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How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

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How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Jue 24 Nov - 23:07

How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?
Plot • 1x1 • Épocas pasadas • Harley & Lichtgestalt
Grace Mathison.•
20, Natalie Dormer, by Harley.
En una sociedad que olvidó el verdadero significado del matrimonio, pocos son los enlaces concertados por amor, siempre precedidos por absurdas reglas, protocolos obsoletos y acuerdos prenupciales que sirvan como garantía para un futuro incierto. Relegando cualquier sentimiento a un segundo plano, cada familia instruye a sus hijos para el día en que toque formar un hogar; priorizando ante todo el buen nombre y posición, poco importan las inclinaciones personales o los deseos del corazón con tal de aumentar el rango familiar, escalando posiciones en una anticuada jerarquía que se resiste a morir a pesar de la incipiente modernidad.

Josephine Adelia Grosvenor y Frederick Arthur Wellesley, fueron la excepción a la regla: de prominentes familias emparentadas con la realeza, desafiaron todo convencionalismo existente al proclamarse enamorados, completamente perdidos el uno por el otro; indiferente ante los malos augurios sobre la precaria salud de la novia,  el Duque de Wellington retaba a cualquiera que osaba cuestionar ese amor que los unía, capaz de enfrentar al mismísimo demonio para salvar a su prometida de una muerte inminente.

Con el tiempo como principal enemigo, la boda pasó sin mayor pena ni gloria. Apenas dos semanas después del enlace, Josephine moría entre agónicos lamentos, dejando a Frederick inmerso en una tristeza que lo llevaría a aislarse durante meses. Conforme los años pasaron, abandonó el luto para ocuparse de negocios e inversiones que con el tiempo, acrecentaron su ya cuantiosa fortuna.

Grace Mathison es una joven cuya belleza solo es comparada con su ambición: se dice que sin importar cuántos pretendientes ha tenido, acaba rechazándolos por considerar que ninguno merece siquiera mirarla. Procedente de una aristocrática familia venida a menos en los últimos años, no acepta menos de lo que cree es justo para alguien como ella. Recientemente en la orfandad, sus tíos han tomado bajo su tutela a la joven pero la precaria situación económica  acaba convirtiéndola en una carga, en una mujer que no pueden mantener debido a su gusto por las cosas caras y extravagantes.

El tiempo apremia y con veinte años en su haber, Grace está cada vez más lejos de conseguir un buen partido. Los candidatos que valen la pena se agotan en cada baile al que asiste, donde es más una superviviente que una debutante. Debido a una casualidad acaba conociendo a Frederick, quien representa exactamente todo lo que ella espera en un marido. Él queda fascinado con la pretenciosa joven y pronto, esa empatía deriva en algo más.

Un contrato conveniente, firmas impresas en un papel que los condena de por vida pero sin amor, otro lazo que los insanos deseos de riqueza y poder, todo ello aunado a la lujuria.
Frederick Wellesley .•
26, Aaron T.J, by Lichtgestalt.


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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Lun 28 Nov - 8:20

Wedding bells
Nice to meet you, Mr. Husband
Grace era la joven más bonita y elegante del país. Y lo sabía. Se consideraba un escalón por encima, lo que había provocado que, durante años, rechazase toda las propuesta de matrimonio que le habían llegado, una tras otra, siempre esperando alguien más atractivo, más importante y, sobretodo, más rico. Una actitud que deseseraba a sus tios.

Había quedado huérfana poco antes de entrar en la adolescencia, quedando a cargo del hemano de su padre y la esposa de éste, quienes ya tenían un hijo y tres hijas de las que encargarse. Al principio, los desplantes de Grace a sus pretendientes no fueron mal recibidos, pues a la joven la acompañaba una sustanciosa herencia en forma de tierras de ricas minas de todo tipo y acciones en empresas para explotarlas. Pero Grace tenía gustos caros y miras muy alta, y su tio no había sido capaz de administrar su herencia como se debía (además de haberla usado para cubrir sus propias deudas)

Sin embargo, Grace no se preocupaba por nada de eso. Ella vivía para gastar, lucirse y coquetear. Su tio insistía en presentarle un pretendiente más, uno de esos hombres con los que hacía negocios. A Grace no le gustaba ninguno de los socios de su tio. Todos eran demasiado mayores y aburridos y no lo suficientemente ricos para su gusto. Pero su tio se refirió a este como "El Duque", lo que despertó su interés. De modo que aceptó asistir a una fiesta a la que también él asistiría, lucendo lo más bonita posible. Le gustaba atraer todas las miradas.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 30 Nov - 0:03

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
Como una costumbre que se resistía a morir a pesar de la modernidad, los bailes para debutantes seguían siendo la ocasión perfecta para que doncellas  en edad casadera pudieran conocer a hombres interesados en contraer matrimonio. Únicamente las mejores familias habían sido invitadas a la celebración que tenía lugar en el ducado de Richmond, donde los Gordon-Lennox presentarían a dos de sus hijas en sociedad. Como un acaudalado noble que además compartía lazos sanguíneos con la reina, Frederick Wellesley era un candidato a tomar en cuenta si se deseaba colocar a una dama  dentro de una buena familia, asegurando así su futuro económico. Restando importancia a los motivos puramente sociales, el  duque acudía a ese festejo para así intercambiar opiniones acerca de política o negocios para forjar alianzas que después ratificaría mediante contratos en donde el mayor beneficio fuera para él.

Viudo desde hacía seis años, poco interés manifestaba en volver a casarse a pesar de tener todo un ramillete de señoritas deseosas de llamar su atención, seguramente instruidas por sus padres. La primera dama en reclamar su compañía era Lady Sarah, hija de los anfitriones — Lord Wellesley… — Por la manera que usaba para dirigirse a él, se podían intuir delicados modales producto de intensas horas invertidas en lecciones sobre protocolo y comportamiento en sociedad. — Lady Sarah, es grato verla otra vez.— En los funerales de su difunta esposa Josephine, la joven y su familia habían sido un verdadero apoyo para Frederick. En ese entonces Sarah era una niña regordeta y parlanchina, sin miras a convertirse en la preciosa mujer capaz de acaparar miradas que la volvían el centro de atención.

—Quizás considere que es impropio pero me gustaría bailar con usted ¿Cree que podría ser? No deseo dar pie a rumores que después no podría desmentir. — Sarah sonrió. Movió las pestañas lentamente mientras trataba de parecer cándida, angelical.  — Por supuesto. — Rechazar su petición generaría una afrenta contra la familia y no deseaba ofender a nadie. — Será todo un placer fungir como su pareja en la pista de baile. — A continuación le anunció que iría a buscarla una vez que resolviera un par de asuntos que reclamaban su atención, evitando dar mayores detalles pues el hecho de ser joven impedía que pudiera comprender cuán ocupado era alguien como él, siempre pendiente de todo lo que captaba su interés y le resultaba conveniente.  Despidiéndose de tan simpática joven, el Duque partió para reunirse con el resto de caballeros ahí presentes.

En medio de tan variopinto grupo — formado en su mayoría por hombres de edad acompañados de sus herederos — se hallaba Thomas Mathison, un hombre cuyo prestigio era inversamente proporcional al tamaño de su fortuna. Siendo Mathison uno de sus principales deudores, Frederick no dudó en acudir a su encuentro para recordarle que era preciso liquidar cuentas pendientes si deseaba seguir contando con su apoyo. — Quisiera renegociar ¿Sabe? Cuento con algunas propiedades que fácilmente cubrirían el total de mi deuda. — Thomas explicó a grandes rasgos la existencia de algunas minas y fábricas textiles que bien administradas podían representar un negocio, exagerando descripciones hasta rayar en lo fantástico, lo inalcanzable. Frederick escuchó atentamente a su interlocutor pero se rehusaba a creer en sus palabras; su desahogada posición económica no era solo gracias a cuantiosas herencias o fruto de la casualidad sino más bien producto del esfuerzo.


Frederick no era ingenuo ni había nacido ayer. Bastó con una mirada de advertencia para que Thomas develara todo el plan. — Por eso insistí en venir aquí. Mi sobrina Grace es dueña de esas propiedades pero no tiene dinero para invertir, usted sí. Considerando seriamente que es huérfana y usted viudo, un matrimonio resulta conveniente para ambos. — Escasos segundos bastaron para considerar a Thomas como alguien desagradable, fácil de odiar; movido por la curiosidad o el morbo, accedió a saludar a la joven Mathison, de quien su tío hablaba maravillas. Ubicó a la muchacha junto a un nutrido grupo de damiselas que no dudaron en coquetear abiertamente con el Duque apenas se acercó.   — Grace, querida… — Thomas apartó a su sobrina del resto, instándole a reunirse con él y su acompañante cerca de una mesa donde había comida suficiente para alimentar a un batallón. — El Duque de Wellington, Frederick Wellesley, un amigo personal. — Sorprendido por la belleza de la joven, el Lord no dio muestras de haber escuchado tal presentación.

