —inquirió tontamente el rubio, con una amplia sonrisa y haciéndose ilusiones demasiado imposibles.

—¿Cómo un héroe…? —repitió Konohamaru alzando una ceja y suspirando, negando con la cabeza—. Baja esos humos, nii-chan. Tienes que ir al despacho de la Quinta Hokage para una nueva misión.—dijo alzando ambas manos tras su cabeza, en un gesto parecido al del propio Naruto—. Y me encantaría medir ahora nuestros jutsus eróticos pero todos los demás estaban a punto de llegar y no quiero ser a quien le echen la bronca si te retrasas.

Tras decir aquello y con una breve despedida, el chico que lo trataba como un hermano mayor, se marchó para reunirse con su propio equipo. Naruto regresó a su casa, se puso la sudadera negra y naranja, se ató el protector a la frente como siempre que salía de misión y, antes de salir, revisó los kunais y shurikens que llevaba en su bolsa. Una vez todo preparado, salió inmediatamente rumbo al edificio del Hokage.

No tardó más de diez minutos en llegar allí, abriendo la puerta del despacho de golpe con una sonrisa de oreja a oreja, emocionado por saber cuál iba a ser la nueva misión que le iban a encargar.

¡Baa-chan! Ya estoy aquíiiii —se anunció alegremente entrando como si aquella fuera su casa. La mirada de la mujer desde la silla podría haberle asesinado si eso fuera posible… Sin embargo, Naruto no prestó atención a aquello, sino al hecho de que ahí no se encontraban ni Sakura ni Sai. Tampoco Kakashi-sensei o Yamato-sensei. Para su sorpresa, en su lugar encontró a Hinata, Kiba y Neji—. ¡Anda! ¿Pero qué hacéis vosotros aquí? Hola, Hinata-chan —saludó amablemente a la chica, sin percatarse del creciente sonrojo en el rostro femenino—. Pensé que el Equipo 7 tenía una misión…




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Jue 5 Abr - 13:56




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Despacho del Hokage — Con Naruto



“Pensé que el Equipo 7 tenía una misión” decía Naruto en esos momentos.

Exactamente lo mismo había pensado ella cuando se encontró con Kiba delante de la torre del Hokage, pensando que Shino los estaría esperando ya arriba, pues siempre era el más puntual de los tres. Pero en lugar de eso se encontró con su primo Neji, quien le dirigió la misma mirada sorprendida con la que debía estar observándole ella.

Tsunade-sama se había negado a dar ningún detalle sobre la misión hasta que estuvieran todos reunidos. Y la incertidumbre de quién era el último miembro del grupo se resolvió cuando Naruto irrumpió en el despacho sin ningún tacto, según su costumbre. Hinata quedó aún más asombrada que antes, siendo esta reacción inmediatamente sustituida por la emoción al darse cuenta de que conviviría con él durante días. Además, se había detenido a saludarla solo a ella.

Sin embargo, antes de que pudiera devolverle el saludo, la Hokage carraspeó y comenzó a explicar los detalles de la misión. Hinata se centró entonces en la información que recibía, recordando que era una kunoichi y que eso era más importante que sus sentimientos o lo entusiasmada que estuviera por compartir esa misión con Naruto.

La tarea no parecía difícil. El único inconveniente era que tendrían que ir a una zona montañosa, muy fría e inaccesible, para llegar al santuario donde se estimaba que encontrarían lo que iban a buscar: un cofre con ciertas escrituras muy antiguas que, en malas manos, podían suponer una importante amenaza. A Tsunade-sema le preocupaban ninjas renegados como Orochimaru, que por desgracia no era el único (aunque sí el más peligroso) de ellos. También que otros hubieran descubierto estos pergaminos, así que no descartaba que sufrieran algún percance o ataque. Por eso quería a dos Hyuuga en la misión, así como a Kiba, con sus habilidades de vigilancia y rastreo, respectivamente. En cuanto a Naruto, sería una buena ocasión para probar las nuevas habilidades que había desarrollado. Si Jiraiya tenía razón, había mejorado bastante.

