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Set fire to the rain

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Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Dom 13 Nov - 19:30

Recuerdo del primer mensaje :

Set fire to the rain
Plot | 1x1 | Temática realista

Leah y Caleb viven en Dublín.  Son dos personas muy distintas, pero por algún motivo comparten amigos. Él es bombero, mientras que ella sueña con ser directora publicitaria de Random Unicorns, la empresa publicitaria de gran prestigio en la que entró nada más acabar la carrera como becaria. Ha ido escalando puestos hasta convertirse en ayudante de la jefa de la prensa. Leah conoce la fama pésima de Caleb, es listillo, mujeriego, egocéntrico y egoísta. No lo soporta y mucho antes de conocerlo ya tiene claro que no le dará ni la hora. Pero en un fiesta de Halloween ambos ganan el premio a la mejor caracterización, lo cual les obliga a empezar a conversar y la atracción es evidente. Una noche de desfase y emociones  que olvidar ¿o quizás habrá más que eso?

CALEB Clark
27 años| kenneth bek | bombero | USER: GINTONIC
Caleb es hijo único. Un  pelirrojo hijo de pelirrojos, un sinvergüenza que se ha hecho a sí mismo. Tiene cuatro amigos contados que le duran desde la más tierna infancia. El resto, son conocidos con los que pasa el tiempo. Amarlo por sus ocurrencias u odiarlo por su poca gentileza para con el género femenino es casi la misma misión. Normalmente, no hay equilibrio en la balanza. Es trabajador, eso sí y quiere a sus padres del mismo modo que se quiere a él. Y es que parece que, a veces, sólo es capaz de mirar hacia su ombligo. Pero no es mala gente, de verdad, sólo tiene tiene el ego subido de un playboy.
LEAH O'CONNOR
25 años |  daria sidorchuk |  PUBLICISTA  | USER: KALEL
Leah es una persona con una carácter fuerte, que no se anda con tonterías. Odia que otras personas intenten controlarla, manipularla o decir qué debe hacer o cómo debe sentirse. Reacciona realmente mal ante situaciones así, sacando un genio que no se sabe de dónde sale.

Finge que no le importa lo que piensan los demás de ella y tiene para con los desconocidos una coraza muy fuerte que solo con amabilidad y cariño puede romperse. Puede ser de esa gente que finge que no quiere que la abracen, que no quiere parecer vulnerable. Porque es fuerte, pero tiene sus momentos. La coraza viene de vivencias no gratas, y de cómo confiar casi siempre ha significado decepción y dolor. Aunque dura y autosuficiente, es mucho más accesible y cariñosa de lo que uno puede esperarse.
Cronología

Capítulo I DICEN QUE SABE MÁS EL DIABLO...
Capítulo II EN TERRENO PERSONAL
Capítulo III MERCADO DE CARNE
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Última edición por Kalel el Miér 1 Feb - 21:24, editado 4 veces
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Sáb 27 Mayo - 20:17

VII. Welcome to your new life
CASA | MAÑANA | GINTONIC

Touché. Lo cierto es que no recordaba casi ningún dato de lo que había pasado esa noche y lo lamentaba, porque tuvo que ser memorable. es decir, hasta la fecha nadie se me había quejado en ese tema y es que me empleaba a fondo hasta caer en el agotamiento. Pero me empleaba en mi placer y en el de ellas, dejando cero rincones sin recorrer y haciéndolas estremecer hasta el tuétano. Pero de aquella noche, en concreto, sólo me habían llegado imágenes en forma de flashes y no eran nada desdeñables. -¡Au!- más que daño, me había pillado por sorpresa aunque no era como si la pelirroja no me hubiera dado con ganas. Un par de ratos al lado de mi madre y ya me daba su particular versión de las collejas. -Joder, son bragas, tampoco le veo lo malo- y había hecho alusión a su gusto y me gustaba, para qué negarlo. Leah era cañera y eso la hacía más sexy de lo que sería habitualmente, pero yo tenía ese tipo de cosas también que, por lo visto, me hacían ganarme bofetones y collejas. Pero no estábamos allí para hablar de sexo y mucho menos para practicarlo, por lo que se veía, así que me puse a trabajar que eso era algo que se me daba bien. Mis padres no habían criado precisamente a un vago.

-¿Has sacado tú estas cajas?- cuando volví de bajar algunas a la furgoneta, todavía habían quedado dentro del piso algunas que pesaban bastante y va ella y las saca fuera, por lo que la pregunta era una forma de hacerme ver que aquello no podía se rposible pero sí lo era. -¿No ves que no sabemos si es de riesgo y esas movidas?- tenía pelotas que fuera yo, por un momento, el responsable de los dos. -No puedes tratar así a Guisante, que es muy pequeño- y a esas alturas puede que no tuviera ni cerebro, pero seguía siendo nuestro bebé. Mi hijo. Negué varias veces con la cabeza y seguí cargando cajas en el ascensor, dejándole para ella las más livianas y en cuestión de relativamente poco teníamos cargada la furgoneta. -Despídete de este antro, anda- le di tiempo incluso para ello, aunque yo mismo dudaba que guardara muy buenos recuerdos de aquél sitio.
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VII. WELCOME TO YOUR NEW LIFE

Mensaje por Kalel el Jue 6 Jul - 22:22

VII. WELCOME TO YOUR NEW LIFE
CASA de papis de CALEB  | MAÑANA  | KALEL
No era momento para ponerse hostil. Caleb y sus padres estaban haciendo mucho por mí, y ni qué decir por el futuro bebé que pese a las dudas y al pesar que me habría llevado hacerlo desaparecer de no ser por las oportunidades que ellos me daban no habría existido. Pese a ello, la colleja había sido inevitable. La mano se había movido casi como por inercia propia. Una mirada con los ojos entrecerrados fue la única respuesta que le di cuando se quejó.

Mientras él salía para bajar unas cajas no dudé mucho y me puse a sacar algunas al pasillo. Me vio con una de ellas, que dejé al lado del ascensor y aunque no estaba segura, su reacción fue la típica ante esos casos: esa´s embarazada, no debes coger peso. Iba a abrir la boca para decir algo pero lo que añadió… era cierto, no sabíamos hasta qué punto iba a tener un embarazo normal y sano. No me creía que tuviera la razón. Encima añadió aquello de “No puedes tratar así a Guisante, que es muy pequeño” que ni me lo esperaba ni tampoco que me haría enternecer de esa manera. Había intentado distanciarme de esa idea por si algo salía mal, por si no venía sano o lo perdía. Miré a Caleb con ojos nuevos y, aunque no quería, supongo que se me notó que algo había cambiado y que no podía replicarle nada. Me gustaba que se preocupara por ese ente viviendo
que aún no era nadie, pero a la vez sí. —Tienes razón, todavía no sé si será un embarazo “fácil”.—aunque ninguno lo era, los había que parecían sacados de películas de terror y drama.

Continuamos cargando mis cosas, que no eran tantas. A fin de cuentas no tenía muebles ni solía acaparar demasiado. Caleb cogió lo más pesado y en un momento estuvo todo tal como lo encontré al llegar, casi vacío. No era un lugar del que doliera marcharse, aunque en él había vivido algunos momentos felices o, al menos, mejores que otras etapas. Miré desde la puerta adentro un momento y vi porciones de mí allí, moviendo los muebles, llagando a casa cansada, cocinando… y eso fue todo. Cerré la puerta y seguía al pelirrojo hacia el ascensor. Por milagro la furgonetilla/coche seguía intacta y nos montamos en ella dejando atrás las calles oscuras y estrechas con olor a orina y sudor. Sonreír un poco, para mí misma, y me atreví a encender por él la radio. Al llegar frente a la casa en seguida salió la madre, que era una ricura. Nos abrazamos y metimos entre todos las cosas dentro. El padre tardó algo más en llegar pero lo hizo también con una sonrisa.
Ya te instalarás con calma por la mañana. ¿Qué te parece si cenamos y descansas?—se giró hacia Caleb que se habas sentado en el sofá— ¡Tú no, niño! Me tienes que subir unas cosillas al altillo.—pese al tono imperativo había cierta dulzura en su voz, o eran cosas mías. Me miró al momento para obtener una respuesta. Yo asentí muy despacio, no quería contradecirla y tampoco me corría prisa desempaquetar nada. Subí la maleta en la que había puesto con los básico para el día siguiente: un par de mudas, el portátil y objetos de aseo.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Sáb 8 Jul - 21:46

VII. Welcome to your new life
CASA | MAÑANA | GINTONIC

Vale que podía merecerme todas las collejas del mundo, porque yo era el primero en reconocer que era un bocachancla, que la más reciente me la había dado ella y supuestamente bien merecida. Pero aquello era otra cosa. De por sí, las cajas no habían pesado lo suficiente como para lesionarse la espalda pero sí hacerme saltar el chip dentro de mi cabeza y pensar que pudiera pasarle algo a Guisante. No sé si le sentó bien o mal que se lo dijera, aunque por parecer, parecía no haberse enfadado y eso era bueno en cuanto a collejas se refería o en cuanto a aguantar morritos. Porque además, las mujeres se unían para ponernos a parir y a ponerse en nuestra contra y nosotros íbamos en dirección a la casa donde yo me había criado, donde se encontraría con mi madre que se pondría seguramente de su parte, para lo que fuera. Pero al final me dio la razón, haciéndolo de verdad y con sentido y pudimos irnos de allí. Al menos, yo lo hacía más tranquilo porque no iba a ponerse en plan respondona o irresponsable con esos asuntos. ¿Y la llegada a mi casa? Bueno, tal y como la esperaba, poco más y yo parecía el mozo de carga, un simple bulto en aquella escena. Podía no ser el más cariñoso del mundo, pero también quería las atenciones de mi madre.

