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Reality just killed magic.

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Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Vie 11 Nov - 23:23


REALITY JUST KILLED MAGIC

BILLY KAPLAN

ian harding
wiccan
winter wiccan

TEDDY ALTMAN

chris pine
hulkling
novocaine
La vida de Billy y Teddy había alcanzado el cenit de su perfección. Tras años de noviazgo, los Jóvenes Vengadores habían contraído matrimonio y se habían marchado a vivir juntos. Compaginando el tiempo entre la vida de civil y la de superhéroes, habían conseguido seguir adelante haciéndose un nombre y obteniendo cada vez mayor reputación.

Sin embargo, ninguno de los dos podría haber esperado que el día de su aniversario se convertiría en su peor pesadilla. Después de un fatídico accidente de coche imposible de evitar, Teddy despierta en el hospital sin a penas ningún rasguño gracias a sus poderes, pero con la terrible noticia de que su marido no volverá a recordarle jamás.




Última edición por Novocaine el Sáb 21 Ene - 18:06, editado 1 vez


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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb 12 Nov - 13:25


Se despertó en medio de una sala de hospital. Paredes blancas, una bombilla que colgaba sobre su cabeza, una máquina extraña monitorizándole, ¿acaso le había pasado algo? La reacción de una enfermera avisando a todo el equipo le aseguró eso. “¿Ha ocurrido algo?” Dijo, tratando de incorporarse de la cama, encontrándose con un dolor punzante en el lateral del tórax que le hizo tumbarse otra vez. “Descanse, señor Kaplan, el accidente ha sido bastante grave.” Miró a aquella mujer con cierta extrañeza. “Disculpe, ¿quién es el señor Kaplan? ¿Soy yo?” Preguntó. Su nombre, su rostro, todo era una incógnita para el hombre de cabellos morenos que se había levantado. Era un lienzo en blanco, una pintura tratada con lejía, no recordaba nada.

La mujer, visiblemente sorprendida, avisó a un señor con bata blanca que había entrado hacía escasos segundos. El hombre se acercó a él y le inspeccionó los ojos, probablemente buscando algo. “¿No recuerda quién es?” Preguntó, bastante escéptico y con un brillo de curiosidad en los ojos. “¿Acaso debería? ¿Qué está pasando? ¿Quién es ese señor Kaplan?” Preguntó, cada vez más nervioso.  El médico, viendo lo que estaba pasando, le comentó algo a la enfermera en el oído, la cual se fue inmediatamente. Tras eso, el doctor se sentó en el sillón contiguo. “Me temo que padece amnesia. Usted es William Kaplan-Altman y tuvo un accidente de coche la noche pasada. Tiene un par de costillas rotas y cortes superficiales en cara y brazos. Sinceramente, creo que su familia debería contarle todo lo que pasó y quién es, yo no tengo potestad para hacerlo.”

¿Familia? ¿Tenía familia? No recordaba absolutamente nada. Se había despertado esta mañana y no había nada más, ninguna información que le anclara a su pasado. “¿William Kaplan-Altman? Vaya, qué largo…” Dijo, con un tono algo triste, su propio nombre se le antojaba extraño. En ese instante, la enfermera volvió con un hombre de cabellos rubios y ojos azules, que había venido corriendo junto a la sanitaria. Ojalá pudiera afirmar que le sonaba su rostro o su postura, pero aquello era imposible. “Buenos días, ¿han traído a otro doctor para examinarme?” Preguntó, asumiendo lo obvio en un hospital ante un paciente grave, quién podría decirle que aquel hombre al que no reconocía era su marido y el amor de su vida o, al menos, de su vida borrada.

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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Sáb 12 Nov - 19:47


Cuando despertó, Teddy buscó automáticamente la presencia de su marido en la habitación. Por supuesto, no había olvidado el accidente del que acababa de ser víctima, ni tampoco el hecho de que la persona que había estado a su lado era Billy. Maldita sea, ¿en qué momento perdió el control del coche de aquella manera tan fatídica? El pánico comenzó a apoderarse lentamente de él. Su genética alien le había curado todas las heridas en el breve tiempo en el que había estado durmiendo pero... ¿Dónde narices se encontraba su esposo? ¿Acaso le había sucedido alguna cosa terrible por su culpa?

Pronto los médicos acudieron a su habitación y permitieron que se levantara, explicándole luego que Billy se encontraba estable pero recibiendo cuidados más especiales que los propios. El alivio se apoderó de él, aunque por desgracia no duró más que un par de horas.

La espera hasta que su marido despertó fue larga. Solo quería que volviera abrir los ojos y pedirle perdón una y mil veces por el susto que acababa de darle. Cuidarle para que las heridas que él mismo le había infringido de manera indirecta se curasen lo más rápido posible. Lo único que deseaba era volver a casa y olvidar aquello tan horrible que había sucedido. Seguramente, sus amigos estarían preocupados por ellos al ver que no habían dado señales de vida.

A la hora de comer, el kree bajó a la cafetería a tomarse un café. No le entraba nada de comida en el cuerpo, pero sentía que iba a desfallecer de un momento a otro como no metiera algo dentro. Cuando subió de nuevo a la planta en la que descansaba Billy, todo se volvió del revés. Una enfermera le impidió el paso a su habitación, alegando que la situación era inestable. ¿Inestable? ¿Acaso su marido no había estado tan bien como parecía?

Únicamente cuando se relajó un poco, fueron capaces de explicarle lo que había sucedido: Billy había perdido la memoria. ¿Hasta qué punto? Era todavía demasiado pronto como para averiguarlo. Podrían haber sido un par de semanas, un par de años o toda su maldita vida. Fue como si le clavaran una espada en el estómago y la retorcieran. No solo había arruinado la vida de su esposo, si no que ahora mismo ni siquiera sabía si... Seguía siéndolo. ¿Y si no tenía ni idea de quién era? ¿Y si se alejaba de él?

Presa de un pánico que no pudo controlar, apartó a los enfermeros que intentaban explicarle la situación con infinitas sutilezas y florituras. No era eso lo que necesitaba. Quería descubrir la verdad por sí mismo, aunque doliera. Por terrible que fuera.

Cuando entró a la habitación, lo primero que vio fue la indiferencia en los ojos de Billy: no le conocía. De pronto la bilis acudió a su garganta y estuvo a punto de vomitar. No podía ser. Aquello tenía que ser una pesadilla. Una pesadilla horrorosa de la que en algún momento se despertaría... Pero no. Aquello era verdad. Una verdad que no quería aceptar, a pesar de que era tan sumamente evidente que dolía.

Billy —. Fue lo único que pudo susurrar antes de acercarse a él. Los médicos no parecían tener la más mínima intención de apartarse. De hecho, no paraban de pulular a su alrededor examinando a saber qué —. S-Soy Teddy —. Dijo que tono ahogado, mientras se sentaba en el único borde de la camilla que quedaba libre —. No sabes quién soy —. Sentenció al fin, con la voz rota. No era una pregunta.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb 12 Nov - 20:32


Mientras aquel atractivo hombre de cabellos rubios se acercaba a la camilla, Billy seguía sin asociarle a su pasado. Parecía como si le hubieran formateado y no quedara nada. Los profesionales sanitarios, obviamente, se preocupaban por sus fracturas y sus heridas pero aquel hombre no hacía eso. En su lugar, se quedó al lado de la camilla, con la voz rota y, al parecer, con un par de lágrimas que luchaban por salir, aunque no era capaz de verlas. “¿D-Debería saberlo?” Preguntó, notando lo afectado que estaba por su situación. “Yo… Lo siento mucho, no le recuerdo, no recuerdo ni la fecha de mi cumpleaños.” Dijo, gesticulando una media sonrisa frente a las facciones ajenas.

