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【Everything comes to an end】

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【Everything comes to an end】

Mensaje por Necrophetamine el Mar 8 Nov - 15:41

Everything comes to an end
1x1 ৹ Drama ৹ Pond ♢ Necrophetamine.

Las dos caras opuestas de una misma moneda jamás llegan a ver a su respectiva contraria realmente; solo saben que la otra también se encuentra ahí, separada de su antagónico ser, permaneciendo al igual que este como un ente inerte aún en vida y por separado del símbolo antónimo, inclusive a pesar de la coexistencia que están destinadas a compartir de forma involuntaria hagan lo que hagan, digan lo que digan y pase lo que pase a su alrededor.

Riley y Vitalie han sido siempre dos personas muy distintas entre sí, llegando hasta el punto de poner en duda general la teoría de que los polos de la misma carga se repelen y los opuestos se atraen, debido al intenso desprecio que ambos se profesan desde que se conocieron por primera vez. No obstante, a expensas de ello se habían visto obligados a permanecer constantemente juntos como si fuesen amigos, a causa de una única razón que tanto él como ella compartían no sin cierto recelo; una muchacha apasionada por el arte llamada Bethany.

Sin embargo, un inesperado accidente les roba a su querida allegada de sus aparentes vidas perfectas poco antes de que diera comienzo el último año de universidad para cada uno de los jóvenes. En consecuencia a lo recién sucedido, la inglesa y el moldavo no tendrán más remedio que intentar mejorar su nula decente relación por el honor de su compañera perdida. Pero por un inmenso empeño que le pongas a veces a algunas cosas, en muchas ocasiones el pasado junto con el odio son mucho más fuertes que cualquier deseo de o promesa realizada con alguien querido.

Al final, lo inevitable resultaría la desembocadura de los supuestos enemigos cayendo bajo el influjo de la flecha de Cupido. Después de todo, eso es lo que nunca supieron que Bethany ahora quería para ellos. La felicidad se encuentra cuándo y dónde menos te la esperas, ¿no es cierto?

Riley Grace Bromfield
Veintiún años ৹ Derecho ৹ Constanze Saemann ৹ Pond
Los Bromfield, dueños, precursores y fundadores de una de las líneas de perfumes más famosas y prestigiosas del país, se dieron cuenta de golpe de que a veces, el dinero no era suficiente. El primer embarazo de Margaret, uno lleno de revisiones, dolores, molestias y sobresaltos llegó a su fin antes de lo previsto. Antes de cumplir de los cinco meses de gestación, un aborto espontáneo acabó con la vida del que iba a ser el primogénito de la familia. El aroma fue agrío, desolador y avasallador. La situación no mejoró cuando el ginecólogo les comunicó a Margaret y a Frederick que cualquier intento de traer una nueva vida sería infructuoso. Margaret sufría de una malformación uterina inoperable que sólo conduciría a una muerte casi segura a cualquier hijo que concibieran. No sintieron el peso del mundo sobre sus hombres, pero sí que sintieron que no hacía falta una extinción total de la especie humana para poder aprender lo que significa el término soledad. La ilusión por un nuevo estilo de vida se vio derrumbada por una apatía que cubrió de oscuridad su hogar. Decidieron que si no podían traer a un niño al mundo, sí que podían darle a uno una familia. Tras muchos años esperando que el lento proceso de adopción avanzase, finalmente se les entregó a una cría de un año. Grace Riley. Tras el periodo de pruebas y adaptación, el papeleo se hizo oficial y finalmente adoptaron a Riley Grace Bromfield. ¿Por qué el cambio? porque Riley era uno de los nombres que tenían pensado para su bebé no-nato.

