Últimos temas
» ~ You could be loved again
Hoy a las 21:13 por SapphireDragon

» Ausencias y Bajadas de actividad
Hoy a las 18:57 por Neliam

» ❝ Hellish Kingdom.
Hoy a las 18:04 por Epoch

» 36. Invasion
Hoy a las 17:36 por Sonder

» 35. Innocent
Hoy a las 16:31 por Sonder

» La tierra que nos vio nacer [Rakish]
Hoy a las 16:28 por Thyra

» 34. This place is haunted
Hoy a las 16:01 por Sonder

» Why don't we find out?
Hoy a las 6:50 por Party Poison

» Death is equal
Ayer a las 23:43 por Arson

» >> We stand for each other.
Ayer a las 19:55 por MissChief

» Burning Bridges
Ayer a las 18:43 por Shadows Takes All

» ☮ I can't save you unless you save me, too
Ayer a las 17:23 por Red

» Petición de Grupos
Ayer a las 16:26 por Nat Xavier

» Confieso que...
Ayer a las 13:55 por Mrs. Sarcasm

» We are doomed to repeat our history
Ayer a las 3:36 por Magik

Créditos...
La idea y fundación de Skipping Stone es de la antigua usuaria y administradora Aqua. Diseño de gráficos y redacción de normas, guías, etc, corre por parte del Staff. El skin, el tablón de anuncios, los perfiles y el tablón de afiliados han sido diseñados y cedidos al foro por Oswald. Las imágenes no nos pertenecen, han sido recolectadas en Deviantart en especial de faestock, So-ghislaine (dados) y webvilla (medallas), moon0727 (png Sherlock Holmes), andie-mikaelson (png Raven Reyes), Tube danimage (png Lagertha) y el tumblr fandomtransparents (png Sansa Stark). Damos también un agradecimiento en especial a los foros de recursos Glintz y Serendepity cuyos tutoriales han ayudado a crear las tablillas.
DIRECTORIOS
The X project

~ Destined to fall

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Vie 11 Nov - 23:30

Some Angels are
Destined to fall
1x1. Plot. Ángel x Humana
Ángeles de la guarda. ¿Existen? ¿No existen? Una eterna pregunta, como la de ¿Existe Dios?, para la que nunca habrá respuesta… O puede que sí, ¿quién sabe?

Según cuentan aquellos que creen en estas historias, cada uno de nosotros, cada ser humano, se halla vinculado a un ángel, que le guía y protege, que procura su bienestar y felicidad por encima de todo. Ese es su cometido, su misión. Pero, ¿qué pasaría si uno de esos ángeles de la guarda se convirtiese en un ángel caído? ¿Qué ocurría si fuera desterrado del cielo y condenado a vivir entre las personas, corrientes y mortales? ¿Qué sucedería con aquella alma a la que estaba conectado y por la que velaba de forma incesante? Quedaría completamente desamparada…

Caliel era uno de esos ángeles, uno que vivía como el resto, por y para esas almas que estaban bajo su cuidado. Sin embargo, durante el transcurso de su misión, fue apreciando de forma creciente el mundo humano, hasta el punto de dejarse ver por algunos de ellos. Aquello no fue del gusto del Altísimo, no lo aprobó y terminó por desterrar a Caliel del Cielo, obligándole a vivir en un cuerpo humano, pero sin posibilidad de morir de alguna forma.

Así fue como una serie de personas, de diferentes generaciones, perdieron a su ángel de la guardia. Entre ellas, una joven italiana de aspecto para nada común, que cambiaba la tonalidad de su cabello con tanta frecuencia como si de ropa se tratase; casi siempre con una sonrisa en los labios cuando se mostraba frente al mundo, pero bastante rota en su fuero interno. Alessia había sido golpeada por la vida en innumerables ocasiones. Huérfana, sin familia alguna a la que acudir, había tenido una vida de lo más dura desde que tenía uso de razón. Abandonada frente a las puertas de un orfanato, posteriormente, al crecer un poco, fue rotando de una casa a otra, siempre pensando que la siguiente vez sería la última y definitiva, que finalmente tendría un sitio en el mundo junto a una familia que la quisiera. Conforme fue creciendo, en más de una ocasión fue víctima de algún incidente por las calles de Roma y poca era la gente cercana ella, por no decir inexistente. En más de una ocasión, había pensado que le había mirado un tuerto, o que el karma la odiaba con fervor, sin ser consciente de que hay una explicación para todas sus desgracias.

Ahora, a sus veinticinco años, trata de ganarse la vida como buenamente puede; residiendo en uno de los barrios mediocres de la ciudad, ahorrando cuanto más, mejor. Lo que no sabe… es que el destino, si es que se puede considerar que existe, hará que su camino se cruce con el de Caliel, ahora llamado Ká, y una conexión que durante mucho tiempo había permanecido latente, se active y los ate de forma irremediable.

Ká~Caliel
27 (Apariencia) - Matt Lanter - Carrie_B
Alessia Belacqua
25 - Chloe Norgaard - SapphireDragon




Última edición por SapphireDragon el Jue 19 Ene - 22:01, editado 1 vez


AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Dom 20 Nov - 13:15

I. Hago chas y aparezco a tu lado
La discoteca había sido pasable. Fea, con un penetrante olor a sudor desde las dos de la mañana y el suelo del váter cubierto de restos de pis, vómito y condones usados. El clásico tugurio que nunca decepcionaba con el garrafón.

Había probado a ir a sitios con algo más de clase —Gilda y demás locales adictos a los cristalitos y los focos led bajo los asientos—, donde en lugar de volcarte la botella de alcohol sobre una litrona de plástico lo embutían en una coctelera con un montón de mierdas que sólo servían para poder bautizarlo después con algún nombre penoso: Gin Tonic, Tom Collins, Bronx, Paraíso... Y cada uno costaba un puto riñón, de modo que para alcanzar un estadio mínimamente cercano a la borrachera Ká debía dejarse un auténtico pastizal.

Ése era otro de los "preciados" regalitos que el cabronazo de arriba le había dejado junto con aquella absurda, aburrida y asqueante inmortalidad: una resistencia sublime al alcohol. A lo mejor porque temía que encontrase la manera de acabar con todo aquello mediante un buen coma etílico irreversible —un final digno de un rey, en su humilde opinión—. Aquello significaba que necesitaba amorrarse a una botella durante horas y horas hasta que conseguía algo parecido a la inhibición, y para acelerar el proceso lo mejor sin duda alguna era tirar de garrafón. Esa noche en concreto había bastado con siete litronas de ron con Coca-Cola y una tabla de chupitos de tequila. Y habían sido tres horas gloriosas en las que había contribuido a aumentar el número de condones y meados del baño con Andreana, Daniela y Sylvana, las tres la mar de encantadoras. Luego el bar había echado el cierre, y Daniela lo había invitado a proseguir la fiesta en su cochambroso y recién estrenado piso de estudiante en Via Frangipane, donde habían seguido bebiendo y follando hasta que ella había caído rendida. Para cuando Ká abandonó su apartamento sobre las siete y media de la mañana, armado con unas cuantas botellas de cerveza que encontró en la nevera y un billete de 50 que languidecía bajo un cenicero del salón, ella aún seguía desnuda y cocida sobre la cama de matrimonio.

Desde entonces, había estado callejeando por los alrededores del Coliseo, vaciando una cerveza tras otra mientras el resto de gente se afanaba por protegerse de la lluvia. No tenía excesiva prisa por llegar a casa y, aunque echaba un importante pestazo a alcohol y a tabaco, hacía ya horas que se le había bajado el pedo —si es que se le podía llamar así, claro— y le daba exactamente igual acabar como una sopa. Total, seguro que no caía la breva de morir de una pulmonía...

Vagabundeó por las calles sucias y estrechas hasta salir a la gastada Via del Foro, y mientras esperaba frente a uno de los pasos de cebra reparó vagamente en una chavala que esperaba justo al otro lado de la acera, aferrando con fuerza su paragüas. No tenía nada de especial —no era despampanante ni tenía unas tetas increíbles, y además estaba la mar de escurrida— pero, joder, ¿se podían tener más coloringos juntos y mezclados en el pelo? Dio otro trago a su cerveza, ya caliente, y dejó que el líquido amargo se le deslizase por la garganta igual que las gotas de lluvia lo hacían por su cara. Los coches continuaban sucediéndose a una velocidad impresionante, y ninguno parecía dispuesto a dejarles pasar por el momento. Vio que la chica del pelo rarito cambiaba el peso de su cuerpo de un pie a otro, como si tuviese prisa, y sonrió de medio lado.

Ay, pequeña Rainbow Dash... me parece que te vas a tener que joder y esperar como el resto de los mortales. Qué coño, y como el resto de los inmortales. Se rió para sí de su propio chiste malo. Seguro que no había muchos inmortales empapados rondando por allí —y, si los había, Dios le había quitado la capacidad de reconocerlos para que no pudiese hacer amiguitos inframundanos (quééé malote...)—, pero si los había... pues eso, que esperasen, como Rainbow y como él mismo.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Dom 20 Nov - 20:25

I. Hago chas y aparezco a tu lado


El destartalado despertador sonó de forma estridente e insistente durante algo más de dos minutos. De hecho, no cesó su insoportable ruidera hasta que Alessia alzó la mano de mala gana, sin siquiera abrir los ojos, y lo apagó con un manotazo con el que casi lo tiró al suelo. Necesitaba más tiempo para dormir… un poquito más aunque fuese…

El resultado de aquello fue despertarse media hora más tarde, sabiendo que se había quedado completamente dormida de nuevo. Alarmada, dirigió sus ojos azulados hacia el reloj para comprobar que tenía apenas media hora para ducharse, vestirse, coger algo de desayuno (de lo poco que tenía) y presentarse en la otra punta de la capital italiana. Era consciente de que no le iba a dar tiempo… Ni aun haciendo la mitad de las cosas. Mierda, pensó cabreada consigo misma, mientras salía de la cama y esquivaba con pequeños saltitos todas las prendas y cosas que tenía desperdigadas por el suelo de su minúsculo cuarto.

Al cabo de diez minutos, milagrosamente y sin comprender como lo había conseguido, se encontraba saliendo por la puerta. Lo cierto era que tenía el pelo completamente empapado… Los mechones largos, de una azul eléctrico se le pegaban al rostro y entre ellos, además parecían más oscuros de lo que realmente eran, también mojaban la sudadera que llevaba puesta, pero le daba igual, no tenía tiempo para preocuparse de ello. Además, se iba a mojar igualmente caminando por la calle puesto que estaba diluviando. Definitivamente, aquel día no empezaba para nada bien.

Si no se hubiera quedado dormida… No llegaría tarde a trabajar. Corrió por la calle con el paraguas en mano, y con las botas negras militares salpicando todo a su paso. Tenía que conseguir llegar al siguiente bus… o sino le tocaría ir andando… Mas bien corriendo, pues tampoco se podía permitir un taxi. Cuando salió a la calle principal, vio que efectivamente… había perdido su único medio de transporte. El jefe me va a matar… ¿Por qué siempre tengo tan mala suerte?

Sus pensamientos volaron al hombre que era su jefe. Rozando los cuarenta, lleno de tatuajes, con algunos piercings colando en cada oreja… Llevaba una antigua tienda de música. Y no tenía muy buen carácter. Todos días le hacía ir casi una hora antes para abrir junto a él. Tenía que soportar su continuo mal humor y sus constantes insinuaciones. Le daba verdadero asco… Y no seguiría ahí de no ser porque necesitaba el dinero… y que era el único (junto a algunas discotecas) que había querido contratarla. A fin de cuentas, tenía buen gusto para la música y sabía tratar a la clientela –cosa que él no parecía conseguir nunca-, pero la falta de estudios superiores la tenía muy limitada.

Continuó corriendo hasta llegar a la concurrida Vía del Foro. Debía pasar por ahí sí o sí si deseaba coger el camino más directo. El único problema que había era que el tráfico resultaba incesante. Justo en aquel paso de peatones no había semáforos… y había que esperar a que los coches tuvieran la dichosa gentileza de dejar pasar a los viandantes. Pero la mayoría de veces no lo hacían.

