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Brotherhood is not only blood.

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Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Ladie el Dom 23 Oct - 22:59

Brotherhood is not only Blood
Crackship - 1x1 - Assassin's Creed - Año de nuestro Señor de 1516
En el año de Nuestro Señor 1516 el imperio Español estiraba sus dedos por el nuevo mundo, las riquezas viajaban para engordar el bolsillo de unos pocos privilegiados y el esclavismo se extendía. Los últimos coletazos de la unificación y la Reconquista seguían dando problemas en la cuna del imperio. El mundo estaba cambiando muy deprisa; el comercio, la política, el poder. Siempre es una cuestión de poder al fin y al cabo, quien lo tiene, quien lo quiere y quien lo pierde.

En este marco se desarrolla la historia, su historia. Dos amigos unidos por el sino, por la hermandad y por un Credo, y separados por los designios de la Orden de Asesinos tendrán que afrontar que la vida los ha puesto en caminos distintos, pero paralelos. Después de años separados, cada uno en una punta del mundo, tendrán que aprender a marchas forzadas a ser de nuevo un equipo, y encontrar el Fragmento del Edén que los templarios ambicionan para tornar el curso de la historia a su favor.  
Adam El-Hashem
Mestizo | 35 | Oscar Isaac | Crabneto
DATOS
Ginebra Tovar
Linaje Assasin | 30 | Lauren Cohan | Ladie
Ginebra Tovar es hija de un antiguo linaje de Assassins. Nacida en España, su madre murió al dar a luz. Se crío básicamente en la Orden de los Asesinos, bajo la tutela de su maestro y la presencia intermitente de su padre, un alto cargo de la Orden con responsabilidades que trascendían a su hija. Allí conoció a su mejor amigo, y compañero de batalla. Se conocían tan bien que podían hablar sin palabras, comunicarse sólo con los ojos, capaces de terminar las frases que el otro empezaba. Una relación de profunda amistad, lealtad y hermandad.

Unos años tras la muerte del padre de Ginebra, la Orden de Asesinos le propuso a ella una misión especialmente delicada. Consistía en infiltrarse en los templarios, fingir que cambiaba la capa buscando poder, para perseguir la información sobre un Fruto del Edén del que los templarios habían encontrado pistas. Para ello tuvo que fingir su muerte, con el objetivo de que ningún assassin la siguiera, y que los templarios creyeran en su determinación de cambiar de bando. Estuvo seis años infiltrada, en las Colonias del Nuevo Mundo, ganándose la confianza de los templarios y recabando información para la Orden, pero también perdiendo su rumbo, y a parte de sí misma en el proceso. Cuando un templario empezó a tener sospechas de que era un topo, Robert Abernathy, su compañero, la ayudó a escapar de las colonias, embarcando de nuevo a España, de vuelta al seno de la Orden.

Capítulo I Come back, ¿home?
© RED FOR SS


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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Ladie el Sáb 29 Oct - 0:18

Ginebra Tovar
29 Años
Asesina
Brotherhood is not only blood
Come back... ¿Home?
Con Crabneto

Capítulos: IIIIIIIVV

El puerto se alzó de pronto como si Sevilla emergiera de ningún sitio, allí, en medio de la planicie del valle en el que se asentaba. Hacía días que habíamos dejado atrás el salitre del mar, pero el enorme galeón lo arrastraba río abajo entre sus velas. La visión de los tejados que había recorrido años atrás consiguió que me maravillara por primera vez después de meses de una angustiosa inmensidad azul. Cuando vives entre tejados como yo había hecho toda mi vida terminas por desarrollar un miedo visceral al horizonte. No es más que una línea, plana y llana, eterna a izquierda y derecha, que no puedes alcanzar por más que la persigas, y que nunca se acaba. El horizonte me hacía sentirme desnuda, indefensa, sin ningún asidero al que agarrarme ni un lugar donde esconderse.  

