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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun Abr 24, 2017 11:04 pm

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


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Última edición por SapphireDragon el Mar Ago 29, 2017 5:46 pm, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Sep 30, 2017 8:36 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


El agua del pequeño recipiente metálico estaba fría a su tacto cuando sumergió la primera de las gasas en ella. Notó cómo ésta la absorbía, empapándose por completo. Seguidamente, sus dedos retorcieron la fina tela para deshacerse del exceso, para después finalmente, acercarla a al estómago teñido de rojo. Se detuvo apenas un segundos antes de ponerla en contacto directo con la herida. No le pasó desapercibida la forma en que su tripa se contrajo levemente y le miró ligeramente de reojo, apreciando entonces como su mandíbula se tensaba y cerraba los ojos con cierta fuerza. Por desgracia, limpiase ella la herida, lo hiciese Temari o cualquiera de los médicos, aquello era inevitable. Ojalá lo fuese…

A pesar de ese disimulado gesto en el rostro del chico, Misao no se detuvo. Cuanto antes terminase de limpiar la laceración, antes acabaría el dolor y podría volver a tumbarse de nuevo. Sus ojos estaban fijos en lo que hacía, su ceño volvía a estar fruncido ligeramente y la mano con la que deslizaba suavemente la gasa humedecida ya no temblaba. Se había obligado a desterrar antiguos y tristes recuerdos de su mente por el momento, porque de nada servían para su tarea actual.

Conforme los minutos pasaban y ella trabajaba de forma cuidadosa, la piel del muchacho volvía a mostrar su habitual palidez, completamente limpia. Su pecho, que durante la primera parte del proceso parecía haber subido y bajado con mayor rapidez por una respiración algo más agitada, se movía pausadamente. Había ya utilizado unas pocas gasas y la peor parte había pasado ya al menos… Solo quedaba limpiar el resto de la piel más alejada.

Misao…

Casi de inmediato, la chica de cabellos dorados detuvo su mano, separándola ligeramente del cuerpo ajeno, antes de alzar la mirada y encontrarse con los ojos azules de Gaara. ¿Qué ocurría? ¿Había algo que le molestase? ¿Le dolía algo más aparte de esa zona? La confusión y una ligera preocupación quedaron reflejadas en el tono violáceo de sus iris, mientras esperaba a que él continuase.

… Gracias

Pum, pum. Sintió su corazón palpitar con fuerza en su pecho nada más escucharle. Sus labios se entreabrieron ligeramente, algo desconcertada por el repentino agradecimiento. Una sola y simple palabra que era completamente sincera. Una palabra que significaba mucho tanto para él como para ella también. Las comisuras de sus labios se alzaron y curvaron en una tímida y radiante sonrisa, mientras sus mejillas adquirían una suave tonalidad sonrosada. Le hacía feliz saber que podía hacer algo por él.

De nada, Gaara —respondió en un simple susurro, ladeando la cabeza. Pero nada más pronunciar su nombre, se percató de la falta de respeto que había cometido. Apartó la mirada inevitablemente hacia sus manos—. Qu-quiero decir, Gaara-sensei… —se apresuró a corregirse, tragando saliva—. Me siento feliz de poder hacer algo por ti… Y de la confianza que has depositado en mi para ello —terminó diciendo antes de desechar la gasa ya inservible de su mano y tomar otra más, repitiendo el mismo proceso que con las otras.

Sin embargo, no la llevó directamente a su piel de nuevo. Misao se mordió suavemente el labio, decidiéndose a añadir algo más a todo aquello…

Siempre puedes contar conmigo, ¿de acuerdo? —musitó finalmente—. Ya sé que no soy ningún miembro del Consejo, que soy una simple chuunin… Y que no puedo hacer demasiado pero… —se encogió de hombros, dejando la frase a medias, volviendo a sonreír levemente, ahora algo nerviosa.

“¿Y tú eres la alumna del mismísimo Kazekage? La verdad es que eres muy poquita cosa, ¿no? Que desaprovechado está ese Kekkei Genkai en alguien como tú…” Las palabras de aquella chica resonaron repentinamente en su mente. Dejó escapar un pequeño suspiro, antes de inclinarse nuevamente hacia él. La nueva gasa recorrió la zona aún manchada de sangre, llevándola consigo. ¿Lo soy? ¿Tan poca cosa soy? volvió a preguntarse como la primera vez que había recordado todo lo sucedido después de despertar.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom Oct 01, 2017 4:24 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


La sonrisa que se dibujó en la cara de Misao después de aquello consiguió que se sintiese algo mejor. Los dos se mantuvieron la mirada unos segundos, sin saber muy bien qué añadir, hasta que las palabras de la muchacha rompieron el silencio.

—De nada, Gaara. Qu-quiero decir, Gaara-sensei…—añadió enseguida, al percatarse de que no había utilizado los formalismos adecuados—. Me siento feliz de poder hacer algo por ti… Y de la confianza que has depositado en mi para ello.

Nuevamente sumergió otra casa en el cuenco de agua, cuyo contenido había mermado hasta casi la mitad. Retorció la gasa para liberarla del exceso de líquido y, al girarse hacia él para volver a aplicarla sobre la herida, se detuvo. La contempló un momento, como si de repente hubiese olvidado cómo debía utilizarla, y se mordió el labio inferior.

—Siempre puedes contar conmigo, ¿de acuerdo? Ya sé que no soy ningún miembro del Consejo, que soy una simple chuunin… —reconoció en voz baja, algo avergonzada—. Y que no puedo hacer demasiado pero…

Sonrió, encogiéndose de hombros con simpleza, como si lo que acababa de decir fuese una tontería que no debía ser tenida en cuenta, antes de retomar su tarea con un débil suspiro. La gasa mojada se llevó consigo los últimos restos de sangre adheridos a la piel, pero Gaara apenas notó ya el contacto. Su atención seguía fija en la expresión de la chica, que poco a poco había vuelto a mutar en un amago de tristeza. ¿Quizás por lo que había dicho antes? ¿Lo de ser una simple chunnin? Sus ojos azules se perdieron en el fondo de la sala, aunque su mente fue mucho más lejos. A otra tierra y a otro tiempo pasado.

El ninja más fuerte que conozco sigue... siendo un gennin —murmuró, llevándose una mano a la sien y presionando con fuerza. Notaba como si, dentro de su cabeza, su cerebro hubiese empezado a derretirse. Aún así, al ver de reojo que ella levantaba la cabeza de nuevo para mirarle, se esforzó en dedicarle una sonrisa apenas perceptible—. Un cargo nunca... lleva implícito el valor de una perso...

No fue capaz de terminar porque la sensación se amplificó y habitación comenzó poco a poco a balancearse de lado a lado. Seguidamente notó esa presión en los ojos que ya conocía. Tuvo que agarrarse al extremo del colchón para no perder el equilibrio mientras todo parecía perder nitidez y sentido, y su respiración se aceleraba de pronto. El cuerpo le pesaba, la cabeza le pesaba, los párpados le pesaban... Era como si, por mucho que se esforzase, algo en su mente hubiese decidido de pronto dejar de conectar con su cuerpo, arrebatándole el control sobre sí mismo y sobre su entorno. Y la sensación, como en todas las ocasiones restantes, resultaba aterradora.

Tenía que arrancarse la vía. Fuese como fuese. Porque, si en esa ocasión se dormía del todo, si él aprovechaba ese momento para obligarlo a cederle el control de nuevo... Misao estaba allí. Y todo el hospital.

No podía ocurrir.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom Oct 01, 2017 5:33 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


La verdad era que no sabía que esperar en contestación a sus últimas palabras. ¿Qué iba a poder decirle Gaara? A fin de cuentas, sabía que lo que había dicho era cierto: la diferencia entre ellos era abismal. Él a sus quince años había logrado convertirse en Kazekage, después de haber demostrado a los Venerables Ancianos de la Villa lo diferente que era. ¿Y ella? Ella sencillamente era la hija única de un miembro del Consejo y de la dueña de un restaurante, una ninja más de entre todos los que había en Suna. ¿Qué podía ofrecerle ella?

Sus pensamientos iban y venían en esa línea, mientras se deshacía de los últimos resquicios de sangre que quedaban sobre la piel ajena. La herida parecía haber dejado de sangrar poco después de haberse desecho de las vendas y haber utilizado las primeras gasas. Sin duda, el aspecto que tenía aquello era mucho mejor de la primera impresión que le había dado.

