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Our hearts aren't that different

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Our hearts aren't that different

Mensaje por YoukaiFire el Jue 19 Ene - 22:00

Our hearts aren't that different
Trama original |Skaði x Kenneth | Cazadores Oscuros


A gift should be repaid with a like one

Kenneth era un sueco normal y corriente. Iba a su trabajo todos los días, quedaba con amigos y leía. Nunca esperó que cuando su abuelo le pidió que siguiese con su trabajo su vida cambiaría totalmente. No era como si tuviese que mudarse de Gottemburgo, pero sí a la casa de la señora Ivardottir. Su abuelo siempre le había dicho trabajaba para ella, pero no lo que hacía. Al desvelarle el secreto de que era el escudero de una Cazadora Oscura, una de las muchas criaturas sobrenaturales que existían en el mundo, se quedó conmocionado.

No obstante comprendía que el trabajo de Skaði, junto a los demás cazadores al servicio de la diosa Artemisa, era proteger a la humanidad de la raza maldita por el hermano de ésta, el dios Apolo, los cuales morían a los veintisiete años a menos que se pasasen el resto de la eternidad devorando almas humanas. Los era estaban ahí para ayudarles, pues aunque fuesen seres más rápidos, fuertes, con medios y experiencia para enfrentar al enemigo, éstos tenían sus debilidades: no podían salir a la luz del sol o morirían, y no podían estar cerca de otros cazadores, pues sino perderían sus poderes hasta que volviesen a separarse. Un escudero se encargaba de gestionar su casa, conseguir alimentos, vestidos y demás productos de necesidad o que el cazador quisiera. Debían de asegurarse de que estaban seguros durante el día, y podían llegar a ayudarles en su trabajo. Eran una parte necesaria en la vida de éstos.

Skaði se encontraba apenada de tener que despedirse de Henrik, pues había sido un escudero maravilloso que no había tardado en entender como funcionaba. Ahora tendría que enfrentarse a su hijo, que a pesar de tener una buena preparación física, no estaba preparado ni lo más mínimo para lo que le venía encima. Los cambios eran necesarios, mas eso no tenía porqué gustarle a la cazadora. Sin embargo no quedaba otra. Kenneth tendría que asumir que ella era quien mandaba, cuando él era un alma libre, y Skaði se vería cara a cara con ese pensamiento tan diferente al suyo

Lo que ninguno de los se aguardaba es que al final se llevarían mejor de lo que pensaba, dando pie a una relación tan peligrosa como inevitable, y que en el fondo ambos buscaban de una forma u otra.

Skaði Ivardottir
1.165 años | Cazadora Oscura| Katie McGrath | Ladie
        Originaria de Vestfold, Noruega, Skaði es una belleza de un metra sesenta y ocho. Sus cabellos son largos y oscuros, con matices cerúleos. Al igual que su color de pelo, sus ojos son negros, mas una vez fueron azules. La palidez remarca toda su piel, salpicada por cicatrices; aunque sigue pareciendo etéreo y sedoso, con sus venas azules y verdosas remarcándose. En el omóplato izquierdo tiene el tatuaje de los Cazadores Oscuros. Y aunque aparenta veintiocho años, realmente tiene más de un siglo.

Era una Vikinga, hija de un prodigioso artesano, la única mujer de cuatro hermanos. Fiera hija del invierno, una Shieldmaiden. En los pueblos vecinos susurraban que el mismísimo Floki había bajado a la tierra con sus aires de travesura, y embaucado a su madre con un disfraz de piel igual que mi padre. Que estaba tocada por los dioses.
Se convirtió en la Jarl de unas tierras a los pies de los fiordos. Acabó desposándose con un hombre al que no amaba, que al que respetaba y admiraba de forma recíproca. Tuvieron tres hijos varones, Einar, Rurik e Didrik.
Aprovechándose de la única debilidad de Skaði, su familia, sus enemigos, entre ellos el rey Harald y sus tres hermanos. Muchos hombres despreciaban y envidiaban a la guerrera. Por ello decidieron traicionarla. En medio de la noche la arrastraron junto al resto de su familia fuera de su hogar, para así comenzar a torturarlos y matarlos finalmente. Para ella se reservaron el final más horrible, siendo violada por el rey Harald frente a los cadáveres de sus hijos.