No había horizonte alguno allí, ni el silencio roto de altamar. De hecho no había visto tantos marineros en cubierta al mismo tiempo desde hacía meses, pero ahora todos pululaban a mi alrededor como un enjambre de abejas zumbonas y ocupadas que se gritaban obscenidades y maldiciones. Todo el puerto bramaba con el sonido de cientos de personas atareadas. En tierra los edificios se hacinaban a ambos lados del río, apretadas estructuras de varios pisos con fachadas de brillantes colores, cada una de uno distinto. Los caprichos de la catedral se alzaban cerca de la ribera, con el sonido de campanas anunciando las primeras horas del día, al lado de la orgullosa torre de llamada a la oración a su lado, silenciosa ahora que no quedaban allí fieles a los que llamar.

Los marineros consiguieron coordinarse con los trabajadores del puerto, anclándo el enorme galeón en una serie de maniobras que estaba lejos de entender, pero no me privé de la oportunidad de oro de verlo desde las vergas. El acento añorado de aquella tierra, que silbaba y tenía una musicalidad única despertaba toda una serie de recuerdos tiernos y lejanos, de una vida que le pertenecía a otra Ginebra muy distinta a la que volvía. Pero se me revolvían en las entrañas ese deseo de pisar un suelo que no se balanceara y echar a correr entre la marabunta olorosa de ciudadanos, mendigantes y nobles que ocultaban su hedor en denso perfume.

- Señorita, no debería estar aquí. Miré al marinero desde las sombras de la capucha, terminada en pico sobre mi nariz, y le regalé una sonrisa, que no estaba exenta de una triste nostalgia.

- Estoy exactamente donde debería estar.

Me puse en pie, el viento vespertino meció los faldones de la chaqueta el segundo antes de que echara a correr por la verga. Ignorando deliberadamente los gritos del marinero salté, impulsándome con toda la fuerza de mis piernas al edificio más alto del puerto. No pensé, ni siquiera me planteé el hecho de que alguien podría esperarme en el puerto si las misivas habían llegado a tiempo, sólo... eché a correr. Cornisa tras cornisa, agarrándome a los forjados de las balconadas para escalar un piso más, un poco más alto, hasta alcanzar los tejados planos a los que no llegaba el polvo amarillento del suelo. Allí desplazarse era tan sencillo como respirar, sortear un medio muro tras otro, sin dudar cogiendo cada vez más velocidad hasta alcanzar el abismo que separaba las casas de la catedral. Respiré hondo y retuve el aire en con el diafragma al saltar una distancia que ninguna persona cuerda intentaría sortear así. Lo solté todo de golpe con un jadeo seco al resbalar por la fachada de la torre de oración hasta que conseguí enterrar las uñas entre las piedras.  Cualquiera que alzara la vista podría verme, pero la gente no solía mirar a arriba, y esa era nuestra ventaja. Concentrada en la energía y la tensión de mis músculos, rodeando la extensión de la torre hasta ubicarme en la cara que daba a las cubiertas de la catedral. Me impulse en la propia pared para aterrizar rodando en la cubierta.  

En pie, el sudor rodaba espalda abajo mientras mi respiración se acompasaba con mi corazón acelerado, no sólo por la carrera, también por la visión. La ciudad se rendía a mis pies, en toda su extensión, con sus sinuosas murallas romanas abrazando la ciudad.

- He vuelto a casa. Toda la alegría estaba allí, de mano de la nostalgia, por fin había vuelto a casa,  y sin embargo... faltaba algo. Me faltaba algo.  



Hecho para Ladie



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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Edelweiss el Vie 14 Abr - 13:15



ADAM EL-HASHEM


Otear aquel magnífico horizonte que se me presentaba se había convertido en mi única y principal misión, desde la primera hora de la mañana en la que el sol se dejaba vislumbrar hasta que este se comenzaba a poner, buscaba mi lugar en el que perseverar mi vigilancia del puerto a la espera de los velámenes provenientes del nuevo mundo apareciesen, y es que tenía que ver con mis propios ojos la preciada carga que uno de ellos debía de traer... Aun me costaba creer las recientes palabras que habían devuelto a la vida a la persona que le confiaría la mía sin dudarlo, necesitaba verla, lo necesitaba para poder eliminar cualquier duda que aun pudiese residir en mi mente sobre tales nuevas...

