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Only Lovers Left Alive

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Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Mar 8 Nov - 4:56

Only Lovers Left Alive
Original Plot | 1x1 | Romance/Drama

Resumen de Plot. Cole y Jodie llevan ya casi diez años juntos, siempre han sido esa pareja irrompible, aquellos a los que sus amigos sin incapaces de imaginar por separado. Creían que iban a durar para siempre. Eran una pareja feliz, pero como todos, tenían problemas. Y no eran pocos, a decir verdad. Desde el principio a la familia de Cole no le ha gustado Jodie, la conciben como una aprovechada con vocación artística de baratillo que pretende vivir a costa del trabajo de Cole, para el que su familia significa mucho. Su relación ponía a Cole entre la espada y la pared con decisiones incómodas y tesituras desagradables que lo dejaban dividido.

Tras diez años juntos, a pesar de la presión y las dificultades de la vida, Cole quería dar el paso. Casarse con ella, comprometerse, aunque fuera, pero Jodie siempre sentía que su familia jamás lo aceptaría, les harían pasar un infierno, no iban a aceptarlo. La presión y la división que había entre ambos por casarse y no hacerlo los llevó a pasar una mala racha, la peor, de hecho. Fueron semanas en las que estuvieron francamente mal, y Cole tuvo un desliz con una conocida de ambos durante una borrachera.

Se lo confesó a Jodie, y a ella se le vino el mundo encima. Después de años soportando desprecios de su familia, luchando por aquella relación, se había destruido el pilar más importante, la confianza. El mundo dejó de girar, el corazón se le rompió en mil pedazos, y de pronto no tenía fuerzas para seguir peleando en esa lucha, que tenía sabor a causa perdida. Dejó a Cole, y el peso que suponía estar con él.

Cole conoce sus errores, y sus propios pecados, pero quiere volver con Jodie aunque esta se niegue en rotundo. Desea de todo corazón expiarse, fantaseaba con volver a atrás en el tiempo y hacer las cosas bien, incluso volver al principio de todo, a esa chispa de química y amor a primera vista, recuperar a Jodie. Un deseo desesperado, pero imposible.

No obstante, una mañana se despierta y se da cuenta de que su cuerpo ha cambiado, vuelve a ser la misma persona que era años atrás. Sin saber cómo, ha vuelto al pasado. No sabe si es real o no, pero no está dispuesto a perder la oportunidad de enmendar sus errores no habiéndolos cometido nunca, y recuperar a Jodie.

Cole Wyat Fernsby
29 | Aidan Turner | Knocker
Nunca fue un tío de palabras o de discursos grandilocuentes: a Cole le iban más las acciones. Precisamente, el mundo que habían creado se fue a la mierda por una acción. Siempre le costó pedir perdón porque su estrategia solía basarse mostrar lo arrepentido que estaba. Ninguna de esas dos cosas le sirvió para recuperarla. Cole Wyatt Fernsby, siempre manteniendo la vista fija en el presente o en su defecto, en el futuro. Jodie (o la ausencia de Jodie) ha conseguido que su mente y su cuerpo sólo puedan pensar en el pasado. Que el pasado sea el nuevo eje sobre el que gire su mundo. Cole estaba dispuesta a cambiar toda su vida por Jodie, por lo que, si es por ella, tampoco le importará vivir en el pasado.

Cole nació con el futuro resuelto y escrito: sus padres eran los directores de una empresa en pleno auge especializada en energías renovables. Tanto su fortuna como su puesto llevaban escrito su nombre desde antes que naciera. Hijo único: el niño bonito de papá y mamá. Sobreprotegido y adorado por toda la familia: durante la pre-adolescencia le tocó mucho los huevos esa atención casi enfermiza, pero es inevitable que tus raíces no se aferren al lugar dónde se les plantó. Su familia es su inicio. Por mucho que su madre crea poder opinar libremente sobre su vida, sigue siendo su madre. Por mucho que su padre crea saber qué es mejor para él, sigue siendo su padre. Es imposible dejarlos atrás cuando son tus raíces. Ese es Cole: nunca se ha molestado en intentar definir el amor porque él no es algo que se pueda relacionar con las palabras. Su círculo de personas realmente importantes no es demasiado amplío, pero cuando quiere de verdad, quiere muy fuerte. De gustos y manías extrañas: nunca pudo permanecer en la cama hasta más allá de las seis de la mañana, le pirraban de más las mates, siempre tuvo cierta tendencia por bañar toda la comida con tabasco y le molaba coleccionar monedas de diferentes países. Como los abuelos, sí, pero de muermo siempre tuvo bastante poco. Oh, y siempre le gustaron más las rubias que las morenas, pero Jodie, como siempre, fue una excepción. La excepción. La excepción que opacaba al resto de posibilidades. El futuro tiene encanto porque, a veces, lo eliges en compañía.

Conforme el momento de recibir ese futuro que sus padres le habían estado guardando llegó, Cole empezó a tener más claro qué era lo que quería. O más bien, a quién quería en su vida. Las noches de cervezas y los besos junto al baño de la universidad eran un recuerdo picarón, pero cuando estás seguro de que no quieres quedarte estancado en el presente, siempre quieres dar un paso más. La familia siempre fue importante para Cole, pero Jodie también. La familia siempre fue importante para Cole, por ello, la perspectiva de empezar una nueva vida y, quizás, una familia con ella se convirtió en su nueva empresa. Jodie no parecía estar tan segura de aquello. Supuestamente, cada persona del mundo está destinada a enamorarse de una persona a la que siempre perderá. La perderás, pero jamás la olvidarás. Al parecer, un nuevo giró de guion en la historia de su vida quiso que esa persona en su vida fuese Jodie. Cole se negó en rotundo a aceptarlo porque la simple idea de que aquello fuese imposible provocaba que no quisiese saber ni nada ni del pasado, ni del futuro ni del presente.

