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Mensaje por Veintisiete el Sáb Sep 17, 2016 11:12 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Freedom or love?
Louise Dieter
28 | Astrid BF | 27
Berlín del este. Ella ve con desazón y horror como su querida Berlín es dividida en dos, como el comunismo los va aislando del mundo en general, con la creación de aquel espantoso muro. Toma la decisión de escapar al Berlín del oeste, sabiendo que ponía en riesgo su vida. Sobre todo, con la Stasi vigilando a cada uno de una forma que claramente rompía el concepto de privacidad. El problema llega cuando le conoce a él, un oficial de la Stasi. ¿Podrá escaparse al otro lado o se quedará por amor?
Erich Schneider
35| Michael F | Deus ex
Realista | 1x1 | Drama/Romance | Épocas pasadas.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Jue Sep 22, 2016 5:29 pm

Freedom has a price
¿Qué había dicho? Erich frunció el ceño, tratando de comprender el repentino cambio de actitud de Luise que repentinamente bajó su plato formando una sonrisa sarcástica, haciendo que las palabras emergiesen irritadas de sus labios. El Stasi rastreó la conversación, los acontecimientos de la noche. Correr detrás de la chica para atraparla, el viaje en coche con la frustración royendole las entrañas y las ganas de fumar apretándo, las palabras despectivas que le había dirigido nada más subir hasta que había logrado templar su mal humor... Ahora que había conseguido desterrar los últimos rastros de enfado con ella era cuando Louise respondía recobrando ese arrojo infantil tan irritante con el que le había hablado diez días antes, cuando había estado allí por primera vez.
Louise afirmó que era ella quien decidía lo que era mejor para su bien y Erich tenía que disentir. La muchacha no había hecho muy buen trabajo en aquella tarea hasta entonces.
Las palabras de la chica, cuando salió para la cocina y cuando volvió para sacar un cigarrillo, estaban llenas de desafío y Erich torció los labios.

-¿Sabes cuidar de ti? Seguro. Has hecho un gran trabajo por ti misma -afirmó con sarcasmo-. Hundiéndote en la miseria, sosteniéndote solo en tu madre pese a ahora guardarle rencor por haber muerto, intentando hacer que te maten. Si no fuese por mi estarías ahora muerta y solo los insensatos se creen que esa es la mejor opción -solo era la vía rápida. Mucho más cómoda que quedarse en el mundo y mancharse las manos intentando arreglarlo. Eso nadie ninguno de esos estaba dispuesto a hacerlo. En cambio escupir en contra de quienes sí lo intentaban... oh, eso también era muy fácil.
Erich no sabía si Louise quería llegar a Berlín Oeste o si quería morir intentándolo y empezaba a sospechar que era lo segundo.

La chica se autollamó traidora al gobierno. Y lo era. Esa noche había pretendido serlo, al intentar escapar al otro lado del Muro. Pero no tenía por qué ser así y, en cambio, Louise parecía empeñada. Empeñada en suicidarse. Empeñada en enfadarle. En alterarle. La vez anterior en aquel apartamento su conversación había sido menos amable pero Erich había mantenido la calma mejor. Ahora el nulo instinto de conservación y sentido común de Louise le molestaba.

Le impidió sentarse de nuevo en el sofá cogiéndole de la muñeca y notó entre los dedos cómo los músculos de ella se tensaban, probablemente queriendo volverse contra él. Que lo intentase. Louise parecía estarlo deseando. Y cuando la giró hacia él le vio los ojos, normalmente grandes, estrechados ahora. Por la angustia, por lo que fuese. Le pareció verlos llorosos, o al menos rojos.
Ignoró el resto de palabras de Louise porque solo iban a molestarle más y, en cambio, tiró de ella hacia él para besarla, sin dejarla escapatoria.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Jue Sep 22, 2016 5:44 pm

Freedom has a price.
—¡¿QUE TE IMPORTA A TI SI ME SÉ CUIDAR O NO?!—espetó, con su nivel de enfado creciendo. En serio, ¿quien se creía que era él para andar dándoles órdenes a ella de lo que debía hacer o no? Estuvo tentada de lanzarle el cenicero a la cabeza, a ver si la dejaba en paz. Sentía como su propio cuerpo temblaba de rabia e injusticia.

Pero antes de que pudiera hacer nada, Erich la agarró por la muñeca con una fuerza casi letal, asustándola a un nivel inimaginable, antes de percibir sus labios contra los suyos. Y la mente de Louise colapsó, aterrorizada por los recuerdos lejanos. Iba a violarla. Los gritos de su madre mezclado con las risas crueles y las palabras rusas la envolvieron, empalideciendo su piel, debilitando su cuerpo, y causándole más daño a su corazón herido.

—¡NO!—bramó, empujándole con toda la fuerza que era capaz de reunirse, antes de retroceder a un rincón y hacerse un ovillo, llorando de forma histérica, con los recuerdos mezclándose en su mente, el rostro de su madre lleno de dolor, con lágrimas que no paraban de caerle por las mejillas. Y la impotencia de Louise de no proteger a su madre. ¿Cómo podía hacerlo si esos hombres eran como osos violentos, que olían a sucio y alcohol a raudales? Sollozó como si tuviera ganas de vomitar, y los recuerdos asquerosos le provocaron aquello, manchando el suelo de madera.

Louise temblaba de una manera como si estuviera poseída por el diablo. Aquel trauma la había arruinado, perdiendo así a tan temprana edad a su madre, pues la señora Dieter jamás se había recuperado de aquello. Había tenido un bebé producto de aquella violación, pero lo asesinó ahogándolo en la bañera, con Louise de testigo.

—V-vete...—gimió, aún hecha un ovillo.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Jue Sep 22, 2016 9:24 pm

Freedom has a price
No había sido una acción meditada. Es más cuando Erich la había aferrado por la muñeca, atrayéndola hacia él, no había considerado las consecuencias de su acción. Normalmente tenía el galón de la impunidad que le otorgaba su posición como parte de la policía secreta, pero ésta no era infinita. Tenía superiores y Erich no era tan ingenuo como para creer que no había observación y vigilancia dentro de la propia Stasi. Mantenerse bajo control, medir cada una de sus acciones y sus palabras, sabiendo cuando mostrarse tranquilo y cuando dejar escapar un poco de mal humor, era una de sus habilidades que le había permitido nadar y ascender dentro de la organización, siendo bien valorado por sus superiores. Ni siquiera el cansancio (que no le era ajeno) solía minar aquella estabilidad. Y sin embargo Louise Dieter lo estaba haciendo aquella noche, hasta el punto de que actuó mucho antes de lo que tenía planeado.

¿Planeaba besarla, entonces? Erich no hubiese respondido públicamente a esa pregunta, ni siquiera ante ella. Pero interiormente sí, planeaba besarla. Cuando fuese el momento adecuado. Se decía que no la estaba salvando para conseguir su favor, pero eso no significaba que no fuese a intentarlo.
No pensaba intentarlo en aquella ocasión, en el pequeño piso casi a oscuras y con el silencio y el enfado flotando en sus esquinas, restos de las mareas que eran ambos.

Pero lo había hecho.

