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Ice soldiers.

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Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Miér 4 Ene - 23:59

Recuerdo del primer mensaje :


ICE SOLDIERS
Tras los nervios, las presiones, los miedos y la adrenalina de un Gran Premio, es complicado controlar los sentimientos. Meses y meses de esfuerzo para culminar una tarea que ahora ha tocado a su fin. Cada patinador volverá a su hogar para prepararse de cara a la siguiente temporada, y luego volverá dando lo mejor de sí mismo.

Al bajar del podio como campeón mundial de patinaje artístico, a Yuri aún le queda enfrentarse con una realidad que poco o nada tiene que ver con el hielo. Periodistas, preguntas incómodas, fotografías con personas a las que jamás volverá a ver y felicitaciones que realmente no estaba buscando. Solo una única cosa es de verdadera trascendencia: los ojos marrones que le perforan desde la distancia.
OTABEK ALTIN
18 | patinador kazajo | amidamaru
YURI PLISETSKY
15 |patinador ruso | novocaine

CS | YURI!!! ON ICE | 1 X 1




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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Lun 10 Jul - 20:37

The wheel breaks
the butterfly
Otabek se sorprendió ligeramente de que Yuri entrelazara sus dedos con los contrarios al sentarse a esperar; después de todo se suponía que no podían hacer nada en público que pudiera malinterpretarse, pero no le disgustó. En esos momentos no le importaba que alguien los viera o dijeran algo de ellos. Así que acarició lentamente su piel cálida, disfrutando de ese pequeño contacto.  El kazajo pudo captar la preocupación en la mirada del joven y se sintió mal por preocuparle tanto. Ahí iba de nuevo, preguntándole si quería algo, si lo necesitaba. Otabek no tenía ni idea de que responder. No sabía cómo sentirse más que debastado y preocupado, temeroso. No era lo que quería mostrarle desde luego. Quería sonreirle aunque fuera un poco.

Estoy bien, no te preocupes.— Susurró. Hubiera deseado abrazarle, estrecharle entre sus brazos y enterrar su rostro en su cuello. Quedarse así el tiempo que les quedaba. Pero por desgracia no era posible. Sin embargo, Yuri encontró una forma de estar más cercanos sin llamar necesariamente la atención; Otabek se acomodó mejor en el asiento para que la cabeza de Yuri llegara bien a su hombro y ambos estuvieran cómodos; así y con sus manos unidas se sentía un poco mejor. La pregunta sobre Aiman le hizo imaginar de nuevo a su hermana, sola en su casa, porque desde luego no disfrutaría de la presencia de su tía.

No. Sólo le he mandado un mensaje diciéndole a que hora llegaríamos, más o menos.— La verdad es que Otabek tenía miedo en cierto grado por hablar con su hermana. Prefería hacerlo cuando estuviera con ella.— No sabe mucho más que yo sobre el accidente, mi tía no le ha dicho nada.— Después de todo era una niña pequeña, debían protegerla de todo aquello. ¿Qué haría cuando le dijera que quería ver a sus padres? Le dolería en el alma negárselo, pero ni siquiera él sabía de su estado físico. Podía ser demasiado traumático para ella.

Puede que no te sientas cómodo al llegar. Mi tia es un poco.. homófoba.— Comentó, chasqueando ligeramente su lengua, molesto. Cerrando por un momento sus ojos y tranquilizándose acariciando la mano contraria.— No te lo he dicho antes, pero mi familia ya sabe de mi orientación. Después de todo ya tuve una relación antes.— Le comentó. Tampoco eran buenos recuerdos pero ya los miraba sin resentimiento porque ahora tenía algo muchísimo mejor. Estaba claro que su tia sabría de sobra que Yuri era su pareja, y quizás no lo tomara bien cuando lo viera llegar con él, a un lugar donde supuestamente no tenía nada que hacer. Pero Otabek pensaba enfrentarse a su tia, porque no era nadie para oponerse a una visita, mucho menos en esa situación.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Lun 10 Jul - 23:30

The wheel breaks
the butterfly
Yuri continuó con la cabeza apoyada en el hombro de Otabek durante un rato más, simplemente disfrutando de lo bien que se sentía su cercanía en aquellos momentos. No conocía a sus padres. De hecho, para él todavía ni siquiera eran nadie, pues no era capaz de ponerles ni una cara ni un nombre. Sin embargo, aquella situación comenzaba a asustarle demasiado, tal vez porque sentía que aquellas personas eran en cierto modo su familia. Si algo malo les pasaba, si el accidente de verdad estaba haciendo peligrar sus vidas, el resultado rompería a Otabek en mil pedazos. Y eso significaba que él iba detrás, pues no podría soportar ver a su pareja sufrir de aquel modo. Además, a pesar de que no los conocía, en el fondo tenía la certeza de que eran buenas personas. Buenas personas que no merecían lo que les había pasado.

Entiendo —. Dijo, con respecto a su hermana. Posiblemente no le habrían dado demasiados detalles, tan solo que sus padres estaban en una situación grave. En casos así, era normal querer saberlo todo, ¿pero acaso eso cambiaba algo? No, simplemente hacía más daño, y no aportaba absolutamente nada. En aquel momento, la ignorancia era el mejor escudo que Aiman tenía y, en realidad, también Otabek. Cuando llegase allí ya sabría más cosas pero, de momento, conocer coma por coma el pronóstico de sus padres no iba a hacer más que dañarle. Nada iría a mejor ni a peor solo porque él lo supiera.

No queriendo hacer más comentarios al respecto, se quedó callado y dejó escapar un leve suspiro. Sin embargo, pronto alzó levemente la cabeza para mirarle a los ojos cuando mencionó lo de su tía. Sus cejas se juntaron por un momento, en una expresión poco conforme. No realmente porque a él le importase una mierda lo que una desconocida pensase sobre él, sino porque no podía entender cómo alguien podía mirar con mala cara a Otabek. Aun así, Yuri había aprendido a la fuerza de que de idiotas estaba lleno el mundo, así que tampoco le importó.

No sufras por ello —. Trató de animarle, con una pequeña sonrisa —. No me da mucho miedo lo que piense o diga una señora que probablemente tampoco me caiga bien. Si no le gusto, que no me mire —. Dijo con naturalidad, encogiéndose de hombros. No quería que eso fuese una preocupación para Otabek en ese momento —.  Además, creo que podré con ello —. Intentó bromear, dando a entender que había pasado por cosas peores que aquello. La gente era muy cruel en Internet, sobre todo con niños de quince años que no encajaban de ninguna forma en los estándares de su edad y género. Pero él había aprendido a ignorarlos a todos sin darles la mayor importancia. Él estaba contento con lo que era, y la tía de Otabek no iba a ser ninguna excepción a su regla.

Fueron sus siguientes palabras las que hicieron que parpadeara unos instantes —. Vaya —. Susurró. Sabía que no era un buen momento para hablar de aquello, pero a lo mejor también lograba entretener al kazajo un rato, y él se moría de curiosidad desde hacía semanas. ¿Por qué no preguntar? —. ¿Y cómo se lo dijiste? —. Preguntó rápidamente. Él no tenía ni idea de cómo lo haría con su abuelo, ni con Yakov ni con Lilia. Estos dos últimos ya estaban acostumbrados a Viktor y Yuuri, así que suponía que les daría igual. Sin embargo, su abuelo era una persona mucho más tradicional —. Y... Nunca me hablaste de tus relaciones antes —. Dijo después, con un tono un poco más tímido.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Mar 11 Jul - 6:27

The wheel breaks
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Otabek no pudo evitar mirar de reojo al ruso cuando le dijo que no se preocupara. Estaba seguro de que a él le importaba más bien poco lo que su tía pudiera decirle, pero el kazajo se sentiría más que ofendido de lo que pudiera soltar esa mujer por la boca. Le escamaba muchísimo cómo había cambiado la mujer para con él al enterarse de su orientación. Por suerte el resto de su familia no era así. Otabek dirigió su mirada hacia el frente, apretando ligeramente los labios. No era algo de lo que se preocupara muchísimo, pero era algo que tendría que enfrentar. ¿Le daría importancia su tia a eso en la situación en la que estaban?

A Yuri pareció sorprenderle de que sus padres ya subieran de su orientación, cosa que le hizo sonreír levemente. Seguramente ellos se enterarían primero de su relación, ya que no había mucho que revelarles, sólo que Yuri era su nueva pareja. La pregunta de Yuri parecía muy curiosa, pero le hizo reir levemente.

¿Cómo se lo dije? No lo hice, más bien nos pillaron.— Comentó, con una ligera sonrisa nostálgica. Recordaba cómo había invitado a Serik a su casa cuando sus padres no estaban y en medio de besos y caricias, su madre entró en la habitación y los pilló sin camiseta y con los labios encima de los contrarios. La cara de los tres había sido realmente épica. —Tenía miedo por cómo era mi tia, pero mis padres se molestaron más por no haberles contado que tenía novio.— Terminó por decir, con una leve sonrisa divertida. Siempre se habían quejado de que su hijo era muy reservado con su vida privada, así que realmente no les gustó que les guardara que tenía una persona que quería, ya fuera hombre o mujer.

Las palabras del ruso le hicieron mirarlo de reojo por un momento; parecía que tenía miedo de preguntar por aquello, o quizás reparo, pero después de conocerle a él ya no le dolía recordar el tiempo que había pasado con su ex novio. —Sólo he tenido una y no fue demasiado buena.— Comentó, en voz baja, apretando ligeramente la unión entre sus manos. —Puedo contarte si quieres.— Otabek se encogió de hombros ligeramente e intentó encontrar una manera por la que empezar.