Miraba nerviosa de un lado a otro, estrujando la empuñadura del paragüas, buscando el momento ideal para poder cruzar… Pero no parecía haber forma… Aunque apenas medio minutos después, pareció haber una pequeña pausa en las idas y venidas de los coches, momento en el que Alessia no dudó en ponerse en marcha para cruzar al otro lado de la Vía.

Iba mirando el suelo, evitando los charcos a cada zancada que daba… Sin embargo, hubo un momento en el que sintió una mirada sobre ella… Y algo más, una sensación extraña la recorrió de pies a cabeza. Alzó la mirada, para encontrarse entonces con un hombre joven, apenas un poco mayor que ella, con una cerveza en la mano y aspecto poco cuidado, observándola. La sensación continuó incrementándose… Y la paralizó a unos pocos pasos de la acera, aún en medio de la calzada, sin ser consciente siquiera de que un coche iba en dirección a ella, a una velocidad quizás demasiado excesiva para ir por un lugar tan transitado como aquel.

Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Lun 21 Nov - 17:14

I. Hago chas y aparezco a tu lado
La lluvia continuaba cayendo imparable sobre ellos desde un cielo completamente gris. Mientras esperaba a que los coches dejasen de derrapar por los charcos de la calzada, se le vino a la cabeza aquella estúpida excusa que le había oído contar hace años a una vieja como último recurso para cortar los llantos de su nieta, que al parecer tenía un miedo atroz a los truenos: "eso solo son los angelitos, que se están meando y se están tirando pedos en el cielo". Intentó imaginarse a Miguel, a Gabriel o a alguno de los peces gordos practicando la lluvia dorada desde allí arriba y le entró la risa floja. Acojonante.

Aún estaba soltando crudas risitas para sí mismo cuando la chica del pelo rarito comenzó a cruzar el paso de cebra, con la vista clavada en el suelo. Saltaba los charcos uno a uno, tan concienzudamente como si le fuese la vida en ello. La pequeña pony que no quería mojarse las zapatillas con el pis de los angelitos... Seguro que sería todo un best-seller y pronto la mitad de los niños del mundo irían por ahí con el pelo fosforito y...

Fue un solo instante. De pronto, Chica Pony levantó la cabeza del suelo y sus ojos azules se cruzaron por primera vez con los de Ká. Y a él, por algún motivo que no alcanzó a comprender, se le cortó el cachondeo de inmediato. ¿Pero qué cojones hacía ahí pasmada, mirándole como si fuese el primer tío al que veía en toda su vida? Frunció el ceño, ladeando la cabeza con incomodidad. Pero si él era el experto número uno en hacer sentir incómoda a la gente cuando quería... ¿de verdad esa pánfila con síndrome de pitufo a la que no había visto en su vida le estaba cortando la digestión de las cervezas?

Entonces escuchó el pitido, y todo sucedió como a cámara lenta. Vio el Maserati plateado aproximándose a una velocidad de vértigo por su derecha, intentando controlar el derrape de unas ruedas poco preparadas para la lluvia, y la vio a ella, totalmente inmóvil en mitad de su trayectoria, con el paragüas aún en alto y las piernas paralizadas. Supuso que entonces ocurriría: una fuerza invisible conseguiría desviar el coche, o la instaría a reaccionar y a llegar a la acera, o... Pero el coche se acercaba cada vez más, y la chica seguía allí clavada, igual que un cervatillo deslumbrado por unos faros. Debería pasar ahora, o ahora, o ahora...

No.

Sin saber cómo, cuándo ni por qué, se encontró cruzando a toda velocidad el tramo de calzada que lo separaba de la chica del pelo azul. La agarró del brazo en cuanto la tuvo a su alcance y, sin pensar, tiró hacia atrás con todas sus fuerzas. El morro del Maserati zumbó a sus espaldas tan solo unos microsegundos después, justo cuando ambos caían sobre un enorme charco marrón formado sobre una alcantarilla estancada. Primero notó el golpe del bordillo contra sus omoplatos, e inmediatamente después el cuerpo de Rainbow la Suicida cayó sobre el suyo, provocando que su nuca besase el duro suelo de la acera y el agua sucia le salpicase por todas partes.

Jo-der... —farfulló, con la voz entrecortada y los ojos aún cerrados.

Comenzaron a oírse gritos y pasos apresurados, pero Ká era incapaz de moverse. Todavía tenía a la chavala encima, y tanto la espalda como la cabeza le dolían como si acabasen de aporrearle con una maza de hierro. Se quedó allí tendido, rodeado de agua fétida y maldiciendo en silencio. Sabía que los huesos rotos —porque los había, coño, claro que los había. Cientos de años de experiencia viviendo todo tipo de experiencias cercanas a la muerte avalaban su diagnóstico— sanarían en cuestión de pocos segundos y se levantaría sin un rasguño, como siempre sucedía, pero esos dichosos segundos... Dios, cómo dolía durante esos dichosos segundos.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Lun 21 Nov - 23:52

I. Hago chas y aparezco a tu lado


El tiempo pareció ralentizarse, incluso pararse de golpe cuando sus miradas se cruzaron. ¿Qué era aquello? ¿Por qué… sentía que conocía de algo a aquel hombre, estando completamente segura de que realmente no se habían visto en los veinticinco años de su corta y problemática vida? Tragó saliva antes de humedecerse los labios. ¿Quién era él? Y la siguiente pregunta, ¿por qué había dejado de reír al devolverle es mirada de desconcierto?

Alessia había pasado por mucho desde que a los dieciséis años, se marchó de la última casa de acogida donde estuvo. Se había tenido que enfrentar a borrachos, a idiotas prepotentes, a los que la consideraban una niñita tonta y a los que se habían intentado aprovechar de ella de la forma más asquerosa posible. Sí, había tenido unos encuentros jodidamente desafortunados con los hombres y sin embargo… nada parecido a aquello. Jamás se había quedado parada observando a uno, como en aquel momento y de aquella forma… hasta el punto de no ser capaz de escuchar los gritos de advertencia del resto de transeúntes respecto al deportivo plateado que se aproximaba a ella sin reducir la velocidad ni un poco, más por imposibilidad que por no desearlo.

Cuando finalmente escuchó el motor, éste apenas se encontraba a unos metros de ella. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, el paraguas se le escurrió de la mano que lo sujetaba. Voy a morir, fue el fugaz pensamiento que tuvo antes de prepararse para sentir el doloroso impacto. Cegada por los próximos faros del coche, no pudo más que cerrar los ojos, esperando a que todo acabase de una vez por todas.

No obstante, el dolor agudo y profundo que esperaba no llegó. En su lugar, sintió el tirón en uno de sus brazos para después notar como perdía su propio equilibrio y caer sobre algo inusitadamente blando, sin saber que era el extraño hombre cuya visión le había dejado completamente paralizada.

Un pequeño quejido escapó de sus labios, pues a pesar de que el impacto no había sido tan grave como lo hubiera sido de haber caído sobre el duro asfalto, sintió algo de dolor en uno de los brazos además de estar parcialmente empapada por el charco donde parecía haber caído.

Fue entonces, un par de segundos después de que todo sucediera, que Alessia abrió los ojos. Parpadeó en varias ocasiones, intentando enfocar, completamente confusa. ¿Q-qué… qué había pasado? Fue entonces cuando escuchó la palabrota como si de un resuello se tratase. ¡Dios mío! ¡Había caído sobre alguien! Y no era otro que el extraño pero atractivo hombre de ojos azules.

La joven de largos cabellos azules se apresuró en hacerse a un lado, con una expresión de profunda preocupación dibujada en el rostro.

¿S-Se encuentra bien? –fue lo único que atinó a decir, siendo consciente de que aquella era una pregunta la mar de estúpida. ¡Claro que no estaba bien! ¡Se había caído al suelo con todo su peso encima y de golpe!

La gente no tardó en congregarse preocupada a su alrededor y eso solo consiguió que Alessia se sintiera más agobiada, preocupada y culpable de lo que ya estaba. Había sido culpa suya… que aquel hombre estuviera sufriendo en aquellos instantes, tendido en el suelo encharcado junto a una alcantarilla era todo su culpa… ¿Cuándo dejarían las cosas malas de perseguirle allá donde fuera?

Haciendo caso omiso al resto de las personas cuando le preguntaban por su estado, no desvió la mirada del rostro del contrario, que estaba contraído en una mueca de puro dolor. A penas era consciente de una mujer no muy lejos de ellos que hablaba por teléfono con los servicios de urgencia para que acudieran cuanto antes al lugar. Solo tenía ojos para él, pues la culpabilidad la corroía desde lo más profundo de su ser.

L-lo… L-lo siento muchísimo, es todo culpa mía. –musitó mientras las gotas de lluvia continuaban empapando su rostro. Quería hacer algo para ayudarle. Pero no era médico, ni enfermera. No sabía qué hacer en situaciones como aquella. Volvía a sentirse tan pequeña e inútil como se había sentido desde siempre.


Campitelli; 8:25 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Mar 22 Nov - 19:48

I. Hago chas y aparezco a tu lado
Aún sentía unas punzadas horribles en la zona baja del cráneo cuando notó que el peso muerto de la chica se retiraba entre susurros acongojados. También fue capaz de escuchar a medias algunos comentarios a los que aún no podía poner cara: "Madre mía, qué susto tan grande...", "¿Está bien el chico?", "Gracias a Dios...".

Espera, ¿qué? ¿Gracias a quién? ¿En serio? Bufó un par de sonidos ininteligibles mientras, poco a poco, el dolor de la espalda y la cabeza se iba diluyendo conforme los huesos se soldaban limpiamente con aquellos conocidos "cracracrack". Por fin, cuando fue capaz de aspirar una buena bocanada de aire, abrió los ojos y se topó de frente con una mujer de sesenta y tantos que se aplastaba un crucifijo de oro del tamaño de una uña contra el pecho. Aquello sí que le sentó mal. Joder, era él el que se había rajado el cráneo y se había destrozado los omoplatos para salvar a una pirada inconsciente, ¿y ahora resulta que todo el mérito se lo llevaba el cabronazo de arriba?

Hundió las manos en el charco para incorporarse, con la ropa chorreando y el culo helado. Pasó olímpicamente del hombre bigotudo que le había tendido la mano para ayudarle a levantarse y se crujió el cuello, antes de centrar su iracunda mirada en la mujercilla regordeta del crucifijo.

¿Ve usted por aquí a algún gordo barbudo ejerciendo su don divino con una sábana alrededor del pito? —La mujer pareció menguar tres palmos, y retrocedió aferrada al crucifijo hasta perderse de vista calle abajo—. Sí, eso me parecía... Bien, querido público —continuó, dando una palmada y girándose al resto de personas que se habían congregado a su alrededor, esbozando la más encantadora de las sonrisas. Buscó a Rainbow con la mirada y, cuando la localizó, fue hasta ella y dejó caer la mano encima de su cabecita—, la niña Pitufo está bien y todo ha quedado en una anécdota sin importancia. Si alguno es periodista, que no olvide publicar una crónica de mi heroica acción en la edición de mediodía. Tendrá mi gratitud eterna. Y ahora, circulen hacia donde coño estuviesen yendo antes de esto.

Si bien las cosas no funcionaban como cuando era un ángel de verdad y cada palabra suya se convertía en ley para los humanos, lo cierto era que aún conservaba algo de su toque. No es que todo el mundo hiciese siempre lo que él quería —hostia, ojalá—, pero todavía era capaz de imprimir en ellos cierta sensación de inexplicable serenidad. Lo que a Ká le gustaba llamar —con gran sorna— la Paz del Señor. En cualquier caso y fuese lo que fuese, funcionaba. Y menos mal, porque como tuviese que volver a lidiar con esos gilipollas de bata blanca se habría pegado un tiro...

Tú no, Rainbow Dash —gruñó, sujetándola aún por la cabeza. Era varios centímetros más baja que él y, empapada como estaba, aún daba la sensación de ser más pequeña. Si no apestase a alcantarilla pura, hasta le habría conmovido un poquito—. El Mea Culpa y la auto flagelación estaban muy bien en sus tiempos, pero la verdad es que ahora no me sirven de nada.