La gente que estaba en la sala intercambió una serie de miradas tristes, pero el moreno solo tenía ojos para el rubio. Seguro que había sido alguien importante para él, de no ser así no estaría de esa manera. Observó su rostro, como si una pequeña parte de él luchara por salir a la superficie y decirle quién era, pero no obtenía respuesta. El rubio estaba mudo y Billy, por mucho que lo intentaba, no le reconocía. “Me has llamado Billy. ¿Me llama la gente así?” Preguntó, deseoso de conocer un poco más sobre su pasado. Todo aquello, que para los presentes estaba siendo muy confuso, para él era natural. No sabía nada y deseaba saber. Era la única persona de esa sala que no parecía que estuviera ahí por compromiso laboral, sino por un vínculo que les unió y que, en ese momento, estaba oculto.

Fue poco después cuando uno de los doctores se acercó. “Señor Altman, lamento mucho decírselo pero, tiene que irse. Necesitamos hacerle unas pruebas al señor Kaplan.” Altman. Ese apellido retumbó por su cabeza. La enfermera le había dicho que se llamaba William Kaplan-Altman. ¿Quería eso decir que…? Antes de que el rubio saliera por esa puerta chilló. “¡Espere! La-Las pruebas pueden esperar.” Dijo, ligeramente convencido, con el fin de que el rubio no se fuera. “T-Tú, ¿p-puedes acercarte?” Dijo, señalándole con el dedo. No podía moverse a causa de las costillas rotas, pero al menos podía indicarle. “¿M-Me conoces? ¿Sabes quién soy? Te apellidas Altman y yo soy Kaplan-Altman, o así lo pone en la ficha.” Notó como algo dentro de él se rompía en mil pedazos al ver al rubio y ser incapaz de recordarle por mucho que se esforzara. “Tú y yo… Por favor, dime que no he olvidado a quién creo que he olvidado.” Había algo que le hacía suponer quién era ese hombre de mirada cristalina y qué relación tenía con él solo por cómo se estructuraba su apellido. Miró a una de las doctoras, que parecía estar al borde de las lágrimas. “Por favor, ¿puede darme mi informe? Quiero saber quién soy.” Giró su cabeza hasta quedar, de nuevo, con aquel hombre en su campo de visión. “Y tú puedes ayudarme, sé que puedes.” Confiaba en él, sin saber quién era, solo porque una parte de su corazón había entendido el daño que le había hecho no recordarle.


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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Sáb 12 Nov - 23:26


Cada vez que miraba a los ojos de Billy y los encontraba llenos de indiferencia, Teddy se moría un poco más dentro. No recordaba que lo hubiese mirado nunca así, ni siquiera en el instituto cuando a penas se conocían todavía. Siempre había habido alguna especie de chispa en ellos: curiosidad, interés, dulzura, cariño, pasión... ¿Pero aquella fría lejanía? Jamás. El hombre sabía de sobra que el otro no lo estaba haciendo apropósito. Es más, era culpa suya. Sin embargo, eso no hacía que doliera un poco menos. Únicamente empeoraba un poco más las cosas, hasta el punto de sentir cómo le ahogaban.

Por mucho que intentara componer una sonrisa que pudiera animar al otro, le era simplemente imposible conseguir tal hazaña. Sus ojos estaban húmedos, al borde del llanto, y su expresión se hallaba congelada y pálida. No había estado preparado para eso, y precisamente la falta de tiempo para similarlo era lo que complicaba todo todavía más. Se había presentado junto a su marido desmemoriado y no tenía ni siquiera un plan. No sabía qué decirle. Ni siquiera sabía si era correcto decirle que estaban casados. ¿Y si eso lo hacía sentir presionado para quedarse a su lado? Para Billy, no dejaba de ser un desconocido más.

—. Respondió instantáneamente, haciendo sus mejores esfuerzos para que la voz no le sonara ronca —. Es tu nombre así que... Todos te llamamos así, supongo —. Teddy prensó los labios en un intento frustrado de sonrisa que no llegó siquiera a materializarse en su mirada. ¿Cómo iba a contarles eso al resto? Tommy seguramente se enfadaría, Kate se volvería loca, y America... No tenía muy claro cómo reaccionaría, pero estaba claro que sería un golpe para todos.

Por suerte o por desgracia, no tuvo que pensar demasiado en lo correcto o incorrecto de decirle a Billy quién era, pues un doctor fue el que se encargó de desvelar el misterio. La sangre se le congeló en las venas, ¿cómo había podido ser tan poco sutil y cuidadoso? Seguramente, aquello habría sido un gran impacto para Billy, quien ni siquiera le dio tiempo a levantarse para obedecer antes de que comenzara a llamarlo. Por supuesto, a Teddy ni se le pasó por la cabeza el hecho de huir o de marcharse.

En su lugar, se inclinó hacia él y lo cogió con cuidado de los hombros para que no volviera a moverse de la cama. Tenía costillas rotas, lo último que les hacía falta era que se hiciera más daño.

Por favor, dennos unos minutos —. Pidió a los médicos antes de volver a centrar su atención en Billy. Aquel asunto era entre él y su marido, no pensaba hacer de aquella desgracia un espectáculo para un puñado de desconocidos. Únicamente quería hablar con él y explicarle... ¿El qué de todo? No tenía idea de por dónde empezar.

Por suerte, los doctores cedieron a su petición y comenzaron a salir por la puerta en un mortal silencio para nada alentador. Seguramente, estaban igual de preocupados que él mismo. Querrían saber qué era lo que había pasado en el cerebro de su marido y saber si se recuperaría en algún momento, pero aquella no era la prioridad en aquellos instantes. En ese momento, lo único verdaderamente correcto que podía hace era explicarle la verdad.

Puedo ayudarte —. Dijo rápidamente, en cuanto se quedaron solos —. Puedo explicarte todo lo que necesites saber. Yo... Yo no tengo ni idea de por dónde empezar —. Reconoció, con un tono absolutamente derrotado —. Supongo que con la verdad. Soy Teddy Altman y... Tu marido. Desde hace cinco años. Estábamos celebrando nuestro aniversario y de vuelta a casa.... Ni siquiera sé qué sucedió. Solo recuerdo que perdí el control del coche y... —. A aquellas alturas, no fue capaz de contener las lágrimas, las cuales ocultó tras las palmas de sus manos al colocarlas sobre su cara. No estaba seguro de poder soportar aquello, ni tampoco la culpa —. Lo siento. Lo siento mucho.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Sáb 12 Nov - 23:52


Tener a esa persona tan cerca hacía que una parte de su ser se mantuviera en calma en medio del caos que suponía su recién descubierta amnesia. Siendo un libro en blanco como estaba resultando ser en esos momentos, todo aquello era nuevo. Esa sensación de desazón, de inquietud, y todo se centraba en aquel individuo de ojos azules que parecía que se iban a romper como el cristal en cualquier momento. Cuando dijo con la voz rota que le llamaban Billy fue como si pusieran las primeras letras en esa nueva página. Después, tras la salida de los doctores, supo que todo lo que saliera de sus labios debía ser verdad. Ningún facultativo en su sano juicio dejaría a un amnésico solo con alguien a no ser que conociera de antes a esa persona.

Observó su rostro, perfecto, carente de heridas o manchas al contrario de, según pensaba, estaría el suyo. Era un hombre atractivo, con mandíbula afilada, ojos penetrantes y unos labios finos pero bien tallados, un príncipe de cuento en pocas palabras. Sin embargo, al contrario que en los cuentos de hadas, en vez de una gran sonrisa, había una mueca inerte que escondía una gran mueca de desolación, o así lo percibía. Se sorprendía por conocer tan bien a esa persona pero, quizá, estuvieron mucho tiempo juntos antes de que perdiera la memoria.

