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I put a spell on you

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I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Dom 13 Nov - 2:00


I put a spell on you
Plot | 1x1 | Lost Girl/Blackbird
Vampiros, hombres lobo, hadas, genios... Todos aquellos seres los que los ingenuos humanos engloban en sobrenaturales han estado viviendo en su mismo mundo desde hace siglos, ocultos a plena vista. Permanecen entre ellos, algunos en paz, otros al acecho. Pero existe un selecto grupo de humanos, personas que abrieron los ojos hace tiempo a la verdad y que se la enseñaron a sus hijos, y estos hicieron lo mismo con sus hijos. Observaron, estudiaron a esos seres a lo largo de los años, su comportamiento, poderes, costumbres y, aún más importante, cómo acabar con ellos. Así nacieron las familias de cazadores, y su legado continúa hasta el día de hoy, siendo los encargados de mantener a raya a todos esos seres de leyenda.

Los Wells son una gran familia de cazadores, una cuya tarea es eliminar a cualquier ser sobrenatural que detecten, sea quien sea, haga lo que haga. Han seguido esa filosofía generación tras generación, sin plantearse que tal vez no todos son tan malos como creen, que tal vez no todos merecen morir. Ninguno de ellos, salvo Ian Wells, un joven cazador que ha llegado a ver la bondad en aquellos a los que cazan, ha visto cierta humanidad en ellos. Y es que, al fin y al cabo, no son tan distintos los unos de los otros.

Ash es uno de esos seres que los Wells buscan cazar. Un djinn, en concreto o, como comúnmente se les conoce, un genio. Pero él no es uno de los buenos. Sin embargo, a su parecer, tampoco se le podría considerar de los malos; él no sabe de bandos. Vive por y para él. Hace lo que quiere, sin preguntar a nadie, sin pensar en las consecuencias. Juega con los humanos y con los no tan humanos para su propio disfrute.

¿Qué pasaría si un cazador compasivo y un djinn hedonista se encontraran cara a cara? ¿Dejaría Ian que su buen corazón le cegara frente a la verdad sobre Ash? Y, ¿el djinn? ¿Sería capaz de ver algo más allá de sí mismo?

PERSONAJES
Ian Wells | Matt Lanter | Lost Girl
Ash | Jesse Rutherford | Blackbird
Cronología
© RED FOR SS


Última edición por Blackbird el Lun 14 Nov - 21:50, editado 3 veces
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Dom 13 Nov - 20:08


Hometown
Ian Wells | calle | atardecer

Mientras caminaba por la calle pensó en el tiempo que hacía que no pisaba aquel lugar, el sitio en el que nació, que no dónde se crió, porque se crió aquí y allá. Se podría decir que eran medio nómadas. Pasaban largas temporadas dando vueltas por el país y solo volvían a “casa” cuando se acercaba diciembre, para pasar allí las Navidades. Tal vez, celebrar aquellos días festivos, era una de las pocas cosas que hacían como cualquier otra familia. Pero para Ian, aquellos días significaban un gran alivio; al fin unos días de paz antes de empezar con un nuevo año de muertes, gritos, sangre, peligro…

Algo hizo que se le rizaran los cabellos de la nuca y se paró en seco. Miró a su alrededor pero no vio nada ni a nadie. Tampoco escuchó nada a parte de su propia respiración y el sonido de algún animal a lo lejos. Pero había aprendido a hacer caso a su instinto así que no dudó un segundo en sacar el móvil del pantalón y mandar un mensaje de aviso a los demás. Siempre era mejor equivocarse que lamentarse. Siguió avanzando con cautela y, de nuevo, creyó escuchar algo justo cuando pasaba junto a un callejón. – ¿Hola? – No obtuvo respuesta. Se medio descolgó la mochila y sacó una linterna. Alumbró el callejón pero estaba vacío. Se dio cuenta de que había dejado de respirar y volvió a hacerlo de nuevo.

Dejó el callejón atrás y cuando volvió a la calle principal vio a alguien en medio de la calzada. Siguió caminando pero sin apartar la vista de aquel hombre. ¿Qué hacía allí en medio? Y de nuevo tuvo esa extraña sensación recorriéndole el cuerpo y se paró a pocos metros de él.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Lun 14 Nov - 21:45


Hometown
Ash | calle | atardecer
Hacía apenas un par de horas que Ash había regresado a la pequeña ciudad en la que había crecido, y no podía creerse todo lo que había cambiado desde su última visita. Aunque, teniendo en cuenta que era la primera vez que volvía desde su renacimiento, era algo esperable. No le importaba que hubieran cambiado las casas, las calles, la gente. No le importaba nada de eso. Pero al atardecer había llegado a la calle en la que había nacido tantos años atrás, justo delante de la casa en la que había estado a punto de casarse. Antes, las viviendas estaban aisladas, rodeadas de grandes y cuidadas parcelas. ¿Ahora? Ahora apenas quedaba bosque en las afueras siquiera. Pero había encontrado su antigua dirección, la misma casa que él había reducido a cenizas, y parecía haber sido reconstruida… O mejor dicho, parecía que habían hecho un edificio completamente distinto sobre ella. No. Aquello no estaba bien.

Llevaba ya unos minutos en mitad de la calzada, frente a la casa, cuando oyó una voz procedente de un callejón. Pero hizo caso omiso a ella. Sin embargo, quienquiera que fuera esa persona, no parecía tener intención de irse. Oía los pasos del desconocido cada vez más cerca, pero él ni siquiera se movió de donde estaba. Simplemente metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó uno de los mecheros que llevaba encima, comenzando a jugar con él, aunque sin apartar la vista de su antigua casa.