La observó un rato en silencio, antes de echar un vistazo a su alrededor. No esperaba verlos porque nunca los veía —y ellos tampoco intentaban ponerse jamás en contacto con él, putos lameculos—, pero en otras ocasiones los había presentido. Sin embargo, el coche había estado a punto de llevársela por delante y no había sucedido nada. ¿Por qué? ¿Es que acaso estaba ante una... Condenada?

Se obligó a reaccionar al ver que ella continuaba mirándole con los ojos como platos.

¿Tienes cincuenta euros? No pongas esa cara —añadió, tirando de una de las esquinas de la prenda empapada—. Te estoy saliendo muy barato. Es mi mejor camisa y ahora por tu culpa apesta a mierda de rata. No puedo ir por ahí salvando a otras crías majaras y oliendo a cloaca. No queda bien.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Mar 22 Nov - 23:09

I. Hago chas y aparezco a tu lado

La gente continuaba acercándose para formar un círculo a su alrededor, sin dejar de mirarlos con preocupación. Alessia no estaba para nada acostumbrada a que tanta gente se encontrase a su alrededor y por un momento, se agobió. No obstante, la preocupación por el joven era mayor que cualquier otra cosa. Durante varios segundos más, continuó inmóvil en el asfalto mojado, junto a la alcantarilla de cuyo interior brotaba un pestilente olor. Creía que el chico no iba a ser capaz de moverse, estaba más que segura de ello… A fin de cuentas, algún hueso, por no decir numerosos, se habría roto de fijo con el impacto que había sufrido junto al peso muerto que había sido su propio cuerpo.

Pero estaba claramente equivocada. Apenas habían pasado un par de minutos que escuchó cómo inspiraba profundamente, hinchando al completo sus pulmones, antes de incorporarse sin problema alguno, como si se encontrarse a la perfección, como si aquella caída no hubiera sido absolutamente nada. La chica de cabellos azules le miró completamente perpleja, prácticamente con la boca entreabierta de la sorpresa. Aquello… No, aquello era imposible. Nadie se podía recuperar de algo así en minutos… era algo inverosímil, era un… un milagro.

Mientras su salvador hablaba de una forma tan ruda con la anciana mujer que tanta preocupación había mostrado para con ellos, ella continuaba aún sentada en el suelo, de rodillas, completamente inmóvil, aún intentando procesar todo lo que acababa de suceder… aún intentando comprender cómo él podía encontrarse como si nada, metiéndose con el resto de la gente por una simple expresión.

El hombre con bigote, con el ceño fruncido, terminó por ofrecer su ayuda a Alessia, la cual la aceptó verdaderamente agradecida, notando más aún su ropa parcialmente empapada. Tembló ligeramente, mientras trataba de escurrise la zona de las prendas que estaba afectada. Menudo día para empaparse… aún siendo mes de abril… el frío continuaba aposentado en las antiguas calles de Roma, parecía que se resistía a dejar paso a la verdadera primavera. Desvió entonces la mirada a su reloj, comprobando que el cristal se hallaba resquebrajado y las manecillas completamente quietas. Se había roto… Y aunque llevase varios minutos así, no necesitaba más que ver donde se había detenido para tener perfectamente claro que no llegaba a trabajar. Probablemente su jefe la despediría…

Debía intentar llegar, debía correr todo lo que pudiese. No podía permitirse perder el trabajo… Sin embargo, cuando se proponía ya marcharse del lugar, sin importarle el dolor de su brazo o el de cabeza que posteriormente desarrollaría, algo la retuvo.

Era el hombre joven, que con sus últimas palabras había logrado disgregar al cúmulo de gente que los había rodeado. Frunció entonces ligeramente el entrecejo, mirándole directamente a los ojos.

¿Mea Culpa? ¿Autoflagelación? Es lógico que me sienta culpable, a fin de cuentas… estás como estás ahora mismo por mi culpa. –respondió con suavidad, relajando ligeramente su gesto mientras el viento procuraba calar hasta sus huesos y provocar que temblase del frío que sentía.

Intercambiaron una larga mirada en la que ella volvió a tener esa extraña sensación. Como si le conociera pero estando al cien por cien segura de que sus caminos jamás se habían cruzado previamente. ¿Entonces…? Además… ¿por qué la miraba de aquella forma? ¿Se habría manchado además el rostro con la caída y el charco sucio? Se mordió el labio mientras se decidía a volver a hablar, con el semblante aún desdibujado por la incertidumbre de todo lo acontecido.

¿Pe-perdón? –dijo confusa, parpadeando numerosas veces antes de comprender. Echó la mano al bolso para sacar una desgastada cartera morada, que tenía más años de los que podría recordar. Tragó saliva apurada, cuando comprobó que lo único que tenía en la cartera era un billete de veinte euros y un poco de calderilla en el monedero del mismo-. No… Lo siento. No es que tenga demasiado dinero la verdad –respondió finalmente antes de ladear la cabeza y mostrarse ligeramente molesta-. Eres consciente de que no tenías porqué lanzarte a salvarme, ¿no? Además… Yo no soy ninguna cría y menos aún estoy majara –replicó con vehemencia, mostrando una pequeña parte del carácter que pocas veces salía a flote, antes de proferir un largo suspiro-. Tendría que regresar a casa para poder pagarte… pero si lo hago no llegaré a trabajar y…

¿Por qué le estás contando tu vida, Alessia? ¿A él qué más le va a importar si pierdes o no tu trabajo después de haber provocado todo esto?

¿Qué iba a hacer entonces? ¿Volver a casa y pagarle aquello arriesgándose a ser despedida; o dejarle de lado a pesar de haber sido su salvador… su ángel de la guarda?


Campitelli; 8:25 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Miér 23 Nov - 20:24

I. Hago chas y aparezco a tu lado
En cuanto nombró el tema de la pasta gansa, la pequeña Rainbow pareció hacerse pis encima. Aún así, y como si en realidad se estuviese extrayendo un riñón, echó la mano al bolso y sacó una vieja cartera morada bastante desnutrida. Ká ni siquiera necesitó echar un vistazo a su interior para saber que se iba a quedar con las ganas de estrenar una camisa en condiciones.

Joder, de entre los dos millones y medio de romanos, tenía que haber ido a salvar a la más pobre. Sin duda, el destino estaba hoy de lo más irónico...

—Eres consciente de que no tenías porqué lanzarte a salvarme, ¿no? —murmuró entonces ella, como si hubiese estado escuchando sus pensamientos—. Además… Yo no soy ninguna cría y menos aún estoy majara.

Ká alzó las cejas, aunque la constante lluvia que seguía empapándoles no paraba de metérsele en los ojos, lo cual echaba por tierra todo el cinismo del que había querido hacer gala. Por favor, ¿que no estaba majara? Si se había quedado embobada en mitad de la calzada mientras un deportivo de la hostia se le aproximaba a chopotocientos kilómetros por hora... A lo mejor debería haber salvado al tío del deportivo. O al propio deportivo. La verdad es que era muy bonito...

—Tendría que regresar a casa para poder pagarte… pero si lo hago no llegaré a trabajar y…

¿Y ése es mi problema porque...? Ah, sí, espera. Es que NO es mi problema. —Esbozó una amplia sonrisa blanca, antes de dar un par de pasos para rodearla—. Deberías mostrarte más agradecida conmigo, ¿sabes? Cierto, no tenía ninguna obligación —caviló, antes de colocarse de nuevo frente a ella e inclinarse ligeramente para mirarla a los ojos—, pero si no llego a estar yo ahí, ahora mismo tendrías el aspecto de un steak tartar. Pero, por suerte y gracias a mi desinteresada intervención, sigues preservando tu adorada pinta de cría majara, así que... ¿qué tal si dejas de poner pegas y buscas una solución que me compense?

Una vez más, se apartó el pelo mojado de la frente sin mucho cuidado. Sabía que hacía frío porque la chavala estaba medio temblando, pero su temperatura corporal no era de su interés ahora mismo. Había más de dos horas de aburridísima caminata hasta su garaje, sin opción de poder parar por el camino en ninguna parte porque, ¿quién iba a dejarle entrar a su establecimiento con esas pintas? La casa de Daniela le pillaba mucho más cerca, pero no tenía ninguna intención de volver a verla. Cuando lo había hecho, todas habían empezado a tirarse un rollito muy raro de no-sé-qué-somos que lo sacaba de quicio.

Además, aún sentía cierta curiosidad. A lo mejor se había precipitado un poco —lo cierto era que ni siquiera había pensado en nada concreto. Simplemente, se había lanzado hacia delante sin saber muy bien por qué—, pero ese silencio absoluto... Si de verdad era una Condenada, ¿a qué ángel pertenecería? ¿Estaría ahora mismo maldiciendo su nombre por haber interrumpido los designios de Dios, o por el contrario se habría alegrado internamente de que un accidente hubiese alargado la vida de aquella pobre desdichada? Lo dudaba mucho. La mayoría de ángeles creían que ser llamado a la presencia de Dios era el mayor regalo que se les podía otorgar a los seres humanos. A Ká, por otro lado, le resultaba inconcebible. Aunque tal vez en los primeros tiempos él también hubiese pensado así... ya era incapaz de recordarlo.

Muy bien, Rainbow —dictaminó finalmente—. Por ser tú y vivir prácticamente en la indigencia, aceptaré que me consigas algo de segunda mano. No sé, tendrás un novio o algo así al menos, ¿no? Pídele que te traiga ropa al trabajo. Camisa de la talla 42, pantalones de la 44. Grises, que dicen que hacen juego con mis ojos. Y, ya puestos, un par de Martinelli del 42.  
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Jue 24 Nov - 20:27

I. Hago chas y aparezco a tu lado

¿Desagradable? ¿Maleducado? Sí, eso mismo pensó la propia Alessia cuando recibió la contestación de su salvador. Él pensaba que entre todo el mundo que podría haber salvado de ser atropellada, le había tenido que tocar la chica más pobre. Pero ella, en cambio, se preguntaba por qué había tenido la mala suerte de que aquel joven fuera tan jodidamente desagradable con todo el mundo, incluso con aquellos que le trataban con respeto o educación. Era un maldito capullo, a la vista había quedado.

Frunció el entrecejo y apretó la mandíbula, tensándola visiblemente molesta. ¿Agradecida con él? Se había preocupado, se había disculpado por haberle causado tantos problemas. Cierto era que expresamente las gracias no se las había dado, un gran fallo por su parte, la verdad.

¿Sueles mostrarte tan capullo con todo el mundo a todas horas? –inquirió entonces ella, sin poder controlar su lengua. Ya le había pasado alguna vez. Su genio cuando se sentía amenazada salía a la luz. Había hablado de más con gente que no debía y… bueno, los problemas surgían y se le echaban encima, tanto literal como figuradamente. Dejó escapar entonces un suspiro. Alessia también se pasó una mano por el cabello azul eléctrico completamente, apartándoselo del rostro, mientras el contrario la rodeaba como si estuviera estudiándola y evaluándola de alguna forma. ¿Qué cojones estaba haciendo? Finalmente volvió a hablar, conteniéndose de no dejar escapar alguna otra cosa más desagradable-. Cierto… Muchas gracias por salvarme la vida. Y sí, algo haré para poder compensarte.

Definitivamente… no iba a ir a trabajar aquel día. Estaban pasando demasiadas cosas y no eran ni las nueve de la mañana aún. Debía llamar a su jefe para contarle lo ocurrido y disculparse por ausentarse. Un escalofrío recorrió su congelado cuerpo tan solo de pensar cuál iba a ser su reacción y un nudo se formó en su garganta al imaginarse el resultado de aquello.

Hurgó entonces nuevamente en el bolso, metiendo la usada cartera y sacando el móvil que tenía ya unos cuántos años. Por supuesto no era de última generación… algo más de lo que seguramente el hombre podría reírse. Intentó no pensar demasiado en eso, mientras buscaba entre los pocos número que tenía en la agenda, el de la tienda de música. No obstante, antes de marcarlo, se puso completamente colorada, debido al comentario acerca de su situación económica. ¿Tan evidente era?

Se humedeció nerviosa los labios, previamente a clavar sus ojos azules en los del contrario, sin importarle la lluvia.

