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Ice soldiers.

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Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Miér 4 Ene - 17:59

Recuerdo del primer mensaje :


ICE SOLDIERS
Tras los nervios, las presiones, los miedos y la adrenalina de un Gran Premio, es complicado controlar los sentimientos. Meses y meses de esfuerzo para culminar una tarea que ahora ha tocado a su fin. Cada patinador volverá a su hogar para prepararse de cara a la siguiente temporada, y luego volverá dando lo mejor de sí mismo.

Al bajar del podio como campeón mundial de patinaje artístico, a Yuri aún le queda enfrentarse con una realidad que poco o nada tiene que ver con el hielo. Periodistas, preguntas incómodas, fotografías con personas a las que jamás volverá a ver y felicitaciones que realmente no estaba buscando. Solo una única cosa es de verdadera trascendencia: los ojos marrones que le perforan desde la distancia.
OTABEK ALTIN
18 | patinador kazajo | amidamaru
YURI PLISETSKY
15 |patinador ruso | novocaine

CS | YURI!!! ON ICE | 1 X 1




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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 3 Mayo - 16:54

BLOW A KISS IN GOODBYE
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Otabek negó con su cabeza mientras terminaba de masticar un trozo de su pizza, esperando para darle una respuesta algo más larga.— Al parecer hubo algunos problemas ayer con la línea y no pudieron llamar.— Comentó; por eso había estado esperando esa llamada con tantas ganas y había contestado de forma tan rápida. Para él era difícil no estar con ellos, pero también era duro para ellos, allí en Almaty. Otabek había pasado muchos años fuera de casa, primero con los entrenamientos y después estableciéndose en distintos países con sus entrenadores. Había creído que se quedaría en Almaty la temporada pasada, pero tenía que velar por su futuro y escoger la mejor opción. Aunque le doliera y le pesara. Para compensar aquello, Otabek ya pensaba en pasar el tiempo que tuviera libre entre competiciones en su hogar, aunque tuviera que llevarse a Mijail con él para que entrenaran allí. No estaría desatendiendo sus obligaciones, ¿no era así? Además, se moría de ganas por ver a Aiman sobre el hielo.

El kazajo no pudo evitar sonreír de forma amable al ruso cuando le dijo que tenían que estar orgullosos de él. Si, lo estaba, y esperaba que dentro de poco también pudiera compartir ese orgullo con su hermana. Las fotos de Aiman le parecían preciosas, a pesar de que no vestía ningún traje de competición. Sólo ver el esfuerzo que gastaba, le valía para que fuera preciosa. Sería una mujer hermosa cuando creciera y él tendría que quitarle a los moscones de encima. El kazajo se quedó sorprendido y parpadeó un par de veces cuando el rubio bromeó de esa manera, batiendo sus dedos hacia él de esa manera. No pudo evitar echarse a reír segundos después, de forma natural.

Eres idiota, Yura.— Le dijo, divertido y totalmente en broma, revolviendo ligeramente su cabello rubio. No se había permitido tocarle desde lo que pasara en la pista, pero entendía que aquello no era nada del otro mundo, ya que lo había hecho con anterioridad, varias veces. Siguieron comiendo las pizzas y hablando de otras cosas, viendo de vez en cuando lo que echaban por la televisión. Sin embargo, la pregunta sobre la competición en Corea le sorprendió un poco. Si era cierto que no le había contado nada de eso, tampoco habían tenido tiempo. Otabek bebió un trago de su coca cola y suspiró levemente.

Estaba realmente nervioso.— Confesó. Aunque no podía notársele por su carácter tranquilo y serio, realmente lo estaba. —Era la primera vez que competía con el programa de Mijail y temía que no fuera suficiente.— Comentó. Temía que el programa no fuera suficiente, que él mismo no lo fuera.  Que ejecutara mal alguna parte a pesar de que la sabía de memoria y se había machacado en la pista entrenando.— En parte fue gracias a ti que me relajara, ¿sabes?— Le comentó, dedicándole una mirada intensa y una leve sonrisa. Rebuscó en su móvil y le enseñó la foto que él mismo le había mandado con su gata y aquella bandera que, por supuesto, había guardado en su galería. Sonrió divertido. Recordaba como aquello le había aliviado el corazón levemente, dándole verdaderos ánimos.

Supongo que me sentía algo solo.— Terminó por confesar. Antes esas cosas no le habían importado, suponía que porque no tenía relación con los demás patinadores. Pero eso había cambiado al conocer a Yuri y al establecerse en Rusia. Se sentía solo sin él.—Gracias por apoyarme, Yuri.— Le agradeció finalmente. Se moría por acariciar su cabello, o su mejilla, por besar aunque fuera su frente de forma cariñosa y amistosa, pero se lo negó a sí mismo, casi como una penitencia. Era lo que le quedaba.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Miér 3 Mayo - 17:16

BLOW A KISS IN GOODBYE
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Yuri rio levemente cuando le dijo que era un idiota. Lo sabía. Perfectamente, además. Sí, se volvía un completo idiota al lado de Otabek y, por mucho que se odiara a sí mismo por ello, el hecho de que el kazajo lo dijera de forma tan cariñosa le agradó. Como siempre que revolvía su pelo, Yuri bajó un poco los hombros pero aun así no se apartó. De nuevo, se preguntó por qué narices le dejaba hacer aquello, si siempre le había bufado a cualquiera que hubiese tenido el descaro de intentarlo. De nuevo, Otabek era especial.

Cuando se acabó su trozo de pizza, el ruso metió una alita de pollo en una servilleta y comenzó a comérsela cuidadosamente. Casi toda su atención puesta en no mancharse a sí mismo y, sobre todo, no manchar nada. Sin embargo, de nuevo las palabras del otro hicieron que alzara su mirada hacia él un tanto sorprendido. Había mandado aquella fotografía como algo totalmente casual, así que ver que la había guardado hizo que algo dentro de él se revolviera. Una especie de calor interno que, tras unos segundos, pudo calificar de felicidad. Nunca habría pensado que algo tan simple pudiera influir tanto en Otabek, pero el simple hecho de saber que había conseguido ayudarle a superar los nervios, le llenaba de regocijo.

Me alegra haberte ayudado, aunque sea desde lejos —. Respondió, sinceramente, esta vez sin medir ni una sola de sus palabras. A lo mejor había sonado cursi, o tal vez aquello había vuelto a dejar en ridícula evidencia sus sentimientos, pero en ese momento le dio exactamente igual. ¿Qué más daba? Otabek acababa de reconocer que su opinión y su apoyo eran importantes para él. El resto podía arder en el infierno. Ahora más que nunca, se dio cuenta de lo mucho que se necesitaban, y del bien que se hacían mutuamente. Sería romántico, si no fuera porque esa palabra estaba prohibida entre ellos.

Sabía que estarías un poco nervioso —. Reconoció, con voz dulce —. Así que solo quería hacerte saber que te estaba apoyando a ti y solo a ti. Y yo siempre voy con el equipo ganador —. Añadió, con una pequeña sonrisa, indicándole que tenía fe ciega en su éxito —. Además, nunca estás solo. ¿Es que pensabas que no iba a dejarlo todo para verte, uhm? —. Preguntó, antes de dejar caer su cabeza sobre el hombro ajeno. Movimiento estúpido. Muy, muy estúpido, pero le dio igual. Le había salido directamente del corazón y eso era todo lo que importaba.

Se quedó allí descansando durante unos segundos, hasta que al final se separó y clavó de nuevo sus ojos en la mirada oscura de Otabek —. No tienes que agradecerme nada. Somos amigos, ¿no? Se supone que eso es lo que hacemos —. Susurró, con una pequeña sonrisa complacida.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Miér 3 Mayo - 17:46

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De alguna manera, Otabek adoraba verlo de esa manera. Un Yuri natural y confiado, completamente sincero. Hacia que la calidez se extendiera en su pecho y que quisiera abrazarlo hasta que el ruso le dejara. Lo necesitaba a su lado, desde hacia tiempo se daba cuenta que no solo era un sentimiento de amistad, sin embargo, era el único con el que podía quedarse. Y antes de perder a alguien como Yuri, prefería sufrir un amor no correspondido. Te estaba apoyando a ti y sólo a ti. Sus palabras hicieron que una leve sonrisa dulce se formara en el rostro del kazajo. Su corazón latía más rápido de lo normal, sintiéndose especial para aquel muchacho, aunque solo fuera como su mejor amigo.

Yo también te apoyo solo a ti, ¿sabes?— Confesó él, con una leve sonrisa. No debía de ser algo nuevo, pensó. Aunque hubiera conocido a más gente desde que estuviera en Rusia, sólo quería la victoria de Yuri. Sólo quería animarlo a él y que distinguiera sus ánimos de entre el resto de voces.Sin embargo, sintió como daba un leve vuelco en su pecho, sorprendido y emocionado, al sentir la cercanía de Yuri a su cuerpo. Cómo apoyaba su cabeza en su hombro, de forma casual. Esa acción junto con sus palabras hicieron que cerrara sus ojos fuertemente por un momento, en una lucha interna consigo mismo. No le costó mucho tomar la decisión de apoyar su cabeza ligeramente en la ajena, descansando en silencio. Sentirlo tan cerca, el aroma de su cabello, su calidez.. le supo a poco, realmente poco, cuando el ruso se separó.

Además, aquellas palabras le hicieron sentir un pinchazo en el corazón. Una vuelta a la cruda realidad. Su sonrisa se volvió algo apenada sin apenas darse cuenta; sentía una fuerte frustración en su interior. Quería que volviera a dejar su cabeza sobre su hombro, a sentirlo cerca, a  verle sonreír de forma natural junto a él y a un ambiente donde no tuviera que medir sus palabras ni sus acciones. — Tienes razón.— Murmuró ante sus últimas palabras, aunque su voz ya no era tan animada como antes, ni su mirada. Aquella vuelta a la realidad le había dado un duro golpe. Aunque por supuesto tenía razón en lo que decía. Eran amigos, nada podía cambiar eso.

¿Que le has dicho a Lilia?— Preguntó el kazajo de repente, queriendo cambiar el tema de forma drástica, aunque era algo que necesitaba saber.— No quiero preocupar a esa mujer, es capaz de averiguar mi dirección y venir corriendo a por ti.— Comentó, de forma divertida. Con un par de mordiscos rápidos, Otabek terminó su último trozo de pizza y suspiró levemente. Le encantaba comer aquellas cosas de vez en cuando. Tendrían mucha grasa y todo tipo de cosas, pero estaban condenadamente deliciosas.

Si estuvieran en otro tipo de situación, Otabek le habría ofrecido quedarse allí aquella noche. No quizás dormir juntos si el ruso no se sentía a gusto, pero podía dejarle su cama y acomodarse él mismo en el sofá. Sin embargo, no se veía capaz a sí mismo de ofrecerlo, ¿estaría bien hacerlo?
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Jue 4 Mayo - 15:54

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Yuri dejó escapar un pequeño suspiro aliviado cuando sintió la cabeza de Otabek apoyarse sobre la suya. Fue una sensación agradable el hecho de comprobar que no le rechazaba, y que aceptaba su cercanía como algo natural. Casi se sentía tan bien como aquel día sobre la pista de hielo. Sin embargo, ahora sabía perfectamente que no podía cometer los mismos errores que entonces. Ya tenía aprendida la lección aunque, claramente, eso no le impedía disfrutar un poco de aquella maravillosa situación.