Sus labios se entreabrieron. Bueno, ya está. He terminado de limpiarla. Ahora queda volver a colocar las vendas limpias y podrás tumbarte de nuevo. Esas eran las palabras que pretendía verbalizar, sin embargo… Gaara se adelantó para contestarle finalmente. ¿Acaso el joven pelirrojo iba a dejar de sorprenderla? No, parecía que no.

Sus ojos se alzaron de la gasa utilizada que aún sostenía, a su rostro. ¿Será aquel chico al que se refiere? ¿A Naruto Uzumaki? se preguntó, mientras él continuaba hablando. Apenas pudo apreciar como una de sus comisuras se alzaba en una media y torpe sonrisa, pero sí se percató de la mano que se había llevado a la sien. Además, su última frase quedó a medias.

Sus anteriores preocupaciones acerca de su capacidad para ayudarle quedaron renegadas a un segundo plano, al momentáneo olvido. Sus ojos se abrieron un poco más de lo normal, comprendiendo qué era lo que estaba sucediendo… Se está quedando dormido… Quizás debiera dejarle, pero…  algo en su rostro, en ese esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo y en la expresión frustrada que podía apreciar, le dio a entender que él no quería. ¿Por qué?

Su mente viajó entonces a esos chismorreos que siempre había habido, pero que resurgieron cuando él se convirtió en Kage. “¿Has visto sus ojeras? Dicen que nunca duerme…” “¿Por qué?” “Dicen que si lo hace, el monstruo que guarda en su interior se adueñará de él”. Misao siempre había considerado que aquellos eran simplemente eso, chismorreos. A fin de cuentas, ¿cómo una persona era capaz de permanecer años sin dormir? Era imposible…

O no. Sin detenerse un segundo a pensarlo, se limpió los dedos en un extremo de la toalla que había llevado al principio. Entonces, sin pedir permiso siquiera, tomó la mano ajena entre las suyas, aquella en cuyo dorso la vía estaba introducida. Cuidadosamente, se deshizo de la pequeña cinta de esparadrapo que la mantenía y extrajo la aguja. La soltó sin importar dónde o cómo cayese… antes de volver a fijarse en él.

La mirada azul, adormilada y ausente, seguía fija en un punto de la pared contraria, su respiración seguía acelerada y la mano que ella no mantenía entre las suyas continuaba aferrada con fuerza al colchón. La sustancia sigue circulando por su organismo… Toda la que ha sido introducida hasta ahora.

¿Gaara-sensei? —le llamó con suavidad. Pasaron unos segundos. No hubo respuesta—. ¿Maestro? —volvió a intentarlo por segunda vez, antes de notar cómo el cuerpo ajeno parecía temblar levemente. Misao se mordió con fuerza el labio inferior antes de hacer algo de lo que ella misma se sorprendió.

Se aproximó mucho más a él. Sus dos brazos rodearon su delgado cuerpo para atraerle hacia sí, haciendo que reposara la cabeza suavemente sobre su hombro. Ella misma cerró los ojos, quedándose completamente quieta y tragando saliva. Aún notaba ese leve temblor…

Ya está, no pasa nada… He quitado la vía —susurró no muy lejos de su oído—. No vas a quedarte dormido, no te preocupes. Estoy aquí… —su voz era suave y dulce. Deseaba poder transmitirle su tranquilidad, lograr que dejase de temblar y que comprendiese que no iba a permitir que volviese a pasarlo mal. Por esa razón, se atrevió a abrazarle con algo más de intensidad, en un intento de conseguir todo aquello.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom Oct 01, 2017 7:22 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


La habitación aparecía y desaparecía frente a sus ojos con cada parpadeo, mientras los latidos de su corazón adquirían un ritmo trepidante. Intentó encontrarse la mano, pero cada vez que desviaba la vista de la pared ésta parecía fundirse. Los sonidos habían vuelto a deformarse en ecos incomprensibles, así que no comprendía lo que estaba sucediendo a su alrededor. Solo sabía que no debía perder la conciencia, costase lo que costase. Los dedos sobre el colchón se crisparon aún más, hasta que los nudillos se le pusieron blancos, conforme la sensación de ingravidez se incrementaba. Tenía que seguir allí. Tenía que...

Vamos, murmuró su voz, con ese timbre agudo y desquiciado que lo caracterizaba. Déjame salir, mocoso inservible. Déjame que salga y los destroce a todos. Me merezco un poco de diversión.

Gaara apretó los dientes. Se negaba a cerrar los ojos, pero eso parecía dar lo mismo. Las paredes giraron igualmente y se oscurecieron, para luego comenzar a brillar con un tenue color verdoso. No... Trató de agarrarse con la otra mano, como si eso fuese a retenerlo allí, pero no podía moverla. No podía moverse. Bajo sus pies, el suelo encharcado había comenzado a producir ondas que se extendían hasta perderse en el infinito, fusionándose con las baldosas de la habitación. En algún rincón escuchó su risa fría e indiferente.

Eres un crío tonto. ¿Cuánto tiempo crees que tardarán en volver a apartarte? No les sirves. Volverán a dejarte solo, porque eso es lo que hacen con todo lo que no entienden. Vas a volver a ser una reliquia. ¡Vas a seguir existiendo solo porque una bestia existe contigo! ¡Porque lo único que les interesa de ti soy yo! Y cuando encuentren la forma de utilizarme sin ti, te aplastarán como a una cucaracha.

Cállate. Notó cómo el sudor le caía por la frente y le resbalaba hasta el cuello. La mano. Tenía que soltar una y encontrar la otra, y librarse del líquido ambarino.

¿Por qué crees que te han aislado aquí? ¿Así es como te dan las gracias? Te han encerrado como a un animal. La voz no desaparecía, por mucho que se esforzase. No desaparecía, y el miedo era cada vez más intenso. Lo estaba paralizando, lo estaba consumiendo desde dentro, y él...

"Ya está, no pasa nada…".

Aquello lo desconcertó. ¿Quién es? ¿Quién ha hablado? No era su voz. Quería mirar a su alrededor en busca de su propietario, pero sabía que si lo hacía lo vería a él. A sus enormes ojos amarillos. No es él. Y no soy yo. Entonces, ¿quién...? Sintió algo cálido a su alrededor, y la imagen del agua verde volvió a parpadear. Algo lo estaba envolviendo, sujetándolo, impidiendo que terminase de irse. No sabía qué era, pero no quería que se marchase. Tragó saliva, y sus dedos rozaron algo que no era el colchón. Parece tela... Parpadeó varias veces más, intentando aclarar su mente ahora que al menos Shukaku permanecía en silencio. Oía un tenue susurro lejano, pero no comprendía las palabras. Aún así, se aferró con fuerza a ese trozo de tela que lo mantenía anclado con la realidad.

Y, poco a poco, a golpe de un corazón que latía más lento que el suyo, su respiración se fue acompasando.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom Oct 01, 2017 8:09 pm


«You could be loved again»
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Los segundos pasaban y no había respuesta. La respiración del muchacho seguía siendo entrecortada y acelerada. Seguía temblando entre sus brazos a pesar de todo. El riesgo que estaba corriendo era sin duda grande, sobretodo porque la propia Misao no estaba aún recuperada de lo sucedido días atrás. Quizás lo más inteligente en un caso así, sería separarse de él y marcharse a avisar al personal del hospital, a sus hermanos. Pero si no le abandonó cuando ya el Shukaku había tomado su cuerpo, ¿cómo iba a hacerlo cuando aún había oportunidad de impedir que sucediese nada? Aún seguía despierto, pero completamente ausente. Debía continuar intentándolo, hasta que volviese en sí o, en el peor de los casos, la Bestia de una Cola volviese a tomar dominio de su cuerpo y sus actos.

Las manos de Misao se atrevieron a deslizarse por la piel de su espalda, suave, pálida y desnuda. Sentía la calidez del cuerpo ajeno en las yemas de sus dedos, mientras éstas parecían dibujar pequeñas formas durante el trayecto que tomaban.

No estás solo. Estoy contigo… —su voz volvió a emerger de sus labios en un nuevo susurro, que volvió a obtener el silencio por respuesta.