¿Disfrutas siendo así? Ya sabes, humillando a la gente con tus palabras, haciendo que les duela ciertos aspectos de su vida que, por desgracia, no pueden cambiar. –deseaba irse de allí de una dichosa vez. Dejar atrás a ese chico, olvidar todo lo sucedido ese mismo día. Le compraría la dichosa ropa donde desease y cada uno seguiría con su vida, como los dos perfectos desconocidos que eran-. No, no tengo novio. Nadie me puede traer nada para ti. Así que he de volver a casa a cambiarme de ropa y a por el dinero. Y después iremos a comprarte lo que te venga en gana. Pero olvídate de los Martinelli. Tú mismo lo has dicho, soy prácticamente una indigente. Te tendrás que conformar con meterte conmigo en vez de comprar unos zapatos pijos y caros, aunque sean de segunda mano.

Y dicho eso, se dio media vuelta y echó a andar con paso ligero, exactamente por el mismo camino por donde había llegado antes de que todo aconteciera, mientras marcaba finalmente el número de teléfono, sin siquiera fijarse si su salvador le seguía o no.

Campitelli; 8:25 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Dom 27 Nov - 16:54

I. Hago chas y aparezco a tu lado
A pesar de la estupenda alternativa que acababa de ofrecerle —ni siquiera tendría que gastarse ella el dinero. ¿Qué más quería?—, Rainbow no se mostró nada contenta. De hecho, le dedicó una mirada incendiaria de lo más reprobable. Pero qué tía más borde...

—¿Disfrutas siendo así? Ya sabes —prosiguió, con los dientes apretados—, humillando a la gente con tus palabras, haciendo que les duela ciertos aspectos de su vida que, por desgracia, no pueden cambiar.

¿Qué? ¿Pero de qué coño estaba hablando ahora? Si no la hubiese tenido delante todo el tiempo, habría jurado que se había metido un canuto de algo. ¿Que él humillaba a la gente? Por favor, ¡pero si hasta se había ofrecido a acompañarla al trabajo! En parte por interés propio, pero eso no tenía por qué saberlo nadie. Pero, venga... ¿a qué venía ese numerito de ponerle como el malo de la peli? A lo mejor era por lo que acababa de decir, por eso de que no tenía novio. ¿Sería virgen? ¿Estaría pagando con él su frustración por ser virgen a los... bueno, la edad que tuviese? La examinó de arriba a abajo mientras ella se daba bruscamente la vuelta y comenzaba a andar. La pobre estaba llena de barro y hecha una sopa, pero aparte de eso, ni la ropa ni ese peinado estilo unicornio pirado ayudaban en nada. Y era una verdadera lástima, porque tenía unos ojos bastante bonitos...

Le costó unas pocas zancadas alcanzarla, y entonces vio que estaba marcando un número de teléfono en su arcaico móvil. Habría sido genial que su interlocutor hubiese sido un taxista dispuesto a salvarlos de la lluvia implacable, pero por desgracia al parecer solo estaba hablando con su jefe. Qué tía más pelota... Si le contase cuánto tiempo llevaba él en guerra con el suyo...

Creo que me tienes en muy mal concepto —comentó cuando vio que Rainbow pulsaba finalmente la tecla roja para colgar—. ¿Sabes lo feo que está tachar a alguien de capullo solo porque tenga buen gusto para vestir? Yo no tengo la culpa de que no tengas un novio que pueda prestarte ropa.

Volvió a quedarse en silencio unos segundos, escuchando el chap-chap de los zapatos contra los charcos que invadían la acera. Observó de reojo su perfil, la nariz arrugada por la frustración y los labios apretados en un intento de... bueno, no sabía si lo que intentaba era no llorar o reprimir las ganas de estrangularle. En cualquier caso, como parecía obcecada con mirar fijamente al frente, Ká se entretuvo en echar otra rápida ojeada a su alrededor. De nuevo nada en absoluto. Aunque, ¿qué demonios esperas encontrar? ¿Un cartelito luminoso que diga ESTOY AQUÍ?

Así que me vas a llevar a tu casa... Es un poco precipitado para ser nuestra primera cita, pero para que veas que no soy un capullo, pasaré de pensar que quieres llevarme al huerto y aceptaré tu invitación. Por cierto, ¿dónde se supone que vives?

A ver si le iba a hacer caminar un huevo bajo la lluvia...

Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Lun 28 Nov - 23:52

I. Hago chas y aparezco a tu lado

La voz al otro lado del teléfono no sonó nada agradable. De hecho, el tono que su jefe utilizaba para hablar con ella era de enfado. Estaba cabreado, muy cabreado. No le había preguntado cómo se encontraba, solo le interesaba que ella estuviera allí, con él, para abrir la tienda como habían hecho siempre. Todo lo que estuviera fuera de la rutina le importaba poco y aunque Alessia no tuviera la culpa de lo sucedido, el cabrón de su jefe lo veía así, por mil excusas verdaderas y justificadas que tuviera. Estaba prometiendo que mañana doblaría el turno si hacía falta, incluso ir uno de sus días libres, sin embargo, lo único que obtuvo por respuesta fue la señal de comunicando. Le había colgado…

Gilipollas… -masculló por lo bajo mirando la pantalla de su móvil, apretando la mandíbula. Poco después guardó el dispositivo que muchos podrían considerar prehistórico en el bolso.

¿Es que acaso no podía ocurrirle nada bueno por una vez? ¿Es que estaba marcada de alguna forma, para que la mala suerte la persiguiese allá donde fuese e incluso si sus intenciones eran más que buenas? La vida le había dado demasiadas patadas, y preguntarse eso solo conseguí desanimarla, pues sabía que su situación no iba a mejorar. Nunca lo hacía.

Se presentaría más tarde en la tienda de música, para tratar de conservar su puesto, a pesar del mísero sueldo que recibía. Aunque primero… debía ocuparse del otro problema que en esos instantes la acompañaba hacia su casa.

Resopló molesta por la contestación que recibió por parte de su acompañante. Su cabreo iba en aumento. Se le estaban juntando demasiadas cosas como hacía mucho tiempo que no ocurría… Y en las ocasiones que le había sucedido, siempre se había encontrado sola para desahogarse, sin que nadie pudiera juzgarla. Pero esa vez, no tenía esa oportunidad, y presentía que… iba a ser incapaz de evitar el estallido que se aproximaba.

La lluvia continuaba cayendo incansable sobre ellos, incluso parecía que había decidido intensificarse más aún. Menudo comienzo de día… Recién duchada, secada y preparada, pera regresar a casa apenas media hora después de haber salido, con un completo desconocido al que no soportaba después de cinco minutos con él. No le hacía ninguna gracia además el llevarle hasta su diminuto piso. Si ya se había fijado en pequeños detalles que le hacían ver sus dificultades económicas, cuando viera su residencia…

Te aseguro que no te llamo capullo por eso, señor desconocido. Más bien es por el hecho de que hables de aspectos de la vida de otra persona con desprecio, desaprobándolas por completo. Y nadie ha dicho que tengas la culpa de que no tenga novio. Tampoco es que lo quiera o lo necesite –añadió al final. Los hombres no le inspiraban confianza alguna desde hacía años… Solo había que ver las intentonas de insinuación de su jefe con ella… Solo pensar en ello nuevamente provocó un escalofrío que le recorrió de arriba abajo.

Apretó el paso, pisando varios charcos, ya sin importarle si también se calaban sus pies. Ya no podía empeorar más el día, ¿qué más daba que estuviera más o menos mojada?

Deja de soñar…¿quieres? Yo no me acostaría contigo ni muerta. –replicó sin siquiera mirarle. De hecho, no había vuelto la mirada hacia él desde que había llamado por teléfono. No tenía gana alguna de tener que mirar el rostro angelical de aquel hombre que era de todo menos amable y considerado-. Ya lo verás cuando lleguemos. A menos que te arrepientas de venir, en cuyo caso ya puedes dejarme de una puñetera vez tranquila e irte a tu propia casa.

Alessia se estaba sorprendiendo a sí misma. No recordaba la última vez que había sido tan desagradable con una persona. Aunque tampoco es que tuviera demasiada comunicación con el resto del mundo… Razones de peso había para ello además.

Las calles que atravesaban comenzaban a estrecharse. Dejaban atrás las pintorescas avenidas y vías principales para alejarse hacia una pequeña zona, no demasiado lejos de donde casi sucedió el accidente, lugar donde ella residía.

Nunca antes se había tenido que preocupar del sentimiento de vergüenza por donde sentía, pues jamás había llevado a nadie allí… Sin embargo, en aquellos precisos instantes, esa sensación crecía en su interior, molesta además consigo misma, pues poco debía importarle lo que un perfecto desconocido pensara de ella.

Campitelli; 8:40 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Miér 30 Nov - 21:41

I. Hago chas y aparezco a tu lado
—Te aseguro que no te llamo capullo por eso, señor desconocido. —¿Señor Desconocido? ¿Cómo que Señor Desconocido? Vamos, no me jodas...—. Más bien es por el hecho de que hables de aspectos de la vida de otra persona con desprecio, desaprobándolas por completo. Y nadie ha dicho que tengas la culpa de que no tenga novio. Tampoco es que lo quiera o lo necesite.

Uf, la frase clave de las despechadas: "No, no, yo no quiero novio. ¿Para qué, si solo dan dolores de cabeza? Yo estoy mucho mejor sola, claro que sí. Un novio...". Podía imaginarse perfectamente a Rainbow en pijama —un pijama de lo más hortera, de esos de una sola pieza que tienen forma de animal y que sólo deberían estarles permitidos a los bebés—, arrellanada en su sofá biplaza de color rosa chicle, contemplando el vacío a su lado y moqueando una caja de helado de Galletas Oreo mientras se preguntaba dónde estaba su Jack. O su Edward Cullen. O su Señor Darcy. O, quién sabe, su Christian Grey.

Ká había visto muchas películas a lo largo de su longeva (longevíiiisima) vida. Prácticamente dedicaba el 75% de su tiempo a estar tirado delante de su modernísima Sony, tragándose desde absurdos concursos italianos donde los humanos acudían a cocinar o a hacer estupideces varias hasta series que lo mantenían en vilo toda la noche. Y, por supuesto, películas. Se las había visto casi todas, desde Frankenstein hasta Casablanca, desde La Dolce Vita hasta Avatar. Sus preferidas eran las de Audrey Hepburn, y si tenía que remontarse a la época actual, quizás las de esa tía tan buena con los morros gorditos, Scarlett No Sé Qué. Así que sabía un huevo del tema, y estaba claro que la mayoría de las chavalas asexuales como Rainbow suspiraban por encontrar en el mundo real a un tío igualito al personaje del que estaban encoñadas. Pobrecitas.

¿No te ha dicho tu madre que decir palabrotas delante de Señores Desconocidos está muy mal? Voy a empezar a pensar que eres una de esas barriobajeras chungas que van por ahí con la riñonera debajo del abrigo y un cúter escondido en la manga... —observó las mangas empapadas de ella con celeridad, como si quisiese asegurarse de que no había ningún cúter. Al ver su cara de rancia (y que, curiosamente, llevaba evitando su mirada toooodo el camino), sonrió de oreja a oreja—. Así que no necesitas novio, ni tampoco lo quieres, ni te mueres por acostarte conmigo... Déjame adivinar... —Su mirada se iluminó de repente—, ¿eres lesbiana? Me muero por conocer a una auténtica lesbiana. Cristina de Suecia no lo era después de todo. Qué decepción...

Hasta ahora, había conocido a varios gays y una chica transexual que quería hormonarse para construirse un pene a partir de su clítoris. Una historia de lo más estimulante, la verdad. Una pena que la Biblia condenase a ese tipo de gente... después de siglos y siglos en la Tierra, casi eran los más interesantes...

Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




Última edición por Carrie_B el Jue 29 Dic - 23:41, editado 1 vez


The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Vie 2 Dic - 13:24

I. Hago chas y aparezco a tu lado

Por la falta de respuesta inmediata a su vehemente afirmación, supo que no la creía. No sabía porqué… pero muchas de las cosas que él parecía pensar era capaz de adivinarlas con una pasmosa facilidad. La conexión, ese click que había sentido mientras cruzaba y que le había dejado completamente paralizada… la razón por la que se encontraba en esos momentos empapada, regresando a su diminuto piso, en vez de entrando por la puerta de la tienda de música, continuaba allí. La seguía sintiendo… y eso no le gustaba… Además, las conexiones no existían, eran una completa tontería.