Dijo aquellas palabras sobre su amistad con la mejor de sus intenciones. Claro que lo había hecho. Pero cuando miró dos veces en los ojos de Otabek se encontró con algo que no le gustaba nada. ¿Decepción? ¿Tristeza? ¿Tal vez disgusto? De pronto, la sangre se le congeló en las venas y toda la cercanía de la que había hecho gala desapareció de un plumazo. De nuevo todos sus sentidos se crisparon y se puso alerta. ¿Qué había hecho ahora? ¿Dónde la había cagado tanto como para romper aquel momento tan especial entre ellos?

Un rayo de tristeza cruzó sus ojos y desvió la mirada hacia el último trozo de pizza que quedaba. Se le había cerrado el estómago y ya no le apetecía en absoluto. Aquello comenzaba a ser desesperante. Se sentía como un verdadero inútil. Su parte más beligerante le exigió que pidiera una explicación al kazajo, pero la más racional lo paró en el último momento. No quería dar pie a comenzar ninguna conversación comprometida, ya tenía suficiente con lo que había dentro de su cabeza como para aun encima tener que lidiar con la que fuera la reacción de Otabek.

Lo que dijo después casi le habría hecho gritar, si no fuera porque no tenía fuerzas para ello. Claramente le estaba invitando a marcharse de su casa, ¿no? A lo mejor lo había puesto incómodo al acercarse tanto... ¿¡Pero entonces por qué demonios le había devuelto aquel mimo, por mínimo que fuera!? Una voz irracional en su cerebro se preguntó si Otabek estaría jugando con él. Primero aquel beso que ya no sabía si solo había sido fruto de su imaginación. Ahora eso. ¿Se divertía dándole esperanzas para luego reírse? No. No. Otabek no era así... ¿En ese caso, qué demonios era lo que estaba sucediendo?

Le dije que venía a tu casa a cenar —. Respondió, con un tinte disgustado en su voz, por mucho que intentó sonar normal —. Ya te conoce, así que no creo que se preocupe. Aunque... —. Añadió después, con una pequeña sonrisa que intentó sin éxito ser conciliadora —. Creo no debería tardar en volver. Sé que no se dormirá hasta que no tenga noticias mías—. Terminó, esperando por ver la respuesta del otro. Hasta ese momento se había sentido muy a gusto, pero no tenía mucho que hacer si el otro prefería que se marchara y le dejase descansar. Había sido un día duro para ambos, y suponía que Otabek era suficientemente inteligente como pasa saber que algo no iba bien, por mucho que se empeñaran en hacer como si nada.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Vie 5 Mayo - 6:46

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El ambiente entre ambos patinadores había mejorado considerablemente desde que se encontraron esa misma mañana en la pista. Habían podido encontrar de nuevo aquel punto de complicidad y comodidad que siempre habían tenido. Se contaba cosas personales, reían juntos, se apoyaban, y además también estaban esos pequeños momentos de contactos físicos que conseguían hacer latir más rápido el corazón del kazajo. Sin embargo, todo se había arruinado tan rápido cómo había venido. ¿Había sido su culpa por mostrar aquella reacción tan sólo porque Yuri lo llamara amigo? ¿Había sido por su pregunta sobre aquella mujer?

De alguna manera, Otabek comenzó a sentirse realmente mal cuando escuchó la voz de Yuri. Por un momento se paró a pensar: ¿había sonado realmente tan mal lo que había dicho? En ningún momento quería que sonara como si quisiera que él se marchase de allí lo antes posible. El kazajo solo había querido encontrar un tema lo suficientemente alejado del tema amistad para no comenzar a sentirse incómod y negativo. Cuando el ruso dejó de hablar, Otabek se quedó mirándolo por unos segundos y después se frotó el rostro, levemente frustrado, dejando que sus dedos se perdiesen en su cabello, ordenándolo y desordenándolo de forma ligeramente nerviosa.

Yo no quería.. que sonara de mala manera.— Susurró el kazajo sin saber muy bien qué decir para que no volviera a sonar de forma extraña o molestara al joven ruso. Era extraño ver al kazajo de esa manera, y es que él mismo se sentía extraño. Nunca había sentido tantas emociones dentro, mucho menos negativas y nerviosas. No sabía cómo reaccionar en esos momentos. Prefería ser sincero, sin tener que revelar nada demasiado íntimo.—Pensaba ofrecerte quedarte pero no sabía si querrías.—Ups, respuesta difícil. Yuri podía preguntarle por un por qué, y Otabek no sabría qué decirle exactamente. Se había metido en un callejón sin salida sin comerlo ni beberlo, de modo que intentó irse por otra parte para no ser pillado tan rápido.

Puedo dejarte  algo para dormir pero va a quedarte grande.— Le dijo, con una pequeña sonrisa divertida, pensando en como se vería el ruso con una de sus camisetas. Después de todo, si se quedaba debía de usar algo para dormir; sus ropas de entrenamiento estarían sucias y no era algo cómodo para dormir. — También puedo llevarte a casa si no quieres. Está bien.— Concedió él. No quería que le sonara obligado quedarse allí. Sólo había querido disculparse por cómo habían sonado sus palabras, decirle la verdad, ofrecerle de nuevo esa cercanía que parecía tan frágil últimamente entre ellos. Otabek no podía parar de pensar que todo seguiría bien si no se hubiera dejado llevar por sus instintos en primer lugar, o quizás en todo caso, si no los hubieran interrumpido.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Vie 5 Mayo - 11:20

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Yuri se quedó observando la reacción de Otabek un poco sorprendido. De verdad había intentado que aquello no sonase mal, pero parecía bastante evidente que no lo había conseguido. Al menos aquella forma de actuar le dio una pista de que, posiblemente, había malinterpretado aquella situación y que había extrapolado las verdaderas intenciones del otro. Se sentía un poco culpable pero, en el fondo, ¿no era perfectamente normal dudar un poco? Con todo lo que había pasado entre ellos, el ruso tampoco habría encontrado demasiado sorprendente que quisiera quedarse solo para aclarar sus ideas o, directamente, perderlo de vista al menos hasta el día siguiente.

No, está bien —. Se apresuró a añadir, no queriendo que el otro se comiera la cabeza por aquella tontería. Había sido cosa suya, después de todo. Sin embargo, sus siguientes palabras le hicieron sonreír levemente —. Oh —. Dejó escapar, un poco sorprendido. Al principio pensó en declinar la oferta, creyendo que a lo mejor sería un poco incómodo por la situación en la que se encontraban. Sin embargo, luego se lo pensó mejor y decidió que negarse sería no solo cruel sino también un poco egoísta. Todos los problemas estaban en su cabeza, después de todo, y no quería que Otabek pagase por ello. Además, claro que se moría de ganas por quedarse —. Se lo diré a Lilia. Espero que no le importe —. Comentó, mientras sacaba el móvil en busca del número de la mujer.

El siguiente comentario por parte de Otabek le hizo reír un poco por lo bajo. Sí, era evidente que él era mucho más grande, y que su cuerpo ya no correspondía a la misma constitución que el de Yuri, pero también era verdad que el kazajo era mucho más bajito que otros patinadores —. Oh, cállate —. Trató de picarle un poco —. Ni siquiera eres tan alto —. Le incordió, poniéndole un mensaje a Lilia antes de dejar caer su móvil en el sofá, sin demasiadas ceremonias —. Además, ya te has cambiado de ropa y te acabas de duchar. Podrías resfriarte si sales a la calle —. Zanjó el tema, mirando de reojo a Otabek.

Yuri no tenía ni la más mínima idea de cómo iba a desarrollarse aquello. Podría salir muy bien, y dejar atrás todos los problemas que habían ido acarreando, o salir rematadamente mal y joder su amistad. No había punto medio, pero tampoco podían seguir retrasando aquello más tiempo. Cuanto antes supiera si podía convivir con Otabek siendo un simple amigo, mejor.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Dom 7 Mayo - 13:06

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Otabek sintió una oleada de alivio sobre su corazón cuando escuchó la respuesta de Yuri. No sabía si había aceptado realmente porque quería quedarse allí o por verle realmente así de afectado. El kazajo se estaba volviendo demasiado sentimental, y no sabía si eso era bueno o malo. Desde luego, su corazón estaba más tranquilo cuando estaba solo y apenas tenía lazos con nadie. Pero Otabek no se arrepentía de haberse convertido en amigo del ruso. Nunca podría. Su vida había cambiado drásticamente, teniendo a alguien en quien confiar, en quien apoyarse, a quien animar. A quien ver cada día con una sonrisa.

Sin embargo era nuevo para él todo aquel torrente de emociones, aquella expresividad que escapaba a su control. Se sentía expuesto, justo cuando menos le convenía y quería. Sin embargo, con todos aquellos pensamientos en su cabeza, consiguió reír levemente ante la queja del ruso.

Vamos, deja de meterte conmigo.— Le dijo, medio riendo, dándole un ligero golpe hombro con hombro, como dos amigos, sin más. Tenía razón en lo que decía sobre salir de esa manera, a esa hora y con ese frío en moto, pero bueno, no le hubiera importado con tal de no dejarlo marchar solo. Agradecía la preocupación de todas maneras, y por otra parte no podía dejar de pensar como podía ser capaz de dejar atrás ese tipo de sentimientos que tenía hacia Yuri. ¿Cómo hacerlo si tenía que vivir como su mejor amigo? No tenía ni idea pero esperaba averiguarlo con el tiempo; tampoco quería perder a una persona como Yuri solo por un amor no correspondido.

Otabek se levantó y se estiró, sentía el cuerpo tirante y cansado pero no tenía sueño, así que podía aguantar unas horas más. No era demasiado tarde. Otabek bebió los últimos tragos de coca cola que le quedaban y miró de reojo al ruso. La verdad es que antes no se lo había propuesto porque no pensaba que fuera a quedarse en su casa, pero había sido un día duro de entrenamiento y comprendía que a lo mejor el rubio quería sentirse algo más limpio.

¿Quieres ducharte?— Le preguntó, quizás un poco de repente, pero solo le sonrió divertido.— Ha sido un día duro, ya que vas a quedarte, puedes hacerlo si quieres.— Le comentó, encogiéndose ligeramente de hombros, dándole esa opción. El kazajo apiló los cartones de las pizzas sobre la mesa, sin tomarlos todavía. —Puedo recoger esto un poco mientras y ver una película antes de que sea más tarde.— Sugirió, sin saber demasiado bien que película podrían ver o que echarían en la televisión. Pero quizás era un buen plan para no sentirse incómodos entre sí.

Ven, voy a darte algo de ropa.— Le dijo, dirigiéndose hacia las escaleras que llevaban al segundo piso; a su habitación y al baño. Allí le daría algo cómodo y esperaría abajo por su regreso.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 7 Mayo - 14:22

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Yuri se relajó un poco cuando sintió que, de nuevo, el ambiente se destensaba un poco. Parecía ser que, últimamente, su relación se reducía a picos de frustración y bajadas de nuevo a la normalidad. Era un poco extraño, no podía mentir. Le gustaba más cuando las cosas iban como la seda entre ellos.