En el segundo en el que empezó a hablar, relatando esa vida juntos, sintió como el mundo se abría a sus pies. Estaba casado, aquel hombre de cabellos rubios era su marido y no era capaz de reconocerlo, incluso cuando estaban casados desde hacía tres años. Al parecer, según escuchaba las palabras del contrario, la causa de su pérdida repentina de memoria se debía a un accidente de coche, lo cual explicaría, también, las heridas y los huesos rotos. Cuando le vio llorar, notó como un resorte se aplicaba en lo más profundo de su cuerpo. A duras penas, y conteniendo algún gesto de dolor, llevó sus manos a las ajenas, separándolas de su cara. “No tienes por qué sentir nada.” Dijo, conciliador, mientras le limpiaba las lágrimas. “P-Puede que ahora no te reconozca, Teddy, pero seguro que no soportaba verte llorar.” Dijo, tratando de mantenerse sereno ante una situación que, cada vez, le resultaba más difícil. Casado, casado desde hacía cinco años… Y no recordaba nada. La apatía que mantenía desde el principio fue sustituida por una tristeza que se acrecentaba al verle así. “Lo importante es que los dos estamos vivos.” Dijo, tratando de encontrarle algo bueno a esa situación en la que estaban.

Era evidente que Teddy estaba enamorado de la persona que fue, mientras que el moreno se encontraba en aquella nueva situación, donde no podía hacer nada más que tratar de consolarle. “Cuéntame más, por favor. Quiero recordarte.” Dijo, limpiando una de las lágrimas que caía sobre una de sus mejillas, sacando fuerzas para sonreír. Era como si en su corazón se hubiera abierto de par en par un agujero enorme que no sabía cómo cerrar. “Cuéntame el principio, es la mejor manera de empezar.” Sugirió, manteniendo sus manos unidas a las ajenas. “Tenemos tiempo y, de verdad, quiero saber qué fue lo que hizo que me casara contigo.” Acarició el dorso de su mano, tratando de ser comprensivo con él. En ese momento no podía decir que le quería, era un extraño, pero, sabía que le había amado y si lo había hecho, debían existir motivos que así le hicieran enamorarse una segunda vez. “¿Saben mis padres que estoy aquí? Bueno, ¿tengo padres? ¿Hermanos? ¿Te-Tenemos hijos juntos?” Las preguntas caían por sí solas, deseoso de respuestas. No obstante, se calló al pensar que podía estar agobiando a Teddy.

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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Dom 13 Nov - 22:48


Teddy dejó que Billy limpiara sus lágrimas. No sabía en qué momento había llegado a derrumbarse de aquella manera, pero lo había hecho. Se suponía que debería ser él quien apoyara y protegiera a su marido y, como siempre, estaba siendo al contrario. Daba igual que fuera el otro el que estuviera en una cama con varias costillas rotas y una terrible pérdida de memoria. Incluso así se las apañaba para hacerle creer que las cosas iban a estar bien, para consolarle y para cuidarle.

Sin poderlo evitar, acarició el dorso de su mano con el pulgar. No podía creer que incluso teniéndolo delante pudiera echarlo de menos de aquella manera. Todo a partir de ese momento iba a ser duro y complicado, pero Teddy tenía una cosa muy clara: no se iba a rendir. No tenía la más mínima idea de cómo iba a hacerlo, pero conseguiría que Billy volviera a enamorarse de él. Paso a paso, aunque hicieran falta años. Simplemente, no era capaz de encajar la posibilidad de vivir sin él. ¿Cómo, si llevaba a su lado más de diez años, viéndolo día tras día y sin cansarse nunca?

Tratando de relajarse, cerró momentáneamente los ojos para luego clavarlos de nuevo en su esposo. El hombre estaba realmente pálido y tenía algunas heridas en la cara, pero para él seguía siendo lo más hermoso de aquel planeta. Realmente, tenía un problema.

Está bien —. Dijo, tomando una nueva bocanada de aire mientras intentaba ordenar sus ideas. Estaba seguro de que Billy tendría un millón de preguntas, de modo que era su obligación responderlas de la manera más exacta posible —. No, creo que tus padres todavía no saben que estás aquí. Tal vez... Debería llamarlos y explicarles lo que ha pasado. Deben estar preocupados por ti, hace unas cuantas horas que no habéis hablado. Y hermanos... Bueno, es complicado. Tienes algo parecido a uno —. Por el momento, decidió no ahondar más ni en sus poderes ni en el resto de cosas. Eso tal vez sería ir demasiado lejos.

» En cuanto al principio de nosotros... Nos conocimos en el instituto y comenzamos a salir. No sé, creo que estaba un poco perdido por aquella época y que tú me ayudaste a encontrarme —. Sin poderlo evitar, una pequeña sonrisa apareció en sus labios al evocar todos aquellos recuerdos de su adolescencia. A pesar de todo, había sido una gran época —. Y aquí estamos, hasta hoy. Adoptamos a una niña hace un par de años, ahora tiene cuatro. La adopción fue un poco larga, ya sabes. De hecho, la dejamos a cargo de una amiga hace no sé cuánto tiempo y creo que debería llamarlas ya. Deben estar preocupadas.

» Escucha, no quiero que te sientas presionado a... —. Por un segundo se interrumpió, bastante incómodo acerca de lo que estaba a punto de decir —. Ya sabes, estar conmigo. Quiero decir, entiendo que para ti soy un desconocido y que es complicado. Solo quiero que sepas que para todo lo que necesites, me tienes contigo.—. Finalmente, apretó cuidadosamente las manos ajenas con las suyas. Necesitaba saber que todavía seguía ahí, aunque solo fuera físicamente.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Lun 14 Nov - 20:27


Cuando hizo esa serie de preguntas no se esperaba tales respuestas. Sí, estar casado con alguien involucraba que también tenía más lazos familiares. No obstante, saber que sus padres, su hermano, su hija y su amiga tendrían que pasar por el mismo mal trago que Teddy hizo que se entristeciera algo más. Tenía una hija, una niña de cuatro años, y ni siquiera sabía cómo se llamaba. Tampoco recordaba haberle conocido en el instituto, ni haber ido al instituto, nada. Era frustrante ver como esos recuerdos compartidos hacían sonreír a ¿Teddy? Sí, Teddy, mientras que a él le resultaban ajenos y borrosos. El hecho de haber vivido una vida, al parecer, plena y feliz y no tener nada que le agarrara a ella era un sentimiento desolador, como una puñalada trapera en la espalda que no se iba jamás.

Notó el contacto de las manos de Teddy contra las suyas, suponiendo que aquello antes le aliviaba o conseguía sosegarle. En su lugar, encontró la indiferencia y el hastío de tenerle a un desconocido a su lado. Aquello que decía era totalmente cierto, no tenía por qué quedarse a su lado. No le conocía, no sabía quién era, ni siquiera sabía si era de verdad Teddy o no. Sin embargo, había un brillo en sus ojos, una mezcla entre remordimientos y dolor, que le convencía para quedarse a su lado. “Yo… No sé qué decir. Supongo que a tu, bueno, nuestra hija, le parecerá raro que su padre no la recuerde.” Dijo, en un tono frío y racional. Para él, aquella niña podía ser una actriz o un señuelo para caer en alguna trampa, no una pequeña criatura a la que había mecido, enseñado a andar, contado cuentos hasta que los dos cayeran dormidos… Era una extraña, todo el mundo era un extraño. “Y, respecto a lo de quedarme a tu lado. Tienes razón, no tengo por qué. En realidad, podrías ser un extraño que quiere aprovecharse de mí por cualquier razón… Pero te creo. Creo en que soy tu marido y en que tenemos una niña y en que no he hablado con mis padres. No sé por qué, pero es así.” Confesó, con una inexpresividad cortante. Solo estaba exponiendo sus argumentos, no rompiendo una relación ni negando la veracidad de las palabras de su marido ni nada por el estilo.