El pasado puede reescribirse, pero quizás, la tinta de esa pluma difumine las palabras, actos y logros que tanto ha costado trazar.
Jodie Moors
29 | Emilia Clarke | Ladie

Cuando toda tu vida se resume a lo que cabe dentro de una maleta el mundo parece muy cruel. Pero está todo ahí, lo esencial; un puñado apresurado de ropa, la cartera, el ordenador, un neceser de higiene básica. El maletín de mi violín favorito bien apretado contra el manillar. Para el corazón roto no había espacio por ningún sitio, pero aún así lo arrastraba. No entendía como todos los pasos de mi vida me habían llevado hasta ese fatídico momento, la decisión más dolorosa de mi vida. Dejarle, dejarnos, rendirme.

Si alguien me lo hubiera dicho hace cinco años me habría reído en su cara. Mi vida siempre había parecido tener ese rumbo, como si el sino pusiera pieza a pieza para que todo fuera como tenía que ser.

Había sido una niña feliz. Hija única, de una pareja de ex-hippies liberales divorciados que seguían viviendo juntos, incluso a día de hoy, siendo mejores amigos. Tenía el mismo instinto musical que mi padre, que había llenado la casa de instrumentos y música, y la determinación de mi madre para defender mis ideas. Una vez que tomaba una decisión nadie podía sacarme de mis trece, ni siquiera cuando tenía cuatro años y me faltaba fuerza para sostener bien el violín. La palabra más apropiada para describir mi infancia sería normal, una adolescencia normal, con sus cosas buenas y sus cosas malas, con los granos, las hormonas y los chicos todo mezclado entre clase y clase del conservatorio. Sabía desde pequeña que la música era mi futuro, aunque mi voz no era precisamente mi mayor talento. Como no tenía voz, me quedaban los dedos y las orejas, así que dediqué gran parte de mi tiempo a las partituras y los instrumentos. Del violín llegó la guitarra, y de la guitarra el piano, y pinitos experimentales con instrumentos de viento que me dejaron decepcionada al poco de empezar. No, mi música era táctil, frotada o pulsada, algo que pudiera acariciar, y no residía en el aire de mis pulmones.

Cuando terminé el instituto mis trabajo y mi esfuerzo me llevaron a una beca excepcional en una universidad importante para realizar la carrera de Creación Musical, combinada con los estudios del conservatorio. Jamás pensé que en aquel campus estaba esperando el que hasta la fecha era el amor de mi vida. Cole. Al principio no era más que una tontería, ese chico guapo de Administración de Empresas que te guiña el ojo al pasar por la cafetería, ese beso a hurtadillas en la escalera. Algo nuevo y excitante, pero que poco a poco empezó a afianzarse. A pesar de las cosas que nos separaban… nos entendíamos, nos complementábamos, y precisamente por eso funcionábamos tan bien juntos. Cuando me presentó a sus padres, un año largo después de aquel momento, empecé a verle las orejas al lobo.  Nunca me aceptaron, y ahora sé que nunca lo harán. No era más que una bohemia estudiante de artes musicales sin oficio ni beneficio, según ellos. Juzgaban a mis padres desde su mirada tradicionalista y su asentada clase media-alta. No daban un duro por nuestra relación, y eso me torturó hasta el día de hoy. Sabía lo importante que era la familia para Cole, y estar conmigo le obligaba a hacer equilibrios entre su familia y yo, dos partes absolutamente diferenciadas de su vida.

Intenté no darle importancia, seguir adelante, y durante un tiempo funcionaba. Terminamos la universidad y empecé a realizar mis primeros pinitos profesionales. Un concierto pequeño por allí, participar en una banda sonora por allá, mientras Cole se enfrascaba en esas complejas dinámicas empresariales que jamás entendería. Nos mudamos juntos, emprendimos un proyecto de vida para dos. El tiempo convirtió las curiosidades encantadoras de Cole en manías insoportables, cohabitar, nosotros y nuestras distintas formas de ver el mundo fue complicado, y no siempre salía bien, pero soportamos el tirón, y los cambios, nos adaptamos el uno al otro porque queríamos aquella vida, juntos. Nos queríamos. Le quería tanto…

Estuvo ahí cuando no me cogieron en mi primera audición para la orquesta más importante de la ciudad, y cuando conseguí el contrato en una discográfica. No era el sueño de mi vida convertirme en esa cara desconocida detrás de las bandas sonoras y anuncios de colonia, pero era trabajo, y de lo mío, así que lo acepté con toda la fe de que algún día llegaría a ser esa solista triunfadora. Pero mientras lo conseguía y no, cada día que Cole cubría mis gastos era un día más que sus padres tenían la razón, y no estaba dispuesta a permitir eso.

Me acomodé en esa vida. Cuando te acomodas los años empiezan a pasar rápido, similares los unos a los otros, sin que te des cuenta. Así funciona la vida, no echa el freno hasta que las cosas empiezan a ponerse feas, y el dolor dilata los minutos, las horas y los meses. Tragué mucho por Cole, y por su familia, pero lo hice siempre porque quise, por él, nunca pensé que tal vez me estuviera equivocando. Cuando empezó a hablar de matrimonio sentí un acceso de pánico. ¿Casarnos? ¡Dios mío! Aborrecían vernos juntos, ¡en un altar ya ni te cuento! No podía pasar por eso, estar delante de un centenar de invitados y la presión de pares de ojos taladrándome, juzgándome todos a una, haciéndome sentir pequeñita, insegura, como si no diera la talla. Terminé pasando más tiempo preocupada por lo que ellos pensaban de mí que por lo que Cole pensaba. Sin comerlo ni beberlo llevábamos casi diez años juntos, y mis excusas y negativas para retrasar comprometernos una y otra vez habían empujado nuestra relación a su límite. Estábamos mal, tremendamente mal, como jamás lo habíamos estado. No podíamos estar en la misma habitación sin discutir sobre aquel tema, empezaba ahí, y acabábamos tirándonos trapos sucios a la cara que llevaban enterrados desde hacía años.

