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Under the skin

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Under the skin

Mensaje por Hurricane el Dom 21 Ago - 21:49


Under the skin
La sociedad avanza, pero aún siguen naciendo nuevas mentes dispuestas a recuperar valores por los que demasiada sangre fue derramada en el pasado. Mientras algunos desempolvan y mantienen aquellos capaces de llevar a la humanidad por un camino mejor, hay quienes tratan de perpetuar sistemas basados en ideales represivos y dañinos. El nacionalsocialismo suena a algo lejano, del siglo pasado, algo por suerte superado y enterrado. Pero, ¿es cierto que ha muerto?

Francia, 2015. El auge del nacionalismo ha dejado huella estos últimos años sobre las familias de clase trabajadora, aquellas que más soportan el peso de la crisis sobre sus hombros. Con esto, cada vez son más numerosos los jóvenes que se unen a las filas de organizaciones neonazis cuya máxima suele basarse en el racismo y en el uso de la violencia. Reivindican un futuro mejor para la clase trabajadora, sí, pero la clase trabajadora francesa, sin contar con aquellas personas que llegan al país huyendo de una situación incluso peor. Ellos son el enemigo, a pesar de que su última voluntad sea apropiarse de las pocas cosas buenas que les quedan a los trabajadores franceses; estas organizaciones no lo ven así. Para ellos son usurpadores, ladrones que vienen a apropiarse de las ventajas de un país occidental, dejando a los ciudadanos del país sin nada. Cualquier cosa menos empatizar con quien se ve obligado a abandonar su país.

Pero, ¿qué pasaría si las vidas de una inmigrante y un neonazi se cruzasen por azar?
PLOT | REALISTA | 1x1
personajes
Rania Malek | 19 años | camarera de piso en un hotel | Jessica Sula | Hurricane
Dax Cassel | 20 años | Mozo de almacén | Jack O'Connell | Necrophetamine
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Última edición por Hurricane el Dom 2 Jul - 20:59, editado 2 veces



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1. The accident

Mensaje por Hurricane el Dom 21 Ago - 21:53


1. The accident
Salió de casa y bajó toda la calle hasta llegar a la avenida principal del barrio. Se restregó los ojos y bostezó. Había dormido poco. La noche anterior había tenido turno hasta las diez y media de la noche y en media hora volvía a entrar. Si no fueran tan exigentes con la hora de fichar hubiera llegado media hora tarde pero Rania no se arriesgaba ni a llegar 5 minutos tarde. Suficiente había apurado hoy.

Se sentó en la parada del autobús mientras veía algunos coches pasar a toda velocidad. Las calles estaban prácticamente vacías. Había algún que otro viandante que se dirigía a trabajar o se iba a dormir después de una noche de desenfreno en algún punto del barrio. Suspiró y apoyó la cabeza contra el cristal de la marquesina. Esperaba que no se retrasara mucho o llegaría tarde. O peor, se quedaría dormida.

Pero un ruido a lo lejos la despejó. Parecía que alguien se estaba peleando con alguien. Eso la puso alerta. No era de esas chicas que tenían miedo de ir solas, había aprendido a que no le quedaba más remedio. Tener miedo era algo que no se podía permitir pero tampoco era una inconsciente que no se pusiera alerta si algo no cuadraba. Un par más de coche pasaron sin respetar el límite de velocidad pero ella seguía pendiente de los ruidos intermitentes a un par de calles de allí.

Unos minutos después vio a un par de chicos negros salían corriendo de un callejón. No pudo verlos muy bien pero si se fijó que a uno le sangraba la nariz. De movió inquieta y miró el reloj. ¿Por qué no llegaba ya el autobús? Volvió a mirar el reloj y se levantó. Podía perder el trabajo si llegaba tarde pero nunca se perdonaría dejar a alguien herido en medio de la calle.

Sacó el móvil de su mochila y marcó el 112. No llamó. Todavía no. Podía ser una trampa, que hubiera alguien preparado para agredirla o robarle. No solía hacer las cosas sin pensar. Volvió a mirar si venía el autobús y se encaminó hacia el sitio por el que habían escapado los dos chicos. Se asomó con cautela. Allí, en el suelo había un chico sangrando abrió la boca de golpe y se acercó corriendo.