Sin embargo, no estaba dispuesto a renunciar a Otabek a la mínima que las cosas se torcían. Iba a luchar por él y por su relación, aunque no fuera más que una simple amistad. Aquel era el espíritu de Yuri: superarse una y otra vez, hasta que conseguía lo que quería. El kazajo no iba a ser diferente. No tenía intenciones de rendirse, por mucho que a veces sintiera la tentación de salir corriendo de su lado y huir de aquella incomodidad.

Al final, dejó escapar una pequeña risa cuando le dio aquel golpecito en el hombro. Bueno, al menos parecía ser que podían tocarse sin que eso supusiera ningún trauma. Era un paso, suponía.

Yuri observó de nuevo anonadado cómo el otro se levantaba del sofá. Iba a tener que aprender a contenerse, eso sí, porque a veces tenía la sensación de que se comía al otro con la mirada. Y lo hacía, pero no quería bajo ningún concepto que el otro se diera cuenta de ello. Aquello ya sería la gota que colmaría el vaso. Aunque claro, cómo ignorar aquel cuerpo que, incluso vestido, era el más atractivo que había visto nunca. Estaba bien jodido, aunque eso no era ninguna novedad.

Ante su pregunta, asintió levemente con la cabeza. Sí, no había ninguna otra cosa que desease más en esos momentos que agua cayendo sobre él para despejarse —. Por favor —. Respondió —. No me ha dado tiempo a ducharme en la pista, y creo que me hace falta —. Trató de bromear, levantándose también del sofá —. Está bien, elige tú la peli que quieras. Nada de terror, ¿eh? Quiero dormir esta noche —. Comentó con tono burlón, levantando su dedo índice a modo de advertencia y de leve amenaza.

Rápidamente, se acercó a su bolsa de deporte y sacó de allí su bolsa de aseo y un juego de ropa interior limpia que siempre llevaba consigo por si acaso. Después decidió ir detrás de Otabek a donde suponía que estaba su habitación y el cuarto de baño. Yuri tenía que reconocer que le encantaba aquella casa, era pequeña pero muy agradable. Cuando llegaron al cuarto, el ruso se apoyó en el marco de la puerta y se cruzó de brazos a la espera de que el otro le diera la ropa que quisiera. Esperaba que, aunque le viniese gigante, pudiera usarla.

No me esperaba un cuarto tan grande —. Comentó distraído. No había estado ahí antes, pero era sorprendentemente generoso en comparación con el resto de la casa.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Lun 8 Mayo - 15:28

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Otabek rió levemente cuando el ruso aceptó tan rápidamente aquella ducha que él le ofrecía. Parecía que después de todo no tenía que preocuparse tanto por las palabras que decía; los dobles sentidos y los malos pensamientos solo estaban en su cabeza. Sonrió levemente cuando le dijo aquello sobre la elección de la película y negó con su cabeza.

Está bien, tampoco me gustan esas películas de todas maneras.— Confesó. No es que le asustaran, aunque sin duda algunas lo conseguían, sino que veía el interés ni la diversión en ver ese tipo de películas, llenas de sangre y malos momentos. A Otabek le gustaban las películas históricas, de acción, de ciencia ficción, de misterio.. no sabía cuando de todas podía venir bien para ver junto al ruso. El kazajo esperó al joven antes de subir mientras cogía sus cosas y después lo guió hasta la planta de arriba, dejando que viera su habitación por primera vez, mientras escogía algo cómodo para él. Se acercó al armario y rebuscó por algún pijama limpio y no demasiado grande para Yuri, pero su comentario le hizo reír levemente, mirándolo de reojo.

¿A qué sí? Creo que no tengo lo suficiente como para llenarlo del todo.— Comentó, aunque no le importaba demasiado. Lo único que le gustaba era tener una cama de matrimonio, grande y espaciosa, aunque irónicamente siempre acababa durmiendo a uno de los lados. La decoración de la habitación se basaba en algunos posters sobre patinaje y paisajes de Almaty, también algún cuadro artístico. Tenía un corcho con dibujos de su hermana, algo infantiles pero que guardaba con cariño, y algunas fotos con su familia. Por lo demás, el mobiliario era el acostumbrado en una habitación; cama, escritorio y estanterías. Cuando encontró la ropa adecuada se la tendió a Yuri bien doblada.

Espero que te esté bien.— Le comentó, había intentado escoger lo más pequeño que tenía, después de todo. Lo guió después al baño, que estaba un poco más al fondo de la habitación; ya lo había dejado todo recogido antes de salir aunque la sala aún estaba algo húmeda de su anterior ducha. — Hay toallas secas dentro.— Le avisó, ya que la que él había usado la había dejado colgada de la puerta. Y así, dejó que el joven ruso se duchara y se relajara, bajando de nuevo las escaleras para recoger todos los restos de comida, comiendo de paso el resto de alitas que habían quedado, deleitándose con el sabor de la carne. Después se sentó en el sofá, resoplando y echando s u cabeza hacia atrás. El techo le parecía un buen lienzo para arreglar sus pensamientos.

No podía evitar pensar en ese chico, que ahora se hallaba en su ducha; demasiadas imágenes no demasiado decentes aparecieron en su cabeza y él las apartó avergonzado. Era cierto que Yuri era más joven que él, que aún le faltaba crecer más, pero no podía evitar sentirse atraído por él. Su belleza y su personalidad lo habían hecho caer y no podía evitar querer acariciar esa piel pálida, besar sus labios rosados y rodear aquel cuerpo menudo con sus brazos. La piel le ardía de solo pensarlo, pero tuvo que regañarse a sí mismo. No merecía la pena pensar en algo que nunca tendría, pero solo le quedaba su imaginación. Con un hondo suspiro tomó el mando de la tele y lo dejó en cualquier película que no tuviera una sipnosis demasiado terrorífica y dramática. Aprovechó para mandarle algún mensaje a su hermana y comentarle que Yuri también estaba contento con su decisión. Parecía que ambos estaban deseando conocerse, aunque no sabía cuando podría ocurrir eso.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Lun 8 Mayo - 16:36

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Yuri se fijó en todos los detalles del cuarto de Otabek. Lo que más le gustó fue, sin duda, el corcho con fotografías de su familia y lo que había intuido que eran dibujos de su hermana. Le habría gustado acercarse para poderlo ver un poco más de cerca, pero al final decidió no ser entrometido. Algo que también le gustó bastante era la enorme cama de matrimonio que había en el centro del lugar. Dudaba considerablemente que Otabek fuera capaz de ocuparla él solo por mucho que se moviera, pero tenía pinta de ser cómoda hasta el extremo.

Solo cuando el kazajo se acercó, a él, Yuri salió de su ensoñación y cogió de sus manos la ropa que le estaba tendiendo. La seguía viendo un poco grande para él, pero no hizo ningún comentario al respecto. Cuanto más ancha más cómoda, después de todo —. Está bien —. Dijo con una pequeña sonrisa, siguiéndole hasta la puerta del baño —. Cogeré una toalla. Y no te preocupes, acabaré enseguida —. Le aseguró, para que no se preocupara demasiado cuando se fuera.

Al quedarse solo dentro de aquel baño, se quitó la ropa que llevaba y se metió rápidamente debajo del chorro de la ducha. Tenía que reconocer que el agua casi ardiendo corriendo por su cuerpo fue lo único que consiguió relajarle del todo aquella noche. A pesar de que habían tenido buenos momentos, seguía sintiendo a Otabek un poco extraño. Y eso era raro, teniendo en cuenta que el chico solía ser más bien inexpresivo y bastante simple a la hora de mostrar sus emociones. No podía negar que, en cierto modo, se sentía un poco culpable por estar inestabilizando al kazajo. Desde luego, iba a tener que cambiar eso. No era justo para él.

Yuri solo quería volver a aquellos tiempos en los que las cosas fluían entre ellos con la más absoluta normalidad. Algo que, desde lo que pasó en el hielo, parecía ser un imposible. ¿Pero qué culpa tenía él? A veces se encontraba a sí mismo imaginando que habría pasado si de verdad hubieran llegado a besarse. Otras, sin embargo, se preguntaba si eso había llegado a suceder siquiera. ¿Y si Otabek solo se había acercado más de la cuenta a él? ¿Y si había sido Yuri quien lo malinterpretara todo? En su cabeza la imagen era muy claramente la de un acercamiento, pero luego las dudas lo fastidiaban todo. Ojalá pudiera estar dentro de la mente del otro para ver con total claridad qué era lo que pensaba y sentía. La opción más cercana a eso era preguntarle pero, de nuevo, tal cosa no iba a suceder.

Cuando se hubo lavado el pelo con su propio champú y también el cuerpo, salió de la ducha y cogió una toalla de donde el otro le había indicado. Cuando se puso aquella ancha ropa encima, no pudo evitar embriagarse en el olor de Otabek. Olía perfectamente a él, y eso era algo que desde el minuto cero iba a llevarlo loco aquella noche. Por suerte, decidió no pensar demasiado en ello y salió del baño arreglándolo antes para cuando el otro quisiera entrar de nuevo.

Cuando estuvo de nuevo en la salita, se acercó de nuevo a su bolsa y metió dentro todo lo que llevaba en la mano. Su cabello estaba totalmente mojado, pero le daba bastante igual —. ¿Con qué vas a sorprendeme esta noche? —. Preguntó, con un deje de diversión, para llamar la atención del otro. Antes de que respondiera, ya se había sentado de nuevo a su lado en el sofá.

Los pantalones que llevaba, por suerte, llevaban un cordel con el que se los había podido atar para que no se le cayeran. Sin embargo, el cuello de la camiseta era un imposible, y dejaba buena parte de sus hombros y clavículas al aire. No era que se hubiera dando cuenta de ello, y mucho menos que le importara.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Lun 8 Mayo - 17:26

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Después de zapear un poco, el kazajo decidió dejar cualquier canal, esperando a que empezara alguna película y el ruso llegara antes para no perderse el principio. Perdió un poco el tiempo charlando con Aiman por mensajes, pero finalmente se quedó absorto en los anuncios de la televisión. Sus pensamientos eran bastante repetitivos; se sentía demasiado extraño pensando tanto en una sola persona, imaginando posibilidades, controlando sus propios deseos. Su vida estaba cambiando mucho, pero creía que era para bien. Le gustaba el cambio que Yuri ejercía en él, quizás porque sólo actuaba así cuando estaba con él. Porque para el resto de personas seguía siendo bastante inexpresivo.

No podía evitar también pensar en la única relación sentimental que había tenido anteriormente; había sido un total engaño al final de todo. Aunque Otabek comprendía en la actualidad que no era un amor intenso lo que sentía. Comparándose con su yo actual, lo que sentía en esos momentos por Yuri era.. totalmente devastador. Arrollaba todo lo que hubiera sentido antes. Quizás por eso se sentía sobrecogido por sus propios sentimientos, confundido. Entre tanto pensamiento apenas se dio cuento de las pisadas del rubio, sólo se percató de su presencia cuando le habló y en pocos segundos ya estaba sentado a su lado.

A Otabek le costó un poco reaccionar puesto que su mirada se encontró con la figura de Yuri después de salir de aquella ducha. Su ropa en él se vería hasta cierto punto bastante tierna y su cabello caía lacio y mojado, rozando ligeramente la piel de sus hombros. Su camiseta le quedaba algo grande y podía ver su piel, sus hombros y su clavícula. Por un momento su mirada se perdió en esa palidez y en la curva que su clavícula mostraba. Se sentía sobrecogido por aquella simple muestra de piel. Se sentía estúpido. Al menos quiso creer que el ruso no se dio cuenta de ese momento de perplejidad. Carraspeó un poco y volvió a mirar la pantalla.