Por breves y fugaces instantes, Misao temió que ya fuese irreversible, que no hubiese vuelta atrás... Él es fuerte. Más de lo que muchos piensan. Más de lo que él mismo cree, se recordó a si misma. Pero no parece reacc--- Su pensamiento quedó a medias cuando lo notó.

Ahí estaba. Se había movido. Sus temblorosas manos se aferraron con fuerza a la tela de su ropa, como si temiese que fuese a desvanecerse, como si no creyese que aquello era real. Continuó con las lentas caricias por su espalda, llamándole de forma reiterada pero tranquila. Gaara-sama… le susurraba tratando que su voz no temblase. Y así, mientras continuaban abrazados, la respiración ajena se ralentizó, al igual que lo hizo el latido de su corazón, acompasándose con los de la muchacha.

Vuelve. Vuelve conmigo, por favor… —se sorprendió a sí misma diciendo, y notando a penas un segundo después como el rubor ascendía a sus mejillas. Pero eso no le impidió continuar hablándole—. Todo está bien. No voy a marcharme…

El temblor seguía sacudiendo su cuerpo pero parecía ir menguando de poco a poco, mientras notaba como, incluso aferrándose con fuerza a su ropa, trataba de hacerlo mucho más. Misao se mordió el labio antes de esconder el rostro en su cuello y abrazarle más y más fuerte.

Solo esperaba que siguiese su voz, que le sacase completamente de ese estado del que parecía estar despertando, que le trajese con ella, de vuelta a esa austera habitación donde solo el sonido de sus respiraciones resonaba acompañado del eco de las gotas que continuaban cayendo de forma rítmica en la bolsa de plástico.

Estoy contigo, Gaara… —repitió utilizando su nombre de pila, ahora sin corregirse, sin importarle si estaba siendo irrespetuosa. Te necesito… Aquel pensamiento fue tan doloroso como sincero, pero no sería uno que fuese a expresar en voz alta, ni entonces ni nunca.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun Oct 02, 2017 8:40 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Tras un buen rato, finalmente el suelo fue materializándose de nuevo bajo sus pies, aunque el resto de la habitación continuó siendo un borrón indescifrable. La voz suave y amable seguía allí, susurrando su nombre, aunque por mucho que se esforzaba no era capaz de determinar su procedencia. Aún así, se concentró en ella lo más que pudo; en el tono dulce y tranquilizador, y en las pocas palabras que sus oídos llegaban a captar en medio de la bruma en la que seguía sumido.

"Vuelve...".

"... está bien."

"... a marcharme."

Notaba algo cálido en el cuello. Como si una brisa caliente estuviese soplando una y otra vez sobre su piel. Se lo habría tocado para ver de qué se trataba si para ello no tuviese que soltar la tela a la que continuaba aferrado, pero tenía demasiado miedo de volver a perderse. En circunstancias normales ejercía por sí mismo el suficiente control sobre Shukaku como para que éste no representase una amenaza real, pero ahora le dolía demasiado la cabeza. Y le escocían los ojos, tanto que le suponía un mundo mantenerlos abiertos.

"... contigo, Gaara...". Sabe mi nombre. Sabe quién soy. ¿Por qué...? Nadie en Suna lo llamaba simplemente Gaara, salvo quizás Baki y sus hermanos. Incluso cuando era aún un niño había sido siempre "señor Gaara" para su tío Yashamaru, y "Gaara del Desierto" para todos los demás. Pero nunca solo Gaara. ¿Quién era? ¿Quién lo llamaba así?

No importa, pensó finalmente, rindiéndose a cerrar los ojos, aunque no liberó la tela que mantenía presa en su puño. En el fondo es... Escuchó de nuevo aquellos latidos fuertes y calmados que parecían golpear directamente su mejilla.

Tan agradable...


— X —


—¿Entonces es cierto que su verdadera intención era asesinar a Gaara?

Kankurō abrió la puerta de la antesala, aún con el ceño fruncido, y dejó que su hermana entrase antes que él. Con lo alterada que estaba, mejor que siguiese gritando en un lugar más discreto.

—Bueno. Eso han dicho.

—Ya sé lo que han dicho. No es eso lo que te estoy preguntando.

—¿Y qué más quieres que te diga, Temari? —bufó, cruzándose de brazos después de cerrar tras ellos—. Sé lo mismo que tú. Y coincide con la información que nos remitieron hace meses. Además, es cierto que la Villa de la Roca es la única de las grandes aldeas que no tiene actualmente ningún biju en su poder. No sería tan descabellado pensar que ese viejo loco...

—Pero eso desencadenaría una guerra...

Kankurō soltó una carcajada amarga mientras los dos se encaminaban hacia la puerta del fondo.

—¿Y desde cuándo nos ha importado? —murmuró, antes de girar el pomo y abrirla.

Sin embargo, lo que encontró dentro lo dejó paralizado en el sitio. Las sábanas estaban revueltas y arrugadas, y las vendas manchadas de sangre yacían abandonadas sobre la jofaina que Temari solía utilizar cuando se las cambiaba. Entonces reparó en las dos figuras abrazadas que permanecían casi inmóviles en un lado de la cama. No podía verles la cara a ninguno de los dos, pero era evidente que había sucedido algo en su ausencia. Y algo no precisamente bueno.

—Madre mía, Gaara. —Temari lo empujó a un lado sin miramientos, acercándose rápidamente a la cama y arrodillándose junto a su hermano menor. Kankurō, aún desconcertado, se apresuró a hacer lo mismo. La herida no parecía estar sangrando más
, pero él...—. ¿¡Qué le has hecho!?

—Cállate, Temari —advirtió, sin apartar los ojos del rostro del pelirrojo, cuyo ceño pareció fruncirse entonces de forma espasmódica. No está bien, pero...

—¿Pero qué estás dic...? —La mano de Kankurō le taponó la boca, impidiéndole seguir. La muchacha se debatió contra él, furiosa, pero su hermano no cedió.

—Deja de chillar y mírale la cara —musitó con seriedad, logrando que la rubia cesase un momento de intentar sacudírselo de encima para dirigir sus ojos verdes hacia él—. Está tranquilo. No sé lo que ha pasado, pero ahora está tranquilo.

—Pero...

—Déjale. —Sin esperar una tercera protesta, se levantó y la levantó con él. Ahora que no llevaba sus pinturas habituales en la cara, parecía tan taciturno como el propio Gaara—. Vamos fuera.

—...

Temari dirigió a su hermano una última mirada de intensa preocupación antes de ceder a regañadientes y acompañarle. Nunca le había visto tan serio como en aquel momento, y eso no podía significar nada bueno.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun Oct 02, 2017 9:49 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Podía sentirlo. Ahí, escondida en el cuello ajeno, con los ojos cerrados. El calor que su cuerpo desprendía. También podía percibir su pulso, ese que ahora había adquirido el mismo ritmo que el suyo propio; su pecho subía y bajaba de forma regular. Los dedos de la muchacha se habían detenido en ese paseo por su espalda y ahora tan solo reposaban suavemente sobre ella. Su aliento incidía suavemente sobre la piel del cuello del chico, haciéndole leves cosquillas que no parecían molestarle.

Así, abrazados de esa forma tan íntima Gaara y Misao, la percepción del tiempo resultaba ambigua. ¿Pero acaso importaba si eran segundos o minutos? No se alejaría hasta que sintiese que el pelirrojo se sentía completamente bien. De hecho… El temblor que había sacudido su cuerpo minutos atrás, había cesado de forma definitiva. Aun así… la chica de ojos violáceos continuó llamándole, continuó hablándole de la misma forma…

O eso hizo hasta que escuchó la puerta abrirse. Dios mío… Su voz enmudeció prácticamente de golpe, muriendo en sus labios otro suave Gaara. No pasó ni un segundo que escuchó la exclamación femenina y sus rápidos pasos acercándose a la cama, acompañados no muy de lejos de otros más

— ¿¡Qué le has hecho!? —escuchó justo a su lado, sintiendo el miedo, el agobio y el enfado en el tono de Temari.