Lo que te rodea te condiciona. Tu entorno te moldea. Tus elecciones te forjan. Lo que no sabes de ti misma, también te hace ser quién eres. Riley descubrió –o más bien le contaron– que era adoptada a los ocho años. Ni se lo tomó bien, ni se lo tomó mal, simplemente, no supo qué hacer exactamente con esa revelación. Siempre quiso saber algo con respecto a su verdadero origen, pero sus padres tenían las mismas lagunas de información que ella. Ese vacío de información en su vida condicionó su personalidad y su desarrollo. Cuadriculada, excesivamente metodológica, demasiado meticulosa y organizada porque no quiere tener ningún tipo más de vacío o duda en su vida además del que ya tiene. Estudiante de Derecho porque es un ámbito en el que no pueden existir lagunas o interrogaciones. Miss perfección: ropa sin una arruga, los apuntes organizados no sólo alfabéticamente, sino también por colores. Miss-me-apunto-a-equipo-de-animadoras porque no se puede esperar menos de su popularidad. Miss-me-asquea-el-tabaco porque el olor se queda impregnado en el pelo. Miss-todo-el-mundo-me-conoce porque nació (¿o quizás la adoptaron?) para ser una Queen B. Miss-no-puedo-bajar-del-nueve y Miss-me-encanta-la-música-clásica porque tiene cada aspecto de su futura vida decidido y planeado. Miss perfección porque, básicamente, necesita serlo. Miss perfección porque desde que supo el motivo por el que la adoptaron, teme no haber sido suficiente. Miss perfección porque se le da genial hacerte reír, pero aún más guardar sus propios secretos. Miss perfección porque le aterra que en algún momento se hayan arrepentido y Miss perfección porque, ya que le dieron un futuro lo justo es que cumpla las expectativas de sus padres. Perfecto.

Valiente porque hay que tener ciertos ovarios para convertirte en una princesa sin dejar de ser tu misma. Valiente porque no le importa lo que los demás piensen, simplemente cree que lo que los demás pienses es importante para que sus padres piensen bien de ella. Valiente porque oye, no es fácil saber que quizás fueses un segundo plato y que tus otros padres no te quisieron por mucho que todo el instituto te adorase. Valiente porque aunque se queje cuando se le rompe una uña o cuando el té quema mucho, tiene los suficientes ovarios como para enfrentarse a todo lo demás. Menos a, tal vez, un ejército de satánicos. Valiente porque es difícil no sólo perder a tu mejor amiga desde los ocho años, sino también a la única persona que te entendía de verdad. Valiente porque la corona de princesita puede ser pesada, pero hay otras cosas que pesan mucho más.

Vitalie Andréi Stratan
Veintidós años ৹ Psicología ৹ Tim Borrmann ৹ Necro
Nacido a principios de los años noventa bajo el seno de una familia carente de todo recurso económico suficiente para poder vivir cómodamente y sin preocupaciones, en la actual capital de la República de Moldavia: Chisináu. A pesar de los dignos empleos de los que ostentaban sus primogénitos; siendo su padre un respetado militar y su madre una diligente enfermera, el matrimonio Stratan no pudo ofrecerle a su único hijo la vida que les hubiera gustado que tuviera, debido a la pobreza habida en gran medida dentro del país en el que residían junto con las continúas ofensivas sufridas cada día.

Durante su desestructurada infancia, pronto se quedó sin ascendiente varón a causa del trabajo de este en la guerra, cierto tiempo antes de que su procreadora diera a luz a la que sería su hermana menor; la cual nacería siendo sordomuda. Por desgracia, la inicial susodicha también falleció tras el parto en consecuencia a la mala salud que había estado poseyendo desde hacía unos contados años. Así pues, Vitalie decidió apelar a lo que en un sin fin de ocasiones le hubieron comentado sus padres acerca de emigrar lejos de la zona, poniendo de tal manera como escapatoria rumbo a Inglaterra; ya que al parecer tenía morando en Londres a una tía lejana suya que se dedicaba a la enseñanza, en compañía de su hermana y gracias al escaso dinero que les quedaba.