Yo sabía cómo había sonado exactamente lo de cosillas y zasca, pensé en las revistas guarras. Pensé que me había deshecho de ellas pero, por lo visto, debían haber seguido por ahí en algún rincón de la casa. A veces me distraía y pasaba eso, que me dejaba cosas en sitios que no eran precisamente el suyo. -Ya voy, mamá- a lo mejor no era eso y simplemente quería darle espacio a Leah. Pero no, la colleja fue suficientemente fuerte como para no tener que preguntar el motivo. -¿Cómo se te ocurre tener todas esas revistas de mujeres desnudas por ahí? Esta sigue siendo tu casa, pero dije que no quería esas cosas aquí y menos cuando ya no eres precisamente un quinceañero que sólo puede aspirar a eso. A la vista está que sabes cómo va lo del sexo- en su momento había tenido la charla, con ambos dos. No había sido precisamente incómodo para mí, pero fue divertido verlos a ellos afanándose en explicar algo que yo ya sabía aunque, conociéndome, supongo que era porque vaticinaban cual sería mi comportamiento al respecto del género femenino. -No preguntes por ellas, las he tirado. El resto de tus cosas están en estas casas, cuando termines de subirlas, te vienes a cenar. He hecho canelones con la salsa de tomate que tanto te gustan- al final, no todo era tan malo.

Una vez que terminé, me quedé viendo una imagen que no estaban tan mal, con Leah y mi madre sentadas en el sillón y mi padre a su lado, en la silla., A veces quería tomar asiento con nosotros cuando nos reuníamos, pero era poco práctico volver a ponerlo en la silla si íbamos a ir al comedor. -Ya estoy- entretenidos con la televisión, tuve que avisar de mi retorno.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Dom 9 Jul - 7:15

VII. WELCOME TO YOUR NEW LIFE
CASA de papis de CALEB  | MAÑANA  | KALEL
Me hacía una gracia tremenda lo amorosa que era la señora Clark conmigo y los rascas que le soltaba a su hijo. Sin duda la idea que tenía antes de él no encajaba con unos padres como esos, pero había ido viendo que no era como lo pintaban y que aunque era una especie de fan de los acercamientos con casi cualquiera no tenía nada de depredador sexual ni de retorcido: solo quería follar. No lo hacía para ofender, ni siquiera me parecía que lo pasara bien si alguien salía sufriendo. El problema es que tenía pocas luces para esas cosas. El pelirrojo puso cara de rey destronado al mirarnos pero no se quejó y pensé que, algún día, me gustaría que Guisante me obedeciera como él hacía con su madre con ese rápido “Ya voy, mamá”.

Me quedé en el sofá charlando con el padre sobre la mudanza, mientras que madre e hijo se iban a parte a buscar esas cajas. Cuando la señora de la casa volvió comentamos cómo había ido la mudanza, bromeé sobre lo sorprendente de no haber sido sustraído ningún paquete… y allí estuvimos mirando la tele hasta que Caleb volvió, haciéndose notar por si acaso. Sonreí san darme cuenta. Y luego cenamos, pusimos la mesa entre todos y cenamos. Él estuvo por allí un rato para ver la tele y charlar. Era una escena familiar en la que me sentía extrañamente menos fuera de lugar de lo esperado. Me despedí y subí a mi cuarto. Bueno, al de él. Tardé un buen rato en quedarme dormida, como si me resistiera buscando entre las cuatro paredes con la luz de la mesita aún encendida los vestigios de ese cuarto de adolescente que había encontrado allí solo unos días antes.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Dom 9 Jul - 19:05

VIII. Baby on board
CASA Y CONSULTA | MAÑANA | GINTONIC

Parecía que Leah se había acostumbrado rápido a vivir con mis padres. Ellos estaban encantados, a juzgar por las llamadas que intercambiábamos y los mensajes de la pelirroja parecían indicar lo mismo. Con todo ello, yo estaba bien y como no dejaba de tener mi independencia, acudía al trabajo desde el mismo sitio en el que lo había hecho desde que ahorré lo suficiente para permitirme un piso medianamente céntrico. Un poco pequeño, puede, pero hasta entonces había sido suficiente. No se me ocurrió pensar que, un día, acabaría embarazando a una tía con el culo respingón más precioso de todo Dublín. Pero así eran las cosas y tendría que ver la forma de alojar a Guisante cuando me tocara tenerlo. Eran planes de futuro para los que faltaban meses pero, a lo tonto, ya había pasado uno largo desde la gran noticia que trastocó nuestras vidas. Sin embargo, había llegado el día en que no madrugaba para irme a la estación con la mochila y la comida en el asiento del copiloto. Tocaba una de esas consultas médicas que eran esenciales, aunque no me había encargado yo de escoger la clínica, pese a ser quien cubriría ese tipo de gasto. Dejé que fuera Leah quien eligiese, porque a mí con saber la localización me sobraba, las mujeres tenían mejor criterio a la hora de decidir quiénes les tocarían la entrepierna. En términos médicos, porque no me haría mucha gracia que anduviera por ahí embarazada y de picos pardos.

-Buenos días, familia Weasleyyyy- canturreé mientras entraba y haciendo claras alusiones al aspecto que dábamos en términos generales, todos tan pelirrojos. Hasta Leah, que la casualidad la había hecho pelirroja y a mí, padre. Bueno, todavía no. ¿O ya sí? -¿Has desayunado? Bueno, si no, hazlo otra vez, siempre has comido como una lima- pasé al comedor donde ya estaban la pelirroja y mi padre hablando sobre quién sabe qué, lo que me recordó a la forma en que le había dicho a ella cómo quemaba yo calorías. Con la misma boca que habría tenido entre... -Buenos días, hijo- tomé asiento y ya casi estaba comiéndome hasta la madera porque lo cierto es que había desayunado, pero nada podía compararse al bizcocho de mi madre. -¿Está bueno? Lo preparé con Leah- dijo y henchida de orgullo, no sé si por el bizcocho o porque lo hubiera hecho con ella, ambas me miraron. -Pues está muy bueno- de no haberlo estado,m cualquier se hubiese atrevido a decir lo contrario. -No tenemos mucho tiempo, ¿estás lista?- porque vete tú a saber el ritual que podrían llegar a seguir para una consulta de esas.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Mar 11 Jul - 13:44

VIII. Baby on board
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Pese a los nervios por lo que podría suceder en la consulta la mañana estaba yendo bien. Me desperté incluso antes de que sonara el despertador y las ganas no me faltaron de vomitar, pero de los nervios. Me di una ducha afrontando a fondo y enjabonando quizás más de lo normal ese pelo rojizo y alocado que vena de serie conmigo para estar más que decentemente aseada. Siempre me había dado cosa pensar que un médico pudiera pensar que iba sucia, que olía mal o tenía una pinta horrible, y mucho más cuando se trataba de temas íntimos como lo era una visita al ginecólogo. Me perfumé un poco y me puse ropa interior casi nueva. Unos tejanos oscuros, deportivas y una camiseta sencilla con escote de pico de color verde intenso completaron el pack. Al bajar encontré a la madre de Caleb en la cocina y nos pusimos a charlar. Me dijo que iba a hacer un bizcocho y con lo mucho que me gustan acabé preguntándole si tenáis algún secreto para que le saliera esponjoso, me enseñó su receta y lo hicimos juntas. Par cuando su marido llegó a la estancia el aroma a canela y limón invadía toda la estancia.