— Es todo un placer. — Respondió de inmediato, forzándose a reaccionar para no parecer un imbécil. Besó la mano femenina en actitud formal, sin apartar su mirada de la joven. — Su tío fue especialmente modesto al hablar de usted, mencionándola muy poco. — Que estuviera determinado a morir solo no le impedía reconocer cuán hermosa era una mujer y Grace superaba por mucho a cualquier otra dama presente.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Lun 5 Dic - 18:25

Wedding bells
Nice to meet you, Mr. Husband
A Grace le gustaban las fiestas y le encantaba ser el centro de atención. En cuanto puso los pies en aquella, se separó de su tío, saludando a cuantos conocidos tenía. En pocos minutos estaba rodeada de muchachas de distintas edades, enterándose de todo tipo de cotilleos. 

Se suponía que su tio iba a intentar presentarla a alguien. Un duque, según tenía entendido. Por eso se había librado de él lo antes posible. Su tio sólo le presentaba hombres mayores y escasamente atractivos. Sabía que lo hacía porque quería casarla. O mejor dicho, deshacerse de ella. No era idiota, sabía que suponía una carga... aunque también que la familia de su tio habia echado mano de su herencia en más de una ocasión. Normalmente no se preocupaba por el dinero más que para gastarlo. No estaba al tanto de cuál era su patrimonio ni del estado en que se encontraba, pero sabía que sus padres no la habían dejado en la indigencia e imaginaba que si sus tios aceptaron hacerse cargo de ella, con todo lo que eso suponía, era porque esperaban obtener algo a cambio. Nadie hacía nada gratis, eso Grace lo sabía bien. No era la primera vez que la llevaban a una fiesta buscando presentarle alguien para que se casara. Hasta entonces, Grace había sido capaz de obtener unos cuantos regalos de los candidatos y luego rechazarles con la gracia suficiente como para que ninguno se viese especialmente ofendido. Con la excepción de su tio, que ya no sabía qué hacer para casar a aquella joven que parecía decidida a convertirse en solterona. Cosa que a Grace no le preocupaba, porque se sabía bonita y coqueta y hasta entonces no había tenido problemas para conseguir lo que deseaba. Hacerse mayor era algo en lo que no pensaba demasiado. En la mayoría de las muchachas de su clase, esto hubiese sido una negligencia peligrosa, pues los hombres preferían a las más jóvenes. Salvo que Grace no tenía ese problema. 

Su tio prácticamente la sacó a rastras de su grupo de amigas y le suplicó en un susurro apremiante que sacase todo su encanto para el hombre que iba a presentarle. 

- El Duque de Wellington, Frederick Wellesley, un amigo personal

Suerte que tenía tablas más que suficientes para poder disimular si impresión. Aquel no era uno de esos hombres gordos, medio calvos y con cierto aire de perro que su tio solia presentarle. Era joven, atractivo... y rico. No había tenido el gusto de conocerle hasta entonces, pero sabía que el Duque de Wellington era rico y era uno de los hombres mejor posicionados del país. ¿Cómo era posible que fuese amigo de su tio y por qué no se lo había presentado hasta entonces?

- El placer es todo mio - respondió, con una caída de ojos que siempre le funcionaba para despertar el interés del sexo opuesto - Si a mi me mencionó poco, de usted no me habló nunca - dirigió una mirada de reproche a su tio, fingiendo que todo era una broma - Mi querido tio, ¿cómo no me avisa de que un hombre de tanta importancia se encontraba entre los invitados, y más aún, forma parte de vuestras amistades?
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Dom 11 Dic - 5:36

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
La belleza de la joven no pasó desapercibida para Frederick, que asintió ante sus palabras como un autómata, disimulando la grata sorpresa que se había llevado. —Creo que no voy a perdonárselo jamás. Su tío es amigo mío desde hace años, uno de mis principales socios comerciales y a decir verdad, nunca la había mencionado. — ¿Qué motivos tendría el hombre para esconder a su parentela? Quizás no lo sabría y tampoco quería darle más importancia de la necesaria, si bien llegaba a manifestar cierta curiosidad. Grace Mathison era hermosa y podía destacar con tan solo sonreír pero él no caía fácilmente en esos trucos que las madres enseñaban a sus hijas para engatusar al mejor postor. —Pero no todo es culpa del señor Mathison, confieso que pocas veces he ido de visita y en esas ocasiones nunca tuve el privilegio de conocerla. — Procuró conducirse de manera cortés para no importunar pero comenzaba a ver a Thomas Mathison como un estorbo.

Lamentablemente para él, su conversación con Grace tuvo que pausarse debido a que una de las anfitrionas reclamaba su atención; Sarah Lennox acudía ante él ahora que la música comenzaba a sonar para asegurarlo como pareja de baile antes que cualquiera. — Si me disculpa…— Una breve mirada a su interlocutora bastó para mostrar cuán incómodo se hallaba siendo el centro de atención pero ya había dado su palabra y debía cumplir. Rodeó la cintura de la fémina para acercarla hacia sí, guiándola a la pista de baile. A pesar de su corta edad, Lady Sarah derrochaba vivacidad y juventud, lo que sin duda atraía la atención de casi cualquiera, aunque no él. Una muchacha tan vigorosa perdía encanto con el matrimonio porque acababa ciñéndose a los estrictos cánones de comportamiento, volviéndose aburrida conforme pasaba el tiempo.

Aunque Frederick aceptaba de buen grado el sutil exceso de atenciones femeninas — había decidido ignorar su torpeza al coquetear para no hacerla sentir mal — se mantenía distante para no comprometerse de más y no suscitar rumores que pudieran afectar a la muchacha pues en realidad todo aquello era producto de su inexperiencia. Al término de la primera pieza, concedió algunos bailes más con el resto de las señoritas hasta que finalmente se excusó bajo el argumento de reunirse con el grupo de amigos en donde se le vio primero. Obviando las miradas de tristeza, Frederick se abrió paso entre los invitados para volver junto a Thomas y Grace, a quienes encontró cerca de donde los había visto anteriormente. — Lord Wellington, me alegra que nos acompañe otra vez. — Mathison tenía las mejillas rojas y hablaba más rápido de lo normal por la gran cantidad de alcohol ingerido. — Por supuesto, pero pronto tendré que marcharme. Mañana se inaugurará la temporada de caza en mi residencia de verano y estaré presidiendo cada partida. — Quizás Grace no comprendiera aquellas cosas pero su tío era un entusiasta de ese tipo de actividades, aunque no contaba con el suficiente prestigio como para ser invitado.

— ¿Usted sabe montar a caballo, Grace? — Ignoró completamente al tío mientras sondeaba los talentos de la muchacha si es que los tenía. — Si es una entusiasta de la cacería o prefiere los paseos a caballo, tal vez pueda acompañarnos mañana… con toda la familia, por supuesto. — Invitar al tutor no le apetecía en lo absoluto pero no tenía opción: era eso o despedirse sin más de la única mujer que había conseguido llamar su atención en esa fiesta. —Eso sería un verdadero honor, por supuesto. Mi esposa e hijos estarán tan felices como Grace. — Miró a la aludida en espera de que dijera algo para agradar al duque pero él se adelantó, ofreciendo el brazo a la joven. — ¿Le apetece ir a caminar por el jardín? Puede contarme acerca de sus aptitudes en equitación o cómo le gusta pasar los días en el campo. — Por el tono de voz que empleaba, estaba claro que no iba a darle opción. Apenas la muchacha se aferró a su brazo, él emprendió camino rumbo a los jardines de la casa Lennox.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Mar 13 Dic - 21:02

Wedding bells
Nice to meet you, Mr. Husband
- Mi tio es un hombre ocupado, y estoy segura de que usted es un hombre más ocupado todavía. Por lo que a mi respecta, no hay ofensa - oh, sí que la había. Iba a matar a su tio por haber obviado a ese hombre. Pero ante el señor duque no pensaba mostrarse furiosa.

Estaba a punto de añadir algo más cuando la niñita tonta de Sarah Lennox hizo acto de presencia y se llevó a su interlocutor. Le disculpó con un pequeño asentimiento y una sonrisa amable, pero lo cierto era que en cuanto ambos se alejaron fulminó a la joven Lennox con la mirada. No podía haber sido más inoportuna.

