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Life Lies

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Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Vie 13 Ene - 23:38

Life Lies
In a gold cage...

This is a Crackship
Based in: Victorian London
Romance/Drama/Historico
1×1

Londres, década de 1890
La sociedad en la época victoriana esta exacerbada de moralismos y disciplina, con rígidos prejuicios y severas interdicciones. Los valores victorianos se pueden clasificar como "puritanos" destacando los valores del ahorro, el afán de trabajo, la extrema importancia de la moral, los deberes de la fe y el descanso dominical como valores de gran importancia.

Los varones dominan la escena tanto en los espacios públicos como en la privacidad, las mujeres se deben a los lugares privados, con un estatus de sometimiento y del cuidado de sus hijos y del hogar.

Las condiciones como la pereza se vinculan con los excesos y la pobreza con el vicio. La repulsión social hacia el vicio también se traduce en el sexo, relacionado con las bajas pasiones y su carácter animal proveniente de la carne. Por ello, la castidad es una virtud a resguardar.

La alta burguesía esta compuesta por banqueros, hombres de negocios y financieros, herederos de quienes han arriesgado su capital en pos de la nueva forma que toma la economía.
En cuanto a la clase media común y la clase media baja, intentan emular a la clase alta siendo pequeños tenderos y empresarios, médicos, abogados, comerciantes...

Nita (Cordelia Hale)
Emma Watson
24  años
Ladie
Benjamin Albertson
James McAvoy
31 años
Tardis_In_Blue

capítulos:
I • II • III • IV • V

Personajes
Nita:
Hija de una familia pobre con un padre dado a la bebida y la mala vida, termino pasándose con quien no debía y termino pagando con todo lo que tenía,  incluido sus hijos -Nita -su verdadero nombre- termino con 13 años siendo arrastrada a una casa de putas en Londres, allí aprendió como funciona el mundo y perdió cualquier fe. Empezó a mezclarse con gente importante, señores de bandas que la frecuentaban. Con el tiempo creó un complot para convertirse en la Madame del prostíbulo junto con el jefe de los ladrones. Lo consiguió y su vida se estabilizó en unos años,  pero no satisfecha con su nueva posición decidió que iba a dar un golpe que le asegurara una tranquila jubilación.
El plan es hacerse pasar por la sobrina de un varón sin hijos,  heredera de su patrimonio desde que desgraciadamente cayó en coma, para encontrar a un casamentero forrado hasta las orejas, sea noble o burgués con pasta, desplumarlo y desaparecer. Plan financiado al 50% con el jefe de la banda de ladrones
Benjamin:
Hijode una familia prestigiosa, adinerada, buen posicionada y de renombre. La empresa familiar da buenos frutos y Ben siempre fue un joven entusiasta y listo, aunque muy inocente en cuanto a la gente. Sus padres fallecieron pronto y el heredo toda la fortuna así como el negocio familiar que dirige con ayuda de unos cuantos consejeros. Estos le indican también que ya va siendo edad de que busque una esposa y tenga hijos que luego hereden lo que el tan dificultosamente mantiene a flote. Sin embargo son muchas ya las solicitudes de matrimonio que ha denegado y sus consejeros no dejan de instarle a que se presente en fiestas de sociedad







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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Lun 16 Ene - 15:09

01: Meetings
"Éramos jóvenes, éramos alegres y éramos muy, muy sabios,"
Gala de navidad, Mansión de la familia Winsbury
Londres había despertado aquel invierno bajo un manto níveo que cubría la ciudad como una blanca sábana inmaculada. También había traído, de nuevo, a un respetable miembro de su sociedad que había pasdo fuera, por negocios familiares, los últimos tres meses. Benjamin Albertson, el único heredero de la familia Albertson, regresó de París con la primera nevada Londinense, a comienzos del último mes del calendario.

A su regreso, Benjamin se encontró con su gran mansión fría, casi abandonada, aunque su servicio la mantuvo limpia a la perfección, caliente y habitable. Sin embargo aquello le produjo un desazón en el estómago que le acompañó los primeros días de su regreso. Wallace, su consejero y a considerar casi su mejor amigo, llevaba varios años insistiendo  en que debía buscar una joven mujer con la que contraer matrimonio y empezar a procrear. Cabe mencionar que a Benjamin no se le daba demasiado bien el contacto social, y menos con mujeres para ser concreto. No encontraba apenas interés en ellas y todas las que conocía eran aquello para lo que se les enseñaba. Mujeres y jovencitas florero que daban una buena imagen al hombre que acompañaban. Benjamin quería evitar, a toda costa, acabar encerrado en un matrimonio con una mujer de ese tipo. Por eso rehuía de las reuniones sociales o de las citas concertadas con una casamentera.

Por desgracia, por mucho que quisiera negarse, Wallace insistió en que se dejase caer por La Gala. Un baile social conmemorativo para todas las grandes familias de la ciudad. Así pues, la tarde del 20 de diciembre, Benjamin se vistió y se arregló, con su tranquilidad parsimonia, para acudir a la mansión de los Winsbury, lugar donde cada año se celebraba dicha gala.

A las siete de la tarde, el coche de caballos le dejaba en la puerta, con un desánimo que trataba de ocultar bajo una máscara de calma y tranquilidad.






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Lun 16 Ene - 18:15

01: Meetings
The wise eyes see the ugly true in the beautiull lies
GALA DE NAVIDAD, MANSIÓN DE LA FAMILIA WINSBURY
Odiaba la nieve. No siempre había sido así, por supuesto, pero la vida me había obligado a odiarla de una forma visceral. Había una rabiosa sensación triunfal en contemplarla desde el otro lado de la ventana, con los cristales cubiertos por una capa de vaho, efecto del calor de la chimenea. Ahora me alzaba donde la nieve no podía encontrarme, pero, del mismo modo que el odio, no siempre había sido así.