— Hola, acabo de encontrarme con un chico que acaba de recibir una paliza— le dijo nerviosa a la operadora del 112 cuando contestó.— Estamos en un callejón que da a la Rue des Voies du Bois.— Rania miraba a todos lados: al chico sangrando, a la entrada de la estrecha calle, a la avenida,... Todo en busca de signos para saber que estaba pasando, por si alguien podía venir a ayudarla. La operadora la devolvió a la realidad preguntándole el estado del chico.— ¡No lo sé! ¡Lo he encontrado así!— La mujer que estaba al otro lado de la línea le aconsejó que se calmara y que esperara al lado del muchacho. Colgó y suspiró antes de agacharse delante del chico.

— Oh dios mío...— murmuró.— ¿Qué te han hecho? ¿Qué te duele?— le preguntó en tono dulce mientras sacaba un paquete de pañuelos de papel del bolsillo pequeño de su mochila.— Está de camino la ambulancia, no te preocupes.— Cogió un pañuelo y empezó a limpiarle la sangre de la cara con mucho cuidado de no hacerle daño. Oyó un ruido en la avenida: el autobús. Soltó un quejido leve. Su padre iba a matarla si perdía el trabajo.
Rue des Voies du Bois, 5:25 AM
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Re: Under the skin

Mensaje por Necrophetamine el Sáb 24 Jun - 9:30


1. THE ACCIDENT

"Negros de mierda, parecen cucarachas que se amontonan en la basura. Negros de mierda, no sirven para nada y van derechos hacia la fisura. Negros de mierda, hay que desinfectarlos para no mancharse con su negrura".


Exacto, negros de mierda.


Eso era lo que de la boca del chico escapaba últimamente de forma casi inconsciente, como si de la mera acción de inspirar oxígeno y exhalar dióxido de carbono se tratara; una esencia vital para el ser humano de en apariencia pura raza caucásica.

Si bien resultaba ser cierto el hecho de que los blancos; en especial los de género masculino, ostentaban de grandes privilegios con respecto a los de oscura tonalidad de piel dentro del territorio francés, no podía negarse sin mentir en el acto que a jóvenes como lo era Daxton también los explotaban de vez en cuando en lo que en el sentido laboral de la palabra respectaba.

¿Por qué? Puesto que si ya de por sí entraba a trabajar temprano todos los días sin excepción alguna, aquel se había visto en la obligación de volver al curro como unas tres horas antes que de costumbre y eso que para su irónica suerte, durante el resto de la semana había tenido que realizar doble jornada.

No obstante, no era el número de horas en las cuales tenía que labrar ni la suma de dinero que le pagaban por cumplirlas a raja tabla lo que le fastidiaba enormemente, sino el que esa zona, justo donde se encontraba situado el almacén en el que el de cabellera rapada trabajaba, estuviese plagada de viviendas donde por desgracia, eran los negros quienes más las habitaban.

Asimismo, cuál fue la sorpresa del muchacho cuando a punto de llegar a su lugar de oficio se topó de lleno con un par de simios aún sin evolucionar a nivel físico; sucios negratas en resumidas cuentas, que a pesar de ello, por separado le sacaban al de ideología neonazi como dos cabezas o incluso más y no solo de altura, también de complexión tirando a lo ancho.

Dio la sensación de que intentaban abrir a la fuerza las puertas del almacén con el propósito de entrar a robar allí, así que de manera impulsiva Dax se dirigió hacia ambos sujetos de inferior raza, aunque únicamente frente a sus propios ojos, para impedirles que lo llevasen a cabo pero tratando de no tocarlos mucho durante el proceso, no fuera a ser que se infectara con la mugre impregnada en la epidermis de los supuestos ladrones.

Sin embargo, todavía a expensas de que el de origen británico se había adentrado en una pelea en la que se veía claramente que iba a jugar con desventaja desde un inicio, supo defenderse bastante bien para lo que aquellas montañas de esteroides suponían contra él. De todos modos y como hubo sido de suponer, al final los otros dos individuos fueron los que le metieron una soberana paliza, dejándolo por consiguiente tirado en el suelo sin a penas poder mover ni un mísero músculo de su cuerpo.

Lo último que supo antes de perder por completo la consciencia, sumiéndose a su vez en un profundo sueño del que dudaba si acabaría despertando o no, fue que una voz femenina llegó hasta sus oídos y que la dueña de dicho timbre había pronunciado la frase "esta de camino una ambulancia, no te preocupes". Por lo tanto, fue incapaz de verle el rostro a la persona que había acudido en su ayuda.