Dadas todas las instrucciones, no tardaron demasiado en partir. La Hokage no había designado a nadie para que les acompañara, puesto que confiaba en que pudieran apañárselas solos. Sería un largo viaje, pensaba Hinata mientras Kiba parloteaba a su lado, al tiempo que Naruto intentaba, sin éxito, sacarle algo de conversación a Neji. Como aquello no funcionaba de ninguna manera (obviamente) no tardaron en invertir las posiciones y el rubio se adelantó hasta su posición, pues era ella quien de momento se encargaba de vigilar la vanguardia.

- N-Naruto-kun – saludó la chica, con una franca sonrisa. No se veían desde que ella le visitó en su apartamento, desde aquel incidente con el chakra del Kyuubi. Todo eso, al menos por su parte, estaba más que olvidado - ¿Cómo te ha ido? ¿Has estado... comiendo bien?




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Jue 17 Mayo - 23:18




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Despacho Hokage — Con Hinata



El ceño fruncido de manera pronunciada y esa vena hinchada en la frente de la Hokage advertían a Naruto de que aquellas no eran maneras de comportarse. O al menos lo harían si el shinobi se hubiera percatado de ambos detalles, algo que lógicamente no hizo.

A pesar de que aquel no era su equipo, la sonrisa de Naruto no menguó ni por un instante. A fin de cuentas, ¡se iba de misión! ¿De qué trataría? ¿Tendrían que proteger a alguien? ¿Infiltrarse en alguna aldea? ¿Perseguir a un ninja muy fuerte y peligroso? Su mente no paraba de hacer especulaciones, a cada cual más importante y peligrosa que la anterior. Precisamente por ese mismo motivo, cuando Tsunade anunció que la misión implicaba ir a recoger unos pergaminos ocultos, le resultó de todo menos atractiva la idea.

Con los brazos echados por detrás de la cabeza y expresión aburrida, ladeó la cabeza hacia la ventana, observando el exterior como si fuera lo más interesante en aquel momento. Sin embargo, cuando la jefa expresó su preocupación acerca de los ninjas renegados y del peligro que conllevaría si se hacían con los documentos ocultos. Bueno, parecía que eso tomaba un cariz más importante y… divertido. Puede que fuese más interesante de lo que había imaginado en un principio.

Tras dar por finalizada la reunión, Tsunade no dudó en llamarle la atención al joven rubio, pues no le había pasado desapercibido el mínimo interés que había mostrado al inicio. “Jiraiya me ha dicho que has mejorado mucho durante en esos viajes vuestros. Y no dudo de ello. Pero abstente de hacer cualquier tontería o locura que pueda ponerte en peligro o al resto de tus compañeros, ¿entendido? Como he dicho, Neji estará a cargo de la misión. Sigue sus instrucciones.” En más de una ocasión puso los ojos en blanco y le aseguro que no debía preocuparse por nada, pues se había vuelto muy fuerte. De igual forma que la había saludado al entrar, se despidió al salir.

Tres cuartos de hora más tarde, el equipo formado por los Hyuuga, Kiba y su perro Akamaru y él, salía completamente preparado. Con las mochilas repletas de cosas para los próximos días, incluida ropa de abrigo para protegerse del frío helador de la montaña, tan diferente del clima de Konohagakure.

Encabezando la marcha se encontraban Kiba y Hinata, mientras que Naruto y Neji guardaban sus espaldas. El shinobi hiperactivo miraba de reojo a Neji de vez en cuando y trató de hablar con él. Sí, lograba alguna que otra respuesta, pero era muy parca y que no daba pie a seguir una conversación. Se esforzó por tratar de encontrar otras cosas de las que hablar, pero finalmente, cuando no consiguió absolutamente, soltó un resoplido y se permitió acelerar un poco hasta alcanzar a Hinata.