Destrozada, la diosa Artemisa apareció para ofrecerle la venganza a cambio de sus servicios, convirtiéndose así en una Cazadora Oscura. Así comenzó su existencia eterna, pero solitaria y sin poder volver a ver la luz del sol, convirtiéndose en una criatura de la noche, viajando a diferentes ciudades para defender a los humanos de los viles Daimons que quería devorar sus almas.

Idioma: Habla todos los idiomas más importantes del globo, aprendidos a través de los siglos, a parte de un puñado de otros idiomas minoritarios y otras lenguas muertas como la suya materna.

Aficiones: La caza siempre fue una de sus pasiones más adoradas en vida, la sensación de libertad e incertidumbre que daba estar a solas con un arco en medio del bosque, a solas con el destino y con sus dioses. Sin embargo ese gozo se le fue privado como la luz del sol durante muchos años; nadie caza de noche. Otra de sus grandes pasiones es la música, aprendió a tocar el laúd y otros instrumentos típicos de su cultura, y con los años ha ido probando otros nuevos. Domina los instrumentos de cuerda, la única excepción es el cuerno de guerra.
Kenneth G. Ulfsson
27 años| Escudero de Skaði | Bradley James| YoukaiFire
    Un marine sueco perteneciente a lapatrulla costera en la Armada Sueca en Gottemburgo. Sus ojos son azules como el mar, con cabellos cortos y rubios, pues su trabajo requería tener cierta forma de vestir y peinarse. Aunque su cuerpo esté bien entrenado, tiene la espalda plagada de pecas que le hacen parecer más adorable, junto al lunar en su hombro derecho. Claro que su metro ochenta y cinco también resulta algo intimidatorio.
Hijo de Ingrid Ulfsson, la dueña de una librería, y Gunvald Ulfsson, técnico en la estación de trenes de Landskrona, su cuidado natal. Tiene una hermana menor de 13 años llamada Alexandra.

Al criarse en una cuidad que era cercana a Coppenhagen, Kenneth solía viajar ahí y de hecho le encanta moverse, sobretodo si es en barco. El mar es algo que le relaja, y donde se siente a gusto. Nunca tuvo real interés en los estudios, en gran medida a que su padre no le daba importancia y sus profesores no llegaban a inspirarle.No tenía intención de seguir estudiando y pensaba trabajar en el puerto cargando mercancía, un trabajo que le dejaría con tiempo libre para hacer lo que quisiese.

Sin embargo su abuelo insistió que hiciera algo de provecho y le sugirió la marina, cosa que le pareció buena idea, en especial la sección de Gottemburgo. Su abuelo Henrik, a ganar tanto dinero da una parte de ésta a su familia, aunque tuvo muchos problemas con su hijo y padre de Kenneth, pues pensaba que no cuidó de su familia, por lo que éste se gasta el dinero de Henrik en viajes y diversión, hasta que sentó cabeza.

Ahora Kenneth tendrá que tomar el lugar de su abuelo Henrik, que le revelará que su trabajo es ser el escudero de Skaði Ivardottir, una Cazadora Oscura. Y con ello comenzarán sus aventuras junto a ella.

Datos:

Comida favorita: Raggmunk: tortitas de patata, acompañadas de panceta y grosellas.

Sus aromas preferidos: Bergamota, Limones; en general los olores cítricos.

Color favorito: Azul, le recuerda al mar que observaba por las mañanas de camino al colegio. También le gustan las tonalidades cálidas, en especial el marrón.

Música: Le gusta el Jazz, Blues, Swing. Le aburre la música clásica. El rock y metal tan conocido de su zona no le gusta.

Idiomas: Inglés, sueco y danés. Se defiende con el alemán y el holandés, ya que viajaba mucho ahí por trabajo.

Aficiones: Le gusta mucho el arte, sobretodo el del romanticismo, el barroco y la contemporánea. Pero lo que más le gusta es la escultura, y de hecho dos veces por semana va a clase de escultura. No es muy de discotecas o grandes conciertos, prefiere estar en un bar escuchando una sesión de Jam tomándose algo con la calma. De adolescente estaba en un club de gimnasia y otro de atletismo. Queda con sus amigos para jugar a juegos de vez en cuando. Los tipos de libros que le interesan son sobre aventuras, le gustan desde que es un niño y sobretodo si tiene que ver con grandes viajes: Jasón y los argonautas, Viaje al centro de la tierra, Colmillo blanco, los hijos del capitán Grant, etc; le da igual si es literatura comercial o de culto, lo importante son las aventuras.