Separó sus manos de las del hombre apuesto, ya que la situación se le estaba haciendo incómoda. Se reclinó con cuidado en la camilla, soltando un suspiro de tranquilidad al notar como aquel dolor algo punzante en su torso desaparecía. “La cosa es que, por mucho que te crea, quizá todo esto no sea verdad, y tengo que saberla. Y, por difícil que me cueste admitirlo, las pruebas están ahí y tú, al parecer me conoces. No tengo donde ir. Ni siquiera sé qué demonios hay fuera de este sitio, pero tú sí, y creo que por eso quiero quedarme a tu lado, porque puedes guiarme ahí fuera.” Admitió. No, no se quedaba a su lado por amor, sino por protección. Era un pensamiento egoísta pero sincero, al menos. “Tengo que recuperar la memoria o, al menos, una parte de ella. Si un día me despierto y recuerdo quién eres, bien, fantástico, si no fuera así, tú serías el que peor lo pasara de los dos.” Quizá aquella frialdad era excesiva pero era la realidad. Teddy estaba enamorado de Billy, Billy no sabía ni siquiera cuál era su sabor de helado favorito. “Siento decirte esto así pero necesito que los dos seamos sinceros el uno con el otro. Si fui tu marido alguna vez, no lo recuerdo. Si en algún momento decidimos adoptar a una niña juntos, tampoco. No sé quién eres, pero tampoco sé quién soy… Solo espero que con el paso del tiempo sepa responder a esas dos dudas.” Se incorporó un poco más, notando de nuevo esa sensación desagradable en el pecho. “Solo quiero dejar las cosas claras. Ahora, ¿me ayudarás aunque quizá el que fue tu marido nunca vuelva a ser como era antes?”


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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Mar 15 Nov - 0:49


Las palabras de Billy cayeron como una losa sobre él. Estaba claro que aquello era lo que tenía que suceder. Sin embargo, Teddy había albergado una mínima esperanza de que las cosas no se fueran a poner tan negras, de que Billy hiciera gala de su comprensión y piedad habituales con él. Pero no había sido así, por supuesto que no. Si se paraba a pensarlo, no tendría ningún sentido que hubiese sucedido tal cosa. Billy no solo se había olvidado de él, si no que ni siquiera se recordaba a sí mismo. Eso quería decir que, a lo mejor, ni siquiera su personalidad seguiría siendo la misma que la de antes. Y eso le dio miedo. ¿Si no quedaba nada de Billy, podía quedar algo de su amor por él.? Por extraño e ilógico que sonase, la respuesta seguía siendo sí.

Cuando el otro dejó ir sus manos, Teddy se apartó un poco para dejarle su espacio. Tal vez se había excedido al ponerse tan cerca, al mostrarse tan emocional con él. Había perdido el derecho a hacer todas aquellas cosas desde el momento en el que la memoria de Billy se había desvanecido. Aun así, aquellos actos reflejos y aquella manera de comportarse con el que había sido su marido continuaban estando ahí. ¿Cómo iba a olvidarlas tan fácilmente? ¿Cómo iba a aprender a vivir sin Billy después de más de una década a su lado?

De pronto, una extraña ansiedad comenzó a aflorar en sus sentidos. Se había quedado solo. Tal vez no en el sentido estricto de la palabra, pero de algún modo seguía siendo verdad. Ya no tenía a su marido. De hecho, puede que la existencia de su familia ahora pendiese de un hilo. Si Billy decidía marcharse, si Billy dejaba de comportarse como su esposo... ¿Cómo se lo iba a explicar a su hija? ¿Cómo iba a decirle que sus padres ya no estarían juntos nunca más? Es más, ¿cómo iba a aprender él mismo a vivir con ello? Teddy no era capaz de verse solo ni tampoco con otra persona diferente.

Después de prensar los labios y de meditar nuevamente sus palabras, Teddy acabó asintiendo débilmente con la cabeza. Encajar aquella verdad había sido duro, pero no pensaba abandonar a Billy de ninguna de las maneras. No ahora que era posiblemente cuando más le necesitaba, aunque ni siquiera él lo supiera.

Claro —. Dijo al final, con un tono de voz a penas audible —. Te ayudaré en todo lo que necesites, no te preocupes —. Todavía no sabía demasiado bien cómo iba a soportar mirar a Billy todos los días y no ver el reconocimiento en sus ojos, pero la decisión ya estaba tomada desde el minuto cero. Se quedaría y haría lo que fuera necesario. En el fondo, la culpa de aquella desgracia seguía siendo suya. Tendría que acatar las consecuencias de todo aunque estas dolieran.

» Tal vez te sientas mejor si llamo a tus padres. Sé que seguirán siendo otros desconocidos para ti pero... Son tus padres, seguramente te resultará más sencillo confiar en ellos una vez los veas.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Miér 16 Nov - 7:32


Quizá se había excedido en las formas a la hora de hablar con Teddy pero necesitaba ser claro. El hecho de haber olvidado todo sobre ellos hacía que, el que fue el hombre de su vida, solo fuera un extraño que le conocía de antes. Con la cabeza mirando al techo del hospital, se preguntó cómo era su vida antes, por qué sentía que algo raro ocurría más allá del mero hecho de su amnesia. Sencillamente, desconocía demasiadas cosas, más de las que se podría permitir, y en eso su familia tendría mucho en lo que ayudarle.

“Supongo. Al fin y al cabo, son mis padres, aunque no sepa ni sus nombres.” Aquella situación, por si sola, era horrible, pensar todo el rato en que la gente que le quería había desaparecido de su memoria. Con cierta ternura, tras observar las facciones del hombre rubio, le apretó un poco la mano. “Lo siento, siento haber sido tan brusco. Estoy seguro de que eres una gran persona, Teddy.” Dijo, seguro de sus palabras. “Ya sabes que esta situación es muy difícil.” A penas llevaba poco tiempo despierto, pero su mente ya era una vorágine constante de incertidumbre, miedo y turbidez. “Tengo dudas, muchas, sobre toda mi vida, pero tampoco quiero atosigarte con todas ellas porque me imagino que debe ser duro para ti. También, pensar que tus, bueno, nuestros amigos van a tener que verme en este estado… Es difícil, ni siquiera sé quiénes son.” Negó con la cabeza, manteniendo una sonrisa algo triste. ¿Tan poco había sido su vida para que un golpe la hubiera borrado de un plumazo?

Centró su mirada en Teddy, ese hombre con el que estaba solo en la habitación del hospital. Dentro de poco llegarían los médicos y empezarían a hacerle mil pruebas. Se preguntó cómo habría sido ese encuentro si no hubiera perdido la memoria. Seguramente se habrían besado, compartido alguna confidencia, avisado a su hija de que los dos estaban bien pero, en ese momento, verle era como ver a una persona con bolsas por una calle desierta. Le prestaba atención porque solo estaba él. Quizá, y solo quizá, la realidad había matado a la magia que había entre ellos dos. “Espero que podamos arreglar esto pronto, te mereces estar con tu marido” Hablar de su pasado de forma impersonal era la única manera que se le ocurría para manejar esa situación. El antiguo Billy era el esposo de Teddy y el nuevo, sencillamente, no sabía ni quién era ni quién iba a ser, lo que hacía complicado el definirse. “Estoy seguro de que, allá donde esté, te echa de menos.”

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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Lun 26 Dic - 22:54


A pesar de que Teddy luchaba por mantenerse sereno, aquello le resultaba totalmente imposible. Lo único que quería era que su marido estuviera de vuelta. Despertar de aquella pesadilla que era ahora la realidad y que nada de aquello hubiera sucedido. Pero a esas alturas todos aquellos deseos le parecían simplemente imposibles. Ya no había nada que pudiera hacer por recuperar a su querido Billy, no al menos por el momento. ¿Qué le quedaba a él entonces? ¿Resignarse? ¿Llenarse de valor para afrontar todo aquello sin venirse abajo?

A pesar de que notó el apretón en su mano por parte de Teddy, sintió que era demasiado lejano. El otro hombre estaba haciendo aquello por obligación, porque sabía que él mismo lo estaba pasando mal, y no porque realmente le importara. ¿Cómo diablos iba a importarle si no era más que un simple desconocido? Por eso mismo, y para no ponerlo en más aprietos de aquellas características, optó por ponerse en pie y alejarse un poco de la cama en la que yacía el que había sido su marido. La distancia era lo único seguro en esos momentos.

No pienses en todas esas cosas ahora, Billy —. Dijo en voz baja, sin poder ocultar del todo en dolor en sus palabras. No quería hacer al otro cargar con aquella culpa, pero también era demasiado complicado ocultar la agonía que estaba viviendo en su interior. Lo había perdido todo —. No tienes que arreglar nada, nada de lo que ha pasado ha sido tu culpa y... No es como si tú y Billy fuerais dos personas distintas —. Se encogió de hombros —. Puede que no te recuerdes, pero sigues siendo el mismo dentro de ti. Supongo.

