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♡ Mi sangre es tuya

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♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Miér 5 Oct - 23:17

Plot • Romance/acción • 1x1

Catherine Darcy516 años • Margot Robbie • 27
Ella, humana en el siglo 16, es testigo de la aparición de vampiros en su aldea. En su intento de huir, conoce a él, un vampiro de doscientos años. Las súplicas para dejarla viva, surte efecto, pero no de la manera que ella deseaba originalmente. Está viva, pero debe alimentarse de sangre por el resto de su vida. Sin embargo, la atracción hacia su creador se intensifica hasta enamorarse de él. Para fortuna de ella, el vampiro también se enamora de ella, iniciando así una vida juntos de aventuras, lujuria, sed de sangre. Hasta que los cazavampiros van a por ellos. por diferentes razones, acaban separados en la huida y ella le cree muerto. Siglo XXI, ella observa la ciudad deBerlín, sintiéndose vacía. Ha sobrevivido esos siglos sin su amor, siendo un alma solitaria. Se instaló en Berlín, por la seducción que causaba aquella ciudad europea. y para su sorpresa, su amor se encuentra vivo. El reencuentro es intenso, demostrando que su amor no murió en esos siglos separados.

Theodore Pennington684 años • Jamie Dornan • Catharsis
Mi sangre es tuya



Última edición por Veintisiete el Mar 11 Oct - 18:38, editado 1 vez



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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Jue 6 Oct - 8:53


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Algunos consideran la inmortalidad una maldición, ves a tus seres queridos morir, nada te parece divertido, has experimentado todo lo que hay por vivir en esta tierra desabrida; una desgracia, en conclusión. Mientras para otros es un regalo divino que debe ser apreciado como tal. Para Theodore esta última era la única manera en la que podría ver su naturaleza. No fue convertido a su voluntad, tampoco fue un neófito bien introducido al mundo de los chupasangre, como, vulgarmente, les conocen.

Tiempo atrás decidió que no desperdiciaría su inmortalidad tras las sombras, él conocería el mundo, ¡reconstruiría Sodoma y Gomorra de ser necesario para sentirse vivo!
Para suerte de los humanos aún no había llegado a tal punto de aburrimiento, por el momento todavía encuentra cosas que lo hacen disfrutar de las pequeñeces. Lo desconocido, por ejemplo. Explorar todos los rincones de aquella isla, conocida como Gran Bretaña, era su único propósito. De momento, al menos.

Ni Leicester ni sus habitantes serían lo mismo después de su aparición en aquella ciudad. Un grupo de neófitos, sedientos de sangre y buscando problemas, habían caído en ese mismo desdichado lugar. Él, un vampiro territorial y sin ánimo alguno de ser fastidiado, no estaba del todo contento con aquel grupo de idiotas que levantaban sospechas de su existencia.

Aquella noche en especial Theodore se encontraba en la taberna del pueblo, cerca del centro de la ciudad, disfrutando de una bebida recién servida en uno de los taburetes del lugar, acechando a los cuatro novatos que, a su vez, esperaban  que alguna de las jovencitas que trabajaban o visitaban la taberna se distrajeran para hacerla presa de sus deseos incontrolables.
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Jue 6 Oct - 19:43


Leicester, Inglaterra. S. XVI
Catherine se miró en el espejo, con un breve suspiro. Su padre, el dueño de la taberna del pueblo, le acababa de anunciar que se casaría con el hijo del herrero. A la joven le disgustaba muchísimo ese matrimonio arreglado, pues su prometido no era de su agrado. Sin embargo, tampoco es que pudiera hacer mucho para evitar esa situación y sabía que no habían otras opciones más promisorias. Se alisó el vestido de lana marrón, el único decente que tenía, pues a diferencia de otras jóvenes, Catherine no nadaba en abundancia económica como para poder tener más de un vestido decente.

Forzando una sonrisa amable, bajó del pequeño cuarto encima de la taberna, para empezar a atender a los clientes que llegaban al caer la noche. Al ser hija del tabernero, no sufría de vejaciones contra su cuerpo, pues su padre podía castigar severamente a sus clientes por tocarla mínimamente. No era así con las otras chicas que trabajaban de camareras, sufriendo silenciosamente los comentarios masculinos, con algún que otro roce descarado en sus cuerpos. Catherine sentía ganas de levantar la voz en pos del respeto femenino, pero sabía que aquello causaría problemas a su padre y las burlas no cesarían.

La joven llevó una bandeja llena de jarras metálicas al tope de cerveza artesanal a una mesa ocupada por cuatro jóvenes que parecían más agitado de lo usual. No prestó más atención de la necesaria, regresando a donde se encontraba su padre, para rellenar más bandejas de jarras, cuando un alarido rompió la cháchara del ambiente. Catherine se giró para ver horrorizada como aquellos jóvenes se lanzaban a morder cuellos femeninos como masculinos. Se quedó paralizada, y sin oír a su padre, que la instaba a irse de allí. Si no fuera porque él tiró de ella, jamás habría salido de su parálisis. Con palidez, observó el rostro consternado y pálido de su padre. —¡VETE!—arguyó, empujándola a la salida de la taberna y Catherine sintió pánico.—¡Padre!—barbotó, antes de ser empujada al exterior y ver con impotencia cuando aquella cosa se lanzaba al cuello de su padre.