Se llamaba Serik y lo conocí porque trabajaba en la pista de hielo de Almaty.— Al principio había estado bien tener a su pareja tan cerca, pero cuando habían cortado se había vuelto realmente incómodo y molesto. Al menos coincidía con el tiempo en el que apenas estaba en casa porque tenía pista en otro país, como cuando estaba en Canadá.—Salimos un par de años pero al final descubrí que sólo me estaba usando por mi creciente fama y el dinero que ganaba. También me había sido infiel varias veces.— Confesó, con cierto tono indiferente y sin molestias. En su día había querido pegarle un buen puñetazo por el daño que le había hecho, por cerrar su corazón de tal manera a un nuevo amor. Pero no lo había hecho y ya no sentía la necesidad de hacerlo.

Hace un año y medio que no lo veo.— Comentó, quizás para tranquilizar a Yuri; tampoco tenía por qué verlo. Cuando había regresado a Almaty el año pasado Serik trabajaba en otro lugar lejos de la pista, y casi lo agradecía. Otabek miró por un momento al rubio y sin decir nada, besó la siendo de su pareja con cariño y suavidad. Quería decirle con ese acercamiento, con la sonrisa que tenía en su rostro, que él había borrado toda esa pena y le había enseñado un nuevo concepto de amar a alguien más.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Mar 11 Jul - 23:15

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Yuri escuchó la historia de Otabek casi sin parpadear. Suponía que aquel día, en el que su madre le pilló con su novio en la cama, no debió ser sencillo para nadie. Para sus padres porque su hijo les había estado ocultando algo realmente importante sobre su vida. Para Otabek, porque posiblemente había tenido miedo de decirlo antes. El ruso no quería eso para él y su abuelo. Quería poder sentarle y hablar con él de manera tranquila. Quería demostrarle que confiaba en él lo suficiente como para contárselo sin que tuviera que enterarse por su cuenta o por casualidad.

Sin embargo, no dijo nada al respecto. Simplemente le dedicó una pequeña sonrisa. El hecho de saber que sus padres le aceptarían sin problemas, lo tranquilizaba bastante. No quería que salieran del hospital y se encontrasen con una situación incómoda. Al contrario, quería que vieran que ahora era el novio de su hijo y que había estado cuidado de él en su ausencia. Que seguiría haciéndolo en el futuro y que no debían preocuparse.

Fueron sus siguientes palabras las que le hicieron arrugar ligeramente la nariz. Antes a lo mejor había podido sentirse un poco celoso de la expareja de Otabek. Sin embargo, ahora ya no era así. El sentimiento de celos más bien había mutado a un ligero odio hacia aquella persona. ¿Quién en su sano juicio haría daño a Otabek? ¿Quién sería tan idiota como para conseguir estar con él y luego jugar con sus sentimientos? Realmente, querría darle un buen puñetazo en la cara a ese tal Serik, si no fuera porque al kazajo ya parecía darle igual aquella relación.

Me he acostumbrado tanto a que seas solo Otabek que a veces se me olvida que eres el héroe de Kazajistán —. Comentó, con una ligera y cálida sonrisa, con respecto a lo de que solo lo quería por su dinero y por su fama. Para Yuri, Otabek era solo era eso: Otabek. Su novio, su mejor amigo. La persona en la que más confiaba. Alguien que le hacía feliz todos los días. El resto de cosas, como la fama o el dinero, le daban exactamente igual. Por un lado, porque todo eso lo podía conseguir él por su propia cuenta y, en segundo, porque Otabek era muchísimo más que todo eso. Era una persona. Una persona sin la cual ya se volvería demasiado complicado vivir.

Mejor —. Sentenció al final —. Ese tal Serik era un imbécil y no te merecía —. Dijo, muy seguro de sí mismo, cuando le comunicó que hacía tiempo que no le veía. En realidad, ahora mismo le daba igual incluso que se cruzaran por la calle. Yuri sabía que no tenía ningún motivo por el cual estar celoso. Otabek ya había dejado suficientemente claro que ya no sentía nada por él después del daño que se le había hecho.

Para tratar de animarle, después de dejar que besara su sien, volvió a acomodar la cabeza sobre su hombro. Abrazándole en cierta medida, aunque la posición era realmente incómoda, con los dos sentados el uno al lado del otro en una rígida silla.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Sáb 15 Jul - 0:24

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En cierta manera, Otabek sentía curiosidad por cómo reaccionaría Yuri ante la amarga historia de su primer amor. ¿Sentiría lástima u odio? La verdad es que no le deseaba a nadie las sensaciones por las que tuvo que pasar en esos momentos. El sentimiento de sentirse traicionado, de no haber sido amado nunca, de haber depositado todas las esperanzas en alguien que las había tirado por la borda. Se había sentido miserable y se había cerrado para todo el mundo, hasta el momento en que decidióser amigo de Yuri, y todo cambió. No podía ver a esa persona como un punto de inflexión y cambio en su vida. Las palabras de Yuri le hicieron parpadear levemente y reír un poco, mostrándole una leve sonrisa después. Era la respuesta que menos podía esperar.

Me gusta ser solo Otabek.— Le respondió, con un ligero apretón de manos. Le gustaba que le viera por quien realmente era y no por sus títulos. Adoraba esa parte sincera y honesta de Yuri, no necesitaba mentir, así que sabía que todo lo que decía siempre era lo que pensaba. Al final, Otabek concluyó que el ruso había cogido cierto odio hacia Serik, pero no lo culpaba, él también se lo había tenido durante años, ahora le era algo indiferente.

Si, lo era. Aunque al parecer fingía sentir algo por mi, fue algo así como mi primer amor.— Comentó el kazajo encogiéndose de hombros, uno no muy acertado desde luego. Serik también había sido muchas de sus primeras veces, y aunque el final había sido amargo, él quería quedarse con los buenos momentos y recuerdos, aunque sólo fueran una ilusión. Otabek tomó una revista de propaganda que les habían dado por algún lugar y jugueteó con ella entre sus manos.

Sin embargo.. cuando tu y yo comenzamos a salir, me di cuenta de que no podía compararse a nada que hubiera sentido antes.— Confesó, con una ligera sonrisa dulce en su rostro. Quería que entendiera que, aunque Serik había sido su primer amor, nada podía compararse a cómo Yuri le hacía sentir. Si echaba la vista atrás, todo era distinto y se sentía cómo planeado y falso. Junto a Yuri su corazón siempre andaba desbocado y su compañía era el mejor de los regalos.

Es maravilloso, ¿sabes? — Susurró, centrando su mirada en la contraria, con una sonrisa más alegre que lo que había podido mostrar en el resto del día. Otabek subió la revista abierta ante ellos, lo justo para que tapara sus rostros de personas indiscretas y así, tomó los labios del ruso con cuidado, sin poder extenderse demasiado, pero saciando un poco la necesidad que sentía de besarlo y de sentirlo cerca de él.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Miér 19 Jul - 22:55

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Yuri seguía sin comprender demasiado bien cómo alguien podía haber renunciado a Otabek de aquella manera. Para el ruso, el chico era la mejor persona del mundo. Nunca nadie antes le había hecho sentir tan seguro, tan feliz, tan pleno. Otabek era aquel tipo de persona en la que se podía confiar ciegamente. A lo mejor su estilo y su físico le hacían parecer una persona un tanto dura y oscura, pero todo eso quedaba atrás en el mismo momento en el que lo conocías de cerca. Era alguien genuinamente bueno, que desde luego no se había merecido acabar con un capullo tan grande.

Pero bueno, todas esas cosas ya no importaban porque ahora era Yuri el que estaba con él, y no iba a desaprovechar la oportunidad de hacerle feliz —. Entiendo —. Dijo simplemente, cuando el otro aclaró que aquel había sido su primer amor. A lo mejor había sido desastroso, pero Yuri podía entender que en cierto modo no pudiera olvidarlo. Él sabía que, si alguna vez las cosas salían mal con Otabek, jamás lograría dejar atrás su recuerdo, sin importar cuántas personas más pasasen por su vida.

Aun así, y aunque no pudiese hacerle olvidar al tal Serik, sí que pensaba hacer que su memoria fuera insignificante comparada con la que él pensaba crear. Lograría ser el único para Otabek. A lo mejor no el primero, pero sí el más importante. Se aseguraría de que así fuera, costase lo que costase.

Iba a decir algo más, seguramente otro nuevo insulto hacia su ex. Sin embargo, se quedó sin palabras cuando el otro el confesó cómo se sentía a su lado. Por un momento, se le quedó mirando fijamente, sin saber muy bien cómo reaccionar. Claro que le gustaba saber que era tan importante para Otabek, simplemente no era capaz de encontrar las palabras adecuadas. Simplemente se quedó mirando aquella sonrisa que no se esperaba en un momento así, encandilado.

Solo consiguió hacer algo cuando Otabek cubrió sus rostros y le besó. Era peligroso hacerlo allí en medio, sí, pero le daba francamente igual. Los labios del otro se sintieron magníficos sobre los suyos, y Yuri no pudo hacer más que cerrar los ojos y corresponder a aquel maravilloso beso que el otro le estaba ofreciendo. Demasiado corto para lo que él necesitaba en esos instantes, pero al menos logró calmar un poco las ganas que había estado acumulando desde que habían salido de casa.

Beka —. Dijo al fin, cuando se separaron. Lo miró intensamente a los ojos —. Yo también te quiero —. Dijo simplemente, sonriendo ligeramente. Aquellas situaciones cursis nunca se le habían dado demasiado bien. Pero claro, con Otabek todo era diferente.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Jue 20 Jul - 13:10

The wheel breaks
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Justo antes y después de haberle dado ese beso a Yuri, Otabek se preguntaba si realmente había hecho bien o había sido todo demasiado peligroso. Después de todo estaban en un lugar bastante concurrido de Rusia, y se había dejado llevar totalmente por la situación y por la necesidad que sentía del ruso. Sentir sus labios sobre los suyos, después de un largo tiempo, era algo cruel; porque le hubiera gustado besarlo de forma larga e insistente. Sin embargo, se quedó en un pequeño beso corto. Cuando por fin volvieron a la normalidad, Otabek sólo pudo fijar su vista en la contraria; esos ojos que lo miraban con intensidad, con un cariño que a veces lo abrumaba.