Tuve miedo de perderle, me planteé decirle que sí. Una parte sentimentalista de mi quería casarse con ese hombre, y la más racional gritaba que mientras más lejos estuviera de él, más tranquila estaría. Y las dos tenían razón, pero no entendía mi vida sin Cole. Así que, haciendo de tripas corazón, intenté hablar con él, decirle que había tomado una decisión. Fue entonces cuando me contó lo que había hecho, lo que nos había hecho. Por supuesto, tenía que engañarme precisamente con esa Miss Pipper, doña perfecta, cuadriculada y matemática, una encantadora administrativa de su empresa a la que su padre había puesto en el cargo. Todo lo que yo nunca sería, y todo lo que esperaban que Cole eligiese. Y Dios Santo… lo había hecho, ¡lo había hecho! El corazón se me partió en tantos pedacitos que perdí la cuenta. No supe lo que era sentirse miserable hasta aquel momento.

Quería casarme con él, pero mi boca dijo “se acabó”. Mi gran decisión, sí, allí estaba, convertida en la más dura y dolorosa que había hecho. Cole era la mitad de mi vida, si no más, pero hacía tanto tiempo que esa parte no tenía sentido… ¿cómo iba a tenerlo ahora, que no confiaba en él, que no podía ni mirarle a la cara? Ignoré sus súplicas, recordándome a mí misma que su dolor no podía ser más grande que el mío cada vez que me sentía flaquear. Aunque no quisiera mi mente lo imaginaba, con ella, entre los muslos perfectos de unas piernas largas, besándola como me besaba a mí, o peor, como nunca me había besado, y esa dolorosa rabia que se me instalaba dentro lo hacía más fácil.

Cogí el instrumento más importante de los que tenía en casa, y así fue como descubrí que todo lo que imprescindible en mi vida cabía en una maleta. Apagué el teléfono móvil y me metí en el primer taxi que pasó por la calle, sin rumbo fijo, sola, en la inmensidad de una ciudad que aquella noche parecía vacía.

PNJ's
Piper:

Compañera de trabajo de Cole con la que hace poco tuvo un desliz. Se conocen desde niños porque sus familias son cercanas y tienen negocios. Es la chica perfecta a los ojos de los padres de Cole, trabaja en el sector, formal, correcta, de buena familia y posibilidades. Cole y Piper tienen una relación cordial y antigua, pero que nunca ha sido demasiado cercana por el caracter de Cole, que sólo es sociable con quien le interesa. Jodie se percató de que Piper coqueteaba con él desde siempre, de una forma tan femenina y sutil que Cole ni siquiera lo ve, o le daba igual. La ha tratado siempre con una amabilidad fría pero educada, recelosa de ella.
George Moors y Cordelia Sanderson:
George y Cordelia, de 64 y 62 años respectivamente, son los padres de Jodie, compartieron una juventud hippie y liberal, alternativa y considerada un estigma por algunos. Se casaron muy jóvenes y se divorciaron cuando Jodie tenía 14 años, de mutuo acuerdo. En vez de separarse, ponerle punto y final a una relación sentimental finita consiguió unirlos más como amigos que separarlos. A día de hoy siguen viviendo juntos, George es profesor en el conservatorio, y Cordelia es dueña de una modesta floristería de barrio.
Cronología

Chapter 01. Timeless Love

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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Miér 12 Abr - 18:26












Timeless Love

Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


      Cuando abro la puerta no hay un sólo ruido. En el rellano de la entrada sólo suena, lejano, el eco de mis tacones, o como los llamo amistosamente; aparato de tortura siglo XXI version. Son bonitos, negros, sencillos, necesarios cuando mides menos de un metro sesenta. No llamaban la atención, al menos no como el vestido rojo, una pieza única e insultantemente cara adquirida especialmente para la ocasión. Cuando me bajo de esos andamios con forma de zapatos el cansancio acumulado rezuma por el charol negro. El suelo está muy frío, la oscuridad reina en el interior de nuestro hogar, pero lo conozco tan bien que ni siquiera necesito encender las luces para orientarme en la pequeña entrada. Con un gesto automático del brazo colgué el chal en el perchero, olvidándolo allí. Ya lo recogería por la mañana, cuando hubiera dormido y volviera a ser persona.

      No había querido ir desde un primer momento. Por norma general me gustaban las bodas, era divertido, y romántico. Una pareja compartiendo su amor al mundo, las flores, los regalos, y por supuesto la barra libre. Todo el mundo parecía alegre en una boda, al menos en las que había asistido hasta la fecha. Cuando la boda es de uno de los subordinados de tu novio, en un mundo elitista, un evento romántico y familiar se convierte en otra cosa, retorcida, fría y encorsetada. Había sido una ceremonia preciosa, en la iglesia más grande y clásica de la ciudad. Para el convite se había clausurado y arreglado un parque público. Sí, todo un parque. Quien diga que el dinero no abre puertas es que no sabe como puede cerrarlas también. Más que invitados parecía una boda con maniquíes, hombres guapísimos y perfectos, mujeres rubias sacadas de una caja de Barbie, cada cual llevando una marca más cara que el anterior. Podía hacer la compra de tres meses con cualquiera de esas corbatas... o con la que llevaba Cole, que no podía quedarse atrás. Lo entendía, pero no lo compartía.

      Hubo aplausos, madre mía, muchísimos. Lo raro es que no me dolieran las manos en vez de los pies. En la ceremonia, en los discursos, en los bailes... aplausos para todo, la banda sonora de sonrisas falsas. Y en las mesas, sobre los platos de comida, se cerraban negocios. O, en mi caso, jugueteabas un rato con la comida que de buena gana habrías devorado para que no pienses que eres una comilona. En resumen, una boda había sido un evento social aburrido, en gran parte, productivo para los negocios, por supuesto, y para la pareja. Sólo había disfrutado plenamente de una cosa; la orquesta. Música constante, clásica y dulce flotando en el ambiente. Me había hecho echar de menos mi violín, con ese picor en las yemas encallecidas de mis dedos de artista. Ese tipo de bodas no eran, ni serían, para mi.