Misao no sabía dónde meterse. ¿Cómo iba a explicar que encontrase abrazando al Kazekage? ¿Cómo iba a explicar que tuviera el rostro completamente escondido en el recoveco de su cuello? Y nuevamente, los colores subieron a sus mejillas, incluso hasta sus orejas, ocultas en su larga melena rubia. Finalmente, y tras unos segundos en los que la voz de Kankurō  mandó callar a la mayor, se atrevió a separarse un poco de Gaara y volver el rostro hacia ellos. Se mordía el labio algo nerviosa, o al menos hasta que…

— Está tranquilo. No sé lo que ha pasado, pero ahora está tranquilo

El marionetista, con esa expresión seria, parecía estar observando la expresión de su hermano. ¿De verdad… lo estaba? Aún sentía los puños sujetando con fuerza la tela de su blusa, sin haber indicio de que fuese a aflojar el agarre pronto… Y no podía ver su rostro. Momentáneamente, las miradas de Kankurō y Misao coincidieron. Sí… Había logrado que se tranquilizase a pesar de todo. Él no lo diría si no fuese cierto.

Unos segundos más tarde, sus ojos siguieron a los dos hermanos de la Arena que desparecieron nuevamente por la puerta, cerrándola tras de sí. El silencio regresó a la habitación de esa forma… Y pudo volver a escuchar la pausada respiración ajena. Gaara parecía encontrarse totalmente drogado por la dichosa sustancia ambarina… De forma que no había comprendido nada de lo que estaba sucediendo. Un suspiró brotó de sus labios mientras su cuerpo, que por un momento se había tensado por completo, volvía a relajarse. Su pulso se había disparado a causa de los recientes y breves nervios, razón por la que inspiró varias veces profundamente… No quería que Gaara percibiese ese cambio y empeorase.

Retomó esas palabras tranquilizadoras, repitiendo las que ya había dicho, volviendo a musitar su nombre con cariño. De esa forma, conforme los minutos pasaron, la poca tensión que mantenía el muchacho se desvanecía… Sus dedos fueron perdiendo fuerza lentamente, soltando su prenda. Por unos instantes no supo si separarse pues temía que él sintiese que lo abandonaba. Pero desgraciadamente, aún debía colocarle las vendas limpias… Y también debía salir a hablar con Kankurō y Temari.

Así pues, finalmente, lo hizo. Se separó despacio de él, pero no demasiado tampoco: lo suficiente como para poder coger el rollo de venda y maniobrar cómodamente para colocársela. El proceso en aquella ocasión fue más rápido, pero no por ello dejó de ser cuidadoso.

Casi media hora después de la intrusión, Misao estaba ayudando al joven Kage a tumbarse nuevamente, cubriéndole con las sábanas hasta la mitad de su pecho y apartando despacio un mechón pelirrojo de sus ojos.

He de irme… —musitó. Realmente no quería hacerlo… Pero su presencia allí ya no era necesaria, no ahora que Temari y Kankuro estaban fuera—. Tus hermanos estarán contigo antes de que te des cuenta —añadió mordiéndose el labio inferior suavemente—. Recuerda, no estás solo… Nunca más lo estarás —No sabía si sus palabras iban a ser escuchadas… Pero necesitaba decírselas.

Finalmente, se separó de la cama. Recogió todo el material que habí utilizado, desechando las gasas y las vendas ensangrentadas. Se lavó con cierta rapidez las manos, antes de tomar la bolsita de aquella extraña sustancia y salir por la puerta a la antesala.

Ahí estaban los dos mayores, esperándola con cierta impaciencia. Inspiró profundamente, acercándose poco a poco a ellos e inclinándose en una profunda reverencia.

Siento… Siento muchísimo haber tardado tanto en salir. Yo… —tenía los ojos cerrados con fuerza mientras hablaba y volvía a sonrojarse—. Actúe tomándome demasiadas libertades… Pero estaba tratando de ayudarle. —añadió mientras volvía a erguirse y se atrevía a mirar a la cara a ambos.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun Oct 02, 2017 10:58 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


En cuanto la puerta se hubo cerrado tras ellos, los dos ninjas de la Arena intercambiaron una larga mirada antes de que Temari apartase la suya y se rodease el cuerpo con los brazos. Quizás se había precipitado al gritarle de ese modo, pero es que... No quiero que le hagan más daño a Gaara.

Por su parte, Kankurō caminó unos cuantos pasos hasta dejarse caer sobre una de las sillas, donde agachó la cabeza y se pasó un par de veces las manos por el pelo castaño, despeinándolo todavía más. Se mantuvieron ambos un buen rato en silencio, hasta que la voz grave del marionetista rompió la quietud de la sala.

Dos veces en una misma semana. No había pasado nunca.

Temari continuó con la vista clavada en el suelo, pero apretó los labios con fuerza.

Pero tú no crees que Gaara vaya a... ¿verdad? —finalizó, levantando la barbilla para mirar directamente a su hermano.

Kankurō no dijo nada. Recordaba con dolorosa claridad la primera vez que lo había visto, tan grande que incluso cubría el cielo. Su espantoso rugido lo había sacado de la cama en plena noche y, aunque el Cuarto Kazekage había actuado con suma rapidez para contenerlo, Kankurō había pasado meses soñando con aquellos terroríficos ojos amarillos. Después, cuando había sabido que aquel demonio de vetas azules se encontraba sellado dentro del cuerpo de su hermano, no había vuelto a cruzar una sola palabra con él hasta que no había sido necesario. Me hacía el valiente para que no se diese cuenta, pero en el fondo me cagaba de miedo con solo verle parpadear. Por eso, cuando había tenido que enfrentarse a él de nuevo, el pánico había sacudido cada fibra de su ser. Pasé casi dos semanas sin ser capaz de comer nada después de aquello... Y ahora las cosas no son muy distintas.

No —murmuró finalmente, dejando los codos apoyados sobre sus rodillas—. Gaara nunca haría daño a la gente de la Villa por propia voluntad. Puede que estuviese asustado, o...

Antes de poder continuar, la puerta de la habitación se abrió y Misao salió por ella, cabizbaja. Al ver que ambos se habían vuelto hacia ella, la muchacha respiró hondo y dio unos pocos pasos más antes de inclinarse en una marcada reverencia que mantuvo incluso después de haber pedido las pertinentes disculpas.

—Siento… Siento muchísimo haber tardado tanto en salir. Yo… —Dudó, con los ojos fuertemente cerrados—. Actúe tomándome demasiadas libertades… Pero estaba tratando de ayudarle.

No me cabe la menor duda de que lo has hecho, pensó. Iba a preguntarle qué era exactamente lo que había sucedido mientras ellos no estaban, pero una vez más Temari se le adelantó. Imaginaba que empezaría a descargar sobre la muchacha un mar de reproches absurdos que solo podían entender las mujeres, pero se sorprendió cuando, en lugar de sacar su habitual mal genio, Temari se limitó a dar un paso en su dirección con la mandíbula encajada para evitar que el temblor de barbilla se le hiciese demasiado evidente.

Mi hermano. —Tenía los puños tan apretados que, seguramente, se estaría clavando las uñas en las palmas de las manos. Temari.... Por favor. Dime qué le está pasando a mi hermano.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun Oct 02, 2017 11:52 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Si bien el marionetista había esperado una reacción mucho más exagerada por parte de su hermana mayor y había quedado sorprendido, Misao no se quedó atrás. No necesitaba más pruebas que las que había visto con sus propios ojos cuando había llegado a la habitación y le habían abierto la puerta para saber lo mucho que Temari quería al pelirrojo. Aún resonaba ese ¿¡Qué le has hecho!? teñido de pánico y preocupación, con un deje acusatorio y casi asesino. No podía culparla por querer protegerle… podía entederla, al menos en parte. Ella también deseaba poder evitarle cualquier dolor a Gaara.

Sin embargo, lo que salió de los labios de la otra chica no fueron los reproches o las preguntas que se habría esperado. Su voz era fría, aunque parecía estar a punto de temblarle de un momento a otro. Sintió que su menudo cuerpo se estremecía inevitablemente. Temari siempre le había infundado un gran respeto y en ese momento no era menos. Tragó saliva mientras los ojos de ambas se encontraban y aferraba con algo más de fuerza la bolsa de plástico que había colgado del palo metálico minutos antes.

Era el momento de contestar… Y deseaba empezar desde el principio.

Poco después de que os marchaseis, Gaara-sama pareció cansarse de estar tumbado en la cama… Y se incorporó para sentarse —empezó diciendo. Sentía la atenta mirada de ambos sobre ella, mientras ponían completa atención a sus palabras—. La herida se reabrió y comenzó a sangrar. Intenté ir a por algún ninja médico pero él no quiso. Me dijo que usted era la que se encarga de cambiarle las vendas… Pero ya no os escuchaba al otro lado de la puerta y tampoco podía dejar que se quedase con las vendas empapadas en sangre hasta que volvieseis. Le pedí permiso para ser yo quien se las cambiase y él aceptó.