Hoy, este día parecía ser recompensada mi guardia. Sentado en aquellas vetustas tejas, observando desde las alturas el trasiego de la ciudad y en especial el del puerto, apareció al fin entre la silueta de los edificios un nuevo velamen, su dueño un enorme galeón el cual cabía la enorme posibilidad de que llegase desde el otro lado del mundo perteneciente al imperio. No podía mentir, mi corazón se encontraba agitado, más incluso que en pleno combate, aun así mi expresión oscurecida por las sombras de la capucha que vestía aun denotaba la firmeza que me caracterizaba. Mi vista permanecía clavada en las maniobras de atraque del navío, sus aparejos, su cubierta, sus velas, buscaba algo que ni yo mismo estaba seguro de poder encontrar... pero, al igual que un espejismo, había dado con una figura que era imposible no serme conocida, aquel tipo de vestimenta, aquellos ágiles y veloces movimientos que llevaron a la misteriosa figura a abandonar el barco. ¿Podría ser...? Fuera como fuese, debía comprobarlo yo mismo.

Sus movimientos eran rápidos, pero mis ojos no iban a permitir que me dejase atrás, así como mi reacción abandonando la posición que ocupaba para emprender la persecución de la veloz figura que se perdía entre los edificios, pero no, aun por rápido que fuese no la iba a dejar escapar. Con un salto tras otro, seguidos de carreras y trepadas con prontitud recorté la distancia necesaria para no perderle la pista, aunque tan solo necesitaba mantener la distancia justa por el momento. Mi corazón rugía con furia no solo por el esfuerzo físico, también por la tensión de descubrir quien se ocultaba bajo ese traje, si era verdad lo que se me había contado sería como despertar de una pesadilla, una que había durado demasiado.

La persecución no se extendió mucho más, una vez alcancé las cercanías de la torre de oración esperé unos instantes entre las sombras. La figura misteriosa había escalado con rapidez la torre, y una vez hizo esto la abandonó para alcanzar la catedral, en ese momento llegó mi turno de actuar y ocupar la posición que había quedado libre, tomé aire llenando mi pecho y valiéndome de una leve carrera salté desde el tejado en el que me encontraba contra las piedras que erigían la alta construcción, noté rápidamente la presión en la punta de mis dedos al sostenerme completamente vertical, debía de escalar rápidamente no solo por mi propia integridad física, si no para evitar la posibilidad de que a alguien entre la muchedumbre le diese por levantar la vista y viese mas de lo que debería. Al llegar a la cumbre podía notar como alguna gota de sudor resbalaba por mi frente y mejillas, aun con entrenamiento y práctica esto seguía siendo un ardua tarea para el cuerpo pero ya estaba, había llegado. Mi visión rápidamente se centro en buscar a la otra presencia, la cual estaba posada sobre una de las cubiertas de la catedral, parada, como si buscase algo oculto en la espectacular imagen de la ciudad que se presentaba desde estas alturas. Sin dejar de vigilar aquella figura, me llevé la diestra hasta la boca e introduciendo levemente un par de dedos entre mis labios solté un potente silbido que pronto se entremezcló con el propio viento para llevar el mensaje "Estoy aquí". Quería mantener las distancias... aunque no tanto como conocer su identidad.
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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Ladie el Miér 19 Abr - 12:27