Las palabras de Yuri hicieron que su corazón se agitara brevemente, pero su sonrisa se volvió mucho más sincera y feliz que antes. Lo único que necesitaba para olvidar todo lo malo, todo lo que podía venir, era a aquel joven patinador. No estaba seguro que supiera el gran efecto que tenía sobre él. El kazajo revolvió su cabello un poco, acariciándolo a escondidas, apoyando su cabeza brevemente en la ajena y besando su cabello rubio con disimulo. Era lo único que podía hacer para mostrarle su afecto en aquel lugar. Miró de reojo a su alrededor. Nadie parecía estar mirándolos, y eso era un alivio para él. Aunque no pudieran mostrarse como una pareja tampoco en Almaty, su casa sería un sitio donde relajarse y poder serlo. Aunque explicarle aquello a Aiman sería algo complicado y no sabía si sería el mejor momento para cargarla con más cosas que no entendía.

Finalmente, las horas pasaron y pudieron embarcar por fin. Los asientos del avión eran realmente cómodos y a Otabek le había tocado la ventanilla, cosa que siempre le gustaba porque no solía dormir en los vuelos, así podía ver el paisaje desde tan alto. Aunque a cierta hora dejó de verlo, ya que se hacía de noche, y sólo alcanzaba a ver las pequeñas lucecitas de las ciudades, cuando pasaban por encima de una. Tenía a Yuri al lado, pero este si parecía poder conciliar el sueño; el kazajo le dejó su hombro para que se acomodase y así poder sentirlo cerca de él. El tiempo pasaba más rápido de lo que creía, y las por lo menos cinco horas de vuelo, terminaron tan pronto como empezaron. Aunque dejaron un visible dolor corporal en el cuerpo del kazajo, que no dudó en desperezarse nada más bajar del avión.

La noche era fresca en Almaty, no tanto como en Rusia, desde luego. — El avión me ha dejado molido.— Confesó, mientras se frotaba el rostro, visiblemente cansado. Después de todo no había podido dormir demasiado la anterior noche, ni tampoco en el avión. Tampoco había comido demasiado y las preocupaciones le pesaban.— ¿Has dormido bien?— Le preguntó al rubio con una ligera sonrisa, mientras avanzaban por el aeropuerto kazajo, esperando no encontrarse con nadie que los reconociera. Después de todo aquel viaje era secreto, nadie tenía por qué estar esperándolos.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Vie 21 Jul - 23:50

The wheel breaks
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Las horas en el aeropuerto pasaron lentas para Yuri. Estar sentado en aquella silla, rígida, era una pequeña tortura física. sin embargo, había algo mucho peor: ver la desesperación de Otabek a su lado. Era como si el tiempo no pasara, como si las manecillas del reloj avanzasen el doble de lento tan solo para fastidiarles. Sabía perfectamente que el kazajo estaba deseando llegar a su hogar y saber algo más acerca de sus padres. Yuri también lo hacía. Sin embargo, prefirió no decir nada e hizo acopio de su habitualmente inexistente paciencia.

Cuando por fin los llamaron para embarcar en el vuelo, el ruso tuvo que reprimir un suspiro de alivio. Todavía les quedaba mucho viaje por delante, pero al menos ya se estarían moviendo. No era de extrañar que, después de auqel ajetreado día, hubiese caído dormido nada más tocar el mullido asiento del aparato.

En algún punto, su cabeza se dejó caer sobre el hombro de Otabek y allí durmió plácidamente durante todo el viaje. De vez en cuando, su conciencia volvía a él y escuchaba los sonidos del motor y de la gente hablando a su alrededor. Sin embargo, no tenía fuerzas como para abrir los ojos y ver qué era lo que estaba sucediendo, así que simplemente se volvía a dormir.

A pesar de todo, cuando por fin aterrizaron, sus músculos le dolían horrores. Los sentía terriblemente engarrotados y molidos. Esperaba que eso se le pasase pronto.

Cuando comenzaron a caminar por el aeropuerto, sus ojos se iban cerrando un poco. Sin embargo, tenía más puesta su atención en Otabek que en ninguna otra cosa. Esperaba que no estuviese demasiado ansioso. Al fin y al cabo, ahora sí que estaban suficientemente cerca de su destino y, sobre todo, de poder conocer la verdad sobre lo que había pasado.

A mí también —. Le reconoció, con una pequeña sonrisa —. No del todo. Me he despertado unas cuantas veces —. Explicó —. Y el avión no era excesivamente cómodo —. Añadió, con una pequeña sonrisa en los labios. Por fin, llegaron a la cinta que les devolvería sus maletas facturadas. No tardaron demasiado en salir por la misma.

Una vez las tuvieron, Yuri se cogió sutilmente del brazo de Otabek y comenzó a caminar hacia la salida. Como siempre, la entrada estaba llena de taxis a la espera de transportar a los viajeros. Si algo llamó la atención de Yuri, fue que el clima no era tan terrible como en San Petesburgo.

¿Está muy lejos tu casa? —. Preguntó, mientras dejaba que uno de los taxistas cargara sus maletas en el maletero.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Sáb 22 Jul - 18:22

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Otabek sólo pudo sonreírle levemente ante los comentarios sobre el avión; a él realmente nunca le resultaban del todo cómodos y no podía descansar bien. Prefería esperarse a llegar al hotel correspondiente. Dejaría que Yuri descansara en su cama por la noche, aunque no sabía si él podría conciliar el sueño. No tardaron demasiado en recoger las maletas y salir para coger un taxi, le gustó y tranquilizó de sobremanera que Yuri tomara su brazo sin importarle que los demás los vieran. Era altamente imposible que hubiera prensa allí o alguien que los reconociera en tan poco tiempo. Se sentó en la parte de atrás del taxi junto al rubio y no dudó en entrelazar sus dedos de forma cariñosa y algo nerviosa. Ante su pregunta, él negó levemente.

No demasiado, no tomará más de un cuarto de hora.— Le dio dirección en su idioma natal al  conductor y en poco tiempo se pusieron en marcha. Otabek pasó el rato en el taxi mirando a través de la ventana, su mano reforzaba la unión con el ruso con cierta forma y angustia. Cuando por fin llegaron, el kazajo respiró hondo, con cierta ansiedad. Bajaron las maletas y él pagó el taxi, encontrándose delante de una casa ni muy modesta ni muy lujosa, de dos plantas. Las luces estaban encendidas aunque no se escuchaba mucho desde dentro. Se preguntaba si Aiman ya andaría dormida, después de todo ya era más de medianoche. Otabek le hizo un gesto a Yuri para que lo siguiera.

¿Estás nervioso?— Le preguntó, con una ligera sonrisa. Se inclinó un poco para besar su mejilla con cariño, antes de abrir la puerta con sus llaves. Otabek saludó en voz alta, anunciando que ya estaba en casa. De repente, un terremoto de niña corrió por el pasillo y no dudó en saltar y aferrarse a los brazos de Otabek. Él no pudo evitar sorprenderse y reír levemente, agarrando a su hermana con sus brazos, sin poder evitar que las maletas se le cayeran al suelo.

Hola Aiman.— La saludó, besando su cabello que estaba algo húmedo y suelto, seguramente se acabaría de duchar. De un momento a otro notó como ella temblaba y comenzaba a llorar en sus brazos. El rostro de Otabek cambió a uno más serio mientras aferraba aún más fuerte a su hermana. Cerró los ojos, angustiado, sin saber si su hermana lloraba por todo lo que ocurría o porque hacía mucho que no lo veía. O por las dos. Otabek se agachó para arrodillarse en el suelo poco a poco, dejando allí a Aiman. Cuando se separaron, el rostro de la pequeña se veía algo enrojecido, lleno de lágrimas en sus mejillas. Otabek suspiró levemente, con una leve sonrisa comprensiva y cariñosa en su rostro.

Eh, eh, ya está. Va, límpiate esa carita, tengo que presentarte a alguien.— Le dijo, quitando algunas lágrimas de su rostro. Otabek giró su rostro hacia Yuri, de pie en la puerta y se lo señaló a Aiman.—Él es Yuri Plisetsky, ¿lo conoces, verdad?—El rostro de Aiman pareció iluminarse al ver a Yuri allí y corrió hacia él para abrazarlo también. Aiman no tenía ningún tipo de vergüenza y llevaba queriendo conocer al amigo de su hermano mucho tiempo. Le encantaba como patinador. El momento entre los tres cesó en cuanto escuchó los pasos por el pasillo y al alzar la mirada vio a su tia. Otabek se levantó y le dirigió la misma mirada de disgusto que ella le hizo.