Hizo una pequeña pausa. Una mueca se esbozó en sus labios, antes de llevarse la mano al pecho. Había sentido un pinchazo de dolor atravesarla… Esos días había sido algo común, pero siempre trataba de disimular (y más delante de su madre). Tras unos segundos, se humedeció los labios y continuó, alternando la mirada entre ambos.

Limpié la herida mientras hablábamos. El maestro Kazekage me estaba contestando pero se quedó a medias. Parecía que le dolía la cabeza… Y que se estaba quedando… dormido —musitó mordiéndose el interior de una de sus mejillas—. Le llamé varias veces pero no respondía; se agarraba con fuerza a la cama mientras parpadeaba numerosas veces, como cuando uno intenta permanecer despierto pero le cuesta y… Recordé lo que decía la gente, que él nunca dormía porque sino la Bestia tomaría el control de su cuerpo —volvió a detenerse, observando la reacción ligeramente sorprendida de los hermanos—. Le quité la vía que le suministraba esto —alzó un poco la bolsa que sostenía en sus manos—, pero parecía algo tarde. No sé cuánto llevaría conectado a su torrente sanguíneo… aún sigue con los efectos a pesar de todo. Comenzó a respirar entrecortadamente, con el pulso disparado y comenzó a temblar. Yo… Yo no sabía qué hacer. Por más que le llamaba, parecía no escucharme y no podía verle así… Y le abracé.

Tomó una bocanada de aire recordando el momento y volviéndose a sonrojar con algo más de control. Recordó inevitablemente como su corazón se había acelerado inevitablemente por la cercanía entre ambos, aunque Gaara no fuese consciente

Seguí hablándole y llamándole. Al principio no reaccionó. Pero finalmente pareció hacerlo, aferrándose a mi ropa. No sé cuánto tiempo… estuvimos así antes de que llegaseis. Pero pareció calmarse finalmente. Antes de salir he vuelto a vendarle y le he dejado recostado nuevamente.

Un pequeño silencio volvió a crecer entre ellos mientras bajaba la mirada al gotero y fruncía el ceño. Dudaba mucho que los ninjas-médicos no supiesen de lo peligroso que era inducirle el sueño al joven Kazekage… De que no debía hacerse. ¿Entonces por qué claramente había estado a punto de perderse en el mundo de los sueños de forma irremediable?

Creo que podría haber algo en esta solución que le estaba adormeciendo. Una sustancia que no debería estar en ella —comentó entonces, en un susurro. Misao era una chica observadora pero también intuitiva en ciertos aspectos—. Yo… No creo que Gaara-sensei se estuviera quedando dormido del cansancio. Se estaba esforzando por no sucumbir, por mantenerse despierto… ¿Es posible que estén intentando algo más aquellas personas, Kankuro? ¿Qué intenten volver a liberarlo…? —se atrevió a preguntarle directamente al chico.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar Oct 03, 2017 6:03 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Ante la petición de Temari, Misao comenzó a dar las debidas explicaciones. Habló sobre cómo se le había abierto la herida de nuevo y de cómo Gaara se había negado a que llamase a los médicos. Típico de él, pensó Kankurō, sin dejar de prestar atención a las palabras de la muchacha.

—Limpié la herida mientras hablábamos —continuó en voz baja—. El maestro Kazekage me estaba contestando pero se quedó a medias. Parecía que le dolía la cabeza… Y que se estaba quedando… dormido.

Los dos hermanos intercambiaron una mirada fugaz, ambos con semblante grave. Gaara no dormía nunca, y todo el mundo sabía el por qué: si perdía la consciencia, el Ichibi podía aprovechar para adueñarse de su cuerpo y actuar a placer. Si hubiesen logrado inducirle el sueño de verdad, habrían podido suceder cosas espantosas.

Definitivamente, alguien quiere que Gaara pierda el control estando en la Villa. Y no va a parar hasta conseguirlo.

—Creo que podría haber algo en esta solución que le estaba adormeciendo —finalizó Misao, levantando el pequeño gotero de líquido amarillo que le habían cambiado esa misma mañana.

Kankurō frunció el ceño, recogiéndolo y examinándolo a contraluz. Parecía suero normal, el tipo de calmante que solían utilizar en la Villa para paliar el dolor de una herida. De hecho, a él se lo habían aplicado en numerosas ocasiones y nunca le había provocado somnolencia. Y a Gaara, que tiene el cuádruple de resistencia que yo, mucho menos.

Temari, que había estado balanceando la vista de uno a otro con nerviosismo, se giró hacia su hermano con rapidez.

¿Aquellas personas? ¿Está hablando de esos ninjas de la Roca? ¿Acaso estás diciendo que pueden estar aquí en el hospital, Kankurō?

No. No lo creo. —El marionetista agitó la bolsa junto a su oído durante unos segundos. Después extrajo un pequeño kunai de su cinturón y practicó un corte limpio en la parte superior de la misma—. Desde esta madrugada han tenido tiempo de sobra para moverse. Solo un imbécil se quedaría aquí, con todo el riesgo que eso entraña.

Para asombro de las dos jóvenes, se llevó el contenido a la nariz y olfateó durante unos segundos. Poco después, su rostro se contrajo en una mueca de rabia. Dulce. Huele dulce.

¿Qué pasa? —exigió saber Temari, alarmada ante el repentino cambio de actitud del marionetista.

Es clorato de metano. No lo he trabajado mucho porque se fabrica a partir de un tipo de moho que no puede encontrarse aquí, pero Doña Chiyo armó varias marionetas con aliento de clorato mientras aún estaba en el Escuadrón. Es prácticamente indetectable.

¿Y eso qué demonios significa? Sé claro de una vez...

Que Misao tiene razón. —Con un gesto rudo, cerró la bolsa con un hilo de chakra para impedir que lo poco que quedaba de contenido se derramase y se enfundó el kunai en el cinto—. Alguien ha intentado deliberadamente dormir a Gaara.

¿Q-qué? Pero... —Sus ojos verdes se desviaron unos segundos hacia la puerta cerrada, angustiados, antes de volver a enfrentar a su hermano—. Si dices que no puede encontrarse aquí... ¿De dónde provienen entonces?

Kankurō se permitió tardar unos segundos en contestar. No quería precipitarse en sus conclusiones, por mucho que todo pareciese apuntar hacia el mismo lado, pero sabía que Temari no le dejaría poner un pie fuera de la habitación si no le daba una respuesta.

Los hongos Meeta no crecen en cualquier lugar húmedo. Según nos explicaron, deben darse unas condiciones muy específicas para que proliferen en la cantidad adecuada —dijo al final, casi de mala gana—. Aire cálido, agua dulce y roca sólida y húmeda sobre la que asentarse.

Temari no necesitó oír nada más, y Kankurō lo supo en cuanto vio esa expresión cruzándole el rostro. Siempre había sido buena con los acertijos.

Las cascadas de Iwagakure.
.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar Oct 03, 2017 7:10 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


No fue mucho lo que la atención de Temari y Kankurō, que durante toda su explicación estuvo dedicada a ella, tardó en recaer sobre la bolsa de plástico con la sustancia dorada. Misao no tenía mucha idea de cómo comprobar que sus suposiciones eran ciertas, de hecho, su intención desde un principio cuando la había cogido, era llevársela a su padre. Él podría hacer los análisis precisos y necesarios de la solución para poder averiguarlo averiguarlo.

Cuando el marionetista se incorporó de donde estaba sentado y tomó la bolsa, su hermana habló. En esos momentos, Misao no podía sino permanecer callada y escucharles. A fin de cuentas, no podía aportar mucho más del informe que les había dado de lo sucedido en la habitación durante su ausencia.

La joven chuunin observó curiosa lo que el chico hacía: había abierto la bolsa después de observarla con detenimiento y agitarla junto a su oído. Frunció ligeramente el entrecejo. ¿Estaba tratando de encontrar algún indicio que le indicase si había algún componente extra que no debiera estar? Fue entonces, cuando se lo acercó a la nariz, que ambas chicas apreciaron la mueca en sus labios. Una mueca de rabia… lo cual solo podía significar que…

— Es clorato de metano —lo había identificado finalmente. Misao quedó impresionada, aunque ya sabía de antemano que los marionetistas eran ninjas especializados en diferentes tipos de sustancias y venenos que incluían en sus marionetas—. Es prácticamente indetectable.