Una vez a solas con su tio, estuvo a punto de estrangularle. Si no lo hizo, era porque estaban en una fiesta. Además, de tanto en tanto se acercaban personas a saludar y charlar unos instantes, por lo que tenía que mantener su enfado bajo control. Estaba segura de conocer las razones por las que su tio había obviado a ese hombre. Sin duda, quería reservarlo para una de sus hijas. Sus primas no estaban a la altura del Duque ni por asomo. Eran niñas planas, tontas, sin mayor encanto que su juventud. Grace se sabía más bonita, más inteligente y, sobretodo, más encantadora. Sus primas, algo menores que ella, no tenían pretendientes precisamente por su culpa. Cualquier hombre que rondase el hogar de los Mathison acababa conociendo a Grace, y a su lado sus primas quedaban en nada.

Acosó a su tio a preguntas, instándole a pensar la forma de volver a coincidir con el Duque. No sólo era el hombre más atractivo que había conocido últimamente, también era el de mejor posición. Grace era ambiciosa. No pensaba conformarse con un banquero acaudalado pudiendo tener un duque. Por suerte para ella, no tuvo que esperar demasiado. Para su regocijo, el propio Duque regresó a su lado. Y poco tardó en lanzar una invitación. Grace estaba acostumbrada a ellas, tenía el don de conseguir ser invitada a todo con facilidad. Era una encantadora de serpientes que se ganaba las atenciones de los hombres con facilidad. Quizá demasiada. Había ciertos rumores acerca de ella, aunque lo cierto era que Grace sabía moverse con tanta habilidad que conseguía sacar lo que deseaba de sus pretendientes sin tener que comprometer nada de sí misma en el proceso.

- Me encantaría pasear. Los Lennox tienen un jardín encantador, y me vendrá bien tomar algo de aire fresco - aceptó el brazo que le ofrecía, con una sonrisa tan inocente como falsa - Y me encanta montar a caballo - aquello era una exageración. Era buena amazona, sí, pero tampoco es que fuese especialmente aficionada a montar. Se le daba bien porque Grace era capaz de hacer bien cualquier cosa que la hiciese destacar, aunque tuviese que pasar horas practicando para ello - Aunque reconozco que no soy muy aficionada a la caza. O más bien, nunca he tenido ocasión de asistir a una buena cacería como algo más que una espectadora - hablaba mientras dejaba que la guiara. Su tio no sabía muy bien qué hacer, pues tanto el Duque como Grace le lanzaron miradas que indicaban claramente que podía perderse. Pero no era muy decoroso dejar que una joven paseara con alguien a quien acababa de conocer. Grace era perfectamente consciente de ello, claro, pero fingió no darse cuenta - Lo que sí me gustan son las pieles y la buena carne. Si acepto vuestra invitación... - en realidad quien debía aceptar era su tio, y ya lo había hecho. Pero Grace se conducía con una mezcla de inocencia y descaro que siempre le daban buen resultado - ¿Me mostraréis las bondades de una buena cacería? Quizá gracias a vos me aficione.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Miér 21 Dic - 7:45

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
Frederick parecía centrado en la conversación pero en realidad estaba planeando nuevas formas de torturar a Thomas Mathison apenas Grace abandonase el convite. — Por supuesto ¿No es acaso mi invitada de honor? — Hacer tal distinción era arriesgado pero ella bien valía la pena. A su paso por el salón levantaron una ola de chismes y murmuraciones que los anfitriones se esforzaron por ignorar; ninguna familia que se preciara de tener al duque como invitado podía darse el lujo de provocar su ira pues temían que tomara represalias haciendo uso de sus influencias en la corte. — Con la debida instrucción y asistencia, seguramente demostraría más habilidad que cualquiera de mis allegados. — Reconocía que era voluntariosa e incluso podía dar por hecho su terquedad por el modo en que se conducía ante él y todos los demás, siempre segura de sí misma y de las virtudes que poseía.

Tal vez todo ese despliegue de talentos no era más que un desesperado intento por destacarse entre la multitud de damas mejor posicionadas y con una dote digna de tener en cuenta. Él no contemplaba la opción de casarse nuevamente pero sabía bien cómo se las gastaban esas familias pudientes al momento concertar un cortejo con aspiraciones matrimoniales. — Tengo una cuadrilla de galgos especialmente entrenados para rastrear zorros, son animales que suelen merodear mis propiedades. Dicen que una buena mujer sabe apreciar la calidad cuando la ve, especialmente si se trata de un pelaje tan fino como el de ese animal. — Estaba disfrutando pasear en tan buena compañía pero no impedía que mantuviera sus actos bajo las directrices de moral que lo caracterizaban, optando así por mantenerse en sitios completamente iluminados para que nadie reprochara su comportamiento.

— Podrá disfrutar de todas las bondades que ofrece mi casa de campo y contará con todo el personal dispuesto a atender sus necesidades en la medida que una invitada como usted pueda requerir. — No con tanto esmero como solían atenderlo a él pero desde luego no como a cualquier otro invitado. — Si lo desea puede invitar a su esposo si es que hay tal o en su defecto, al prometido. — Había lanzado aquella frase con toda intención: sabía que no existía tal hombre porque la muchacha seguía frecuentando bailes exclusivos para debutantes y doncellas en edad casadera. Tantear el terreno era un acto propio de cazador pero su presa no era tan ingenua e inocente como parecía. — Si he de ser sincero, espero que no exista ¿Sabe? Sería una auténtica pena que una dama tan hermosa como usted terminase dedicada a las labores del hogar para ayudar en la economía de casa en vez de convertirse en objeto de pleitesía para cualquiera. — Y de los ahí presentes, Frederick era el único con el capital suficiente para convertir a Grace en una mujer digna de ser admirada.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Mar 27 Dic - 23:34

Wedding bells
Nice to meet you, Mr. Husband
Un brillo apareció en los ojos de la joven al oir las palabras "invitada de honor".

- ¿Lo soy, señor Wellesley? - ladeó la cabeza, con gesto encantador - Espero estar a la altura de tal honor. No quisiera quedar mal después de ser distinguida de ese modo - acarició con suavidad el brazo en el que se sostenía, fingiendo que era un gesto inconsciente - Prometo ser buena alumna y tratar de seguir todas vuestras instrucciones. Comprobaréis que aprendo rápido.

Grace era una mujer segura de sí misma y de sus capacidades, pero siempre procuraba encontrar un equilibrio entre esa seguridad y la modestia que se esperaba en una dama. Le parecía ridículo fingir una modestia que no sentía, como hacían muchas damas, pero también era conscinete de que los hombres no se sentían bien ante una mujer demasiado segura de sí misma.

Le sorprendió sentirse tan bien al lado de aquel hombre. Como mujer ambiciosa que era, sabía que el duque era la pieza más codiciada del juego matrimonial, pero dejando eso de lado... realmente hacían una buena pareja. Sólo había que mirar las miradas de envidia que toda dama que les había visto les dirigía. Al principio pensaba que se debía solamente a que estaba acaparando al soltero de oro del lugar, pero tras tener la oportunidad de observar su reflejo en los cristales de una pérgola y en el agua de una pequeña fuente se dio cuenta de que realmente formaban una pareja bonita. Y había algo en el duque, más allá de su título y su dinero, que le resultaba atrayente, aunque no sabía qué era.

- No se preocupe, señor duque, no sobrecargaré demasiado al servicio. No tengo esposo ni prometido que me acompañe - le gustó que le hiciese esa pregunta. Denotaba que tenía interés en ella, de lo contrario le hubiese dado igual su situación. Aunque suponía que él imaginaría que no estaba atada a ningún hombre, pues de lo contrario no estaría en esos eventos donde el principal atractivo eran las jóvenes casaderas. Al menos, no sola. Sin embargo, había querido asegurarse. Grace se apuntó el tanto. Iba por buen camino. Sus siguientes palabras terminaron de confirmar esa sospecha, haciendo que su sonrisa se ensanchase - Sois libre de rendirme cuanta pleitesía deseéis. Al menos, de momento. No hay esposo ni prometido, pero algún dia podría haberlo... si es que encuentro un hombre que quiera rendirme pleitesía en lugar de encadenarme al hogar

Aquella era una frase atrevida. Muy atrevida. Pero algo la impulsó a decirla, algo le decía que a él le gustaría. Algo le decía que a él no le gustaban las niñas buenas y simples como la joven Lennox o cualquier otra muchacha del lugar. Claro que si se atrevió a decirla era porque en ese momento nadie más que él podía oírla. Se encontraban solos, en un extremo del jardín. Un lugar desde el que podían ser vistos, pero demasiado alejado para que nadie pudiera oir lo que se decían.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Jue 29 Dic - 7:23

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
La hermosura de Grace no resultaba indiferente para Frederick pero más allá de eso, encontró que gustaba de tenerla como compañía. Se mostraba segura de sí misma pero no exageraba en hacerlo notar como otras damas que había tenido ocasión de tratar con anterioridad, si bien no eran muchas. — Tiene más virtud y talento del que cree ¿Sabe? Con las herramientas adecuadas, bien podría ser considerada como miembro de la nobleza en cualquiera de sus estratos. — Por sí sola destacaba pero si se educaba tal como solían hacer otras damas con mayor poder adquisitivo, acabaría convirtiéndose en una mujer digna de admiración, referente social para quien se preciase de tener trato con lo mejor y más selecto de las familias inglesas. — Conformarse con tener un matrimonio económicamente estable no es algo que podría esperar de usted. — No estaba diciendo que consideraba casarse con ella pues aunque tenía todas las papeletas, no estaba a su altura en cuanto a riqueza o linaje.