Los ojos azules de Teddy cayeron al suelo intentando contener el llanto que pugnaba por salir de él. Debía abandonar aquella habitación, y rápido. No quería que el otro le viera llorar, y mucho menos que se sintiera culpable por ello. Toda la rabia que sentía en su interior era hacia él mismo, pero no había nada útil que pudiera hacer por aplacarla. Volver al pasado desde luego que no era una opción.

Iré a llamar a tus padres y a Kate, ¿vale? —. Repitió de nuevo, buscando una excusa con la que poder marcharse de allí al menos todavía con un poco de dignidad —. Los médicos querrán saber qué es lo que te ha pasado. Volveré cuando ellos te dejen... Por si necesitas alguna cosa —. Sin esperar respuesta, alzó la mirada hacia el otro hombre y le dedicó una pequeña sonrisa que le costó forzar. Acto seguido, abandonó la habitación.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Miér 28 Dic - 23:28


Después de que le dieran el alta, Billy comenzó un proceso bastante largo de rehabilitación tanto física como psíquica. En cuestión de días tuvo que descubrir un montón de cosas de su pasado. El abrazo de su hija, que se echó a llorar cuando Teddy le dijo la realidad, o eso pudo percibir cuando escuchó tras la puerta de la habitación de la pequeña; las visitas de una gran cantidad de amigos y de su hermano; una conversación por videoconferencia con sus padres, que se encontraban fuera del país… Solo bastó una semana para que Billy se sintiera más desubicado que nunca. No conocía de nada a toda esa gente y, sin embargo, todos le contaban algo diferente sobre él. Su color favorito, su comida favorita, anécdotas en viajes… Al fin y al cabo, ellos sabían más del antiguo Billy que él mismo.

Se levantó del sillón en el que estaba reclinado cerrando una pequeña libreta. El doctor le especificó que era buena idea apuntar todo lo que recordaba, o lo que le contaban, en una libreta, para luego discutirlo y ver si podían avanzar. Billy confiaba en que, tarde o temprano, recuperara la memoria y pusiera punto y final a ese terreno lagunoso que eran sus recuerdos. No solo por él, sino por Teddy.

Desde que había “vuelto” a casa, Teddy parecía más triste de lo que lo estaba en la sala del hospital. El tener que dormir en una cama distinta a la suya, pese a que Billy insistió en que podía dormir en la habitación de invitados, lejos de su marido, parecía afectarle, o quizá la presencia de una niña que esperaba cada noche a que Billy apareciera a leerle un cuento y le diera un beso de buenas noches le afectara demasiado, no lo sabía.

Bajó del primer piso hacia el salón, donde el rubio que era su marido parecía estar organizando algo. Quizá Tommy y su chica vinieran a cenar, o Kate y su mujer, America o quizá otra amiga que se echó a llorar cuando le dijo que no recordaba a Teddy… ¿Kamala? Abrió la libreta para comprobar que no se había olvidado de ninguno de sus “amigos”, había pensado en los principales y había acertado en el nombre de la muchacha. “Hola.” Murmuró, bajando las escaleras, sabiendo que el rubio le había oído. “¿Esperas visita?” Preguntó, acariciando uno de sus brazos, que le dolía de vez en cuando.
La respuesta del rubio pareció materializarse en el sonido del timbre de la puerta, lo que indicaba que venía gente a visitarles. Billy mantuvo una sonrisa cordial conforme entraban Kate, Tommy, América y Kamala, con algo de comer y de beber. Saludó a los cuatro, que se sentaron en el sofá, pidiendo al moreno que se sentara en el sillón. “¿Qué os trae por aquí?” Preguntó, teniendo en cuenta que se habían visto, como mucho, dos días atrás. “Queríamos ver cómo estabas. Nos tienes preocupado.” Afirmó America, examinando a Billy con la mirada. “Bueno, estoy bien, aunque no como vosotros queréis.” Respondió, haciendo referencia a su nula capacidad de recordar algo. “No pasa nada, Billy. Solo queremos ver cómo te encuentras, eso es todo.” Respondió Kamala.

Mientras el moreno continuó la conversación con su hermano, America y Kamala, Kate se llevó a Teddy en un momento a la cocina. “¿Sabes si ha hecho algo respecto a… Ya sabes? ¿Hay algún rastro de Wiccan? Hay gente que se está empezando a inquietar, especialmente Wanda y el Capitán.”


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Última edición por Winter Wiccan el Lun 19 Jun - 10:35, editado 1 vez
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Lun 19 Jun - 1:39


Teddy no podía mentir: aquellas semanas habían sido el peor infierno al que se había enfrentado a su vida. Primero, explicarle a su hija que su padre no se acordaba de quién era. Después, hablar con los propios padres de Billy. Luego, recibir uno a uno a sus amigos para volver a revivir aquella fatídica historia una y otra vez. Y, finalmente, la peor parte de todas: el propio Billy. El alien sabía perfectamente que el otro hombre no estaba haciendo nada de aquello a propósito. No podía culparle por estar haciéndole sentir de aquella manera. Sin embargo, noche tras noche se encontraba a sí mismo llorando contra la almohada de la habitación de invitados, con lágrimas silenciosas que parecía ser no tenían fin. Mil y una veces se había preguntado a sí mismo cómo podría haber evitado aquella situación. Dando un volantazo a tiempo. Saliendo del restaurante tan solo dos minutos más pronto, o más tarde. Escogiendo otro camino a casa. Había mil posibilidades y, sin embargo, ninguna de ellas valía ya para nada. Lo sucedido, pasado estaba. Únicamente le quedaba mirar al frente.

A pesar de que sus ánimos se encontraban por los suelos, sin embargo, durante el día intentaba poner su mejor cara para Billy. Él no tenía que cargar con más infiernos que el propio. A veces, cuando veía que su antiguo marido se encontraba de humor, se sentaba a su lado en el sofá y le contaba anécdotas de sus vidas pasadas. Nada demasiado fuerte, ni demasiado emocional. El médico le había dicho que era bueno que le contase cosas, pero que no debía recrearse en detalles íntimos que pudieran incomodar al otro. Por eso simplemente le contó por encima las cosas que solían hacer cuando eran adolescentes: desayunar juntos en la cafetería, ir a la tienda de cómics, jugar a videojuegos, leer, ver series antiguas... Un día llegó incluso a contarle cómo había sido el día de su boda, aunque se limitó a hablar de quiénes habían acudido, quiénes habían sido las damas de honor y qué habían comido en el banquete. No mucho más.

America, Tommy, Kate, Kamala y los demás también eran de mucha ayuda. Le hablaban de sus amistades, de sus experiencias y anécdotas. Aquello le ayudaba a ponerse en contexto, a ver su vida desde más perspectivas. Darse cuenta de que tenía y seguía teniendo amigos. Que Teddy no había sido ni era lo único que había en su vida. Eran un buen apoyo, más teniendo en cuenta que las posibilidades de Teddy estaban truncadas por sus circunstancias. Se moría por ayudarle, por apoyarle, pero era consciente de que eso podría poner incómodo al otro, y al final no haría más que empeorar las cosas. Por eso mantenía las distancias y dejaba que fueran otros los que le abrazaran, los que le consolaran con su tacto. Excepto por contadas ocasiones, la mayoría de ellas casuales, Teddy se pasaba los días evitando cualquier mínimo contacto físico con Billy. Y el otro lo agradecía, podía prácticamente palparlo en su mirada.

Aquella tarde, Billy se la había pasado encerrado en su habitación, Teddy suponía que escribiendo en su diario. Por eso no le molestó y se encargó él de prepararlo todo para la visita de aquella tarde. Estaba acabando de poner servilletas en la mesa de café cuando escuchó la vos del otro a sus espaldas.