Ginebra Tobar


    El valle se extiende en todas direcciones, como si aquella sacrosanta ciudad fuera el centro del mundo. A mi espalda quedaba el río y sus olor a humanidad, el hedor de la muerte que resulta cuando escasea. Y más allá de su brazo falso ondulaban sobre el terreno las colinas más altas, al noroeste. Allí, lejos, asomaban casitas perdidas, alejadas en la lontananza. Palidecían ante la grandeza de los patios, palacios y los varios pisos de las casas de Sevilla. No sólo lo parecía, era el centro del mundo. Desde mi marcha las riquezas habían seguido llegando a mi tierra, se veía en cómo brillaban enrejados y ornamentos en tejados y fachadas. Estaba embelesada, maravillada por toda la grandeza que mis ojos se habían perdido, porque a pesar de todo seguía respirando la esencia del lugar donde había crecido.

   Había muchas cosas esperándome en aquellas tierras extrañas, y de entre todas mi primer pensamiento fue muy concreto; mi padre. Aquí se había enterrado el cuerpo de mi padre, cenizas, humo y fuego habían cruzado el mundo para hacerle llegar las palabras de cartas que nunca mandaba. Que, de hecho, destruía. Me temblaron las pestañas con el peso translúcido de las lágrimas. Parapdeé, para espantarlas, en el momento en el que un largo silbido rasgaba el aire. Mis músculos controlados no dieron un respingo pero si lo hizo mi corazón, en su casa de costillas.

  Al girarme la brisa que peinaba el río, escalando por la pared de la catedral, me dió de frente. Con dedos incorpóreos agarró la protección de la capucha y me la arrancó. Quede expuesta al sol, al aire y al olor profundo de las flores que coronaban los árboles del patio de la catedral. Pero, sobre todo, quede expuesta a unos ojos familiares. Quise andar pero las piernas no respondían, ni las manos, ni siquiera la boca para decir algo. Me había quedado allí plantada, observando el hombre que estaba en el lugar donde había dejado un muchacho años atrás. Tez dorada, ondas oscuras en su pelo oculto por la capucha, ojos castaños que hablaban de pasado.

  - Adam… Murmuré, más un suspiro angustioso que un gesto consciente de clamar su nombre. Dios… parecía más hombre, y más sabio, vistiendo los colores de la hermandad. ¿Cuánto habría cambiado su vida desde mi muerte, dónde estaba, quién era? Aquellos pensamientos me estrangulaban. ¿Que estaba pensando, por qué no podía verlo en sus ojos? ¿Me odiaba? Todas las aristas de la cruz templaria que llevaba sobre el corazón se me clavaron en la piel, sobre el pecho, como si no hubiera un bolsillo de tela entre su frío metal y mi cuerpo. Una pregunta inesperada me asaltó… su cuerpo, su rostro, estaban ahí pero… ¿en quien se habría convertido Adam en aquellos años?  Suspiré, luchando contra el nudo de angustia. Sólo podría averiguarlo de una forma.- Hola Adam.



Última edición por Ladie el Miér 3 Mayo - 12:13, editado 2 veces



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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Edelweiss el Mar 25 Abr - 16:45



ADAM EL-HASHEM


Lo que la oscuridad de aquella capucha ocultaba provocó que mi corazón latiese con intensidad... ¿Era esto una pesada broma del destino? Después de haber pasado tantos años creyendo que había perdido a alguien tan importante para mí, ahí estaba... distinta, cambiada, y al mismo tiempo igual que lo que mis ojos y sentimientos recordaban... Si bien podía contener mis emociones, e incluso mis lágrimas, no conseguía lo mismo con todas las preguntas que me asaltaban, ¿Por que?¿Que es lo que te han hecho durante todo este tiempo?¿Eres la misma persona que conocí antaño? Mi mente abierta a todas y cada una de aquellas dudas, pero mis labios permanecían sellados, mientras la mirada que tenía puesta en la chica era intensa, furiosa, triste, incrédula... feliz, era un verdadero cúmulo de emociones las que hervían por mis venas llevando a mis músculos a ponerse tensos, apretar los puños con fuerza... y dar el paso, mas bien los pasos y movimientos que me pondrían a la altura y a distancia casi idónea para extender mi diestra y rozar aquellas mejillas, las cuales aun desconocía si eran reales... debían de serlo, pues de no ser así mi juicio se habría nublado por completo.