      Voy a desmaquillarme. Anuncié, mientras me agachaba para pescar con dos dedos los zapatos. - ¿Puedes llevarme un vaso de agua a la mesita, Cole?

      Silencio. Fruncí el ceño, buscándo a Cole con la mirada, pero el salón estaba tan vació como lo había estado minutos antes. Giré, con el vestido dando bamboleos alrededor de mis caderas. El apartamento seguía a oscuras, a excepción de una única luz tenue que provenía de la puerta de entrada. Deshice el camino andado.

      ¿Cole? Murmuré, con el ceño fruncido. La luz del teléfono móvil iluminaba de lleno su cara, como un foco suave y ligeramente tétrico en la oscuridad del rellano. El ángulo, poco agraciado, remarcaba sus facciones más duras. El ancho de la mandíbula varonil, la forma redondeada apenas perceptible que dividía su nariz en dos, allá donde se le había roto años atrás. Con esa luz tan blanca sus ojos castaños parecían color miel, una estampa preciosa, si no lucieran absolutamente absortos. ¿Que haces? Resoplé ¿Negocios? ¿A esta hora? Es de la boda, ¿verdad?

§


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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Lun 17 Abr - 20:42












Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

     -¿Eh?-

Levanté la vista de la pantalla y la miré confuso por unos segundos, como si no supiera muy bien a que se refería. En realidad tenía la cabeza en otras cosas, y analizar la frase no había sido algo automático.

-No, no. Sí y no.  Paul estaba preguntándome por unos albaranes que tienen que llegarle desde Boston y por otro lado Piper quería saber si habíamos visto su foulard-

Le enseñé la conversación.

*Emoticón de besito. ¡Hola Cole! ¿Lo has pasado bien? Ha sido maravilloso, verdad? Oye, ¿te fijaste en mi foulard de seda azul? Creo que me lo dejé en alguna silla durante el baile. Varios emoticones de llanto*

En realidad su frase no incluía a Jodie en la pregunta, pero ya hacía tiempo que habíamos pasado a la fase de hablar siempre en plural. “A nosotros nos gusta la comida tailandesa, nosotros no apoyamos el bombardeo a Siria”… nosotros lo hemos pasado muy bien en la boda, como rezaba mi respuesta. Besé su mejilla, recuperé mi teléfono y pasé al interior de la casa aflojándome la corbata.

-Lo creas o no, estoy cansado. No esperaba que fuera un evento para relajarse, pero…buffff- resoplé pasandome la mano por el pelo- … ya sabes. ¿Te has aburrido mucho? He visto tu cara cuando ha empezado la música, sé que eso te ha gustado-
Entré a la cocina, abrí la nevera, me serví un vaso de leche y llené otro de agua para ella en cuanto el subconsciente me recordó la petición que había oído a medias. Cuando volvió del aseo ya me había descalzado, estaba quitándome la camisa y colgándola en una percha. La eché un vistazo y sonreí, ya sin el agobio del día en los ojos.
-¿Te he dicho ya que estas preciosa?-

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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Jue 20 Abr - 17:56












Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

     Resultaba difícil enfadarse con alguien tan guapo. Alto, más que yo (incluso cuando llevaba los tacones), con esos rizos oscuros y esponjosos alrededor de los ojos castaños más bonitos que existían sobre la faz de la tierra. Sencillamente lo amaba, como cada día desde que lo había conocido tantos años atrás. Lo amaba cuando las cosas se ponían difíciles, cuando discutíamos, cuando le odiaba, le amaba. Le amaba incluso cuando tenía la clara sospecha, como ahora mismo, de que Pipper tenía algo que ver en su mirada ausente.

     -  ¿Su foulard?

     Fruncí el ceño, obviamente molesta. Sólo necesitaba su nombre para que se despertara en mis adentros una repentina acidez estomacal. Argh, ¡lo sabía! ¿Era Cole tan inocente, o estaba ciego? Cuando estaba romántica me consolaba pensar que sólo tenía ojos para mí. El resto del tiempo apenas soportaba ese aire de inocente flirteo que emitía, como una zorra en celo buscando quien la montase.  Y que Cole se comportara así me hacía sentirme como si estuviera loca, o fueran imaginaciones mías. ¿Soy yo, que no confío en él lo suficiente? ¿O es que estoy demasiado insegura? Eran preguntas frecuentes. Piedrita tras piedrita que se iba acumulando en el saco de: No digas nada, deja que Cole lo resuelva. Todo-irá-bien. Hasta la fecha, Cole nunca había fallado.

     -  Usa demasiado emoticonos. Me limité a apuntar, girando la cabeza sin apenas haberlo leído todo. Me imaginaba buscando en el directorio un emoticono con forma de chincheta para pinchar todos esos corazoncitos digitales.  No "nos" preguntaba, pero me limité a ignorarlo, como llevaba ignorando en sufrido silencio su comportamiento desde hacía años. Era mi único consuelo, todos sus esfuerzos caían siempre en saco roto.  Toda aquella tribulación me dejó un instante envarada, de pie en la entrada que se quedó a oscuras cuando Cole apagó todos los mensajes apretando un botón. Suspiré para mis adentros, un sonido pequeñito que se tragó la oscuridad, y seguí su estela por el pasillo. Me dirigí al baño de nuestra habitación. Era un apartamento pequeño pero situado en una de las calles más céntricas de la ciudad, un lugar exclusivo, único. Paredes enteras se convertían en ventanales, como era el caso de nuestra habitación, que se iluminaba con la increíble panorámica de la ciudad en plena noche. Luces de colores, ventanas encendidas, haces de coches veloces que se perdían en la negrura… todo se reflejaba en el cristal un segundo antes de desparramarse en la habitación. Y todo ello en absoluto silencio. El baño era más modesto, muebles de corte moderno que contrastaban con la enorme bañera de patas de hierro de estilo clásico que descansaba al fondo de la habitación, al lado de otro ventanal, más estrecho. Ventajas de vivir en la planta 17.