Hola, Hinata-chan —saludó esbozando una de sus típicas sonrisas. Durante los días posteriores a lo sucedido con su… descontrol, no había dejado de pensar en ello, en que había herido a la kunoichi. No recordaba cuando había sido la última vez que había sucumbido a la desesperación y a los sentimientos negativos de esa forma. A pesar de llegar siempre a una casa vacía tras las misiones y sentir ese peso en el pecho, trataba de llevarlo lo mejor posible. Sin embargo, con todo lo sucedido con Sasuke…—. ¡Bien! Muy bien, la verdad —al escuchar la pregunta de la comida, se puso inexplicablemente colorado—. ¡Por supuesto que sí! He intentado… comer más variado como me dijiste. No quiero que te enfades conmigo por no hacerlo —bromeó secando graciosamente la lengua y rascándose la nuca algo apurado—. Aunque no puedo evitar comer bastante a menudo en el Ichiraku, lo siento. ¿Tú qué tal?




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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por Sheena el Lun 28 Mayo - 13:33




A mission together

Montañas — Con Naruto



- Entonces deberías dejar que te enseñe alguna receta – dijo amablemente – Si... Si quieres, puedo escribírtelas – propuso, aunque tenía ciertas dudas de que el rubio fuera a ser capaz de seguirlas de forma correcta – Cosas sencillas ¿vale?

No era mucho. No era nada, en realidad, pero era de lo poco que podía hacer para ayudar a Naruto. Las oportunidades no eran muchas así que no pensaba dejarlas pasar, por pequeñas que fueran. Ojala pudiera hacérselo saber de alguna forma... pero no se atrevía. Recordaba aún la promesa que hicieron de pequeños, en el hospital, mucho tiempo atrás. Quería pensar que ya era digna de servirle como apoyo, pero tenía miedo de que él no lo viera así.

No obstante, estas dudas se le fueron borrando de la cabeza al tiempo que fluía la conversación con Naruto. Hace años ni siquiera se hubiera atrevido a eso. Pero ahora era distinto, había ganado un poco de confianza en sí misma y era capaz de hablar con él normalmente. Aunque más bien, él hablaba y ella escuchaba mientras le contaba sus aventuras con Jiraiya-sama durante ese tiempo en el que no se habían visto. Tenía mil historias divertidas y Hinata se encontró más de una vez riendo fuertemente y en voz alta, todo lo contrario a su habitual risa discreta. Estaba claro que con él era imposible aburrirse.

Poco a poco, día tras día, fueron dejando atrás el territorio de Konoha y acercándose a la frontera, hasta que finalmente la cruzaron. El camino hasta su destino era largo, lo menos un par de semanas. Pero mucho antes ya se habían adentrado en tierras frías e inhóspitas, con escasa vegetación y cada vez menos presencia de habitantes, que daban paso a altas montañas. Conforme subían la temperatura descendía notablemente y cada vez era más difícil mantenerse en calor. El único que no se quejaba era Akamaru, protegido por su gruesa capa de pelo. Correteaba ante ellos encantado, marcando el camino, volviéndose cada pocos pasos para que lo siguieran.

Esa noche acamparon al abrigo de una cueva de montaña. Se apiñaron en torno al fuego, donde Hinata cocinaba una sopa, para calentarse. Si había enemigos cerca podrían detectarlos con más facilidad, pero no podían pasar sin una hoguera. En ese caso, optarían por una retirada eficiente. Después de todo, contaban con un ninja de rastreo y dos de vigilancia en el equipo. Un plan establecido por Neji con el que todos estuvieron de acuerdo.

“Brr, qué frío, Hinata-chan” protestó Kiba, colocando las manos sobre el vapor que emanaba del guiso.

- Sí... Anda, ven aquí – con su mejor intención, la chica apartó las manos de su compañero de su preciada cacerola para tomarlas entre las suyas, frotándolas suavemente y así reactivar su circulación - ¿Mejor?




Última edición por Sheena el Vie 15 Jun - 0:16, editado 1 vez


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Re: > Our ghosts can become heroes

Mensaje por SapphireDragon el Jue 14 Jun - 19:59




A mission together

Despacho Hokage — Con Hinata



“Cosas sencillas, ¿vale?” fue lo último que le dijo su compañera de equipo después de haberse ofrecido a enseñarle a cocinar. La verdad, debía admitir que pocas eran las cosas que Naruto sabía cocinar. De hecho, alguna vez se había preguntado cómo era posible que no se hubiese muerto de hambre o le hubiera faltado el dinero durante su solitaria infancia, a lo que se auto-respondió pensando en Iruka-sensei y en el Tercero, quienes siempre habían velado por él a pesar de lo imposible que podía llegar a ser.

