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2. Endless nightmare.

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2. Endless nightmare.

Mensaje por Novocaine el Miér 9 Nov - 19:14

02. Endless nightmare
you don't need a reason to save people
Con Billy, Tibet, anochecer.
Aquellos últimos meses habían sido demasiado duros para los Vengadores. Los ánimos del equipo estaban por los suelos, la existencia de los Jóvenes Vengadores pendía de un hilo y, por si fuera poco, ni siquiera habían logrado librarse de la amenaza inicial. Después de lo que había sucedido en Manhattan, los héroes tenían por seguro que los atacantes extraterrestres no volverían a intervenir. Fueron demasiadas bajas para sus filas, y el poder de Wiccan debería haberles amedrentado hasta hacerlos volver a su cuadrante de la galaxia. Sin embargo, no fue así.

Pocas semanas después de lo sucedido, volvieron a registrarse movimientos demasiado cercanos al sistema solar. La nave nodriza que había traído a sus enemigos en busca de un planeta habitable y conquistable todavía no se había marchado. Los presagios no eran buenos, y un día se cumplieron: el ejército alien se estaba armando de nuevo con munición traída de su propio planeta. Pronto atacarían, y esta vez pocas cosas serían capaces de detener su poder.

En la Tierra, la situación tampoco era mucho mejor. Los medios de comunicación estaban siendo más duros que nunca con los Vengadores. De nuevo surgían las preguntas acerca de cuánto poder debería dejarse en sus manos, y de si deberían estar habilitados como para dministrarse ellos mismos sin influencia externa. Lo que había sucedido en la isla neoyorkina no fue más que una de las muchas gotas que poco a poco iban colmando el vaso: casas destruidas, propiedades perdidas... Al menos, no tenían que lamentar pérdidas humanas.

Sin embargo, lo más duro de todo era no saber dónde se habría metido el joven Kaplan. Su madre estaba desesperada y, aunque al principio había intentado respetar su decisión, pronto comenzó a utilizar su poder en intentos frustrados por encontrarle. Sin embargo, Wiccan no tenía intenciones de ponérselo nada fácil. No fue hasta que la siutación fue insostenible que recurrieron al poder superior del Doctor Extraño. Si había alguien que pudiera encontrarle, ese era desde luego él. Lo necesitaban. Necesitaban a aquel pequeño brujo antes de que la Tierra estuviera perdida.

Fue en una fría tarde de enero cuando la llamada de Extraño llagó a la torre de los Vengadores: sabía dónde se encontraba. La noticia pilló a Bucky por sorpresa, y algo dentro de él se removió con la misma cantidad de regocijo que de culpabilidad. Billy se encontraba sano y salvo, pero tal vez no quería volver a aquello. Tal vez deberían respetar su decisión y pensar en él más como una persona que acababa de perder al amor de su vida y no como un héroe que debía luchar. Sin embargo, todo se volvía más complicado cuando uno caía en la cuenta de que Wiccan era su única opción de ganar: debían traerlo de vuelta... A pesar de que no fue lo moral.

Y de nuevo, el Capitán América se vio envuelto en una situación que no había deseado: era él quien iba a tener que traspasar el portal abierto del Doctor. ¿Por qué él? No lo tenía demasiado claro, siempre había asumido que Wanda sería la candidata. Sin embargo, también era cierto que él era la última persona que lo había visto antes de que se desvaneciera. El último que había hablado con él y que de verdad podía hacerse una pequeña idea acerca de cómo se sentía.

Así fue como James se vio envueltro entre las frías montañas del Himalaya. La verdad era que no tenía la más mínima idea ni de dónde se encontraba exactamente ni de qué estaba haciendo. Había ido allí sin ningún plan, sin reflexionar absolutamente acerca de nada. Era un plan casi suicida del que esperaba que Billy no tuviera que salir mal parado. No pensaba obligarle a volver con ellos, eso lo tenía claro. Sin embargo, tampoco podía rendirse por las buenas. O volvía con él, o sus posibilidades de salvar la Tierra quedaban recudias prácticamente a la suerte de la nada.