De buenas a primeras, no fue nada fácil su estancia dentro del territorio anglosajón, empezando por supuesto con el obstáculo del cambio de idioma para comunicarse con los demás exceptuando a su fémina familiar, quién sí sabía hablar algo de rumano de cuando vivió en Bucarest de pequeña. Además, ese fue el principal motivo por el cual perdió por entero un curso escolar. No obstante, un año después a la edad de trece años, ya había aprendido bastante bien inglés como para que su tía lo metiese de cabeza al primer curso de instituto.

Allí conoció a Bethany, quién se convertiría en una persona muy preciada para él e incluso con la que acabaría manteniendo una relación romántica llegada la época universitaria. Sin embargo, nunca consiguió soportar a la mejor amiga de esta; Riley. Quizá porque ella era demasiado regia, obediente, pija y repelente ante sus ojos, del mismo modo que él era demasiado pasota, engreído, maleducado y tóxico para la propia chica.



Última edición por Necrophetamine el Jue 10 Nov - 18:32, editado 1 vez


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Re: 【Everything comes to an end】

Mensaje por Pond el Jue 10 Nov - 14:34

Throw me in the landfill
Cafetería de Psicología ৩ 16:53 pm
Riley con Vitalie

Podría haber esperado a que Vitalinea llegase para pedir algo. Podría haberlo hecho, pero como el pelo de Riley todavía no le había perdonado todas las putadas de los años anteriores, a Vitalinea podían darle por culo.

La cafetería de la facultad de Psicología no terminaba de transmitirle la suficiente confianza como para que sus hombros se destensasen. No sabía cómo de frescos eran los alimentos y su problemita con la comida había querido poner su granito de arena en lo que Riley había denominado la tragedia post-Bethany. La tabla calórica de la magdalena que sostenía entre sus manos arrojaba unas cifras poco atrayentes. Se le cerró el estómago de sólo pensar en llevarse algo de chocolate a la boca. La realidad era que tenía el estómago cerrado desde lo de Beth.— ¿Nada entonces? —parpadeó antes de observar al hombre encargado de atenderla. Lleva la corbata mal anudada. El hermano de Beth tampoco sabía hacer un nudo en condiciones.— ¿Tiene Té Oolong? —pronunció con lentitud. Tras observar las facciones confundidas del hombre, Riley dedujo que aquel término era demasiado especializado.— Té azul. —concretó con una sonrisa algo escueta. Ayudaba a mejorar las defensas. Cuando el hombre le respondió que no tenían, Riley se percató de otra cosa. Arrastra las palabras. El chico con el que Bethany se sentaba en octavo también lo hacía. O eso quería creer Riley.— ¿E infusiones de mango? —prosiguió. Sus propiedades ayudaban a mejorar las concentraciones de mucosa o la sensación de pecho cargado. Ayudaría con la presión en el mismo. Tras la nueva negativa, Riley decidió mandarle una carta a la distribuidora alimenticia de aquella facultad.— Un té verde entonces. —pidió con suavidad mientras la dedicaba una pequeña sonrisa. Quizás ese té podría ayudarle a dormir. Se encargó de darle el dinero justo para luego dirigirse a una mesa procurando que no se derramase ni una gota.

No quiso hacerlo, pero se tuvo que parar cuando distinguió a Fionna Hughes en una de las mesas. Los bordes de su blusa están arrugados. A Bethany se le daba de culo planchar. Entrecerró ligeramente los ojos: no se esforzó en escuchar lo que la rubia decía, pero Fionna siempre había sido una chica sumamente evidente y predecible. No le costó deducir por dónde irían los tiros.— Sí, decidieron añadirle la esencia de unas flores típicas de Nepal, de ahí el toque exótico de su nuevo perfume. —Las palabras se deslizaron de sus labios con ese tono tranquilo y cantarín que sus palabras siempre vestían. Principesco.— Si quieres la próxima vez que nos veamos te puedo enseñar una pequeña muestra de la versión para alérgicos.Y así podría quitársela de encima. Tiró ligeramente de las mangas de su cazadora para colocarla mejor. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja al observar la emoción de Hughes. Se vio venir la pregunta siguiente: se adelantó a sus palabras.— Estoy bien.no quería hablar del funeral. Se las apañó para sonar cortante y dulce al mismo tiempo. Sentenciosa y relajada. Tan firme como estaba destinada a ser. Y a Riley Bromfield no se le llevaba la contraria.— Gracias por preguntar Fi, nos vemos.—ladeó la cabeza justo antes de balancear la mano de izquierda a derecha como despedida. Al resto de caras conocidas simplemente les dedicó una mirada como forma de saludo. Quería sentarse de una vez para poder encender el ordenador y abrir Evernote. Bethany le diría que con un par de post-its valdría.