Ya sabía que Louise no reaccionaría apropiadamente. Su actitud era inestable aquella noche. Tal vez diez minutos antes, cuando ella acababa de darle el plato de sopa y ofrecerle su sofá... quizá entonces su reacción hubiese sido distinta pero ya empezaba a conocer lo suficiente del temperamento de la muchacha para saber que aquella violación de su intimidad no fuese bien recibida. Eso no impidió que por unos instantes disfrutase de sus labios, pese a estar secos. Por el intento de huida, por ser atrapada, por verse viva, por el estrés de la noche. Pero aún estando secos eran mejores de lo que podía haber imaginado.

Enseguida ella gritó, cortando el contacto futil que apenas duró unos segundos. Louise le empujó pero en vez de moverle a él se echó a ella misma hacia atrás, sacudiéndose y cayendo para hacerse un ovillo.
Aunque Erich esperaba que Louise gritase, que se debatiese e incluso que le cruzase la cara de una osada bofetada, no se imaginaba aquella reacción.
Louise había pasado de responderle con sarcasmo y valentía a sus labios y de ahí al suelo, hecha un ovillo y temblando contra una esquina, gimiendo.

La imagen era demasiado turbadora, demasiado inesperada, para que la obedeciese. Pese a que ese "Vete", susurro quebrado, fue la palabra más sincera y frágil que oía de sus labios y por tanto la más valiosa de tener en cuenta.
Pero no podía marcharse dejándola así.

Consolar a alguien no era su punto fuerte. Su punto fuerte era el interrogatorio psicológico, extraer información a base de demoler cada defensa de su interlocutor. Esta reacción era la que conseguía, no la que intentaba enmendar. Pero no era lo que quería lograr con Louise y, tras unos segundos en los que solo pudo mirarla con turbado estupor, dudó y finalmente se acercó. Sin llegar hasta ella. Se agachó, apoyando una rodilla en el suelo, a un metro de Louise y extendió una mano, sin llegar a tocarla.

-... Louise -la llamó, bajando su tono para que su voz grave sonase amable, suave. Todo lo que pudo-. ¿Qué ocurre? -quiso saber-. No pretendía hacer eso ahora... Louise -la llamó, intentando conseguir alguna señal de que le escuchaba.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Jue Sep 22, 2016 9:38 pm

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Louise lloraba, encogida en sí misma, intentando borrar aquellas imágenes de dolor y horror de su mente. Su cuerpo se retrajo más al oír su nombre en boca de él. Se le escapó un sollozo lastimero, negando con la cabeza.

—Déjame sola, por favor...—gimió. Quería alejarse de él todo lo posible, y eso la obligó a levantarse para huir de su presencia. Se escondió en el minúsculo baño, metiéndose en la bañera diminuta y tapándose el rostro con ambas manos. Volvía a revivir aquel horror, y su cuerpo temblaba con más furia. Se giró de costado, encogiéndose en sí misma, abrazando sus piernas.—Mami...—gimió, con una vocecilla infantil.—Mami, perdóname...—continuó, completamente rota.

Tenía que haberla protegido, aún si tenía once años. Debía haber hecho algo, pero no, había actuado como una cobarde asquerosa, escondida en un mueble, siendo testigo impotente de la vejación a la que habían sometido a su madre. Los sollozos resonaban cual eco contra la bañera de latón. Tardó en captar los sonidos suaves de Erich entrar al baño y para cuando lo hizo, se encogió más en sí misma.

—Por favor, vete.—pidió entre sollozos. No quería que la usaran cual trapo sucio al que vejar a gusto. No podía parar de llorar, hasta el punto que le comenzó a fallar la respiración, entrando así en un ataque de pánico tan intenso, que creyó que moriría ahogada por falta de oxígeno.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Jue Sep 22, 2016 10:38 pm

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Mierda. Mierda. Mierda.
Louise se levantó de pronto, de total improvisto incluso para los reflejos de Erich que estaban demasiado atentos en ver si la muchacha abría sus defensas, si reducía un poco la presión con la que estaba aovillada. Sus oídos estaban demasiado centrados en contar sus sollozos como gotas caen imparables desde estalactitas y golpean el suelo de una cueva creando un reino de ecos que solo demuestra cuán vacía está. Y entonces la chica se levantó y fue corriendo hasta la puerta que estaba un poco más allá que solo podía dar al baño.

-Mierda -dejó escapar por lo bajo, ofuscado, cuando la muchacha se le escapó y se puso en pie tras ella-. ¡Lousie! -gritó, ya a la puerta cerrada. La golpeó con el puño cerrado, intentando llamar la atención de la chica-. ¡Louise, abre! -Y su tono estaba demasiado acostumbrado a dar órdenes. Su porte era demasiado altivo de por sí, por lo que la palabra sonó como una orden ladrada a la puerta que ni se abrió.

Al otro lado de la madera podía seguir oyendo los sollozos de la chica y le pareció oír que... llamaba a su madre. Había perdido la razón. Era tentador pensarlo pero Erich sabía que no era así, pero saberlo no era suficiente para no sentir la frustración. Que se encerrase era peor que verla tirada en una esquina. Al menos en la esquina podía controlar que no se hiciese daño, viéndola y teniéndola al alcance de la mano.
Podía derribar la puerta del baño. Podía llegar a hacerlo a patadas si era necesario. Más fácil aún: podía reventar el pomo con la pistola que llevaba.
Pero sin necesidad de saber qué pasaba, ya sabía que eso no ayudaría a calmar a Louise que seguía sollozando que se fuese.

Pero no podía irse dejándola así y más cuando era el causante de su estado.

Dejó de llamar a la puerta, bajando la cabeza con un suspiro. Esperó. Esperó hasta notar que los sollozos al otro lado se intercalaban y de pronto se aceleraban. Casi podía notar desde ahí los nervios de Louise enroscándosele en los dedos.

-Louise. ¿Me oyes? -la llamó. Y esta vez proyectó la voz firme y calmada. Segura. Un refugio-. Louise, no va a ocurrir nada malo. Nadie te va a hacer daño. No volveré a tocarte. No debí haber hecho eso, lo siento. Louise. Louise, respóndeme, por favor -le pidió, con la frente contra la puerta, el puño cerrado al lado pero sin golpearla una vez más y la vista en la rendija que había entre el marco y el suelo.

Esperó.
Sabía esperar. Era un espía.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Jue Sep 22, 2016 10:56 pm

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No podía respirar, y los gritos de Erich del otro lado de la puerta no la ayudaban a calmarse. El pánico fue subiendo a toda velocidad, que provocó una patada de Louise contra el grifo, abriendo la ducha de agua fría. Sentir el agua tan helada en pleno invierno la hizo reaccionar con un chillido e incorporarse torpemente para cerrar el grifo. Temblando como un animal herido, se levantó de la bañera, empapada de cabeza a pies y abrió la puerta, abrazándose a sí misma.

Vio a Erich y la rabia impotente acumulada desde aquella noche trágica de 1945 la dominó y se le lanzó a pegarle puñetazos torpes y sin coherencia.—CERDOS COMUNISTAS, VIOLADORES.—gritó sin dejar de pegar puñetazos en el pecho duro del Stasi.—¿LES PARECE DIVERTIDO VEJAR A UNA MUJER?—su voz estaba agarrotada, herida en lo más profundo.