Sí, vienen... —. No pudo acabar la frase, por el timbre le interrumpió y tuvo que ir a abrir. Los invitados que esperaba pasaron y pronto comenzaron a entretener a Billy, como solían hacer normalmente. Él se habría unido a ellos si no fuera porque Kate lo arrastró a la cocina sin demasiados miramientos.

Aquel tema era una de las principales preocupaciones de Teddy, y suponía que también del resto de Vengadores. Billy, aunque no lo supiera, seguía siendo un arma de destrucción masiva —. No. No ha dado una sola muestra de manifestar sus poderes —. Le respondió, con sinceridad —. Pero francamente, estoy plenamente seguro de que no los ha perdido. Simplemente no los usa porque no sabe que los tiene. Si algún día sucede algo que lo desestabilice... —. Teddy calló, tomando una bocanada de aire. Había hablado con Wanda sobre aquello una vez, pero los dos habían preferido callar por el momento. Un Billy con poder ilimitado y cero capacidad de modelarlo, era mil veces más peligroso que un Billy ignorante de sus propias capacidades. Conocía a su marido, y sabía perfectamente que se preocuparía demasiado si se veía incapaz de controlar su magia. Por eso mismo era mejor dejarlo como estaba, al menos por el momento —. Si sucede algo, aunque sea lo más mínimo, prometo que me pondré en contacto con vosotros rápidamente. Pero por el momento, no quiero que Billy se piense que le estoy vigilando. Volvamos al comedor —. Le pidió, no queriendo que los vieran cuchichear demasiado.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Lun 19 Jun - 11:13


Conversar con esas personas le hacía darse cuenta de todo lo que había perdido en el accidente de coche. La relación con su hermano, bromas que tenía con Kamala, todo se había borrado de golpe, sin posibilidad de reescribirlo en el acto. Cada vez que les escuchaba, sentía una pequeña presión en su pecho, como si sus recuerdos quisieran aflorar, pero no encontraran la manera de hacerlo. Sin embargo, tanto por ellos como por Teddy, tenía que poner buena cara cuando lo único que hacía cada noche era leer ese diario y llorar por todos los detalles tan bonitos que habían desaparecido de su mente.

No obstante, Billy sabía que el que peor lo llevaba era Teddy. No podía culparle, le entendía. Por lo que había dicho Kamala, eran una pareja que siempre estaban ahí el uno para el otro desde que se conocieron, incluso en los peores momentos (que no quiso especificar). Pasar de esa historia conjunta y ese cariño a que Billy no le viera como otra cosa que no fuera un extraño era duro, muy duro.

Se alejó de sus pensamientos y se centró en la conversación, sacando la libreta. En esta ocasión, Kamala trajo un álbum de fotos que narraba toda la boda de Billy y Teddy, así como un vídeo de la boda, para verlo después. Al verse con el esmoquin negro junto al rubio de ojos azules, con esa mirada de enamorado, juró que se le cerraba el estómago hasta el final de sus días. Fue en ese momento cuando Kate y Teddy volvieron al salón, después de una pequeña charla en la cocina. Billy estaba al lado de Kamala, pasando los dedos por esas fotografías en las que se reconocía a él y a siete personas más a lo sumo. Su mirada tuvo que apartarse de ese álbum, notando como las primeras lágrimas de impotencia salían de su rostro y miró a Teddy, con una sonrisa amable. “Tenemos una foto de la boda, ¿verdad? La he visto estos días.” El rubor se apoderaba de sus mejillas, tratando de comprender por qué, a pesar de no recordar casi nada de él, mirar a los ojos azules de su marido le aliviaba.

Tanto Kamala como America, especialmente, siguieron contándole detalles en la boda, algunos que Teddy había omitido, quizá bajo la excusa de protegerle o no querer forzarle a nada. Una foto en concreto, con la pareja algo afectada por el alcohol, las corbatas como bandas del pelo y la mirada perdida en el otro consiguió conmoverle, preguntándose cómo podía haber amado con tanta fuerza y, por un simple golpe, perderlo todo. Le dolía, le quemaba la piel, pero era imposible recuperarlo todo de pronto. “Voy a buscar la foto.” Dijo, levantándose del sofá. Necesitaba respirar por un segundo, alejarse de aquel torbellino de dudas, remordimientos e ira hacia sí mismo por no recordar todos esos momentos tan bonitos y de hacerle daño a gente a la que había querido antes.

Subió las escaleras y entró en el dormitorio principal. Lo que antes había sido un santuario de dos personas que se amaban, solo era una cama para él. Se acercó a uno de los muebles, donde descansaba esa foto que veía todas las noches, esperando que su cerebro recordara qué le decía a Teddy al oído. Quizá lo recordaría en unas semanas, quizá… Nunca. Soltó un suspiro pesado y se dirigió hacia el salón, donde estaban los cinco. Parecía que estaban cuchicheando sobre algo que los seis compartirían, pero, como era la nueva rutina, a Billy le sonaría a un cuento extraño. “Aquí la tengo.” Dijo, mientras bajaba. Su mente estaba tan saturada que, sin darse cuenta, en el último escalón, se tropezó y cayó de bruces contra la moqueta, rompiendo el marco de la foto de boda. “Joder.” Masculló, recogiendo los pedazos gordos del cristal y colocándolos en la mesa. “Lo siento mucho, Teddy. Ha sido un accidente, lo juro.” Tenía la imperiosa necesidad de disculparse ante el hombre que había pasado con él tantos ratos y al que no paraba de tirarle calderos de agua fría con cada momento que no le recordaba.

Cuando tuvo todos los pedazos de cristal y la foto sobre la mesa notó como la presión en su pecho se hacía más y más fuerte. Quería que ese marco volviera a estar entero, por difícil que fuera, casi imposible. Sin embargo, siempre podía desear las cosas. “Ojalá pudiera repararlo y que se quedara igual que antes.” La convicción de sus palabras fue tal que los poderes de Wiccan, que habían estado ausentes durante todo ese periodo de tiempo, se manifestaron. Una luz azul recubrió el marco y, de pronto, estaba igual que en el mueble de la habitación. Billy notó como las piernas le fallaban, incrédulo ante lo que acababa de pasar. “¿Qu-Qué?” Fue lo único que salió de sus labios al observar con más cuidado el marco, impoluto e íntegro.

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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Dom 9 Jul - 22:09


Cuando Teddy volvió al comedor junto con Kate, ambos se sentaron en los reposabrazos del sofá, ya que eran los únicos espacios que todavía permanecían libres. La morena se apoyó de manera instintiva sobre los hombros de su mujer, mientras miraba las fotografías. Sin embargo, Teddy prefirió quedarse con un discreto segundo plano con todo aquello. Por suerte, Kamala y Tommy estaban entre él y Billy.

Aquella situación era, cuanto menos, violenta. Ya había hablado con Billy sobre el día de su boda. Le había contado unos cuantos detalles, e incluso había mencionado la ciudad a la que habían viajado de luna de miel. Sin embargo, aquello era dar un paso más allá. No sabía si decirle todas aquellas cosas, aquellos detalles, era verdaderamente beneficioso para su marido o más bien todo lo contrario. En ocasiones como aquella, hacía un esfuerzo por ponerse en su lugar y pensar en qué le habría gustado a él. Posiblemente habría querido saberlo todo pero, al mismo tiempo, también habría sido realmente incómodo hablar de todas aquellas cosas tan personales e íntimas.

Cuando sus ojos se cruzaron con los de Billy, Teddy sonrió ligeramente y asintió con la cabeza —. Sí, está arriba —. Respondió a su pregunta. Aquella fotografía, de entre todas, siempre había sido la más especial para ambos. Por eso le habían puesto un marco y la mantenían guardada en su habitación.

Teddy se dio cuenta al instante del malestar de Billy conforme aquella conversación avanzaba. Estaba a punto de decir algo para que el resto se controlasen con todo aquello cuando, de pronto, fue su marido quien se escabulló por su propia cuenta. Teddy les lanzó una mirada un tanto compungida al resto, pero no dijo nada al respecto. Tampoco tenían la culpa de nada. Simplemente habían intentado ayudar y lo estaban haciendo lo mejor que podían.