La he dejado en 'Marte', ¿la conoces?— Le comentó, sin saber si la había visto o no. Aunque preferió explicarse antes que nada. —Va sobre un astronauta que se queda atrapado en Marte y tiene que sobrevivir allí.— A pocas palabras, ese era el resumen de la película. Otabek ya la había visto el día de su estreno y la encontró sumamente interesante y entretenida, esperaba que así fuera también para Yuri. El kazajo dirigió su mirada, pensativo, hacia el ruso y sus dedos tocaron levemente algunos cabellos rubios.

Deberías de haberte secado mejor el pelo, vas a resfriarte.— Le comentó, en voz bajo, en un tono de medio reproche hacia el menor. No podían permitirse una enfermedad en ese tipo de profesión, porque eso afectaba severamente a sus cuerpos. Otabek se levantó un momento de su sitio en el sofá y se acercó a su bolsa de deporte, sacando una toalla limpia que tenía de repuesto y acercándose al rubio con una sonrisa algo divertida. Se sentó a su lado y le puso la toalla en la cabeza, empezando después él mismo a frotar y secar su cabello, medio riendo. ¿Podría eso molestarle? Parecía más una broma que un intento de ayudarle a secarse el cabello, pero se lo merecía por no cuidarse con aquello.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Mar 9 Mayo - 16:20

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Yuri escuchó distraídamente la explicación que el otro le daba acerca de la película. No recordaba haber visto aquella película, aunque por alguna razón si título le resultaba bastante familiar. A lo mejor había sido conocida en su momento, quién sabía. Él solía tener poco tiempo para aquellas cosas. Además, aunque tenía una pequeña lista de películas favoritas, tampoco era una persona lo suficientemente paciente como para sentarse durante dos horas enteras delante de una pantalla. Era algo que a veces le apenaba un poco pero, ¿qué más daba? Tampoco solía disfrutar de aquellos pasatiempos con nadie más. Hasta ahora, claro.

Uhm... Creo que me suena —. Comentó —. Aunque lo que dices parece bastante interesante. ¿Quedarte solo en Marte? Debe ser un verdadero coñazo, aunque a veces suena tentadora la idea —. Bromeó, con una pequeña risa. Yuri no era la persona más antisocial que conocía, pero tampoco es que fuera muy cercano a las personas que le rodeaban. Al ruso le gustaba disfrutar también de su propia intimidad, y estar solo no era algo que le asustase. De hecho, a veces lo necesitaba como respirar, cuando se agobiaba demasiado cerca de otras personas. O consigo mismo, a secas.

Yuri observó con los ojos ligeramente entornados cómo el otro se levantaba. Sin poderlo evitar, giró su cuerpo para poder seguirlo con la mirada. Una de sus cejas se alzó cuando lo vio con la toalla en la mano. No le entusiasmaba demasiado la idea, pero el gesto le pareció demasiado tierno como para quejarse. Le dejaría hacer.

Oh, vamos —. Remoloneó un poco cuando se acercó de nuevo a él —. Estoy perfectamente. Tienes la calefacción tan alta que esto parece una entrada al infierno —. Le picó, mientras bajaba un poco la cabeza ante la fuerza de sus manos en su cabello, a través de la toalla —. Es imposible que me resfríe aquí dentro. ¡Y me vas a despeinar! —. Se rio al final, alzando sus manos para atrapar las del otro y que parase. No le había molestado mucho, pero tampoco quería que su pelo quedase como el de un gato después de una pelea. Por eso, cogió ligeramente sus muñecas y se giró hacia él con una sonrisa —. Sobreviviré. No tendrás que reportarle mi muerte a Lilia esta noche, puedes estar tranquilo —. Bromeó al final, soltando sus muñecas con cuidado.

Aquel contacto tan simple le había quemado un poco en las palmas de las manos. Le habría gustado poder tocarle un poco más, incluso acariciar la piel de sus muñecas y de sus manos durante un rato tan largo que perdería la cuenta. Sin embargo, reunió el suficiente coraje como para no hacer aquello demasiado incómodo.

Anda, ¿vamos a ver la peli o no?
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Jue 11 Mayo - 13:47

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Aquella escena realmente causaba mucha gracia al kazajo. Esos momentos en los que ambos reían y se metían con el otro sin preocupaciones no tenían precio. Por momentos como ese era por los que Otabek se empeñaba tanto en cuidar lo que tenía con el ruso, aunque eso rompiera poco a poco su corazón. Podía fingir que no sentía nada por el ruso, podía ser su amigo sin nada más pero, ¿qué pasaría cuando Yuri encontrara a alguien? Cuando comenzara a salir con otra personas, a besarse con otra personas. A querer a alguien más. Esa idea le provocó un pinchazo en el corazón que contrajo levemente su rostro, aunque agradeció que ya estaba revolviendo el cabello del rubio con la toalla, ya que no podía verlo.

Precisamente porque la calefacción está alta. El cambio de temperatura es brusco, deja de quejarte.— Comentó, revolviéndole un poco más el cabello, solo para picarle de forma divertida.  No pudo evitar volver a reír y a sentirse libre junto a él cuando el otro también rió. El moreno dejó de revolver su cabello cuando Yuri cogió sus muñecas, frenándole. Otabek mantuvo su sonrisa divertida, queriendo obviar el hecho de aquel leve contacto, de como ardían sus muñecas, queriendo sentir esa sensación sobre sus manos, sobre su rostro. Pero no podía pedirlo.

Está bien, está bien.—  Dijo el kazajo, riendo levemente y alzando sus manos en son de paz. Después de aquello dejó la toalla de lado y asintió al ruso cuando le dijo de continuar con la película. Pasaron el resto de la hora comentando la película, en una conversación agradable. Sin embargo, cuando el kazajo le estaba comentando algo, apenas escuchó nada de la otra parte.— ¿Yuri?—  Preguntó, al ver que no tenía repuesta a lo que le estaba comentando. Desvió su mirada hacia el ruso que se había quedado estancado en el sofá, con los ojos cerrados y completamente dormido. Otabek no pudo evitar sonreír un poco, ante aquella escena que le parecía tan tierna. Suspiró por un momento; su rostro se veía relajado y tranquilo y lo observó por un largo rato, quizás esperando a que el joven despertara, aunque eso no pasó.

Finalmente, el kazajo tomó la decisión de llevarlo a la cama, simplemente no podía dejar que se quedara allí durmiendo toda la noche. Con cuidado se levantó de su lado y apagó la televisión, tomando el menudo cuerpo del ruso entre sus brazos, cargándolo. Era ligero y sus manos se afianzaron en sus piernas y su espalda, intentando no recrearse demasiado en aquel simple contacto. Yuri pareció quejarse levemente por el traqueteo de estar moviéndolo, pero no se despertó, cosa que el kazajo agradeció porque casi podía imaginar la escena, con un Yuri tan sorprendido que era capaz de tirarse de sus brazos. Otabek aprovechó para subir las escaleras y apagar todo, dejando después a Yuri en su cama. Parecía algo imposible de pasar, pero allí estaban. Quizás no de la manera ni en la relación que al mayor le hubiera gustado, pero estaban.

El moreno se sentó en el borde de la cama, observando al rubio. Estás loco, Otabek, se dijo a sí mismo, revolviéndose el cabello y frotándose el rostro, confuso. Tapó a Yuri con las sábanas y besó ligeramente una de sus mejillas, con cariño. Era lo máximo que podía hacer; solo se hubiera atrevido de esa manera, con él dormido. Estuvo pensando por un rato si debía dormir allí con el ruso o agenciarse el sofá. Pero decidió que sería sospechoso si no usaba su propia cama, solo porque estaba él. Así que se metió entre las sábanas, notando la presencia del cuerpo ajeno a su lado. Era algo extraño ya que siempre dormía solo. Otabek se quedó mirando el rostro de Yuri por unos minutos. Su corazón latía más rápido de lo normal, pensando que realmente tenía mala suerte de que esos sentimientos fueran algo malo, algo que tenía que guardarse. No pensaba que el amor fuera algo malo o desgraciado; sin embargo a él le había tocado un caso agridulce. Entre aquellos pensamientos no tardó en caer dormido, sin saber demasiado bien como despertarían la mañana siguiente.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Jue 11 Mayo - 15:09

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Yuri se quedó sentado en el sofá mientras esperaba a que el otro chico volviera. Cuando lo hizo, ambos se quedaron mirando aquella película. La comentaban alegremente, y eso la hacía incluso más interesante de lo que a simple vista parecía. La historia enganchaba bastante, y el ruso de verdad que tenía interés por saber qué sería lo que pasaría al final con el protagonista. Sospechaba que al final sus compañeros volverían a por él por mucho sacrificio que eso les costase, ¿cómo no iban a hacerlo? Sin embargo, él quería verlo.

De verdad que había querido verlo. Sin embargo, el cansancio y el estrés del día se adueñaron de él en un abrir y cerrar de ojos. Sus párpados comenzaron a pesar tanto que incluso resultaron dolorosos y, antes de darse cuenta, se había quedado dormido.

Cuando Otabek le cogió en brazos, juraría que había sentido algo. Sin embargo, su sueño fue tan pesado que ni siquiera sabía si aquello era verdad o si se lo estaba imaginando. Fuera como fuese, volvió a caer fulminado y ni siquiera se dio cuenta de cuándo fue dejado en la cama. Tampoco de cómo el otro se tumbó a su lado.

En algún punto de la noche, Yuri comenzó a tener frío y, más dormido que despierto, tiró de las mantas para hacerse una pequeña bola de carne sobre el colchón. No supo en qué momento rodó hasta acurrucarse al lado de Otabek. Su cuerpo simplemente se quedó junto al suyo, disfrutando del calor que desprendía sin ni siquiera pretenderlo.

Así pasó horas y horas hasta que la luz tenue de la mañana le despertó. A penas estaba amaneciendo, pero aquello fue suficiente como para despejarle. Y entonces se dio cuenta de la posición tan comprometida en la que estaba. Quería apartarse, huir lejos de aquella cama. Pero él sabía que no tenía fuerzas suficientes como para hacer tal cosa. Si de él hubiese dependido, se habría quedado allí toda la vida. ¿Acaso había algo más maravilloso en el mundo que despertar junto a Otabek? Lo dudaba bastante. No era de la manera en la que él habría querido, definitivamente, pero sí que era mejor que nada. Y también mucho más de lo que habría podido soñar.

Los ojos claros de Yuri se pasearon por el rostro del kazajo, que estaba profundamente dormido. Lo relajados que estaban sus rasgos era casi maravilloso. Demasiado precioso como para ni siquiera ser real. Sus cabellos más largos, los de arriba de la cabeza, esparcidos por la almohada, contrastando su bello color oscuro con la blancura de las sábanas. Ojalá pudiera sacarle una fotografía, pero eso rozaría los límites del acoso. Tendría que quedarse con aquella imagen grabada en su mente. Después de todo, dudaba que fuera a ser capaz de olvidarla.