Música… santo Dios del que renegaba, como adoraba la música. Flotaba en el ambiente, armonioso vals, notas delicadas que se tambaleaban entre los presentes. Era de las pocas cosas que podía obligar a la aristocracia y burguesía Londinense a bailar a su son; el vals. Los invitados habían ido desfilando desde hacía un rato, pero yo me había tomado la molestia de llegar exactamente diez minutos tarde.

Señor Hale, Señorita Hale. interpeló la voz servil del mayordomo. Usaba el tono aterciopelado  de las palabras que han sido repetidas tantas veces que tienen los bordes erosionados. ¿me permiten sus abrigos?

– Por supuesto. Descolgué la capa con cierta altanería, no mucha, la justa arrogancia de aquellos que se saben por encima de los demás. Algo absolutamente invisible para los presentes, pero una pesada piedra para el servicio que lo sufría. Vestida para la ocasión, había limitado las joyas a una sencilla cinta negra en el cuello y sendas perlas para las orejas, cortesía de mi tía, que no había acudido con nosotros a la celebración. – Gracias.

Síganme al salón, por favor.






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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Lun 16 Ene - 18:41

01: Meetings
"Éramos jóvenes, éramos alegres y éramos muy, muy sabios,"
Gala de navidad, Mansión de la familia Winsbury
Habían acudido decenas de familias, los miembros más importantes de la alta sociedad Londinense, aunque Benjamin apenas conocía cuatro o cinco caras, aquellas con las que había tratado más que nada por asuntos familiares. Cuando llegó, el mayordomo anunció su nombre y trató, en su medida, de esconderse tanto como pudo. Algunas caras se giraron para verle, muchas de ellas de jóvenes damas que se presentaban en sociedad. Cazadoras al acecho de una buena presa, un buen hombre, un marido con una gran cuenta bancaria que poder rapiñar. Ignoró todas esas caras y con toda la cortesía que pudo rechazó a varias jóvenes que le ofrecieron unirse a la pista de baile. Con una sonrisa amable aunque falsa en los albios y buenas palabras se apartó de ellas y se acercó a donde se encontraban los hombres de negocio, un rincón al fondo del salón, envuelto en una pantalla de humo de cigarrillos que parecía separarlos del resto de la Gala. Las mujeres bailaban, los hombres fumaban, bebían y se apartaban, como de costumbre.

De nuevo, Benjamin se preguntaba qué hacía ahí. Apenas tenía negocios en mano con los hombrs que se encontraban en la reunión y... el interés que podía demostrar en encontrar una mujer casadera eran menos que nulas.
Se hizo con una fina copa de champán servida por un mayordomo y se acercó a uno de los grandes ventanales adornados que permitían ver el exterior. Al otro lado, en aquel frío invernal, se encontraban los jardines de la mansión, un gran laberinto de setos, fuentes congeladas... todo decorado con aquella fina nieve.

Sonrió un segundo y tomó un sorbo de champán, degustándolo mientras contemplaba el exterior. Podría haberse quedado ahí de pie toda la noche, como si fuera una planta en su maceta, como un mero objeto más del decorado y no se habría apenado. Sin embargo algo captó su atención entre toda la multitud. Allí, donde todas las personas se exhibían como en una pasarela, donde se enjoyaban hasta los dientes y lucían sus mejores trajes, uno en concreto llamó su atención. Nada pomposo, ni de colores llamativos, al contrario, de tonos suaves y con encaje negro, aquel vestido era una pieza sobrante, y la joven que lo portaba era como si no encajase allí. Apenas portaba joyas y, aunque sus andares demostraban toda la ostentosidad del mundo, era como si no acabasen de encajar. Como si contase cada paso para asegurarse de ser el correcto. Sonrió levemente y volvió su vista a la ventana. Al menos había algo interesante allí. Alguien que no parecía querer destacar, como el resto.  






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Lun 16 Ene - 20:13

01: Meetings
The wise eyes see the ugly true in the beautiull lies
GALA DE NAVIDAD, MANSIÓN DE LA FAMILIA WINSBURY
La gente atribuía mis sonrisas de reconocimiento a una avispada mente sumergida durante dos meses en su delicioso estatus. Había estudiado cada apellido e historia durante semanas antes de poner en marcha aquella parte del plan. Uno no representa un papel en el teatro sin haber estudiado antes, y me había asegurado de conocer a cada personaje. Sus gustos, sus debilidades, cada trapo sucio al que podía echarle el guante… cada recurso era valioso. Como una buena dama haría rechacé la primera copa de champán, y la segunda. Lo hacía con una sonrisa que precedía a esa mirada de reojo a mi ”tío”. El correspondía el gesto y yo terminaba la negación, un ritual pomposo de cortesía, permisos, y constancia del poder. Yo era su sobrina, su sobrinita querida, no podía permitir que los efluvios del alcohol mancillasen mi reputación recién estrenada.

Aún con todo había muchos rumores sobre mí en aquella sala. Los sentía cosquillearme en la nuca cuando pasaba junto a alguien, levantando susurros. Muchos se preguntaban de donde había salido, eso era fácil, mi tío calmaba las inquietudes explicando que su querida sobrina venía del sur, de ahí el delicado acento de Cornualles, una verdad tergiversada, por supuesto. Venía de lo más miserable y pobre de Cornualles. Joven, bonita y heredera buscando marido… ¡a mi edad! No había coqueteado con nadie abiertamente, pero los hombres si coqueteaban conmigo. Apenas podían soñar con tener el mismo encanto que me seguía como la cola del vestido, flotaba a mi alrededor esa dulce tentación, las miradas inocentes, una actuación concienzudamente construida. Y con todo le sacaba como mínimo cuatro años a las muchachitas más respetadas de aquella sala que se lucían para buscar un marido.

Toda aquella pompa me daba risa y asco al mismo tiempo. Habían convertido la vida en una complicada sucesión de acciones, palabras y rituales vacíos para justificar el exceso de tiempo que todos poseían. Pero a la hora de la verdad no eran mejor que ninguno de los hombres que me habían forzado, y todo se reducía al dinero, el poder y las carísimas faldas en las que querían meterse.