¿Sabes de quién es esto? –inquirió cuando el hombre se paró, a escasos metros de él, haciendo gesto casi imperceptible hacia la casa. Aunque ni siquiera le miró, imagino que supondría que se estaba dirigiendo a él, pues parecían ser los únicos en la calle en aquel momento.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Jue 17 Nov - 20:02


Hometown
Ian Wells | calle | atardecer

El hombre con aire misterioso ni se dignó a mirarle cuando le habló y a punto estuvo a pasar de largo y dejarle ahí en medio hablándole a la nada, pero no lo hizo. Su familia le había enseñado a matar criaturas de centenares de formas distintas, pero también le habían enseñado a ser una persona educada que responde cuando le preguntan. Siguió la mirada del hombre que parecía como hipnotizado contemplando una casa. Ian no pasaba mucho tiempo por ahí pero su abuela era una experta en pretender ponerle al día los pocos días que pasaba allí por Navidad y con eso sumado a su buena memoria, creía saber a quien pertenecía aquella casa. Además, aquella parcela era famosa en el pueblo por las historias que se contaban sobre ella. Años atrás había muerto una familia entera pasto de las llamas. Durante muchos años los restos de la casa habían permanecido tal cual hasta que finalmente una familia venida de la gran ciudad había comprado el terreno y había construido su nueva casa familiar.
Lo que no tenía tan claro era si era acertado darle esa información a aquel hombre. – ¿Por qué quieres saberlo? ¿A quién estás buscando? Conozco a casi todo el mundo de este pueblo. – Y a ti no te conozco, pensó. Como no le vio intención de moverse de su sitio, él mismo caminó hacia allí y se plantó entre él y la casa que parecía estar grabando en sus retinas. En cuanto vio su rostro confirmó lo que pensaba, no le sonaba en absoluto. – ¿Eres nuevo por aquí? Creo que no nos conocemos. -  Ladeó un poco a cabeza fijándose por un instante en el mechero que iba acariciando con sus dedos.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Sáb 19 Nov - 19:33


Hometown
Ash | calle | atardecer
Ash no necesitaba ver al hombre para escuchar sus pasos, ni siquiera para percibir su duda en el silencio antes de que hablara. Solo acostumbraba a mirar directamente aquello que le interesaba, algo que habitualmente molestaba a la gente con la que hablaba, y, en esa ocasión, toda su atención estaba puesta en la casa.

Ni siquiera cuando se puso frente a él su foco de atención cambió. Se limitó a echarle un rápido vistazo, antes de fijar su mirada de nuevo en la casa, tras el desconocido.

Te he hecho una pregunta y me has contestado con tres. –anunció, dejando que la molestia que sentía frente a ese simple hecho se mostrara claramente en su voz.– Y ninguna de ellas me sirve como respuesta. Y no, está claro que no nos conocemos, pero eso no significa que sea nuevo por aquí. –añadió con una ligerísima media sonrisa que posiblemente ni siquiera fuera perceptible al hombre. Pero le resultaba irónico que creyese que era nuevo cuando era sin duda alguna más antiguo que cualquiera que viviera actualmente en el pueblo. Solo que él había estado ausente unos cuantos años.

Sin esperar una nueva respuesta o, mejor dicho, una nueva pregunta, por parte del contrario, pasó por su lado para acercarse a la casa; tal vez allí, aunque fuera en un simple buzón, hubiera alguna información sobre sus propietarios. Y así fue que pudo leer en este el apellido de una familia, un apellido que desconocía por completo.

Había llegado a pensar que tal vez tenía algún familiar de cuya existencia no sabía, que habían recuperado el terreno y lo habían aprovechado, pero no. Esa familia se había adueñado de lo que había sido suyo. Esa familia no tenía derecho a vivir felizmente en el lugar donde su vida se arruinó.

Dejó de dar vueltas a su mechero para cogerlo con firmeza en su mano, y empezó a encenderlo y apagarlo repetidamente, de manera casi rítmica. Una idea pasó entonces rápidamente por su mente. Una llama… Y todo aquello volvería a estar como debería haber permanecido. Pero no podía hacer nada con aquel hombre presente. Tenía que sacarlo de allí de alguna forma.

Decidió hacerlo por las buenas. A lo largo de los años había aprendido a adaptar su actitud a la situación y, aunque prácticamente siempre elegía mostrar la suya, la real, a veces debía hacer alguna excepción; esa era una de aquellas ocasiones.

Antes de darse la vuelta esbozó una sonrisa un tanto más, ¿agradable?, y una actitud algo menos seca.

Me llamo Ash y, bueno, buscaba a mi tío… –respondió finalmente, dejando caer el mechero en su bolsillo para llevarse a la nuca la mano que lo sujetaba.– Tenía entendido que esta era su dirección, pero la casa no se parece a las fotos que he visto. Puede que no la haya anotado bien.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Sáb 19 Nov - 21:27


Hometown
Ian Wells | calle | atardecer

Ian no veía el momento de llegar a su casa y desconectar del mundo, con un poco de suerte, hasta el día siguiente. No solían trabajar en el pueblo. El resto de la familia que vivía allí se encargaba de mantener la zona limpia de seres indeseables pero uno nunca podía cantar victoria, hacía tan solo unos minutos él creyó que algo malo estaba a punto de ocurrir.
Se imaginaba en su pequeña casa a las afueras. No era gran cosa pero tampoco es que necesitará más para el poco tiempo que pasaba en ella. Llegaría, se prepararía algo para cenar y desempolvaría su vieja guitarra para tocar unos acordes.