     Sobre el lavabo esperaban, pacientes, todos mis utensilios. Botecitos coquetos de diversos colores que conformaban la rutina diaria de cremas, exfoliantes, desmaquilladores e iluminadores que me ayudaban a pasar el día.

     -  Muchísimo. ¿Para qué íbamos a engañarnos a estas alturas? Además, era Cole. Si le mentía, lo sabría. - No sé cómo pueden llamar "boda" a eso. Parecía una recepción empresarial de alto copete, sólo que pasando primero por la iglesia. Así se entiende lo bien que lo estabas pasando tú… Bromeé, tirando una pullita muy poco sutil. Al menos uno de los dos había estado aprovechando el tiempo. Ayudándome con unas láminas de algodón y chorritos oleosos de desmaquillante, retiré toda la serie de polvos y potingues que me había aplicado antes de salir. El cambio era más que considerable, mi piel se quedaba blanca y desnuda tras el paso del algodón. Adiós labios rojos, adiós ojos profundos y penetrantes, adiós femme fatal. Hola, Jodie. Aburrida, cansada y ojerosa Jodie del montón. Daba gusto verse a sí misma otra vez en el espejo. -   ¿Estás borracho?

     Pregunté antes soltar una breve carcajada. Le di la espalda, pasándo la mano por mi nuca para apartar el pelo a un lado, sobre mi hombro.  

     - Ayúdame con la cremallera, anda. Jugueteé con mi pelo, paciente. -  Si hubiera tenido el violín allí no me habría importado tocar alguna pieza, ¿sabes? Era lo único bueno, la orquesta.


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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Mar 25 Abr - 21:30












Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

Había escuchado la indirecta tan directa que había soltado en el baño, pero no me molesté en seguirle el juego. Yo no lo había pasado ni especialmente bien ni tan mal como ella. Tenía asumido que ese tipo de eventos formaban parte de mi trabajo, y entendía que eran mucho más relajados que hacer lo mismo en una oficina o en una sala de congresos. Mi idea de diversión era muy distinta. Jodie lo sabía, y acabaría entendiéndolo cuando se le pasara el cansancio. Responderle ahora solo podría desencadenar alguna discusión agria que acabaría conmigo frustrado y con ella distante.

-No tengo que estar borracho para recordarte cuanto me gustas-

Doblé los pantalones por la mitad y los coloqué sobre la silla.

-Además no he bebido ni una gota de alcohol en toda la ceremonia-

Bajé la cremallera con cuidado.

-He oído por ahí que se han gastado doce mil dólares en esa orquesta, seguro que tu sabias quien eran. Pero me hubiera encantado que subieras a acompañarles-

Besé la zona entre sus omoplatos antes de que se apartara, y cuando volví a tenerla de frente ladeé la cabeza, esbozando una expresión que parecía una mezcla extraña de cariño manifiesto y estudio.

-Supongo que estarás cansada…quiza mas que yo...-

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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Miér 3 Mayo - 12:16












Timeless Love

Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


     -Ya te he visto - Dije, metódica.-  Has estado muy correcto. ¿Ves como tengo razón? No son bodas para divertirse… jamás te he visto rechazar una cerveza cuando salimos con los chicos.

     Los chicos eran amigos, de toda la vida. En nuestra época de la facultad habíamos formado un grupito variopinto, de la mezcla de los chicos de económicas y los bohemios de arte musical tenía que salir algo raro. Normalmente nosotros poníamos la marihuana y ellos la forma de conseguirla más barata, era un buen trato. Entre calada y calada se colaban las confesiones, las risas absurdas e injustificadas que creaban esas amistades únicas. Nada nos unía ahora, en realidad. Habíamos perdido a miembros por el camino, y de vez en cuando ganado otro remarcable, pero seguíamos siendo amigos, porque alcanzar aquel grado de complicidad con otro grupo de personas habría sido imposible. La vida adulta, las aspiraciones y las oportunidades de unos y otros nos habían ido alejando, pero seguíamos haciendo el esfuerzo de vernos una vez al mes.

     - Habría estado bien…- suspiré. Centímetro a centímetro se abría la prision de aquel vestido. Liberada, mi piel aun tenia marquitas donde las costuras abultaban bajo su cintura rígida de tela roja, la caricia del aire fresco despertó un cosquilleo en mi reciente desnudez. Una sensación intensificada violentamente por aquel casto beso.  -Pero no me pareció adecuado pedirle el violín al músico. Es de muy mala educación… como tocar a la mujer de otro.

     Cole sonreía con suavidad. También tenia la cintura suave donde le tocaban mis manos, sin prisa, rodeando la circunferencia rígida de sus muslos, ocultos bajo la capa de piel caliente. Tenía los abdominales rígidos, contenía la respiración de una forma que conocía muy bien. En pos de evitar la hipocresía y el romanticismo edulcorado del que tanto disfrutaba en las películas, tenia que admitir que cuando tu hombre tenia unos músculos como los de Cole era difícil resistirse. Más aún cuando sabia esbozar esa maldita sonrisa.

     - Depende. ¿Estás muy cansado, cielo?


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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Lun 22 Mayo - 21:43












Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

Jodie, como en la mayoría de las ocasiones, tenía razón en todo. Pero admitírselo sería poner una moneda más en su lado de la imaginaria balanza que dirige toda relación, y de todos modos mi silencio hablaba por sí mismo, no era un hombre dado a guardarme las opiniones contrarias.