Seguro que tienes cosas mejores que hacer que enseñar a un patoso como yo a cocinar. Ya hiciste mucho aquel día… Después de que te atacase. Debería ser yo quien te lo agradeciese de alguna forma. Fuiste muy buena conmigo, Hinata-chan —aunque hubiera dicho eso con la mejor de la intención de no molestarla, por su rostro apenado supo que en algo había metido la pata. ¿De verdad quiere ayudarme? Terminó esbozando una sonrisa de oreja a oreja, esa típica suya—. Supongo que no me vendrá mal tratar de aprender… Pero ya sabes que soy un zoquete en ciertas cosas. Tendrás que utilizar toda esa paciencia que te hace tan calmada y tan tú, Hinata-chan.

Tras aceptar su propuesta, Naruto se dedicó a hablar con la heredera del clan Hyuuga tranquilamente. Era la única con la que podía hacerlo, pues ya había comprobado que Neji era corto de conversación (si es que llegaba a contestarle a algo) y con Kiba no dejaba de discutir y de competir (algo que tampoco es que le importase, pero ya antes se habían llevado una reprimenda del capitán del equipo y mejor era no repetir). LE contó un montón de historias acerca de sus idas y venidas con Ero-sensei a lo largo y ancho del País del Fuego: como todas las veces que le había pillado infraganti espiando a las chicas y había recibido su merecido por su parte, por la forma en la que le había tenido que perseguir cuando se había llevado todo su dinero ahorrado repentinamente y otras tantas anécdotas de lo más graciosas que lograron hacer reír a carcajadas a Hinata. Sakura-chan seguro que me habría pegado en algún momento y regañado… Sin embargo, Hinata-chan parece reírse mucho conmigo. La verdad era que eso le gustaba y mucho.

Durante el resto del trayecto, conforme los días iban pasando y dejaban atrás los territorios más conocidos y cálidos, comenzaron a cubrirse de más capas de ropa para poder preservar el calor. Las temperaturas habían caído en picado y el viento a pie de montaña se había vuelto bastante fuerte. Tuvieron suerte al encontrar una cueva allí, donde poder refugiarse. Acordado un plan en casos de emergencia, finalmente encendieron un fuego y dejaron que su compañera cocinara tranquilamente con los pocos alimentos que llevaban con ellos y racionaban. El estómago de Naruto comenzó a convertirse en un agujero del hambre que tenía conforme el olor de la sopa se extendía por el lugar. Prácticamente se le estaba cayendo la baba cuando escuchó a Kiba quejarse del frío mientras se acercaba algo al fuego.

Fue entonces cuando Hinata se movió y tomó las manos de su amigo entre las suyas, frotándolas con suavidad y cariño. Naruto parpadeó perplejo antes de fruncir el entrecejo. Espera… no me digas… ¡No me digas que Kiba y Hinata son pareja! ¿De verdad? ¿Por qué no se había enterado antes? ¿Y por qué repentinamente sentía que le molestaba tanto y que él también quería que le calentase las manos?

Vaya, vaya… Sois toda una parejita vosotros dos —terminó por decir queriendo saber más al respecto. Alzó las cejas con cierta pillería dándole un codazo al shinobi.

Su comentario pareció llamar la atención de Neji, que alzó sus ojos blanquecinos, idénticos a los de su prima y los clavó en sus compañeros. Aquello heló por completo a Naruto. Era una mirada silenciosa pero cargada de sentimiento asesino. Claro estaba que el joven Hyuuga no solo era el líder del equipo sino quien protegía a Hinata de todo lo que fuera peligroso para ella. Y, probablemente, un chico como potencial pareja era algo altamente peligroso desde su punto de vista. Uppss…




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