Se sentó procurando que la silla chirriase lo menos posible. Observó la mesa y arrugó la nariz al detectar algo de polvo. Sacó el portátil de su funda (de girasoles, por supuesto) y se aseguró de que al colocarlo, estuviese lo más recto posible. Una vez que abrió la aplicación, cogió aire y repasó el plan de la semana. Reunión con el profesor de Derecho Administrativo el martes. Conferencia de Derecho Procesal el miércoles. Tomar un café con Aiden Ruckle el jueves. Ordenar el cuarto antes de aquello. Quedar con Olivia Preston el viernes por la mañana. Se le heló la sangre cuando leyó que el viernes por la tarde había quedado con Bethany. Entrecerró los ojos e inspiró profundamente: acto después, se pasó las por los pantalones para intentar acabar con unas arrugas imaginarias. Se apartó un mechón de pelo, volvió a coger aire y se dispuso a cambiar aquella nota. Lo cambio por estudiar Derecho Mercantil. Aunque Riley sabía que acabaría dedicando ese tiempo a pensar en Beth. No le sorprendió que Vitalie no hubiese llegado a la hora, pero empezó a tocarle los ovarios su impuntualidad. Por eso, cuando le vio aparecer, centró su mirada en él como una soberana del despotismo. Apretó los labios y le instó a acercarse moviendo la mano. Conforme se sentó, Riley volvió a centrar la mirada en su té: seguía demasiado caliente. Volvió a mirar a Vitalinea mientras colocaba sus manos una encima de la otra sobre la mesa.— Llegas tarde, Stratan. —decretó con simpleza. Otra cosa no, pero su apellido se lo tenía muy bien aprendido. Si Vitalie pensaba conseguir un trabajo así, la llevaba clara.



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Re: 【Everything comes to an end】

Mensaje por Necrophetamine el Lun 13 Mar - 17:54

THROW ME IN THE LANDFILL
Cafetería de Psicología ৩ 16:53 PM ৩ Vitalie con Riley.


Un examen condenadamente tedioso a la par que extenso a más no poder, había provocado que por primera vez en su vida, Vitalie llegase tarde de forma inintencionada al encuentro que hubo establecido unos cuantos días atrás para con "la dramática de hierro", mejor conocida bajo el nombre de Riley. A decir verdad, durante las casi tres horas que se había pasado escribiendo todo lo que recordaba acerca de neuro-psicología sin descanso alguno, se hubo planteado el hecho de pillar otro folio en blanco con el simple propósito de pintar monas en él y de ese modo, alargar todavía más el tiempo de tener que verle esa cara de niñata petulante a la ya nombrada con anterioridad, puesto que estaba seguro de que la charla que tendría para con ella no sería ni la mitad de soporífera de lo que lo había sido el control de las narices.