Crucé la estancia, navegando entre los rostros conocidos hacia la distancia, lejos del olor de los perfumes de aquellas mujeres. Limitarse a escoger el más caro y esperar que fuera el mejor era un error cosmético común, pieles que exudaban aromas que no caían con gracia, demasiado fuertes, exóticos o dulces para aquella que lo portaba. Mi nuevo emplazamiento me permitía una exquisita panorámica del salón. Lo habían decorado con mimo, exhibiendo los colores típicos de la navidad; rojo y dorado. Había estrellas colgadas en las paredes, pesadas cortinas de un rojo carmesí barriendo el suelo donde se quería esconder una escalera de servicio o un rincón privado. La banda de música llevaba a juego las pajaritas y los detalles de sus trajes impecables, lo que a mi parecer resultaba ridículo. Barrí la sala con la mirada, en busca de algo estimulante cuando mis ojos se tropezaron con un rostro nuevo. Me miró, sólo un instante, y le regalé una educada sonrisa que hacía el amago de esconderse detrás de una mano enguantada, jugando a ser un secreto.

¿Sería eso suficiente para llamar su atención? ¿Quién era aquel hombre que permanecía ajeno a su propio mundo?







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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Lun 16 Ene - 20:38

01: Meetings
"Éramos jóvenes, éramos alegres y éramos muy, muy sabios,"
Gala de navidad, Mansión de la familia Winsbury
Durante unos minutos, Benjamin estuvo considerando seriamente la posibilidad de huir de ahí. Al fin y al cabo ya se había dejado ver en la gala, aquello era lo importante. Tampoco tenía nada interesante que hacer. La música era demasiado alegre para su gusto; el olor, demasiado fuerte; las mujeres, demasiado descaradas; los hombres, demasiado arrogantes.
Devolvió la delicada copa de champán, vacía, a una de las bandejas de plata que portaba en la mano un mayordomo y volvió a su puesto apartado junto a la ventana. Y de nuevo, por un capricho del destino, extraño y desternillante, aquella joven se cruzó de nuevo en su vista.  Esta vez pareció que ella le vio, pues le dedicó una sonrisa que se ocultó tímidamente tras un guante de aspecto sedoso.

Como era costumbre y por educación, Benjamin respondió con una sonrisa amable y una ligera inclinación de cabeza. Sin embargo aquel gesto fue diferente al que dedicaba al resto de jovencitas. Aquel, al menos, no era falso, no del todo al menos. La comisura de sus labios se torció hacia arriba con naturalidad, algo que no solía ocurrir con frecuencia.
Su mente se dedicó los minutos siguientes a tratar de recordar el nombre de dicha joven que no recordaba de ver en otras Galas ni convenciones sociales. Recordaba, para bien o para mal, el nombre de todas las jovencitas, desde la inocente Camille Kingsbury, con sus recientes dieciséis años, hasta la ya anciana señora Lioncourt, con sus doce nietas, todas asistentes a la Gala.

Pero aquella joven era un misterio en cuanto a nombre, o familia de procedencia. Pudo notar, al cabo de unos minutos y unas cuantas miradas, todas lo más discretas posibles, que no se separaba de un hombre mayor que ella. Por lo que pudo oir, se trataba de su tío y provenía de Cornualles.

No supo porqué, quizá porque no la conocía, quizá porque era una cara nueva o quizá porque, como él, parecía no encajar del todo ahí, pero encaminó sus pasos hacia la joven, algo dubitativo. Realizó una leve inclinación con la cabeza y le tendió una mano, algo temblorosa. -Buenas noches, señorita... Es la primera vez que la veo por una de estas galas... ¿Nueva en la ciudad, si me permite aventurar? 






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Mar 24 Ene - 20:07

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Como lunas argentinas las bandejas desfilaban por la sala. Iban todas preñadas de una miríada de copas con un contenido burbujeante, dorado, delicioso champán. El Wishky estaba reservado a otra sala que ninguna dama debería conocer, allá donde los hombres se encerraban en una nube de humo con olor a puro. Plantada aquella sonrisa no podía hacer más que esperar que funcionase, que instalara la semilla de una curiosidad lo suficientemente potente como para que él tomara la iniciativa. Y en la espera, yo echaba de menos el wishky. Hubo una época en la que lo frecuentaba más que el agua, incluso. Bullía en mis venas, se ocultaba bajo kilos de maquillaje blanco de plomo y un carmín tan denso que se me pegaban los labios. El precio a pagar por un valor que no te pertenecía era que el mundo se desdibujara, pero incluso eso había que agradecerlo. El champán, en comparación, era una cosita ridícula y juguetona. Cacé disimuladamente la tercera copa que se me ofreció, porque la modestia no podía reñir con dejar al anfitrión en un mal lugar.

Un reflejo me miraba desde el espejo dorado. La piel que vestía Nita me sentaba bien, cosmética cara, vestidos discretos de tejidos exquisitos, Cordelia Hale sabía cómo abrazarse a ese mundo, pero no podía dejarme llevar. Ser Cordelia era cómodo, cuasi reconfortante, como si mereciera aquel nombre y aquella fortuna, casi podría abandonarme a ella… si Nita no sintiera tanta rabia. Si aquel champán, y aquella ropa y todas las sonrisas falsas no la ofendieran. Si la opulencia no pareciera un chiste después de aquella vida. Un segundo reflejo estallando en las burbujas me devolvió a la realidad, al sabor amargo de mi propia saliva. Y, a pesar de todo, conseguí sonreír con inocente discreción al alzar el rostro hacia el apuesto caballero.