© by Farah.


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Re: Our hearts aren't that different

Mensaje por Ladie el Miér 25 Ene - 13:16

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✘ con Kenneth y Henrik ✘ Gottemburgo ✘ Enero, 21:18 ✘

Estaba intentando adivinar en qué momento Henrik se había vuelto viejo. La bruma el tiempo había disuelto su paso vigoroso, puro orgullo en cada pisada. Año a año lo había desgastado hasta convertirlo en aquel hombre al que llevaba del brazo por la gentileza de compartir un último contacto. Intentaba disimularlo pero el peso de sus propios huesos había empezado a ser una carga insoportable, arrastraba los pies y las arrugas sobre el pavimento con un balanceo curioso, como si tuviera que ir haciendo equilibrio con todos sus años.

Jamás lo admitiría ante Aquerón, pero había soportado las torpezas seniles de Henrik durante aquellos últimos años por un capricho sentimental que no debería permitirme. Ese pequeño alivio que respiraba tranquilo al pensar que podría relajarme y dejar de suplir aquellas funciones que mi buen escudero ya no podía y no le había dicho, sencillamente porque lo apreciaba. Perro fiel, atento y perfeccionista, había dedicado una importante parte de su vida a mi bienestar. No era mi primer escudero, pero si había sido uno de los más importantes para mí. Dejarlo marchar era un trago difícil pero necesario. No lo hacía sólo por mí… él también lo necesitaba. Abandonar de una vez aquella vida pendenciera.

- ¿Estás bien?

Se quitó el sombrero, despacio, derramando nieve por los bordes. En aquella época del año Gottemburgo se vestía de blanco, las botas de cordones dejaban profundos surcos de suciedad en la alfombra blanca que cuajaba sobre el pavimento. Me entristecía ver que la nieve del tiempo se quedaba prendada a su pelo, ahora ralo, en forma de canas. Un sonido de campanillas acompañó al de las bisagras al abrir la puerta del pequeño pub de estilo inglés que había elegido Henrik para concertar a su nieto. Discreto, el olor tibio de la cerveza te abrazaba al entrar, como los grados de la calefacción que combatían la temperatura exterior.

-Sí, querida. Estoy bien. Había una solemnidad extraña en sus palabras, el sonido de las mentiras que nadan bajo la determinación. Aquella era una decisión irrevocable, vital. Yo cambiaría de escudero, pero Henrik cambiaría de vida. Estoy bien.

Algunos ojos se alzaron de sus copas a nuestro paso. Desentonaba, inevitablemente. Una mujer de apariencia joven y atractiva colgada del brazo de un señor, un abuelo con el rostro duro y sonrisa amable, a aquellas horas de la noche en un lugar no tan respetable como debería. Agua y aceite.  Probablemente la mayoría pensaría que estaba pagando por mi compañía, o yo tenía algún tipo de interés retorcido, pero aquella percepción resbalaba. Un parpadeo de mi existencia y todos los presentes serían polvo entre el polvo, cenizas a las cenizas.

¿Lo recuerdas?
Se sentó en una mesa en la esquina, estratégicamente localizada. Desde su posición podía controlar las puertas de los baños y las de la entrada, aparte de poder mirar de soslayo la de la cocina. Entradas y salidas aseguradas, era su trabajo hasta que su nieto no lo aceptara.

¿A Kenneth? Emití un sonido alargado de "mmm". ¿Cuándo había sido la última vez que lo había visto? ¿Era un niño, o un adolescente? No sabría decirlo, no me mezclaba en su vida, ni yo me interesaba por ella. No era correcto, no estaba permitido. Creo que sí. Un muchacho robusto.

Henrik me miró, confuso por el comentario, y empezó a reírse con su voz baja. Su risa retumbaba por las paredes, consiguió deshacer mi ceño fruncido y arrancarme una sonrisa.




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Re: Our hearts aren't that different

Mensaje por YoukaiFire el Jue 2 Feb - 16:23

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✘ con Skadi y Henrik ✘ Gottemburgo ✘ Enero, 21:18 ✘

Era una noche como cualquier otra, o de eso se intentaba convencer él mismo. Intentaba mostrar tranquilo y relajado, no queriendo causar malas impresiones a la que sería su jefa. Había visto a esa mujer una sola vez y la verdad es que sintió algo extraño en ella, pero sus padres decían que eran cosas suyas. Y ahora parecía que siempre estuvo en lo cierto. No es como que eso le calmase, sobretodo el pensar en todos los peligros que su abuelo había tenido que hacer frente.