Le empujó con toda la fuerza que podía tener para alejarlo de ella.—VETE, VETE, VETE, CERDO COMUNISTA VIOLADOR.—no paró de gritar y probablemente la oiría medio vecindario, pero no le importaba nada, quería morir. Era tan doloroso experimentar aquello, la había destrozado y no podía ser una persona en funciones, menos una mujer como correspondía ser. Las novelas románticas les resultaban una mentira asquerosa tras lo vivido casi en carne propia.

—¡VETE!—chilló, antes de caer de rodillas al suelo, en un mar de lágrimas. Su espalda se sacudía por los sollozos, la piel era de gallina, y poco a poco se iba enfermando de una neumonía, por el frío que había pillado por culpa de la ducha helada accidental.—Mátame...—gimió, perdida en su dolor.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Jue Sep 22, 2016 11:08 pm

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Comenzó a escuchar el sonido del agua. De la llave al abrirse y el de la gravedad haciéndola caer, con el repliqueteo irregular que marcaba cómo chocaba contra el cuerpo de Louise. Erich guardó silencio, esperando. Se retiró un poco de la puerta, lo justo para apoyarse al lado del marco en vez de contra la madera y echó en falta el tabaco que estaba en su abrigo y éste sobre la silla. Pero no se movió. Cruzó los brazos y aguardó, con solo el sonido de la ducha de fondo.
Era un sonido tranquilizador.
Con un poco de suerte el agua ayudaría a borrar lo que fuese que había atacado a Louise en el beso, tan sorpresivamente.

Llevaba tanto rato con la mirada perdida en el suelo a un lado, pensativa, que cuando se abrió la puerta no reaccionó con la sufiicente rapidez. Porque confiaba en que Louise aparecería con el pelo mojado y las mejillas frescas de la ducha, con la toalla o con la misma ropa con la que se había encerrado, pero más tranquila, reparada. Y sin embargo lo hizo hecha una furia. Se encontró con sus puños golpeándole con toda la fuerza que la chica podía reunir que, por suerte, no era demasiada para él.

Erich le agarró las muñecas, para impedir que le golpease, y ella trató de seguir haciéndolo, agitando los puños. Lo que no podía impedir eran sus gritos que le taladraron los oídos, a todo volumen. A un volumen que a buen seguro los vecinos de abajo, de arriba o del piso de arriba, oirían con plena claridad.
El arranque de rabia fue tan súbito y explosivo que cuando la fuerza abandonó a Louise la muchacha cayó contra el suelo de nuevo, de rodillas. Erich solo la había sujetado las muñecas, para impedir que le pegase o que se acabase haciendo daño a si misma, pero había escuchado perfectamente todo lo que había dicho entre los ininteligibles gritos.
Eso explicaba bastantes cosas.

Cuando Louise se dejó caer contra el suelo volvió a agacharse a su lado. En un gesto inconsciente de protección le apoyó una mano sobre el pelo, en la coronilla.

-Louise. Basta. No está pasando ahora -le dijo, tratando de echarle un cabo de salvamento con su voz. Pese a que no tendría por qué... pero era responsabilidad suya que ella estuviese en aquel estado. Y no solo eso... desde que había impedid que la atrapasen e incluso antes, desde que la había advertido por primera vez, Erich se había hecho responsable de aquella muchacha rota que estaba hecha un desastre. Le acarició el pelo con cuidado y la sujetó, para abrazarla-. No voy a matarte. No voy a irme. Hasta que te calmes.

Tenían toda la noche y podía aguantar todos los golpes que ella intentase dar.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Jue Sep 22, 2016 11:21 pm

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Él había sostenido sus muñecas con una firmeza, pero Louise seguía pegando como pudiera, intentando lastimarle tal como lo habían hecho aquellos hombres para con su madre. El hombre jamás la soltó, resistiendo los embates femeninos, hasta que ella misma se cansó.

Y el la abrazó, de aquella forma tan cálida, protectora, eso que le hacía falta a Louise desde quien sabe cuando. La joven dejó de resistirse, y su niña rota interior buscó ávidamente aquel abrigo protector que le brindaban. El cuerpo de Louise se movió hasta acomodarse entre las piernas de Erich, refugiándose en el abrazo. Aún así, no dejaba de sollozar.—¿Qué quieres de mí?—musitó, angustiada. No iban a matarla, le había salvado la vida, le había advertido y jamás había hecho nada dañino contra su persona.

Era incomprensible que alguien de la Stasi se preocupara tanto por ella, pero estaba sucediendo en ese momento, en el suelo de su sala. Tembló, por el frío y los sollozos y se arrebujó más en él. No entendía porqué actuaba tan bipolar con Erich, no entendía porqué él era amable con ella.

—Me siento sola...—murmuró, agobiada, y sus dedos buscaron aferrarse a la lana del sweater de Erich, con tanta fuerza, como si temiera que él se evaporara como en un mal sueño.—¿Porqué te preocupas por mí?—susurró, notando como se iba calmando.—No soy nadie para ti, excepto una traidora al gobierno.—su voz se iba apagando hasta quedar callada, sin moverse de ese refugio.

Su padre, a quien adoraba hasta la muerte, había fallecido en aquella estúpida guerra por culpa del estúpido de Hitler. Su madre se había suicidado, dejándola a su suerte. No tenía más familia, ni siquiera amistades. Realmente estaba sola en el mundo. Y morir no era mala idea, pero ahora ya no sabía qué pensar, ahí en brazos de un Stasi comunista. Podía sentir como su madre se estuviera revolviendo en la tumba fresca.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Jue Sep 22, 2016 11:41 pm

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Parecía que incluso cuando estaba rota, incluso cuando se caía a pedazos, Louise Dieter estaba dispuesta a sorprenderle, como si hubiese hecho un pacto con la existencia a la hora de nacer. Porque cuando Erich hubiese jurado que iba a seguir peleando, que no había forma de que lograse llegar hasta ella, ella aceptó el abrazo, refugiándose en su pecho. Aceptando aquel gesto Erich terminó de sentarse en el suelo, rodeandola bien con los brazos y dejando que se apoyase contra él. Dejando que reposase la cabeza a la altura de su corazón.

¿Qué quieres de mí?
Ese era el quid de la cuestión al final. La pregunta implícita desde el comienzo. Desde que había decidido advertirla y desde que la había salvado, cada vez volviéndose más explícita e imperativa y Erich era consciente de que no podía evitar responderla para siempre. Pese a que no quería asustarla.

-Ya te lo he dicho. No quiero que mueras -le respondió con suavidad, porque no dejaba de ser la verdad. No estaba seguro de que ella pudiese oírla toda. (En realidad él mismo no estaba seguro de toda la verdad tras sus palabras)-. Te prometo que no tengo intenciones ocultas, solo quiero que sigas viviendo un poco más, que lo intentes... Tienes tantas posibilidades... -su voz se calló, ante todo el abanico que se abría. Sincero. De verdad esa chica merecía una vida de verdad, atreverse a vivir. Porque ahora veía que no era solo tras la muerte de su madre: Louise había vivido toda su vida esperando morir, nada más.
Y después, si funcionaba... después si funcionaba podía plantearse el resto de la verdad. Si es que era cierta.

Le acarició el pelo mientras ella hablaba. Los dedos de la chica le agarraron la ropa, aferrándose a él y al menos era un avance frente a cuando intentaba darle una paliza.