Y lo cálido que era el cuerpo del otro chico, tan grande en comparación con el suyo... Simplemente no quería separarse de él. Quería acurrucarse de nuevo entre sus brazos, hundir la cabeza en su pecho y dormir allí para siempre. ¿Acaso era demasiado pedir? Parecía ser que sí.

Con un suspiro, asumió que el sueño había acabado y que tocaba volver a la realidad. Con movimientos suaves, se separó del cuerpo del otro para no verse a sí mismo en una situación comprometida y luego alargó su brazo para acariciar la mejilla ajena. Un toque ligero como el de una pluma que esperaba no hubiese notado en su profundo sueño. Luego se quedó allí, a una distancia segura, esperando con infinita paciencia a que despertara. No tenía ninguna prisa.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Jue 11 Mayo - 18:18

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Otabek no era capaz de clasificar cómo se sentía realmente. ¿Cansado? No un cansancio físico, sino mental. Desde hacia semanas sólo pensaba en lo mismo, una y otra vez, torturándose, mortificándose. No le gustaba para nada esa sensación. Era fácil decir de comenzar a olvidar algo, una persona, un sentimiento. Pero mucho más difícil hacerlo. Podría haberlo conseguido si hubiera estado viviendo en Almaty durante aquella temporada también, pero no era el caso; ahora estaban más cerca que nunca. Si no podía evitar verlo en la pista de hielo, tendría que ir a otros lugares en la tarde, mantenerse ocupado. Pero siempre sin perder la amistad con el rubio. Era lo único que no quería perder. El rostro de Yuri le transmitía tranquilidad, pero no conseguía mitigar aquel dolor de corazón. Terminó por cerrar los ojos y dejarse llevar por el cansancio y la oscuridad.

El kazajo no fue demasiado consciente de cómo se movía en la cama o si molestaba a su compañero aquella noche, si hacía algo realmente indebido en sus actuales circunstancias. Sin embargo, sintió una calidez en su pecho en medio de sus sueños, que tranquilizó y calentó su cuerpo y su corazón. Sin ser consciente que era la otra persona quien realmente se acercaba a él. Soñó con su hermana, con una inmensa pista de hielo, con Yuri. Aunque nunca solía recordar los sueños, así que no dudaba de que en cuanto abriera sus ojos, lo olvidaría todo.

Así pasaron horas y horas, hasta que el ruso despertó con la salida del sol y se apartó de él. El subconsciente del moreno se percató de ese cambio en su entorno; la tranquilidad y la calidez que se marchaban. Su cuerpo, aletargado, buscó de nuevo la calidez, acercándose hacia el cuerpo del ruso y atrayéndolo hacía sí mismo. Una de sus manos pasó por su cintura para afianzarse en su espalda, y allí reposó tranquila, sin dejar escapar aquello que le hacía sentir bien. Otabek, por supuesto, seguía totalmente dormido, con su rostro tranquilo y despreocupado, ajeno a lo que aquello podría desencadenar. No supo exactamente cuanto tiempo pasó de esa manera, apegado a Yuri, si horas o simples minutos, pero su móvil comenzó a sonar con su ya conocida alarma y eso hizo que sus ojos se abrieran levemente, parpadeando poco a poco, adormilados.

Se encontró con Yuri muy cerca de él, de su cuerpo y se dio cuenta de la mano que residía en su espalda, pasando la cintura del joven. Sintió su corazón latir algo más rápido y eso le sobrecogió nada más recién levantarse. Se frotó el rostro y lo volvió a hundir en la almohada, de forma algo cómica; tenía ganas de quedarse en la cama por horas, aún más si Yuri estaba a su lado.

¿Te he molestado durmiendo? Lo siento.— Se disculpó él, realmente de forma sincera, ya que no sabía que más podía haber hecho a parte de abrazarlo de aquella manera. ¿Le habría dado alguna patada nocturna? Solo había dormido una vez con una persona aparte de su hermana o sus padres, y no le había comentado nada. Otabek dejó libre al joven ruso y apagó la alarma, incorporándose levemente en la cama y estirándose.— ¿Quieres desayunar algo?— Preguntó, con una ligera sonrisa, mientras con sus dedos se adecentaba un poco el cabello desordenado.  
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Vie 12 Mayo - 8:58

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Yuri siguió observando durante unos segundos más esel rostro que, bajo le tenue luz de la mañana, le parecía simplemente perfecto. Otabek tenía unos rasgos realmente característicos y, dentro de ellos, estaba seguro de que era de los más atractivos. Sobre todo le llamaba la atención la forma cuadrada y fuerte de su mandíbula, que le daba un aspecto un tanto fiero y viril. Por un momento sintió la tentación de acercar hasta allí las yemas de sus dedos y dejar una caricia. Sin embargo, se contuvo por la vergüenza que supondría despertarlo así.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de los movimientos del otro hasta que no lo tuvo encima. Su respiración quedó parada durante unos segundos cuando sintió la mano del otro rodear su cintura. Era obvio que seguía totalmente dormido, y que no había hecho aquello a propósito, pero su corazón se aceleró sin remedio.

El ruso se permitió el lujo de relajarse en sus brazos, alegando dentro de su mente que estaba atrapado y que, aunque hubiese querido, no habría podido separarse. Eso no era totalmente cierto, pero la hacía sentir un poco mejor en sus circunstancias. No se sorprendió demasiado cando se dio cuenta de que estaba disfrutando de aquello. El abrazo del kazajo, aunque inconsciente, era fuerte. Y sentir su respiración acompasada desde tan cerca... Simplemente tenía la sensación de que iba a perder la poca cordura que le quedaba.

Aquello le recordó durante unos segundos a lo que había pasado en la pista de hielo. La sensación era exactamente la misma: adrenalina y también un poco de miedo. Miedo a que las cosas no salieran como él quería. Miedo al rechazo que podría suponer cualquier mínimo movimiento por su parte. Lo tenía tan cerca que no habría sido imposible poder besarle, aunque no se diera cuenta de ello. Era lo que más ansiaba, sobre todo después de cómo habían acabado las cosas la última vez que habían estado tan cerca. Sin embargo, la vergüenza le hizo controlarse.

Apoyó una mano en el pecho del otro y jugó un poco con la camiseta de su pijama, distrayéndose e intentando no pensar demasiado en el calor que le entraba cada vez que pensaba que estaba abrazado en una cama a Otabek. Aquello podría haber soñado idílico, si no fuera porque sabía perfectamente que la situación no era ni mucho menos la que él deseaba.

Yuri se sobresaltó cuando escuchó la alarma sonar, y sobre todo cuando el otro abrió los ojos y le quedó mirando. A pesar de que no había sido su culpa, casi sintió la tentación de pedir perdón, sobre todo por estar acurrucado prácticamente encima de él. ¿Se sentiría incómodo el otro? No le dio tiempo a preguntar nada porque el otro fue quien se disculpó primero.

No —. Reconoció directamente, no queriendo que Otabek se sintiera mal por aquello —. Me he despertado hace solo unos minutos —. Trató de explicarle, en un intento de hacerle entender que no se había dado cuenta de nada hasta hacía poco —. He dormido genial —. Reconoció, sentándose en la cama y desperezándose lentamente —. ¿Qué tienes por ahí para desayunar?
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Vie 12 Mayo - 13:05

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Su rostro podía verse tranquilo al despertar, sin muestra de sorpresa o verguenza, pero la verdad era que el corazón de Otabek estaba latiendo demasiado rápido. Podía notar la cercanía del ruso no solo en sus rostros, sino en sus cuerpos. Como le proporcionaba una calidez demasiado agradable, como su mano parecía descansar en su pecho como si fuera lo más normal del mundo. Hubiera deseado haber despertado antes y fingir estar dormido para disfrutar de aquello. No quería marcharse de su lado, sin embargo, los momentos no eran eternos y no podía alargar aquel mucho más, así que en algún momento dejó ir a Yuri y se incorporó, estirándose levemente.

Le agradó saber que no le había molestado con ninguna otra cosa durante la noche, o al menos no con algo que lo hubiera podido despertar. Su cama era cómoda, pero creía que había dormido así de bien por el hecho de que estaba muy cansado. Incluso se había dormido en el sofá sin darse cuenta.

Cereales, tostadas, fruta.. puedes coger lo que quieras.— Le comentó, aunque solo recordaba esas cosas, si querían, podían ponerse a hacer algo más elaborado pero dentro de poco la pista abriría y siempre solían ir puntuales. Ambos bajaron a desayunar tranquilamente, dejándose tiempo a cada uno para recuperarse de aquellos momentos juntos que no planeaban, sino que simplemente surgían. Fue un desayuno agradable; Otabek sentía el ambiente menos tenso que la noche anterior, sin embargo sentía que reprimir ciertas cosas le costaba demasiado, sería algo a lo que tendría que acostumbrarse. Finalmente, después de recoger todo, le dejó tiempo a Yuri para que se vistiera de nuevo y él hizo lo mismo, volviendo a cargar su mochila deporte con agua y toallas nuevas.

El día era frío pero no tanto como las noches, esperaba realmente no caer enfermo, aunque llevaba allí casi dos meses, si no lo había hecho en aquel periodo de adaptación al frío, quizás no lo hiciera ahora. Cuando vio a Yuri bajar las escaleras del segundo piso, se aseguró de tenerlo todo y cerró con llave, volviendo a tomar la moto que había dejado la noche anterior aparcada y tomando dirección hacia la pista de hielo. Quizás los demás se extrañaran de que ambos llegaran juntos, pero la verdad es que todos sabían que eran amigos, y que Yuri no era tan gruñón y anti social con él. Los primeros días que estuvo allí, para Otabek fue muy divertido ver las caras de sorpresa de los demás al ver la relación que tenían ambos. Para él no era nada diferente, pero para ellos sí. Esperaba poder mantener aunque fuera eso de su relación.

Se esforzaría al máximo, aunque eso al final no fuera nada bueno para él.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Sáb 13 Mayo - 18:06

IS THIS ENDGAME?
or was it just fantasy?
El día había pasado para Yuri casi como otro cualquiera, o al menos en apariencia. Había ido a la pista de hielo junto con Otabek y allí había entrenado duramanete tanto con Yakov como con Lilia en la sala de ballet. Algunos, como Viktor, le habían mirado un tanto extraño cuando había entrado con el kazajo. Yuuri, por su parte, preguntó directamente. Él se limitó a responder que había entrado con el otro chico por la mañana y poco más. A nadie le importaba lo que hiciera él con su vida, y tampoco estaba seguro de que Otabek quisiera que lo fuera contando por ahí. El ruso sabía perfectamente que el otro era un chico más bien hermético con su vida.

Por desgracia, no pudo estar con su amigo más que para comer. El resto de la jornada no fue más que duro entrenamiento. Los mundiales no estaban muy lejos, y él seguía enfadado consigo mismo por la plata en los europeos. Era una buena posición, sí, pero supo demasiado amarga después de aquel oro en el Grand Prix. Ahora quería cerrar la temporada con sus mejores actuaciones, y eso requería un esfuerzo casi sobrehumano que él sí que estaba dispuesto a acometer.

Se quedó en el pabellón hasta pasada la media tarde, cuando ya no quedaba allí nadie más que él. Se había pasado horas y horas con Lilia en el estudio, de modo que no tenía la más mínima idea de qué era lo que podría haber pasado en el hielo. Suponía que nada fuera de lo habitual, o al menos eso esperaba.