Eso había quedado patente, pues el suero tenía la misma densidad, consistencia y color que en cualquier otra bolsa de gotero. Tragó saliva cuando escuchó la confirmación de sus sospechas. Sus ojos, grandes y llenos de preocupación se desviaron al suelo. ¿Ese era el riesgo que debían correr los Kages de las Aldeas? ¿Los posibles intentos de asesinato por parte de los líderes de otras regiones? Pero aquello parecía planeado para intentar liberar por segunda vez al Shukaku no para matar a Gaara directamente. Se había quedado absorta en sus pensamientos y, para cuando volvió a la conversación…

— Las cascadas de Iwagakure

Las habilidades de los ninja contra los que se habían enfrentado días atrás indicaban que pertenecía a la Villa Oculta de la Roca… Y ahora resultaba que la procedencia de ese compuesto químico eran unos hongos que solo creían específicamente en el territorio de Iwa. La conclusión a la que todos llegaban era la misma: los de la Roca habían roto el pacto de paz con la Arena.

Han roto el acuerdo de paz… —fue lo único que logró decir con un hilillo de voz. Ahora parecía que la guerra entre ambas Villas iba a estallar de un momento a otro.

Sintió las miradas ajenas sobre ella nada más dijo aquello y se mordió el labio. Quizás era hora de que se marchase. Probablemente, eso no era algo que ella debiera saber. Además, seguro que ambos hermanos deseaban regresar a la habitación para vigilar que Gaara estuviese bien.

Yo… Debería regresar a casa —Habían pasado más de dos horas desde que se había marchado y su madre la esperaba para ayudarla en el restaurante—. Nuevamente, muchas gracias por permitirme visitar al Maestro Kazekage y me preguntaba si podría llevarle el suero a mi padre. Quizás podría averiguar algo más al respecto —comentó con algo de inseguridad, alternando la mirada entre ambos.

Tras unos pocos segundos, recibió por respuesta un único asentimiento de Kankurō, que seguidamente le devolvió la bolsa. Misao no dudó en colocarla cuidadosamente en el interior del pequeño bolsito que había llevado consigo. Se despidió con una nueva y pronunciada inclinación, murmurando un Gracias así como un educado Hasta luego, para después dirigirse hacia la puerta.

Su mano estaba en el picaporte de la puerta de la antesala cuando la voz de Temari, con un tono de advertencia llegó hasta sus oídos.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar Oct 03, 2017 11:38 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Ninguno de los dos recordaba que la joven chunnin seguía allí hasta que su susurro no rompió la tensión del ambiente, verbalizando lo que ambos tenían en mente.

—Han roto el acuerdo de paz…

Temari torció el gesto. Aquello era un tema de estado, sumamente delicado, y esa cría no tendría por qué haber estado allí, escuchando. ¿Y si ahora se iba de la lengua y todo se complicaba? Llevaba los suficientes meses ejerciendo como embajadora entre Suna y Konoha como para tener presente lo frágiles que podían llegar a ser las relaciones entre los diversos países. Un simple comentario, una leve insinuación, por muy inocente que pudiese ser... y todo podría desembocar en una terrible guerra entre naciones. Ya hemos tenido suficientes guerras. Gaara no necesita otra más a sus espaldas.

— Yo… Debería regresar a casa —oyó que murmuraba entonces, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo—. Nuevamente, muchas gracias por permitirme visitar al Maestro Kazekage y me preguntaba si podría llevarle el suero a mi padre. Quizás podría averiguar algo más al respecto.

La mirada de Temari se dirigió directamente a Kankurō, quien pareció dudar durante unos segundos ante la petición de la muchacha. Al final, no obstante, asintió con una seca cabezada y volvió a depositar la bolsa en la palma de la mano de Misao. Al notar que ella lo estaba observando con insistencia, ladeó la cabeza y le dedicó un leve encogimiento de hombros que parecía decir "no es relevante". Aunque a ella sí que se lo pareciese.

Quédate tú con Gaara, ¿vale? —le murmuró Kankurō, acercándose a ella mientras la chica rubia se encaminaba hacia la puerta tras haberles dado reiteradamente las gracias—. Quiero ver si puedo enterarme de algo más.

No seas idiota y ten cuidado —le advirtió con severidad.

Siempre lo tengo.

... —Temari giró sobre sí misma para regresar a la habitación de Gaara, aunque antes de abrir la puerta se detuvo durante unos breves segundos, para luego llamarla en voz alta y clara—. Misao, ¿verdad?

La joven ninja se giró hacia ella, con la sorpresa brillando en sus ojos claros.

Harías bien en recordar que Gaara es el Kazekage de nuestra Villa. Todos le debemos respeto —matizó, con una cortesía tan fría que podría haber congelado la estancia. Sus dedos se cerraron en torno al pomo de la puerta—. Tenlo presente la próxima vez.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér Oct 04, 2017 2:00 am


«You could be loved again»
VII. Alma que perdura


Los rayos vespertinos y ya algo declinados del sol bañaban todos los rincones de Sunagakure. El calor incesante y característico del día aun quedaba remanente en las calles arenosas y en las paredes de los edificios, pero poco a poco, conforme el día avanzaba, resultaba más llevadero. Aun así, pequeñas gotas de sudor caían por la frente de Misao, mientras caminaba cabizbaja por las calles más externas de la Aldea, realizando un recorrido que hacía tan solo una vez al año, justo en ese día que resultaba tan señalado y doloroso.

Sujetaba entre sus manos el largo asa de un pequeño cubo de madera repleto de agua fresa, donde los tallos de unas pocas flores estaban sumergidos. Eran unas flores de un precioso color violeta, semejante al del iris de sus ojos. Eran las denominadas Suspiros de Campo, que crecían en ciertas zonas del desierto y solían ser bastante peculiares. Esas eran sus flores. Ese era su color. El de ambas desde que tenían uso de razón… y durante ese breve tiempo en el que se volvieron inseparables…

La arena se arremolinaba alrededor de sus pies y acariciaba cariñosamente las zonas descubiertas de sus pies, mientras ascendía por una pequeña cuesta hasta una zona algo más elevada, dejando a su espalda la Villa para enfrentarse a una no muy lejana y prominente montaña. Allí, en la falda de ésta, se localizaba el cementerio de Suna. Ese era su destino.

Conforme la enorme formación rocosa se hacía más y más grande por la cercanía, Misao notaba como algo en su pecho pesaba cada vez más y un nudo en su garganta se formaba. La nostalgia, el dolor y la tristeza se encontraban en esa mezcla de sentimientos que en su interior había, a los que se sumaban el cansancio y esa falta de ánimo que había experimentado durante la última semana. Eran demasiadas cosas en tan poco tiempo… Cosas que, de alguna manera, estaban estrechamente relacionadas entre sí: el reciente ataque de ninjas de la Roca, la liberación del Shukaku, su estancia en el hospital, la visita al Kage, la conversación sobre su pulsera, el adormecimiento que el chico sufrió durante su visita causada por una sustancia procedente de territorio extranjero y, por último, las palabras de su hermana mayor: “Harías bien en recordar que Gaara es el Kazekage de nuestra Villa. Todos le debemos respeto. Tenlo presente la próxima vez”. No podían sorprenderle, a fin de cuentas, tenía razón y ella lo sabía. Lo sabía demasiado bien y se lo repetía al menos una vez de forma diaria, cuando su mente inevitablemente se dirigía a pensar en el pelirrojo.

Pero ahí no acababa. A todo ello se sumaba la marcada fecha a la que se encontraban una semana después: Era el aniversario de la liberación de la Bestia de Una Cola tantos años atrás; y cuyo ataque se cobró la vida de numerosas personas, incluida la de numerosos niños. Incluida la de ella…

Pensar en todo a la vez era lo que hacía mientras caminaba completamente en silencio y soledad, con paso lento. Hacía ya un par de años que les había pedido a sus padres que no la acompañasen, pues necesitaba hacer aquello sola. Por supuesto, Yukiro y Akira Ichijō habían respetado su decisión, aunque siempre que la veían marchar, lo hacían con semblante preocupado, sabiendo lo que sucedería una vez que alcanzase su destino.