No obstante, Vitalie no se había caracterizado nunca por ser la clase de persona que prefiere huir de sus problemas como un cobarde ni de atrasar lo máximo posible el tener que enfrentarse con ellos, así que soltando un leve e inaudible suspiro a causa del agotamiento tanto físico como mental que en ese preciso instante estaba sintiendo, entregó las hojas del examen y salió de la sala a paso calmado aunque no lento, mientras se permitía el sacarse del bolsillo interior de su oscura chaqueta de cuero, uno de esos cigarrillos Treasurer Black que optó por comprarse; aun a expensas de su altísimo precio, a la mañana siguiente de haberse enterado de la muerte de Bethany, como premio por toda la mierda que llevaba acarreando desde entonces. Que no resultaba ser en lo absoluto escasa.

Luego de unos cinco minutos transcurridos (más o menos, quizás alguno que otro de más); en los cuales se estuvo fumando el cigarro con toda la tranquilidad del mundo durante su breve caminata por las afueras del edificio, llegó hasta dónde se encontraba la cafetería de su propia facultad. Así pues, deleitándose por un efímero momento en darle la última calada al tóxico filtro alargado y pisándolo contra el suelo al segundo posterior de haberlo realizado, se adentró en dicha cafetería a paso decidido pero indiferente y con la cabeza bien alta como de costumbre en él. Vamos, exactamente igual que un capullo narcisista tal y como lo denominaba la pija del pelo castaño cuando le veía andar de esa manera. Y aquello era siempre, por supuesto.

Apelando a la honestidad, si hubiese sabido de primera mano que Riley iba a recibirle con esos odiosos aires de superioridad, se habría dejado el humo del cigarro guardado en la boca para después, habérselo echado en la cara a la tía petarda para bajarle sus respectivos humos de soberana del universo de un solo golpe. Una de las cosas que más detestaba Riley aparte de al propio Vitalie y de los alimentos muy calóricos, era a fin de cuentas el tabaco y cuanto mayor olor desprendiera este, peor para ella, porque a lo que él respectaba... bueno, rara resultaría la situación en la que Vitalie no disfrutara de verla sufrir, a excepción del motivo por el cual habían quedado ese día para hablar, claro estaba.

¿Tarde? Pero qué dices Bromfield, si he llegado justo para la hora del té. N'est-ce pas? —Comentó a la contraria, utilizando un tono de voz serio y hastiado a la par que frío y carente de cualquier tipo de emoción alguna, entretanto que levantaba el dedo meñique de su mano derecha en señal de burla enfática a su propio chiste acerca del té de las cinco típico de los snobs británicos. Sin embargo, en su habitual inexpresiva mirada, podía observarse que en efecto, se estaba mofando de Riley con excesiva soberbia y de hecho, un amago de sonrisa satírica que comenzó a torcer sus labios con ligereza hacia el lado izquierdo; provocando que su respectiva comisura se alzara hacia arriba sin ninguna timidez ni vergüenza, confirmó a su receptora que entablar conversación con el chico iba a ser todavía más complicado que de costumbre. — ¿Y bien? —Preguntó no demasiado amigablemente mientras posaba su espalda sobre el respaldo de la silla con gesto aburrido e impaciente, se cruzaba de brazos y ponía los pies encima de la mesa en actitud pasota, si bien desafiante. Pretendía aludir el por qué de que Riley lo hubiese citado allí con tanta urgencia, pese a que ya era consciente de cuál era ese "por qué". Y demasiado.




Última edición por Necrophetamine el Sáb 18 Mar - 17:32, editado 1 vez


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Re: 【Everything comes to an end】