Me encontraba muy a gusto con ellos, desde que me había mudado no había tenido que encontrarme on situaciones raras e incómodas y casi no me lo creía. Eso no me había pasado ni con mi familia. El pelirrojo entró en escena dando la nota como era habitual en él con ese “Buenos días, familia Weasleyyyy” que le quedó tan alegre que no me podía quejar porque la afirmación nos convirtiera en un chiste con patas. Me preguntaba si el bebé tendría todas las de ser pelirrojo o por algún gen de esos receptivos y la poca fuerza del gen pelirrojo acababa saliendo, ¿quién sabe? moreno o rubio o cualquier cosa por algún antepasado. Me había sentado a la mesa y charlaba con el padre de Caleb cuando lo vi llegar y la madre ya lo estaba sentando a la mesa para que comiera y sometiendo amorosamente a un tercer grado al querer saber si le gustaba nuestro bizcocho. Al otro poco le faltó para robarle del plato la comida a los demás, porque parecía que vena famélico. Había cierta alegría en el tono de la señora clark que me hizo sonreír, ¿estaba contenta de tenerme allí, de hacer pasteles conmigo? Quién me iba a decir a mí que acabaría teniendo una pseudo familia a estas alturas. O, más bien, paralizando a los Clark con tan buen recibimiento. —Respuesta correcta.—repliqué porque todos sabíamos que si se quejaba le caía colleja, que su madre para eso era como Flash. Di el último sorbo a mi zumo y asentí. —Yo ya estoy, vamos que no quiero llegar tarde.—me puse de pie cogiendo mi último trocito de pastel y me lo comí de camino a la puerta, mientras me despedía de los padres. Los imaginaba queriendo acompañarnos, pero si nos presentábamos todos en la consulta sería surrealista. —Si venís a comer me avisáis por el móvil ¿vale?—aunque parecía querer que le costásemos, más bien, cómo iba cuanto antes.

Me monté en el coche del bombero más poligonero de la ciudad, nerviosa y más callada que antes. “¿Tienes la dirección, es por la derecha no? ¡Aparca ahí!” y cosas del estilo fueron las farses que intercambiamos hasta llegar a la zona y aparcar en el parking de la clínica. En la sala de espera nos sentamos entre mujeres mucho más embarazadas que yo, algunas parecían a punto de tener a sus pequeños allí mismo, sin soltar la revista que ojeaban sobre maternidad. Me sentía un poco fuera de lugar, pero en unos meses estará más en consonancia con el lugar, imaginaba. —Estate quieto.—ordené a un Caleb que aún no se había sentado y daba vueltas por allí haciendo que todos le mirasen.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Mar 11 Jul - 14:14

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Siempre había recordado a mi madre haciendo uso de los refranes que había adquirido como parte de su propia herencia materna. Yo tuve la suerte de estar con mi abuela por su parte durante unos cuantos años, incluso después del accidente de mi padre, cuando vino a echarnos un cable. Lo recordaba bien porque con todo ello, habíamos hecho de una desgracia una nueva forma de vivir las cosas. Fue duro cuando murió, pero recordarla siempre hacía sonreír a cualquiera que la hubiese conocido al menos mínimamente. Llevaba el pelo blanco desde que se había dejado la cana pero, aún así, se veían vestigios en las fotos no demasiado antiguas del color también rojizo del mismo. ¿Cómo no iba a ser yo el primero en bromear con el asunto? Aunque, por suerte, siempre había molado lo suficiente en el colegio para no encontrarme con los típicos insultos de zanahorio y demás, me hacía respetar a mi manera. -No tenía idea de que cocinaras- porque, aludiendo al caso de los refranes por el que me había acordado de mi madre y mi abuela al mismo tiempo era porque "nunca te acostarás sin saber una cosa más". Aunque fuera a ser la madre de mi hijo, apenas conocía a Leah, aunque más que al principio. -¡Guárdame un trozo para más tarde!- grité cuando, una vez hubimos desayunado, dejábamos la casa de mis padres para conducir hasta el centro de Dublín. Según google, había averiguado que la clínica tenía buena fama, así que le había dado el visto bueno al asunto.

Una vez en la misma, mi curiosidad me hizo actuar cual polilla  la luz, toqueteando las maquetas, acercándome a uno y otro cartel de la recepción, mirando folletos... -¿Por qué? No estoy rompiendo nada- murmuré, más bien refunfuñando, cuando Leah parecía ya actuar como una madre y usándome a mi de conejillo de indias. Evidentemente estaba nervioso pero ella, que tampoco me conocía a mí lo suficiente, todavía no había visto en mí el niño hiperactivo que había sido, al que más o menos habían logrado controlar sin medicación. Aunque supongo que mamá se lo habría pensado más de una vez con tal d que le diera un respiro. De adulto, era menos evidente, pero ahí estaba todavía el Caleb que se subía a los árboles sin pensárselo. Al final y bajo la mirada de curiosos cotillas, acabé sentándome junto a ella mientras esperábamos. -Wow, os ponéis enormes- no era que no supiera que las barrigas de las embrazas crecían o que no me hubiera cruzado con ninguna anteriormente, pero no me fijaba, como no podría sorprenderle a nadie. -¿Señorita O'Connor?- yo, a lo mío, ni me dí cuenta que ese debía ser el apellido de la pelirroja hasta que se puso en pie y nos hicieron pasar dentro de la consulta en sí.
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Mensaje por Kalel el Mar 11 Jul - 16:04

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Al pedir un trozo para más tarde pensé que no había dicho lo de que le gustara por cumplir y aquello me hizo plantarme si sería más de dulce o de salado, cuál sería su comida, su color, su película o grupo favoritos… No nos conocíamos apenas nada y eso tendría que cambiar, al menos un poco por el bien de todos si tendimos que criar a una persona. Guisante, el dichoso apelativo iba dando vueltas en mi cabeza durante el camino hacia Dublín, donde habíamos escogido la clínica por sus buenas críticas.

Ya en la sala de espera él no se estaba quieto y me ponía nerviosa que lo toqueteara todo como un niño pequeño, pero sin serlo realmente. Creo que tenía algo más de paciencia con los de verdad, los que no sabían mucho sobre el mundo ni tenían maldad. Cuando le llamé la atención, poniéndome en el lugar de madre que aún no me tocaba representar él no tardó en quejarse y ese “no estoy rompiendo nada” que dijo me dejó claro que había sido un niño de los que lo tocan y rompen casi todo y tienen que ir por ahí excusándose y recibiendo algunas regañinas. De todas formas no parecía que sus padres fueran o hubieran sido nunca demasiado estrictos, que es una cosa muy diferente de pasotas o consentidores de todo, ojo. Me hubiera gustado tener unos padres como los de él, que estaban ahí cuando los necesitabas, que te decían “sí” pero también “no” cuando era el momento. Unos padres que estaban en lo que tenía que estar, sin que pareciera que les había caído una condena por el mero hecho de que tu existieras. Y quería ser así si seguíamos adelante, si todo estaba como debía.

Se sentó a mi lado y no se le ocurrió otra cosa que mirar a su alrededor, fijarse en la mujeres embarazadas que había por allí y soltar otra de las suyas: “Wow, os ponéis enormes”, como quien acaba de descubrir un continente nuevo. Me tapé la cara con una mano y no supe si darle una de las famosas colegas al estilo matriarca Clark o reírme. Una señora de abultadísimo vientre que estaba sentada en frente se lo quedó mirando con cara d pocos amigos. —Eres único halagando a una mujer.—le dije muy bajo. Una enfermera salió d ella puerta que tendimos en frente y preguntó por “la señora O’Connor”. Traté un segundo en recordar que yo era esa tal señora. me puse en pie y caminé hacia la consulta seguida con retrase de Caleb que, lo más seguro, ni se sabía mi apellido hasta ese momento. 

Había una mujer más mayor sentada tras el escritorio, la obstetra. — Buenos días. Soy Rachel.—se presentó. Nos echó una mirada fugaz a ambos y miró la pantalla del ordenador.— Tenemos tu historial médico. Te voy a hacer algunas preguntas de rigor.—y procedió a ello. Eran sobre si fumaba, bebía o consumía drogas. Les dije que nada de drogas, ni tabaco, algo de alcohol de vez en cuando pero nada desde que “lo supe”. La enfermera me indicó que podía quitarme todo por debajo d ella cintura en la camilla que tenían allí al lado. —¿Puedo cerrar la cortinilla?—pregunté agarrándome a ella como si la necesitase desesperadamente. La mujer miró a Caleb. —¿Es usted el padre?—nos miramos fugazmente. 
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Sáb 15 Jul - 18:42

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Era verdad, no estaba rompiendo cosas. Ahora ya no rompía tantas porque a pesar de los nervios y la inquietud, tenía más destreza y los reflejos propios de alguien que se dedicaba a lo mismo que yo. Ser bombero no significaba sólo coger una manguera y apuntar al fuego. Como follar, que no sólo era meter y sacar. Analogías a parte, no me quedó otra que volver a sentarme el tiempo que tuviéramos que esperar y aquella afirmación me había salido tan natural como me pasó por la mente. ¿Qué culpa tenía yo? Se ponían enormes, pero no las estaba llamando gordas ni nada de eso, porque aquellas barrigas lo que tenían dentro era un bebé. Quizá dos en el caso de la mujer que tan mal me miraba, quién sabe. A la señorita O'Connor y a mí nos dejaron pasar a la consulta al poco y joder, es que había un montón de cosas a mi alrededor con las que distraerse, la culpa no era mí si me ponían a la vista tanta cosa. -¿Qué?- vaya, la pregunta del millón hizo que todo aquello cobrara una realidad aún más aplastante de los hechos asumidos hasta el momento. Así que alcé la barbilla, con la seguridad que me confiaba el dar por hecho que Leah no era de las que se follaba a todo quisqui. -Sí, soy el padre- padre, padre, padre. Anda que no retumbó la palabrita en mi cabeza.