-Mereces una oportunidad -intentó explicar sin explicar del todo. ¿Se enfadaría de nuevo? ¿No era suficiente respuesta para ella? Para él lo había sido cuando había decidido intervenir yendo al cementerio. Entonces no estaba seguro de que fuese a hacerlo. Suspiró cuando ella se llamó traidora de nuevo y lo reflexionó, tratando de ordenar los hechos-. Aún no has cometido traición, aún estás a tiempo.

Quería hacer que no tuviese que ser una traidora, que pudiese vivir en Berlín este, que comprendiese que no era tan malo... Y luego... Luego era otro asunto que llegaría cuando ya fuese luego. No debía anticiparse.
Continuaba abrazándola y acariciándole el pelo.

-Creo en ti -afirmó por fin-. Necesitas dormir -cambió de tema a continuación. Había sido una noche larga. Él mismo lo notaba y estaba habituado. Louise no debía estar acostumbrada a los complots en mitad de la noche, a ser perseguida y atrapada, a todo aquello... Tenía que estar agotada. Seguro que es tenía que haber tenido que ver con su ataque.

»Louise -añadió, reflexionando, tras dudarlo-. Lo que hicieron a tu madre... Eran cerdos, pero no dependía de sus creencias. Entonces no eran comunistas, no eran nada, solo bestias -le aseguró.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Jue Sep 22, 2016 11:57 pm

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Ya no hablaba, tan solo se quedó en silencio, escuchando todas las respuestas que Erich enunciaba. Parecía ser insuficiente aquella respuesta a su pregunta, pero no insistió, porque estaba exhausta. Tardó en separarse de él, pues se sentía cálido contra lo helada que estaba, pero finalmente lo hizo, levantándose y dirigiendo sus pasos frágiles hasta su pequeño dormitorio.

Del armario, que tenía pinta de romperse en cualquier momento, sacó un viejo pijama masculino de lana que ya no abrigaba como antaño. Dando la espalda a la puerta del dormitorio, se apresuró en quitarse las ropas húmedas, para colocarse el pijama, aún tiritando de frío. Buscó unas medias gruesas de lana para cubrir sus pies y finalmente se metió en la cama individual, pues en aquella habitación apenas entraba la cama, el armario y un sillón raído en la esquina. Se tapó casi hasta la nariz y con la vista cansada y enrojecida, miró a Erich.

Se había olvidado de darle la manta para el sofá. Pero ya no tenía fuerzas para levantarse y antes de poder hacer nada, cayó en un profundo sueño, que la llevó a una pradera verde de Alemania, acompañada de Erich, demasiados alegres para su gusto, pero la reconfortó, dándole una noche de descanso tranquila para su alma.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 1:10 am

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Louise no respondió. Solo se quedó entre sus brazos y Erich continuó sosteniéndola. Siendo sinceros no recordaba cuándo era la última vez que había dado un abrazo tan largo. Siendo más sinceros aún no creía haber dado un abrazo tan largo nunca antes en su vida, ni siquiera a su madre. No recordaba cuándo había sido la última vez que había abrazado a alguien, aunque fuese de forma corta, e imaginaba que habría sido a alguna mujer porque era la única opción plausible. Pero continuó abrazando a Louise hasta que ella aceptó ponerse en pie y dirigirse a su dormitorio.
Erich no transpasó la puerta, quedándose en el marco y desviando la mirada cuando ella se cambió el atuendo discreto con el que había intentado huir de la ciudad (todavía le parecía una locura) por un pijama de lana, masculino. El pijama le quedaba grande y le daba un aire aún más aniñado, aún más frágil. Louise se movía sin decir una palabra, como una muñequita a la que habían dado cuerda y se afana trabajosamente en conseguir realizar sus últimos movimientos para quedarse quieta en el momento justo.
Cuando estuvo metida de nuevo en la cama Erich avanzó hacia ella y la cubrió mejor con la manta.

-Buenas noches, Louise -le deseó. Tampoco sabía la última vez que había deseado buenas noches a nadie. Vivía solo, a sus compañeros de trabajo les dedicaba otras despedidas, y a las mujeres esporádicas que habían pasado por su cama no les decía "buenas noches". No como se lo dijo a Louise, que fue convirtiendo las dos palabras en un intento de manta para arroparla-. Si necesitas algo, puedes dar un grito -le ofreció y casi se arrepintió después, viendo lo altos que podían ser los gritos de Louise.
Pero ya estaba dicho y la dejó dormirse. No le besó la frente, hubiese sido tal vez demasiado.

Apagó la luz y salió de la habitación. Ella le había ofrecido antes el sofá, que literalmente era lo único que había en el apartamento que pudiese servir de segunda cama aparte del suelo y la pequeña mesa de la cocina. Pero Erich no pensaba usar ninguna de las dos. Revisó las estanterías del piso de Louise. Por deformación profesional se fijaba en detalles pero en realidad solo quería saber qué tipo de libros leía ella, si es que le gustaba leer. Y escoger uno. Terminó cogiendo uno casi al azar y se dirigió al sofá. No tenía manta pero no la necesitaba.
Se sentó a leer mientras la noche seguía avanzando por Berlín.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 2:03 am

It is a dream, right?.
La leve luz grisácea del exterior le deslumbró los párpados levemente hinchados, pero no la despertó hasta que oyó un bocinazo de un camión que la hizo levantarse de un sobresalto. Se sentó en la cama, con las mantas medio tapándola y parpadeó una, dos, tres veces hasta que se adaptó a la luz mortecina del día nuevo. Seguía estando en su apartamento y vagos recuerdos de la noche anterior se agolparon en su mente, lo que la hizo sentir que había soñado todo, en plan demasiado realista.

Con el dolor de cabeza latiendo contra sus sienes, se impulsó de la cama, buscando un viejo sweater de su padre y se envolvió, aspirando el aroma que permanecía latente de su último perfume. Atravesó su dormitorio hasta el saloncito, arrastrando los pies y bostezando, al mismo tiempo que estiraba sus brazos cual gato tras una siesta veraniega. Se quedó congelada bajo el dintel de la cocina, al ver la figura masculina haciendo apaños con la vieja cafetera. Louise apenas pudo decir nada, dándose cuenta de que nada había sido un sueño.

—Buen día...—murmuró, mirándole. Tenía aspecto de no haber dormido nada en toda la noche y sin embargo, seguía viéndose tan atractivo. En cambio, ella era un desastre completo. Suspiró, acercándose a él despacio, colocándose a su lado, con la cabeza gacha y fijándose en sus manos femeninas que se agarraban nerviosas.—Perdón.—musitó, disculpándose por todas las molestias causadas al pobre hombre.