La gota que colmó el vaso fue cuando hizo referencia a la figura materna, cuando la comparó con una barriobajera (que, por supuesto, no era a pesar de los tumbos que había dado en sus veinticinco años de vida y cuando insinuó que era irresistible para las mujeres y todas deseaban acostarse con él.

Además, ¿cómo era posible que todo lo que decía aquel hombre fuese relacionado con aspectos de su vida que le resultaban horriblemente dolorosos? Su pobreza, su horrible trabajo, la falta de unos padres (aunque eso él aún no lo sabía)…

Se paró entonces de golpe y se colocó frente a él, obligándole a detenerse también. Sus ojos azules se encontraron con los de él casi de inmediato, reflejando un cabreo que pocas veces antes había sentido.

Cada vez me resulta más insoportable esto. Tú eres insoportable. Y no, mi madre no me ha dicho nunca nada semejante porque no me crió. No soy una barriobajera por muy mal que me haya ido mi vida y no llevo nada con la que apuñalarte, aunque ganas no me faltan de darte una hostia, ¿estamos? –dijo de seguido, olvidando el frío y que estaba completamente empapada. Su mirada se endureció-. No deseo acostarme contigo porque no me atraes lo más mínimo, ¿entiendes? Y eso no implica que sea lesbiana. Ni tampoco asexual. Eres un capullo maleducado e insoportable, del que quiero separarme cuanto antes, así que, vamos a darnos prisa, subo a casa, cojo el dinero para compensar lo de tu ropa y te largas.

No permitió en ningún momento que la interrumpiera mientras hablaba. Y estaba segura de que, si se atrevía a decir alguna cosa más ofensiva o que la molestase, no dudaría en darle el bofetón que llevaba rato deseando atizarle.

Unos segundos en silencio pasaron, mientras continuaban mirándose mutuamente. La conexión que trataba de ignorar, rechazar continuaba allí. Fue por eso que se obligó a dar media vuelta y retomar la marcha. Ya no quedaba demasiado para llegar… si aceleraban el paso, no serían más de cinco minutos lo que les quedaba.

Campitelli; 8:40 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Vie 16 Dic - 22:40

I. Hago chas y aparezco a tu lado
De nuevo, su banal comentario consiguió enfurecer a Pelo Pony de una manera espectacular. Increíble... La observó detenerse frente a él como un general en el campo de batalla, con la cara tan roja como una señal de tráfico. ¿Pero qué problema tenía esa chica?

Tras una ristra de insultos de lo más variopinta, seguida de varias matizaciones sobre su jodida vida y una bonita amenaza que no pegaba nada con su rollo hippie, Rainbow se dio media vuelta y pateó —no había otra palabra para definirlo— la acera en dirección a lo que debería ser su casa. Ká se entretuvo unos cuantos segundos en mirarla, todavía con las cejas alzadas. ¿Cómo una cosa tan pequeña y multicolor podía albergar tal cantidad de mala hostia? Se estaba cebando con él de mala manera, cuando lo único que estaba intentando era ser un poco amable y darle algo de conversación. Qué desagradecida...

Se mordió los labios para no sacar a relucir su segunda hipótesis —malfollada— y, en su lugar, se limitó a realizar un pequeño sprint hasta volver a darle alcance. Tenía las piernas bastante más largas que ella y una resistencia al cansancio muy superior, así que no le costó nada amoldarse a su paso de desfile de corneta. Un, dos, un, dos, un dos. ¿Los estaría siguiendo su supuesto ángel ahora mismo? De ser así, esperaba que se estuviese cagando en su nombre, aunque por lo que Miss Little Pony había dejado intuir, no es que lo hubiese estado haciendo muy bien durante todos estos años...

Quizá debería dejarle claro a Rainbow la verdadera magnitud de lo que había hecho por ella. Eh, acabo de evitar que tengas un reencuentro en el limbo con el pez gordo del cielo, puesto que al parecer tu ángel de la guarda es un completo negado. De nada, ¿eh? Aunque, claro, a saber por dónde le salía ella... A lo mejor empezaba a echar espumarajos por la boca como una psicótica mientras le acusaba de haberle negado su entrada VIP en el paraíso. Pero, pensándolo bien, Rainbow no parecía de las que llevaban crucifijos y virgencitas ocultas debajo del jersey. Parecía más bien de ésas que se rapaban la cabeza, se desencajaban las piernas con la pose del Oriental Arrellanado y trataban de ascender al Nirvana o lo que fuese.

Estaba a punto de preguntarle si escondía una foto del Dalai Lama debajo de la almohada cuando la vio detenerse al fin ante un modesto edificio de ladrillo viejo de cinco alturas. Las diminutas terrazas externas tenían las barandillas completamente oxidadas, y estaban coronadas por unos espantosos toldos de color mostaza.

Qué... bucólico —comentó, sin apartar la vista de la fachada. Era lo más horrible que había visto desde la melena azul eléctrico de Miss Little Pony. Vaya, dos cosas horribles en la misma mañana. El día no hacía más que mejorar—. ¿Es tu casa?

Bucólico era una buena palabra. Sonaba muy melódica, así que Rainbow no tenía por qué enfadarse con él. Aunque, pensándolo bien, a lo mejor ni siquiera sabía lo que significaba. Le había llamado capullo tres veces. Estaba claro que la riqueza léxica no era lo suyo. Menos mal que, por lo menos, de cara era mona...

Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Dom 18 Dic - 1:36

I. Hago chas y aparezco a tu lado

El presentimiento de que dejaría de diluviar en cuanto llegase a la puerta de su casa estaba ahí. Estaba segura de que ocurriría, porque era de esas chicas a las que la suerte no le sonreía ni en los aspectos más simples como podía ser el tiempo. Estaba calada hasta los huesos: por su cabello gruesas gotas resbalaban y terminaban en el suelo, para formar parte de esos amplios charcos que por la acera se habían formado, la cazadora ya no tenía como función protegerla de la lluvia, puesto que había comenzado a calar por ella también; el colmo ya era que sus calcetines hubieran sido víctimas de todo aquel ahogamiento, junto al resto de sus prendas.

Espero no coger una pulmonía por esto, pensó para sí en esos segundos que tuvo de intimidad para ella sola. Momentos en los que parecía haber conseguido, de alguna forma que no lograba a comprender, callar a su insolente y maleducado acompañante. Estaba más que segura que con ese comportamiento se habría metido en numerosos problemas… Rodó los ojos con exasperación cuando los pasos rápidos, casi corriendo del hombre se escuchaban cada vez más cerca. Ya podría haberse dado media vuelta y marcharse… Pero estaba claro que el deseo por el dinero era demasiado fuerte… No podía haber sido un poco caritativo o algo semejante en vez de pedir una recompensa por haber salvado su ya complicada vida, ¿no?

Cuando finalmente divisó la puerta de su edificio, comenzó a hurgar en el pequeño bolso negro que colgaba de su hombro, en busca de las llaves. Masculló cosas incomprensibles puesto que no lograba encontrarlas de primeras entre lo demás que tenía. Tardó más de lo que hubiera deseado en dar con ellas y cuando lo hizo, escuchó el primer comentario del moreno.

¿Por qué no le extrañaba en absoluto algo así? Apenas llevaban un rato juntos, compartiendo trayecto y ya podía esperar de él cualquier cosa. No se dignó ni a mirarle mientras la llave se deslizaba al interior de la cerradura y un curioso ruido sonó para indicar que la puerta ya estaba abierta.

Mi casa no guarda relación alguna con pastores o historias dramáticas de amor, así que de bucólico tiene más bien poco –soltó en respuesta con algo de brusquedad.

Respecto a su presentimiento de hacía unos minutos, parecía haberse equivocado en parte, puesto que no había dejado de llover, cierto era, pero sí que parecía hacerlo con menor intensidad. En esas circunstancias, no podía dejar al contrario en la calle, mojándose… Pero tampoco iba a subir y a entrar a su casa.

Le hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera, y una vez estuvieron en el minúsculo portal resguardados de las gotas, Alessia alzó la mirada hacia Ká, mientras se deshacía de la capucha y revolvía su larga melena azul eléctrica.

Voy a subir a por tu dinero… Quédate aquí… Por favor –se obligó a decir esas dos últimas palabras, las cuales sonaron ciertamente cansadas y eso que no eran más de las nueve y cuarto de la mañana.


Campitelli; 8:40 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Mar 20 Dic - 22:13

I. Hago chas y aparezco a tu lado
—Mi casa no guarda relación alguna con pastores o historias dramáticas de amor —gruñó Rainbow, haciendo girar la diminuta llave dentro de la cerradura—, así que de bucólico tiene más bien poco.

Pero qué jodidamente borde y desagradable era... Sin lugar a dudas, le gustaba mucho más su versión de cervatillo deslumbrado y obsesionado con disculparse con él. Era igual de cargante que la Rainbow Sin Sentido del Humor, pero al menos podía tirar del autobombo para entretenerse.

Acababa de llegar a la altura de los buzones cuando Miss Little Pony se volvió hacia él y liberó su ridículo pelo de pitufo de la capucha con la que se protegía de la lluvia.

—Voy a subir a por tu dinero… Quédate aquí… Por favor —insistió, probablemente porque le daba una vergüenza tremenda que semejante tiarrón subiese a su casa cutre y comprobase que se había dejado la cama sin hacer y el sujetador sucio colgando del pomo de la puerta.

Por toda respuesta, Ká se apoyó contra la pared y hundió las manos en los bolsillos de los pantalones empapados, sin apartar la vista de ella. Sentía curiosidad por ver el cuchitril donde vivía Rainbow, no iba a negarlo... —¿sería todo de un estrambótico color azul y estaría lleno de ponys de peluche?— pero aquel edificio cochambroso no tenía ascensor y un sujetador sudado sin opción a polvo viable no era incentivo suficiente para tragarse un montón de escaleras. Pereza, sí señor. Ya van dos

Espero a que ella desapareciese escaleras arriba antes de echar un vistazo a su alrededor con más detenimiento. El portal era claustrofóbico y el horroroso papel pintado que lo decoraba presentaba manchas de humedad en la mayoría de las esquinas. Frente a él, a no más de dos brazos de distancia, unos cuantos buzones pintados de rojo desvaído se amontonaban colgados de la pared. La mayoría de las ranuras estaban atestadas de propaganda, y casi todos los letreros hechos a mano tenían la tinta corrida y emborronada.

Más por aburrimiento que por otra cosa, Ká se inclinó hacia delante para tratar de desentrañar las identidades de los cinco inquilinos que ocupaban el edificio: los señores Baggnoséqué vivían en el primer piso, y todos los demás nombres eran masculinos excepto...

"Aiossia" Belacqua... Eso sí que es bucólico —murmuró para sí, antes de tironear de su camisa para sacársela por la cabeza directamente.

Estaba tan mojada que, cuando la retorció para escurrirla, se formó un buen charco en las gastadas baldosas del suelo. Y encima, parecía que fuera había empezado a diluviar de nuevo... Y Aiossia seguía sin aparecer, a pesar de que ya llevaría allí plantado cinco interminables minutos. ¿Qué había entendido cuando le había especificado que no tenía ganas de perder el tiempo?

Eh, Aiossia...  —comenzó, haciendo una bola con la prenda y arrancando unos cuantos papeles de propaganda de los buzones para secarse el cuerpo con ellos. Al ver que ella no daba signos de vida, empezó a subir las escaleras de mal talante, y masculló un par de maldiciones al sobrepasar el rellano de los Baggnoséqué y comprobar que la única luz que provenía de una puerta abierta se encontraba aún dos pisos más arriba—. No aspiro a que conozcas las secadoras, pero al menos confío en que guardarás un primo suyo en alguna parte de tu...

De pronto, una sensación muy desagradable lo recorrió de pies a cabeza, obligándole a detenerse de golpe en el segundo rellano. En un principio creyó que se trataba de alguna corriente de aire especialmente fría que se había colado por la ventana del lateral, pero al girarse para comprobarlo se percató de que estaba cerrada, igual que la puerta de la vivienda. Y, sin embargo, aún podía notarlo: era como si una fuerza imperceptible estuviese soplando sobre él, de la misma forma que las personas soplaban sobre las velas de sus tartas de cumpleaños para tratar de apagarlas.