En un paraje gris y ciertamente desolador, Bucky comenzó a sortear rocas y salientes poco amigables. Era físicamente imposible que nadie hubiera podido sobrevivir allí, y también era imposible esconderse de nadie. Entonces, ¿dónde estaba Kaplan? ¿Habría sentido una 'perturbación en la Fuerza' que le alertara sobre la intrusión del Extraño? ¿Los cálculos del Doctor habrían podido ser erróneos en algún punto?

Comenza a perder las esperanzas cuando la negrura de una cueva hundida en la roca llamó su atención. Si existía la más mínima posibilidad de que hubiera un humano en aquel paraje, debía ser allí dentro. Determinado a encontrarle, sorteó los peligros del camino hasta que llegó a aquella apertura poco amigable. Dentro no se encuchaba absolutamente nada, y eso no le gustaba.

Siendo la linterna de su teléfono móvil la única fuente de luz artificial que tenía a mano, lo encendió y se adentró en aquella fría cavidad. Todo era normal hasta que divisó la sombra de un bulto de mantas en el suelo. Eso muy salvaje no era, así que de verdad había alguien allí dentro. Con algo de miedo y cargado de inseguridad, Bucky alzó su voz:

¿Billy? —. Preguntó, con un tono duditativo al que pronto un sobrecogedor eco respondió.




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Re: 2. Endless nightmare.

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb 12 Nov - 15:52

02. Endless nightmare
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Con Bucky, Tibet, anochecer.
Llegó ahí sin saber por qué. No sabía en qué lugar del mundo se encontraba, o si se encontraba en su propia realidad. Solo le importaba que no le detectaran. Cuando Billy huyó del hospital, con las lágrimas saliendo sin parar de sus ojos, y puso los pies en esa tierra virgen, lo primero que hizo fue gritar durante horas, liberarse de todo lo que había dejado atrás. Después, creó un pequeño entorno en la propia montaña donde vivir. No necesitaba salir a cazar, o buscar agua, todo provenía de la construcción que le habían generado sus poderes. Agua, vegetales, fuego, todo salía de sus manos, aunque no de la manera tradicional.

Y así pasaron las horas, los días, las semanas, el tiempo dejó de tener sentido para él, centrándose solo en los intervalos entre la luz del sol y el dulce abrazo de la luna. Ahí, donde solo estaban él y su soledad, pudo pensar con tranquilidad. Teddy, el peligro que suponían sus poderes, el manejo de estos,… Su mente se amplificó durante todo ese tiempo, notando como el universo y él, al alejarse de la sociedad, se ponían en sincronía. Oía ríos lejanos correr en busca del mar que suponía su muerte, oía la tierra hundiéndose hacia el manto cálido que le suponía el abrazo del calor del que vino, escuchó a los vientos contarle historias de millones de años atrás, dejó que las estrellas, con su luz, le imbuyeran la sabiduría de años luz. Con el tiempo, se notó en paz y en armonía con toda la creación, capaz de manejarla a su antojo como el violinista que manejaba un Stradivarius. Era música, todo lo que había a su alrededor se comportaba como una partitura, y él era el mejor compositor en eones.

Una fría tarde, cuando el sol se tornaba naranja y las frías ventiscas asolaban el paraje donde había estado viviendo, notó una presencia que apareció de forma súbita en su tierra. Como primera reacción, causada por el viento, ocultó su escondite, hasta que sus poderes le avisaron de que esa presencia era el Capitán América. La pregunta que apareció en su mente era obvia y estaba relacionada con la presencia de Bucky Barnes ahí. No obstante, le dejó pasar, revelando la entrada a su pequeño refugio en lo alto de la montaña. Sus sentidos se agudizaron conforme el Capitán se acercaba. Cuando escuchó una voz humana después de tanto tiempo, le resultó curioso lo diferente que le sonaba frente a cómo recordaba su conversación en el hospital. “Capitán.” Respondió de forma cordial. Respiró hondo y, al exhalar, la cueva se iluminó con miles de cristales brillando en las paredes. “Supongo que su visita tiene que ver con que la justicia me reclama para juzgarme por lo de Nueva York. Lo asumo.” Su propia voz se le antojaba extraña. Se puso de pie, quedando frente al héroe, tendiéndole sus dos manos unidas por las muñecas. “Sabía que la paz no podía ser eterna.”