Todo cambió cuando a la mañana siguiente despertó algo desorientado en una de las camillas del hospital y su mirada se cruzó ipso facto con la de una fémina de tez ennegrecida. — ¿Qué cojones...? Ignoraba que ahora en Francia dejasen pasar animales a los centros clínicos. —Escupió de forma venenosa e hiriente, exteriorizando mediante el uso de sus cuerdas vocales el desprecio que sentía hacia los de la calaña de ella. Además, un gesto de puro asco torciendo la boca con levedad hacia un lado y arrugando con ligereza la nariz, acompañó a su dicción como para darle un mayor énfasis a lo ya pronunciado segundos antes.

Rue Des Voies Du Bois, 5:25 am
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Re: Under the skin

Mensaje por Hurricane el Miér 2 Ago - 0:11


1. The accident
Miró su reloj y levantó la vista para mirar hacia la calle. Seguía todo tranquilo, cuando llegara la ayuda lo sabría. Volvió a poner toda su atención en el chico. No se parecía en nada a ningún chico de los de su barrio cosa que le hizo preguntarse porqué estaba aquí. No es que fuera un barrio exclusivo de inmigrantes pero desde luego predominaban aquí. Volvió a concentrarse en limpiar sus heridas.

El sonido de unas sirenas la hizo reaccionar, ponerse de pie. Cuando vio al vehículo amarillo levantó los brazos a los paramédicos que llegaban cargados con bolsas.— ¿Qué le ha pasado?— le preguntó uno mientras el otro se agachaba para ver el estado del chico.— No lo sé, creo que le han dado una paliza.— Se encogió de hombros mirándolo preocupada.— No ha dicho nada, ni su nombre ni nada.— El médico asintió y Rania se apartó un poco, dejando espacio para que atendieran al herido.

Se morió la uña del dedo índice sin apartar la mirada del chico magullado mientras vendaban al chico y lo subían con cuidado a la ambulancia.— Disculpe, como única testigo de los hechos, ¿le importaría acompañarnos? En estos casos es obligatorio avisar a la policía, y suelen pedir el testimonio de un testigo —le pidió uno de los enfermeros a la joven. Rania suspiró, y miró su reloj. Las 5:43h. Llegaba tarde al trabajo. Asintió y siguió al paramédico hacia la ambulancia.

Cuando llegaron al hospital se quedó un instante en la puerta y llamó al hotel. Estuvo 10 minutos hablando con su superior, explicándole la situación y tratando de no perder el trabajo cuando un policía la interrumpió para tomarle declaración. Entraron al hospital y se dirigieron a una sala privada. Allí Rania les contó lo poco que sabía. No había cámaras en esa zona ni tampoco más testigos así que después de 15 minutos los dos agentes dejaron libre a la chica, informándole que quizás en un futuro la llamarían para testificar.

Se dirigió al mostrador de urgencias y preguntó por el chico. No tenía que ir a trabajar hasta el turno de las dos de la tarde así que antes de irse quería asegurarse de que el muchacho estaba bien. No tenía muy claro porqué estaba haciendo eso, simplemente sabía que no podía irse sin ver como estaba.

Se sentó al lado de su cama y esperó hasta que se despertara. El ruido de las sábanas hizo que Rania levantara la cabeza del libro que estaba leyendo. Cerró el libro y se incorporó un poco, dispuesta a ayudarlo pero sus palabras hirientes la hicieron sentir pequeña. ¿Por qué alguien era tan desagradecido cuando otra persona lo ayudaba desinteresadamente? Agachó la cabeza un momento, intentando contener las lágrimas. No era la primera persona que le hablaba así pero había estado a punto de perder su trabajo por él.

— Tienes una ceja abierta, un par de costillas y la pierna rotas y tienes que estar en observación 24 horas por si tienes una conmoción cerebral.— Carraspeó. Las máquinas que tenía conectadas a su cuerpo pitaban con normalidad. Lo miró a los ojos y apartó la mirada al instante. El chico la intimidaba más de lo que creía.— Quizás debería avisar a la enfermera.— Se inclinó sobre la cama para poder llegar al timbre que había al lado de la cama.
Hospital, 8:10 AM
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Re: Under the skin

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