– Hale. Cordelia Hale. Apunté, con una ligera inclinación de cabeza que acompañaba una reverencia. No más que un leve doblar de mis rodillas, lo suficiente para mostrar respeto sin parecer servil. – Podría considerárseme nueva, sí. Sólo hace un par de meses que llegué a la ciudad, y aún permanezco absolutamente fascinada… Aunque temo no haberos visto nunca, disculpad mi grosería… Hice una pequeña pausa para paladear la actuación. Era la perfecta cara de una muchachita de alcurnia debatiéndose entre su moral y un súbito atrevimiento. – ¿Sería muy atrevido preguntaros por vuestro nombre?








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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Jue 26 Ene - 12:11

01: Meetings
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El joven sonrió y negó por unos segundos con la cabeza, como si con aquel gesto quisiera restarle importancia a esa preocupación que la joven parecía lucir en su rostro. -No, lo lo sería, señorita Hale... - le tendió una mano que esperó que ella tomara para inclinarse y pasar suavemente sus labios por el dorso enguantado de su mano, depositando un beso que fue más un suspiro, ya que no llegó a tocar siquiera la tela del guante. -Benjamin Albertson a su servicio, milady..- volvió a incorporarse, alejándose un paso hacia atrás y contemplando a la joven. Realmente era hermosa en comparación con las demás damas acudidas a la gala. Quizá era la sencillez de su atuendo, o el hecho de que no llevase joyas realzaba esa belleza natural, esos pómulos finamente empolvados, esos labios tan rojos como la misma sangre. Destacaba, sin duda alguna. Pero era extraño porque era a la vez como si pretendiese no hacerlo. Un sinsentido de no destacar por encima de lo destacable.

-Un par de meses no es nada para una ciudad como lo es Londres... Es una ciudad plagada de rincones, de recovecos y esquinas llenas de historia, música, arte... Es imposible llegar a verla toda en tan solo unos meses...- se acventuró a narrar, pese a que él era precisamente el menos indicado para aquella tarea, puesto que apenas salía de casa. Aunque a decir verdad, lo hacía de vez en cuando, precisamente cuando nadie le exigía que lo hiciera.
Al fondo de la calle Fleet, antes de llegar a Madison, había un pequeño callejón, oscuro y estrecho, no más ancho que cuerpo y medio. Al fondo de este una desvencijada puerta daba paso a una galería de arte pequeña e íntima. Un laberinto de pasillos estrechos convertido en un museo del arte. Pocas personas conocían aquel lugar, sin embargo en aquellas andrajosas paredes se encontraban las mejores obras de arte de Londres.

-¿Piensa quedarse mucho tiempo por aquí en Londres?- aquella si era una pregunta atrevida, pero Benjamin no era muy dado a cortarse cuando tenía que preguntar algo. De hecho sus modales en sociedad dejaban mucho que desear según quien lo mirase. Cosa que, francamente, le importaba poco.






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Lun 30 Ene - 21:43

01: Meetings
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El gesto mecánico y cortés surgía con una naturalidad que rezumaba elegancia. Con el tacto de la seda deposité mis dedos sobre su mano esperando un beso, liviano, casi efímero. Tenía ese deje de la vieja nobleza, nada que ver con los besos pastosos de los nuevos ricos. Los burgueses tendían a hacer alarde de aquello que poseían, precisamente porque hubo un momento en el que habían carecido de ellos. Se engrandecían, pagados de sí mismos, como si aquello que tuvieran constituyera lo que eran. Ricos farsantes, en realidad. Aunque, por supuesto, eran presas mucho más fáciles. Dejaban que el tamaño de sus fortunas se impusiera al de su futuro.

– Es un placer conocerle, lord Alberston. Incliné el rostro en un gesto sutil que disimulara una sonrisilla. Sonrisilla tímida que se tornó en un gesto mucho más natural al contemplar, silenciosa, una pasión que amenazaba con encenderle las mejillas. Un tipo de pasión inocente, la de un hombre por su ciudad. – Vaya, parece saber bien de lo que habla.

Conocía bien Londres. WhiteChappel, de hecho, lo conocía como la palma de mi mano. Sus calles sucias y sus habitantes, aún más sucios. Eternamente manchados de hollín, la sangre que hacía funcionar el entramado empresarial de Londres. Lleno de putas, ladrones y gente sin oficio ni beneficio, con su constante perfume de opio y cerveza. Bajos fondos, adoquines sucios y miseria poblando el aire. Ese era el Londres que yo conocía. No parecía la misma ciudad que describía su boca.

– Pues… al principio no tenía planeado dilatar demasiado mi estancia, ¿sabe? Mis motivos para estar aquí se limitaban a hacerle una visita breve a mi tío, pero ha sido tan amable… ha insistido una y otra vez en que permanezca con ellos una temporada. Mi tío dice que la casa está muy solitaria sin la presencia de la juventud.- Reí humildemente, como ridiculizando la idea de que mi tío fuera viejo. No era viejo, era lo siguiente.- –  Al final ha terminado mandándole una carta a mi padre para que me permita prolongar mi estadio en Londres, y sinceramente… no está bien que lo admita, y tal vez sea abusar de la hospitalidad de mi tío, pero deseo tanto conocer Londres… Es muy distinto al sur.







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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Mar 31 Ene - 17:35

01: Meetings
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-Benjamin, por favor... no me gustan demasiado los formalismos...- le dedicó una sonrisa amable y desvió sus ojos a aquellos sutiles gestos que la joven realizaba. Eran suaves y calculados de una manera, hechos para que los hombres se fijasen en ellos. Pero Benjamin no solía fijarse en ellos, no hasta ese momento, en el cual los gestos de Cordelia le estaban atrapando como si de una entramada red se tratase.