Había algo en la mirada del Capitán que le inquietaba. ¿Acaso había estado tanto tiempo fuera que su propio rostro le parecía extraño al héroe? El tiempo ya parecía algo ajeno a él tras tanto tiempo aislado. Fue entonces cuando su conexión con el universo se notó afectada. Sintió una ligera vibración ajena a la armonía, una nota que no casaba con la melodía. "Ocurre algo, ¿verdad? No habría venido si no fuera así." Una mirada inquisitorial, fría, analizó al hombre que tiempo atrás le había limpiado las lágrimas. "Sea lo que sea, no cuente conmigo. Tiene a gente igual de válida, incluso más."


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Re: 2. Endless nightmare.

Mensaje por Novocaine el Lun 9 Ene - 19:11

02. Endless nightmare
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Con Billy, Tibet, anochecer.
Bucky se espantó cuando los cristales se iluminaron a su alrededor. Pronto sus músculos se crisparon y se puso a la defensiva, llevando incluso una de sus manos al cinturón donde llevaba colgada su arma. Siempre iba consigo, y con mucho más motivo ahora. Al fin y al cabo, se había visto envuelto en una misión cuyo final y desarrollo desconocía. Podría haberse encontrado con un millón de peligros en el camino que lo llevaría hasta Kaplan. Habría sido estúpido ir desarmado.

Sin embargo, parecía ser que no había cabida para tanto drama. Pronto la voz del joven mago llegó a sus oídos e hizo que su cuerpo se relajara de nuevo. Intentando no asustarle ni darle una mala imagen de la situación, volvió a esconder la pistola en su lugar y acortó las distancias que los separaban con pasos cautelosos pero firmes. Sus labios, prensados en una fina línea, indicaban muy claramente su incomodidad. ¿Cuántas veces iba a tener que repetirle que lo que había pasado no era culpa suya? Personalmente, cada vez se veía a sí mismo como la persona menos indicada para estar haciendo aquello. Le faltaba demasiada paciencia.

Aun así, se quedó. Trató de calmarse y pensar en que las dudas del chico eran totalmente normales. De hecho, no estaba del todo equivocado. Por supuesto que las autoridades habían pedido responsabilidades al principio. Sin embargo, habían tenido suerte y al final habían dejado de insistir. Estaba claro que alguien lo suficientemente poderoso había intervenido por los Vengadores y, especialmente, por Billy.

Afortunadamente, no tuvo que repetirse de nuevo a sí mismo. El joven había sido astuto al leerle las intenciones, aunque eso tampoco le reconfortaba demasiado dada su respuesta.

Si no fuera grave, no habríamos recurrido a ti —. Aclaró, tal vez con un poco más de mordacidad de la que debería—. Sabemos que no quieres volver y hasta ahora hemos respetado tu decisión, así que el único motivo por el cual nos atreveríamos a interrumpir tu descanso es que no podamos hacer frente a las amenazas sin ti. Créeme, hemos agotado todas las posibilidades antes.

El Capitán dio un paso más hacia el chico, quedando por fin a una distancia natural en la que poder mantener una conversación. Había cambiado bastante desde la última vez en la que lo había visto. Tal vez estaba un poco más delgado y visiblemente más desaliñado. Sin embargo, había algo que todavía permanecía desde su visita al hospital: la mirada vacía. Parecía ser que el tiempo no iba a conseguir cerrar aquella herida por sí solo. Haría falta algo más.

Son de nuevo ellos —. Dijo sin más —. Se han rearmado. Sin más fuertes que antes. Nadie va a poder pararles por métodos convencionales. Por supuesto que vamos a luchar, pero eres la única persona que puede garantizar el éxito. Si no los paramos aquí, habremos perdido la Tierra —. Tras aquellas duras palabras, calló durante unos segundos para poder pensar con un poco más de claridad —. Escucha, nadie te va a obligar a quedarte. Solo... Necesitamos tu ayuda temporalmente.