- Ginebra... - pronuncié sin temblar, con la voz firme y posando mis ojos en los suyos. Mis manos permanecían con los puños cerrados, no era capaz de alzarlas para tocarla... Tenía demasiadas dudas sobre la persona que se encontraba frente a mi, ¿Realmente sabía quien era? En el fondo así quería que fuese, que siguiese siendo la misma chica con la que pasaba las horas, y parte de mi vida, compartiendo mis ideas, mis pensamientos, nuestros entrenamientos, avanzando al unísono para ser fuertes, para ser los mejores...

El ambiente tenso tan solo se veía levemente apaciguado por la brisa que corría por estas alturas, las vistas, los olores, aunque en aquel momento todo aquello era gris para mí ya que mis sentidos y atención estaban centrados en una persona... De pronto, tan instantáneo como un latido, un impulso recorrió todo mi cuerpo dejando a un lado las dudas, y la falta de palabras para expresar lo que sentía en aquel momento, simplemente me dejé llevar por mi corazón rodeando con mis brazos a mi gran amiga. Un abrazo intenso que sin acompañarlo con palabras debía transmitir la felicidad y el júbilo de volver a verla, no me importaba lo que hubiese sucedido antes o lo que pudiese suceder después, este era el momento que estaba viviendo, y quería que ella supiese que yo estaba ahí, que no la había olvidado ni un solo segundo y que para mí siempre iba a ser mi querida Ginebra.

- Soy yo, Ginebra... soy yo... y no puedo creer que estés aquí. - mis labios dejaron escapar aquellas palabras mientras mi cuerpo seguía aferrado al suyo con aquel abrazo, pasase lo que pasase... No quería olvidar este momento.



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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Ladie el Miér 3 Mayo - 12:13



Ginebra Tobar


    Tenían un peso extraño aquellas respiraciones pausadas. El tiempo jugaba a dilatarse entre inspiración y exhalación. Como los pies al caminar, una sucedía a la otra, pero toda la vida parecía acontecer entre ellas. Y cada segundo que pasaba desde que había hablado se convertía en una pequeña tortura. Tomaba forma, de hecho, afilada y dañina aguja, clavándose en lo hondo de mi pecho. Las iba contando mentalmente, lo habría hecho aunque no quisiera, es el poder de las viejas costumbres. Cuantos los segundos, los pasos, las palpitaciones, cuentas hasta el dolor, que en sí es incontable. No podías mediar en años la separación a la que nos había sometido el destino y nuestras propias decisiones. O, más concretamente, las mías.

   ¿Que pensaba de mí aquel hombre? Extraño, amar a un desconocido, sencillamente porque llevaba puesta la piel de Adam. Cualquiera habría dicho que los años y las intrigas me habrían enseñado a ser juiciosa, pero no había juicios útiles contra Adam. Lo oscuro de sus ojos me desarmaba, de haber estado desnuda habría sentido menos vergüenza, o menos culpa. Una de las dos.

   No podía moverme. Libre, siempre había sido como el viento, y ahora parecía que mis pies habían decidido fundirse con la piedra caliza que componía los tejados de la catedral. Bajo aquellos ojos marrones me deshacía igual, era un momento intenso, decisivo. Le vi apretar los puños, un gesto que consiguió que a mi se me encogiera el estómago.