Permaneció allí, sin moverse ni levantar la cabeza, esperando cualquier respuesta. Su olfato absorbía el aroma del café recién hecho y se sorprendió de que hubiera, pues ella ya no tenía más. Luego captó el aroma de unos huevos friéndose y asomó la cabeza para ver efectivamente aquellos huevos.—¿Me has comprado un desayuno?—dijo con genuina sorpresa. Ya no sabía qué pensar sobre Erich.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 4:00 pm

(No, it is not)
Leyó durante buena parte de la noche, sentado en el sofá, con solo la lamparita de la mesa encendida para que el resplandor no pudiese llegar a despertar a Louise colándose bajo la puerta o algo parecido, y porque prefería leer notando la oscuridad a su alrededor. Fue pasando las hojas del libro una a una, sin prisa pero sin pausa, y avanzando por la novela hasta que la luz del amanecer comenzó a entreverse a través de las persianas bajadas del salón. Solo entonces dejó el librito a un lado, apagando la luz e incorporándose para ir a abrir las persianas. Afuera la ciudad poco a poco comenzaría a despertar. Aún tenía el rocío helado de enero pegado a los cristales y a los adoquinas de las calles. La mayoría de la gente aún estaría durmiendo y Erich consultó su reloj de muñeca. Temprano.
Louise aún dormía y decidió no molestarla. Se había acostado tarde y necesitaría descansar. La noche anterior había sido dura para ella y Erich aún reflexionaba sobre aquellos sucesos. El odio de la chica a los comunistas empezaba a tener sentido, para ser tan intenso y desproporcionado al que sentían otros muchos berlineses que no creían que tuviesen derecho a estar allí.

Revisó el salón, un poco, mientras hacía tiempo y dejaba que los minuts fuesen pasando. Revisó solo por encima las pertenencias de Louise, las pocas cosas que había en las estanterías, e incluso los armaritos de la cocina. A cualquiera le sorprendería lo que su frigorífico podía decir de ellos. Sin embargo ahora Erich examinaba todo por una curiosidad sorda, más guiado por el aburrimiento. Hasta que, cuando el sol ya empezaba a asentarse en el cielo pero aún era temprano, decidió salir cogiendo las llaves de Louise. Al cerrar la puerta echó la llave, por la propia seguridad de la muchacha y asegurarse de que no huía, pese a que solo estuvo fuera escasos veinte minutos. Se dirigió a la tiendecita de ultramarinos que hacía poco rato que estaba abierta al final de la calle y tras examinar las estanterías se decidió por huevos y cecina.

Volvió a subir al apartamento de Louise, dejando las llaves en el sitio de la chica, y se dirigió a la cocina. Rellenó de agua y café molido la cafetera para ponerla ne le fuego y que fuese haciéndose. El sonido de los huevos chisporroteando en la sarten era lo suficientemente alto en la soledad de la micro-cocina que tapó el sonido de los pasos de Louise cuando ésta se despertó. Llevaba tanto rato dormida que Erich ni siquiera lo esperaba en ese instante y solo giró la cabeza cuando ella le llamó desde la puerta. La mirada de ella parecía conmocionada, abrumada por la escena que estaba viendo.

-Buenos días -la saludó para empezar, cogiendo dos platos de la alacena. El examen que había hecho de la casa le había hecho averiguar dónde estaban casi todas las cosas, y sacó los huevos, sirviéndolos con la cecina. El bacon era más caro e inaccesible pero serviría-. No tenías casi nada en la nevera y consideré que te agradaría un buen desayuno después de ayer -le explicó. La nevera vacía tenía sentido para una chica que pretendía huir y dejarlo todo atrás, pero algo tenía que desayunar-. El café estará en un par de minutos, si quieres irte sentando -le anunció.

Se movía en la cocina con la habilidad que delataba que estaba acostumbrado a vivir solo pero que tampoco tenía educación o tanta experiencia en cocinar. Sabía hacer las cosas básicas y desenvolverse de forma funcional, poco más. Pero era suficiente.

-¿Qué tal has dormido? -le preguntó después, al tiempo que colocaba el plato con dos huevos y cecina y la taza de café recién hecho delante de Louise en la mesa minúscula de la cocina. Apenas cabían los platos de ambos pero podía apañarse.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 5:07 pm

It is a dream, right?.
Aquello era inaudito para Louise: un hombre de la mismísima Stasi cocinándole el desayuno como si fuera una escena hogareña fantasiosa. El rugido de su estómago la sobresaltó, enrojeciéndole las mejillas y con la cabeza gacha, fue a tomar asiento en la diminuta mesa. Desde esa posición, podía observar la espalda masculina y su mirada bajó hasta el trasero cubierto por pantalones finos, haciendo que tragara saliva. ¿Qué hacía mirando de esa manera tan poco correcta?

Desvió la mirada hacia la mesa, aún turbada por todo y allí apareció el plato con huevos y cecina, bajo su nariz. Su estómago volvió a rugir y Louise agarró el tenedor para dar buena cuenta del desayuno. Los huevos y la cecina estaban freídos en el mejor punto, pero también era el hecho de que Louise tenía hambre y todo le parecía delicioso. La taza de café no tardó en aparecer y beberla, caliente como estaba, la reconfortó al máximo. Solo cuando se hubo recuperado del impacto de tener a un Stasi preparándole el desayuno, se atrevió a mirarlo. Estaban demasiado cercas uno del otro, debido a la pequeña mesa.

—Creo que fue la primera vez que pude dormir como un bebé.—admitió. No recordaba cuando había sido la última vez, probablemente habría sido en su más tierna infancia, ajena de los problemas mundiales.—Te quedaste.—dijo, sin ningún tono de juzgar, bebiendo su café. Aún le impactaba su presencia y seguía sin saber cómo interpretar todo, pues la había salvado, la había besado, la había abrazado y le había hecho un desayuno.

Eso, a cualquiera la pondría de los nervios, intentando entender qué demonios le pasaba a esa persona. Hasta que su mente sugirió una posibilidad, una explicación a todo aquel sinsentido de parte del Stasi y la pregunta se le escapó de los labios.—¿Está enamorado de mí?—

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Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 5:31 pm

(No, it is not)
Louise comenzó a comer nada más le colocó el plato enfrente, como si acabase de salir de la guerra y temiese no volver a ver un plato de comida en meses. Erich se sentó frente a ella y parecía fuera de lugar en aquella cocina. Sus hombros anchos, la parsimonia con la que tomaba los cubiertos... Incluso sin el abrigo negro largo, sin la chaqueta de agente, solo con los pantalones negros y la camisa blanca, parecía que no podía desprenderse de esa postura, esa forma de actuar que declaraba a todas luces de qué se trataba. Dio un sorbo al café y comenzó a cortar los huevos mientras la veía comer, sonriendo cuando afirmó que había dormido como un bebé.

-... No podía dejarte así -Ella no le había preguntado por qué se había quedado, pero estaba implícito en cómo lo había afirmado, creyendo que se iría. Y Erich quizá era miembro de la Stasi pero no se consideraba una mala persona. Tampoco especialmente buena. El mundo no se dividía de esa forma, había comprobado hacía tiempo-. Por si ocurría cualquier cosa, no podía dejarte sola -No creía que nadie fuese a encontrar la casa de Louise, que hubiesen despertado sospechas, pero era posible que ella tuviese una pesadilla o que fuese incapaz de dormir... un sinfín de posibilidades.

Estaban desayunando, más o menos en silencio pero un silencio coloquial, rutinario, distinto al de la noche anterior, cuando repentinamente Louise le preguntó si estaba enamorado de ella. Erich estuvo a punto de escupir el café y en su lugar se forzó a tragar el sorbo, pillado por sorpresa. La pregunta era demasiado osada, demasiado directa, demasiado demasiado en general como para que se le ocurriese que podía salir a coalición. No había creído que ella se diese cuenta... y menos que se atreviese a sugerirlo de aquella forma.
No se ruborizó porque no se ruborizaba, y porque el sentimiento no fue de vergüenza si no más bien de verse puesto en evidencia pese a estar en aquella cocinita y no en una sala de interrogatorios. Tosió un poco, tapándose los labios con la servilleta y dejándola después a un lado para examinarla.