-Me alegra oir eso, entonces... - sí, se alegraba. Quizá, con un poco de suerte podría volver a verla lejos de esa pomposa sociedad que siempre buscaba un detalle del cual hablar, lejos de todas esas miradas que rapiñaban un instante que les diera que hablar durante semanas en las comidillas de la alta sociedad.  
Por un momento todo ese miedo que sentía al acercarse a las mujeres se desvaneció por completo. Quizá era porque Cordelia no le intimidaba tanto como el resto de las mujeres, quizá porque el cava le había subido demasiado pronto... En realidad no supo la razón, pero se atrevió a preguntar. -Me gustaría si... bueno, si no teneis planes y no es inoportuno... Llevaros a conocer algo de la ciudad, si gustáis, por supuesto... - el nerviosismo le hizo atascarse en las últimas palabras y se llevó la copa de champán a los labios para suplir su error. -Quiero decir...  tengo unos días libres antes de volver a salir de la ciudad y... -aquello se le daba fatal. No estaba acostumbrado al trato con las damiselas de alta cuna.... de hecho no estaba acostumbrado a las damiselas, y punto. -Tan solo si quereis, claro... Disculpad mi atrevimiento, la verdad es que no estoy muy cómodo en estas reuniones... Son como una asfixia.. -no supo el porqué aquellas palabras salieron sin siquiera haberlas pensado. Quizá se encontraba tan cómodo con esa joven que las palabras le salían sinceras, tal vez demasiado.






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Miér 15 Feb - 15:45

01: Meetings
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Parpadeé sorprendida ante los pequeños detalles del Lord allí presente. Benjamin, directamente, pedía con esa voz tan llena de educación, como si fuera cualquier cosa dirigirse de una forma tan personal a alguien de su posición. Siempre cabía la posibilidad de que fuera uno de esos muchachos modernos, con las tendencias bohemias que viajaban desde París y se consideraba a sí mismo una persona moderna. Eso o suponía una presa mucho más sencilla de cazar de lo que yo había supuesto. Dejé que una sonrisa liviana asomara con timidez por las comisuras de mi boca, fingiendo que me deleitaba aquello.

- Pero mi Lord… quiero decir, Benjamin… ¿consideráis apropiado que os trate con esa cercanía? No me gustaría ser motivos de habladuría paracon su persona…

Tome con suavidad un sorbito del champán, sin hacer un ápice de ruido. Otra muchacha con menos tino no habría dudado un solo momento en girarse para contemplar por encima de su hombro quien observaba aquella conversación. Mi querido y confiado tío estaría pendiente siempre que el brandy no se lo impidiera, o el humo de aquellos puros amargos empañasen entre una sala y otra. Por otro lado no habría ni una sola dama casadera en aquella sala que no estuviera poniendo todo su autocontrol en taladrarme la nuca con la mirada. Algunas de las menos sutiles, Lady Margrethe, por ejemplo, ni siquiera disimulaban. Su forma de actuar estaba más que justificada, por supuesto… la hija más joven de un duque adinerado que habia dado una progenie de muchachas ruidosas y con narices demasiado grandes para considerarse bonitas. A pesar de ello había conseguido bien casar a todas sus hermanas mayores, pero Margrethe era la joya. Una preciosa pieza de apenas dieciocho años que había robado toda la belleza que le faltaba a sus hermanas, y por ello mismo había sido mimada, consentida y criada para creer que merecía la grandeza solo por haber salido de la polla adecuada. Pobre estúpida, que todavía no sabía que lo que tenía entre las piernas valía absolutamente lo mismo que el de las demás, sin importar la parafernalia de fuera. Pero toda la sociedad parecía profundamente convencida de lo contrario, por supuesto. A su favor podía decirse que sabía como moverse entre los hombres, más que interpretar se creía mejor que ninguna dama el papel de la pequeña florecilla en apuros, una diva exigente pero servil, sonreír, de las de callar y escuchar a los hombres como le habían enseñado. Una perita en dulce, en realidad. Al menos tenía más ambiciones que las demás damas presentes, y el ego suficiente para no conformarse con el primero que pusiera los ojos en su escote, eso podía reconocérselo. Pero, por supuesto, sus ambiciones entraban en terrible conflicto con las mías. Los hombres poderosos, jóvenes, guapos y sensiblemente propensos a ser engañados no abundaban, precisamente. Y, por el reflejo de sus ojos azules en el cristal, algo me decía que la niña de papá quería la manzana que yo estaba a punto de morder. rder.

– Oh… Aspiré el aire entre los labios, con las burbujitas de champán se quedaron prendidas en el carmín.– Yo, bueno… Eché una mirada por encima de mi propio hombro, un gesto furtivo en el que fingía buscar a mi tío en la multitud, intentando huir de su influencia con esa asustada valentía de los que están a punto de hacer algo que saben prohibido. Su nerviosismo era adorable, pero igualarlo habría sido un error por mi parte. Al fin y al cabo alguien tenía que poner los cojones sobre la mesa, y el intento de Benjamin era adorable, pero no suficiente. – Espero que no os hagáis una idea equivocada de mi pero… me encantaría, Benjamin.

Utilicé su nombre sin dudar, convirtiéndolo en un arma contra él. El tono de sutil sorpresa, halago y humildad era una puesta en escena perfecta. Podía componer una sonrisa relajada en cualquier situación, y el lugar ameritaba. La sociedad aristócrata de Londres era un saco lleno de víboras, pero aquella era precisamente mi especialidad.

– No podria mentiros… la mayor parte del tiempo me siento igual. No soporto… - Suspire ligeramente, sacudiendo la cabeza. El color ceniza de los tirabuzones perfectamente peinados se meció a mi alrededor, enmarcando el mundo, reduciéndolo al rostro de Benjamin y la estampa que aguardaba al otro lado del cristal.– no soporto las fiestas. Todo el mundo te mira, te juzga… es agotador. En el sur las cosas son sencillas, ¿sabe? Me encanta Londres, y se que esto es poco digno de una dama pero a veces echo de menos la vida rural…







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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Mar 18 Abr - 16:38

01: Meetings
"Éramos jóvenes, éramos alegres y éramos muy, muy sabios,"
Gala de navidad, Mansión de la familia Winsbury
La soledad, el tiempo y la falta de seres a su alrededor (a excepción de todo el personal de servicio, claro) habían hecho que Benjamin se convirtiera en alguien ajeno a toda la sociedad, alguien no desconfiado pero sí desinteresado en las grandes familias de su alrededor. Sabía cuantas buscaban su fortuna, cuantas conocían su apellido y cuantas se lanzaban en su busca en eventos a los que ni siquiera se dignaba a acudir. Sin embargo aquella joven muchacha extranjera de la ciudad, desconocedora de su familia, de su herencia, de su apellido y de su acomodada situación, había conseguido captar el interés como nadie antes.