-Físicamente no… y para el cansancio mental, conozco un remedio antiquísimo-sonreí.

Recogí su vestido del suelo y me pasé la tela por la cara, suavemente, inspirando el delicioso olor que provocaba la mezcla del aroma natural de Jodie con su perfume preferido. O al menos mí preferido, el mismo que llevaba cuando nos conocimos. Familiaridad y recuerdos, todo en uno.

Me senté en el borde de la cama y agarré sus manos, tirando para que acabara sentada sobre mí, disfrutando de la suavidad de su piel contra la firmeza áspera de mis muslos. Mis dedos bajaron por la línea de su trasero y busqué su cuello, mordiéndolo de forma posesiva, dominante, en contraste con la calma que había tenido al recoger el vestido.


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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Miér 24 Mayo - 13:27

EL SIGUIENTE POST CONTIENE MATERIAL +18 Y PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR:












Timeless Love

Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


     - Me juego algo a que no hablas del bálsamo del tigre.

     Me burlé, apretando el diafragma para esconder en su interior las carcajadas. Se cortaron ipso facto al observar cómo se agacahaba para recoger el vestido. Tenía una elegancia única la forma en la que todos sus músculos se coordinaban para hacer del movimiento algo fluido y sensual, pausado con la calidez de un arroyo en otoño. Llevábamos años juntos, y aún así no pude evitar que un violento rubor me subiera a la cara cuando enterró la nariz en la tela. Había algo profundamente íntimo en el olor de una persona, no debería sonrojarme, Cole conocía más que de sobra la fragancia de mi piel, era su expresión, todo el amor y la ternura que velaban sus párpados cerrados lo que me cohibía.

     Cada año, cada mes, cada puñetero día cientos de parejas se ahogaban en su propia desidia. El amor no era suficiente, no para todo el mundo, hacía falta una fuerza increíble para luchar contra la erosión de la rutina, las rencillas enquistadas y seguir mirando al futuro que se construye día a día, poniendo una piedra juntos para seguir el camino. No habíamos tenido la relación más fácil del mundo, habíamos luchado contra adversidades de clase, de prejuicios, las diferencias entre las oportunidades que la vida nos brindaba a Cole y a mí por ser quiénes éramos podrían haberlo socavado todo. No habían faltado sacrificios, y dolor, pero después de todos los años seguíamos aquí, en un apartamento que era nuestro, mirándonos a los ojos rebosantes de amor y pasión. ¿A quién no le cohibiría eso? Me abrumó aquel sentimiento, ternura, romance, lujuria y la fortuna de poseer todo ello a la vez.

     - Ah, Cole…

     Gemí con la voz rota, la fuerza de su lujuria contrastaba con mi corazón conmovido. Donde mordía dolía, la piel quemaba con el contacto caliente de su lengua, santo dios, ¿de dónde salía tanta energía? Me aferré a sus hombros, hundiendo las uñas en su piel, como si así pudiera evitar que me arrastrara por su espiral de lujuria de la que no había forma humana de escapar. Añoraba arrancarle la ropa y al mismo tiempo adoraba su desnudez, la forma tensa de los músculos de su espalda convándose para que sus brazos pudieran abarcarme. Inconscientemente me mecía contra su cuerpo, buscaba su calidez. Alcé las manos, deshaciendo el camino de los arañazos para agarrarlo por sus rizos largos y oscuros. De un tirón le obligué a mirarme a los ojos, respiré su aliento en un glorioso segundo. Tenía su sabor, ese deje amargo del wishky bueno de la boda, las notas oscuras de su piel, olor a hombre. Lo besé, cerrándo los ojos para abandonarme a su pasión.

§


Última edición por Ladie el Miér 24 Mayo - 22:24, editado 1 vez



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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Miér 24 Mayo - 22:02

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Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

Mi labio superior se curvó en un gruñido hosco cuando ella clavó las uñas en mi piel. Me había puesto rígido en el mismo instante de tener su peso liviano encima, pero ahora ella podía notar mi pulso, cada latido del corazón entre mis piernas. Aún llevaba puestos los boxers, y la tela, húmeda de su flujo, amenazaba con perderse en su interior como el condón más áspero del mundo. Mis dedos tantearon su entrada trasera, en parte por placer propio y en parte por el regocijo que me provocaba verla brincar instintivamente cada vez que hacia eso. Reí contra su boca y me eché hacia atrás, corcoveando por la cama hasta que mi cabeza encontró la almohada. Mi ropa interior desapareció como por ensalmo cuando las manos de Jodie, tan pequeñas como rápidas, se pusieron manos a la obra. Gemí, farfulle su nombre, cerré los ojos.

El cansancio había desaparecido, así como el resto del día, los negocios, las obligaciones y el mundo. No siempre era así. De hecho había apagado el teléfono, consciente de que pocas cosas le resultaban más molestas que mi incapacidad para ignorar una llamada inoportuna.

Ahora era yo quien sentía sus latidos de su sexo ávido. No hubo delicadeza en mi asalto, nuestros cuerpos ya se conocían lo suficiente. El gemido fue más hondo esta vez, ella ardía y comprimía de principio a fin. Mis caderas se apretaron contra sus muslos mientras tomaba aliento junto a su oreja, perdido en esa especie de agradable confusión producida, quizá, por la sangre que el cuerpo me quitaba de la cabeza para enviarla más abajo.

Unas cuantas provocaciones sucias susurradas en su oreja. Dejé que fuera ella quien marcara el ritmo, pero apenas esperé unos segundos para aumentarlo, para hundir su cuerpo contra el colchón en cada embestida. Agarré su trasero con ambas manos, apretando como si no estuviéramos lo bastante pegados, como si necesitara que nuestras pieles se fundieran…



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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Lun 29 Mayo - 16:18

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Timeless Love

Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


     - Cole! - Intenté quejarme, pero el sonido jadeante de mi voz me traicionaba. Había dado un respingo con todo el cuerpo al sentirle jugar con los dedos donde no debía, él era el gato curioso y yo me parecía mucho más a esos asustadizos que saltan con las cuatro patas a la vez. - Imbécil.