Y echó a correr hacia el bosque, con el pánico latiendo en sus oídos, intentando comprender qué demonios había pasado. Fue llegar al límite del bosque, cuando se vio rodeada por aquellos monstruos. Catherine jadeó, retrocediendo hacia el tronco de un árbol.—N-no me hagan d-daño...—suplicó, con los ojos ya humedecidos. Intuía que habían asesinado a su padre y el dolor le estrujaba el corazón.—Por favor...—siguió y chilló al ver como se acercaba uno a demasiada velocidad, pero no lo sintió en su cuello, pues algo o alguien lo había quitado de en medio.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Vie 7 Oct - 9:00


Leicester, Inglaterra. S. XVI

En su tiempo como mortal Theodore perteneció a una familia burgués, dueños de mucha tierra y riquezas de todo tipo. Había sido instruido bien, un hombre educado y de élite, listo para pasar a ser parte de los más renombrados del reino, en aquel entonces. Y, a pesar de que todo eso lo dejó atrás hace más de cien años, aún lo molestaban ciertas cosas. Como la altanería y los patanes. Oh, lo mucho que lo repudiaban esos últimos. Fue el último hijo en nacer de los Pennington, el quinto. Antes que él, cuatro bellas doncellas habían venido al mundo. Quizás por eso es que tenía tanto respeto a las mujeres como lo tenía, más que la mayoría de disque-hombres que se topaba a diario.

Disque-hombres, disque-vampiros, en resumidas cuentas: neófitos. En específico esos cuatro que acechaban a las señoritas de la taberna con la mirada y vulgaridades que escupían cada vez que veían algo que les llamaba la atención. Apestaban a problemas, a estupidez… ¿Quién sería el responsable de convertir a tremendos energúmenos? Había cada irresponsable en las calles.
Lo peor de gente como a los que estudiaba detenidamente desde su posición, dándole tragos ocasionales a su cerveza, es que atraían a cazadores. Y esos malditos no diferían entre vampiros problemáticos y tranquilos, como era el caso suyo.

Desvió la vista, no porque quisiera, tenía que hacerlo, hacia la fémina que se encargó de servirles la nueva ronda de bebidas. Parecía que Dios le jugaba una broma pesada -más pesada que haberlo hecho ver morir a su familia a manos de vampiros y luego convertirlo en lo mismo-, mostrándole a tal angelical criatura.

Sus párpados se cerraron, tratando de deshacerse de la distracción que la rubia supuso en ese momento. Trataba de relajarse, encontrarse de nuevo en sus pensamientos y concentrarse en lo que tenía que hacer. Al menos ese era el plan inicial hasta que el escándalo comenzó. El aroma a sangre se hizo presente, actuando como un afrodisiaco para sus fosas nasales. Dirigió la mirada hacia el revuelo y chasqueó la lengua—. Bollocks.

Intentó, lo juraría ante su creador y Dios que lo intentó, salir de aquel lugar y ahorrarse problemas. Siguió a la rubia con la mirada, que segundos después era perseguida por los neófitos. Echó a correr detrás de ellos, eran más rápidos que él. Característica de los recién convertidos y el éxtasis que les producía la sangre, o el hambre por esta.

Como buen caballero que fue el vampiro siempre cargaba consigo una espada, la cual era para blandir con dos manos, si se era humano, claro.
Desenvainó su arma y decapitó al primero con un rápido. Un segundo neófito fue el siguiente en ser asesinado por la pesada hoja de hierro. El tercero dio lucha, haciendo uso de sus recién adquirida fuerza sobrehumana; aún así, la riña no duró mucho, Theodore le arrancó la cabeza con ambas manos, ensuciándose la ropa de la sangre vampírica de este.

El último fue el más fácil, ya que estaba ocupado en la rubia. Se abalanzó hacia el cuello de este, sus colmillos brillaron bajo el reflejo de la luna antes de clavarse en la piel del patán. No fue un mordisco para alimentarse, sino para arrancarle un trozo de pellejo. Lo empujó y dejó que se desangrara como el animal que era.

Apenas pudo controlar sus impulsos más salvajes para dirigirse a la dama, horrorizada frene a él—. Mi lady, —la llamó, arrodillándose frente a ella, para demostrar que no estaba ahí para atacarla— ¿se encuentra usted bien?
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Vie 7 Oct - 16:55


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Sus ojos no podían creer en absoluto lo que estaba viendo delante de ella. Aquel alguien había sacado una espada para blandirla contra aquellos monstruos, pero también había atestiguado la muerte de uno de ellos a través de las simples manos masculinas y chilló audiblemente al ver que ese "salvador" era también un monstruo. Catherine se pegó más al árbol, paralizada, con las lágrimas borrándole la vista de a ratos.

—¿Q-qué e-eres?—musitó, con la voz tan atragantada y sin fiarse de él, a pesar de sus modales de caballero y la forma en que se había arrodillado en una pierna frente a ella. Sus manos se apretaban tanto contra la textura del tronco y al mover una de ellas, se cortó la palma, e inevitablemente se agarró la mano lastimada para observar el líquido rojo que comenzaba a emanar en la herida abierta.

Oyó el gruñido bestial de aquel monstruo arrodillado frente a ella y pudo evidenciar como aquellos ojos se tornaban de un color rojo sangre, asustándola más. Se llevó la mano al pecho, protegiéndola con la otra mano, a pesar del dolor. Temió moverse de sitio, pues había evidenciado que esas cosas eran mucho más veloces que ella, y no había chance alguna de zafar; por lo cual, se pegó tanto al tronco, como si deseara fundirse con éste.