   -Adam… yo…

   Dije, intentando empezar algo parecido a una conversación adulta, decente, todas aquellas palabras que mi mejor amigo merecía, las mismas que jamás podrían suplir la ausencia y el engaño. Pero, al fin y al cabo, palabras era lo único que tenía. De repente, sin que tuviera tiempo de verlo venir, me vi precipitada en el interior cálido de su abrazo. Fue un gesto torpe, y despertado, que correspondí de la misma forma, deslizando las manos allá donde tenían cabida, una por debajo de su hombro y la otra por encima. Lo disfruté, pero iba más allá, me zambullí en ese abrazo con desesperación inusitada. Fue de esos gestos, inesperados y completamente perfectos, que no sabes que necesitas hasta que los recibes. Apreté el rostro contra la curva caliente de su hombro, ese lugar que la capucha mantenía permanentemente en penumbra.

   Hasta que me eche a reír no me di cuenta de que tenia los ojos anegados en lágrimas.

   -Se supone que eso lo tendría que decir yo. - Conseguí articular, a medias risa a medias sollozo. No importaba el calor sofocante del sol sobre la piedra, ni el tejido de mi túnica, denso trenzado diseñado para tierras americanas, mucho mas frías que aquel valle. Encontré un placer oculto en la sutil suavidad de sus túnicas de seda e hilo blanco, cerré los puños agarrándome a ella.-  Estoy aquí. He vuelto. He vuelto, Adam.





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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Edelweiss el Dom 4 Jun - 18:33



ADAM EL-HASHEM


Era imposible decir que en aquel momento no me resultaba extraño lo que estaba viviendo, casi una locura. Me encontraba abrazando a mi amiga, a Ginebra, a quien creía desaparecida de mi mundo desde hacía demasiado tiempo y parecía que ambos fuésemos incapaces de encadenar respuesta alguna a las incógnitas que nos rodeaban a ambos... El cálido abrazo bajo el sol, sus palabras medio entrecortadas por su risa y sollozos, todo aquello era especial no podía negarlo en absoluto, pero incluso esto debía llegar a su fin para resolver las dudas de las cuestiones que nos atañían.

- Ginebra... ¿De verdad eres tu? - pregunté con un tono algo indefinido, sentía alegría de verla aquí pero al mismo tiempo estaba furioso, algo perdido, era difícil de pensar o entender que es lo que habría hecho Ginebra durante todo este tiempo, los lugares donde había estado, bajo las órdenes de quien, y sobretodo en que se había convertido ahora. Todas esas dudas permanecían en mis pensamientos, mientras con cuidado me separaba poco a poco de su cuerpo hasta llevar mis manos a sus hombres y mis ojos a los suyos, estos plagados de lágrimas... Se me hacía difícil desconfiar de ella y al mismo tiempo no creía ser capaz de poner las manos en el fuego por ella, no aun.

- Dime que no has olvidado quien eras después de todo este tiempo... quien eres aun... - Me pronuncié con una voz mas altiva, decidida, casi como si fuese una orden para Ginebra el no olvidarse de la que había sido su vida antes de todo lo ocurrido, pero... ¿Y si no era así? ¿Y si se había convertido en otra persona? La verdad es que prefería no pensar en aquella opción... además de que mis ideas se encontraban completamente descontroladas, necesitaba hacer algo para despejar mi mente y también la de Ginebra.

Tras una última mirada a sus llorosos ojos, retiré de sus mejillas algunas de las resbaladizas lágrimas con mi diestra, y tras esto la devolví hasta su hombro para darle un ligero toque. - ¡Vamos! - dije enérgicamente dándome media vuelta con rapidez y dando unas largas zancadas que pronto interpusieron un pequeña distancia entre ambos. - ¡El primero que llegue al puerto gana! - exclamé tras exhalar una bocanada de aire y dejarme caer por el borde de aquel tejado hacia el vacío, aunque obviamente comencé a deslizarme por la fachada agarrándome al primer adorno de esta que me diese sustentación suficiente para saltar salvando la distancia hacia el edificio contiguo mas cercano, en el cual caí sobre sus tejas rompiendo alguna de estas, echando una rápida mirada hacia el lugar que había abandonado esperando ver a que Ginebra no había perdido su espíritu para competir contra mí... a ambos nos vendría bien competir y sudar bajo este sol antes de volver a mediar palabra. Por desgracia para Ginebra, seguro que yo sería el ganador, o casi seguro si ella no me demostraba lo contrario.