     Tomé mi venganza en cuanto estuvo distraído, arrastrándose por la cama con los músculos tensos. La tela resbalaba con facilidad por la larga curva de sus muslos, su vello oscuro me hizo cosquillas. Cerré el puño alrededor de sus palpitaciones, resbalándo a su lado en la cama a su lado. La escasa luz que entraba por la ventana se enredaba en sus rizos, tiznaba de azules y sombras el azabache de su pelo. Podía vivir así, contemplándo como el vaivén de mi mano levantaba temblores en sus costillas, le crispaba los labios de placer y no podía mantener los ojos abiertos. El mundo podía reducirse a las cuatro esquinas del colchón.

     Maldije entre dientes, arrastrada por sus brazos al fondo de aquel abismo. Mis piernas abiertas le daban la bienvenida, no había resistencia alguna entre mis muslos con la que tuviera que luchar. Un gruñido y un empellón después éramos uno, enredados y jadeantes. Sentía tanto calor que la realidad se derretía, no había bordes en la habitación a los que aferrarse, sólo el constante movimiento de Cole entre mis piernas. Encerré su cintura entre mis muslos, la espalda curvada y los músculos tensos para ofrecerle todo aquello que quisiera tomar. La pasión emborrachaba, tenía el sabor de su boca que asaltaba una y otra vez, ataques interrumpidos por jadeos y gemidos cuando lo único que quería era el tacto resbaladizo de su lengua. Cuanta energía despilfarrada en sábanas, gotas perladas de sudor correteaban por mi cuello, espalda abajo, hasta ser absorbidas por la cama. No había piedad en sus actos, conocía a Cole, sabía que no se andaba con chiquitas, pero no era consciente de que semejante deseo le acuciara después de un día tan largo.

     - Más fuerte… Rogué, temblándo, estirándo la mano para arrastrar una de las suyas por mi costado hacia uno de mis pechos. El pezón duro, erecto, se apretaba contra su palma húmeda provocándome escalofríos. Mis labios encontraban la textura rígida de su barba, mordí, besé y lamí la piel a mi alcance en mi camino hacia su oído, para arengarle en un suspiro de placer- Soy tuya mi amor. Fóllame.

§



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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Miér 7 Jun - 14:14

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Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

Sus palabras explotaron en mi vientre, llenándome del acuciante deseo de buscar su fondo, de llegar a los límites de su cuerpo y del mío. Pero en lugar de eso me detuve, dejándola con las ganas, estático, torturándola para que se retorciera bajo mi peso.  Tenía la mano puesta en su pecho. Le pasé primero el dedo índice y luego el pulgar alrededor del pezón, siguiendo su contorno.  

-¿Te cuento un secreto? Llevaba todo el día imaginando esto-le susurré juguetón.

Me separé lentamente hasta salir de ella, y volví a entrar con la misma paciencia mezquina, mirando sus ojos, pasándome la lengua por los labios como si fuera un cirujano en una complicada operación.  Jodie corcoveaba debajo como una perra en celo en busca de alivio. La sujeté entonces por la cintura, forzando la penetración hasta tenerla totalmente empalada, gruñendo,  entrando y saliendo sin descanso, colmándola de movimientos duros que solo buscaban hacerle chillar. No usábamos preservativo, podía sentir cada una de las peculiaridades de su interior, y ella cada una de las mías. El edredón, totalmente revuelto, se enredó en mi pie, haciéndome apartarlo con un tirón molesto.  Jodie se contraía en cada embestía, me succionaba, me…

Me aparté de golpe, jadeando acalorado.

-Date la vuelta- ordené yendo hacia la ventana para abrirla. No iba a dejar que esto terminara tan pronto, y quería verla expuesta para mí.




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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Mar 13 Jun - 16:50

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Timeless Love

Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


     Conocía sus límites y deliberadamente le había empujado hacia ellos, quería encenderle, volverle loco y que me follase como si aún fuéramos dos universitarios despreocupados emborrachándose en la parte de atrás de un coche. Cuando incluso la rutina tocaba el sexo y a veces se tornaba, incluso, aburrido, aquel barrido de viento cálido y pasión parecía un oasis en el desierto. No teníamos mal sexo, de hecho mis relaciones sexuales con Cole siempre habían sido de lo más placentera, pero aquella vez estaba siendo increíble. El cansancio se había convertido en combustible y alimentaba cada músculo a que siguiera moviéndose, por eso fue extraño sentir como Cole se detenía, rígido en mis entrañas. Como un conejo paralizado por la punta hueca de un rifle me quedé quieta debajo de Cole, con la respiración acelerada y los ojos vidriosos de confusión. Mi cuerpo anhelaba al suyo, mis entrañas se llenaban de vacío nostálgico cuando no sentía sus embestidas.

     — ¿Qué…?

     Murmuré, parpadeando, y su susurro me hizo callar. Levantó también un violento sonrojo, me pintó las mejillas como si nunca me hubiera quitado el vestido y su tela se hubiera quedado allí. Un arrebol tan violento que podía eclipsar mis pecas pálidas.

     —Cole… Temblé, alzando las caderas para envolverle en mi seno, buscándole con todo el cuerpo al mismo tiempo. Me agarró por las caderas y gemí, para expresar el placer y la queja de verme postrada a sus caprichos. — Por favor, Cole

     Rogué largamente, pero ni siquiera sabía por lo que rogaba. El mundo se redujo al placer violento de su erección abriéndose camino entre mis piernas. Un temblor recorría mis músculos, se generaba en la cadera derritiéndose a lo largo de todos mis huesos, repiqueteando con un cosquilleo en cada dedo de mis pies, encogidos y débiles. El ritmo demandante me cortaba la respiración, los jadeos se detenían de súbito, impelidos por gritos de placer. Era un animal tomándome como le placía, como le había pedido, un deseo de una bajeza que debería ser vergonzosa, y sin embargo obedecí como una niña buena cuando su voz ronca emitió palabras comprensibles.