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Re: 2. Endless nightmare.

Mensaje por Winter Wiccan el Dom 26 Feb - 15:40

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Con Bucky, Tibet, anochecer.
La postura y el acercamiento del capitán le indicaban que aquello era serio. Captaba cómo los músculos del héroe estaban tensos, así como su corazón, si bien no latía con rapidez, lo hacía con fuerza, como si cada pulso fuera más importante que el anterior. Fue entonces cuando comenzó a hablar. Agradeció que respetaran su aislamiento, igual que entendió que aquello debía ser muy grave si se cumplía esa premisa.

Y así lo era. Escuchó cómo los aliens que le habían demostrado la realidad de su poder habían vuelto. Por primera vez en todo el tiempo que había estado en esa cordillera, recordó con todo detalle el cuerpo de Teddy desprendiéndose en millones de flores blancas que se alzaban hacia el cielo. Se le heló la sangre y sus ojos azules se congelaron. ¿Cuánto tiempo debía perseguirle ese recuerdo triste? Ojalá pudiera obligarse a olvidarlo, pero no podía luchar contra la realidad, en la que Teddy seguía anclado en su corazón.

Suspiró con pesadez, observando los ojos del capitán. Sabía su historia. Durante años, en los que los cómics le mostraban la vida de los héroes, aprendió lo que significó el Soldado de Invierno y los crímenes que se le adjudicaban, y ahí estaba. “Capitán, quiero hacerle una pregunta.” Había decidido que hacer respecto a los alienígenas desde que le dijo que estaban ahí, pero, antes, quería asegurarse de que el nudo que atravesaba su pecho tenía motivos para ser así. “Alguna vez, cuando se ha enfrentado a HYDRA, ¿ha sentido que le faltaban las fuerzas?” Él se había encontrado en su misma situación y, en esos días de reflexión, decidió que quizá su consejo, si se volvían a encontrar, sería eficaz. “Voy a ir con usted. Perdí lo que más quería por su culpa, no voy a dejar que pongan un pie en mi planeta.”

Dio un paso al frente y movió la mano en un movimiento extraño y todos los cristales confluyeron en una gran ventana que le permitió ver todas las naves alienígenas camino de la tierra. Ya no necesitaba decir las cosas, solo tenía que pensarlo. Sus inseguridades habían muerto tan pronto como restauró Manhattan a su estado de isla virgen. Era capaz de hacer que planetas chocaran entre sí, de devolver nebulosas a su estado de estrella, el universo era su lienzo en blanco y tenía pinturas y disolventes en la palma de su mano. “¿Tuvo miedo cuando volvió al campo de batalla, capitán?” Preguntó porque, al ver aquella imagen, las piernas le temblaron. ¿Cuántas vidas se podían perder si no actuaba? Demasiadas, fue la respuesta que no tuvo que oír.



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Re: 2. Endless nightmare.

Mensaje por Novocaine el Lun 19 Jun - 0:54

02. Endless nightmare
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Con Billy, Tibet, anochecer.
Bucky sentía la tensión atravesar su cuerpo como el rayo más cargado de una tormenta. Todos sabían perfectamente que él no era el más indicado para hacer aquel trabajo. Las palabras no se le daban demasiado bien, y ser convincente no era precisamente uno de sus encantos. Sin embargo, exactamente igual que aquel día en el hospital, lo habían dejado solo ante el peligro. Y su misión era tan importante que sentía el peso de la responsabilidad instalarse en sus hombros y hundirlo tres metros en el suelo. Tenía que convencer a aquel joven de que volviera con él a Nueva York. Sin embargo, y por mucho que desease acabar con aquello, él mejor que nadie sabía por qué le resultaba tan complicado hacerlo: los fantasmas de su pasado le perseguían.  