Acabó por pausar el tranquilo paseo cuando sus pasos lo guiaron a un sitio lo bastante discreto para escapar de oídos malintencionados pero no lo suficiente para librarse de miradas inquisitivas, dispuestas a juzgarlos. Apenas estuvieron solos, pasó el brazo alrededor de la cintura femenina para acercar a la muchacha contra sí. — No puedo desposarla como cualquier otro hombre haría pero mi posición económica y mi prestigio ante la sociedad me permiten poseer ciertos privilegios. — Inclinó el rostro para rozar con sus labios aquel delgado cuello que bien podría besar si se lo proponía; estaba tan cerca de Grace que sería imposible separarse a menos que él acabase soltándola y no lo haría. — Con las debidas atenciones hacia mi persona, tendría asegurado un futuro bastante cómodo. — Nunca, ni en sus más retorcidos sueños, se había imaginado ofreciendo tal cosa a una mujer. Respetaba la memoria de su esposa pero Grace tenía algo — aun no sabía el qué — capaz de alterarlo a límites insospechados, provocando que actuara como un animal en lugar de comportarse como un hombre racional, un caballero.

— Seamos sinceros ¿Algún otro hombre ofrecería tal cosa a alguien como usted? Los dos sabemos que no, así que ahorrémonos molestias. — Fue deslizándose hasta la yugular, sin reparar en lo absoluto sobre cómo debía estar sintiéndose ella en ese instante. — Una casa ubicada en la mejor zona de la ciudad, una renta mensual más que generosa para sus gastos y un coche a su disposición a cambio de su compañía ciertos días a la semana. — Simple, sencillo. Evitarían el compromiso pero conservarían el deleite que derivaría de tal arreglo, siempre procurando mantener una reputación intachable ante la sociedad. — Y si decide algún día que ha llegado el momento de desposarse con alguien, gustosamente me ofreceré para apadrinar sus nupcias. — Hablaba tan bajo como le era posible y a su vez, iba ascendiendo desde el cuello al mentón para así tomar posesión de sus labios en un efímero roce antes de distanciarse.

— Considérelo, es una oportunidad inmejorable para alguien en su situación. — Dejando de lado ese porte aristocrático y caballeresco, le egolatría de Frederick era algo a tener bastante en cuenta porque así solía actuar con casi todos. Se reía de la desgracia ajena para no pensar en la propia pero teniendo tanto dinero como tenía y gozando de los privilegios que otorgaba el ser pariente de la reina, sus demonios personales parecían no afectarle demasiado.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Vie 20 Ene - 0:43

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Nice to meet you, Mr. Husband
Sus cumplidos la halagaron. Aquel hombre empezaba a gustarle por algo más que su título y su fortuna. Era atractivo y encantador, más que cualquier otro hombre que hubiese tenido la osadía de cortejarla. Grace empezaba a verse cumpliendo por fin sus deseos y cazando la presa más grande a la que podía aspirar.

- Con gusto aprendería a manejar esas herramientas - respondió. Imaginó que le gustaría más que verla mostrar una modestia que no sentía. Eso era lo que hacían las niñas tontas como la anfitriona de aquella fiesta, y ella quería destacarse por encima de las demás.

Sin embargo, empezó a preocuparse cuando la llevó a un lugar discreto. Si no salió corriendo fue porque era lo suficientemente discreto para ahorrarse murmuraciones, pero no lo suficiente como para que ninguno de los dos tuviese salida.

Debería haberse escandalizado cuando él le pasó el brazo por la cintura. Pero había algo en su forma de comportarse que le resultaba hipnótico. Por primera vez, Grace deseó entregarse a un hombre. Pero sabía que no debía. De modo que tuvo que escandalizarse, aparentando mayor ofensa que la que realmente sentía.

- Si no me conformo con un esposo económicamente confortable, ¿qué os hace pensar que accederé a ser vuestra puta? - cualquier otra hubiese pronunciado las palabras casi gritando, con una marcada ofensa en cada una de ellas. Pero lo que salió de los labios de Grace se parecía más a un ronroneo - No es una oportunidad inmejorable, ambos lo sabemos - era dificil sonar firme cuando tenía la piel erizada y le temblaban las piernas - ¿De verdad pensáis que aceptaré ser vuestro juguete, con el que podáis jugar a placer y luego olvidaros en cuanto aparezca otro? - esbozó una media sonrisa - ¿Cuantas niñas estúpidas han caído en esa trampa y qué os hace pensar que yo soy como ellas?

Se la estaba jugando y mucho. Pero algo le decía que merecería la pena, porque realmente no creía que ese hombre fuese por ahi deshonrando damas. Quizá pensaba que, por ser ella de una condición inferior, podría ahorrarse un compromiso. Pero Grace no se vendía barata. No, ella no pensaba ser la querida de nadie. Aquello sólo podía salir mal, especialmente siendo ella soltera. Podía salir mal porque cuando una era la amante, podían deshacerse de ella sin más. De golpe, puf, todo perdido. En cambio una esposa tenía ciertas cosas aseguradas. Las amantes lo tenían todo prestado, las esposas lo tenían asegurado. Y Grace no pensaba entregarse por algo que no sería realmente suyo.

Por mucho que desease hacerlo.
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Mensaje por Lichtgestalt el Vie 10 Feb - 1:52

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Nice to meet you, Mrs. Wife
― Puta es una palabra que no usaría para describirla a usted.― No pasó desapercibido el tono rudo en las palabras de la fémina pero acabó atribuyéndolo a esa falsa dignidad con que instruían a quienes formaban parte de la clase alta. El recato era lo más importante en teoría y por ello no sorprendía que Grace se mostrara ofendida ante la escandalosa protesta de Frederick. ― No es una propuesta inmejorable pero si está buscando un marido, en mí jamás lo encontrará. Ya estuve casado una vez y no deseo contraer nupcias otra vez. ― Quizás su mayor cualidad era salir bien librado de situaciones que parecían desfavorables, justo como esa. ― Teniendo en cuenta cuán precarias son sus circunstancias, yo diría que es un trato conveniente para ambos, ahorrándonos todos los problemas derivados de una unión matrimonial. ― Frederick parecía haber encontrado en Grace alguien con quien rivalizar, cosa que le gustó todavía más.

De los dos, él tenía mayor oportunidad para salir bien librado de aquello si todo acababa convirtiéndose en un escándalo de proporciones mayúsculas pero no era tan vil para dejar a Grace a su suerte. ― La propuesta e invitación continúan en pie pero sugiero que no se demore en responder. Considero que soy una persona paciente aunque ello no implica esperar eternamente. ― La sinceridad ante todo. Con los recursos que poseía no era difícil terminar con cualquier mujer pero le apetecía tener a Grace bajo sí, sumisa y dispuesta a complacer cualquier retorcida fantasía que a él se le ocurriera. Confiaba en que tarde o temprano, ya fuera por gusto o por necesidad, la joven Mathison dejaría de lado esos pensamientos imprácticos con que se conducía, aludiendo una moralidad que resultaba poco creíble para ambos.