-¿Para qué quieres la cortina si ya te lo he visto todo?- vale, igual no me acordaba de cada detalle o cómo iba de rasurada allí abajo, pero técnicamente la había visto. A ninguna de las presentes pareció hacerle gracia que dijera aquello, aunque yo lo decía totalmente en serio y no en clave de humor. Mujeres. -Bueno vale- alcé las manos como si me apuntara un madero con la pistola. Ja, como si necesitaran mi permiso, iban a hacer lo que les viniera en gana. Pero oye, si Leah estaba más a gusto pues que así fuera. Mientras, yo ya tenía un objetivo nuevo con el que entretenerme que era, sin duda alguna, un modelo 3D del aparato reproductor femenino. Literalmente, no lo que venía siendo lo exterior que tanto me gustaba a mí. Pero oye, que estaba bien hecho y más pronto que tarde, descubrí que se desmontaba y me quedé con un ovario en la mano y otra vez tres pares de ojos sobre mí. Volví a poner esa parte en su sitio y conseguí concentrarme en la pelirroja, por la que ambos estábamos allí. al menos, no le había pegado nada porque a estas alturas, yo debería ser el primero en tener algún síntoma y estaba como un roble.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Lun 17 Jul - 14:53

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La pregunta se la hicieron a él y a él le tocaba contestarla. Yo no tenía dudas, porque no había estado con nadie más. Aunque llamarlo padre asustaba un poco no solo porque eso convertía al feto en algo más real, sino porque Caleb era de todo menos lo que uno tenía en la cabeza al pensar en un padre. Pero visto lo visto, seguro que había por ahí muchos desgraciado capaces de hacerlo peor: ignorando a sus vástagos o, peor aún, dispuestos a hacerles daño. Él estaba ahí, con su mejor intención. Cuando dijo “Sí, soy el padre” la frase resonó por la habitación como una de esas afirmaciones que hacen historia, o como el aceite, que no hay quien lo diluya en agua.

Por un momento me dije que podría haber sido peor, con alguien que no me apoyase. Pero va él y suelta lo de que para qué quiero cortina si ya me lo había visto todo. Lo fulminé con la mirada. El pobre parecía incapaz de pasar cinco minutos sin liarla, y es que todo lo que decía era para echarse una mano a la cara a lo “facepalm”.  Por suerte, y para mi fortuna, tanto la enfermera como la obstetra estaban en mi punto de vista y le miraron de la misma forma que yo, salvo que ellas aún debían estar como preguntándose si iba en broma o era así de bocachancla. Ni respondí. Me quité tras la cortina todo por debajo de la cintura excepto esos calcetines de lunares negros y blancos que no había reparado en escoger con mejor tino. La enfermera me ayudó a colocarme una especie de papel opaco de color verde por encima a poco de prenda que me tapase y sin mas preámbulos la obstetra se sentó frente a mis piernas abiertas, se puso unos cuantos y tras decir que iba a comprobar cómo iba todo se puso a tocar por ahí abajo. La enfermera me sacó una pequeña muestra de sangre. Ante mis ojos, que no querían mirar lo evidente y la siguieron a ella, y en una máquina en la misma sala metió mi muestra en una pequeña máquina para analizar mis valores de… plaquetas, y todas esas cosas que yo nunca había sido buena para recordar en las clases de ciencias.

Parece que todo está en orden por aquí.—comentó la obstetra, que a penas hablaba y debía notar que era inquietante o, al menos, que eso me ponía nerviosa. Miré fugazmente a Caleb. El destino -ese ente del que la gente habla sin reflexión, esa palabra usada en canciones empalagosas y ciertos discursos religiosos- no paraba de ponernos en situaciones en las que yo llevaba poco o ninguna ropa pero esta vez era planeado. Creo que el alivio fue mutuo al saber que, al menos, en un primer momento todo iba bien. —¿Ahora es cuando comprueban las semanas de las que estoy?—y, por tanto, dejan claro por si hubiera duda que fue ese día, el de la fiesta de Halloween con un bombero disfrazado de diablo. Había otra duda que me asaltaba: ¿cómo, en qué momento se podían hacer las pruebas que se conocían sobre la salud del futuro bebé? No pregunté, coser a preguntar a la médico me haría parecer más desesperada de lo que estaba.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Dom 23 Jul - 18:46

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Si yo solía ser un culo inquieto, más lo era entonces. Que fuera un bocachancla y ciertamente inconsciente en cuanto a mi salud sexual se refería y todo eso, también estar allí me ponía nervioso y no ayudaba a mantenerme tranquilo. Vale que no era yo quien tenía que despelotarse de cintura para abajo, ni llevaría un bebé en mi vientre ni tendría que ser a quien toquetearan unas desconocidas, pero joder, quería que las cosas estuvieran para ella. Porque eran mi hijo y su madre, sí o sí tenían que estar bien los dos, no sabiendo si sería capaz de asimilar malas noticias con respecto a ellos, incluso cuando era consciente de las caras de frustración y hasta de asco que había llegado a ponerme la pelirroja. No tanto desde que sabía que la había preñado, pero antes no se me habían pasado por alto. Debía centrarme y uní mis manos dejándolas sobre mis rodillas, la mejor postura para intentar mantenerme sereno. Sonreí al saber que ahí abajo todo estaba bien, porque me quedé más tranquilo. No le había pegado nada ni tampoco parecía haber otras cosas de las que preocuparse. -Yo diría que de siete- nadie me había preguntado a mí, pero es que bueno, ya todas sabían de mi incontinencia verbal aunque ninguna de habilidad con los números. Hiperactivo y bocachancla sí, tonto ya no tanto.

Después de tener nuevamente tres pares de ojos sobre mí, llegó el momento tan famoso que salía en las películas, series y demás, descubriéndole la tripa que ni siquiera estaba abultada de Leah para echarle un gel y conectar el aparato donde se ven los bebés. Aunque yo al menos sólo veía manchas, había una en concreto que se movía, pero seguía siendo todo muy difuso. Sin embargo... abrí los ojos como platos al identificar el sonido. -¿Ya tiene corazón?- pregunté en voz alta, sin importarme lo más mínimo si en ese momento molestaba porque estaba jodidamente alucinado. Era una cosa muy pequeña, algo que no se veía en el cuerpo de la pelirroja y sin embargo allí estaba, haciendo sus primeros ruidos involuntarios. -Eso es, el corazón. Y bombea bien- la mujer que sostenía el aparato se paró un momento y la enfermera hizo anotaciones. -Crece bien y por el tamaño del feto y el desarrollo cardíaco...sí, también has acertado antes- miró a Leah entonces. -Estás de siete semanas y todo va bien- apretó un botón en la maquinita de marras y ante nuestros ojos, mostró la primera ecografía. Por si había dudas de que aquello era sumamente real.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Dom 23 Jul - 19:54

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Al menos las mujeres se pusieron de mi parte en lo de que era un tonto el culo, pero eso no significaba que fuera mala persona, claro. El momento de comprobaciones meramente físicas a base de palparme y mirarme incluso con una linternilla fue algo incómodo y lo habría sido incluso sin tener a Caleb por ahí mirando. Porque pese a la cortinilla semi echada sus ojos los sentía como clavados. No quise mirar para comprobar si era cierto o no. Cuando la mujer dijo que todo estaba bien a primera vista me sentí bien, repentina bien, como si hubiera tomado un chupito de alegría embotellada. Sonreí un poco, aunque no era muy dad a los arrebatos de felicidad en público. O al menos en el relativo público que suponían aquellas tres personas.

Al preguntar por las semanas fue Caleb quien respondió. —Si se calla explota.—repliqué no queriendo dejar que se notase que no estaba molesta, sino que me hacía gracia. Ya había hecho sus cálculos y todo. Lo de los embarazos por semanas tenáis mucho sentido, nadie decía que no… pero siempre me había parecido estar descifrando un jeroglífico cuando alguien me hablaba en esos términos.