Hola, tia Inkar.— Saludó, aunque no recibió el mismo trato. No lo esperaba. La relación con su tia no era demasiado buena. — ¿Quién es él? ¿Por qué traes a alguien que no es de la familia en esta situación?— Otabek frunció el ceño, molesto.—Aiman, ¿por qué no vas a secarte mejor el pelo? Vas a resfriarte.— Aiman se quejó por ser separada de Yuri, pero asintió enérgicamente y se perdió por la casa. —Es mi novio. Y no tiene nada que ver contigo quien traiga a mi casa.—Le dijo, en voz sería y claramente llena de odio por ella. No le dijo nada más. —Vamos.— Agarró las maletas y la mano de Yuri y lo llevó a través del pasillo, escaleras arriba, hasta su habitación. Le dijo, sin importarle dejar su tía atrás.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 23 Jul - 23:17

The wheel breaks
the butterfly
Cuando subieron al coche, Yuri comenzó a sentirse realmente nervioso. Era la primera vez en toda su vida que se enfrentaba a una situación así: conocer a la familia de su pareja o, al menos, a una parte importante de la misma. La publicidad que Otabek había hecho de su tía no era precisamente buena, pero el ruso ya tenía bien claro que aquella mujer no significaba nada para él. Por el contrario, sí que estaba un poco temeroso de conocer a Aiman. La chica parecía tener unas expectativas muy altas con respecto a él y, francamente, no quería que se esfumaran de un plumazo. Además, también estaba el hecho de que, si todo salía bien, también conocería a los padres del kazajo. No en la mejor de las situaciones, pero lo haría.

Yuri mantuvo la mano de Otabek agarrada todo el rato, acariciando distraídamente su dorso mientras miraba por la ventanilla. Era la primera vez que estaba en aquel país, en aquella ciudad. La urbe parecía tan cosmopolita como todas las capitales en las que había estado pero, al mismo tiempo, también tenía rasgos muy característicos que llamaban su atención.

Por suerte o por desgracia, el trayecto fue corto y pronto estaban frente a la puerta de Otabek. Miró la puerta con algo de curiosidad, y luego se giró hacia él para dedicarle una pequeña sonrisa —. Un poco —. Admitió —. Pero no nos vamos a quedar a dormir aquí afuera, ¿no? —. Bromeó, mientras esperaba a que el otro abriera.

Tan pronto como estuvieron dentro, el torbellino que era Aiman hizo acto de presencia. A Yuri no le costó más de un segundo comprender lo que estaba pasando, así que simplemente se quedó en segundo plano, dejando que los dos tuvieran ese momento de intimidad que tanto se merecían. Suponía que echar de menos a la familia era algo normal, pero todo se volvía mucho más complicado en situaciones como la que ahora afrontaban. No era de extrañar que la pequeña se hubiera emocionado.

Aun así, no se esperaba que la hermana de Otabek fuera a ser tan receptiva con él al principio. Cuando sintió sus brazos rodeando su cuerpo a modo de saludo, Yuri sonrió levemente y la abrazó de vuelta, en una posición un tanto incómoda porque era más baja que él —. Yo también he oído hablar mucho de ti —. Le dijo, palmeando ligeramente su cabello con la mano —. Es un placer conocerte por fin, Aiman —. Le dijo, aunque no podía ver su rostro porque lo tenía escondido en su pecho, suponía que intentando recuperarse un poco del llanto.

La pequeña Aiman no tuvo mucho tiempo como para recomponerse y reaccionar, pues otra mujer hizo acto de presencia en la entrada de la casa, y no precisamente con cara de buenos amigos. No hacía falta ser un lince para adivinar quién era. Aun así, un pequeño escalofrío recorrió su espalda cuando escuchó el nombre en voz de Otabek. Mucho peor cuando la otra recriminó que lo hubiese llevado allí. A pesar de que sabía que estaba haciendo lo correcto y que era ella la que se equivocaba, la tensión se apoderó de Yuri.

No abrió la boca mientras Aiman se marchaba, ni tampoco mientras Otabek respondía por él. Suponía que era lo que debía hacer. No era una buena idea ponerse a discutir con aquella mujer, por mucho que ardiera en ganas de hacerlo. No era el momento ni el lugar, y también era evidente que tenía cosas mucho más importantes de las que preocuparse: Otabek y Aiman.

Por eso mismo, no despegó los labios hasta que no estuvieron en la habitación de Otabek. Sin perder un segundo, fue Yuri mismo quien se encargó de cerrar la puerta tras ellos. Luego, se acercó hasta Otabek en silencio y se puso ligeramente de puntillas para besar suavemente sus labios. Las manos del ruso descansando en sus hombros y su cuerpo pegándose al de él. Lo besó suavemente, con cariño, sin instarle a que abriera la boca. Tan solo moviendo sus labios sobre los suyos. Tras unos segundos, en los que esperaba que hubiera podido relajarse, se separó de él y lo miró a los ojos.

No te preocupes —. Le dijo simplemente, no queriendo ahondar más en el tema de su tía —. Es muy tarde, deberíamos irnos a dormir —. Reflexionó, aunque luego torció el gesto —. Puedes dormir con Aiman, si quieres. Supongo que te necesita más que yo ahora —. Le ofreció, con una pequeña sonrisa —. Y deberías hablar con tu tía, para saber a qué hora podemos ir mañana al hospital.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 26 Jul - 23:09

The wheel breaks
the butterfly
Otabek comprendía por qué Yuri estaba nervioso; visitar una casa ajena, con toda la situación, no saber qué hacer con eso, o siquiera el hecho de tener que verlo derrumbarse. Estaba seguro de que también era un viaje difícil para el ruso, pero lo había hecho por iniciativa propia, y eso era algo que el kazajo apreciaba realmente. Se le rompió el corazón cuando sintió el cambio de humor de Aiman, como lloraba entre sus brazos por todo lo ocurrido y que seguramente, no entendía del todo. Pero no pudo evitar sonreír cuando vio cómo reconocía a Yuri y lo abrazaba.

Aiman tenía cinco años menos que él, pero no tenía vergüenza alguna y era muy efusiva, además admiraba al ruso. Era bastante opuesta a él, pero habían sacado varias aficiones similares. Cuando su tia apareció, notó como su propio cuerpo se tensaba, como hervía su sangre, y agradeció el poder responderle apropiadamente. Él era libre de llevar a su casa a quien quisiera, y ella no quera quien para opinar porque siempre había estado en malos términos con la familia, aún más desde que comenzara a tener esa opinión sobre Otabek. Si estaba alli cuidando de Aiman es porque nadie más había podido, no porque quisiera verle a él. El kazajo se llevó a Yuri de la mano hasta su habitación en el segundo piso, no pudiendo parar hasta que llegaron y estuvieron en un lugar seguro. Otabek sentía su respiración agitada, aún cabreado por todo lo que esa mujer simbolizaba; ella era lo que no debería de estar allí, aunque agradecía el cuidado de Aiman.

Ni siquiera se dio cuenta de que había dejado la puerta abierta de la habitación, ni de como Yuri se movía para cerrarla o para acercarse de nuevo a él. No se dio cuenta de su presencia hasta que lo tuvo realmente cerca. Sus labios se unieron suavemente y el kazajo no dudó en corresponder, sintiendo como sus cuerpos se acercaban poco a poco. El moreno no dudó en agarrar ligeramente su cintura, atrayéndolo hacia él. No fue nada demasiado apasionado o descontrolado, pero era cariñoso y suave, justo lo que necesitaba para tranquilizarse. Yuri parecía saber qué hacer en cada momento, por eso cuando se separaron, Otabek besó su frente con cariño.

Gracias.— Susurró, sabiendo que no podía haber hecho mejor elección con el ruso. No sabía que planes tendría Aiman, si estaría demasiado cansada como para acudir a su cama, o si no querría molestar como una niña pequeña y dormiría sola. Tampoco quería dejar a Yuri en un lugar desconocido. Cuando volvió a mencionar a su tia, el kazajo suspiró.— Debería. Quédate aquí, no quiero que tengas que aguantarla.— Le dijo, dejando las maletas cerca de la cama y abriendo una, sólo para encontrar una camiseta blanca con la que solía dormir, para ponerse algo más cómodo. No tenía reparos en desnudarse delante de Yuri, pero cuando se quitó la parte de arriba que llevaba, lo miró por un momento.

Siento que no podamos tener nuestro tiempo juntos.— Murmuró, con una leve sonrisa circunstancial. Después de todo lo que se habían esforzado en las competiciones querían estar juntos, solos, algo de intimidad. Pero incluso el destino no se lo permitía.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Jue 27 Jul - 12:19

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Yuri le dedicó una pequeña sonrisa a Otabek cuando se separaron. Le habría gustado poder quedarse en sus brazos eternamente. Abrazarle y besarle hasta que se olvidara de todo lo malo que estaba sucediendo a su alrededor. Sin embargo, todas esas cosas iban a tener que esperar para otro momento. Ya era demasiado tarde por la noche, de modo que solo les quedaba tiempo para preparar todo lo del día siguiente e irse a dormir.

Cuando el otro se acercó a su maleta, él hizo lo propio y abrió la suya. Por suerte, había dejado su pijama en la superficie y sacarlo fue coser y cantar. Ante sus palabras, simplemente alzó la mirada y se le quedó mirando, tratando de evitar que su atención se desviara hacia las zonas de su cuerpo que no llevaban ropa puesta.

Estamos teniendo un tiempo juntos, al fin y al cabo —. Trató de animarle, aunque luego sonrió de medio lado con un poco ironía —. Aunque cuando todo esto acabe, no importa cuándo sea, me deberás unas vacaciones.

Tras decir aquello, se quitó también la ropa que llevaba y se puso rápidamente el pijama. Luego, se sentó en el borde de la cama y miró alrededor con curiosidad. Aquella habitación era bastante diferente a la que Otabek tenía en San Petesburgo, suponía que porque la había decorado cuando todavía era más joven. Aun así, le gustaba.