De hecho era extraño como no podía apartar la mirada de sus gestos, o de su blanquecina piel. Cada palabra que ella dejaba salir de sus coloreados labios era como un soplo de aire fresco para Benjamin, perdido en medio de esa muchedumbre de desconocidos falsos amigos.
Sin embargo la afirmación de la joven, que para ser francos él esperaba que fuera una negativa rotunda, le devolvió a la realidad como un golpe en la cara, dejándolo aturdido por varios segundos. Y más cuando tomó la decisión de llamarle por su nombre, tal y como él le había pedido. Su inocencia en cuanto al tema femenino era enorme, pero en aquel momento aquello parecía carecer de importancia. Al fin y al cabo, allí estaba ella, entablando una conversación con él y no con el resto de jóvenes que no se cortaban en mirarla, azotándole con miradas, cada cual más indecorosa que la anterior.

Benjamin sonrió, volviendo a buscar esa clara y sincera mirada de la joven. Era exquisita en todos los sentidos, aunque artificial como el resto, parecía destacar con la sencillez de sus gestos o la belleza escondida tras los polvos de ceniza. -Encuentro que es mas digno de una dama como vos decir lo que realmente piensa que reprimirse a decir lo que gusta por miedo a las malas habladurías... - sonrió nerviosamente, acabándose el último trago de cava y devolviendo la copa a la bandeja de un sirviente que paseaba con ese único fin. - Me gustaría conocer ese sur al que os referís... Algún día, cuando los temas familiares no requieran todo mi tiempo, me gustaría poder visitarlo... La viuda rural suena mucho más intensa que la pomposa vida de la ciudad... Aquí todo es de fiesta en fiesta, galas... Nada se sale del itinerario de lo que ves esta noche aquí... Parece que cuanto más dinero y más poder, menos se atreven a hacer...- musitó aquellas palabras en voz baja, acompañándolas de una sonrisa picarona, algo diferente. Sin duda el joven heredero no conocía tampoco a la gente de las calles bajas de Londres. No al menos de una forma personal, aunque sí era cierto que visitaba ciertos lugares que algunos de ellos no pisarían ni en sus sueños, de eso estaba seguro.

Pero como en todos los cuentos, la magia se rompe. Como en el cuento de la Cenicienta de los Hermanos Grimm, al dar las doce, todo vuelve a su cauce normal. Solo que esta vez no son las doce de la noche, sino el señor Miller, antiguo socio de la familia Albertson, quien rompe la magia.

-Agradezco muchísimo la velada que me habéis hecho pasar, señorita Hale... sin embargo tengo negocios que atender... - comenta en voz baja al ver que la pesada mole en la que se ha convertido el señor Miller se acerca de forma tambaleante, copa de cava en mano y puro entre los labios. -Por desgracia para mi... Espero que me deis la oportunidad de conoceros mejor, señorita...- apenado, el joven tomó una de sus manos, dejando caer un suave beso sobre el dorso de la mano, aunque sin atreverse a rozar su piel siquiera. -Estaría encantado de volver a veros.. Decidme ¿Donde puedo encontraros?- aquellas palabras jamás habrían salido de su boca de aquella manera tan desesperada si no fuera porque el final de aquella conversación estaba cada vez más cerca, conforme los pasos de Miller se acercaban.






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Jue 20 Abr - 19:35

01: Meetings
The wise eyes see the ugly true in the beautiull lies
GALA DE NAVIDAD, MANSIÓN DE LA FAMILIA WINSBURY

     Como el cazador que intenta tocar a un cervatillo antes de matarlo, había que colocar cada piedra con cuidado. Pasito a pasito, sin prisa, nada de adelantarse, esa sonrisa, la cadencia de la voz. Así se construía la burbuja en la que acababa de atrapar a Benjamin Lord Ricachón. Las habladurías dudarían semanas, muchachitas celosas, hombres envidiosos o simples cotillas extendiendo la información; Lord Alberston había hablado con la muchachita de los Hale durante bastante tiempo en el último baile. Habían hablado, de cerca, como íntimos más que conocidos. Y, oh, por dios, ¡por una vez el muchacho no parecía envarado como una pica! Ella estaba preciosa, por supuesto, pero… ¿no os parece presuntuosa? A su edad, hablar con Lord Alberston. Oh, sí. Podía escucharlos murmurar perfectamente. Sólo tenía que dar un siguiente paso para desatar el escándalo, y la delicia de mi señor tío, al que le gustaría verme tan bien congraciada.

     - Bueno, Lord Benjamin… una siempre tiene que estar atenta a las habladurías. Se descubre mucho de los demás sabiendo que piensan de uno mismo. Sonreí descubriendo sólo un poco de picardía. En la mano seguía teniendo la carta de la inocencia; "¿habladurías? ¿qué habladurías, Lord Alberston?", pero si era tan imbécil como para tragárselo de nuevo habría dado a ese hombre por un botarate. No, era mejor no arriesgarse. Algo distinto debía buscar Benjamin en una mujer o ya estaría casado con cualquiera de las tontas que le parpadeaban desde sus mesas.  