Mensaje por Pond el Miér 15 Mar - 23:42

Throw me in the landfill
Cafetería de Psicología ৩ 16:53 pm
Riley con Vitalie

Niñato de mierda

El hedor a tabaco y la mera presencia de Vitalinea no era una buena combinación: le daba alergia. Instintivamente, Riley dejó que su espalda descansase aún más sobre la silla para alejarse de él. Sus cejas se arrugaron ligeramente ante sus andares de chulo playa. Arrastraba los pies al andar: dejaba toda la suciedad impregnada en el suelo. A la princesita no le sorprendía ese tipo de acción de parte del Stratan porque, a su parecer, a él se la pelaba todo. Entrecerró ligeramente los ojos cuando habló porque su voz le molestaba. Chirriaba y era áspera: excesivamente imperfecta. Riley preferiría haber dejado de oír la voz de Vitalie en vez de la Bethany. Se mordió la lengua cuando el chico alzó las piernas. Se contuvo para no hacerle saber qué artículo de la Universidad estaba infringiendo al hacer eso porque prefería invertir ese tiempo en alejar su portátil de él. Tomó el aparato electrónico entre sus manos para guardarlo en su funda con la más absoluta tranquilidad. Aparente.— Enhorabuena, —pronunció con candidez. Volvió a colocar sus manos las unas sobre las otras mientras buscaba con la mirada su rostro. Ególatra.— es un alivio comprobar que no eres tan nefasto leyendo la hora como con el francés. —pronunció con una mezcla entre la tranquilidad y la mordacidad. Alzando la cabeza sin necesidad de elevar el cuello. Observó el gesto de burla de Vitalie con indiferencia: no obstante, curvó los labios con retintín.— N'est-ce pas? —marcó la pronunciación correcta de forma premeditada. Se aseguró de resultar aún más repelente por gusto propio mientras se encogía de hombros despreocupadamente.

Bala perdida.

El aparente desconocimiento del tema que iban a tratar fue suficiente para que Riley sintiese pinchazos a la altura de la sien izquierda. Tomó algo de aire porque, como siempre, aquel imbécil le quitaba el hambre. Más bien, Riley se negaba a aceptar que lo que le había robado el apetito era la tristeza. Envolvió las manos alrededor de la taza de té: seguía ardiendo. Empujó la taza en dirección al chico sin preocuparse por la posibilidad de que gota se derramase sobre la piel del moldavo.— Tómatelo, —si bien sonó como una sugerencia, no era más que otro argumento. Después de cuatro años de carrera, Riley ya había aprendido que los abogados más que defender la justicia, luchaban por aportar los argumentos más sustentables.— viene bien para los dientes y el aliento. Ya sabes, por el tabaco. —soltó con aparente dulzura. ¿Vitalie venía con ganas de guerra? Riley no estaba de humor para soportar sus gilipolleces. Despegó la espalda de la silla para acercarse más a la mesa.— También ayuda a cuidar la salud cardíaca: te vendrá bien con tu mala hostia. —curvó los labios en una sonrisa seca. Si pretendía intimidarla, todavía le quedaba mucho camino.Bethany podría haber dejado por escrito sus deseos, pero Riley no estaba dispuesta a dejar de ser suficiente y correcta para sus padres por Vitalie. Debía hacerse valerTambién ayuda a mejorar la memoria, así que te vendrá bien para recordar lo que finges haber olvidado simplemente porque te apetece parecer poco espabilado. —decretó mientras se colocaba un mechón de pelo tras la oreja. Porque no se creía que Vitalie fuese tan sumamente gilipollas.

Maleducado

La escasa pulcritud de las formas del moldavo empezó a tener repercusiones en Riley. Se colocó mejor el anillo que adornaba su dedo anular pese a que fuese innecesario. Se sentó mejor pese a que su posición no fuese a provocar ninguna arruga en su ropa. Intentó tener todos esos detalles bajo control porque no podía controlar el tema Bethany. Hizo chocar sus dedos contra la mesa repetitiva y armoniosamente para intentar aplacar sus nervios (y sus ganas de largarse de aquel lugar)— Bethany tenía una lista de deseos en una de sus libretas de dibujos. ¿Te refresca eso la memoria? —comenzó. Nuevo pequeño golpe contra la mesa.— Tú nombre y el mío aparecían. ¿Unes conceptos? —prosiguió con lentitud y simpleza. Otro golpecito.— Así que, quizás, podríamos hacer algo por ella e intentar mantener una conversación tranquila y civilizada que durase algo más de quince minutos al menos una vez por semana.o al mes. Curvó los labios en una sonrisa, pero no puso el suficiente empeño como para que no pareciese falsa. Si no le apetecía sonreír de por sí desde lo de Bethany, a ese individuo menos aún.— As-tu compris? —pese a todo, como buena persona rencorosa que era, se negó a dejar atrás la burla anterior. Volvió a coger aire.— ¿Qué tal… los estudios? —probó.