Hizo un ademán para señalar el camino de regreso, dejando en claro que la conversación había terminado ahí. Él optó por retirarse a temprana ahora puesto que todavía debía atender asuntos de mayor interés que los caprichos de una joven bien parecida. ― Despídame de su tío, por favor. Espero verla a usted junto a toda su familia en mi casa, les haré llegar los datos mañana. ― Excusándose mientras hacía gala de su caballerosidad, volvió sobre sus pasos para retirarse de ahí. Había sido un movimiento cobarde pero si no huía, quizás hubiera acabado deshonrándola y eso no podía ser.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Dom 19 Feb - 21:02

Wedding bells
Nice to meet you, Mr. Husband
Tenía respuesta para sus palabras, pero prefirió guardársela por el momento. Para vencer una guerra, a veces era mejor perder una batalla. Grace no era una mujer inteligente, en el sentido de instruida. Ella vivia para el lujo y los caprichos, y si algo no era hermoso o valioso, o no servía para conseguir sus fines no le interesaba. Pero tenía dotes de estratega y sabía cuando retirarse.

De modo que lo dejó correr, ahorrando sus fuerzas para el dia siguiente. En parte temía que la invitación a la cacería fuese retirada. Pero eso no ocurrió, lo que le indicó que su estrategia, por el momento, era acertada. Se vistió lo mejor que pudo, procurando estar hermosa y radiante, aunque sin perder la naturalidad. Era un arte que muchas mujeres intentaban y pocas llegaban a dominar: la capacidad de hacer creer a los demás que ser perfecta era algo natural. Evidentemente, le faltaban algunas lecciones reservadas a las damas de más alta cuna, pero sabía compensar esas carencias. Era una buena observadora y aprendía rápido de los aciertos y fallos ajenos, de modo que no le costaba demasiado encajar allá donde fuese. O mejor dicho, agradar a aquellos a los que le interesara agradar. 

Lo más tedioso de todo aquello era tener que llevar consigo a toda su familia. Esperaba que no le fastidiasen el plan. Su anfitrión era la presa más codiciada del mercado matrimonial, y por supuesto sus tios preferirían que fuese para una de sus hijas en lugar de para su sobrina. Pero era Grace la que había llamado su atención, así que tendrían que aguantarse. 

Cuando por fin fueron recibidos por el anfitrión, le saludó con una sonrisa que mezclaba inocencia con picardía, como una niña que guardaba un secreto que sólo ella y su interlocutor conocían. Quería que supiera que el juego que él había iniciado en los jardines no había terminado.

- Mi señor Duque - saludó con la leve reverencia que el protocolo marcaba - es un honor ser invitada a vuestra casa. Os ruego que no me consideréis atrevida ni aprovechada, pero... creo recordar que prometisteis ilustrarme en el noble arte de la caza.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Mar 21 Feb - 7:17

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
La temporada de caza era una costumbre fuertemente arraigada entre los Wellesley, una tradición que pasaba de generación en generación y que se mantenía vigente para así mostrar el poderío económico de tan ancestral familia. Congregando a lo más selecto entre la alta y baja nobleza además de burgueses con cierta importancia, el asentamiento sede ofrecía lo mejor en cuanto a comodidades y lujos para quienes contaban con invitación. Aparte de los múltiples beneficios que suponía estar ahí, la ocasión se prestaba para forjar convenientes relaciones comerciales o bien, buscar entre las damas asistentes alguna digna lo suficientemente desesperada para convertirse en esposa o amante de algún noble.

― Lord Wellesley espera que vosotros seáis eficientes y atendáis con celeridad cualquier pedido. Tened en cuenta que cualquier error será castigado con severidad. ― La intachable reputación de Theodore Branson como primer mayordomo al servicio de los Wellesley le precedía y por ello, se esforzaba enormemente por no desmerecer la confianza que diversos lores habían depositado en él, Frederick incluido. ― Tenéis asignadas vuestras labores de antemano así que no perdáis el tiempo. Mi lord ha sido muy específico respecto a las atenciones que debe recibir su invitada de honor, así que cualquier capricho suyo será complacido inmediatamente. ― Despidió al personal de servicio no sin antes evaluar con ojo crítico las ropas que vestían o su aspecto en general.

Cada ínfimo detalle estaba calculado de tal modo que la imperfección no tenía cabida ahí.

….

Esforzándose por cumplir con el protocolo, el Duque se apersonó a primera hora del día para recibir a sus invitados conforme iban llegando ― algunos más temprano que otros ―, realizando las presentaciones y saludos de rigor según el rango de cada invitado. Inevitablemente, aquel magno evento le llevó a pensar en su fallecida esposa y cómo ella tenía esa habilidad de congraciarse con todos, haciendo de cualquier sitio donde estuviera presente un lugar mejor.   ― Josephine amaba este lugar, aunque no la temporada de caza. ― La voz del duque de Saint Albans contribuyó a sacar a Fred de su ensimismamiento.  Compartiendo lazos sanguíneos y siendo además el único amigo personal del que se tenía constancia en el círculo social de Wellesley, le era permitido hablar con total franqueza.

― Pero amaba las tradiciones también, por eso permitía que siguiéramos reuniéndonos aquí. ― A pesar del regio porte, Frederick dejó escapar un leve suspiro, remontándose a ensoñaciones de tiempos mejores y felices. ―Sé que te reprocharía por no haber conseguido esposa todavía, ella deseaba verte casado. ― Acabó por reír, divertido ante la perspectiva que ofrecía pensar en James Beauclerk como un hombre de familia. La conversación cesó para dar paso a un silencio agradable, interrumpido ocasionalmente por breves charlas entre los recién llegados y el anfitrión.

Acompañada por los Mathison, Grace hizo acto de presencia en la propiedad, opacando a toda mujer ahí presente. ― Celebro que estéis aquí. ― Asintió, de forma impersonal. No había olvidado lo sucedido en el baile pero seguía con la idea de darle una lección. ― He preparado todo para que disfrutéis vuestra estancia y por supuesto, tendréis las lecciones que os he prometido. ― Era un experto en fingir  inmunidad a los encantos femeninos, permaneciendo indiferente ante el despliegue de risas pícaras y miradas coquetas. ― Quiero presentaros a James Beauclerk, duque de Saint Albans. Más que parientes somos amigos, así que confío en que apreciaréis su compañía también. ― Con un ademán le indicó a James que se acercara a saludar, pretextando tener que ausentarse un momento.

Poco después volvió pero lo hizo acompañado de una hermosa y rubia mujer, ataviada con ropas idóneas para un día campestre. ― Lady Evelyn Montagu, hija del duque de Manchester. En virtud de la amistad que une ambas familias, ha sido honrada como mi invitada personal. ― Había elegido bien y lo sabía. Entre las muchas virtudes que poseía Evelyn ― además de su célebre belleza ― se contaba un temperamento sexual que la hacía estar siempre dispuesta a experimentar y el encanto propio de cualquier dama de alcurnia. ― Sus padres le han acompañado porque será aquí en donde celebraremos su cumpleaños. ― Acarició el brazo de la fémina, sonriendo en su dirección.

― Me honráis con vuestras palabras, mi lord. Y aún más estáis distinguiéndome al rodearme de invitados tan distinguidos. ― Sin duda le habían instruido bien en qué hacer o cómo actuar con naturalidad. ― Disfruto del paisaje tanto como vosotros pero el resto de invitados espera en el salón principal. ― Aun se apoyaba en Frederick cuando dio media vuelta para entrar, instándoles a hacer lo mismo. Desbordaba elegancia en cada uno de sus pasos y se conducía de tal modo que cualquiera llegaba pensar en ella como legítima señora.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Vie 24 Feb - 23:42

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Nice to meet you, Mr. Husband
bGrace era una diosa del coqueteo, destinando a cada hombre lo necesario para mantener su interés, de una forma tan sutil que el susodicho no se daba cuenta del coqueteo, a pesar de caer en él. Eso le ocurrió al Duque de Saint Albans, que cayó rendido a sus pies a pesar de que el interés de la joven era su amigo. 

- Es un honor conoceros, mi señor duque - saludó, con unos modales exquisitos y una dulce sonrisa - ¿Vais a acompañarnos durante las lecciones de caza? Vuestro amigo, lord Wellesley, prometió ilustrarme al respecto, ya que yo no he tenido oportunidad de practicar dicho arte y él parece ser todo un experto. 

Siguió charlando con Saint Albans hasta que Wellesley regresó... con compañía femenina. Una mujer como Grace detectaba una rival con sólo verla. Y supo antes incluso de verles interactuar que ella lo era. También supo que ella lo sabía. Ambas estaban cortadas casi por el mismo patrón, y las mujeres como ellas se reconocían y desarrollaban rápidamente rivalidad. Sin embargo, maestras en su arte como eran, supieron manejarse de tal manera que sólo un ojo experto como el de Frederick podría detectar el efecto que tenían la una en la otra. 