Pero en vez de hacer todo eso, ahí estaba viendo como aquel hombre ni se dignaba a mirarle aún y habiéndose colocado frente a él. El modo en el que le respondió tampoco le pareció muy agradable. De hecho, había sido rudo y fuera de lugar, el sólo pretendía ayudar. De haber sido su hermano mayor le hubiera soltado ya una reprimenda, pero él no era de esos tipos que buscan pelear hasta con las piedras. Por otro lado tenía su orgullo así optó por dejar de parecer idiota, apartarse y dejarle a su aire. Era un tipo raro pero no era trabajo para él. – Como quieras, amigo. - Añadió dispuesto a marcharse ya de allí.

Pero entonces el hombre cambió de actitud y su tono y expresión se volvieron más amables. Ian miró de reojo la casa mientras se recolocaba la mochila que iba volviéndose más pesada cada minuto. Aunque el hombre incluso se presentó, no le apeteció hacer lo propio. – Pues si vive aquí tiene toda la pinta de no estar en casa. - No se veía luz a través de ninguna ventana. No iba a preguntar por el nombre de ese familiar, ya había tratado de ayudar y se había llevado un chasco. – Buena suerte con tu búsqueda.

Su móvil vibró en su bolsillo, lo sacó para leer mensaje de su padre que respondía al suyo anterior. Tecleó con agilidad una respuesta que indicaba que su sospecha no había sido más que una falsa alarma. Pudo imaginar la cara del viejo al otro lado del aparato y suspiró. Miró al hombre de nuevo, se fijó en que no llevaba equipaje. Lo tendría en el coche. – Ah, Ash, un par de calles atrás hay un hostal por si necesitas pasar la noche.-Y añadió un gesto con la cabeza para despedirse de él y proseguir su camino hacia su casa.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Lun 21 Nov - 22:21


Hometown
Ash | calle | atardecer
Ash ni siquiera había pensado dónde iba a pasar la noche. Si lo haría en un hotel, si dormiría en su coche o en el mismísimo bosque. Puede que ni se quedase allí. Ni tampoco es que le importara demasiado. Probablemente solo dormiría apenas un par de horas, solo lo justo y necesario. Pero antes de pensar en dormir, tenía que ocuparse de esa casa. Los que vivieran allí, estuvieran o no en casa, le daban exactamente igual.

A decir verdad, había pensado que iba a serle más difícil librarse de la presencia del desconocido, el cual, cabe destacar, no se había presentado ni aun cuando el djinn sí lo había hecho. Probablemente no hubiera recordado su nombre minutos después, pero le había resultado extraño. Aquel hombre, entre tantas preguntas, parecía un tanto desconfiado, lo que no solía serle demasiado útil, por desgracia. Aun así, decidió ignorarlo. Se iba, eso era lo importante, y podía hacer lo que había previsto.

Supongo que no. –fingió una mueca de leve decepción, aunque seguidamente se encogió de hombros, y sacó su móvil, mirando la hora en la pantalla.– Ya es muy tarde. Tendré que llamarle mañana para que me dé la dirección buena. –fue bajando poco a poco la voz, como si terminase halando más para sí mismo. Todo producto de su interpretación, claro.

Momentos después, el hombre estaba ya informándole sobre el hostal, a lo que respondió con una simple sonrisa de agradecimiento y un gesto de despedida con la mano. Había supuesto, teniendo en cuenta sus primeras respuestas, que seguiría haciéndole preguntas, tal vez sobre quién era su tío, ya que, según él, conocía a prácticamente todo el que vivía en el pueblo. Pero no fue así, para su suerte; se dio la vuelta, y se dispuso a marcharse.

Ash, por el contrario, permaneció allí, esperando a que sus pasos dejaran de oírse en la distancia y, entonces, sacar su mechero, encenderlo, y lanzarlo directamente contra la casa, con la esperanza de que el terreno ardiese como hace años había hecho. La calle estaba ya vacía, nadie le vería, y nadie le conocía, por lo que nadie podría sospechar de él. Era algo demasiado sencillo que casi parecía imposible. Pero no. Las tablas poco a poco comenzaron a arder, las llamas ascendían por las paredes iluminando la calle vacía. Vacía, salvo por el djinn que permanecía frente a ella, observándola caer poco a poco, observándola convertirse de nuevo en pura ceniza.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Mar 22 Nov - 21:59


Hometown
Ian Wells | calle | atardecer

Hacía un rato que Ian al fin había llegado a su casa. El polvo había ganado terreno pero tenía la nevera llena gracias a la generosidad de una vecina que se había pasado un par de días atrás para que pudiera subsistir los primeros días. La mujer le tenía en muy alta estima ya que cuidó de él cuando era un niño y su corta edad no le permitía ir de cacería con su familia. Siempre había sido su ojito derecho. Era una de las pocas personas ajenas a la familia que conocía la realidad en la que se movían los Wells. Si por ella fuera, la casa de Ian estaría como los chorros del oro, pero él no se lo permitía, no quería que la pobre mujer a la que ya le dolían todos los huesos del cuerpo, tuviera que limpiar por él.

Se sentó junto a la recién encendida chimenea con el plato de estofado casero en el regazo. Sin duda, ningún día del resto del año comía tan bien como los días que pasaba en casa, no por él, que era más bien descuidado con la cocina, pero sí por la generosidad de su vecina. No había probado más que una cucharada del humeante manjar cuando recibió un mensaje. Se había acostumbrado a mirarlos ipso facto, nunca sabía de quién podía ser ni el grado de urgencia. – Joder… – Maldijo en voz alta, dejó el plato a un lado y salió con el primer recipiente más o menos grande que encontró en la cocina. El vapor que despedía por su boca al correr en mitad de la fría noche le hizo recordar que había olvidado la chaqueta y tarde o temprano se arrepentiría, pero no iba a dar media vuelta.