—No me haga daño, por favor...—suplicó, entre sollozos.—Déjeme viva, prometo no contarle a nadie lo que eres, pero déjeme viva.—siguió su súplica, aterrorizada. La cosa aquella seguía mirándola con aquellos ojos color sangre y Catherine se apretó más a sí misma, como si aquello fuera a servir de protección.—Por favor...—insistió, apelando a algún lado de humanidad de aquella cosa, pero dudaba que fuera siquiera humano o que tuviera conciencia humana. Tembló ligeramente, por el frío que caía entre los árboles del bosque y por el miedo atroz que estaba experimentando.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Sáb 8 Oct - 19:22


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Para un mortal doscientos años sería equivalente de sabiduría y control total. Para un vampiro, por el otro lado, era como ser un adulto joven. Tus hormonas aún se alteran con facilidad y tienes impulsos de hacer idioteces de vez en cuando, y a veces las haces; aún así, te ves con la suficiencia edad y calidad moral de criticar a los jóvenes, incluso reprenderlos. O matarlos, como en el caso de Theodore.

Ladeó ligeramente el rostro, achicando los ojos ante la pregunta de la dama. Explicar su naturaleza era imposible, incluso lo hizo huir de su ciudad natal y embarcarse a su ambiciosa aventura de conocer el mundo. Nadie comprendía, ni siquiera entre vampiros se entendían. Eran un misterio para sí mismos.
Se pasó la lengua por los labios, limpiando los rastros de sangre que quedaban en estos—. Tu salvador. —El carmín de sus ojos y los colmillos le daban un aspecto demoniaco y arrogante; y lo sabía. Por eso el atrevimiento de replicar tan prepotente.

A diferencia de la creencia popular, la sangre para los vampiros no era únicamente por necesidad. Al igual que los humanos uno come lo que le gusta. Y no todo sabe igual. Era lo mismo con aquel líquido carmesí que fluía por las venas de los seres vivos; cada uno tiene un sabor y aroma diferente. Él, poéticamente, decía que era la esencia de las personas que daba ese olor peculiar.

Así que cuando la sangre de la rubia empezó a brotar, el agudo olfato de Pennington se alborotó. Cual lobo hambriento que se topa con una oveja. Inspiró aquel aroma y sintió hambre. Quería devorársela, hasta la última gota.
Se incorporó con lentitud, acercándose a ella, dejándose guiar por el hambre.

Tenía la vista fija en su mano, de donde brotaba sangre, podía escuchar su corazón latir y su respiración agitada. Cuando sus cuerpos estaban a escasos centímetros desvió la mirada hacia la contraria—. No te lastimaré. —aseguró, forzándose a hablar con normalidad, peleando contra su naturaleza—. ¿Estás bien? —volvió a preguntar, ocasionalmente dirigiendo sus ojos a la herida de su mano.
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Mensaje por Veintisiete el Dom 9 Oct - 2:24


Leicester, Inglaterra. S. XVI

No se parecía en absoluto un salvador para Catherine, pues no le causaba alivio y alegría aquella cosa endemoniada. Se apretó más contra el tronco, con el corazón latiéndole a mil por hora y pensó en su padre, que a esas alturas debía estar muerto, arrancándole un sollozo de angustia de solo imaginarlo sin vida y desangrado. Las lágrimas no paraban de agolparse en sus ojos, borroneando más su vista y parpadeó tantas veces posibles para no perder de vista el monstruo aquel.

Su cuerpo se tensó tanto cuando esa cosa se acercó demasiado a ella, que luego tembló casi como una hoja. No le creía en absoluto de que no la iban a lastimar, pues los monstruos hacían esas cosas. Y la pregunta era una trampa para hacerle bajar la guardia, cosa que no pensaba hacer. Debía encontrar refugio ya mismo. Miró al demonio y sin pensarlo dos veces, empinó la rodilla en la entrepierna de éste, empujándolo por los hombros, echando a correr como alma que le lleva el diablo. En vez de dirigirse al pueblo, acabó internándose más en el bosque. La oscuridad de las copas arbóreas le impedían visualizar por donde iba, además del torrente de lágrimas que caían por sus mejillas.

Correr con un corset apretado, no era una tarea fácil de hacer y ya podía sentir como su respiración comenzaba a doler, al igual que el baso debajo de sus costillas. En un momento dado se tropezó de cara a la tierra húmeda, dejándola levemente imposibilitada de seguir. Para cuando se incorporó, tenía al monstruo enfrente, con ojos más demoníacos y Catherine retrocedió hacia atrás, para encontrar la razón de su tropiezo. Una raíz de árbol enorme sobresalía de la tierra húmeda y le causó la segunda caída, esta vez de cola. Catherine se deslizó como pudo en aquella posición, muertísima de miedo.

—Déjeme ir, no le diré a nadie de usted.—imploró, como si aquello pudiera ayudarla.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Mar 11 Oct - 6:59


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Si era difícil mantener el control con tanto olor a sangre en el aire aquel golpe en su parte más sensible vino a ser lo que derramó el vaso. Un sonido gutural, como el de una bestia enfurecida -que eso era- escapó de su garganta.
La respiración se agitó, volviéndose audible. Tuvo que apretar la mandíbula bastante fuerte, hasta el punto que los músculos de su mejilla saltaban, para no maldecir a la rubia.