No tardaron mucho en ponerme el gel y encender el ecógrafo para hacerme la típica prueba no invasiva. Me debí quedar con cara de gallina loca cuando escuché lo que escuché. Me dije que eran cosas mías, porque es lo típico de las películas. Fue Caleb quien, sacándome de mi asombro, preguntó si ya tenía corazón. La obstetra dijo que así era, y resultó que lo que oía sí era un latido. Algo tan pequeño pero que potenciado por el aparato ya se oía con nitidez. Tenía su propio latido, un sonido extraño pero que me pareció bonito por lo que implicaba. Miré al pelirrojo fugazmente mientras escuchaba más buenas noticias: su latido era bueno, su crecimiento también y resulta que sí, eran siete semanas. Ni más ni menos. —¿Podrían darme algunas pautas a seguir, y sobre qué comer?
Claro, tenemos prospectos y nuestro hospital tiene una guía digital que puedes consultar.—dijo la médico mientras que la enfermera ya iba a buscarlas y las dejaba sobre una mesa. No era plan de dármelas ahí mismo, sin bragas y con el gel puesto. Me retiraron el exceso de gel y me dieron un poco de papel para que acabara por hacerlo yo misma. Así lo hice. Era pegajoso y frío, pero no me importaba mucho en esos momentos. Solo tenía miedo a que todo esto pudiera acabar en no tan buenas noticias con el paso del tiempo. Corrieron la cortinilla y pude vestirme de nuevo. Mali de detrás de ella y me senté junto a Caleb frente ala mesa d ella médico.

En recepción os darán la ecografía, la hemos enviado digitalmente.—lo que tiene la ciencia es que avanza para estas cosas una barbaridad. Y esperaba que eso significase una mejora en nuestras vidas. En ese plural ya éramos uno más, o lo seríamos si todo iba bien.— Aquí tenéis la información. Te estoy imprimiendo algunos consejos más.—añadió la enfermera, que la pobre poco había dicho en todo el rato.

Yo me limité a coger los papeles entre abrumada y encantada pero tan callada como una monja de clausura y mostrando esa alegría lo mismo que un niño autista ante un desconocido. Cuando acabamos la visita con esos otros "consejitos" impresos y un Caleb que alguna más soltó antes de irnos me encontré en medio del pasillo mirando un montón de folletos con dibujos de barriguitas, comida sana y bebés como salidos de un anuncio de pañales de marca fina. —Esto va muy deprisa. Pero está sano… así que… bien.—dije para el cuello de mi camisa, como hablando conmigo misma.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Lun 24 Jul - 13:16

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Aunque no fuera realmente algo viable, pudiera ser que sí, que si me callaba me daría un colapso. De verdad que no lo podía evitar, aún sabiendo que mi incontinencia verbal podía meterme en más de un lío. Lo de estar quieto iba directamente relacionado a eso mismo, a pesar de que con los años había mejorado mucho y sin falta de drogarme, como habían pretendido en su momento los psiquiatras con apoyo de los psicólogos. Pero mis padres no habían querido, a pesar de ser ellos quienes más lo habían sufrido. Sin embargo, en aquella ocasión, en la consulta, lo que me animó a verme como alguien más normal fue el hecho de que Leah había sonreído al decir aquello. Yo le gustaba, a mí no me engañaba, pese a sacarla de sus casillas quizá demasiado a menudo. Y joder, ambos estaban bien, bastante hacía con controlar los nervios que me impulsaban a levantarme y acercarme más. en su lugar, guardé la compostura y esperé frente la mesa a que volviera la pelirroja, aunque cuando lo hizo yo ya estaba echándoles un vistazo a los folletos. -Oye, ninguno de estos habla del sexo durante el embarazo- había sido un comentario más para mí mismo que para nadie, de esos que son puro reflejo en voz alta de lo que pasaba por mi mente. No me hacía gracia que fuera por ahí tirándose a otros mientras estaba embarazada de mi hijo, como menos me gustaba el no poder prohibírselo tajantemente.

Una vez fuera, me entró una especie de miedo pero no por lo que se nos venía encima cada vez más real, sino porque ella se estuviera arrepintiendo, incluso cuando acabábamos de escuchar su latido. ¿Cómo era capaz la gente de abortar? Por lo que había encontrado a través de Google, hasta las doce semanas era técnicamente legal y joder, que eran bebés. Deformes y diminutos, pero bebés al fin y al cabo. -Tú también estás sana- murmuré, repentinamente más callado que de costumbre. Aunque saludé a las mujeres que allí seguían esperando, aunque las miradas que me echaron dejaban claro que no me perdonaban el haber dicho que estaban enormes. ¡Como si fuera culpa mía! Una vez fuera del edificio, detuve mis pasos. -¿Quieres ir a comprar algo? Seguro que en los folletos vienen cosas que no tenemos o algo así- o quien sabe si ya tenía antojos. ¿Los tenía? -Oye, no te arrepientes de seguir adelante, ¿verdad?- la decisión final era suya, pero vaya, me jodería vivo.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Mar 25 Jul - 23:26

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Me vestí tras esa cortina que en realidad eran algo más translúcido de lo que me gustaría. Pero lo hice sin tener la sombra de Caleb y las mujeres cerca. Él ya estaba sentado frente a la mesa y cuando soltó lo del sexo me pregunté si daba por sentado que necesitaría que me follase para dilatar o alguna de esos trucos naturales que, entre una pareja, tan prácticos podían ser. Pero no éramos más que dos personas que se habían acostado una sola vez dando en la diana como si hubiéramos sido creados solo para ello. Y rodé los ojos. La enfermera debió ver mi incomodidad, porque se limitó a decir que había información en el folleto digital. Asentí, cogí papeles y salimos de allí.

En el pasillo mi comentario lo alarmó. Tardé en darme cuenta y quizás de no ser por lo que me preguntó no me habría dado cuenta. Ahora mismo él no podía decidir sobre el futuro del que podría ser su hijo, y eso debía ser frustrante. Sabía bien lo que era no poder elegir, tener que vivir bajo las decisiones más o menos acertadas de otros. Alcé la vista muy despacio, desde sus pies hasta sus ojos. Como si le mirase por primera vez. No al cuerpo bonito, no a la sonrisa descarada, sino a él.

Ignoré las cosas que no importaban, las compras, los papeles y me quedé ahí plantada analizándole. —No me arrepiento. Está sano y es lo único que quería oír.
Dicho lo cual caminé hasta el mostrador donde, por una vez en la vida, no tuve que esperar cola. Me dieron un sobre con las ecografías impresas y concertamos otra visita. Le tendí a Caleb el sobre, algo menos seria, mientras salíamos afuera. —Las primeras fotos de Guisante.—y aunque apenas eran manchas ininteligibles sobre un fondo negro, decir aquello me hizo sentir como una persona nueva.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Dom 30 Jul - 20:39

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¿Para qué negarlo? Tenía miedo en ese momento. Yo, que me enfrentaba a fuegos y rescataba gatos de los árboles entre otras cosas, arriesgándome a que me arañaran mi difícilmente inmejorable cara, tenía miedo. Porque ahora sabíamos que, por lo pronto, Guisante estaba sano, tenía su corazón y todas las cosas buenas que podían dilucidarse tras la primera ecografía, tras las primeras pruebas. Pero la pelirroja aún estaba en tiempo legal de arrepentirse y según muchas teorías, sobre todo feministas, en pleno derecho. Y si quiera hacerlo, yo no sería capaz ni tendría potestad de impedirlo Así que sí, tenía que reconocerme a mí mismo que tenía un temor que me hacía estar de pronto taciturno, nervioso, ansioso por conocer su respuesta. Una que no se hizo esperar, pese a que tampoco la veía con ánimos de fiesta ni nada. Vamos, que estaba rara, que casi prefería que me diera collejas por costumbre de ver a mi madre hacerlo o que me echara en cara cosas. Dios, nunca había tenido tiempo suficiente como para plantearme entender a las mujeres, y ahora ya entendía por qué lo hacían aquellos que compartían su vida con una. Era complicado de narices. Decidí darle el espacio que normalmente no le daba porque sí, también reconocía que podía ser muy cansino.

-Sé que te mola lo de Guisante, reconócelo- se me haría raro que saltara entonces con que lo hacía por mera costumbre. No sé de dónde me había salido a mí ponerle un apodo a un bebé que apenas era... eso, un Guisante. Uno que se iba haciendo grande, dentro de ella. Cogí las ecografías tan al borde como podía, para no dejar todos los dedazos marcados en la superficie y allí me quedé pasmado, antes de salir del lugar, mirando las primeras imágenes del bebé, poco más nítidas que las reflejadas en la pantalla del ecógrafo. -¿Vas a hacer un álbum o algo así?- pregunté mientras entregaba mi tarjeta de crédito para el cobro de lo que había sido la consulta y caminé fuera con ella una vez fuimos completamente libres. -Aunque casi no se que ahí hay un crío- o cría, me dije. -Fijo que sale pelirrojo- porque tenía todos los factores a su favor, así seguiríamos siendo unos disfuncionales Weasley. -En fin, si lo prefieres te llevo de vuelta a casa- seguía rara. O pensando demasiado.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Vie 8 Sep - 19:47

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Tampoco quería que Caleb viviera con el miedo de que ella se arrepintiese en el último momento aunque no estaban ya en posición de echar para atrás nada. Más allá de eso estaba convencida de lo que quería y de lo que sentía, y pese al miedo no iba a hacer nada que pusiera en peligro al futuro bebé que ahora sabíamos que estaba sano, o al menos todo lo que una ecografía de nuestros días podría determinar. La ciencia había avanzado una burrada, pero aún habían cosas que podían salir mal y casi prefería ni leer sobre ello porque descubría toda clase de complicaciones, enfermedades y afecciones que ni siquiera había estado contemplando como posibilidad por no recordar o. Era momento de comprarle cositas a él o ella y pensar nombres realistas, porque lo de llamarse Guisante no valía para la partida de nacimiento. — Está gracioso, no diré que no.-reconocí mirando a los lados como si que me descubrieran diciéndolo fuera a poner en peligro mi inexistente estatus social.