En cuanto dobló la esquina de la calle principal pudo escuchar los gritos de los vecinos apremiándose unos a otros. El resplandor de las llamas iluminaba el lugar. No fue hasta que llegó al lugar que pudo comprobar la gravedad de la situación. Las llamas cubrían casi toda la planta baja, el calor era tan insoportable que el agua que lanzaban los vecinos se evaporaba mucho antes de llegar al foco llameante. Localizó con la mirada a uno de sus hermanos y se acercó a él a toda prisa, él le había mandado el mensaje. No era momento de preguntar, simplemente se añadió a la cadena humana del agua e hizo todo lo que estuvo en su mano.

Para cuando llegaron los bomberos ya no había mucho que salvar. Era increíble lo poco que habían tardado las llamas en devorar aquella casa. Si hacía un rato que la había visto y… Espera, hacía un rato que la había visto. Era la casa donde había visto a aquel hombre. Trató de hacer memoria y recordar todo lo que pudiera de aquel hombre. – ¿Ocurre algo? – Preguntó su hermano al verla la expresión descompuesta. – Aquel hombre, ¿recuerdas aquel hombre del que os hablé en el mensaje? – Su hermano asintió. Para entonces su padre también se había acercado a ellos. – Estaba justo aquí. Estaba parado frente a esta casa, buscaba a un familiar suyo, a su tío, si, buscaba a su tío. Dijo que creía que vivía aquí pero no estaba en casa. – Miró a su alrededor. A esas horas el hombre estaría en el hotel. Fue pasando su mirada por entre la gente y de repente se detuvo en alguien que les miraba desde cierta distancia. No le veía bien desde allí pero de nuevo tuvo aquella sensación, la misma que tuvo momentos antes, cuando le vio por primera vez. – A las tres. – Fue todo cuanto necesitó decir para que su padre y su hermano localizaran al hombre entre la multitud.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Jue 24 Nov - 18:09


Hometown
Ash | calle | atardecer
Permaneció frente a la casa tan solo durante unos minutos, mientras la pequeña llama de su mechero comenzaba a quemar la parte baja de la casa, los primeros tablones. Pero, en cuando vio al primer vecino que se asomaba a la ventana, bien a causa del olor a humo o por la rojiza luz que emitía el fuego en la oscuridad nocturna, se apartó para quedar a cierta distancia, observando la escena desde una calle poco iluminada.

Algunos comenzaron a salir, con cubos de agua, la mayoría, pero no servía de mucho. Las llamas avanzaban rápido y consumían toda la estructura de la casa a su paso. Cada vez más gente acudía al lugar, algunos como simples, asombrados o espantados, espectadores, otros como miembros activos del intento de extinguir el incendio, y ya se podía escuchar una sirena de bomberos acercarse a toda velocidad.

Pero, para cuando estos llegaron, el fuego ya había alcanzado la última planta, y poco había que salvar. Ash lo observaba todo con una sonrisa ladina, aunque su atención permanecía fija en la casa. Eso era lo que verdaderamente le importaba, que ardiera, que no volviera a ser habitada; lo demás eran unos inevitables efectos colaterales.

En un momento, echó un rápido vistazo a la gente que había allí. Tal vez incluso estuviera la misma familia que se había adueñado de su casa. Pero no vio a nadie tan desconsolado como para que fueran los propietarios. La mayoría solo pretendían estar preocupados por lo que ocurría aunque, en verdad, no les afectara en absoluto. Lo que sí vio fue a un grupo de personas mirarle directamente a él. Algo extraño, pues no sabía de nadie que pudiera reconocerle en aquel pueblo. Nadie… salvo aquel hombre, al que había visto hacía menos de una hora. Ese desconocido que le había visto frente a la misma casa que ahora ardía.

Mierda, pensó. Había estado tan centrado en sus intenciones, había restado tanta importancia al hecho de que le hubiera visto allí, que no había pensado en la posibilidad de que llegara a reconocerle. Y no hacía falta ser un lumbreras para sospechar de que el causante del repentino incendio podía ser fácilmente aquel extraño, demasiado atento a algo tan simple como una casa.

Mantuvo la vista fija en el pequeño grupo unos instantes, pero en seguida dio media vuelta, mientras se ponía la capucha negra para camuflarse aún más en la oscuridad, para pasar por la solitaria calle. Podía haber, entonces, dos opciones: la primera, la más sencilla de solucionar, que le ignoraran; y la segunda, que le siguieran. Ash se inclinaba sin duda alguna por la segunda, en especial tras haber hablado unos minutos con el hombre, tras haber visto en él una curiosidad innata, cierta inclinación a la desconfianza, o a la sospecha, que sabía que le haría querer descubrir si tenía algo que ver con todo aquello.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Sáb 26 Nov - 0:06


Hometown
Ian Wells | calle | atardecer

Aquel desconocido pareció percatarse de que había llamado la atención de los tres hombres y no dudó en darse la vuelta y alejarse del lugar. El primero en ponerse en marcha fue el cabeza de familia, seguido muy de cerca por sus dos hijos. Ian, como siempre, se había posicionado el último. El frío volvía a notarse intenso a medida que se alejaban del calor de las llamas y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Sabía que no era el momento pero no pudo evitar pensar en una ducha caliente y en aquel plato de comida que había dejado enfriándose en la mesa de la sala de estar. Sacudió la cabeza, no era momento de pensar en aquello.