Esto no tiene ni pies ni cabeza.




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Re: 【Everything comes to an end】

Mensaje por Necrophetamine el Sáb 18 Mar - 17:23

THROW ME IN THE LANDFILL
Cafetería de Psicología ৩ 16:53 PM ৩ Vitalie con Riley.


Justo aquí la tienen, señores y señoras. La niña repelente atacando de nuevo. Por favor, por motivos de seguridad absténganse de darle cacahuetes o cualquier otro alimento que sea de un tamaño superior a su cerebro. Gracias.

En efecto, gracias. Eso debía de darse a sí mismo Vitalie por el simple hecho de que nada más haber conocido a la castaña que ahora se encontraba sentada frente a él (una buena castaña en pleno jeto sí que no le vendría nada mal llevarse a la muy estirada de vez en cuando), hubo aprendido con un nivel de maestría impecable a que las palabras de la susodicha le entraran por un oído y le saliesen directamente por el trasero. Eso sí, como todo un caballero. Faltaría más. Sin embargo, en esa ocasión había preferido emular a modo satírico cada gesto que la chica le había estado dedicando hasta el momento. A fin de cuentas, Bromfield era igual de importante para el muchacho que las defecaciones expulsadas en los váteres día tras día, así que cualquier cosa que pudiera decirle para intentar ridiculizarlo se iría exactamente por aquel mismísimo sitio; por el retrete.

Si tan mala crees que es mi pronunciación, ¿por qué no te dejas de gilipolleces y me haces una francesa? —Musitó con absoluto desprecio, lo suficientemente alto para que Riley pudiese oírlo sin problemas, pero no para que nadie más en la cafetería llegara a hacerlo. Mientras tanto, un amago de sonrisa entre asqueada y con mofa surcó su rostro, a pesar de que su mirada se mantuvo fría e imperturbable como de costumbre siempre que cruzaban alguna palabra. Así pues, en el instante en el que la mona chita (que aunque se vista de seda, mona se queda) empujó de mala manera su aún ardiente bebida en dirección al moldavo, este se vio tentado a utilizar uno de sus pies cual bate de béisbol para mandar todo el contenido de un seco golpe sobre la ropa de la fémina. No obstante, se contuvo en su apetencia nada más hubo escuchado el nombre de Bethany salir de los labios de la ya mencionada. Después de todo, suponía que la pija y ella habrían sido mejores amigas por algo y no solo por una exposición radiactiva o un lavado de cerebro.

Contra todo pronóstico, el chico bajó las piernas de encima de la mesa e incorporándose con ligereza hacia delante, sujetó con ambas de sus manos la humeante taza de té, observándola como si fuera algo que estuviese allí pero al mismo tiempo no, previo a acercarse dicho recipiente a la boca para justo después, darle un pequeño trago al líquido verdoso de su interior. El té verde era el favorito de Bethany.Dejando a un lado el tema del francés, no me están yendo mal. —Contestó con ardua suavidad y por una vez en su vida estando con Riley, carente de pedantería ni sorna tanto en su voz como en su semblante. En su lugar, solo se reflejaba mera neutralidad y cierto aire entre humorístico, irónico y amargo en su cara. — Te lo preguntaría de vuelta, pero ya imagino cuál sería la respuesta. —Y quiso añadir un adjetivo tipo "empollona" o "come libros" para finalizar la frase, a expensas de que no lo hizo. Únicamente se encogió de hombros con aire despreocupado, luego de que sus estoicos ojos se hubiesen posado sobre los de su receptora.

Por Bethany, lo que haga falta.



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