Te esperaré aquí —. Anunció, dejándose caer de espaldas sobre la colcha —. Dime a qué hora nos tenemos que levantar —. Le pidió. No quería bajo ningún concepto retrasar a Otabek y Aiman a la hora de ir al hospital. Suponía que ambos tenían ganas de estar cerca de sus padres y, sobre todo, Otabek enterarse bien de qué había sucedido.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Vie 11 Ago - 13:34

The wheel breaks
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Bueno, no es lo que yo había esperado.— Comentó el kazajo, con un leve suspiro, mientras acariciaba su nuca levemente, molesto por no poder darle al menos eso a su pareja. Se había visto arrastrado a aquel asunto personal, y aunque Yuri había acudido allí por propia voluntad, aún así no sabía como agradecérselo o qué hacer para que no se sintiera incómodo. La verdad es que tenía demasiados sentimientos negativos en su pecho. Otabek no pudo evitar sonreír un poco ante las palabras de Yuri y antes de encontrar lo que buscaba para terminar de vestirse, se acercó al ruso, que se había sentado ya en el bode de la cama. Acarició levemente su mejilla, con cariño. Apoyó su frente en la contraria, sintiéndose relajado y cálido por la cercanía con el joven.

Podemos pasar todo el tiempo en mi apartamento, o viajar a algún sitio donde no nos reconozcan.— Sugirió, con una leve sonrisa; estaba seguro de que ese sitio existía. Nunca podías saber cuanta gente en una ciudad seguía el patinaje artístico, o cuantos podían reconocerte. Tendrían que elegir cuidadosamente si así lo querían. Después Otabek se vistió con su pijama y se puso más cómodo, sintiéndose extraño después de tanto tiempo en su habitación.

Siéntete en tu casa, ¿vale?— Le dijo a Yuri, antes de dejar un leve beso sobre sus labios, antes de salir a tener aquella charla con su tia. No fue nada agradable, desde luego, primero porque no se llevaban bien y ninguno se miraba con buenos ojos, pero dejado eso de lado por las circunstancias del momento, también era una situación incómoda y dolorosa. Su tia le contó que había sido un accidente de tráfico; el coche de sus padres había sufrido un fuerte golpe y había rodado por una ladera, quedando bocabajo y aprisionando los cuerpos inconscientes. Habían tardado en encontrarlos y habían perdido mucha sangre, tenían serias heridas, quemaduras y conmociones graves, y aún no habían despertado desde que ingresaran en el hospital. Le dijo que temprano en la mañana irían al hospital a ver a sus padres y él aceptó.

Al subir las escaleras hasta su habitación se sentía incluso mareado por las imágenes que invadían su cabeza. Al llegar junto a Yuri se sentó en el borde de la cama y enterró su rostro en sus manos, intentando respirar hondo y tranquilizarse, porque estaba a punto de perder completamente los nervios.— Mañana sobre las ocho saldremos de aqui.— Le dijo en voz baja al ruso, para que supiera cuanto podrían dormir; creía que eran suficientes horas para descansar un poco.— ¿Tienes hambre o quieres dormir ya?— Le preguntó con una voz apagada, intentando tranquilizarse, aunque sentía como sus manos temblaban ligeramente aunque intentaba apretarlas en sendos puños. Otabek no creía que pudiera comer nada, tampoco sabía si podría dormir algo. Sólo quería ver a sus padres, aunque no sabía cómo se sentiría después de eso.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Miér 16 Ago - 23:02

The wheel breaks
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Yuri se quedó tendido sobre la cama, sin llegar a meterse dentro de las sábanas. Cuando aceptó que estaba en soledad, cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro. Había pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, algunas de ellas terribles y, sin embargo, no recordaba haberse sentido nunca tan impotente. Cuando a uno le pasan cosas malas, al menos tiene la seguridad de seguir siendo el dueño de sus propios sentimientos. Sin embargo, cuando le suceden a otra persona a la que se quiere... ¿Cómo se curan sus heridas? ¿Cómo se tiene la seguridad de que lo que se está haciendo es verdaderamente lo correcto y necesario? Quería cuidar de Otabek en aquella situación, pero ni siquiera sabía si estaba siendo útil.

Después de más de diez minutos de dar vueltas por encima de la cama, decidió meterse dentro de ella. No tenía la más mínima intención de dormirse hasta que Otabek no apareciera, pero era bastante evidente que el día había tocado a su fin. Y, además, estaba terriblemente cansado. Quería dormir, todas las horas que la situación le permitiera.

Estaba luchando por no cerrar los ojos cuando escuchó que la puerta se abría de nuevo. Se incorporó ligeramente para ver cómo Otabek entraba y se sentaba en el borde de la cama. Al verlo con aquel gesto tan derrotado, gateó hasta donde estaba y lo abrazó fuertemente por la espalda, apoyando el rostro en su hombro —. Está bien —. Dijo simplemente, con respecto a la hora. Luego dejó un pequeño beso en su cuello y se sentó a su lado, con las piernas cruzadas, en el borde —. No, no tengo hambre —. Respondió, con un pequeño hilo de voz —. Solo estoy cansado.

Al ver cómo cerraba sus manos en puños, llevó la suya a una de ellas para acariciar sus dedos cuidadosamente, tratando de tranquilizarle —. Ven —. Le pidió, en un susurro, cogiéndole suavemente por la muñeca —. Necesitas dormir unas horas —. Fue todo cuanto dijo, sabiendo que el día siguiente sería agotador. Estiró suavemente de él, invitándolo a que se metiera en la cama.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Jue 17 Ago - 1:29

The wheel breaks
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Otabek estaba totalmente descompuesto para cuando llegó a su habitación. Tenía muchas malas imágenes en su cabeza y su imaginación, que parecía más morbosa que nunca ahí dentro, no ayudaba para nada. Ojalá pudiera desconectarse y no volver a pensar más, pero no era una solución. El kazajo sintió el abrazo del rubio desde su espalda, casi como si liberara la presión que estaba sintiendo su pecho y su corazón desde que hablara con su tía. Con su sola presencia era capaz de mitigar su dolor aunque fuera una mínima parte, y se lo agradecía en lo más hondo de su maltrecho corazón.

Yuri no le preguntó sobre la conversación, sólo se limitó a responder a sus preguntas, a no urgar más en la herida. No le gustaba ver al ruso así de apagado; suponía que era normal, y que él se sentía igual con él. No podían hacer nada. Ojalá pudiera estar dándole mejores recuerdos. Quería creer en que todo mejoraría, que sus padres saldrían de esta, y algún día podría presentarles a Yuri de una manera más formal y decente. Otabek respiró profundamente cuando su pareja tomó su mano, intentando tranquilizarlo. Sus puños se relajaron casi automáticamente, intentando alcanzar el tacto de los dedos del rubio. Él casi lo arrastró a la cama y Otabek no se opuso. A pesar de que tenía mucho en lo que pensar, su cuerpo y su mente se sentían realmente cansados, tanto como para caer en un profundo sueño. Ambos se metieron en la cama, tapándose un poco con la sábana; Otabek rodeó la cintura ajena con uno de sus brazos, atrayendo al ruso hacia su pecho, enterrando su rostro en el cabello ajeno, respirando profundamente su aroma para ser capaz de calmarse.

Su corazón latía desbocado por el miedo y la incertidumbre. Ninguno dijo nada, sólo se perdieron en los brazos del otro esperando encontrar sueños mejores. Otabek tuvo unos sueños muy revueltos, no recordaba apenas nada de lo que había soñado al despertar, sólo las malas sensaciones. La alarma de su móvil comenzó a sonar una media hora antes de la hora a la que tendrían que salir de allí y el kazajo se movió perezoso para apagarlo, volviendo su mirada después hacia el rubio que descansaba a su lado. No pudo evitar sonreír levemente, aunque su mirada era aún algo seria. No tendría que estar haciendole pasar eso a un chico de dieciséis años. Pero sólo podía quererle más por estar allí con él.

Otabek dejó leves besos por su rostro, desde su cabello, frente, mejillas, nariz.. hasta que poco a poco Yuri despertó. Cuando lo miró a los ojos, se perdió en su color verdoso.— Es hora de levantarse. ¿Has dormido bien?— Le preguntó, dejando un leve beso sobre sus labios, de buenos días. Aún estaban abrazados en la cama, como nunca pensó que estuvieran en su propia casa en Almaty. Le hubiera gustado estar allí con él en otras circunstancias, pero estaba seguro de que tendría tiempo para enseñarle la ciudad debidamente.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Jue 17 Ago - 17:20

The wheel breaks
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Yuri se abrazó fuertemente a Otabek en cuanto los dos estuvieron metidos en la cama. Su rostro enterrado en su pecho, buscando ofrecerle todo el consuelo que fuera posible. Entendía que el otro no querría hablar de lo que fuese que hubiese pasado allí abajo, de modo que ni siquiera se le pasó por la cabeza la posibilidad de preguntar. Simplemente se quedó a su lado, hasta que sintió que la respiración ajena se desaceleraba del todo. Tan solo entonces, se permitió a sí mismo caer dormido.

Estaba tan cansado que durmió profundamente. Ni siquiera se dio cuenta de cuándo la alarma del móvil del kazajo había comenzado a sonar. Lo único que consiguió sacarle de su sueño fue el contacto físico con el otro. Sus besos esparciéndose por su rostro. Primero gruñó ligeramente, totalmente desubicado y molesto por la posibilidad de que le despertaran. Pero luego, acabó abriendo los ojos lentamente, hasta encontrarse con los más oscuros de Otabek.

Uhm... —. Ronroneó ligeramente, poniendo las manos en los hombros del otro cuando este le besó —. Sí. Creo que ni siquiera me he movido en toda la noche —. Confesó, acariciando la nuca ajena —. ¿Y tú, has podido descansar un poco? —. En su tono de voz, pesaba un poco la preocupación.

le habría gustado poder quedarse un rato más en la cama con Otabek, abrazándole y besándole, pero no habían ido hasta Almaty para eso. Seguramente, el joven estaba desesperado por partir de una vez hacia el hospital, así que no tenía tiempo que perder con aquellas cosas.