El murmullo de la gente, el crujir de las sirenas y el sonido de las sirenas se fue apagando hasta que solo se escucharon sus pasos contra el asfalto. – ¿Dónde ha ido? – Preguntó el padre deteniéndose  y mirando a su alrededor. Ian y su hermano le imitaron, barriendo todo cuanto su vista les alcanzada. ¿De verdad le habían perdido? Su padre nunca perdía a nadie, pensó. Le hubiera gustado decir que seguramente aquel individuo no era nadie pero algo le decía que aquello no era así.

- Debiste asegurarte de lo que estaba haciendo. – El tono seco y acusador vino acompañado de una mirada fría por parte de su padre. Ian frunció el ceño y elevó ambos brazos a lado y lado de su cuerpo para dejarlos caer de nuevo

- ¿En serio? – No se podía creer lo que acaba de escuchar. Que aquel hombre hubiera hecho o no algo no era culpa suya.

- Tu trabajo… – Empezó a decir acercándose a él. Pero esta vez Ian no se calló y dio un paso al frente. – Ni se te ocurra, no es culpa mía que sea un maldito pirómano. No todo lo que sale mal en tu maldito mundo es culpa mía. ¡Somos cazadores, no policías! Y yo no seré perfecto, pero tú tampoco lo eres. – Su hermano, al ver como subía el tono de la conversación, decidió intervenir y les pidió a ambos que se tranquilizaran. Ian respiró hondó y se apartó unos metros de ellos buscando un poco de espacio. Se había arrepentido de hablarse así a su padre en el mismo momento en el que lo soltó pero llevaba tiempo aguantando y no había podido soportarlo más al escucharle insinuar que aquello había sido su culpa.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Miér 30 Nov - 22:52


Hometown
Ash | calle | atardecer
Sí, se había dado cuenta de que le observaban. ¿Cómo no hacerlo? No es que fueran precisamente disimulados. Incluso podía oír sus pasos a medida que avanzaba por entre las calles, alejándose del incendio.

A sabiendas de que le estaban siguiendo, eligió las calles menos iluminadas para desviarse por ellas. Tenía que mostrar sus verdaderos ojos, de un azul intenso y brillante, que agudizaban su vista y le permitían verlo todo en aquella penumbra, a diferencia de, imaginaba, quienes lo perseguían.

Y así fue como consiguió desviarse por un callejón prácticamente oculto entre dos edificios, con la esperanza de que pasaran de largo para seguir buscándole. Pero, para su decepción, no fue así. El grupo se paró apenas a unos metros de donde estaba él, y estaba claro que no estaban nada contentos por haberle perdido, en especial el mayor de los tres.

Le hacía gracia, incluso, escuchar la discusión. Mientras que él hubiera agradecido que el hombre al que había visto antes hubiera terminado ignorándole, que hubiera decidido que no había nada peligrosamente extraño en él, por muy equivocado que es tuviera, el mayor le echaba en cara precisamente eso. Pero, tenía razón, no era culpa suya. No era culpa suya que otros hubiesen ocupado su casa, y no era culpa suya que se negara a que siguieran viviendo en ella.

Todo aquel juego de culpas se vio automáticamente interrumpido en su mente cuando escuchó lo que eran. No se lo había planeado hasta el momento, a decir verdad, y tal vez debería haberlo hecho. Cazadores… Había oído que aún existían varias familias de cazadores de lo sobrenatural, pero él solo había llegado a encontrarse con uno, quizá dos, en vida, y ninguno de ellos estaba en grupo.

Decidió que había llegado el momento de irse de allí. No solo por el descubrimiento del oficio de aquellos hombres, sino porque podía escuchar los pasos de uno de ellos acercarse hacia el callejón donde estaba. Si bien no sabían qué era, le tomaban por un simple “pirómano”, como habían dicho, prefería irse antes que iniciar otra persecución sin sentido.

Por lo tanto, haciendo el menor ruido posible, comenzó a caminar hacia el lado opuesto del que había entrado a la estrecha calle. Y ya daba por hecha su huida, cuando algo repiqueteó contra el suelo. Solo tuvo que echarle un rápido para saber lo que era: uno de los tantos mecheros que solía llevar encima, se había caído del bolsillo al sacar las manos de este. A pesar de este fallo, siguió su camino, con la esperanza de que ninguno de los cazadores hubiera escuchado el pequeño objeto caer.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Sáb 3 Dic - 12:54


Hometown
Ian Wells | calle | noche

Si algo caracterizaba a Ian era su buen carácter. Era extraño que perdiera los papales como acababa de ocurrir. Estaba cansado, hambriento y tenía frío. Solo faltó el intento de acusación de su padre para hacerle saltar pero con la misma rapidez con la que había respondido, se calmó tras inhalar un par de veces el frío aire de la noche invernal.

Respetaba a su padre más que a nadie en aquel mundo y siempre había tratado de agradarle aunque siempre tenía la sensación de no conseguirlo. Se odiaba por seguir intentándolo pero no lo podía evitar. Iba a girarse para volver junto a su hermano y su padre pero un ruido llamó su atención. Echó un vistazo a los hombres que seguían hablando y llevó su dedo índice hacia los labios. – Shhh. ¿Habéis oído eso? – Volvió su mirada hacia el fondo de la estrecha calle que se abría a pocos metros de donde estaba él y entonces vio algo moverse. No podía decir lo que era ya que la oscuridad era absoluta pero entonces algo destacó en mitad de aquella negrura. Fue un solo instante pero pudo verle los ojos a Ash antes de que aquel se volviera y se alejara como si de un gato se tratara. Recordó haber visto algo parecido años atrás, no recordaba el nombre de la criatura pero estaba casi seguro de que los ojos eran como los de aquella vez. – ¡Venid! – Les gritó antes de correr hacia aquel rincón oscuro. Pero cuando llegó no había ni rastro de aquellos ojos.