Estuvo unos segundos tirados en la tierra, tratando de lidiar con el dolor y malestar general, sobretodo en la parte baja de su abdomen. Y al recuperarse se irguió; y valiéndose de sus sentidos agudizados logró encontrar el rastro de la mujer, a quien comenzó a seguir a gran velocidad. Estaba dejándose llevar por los instintos y un enojo inhumano que lo comenzó a recorrer.

Nunca había sido de los que aprovechan su naturaleza para intimidar a otros, hacerlos inferiores a él. Nunca hasta ese momento. Mientras ella retrocedía, arrastrándose por la tierra, él avanzaba con zancadas firmes y lentas. Sus ojos color carmesí, encendidos en instinto, recorrían a su presa. Su yugular lo llamaba. Escuchaba las palpitaciones de ese corazón agitado y acongojado; casi suplicando ser devorado, que se le quitara la vida en ese instante.

Se agachó, poco a poco, hasta que sus manos también tocaban la húmeda tierra. Avanzó como un cuadrúpedo hacia ella, acorralándola entre sus extremidades. Su rostro se detuvo a escasos centímetros de los de ella, y una de sus manos sujetó el fino cuello de la doncella—. Dije que no iba a dañarte…—Espetó entre dientes. Se veía hermosa, aterrorizada, y se le antojaba comérsela.

Con un rápido movimiento se puso de pie nuevamente, tenía que poner algo de distancia entre ellos si no quería sucumbir al hambre—. Levántate. —Esta vez lo ordenó, estirando su mano diestra hacia ella, ofreciéndole ayuda—. Hay que sacarte de este lugar.
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Mar 11 Oct - 18:38


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Catherine chilló cuando la cosa esa se agachó, para caminar como si fuera un cuadrúpedo. Estaba viviendo una pesadilla anormal, y cerró los ojos, casi encogiéndose en sí misma, a la espera de la muerte. Pero nada había pasado, el silencio seguía rodeándolos y Catherine abrió un ojo, solamente para observar a la cosa extenderla la mano, en señal de paz.—¿D-de v-verdad que no me harás daño?—musitó, temblorosa.

Debía desconfiar, aquello podía ser una trampa, pero él no había hecho amago de atacarla a pesar de sus ideas. La joven extendió tímidamente su mano para ser impulsada a levantarse. Cubrió su mano herida bajo su axila, tratando de no quejarse del ardor y dolor de la lastimadura. Despacio, avanzó en el camino indicado de él, aún preparada para echar a correr nuevamente. Poco a poco fueron llegando al pueblo, precisamente a la taberna. Catherine contuvo la respiración, antes de correr al cuerpo inerte de su padre.—¡Padre!—sollozó en el pecho casi destrozado de éste. Era una escena dantesca con tantos cadáveres colgando aquí y allá, vísceras desperdigadas y un olor fuerte a sangre casi fresca.

Entre los sonidos de sollozo, Catherine pudo captar un ligero siseo, lo que la trajo de vuelta a la realidad y le vio a él, con los ojos demoníacos, ávido de devorarla. Pero esta vez no echó a correr, sino que inspiró profundamente, a pesar de que el aroma a sangre y vísceras le revolviera el estómago.—Deberías irte, yo me ocuparé del lío.—sugirió, secándose las lágrimas y cerrando los ojos de su padre, antes de observar con náuseas la escena tétrica de la taberna. Haciendo tripas corazón, fue en busca del balde y del trapo para limpiar el piso ensangrentado.

Y antes de ponerse con esa labor, rompió un trozo limpio de tela para vendarse la mano herida. Ignorando si el hombre o cosa demoníaca seguía allí, se dispuso a pasar el trapo por el suelo de piedra, intentando dejar limpio y sin gota de sangre alguna. El esfuerzo le hacía doler la mano herida, provocando que sangrase más y empezara a debilitarse poco a poco, perdiendo fuerzas y concentración.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Miér 12 Oct - 6:58


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Regresar al pueblo era un garrafal error; para él, claro. Mientras que para la chica parecía ser su única preocupación, aparte de que Theodore no le clavara los colmillos en la garganta y drenara su esencia en apenas segundos. Al inglés eso también lo atormentaba. Olía delicioso, sobre todo de esa sangrante herida. La boca se le hacía agua solo por el aroma, que a veces se intensificaba.
El trayecto fue silencioso y tranquilo; él al pendiente de sus alrededores, pasando a recoger su espada de la pila de cadáveres que dejó en el bosque. «Tremendos idiotas… »

Entró a la taberna después de ella, manteniéndose en silencio. Chasqueó la lengua al ver el desastre que se había causado en el revuelo: una masacre total. La escena era desagradable, incluso para un ser de naturaleza sanguinaria como él. Nadie merecía perder la vida por el descontrol de un vampiro. De nadie excepto el propio, como el de los neófitos.
Tragó saliva cuando observó la escena de la chica lanzarse al cadáver de su padre. Mil y un recuerdos vinieron a su mente sobre aquella maldita noche que le costó su familia y mortalidad.
Se forzó a cerrar los ojos con fuerza y, mentalmente, sacudirse esas imágenes perturbadoras de la cabeza; imágenes tan vívidas que parecían emitir sonidos y causarle las mismas reacciones físicas que la vivencia misma.