Miré junto a él las ecógrafías impresas, se veía exactamente lo mismo: esa diminuta mancha discordante que lo cambiaría todo. De reojo me fijé en la mirada del pelirrojo, y me hizo gracia ver que parecía ilusionado y paralizado por todo. Estábamos ya en la cola para “pasar” por caja, así que no molestábamos a nadie por habernos parado ante la puerta como pazguatos. La mujer de recepción cogió la tarjeta de Caleb y cobró.  —La próxima la pagaré yo.—sus padres casi nunca me dejaban pagar la comida que compraban para mí también. Su benevolencia era maravillosa. Estaba ahorrando más que nunca. —Oye, siento haber estado rara. Me gustaría que fuera pelirrojo o pelirroja, la verdad.—comenté imaginando a un bebé con cuatro pelos rojizos que acunaba entre mis brazos. No se me ocurría nada mejor.

Guardamos de nuevo la ecografía y la metí en mi bolso. No se me había ocurrido la idea de hacer un álbum pero de pronto la idea me parecía irresistible. Ojalá mis padres hubieran hecho uno. —Sí. Haré uno para que podamos irlo viendo según crece.-pensar que el bebé algún día sería mayor y podría verlo me hacía mucha ilusión. Caminamos hasta el coche y me llevó a “casa”, que era la de sus padres.
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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Sáb 9 Sep - 19:14

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Hasta yo, que tenía una mente que era muy dispersa en ocasiones por estar pensando en las cosas que no debía, era capaz de darme cuenta que estaba rara. Y si de verdad quería tener el bebé, debía estar así por algo que hice. ¿sería por las cosas que dije antes de entrar a la consulta? ¿Por toquetear todo? A veces no podía evitarlo y aunque yo no tuviera dentro a Guisante, también estaba nervioso, por lo que los viejos tiempos de la hiperactividad más absoluta volvían a estar en pleno apogeo. Quería fervientemente que ambos estuvieran en las mejores condiciones de salud, pese a lo poco que era el bebé todavía. -Bueno, eso ya lo discutiremos- uno, porque no quería que pagara ella y dos, porque estaba seguro de que debía hacer un seguro para mí que se extendiera a ella, ya que parecía que el suyo no cubría estas cosas. Y mi hijo tenía que tener las mejores atenciones, ya que tendría un padre que se llevaba una colleja tras otra. -Así no podrán decir a cual de sus padres salió, ¿eh?- aunque claro, cada uno teníamos unos rasgos diferenciadores. Por ejemplo, mi nariz era más larga y mis rasgos en general más afilados. Claro que Leah tenía un culo perfecto... y qué coño, yo también. Pero no hablábamos de culos.

-A ver si la futura abuela Claire me invita a comer- normalmente, me acoplaba directamente, aunque antes no tenían ya una especie de hija adoptiva que se comiera otra ración de cualquier cosa exquisita que hubiese cocinado mi madre. En cuanto ambos estuvimos en el coche y bien asegurados, puse rumbo a las afueras, de nuevo a la casa que me había visto crecer y que siempre olía a algo rico.
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IX. Hot as hell

Mensaje por Kalel el Dom 10 Sep - 17:16

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Ya estaba en el quinto mes. Había logrado esconder el embarazo en el trabajo lo máximo posible. La ropa holgada había sido una constante, también los momentos en los que rehusaba comer con mis compañeros de trabajo porque los olores de algunas comidas me resultaban ahora repulsivos. Incluso tratándose de platos que antes había adorado. Las náuseas había acabado hacía ya mucho, pero era notar cerca el olor beicon y sentir que todo el estómago se me revolvía.

No fue sencillo tampoco seguir cumpliendo las endemoniadas expectativas de mi supervisora, que no tenáis más que hacer que fantasear nuevas formas de ponerme a prueba ya fuera con acertijos, peticiones que ni las de un actor de Hollywood para su camerino o colocándome en complicadas posiciones sociales. Pero yo no quería perder mi puesto, y mucho menos recibir una mala recomendación por su parte que en el mundillo sería oída con atención porque venía de ella; la loba del marketing. Cientos de campañas habái pasado por sus manos, siendo catapultadas al éxito, los productos vendidos en masa y las pegadizas frases y cancioncillas recordadas y canturreadas por la población irlandesa entera.

Y no se le ocurrió otra cosa que llamarme aparte en plena reunión donde celebrábamos el éxito del calendario “Bomberos y oficinistas” para anunciarme que habría una paga doble para los protagonistas del mes más votado en la web. Aquello me dejó con cara de no entender y alguien la interrumpió llamándola por una llamada sin que pidiera decir nada al respecto. Ahí estaban tanto el pelirrojo como el resto del departamento de bomberos, salvo los que debían estar de guardia en el edificio colindante, claro. Me acerqué a la mesa de bebidas y estaba sirviéndome un zumo cuando un compañero se acercó para ofrecerme una copa de champán. Me lo quedé mirando sin saber muy bien cómo declinar su ofrecimiento y metiendo tripa instintivamente bajo aquel vestido morado que ocultaba mis formas.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Lun 11 Sep - 12:30

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Estaba cantado que íbamos a tener un éxito de la ostia. Los claendarios de bomberos siempre triunfaban de la misma manera en que éramos observados en carne y hueso cuando acudíamos a alguna urgencia, si es que esta no era excesivamente grave y requiriera los trajes innífugos que mucho no dejaban a la imaginación. Pero oye, que había de todo, y la imaginación era muy poderosa. Que me lo digan a mí, que sería capaz de desnudar a una esquimal con la mente. Y hablando de desnudos y toda la pesca, de eso iba el asunto, que me descentro. Volver a aquél edificio me recordaba lo que había hecho con parte de la plantilla de aquella empresa, pero de lo que significaba el haberlo hecho con una en especial. Hablando de la reina de Roma, apareció en mi punto de mira y ahí que estaba yo mirándole el culo cuando a un tipo se le ocurrió la maravillosa idea de llevarle una copa de lo que fuera pero que fijo que llevaba alcohol. De pronto me había transformado en flash y cuando el tipo quiso darse cuenta, lo estaba apartando de ella poco sutilmente. -Me esperaba a mí, ya te puedes ir- le sonreí y todo, pero le hice un gesto que más o menos quería decir !que corra el aire".

-Espero que no fueras a aceptar- la miré de arriba abajo por enésima vez, aunque fuera la primera que ella fuese consciente de ello. Al menos, eso era lo que me suponía. Estaba guapa, no podía negarlo, aunque me gustaba más con pantalones. Que no es que me gustara realmente, ya sabéis, era eso que teníamos y no teníamos a la vez. -Me da la sensación de que por aquí no saben que tienes un bollo en el horno- mi bollo, por cierto, Guisante o el también conocido como "el bebé que no se dejaba ver", al más puro estilo Harry Potter. Que no es que Harry no se dejara ver... en fin, que me lío de nuevo y ella iba a empezar a pensar que la había preñado un pelirrojo alelado. Estaba acercándome a ella tanto como me apetecía, hasta que un sonido a cuchara sonando contra copa nos hizo alzar la cabeza a todos y mirar hacia el origen del mismo. Doña Mandona iba a anunciar algo, por lo visto. -¡Ya tenemos los ganadores!- y por el gesto de falsa alegría, no era de su agrado el resultado final. -Leah, Caleb... enhorabuena- y venga, entre una explosión de júbilo y silbidos que tuvimos que acercarnos a donde ella. Igual nos daban un diploma y todo.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Lun 25 Sep - 18:30

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Tenía que buscar una forma educada de rechazar la copa, o quizás podría aceptarla y dejarla por ahí tirada al momento. Me di cuenta de que la opción no sería viable porque el chico querría brindar conmigo, charlar y hacer esas cosas que los solteros hacen en busco que un poco de entretenimiento con la esperanza de que todo acabase, quizás, con un revolcón. Justo cuando iba a decir algo apareció el pelirrojo del demonio en escena, y lo hizo como salido de la nada. Se interpuso instantáneamente entre el chico de mi oficina y yo como​ si fuera mucho más elástico y serpenteante de lo que debería. Parpadeé un par de veces mientras era testigo de su forma poco sutil y menos educada de echarle. Y es que así era él. con más cara que espalda (y no la tenía pequeña. La espalda, quiero decir).