Después de acabar sus lecciones de ballet, se dirigió a los vestuarios, se dio una ducha rápida y recogió todas sus cosas. Estaba a punto de ir con Lilia a su coche cuando, de pronto, se dio cuenta de que no era allí donde quería dirigirse. A lo mejor la mujer se molestaba un poco por que pasase tantas horas fuera de casa, pero eso no le importó demasiado cuando le dijo que tenía recados que hacer y que no volvería a su piso hasta más tarde. Como suponía, su profesora y cuidadora le puso mala cara, pero no le impidió marcharse.

El ruso tomó el metro hasta la parada más cercana a la casa de Otabek y se dirigió hecho un manojo de nervios hasta la misma. La lluvia fría de San Petersburgo caía con fuerza bestial sobre su paraguas. Cada paso que daba, su cuerpo pesaba un poco más. A lo largo de aquel día, había estado pensando en ellos y en la noche que habían pasado juntos más de lo que debería. Yuri podía ser joven, pero no idiota. Sabía de sobra que los amigos comunes no dormían juntos en la misma cama, y mucho menos se despertaban enredados en un abrazo que no distinguía el fin ni el principio de sus cuerpos. Eso... Era para otro tipo de relaciones y, aunque él no las conocía aún, se podía hacer una idea de cómo funcionaban.

¿Quería hablar claro con Otabek de una vez por todas? Sí. ¿Era capaz de ello? No. Con otra persona no habría dudado ni un solo instante. Le habría expuesto sus dudas con toda la mordacidad que le caracterizaba y, posiblemente, también le habría exigido unas cuantas explicaciones. Así era como funcionaba él con todo el mundo, menos con Otabek. A él no podía tratarlo de aquella manera. Con el kazajo siempre desaparecían su rabia y su determinación. No había ni rastro de su cruda personalidad. Al contrario, se volvía suave y vulnerable, y eso no le gustaba. No le gustaba, entre otras cosas, porque se sentía inseguro.

No sabía qué eran. No sabía cómo tenía que tratar al otro y, francamente, dudaba que pudiera fingir que era su amigo. Ese había sido su plan desde el principio, sí. Pero lo que jamás pensó era que llegarían hasta niveles tan extremos. ¿Dormir juntos? Eso ya era demasiado. Al menos para él. Ponerle la miel en la boca para luego arrebatársela era demasiado cruel. ¿Tal vez debería explicarle lo que pasaba? A lo mejor no era tan grave. Tal vez se pensaba que solo eran cosas de niños y a partir de aquel momento trataría de estar con él de una manera menos cercana. ¿Y si se asqueaba? ¿Y si lo perdía?

Estuvo a punto de huir mientras todavía tenía tiempo. Sin embargo, se obligó a sí mismo a seguir camino hasta el apartamento del otro. Tenía que acabar con aquello. Para bien o para mal, tenía que ponerle un punto y final. Él no sabía fingir, y ya había hecho demasiado la noche anterior. Aquello no podía continuar de esa manera, no cuando ni siquiera habían sido capaces de aclarar qué había pasado aquel día en el hielo.

Finalmente, y conteniendo la respiración, Yuri tocó al timbre del kazajo y esperó a que le abriera la puerta. Juraría que las piernas le temblaban y, cuando escuchó el cerrojo abrirse, alzó la vista casi como si le hubieran asustado —. Hola, Ot... —. No podía ser. Las palabras se congelaron en su garganta tan pronto como estuvo a punto de pronunciarlas. Por detrás de la figura del kazajo, pudo ver claramente a una mujer que tan solo vestía una toalla de baño pululando por el salón. Una mujer que conocía más que de sobra. Mila y su cuerpo deslumbrante parecían estar más que dispuestos para el chico que le había abierto la puerta quien, por cierto, también parecía haberse puesto cómodo.

Las palabras se congelaron en su garganta durante unos largos segundos, hasta que al final fue capaz de reaccionar —. Veo que estás ocupado —. Le espetó, con más rabia que la que debería, teniendo en cuenta que aquello no era definitivamente de su incumbencia —. Lo siento, no volveré sin avisar —. Gruñó, sintiendo cómo su rostro se ponía rojo de rabia y sus ojos se humedecían. Nunca se había sentido más ridículo ni más idiota en su vida, por lo que tomó la última decisión humillante que le quedaba: huir.

Dejando su paraguas olvidado en la puerta del kazajo, bajó corriendo las escaleras y salió de nuevo a la calle. La lluvia no había menguado ni siquiera un poco, así que empapó su rostro y se mezcló con las lágrimas de frustración que caían por su cara. Idiota. Idiota. Idiota. Se repetía a sí mismo una y otra vez, mientras corría hacia el metro con la intención de cogerlo y no volver a aquel lugar en mucho, mucho tiempo. A pesar de quería pensar que todo era culpa de Otabek, en realidad él mismo sabía perfectamente que todo lo que le había pasado había sido bien merecido, por ingenuo, por estúpido y por niño.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Dom 14 Mayo - 11:40

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Después de aquella noche que había pasado junto a Yuri, Otabek se sentía incluso más confuso que antes. Las sensaciones junto al ruso eran demasiado intensas; aún recordaba la calidez de su cuerpo junto al suyo al dormir, su aroma en su ropa y en su cama. Era difícil olvidarse de todo aquello. A pesar de que siempre se había calmado y animado a él mismo diciendo que era lo suficientemente fuerte como para soportar aquello, quizás después de todo estaba equivocado. Había pasado todo el día practicando, obviando los comentarios de los demás y centrándose en su entrenamiento. Siempre que lo hacia perdía completamente el norte y no se daba cuenta de nada a su alrededor, al menos le quedaba aquello.

Para cuando el kazajo se fue, a pesar de que su mirada buscó por el lugar a Yuri, supuso que estaría de nuevo en la sala de ballet, entrenando con Lilia. Con un suspiro, prefirió marcharse solo a casa y pasar la noche como pudiera. Al salir, le recibió una fuerte y fría lluvia que lo había pillado completamente desprevenido. Para colmo el tiempo no le acompañaba, sino que estaba completamente acorde con su estado de ánimo. Otabek cogió la moto y se puso el casco, consciente de que se empaparía en apenas unos segundos, pero no tenía otra forma de llegar a su apartamento, porque no había traído dinero encima y tampoco quería dejar la moto fuera de su lugar habitual. Era su pequeño tesoro, en realidad, de hecho habían hecho que se la trajeran desde Almaty. De camino a su apartamento no pudo evitar darse cuenta, cuando se paraba en un semáforo, de una figura que conocía y una melena roja empapada.

¡Mila!— La llamó, lo que hizo que la mujer se girara y lo mirara como un salvador. Al parecer le había pillado la lluvia tan inesperadamente como a él y no tenía paraguas. De alguna manera sabía que Mila compartía piso con unas amigas, pero no tenía llaves y no podía localizar a sus compañeras. Otabek se ofreció a acogerla en su apartamento, que no estaba demasiado lejos, para que esperara allí a que parara de llover o que alguna de sus amigas le contestara. Así que la patinadora subió tras él en la moto y se agarró a su cintura. El kazajo no pudo evitar pensar que no se sentía de ninguna manera a como se sentía cuando eran los brazos de Yuri los que lo rodeaban. Así fue como ambos patinadores entraron en el piso del kazajo completamente empapados; no era nada bueno sin duda.

¿Puedo ducharme?— La pregunta de Mila le sorprendió, pero después de todo no podía negárselo, él había sido quien había decidido acogerla para que no siguiera bajo aquella lluvia mortal.— Claro, te puedo dejar algo seco, pero no te va a quedar bien.— Le contestó él, con una ligera sonrisa, después de todo sus cuerpos si que eran diferentes. Otabek guió a la chica la baño y le dejó la ropa sobre la cama, cambiándose él también con algo de ropa seca y pasándose una toalla por el cabello mojado. Rusia era fría y algunas veces tenían unos fuertes vientos, pero sin duda aquellas lluvias eran lo peor. Pasó un rato hasta que la mujer salió de su baño y cuando la vio acercarse a él con aquella toalla alrededor de su cuerpo, Otabek se sorprendió, pero después frunció ligeramente su ceño.— ¿Qué haces así? Te he dejado la ropa arriba.— Le dijo, lo más amable posible que pudo. Empezaba a pensar, por alguna razón, que no había sido la mejor de las ideas.

Vamos, Otabek, ¿no prefieres esta vista?— La voz de Mila era realmente encantadora y podía decir que sus insinuaciones eran demasiado evidentes, pero aún así el kazajo no se sentía para nada atraído por ella.— No sé que buscas, pero no vas a encontrar nada conmigo.— Le advirtió, asegurándoselo. Porque Otabek no tenía ninguna duda de que su sexualidad estaba muy lejos de lo que ella esperaba. La patinadora pareció extrañada pero el timbre de la puerta salvó a Otabek de aquello. Se levantó con un leve suspiro y abrió, sorprendiéndose de encontrarse con Yuri justo delante de él. Sus palabras cortadas y su mirada, lo guiaron hasta la figura en toalla de Mila y Otabek sintió su sangre congelarse. ¿Es que aquello podía ser mal interpretado? Joder, no sabía cuanto. Quiso explicarse sus razones, pero Yuri no le dio tiempo a casi nada.

Su rabia era claramente expresada y parecía que no le importaba hacerlo de esa manera. No tenía por qué enfadarse en el hipotético caso de que el kazajo estuviera saliendo con Mila, o haciendo lo que quería con ella. ¿Por qué estaba entonces tan rabioso? Sin embargo, cuando lo vio marchar corriendo, sin su paraguas y tan claramente enfadado, Otabek no pudo contener su cuerpo.— ¡Yuri, espera!— Otabek apretó su mandíbula, claramente nervioso y sin saber que podía pasar, pero sin poder, ni querer, dejando a Yuri con esa imagen de lo que había visto. Salió del bloque de apartamentos corriendo, sin importarle volver a mojarse, buscando con su mirada entre el bloque de gotas de lluvia a la figura del joven ruso. Corrió tras él con toda la fuerza que pudo hasta que pudo alcanzar su muñeca y pararlo, en una calle tan mojada como abandonada; nadie quería estar en la calle con ese tiempo.

¡Espera, maldita sea!— Su voz estaba entrecortada debido a la carrera que se había pegado tras él, su pecho subía y bajaba sin respiración y su corazón latía demasiado rápido.— ¿Por qué estás tan enfadado? ¿Qué maldita sea crees que ha pasado ahí?— Le espetó, mirándole de forma seria. A pesar de lo que podía interpretarse, Yuri no podía salir corriendo sin pedir explicaciones, imaginándose simplemente lo que quería.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 14 Mayo - 12:15

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Yuri corría por las calles vacías sin apenas prestar atención a la lluvia que calaba su ropa y le hacía congelarse hasta los huesos. Lo único que quería en ese momento era huir de allí, irse bien lejos y, si podía ser, no volver a ver la cara de Otabek ni de Mila nunca más. Sabía que eso era totalmente imposible porque los tres entrenaban juntos, pero en ese momento su juicio estaba demasiado nublado como para pensar en cosas coherentes. Su mente era un torbellino de reproches. Algunos iban dirigidos a Mila, por haberse entrometido en algo que no era de su incumbencia. Otros tenían que ver con Otabek, y con la hipotética traición que había cometido hacia él. Finalmente, y los más duros, iban contra sí mismo, posiblemente porque sabía que los dos anteriores no tenían la culpa de ninguna de sus fantasías.