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Re: Brotherhood is not only blood.

Mensaje por Ladie el Miér 14 Jun - 18:39



Ginebra Tobar


     Innumerables veces había soñado con aquel momento. Fantasías que me acosaron durante los largos años del exilio, pero germinaron el primer segundo que morí para el mundo. Podía pasar el tiempo en balde que aquellos sueños siempre encontraban la forma de escapar del subconsciente para torturar mi alma. Y es que la triste verdad era que, durante mucho tiempo, sólo había querido volver para arrojarme al consuelo de aquellos brazos. Podía abarcar con la palma de la mano todo el contorno de mis hombros, si fuera su deseo podría doblegarme allí mismo y darme la piedad de su hoja oculta, y no habría puesto ninguna resistencia. Me lo merecía. Me sentía extraña, no estaba en derecho de poseer aquella felicidad, había esperado rabia, confusión, ira, y en sus brazos sólo se hallaba para mí el calor familiar de un viejo amigo dándome la bienvenida. La gravedad de sus ojos oscuros me instaló un nudo en la garganta, la verdad se enredaba en sus hilos ásperos de angustia.

     — Sigo siendo Ginebra. Hija de Héctor, miembro de la hermandad.

     Conseguí decir después de una pausa afilada como un cuchillo, un abismo que me hizo sentir frío en los huesos a pesar de lo agobiante de la ropa y el calor sevillano. Aquella sentencia de Adam era mucho más clara, por primera vez reconocí las firmes creencias del muchacho que había dejado atrás. Ese Adam se parecía mucho más al de mis memorias, de una forma que me dio escalofríos. Se calmaron con el tacto de sus manos, amables, llenas de cicatrices, que me limpiaron las mejillas de polvo y lágrimas en un gesto. Me inundó un torrente de ternura.

     —¿Qué? ¿A dónde? — Parpadeé, confusa, y esos preciosos segundos fueron suficientes para que Adam se encaramase al borde del tejado. Lo vi, estático, su túnica mecida por el viento, a contra luz. No era más que una silueta oscura recortada contra la luz brillante de aquel sol de justicia, con el perfil de los edificios enmarcando la postura de sus músculos ansiosos de actividad. — ¡Adam no…! - Sin dejarme terminar, como si volviera a ser un niño, echó a correr. — No podemos.

     Ya sólo quedaba el viento para escucharme. Di un pisotón, intentándo contener las ganas de seguirle. Debía esperar a que un alto cargo de la orden se pusiera en contacto conmigo, ni siquiera debería haberme ido del puerto. Pero si Adam conocía mi situación, probablemente también lo sabrían en la orden. Seguro que sabían exactamente donde me había bajado y hasta donde había corrido con la euforia del reencuentro. Podía tener en aquel mismo instante un par de ojos contemplando aquel reencuentro en el que no era bienvenido. No deberíamos correr por les tejados como dos niños incautos y despreocupados, no deberíamos, y aún así eché a correr tras la estela de polvo que levantaba Adam a su paso. No me detuve, ni siquiera lo pensé, forcé los músculos de las piernas  al máximo empujando el suelo con una fuerza sobrehumana; estaba a punto de hacer una locura. Allá donde Adam se dejó caer, llevado por la prudencia de buscar un asidero más seguro, mis pies volaron. Salté en el borde del tejado, la inercia del movimiento tiró de mí, me agitó la capa. Volé por encima de los tejados una distancia imposible, sobre la cabeza de Adam cubierta de blanco, aterrizando varios metros por delante de él. Las tejas crujieron al someterse a mi peso, se deshicieron en las esquinas pero aguantaron el agarre de mis manos callosas. Giré la cabeza, mirando a Adam por encima del hombro.

     — Sigueme el ritmo.— Dije, con una sonrisa desafiante. —Si puedes.



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