     El repentino cambio de tema me tomó por sorpresa.
     - La vida rural es, sin duda, mucho más sosegada, mi Lord. Comenté esbozando una sonrisa cortés, una máscara natural para la rigidez que se apoderó de mi estómago. Estaba allí, estrangulándome, sentí unas horribles ganas de vomitar todas las burbujas de champán que tenía dentro. Intensa… una fracción de segundo y por dentro recordé mi agrio pasado rural. Fue breve, llevaba la mitad de mi vida en un Londres muy distinto a este salón. Recordé muchas cosas; el aliento rancio de mi padre (posos de wishky barato y opio), palizas en mitad de la noche, el hambre que te atenaza cuando ves saltando un ratón paseando entre las goteras. Lo abrumador que resultaba el olor cuando dormías hacinada en la misma habitación con once hermanos. - Si os gusta la tranquilidad, sin duda es lo adecuado para vos. Por lo demás, no hay mucho que contar… Eso sí, el aire está mucho más limpio, y el paisaje es encantador. Los hombres piensan menos en el poder y más en el trabajo, incluso los lores. No me malinterpretéis, no es que se ensucien las manos, ni mucho menos. Dejé entrever cierto escándalo, como si decir eso fuera la tontería más grande de todo Londres. - Pero tienen más quehaceres, sin duda. Mas manuales, y menos… intelectuales.  

     Encoger los hombros fue la manera más sencilla que encontré para decir que no había mucho más que contar. Miré la pista de baile de reojo, una pista sutil para indicarle que mis pies querían probar el Vals. Sin embargo, o bien lo pasó por alto o ni siquiera lo vio, pero sentí la miel que se quedaba en sus labios cuando empezó a despedirse. Rápidamente compuse un gesto contrito, las cejas titubeantes de quien intenta controlar su propia decepción. Vi el origen de mi plan truncado, un enorme gordo que tendría los bolsillos tan holgados como la panza, por lo ostentoso de su vestimenta.

     - Por supuesto, mi Lord. Ha sido un placer conoceros. La reverencia fue grácil y dócil, como la de toda una buena dama, con la barbilla cerca del pecho y las faldas en las manos. Conseguí forzar un sonrojo en mis mejillas cuando sus labios se posaron con ligereza en el dorso de mi diestra. Pensé, aturdida, que sus labios tenían un aspecto suave que desconocía. Las bocas de los hombres eran feas, rudas, cortadas por el frío o agrias de vino, pero la de aquel joven parecía… pura. Un beso casto en la más impía de las pieles, no parecía apropiado. Ni siquiera para mí, única conocedora del secreto. - Oh… yo… pues… Parpadeé, sorprendida. Eso había sido demasiado directo, podría corresponderle con la misma falta de tacto pero era poco propio de una señorita. No podía invitarlo a mi alcoba, ni siquiera podía invitarlo al salón de mi "tío" sin una adecuada carabina. - En tres días, en Hyde Park, mi Lord. A media hora de la tarde, si gustáis… estaría encantada de hacer que pareciese un encuentro fortuito.






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Re: Life Lies

Mensaje por Tardis_In_Blue el Jue 6 Jul - 9:50

02: The dates
"Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal."
Hyde Park, media tarde
Los últimos momentos que Bénjamin pasó en la fiesta se le hicieron eternos y amargos en comparación con el tiempo que había compartido junto a la señorita Hale. Se había visto obligado a retirarse a otra estancia, donde  aguardaban la mayoría de los hombres, esperando para cernirse sobre él como buitres y carroñeros desesperados, anhelando que Bénjamin cediera por fin y vendiera sus tierras y su negocio. De hecho, nada le hubiera gustado más al heredero que eso, despojarse de aquel problema que tantos quebraderos de cabeza le ocasionaban y huir de allí, de aquel hastío Londres al que había dejado tan bien para la señorita Hale. Olvidarse de todos su problemas, de los compromisos que tenía que atender día sí y día también y dedicarse a algo menos estresante, o sencillamente, a vivir con calma.

Pero tuvo que soportar aquellos estafadores vestidos de caballeros durante unas horas más, hasta que al final, bajo la excusa de una terrible jaqueca, se retiró de aquella fiesta, no sin antes repasar el comedor con un último vistazo. Volvió al carruaje apesumbrado de no haber vislumbrado la silueta de la mujer que en ese momento ocupaba sus pensamientos. Cordielia parecía una joven de lo más amable, desinteresada. No una cazafortunas que buscase un marido ricachón del que fardar en las convenciones. Parecía todo lo opuesto y había despertado la curiosidad del inocente joven, que no sabía el verdadero rostro que se ocultaba tras aquella perfecta máscara de mentiras.

***

Los días siguientes los ocupó a atender visitas en su casa, comerciantes o nuevos ricos que ofertaban una gran cantidad de dinero por ceder su negocio. De mala gana los atendía, aunque siempre educado, pero sus negativas eran tan rotundas como las proposiciones de matrimonio que las jovenes casaderas ofertaban. Ninguna le interesaba, ni le ofrecía tan siquiera algo de su interés. Tan solo una, pero la oferta había salido más bien de la boca del joven, y aunque le pareciera extraño, ella había aceptado en que se verían. Y era la fecha señalada.

Presa casi de un pánico inusual, el joven Ben buscó un atuendo acorde para la ocasión. No era una fiesta, así que nada pomposo y que destacase, pero tenía que abrigarse, puesto que las nevadas eran fuertes y el frío imparable. Finalmente se contempló frente al esperjo y decidió que era mejor dejar el sombrero en casa, aunque sus orejas se lo reprochasen cuando llevase un tiempo a la intemperie. Aunque aún faltaba para la hora acordada marchó en carruaje hasta el lugar donde se había establecido aquella extraña cita. Estaba nervioso, más de lo que había estado en mucho tiempo. No podía recordar un acto pasado que le pusiera tan nervioso, o que le hiciera faltar la respiración como aquel. Llegó temprano, más de lo esperado, sin embargo Hyde Park era enorme. Un enorme jardín, cubierto de escarcha y nueve que dejaba marcadas unas huellas que indicaban premura. Algunas damas paseaban por aquel intrincado y laberíntico paisaje de calles, escondidas bajo unos parasoles que poco servían dadas las fechas. El sol se pondría temprano y la oscuridad se cerniría sobre ellos, haciendo inservible aquel objeto. Sonrió para sus adentros con ironía, pensando en la estupidez de algunas mujeres que eran incapaces de pensar. Hale no era así. En su mente no al menos. Pero apenas la conocía para poder juzgarla de aquella manera. Tal vez si fuera como el resto, una mujer bonita pero de cabeza vacía que solo servía para ser embutida en un traje de encajes y dar caza a una fortuna.
Negó rotundamente con la cabeza, tratando de alejar de su mente aquellos amargos pensamientos. No, ella no era así... se estaba dejando influenciar por las otras damas que había tenido la desgracia de conocer. Cordelia no era así.  