Anda, vamos —. Le dijo, dándole un último beso en los labios, antes de separarse de él y salir de la cama.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 23 Ago - 21:43

The wheel breaks
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Otabek no pudo evitar sonreír un poco al ver a Yuri gruñir levemente y molestarse por ser despertado. Le gustaba verlo de esa manera, despertar junto a él y besarle hasta que se diera cuenta de donde estaba y con quien. Al kazajo le gustaba que, lo primero que su piel sintiera al despertarse, fuera el tacto del ruso. Acomodó sus manos en su cintura y asintió un poco con su cabeza.— Si.. he dormido profundamente.— Confesó él, aunque recordaba haber tenido malos sueños, nada que lo despertase. Se veía que era mayor el cansancio y la presión que su cuerpo había estado conteniendo que otra cosa.

Era difícil despertarse y afrontar la realidad de golpe; hubiera deseado que sólo hubiera sido un mal sueño que su subconsciente había hecho demasiado real. Pero no; se habían despertado en Almaty y en una media hora tenían que ir al hospital para ver el estado de sus padres. No sabía si sería bueno llevar a Aiman con ellos, no quería trastornar su joven mente con una mala escena, pero estaba seguro de que su hermana no querría quedarse allí. Eran sus padres después de todo, tenía todo el derecho a verlos. Imaginaba que la pequeña estaba pasando por un momento realmente difícil. Toda la casa se puso en marcha para desayunar y prepararse en poco tiempo. Otabek sólo le prestó atención a su hermana, porque con su tía ya había hablado todo lo que tenía que hablar y quería evitar más de sus comentarios homófobos.

El viaje en el coche hasta el hospital fue lo más horrible que Otabek podía haber sentido. La presión se cernía sobre sus hombros, tensionaba su cuerpo y su cabeza parecía empezar a doler. Tenía miedo, por primera vez en su vida sentía ese miedo que te va devorando por dentro sin control y sin poder evitarlo. El kazajo se sentía rígido al caminar por los pasillos del hospital, buscando la habitación en la que residían sus padres. De una mano llevaba agarrada a su hermana; ambos apretaban tan fuerte que dolía pero ninguno dijo nada. De la otra le hubiera gustado llevar a Yuri, pero no podía en un lugar así.

Sin embargo, cuando entraron en la habitación y Otabek vio los cuerpos de sus padres en sendas camas, llenos de vendajes, quemaduras serias insinuándose en sus rostros, algunos de los vendajes ensangrentados por alguna herida abierta, sintió sus piernas flaquear. Sus manos comenzaron a temblar y casi instintivamente buscó la mano de Yuri, a la que se aferró por unos segundos. Sus ojos estaban muy abiertos, estaban tan secos que dolían. Sentía que no podía dar ni un paso. Pero soltó la mano de Yuri, casi echado hacia delante por los pasos de Aiman. Ella tardó poco en echarse a llorar y Otabek la abrazó, intentando consolarla todo lo que podía. Ambos cogieron las manos de sus padres, en un intento de reconfortarse. Estaban inconscientes pero eso no quería decir que no fueran a despertar, ¿verdad?

Después de unos minutos, una enfermera entró, preguntaba si ellos eran los hijos de los pacientes. Al parecer estaban faltos de sangre del tipo necesario y era más probable que los hijos tuvieran el mismo. Otabek se levantó y se quitó la chaqueta de cuero, remangándose después una de las mangas, más que dispuesto a quedarse seco.— Soy del mismo tipo, por favor, tome toda la que necesite.— Le dijo. No sabía si Aiman también lo era, o si acaso Yuri podía serlo, pero con gusto tomaría esa responsabilidad él sólo. De alguna manera no era capaz de mirar a Yuri; no quería que viera su devastación, su tristeza. No quería preocuparlo más.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Sáb 2 Sep - 19:09

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El viaje en coche fue como un flash para Yuri. Sentía los músculos de su cuerpo tensos, crispados. Sus ojos estaban clavados en la ventanilla, mirando pero sin llegar a ver. Sus pensamientos estaban muy lejos del mundo terrenal, enterrados en sus propias preocupaciones y miedos. Quería consolar a Otabek. Quería cogerle de la mano y decirle que todo iba a estar bien, que no tenía nada de lo que preocuparse. Sin embargo, no podía hacer eso. Primero, porque no sabía si aquellas palabras contenían algo de verdad en ellas y, segundo, porque no quería entrometerse en un momento que parecía tan privado, tan doloroso y familiar. Suponía que, en el fondo, a quienes les concernía la responsabilidad de consolarse el uno al otro, era a los dos hermanos.

Cuando llegaron al hospital, caminó cerca de ellos, sin separarse ni un milímetro. Miraba constantemente a Otabek y Aiman, tratando por todos los medios de asegurarse de que estaban bien. Por unos segundos, se quedó dudando a las puertas de la habitación. No sabía si tenía algún derecho a estar allí, a entrar en la estancia donde descansaban aquellas personas a las que todavía no conocía de nada. Por un momento pensó que debía quedarse fuera, dejar que la reunión fuera familiar. Sin embargo, luego se dio cuenta de que no quería dejar solo a Otabek. Había venido con él desde Rusia para estar a su lado, así que eso era lo que debía hacer.

La visión de aquellas cuerpos postrados sobre la cama, le hizo perder el aliento. Se había imaginado cosas terribles para aquella situación, pero ninguna tan escabrosa. Por unos momentos pensó en cómo se sentiría si quien estuviera allí fuese su abuelo, o incluso Yuuri o Viktor, y su garganta se secó al instante. No. No quería que aquello le sucediese a nadie a quien amase.

Cuando sintió la mano de Otabek cerrarse sobre la suya, Yuri correspondió al apretón instintivamente. Habría querido abrazarle allí mismo para consolarle, pero no le dio tiempo a hacerlo. La presencia de la enfermera le hizo reaccionar por primera vez, alzando la mirada hacia ella. Se quedó callado mientras los otros negociaban qué hacían con la sangre. El joven sabía que Otabek no debería estar haciendo aquello. Donar sangre o perder más de la prevista era algo realmente peligroso para un deportista de élite. Sin embargo, permaneció callado y observó cómo la mujer se marchaba de la habitación, seguramente en busca de alguna herramienta.

Cuando se quedaron solos, se acercó lentamente hasta Otabek y lo cogió suavemente de las manos, mirándole a los ojos durante unos segundos. Sin decir nada, lo abrazó, escondiendo su rostro en su cuello. No duró demasiado, sin embargo. No podía permitirse el lujo de que nadie los pillase, pero al menos esperaba haber ayudado a calmar su dolor, aunque solo fuera un poco.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Vie 8 Sep - 20:45

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Aquella escena lo había dejado completamente fuera de lugar. Parecía que no estaba allí. Rezaba por no estar allí. Que todo fuera un sueño. Pero era tan real que dolía. Otabek consoló a Aiman todo lo que pudo, a pesar de que ni siquiera sabía cómo hacerlo. Él también necesitaba consuelo, pero debía ser un adulto y acunar el pequeño corazón dañado de su hermana pequeña. Tenía que llevar la responsabilidad, mantenerse sereno para que ella pudiera aferrarse a algo y no hundirse del todo. Aunque Otabek sólo sentía ganas de echarse a llorar y golpear algo. Pero intentó mantenerse todo lo tranquilo que aquel escenario devastador le proporcionaba. Cuando la enfermera entró y comentó que necesitaban sangre del mismo tipo, el kazajo no dudó en ofrecerse.

A pesar de que sabía que eso no era bueno para el estado físico de un patinador, le daba completamente igual. No le ocurriría nada si descansaba antes de cualquier ejercicio físico. En su mente, si debía hacerlo una y otra vez, aunque eso perjudicara a su carrera, lo tiraría todo por la borda. Era su familia y no había podido hacer nada. Si eso era lo único que podía hacer, lo haría. La enfermera le dijo que esperaran un momento mientras solucionaba unas cosas y traía los utensilios necesarios. Otabek intentó respirar hondo, asentarse en aquel estado tan decadente, pero sintió un nudo en su garganta que le impedía respirar con normalidad. La presencia del ruso frente a él, cogiendo sus manos, le devolvió la realidad de que él también estaría allí. Otabek se sentía muy mal por hacer pasar por todo aquello, pero ya no podía hacer nada. Sus ojos verdes lo miraban preocupados, tristes, desesperados por hacer algo que pudiera ayudarlo. Ambos se sentían igual en cuestiones de impotencia. El kazajo agradeció aquel abrazo con todo su corazón, rodeando el cuerpo de su pareja con sus brazos de forma fuerte, necesitada.

Yuri..— Susurró el moreno, necesitado totalmente de él. Le hubiera gustado quedarse más tiempo así, a pesar de que su hermana estuviera en su habitación. Perderse en el aroma del champú del cabello de Yuri, en la calidez de sus brazos. Sin embargo la enfermera no tardó demasiado en entrar. Otabek se sentó en una silla, esperando que la mujer lo colocara todo. Ni siquiera le importó cuantos litros quisieran sacarle, sólo extendió su brazo derecho y esperó que la mujer clavase aquella aguja en su vena. Tenía a Yuri a su lado y lo miró por un momento mientras la sangre corría por aquel pequeño tubo. Su mano libre buscó la contraria, entrelazando sus dedos con los del ruso, sin importarle que se viera o la enfermera los mirara curiosa.—¿Te apetece ir a la pista después? Necesito desahogarme.— Le comentó. Necesitaba el hielo, necesitaba el esfuerzo físico, el cansancio. Su mirada se dirigió después a Aiman, que estaba sentada en una silla al lado de la camilla de su madre, agarrándole la mano e intentando no volver a llorar desesperada.