Cuando la cabeza de Aiossia apareció en lo alto de las escaleras, tenía la piel tan helada como si acabasen de emparedarlo en hielo.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




Última edición por Carrie_B el Vie 23 Dic - 11:03, editado 1 vez


The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Jue 22 Dic - 1:34

I. Hago chas y aparezco a tu lado

Antes de poder ver la expresión del contrario al decir aquello, Alessia se dio media vuelta y comenzó a subir con rapidez los irregulares escalones. Resultaba muy incómodo subir y bajar de forma diaria por un sitio tan estrecho como lo era ese edificio de pocas plantas, pero a esas alturas, teniendo en cuenta el tiempo que llevaba allí viviendo, se había aprendido de memoria cuáles eran los peldaños que podrían propiciar alguna caída… Entre otras razones porque ya las había sufrido alguna vez.

No tardó más de medio minuto en llegar a la puerta de su minúsculo apartamento. A diferencia de lo que la gente que la viesen por la calle pudiera pensar, tal y como le había ocurrido al hombre que la esperaba en el portal, el lugar donde vivía la muchacha estaba medianamente ordenado… al menos en lo que a ropa se refería. No había ni un solo calcetín usado por el suelo… ni ropa sucia sin lavar por las esquinas. En eso era de lo más limpia. Podía ser que el resto de cosas -sus discos de música, sus cascos para escuchar, los pocos libros que tenía y que ya estaban desgastados-, estuvieran desperdigados por el piso. Sin embargo, para Alessia ese era su orden… Sabía dónde encontrar cada cosa en ese caos que era solo suyo.

Hizo girar las llaves en la cerradura y entró dejando vuelta tras de sí la puerta. Lo primero que iba a hacer era cambiarse de ropa y secarse algo el pelo… Ya después bajaría nuevamente con el dinero… Tendría que volver a hacer dobles turnos en la tienda y en la discoteca… Intentaría pedir un aumento de sueldo incluso, porque si no no tendría más que para pagar el alquiler del piso. Eligió la ropa rápidamente y se deshizo de la mojada, dejándola caer al suelo sin más. Para nada escuchó al hombre llamarla desde la escalera, de hecho, estaba secándose los largos mechones azul eléctrico con la toalla –y de haberle oído, probablemente no habría reaccionado de buena manera al escuchar que ni siquiera la llamaba correctamente por su nombre-.

Finalmente, ya algo más… adecentada, la veinteañera sacó de su escondite el recipiente donde iba guardando sus escasos ahorros. Hizo una pequeña mueca al ver lo poco que había, y le dolía realmente en el alma tener que invertir dinero en su desagradable salvador. Se lo debes, Belacqua… Se lo debes por haber evitado que un coche como aquel se te llevase por delante. Es el precio que le ha puesto a tu vida…

Y con ese pensamiento, volvió a abrir la puerta para salir. Entonces sí que escuchó la irritante voz de Ká, y sencillamente asomó la cabeza por las escaleras. Sorprendida se quedó al encontrarle parado y completamente callado en el segundo piso. ¿Qué le ocurría ahora? Soltó un suave resoplido antes de tomar nuevamente el bolso con las llaves y su anticuado móvil, para después salir por la puerta y cerrarla adecuadamente. Apenas un minutos después, se encontraba descendiendo los últimos escalones, antes d llegar al piso donde él se encontraba.

Ey… ¿Ocurre algo? –preguntó con el ceño fruncido de forma pronunciada, mirándole intentando averiguar a que venía eso-. Cualquiera diría que has visto un fantasma o algo…


Campitelli; 9:15 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Vie 23 Dic - 10:27

I. Hago chas y aparezco a tu lado
Cuando Ká exhaló el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta, incluso esperó ver alzarse frente a él una nube de vaho. Sin embargo, no sucedió nada. El frío continuaba ahí, agazapado tras aquella simple puerta de madera, y se extendía por las paredes hasta erizarle la piel desnuda de los brazos y tensarle los músculos. Frunció el ceño, desconcertado, sin apartar la vista de ella. No parecía tener nada diferente, ni se escuchaba ninguna clase de sonido que evidenciase la presencia de alguien al otro lado, y a pesar de todo...

Sólo cuando escuchó la voz de la chica bajando las escaleras fue capaz de desviar la atención hacia ella. Quería haberle advertido que no bajase, que se quedase donde estaba, pero al poco de despegar los labios se le antojó una orden muy absurda. ¿Por qué demonios iba a decirle eso? ¿Desde cuándo era su niñera? Si pillaba una pulmonía por culpa de unos malos aislamientos en su piso de mierda, no era asunto suyo. Porque seguro que había sido eso, los dichosos aislamientos. En los pisos viejos como aquel, era más que probable.

No es nada.

Sacudió la cabeza para librarse de esa molesta sensación que aún le atenazaba  el pecho y le dedicó una mirada escéptica. Se había cambiado de ropa, al parecer, y también se había secado el pelo. Ya no parecía un estrambótico perrito mojado, a diferencia de él, cuyos zapatos y pantalones empapados habían ido dejando un pequeño rastro a lo largo de toda la escalera.

¿A dónde crees que vamos? Ahí fuera está cayendo el diluvio universal —Sin duda, era una forma de exagerar. Él había presenciado el verdadero diluvio universal, y joder... en comparación, las tormentas como aquella solo eran un juego de niños. Pero lo esencial era que Alessia pillase el concepto: No pensaba irse de compras bajo una espesa cortina de lluvia— y me gustaría poder permanecer al menos una hora seco. Creo que no es mucho pedir...

Alzó la camisa que se había quitado en el rellano, y que parecía un fardo viejo colgando entre sus dedos, antes de encajarla con suavidad y precisión en los brazos de Alessia.

Lavado corto y secado suave. Si vas a utilizar el secador, ni se te ocurra ponerlo al máximo. Es lana de buena calidad —matizó con una deslumbrante sonrisa, antes de sobrepasarla y comenzar a subir los restantes escalones hasta el tercer rellano. No obstante, se detuvo allí para asegurarse de que ella lo seguía. Sabía que seguía siendo una estupidez y que aquel sentimiento no obedecía a nada racional, pero le ponía nervioso verla cerca de esa puerta—. Vamos. Está a punto de empezar Vuoi Sposarmi? y quiero verlo. Tendrás televisión al menos, ¿no?

Y cortezas. Joder, esperaba que tuviese cortezas. La verdad es que Ká nunca había necesitado comer, pero se había agregado ese hábito por puro aburrimiento. Además, que las cortezas en concreto era el plato más cojonudo que había probado desde los loros y los flamencos de la época imperial...
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 24 Dic - 17:10

I. Hago chas y aparezco a tu lado

El ambiente era distinto. La expresión de su rostro, su actitud, incluso la disposición de su cuerpo mientras mantenía la mirada fija en la puerta de aquel piso era diferente, muy diferente respecto a cuando lo había dejado en el minúsculo y triste portal. Sabía quién vivía ahí. Quizás era el único de sus vecinos con el que se llevaba algo, con el que intercambiaba palabras amables en conversaciones verdaderamente agradables. Un joven de más o menos su edad, quizás unos años mayor, como lo aparentaba Ká. Era guapo... Pero la desconfianza de Alessia en lo referente a los hombres continuaba siendo demasiado importante. No habían pasado de eso, aunque le llamase enormemente la atención. A veces se sorprendía a sí misma esperando encontrarle en las escaleras saliendo de casa, o entrando por el portal regresando de algún sitio.

Enarcó una ceja cuando recibió la primera respuesta. No se creía que no fuese nada lo que le ocurría. De hecho, abrió la boca para hablar, para replicar con intención de picarle un poco, pero él se volvió finalmente para mirarla y fue la primera vez que se percató de que estaba descamisado. ¿Acaso estaba loco? Era posible que se encontrasen a mediados de abril, pero seguía haciendo frío... E ir sin camiseta era un suicidio... Terminaría cogiendo una pulmonía.

- ¿Qué? No, la pregunta es, ¿adonde te crees que vas tú? Te he dicho que esperases abajo. Además, estaba amainando para cuando hemos llegado... -replicó en respuesta. Sin embargo, no se veía capaz de negarle el paso a su piso... no cuando tenía razón.

Estaba completamente empapado. Necesitaría secarse igual que ella lo había hecho... Y aunque su desconfianza fuese grande y la aversión que había desarrollado hacia su salvador también, no podía negarse a aquello. Suspiró pasándose una mano por el cabello azul eléctrico ya seco, y le vio ascender por la escalera hasta donde ella estaba. Sus manos tocaron la tela empapada de la camisa que le acababa de entregar mientras escuchaba las indicaciones que le daba para su lavado. Será delicado y pijo, pensó para su fuero interno mientras rodaba los ojos.

Tras que la pasara y continuase ascendiendo, Alessia se fijó en una cosa muy curiosa. El hombre tenía un tatuaje en la espalda. Eran unas alas, como si de ángel se tratasen, a tamaño real. La verdad es que eran una verdadera obra de arte, preciosas a ojos de la joven. Entonces, una pregunta asaltó su mente: ¿Por qué le habría dado por tatuarse algo así? No creía que esa fuera la primera opción para una persona como él. ¿O es que acaso se creía tan perfecto como un ángel? Sí era así, entonces estaría mal de la cabeza, porque pecaría por la falta de modestia... De hecho, para Alessia, podía llegar a ser la persona que menos se asemejase a un ser celestial.

Escuchar la voz del contrario llamándole la atención hizo que volviera a la realidad. Mientras había pensado todo aquello, se había quedado mirando fijamente su musculosa espalda y el tatuaje que sobre su piel estaba dibujado.

- ¿Eres tan mandón habitualmente? -preguntó decidiendo regresar al comportamiento que había mostrado para con él. Salvó la distancia que los separaba en escalones y continuaron subiendo hasta llegar a su piso-. Sí, tengo una televisión...

Abrió a chirriante puerta para él y lo guió hasta el salón. No tenía una televisión demasiado grande. De hecho, era posible que fuese lo que más valor monetario tuviera de todo el piso. No era una pantalla plana, pero tampoco era una de esas antiguas como cajas. Era algo intermedio.

Desapareció momentáneamente por la puerta del minúsculo salón para ir al baño. Regresó a su lado con una toalla completamente seca y se la tendió.

- Voy a poner tu camisa a lavar... Cumpliendo con tus indicaciones, que la lana es de exquisita calidad, lo sé -dijo mientras esperaba a que la tomase. Se mordió entonces el labio inferior graciosamente, mientras se debatía entre añadir una última cosa o no-. Por cierto, bonito... tatuaje, estooo... -terminó por decir finalmente, dejando la frase a medias, puesto que acababa de darse cuenta de que no se sabía a un su nombre.


Campitelli; 9:15 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Dom 25 Dic - 22:38

I. Hago chas y aparezco a tu lado
Por un momento, llegó a pensar que la chica iba a sufrir otro de sus arranques bipolares, a juzgar por la forma en que se lo había quedado mirando. Afortunadamente, en aquella ocasión la transformación a criaja chillona y desagradable no llegó a completarse. A lo mejor es que tiene que estar mojada, como los gremlins...

Cuando la vio subir por la estrecha escalera, se hizo a un lado para dejarle paso y la siguió hasta el tercer rellano. Por el camino, Ká hizo su segundo descubrimiento del día: el culo de Aiossia no estaba pero que nada mal, teniendo en cuenta lo escurrida que era... Incluso puede que lo tuviese mejor que Daniela, aunque para hacer una comparativa rigurosa primero tendría que verla sin los vaqueros, claro. Y hablando de vaqueros... ya podía acordarse de sacar los cincuenta euros que le había sisado a Daniela antes de ponerlos a secar.

Tras hacer girar la llave en la cerradura un par de veces, la desgastada puerta se abrió con un quejido, revelando un diminuto recibidor escasamente decorado del que salían dos puertas y un angosto pasillo de no más de cuatro metros. El piso olía a una mezcla entre madera vieja y un perfume que no supo identificar, pero en cualquier caso era un olor sorprendentemente agradable. Además, estaba bastante ordenado. Nada de bragas en los pomos de las puertas. Qué decepción.