La joven Mathison deseaba apartarla a patadas, pero, obviamente no lo hizo. En lugar de eso, aceptó el brazo que Saint Albas le ofrecía, derrochando todo su encanto con él. En parte porque, si Wellesley quería mostrar que podía rodearse de las mujeres más hermosas y elegantes, ella le mostraría que no le faltaban hombres que le rindiesen pleitesía, en parte porque nunca estaba de más tener un plan B. 

A su espalda, sus primas cuchicheaban con menos discreción de la debida cómo Grace iba a tropezarse con su propia ambición, pues por lo visto el Duque de Wellesley no tenía tanto interés en ella como esperaba. Quién si lo tenía era su amigo, que en apenas unos minutos había quedado flechado por aquella joven que, con menos medios que Evelyn Montagu, dominaba sus artes con tanta maestría o más que ella.

- Parece que vuestro amigo por fin ha encontrado alguien que le resulte realmente interesante - comentó la invitada de Frederick en el oído de éste, demasiado alterada por la amenaza que suponía Grace como para contener su lengua - ¿Os imagináis que el dia acabe en boda? - era un broma, pero en realidad lo deseaba, pues esa muchacha, por mucho que fuese de clase inferior, era una amenaza demasiado grande para no tenerla en cuenta. Cuanto antes fuese neutralizada, mejor, y la forma más efectiva era que se casara. Y quién mejor que el amigo de Frederick. Éste nunca iría tras las faldas de la esposa de su mejor amigo. Esperaba plantar la idea en la cabeza del Duque de Wellesley, pues sabía que Saint Albans escucharía cualquier consejo al respecto que recibiese de él.

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Mensaje por Lichtgestalt el Jue 2 Mar - 6:36

Wedding bells
Nice to meet you, Mrs. Wife
Evelyn Montagu sabía bien cómo cautivar y Frederick cayó ― intencionalmente ― preso de sus encantos. Aunado a su célebre belleza, el talento que poseía para lograr que cualquiera mostrara interés en ella la convertía en una pieza perfecta e invaluable para el duque. ―James es fácilmente impresionable ¿No lo crees? Sus posibilidades para desposar a alguien son nulas considerando la precaria situación que atraviesan los Saint Albans. ― Por supuesto, no quería pensar en él como un rival pero tampoco podía ignorar el desmedido interés hacia Grace. ― No busquemos fantasmas donde no los hay. Poco me importa si el día acaba o no en boda para ellos. ― Nada más lejos de la realidad. Aun así no estaba dispuesto a mostrar cuán hondo calaba en él esa remota ― y existente ― posibilidad. ― Disfrutemos como hasta ahora sin preocuparnos por la vida ajena, Evelyn. ― Dirigió una mirada de soslayo a su interlocutora para evidenciar que hablaba sobre su conveniente relación. Era prudente guardando las formas pero lo cierto es que llegó a considerar la posibilidad de excusarse bajo cualquier pretexto para zanjar el tema sobre la cama, entre las piernas de la fémina.

Si la imponente fachada de la propiedad no era suficiente para mostrar el poderío económico que tenían los Wellesley, el interior debía bastar; rebosando lujo por doquier, cada mueble y adorno estaba pensado para ofrecer comodidad a los visitantes, todo ello sin perder el estilo campestre que reinaba ahí.  El gran salón destacaba como el centro de reunión y a pesar de lo rústico que parecía, podía percibirse cierto toque femenino en la decoración, especialmente en cortinajes y tapices. Sobre la chimenea, un enorme retrato al óleo se erigía como pieza principal, mostrando a una hermosa mujer vestida a la usanza del campo, rodeada por un paisaje primaveral que no hacía sino realzar su belleza. ― Debe ser su esposa… ― Una de las damas Mathison inició los cuchicheos que terminaron tan pronto como Frederick se giró en dirección a ellas. ― En efecto, es ella.― Sin poder evitarlo, sonrió. Llevaba varios años muerta pero seguía teniendo una poderosa influencia en él. ― Josephine amaba este lugar más que cualquier otro en el mundo, todo lo que ven aquí es obra suya. ― Y así debía permanecer.

La tristeza invadió súbitamente el lugar y Saint Albans vio oportuno intervenir. ― La temporada de caza coincide con la época en que los manzanos dan su fruto, por eso Lady Josephine toleraba nuestras prácticas. Si tienen oportunidad de pasear por los terrenos, harían bien en descansar bajo un árbol. ― Miró a Grace, lanzando una sutil invitación. Frederick parecía ausente pero eso no impidió que lograra darse cuenta. ― Imagino que están exhaustos después del largo viaje. Lo ideal sería descansar un poco y me reuniré con ustedes en el jardín para recorrer los terrenos. ― Lady Evelyn hizo sonar una campanilla y pronto, cuatro sirvientes acudieron al llamado. ― Ellos estarán a su servicio, atenderán cualquier pedido. ― Informó sin soltar a Frederick, quien seguía contemplando disimuladamente el cuadro de su esposa. ―Acompáñenme, los llevaré a sus habitaciones. ― Poco después de intercambiar unas palabras con el anfitrión, Montagu acompañó a los Mathison a la planta superior, en donde había designado habitaciones individuales para cada uno. Saint Albans se despidió de Grace bajo promesa de encontrarse luego, dejando al taciturno duque en el salón.

― ¿Crees que vuelva a casarse? Si lo hace, será con Lady Montagu y no contigo. ― Aprovechando que sus habitaciones eran contiguas y tenían una puerta, las hermanas Mathison habían invadido la pieza de Grace para compartir con ella sus primeras impresiones. ― ¡Por supuesto que se casará con Evelyn Montagu! Actúa como dueña y señora a pesar de no ser tal. ― Informó la otra, visiblemente ofendida.
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Última edición por Lichtgestalt el Mar 28 Mar - 4:54, editado 1 vez
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Lun 27 Mar - 23:49

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- James es uno de nuestros amigos más queridos - reprochó Evelyn con suavidad - Deberíamos hacer cuanto esté en nuestra mano para procurar su felicidad. La joven Mathison es una muchacha agradable y él parece encantado con ella, ¿no sería hermoso verle por fin emparejado?

Evelyn olía perfectamente el peligro que Grace representaba, y no pensaba correr riesgo alguno. Lo más seguro era emparejarla con alguien cuanto antes, y si Frederick se tomaba la molestia de comentarle a su amigo la excelente pareja que hacían, estaba segura de conseguir un compromiso pronto. Deseaba librarse de ella cuanto antes. No era la primera vez que manipulaba la situación para deshacerse de una posible rival. Sólo que Evelyn subestimaba a Grace y el impacto que tenía sobre su amante.

Por su parte, Grace estaba tan impresionada por la suntuosidad del lugar que apenas atendía a las explicaciones sobre el mismo que el bueno de Saint Albans le procuraba. El cuadro no le pasó desapercibido. Ni el comentario de una de sus primas, siempre tan metomentodo. Pero le vino bien la información. La difunta señora de Frederick Wellesley era... normal. A su juicio, al menos. Tenía un rostro agradable y nada en ella era feo, pero tampoco le pareció una belleza capaz de hacer que los hombres se volviesen a su paso, como era ella. Seguramente tuviese otras habilidades. Quizá debería averiguarlas y así tener algo en común con ella, quizá así consiguiera cazar a su presa.

Sin duda, una de esas habilidades era el buen gusto, reconoció la joven, pues aunque su gusto era distinto, tenía que reconocer que las habitaciones estaban hermosamente decoradas. 

- Oh, me encantaría pasear por el jardín - respondió Grace - Siempre es un placer dar un paseo en buena compañía - dirigió una mirada a Frederick, esperando recordarle la última vez que ambos coincidieron en un jardín - Pero antes me gustaria resposar del viaje y refrescarme un poco.

Soportar la presencia de aquella Evelyn y su pretensión de actuar como la señora de la casa le estaba costando horrores. Pero se dijo que, cuando ella obtuviese ese puesto por derecho, se lo haría pagar. Y disfrutaría haciéndolo. 

Deseaba retirarse, más para tener oportunidad de poner en orden sus pensamientos y diseñar una estrategia que para descansar. Pero sus primas no tenían pensado concederle esa paz.

- Esa Evelyn Montagu no es más que una puta muy cara - replicó Grace con acidez, haciendo que sus primas pusieran cara de consternación ante su lenguaje - Si realmente se planteara casarse con ella, ya lo hubiese hecho, es evidente que son muy íntimos. No, ella sólo es un entretenimiento.

- ¿Y qué te hace pensar que no serás el siguiente juguete, querida prima?

- Yo no me vendo tan barata. 