Su hermano no tardó en llegar junto a él seguido muy de cerca por su padre. Le preguntó por lo que había visto. Ian le contó, con la respiración entrecortada. – Sus ojos, sus ojos eran como los de aquella mujer de Philadelphia. ¿Recuerdas? – Ian seguía buscando pero si el hombre había estado realmente allí, definitivamente se había esfumado. Dio una patada a un mugriento cubo de basura. – Maldita sea… – Ahora si que se sentía un imbécil. Debió darse cuenta de que no era un simple pirómano. Escuchó el nombre de aquella extraña raza de los labios de su padre. Asintió confirmando sus palabras. – Estoy seguro. No sé si era ese hombre o no pero había uno de esos aquí, en este callejón.

No hubieran podido hacer mucho sin estar preparados para dar caza a ese ser, pero eso no hacía que se sintiera menos impotente. No estaba de acuerdo en dar caza a seres que no habían hecho ningún mal pero aquel hombre, si era un Djinn, había quemado la casa a aquella familia, sin motivo. ¿Y si hubieran estado dentro? ¿Les hubiera matado sin más? Tampoco le cuadraba lo que había hecho con esos monstruos. Solían ser seres que jugaban con las personas, no meros pirómanos. Cada vez le parecía más probable que los ojos del callejón no pertenecieran al mismo hombre que se había cruzado en la calle al principio de la noche.

Sentado ya en su casa, saboreando la cena recalentada, siguió dándole vueltas. Con el estómago lleno y libre del frío de la calle, se durmió al amparo de las llamas de su chimenea.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Miér 28 Dic - 20:44


The hunt
Ash | cafetería | por la mañana
Maldita sea, fue lo primero que había pensado cuando, al darse la vuelta, había visto a aquel cazador mirándole directamente. Y sabía a la perfección lo que estaba observando. No el mechero, ni a su persona, ni siquiera a la oscuridad de la calle. Miraba sus ojos.

Muchas veces habían comparado los ojos azules de los djinn con los amarillos de un gato, y la comparación no era muy errónea. Eran tan brillantes y llamativos que podrían verse en el fondo del mar sin luz alguna, como dos bombillas azul intenso tan eternas como su portador.

Sin duda alguna, los ojos del djinn era lo que había captado la atención del joven cazador. Pero Ash era rápido, y había conseguido escapar nuevamente en medio de la oscuridad. En la distancia, pudo oír algunos resquicios de su conversación, entre agotadas respiraciones. Ojos… Mujer… Philadelphia… Aquello no parecía tener relevancia alguna para él, pero entonces otra voz lo dijo, el nombre, una voz madura y firme, una voz que no podía pertenecer a otro que al cabeza de familia: Djinn.

Pero Ash ya estaba lo bastante lejos como para poder incluso dejar de correr, pues hasta había dejado de escuchar los pasos de los cazadores ir tras él. Se tomó tan solo un momento, parado en uno de esos callejones, para recuperar el aliento, y decidir qué hacer. Había pensado seriamente lo de pasar la noche en el hostal que el joven le había indicado pero, ahora que sabían, o imaginaban, lo que era, no lo veía demasiado prudente. ¿No podría ser ese el primer lugar en el que lo buscarían? Y no iba a arriesgarse a pedir alojamiento en el pueblo, pues no tenía ni la más remota idea de quién más podría estar metido en todo aquello.

Cansado, y helado, se decidió por la opción más sencilla: dormir en su coche. Hacía tiempo que había tintado los cristales para poder conducir con sus ojos azules, por lo que no sería un problema que lo vieran desde fuera, y al menos estaría cómodo y abrigado.

Durmió apenas unas horas, como había supuesto. Ya era noche cerrada cuando se había tumbado en la parte trasera de su coche, y se despertó con la primera luz del día; no serían más que las seis de la mañana.

Debería haber salido de aquel pueblo en cuanto se hubiera despertado. Pero estaba hambriento, y no sabía cuánto tendría que esperar hasta llegar a otro sitio donde poder conseguir algo de comida, por lo que sus prioridades habían cambiado un poco.

Se cambió la chaqueta por una sudadera, dejó su gorra en el coche y la sustituyó por unas gafas de sol, antes de salir y dirigirse a la cafetería más cercana. Pocos minutos después, estaba ya sentado en un rincón del local, con un peculiar desayuno compuesto por un trozo de tarta de manzana y una cerveza.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Miér 11 Ene - 20:37

Spoiler:
Siento haber tardado, entre las vacaciones y que no se me ocurría cómo seguir para que hubiera "chicha" xD


Hometown
Ian Wells | cafeteria | mañana

Ian había despertado con la primera luz de la mañana después de dormir la noche del tirón. Al abrir la ventana pudo sentir todavía el olor a chamuscado que inundaba el aire que por lo normal solía ser fresco y puro. Hizo una mueca recordando el incendio de la noche anterior. A esas horas los dueños ya debían estar al corriente y estaba seguro de que para ellos las fiestas también habían terminado. Aunque tuvieran la suerte de tener un buen seguro, habían perdido la casa entera, pasaría mucho tiempo antes de que volvieran a tener una casa a la que llamar hogar.
Las vacaciones de Navidad habían sido dadas por finalizadas y, mientras el resto de habitantes de aquel pueblo seguían con los preparativos para las grandes comilonas y reuniones familiares, la familia Wells al completo se había enfundado el “mono de trabajo” para cazar al djinn con el que se habían topado la noche anterior.
Un café y una tostada a medio hacer tendrían que servir como desayuno. Se le solía cerrar el estómago cuando tenían que salir tras alguna criatura. No sabía si se debía al temor de perder a alguien de su familia o el pensar que algunas de aquellas criaturas podrían tener familia que jamás se reuniría al completo.
Su padre parecía estar convencido de que el causante del incendio debía ser el hombre de los ojos claros del callejón pero su padre solía juzgar muy felizmente, era de los que primero disparaba y después preguntaba. Pero no se le podía negar que rara vez se equivocaba. Por ese motivo empezaron a buscar por el pueblo al hombre que Ian había visto frente a la gran casa poco antes de que aquella fuera reducida a cenizas. Se lo describían a todo aquel con el que se cruzaban. Su primera parada había sido el hostal del pueblo. Todos se hubieran sentido secretamente decepcionados de haberle encontrado ahí. La corazonada del patriarca iba tomando sentido. De no haber tenido motivo para esconderse, tendrían que haberle encontrado en aquel lugar, todavía soñando entre mullida ropa de cama.