El salón también era minúsculo, pero tal y como ella le había dicho, tenía televisión. Nada de OLED, por supuesto, ni 4K, ni pantalla curvada con unas pulgadas de la hostia, pero era una televisión. A esas alturas y viniendo de alguien con un poder adquisitivo tan ínfimo como el de Alessia, se conformaba con que funcionase. Dio una vuelta sobre sí mismo, tratando de localizar el mando, y por el camino se percató de un hecho sorprendente: apenas había fotos sobre los destartalados muebles. De hecho, apenas había nada que no fueran CDs de música. Discos de pop, rock, punk, indie... Recorrió con el dedo índice una pila de carcasas de colores con los últimos éxitos del año pasado y que finalizaban con una recopilación de los Greatest Hits de Queen.

Menuda colección... —silbó, justo antes de que ella le tendiese una toalla seca.

—Voy a poner tu camisa a lavar... Cumpliendo con tus indicaciones, que la lana es de exquisita calidad, lo sé —se adelantó ella, antes de que Ká pudiese hacerle ningún comentario al respecto. Vaya, vaya, así que Miss Little Pony iba aprendiendo—. Por cierto, bonito... tatuaje, estooo...

Señor Capullo Desconocido. Aunque a las chicas de clase obrera con peinados frikis y afición por la música les dejo que me llamen Ká. Por aquello de ahorrar. —Le dedicó una sonrisa lobuna, antes de coger la toalla y comenzar a secarse con ella—. Por cierto, celebro que alabes mi buen gusto para los tatuajes. A mí también me parece espectacular. La verdad es que encierra una historia muy truculenta, digna de una peli de Tarantino, ya sabes, —A pesar del tono de burla, su mirada se ensombreció durante unos breves instantes antes de volver a recuperar el brillo jocoso que la caracterizaba—, pero estamos en horario infantil y tú pareces una personita muy impresionable, así que... ¿qué tal si simplemente me dices dónde está la cocina y yo me encargo de ponerme cómodo?

Hacía mucho tiempo que no pensaba en ellas. Al principio lo hizo, muchísimo. Durante años se sintió tan incompleto sin ellas, tan absurdo e incongruente, que estuvo a punto de volverse loco. Recordaba su tacto incorpóreo, su luz y su desmesurada fuerza, capaz de crear huracanes si las batía con la suficiente intensidad, porque eran parte de su esencia. Después, en algún momento del camino, la esencia humana devoró a la esencia angélica, y con ella a la mayoría de sus recuerdos milenarios. Ahora, la imagen que tenía de ellas era idéntica a la imagen errónea que tenían el resto de los mortales: unas alas animales, de plumas blancas y consistencia ósea, iguales a las que llevaba tatuadas en la espalda.

Una parte de él sabía que no eran reales, que sólo se trataba de una burda imitación, pero se negaba a admitir que, simple y llanamente, habían desaparecido para siempre junto con todo lo que quedaba de Caliel.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Mar 27 Dic - 22:34

I. Hago chas y aparezco a tu lado

En cuanto entró en el salón nuevamente con la toalla en la mano, le pilló pasando un dedo por la ristra de carcasas de CDs de una de sus estanterías. Ese era su mayor tesoro, ese que reposaba en esa única estantería y estaba ordenado por tipo de música, y dentro de cada uno, por artista. Todos y cada uno de esos discos habían sido el único capricho que se había dado en la vida. También eran lo único que conseguía que se olvidase la gran mayoría de las veces todo lo que la rodeaba, de su vida tan solitaria y pobre, de la mala suerte que la acompañaba fuera donde fuera y a pesar de las buenas intenciones que siempre albergaba.

Sí, bueno... Me encanta la música, ¿qué puedo decir? Si tuviera más suerte en mi vida, me dedicaría a ella de una forma algo más… profesional -fue lo único que contestó encogiéndose de hombros y sonriendo levemente, colocándose un mechón tras la oreja mientras continuaba con la mirada clavada en sus discos.

Pero sus ojos azules se desviaron prácticamente de inmediato al hombre cuando finalmente se presentó. Ká... Tiene que ser diminutivo de algo... , pensó Alessia mientras ladeaba la cabeza y algunos nombre masculinos cruzaban su mente, sin embargo ninguno le encajaba... ¿Qué clase de nombre era Ká?

Bien, señor Capullo Desconocido cuyo nombre ya conozco... Voy a poner esto a lavar de una dichosa vez... -repitió graciosamente Alessia mientras sus dedos continuaban aferrados a la prenda del chico-.  No soy una chica tan impresionable… -frunció ligeramente el entrecejo al decir aquello-. La cocina es la siguiente puerta a la derecha, Ká… Y por favor, ya sé que es minúscula, no me lo recuerdes  -le informó y pidió por último mientras intercambiaban una rápida mirada. Se quedó parada unos segundos, sin motivo alguno, antes de ponerse finalmente en marcha, saliendo nuevamente de la estancia.

La curiosidad había nacido en el interior de la muchacha, curiosidad por ese dibujo hecho a tinta en la perfecta espalda de Ká. Los tatuajes de las personas encerraban una historia, por lo general, bastante personal... Dudaba mucho que él fuese a contársela así como así, teniendo en cuenta lo mal que parecían llevarse… ¡Un momento! ¿Acababa de pensar que su espalda era perfecta? Había que admitir que así era… Pero eso no quería decir absolutamente nada, seguía… sintiendo gran aversión por él.

Fue directa a la diminuta galería donde tenía una destartalada lavadora. Aunque diese el aspecto de ser una cafetera hace ya unas cuantas décadas, lo cierto era que funcionaba a la perfección y era una de las pocas cosas que no le habían fallado en esa casa. No tardó mucho en añadir el jabón y el suavizante, y en programarla adecuadamente según las indicaciones que había recibido. No quería tener que escucharle después quejándose de que si le había destrozado la ropa… Posteriormente, la veinteañera se desvió a su dormitorio, donde echó mano al poco dinero que tenía ahorrado, a fin de tomar lo correspondiente para pagar al moreno que estaba en otra de las estancias.

Campitelli; 9:15 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Jue 29 Dic - 21:06

I. Hago chas y aparezco a tu lado
—Bien, señor Capullo Desconocido cuyo nombre ya conozco... Voy a poner esto a lavar de una dichosa vez... No soy una chica tan impresionable… —añadió con el ceño fruncido, aunque por suerte no siguió insistiendo. De hecho, ni siquiera se negó a indicarle dónde estaba su cocina. Vaya, aquello ya empezaba a ser preocupante—. La cocina es la siguiente puerta a la derecha, Ká… Y por favor, ya sé que es minúscula, no me lo recuerdes.

Por favor, no soy tan mala persona como tú te crees... —aseguró en voz alta, justo cuando ella salía por la puerta en dirección a donde fuera que tuviese la lavadora. O a lo mejor no tenía, y tenía montada una especie de lavandería en el lavabo. Solo esperaba que no tuviese una de esas viejas tablas horteras de lavar del año de Matusalén instalada en la bañera, porque entonces reírse de ella sería ya un deber moral.

Aún con la imagen de Alessia al más puro estilo La virgen está lavando y tendiendo en el romero en mente, Ká se desabrochó los vaqueros empapados y se libró de ellos con unas cuantas patadas poco cariñosas. Entonces, recordó que sus cincuenta euros robados estaban aún en uno de los bolsillos, y decidió que tenderlos sobre la lámpara de pie con todo el mimo del mundo era una idea mucho mejor que dejarlos tirados por el suelo. A ver si se le iban a perder... Después, pasó a comprobar el estado de los calzoncillos: no estaban taaaaan mojados como el resto de su ropa, pero ya puestos a secar cosas mejor secarlo todo, así que también se deshizo de ellos antes de dirigirse hacia donde se suponía que estaba la cocina.

Joder, sí que es enana...

En primer lugar, echó mano de la nevera: dos o tres cervecitas bien fresquitas para ir abriendo boca, y... Sus ojos azules repasaron los tres estantes una y otra vez con incredulidad. Yogures, una lechuga —¡Una lechuga! ¿Quién coño comía cosas verdes por propia voluntad? Qué asco—, una pizza precocinada, huevos... pero ni rastro de cerveza. Era imposible que no tuviese cerveza... la cerveza le gustaba a todo el mundo. Era algo obvio. Casi tan necesario —o incluso más— como todo el batiburrillo de comida que tenía allí almacenado. Venga, en serio, ¿y la cerveza?

Ah, claro, debe de tenerla en la balda de la puerta.

Pero no. Allí solo había dos tristes botellas de agua, un par de mini bricks de batido de fresa y una caja de leche a medio empezar. Totalmente inaudito. Encima, la cocina era tan chiquitaja que, por supuesto, no podía contar con que existiese una despensa oculta en la que Alessia almacenase ingentes cantidades de cerveza. Vaya puta mierda.

Con mucho menos ánimo, se dedicó a registrar el resto de estantes y cajones. Ya había perdido las esperanzas entre siesas latas de aceitunas, cajitas de cereales y paquetes de arroz cuando al fin lo encontró. Estaba tan al fondo del estante que tuvo que ponerse de puntillas para poder llegar a cogerlo, pero en cuanto lo tuvo entre las manos se le olvidó de inmediato el chasco de la cerveza. ¡Cortezas! Como todo lo que al parecer poseía Alessia —menos su colección de discos—, era tan minúscula que seguro que no contendría más de quince cortezas, pero era mejor que un yogur o un trozo de pizza rancio, e infinitamente mejor que nada. Así que se la metió bajo el brazo, abrió de nuevo la nevera para hacerse con los batidos de fresa y regresó de nuevo al salón.

Como al parecer Alessia seguía perdida en su villancico particular, se tomó la libertad de revolverlo todo hasta dar con el mando a distancia, y una vez lo tuvo en su poder se tiró largo al sofá con sus cortezas y los batidos. Zapeó un rato hasta dar con la cadena que emitía Vuoi Sposarmi? y se dispuso a disfrutar de una interesante velada con los dramas sobreactuados de Valeria Lombardi, Mattina Fassa, Caterina Giacci y sus respectivos cuasi prometidos. Mientras la alegre cancioncilla del inicio del programa sonaba por todo el salón, Ká se inclinó para recuperar uno de los cojines que estaban por el suelo y se lo colocó donde anteriormente habían estado sus boxers. No por pudor precisamente —sabía que estaba más bueno que un pan—, si no porque pasaba de apoyarse los batidos fríos en sus partes más interesantes. A ver si se le iban a fastidiar...
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 31 Dic - 18:57

I. Hago chas y aparezco a tu lado

Sentada sobre la cama, Alessia contaba los escasos billetes que había tenido guardados a buen recaudo bajo una de las planchas de madera que conformaban el suelo. La vida le había enseñado a ser desconfiada en todo y más aún en lo referente al dinero. Quería evitar cualquier… problema que pudiera tener con un banco, aunque fuese muy poco probable que hubiera algún percance. Mejor prevenir que curar, ¿no? Otro tema que la traía siempre de cabeza, era el de ahorrar. Los últimos dos años había disminuido los gastos todo lo que había podido. Compraba únicamente lo esencial: el alquiler, la comida y ropa nueva cuando la que tenía estaba que se caía hecha jirones. Y aún así… Alguna avería en el piso, algún incidente en el trabajo conseguían que lo poco que había conseguido reunir se esfumase de un plumazo. Definitivamente, parecía que un tuerto la había mirado, que la suerte no estaba de su parte o que el karma la odiaba como su fuese su enemigo mortal.

Y en esos instantes, por una inexplicable sensación que la había paralizado nada más ver a Ká, iba a perder lo que había ganado en los últimos meses. Trataba de pensar de forma positiva, sonreírle a la vida a pesar de todos los golpes que ésta le daba, pero esa esperanza que trataba de conservar menguaba… se iba apagando muy lentamente. No veía que fuese a ser capaz de salir de la mala vida que le había tocado, por mucho que se esforzase, por mucho tiempo que dedicase a trabajar en varios sitios distintos, durmiendo una media de cuatro horas diarias, si es que llegaba a ellas.