- Hablamos luego, Colin.-murmuré buscando su mirada, y como pidiendo perdón por los modales del bombero. Fulminé con la mirada a  Caleb en cuanto nos quedamos a solas y preguntó aquello.- ¡Pues claro que no!-dije intentando no subir el tono. Y fruncí el ceño cuando me di cuenta de que pese a todo estaba echándome una de esas miradas pervertidas que solía obsequiar a todo ser mínimamente atractivo parecido a una mujer que se topase. Me giré para coger de la mesa, esta vez sí, un vaso y servirme una bebida (zumo de melocotón). - No lo saben, así que cállate por favor.-me quejé en el tono justo para que supiera que iba en serio al más puro estilo señora Clark, con la promesa implícita de una colleja si no me dejaba en paz.

Me giré mientras daba el segundo sorbo a mi vaso. Un sonido estridente, como el causado por el golpeteo de un cubierto contra el cristal, llamó mi atención. Y allí estaba ella, Jane: la cougar de las cougars, mi querida jefa. Sobre el podio enfundada en unos de sus trajes de matadora de bravos, disfrutaba de la atención que recibía. Até cabos demasiado tarde, lo que había intentado decirme a solas un momento antes era aquello: ¡Caleb y yo éramos los ganadores! Nuestro mes, el más deseado por quien fuera que había votado, nuestra fotografía hecha icono de la sensualidad. Anunció nuestros nombres, pero sonó como si no le gustase mucho la idea. Quizás porque creía que quien debía trajinarse al pelirrojo era ella y no yo. Y aunque la foto solo fuera una invitación a la imaginación era más de lo que podía soportar: se suponía el mes estrella, agosto, protagonizado por ella debería haber sido el mejor.  

No fueron pocos los que empezaron a aplaudirnos, bitorearnos, silbar y mostrar su alegría porque había copas gratis y todo era festivo. En cuanto a mí, tener que ponerme bajo la atenta mirada de cien pares de ojos me cayó como un jarro de agua fría. Era como si todos mirasen mi tripa, sin duda se fijarían en lo que tan estratégicamente había ocultado. Me dejé llevar al escenario por mis pies, que iban dando pasos por inercia propia. Caleb iba mucho más contento, con el pecho henchido como un gallito de corral, casi brincando hacia el podio en el que podría avistar nuevas presas para una noche loca. Recibimos el cheque prometido y tuvimos que hacernos fotos recibiéndolo. Yo intentaba esconderme detrás de él, pero no faltaba el que pedía mejor encuadre y sin pedir permiso me empujaba con suavidad hacia delante de la foto, como una res al matadero a la que tratas con especial mimo. Mientras, con las manos, brazos, el cheque intentaba tapar mi cintura y todo lo que la rodeaba (bebé gestándose incluído).  -Felicidades, chavales ¿Qué pensáis hacer con el premio?-dijo el jefe del parque de bomberos, que también estaba en el podio como representante de todos los de su gremio, así como Jane lo era del mío. Sonó amable pero me sentí interrogada, porque no pensaba decir que era dinero para criar un bebé que ellos no sabían que estaba en camino. -Lo ahorraré.-dije cuando llegó mi turno. Escuchamos a Caleb y una vez más me sorprendió cuando esperaba que dijese algo cómo “os invito a todas a una ronda de chupitos en el bar de abajo”.

Micro en mano Jane se giró hacia su adorado público y lo soltó, así, como quien anuncia una lluvia de estrellas: - Tenemos otra sorpresa. Como el calendario ha ido tan bien haremos una nueva sesión de los protagonistas del mes más votado.-dijo ella. Mis ojos se abrieron como platos mientras que el cheque se me escurría de entre los dedos como chorrean gotas de chocolate fundido por las de un niño. Jane se giró hacia nosotros y su sonrisa al detectar mi expresión fue malvada. - ¡Seréis portada de una importante revista! Nuestra campaña se ha hecho noticia.
El horror se hizo presa de mí.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Miér 27 Sep - 13:35

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No es que desconfiara de ella, en el sentido de que intuía sería mejor madre que lo había sido la suya que, sin entrar en detalles, no había sido la mejor del mundo. Aunque ahí estaba Leah, sin ser una cualquiera, y asegurándome que no habría bebido de la copa ni aunque yo no hubiera llegado para azuzar al Clinton ese. O como se llamara. -No seré yo quien lo diga entonces, pero tampoco es como si fuera un tatuaje- no iba a meterme en ese asunto y menos cuando era algo que poco le faltaba para ser más evidente que el cartel luminoso de un puticlub. Pero bueno, de momento, el zumo de melocotón tenía la aprobación del pelirrojo por excelencia del lugar, y no porque fuera el único. Hombre y pelirrojo, quiero decir. En cualquier caso, a mí no me pilló con la misma sorpresa que a Leah el hecho de que nos hubieran votado como el mejor mes, pese a que había fotos buenísimas y fuera uno de esos calendarios que uno se pone en la puerta de la habitación para disfrutarlo mejor. No me gustó tanto ver a la pecosa hecha un manojo de nervios y tampoco lo entendía, porque el premio nos vendría bien para ir más desahogados y permitirnos algún capricho con respecto al bebé, incluso si era un mini camión de bomberos de esos que van por radiocontrol y se puede meter dentro a los críos.

Desconocía por qué de pronto la cougar por excelencia parecía tan contenta pero yo no era gilipollas y aunque sus curvas pudieran eclipsarme en otra ocasión, no fue en ese momento cuando me dejé engatusar por lo que podía hacerles a mis neuronas si se agachaba lo suficiente como para enseñarme hasta la tráquea. Me hice cargo del cheque gigante tan típico de estas cosas e insté a Leah para que bajáramos del particular estrado en el que estábamos subidos. REcibimos no se cuantas felicitaciones más y me la fui llevando a un lugar menos lleno de gente para que no le diera el yuyu que parecía estuviera punto de darle. -Toma anda- le di un botellín de agua sin abrir de los que había por allí repartidos y poco tiempo estuvimos a solas. -Bueno, bueno, les he dicho que pueden hacer las fotos ya mismo porque los he invitado a venir a la fiesta, claro. Aunque has engordado Leah, comprendería que no quisieras- no sé cual de los dos la fulminó antes con la mirada, porque por ahí no pensaba dejarla pasar. -Aunque pesara trescientos quilos seguiría saliendo de puta madre- le repliqué, con ojos entrecerrados incluídos. Una cosa era que ella no protestara porque fuera su jefa y otra que yo fuera a dejar que pisotease a la madre de mi Guisante. -Y no se encuentra bien, así que tendrá que ser otro día- aunque daba igual cuando, porque lo evidente casi ni podía esconderse con ropa, como para posar casi desnudos.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Dom 29 Oct - 18:38

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Detestaba casi todo lo que era, componía y significaba Jane: su petulancia, su crueldad, la sutileza con la que hacía que todos acabaran incómodos y sometidos antes su presencia… solo se salvaba su indudable talento para nuestra profesión. La publicidad era quizás lo único que teníamos en común aparte de ser seres humanos y ese es un dato muy general, se presta a la existencia de seres tan distintos como Hitler y Teresa de Calcuta. Tomé aire silenciosamente, muy despacio.

Caleb cogió el cheque haciendo que la inminente posibilidad de que s eme cayera desapareciera. Alivio para todos. Me guió fuera del escenario y yo me dejé hacer, sin dejar de darle vueltas a lo mismo: iban a saber que estaba embarazada. Nos fuimos apartando dela gente no sin que recorrer una sala supusiera un esfuerzo titánico, la gente quería hablarnos, o ver el cheque de cerca. Peor al fin logramos terminar en una esquina menos concurrida. Tomé en mis manos la botella de agua que Caleb me ofrecía sin pensarlo. Bebí de dos largos tragos la mitad. —Gracias.
Pero la pesadilla de mi jefa ya nos había alcanzado. Lista y preparada para soltar otra a de sus puyas, algo que me hizo fruncir el ceño, pero ni mucho menos sorprenderme. Me dijo que podríamos hacer las fotos ahora mismo, pero que me entendía si no quería porque estaba más gorda. GRANDÍSIMA IDIOTA.