Con eso zanjó la conversación, aunque no se libró de sus primas, que revolotearon comentando entre ellas todo lo ocurrido por el momento. Ella se centró en asearse y pulir su aspecto todo lo posible. Se refescó el cuerpo con agua limpia y se perfumó con un aroma que al principio era sutil, pero se volvía intenso si uno se acercaba. Pasó el cepillo por sus cabellos y se hizo un semirecogido, para así poder jugar con los bucles de su melena. También cambió su vestido de viaje por uno más fresco y cómodo, de un tejido claro que dejaba que se transparentase sutilmente el corsé que llevaba debajo. Corsé que, con ayuda de sus primas, apretó para poder realzar sus encantos.

Cuando se sintió lista para volver a la acción, bajó al encuentro de los caballeros, esperando ser la primera dama en llegar y así poder tenerles en exclusiva, aunque fuese unos minutos.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Mar 28 Mar - 8:02

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Tenía pensado disfrutar de aquellos días pero no la intención. Odiaba reconocer que el viaje se debía únicamente a su necesidad por visitar aquellos sitios en donde la presencia de Josephine seguía siendo una constante. Y por mucho que apreciase tener compañía y gozar de las bondades que su voluptuosa amante desprendía para con él, seguía siendo un viudo cuya reticencia a contraer nupcias por segunda vez estaba pasándole factura, sobre todo al momento de barajar un compromiso serio con la mujer que solía calentar su lecho una que otra vez. Atribuía la indecisión al hecho de haberse acostumbrado a la soledad y también, a buscar en incontables damas las virtudes presentes en su fallecida esposa ¿Aprobaría ella que rehiciese su vida? El sentimiento de culpa se cernía sobre él como un pesado yugo, una carga sobre los hombros que si bien no soportaba, lo disimulaba bastante bien.

Sumido en tales pensamientos, optó por ahogar sus penas en alcohol mientras esperaba a los invitados. Grande fue su sorpresa al observar ― bastante complacido ― a Grace Mathison haciendo acto de presencia. Pese a vestir acorde al lugar y clima, Frederick pudo advertir cómo el corsé se ceñía a su figura como una segunda piel, realzando sus encantos. Y no le gustó. ― Confío en que todo esté resultando agradable para usted o los suyos. ― Cuanto más la miraba, menos atraído se sentía por aquel despliegue de artificios femeninos. ― Pero si existe una queja, estaré dispuesto a escuchar para dar una pronta solución a cualquier incomodidad. Si no me encuentra, entonces Saint Albans se encargará, delego en él la mayoría de los asuntos en este tipo de eventos. ― Apenas terminó la primer copa, procedió a servirse otra no sin antes ofrecer una a su acompañante. ― He tenido ocasión de conversar con él unos minutos y habló maravillas de usted. Al parecer lo cautivó instantáneamente, algo digno de admirar. ― Paladeó el licor antes de ingerirlo, disfrutando su amargo sabor.

― Creo que tampoco le es indiferente ¿O me equivoco? Él vino a cazar animales, usted un marido… ambos tendrán justo lo que quieren. ― Sonrió, regodeándose de la situación. Los asuntos entre ambos no le correspondían pero aun así estaba decidido a intervenir. Gracias a su amistad de toda la vida, Frederick había compartido aficiones, educación y mujeres con James, cosa que no era problema; si su amigo contraía nupcias con Grace aun así Wellesley podía tenerla. Pero no quería, no si tenía que compartirla. ― Desgraciadamente, me veo en la penosa necesidad de echar por tierra sus planes. James Beauclerk tiene dinero, sí, aunque no tanto como aparenta. Casándose con él se convertirá en la Duquesa de Saint Albans y con suerte vivirá mejor que en casa de los Mathison, nada más. ― Casi se reía. El tono de burla en su voz no se hizo esperar, igualmente la humillación. Esa mujer era tan distinta a las demás que el duque sentía la necesidad de sobajarla, de borrar todo rastro de amor propio para no dejarle más remedio que acudir a él. ― Vive de las rentas que algunos negocios le dejan, no posee mayor propiedad que su casa. Quizás lo único bueno es que está dispuesto a hacerla feliz, yo no. ― Internamente esperaba que nadie apareciera todavía. Coincidirían poco en ese fin de semana si las diversas actividades así lo permitían, por no mencionar que Evelyn se mostraba reacia a conceder cualquier instante de intimidad entre Grace y él, optando por juntarla con el buen de Saint Albans.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Jue 30 Mar - 3:03

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Le alegró encontrar al anfitrión sólo. Se había apresurado a adecentarse y bajar precisamente con esa intención, y saberse victoriosa, por pequeña que fuese la victoria, le gustó.

- Todo es maravilloso - hizo una pequeña inclinación de cabeza, a modo de agradecimiento por el trato recibido desde su llegada - No tengo queja alguna - exceptuando la presencia de la señorita Montagu, pero dudaba que su anfitrión fuese a solucionar eso. Aceptó la copa que le ofreció con una sonrisa, llevándosela de tanto en tanto a los labios para dar pequeños sorbos mientras seguía la conversación 

- Vuestro amigo es un hombre encantador. Pero vos me ofendéis, mi señor duque. Yo no he venido aquí a buscar marido, sino porque el dueño de esta casa se ofreció a acogerme e ilustrarme en el noble arte de la caza - él se burlaba de ella, pero no se amilanó ni un ápice. Le sostuvo la mirada sin vacilar - Claro que si os encontráis demasiado ocupado con otras invitadas - era evidente a quién se refería - Tendré que contentarme con la compañía del buen Saint Albans. Quizá no sea tan... interesante como vos, pero es sin duda una buena compañía, y no soy mujer que se quede sola mientras los demás disfrutan.

Su voz estaba teñida de una falsa inocencia, tras la cual sabía que él detectaria el reproche y el doble sentido. Estaba reconociendo que él era quien le interesaba, pero también quería dejar claro que no iba a ir detrás de él ni a esperarle eternamente. Tenía otros candidatos, quizá menos interesantes, pero sin duda más dispuestos a darle la atención merecida. Grace no estaba hecha para ser un segundo plato, y quería dejárselo muy claro. Si la deseaba, ya podía ir despidiendo a la tal Evelyn. 
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Jue 30 Mar - 8:51

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Chasqueó la lengua al recibir esa respuesta, mostrando así su desagrado. — Siempre cumplo mis promesas. Si dije que le enseñaría a cazar, eso haré. — Por mucho que a Evelyn no le gustara o tuviera serias intenciones de ejercer como casadera entre James y Grace. — Desgraciadamente para usted no estoy buscando una esposa, tendrá que conformarse con mi sincera amistad y los beneficios que ello le reporte. — Porque tampoco podía ofrecer más. Sin importar cuán importante fuera el matrimonio entre dos personas de abolengo, él no tenía intención de mancillar la memoria de Josephine. — Créame, Grace, no hay nada que desee más que hacerla mía. Gustosamente sometería su cuerpo a placeres inimaginables y le demostraría lo dispuesto que estoy a brindarle una vida nueva. — No podía ofrecerle algo más aparte de una sincera amistad y si pudiera, seguramente no lo haría. Era tan fiel a su mujer como podía serlo pero también era hombre e ignorar las pulsiones sexuales no se le daba bien.

Sí, era un libertino y también tenía clase.

— Es mucho más sencillo ser mi amante que mi esposa y si no me cree, pregúnteselo a Evelyn ¿Por qué cree que no me he casado? Ostentar mi apellido dignamente representa una labor que no cualquiera está dispuesta a llevar. Tendrá muchos privilegios y a su vez, perderá toda libertad. Usted no lo sabe porque jamás ha tenido oportunidad de convivir con los miembros de la alta nobleza y su majestad pero yo sí. — Bebió un poco más y se permitió servir otra copa para ambos, a sabiendas de necesitarla. — Mi ofrecimiento sigue vigente hasta el término de este viaje. Si después de ello usted elige continuar la búsqueda de un marido honrado para santificar la vida conyugal, le aseguro que no la molestaré más. Quiero pensar que reconsiderará mi oferta e irá a instalarse en alguna propiedad de su agrado, lo suficientemente discreta para salvaguardar su privacidad y la mía.— La primera impresión que había tenido de ella era su capacidad de enfrentar toda situación, si bien él no se lo ponía fácil.