A decir verdad se alegraba de que le hubiese elegido, pues se sentiría mejor consigo mismo si Henrik podía disfrutar de una calma jubilación, y así poder disfrutar de lo que le quedaba de vida. Él estaba esperando en la barra a que aparecieran, no hablando con nadie y evitando a los que se le acercasen. No estaba de humor para entablar conversación alguna cuando su cabeza debía de centrarse en su reunión. Había pedido una baja de tres meses, en los cuales trabajaría para Skadi Ivardottir, y si todo salía bien finalmente se convertiría en escudero. Una sonrisa divertida se instauró en sus labios al imaginarse a él y su abuelo vestidos con ropas medievales, enseñándole sobre el oficio.

Fue la risa de su abuelo el que hizo que volviese a la realidad. Tomando consigo la pinta que había pedido se acercó al origen del ruido.

-¿Qué chiste malo se te ha ocurrido ahora, Farfar ?- Dijo con una sonrisa que se le había contagiado al ver la suya. Se pudo ver por la mirada ambos el lazo que tenían, lo mucho que confiaba el uno en el otro. Tal vez era porque ninguno de los dos logró establecer un lazo con el que era su padre, y de ahí ambos que ambos se comprendían de la forma que hacían.- Buenas noches, señora Ivardottir.- Se giró hacia su acompañante y dedicándole una inclinación de cabeza a modo de saludo.

Su abuelo fue a abrazarle, dándole dos palmadas en el hombro cuando él le devolvió el gesto.

- Me alegra que estés aquí, sabía que no te echarías atrás.- Comentó con la voz llena de orgullo.

-Sabes que no te fallaría.- Fue toda su respuesta mientras ambos se sentaban, él enfrente de los otros dos. Ahora que era consciente de lo que era Skadi se sentía extrañado. Ella era muy normal ¿Acaso todos los demás seres naturales tenían esa apariencia.

-¿Ves lo que te dije? Es leal, y además está en forma para poder encargarse de las tareas.- Instó Henrik, y aunque podía seguir escuchando el orgullo sabía que le dolía envejecer. Eso hacía que a Kenneth se le hiciera un nudo en la garganta. Sabía cuanto adoraba su trabajo y que era su vida ¿Y ahora que haría? - Sabes que yo no podré mantenerme más tiempo a tu lado, y los Ulfsson siempre te han sido fiel, querida.-

Eso le hacía preguntarse cuanto tiempo llevaba su familia dedicándose a ello, claro que no era el momento para esas preguntas. Necesitaba la aprobación de la cazadora, por lo que decidió mantener el silencio y aguardar pacientemente a que ella dijese algo.

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Re: Our hearts aren't that different

Mensaje por Ladie el Miér 15 Feb - 17:00

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✘ con Kenneth y Henrik ✘ Gottemburgo ✘ Enero, 21:18 ✘

Mis sentidos alertaron su presencia mucho antes de que empezase a caminar hacia la mesa que ocupaba con Henrik. Cerré el puño por debajo de la mesa, donde Henrik no pudiera ver ese sencillo gesto de dolor. No habría despedidas grandilocuentes por mi parte, ni un sentimentalismo que excediera lo apropiado, pero dentro sabía que extrañaría a mi fiel y profesional escudero. Tenía que empezar otro ciclo, y a pesar de los siglos, como todas las criaturas, una parte de mi misma seguía resistiéndose al cambio. La única diferencia entre ellos, mortales, y yo, es que el cambio era lo único posible en mi vida, inamovible, inevitable. Resistirse a él podía significar la locura.

Kenneth había heredado algo del profundo tono alegre de su abuelo, un timbre que reverberaba justo bajo la nuez de Adán. Henrik alzó la vista hacia su nieto un segundo después de que lo hiciera yo, sus reflejos ya no eran lo que solían ser. Lo contemplé en silencio, ni rastro en mi boca de la sonrisa que su abuelo había puesto ahí. Tal tuviera alguna duda, pero desde el minuto cero estaba bajo mi escrutinio. Henrik escondía bajo la complacencia de ver a su nieto un nerviosismo natural. No todos los mortales servían para ser escuderos, les faltaba temple, valentía o técnica. Muchos morían durante el servicio, era una realidad palpable, y eso también le daría miedo. Al fin y al cabo era su nieto, sangre de su sangre y carne de su carne. Estaba en su derecho de tener miedo.