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Re: Life Lies

Mensaje por Ladie el Mar 25 Jul - 17:20

02: The dates
"This is a cold, cold world"
Hyde Park, media tarde
     Tres días podían hacerse eternos. No había tardado en descubrir que aquel mundo me hastiaba hasta el extremo. Las mujeres eran falsas y huecas, tan parecidas a los jarrones por los que lloriqueaban a sus maridos. Estúpidas chinerías, si le preguntabas a Nita, pero en mi papel de Cordelia me derretiría por una de aquellas cositas de porcelana fría. Eso sí, papel y actriz adorábamos de una manera obscena aquella seda espectacular con la que mi tío postizo nos halagaba. La habían traído en barco a través de todos los mares del mundo, alguien con los ojos rasgados como los chinos sucios del barrio asiático había pasado horas entrelazando aquellas hebras. Teñidas y mimadas, se cambiaban por oro a lo largo de los kilómetros que separaban Europa de Asia para que un puñado de ricos gastara cantidades ofensivas en un pedazo de tela. Tela con la que después otro sastre, igual de caro, habría hilvanado y cosido la maravilla de vestido que se abrazaba a mi cintura por encima del corsé. Los Hale no se privaban de mostrar sus riquezas a diestro y siniestro, precisamente por eso había elegido esa casa. Mucho que gastar para demostrar, y uno nunca sabe cuánto tiene en las arcas. Mi querido tío Hale no era digno de ser estafado. Pero tenía un gusto exquisito.

     —¿Todo bien, querida?

     Si hubiera sido otra dama tonta no habría podido notar el retintín en la voz de la criada. Tampoco podía culparla, algo divertido debía tener el apretarle las costillas a la noble petarda por la que tenía que hacer todo doblándole la edad. Si esa mujer supiera todas las cosas que había hecho bajo otro nombre se horrorizaría, como cualquiera.

     —Oh, es maravilloso que salgáis a disfrutar de un día como este querida. Pasáis mucho tiempo dentro de casa, mira que piel tan pálida. —Abrió la polvera con un chasquido, olí el gusto seco y plomizo de los polvos mientras esparcía el colerete por mis mejillas. Tenía razón, estaba pálida, pero ahora lucía algo de carne sobre las costillas, aunque el corsé se afanase en que pareciera lo contrario. A través de la voz de la ama podía escuchar las palabras de Lady Hale. Como cualquier mujer la presuponía más inteligente que su marido, o al menos lo suficiente para cuidarse de misteriosas sobrinas jóvenes y guapas que pasaran demasiado tiempo bajo su techo. —¿Con quién vais a salir? ¿A dónde iréis?

     —Oh, la verdad es que no tenía una ruta concreta. —Mentí descaradamente, con una sonrisa. —Solo quiero dar una vuelta en el carruaje, sentir el sol en la piel, tal vez visitar la sombrerería, este vestido necesita un tocado a juego.

     —Por supuesto, por supuesto.

     El vestido era mera opulencia, capricho, no se veían más que el faldón una vez tuve puesto el abrigo, pero no dudaba en gozar de aquel tipo de placeres. En algún momento del futuro cercano, si todo iba bien, tendría que negarme los caprichos si pretendía huir con cuantiosas sumas de dinero al Nuevo Mundo. Solo tuve que despedirme de los sirvientes en mi camino por los pasillos, hacia el patio.

     Fuera el frío era cruel. Los humores de Inglaterra no daban ni un suspiro a sus hijos ingleses, al subirme al carruaje y murmurar la dirección al cochero tenía la mente en otro lugar. Concretamente, en las calles sucias donde los que estaban lejos de ser privilegiados luchaban por sobrevivir al hambre, al frío y la avaricia de los poderosos. Esquinas mugrientas donde una vez yo misma había separado las piernas para poder comer al día siguiente, donde me habían propinado palizas. Esos recuerdos amargos tiraban de mí hasta devolverme a la realidad. No había vestidos bonitos de donde yo venía, ni cocheros amables o tíos adinerados, había nacido en la desgracia y la miseria, y aquel camino de mentiras era la única vía para acabar con ellas. Esta vida, mi vida, no era más que un juego, y el objetivo era ganar. Así que tenía que jugar.

     Hice que el cochero diera más vueltas de las necesarias, bajé en una dulcería a comprarme unos dulces; caramelos de cereza. Piezas pegajosas de un profundo fucsia que venían atrapadas en una latita ornamentada. Su olor era abrumador, de igual sabor, y la característica de dejar los labios tintados. Me llevé uno a la boca. Fiel a mi palabra me detuve en la sombrerería, y dejé a cargo de los Hale la cuenta de un sombrero a juego. No tardé en darme cuenta en mi error en cuanto llegué al parque, todas las damas llevaban parasoles delicados, yo era la única con las manos vacías y la cabeza cubierta. Mierda. Crucé el parque con pasitos medidos, saludando educadamente a los pocos que me reconocían, pero sin duda hablarían de donde estaba y con quien iban a verme al día siguiente. Un escándalo en ciernes teniendo en cuenta la ausencia de una carabina. Aburrida, me detuve sobre el puente.

     El invierno había congelado el puente, y convertía mi reflejo en un borrón escarlata sobre el riachuelo helado.
 






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