-¿Qué le hace pensar eso, señorita Dieter? -le preguntó. Los ojos azules del Stasi se clavaron en ella como si pudiesen ver a través de su alma, como si pudiesen examinar cada recoveco de ella igual que podía registrar su apartamento u oír sus conversaciones privadas.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 6:35 pm

It is a dream, right?.
La respuesta para Louise fue muy clara, y no supo qué decir ni qué hacer. No veía nada malo que Erich se enamorase de ella, pues el amor era así: impredecible. El problema era que ella no tenía nada que ofrecerle, excepto problemas.

—Toda tu actitud preocupada sobre mi vida, que me hayas besado, que me hayas abrazado de forma cálida y que te hayas quedado, y no por temor a que huyera, sino para chequear que estuviera bien.—respondió lentamente, dejando la taza en el minúsculo espacio entre los platos.—El tema es que te has enamorado de la equivocada, porque yo solo traigo problemas y dolores de cabeza.—continuó, con un suspiro y levantando las piernas para apoyarlas en la silla y abrazar así las rodillas, apoyando su cabeza entre ellas.

Louise opinaba que Erich merecía una mujer más adecuada, no tan problemática y de la misma ideología comunista. Ella no encajaba en ese papel por tantas razones, entre ellas su trauma respecto al contacto físico en el plano sexual. Sabía que jamás podría ofrecerle a un hombre el sexo, pues la sola idea de sentir el peso masculino contra su cuerpo, la cerraba y espantaba, queriendo poner tierra de por medio entre ambos. La reacción al beso inesperado de Erich era prueba de que ella nunca podría ser una mujer en ese sentido.

—Además, no puedo darte sexo.—murmuró, sin dejar de suspirar.—Todos los hombres quieren eso, tarde o temprano y yo no puedo dártelo, soy un fallo como mujer.—esquivó la mirada tras decirle eso, pero no se movió de su sitio. Pues, a pesar de todo, encontraba cierto confort en esa escena hogareña de dos personas compartiendo el desayuno. La soledad era lo que la hacía sentirse ávida de compañía hasta en los momentos más diarios del ser humano.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 9:17 pm

(No, it is not)
Podría haber ocurrido que Louise negase con la cabeza y dijese "no, nada" cuando Erich le preguntó por qué creía que estaba enamorado de ella, pero ya sabía que no iba a hacerlo. Por contra la muchacha comenzó a listar con suma precisión todas las señales que Erich había ido dando, una tras otra, que demostraban que Louise Dieter le importaba más de lo que le importaría cualquier otra chica. Cualquier otra chica hubiese tenido una bolsa negra en la cabeza y hubiese entrado en una de las furgonetas de la Stasi rumbo a prisión por sus planes de fugarse de la ciudad. La lista de Louise fue meticulosa, sin dejarse ningún detalle y Erich la aguantó, ítem a ítem.

No sabía decir si estaba enamorado de Louise Dieter. La muchacha era atractiva, mucho, con esos ojos grandes y en ocasiones indefensos, con el cabello oscuro y ligeramente ondulado, con los labios carnosos aunque la noche anterior estuviesen secos. Sí, Louise era guapa. Y Erich quería que estuviese bien.
Eso bien podía significar estar enamorado.
Pero al stasi no le gustaba precipitarse. Ni ceder tan rápido.

No tuvo que negarlo porque ella siguió hablando, asegurando que, de haberse enamorado de ella, lo estaría haciendo de la persona equivocada y Erich enarcó visiblemente una ceja, que era una invitación tácita a que continuase, que le ilustrase con los motivos por los que no era apropiada.
La lista en esta ocasión fue mucho más escasa y menos trabajada.

Erich reflexionó mientras ella hablaba.

-No necesito acostarme contigo, Louise. Y eso, en cualquier caso, no te convierte en un fallo como mujer. Una mujer es muchas más cosas que el sexo -le dijo para tranquilizarla. No haría ascos a la idea, pero se decía que no era el motivo por el que había decidido ayudarla-. No sé si estoy enamorado de ti -insistió-. Pero todo lo que has dicho es cierto y, lo creas o no, quiero que estés bien. Sea conmigo o no -le concedió. Negarlo era demasiado difícil. Sí, toda la evidencia decía que estaba enamorado de ella. Y eso no entraba en sus planes. Apiadarse de una chica indefensa podía ser pero caer a sus pies... eso era otro asunto...

»Hay una propuesta que quiero hacerte, si quieres aceptarla -le sugirió entnces. Había reflexinado en ello durante la noche, mientras leía. No sabía qué diría ella pero tenía que intentarlo.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 9:35 pm

It is a dream, right?.
Quiero que estés bien. Sea conmigo o no. Aquella frase le caló tan hondo, que pudo sentir como su garganta se hacía un nudo por la emoción nueva que estaba experimentando. Que también le dijera que no todo se basaba en el sexo, le aliviaba un poco su trauma personal. Louise acabó sonriéndole con timidez, embargada y conmovida porque a él le importase tanto ella, como nadie lo había hecho.

Pero cuando le dijo que tenía una propuesta, había que admitir que aquello le disparó la curiosidad y bajó las piernas automáticamente, enderezándose, mirándolo con enorme curiosidad.—¿Cual?—preguntó, atenta a cada gesto de él, permitiéndole acercarse más ella en lo emocional. No sentía rechazo por él en aquel momento, pero no implicaba que lo aceptara del todo. Aún no sabía cómo tomar aquella actitud protectora de alguien que no conocía en absoluto.

Solo supo que con él no tenía que tener miedo, que la iba a proteger de lo que fuera y eso para Louise Dieter era mucho mejor que huir al lado capitalista. Desde que aquellos rusos lastimaron a su madre, la joven se vio en falta de protección, tuvo que crecer demasiado rápido, perder la inocencia de la infancia. Anhelaba mucho que alguien la cuidara, la hiciera sentir que importaba. Y no dejaba de ser irónico que ese alguien fuera un Stasi.

Se quedó mirándole, a la espera de que planteara la propuesta, y se imaginó tantas cosas diferentes, pero la que era más certera era la de que no volviera a intentar fugarse. La idea permanecía latente en algún recóndito de su mente, pero Louise ya no estaba tan segura de hacerlo, si con ello significaba quedarse del lado de un gobierno que tanto odiaba, pero donde vivía un hombre que la estaba cuidando como ella necesitaba.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 10:12 pm

(No, it is not)
Louise no continuó preguntándole si estaba enamorado de ella y Erich lo agradeció. Nunca había agradecido no tener que responder una pregunta. Normalmente él era quien las hacía, y cuando las recibía elegía si quería o no responderlas. Y cuando elegía no hacerlo, no debía explicaciones a nadie. Eso quedaba claro en su mirada, en sus palabras y asomaba entre los dientes. Pero con Louise no era tan sencillo, estaba fuera de su zona de confort, de lo que estaba habituado. Su trabajo absorbía su día a día y sus conversaciones con gente ajena a la Stasi se reducían a comprar el pan.