Casi vació la mitad de la copa después de aquel discurso, sin dar muestras de acabar. — Sin embargo, estoy en la mejor disposición de negociar algo que nos beneficie a ambos. Mi posición económica me permite ser pródigo en detalles con usted y acceder a un sinfín de cosas, exceptuando el matrimonio. — Era más hermosa que cualquier otra mujer que Frederick había tenido ocasión de conocer pero a final de cuentas seguía siendo como las otras, romántica e idealista.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Dom 7 Mayo - 13:54

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- De modo que quedarme encerrada en una gran casa de muñecas, a vuestra disposición para cuando deseéis jugar conmigo es un privilegio - alzó una ceja, escéptica, aunque sin abandonar el tono ligeramente dulce y aniñado que estaba empleando. No le gustaba la idea de ser su amante discreta. ¿Quién la admiraría por ello? ¿Cómo iba a lucir su posición? No, no se rebajaría de esa manera.

Había sentido un escalofrío bajándole por la espalda e instalándose en sus caderas cuando él habló de someterla al placer. Temía que el juego se le fuese de las manos, porque ningún hombre había tenido nunca ese efecto en ella. Siempre había sido demasiado ambiciosa y calculadora para sentir deseo, pero ahora... la verdad empezaba a desear ser suya, aunque lo cierto era que su imaginación apenas alcanzaba a raspar la superficie de lo que Frederick realmente escondía. Grace tenía una idea muy básica del sexo y el placer, mezclada con el romanticismo. No imaginaba hasta qué punto se podía descender en la espiral de la pasión, ni que amor y sexo no tenían que ir de la mano.

Sin embargo, se negaba a entregarse a cambio de humo. No, si Frederick la deseaba, y acababa de dejar claro que lo hacía, tendría que hacerla su esposa, como debía ser.

- ¿De verdad pensáis que me dejaré encerrar en algún lugar discreto para plegarme a vuestros deseos? No me estáis ofreciendo una alternativa benevolente, no me estáis ofreciendo libertad. Me ofrecéis ser un juguete del que os podréis deshacer cuando dejéis de sentir el capricho que sentís. Vos os iréis con la siguiente muñeca y yo seré una mujer deshonrada. Quizá os complazca lo suficiente para que me busquéis un esposo, pero ambos sabemos que eso sería un compromiso indeseable, con alguien a quien no querría y que no me daría lo que ambos sabemos que merezco. Sería como si entregaseis vuestra joya más bella a alguien que carece de la clase para lucirla, sólo porque dicha joya ha perdido algo de lustre. No, mi querido duque, no - se acercó a él más de lo debido, le quitó la copa y la apuró - No soy mujer que se conforme con cosas sencillas. No me asustan los retos, duque, ni me asustáis vos. Quizá vuestra posición sea más elevada. Pero lo que deseáis de mi no podéis encontrarlo en ningún otro sitio, por mucha riqueza y prestigio que tengáis - se acercó hasta que sus labios casi rozaron su oido, esperando que le llegara el olor de su perfume - O todo o nada, duque.

Después se separó, lentamente y mirándole a los ojos, procurando que el temblor que sentía en las piernas no rompiese su apariencia firme. Estaba siendo muy audaz, jamás se hubiese imaginado acercándose de esa manera a un hombre, ni pronunciando esas palabras. Aunque por otro lado nunca lo había necesitado. Sin embargo, pensó que era necesario. Frederick la deseaba. No era una sensación que ella tuviese, él mismo lo había afirmado. Esa era la única arma que Grace tenía, el deseo. Él podía ser muy rico y tener mucho prestigio, pero no podía tener otra Grace que no fuese ella. No podía comprar otra Grace. Podía comprarla a ella, y entonces la tendría. Pero el precio de Grace era alto, y no pensaba hacer rebajas.
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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Lichtgestalt el Vie 19 Mayo - 20:58

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Si había algo que le gustase más que una mujer bien dispuesta, era una capaz de enfrentarse a él, tal como Grace. Ella no lo sabía — y él no se lo diría jamás — pero admiraba su terquedad y esa incansable lucha por cosas que alguien en su posición no conseguiría nunca, ni en un millón de años. — ¿Son esos vuestros términos y condiciones? Me parece justo. — Había vaciado la copa gracias a la encantadora mujer aunque eso no le importó, realmente prefería mantenerse lo bastante sobrio para recordar sus palabras, las que calificaba como una sentencia de muerte en toda regla. — Mi duda es ¿Qué garantía tengo yo de que cumpliréis con vuestra parte cuando os haya desposado? Antes de concertar un compromiso matrimonial, hay una serie de ordenanzas y reglas que deben seguirse a fin de obtener un acuerdo ventajoso para ambas partes. Si estáis en la mejor disposición para negociar, os aseguro que obtendréis de mí todo cuanto pueda daros. — Enunció, procurando ser lo bastante críptico para no develar que traía entre manos.

Concedió algunos minutos para dar tiempo a que sus palabras fueran asimiladas, si bien sabía que Grace no comprendía cuán peligroso era pactar con él o desafiar su autoridad. — Nos reuniremos a las diez en mi despacho para discutir este asunto con mayor calma y privacidad pero le pido discreción ante todo. Tendré preparado para usted algo que deberá leer y posteriormente firmar, un mero trámite antes de convertirse en mi prometida. — Elegía sus palabras con mucho cuidado para no espantarla pero ya había calado a Grace y sabía bien cómo captar su interés, de manera que pasara por alto cualquier otra cosa. — Esperaré hasta entonces. Y como muestra de mi sincero interés, habré de acompañaros a la cuadrilla para elegir el caballo que os guste. — Sonrió. Seguía conservando el semblante tranquilo y apacible pero ya una idea se fraguaba en su mente y no estaba dispuesto a ceder en sus intentos por conseguir lo que consideraba suyo por derecho propio.

Grace sería suya, costara lo que costara. Si para ello tenía que atarse una soga al cuello o jurar ante un altar, lo haría sin pensarlo dos veces pero se lo haría pagar en el dormitorio.

— Si me disculpa, he de adelantarme. Tengo algunos asuntos que atender antes de inaugurar la partida, con lo cual tendré que ausentarme durante algunos minutos. — Tras una breve reverencia, el duque se disculpó y abandonó la casa, en cuyo exterior aguardaba un coche dispuesto para su uso personal.

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Re: How can she let herself love him, when she's signed a contract to let him go?

Mensaje por Harley el Vie 25 Ago - 13:29

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Grace tenía lo que deseaba al alcance de la mano, y sintió un montón de mariposas revoloteando como un torbellino por su vientre y sus caderas. 

- Las mismas garantías que tengo yo de que cumpliréis con las vuestras - respondió, poniendo cuidado en cada palabra y en el modo en que las entonaba - Soy una de las damas más cortejadas. Me habéis visto comportarme en público. Y si hay algo en lo que debáis ilustrarme, con gusto tomaré las lecciones adecuadas - le miró directamente a los ojos - No vais a encontrar mejores condiciones que las mías, y lo sabéis. 

Aquella era la última carta que podía jugar, y cuando escuchó de sus labios la palabra "prometida" un brillo de triunfo apareció en sus ojos. Lo había conseguido. Bueno, casi. Faltaba firmar unos documentos, según decía él, pero a ella tanto le daba. Los matrimonios tenían esas cosas. Ella sabía vagamente de lo que se trataba. Un acuerdo formal en el que ambas partes se comprometían y se acordaba lo que cada uno debía aportar. En su caso, la herencia de su difunto padre, fuese cual fuese su estado. Su futuro prometido podía hacer con ella lo que le viniese en gana, el único interés que dicha herencia despertaba en ella era los beneficios que produjese. 

- Con gusto me encontraré con vos a la hora convenida en el lugar convenido, aunque deberiais discutir los detalles con mi tio. Él administra mi patrimonio y es quien debe otorgar su consentimiento. Aunque dudo que os ponga impedimento alguno. 

Le regaló su sonrisa más hermosa. Estaba radiante de alegría, con la ambición dando un brillo especial a sus ojos.

- Id, querido duque. No os apuréis. Yo iré enseguida, permitid que me asee un poco antes de reunirme con vos. Hacedme llamar cuando pueda reunirme con vos en las cuadras. Sabéis que no está bien que una dama aguarde a un caballero. 

Cuando él partió, ella fue a repasar su aspecto y ponerse las ropas más adecuadas que tenía para montar. No cabía en sí de gozo, aunque se cuidó mucho de comentar la escena con nadie. No, mejor que todo fuese una sorpresa. Además, por mucho que el duque estuviese más que dispuesto a tomarla por esposa, aún no había nada firmado. Había vencido, sí, pero hasta que no tuviese una copia de un papel con ambas firmas, todo podía quedar en palabras vacías, y no estaba dispuesta. 

 
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