Las lápidas con el símbolo de Suna y los nombres grabados finalmente le fueron visibles. Estaban colocadas en esa curiosa disposición vertical, en fila de uno, contorneando la silueta de la base de la montaña. Siguió el recorrido de éstas hasta que llegó a una de las múltiples que eran de menor tamaño que el resto… una que simbolizaba la sepultura de una niña de cinco años.

Mizuki Konoe

Ese era el nombre grabado en la piedra, el nombre de su amiga de la infancia, la que le hizo la pulsera que la acompañaba fuese donde fuese. Contempló la lápida durante largos minutos en completo silencio, con la mirada entristecida, antes de realizar una leve inclinación como gesto respetuoso. Después se sentó cuidadosamente frente a ella, colocando el cubo con las flores frescas a su lado, sacudiendo cuidadosamente la arena acumulada y limpiando con un paño el polvo que casi hacía ilegible el grabado de la piedra.

Feliz aniversario, Mizuki… —susurró finalmente, tragando saliva y notando de esa forma como el nudo en su garganta se hacía cada vez más tenso—. Te he traído nuestras flores favoritas. Este año las tenían muy bonitas… Espero que te gusten —a cada palabra que pronunciaba, más complicado le resultaba no perder la voz. Respiró profundamente, tomándose su tiempo antes de continuar—. Han pasado muchas cosas desde la última vez que vine a visitarte, ¿sabes…? Mamá ha añadido nuevos platos a la carta del restaurante. Estoy preparándome para los próximos exámenes de ascenso para jounin… Pero lo más importante: poseo una técnica barrera de sangre y soy la alumna del mismísimo Kazekage… Me está enseñando a manejar el agua como él maneja con soltura su arena —explicó mientras retomaba su particular gesto jugueteando con su pulsera—. Aunque creo que avanzo bastante más despacio de lo que debería… Y que soy muy poca cosa, tal como dijeron aquellas mujeres, las que atacaron la Villa hace algo más de una semana —tuvo que hacer una pausa antes de que su tono decayese—. Me prometí a mi misma que me esforzaría y viviría por las dos, que trataría de ser fuerte, de llegar lejos y poner mi granito de arena en la gran montaña que es Suna… Pero últimamente... —no llegó a terminar la frase. En ese punto, ya no pudo continuar. Cerró los ojos con fuerza mientras un par de lágrimas corrían por sus mejillas—. Lo siento… Lo siento muchísimo, Mizuki. Ojalá estuvieras aquí, conmigo… Te echo de menos.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér Oct 04, 2017 7:51 pm


«You could be loved again»
VII. Alma que perdura


Llevaban más de tres horas encerrados en la sala de las antiguas estatuas, debatiendo bajo la inalterable mirada de piedra de los cuatro Kazekages de la Arena. Sobre el viejo Onoki, sobre las intenciones ocultad del País de la Tierra, sobre la aparición de Shukaku, sobre él...

Fuera cual fuera el tema central, que en cualquier caso parecía cambiar cada pocos minutos, todos llevaban siempre la razón. Lo cual, en opinión de Gaara, no conducía a su vez a ninguna parte.

—Es obvio que han actuado con premeditación —comenzó uno, un hombre grande como un armario con el pelo ya entrecano y la frente llena de manchas. Si su objetivo era Shukaku o a Villa, en el fondo es irrelevante. La única verdad es que en ambos casos habrían...

—¿Que es irrelevante? Pues yo no estoy de acuerdo —bramó otro a su derecha, indignado—. Shukaku es el arma más poderosa que tiene nuestra Villa. Si la Aldea de la Roca nos lo arrebatase, habríamos perdido el cincuenta por ciento de nuestra efectividad militar.

—Acuérdense de lo que sucedió con Pakura.

—Onoki es un viejo inútil, pero es terco. Mi padre lo conoció, y dice que tiene la cabeza más dura que las rocas entre las que vive. Deberíamos abordar un plan por si volviese a suceder, para estar preparados y poder proteger la Villa.

—No, lo que deberíamos hacer es abordar un plan para que no vuelva a suceder. Shukaku es una prioridad, lo ha sido siempre desde los tiempos del Primero.

—¡Pero qué dices! ¡La prioridad es declarar la guerra! ¡No vamos a quedarnos sentados esperando a ver qué pasa!

—Para eso necesitaríamos el apoyo de los Señores Feudales, y la última vez que...

Suficiente. —En el tiempo que llevaban allí discutiendo, no había escuchado ni una sola idea coherente. No pensaba dejar que aquel gallinero absurdo e inútil continuase durante tres horas más si no podían aportar nada
que ayudase a solventar la situación—. ¿Cuál es el objetivo de esta reunión?

El silencio inundó la sala durante unos minutos, mientras unos y otros compartían miradas desconcertadas. Finalmente, Jōseki apretó el puño encima de la mesa, molesto.

—¿Cómo que cuál es el objetivo, Kazekage? ¿Es que acaso no está claro?

Eso no contesta a mi pregunta.

—Tsk...

El hombre chirrió los dientes, furioso, buscando apoyo de alguno de sus compañeros. Gaara también los observó uno a uno con calma, hasta que finalmente descruzó los brazos para apoyar los codos sobre la mesa. A pesar de que ya había pasado casi una semana de todo lo ocurrido, con según qué movimientos todavía seguía notando una débil molestia en el lugar donde ahora emergía una pequeña cicatriz redondeada apenas visible sobre la piel. No obstante, lo ignoró.

El Consejo de Suna se reúne para buscar soluciones a los problemas de la Villa, no para alimentar egos personales. —Aunque su voz era fría e impersonal, la afirmación estaba cargada de dureza y provocó que algunos, como Ryūsa o Akira, agachasen la cabeza avergonzados. Para otros, en cambio, aquello fue como si Gaara les hubiese clavado un kunai en el ojo—. Sois muy libres de continuar buscando culpables, pero no mientras yo esté aquí.

Nada más acabar, dos de ellos se levantaron de sus asientos, completamente indignados. Gaara no se sorprendió lo más mínimo, pero Akira se les adelantó antes de que pudiesen rebatir las palabras del Kazekage.

—Lo que dice el Maestro Kazekage es cierto. No sirve de nada buscar culpables ahora mismo. Por el momento solo podemos basarnos en conjeturas que podrían no ser ciertas. Deberíamos centrarnos en buscar una respuesta adecuada a lo sucedido, para que la Villa no se vea afectada de ningún modo.

—Hace doce años no te mostraste tan diplomático, Akira. Recuerdo muy bien que entonces, cuando sucedió lo de aquellos críos, no dudaste en buscar un responsable —finalizó, con tono mordaz—. ¿Qué pasa ahora?

Frente a él, Akira palideció durante unos instantes. Se ha puesto muy nervioso de repente.

—Haber cometido errores en el pasado no justifica volver a cometernos en el presente. Ya aprendimos en aquella ocasión que...

—Es verdad —cortó el otro ninja, que también permanecía de pie—. Una de las niñas asesinadas por la bestia era amiga de tu hija, ¿no? Y, aún así, tiene la desfachatez de enfrentarse al equipo de sellado... Eso es traición.

¿Cómo? Los ojos claros de Gaara recayeron directamente sobre el padre de Misao, sorprendido. Él, sin embargo, no fue capaz de aguantarle la mirada. Suficiente para confirmarle sus sospechas. "Fue hace mucho tiempo, la verdad y aún así, la sigo echando de menos y la tengo presente todos los días". Apretó los puños bajo la mesa. "Era mi mejor amiga entonces". Así que era eso...



— X —


El cementerio de Suna solía ser un lugar solitario. Se ubicaba al pie de una de las montañas que protegían la Villa, y casi siempre parecía cubierto por una bruma de arena. Solo había ido allí en una ocasión, aunque era demasiado pequeño para acordarse. Sin embargo, a pesar de no serle demasiado familiar, no le costó encontrar a la única figura que se hallaba sentada frente a una de las lápidas en forma de reloj de arena. Akira le había confesado que acudía todos los años en aquella fecha, sin faltar ni uno solo.

...