Además estoy seguro de que a Aiman la animaría verte patinar.— Le dijo, intentando mostrarle una pequeña sonrisa. Neecsitaría comer algo y descansar un poco después de aquella sacada de sangre, pero después necesitaría ir a aquella pista. Sólo esperaba no encontrarse con aquel muchacho que lo engañó, porque no se sentía con fuerzas de enfrentarlo de nuevo. Al menos no en ese momento.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Mar 12 Sep - 22:47

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Yuri tuvo que apartar la mirada cuando se separó de los brazos de Otabek y volvió a su sitio. Sus ojos, que por mucho tiempo habían permanecido secos, comenzaron a llenarse de lágrimas. Por fin las emociones corriendo por sus venas de forma imparable. Yuri siempre se había sentido todopoderoso, al menos en los últimos años de su vida. Desde que tenía doce hasta ahora, siempre había conseguido todo lo que se había propuesto, de modo que aquella impotencia era alienígena para él. Ojalá chasquear los dedos y que los padres de Otabek se pusieran bien.

Sin embargo, no había nada que pudiera hacer por ayudarlos, por salvarlos. Y sus hijos tampoco. En aquella habitación, todos iban en el mismo barco: el de la rabia, el de la frustración. Probablemente él no fuera de la familia, pero estaba viviendo aquello tan de cerca que hasta podía considerarse como tal. Aun así, sabía que tenía que permanecer fuerte, de modo que simplemente cerró los ojos con fuerza y esperó a que las lágrimas cayeran silenciosas, hasta que por fin logró controlarlas y volver a la normalidad.

Por suerte, Otabek estaba demasiado ocupado con su donación de sangre como para darse cuenta de aquello. Rápidamente, se secó la cara con la mano, respiró hondo y volvió a mirarle. Sus palabras, por unos segundos, casi le hacen protestar. No deberían ir a la pista y lo sabía. En primer lugar, porque le acababan de sacar sangre y, en segundo, porque su estado era deplorable después de la noche que habían pasado. Lo lógico habría sido calmarse, dejar pasar al menos una semana y, después, volver a entrenar. Sin embargo, no encontró fuerzas como para llevarle la contraria en un momento como aquel. Trataría de cuidar de él, lo mejor que pudiera.

Está bien —. Dijo —. Aunque primero tendrás que comer azúcar y descansar. No dejaré que patines hasta que te hayas recompuesto de eso —. Fue todo lo que dijo, señalando la aguja que ya había acabado con su labor allí. La enfermera pareció darle un par de indicaciones sobre qué hacer en las próximas horas, y luego se marchó de nuevo. No podrían estar en aquella zona del hospital más que unos minutos más. Eran cuidados intensivos, después de todo.

Yuri esperó pacientemente en una esquina de la habitación, suponiendo que los dos hermanos querrían aprovechar aquellos minutos para despedirse.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 20 Sep - 23:09

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Otabek se sentía mareado por la pérdida de sangre, miraba el techo sin demasiado interés mientras sentía como fluía la sangre fuera de él. Las palabras de Yuri le hicieron sonreír levemente, parecía un padre riñiendo a su hijo.— Está bien, está bien.— Comentó, alzando su mano libre en son de paz.— Veo que has heredado un poco el espíritu de Yakov.— Le dijo, en parte divertido, en parte serio. No era algo malo pero veía como se tomaba esas cosas en serio por la influencia del entrenador, volviéndose cada vez más maduro. Le gustaba ver crecer a Yuri en esos aspectos, aunque era joven, sobrepasaba con creces la mentalidad de cualquier adolescente. Cuando la enfermera terminó y retiró de su brazo aquella aguja, el kazajo atendió a todas sus indicaciones y presionó el algodón contra la herida.

Parecían estar faltos de ese tipo de sangre, al menos hasta que llegaran nuevas provisiones, así que no descartó tener que donar más veces según pasaran los días. Tampoco le importaba. No podían quedarse allí mucho más tiempo, así que el moreno se levantó y se volvió a colocar la chaqueta, viendo como Aiman seguía llorando al lado de sus padres, sin saber demasiado bien con quien pasar más tiempo ya que los quería a ambos por igual. Otabek tomó un hondo suspiro, sin querer seguir pensando en nada de eso, pero no podía quitarse las imágenes de sus padres en aquel estado, probablemente nunca podría. Se acercó hasta su hermana y colocó las manos en sus hombros, haciéndole un gesto de que tenían que marcharse.

Vamos Aiman.— Su hermana frunció el ceño, sus lágrimas salían más rápidas y grandes, pero la mirada seria de su hermano le dijo que realmente no podían quedarse, que a él también le dolía y se despidió de sus padres como una buena niña. Otabek pasó unos momentos cogiendo la mano a su padre y a su madre, pensativo y callado, desesperado por verlos de nuevo abrir los ojos. Besó sus frentes al despedirse y se marcharon de allí, ambos hermanos agarrados de la mano, sin atreverse a volver a mirar atrás. Sentía su corazón tan dolorido que apenas se daba cuenta de a donde iba o de que no pronunciaba palabra. Volvía a ser el chico retraido de antes de conocer al ruso, pero esta vez por motivos totalmente distintos. Al final terminaron sentados en el interior de una cálida cafetería, tomando un buen desayuno que ayudaría a recuperar el azúcar y las energías no solo al kazajo, sino también a sus dos acompañantes. Aiman estaba muy callada también, algo inusual en ella pero que comprendía, así que quiso intentar animarla un poco.

Ahora iremos a la pista a patinar un poco los tres, ¿de acuerdo?— Le comentó a su hermana, intentando sonreírle un poco. Primero tendrían que volver a casa a cambiarse y a cogerlo todo, así que todavía quedaba un buen rato para eso. Le daría tiempo suficiente para recuperarse. Los ojos de la pequeña parecieron iluminarse un poco y eso le alegró. Quería despejarse él mismo con cansancio físico, esperaba no exigirse demasiado o dejarse llevar por la frustración.— Quieres ver patinar a Yuri, ¿eh?— Le dijo a su hermana con un ligero tono a broma, revolviendo ligeramente su cabello con cariño. Aiman era uno de sus puntos débiles, junto al ruso que los acompañaba, al que sonrió con cariño. Algún día tendría que pagarle todo aquello que estaba haciendo por él y no tendría cómo hacerlo. Estaba totalmente enamorado y rendido ante él, sólo podía darle todo el tiempo que quisiera para estar juntos.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 15 Oct - 22:07

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Yuri sabía que despedirse siempre era la peor parte. Fue por eso que se mantuvo en todo momento ajeno a la escena. Discreto como pocas veces era. Dejó todo el protagonismo del dolor a los dos hermanos que, seguramente, seguirían en shock ante la escena que tenían delante.

Aunque adoraba a Otabek y sufría por él casi como si fueran uno, en aquel momento quien más pena le daba de los dos, era Aiman. La pequeña era demasiado joven como para estar presenciando todo aquello, como para tener que lidiar con tanto dolor. Ninguno merecía ver a sus padres así, pero en ese momento desearía que la niña jamá hubiese tenido que pasar por todo aquel trauma.

Sus ojos, de vez en cuando, se posaban sobre los cuerpos de aquellas dos personas a las que no conocía. No había nada en ese momento que desease con tanta fuerza como su recuperación. Que despertasen. Que se levantasen de aquellas camas. Que Otabek pudiera presentarle como su pareja y que todo fuese perfectamente normal entre ellos. A pesar de que conocer a los padres de su novio era una cosa que, al principio, le había provocado pánico, ahora desearía que aquel viaje hubiera sido exclusivamente para eso.

Cuando salieron de la habitación, se mantuvo en todo momento al lado del chico. No podía cogerle de la mano, no abrazarle, ni besarle, en un lugar público. De modo que simplemente se quedó a su lado y esperó que eso fuese suficiente como para infundirle unos mínimos ánimos. Cuando llegasen a casa ya lo estrecharía entre sus brazos y lo consolaría de la manera en la que se lo merecía.

El desayuno fue tranquilo y callado, a juego con el fantasma del recuerdo en el hospital. Yuri bebía leche caliente mientras escuchaba a Otabek en su intento de animar a Aiman. Tan solo levantó la cabeza cuando se refirió a él directamente.

Yo también quiero que me enseñes todo lo que has aprendido en este tiempo —. Le dijo suavemente a la pequeña —. Si eres igual de buena que tu hermano, me dejarás impresionado —. Trató de animarla con sus palabras y una leve sonrisa. Los niños no se le daban del todo bien. Pero con Aiman, como con Otabek, todo era mucho más sencillo que con el resto del mundo.

En un momento en el que nadie miraba, cercó disimuladamente su mano a la de Otabek y la apretó por debajo de la mesa. Así se mantuvo un rato hasta que por fin les trajeron la cuenta y pudieron marcharse a casa a por sus patines y demás.

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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Sáb 11 Nov - 12:30

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Otabek sonrió un poco, aliviado de que a Aiman por lo menos le hiciera ilusión ir a patinar. No quería que se aislara en casa, que abandonara su espíritu alegre por aquello que había pasado. Era una niña, no tendría que estar viviendo aquello, al menos no todavía y habría esperado que nunca. Quería mantenerla entretenida para que no pensara de más, y que aceptara de tan buena gana el patinaje fue un alivio. Quería ver a patinar a Yuri y a su hermano después de tanto tiempo, y quería enseñarles con orgullo lo que había aprendido y podía hacer. Aunque le sorprendió el contacto de la mano del ruso por debajo de la mesa, no pudo evitar corresponder a esa unión y acariciar su mano con cariño, de forma clandestina. Una sonrisa más dulce asomó a sus labios, mientras miraba a Yuri en medio de aquella conversación.