Irse era lo más sensato. Si las noticias viajaban tan rápido como en todas partes, algún cazador descubriría lo que pasó e iría a investigar. No querría estar ahí presente para cuando eso pasara. Desafortunadamente, algo que siempre lo caracterizó -como humano- se hizo presente: la bondad.
Se agachó junto a ella, tomando uno de los trapos que ella había llevado, y empezó a fregar la sangre del piso.
Para él no tenía sentido hacerlo, sería más sencillo quemar la taberna y a los muertos. Pero, si ella lo hacía, él tenía que ayudar. No podía quedarse de brazos cruzados, ¡mucho menos irse y dejarla a su suerte! Él no era así.

Mientras enjuagaba el retazo de tela fijó la vista en la fémina. Aquella doncella de piel blanca tenía pinta de que iba a desparramarse en cualquier momento. Los movimientos torpes, la palidez anormal de su piel y manos. Aparte, su ritmo cardiaco había disminuido considerablemente—. Detente. —ordenó, quitándole el trapo mojado de las manos y acercándose a ella—. Has perdido demasiada sangre, deberías descansar. —Aquellas palabras no eran una sugerencia, ni mucho menos. Era una orden, solo que bañadas en un tono amable—. Ven, recuéstate. —acomodó su propio cuerpo, para que ella pudiese poner la cabeza sobre sus muslos—. Quiero ver la herida. —Y, de nuevo, estiró su mano para que ella pusiera la propia sobre esta.  
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Miér 12 Oct - 16:45


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Aunque intentara afanarse en el trabajo de limpiar la taberna, la pérdida de sangre le daba a entender que no iba a durar mucho más. Pero la cosa que estaba ahí, le quitó el trapo húmedo y la obligó a apoyar la cabeza en los muslos masculinos, causándole una tensión evidente a Catherine. Pero no tenía fuerzas para luchar o defenderse, así que extendió su mano herida a él.

—¿Qué eres?—susurró, bajo el sonido del crepitar de las llamas de la chimenea. Podía sentir claramente como las fuerzas físicas se le iban diluyendo, sometiéndola a un extraño adormecer mezclado con frío, que la hizo temblar no tan ligeramente.—¿Puedo saber tu nombre?—preguntó, con los ojos cerrándoseles sin poder evitar hacerlo. La respiración disminuía con los segundos que pasaban, y Catherine podía sentir como le faltaba oxígeno en su cerebro.—T-tengo f-frío...—dijo casi en voz inaudible.

Finalmente su cerebro se apagó de aquella realidad, acostada en el suelo de una taberna sangrienta, rodeada de cadáveres grotescos y atrapada con una cosa que no sabía bien qué era. Su mente vagó en lo que parecía un bosque iluminado, y se sintió liviana caminando allí. A lo lejos, percibió una figura que más que asustarla, le causaba paz. Cuan más cerca estuvo de distinguirlo, reconoció a su padre y la alegría le inundó el pecho, poniéndose a punto de correr hacia sus brazos. Pero algo la atrapó desde detrás para arrastrarla a toda velocidad lejos de su padre.

Catherine aspiró una bocanada de aire viciado, abriendo los ojos de par en par y sintiendo una fuerza renovada, pero diferente a la usual. Su mano ya no dolía en absoluto y al ver qué había pasado, no se encontraba herida alguna. Pronto sintió el sabor metálico de la sangre entre sus labios y miró a la cosa, con confusión.

—¿Qué me has hecho?—inquirió, desconcertada y asustada, pero sintiéndose poderosa en ese momento. Como si fuera capaz de limpiar toda la taberna, enterrar cadáveres y más cosas, sin sentir esfuerzo alguno o desgaste físico. Jamás se había sentido así, y una parte suya deseaba más de aquello, casi como el inicio de una adicción.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Vie 14 Oct - 7:54


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Aquella pregunta retumbó en su cabeza como si se tratara del eco de una cueva vacía. No tenía una respuesta certera para eso. Por más que la naturaleza nueva que tenía perteneciera a la de un vampiro ,Theodore no terminaba de sentirse así. Pero tampoco era un humano. Tenía negada la luz del sol, lo quemaría como a un insecto la llama de una candela. Era patético. Tanta fuerza y velocidad, capacidades de curarse así mismo, ¿para qué? ¿Ser destruidos por el astro rey? Peleaba con esa parte de sí mismo, es más, la repudiaba. No podía sentirse omnipotente, como lo hacía el resto, sabiendo que era tan frágil como eso—. Tu salvador. —Repitió con vehemencia.

Tomó su mano herida con delicadeza y retiró la tira de tela enrojecida que la cubría. En ese instante identificó el olor a infección. Su lengua golpeó el cielo de la boca, emitiendo un sonido parecido al de dos piedras golpeándose entre ellas. Era un signo de frustración y, hasta cierto punto, molestia consigo mismo. Que ella huyera de él había provocado eso—. Tranquila, vas a estar bien. —Aseguró con firmeza. Porque él se encargaría de ello.

Dejarla descansar, en ese estado inconsciente, era lo mejor que podia pasarle para así pensar con claridad. Se negaba a convertirla por algo tan trivial como una herida. La conversión vampírica era un proceso doloroso y grotesco, a diferencia de lo que se solía pensar. Y dejarla morir era simplemente cruel. Inhumano, incluso. Lo cual es un pensamiento irónico viniendo de una criatura bicentenaria.
Recordó cómo su creador mantenía a sus acompañantes vivas y sin convertirlas. Y eso la ataría a él de por vida. ¿Era más egoísta eso o dejarla morir? ¿O quizás convertirla y dejarla a ella y a los demás a su suerte?