El Capitán no quería hacerle ningún daño a Billy. No lo conocía demasiado, pero sabía que era un buen chico, que había sufrido injustamente para su edad y, por encima de todo, que no merecía absolutamente nada de lo que le estaba sucediendo Casi sentía que estaba abusando de él haciendo aquello, y se sentía más inútil que nunca. ¿Qué mundo permitía que fuera un niño el que tuviera que cargar con el peso de todo el planeta? ¿Qué monstruos eran capaces de poner ese peso sobre sus hombros solo para intentar encubrir su propia ineptitud e impotencia? Uno muy cruel. Uno que no se diferenciaba demasiado al que lo había visto crecer a él.

Su pregunta le pilló por sorpresa. Tanto que despegó sus labios para responder, pero de su boca no salió un solo sonido. Sabía perfectamente cuál era la respuesta a aquel interrogante. Sin embargo, vocalizarla se le antojaba demasiado complicado. Una cosa era ser consciente del propio miedo, otra muy diferente era reconocerlo en voz alta. Las palabras tenían una especie de magia: convertían en realidad el pensamiento. Y él no sabía si estaba preparado para enfrentarse a sus demonios internos. No de cara a otros, al menos.

Por eso mismo, se quedó callado mientras observaba aquellas naves materializarse delante de sus ojos. No se sorprendió demasiado, los Vengadores las vigilaban con mil pantallas las veinticuatro horas del día. Casi podía jurar que se las sabía de memoria. Por el momento parecían tranquilas, pero aquello no era más que la calma antes de la tormenta. Se estaban armando, se estaban preparando, y no tardarían demasiado en atacar. Por suerte, parecía ser que el joven estaba bastante dispuesto a acompañarle. La afirmación debería haberlo alegrado. Sin embargo, era imposible sentirse victorioso cuando uno no sabía demasiado bien si lo que estaba haciendo era lo correcto.

Y de pronto allí estaba: de nuevo la misma pregunta que antes había intentado evitar. No le hacía ninguna gracia tener que explicar aquello, mas sentía que se lo debía al otro. Si iba a arrastrarlo a aquel abismo de dolor, lo mínimo que podía hacer era orientarle, aconsejarle con su propia experiencia. Aunque el mero hecho de pensar en ella ya le hiciera daño.

Sin mirarle, todavía con sus ojos clavados en las imágenes de los alienígenas, cogió aire y asintió levemente con la cabeza. Sus facciones ligeramente contraídas entre lo que no se distinguía si era rabia, frustración o simple pena.

Claro que tenía miedo —. Reconoció —. Más del habitual, quiero decir. Cuando sales al campo de batalla, nunca sabes si vas a volver o no. Es algo que todos los Vengadores y todos los soldados aceptamos desde el minuto cero. Sin embargo, con Hydra es totalmente diferente. Es como un miedo irracional hacia ellos. Me destrozaron la vida durante décadas y yo ni siquiera lo sabía. Nací ayer, como aquel que dice —. Trató de explicarle, finalmente dirigiendo la mirada hacia él —. Antes de recobrar mi memoria, no era más que una máquina teledirigida. Como un dron. Y creéme, preferiría morir mil veces antes de dejarme atrapar por ellos. Sin embargo, siempre estoy dispuesto a luchar para pararles, supongo que porque así me aseguro de que nunca más podrán hacerle daño a nadie de la misma manera en la que me lo hicieron a mí. Pero también tengo motivos mucho menos honorables. A veces siento que necesito venganza, y las ganas de aplastar a alguien y devolverle el golpe multiplicado por mil... Confía en mí, es mil veces más fuerte que el miedo.

Bucky puso los brazos en jarra mientras giraba su torso hacia el joven. Por primera vez, se atrevió a mirarlo a la cara. Suponía que su discurso no tenía nada de honorable ni de heroico. Seguramente Steve lo habría hecho mucho mejor. O Danvers, o incluso Jones. Pero él era todo lo que Billy tenía a su disposición en ese momento, así que se iba a tener que acostumbrar a sus mierdas. Intentaría hacerlo mejor en el futuro, si es que alguna vez le salía la vena de héroe y no la de simple justiciero o soldado raso. No era un buen mentor, y mucho menos un ejemplo a seguir. Eso estaba más que claro. Le quedaba mucho camino por delante.