Decidieron seguir un orden lógico al no tener ni la más remota idea de donde mirar. Su próximo destino fueron las cafeterías de la zona. No había mucho donde mirar, muchos negocios tomaban unos días de vacaciones en aquellas fechas. El modus operandi siempre era el mismo: mientras alguno de ellos entraba en el local, los otros dos esperaban apostados fuera, uno frente a al puerta principal y el otro junto a la puerta trasera si se daba el caso de que hubiera una. En aquella ocasión conocían a la perfección el sitio y había puerta trasera. El gran jefe se ofreció para guardar la puerta principal y ordenó a Ian que entrara puesto que era quien tenía más claro el aspecto de aquella criatura. El otro cazador dirigió sus pasos hacia la puerta trasera sin esperar a recibir la orden. No dijo nada pero el gesto de sus ojos reveló que no le parecía buena idea hacer entrar a Ian.

Cuando empujó la puerta sonó el tintineo de una campanilla que anunciaba la entrada de un nuevo cliente. El lugar tenía el aspecto de la típica cafetería de los años 80 aunque estaba muy bien conservada. La camarera sonrío ampliamente al reconocer a Ian. – Buenos días, Elle. – Estaría trabajando pero no podía evitar ser educado con aquella mujer. No había hablado nunca con ella más de cuatro líneas pero le caía bien. Apartó un taburete junto a la barra y se sentó. Pronto apareció ante él una gran taza de café humeante. La tomó y dio un buen sorbo mientras paseaba la vista distraído por el lugar. Entonces le vio, a solas, sentado al fondo del todo. Su pulso se aceleró y sacó el móvil para mandar un mensaje informando del hallazgo mientras hablaba con Elle como si tal cosa. – Oye, ponme un trozo de aquella tarta de manzana que sueles hacer. Para llevar. – Elle asintió y entró en la cocina a preparar el pedido. Cuantos menos testigos mejor.

A su espalda, se volvió a escuchar el tintineo de la campana. Su padre le dio un par de toques en el hombro al pasar junto a él.
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Re: I put a spell on you

Mensaje por Blackbird el Jue 15 Jun - 1:54


The hunt
Ash | cafetería | por la mañana
Estaba disfrutando extrañamente de aquel peculiar desayuno. Tal vez fuera porque no había probado bocado desde la mañana anterior, o porque, al menos por un momento, parecía que había regresado a la vida que tenía antes del desastre, aunque hubieran pasado años, y que en cualquier momento regresaría a su casa, junto a su prometida y su familia. O quizás fuera, simplemente, porque su paladar aún sabía apreciar el delicioso dulce de la tarta de manzana y el amargo sabor de una buena cerveza. Fuera lo que fuese, le había hecho olvidar por un instante lo ocurrido la noche anterior. Haber visto aquella casa reconstruida que nada tenía que ver con la que una vez hubiera sido suya, el incendio que había provocado, la persecución de esos cazadores… Y fue, precisamente, la voz de uno de ellos lo que le devolvió a la realidad. Era el más joven de los tres, al que había visto antes del incendio, con el que había hablado, incluso, y el mismo que había visto sus ojos cuando escapaba.

Le vio a través de sus gafas de sol, sentado frente a la barra. No le hizo falta más que un breve vistazo para darse cuenta de que el cazador se había percatado de su presencia en la cafetería. El mayor del grupo, que fácilmente podría ser el padre de los otros dos, no tardó en entrar también al local. Pero el djinn no se movió. Debía calcular bien sus movimientos, buscar el camino más rápido para salir de allí y alejarse lo suficiente. Imaginaba que allí, en la cafetería, con varios clientes tomando su café matutino en diferentes mesas repartidas por todo el lugar, no harían nada. Los testigos, si estaba en lo cierto, serían lo único que retrasaría la caza que se avecinaba, en la que él no era ni más ni menos que la mismísima presa.

Mientras su mente trabajaba a toda velocidad, intentado encontrar la mejor manera de escapar, Ash permanecía sentado en su mesa como si nada ocurriese, tomándose su tiempo para terminar su tarta y su cerveza. Como si fuera una mañana corriente de un vecino cualquiera. Como si la noche anterior no hubiera provocado un incendio. Como si no fuera un djinn. Como si, de un momento a otro, no se hubiera metido en una carrera entre el gato y el ratón en la que, por desgracia, era quien estaba devorando el queso de la trampa.

Estaba claro que los cazadores no pensaban irse sin él. Podría haber salido como si nada por la puerta principal, pero no sabía si habría alguien esperando fuera. Tampoco sabía si pasaría lo mismo en la puerta trasera. Sin embargo, su condición sobrenatural aún le otorgaba ciertas ventajas frente a la preparación que seguro tenían aquellos hombres. Tal vez su visión nocturna no le fuera tan útil entonces como lo había sido en la noche, pero aún era rápido y silencioso y, lo más importante, aún tenía el poder de jugar con la mente de quien le viniera en gana. Y eso mismo intentó hacer.