Iba a replicar cuando el pelirrojo me ahorró mandarla a la mierda defendiéndome, y dejándome con los ojos muy abiertos durante unos segundos. —No, ya me encuentro mejor. Vamos a hacerlas.—estaba harta de aguantar jilipolleces. Si Jane me echaba por estar embarazada la llevaría a juicio, y punto. Y estaba creando un ser, ¡no tenía derecho a meterse con mi aspecto! Menuda imbécil. Noté la sorpresa en su rostro, doble porque aún estaba asimilando la mala contestación del pelirrojo. Qu aun macho al que había seducido la contradijese era algo que gran enjundia para ella, había sido testigo de incontables momentos de tensión entre ella y todo el departamento masculino que había caído en sus redes. —Pues voy a prepararlo todo.—sonó a amenaza. La vi marcharse con sus andares de depredadora. Miré a Caleb. —Gracias. Vamos a ello. Ya es hora de que lo sepan.—dije devolviéndole el agua en un arranque de energía. Eché a andar hacia mi mesa, en la planta de abajo, donde cogí de mi bolso algunas cosas para arreglarme en le baño. Al salir nos llamaron los fotógrafos e incluso había un maquillador y un estilista que me prestaron ropa. Abrieron mucho los ojos y me felicitaron en cuanto me quité el jersey frente a ellos.

Vestida con lencería sensual aunque sencilla y con lo evidente a la vista solo cubierta por una bata me presenté en el despacho donde querían hacer las fotos. Me quité el batín y miré directamente a Jane. Alcé una ceja suavemente y sonreír dulcemente como diciendo: “llévate esa maldita sabandija”. Me acerqué a Caleb y dejé que me sentara sobre su regazo y él sobre el escritorio.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Dom 29 Oct - 19:15

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Si es que la tipa estaba buenísima y no era precisamente una cría. Pero es que todo lo que tenía de jaca lo tenía de imbécil, ¿cómo no lo había visto antes? Bueno, vale, en mi defensa diré que tenía la sangre acumulada en otro sitio. Pero en ese preciso momento la estaba cagando, porque estaba metiéndose con la madre de mi hijo y si no dije nada al respecto, fue un milagro, dados mis antecedentes y conocida fama de bocazas. Era algo que supongo le pertenecía a ella aunque, en cualquier momento, sería evidente para cualquiera aunque se pusiera un hábito de monja encima. Las dos parecieron flipar con mi reacción, pero más lo hice yo cuando de pronto Leah pasó de cohibida a mujer con un par de ovarios. Que no era que yo dudase de que los tuviera bien puestos, pero de repente se puso en plan fiera y ala, decidida no sólo a posar sino a lo que ello implicaba. -¿Estás segura?- estaba actuando en caliente y quizá después se arrepintiera porque no había que olvidar que estaba en su puesto de trabajo y todo eso, pese a ser un día pseudo festivo. en cualquier caso sí, estaba segura.

Mientras ella se tomaba un tiempo en el baño, yo me dediqué a esperar. Se suponía que yo también debía ponerme a punto, pero consideraron que sería suficiente con ponerme a pecho descubierto. Y era de entender, porque yo ya sabía que la genética y el trabajo físico jugaban siempre a mi favor y siendo sincero conmigo mismo, pocos podían gastarse también mi pelazo. Así que allí me quedé, charlando con el fotógrafo y alguna que otra persona. Y entonces apareció ella, impresionante con el batín y más cuando se lo quitó. Me removí, inquieto, porque tan sólo esa imagen le dijo a mi entrepierna que era hora de fiesta, salvo que no lo era en realidad. ¿Pero lo mejor? La cara de todo el mundo y, sobre todo, la de Jane. Apoyé mi perfecto trasero en el escritorio, medio sentado medio fuera, como me indicaron y sin necesidad de que me dijeran mucho más, acomodé a la pelirroja sobre mis piernas. Entre algunas directrices fueron haciendo fotos, bajo la máxima de que nos comportáramos con la mayor naturalidad posible. --Te lo haría sobre la mesa ahora mismo- le dije al oído, como de pasada, como si le hubiera dicho cualquier otra cosa. ¿Había algo más natural que aquello? yo lo veía tal que así y la reacción de Leah pareció encantarles tambié, aunque sólo nosotros conocíamos el contenido de mi susurro.

No mucho rato después, todos estábamos satisfechos con la sesión y a Leah le permitieron ponerse de nuevo el batín. Más que nada porque no cogiese frío, porque ahora ya todos sabían que estaba embarazada. Y joder, si es que le quedaba bien la barriga, lo que le había dicho iba tan en serio que iba a tener serios problemas si no conseguía controlarme. Desfogarme, eso era lo que necesitaba, aunque ojalá fuese ella quien estuviera por la labor. Al fin y al cabo, estaba siendo la "culpable" de mi... nerviosismo.


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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Kalel el Dom 29 Oct - 20:11

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Caleb, por su lado, derrochaba confianza y sensualidad. Era más que guapo; lo sabía y le sentaba bien. Por el mismo motivo debía ligar tanto y también por eso antes le tenía manía, pero ahora estaba demasiado cerca, demasiado atrayente y extrañamente de mi lado como para pararme a pensar en ello. Hasta empezaba a verlo como un aliado. Mientras seguíamos directrices del fotógrafo nos íbamos colocando. En realidad todo era bastante libre y nos dejaban ir haciendo. A Caleb no se le ocurrió otra cosa que hacer como que me hablaba a la oreja. O eso pensé hasta que dejó de ser una mera postura. Me dijo que me lo haría allí mismo, sobre aquella mesa, en aquel instante. Abrí mucho los ojos. Me dio la risa tonta y meneé la cabeza como para serenarme. Al mirarle me di cuenta de que lo peor es que iba en serio. Fue un alivio que nadie más le oyera decirlo… ni que se notase que mi cuerpo había reaccionado con una especie de cosquilleo fugaz ahí abajo.

Por suerte las fotos no se alargaron mucho y pareció que nuestra forma de reaccionar y posar gustó a los presentes. Menos a Jane claro, que parecía hacer hondos esfuerzos por parecer calmada. Lo sabía porque después de tanto tiempo como su ayudante la había visto ser amable con mucha gente que acababa de destruir alguna de nuestras campañas o puesto en peligro algún acuerdo. Era buena conteniéndose, al menos en lo profesional.

En vez de huir para cambiarme, ya con el batín fui al despacho donde tenía mi ropa y me dejé la lencería como se deja superman el traje bajo la ropa de calle. Al salir del despacho donde me cambié el rumor se había expandido como la pólvora y todo el mundo me felicitaba, preguntándose seguramente quién era el padre y quién sabe qué más. Miraban hacia mi tripa sin poder evitarlo. Me reuní con Caleb a la salida, aunque estuvimos echándonos miradas furtivas. —¿Le has contado a tus amigos del trabajo del… bebé?—le pregunté mientras caminábamos hasta el coche, Caleb cenaba en casa de sus padres algunos días así que me llevaba hasta allí. Le venía más que de paso.

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Re: Set fire to the rain

Mensaje por Young Sheldon el Lun 30 Oct - 12:49

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Anda que no sabía yo ya que la sesión de fotos iba a quedar de puta madre. Además, la más que incipiente barriga de Leah no les supuso un problema, sino todo lo contrario. Lo que ninguno podía saber alrededor, aunque pudieran tener sus sospechas, es que Guisante crecía dentro de ella y era también fruto mío, aunque mi misión se había acabado al momento de poner la "semilla". Bueno, biológicamente hablando, porque le había tendido la mano y todo eso y no tendría que enfrentarse sola a todo. Vaya, que la sesión de fotos, por muy sexy que estuviera resultando, no dejaba de convertirse en nuestras primeras fotos de familia. No la tradicional que uno siempre se espera, pero salíamos los tres. Y lo que más me había molado, durante ese rato y también después, era que la pelirroja estaba exultante, como si hubiera estado esperando un momento como aquél para descubrirse y desde luego, era un zasca para la cougar, más zasca todavía cuando supiera quien era el padre de la criatura. Si es que Leah continuaba en la empresa y terminaba por decírselo. -Mi jefe de unidad lo sabe- y tenía buenas amistades e el curro, pero hasta yo entendía que no era algo que sólo me competía a mí. -Pero vamos, ahora que prácticamente todo el mundo ha visto tu barriga, supongo que ya lo puedo contar- y así, daba por confesado el motivo por lo que no lo había hecho, que no era que me avergonzara de ella ni nada de eso.

Una vez dentro del coche, esperé que se asegurara el cinturón antes de arrancar. -Lo de antes iba en serio- por si no le había quedado claro. Me metí entre los coches que conformaban el tráfico con una media sonrisa lobuna en los labios. Al mirarla de reojo, ahí estaba de nuevo el rubor en su cara y es que joder, le sentaba bien, ¿qué iba a hacerle yo? En  momentos como ese me jodía más que nunca que nos hubiéramos puesto a echar un polvo (o los que fueran) estando borrachos, porque apenas había sido capaz de rememorar detalles. Aunque era pelirroja natural, que yo de eso entiendo. -¿Qué dirás tú?- no era un secreto su embarazo ya, pero ella podía ocultarles a sus amigas quién era el padre porque a mí sólo había que verme para pensar que me podía lucir cual trofeo, pero entendería que la fama me precedía y todo eso. Sin embargo, en unos pocos meses, Guisante llegaría y, con él, el hecho de que continuáramos viéndonos y quedando, que si no era para una cosa, sería por otra.


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