Buenas noches, Kenneth.
Sin sonrisas, sin inflexión en la voz, sin un solo ápice de respeto por un desconocido. Henrik se había ganado cada ápice del respeto que le profesaba, pero su nieto aún tenía mucho que demostrar. Y si esperaba que antes de hacerlo se le tuviera en alguna consideración, estaba muy equivocado, así que era mejor que se hiciera a la idea rápido. Antes de que se arrepintiera o lo mataran.

Entrelace los dedos sobre el tablero de la mesa, concediéndoles un segundo de privacidad a los dos hombres. Examiné primero su cuerpo. Alto, incluso más que yo. De haber sido un cazador oscuro mi orgullo no podría haberlo soportado… ¿por qué demonios eran todos tan altos? Al menos Kenneth siempre sería mortal, finito, algún día sus huesos pedirían volver a la tierra y lo harían encogerse en su carcasa de piel arrugada, como le había pasado a Henrik. Antes el también se alzaba en toda su altura con el orgullo calzado entre las vértebras. A simple vista parecía en forma, músculos hinchando bajo la ropa de abrigo.. bien, eso iba a necesitarlo.

No tienes que venderme la valía del muchacho, Henrik. Nunca he puesto en duda la valía de los Ulfsson, pero solo él podrá demostrar de lo que es capaz. - Mire brevemente a Henrik, que no se inmuto por la frialdad de mi voz. Estaba acostumbrado a mis tonos neutros y los gestos fríos. Apunte con las pupilas directamente al joven. - Dime, Kenneth, ¿te ha hablado tu abuelo alguna vez de los cazadores oscuros? ¿Conoces las funciones que tendrás que cumplir cuando estés bajo mi servicio?


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Re: Our hearts aren't that different

Mensaje por YoukaiFire el Lun 6 Mar - 19:36

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✘ con Skadi y Henrik ✘ Gottemburgo ✘ Enero, 21:18 ✘

No podía decir que estaba precisamente alegre de aquel encuentro, adoraba a su abuelo por encima de todo, pero la frialdad de la mujer le dejaba un tanto cortado. Podía entender que no se mostraba relajada pues de su parte podría haber alguna reacción negativa. Comprendía como siglos de estar luchando contra criaturas horribles la habían vuelto así, una cazadora alerta de toda y siempre manteniéndose recta. Por lo tanto él no se mostró hostil, o molesto; no iba con la idea de que sería un encuentro feliz.
Eso sí, le dedicó una pequeña sonrisa a su abuelo para calmarle, pues podía ver los nervios. En su cabeza se repetía mil veces la conversación que habían tenido la noche anterior, como le pedía que lo pensará bien.  Sin embargo él era un soldado, dispuesto a luchar por sus ideales, y en verdad Henrik había hecho una buena elección.

- Mi abuelo me lo ha explicado todo detenidamente, aunque admito que sigo sorprendido de que los Ulfsson tengamos esa herencia. Pero estoy dispuesto a hacerlo. Me adapto y aprendo rápido, seguiré los pasos de predecesor; y espero poder ser tan bueno como él lo ha sido..- La sinceridad de sus palabras se veía reflejado en la mirada azul del joven. Sabía que Henrik con su fuerte sentido de la responsabilidad no podría descansar tranquilo hasta tener un sucesor digno, y tras oír tantas historias sobre sus aventuras y los riesgos que corría supo que tenía que acceder a tomar su puesto. Quería que pudiese disfrutar de lo que le quedaba de vida.- Pero algo que quería dejar claro son tus condiciones; por lo que tengo entendido cada uno de vosotros tenéis diferentes preferencias en lo que se refiere a vuestros cuidados. Aparte de asegurarme de que estás segura durante el día, tengas tus alimentos y cuidados; además de gestionar todo lo que me pidas. Por no decir que lo he estado pensando bien, y desearía que me dieras una clase sobre lucha. No me gusta enfrentarme a un enemigo sin saber que debo hace exactamente. Creo que los dos estaremos de acuerdo en que será mejor para ambos que esté preparado para lo que pueda echarse encima.