     Con los brazos temblorosos me incorporé, rodándo por nuestra cama. “Vamos” Pensé, forzando a mis rodillas a sostenerme a cuatro patas. Alcé las caderas, la inercia de la gravedad tiraba de mi cintura hacia abajo como si la cama quisiera abrazarse a mí. Con el pecho y los hombros apoyados contra la cama alcé las nalgas, la humedad entre mis piernas amplificó el escalofrío de la brisa fría que se coló en la habitación, azotando mi culo expuesto a la luz de la luna y los ojos de Cole. Me miré las manos con las que aferraba las sábanas, temblando de expectación. Todo mi cuerpo exudaba calor, el contraste con el frío originó en mi ombligo una única gota perlada. Fue llenándose, redonda, preñada de luz, hasta cae rodando entre mis costillas, más abajo, deslizándose entre mis pechos, provocando un escalofrío por su camino hacia mi barbilla.  

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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Knocker el Jue 29 Jun - 1:18

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Timeless Love

Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M

La noche se coló en la habitación trayendo consigo el ruido lejano del tráfico, escaso a estas horas, y olores que se mezclaron con el aroma del sexo. El suavizante de ropa tendida, el parque cercano. Tierra mojada, se aproximaba la tormenta que al retrasarse había dado tregua a la boda.

Sin advertir todo esto más que a nivel subconsciente, me incliné sobre Jodie y mordí suavemente su trasero para hacerla respingar de nuevo, dejando en el centro de mi bocado el pequeño lunar que ya se había visto rodeado por las marcas de mis dientes en más de una ocasión. Me llevé dos dedos a la boca, sonriendo, contemplando mi obra. Tuve un pensamiento fugaz, una imagen mental sobre un tatuaje en su cuerpo. Pero era poco dado a hablar durante el sexo, y la idea murió apenas nacer.

Los dedos abrieron su humedad bruscamente, invasivos, curiosos, acelerados. Apenas tuvo tiempo a acostumbrarse a ellos cuando fueron sustituidos por otra parte de mi cuerpo mucho más avasalladora y exigente. Todo el peso de mi cuerpo recayó sobre el suyo.  Apoyándome solo con un brazo, rodeé su cintura con el otro y comencé una cadencia rápida, egoísta a ratos, resollando entre su cabello. Jodie sabía que en momentos así me resultaba difícil hasta escucharla. Fui deslizando la mano hasta su entrepierna, donde atrapé la curva de sus labios y di un suave pellizco antes de empezar a masturbarla.




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Re: Only Lovers Left Alive

Mensaje por Ladie el Jue 20 Jul - 12:45

EL SIGUIENTE POST CONTIENE MATERIAL +18  Y PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL LECTOR:












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Capítulo I
Apartamento de Jodie y Cole - 3:26 A.M


      En momentos como aquel la piel era una prisión de la razón. Cada uno de mis cinco sentidos se volvía tan intenso y abrumador que cualquier ápice de cordura se escondía, tímido, asustado incluso, por la fuerza de aquel terremoto sensorial. Se componía de pequeños detalles escondido en las que debían ser grandes sensaciones, la forma en la que le sabor de la saliva cambia cuando la compartes, ese temblor errático que se te agarra al vientre y te corta la respiración a capricho. Expectación, dolor y excitación de dientes apretándome la piel, su respiración a centímetros y mi sexo fluyendo deseo.

      —¡C-Cole! –Temblé al sentir sus dedos, gemí su nombre con voz atropellada. Algo pugnaba por salir de mi garganta pero era incapaz de entonar palabras inteligibles, retorciéndome de placer con los muslos temblorosos. Rogaba, murmurando “por favor”, pero como ya he dicho la cordura estaba acurrucada en algún lejano de mi cerebro, ni siquiera sabía por lo que estaba rogando. Necesitaba más, más de Cole, de su cuerpo, de su pasión turbadora y animal que después del éxtasis tornaba en los abrazos más cálidos que había sentido jamás. Nadie podía amarte como lo hacía Cole, follándote como si no lo hiciera en absoluto y regalándote su corazón después.

      Su aliento caliente y húmedo se pegaba a los bellos aterciopelados de mi nuca, cada uno de sus sonidos contritos rebotaba contra mi espalda cuando sus músculos lo acallaban, siempre el mismo movimiento, una ondulación que terminaba en una contracción brusca. Con la cara enterrada en la almohada empecé a olvidarme de la noche, del olor de la ciudad o el frío de la noche que me mordía los tobillos. Olvidé el dolor de los tacones en los pies, y el tacto suave de un vestido en las nalgas cada vez que se balanceaba. También se desvanecieron los acordes de canciones nupciales y el sabor de todas sus burbujas de champán. El día se difuminaba, concentrándose en aquellos minutos de placer sexual. Estaba tan cachonda que no sería capaz de negar los caprichos de mi cuerpo, y Cole no ayudaba. Sus dedos, diestros, se colaban por cualquier parte como serpientes, hacían estragos entre mis piernas y subía el volumen de mis gemidos.

      El éxtasis fue tan súbito como violento. Me encontró agarrada al brazo de Cole, el que sujetaba mi cintura, intentando encontrar la forma de retorcerme en su abrazo para alzar la pelvis y me penetrase más profundamente, más rápido, más fuerte, cualquiera de ellas o las tres a la vez. Enterré la cara en la almohada, asfixiando aquel largo éxtasis que quería escapar de mi cuerpo  en forma de gritos. Y, finalmente, me desplomé, exhausta y feliz, ronroneando como un gatito a la luz de la luna.


§



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