Estiró su brazo para alcanzar la espada, sacándola de su funda de inmediato. Apreció la hoja brillante, aún manchada de sangre. Su reflejo vibraba ante la plata. Sin mucho pensarlo más sujetó la espada por la hoja con una de sus manos y, gracias al material sagrado de aquella, los cortes fueron profundos y tardaría en sanar.
Abrió los labios ajenos apenas lo suficiente para dejar caer unas gotas carmesí en su lengua. Se aseguró de que tragara y… Luego solo sería cuestión de tiempo.

Esperó a que ella reaccionara, ahora él habiéndose vendado la mano. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios al escucharla, tan llena de vida ahora—. Lo que prometí, salvarte. —Se puso de pie y tomó su arma, atándola a su cintura una vez más—. Sé que este lugar significa mucho para ti, pero no podemos quedarnos. Si se corre la voz de lo que pasó estaremos en problemas graves. —Extendió su mano diestra hacia ella, ofreciéndole ayuda a incorporarse—.Y mi nombre es Theodore Pennington, ma’am. ¿El tuyo?  
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Vie 14 Oct - 19:38


Leicester, Inglaterra. S. XVI

El hombre seguía diciendo que era su salvador y Catherine ya no insistió en absoluto. Deducía que era una cosa demoníaca, pero que jamás sabría la verdad, a menos que él se sintiera confiado en ella. Estaba muy débil, pero él le daba palabras tranquilizadoras que no coincidían con su aspecto diabólico, pero la joven se dejó hacer, no sabía si por confianza o porque estaba débil para defenderse.

Aquel golpe de energía le revivió el cuerpo entero, y miró largamente a su salvador.—Gracias...—susurró, sorprendida de todas las molestias que él estaba haciendo por mantenerla tan viva como horas antes de la masacre. Lentamente se incorporó, sin sentir cansancio alguno, como si hubiera descansado ocho horas justas. Le escuchó con tristeza, sabía que debía abandonar la taberna donde había crecido y un par de lágrimas cayeron, mientras asentía.—Voy a buscar algo de ropa extra para el viaje.—murmuró, esquivando la mirada de su padre fallecido y se dirigió a la puerta escondida que llevaba a la planta superior, donde se encontraba su hogar. Sabía que debía irse ella también, si no quería ser acusada injustamente de muertes que ella no había provocado.

—Me llamo Catherine Darcy.—dijo en respuesta a la presentación de Theodore. Abrió la puerta compungida y subió las escaleras a paso lento, intentando no entrar en un ataque de histeria. Llegó a la planta superior y buscó algún bolso ligero para cargar los otros dos vestidos sencillos que tenía, más algunas cosas extras. Para cuando bajó, su olfato percibió el fuerte olor a alcohol derramado y supo que Theodore iba a incendiar la taberna, para evitar que se supiera la verdadera razón de las muertes. Con la angustia anidada en su pecho, regresó donde el cadáver de su padre y le besó la mejilla helada.—Espero que encuentres la paz, querido padre.—susurró, antes de salir con Theodore al exterior y dejar que éste prendiera fuego la taberna.

Se fueron alejando, Catherine sin mirar hacia atrás, con lágrimas inundándole los ojos.—Debería ir a lo de mi prometido, pero eso significaría responder preguntas que no quiero contestar.—murmuró, de repente agobiada por todos los sucesos, a pesar de la vivacidad de su cuerpo.—¿Qué haré, Theodore?—preguntó, mirando al hombre demoníaco.

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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Lun 17 Oct - 2:16


Leicester, Inglaterra. S. XVI

Encantado, Miss Darcy. —Habló con voz suave, elevando la mano ajena, que había tomado hace un momento para ayudarla y depositar un beso en el dorso de esta. Le resultaba extraño, esa misma mano hace unos minutos estaba provocándole una pérdida de sangre increíble y ahora, gracias a él, parecía como si nada, Suave como la seda, sus manos eran delicadas, estilizadas y largas. Algo que a él le encantaba. Tenía esa fascinación por las mujeres de apariencia fina. Dejó que un poco de su aliento, frío como el de cualquier muerto, escapara y acariciase la piel ajena antes de incorporarse para dedicarle una sonrisa encantadora.

Quedarse solo fue un tanto incómodo, observaba los cadáveres con indiferencia, lo cual siempre lo asustaba. No era un hombre despiadado, ni siquiera violento. En su momento aprendió a defenderse porque era lo que los caballeros y gente de su estatus hacía. Mas nunca utilizó dichos métodos para los eventos, ni siquiera. Y ahora no se alimentaba a menos que fuese necesario y no buscaba víctimas de su agrado si no todo lo contrario, aquellos a quienes consideraba nadie los extrañaría y simplemente son un estorbo para el existir y la paz. Incluso la espada que tenía, si bien era cierto perteneció a un cazador que él mismo asesinó, aquella disputa empezó y terminó por culpa del otro, como siempre.