Sabía que estaba jugando con fuego y tal vez Skaði no se lo tomaría bien, no obstante no iba a fingir ser lo que no era. Sería todo lo leal y obediente que uno le pidiese, mas no iba a ir siguiendo a alguien ciegamente o no pedir cierta preparación. Por mucho que hubiese aprendido en la marina no era tan ingenuo como para pensar que iba a ser igual enfrentarse a aquellos daimons, por no decir otras criaturas.

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Re: Our hearts aren't that different

Mensaje por Ladie el Miér 22 Mar - 13:26

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✘ con Kenneth y Henrik ✘ Gottemburgo ✘ Enero, 21:18 ✘

Las primeras impresiones son importantes, cruciales, de hecho, y debía admitir que aquel muchacho transmitía una cosa, profesionalidad. Estaba delante de su abuelo, una persona que había servido poniendo en peligro su vida, sacrificando las horas con su familia por mi servicio, un hombre al que estaba ligado por el corazón y la sangre y sin embargo no perdía el temple. Habría que ver si en una situación de peligro era igual de recto. A mi lado Henrik contenía la respiración con las manos relajadas. Una contradicción en sí misma, por supuesto, pero ese hombre había aprendido a controlar sus gestos para que nada le delatara, y aún así, era capaz de ver que si respiraba demasiado hondo se llenaría de todo el orgullo que exudaba al ver a su nieto tomar su responsabilidad. No esperaba que lo hiciera, de hecho, una parte que siempre temería por Kenneth habría preferido que delegara el trabajo en otro escudero. Uno más experimentado, o uno que estuviera menos verde en aquel mundo oculto tras el velo de mentiras ancestrales. Pero allí estaba su nieto, tomando el relevo de aquello a lo que había dedicado su vida… a mi.

Herencia.. Repetí pausadamente, una palabra tan baja entre mis labios fríos que solo pude escucharla yo. Bonita metáfora para la palabra “carga”. Hijos que veían maldiciones en el sino de sus padres, hombres embelesados con los secretos del mundo, mujeres furiosas por demostrar su valía, el mundo de los escuderos siempre había sido complicado y ajeno, pero los cazadores oscuros no estábamos ciegos. No todos eran como Henrik, ni todos los nietos como Kenneth. Sobre todo este último tenía mucho que demostrar aún.

Alcé la vista hacia Kenneth cuando siguió hablando. Curiosa la forma en la que hablaba de los Cazadores Oscuros, hacía años que no escuchaba a nadie hablar de aquella forma. Rezumaba respeto por lo desconocido, el cuidado de aquel que no sabe dónde puede tirar y donde empujar sin que la cuerda se rompa.. Bien, bien… al menos el muchacho tenía agallas. Le miré a los ojos, carente de expresión. Recibía sus palabras en el más absoluto hieratismo.

Desconozco que te habrá dicho Henrik, tu abuelo es tan sabio como discreto. No espero de ti que luches o hagas mi trabajo. Demasiado peligroso para un mortal como él, todo había que decirlo. Si los mortales pudieran desempeñar nuestras funciones Artemisa tendría mano de obra mucho más barata, y también numerosa. Pero tienes razón. Si vas a estar a mi servicio tendrás que saber como defenderte, o como defenderme a mí cuando esté… incapacitada. Sin mediar más palabra me levanté del asiento. Allá donde iban mis pies los seguían los ojos de Henrik, expectante pero silencioso, sabía bien que de poco servía interrumpirme. Besé su mejilla, un gesto cortés, y le susurré que no saliera del local. Suficiente habían tenido sus huesos viejos para hacerle ahora pasar frío. Esperaba que el muchacho me siguiera, aunque no le había dicho nada. ¿Crees que la marina te ha preparado para esto?

Pregunté, abriendo la puerta del local. El frío mordía, era la mejor forma de expresarlo. En aquel lugar al norte, que tanto me recordaba a veces a las tierras que me habían visto ser mortal, donde se había regado mi sangre y la de los míos, el frío siempre era así. Ataca la piel, congela los labios y amorata las uñas. Cruel y despiadado, retuerce los nervios de las yemas hasta que no puedes sentirlos más, y el calor de tu corazón palpitante parece la llama de una vela en medio de una ventisca. Pero el frío era mi amigo, fiel aliado. Apenas quedan huellas tras mi paso, incluso con las botas robustas que me envolvían los pies. Si nevara, los copos sobre mi piel no se derretirían, jugarían con el sol escaso a hacer brillar mi piel en mi camino hacia el callejón. No iba a probarle en medio de la calle, aunque estuviera desierta.


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