Al escuchar la voz de Billy, Teddy se giró hacia él, justo para ver cómo se caía al suelo. Preocupado, se levantó rápidamente y dio grandes zancadas hacia él. Ni siquiera se preocupó mucho en ese momento por la fotografía. Lo único que le importaba era que su marido estuviese bien —. ¿Te has hecho daño? —. Preguntó, visiblemente preocupado, mientras se arrodillaba a su lado. Estuvo a punto de poner una mano en su hombro, de manera casi instintiva, pero el otro se movió para recoger las piezas y él se contuvo de hacerlo. En su lugar, le ayudó a recoger los trozos más grandes —. No pasa nada —. Trató de tranquilizarle —. Siempre podemos buscar otro marco. Pero ten cuidado ahora, no te cortes con los cristales.

Por suerte, los fragmentos eran bastante grandes, lo que quería decir que pronto estuvieron recogidos —. Ey —. Dijo de nuevo, una vez volvieron a estar en pie —. Está bien... —. Iba a añadir algo más pero, de pronto, todo sucedió muy rápido. Teddy se quedó mirando la magia de Billy sin saber qué hacer, totalmente congelado ante la situación. El resto parecieron estar igual, porque ninguno abrió la boca ni para respirar. Parecía que todos estaban tan en shock como Billy, más que nada porque no esperaban que eso sucediese ahora.

Billy —. Lo llamó, en un susurro apenas audible en cuanto se recompuso —. Creo que ha llegado el momento de que hablemos de algo —. Dijo, tratando de mantener la calma. Por suerte, Kate entendió rápidamente que aquello era mejor hacerlo sin público —. Os dejamos solos —. Dijo la arquera —. Llamadnos cuando necesitéis cualquier cosa, ¿vale? —. Y, con aquellas amables palabras, todos se dirigieron a la puerta y se marcharon, no sin antes dirigirle miradas de ánimo a ambos —. Creo que... Es mejor que te sientes —. Le sugirió, una vez se quedaron solos. Vale, muy bien: no tenía ni idea de por dónde empezar a contarle aquello.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Mar 11 Jul - 19:39


Parecía que el marco de fotos que estaba entre sus manos iba a caerse en cualquier momento. Las manos de Billy temblaban intensamente, aturdido por lo que acababa de pasar. Su mente, racional, no podía explicar que todos esos pedazos de cristal se reunieran y se unieran, fundiéndose sin dejar una sola veta de vidrio desperdigada. Su mirada, atónita, se unía a la de Teddy y sus invitados, que parecían aún más sorprendidos que él y que, sin decir poco más, se fueron de pronto. Aquello le daba muy mala espina. Había algo de su pasado, relacionado con aquel suceso, que parecía que le habían ocultado.

Fue escuchar la voz de su marido y sentarse, dejando el marco en la mesita. Pasó sus dedos por este, observando tanto el cristal, impecable, como la foto de ellos dos, donde Billy parecía tan feliz por estar al lado de Teddy, a punto de besarse. Se preguntó cómo fue ese momento y por qué parecía tan perdido en él. Ahora, por desgracia, estaba perdido, pero ante un hecho que nada de lo que sabía podía explicar. “¿Qué ha pasado, Teddy?” Preguntó, sin despegar la vista de aquel marco. “No puede ser que se hayan ido de golpe sin más y he oído a Kate.” Añadió, mirando al rubio, que parecía bastante tenso. “Hay algo que va mal, puedo notarlo.” Quizá su memoria estuviera durmiente, pero tantos años del lado de Teddy Altman le dejaban ver cuándo el contrario estaba triste, abatido, cabreado o, como en ese momento, al borde de un ataque de corazón. Se preguntó si en algún momento sabría cómo era él feliz.

“Si no te importa, prefiero hablar esto en la habitación principal, sea lo que sea. Por sí me desmayo en cuanto lo digas.” Dijo, en un tono irónico. No quería estar en el salón y, menos todavía, ver esa foto. En realidad, el tiempo en esa casa parecía estancado, como si el rubio y el moreno esperaran un milagro que hiciera que todo volviera a la normalidad cuando, a cada día que pasaba, Billy tenía más claro que todo estaba perdido y que nunca recordaría su pasado conjunto con Teddy. Se levantó de la silla, pensando si dar un portazo en la habitación y llorar hasta quedarse dormido. Había una sensación de culpa e ira en su pecho, un desprecio por sí mismo por haber perdido la memoria, por haber destruido su vida juntos, por haber olvidado a su familia y amigos y no hacer nada para evitarlo a parte de escribir un estúpido diario.

Se sentó en el borde de la cama marital, agarrando con fuerza las sábanas con el puño. ¿Por qué tenía que ser así? Lo había fastidiado todo y era culpa suya. Entendería que Teddy se diera por vencido y le echara de ahí, lo entendería. Ni siquiera la calle era un buen lugar para alguien tan triste como él, que parecía la representación en la vida real de un dementor de Harry Potter, que había llenado de tristeza y desolación a cuantos le rodeaban. “Lo siento, soy un desastre.” Dijo, al ver a Teddy pasar por la puerta. “No sé cómo te pudiste enamorar de un imbécil como yo. Parece como si te hubiera deseado.” Admitió, sin saber el trasfondo que tenían esas declaraciones.

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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Novocaine el Miér 19 Jul - 23:55


Teddy no tenía ni la más mínima idea de por dónde empezar. Por no saber, no sabía ni siquiera por dónde comenzar a contarle aquella larga e intensa historia. ¿Por cómo se conocieron en el instituto? ¿Por cómo descubrieron el uno los poderes del otro? ¿Tal vez debería remontarse más atrás, con el propio nacimiento de Billy a manos de alguien que no era precisamente la madre que él conocía? ¿Estaría bien hablarle de los Vengadores tan pronto? ¿De los Jóvenes Vengadores? ¿Descubrir las identidades secretas de sus amigos? Eran demasiadas cosas, y Teddy conocía a Billy lo suficiente como para saber que se colapsaría tan pronto comenzase a enumerarlas. Era normal. Aquello suponía demasiada información. Y ninguno de aquellos datos era mundano pero, ¿desde cuándo sus vidas habían sido normales?

Al final, decidió que Billy merecía saber toda la verdad sobre su pasado, sobre su presente e incluso sobre su futuro. No podía seguir viviendo en la ignorancia, y menos ahora que sabía que había algo raro habitando dentro de él. Por mucho daño que pudiera hacerle todo aquello, aunque se evidenciase a sí mismo y demostrase que le había estado ocultando cosas, se lo contaría todo.

Está bien —. Le respondió, con un pequeño hilo de voz, cuando le dijo que prefería hablar aquello en la habitación principal. Teddy dejó que pasaran unos segundos y luego le siguió escaleras arriba. Solo entonces se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no se dirigía a su propio cuarto. Una triste verdad que hasta ese momento no había querido afrontar del todo.

Cuando pasó por el marco de la puerta, se sintió incluso extraño. Como entrar en un lugar que había sido tu hogar pero ya no. En aquel lugar había vivido los mejores momentos de su vida y, sin embargo, ahora le parecía casi alienígena. Casi como si ya no fuese suyo, o como si los recuerdos de aquel cuarto fuesen tan lejanos que comenzaban a difuminarse. Probablemente, tan solo se trataba de que su mente estaba demasiado agotada como para pensar y recordar con nitidez. O a lo mejor simplemente se estaba ahorrando a sí mismo el dolor de pensar en todos los buenos ratos que había pasado entre aquellas cuatro paredes con el hombre que ahora estaba sentado en la cama.

Ver así a Billy le dolía. Le dolía casi físicamente. Era realmente terrible, y le recordaba un poco a la época adolescente de su marido. Aquellos tiempos en los que se las había pasado dudando de sí mismo y de sus capacidades. Teddy siempre había odiado aquello, porque sus ojos veían a Billy como un ser perfecto, y casi no era capaz de comprender que se odiase a sí mismo de aquella manera. Por suerte, aquella época pasó y Billy por fin vio en sí mismo su verdadero potencial. Su verdadera fuerza interior. Fue capaz de encontrar su belleza y de alcanzar la felicidad y el amor propio. Sin embargo eso, como todo, se había desvanecido en aquel accidente de tráfico.