Tan solo necesitaba distraerles un momento, lo justo para escapar de su vista… En silencio, se puso en pie y, tras dejar algo de dinero sobre la mesa, pues no quería a nadie más tras él en aquel momento, se dispuso a salir de la cafetería, con tranquilidad. Con la velocidad justa para que, según se acercaba a la barra, según pasaba junto a los dos cazadores, ponía en práctica uno de los trucos que tanto tiempo atrás le habían enseñado, y que consistía en algo tan simple como convencerles de que tan solo estaban tomando un café, que no le buscaban, que no había ningún ser sobrenatural allí. E hizo que ese pensamiento durase lo justo, tan solo hasta que la puerta del local se cerrara tras él.

Justo entonces, comenzó a correr. Debía alejarse de allí lo más rápido posible, desaparecer antes de que se dieran cuenta de que ya no estaba sentado en la cafetería. Ocultarse antes de que les diera tiempo a buscarle. Y, el mejor lugar para eso, se dijo, al no haber testigos por la calle, era el bosque.

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Re: I put a spell on you

Mensaje por Lost Chris el Dom 2 Jul - 17:37


Hometown
Ian Wells | boque | mañana

Que padre e hijo tomaran un café y un trozo de tarta por el simple placer de su compañía era algo a lo que no estaban acostumbrados e Ian se sintió extrañamente a gusto con aquella situación. No la comprendía pero tampoco encontraba motivo para oponer resistencia. Era agradable sentir que podía estar ahí junto a aquel hombre que tantos dolores de cabeza le había causado pero que, sin embargo, adoraba. El viejo también parecía relajado, su semblante mostraba menos arrugas de lo normal y sonreía con cariño a su hijo entre sorbo y sorbo de café.

Pero el semblante de ambos cambió de repente. Sus cuerpos se tensaron y ambos miraron en dirección a la mesa del fondo. – Mierda. – Ian fue el primero en levantarse tirando el taburete en el proceso. El djinn había desaparecido, no había ni rastro de él. Ambos salieron de la cafetería dejando atrás los gritos de Elle exigiendo que le pagaran la cuenta. – ¡Luego vuelvo! – Ian se vio obligado a gritar. No quería ponerse a malas con ella y que la próxima vez le escupiera en el café. Además, era demasiado legal y no se hubiera marchado de aquel modo de no haber sido necesario. Y lo era, debían capturar a esa criatura antes de que hiciera más daño. La noche anterior fue tan solo una casa, la próxima vez podría morir alguien.

El otro cazador les llevaba ventaja. Había visto salir al djinn de la cafetería sin comprender dónde se habían metido su padre y hermano. Maldijo a Ian porque estaba seguro de que aquello era culpa suya, pero ya tendría tiempo de pedir explicaciones, de momento su plan era no perder de vista al monstruo. – ¡Por aquí! – Gritó a sus espaldas al escuchar los pasos que seguían a los suyos.

La persecución les llevó a la entrada del bosque. El primer cazador se detuvo para recuperar el aliento y así dar tiempo a su padre y a Ian para alcanzarle. El primero en llegar fue Ian. Se detuvo y apoyó las manos en las rodillas mientras cogía grandes bocanadas de aire por la boca. El aire gélido entrando en su cuerpo caliente por el sprint dolía como mil demonios. – ¿Dónde está? – Su hermano hizo un gesto con la cabeza señalando el interior del bosque. El padre no tardó mucho más en llegar. Estaba en muy buena forma física pese a la edad y la sed de sangre de monstruo no hacía más que reforzar su fortaleza. – Tenemos que separarnos. Disparad a matar. – Su voz sonaba dura, más de lo normal. Haber sido engañado por ese djinn había agriado todavía más su humor. Miró con seriedad a sus dos hijos y fue el primero en adentrarse en el bosque.

Era bosque espeso y aunque el sol empezaba a subir por el cielo, entre los árboles reinaba la penumbra y la humedad. Ian caminaba con todo el sigilo del que era capaz tratando de evitar las pequeñas ramas que delatarían su posición. Siendo tan solo tres hombres y tratándose de un bosque tan grande tenía serias dudas de poder dar con la criatura. Pero, al igual que a su padre, no le había hecho la menor gracia que esa cosa hubiera jugado con su mente. En cuanto le viera no dudaría, dispararía a matar. No podía arriesgarse a que, de nuevo, se saliera con la suya.
Su cuerpo se paralizó cuando escuchó el estruendo de un disparo de rifle. No había sonado muy lejos de donde estaba él. Un nuevo disparo seguido de un alarido le puso en marcha hacia allí. Luego, el silencio. Tan solo escuchaba el ruido de sus pies al pisar las hojas y las ramas secas. Su respiración acelerada le acompañaba en la carrera pero por lo demás reinaba el silencio.

Un movimiento entre unos matorrales le hizo detener de repente. Alzó su rifle en aquella dirección. Trago saliva y se acercó despacio. – Sal de ahí. – Ordenó. –¡He dicho que salgas! – Primero no sucedió nada pero tras varios segundos la figura de un hombre apareció tras los matorrales. En cuanto le reconoció quitó el seguro del rifle. Era fácil, tan solo tenía que terminar lo que su padre o su hermano habían empezado. La sangre manchaba la ropa del hombre y goteaba sobre el suelo. Pero, por algún motivo, no disparó.
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Re: I put a spell on you

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