Había estado viendo venir lo de Mila desde hacía días. Había intentado con todas sus fuerzas ignorar sus sentimientos hacia Otabek. Había lidiado con su frustración de una manera casi olímpica para sus propios estándares y, sin embargo, todo eso no le había valido de nada. Al final, y tal y como debería haber previsto desde el principio, había perdido. O, mejor dicho, ni siquiera había tenido la oportunidad de jugar sus cartas. Otabek ni siquiera había llegado a fijarse en él pero, entonces, ¿por qué le había dado tantas esperanzas? ¿De verdad estaba todo en su cabeza o había una parte de realidad? ¿Podría el kazajo haber jugado con él de algún modo? De nuevo, las dudas hacia el que había sido su amigo comenzaron a aflorar. Posiblemente en otro momento habría sido capaz de razonar que Otabek no era de aquella manera, pero en ese momento tenía que pagar su rabia con algo o alguien, y él era el foco indiscutible de todos sus problemas.

Solo escuchó la voz del otro cuando lo tuvo casi encima. Un sobresalto hizo que se parara de pronto cuando sintió que había cogido su muñeca. Eso, lejos de provocarle el más mínimo alivio, hizo que siseara con rabia mientras se giraba hacia él. Seguía con las mejillas enrojecidas, aunque por suerte sus lágrimas ya no caían o, al menos, se habían camuflado con la lluvia. Bien. Solo le faltaba aquello: que la humillación siguiera adelante. A Yuri no le gustaba en absoluto sentirse vulnerable o ridículo, en aquella ocasión tenía cantidades dobles de ambas, lo cual aumentaba todavía más su furia.

¿¡Qué!? —. Le gruñó, en cuanto estuvieron cara a cara. Él no se daba cuenta, pero su respiración estaba entrecortada tanto por el esfuerzo de correr como por la rabia —. ¿A mí me lo preguntas? —. Siseó, entornando los ojos como un felino enfadado —. ¿Creo que es bastante evidente, no? ¡Y suéltame, idiota! —. Acabó al final, tirando con fuerza de su muñeca para librarla del agarre del otro. El problema principal de Yuri era que, cuando se enfadaba, no tenía ninguna clase de filtro. Estaba siendo demasiado evidente con sus sentimientos, sí. ¿Pero qué más daba ya? Todo lo que podía salir mal había salido mal y peor. Tampoco tenía ya mucho que perder.

¿¡Aquel día, antes de los Cuatro Continentes, ya estabas con ella!? —. Le reprochó, con un gruñido que había salido desde lo más profundo de la garganta. Ni siquiera él mismo tenía demasiado claro qué era lo que había pasado en el hielo, ¿pero no había ido allí para saberlo? Pues ahora era el momento. El problema era que su lengua no tenía nada que la atara en esos instantes, algo realmente peligroso en un tema tan delicado —. Casi me haces creer que eras diferente —. Le reprochó en un siseo final, con la mirada cargada de enfado y reproche.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Dom 14 Mayo - 12:39

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No parecía que con sus palabras el kazajo estuviera arreglando nada, sin embargo sabía desde el principio que no sería así. Pero estaba confuso, no sabía qué decir o qué preguntar para no empeorarlo más. Pero sabía que no debía de dejarlo marchar de esa manera. Podían acabar peor después de esa conversación, pero Otabek no podía pararse a sí mismo o a Yuri. Parecía que todo iba a salir sin filtro en aquella conversación. Podía hundir aquella amistad por completo, pero en algún lugar de su mente y corazón, ya había decidido confesarle todo, aunque ni él mismo pudiera darse cuenta. Sus palabras estaban llenas de rabia y en parte, desconfianza, lo que dolió bastante al kazajo en un principio.

Sin embargo lo que pudo dolerle más es la manera que tuvo de soltar su agarre, como si le molestara siquiera tenerlo cerca o el contacto. ¿Sería solo por aquella situación o siempre había sido así? Otabek sentía su corazón latir con fuerza y su calmado humor usual, ofuscarse ligeramente. No era de las personas que gritaban o se enfadaban, ciertamente pocas personas lo habían visto alzar la voz cabreado. No era su naturaleza. Era de los que sufrían por dentro, calmados e introvertidos. Sin querer confiar en nadie. Pero al abrirse a aquel joven, era lo que había conseguido. Su pregunta, llena de reproches, lo dejó tan helado como sorprendido y confuso. Su sangre comenzó a hervir.

¿¡De qué mierda estás hablando!?— Su voz se alzó y su rostro se contrajo, entre su respiración entrecortada y su enfado. Algo extraño en él y algo nuevo de ver para el ruso, sin duda. Otabek se tomó unos momentos para respirar profundamente, sin lograr calmarse. No podía apagar ese enfado.— ¿Crees que tengo algo con Mila? ¿Cómo puedes estar tan jodidamente ciego? ¡Joder!— Su voz estalló, llena de frustración y odio, no sabía si hacia Yuri o hacia sí mismo. Se echó el cabello desordenado hacia atrás, en un intento vano de que no molestara su rostro, simplemente porque no sabía donde meterse. No podía dar marcha atrás.

No me gustan las mujeres, Yuri. Y mucho menos Mila, aunque tenga una fijación tan insana conmigo.— Le confesó, con el corazón saliéndose por su boca. No había tenido que confesar su orientación sexual tan abiertamente nunca alguien y mucho menos dar esas indirectas tan claras a alguien. Si no estaba con Mila, todo lo que había pasado con Yuri.. adquiría un nuevo significado. Su signifcado real. Que estaba enamorado de aquel chico de una forma insana. Otabek sentía sus manos temblar ligeramente. Se sentía frágil, y lo odiaba. Era una sensación distinta a cuando era niño y se sentía dejado atrás por los demás, incapaz de seguirlos, siendo inferior a ellos. Era completamente distinto pero a la vez tan parecido.

Lo siento, ya no puedo alejarme más de ti. Ni puedo seguir diciéndome a mi mismo que eres solo un amigo. Porque no lo eres.— Su voz sonaba rota y sus ojos ardían, aunque luchaba contra sí mismo con toda su alma para no llorar. No recordaba cuando había sido la última vez que lo había hecho; siempre por frustración y desesperación. La misma que estaba sintiendo en esos instantes. Otabek apretó fuertemente sus dientes, tensando su mandíbula; aquella vista era la de un hombre empapado confesando lo que nunca había podido confesar, derrotado por creer que eso sería el fin de todo. Sin embargo, si todo se iba a acabar, el kazajo no quería marcharse sin algo que siempre había deseado, aunque eso significase aún más el fin de su relación.

La mano fuerte de Otabek agarró de nuevo una de las muñecas del rubio, de forma rápida y espontánea, atrayéndolo de un tirón hacia él. Su otra mano se coló entre sus cabellos dorados y sus labios se unieron a los ajenos de forma rápida, sin que él pudiera alejarse de él por sus agarres. Posiblemente fuera el primer beso del ruso, y Otabek tampoco hubiera querido que fuera así de rudo, pero no tenía más oportunidad. Así que tomó sus labios, primero de forma algo ruda, después más suavemente y cariñosa, quizás triste, en la mitad de aquella lluvia que los empapaba y los unía, esperando después de aquel contacto que él le propinara alguna bofetada o algo por el estilo.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 14 Mayo - 13:22

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El grito por parte de Otabek le congeló la sangre en las venas. Yuri no era de los que se amedrentaban, ni mucho menos, pero ver al kazajo así era cuanto menos impactante. Qué podía decir, siempre lo había visto tranquilo o, como mucho, nervioso. Pero nunca enfadado hasta aquel extremo. Casi había dudado que tuviera la capacidad de ponerse así, pero ya veía que era perfectamente posible. Por unos segundos, se quedó callado y mirándole sin saber muy bien qué hacer.

Él seguía sintiendo cómo su puño temblaba un poco, y cómo sus mejillas todavía ardían. No se le había pasado el enfado, ni mucho menos, pero no encontró la más mínima oportunidad de hablar cuando el otro comenzó con todo aquel chorreón de reproches y explicaciones. Parecía ser que estaba claro, ¿no? Si a Otabek no le gustaba Mila, ni tampoco las mujeres... Espera, ¿qué? Vale, ahora estaba más confuso que antes incluso. La respuesta a todas sus preguntas era más sencilla que sumar dos y dos, pero tenía la mente tan embotada que ni siquiera sabía dónde se encontraba el hilo de sus pensamientos. ¿Tendría que estar alegre? ¿Triste? ¿Asustado por la forma de actuar de Otabek? ¿Todo a la vez?

Quería reprocharle algo. De verdad que deseaba seguir gritándole aunque ya no tuviera un motivo para hacerlo. Le habría gustado decirle que por qué narices no había dicho nada sobre... ¿Sobre ellos? ¿Se suponía que ahora ellos eran un concepto en sí? ¿Estaba pasando algo por alto? Yuri estaba tan confuso que ni siquiera sabía cómo actuar.

Solo fue capaz de mirarle a los ojos con sus últimas palabras, y la sola visión consiguió romperle el corazón de alguna forma. De enfadado, pasó a sentirse totalmente culpable. No le hacía falta conocer mucho a Otabek como para saber que aquella situación le estaba sobrepasando, y que detestaba sentirse de aquella manera. El kazajo no parecía nunca una persona vulnerable, al contrario, siempre daba la impresión de ser impenetrable y duro. Sin embargo, ahora estaba deshecho delante de sus narices, y eso no le gustaba nada. A lo mejor, si hubiese tenido tiempo para hacerlo, le habría pedido perdón por todo. Le habría confesado que él tampoco lo veía como un amigo, que desde que se conocieron tenía un terrible enamoramiento con él, pero fue Otabek quien no le dio tiempo para hacer nada de eso.

Un tirón violento en su muñeca le hizo soltar un suspiro de sorpresa y, de pronto, estaba fuertemente pegado al cuerpo del otro, como aquel día en la pista de hielo. Sin embargo, aquella primera vez todo había sido suave, cariñoso. Ahora, todo rozaba lo violento. Y sin darle tiempo ni siquiera para reaccionar, los labios del otro invadieron los suyos con una fuerza sobrecogedora. Yuri se quedó quieto unos segundos, sin saber ni siquiera cómo reaccionar. ¡Era su maldito primer beso y el otro ya parecía querer comérselo!

Sin embargo, él no era de los que se quedaban parados. Claro que no. No pensaba dejar que toda la iniciativa recayera en Otabek. Él también tenía mucho que decir en aquello, y mucho que demostrar. Por eso mismo, tras los primeros segundos de sorpresa, Yuri imitó el movimiento de las manos del kazajo y llevó sus dedos a aquellos cabellos oscuros y empapados, enredando sus dedos en los más largos y tirando de ellos un poco al principio, sin poder controlarse. Era muy extraño, sentir enfado y cariño al mismo tiempo. No le había pasado nunca, hasta ahora. Al principio se dejó llevar un poco por la frustración e incluso llegó a morder el labio inferior del otro, queriendo ganarle terreno en aquella lucha por sus bocas que él mismo había empezado.