Y allí estaba de nuevo: escuchando a Billy despreciarse a sí mismo de manera totalmente injusta. Y lo odiaba. Lo odiaba porque jamás tendría que haber sido así. Lo odiaba porque se sentía atrapado en un bucle espacio-temporal, en el que sus peores recuerdos junto a Billy revivían. ¿Cómo era posible que hubiesen vuelto a aquel punto? Sin embargo, Teddy no pensaba rendirse. Había conseguido recomponer a Billy una vez y lograría hacerlo de nuevo. De eso no le cabía la más mínima duda.

Con pasos lentos, se acercó hasta donde él estaba y se arrodilló justo enfrente de su posición, mirándole a los ojos fijamente —. No eres ningún desastre —. Dijo, de manera férrea y muy segura. No solía usar aquel tipo de voz tan áspera con Billy, pero simplemente no podía contenerse. Necesitaba desesperadamente que el otro dejase de verse así —. Me enamoré de ti por muchas razones. Sigo enamorado de ti por otras tantas —. Añadió, esta vez con un tono un poco más suave, aunque todavía seguro —. Y no creo que deje de hacerlo en ningún momento de mi vida, para ser honesto contigo —. Teddy se encogió de hombros. Aquellas palabras eran una promesa muy fuerte, pero sabía que podía hacerla sin ningún miedo a equivocarse.

Y sí, te he estado ocultando cosas. A lo mejor no debería haberlo hecho, y puedes enfadarte conmigo luego si quieres —. Teddy hizo una pequeña mueca con sus labios antes de continuar —. Pero ahora lo que necesito es que me escuches. No tengo ni idea de por dónde empezar, así que lo haré por el principio y... Si es demasiado para ti, si quieres que pare, solo tienes que decírmelo. Puedes ir asimilándolo poco a poco, ¿sabes? No es necesario que te lo cuente todo ahora si crees que te va a hacer daño.

Tras aquella pequeña introducción, carraspeó un poco y continuó —. Los padres que conoces, lo que vienen a verte de vez en cuando, son tus padres biológicos. Ellos te engendraron y, bueno, físicamente estás en este mundo gracias a ellos. Sin embargo, tienes otra madre. Una madre... Espiritual, por decirlo de algún modo —. Trató de suavizarlo —. Ella también estaba embarazada. De gemelos. Sin embargo, los perdió y... Mira, no entiendo muy bien esto pero el caso es que el espíritu de uno de sus hijos vive en ti. Ella era la Bruja Escarlata, y tú has heredado sus poderes. Heredar realmente no es la palabra —. Se corrigió —. Ya que realmente eres mucho más poderoso que ella.

» Lo que eres capaz de hacer, no puede ser catalogado como magia exactamente. No es magia, es simplemente que eres capaz de absorber la energía a tu alrededor y manejarla a tu antojo. Por eso has sido capaz de arreglar el marco y, básicamente, eres capaz de hacer con todo lo que quieras, si lo deseas con suficiente fuerza.
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Re: Reality just killed magic.

Mensaje por Winter Wiccan el Jue 20 Jul - 17:19


Había una máxima que se repetía en su pequeño diario de los errores donde relataba sus recuerdos ausentes. Cada vez que alguien le contaba algo sobre él y Teddy, el chico tenía claro que su esposo era demasiado bueno para él. Obviamente, toda esa confianza construida entorno a los dos había desaparecido de un plumazo y no había mucho que permitiera que Billy Kaplan entendiera lo mucho que significaban el uno para el otro. En ese instante, el hecho de no merecerse a alguien tan generoso, cándido y dulce como Teddy parecía acentuarse. El hecho de que estuviera de rodillas ante él, con un espacio mínimo entre ellos que se asemejaba a un océano. Esa promesa de que no dejaría de amarle, cuando el otro la había quebrantado, aunque no por su voluntad, hizo que una lágrima apareciera sin esfuerzo por su rostro. “Teddy…” Susurró, en un tono de perdón supremo. “Yo también entiendo por qué me enamoré de ti.” El haber convivido con él le mostró más que nadie por qué, en su pasado, ese muchacho de cabellos rubios se convirtió en el amor de su vida.

Llegó el momento de las revelaciones y Billy sentía como se abría un agujero en su estómago. Había muchas cosas que no entendía de primeras, demasiadas y las dudas aparecían tan pronto como su cerebro procesaba esa información. No obstante, en vez de preguntar a cada tres palabras, decidió callarse, sabiendo que eso le estaba costando muchísimo a Teddy. No entendía nada, absolutamente nada. ¿Cómo era posible que un enclenque como él tuviera esa capacidad? Desde luego, el episodio del marco había sido un punto de inflexión, pero su mente era incapaz de asimilar todo aquello. Su pulso se fue acelerando conforme se acercaban al final de ese monólogo de Teddy y el sudor se abría paso en su frente. “Necesito pensar.” Dijo, mientras su respiración buscaba un aire que, de forma sugestiva, parecía escaparse. No podía moverse, no necesitaba moverse, pues sabía lo que le estaba pasando y ahora tenía muchísimo miedo a que se le escapara alguna afirmación que desestructurara los cimientos del universo.

Se agarró el puente de la nariz con los dedos, mientras la realidad de Wiccan se introducía en esa lista interminable de cosas de Billy Kaplan que desconocía. “Cuando te conocí, ¿ya era así? ¿Tenía ese poder?” Era la primera pregunta que salió de sus labios, buscando algo a lo que aferrarse antes de que una maraña de pensamientos confusos le atacaran de nuevo. “Y Tommy, ¿él también tiene estos poderes? Quiero decir, es mi gemelo y dijiste que la Bruja Escar… Oh Dios, una superheroína es mi madre espiritual, esto no está pasando.” El tono derrotista se iba apoderando de sus cuerdas vocales, como si nadara a tientas en mar abierto en la tempestad y estuviera a punto de hundirse. Se llevó las manos a la cara y, después, al techo de su cráneo. Su cuerpo le pedía hacerse una bolita en ese colchón y llorar sin parar hasta que todo aquello tuviera sentido, ya que se veía incapaz de buscarle una solución o una justificación lógica a todo aquello. Sin embargo, debía hacer un acopio de fuerzas por su marido, que estaba de rodillas ante él.

Billy se bajó de la cama, quedando frente a frente con él. En un mecanismo automático, sus brazos buscaron el cuerpo de Teddy Altman, como si su cuerpo, de alguna manera mágica, fuera a serenar aquella revolución emocional que estaba desgastando su cuerpo en ese momento. Las lágrimas que salían de su rostro, fruto de la impotencia, caían sobre la camisa del rubio. Era en momentos como ese en los que Billy se daba cuenta de la profundidad de su matrimonio, de cómo Teddy era como una especie de guardián o príncipe encantado que existía para que él no perdiera los papeles y cometiera una barbaridad. “No me dejes.” Suplicó, mientras sus manos agarraban con fuerza las mangas de su camisa. Tenía miedo, pánico, pero no ante algo externo, sino sobre él mismo, sobre lo que se podía hacer y lo que podía causar a los que se rodeaban y al universo en general. “¿Siempre ha sido así, lo nuestro? ¿Yo rompiéndome y tú tratando de ponerme de pie? ¿Alguna vez la he fastidiado tanto que no podía más?” Era como abrir un grifo y que el caudal de agua cayera. Las preguntas eran tan infinitas como era, en teoría, su poder. “¿Cómo has aguantado tanto tiempo?” La última cuestión de todas, no obstante, no era sobre él, sino sobre el hombre que era su compañero de viaje hasta que murieran. Siempre parecía tan entero, tan fuerte, como si viviera para salvar a Billy. Cómo podía aguantar tanto dolor y tantos reveses era impresionante.

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