Louise parecía dispuesta a escucharle. Solo le preguntó cuál era su propuesta y se quedó esperando a que contestase. La diferencia era notable... y era bienvenida.

-Quiero que busques un trabajo. Aquí, en Berlín este -desvljó su propuesta y antes de que Louise pudiese interrumpirle, continuó tras esa mínima pausa que tenía como objetivo mirarla para asegurarse de que entendía lo que decía-. Sé que quieres huir al lado estadounidense. Y si quieres puedes intentarlo, aunque volverán a averiguarlo. Por eso me gustaría que al menos lo intentases aquí. Un intento -le prometió-. Puedo conseguirte un trabajo como secretaria -añadió.

Ya fuese en su propia oficina o moviendo hilos con gente conocida. Erich, la Stasi en general tenía contactos en oficinas, en los ministerios del país. Podía conseguir que admitiesen a Louise de trabajadora sin muchas dificultades. Un trabajo discreto, sencillo pero relevante. Encontrar una buena secretaria era difícil y seguramente algún ministro o sus ayudantes necesitarían a una.
No debería ser difícil.
Pero para ello necesitaba que ella estuviese de acuerdo. La miró.

-¿Qué me dices? -le planteó, esperando que aceptase.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 10:28 pm

It is a dream, right?.
Un trabajo como secretaria. Aquello la sorprendió, pues creía que ella misma iba a tener que buscar un trabajo y no era una tarea fácil, a pesar de que el comunismo dijera que había trabajo para todos. Recordaba los trabajos esporádicos en los que duraba tan poco, a pesar de su empeño en ser la mejor en cada uno de ellos, pero siempre la despedían por h o b.

Sonrió, sin poder evitarlo. Sospechaba que el trabajo que le consiguiera Erich haría que se mantuviera por más de tres meses y aunque no le agradaba trabajar para comunistas, no podía negar que le servían una oportunidad en bandeja de plata. Porque intuía que aunque hubiese logrado llegar al lado estadounidense, sería una refugiada y la vida no sería tan sencilla. Inspiró profundamente, seguía conmovida por el ofrecimiento.

—Haré lo mejor que pueda para mantenerlo.—dijo, sin perder la sonrisa, como si su ánimo hubiese mejorado.—No te decepcionaré.—prometió, convencida. Él se tomaba tantas molestias para mantenerla de ese lado y Louise sabía que tenía que intentar darle una oportunidad a eso.—Si no te importa, preferiría que no fuese en las oficinas de la Stasi.—indicó, conteniendo la respiración, antes de soltarla.—Sería demasiado tentador saber información de la Stasi y querer huir o ayudar a otros y dado que te molestas en darme una oportunidad, prefiero que no arriesguemos la poca buena suerte que tengo encima de mi cabeza.—explicó, queriendo darle tranquilidad.

Era lo menos que podía hacer por él, después de todo lo que estaban haciendo por ella. Tuvo el repentino impulso de levantarse, rodear la pequeña mesa de la cocina y abrazarlo con toda la fuerza que tenía. Louise no quería explorar realmente qué le causaba él en sus emociones, pero aceptaba las migajas de cariño sin prejuicios. Se apartó, cohibida y sonrojada y regresó a su asiento.

—¿Cuándo puedo empezar?—preguntó, ansiosa. Si le iba bien, podría irse de ese agujero a algo más decente. En realidad, Louise o quería morirse o quería acabar teniendo una vida decente. Y si Erich realmente estaba insistiéndole en darle una oportunidad, Louise claudicaría a ello.

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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Vie Sep 23, 2016 11:12 pm

(No, it is not)
Sorprendentemente Louise se mostró de acuerdo con su idea. Erich hubiese estado dispuesta a intentar convencerla, aunque había comprobado que intentar convencer a Louise de algo en lo que no quería ser convencida era una tarea ardua e infructuosa. Pero algo estaba consiguiendo puesto que ella aceptó. Y parecía que lo hacía de corazón, con una sonrisa en los labios y prometiendo que no le decepcionaría.
Que no quisiese decepcionarle le llenó el pecho de una sensación cálida, abrumadora y agradable. La sensación de que a ella le importaba su opinión. Asintió, con una sonrisa.

Louise explicó que prefería no trabajar con él por lo tentadora que sería la información y Erich contuvo una risa al borde de los labios, que se dejó ver en sus ojos, que se curvaron destelleando un segundo.

-Conseguir información de la Stasi no es tan fácil, ni siquiera trabajando en ella, niña -le avisó, antes de recordar que prefería que no la llamasen "niña". La palabra ya estaba pronunciada, en ese tono que marcaba parte del secretismo de la policía secreta, y por tanto el daño ya estaba hecho pero carraspeó, aclarándose la garganta-. Pensaba en alguno de nuestros contactos, un puesto no tan... peligroso -explicó. Luise podía interpretar aquella última palabra como prefiriese. Pero que ella espiase la información de la Stasi no era el mayor riesgo de formar parte de la policía secreta y Erich prefería que tuviese un trabajo lo más normal posible, al margen de ellos.

Mientras hablaban había ido terminándose el plato de huevos y ceniza y dejó ahora los cubiertos sobre este, limpiándose los labios cn la servilleta de nuevo y dando el último sorbo del café, acabando la taza.

-Hay más café, si quieres -le avisó a la chica. Quedaba para un par de tazas más, por lo menos, en la cafetera. Quizá tres apurando el oscuro líquido un poco-. Cuando tenga arreglada la oferta de trabajo te llamaré -le prometió cuando ella preguntó. Parecía casi entusiasmada, emocionada de verdad. Los ojos de ella estaban iluminados, como si de verdad viese el comienzo de una nueva vida en aquella oferta y Erich se sintió halagado. El estado de ánimo de ella era contagioso e incluso él, precavido por naturaleza y por profesión, se permitió confiar en que aquel movimiento saldría bien. Solo tenía que hacer un par de llamadas.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Vie Sep 23, 2016 11:29 pm

It is a dream, right?.
La ingenuidad de Louise de creer que estaría viendo información secreta de la Stasi fue pinchada con aquella mirada intensa, como si estuviera a punto de reír la gracia. Frunció el ceño, pero no pudo evitar ablandarse con lo de "niña". Aparentemente, ese pronombre ya había quedado calado en el vocabulario de Erich y Louise se lo perdonó en silencio.

—Apreciaría mucho un puesto de trabajo tranquilo.—admitió, tentada de servirse otra taza de café y eso hizo, levantándose de la silla con su taza vacía, la cual la rellenó con la cafetera. Se dio vuelta, apoyando su trasero contra el borde de la mesada de la cocina y calentó ambas manos contra la taza, soplando el borde de ésta para bajar la temperatura del líquido.

Sonrió de lado, mirándolo.—Supongo que ahora liberarás mi teléfono del espionaje que has hecho, ¿verdad?—acusó, alzando ambas cejas, ligeramente divertida y ofendida a la vez por haber sido espiada sin su permiso.—Me parece un poco injusto que sepas todo de mí, pero yo no sepa nada de ti.—conminó, bebiendo el café, reconfortándose más que antes.—Esperaré tu llamada.—asintió, dejando la taza sobre la mesada y cerrando la corta distancia entre ambos para darle un beso en la mejilla, de agradecimiento.—Gracias.—lo decía de verdad.