No tardaron demasiado en pagar aquel desayuno y marcharse. Otabek no se sentía mareado ni con menos fuerza, así que no se pensó el hecho de patinar o no. Llegaron a casa y los tres cogieron sus respectivos equipos de patinaje y se cambiaron a un conjunto deportivo más apto para patinar. Era bastante temprano en la mañana, así que esperaba que no hubiera nadie en la pista y pudieran reservarla. Había algo en lo que el kazajo no había reparado y ese era su ex novio; hacía casi dos años que no estaban juntos, y él siempre había trabajado en aquella pista de hielo, pero desconocía si lo seguía haciendo. La sorpresa fue cuando, al llegar, realmente lo vieron allí en el mostrador. Era un chico algo más mayor que el kazajo, alto y moreno, con ojos color miel, no se podía negar que era atractivo. Otabek frunció su ceño al verlo, Serik por el contrario parecía sorprendido, no sabía si por verlo allí o por ver cómo había cambiado en esos años.

Es Serik, ¿te acuerdas de él? Ni sabía que seguía trabajando aquí.— Le susurró a Yuri al oído, antes de acercarse al mostrador.— Hola, Serik. ¿Podrías reservarnos la pista por unas horas?— Le dijo el kazajo, de la forma más seria y distante que conocía, como siempre había sido antes de conocer a Yuri y dejarse ver realmente.— Sin problemas. Por cierto, Beka.. me he enterado de lo de tus padres, lo siento mucho.. espero que se recuperen pronto.— Su preocupación ni siquiera le importó, sólo tomó la mano de Aiman y lo miró por última vez.— Como si realmente te importara.— Murmuró, y se marchó hacia la pista con su hermana y el ruso. No era despecho, no era rencor. Era lo que verdaderamente pensaba. Serik solo lo había utilizado por su fama, no esperaba que le importara ni él, ni mucho menos su familia.

Cuando llegaron a los bancos, dejaron las cosas e hicieron ciertos estiramientos, sólo para después ponerse los patines y dejar que Aiman patinase primero. Otabek se quedó en el pequeño muro que dividía la pista del exterior, apoyado sobre sus patines, mirando como se deslizaba su hermana por el hielo. Cuando Yuri se paró a su lado, el kazajo pasó una mano por su cintura, acercándolo a él en una especie de abrazo. Realmente lo necesitaba. El kazajo besó la sien del contrario, sus cabellos rubios, y suspiró profundamente.— Creo que necesito un poco de tiempo para los dos, solos.— Confesó, en voz baja.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 26 Nov - 22:49

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Yuri ya tenía todas sus cosas de deporte empaquetadas del día anterior. Por ello, no tardó absolutamente nada de tiempo en coger su bolsa y volver a bajar al vestíbulo de aquella extraña casa. Otabek y Aiman tardaron un poco más en acudir, de modo que él sacó su móvil y se dedicó a mirar Twitter. No había nada de interesante en aquella red social, pero le ayudaba a esquivar las miradas airadas de la mujer que de vez en cuando pasaba a su lado. Él simplemente fingía no darse cuenta, y la otra al final acabó desistiendo. Al menos tuvo la decencia de no dirigirse a él.

Cuando los dos hermanos bajaron, se dirigieron juntos hacia la pista de hielo. Dado que era la primera vez que iba caminando a algún sitio, Yuri se mantuvo ensimismado con todas las cosas de aquella ciudad desconocida. Por suerte o por desgracia, no tardaron demasiado tiempo en llegar a su destino aunque, mentalmente, se apuntó la idea de hacer turismo. Tal vez cuando los padres se Otabek se encontrasen mejor, o cuando el chico necesitase airearse y salir de su casa. Fingir, aunque solo fuera por un paseo, que todo estaba bien.

Tan solo salió de sus pensamientos cuando Otabek se dirigió a él. Sus palabras hicieron que entornase ligeramente los ojos, no demasiado satisfecho con la información. Aun así, no dijo nada. Estaban acercándose ya demasiado a aquel mostrador y no quería abrir su bocaza y montar un escándalo. A lo mejor en otro momento sí, pero tal y como estaban las cosas, mejor no instigar una pelea.

Aun así, el joven ruso se tomó todo el tiempo del mundo para evaluar al tal Serik. Era guapo hasta cierto punto, pero Otabek lo era muchísimo más. En pocas palabras, no le parecía que su ex novio estuviese a su altura, mucho menos ahora que ya sabía lo que había pasado entre ellos. Asistió al intercambio de palabras en silencio, con una mirada fría y sin parpadear. Estaba taladrando al otro con sus ojos y lo sabía, pero le daba exactamente lo mismo. Cuando Otabek cogió de la mano a Aiman y entró en la pista, Yuri se quedó quieto tan solo un segundo más, dedicándole una mirada desafiante al tal Serik. No muy maduro por su parte, pero juraría que habían saltado chispas entre ellos cuando los ojos del uno se cruzaron con los del otro, y no en el buen sentido. Pudiera ser que el otro fuese más mayor que él, pero Yuri era una persona altiva por naturaleza, de modo que le mantuvo la mirada fija unos instantes más antes de darse la vuelta y marcharse, un par de pasos por detrás de los otros. No habían hecho falta las palabras, seguro que él inútil del Serik había entendido perfectamente lo que le había querido decir.

Se puso los patines, dejó su bolsa en un banco y estiró como siempre lo hacía. Sus músculos estaban un poco entumecidos por la falta de ejercicio de aquellos días, pero pronto logró ponerse a su nivel habitual. Aun así, no saltó a la pista con Aiman, simplemente se quedó al lado de Otabek y apoyó la cabeza en su hombro cariñosamente, casi como un felino en busca de afecto. Una pequeña sonrisa en sus labios cuando sintió que le rodeaba con el brazo.

Sus palabras hicieron que se girase hacia el, quedando frente a frente y bastante cerca. Sus manos apoyadas en los hombros del otro — Lo tendremos —. Le prometió, con una mirada que rozaba la devoción. Sus dedos volando hacia su mejilla para acariciarla lentamente, con infinito cariño —. ¿Quieres que volvamos a intentar el patinaje por parejas? —. Le propuso, separándose de él un poco y cogiendo su mano para atraerlo con él hasta el hielo —Solo quiero estar contigo —. Añadió, con una dulce sonrisa, dedicada solo a él.

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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 29 Nov - 14:54

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Otabek respiró profundamente cuando sintió la cabeza de Yuri apoyarse en su hombro. En esos momentos él era lo único sólido que sentía en su vida; todo lo demás se estaba desmoronando. Y necesitaba aferrarse a él más que a nada, y a la vez no quería imponerle esa presión. Por eso únicamente se quedó callado, disfrutando de los escasos momentos que tenían de más cercanía. El cariño que el ruso demostraba hacia él, con aquellas simples caricias en su mejilla, con la calidez de sus manos sobre sus hombros, era más de lo que podía pedir o merecer. Y apenas tuvo tiempo de decirle nada más, o siquiera negarle aquella idea del patinaje por parejas, cuando Yuri ya lo estaba arrastrando a la pista. El kazajo no pudo más que sonreír levemente.

Eres más de lo que merezco.— Susurró en su oído, antes de darle un leve beso en la sien y comenzar a patinar sobre el hielo. Aiman parecía muy contenta de verlos por fin en el hielo con ella, y casi se quedó embobada a un lado de la pista mientras ambos patinaban, casi como si se tratara de un baile entre los dos y nada más existiera. En alguna ocasión el moreno levantó al más joven, como había hecho la primera vez, pero éste no pareció tan sorprendido y eso le hizo sonreír. En aquel momento, la primera vez que patinaron juntos, estuvieron a punto de besarse por primera vez y fueron interrumpidos. Parecía tan lejano y habían pasado tan sólo unos meses. Otabek agarró de la cintura al ruso y así fueron patinando, de forma tranquila, casi como si fuera un vals.

¿Recuerdas la primera vez que patinamos juntos? Victor nos interrumpió.— Comentó, divertido, sonriéndole de forma divertida. No tenían una música que seguir pero hacían los pasos que querían y al ritmo que deseaban. Saciaron sus ganas de patinar juntos durante un buen rato y cuando Aiman quiso salir de la pista, Yuri la acompañó a los bancos, pero Otabek se quedó patinando un rato más. Quería estar solo por un momento, con el hielo, y con su desahogo personal. En su mente imaginó la música con la que solía actuar en los programas libres y recreó la coreografía que Mijail había corregido para él. Sin embargo, no la sintió de la misma manera, ni siquiera sabía si se vería igual desde fuera. Casi patinaba con los ojos cerrados, y si los tenía abiertos no podía evitar fruncir su ceño, lleno de frustración. ¿Por qué había tenido que pasarle aquello a sus padres? Nunca habían hecho nada malo, ni bebían ni consumían nada como para tener un accidente de tráfico.

Cada vez que recordaba sus cuerpos, tendidos de aquella forma tan siniestra en las camas de un hospital, llenos de vendas e inertes como si ya estuvieran muertos, no podía evitar tensarse. Y cuanto más se tensaba, cuanto más pensaba, más bruscos y rápidos se volvían sus movimientos. Iba demasiado rápido, el mundo le daba vueltas, y cuando menos se dio cuenta, después de un gran salto, el filo de la navaja de su patín aterrizó mal en el hielo y Otabek cayó de mala manera sobre la pista. Rodó sobre sí mismo un par de veces, y al no encontrarse muy lejos de la valla de seguridad, acabó dándose un golpe en la espalda contra ella, quedándose ya por fin quieto en un lugar. Sentía su rostro frío al estar contra el hielo, y se sentía mareado. Había sido un imprudente. Había patinado llenándose de frustración cada vez más y eso le había llevado a no calcular los saltos directamente. Casi se rió al verse así en el hielo, derrotado. Que estúpido era.
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