Sin embargo cuando comenzó a sentir que se suavizaba, él hizo lo propio y se dejó llevar por sus sentimientos. Era la primera vez que se enamoraba, sí. Y había soñado con aquello tantas veces que no quería que quedara un mal recuerdo de ello. Por eso, luego, se rindió al cariño que sentía y continuó aquel beso con afecto, demostrándole que le quería a él y solo a él. Sus manos cayeron de sus cabellos a sus hombros, apoyándolas ahí e incluso acariciando la piel con sus pulgares, buscando relajarle después de aquellos momentos de tensión. Sentía que el mundo se había apagado a su alrededor. Ni siquiera era capaz de sentir la lluvia. Lo único que existía en su universo, era Otabek.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Dom 14 Mayo - 13:50

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Otabek tenía miedo de que, si ese beso lo hubiera dado de una forma más tranquila, aproximándose de forma más lenta hacia él, tal y como hizo en la pista, Yuri se hubiera alejado de él, mirándolo con una cara totalmente sorprendida. No quería ver ese rostro en esos momentos, por eso dejó actuar a su cuerpo y a sus instintos, agarrándolo por sorpresa y robándole aquel beso. Ya esperaba que el ruso no reaccionara de primeras a aquel beso, debido a la sorpresa, al robo y al enfado que ambos tenían. Sin embargo, cuando sintió los movimientos de Yuri, sus dedos perdiéndose en sus cabellos, tironeando de ellos, correspondiendo a aquel beso.. no sabía explicar exactamente como se sintió.

Con una mezcla de satisfacción y victoria amarga, sin saber cómo ni por qué. Había pasado por mucho para llegar hasta aquello; muchas horas sin descanso pensando en que no podían ser más, en que tenía que alejarse de él. Y ahora, irónicamente, estaban más cerca que nunca. Y Otabek no podía arrepentirse de ello. El agarre de sus manos se fue suavizando según el beso se vio correspondido, para su completa sorpresa, quedando en caricias suaves en su piel y su nuca. No esperaba que aquel chico besara tan bien sin ni siquiera haberlo hecho antes, mucho menos que mordiera su labio de esa manera. Eso hizo que Otabek intensificara un poco más aquel beso, que sin embargo después, poco a poco, se fue suavizando, con cariño y todos los sentimientos que no habían podido decirse antes.

Se dejó llevar por aquel beso cálido y suave, como si no tuviera final, como si aquella lluvia torrencial no existiese. Sentía la ropa pegada a su cuerpo, asfixiante, pero ni siquiera le importó. No era el beso que había soñado darle a Yuri, pero imaginaba que esas cosas no podían llegar a prepararse nunca. Y si eso había servido para arreglar todo lo que se estaban escondiendo el uno al otro, estaba bien para él. Podían estar gritándoles cosas desde la calle que Otabek no escucharía nada. Sólo era capaz de sentir el latido frenético de su propio corazón y la calidez de la piel y los labios de Yuri sobre los suyos. Las leves caricias que él le proporcionaba, como si quisiera tranquilizarlo, realmente lo hicieron, haciéndolo sentir totalmente feliz.

Una de sus manos subió a su mejilla, acariciando su rostro frío y mojado a causa de la lluvia; el beso no duró mucho más, Otabek se sentía sin aliento después de aquello y para cuando logró separarse de los labios del ruso, sintió los suyos propios arder. Hacía mucho tiempo que no besaba a nadie y sus labios le exigían volver sobre los contrarios. Otabek, por el contrario, apoyó su frente levemente en la de Yuri; quizás era el tiempo de expresarse con palabras, aunque ninguno de los dos era demasiado bueno en eso.

Yuri..— Susurró, dejando un leve beso sobre su frente, con cariño.— Siento que esto haya sido así. La otra vez nos interrumpieron, ¿recuerdas?— Le dijo, con una leve sonrisa en su rostro, ligeramente divertida. Quizás si en ese momento se hubieran besado, nada de todo aquella habría pasado. —¿Entiendes ahora..como me siento?— Susurró, centrando su mirada en la contraria, sin miedo ni verguenza a que lo mirara y viera en él lo evidente; que estaba enamorado de un crío gruñón de quince años. Sin ningún tipo de remordimiento.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Novocaine el Dom 14 Mayo - 14:13

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Yuri se acabó entregando a aquel beso sin pensar en nada más. No le importaba nada que no fuera Otabek. Otabek y sus labios sobre los suyos. Otabek y su fuerte agarre alrededor de su cuerpo. Otabek y sus caricias. ¿Qué más podía pedir? Ni siquiera en sus mejores sueños aquello había sido así. La lluvia los envolvía y los molestaba, hacía que sus ropas se pegaran a sus cuerpos, y el frío había calado hasta los huesos del ruso. ¿Pero cómo podía siquiera darle la más mínima importancia a todo eso, cuando estaba compartiendo su primer beso con el chico del que estaba enamorado? Otabek le había robado los sueños desde hacía mucho tiempo, y ahora por fin todos y cada uno de ellos se convertían en realidad a su lado.

Sentir tanto cariño, tanta atracción hacia una persona, no era algo habitual para Yuri. No sabía ni siquiera qué era lo que tenía que hacer, así que decidió que simplemente se dejaría llevar por sus sentimientos. Unos sentimientos que, en esos momentos, corrían como un torrente por todo su cuerpo, haciendo que cada poro de su piel cosquilleara en una sensación extraña. Su estómago parecía estar dando vuelcos y, lo mejor de todo, era que le daba igual. Le gustaba, por muy vulnerable y a merced del otro que eso le hiciera sentir.

Cuando sus labios se separaron, una pequeña sonrisa revoloteó en los labios de Yuri. Qué idiotas habían sido, los dos. Si tan solo hubieran podido besarse aquel día... Cuánto sufrimiento se habrían ahorrado ambos. Pero eso ahora ya no importaba. Estaban en aquel punto de inflexión que marcaba un antes y un después en su relación. ¿Qué más daba lo que hubiera pasado? En cierto modo se arrepentía de haber dudado tanto de Otabek pero, por otro lado, ¿no era eso acaso una prueba de lo enamorado que estaba de él? Sus dudas, sus miedos. Todo llevaba al mismo destino: el miedo de perderle. El miedo de no tenerle. El miedo de que fuera otro quien se llevase a la persona a la que quería.

Beka... —. Susurró, cuando besó su frente —. Lo sé —. Dijo, llevando una de sus manos a la mejilla ajena para acariciarla levemente —. Ojalá hubiera podido besarte entonces, o antes. Cuando fuera —. Reconoció al final, sin ningún miedo a decirle que había estado deseando aquello mucho tiempo —. Sí, ahora lo entiendo —. Añadió, antes de apoyar la mano en el hombro ajeno —. Lo siento, no quería tratarte así —. Reconoció al final, un poco avergonzado por su comportamiento —. Lo siento —. Repitió, echándose hacia delante para abrazarse con fuerza a él. Su rostro se hundió en el hueco que había entre su cuello y su hombro, aspirando su aroma —. Pensaba que te había perdido —. Reconoció al final, muerto de vergüenza, sin sacar su rostro de aquel escondite seguro, por lo que su voz quedó ahogada en el cuello del otro.
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Re: Ice soldiers.

Mensaje por Zoldyck el Dom 14 Mayo - 15:20

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Otabek no podía evitar sonreír. Se sentía algo idiota con esa sonrisa colgada de sus labios, pero no le importaba porque era ciertamente feliz, y ver la misma sonrisa en los labios de Yuri le hacía sonreír aún más. Su nombre, con aquel apodo que sólo él usaba en el kazajo le hizo cerrar momentáneamente sus ojos mientras besaba su frente. Sentía como si un gran peso se hubiera marchado de sus hombros, su corazón y su mente. Todo su cuerpo se sentía más relajado. Quiso reír levemente ante lo que Yuri le decía, expresando que le hubiera gustado besarle en cualquier momento pero no lo hizo, solo sonrió aún más, divertido.

Era extraño imaginarlo con ese tipo de deseos, pero Otabek estaba deseando descubrir ese lado de él, más adulto, más íntimo. Sin embargo, le pilló de sorpresa que le pidiera perdón repetidamente, echándose a sus brazos, abrazándole de forma tan repentina. Por supuesto, los brazos de Otabek se cerraron en torno al ruso en un instante, apretándolo con cariño contra su pecho, acariciando de forma leve su espalda y su cabello.— No tienes que pedirme perdón.— Susurró, a sabiendas de que podía escucharlo estando tan cerca, a pesar de los estruendos de la lluvia que no daba signos de parar.— Yo también me hubiera molestado al ver esa escena, al sacar conclusiones..— Confesó, aunque de todas maneras era demasiado pensar todo aquello. No podía reprocharle nada, su relación había sido muy confusa y llena de mal entendidos desde antes del Cuatro Continentes.

Pero, ¿sabes? No pillo esas cosas, ni siquiera me daba cuenta de que Mila pensaba en mi de otra forma.— Terminó por decirle, con una leve risa al aire. Era así de corto para ver los sentimientos de otras personas hacia él, de la misma forma le había pasado con el ruso. Era algo evidente lo que ambos sentían por el otro, pero ninguno de los dos había sabido verlo claramente. Su última frase hizo que Otabek lo mirara con cariño y apoyó su rostro en la cabeza ajena, cerrando por un momento sus ojos.— No seas idiota, era tuyo desde el principio.— Susurró. Era sincero y demasiado cierto. Para Otabek no había otra persona que no fuera Yuri, más aún cuando se había dado cuenta de que todo lo que sentía no era más que un fuerte enamoramiento, sincero y secreto. Pasaron así un rato, muertos de frío y empapados pero cálidos en el cuerpo del otro. Sin embargo, Otabek quería darle una explicación a lo que había visto allí. Sabía que aunque no la pidiera, seguiría con aquella incógnita en la cabeza.

Lo que has visto ha sido un mal entendido. Encontré a Mila empapada por la lluvia y sin poder volver a casa, así que la invité hasta que la lluvia parara.— Le contó. El verla en toalla era algo fácil de deducir; Otabek le había ofrecido una ducha y ella había salido como había querido.— Creo que le he dejado claro que no va a conseguir nada conmigo.— Confesó, recordando aquella escena que podría haber puesto en jaque a cualquier otro hombre menos a él, que sólo veía belleza en el cuerpo femenino sobre una pista de hielo y no de una forma sexual. Después de aquella explicación, Otabek sintió su móvil vibrar varias veces, lo que le hizo tener que cortar ese abrazo y separarse, para ver que ocurría.

Eran mensajes de Mila, que le decía que se había marchado al poder contactar con una de sus compañeras y poder volver a casa. Se había llevado consigo su ropa seca y un paraguas, eso sí. Otabek no dudó en volver el móvil hacia el ruso con una leve sonrisa, indicándole que su casa estaba sola.— ¿Quieres volver? Deberíamos de dejar de estar tan empapados.— Dijo, con una sonrisa divertida. Otabek respiró profundamente y su mirada llena de cariño se posó en el chico que tenía delante. Sus dedos alzaron ligeramente el rostro ajeno, para depositar un leve beso en aquellas labios rosados, lo había deseado por tanto tiempo que se pasaría besándolo por noches completas.
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