Como gesto nervioso, la veinteañera se llevó la mano al cabello de color estridente y se lo revolvió. ¿Qué se suponía que iba a hacer? Si algún otro percance le sucedía, no iba a poder hacerle frente económicamente… Pensar en todo lo que podía suceder consiguió que las ganas de llorar aflorasen mientras sus manos temblaban de pura frustración que sentía por su forma de vida. Se esforzó por no dejar escapar ni una sola lágrima, no cuando tenía al Señor Capullo por ahí danzando. Lo escuchaba ir y venir por la cocina, pero la verdad era que en esos instantes prefirió no preguntarse qué estaba haciendo.

Varios fueron los minutos que la joven Belacqua necesitó para recomponerse, para volver a ser ella misma. Se humedeció los labios y tomó la suma de dinero que consideró pertinente para pagar los daños causados al impertinente Ká. Eran más de ochenta euros… Una cantidad que muchos considerarían nimia… pero que para ella implicaba una gran diferencia.

Tras ocultar nuevamente su dinero, Alessia se incorporó y se colocó delante del pequeño espejo rectangular que reposaba sobre su vieja cómoda. Quería asegurarse de que tenía un aspecto normal, que su rostro no reflejaba el pequeño bajón que acababa de pasar, impedir que el hombre pudiera ver reflejada su fragilidad. Soltó entonces un pequeño suspiro antes de salir del dormitorio y dirigirse a la cocina. Parecía que ya había encontrado lo que quisiera que estaba buscando, además, el sonido de unas voces, probablemente provenientes de la televisión, llegaban hasta ella. Por ello, terminó dirigiéndose al salón.

La escena que encontró no era la que se había esperado. Lo primero que vio fueron los pantalones y los calzoncillos del joven… Espera, ¡¿qué?! ¿Calzoncillos? ¿Pantalones? Ella se acababa de llevar su camiseta… y si esas dos prendas estaban por ahí… Quería decir que… Los grandes ojos azules de Alessia dieron entonces con la figura atumbarrada en el sofá, con un cojín sobre la entrepierna, donde una bolsa de cortezas abierta –sus preciadas cortezas- y un brick de su batido preferido reposaban. Sabía perfectamente que nada había que cubriese a Ká aparte de ese cojín. Aquello no podía estar pasando. Finalmente, el rubor acudió a su rostro por completo y soltó un grito mientras se lo tapaba con las dos manos y los billetes que llevaba en ellas.

¡¿Se puede saber qué haces?! –exclamó con un tono de voz más agudo de lo habitual-. Es-estás completamente desnudo en mi sofá… ¡¿En qué cojones estás pensando?!

No se le pasó por la cabeza, al preguntar aquello, que el resto de su ropa también estaba empapada… Y que de haberse quedado con ella puesta podría enfermar.

Cuando transcurrieron unos pocos segundos de aquel par de grito, se atrevió a mirar a través de sus dedos a Ká… Momento en el que también se le antojó de lo más graciosa la situación… Pues parecía un niño grande comiendo su tentempié favorito y bebiendo batido de fresa.

Campitelli; 9:45 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Carrie_B el Dom 1 Ene - 22:40

I. Hago chas y aparezco a tu lado
Sin duda, Caterina era la concursante más petarda del reality, y también su favorita. Maleducada, caprichosa, narcisista... El pobre de su pseudo-prometido se pegaba casi todos los programas corriendo de un lado a otro de Roma, intentando satisfacer sus extravagantes peticiones. Ká había deducido que era porque, de las tres, era la que tenía las mejores tetas y las más operadas también. Nadie correría así por una chica con unos guisantitos de nada bajo el sujetador... no compensaba. Pura ley física.

Estaba sorbiendo tranquilamente por la pajita mientras Caterina le tiraba un ramo de petunias al desgraciado de su pseudo-prometido a la cara cuando un chillido propio de alguna peli de terror le hizo atragantarse. Tosió un par de veces para encaminar el dichoso batido, aún medio incorporado por el susto, y entonces vio que se trataba de Alessia, que se había parado en mitad del salón con un montón de billetes en la cara.

—¡¿En qué cojones estás pensando?!

¿En que mi culo no pille una pulmonía, por ejemplo? ¿Qué coño haces? ¿Por qué tienes que gritar tanto? —se quejó, poniendo la bolsa de cortezas a buen recaudo sobre la mesita para volver a dejarse caer sobre el sofá y ladear la cabeza de nuevo hacia la televisión.

El pseudo-prometido de Mattina —en adelante Pavarotti, por las gigantescas dimensiones de su proa— había ido a recogerla a su glamurosa casa del Prati en una limusina blanca. Qué hortera más grande. Encima, se estaba dejando los cuartos en la más fea de las tres, la que tenía la nariz como una berenjena. Claro que, siendo francos, era más de a lo que él podía aspirar.

Mientras Pavarotti esperaba a su ligue con nerviosismo y un traje propio de William Katt en Carrie, Ká se terminó lo que quedaba de batido de un solo sorbo y dejó la caja aplastada en el suelo. Entonces fue cuando reparó en que los ojillos nerviosos de Alessia asomaban entre la mezcla de billetes y dedos que había utilizado al principio como escudo. Sonriendo de medio lado, se incorporó hasta quedarse sentado y apoyó los codos sobre el cojín que aún tapaba su entrepierna.

¿Me estás espiando como una voyeur, Aiossia? No esperaba esto de ti... Me siento muy vulnerable ahora mismo —aseguró antes de ponerse de pie, sujetando el cojín con toda premeditación. La rodeó despacio sin dejar de reír entre dientes, conservando entre ellos la suficiente distancia como para evitar que pudiese darle un puñetazo o algo por el estilo (la veía muy capaz), y cuando llegó a un punto estratégico justo a su espalda se inclinó sobre su oído derecho. Olía a champú y a esa mezcla rara de madera que resultaba tan agradable. La verdad era que, vista de cerca, tenía la piel bastante bonita—. Ya sabía yo que no ibas a poder resist...

De pronto volvió a quedarse lívido, se incorporó y en menos de dos segundos se había plantado delante de la televisión para soltar el cojín y agarrarla firmemente con ambas manos.

¿¡Qué!?

Al otro lado de la pequeña pantalla, y después de cinco programas de excusas y desplantes, Mattina Fassa acababa de decir "sí, quiero" a Pavarotti, y él se lo había perdido por soplarle en la oreja a la niña frígida del pelo de colores. Estupendo. Eso significaba que el concurso había terminado y que no volvería a ver las perfectísimas y moldeadísimas tetas de Caterina en primera plana.

Mierda. Coño. Joder. Vaya puta estafa. ¿En serio? ¡Si es más fea que el pie de un orco...! —Profirió un par de tacos más antes de volver al sofá y sentarse a comer cortezas como un niño enfurruñado—. Pienso denunciar a la cadena.
Campitelli; 8:20 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




The girl in the green scarf
AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
395

Localización :
Coronando tu copa de helado de seis pisos

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por SapphireDragon el Lun 2 Ene - 14:09

I. Hago chas y aparezco a tu lado

Había vuelto a la misma mecánica de antes de llegar a su casa. Ella cabreada con él y él… quejándose todo el santo y puñetero rato de ello. Alessia estaba segura de tener razones suficientes para todas esas veces que se había puesto hecha un basilisco, principalmente, porque el comportamiento de Ká la exasperaba hasta límites insospechados.

Al menos podrías haber tenido la decencia de decirme que ibas a quedarte en pelotas por mi casa, ¿sabes? No es tan difícil… -resopló aún oculta tras sus manos, con un tono duro y enfadado.

¿Es que no podía ser una persona normal, o qué? Estaba en una casa ajena… Tendría que mantener un poco la compostura y un comportamiento algo decente. Pero parecía que le daba completamente igual todo eso, le daba lo mismo parecer el perfecto capullo que Alessia había visto que era apenas unos minutos después de haber sido salvada por él. De hecho, aún se preguntaba porqué lo había hecho. Pero preguntarlo… no iba a solucionar nada, probablemente les llevaría a enzarzarse en otra discusión…

Apenas unos segundos después de su contestación, se dio cuenta de que no le estaba prestando atención alguna. Los ojos azules del completamente desnudo Ká estaban clavados en la pantalla de la televisión, donde se retransmitía Vuoi Sposarmi?. Reconocía las voces… ¿Cómo no iba a hacerlo si se había enganchado a esa entrega del programa del puro aburrimiento que sintió un día? No le veía ni pies ni cabeza a esa clase de shows, le parecían una completa gilipollez y una pérdida de tiempo. Pero las noticias del día a día resultaban casi desesperanzadoras, fueran las que fuesen y aquello era una mera distracción. Obviamente, veía la repetición una vez que llegaba a casa de la tienda de música, casi a las diez de la noche, mientras cenaba antes de prepararse para ir a la diminuta discoteca donde pinchaba prácticamente de forma diaria.

Tuvo la intención de desviar la vista a la pantalla a fin de enterarse de cómo iba la historia de Mattina… Pero no alcanzó más que a ver por el rabillo del ojo el blanco de la limusina… Cuando él la pilló observándole, mientras había pensado que parecía un crío. ¡Mierda! Teniendo en cuenta lo narcisista que era… no tardaría en hacer alguno de sus comentarios.

Sintió el sonrojo acudir a sus mejillas mientras miraba a cualquier otro sitio, aun con el rostro cubierto por sus manos y los dichosos billetes que tenía que darle.

No soy una voyeur… Eso lo primero. Y lo segundo, no sé de dónde te has sacado que le llamo Aiossia pero te aseguro que no es así mi nombre. Es Alessia. –su voz había comenzado a emerger de sus labios en un tono trémulo, que fue cogiendo fuerza cuando le corrigió su nombre.

Parecía que ya se había recuperado de toda es impresión. Iba a dejar de comportarse como una niña chica tapándose el rostro cuando él se incorporó y caminó hacia ella. No… eso sí que no… Se tensó casi de inmediato y alzó la mirada al techo, mordiéndose el labio inferior, a fin de evitar mirarle de cualquier forma.

Te resulta muy complicado estarte quiero, ¿o qué? –soltó mientras la rodeaba. Escuchaba sus pasos desnudos sobre el suelo… incluso creía poder percibir la risita que parecía ahogar. Se lo pasaba en grande poniéndola en una situación como esa, estaba claro.

Y fue entonces cuando sintió su aliento cerca de su oreja y las palabras que comenzaron a ser susurradas. Cerró con fuerza los ojos y se estremeció… No porque aquello pudiera ganarla, volverle loca y desear acostarse con él… sino todo lo contrario. Le aterraba la cercanía de un hombre y más de uno con un comportamiento como el de Ká. Se le pasó por la cabeza que se intentaba cualquier cosa le arrearía una buena hostia en la cara… Podría intentar también darle una patada en su zona íntima… Ya vería…

Sin embargo, la frase no llegó a su fin. La joven abrió de nuevo los ojos nada más escuchó la exclamación… Y se encontró al castaño delante de la televisión, sujetándola, con una indignación propia de un berrinche de niño de cuatro años, sin nada cubriéndole. Tenía que ser una broma… un sueño –o más bien pesadillas-. ¿De verdad esto le estaba sucediendo? Casi de inmediato se dio media vuelta mientras volvía a sentir que el rostro le ardía. Trató de tranquilizarse, nuevamente. Su primer impulso había sido gritar e insultarle nuevamente… Pero se había contenido. De hecho, una cosa completamente inesperada se le pasó por la cabeza decir…

Puede que sea fea como un orco, pero estoy segura que tus ganas de denunciar a la cadena son más bien porque te vas a quedar sin tetas a las que admirar, ¿verdad?

Mientras soltó aquello, Alessia se colocó una mano delante de los ojos para evitar verle y avanzó hasta tomar el cojín por una esquinita. Se lo lanzó a la cara directamente.

Haz el favor de taparte… Y deja de pasearte por toda mi casa de esa guisa… Te voy a traer una toalla seca para que te cubras.

Campitelli; 9:45 A.M; martes 12 de abril; Lluvioso
❄ thanks winter!




AvatarCamposContacto
avatar
USER
Mensajes :
996

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ~ Destined to fall

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
AvatarCamposContacto

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Publicar nuevo tema   Responder al tema
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.