Aprovechó la ausencia de Catherine para reventar lámparas de aceite en la taberna al igual que las bebidas alcohólicas que aún estaban servidas, necesitaba materiales inflamables para que aquel lugar se prendiera con facilidad y no quedara resto alguno, sería como borrar un pedazo histórico porque, si de algo sabía, es que los lugares como aquel son los que conocen más penas y alegrías que cualquier otro lugar.
Incineró el lugar tan pronto como pudo, el fuego le recordaba a su debilidad. Por lo que casi huyó de las llamaradas antes de reunirse con su acompañante.
Se había colocado una vez más aquella capa que usaba para cubrir su cuerpo y la espada, amarrándola en su cuello. Pero, gracias a que aún no había sol dejó su cabeza descubierta.

La escuchó hablar y se estremeció—. Salvar una vida, Miss Darcy, viene con un precio. —Empezó a explicar, odiándose por utilizar las mismas palabras que alguna vez le dijeron. Se adelantó un poco, sin mucho esfuerzo y se plantó frente a ella, observándola con sus ojos carmesí—. Así como yo estoy maldito a alimentarme de la sangre de otros humanos, usted ha sido ligada a mí y beber mi sangre para mantenerse con vida. —Aquello era una sentencia, no sabía cómo lo tomaría ni qué haría, si quiera—. No puedo interferir en lo que vaya a decidir hacer, pero puedo ofrecerle cuidado y un mundo por explorar a mi lado. —Volvió a postrarse sobre una de sus rodillas—. Ven conmigo y nunca te faltará nada. —Esbozó una sonrisa, tan amplia que sus colmillos se veían. Aquel gesto no era por romance, si no, también, porque ella era su responsabilidad ahora. Y no podría dejarla sola por el mundo, necesitando alimentarse de sangre vampírica.  
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Lun 17 Oct - 4:27


Berlín, Alemania. S. XXI

El sueño la removió de forma inquieta, como queriendo sacudirse la sensación de vacío que le causaban esas palabras. Porque Theodore estaba muerto, dejándola sola en un mundo que ya no era suyo. La maldición de Theodore había afectado su vida por los siguientes doscientos años, en las que estuvo viva como nunca, pero dependiente de la sangre vampírica. Nunca permanecían más de tres años en un mismo sitio, para no despertar la más mínima sospecha y Catherine, al principio estaba enojada con el vampiro por condenarla, pero luego se fue enamorando de él, a la vez que disfrutaba las salidas bajo el sol, una única ventaja que podía aprovechar sin ser vampiro.

Se incorporó de la cama, con los ojos adaptándose a la penumbra, intentando quitarse ese sabor amargo de su boca. Habían pasado quinientos dieciséis años de aquello, y aún no dejaba de sentirse vacía respecto a la ausencia de Theodore. Encendió la luz de la mesilla de noche y suspiró, al observar la habitación, tan moderna para los tiempos en que vivía, que todo se solucionaba con clicks varios en Pinterest. Descubrir esa herramienta virtual, permitió a Catherine poder desfogarse decorando su apartamento amplio y antiguo de Berlín, para no siempre dedicarse a la caza humana de cualquier desecho de persona non grata. Conseguir aquel pequeño hogar en ese edificio tan bonito había compensado bastante los años solitarios en que había sufrido la ausencia del amor de su vida.

Catherine suspiró, bajándose de la cama y sintiendo la suavidad de la textura de la alfombra bajo sus pies, se dirigió al baño a darse una rápida e hirviente ducha hasta quitarse ese malestar de su cuerpo rejuvenecido. Tras tantos años, seguía permaneciendo en la edad joven de una veinteañera. Recordaba con amargura la razón de su conversión, pero cerró su mente de todo mal recuerdo y salió de la ducha, envolviéndose en una de esas toallas bien calentitas. No tardó mucho en secarse y vestirse con ropa cómoda: una camiseta con una inscripción de The Doors, casi ajada, unos vaqueros con las rodillas rotas, unos botines de motera y una chaqueta de cuero.

Había conseguido trabajo como guardia de seguridad de una discoteca bastante top. Era su sueldo astronómico, con el que podía mantenerse en aquella zona en Berlín y comprarse cosas a gusto. Claro que también podía usar el método de la hipnosis, pero le parecía muy deshonesto. Enfilando para la discoteca Vamp, volvió a pensar en Theodore, pero rápidamente cerró su mente a él y se enfocó en su labor de la noche. Saludó a su colega Wren, un hombre de los países del Este y entró hacia el interior del edificio para fichar su entrada. El dueño la saludó casi hoscamente, pues hablaba apuradamente por teléfono. Hasta que le gritó.—Rine, necesito que vayas y le enseñes al nuevo como funciona el sistema de seguridad.—fue la orden del dueño y la vampira asintió con un gesto militar, dirigiéndose a lo que era un pequeño salón para los empleados.

El nuevo se encontraba de espaldas a ella, acomodando sus cosas personales en el locker designado para él. Pero había algo en su aroma que llamó la atención a Catherine, pero no sabía de dónde lo ubicaba. Sin embargo, se quedó tan tensa en su sitio al verle girar hacia ella, porque no podía ser cierto. Era imposible. Estaba muerto. Tenía que estar muerto, ella había visto la explosión de aquella casa en la época victoriana.

—¿Theodore?—barbotó, notando como los ojos se les humedecían a toda velocidad.