Louise solo quería alguien que se preocupase por su bienestar y que la quisiese. Finalmente, Erich recogió sus cosas y se marchó, dejándola sola. Louise pronto sintió como si hubiera un vacío enorme en su piso y suspiró. Esperaba verle pronto.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Sáb Sep 24, 2016 12:06 am

A new life
Habían pasado poco más de dos semanas desde que Louise había intentad fugarse de Berlín este sin resultados. En ese tiempo Erich había retirado, en efecto, el material de escuchas del teléfono de Louise. Pensaba hacerlo de todos modos, una vez ella había accedido a dar una oportunidad a aquel lado de la ciudad, pero por supuesto ella ya se había dado cuenta de que su teléfono tenía que estar pinchado. Era la única explicación posible para que Erich hubiese sabido tanto de sus intenciones, ¿verdad? En realidad no había sido la única a quién habían espiado para desbaratar el intento de cruzar el Muro de sus amigos pero, en efecto, Erich tenía pinchado su teléfono y retiró el chivato. Había sonreído, pillado, cuando ella le había pedido que lo hiciese.
Esperaba que ya no fuese necesario.

Había tardado apenas una semana en conseguir un puesto de trabajo para Louise, en el Ministerio de Educación. Había preferido hacerlo fuera de la Stasi y fuera del Ministerio de Seguridad en general. Había imaginado que Louise se sentiría más cómoda trabajando para la parte del Estado que se encargaba de cuidar a los ciudadanos, en vez de en sus zonas más oscuras, y ella misma se lo había pedido. A través de sus contactos había descubierto que un de los miembros del ministerio, ni muy arriba ni muy abajo, necesitaba una secretaria. Una chica educada y discreta. Sabiendo lo lenguaraz y atrevida que podía llegar a ser Louise de mal humor tal vez no era la mejor opción pero confiaba en que supiese comportarse y quisiese aprovechar aquella oportunidad, y que aquel trabajo no le daría motivo de enfado salvo que su jefe le pidiese transcribir demasiados documentos en poco tiempo, algo manejable dentro de lo que cabía.

Se habían visto solo un par de veces en aquellas semanas. La primera cuando Erich la había llamado para indicarle cuándo y cómo comenzaría su nuevo trabajo. La siguiente para hablar, rápidamente. Habían sido unos días afanosos en la Stasi y apenas había tenido tiempo para llamar un par de veces a Louise y saber qué tal le iba. De momento parecía que bien y aquel día Erich se acercó a la puerta del edificio. Acababa de salir del cuarte, con el mismo abrigo negro largo cubriéndole con el que Louise le había conocido. Llevaba también las botas de caña alta y sacó un cigarrillo para encenderlo mientras esperaba a que la muchacha saliese del edificio. Era ya por la tarde y aunque enero se había marchado aún era invierno y aún hacía frío en la calle, pero Erich parecía impasible mientras aguardaba.
Febrero de 1962 | Calles de Berlín



Última edición por Deus ex Machina el Sáb Sep 24, 2016 12:49 am, editado 1 vez




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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Veintisiete el Sáb Sep 24, 2016 12:45 am

A new life.
Habían pasado dos semanas, en las cuales Louise procuró hacerlas provechosas. Un día, fue a comprar una ropa adecuada para su nuevo trabajo, pues no podía ir hecha una harapienta. No era bueno para la imagen que quería proyectar el comunismo, a pesar de que Louise deseaba mostrarles que no todo relucía en oro, por mucho que insistieran. Enterarse de que había conseguido un trabajo en el ministerio de Educación, la relajó y tensó a partes iguales.

Pues era más que obvio que la propaganda comunista afectaba hasta ese ministerio, pero decidió callar y darle una oportunidad. En aquellos días, había hablado apenas con Erich, vía teléfono y pronto se dio cuenta de que echaba de menos oír esa voz autoritaria, pero cálida para con ella. Las dos veces que había hablado con él, luego de que él colgase, ella se quedaba con el auricular en el oído, con la esperanza de volver a oír su voz masculina. Era una actitud bastante estúpida, pero le daba confort.

Finalmente, el día había llegado y Erich le había dicho que la buscaría, lo que provocó que Louise se esmerara en arreglarse. Para él, no para el trabajo en cuestión. Se había comprado una camisa de seda color crema, una falda lápiz negra y un sweater negro a juego. Se enfundó las piernas con unas medias largas negras, antes de calzarse unos viejos tacones de su madre de la década anterior. Se puso el abrigo que había utilizado para la huida más una bufanda vieja de su padre. Se maquilló siguiendo la moda comunista, aunque se atrevió a ponerle un poco de rojo a sus labios.

Cerró su apartamento, y bajó las escaleras casi con prisa, hasta llegar al portal y abrir la puerta para encontrarse a Erich del otro lado, apoyado contra su coche, con un cigarrillo en sus labios. Louise no pudo evitar sonreír y girar frente a él.—¿Cómo me veo para el primer día?—preguntó, ansiosa de su aprobación.
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Re: ❆ Ich bin ein Berliner!

Mensaje por Deus ex Machina el Sáb Sep 24, 2016 1:09 am

A new life
La esperaba abajo, en la puerta de su casa. Le había llamado la noche anterior para confirmar que aquel sería su primer día de trabajo y se había ofrecido a llevarla hasta el Ministerio, para que no tuviese que ir sola. Acordaron que la esperaría abajo y estaba fumando, apoyado en la pared cuando la puerta del portal se abrió finalmente y Louise salió a la calle. Era temprano por la mañana y Erich estaba en mitad de su turno. Se había excusado para salir de la oficina solo una hora, más que suficiente para recoger y dejar a Louise.

Y para admirarla. Porque cuando apareció lo hizo con ropa nueva y arreglada. La mujer era hermosa de forma natural pero la falda negra y el seweater se ajustaban modestamente a su cintura, su color oscuro hacía que no llamase demasiado la atención pero realzaba el tono claro de su piel y el pelo le caía por los hombros, sobre el abrigo. Se había maquillado, no excesivamente si no mostrando mesura, sin resultar ostentosa que era lo que ocurría con las secretarias capitalistas al otro lado del Muro. No, Louise Dieter en ese momento, al salir de su casa, parecía la mujer comunista ideal, con una sonrisa cuando le vio.

-Hermosa, profesional -respondió Erich a su pregunta y una sonrisa subió por las comisuras de sus labios, muy poca distancia pero la suficiente porque también se marcó en sus ojos.

Le sentaba bien. Es más, el rostro de Louise estaba mucho más suave, más alegre y por tanto más hermoso que cuando la había conocido, cuando tenía la losa de la muerte de su madre encima (o en el mar, y por tanto no sabía qué hacer ahora que había desaparecido).

-Te llevo -le indicó, haciendo un gesto con la cabeza para señalar el coche aparcado, de color negro también. La última, y única, vez que Louise había subido en aquel vehículo había sido en mitad de la noche prácticamente de un empujón (no lo fue solo porque Erich la retenía fuertemente agarrada). Esta vez Erich le abrió la puerta con educación para permitirla subir primero y luego montar él en el asiento del piloto-. ¿Nerviosa? -le preguntó, arrojando la colilla del cigarro a la calle antes de cerrar la puerta del vehículo.
Febrero de 1962 | Calles de Berlín





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