¿Y tú, Billy, tienes miedo?




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Re: 2. Endless nightmare.

Mensaje por Winter Wiccan el Lun 19 Jun - 12:11

02. Endless nightmare
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Con Bucky, Tibet, anochecer.
Escuchó al capitán y, de alguna manera, sintió que se veía reflejado en un espejo. Miedo, venganza, muerte, todo aquello era lo que pasaba por su cabeza cada vez que la imagen de Teddy frío, en sus brazos, aparecía sin previo aviso. Expulsó todo el aire que quedaba en sus pulmones tras el discurso del capitán, pensando detenidamente en todo aquello. Esos alienígenas era su HYDRA particular, lo que le había quitado su punto fijo en el mundo y le había llevado a ese punto del Himalaya, a ese momento de su existencia.

Hubo algo en todo lo que dijo que le llegó. Morir mil veces antes de que hicieran daño a alguien. ¿Y si ya estaba muerto por dentro? Quizá era porque seguía reciente, pero seguía notando el vacío de su cuerpo sin Teddy, sin el calor de su cuerpo a su lado por las noches, sin su sonrisa por las mañanas. La venganza, el poder hacerles todo el daño que le habían hecho a él. ¿Era buena idea? Sí.

“Gracias.” Dijo, teniendo claro algo por primera vez en su vida. Estaba solo, ya no tenía a su ancla que le aferraba a la realidad cuando todo se iba al traste. Tenía miedo, terror, tanto que notaba como todo su cuerpo temblaba bajo la superficie de su piel. No por lo que le pudiera pasar a él, o por lo que le pudiera pasar a los alienígenas, sino por los civiles y el resto de héroes. Sus poderes eran tales que, ahora que los comprendía y los controlaba, el universo era una bola de papel que podía quemar con solo una cerilla. Un paso en falso, una crisis y todo podría verse comprometido, ahí estaba su miedo.

La pregunta del capitán hizo que le mirara. Su rostro, impasible, dejaba claro que hasta hace nada era el asesino más despiadado de HYDRA, una verdadera máquina de matar. “Tengo pánico, Capitán Barnes.” Admitió, notando como las palmas de sus manos temblaban como si tocara una pandereta. “Tengo miedo de que pase lo mismo que en Manhattan, o peor. Miedo a que alguien sufra por mi culpa… Pero no les temo a ellos.” Dijo, señalando a la pantalla que estaba frente a ellos. El fuego que se avivaba en el interior de sus ojos era tan potente que podía fundir al acero. “Tampoco le temo a la muerte, porque sé que le tendré a él al otro lado. No, Capitán, mi miedo no es por mí o por ellos, mi miedo es por todos los que vais a tener que ver lo que voy a hacer.” Nunca había hablado con tanta convicción en su voz. Era como si todos los planetas resonaran ante la frecuencia de su voz y su fuerza se trasmitiera por sus cuerdas vocales. Aquel que va a la batalla pensando que ya está muerto no tiene nada que perder, pensó para sí mismo, mientras fijaba su mirada en la del Capitán América. “No quiero borrar del mapa otro centro neurálgico del país, o del planeta.” Admitió. “Ahora mismo, sé que no va a pasar otra vez, pero, cuando esté ahí, no sé qué va a pasar.” Confesó a Barnes, mientras se quitaba la parte superior de su atuendo, la que le cubría la cabeza ante el frío. “Eso es lo que me asusta, Capitán.” Dejó caer un suspiro pesado de lo más profundo de sus pulmones, mirando todas aquellas naves.

“¿Va a ser siempre así? El último recurso de la humanidad, durmiendo en el Tíbet.” Dijo para él mismo, aunque sabía que el Capitán le iba a oír. Su refugio era un lugar maravilloso para meditar y pensar, pero la soledad seguía siendo muy dolorosa, tanto como un puñal al rojo vivo contra su carne. “Esperando a un problema que nadie pueda resolver.” Terminó la frase, sin despegar sus ojos de todas aquellas naves invasoras, pensando en que, si fueran inteligentes, huirían en ese instante.




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