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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por catharsis el Lun 24 Oct - 16:51


Berlín, Alemania. S. XXI

Desde que su otra mitad le fue arrebatada Theodore deambuló por el mundo. Al principio sin sentido alguno, La ciencia avanzaba a un nivel estrafalario, algo que nunca antes había visto. Parecía que todos esos años que fue condenada y tratada como brujería estaban recuperándose a pasos agigantados. Así que decidió inmiscuirse en ese mundo, donde quizás lograría comprender mejor su naturaleza y, al mismo tiempo, ayudar a algunos necesitados. Una vez salvó la vida de una hermosa rubia, apenas con una gota de sangre suya. La condenó, sí, pero aquello era maravilloso. Como mitad bendición y mitad maldición.

La desgracia, de todas maneras, perseguía al Pennington. Fue separado de su alma gemela, a quien le tomó casi ciento cincuenta años encontrarla. No sabía que fue de ella, no tenía forma de saberlo. ¿La habría convertido? ¿Habría muerto en el intento? ¿La asesinarían después?
Esas y más preguntas rondaban por la cabeza del vampiro cada que tenía que pensar en ella, lo cual pasaba con mucha frecuencia. Después de todo era ella con quien había pasado la mayor parte de su vida como inmortal. Y no se arrepentía de eso, aunque bien sabía que ella seguiría viva de no ser por él.

Aún así, su antigua vida había acabado hacía unos tres años. Él trataba de alternarse entre la ciencia y la vida mundana. Le gustaba ayudar a la gente, llevar investigaciones en secreto de su condición para curar enfermedades, o, simplemente hacer menos tortuoso algunos procesos de enfermedades. Pero, claro, ni el más versado de los genetistas podría vivir más de cien años. Por lo que fingía su muerte o desaparición y luego se dedicaba a llevar una vida de bajo perfil. Y, en ese momento, estaba en esa última.

Encontró un puesto en Berlín que no demandaba mucho apenas las noches, y de esa manera podía seguir sus investigaciones por la mañana, cuando el sol le imposibilitaba salir. La verdad es que no le importaba rebajarse a esos niveles, tenía muchas propiedades y dinero que movía de un lado a otro por sus vidas pasadas. Al igual que la casa donde vivía ahora. La cual consiguió tras la Segunda Guerra Mundial. Estaba adecuada para sus necesidades, siendo mas laboratorio que casa. Apenas tenía la habitación master y baño. Aparte de un área refrigerada donde guardaba las dosis de sangre que ingería, para no tener que cazar.

Mientras arreglaba sus nuevas cosas en el locker del trabajo nuevo, Theodore pensaba en todo lo que tendría por hacer a la mañana siguiente. Es más, a veces se preguntaba por qué tomaba esa especie de trabajos si sabía que no los necesitaba. Era un hombre de costumbres. Y todos sabemos que estas últimas mueren tan difícilmente como los vampiros por vejez.

Se giró, no sin antes sentir que moría de verdad. Parpadeó varias veces, incrédulo por a quién veía frente a él. No hubo palabras que salieran con rapidez de su garganta, era incapaz de emitir sonidos coherentes—. No, no, no, no.—Meneó la cabeza, tratando de sacudirse esa mala pasada de su mente—. Tú estás muerta…—Respira de forma agitada. Había escuchado de cazadores que usaban juegos mentales, a través de químicos y demás. Así que comenzó a ver a todos lados frenéticamente—. No puedes ser tú…  
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Re: ♡ Mi sangre es tuya

Mensaje por Veintisiete el Vie 28 Oct - 15:32


Berlín, Alemania. S. XXI

Tenía que ser un sueño, una ilusión que la estuviera engañando, un truco de los cazadores para debilitarla. Pero no lo era, pues ahí estaba Theodore negando su existencia, mirándola con pánico. Catherine avanzó lentamente, con las lágrimas humedeciéndole las mejillas y pronto se encontró dentro del espacio personal del amor de su vida. Sin dudarlo, unió sus labios en un beso lleno de ansiedad, dolor guardado y desesperación porque fuera real.

Y era real. Era su Theodore, tras todos esos años separados a la fuerza. Dios, como amaba a aquel vampiro, era más de lo que podía explicar o sentir. Envolvió sus brazos alrededor del cuello de éste, dejando que sus dedos se entrelazaran con los cabellos de la nuca masculina y su propia lengua devorando ávida la boca de su hombre. El mundo ya no existía en ese momento, eran solamente ellos dos. Era lo único que importaba...

—¡CATHERINE DARCY!—fue el grito del escándalo del jefe de Vamp. La vampiresa regresó de golpe a la realidad, siendo separada nuevamente de su Theodore y suspiró largamente, antes de darse media vuelta.—Eso no fue lo que te dije que hicieras con el nuevo.—arguyó el hombre, ya preparado para despedirla, pero Catherine había sido bastante rápida.—Lo que has visto exactamente ha sido una introducción a las reglas del trabajo, las tareas a cumplimentar y ningún beso.—dijo la rubia vampiresa, mirándolo a los ojos e hipnotizándolo con seriedad.—No he visto ningún beso...—barbotó en automático, cual robot y Catherine sonrió.—En nada abriremos, así que estén listos.—ordenó, antes de retirarse y dejarlos solos.

Luego Catherine se giró hacia Theodore con una mirada furiosa y le ensartó un puñetazo sin preaviso en el rostro.—Eso fue por convertirme y largarte al demonio, maldito Pennington.—espetó de mala leche.—Me dejaste sola, maldito, cuando me prometiste que jamás ibas a hacerlo.—continuó descargando su rabia oculta por años. Sí, amaba a ese maldito vampiro, pero no dejaba de estar enojada por la posición en la que la había dejado tantos años atrás.


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