No podía verle la cara desde allí porque se encontraba de espaldas a él y, aunque el silbido del viento enmascaraba los sonidos, el movimiento continuo y espasmódico de sus hombros la delataba. Estaba llorando. Era la primera vez en todo ese tiempo que la veía llorar de verdad, y resultaba extraño. Descorazonador. Tanto que casi dolía. La dejó unos minutos desahogarse sin que ella se percatase de su presencia, completamente en silencio.

Poco después, el viento pareció soplar con un poco más de fuerza, conformando un pequeño remolino frente a la lápida. Al disiparse, había un lirio de arena en perfecto equilibrio sobre el suelo rocoso, a pocos centímetros de las rodillas de Misao.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue Oct 05, 2017 12:12 am


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VII. Alma que perdura


La única melodía que llegaba a sus oídos, allí, arrodillada frente a la lápida era el rumor del viento, entre cuyos susurros se entremezclaban los leves y pequeños sollozos que profería por mucho que tratase de ahogarlos. A esas horas, a pesar de ser una fecha tan señalada para todas aquellas personas que habían perdido a un ser querido, el cementerio solía encontrarse desierto. La gente solía acudir por las mañanas, cuando el sol no apretaba tanto y el camino hasta allí no resultaba arduo y agotador. Precisamente por ese hecho, Misao acudía pasada la media tarde… asegurándose así de tener intimidad.

Había pasado bastante tiempo de la última vez que sucumbió al llanto, tanto que ni siquiera lo recordaba. Probablemente, un año atrás justo… En esos instantes, las grandes lágrimas abandonaban el seno de sus ojos violáceos que se encontraban cerrados con fuerza, y corrían incesantes por sus mejillas, describiendo después el contorno de su mandíbula hasta llegar a su barbilla, donde finalmente caían sobre su regazo.

¿Por qué? ¿Por qué las cosas tuvieron que ser así? No fue justo… Sus puños se cerraron con fuerza en torno a la tela de su propio vestido, mientras se mordía con tanta fuerza el labio que podría llegar a hacerse una leve herida en él. En aquel día, los recuerdos siempre reemergían y la atormentaban… Recuerdos que iban y venían como flashes. El rugido del Shukaku, esa voz profunda y con un tono maligno intrínseco en cada palabra que pronunciaba, los gritos de terror… Y su grito. El de Mizuki cuando toda la estructura, en escombros, de un edificio se le vino encima sin darle posibilidad alguna a sus cortos y desesperados pasos para alejarse lo suficiente.

Su cuerpo entero, debido a ese llanto, temblaba. Trataba de evitarlo por muy a solas que estuviese… o creyese estar. Por supuesto, no se percató de la figura que la observaba fijamente algo apartada. Al menos hasta que, con la mirada completamente humedecida y empañada, sintiendo un soplo de viento de mayor fuerza, un remolino apareció y desapareció en unos breves segundos. Frente a ella había un precioso lirio compuesto por millones de granos de arena. De haber sido otra situación, una sonrisa se hubiera curvado en sus labios. Mas… en aquellos momentos… Está aquí… Ha venido

Se incorporó rápidamente, completamente apurada, mirando a su alrededor. Se pasó con algo de prisa el dorso de las manos por los ojos, secando de esa forma las lágrimas. Entonces apreció su silueta, no muy lejos de donde se encontraba ella. No tardaron mucho sus ojos en coincidir, azul con violeta.

Ma-Maestro… No esperaba verle hoy —musitó bajando la mirada al suelo, viéndose incapaz de sostenérsela. Tragó saliva con cierta dificultad —. Es… Es precioso —dijo en referencia a la flor de arena, en la que había vuelto a centrar su atención. Pero había algo que sin duda había asaltado su mente—. ¿Qué… Qué hace aquí? Y, ¿cómo se encuentra? —Con cada ápice de su menudo cuerpo, Misao estaba tratando de que su voz no temblase y la traicionase.

Aquella era la primera vez que se encontraban desde el incidente del hospital, algo de lo que dudaba mucho que Gaara se acordase… La muchacha, que en un principio se había propuesto realizar más de una visita, terminó replanteándoselo por la advertencia de Temari y no acudió ni una sola vez más, tan solo recibiendo noticias de su padre. Sus ojos, enrojecidos e hinchados por haber estado llorando, analizaron rápidamente la esbelta figura del pelirrojo, pudiendo comprobar que, definitivamente, parecía haberse recuperado sin problema alguno.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue Oct 05, 2017 6:37 pm


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Apenas habían transcurrido un par de minutos cuando la muchacha se apresuró a levantarse, frotándose las mejillas con rapidez para deshacerse de las lágrimas que le empañaban los ojos.

—Ma-Maestro… No esperaba verle hoy —murmuró, tratando por todos los medios de recomponerse. Aún así, el tono de voz ronco y tembloroso la delataba—. Es… Es precioso.

El viento le agitó el vestido, revolviéndole el pelo rubio y soltando alguno de los pequeños mechones que se habían quedado adheridos a la piel húmeda. La flor, en cambio, permaneció intacta allí donde había aparecido. Había más ramos en otras tumbas, algunos sujetos con piedras para evitar que saliesen despedidos por la corriente, y otros ya habían comenzado a ser engullidos lentamente por la arena. Como aquella otra vez. "¿Por qué la arena estropea las flores, Yashamaru?" le había preguntado, hacía ya tantos años. Le había pedido que lo acompañase para llevarle un ramo de lirios blancos a su madre, pero nada más depositarlos habían comenzado a llenarse de arena. "No las está estropeando. Fijaos bien. Sólo se las está entregando a los que les corresponden...". ¿Estaría también por allí cerca? Ya no era capaz de recordarlo.

—¿Qué… Qué hace aquí? —preguntó Misao, que parecía haber recobrado la voz—. Y, ¿cómo se encuentra?

Tu padre me dijo que solías venir aquí hoy —contestó simplemente, antes de salvar la distancia que los separaba.

Al llegar junto a la joven chunnin, pudo apreciar la inscripción tallada sobre la lápida de piedra. "Mizuki Konoe". La amiga que Misao había perdido hacía doce años, y que le había regalado esa pulsera de la que nunca se separaba. "Una de las niñas asesinadas por la bestia era amiga de tu hija, ¿no?". Su mirada continuó fija sobre aquellas dos palabras precedidas del símbolo de los ninjas de la Arena. ¿Se habría cruzado con ella en algún momento antes de lo sucedido? ¿Jugaría con los niños de la pelota? Resultaba extraño pensar que estaba allí por su culpa cuando, en el fondo, ni siquiera sabía quién era. ¿Se acordaría él, tal y como había hecho con Misao?

Fuiste muy diplomática el otro día —musitó al final, después de que ambos permaneciesen un rato en silencio. "Y, aún así, tiene la desfachatez de enfrentarse al equipo de sellado... Eso es traición". Sí, Kankurō le había contado algo similar mientras aún estaba en el hospital. "Ella cree en ti, Gaara. Mucho más que tú"—. Deberías haberme dicho que fue culpa mía.

Desde que había accedido a ser Kazekage, había tomado la determinación de dejar el pasado atrás. Tanto el suyo como el de todos los demás. Llevaba toda su vida alimentándose del rencor hacia las personas que lo habían dejado crecer y vivir en soledad, y ahora había decidido que quería cambiar eso. Que él quería cambiar. Sin embargo, de una u otra forma, las acciones de esos años siempre encontraban la forma de volver.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue Oct 05, 2017 7:48 pm


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— Tu padre me dijo que solías venir aquí hoy —obtuvo prácticamente de forma inmediata como respuesta.

¿Qué? ¿Papá? ¿Por qué su padre le diría nada al joven Kage, sobre todo, en un día como ese? No tenía sentido. Quizás sencillamente le estaba buscando para que hablasen de la fecha para el siguiente entrenamiento. Aunque en ese caso, le hubiera avisado el propio Akira de que acudiese al despacho. Ahora, después de esos días encamado y lo reciente que estaba el ataque, seguramente el trabajo se habría acumulado en su despacho. ¿Entonces?

El pulso se le disparó casi al instante cuando se atrevió a alzar la mirada, mientras el chico se acercaba hasta ella. En su rostro podía lograr leer culpabilidad y algo de tristeza. No… ¿Acaso era posible que lo supiese? Encontró la respuesta a su pregunta en el momento en que sus ojos azules se deslizaron directamente a la lápida frente a la que había estado sentada y llorando.

Un silencio de varios minutos creció entre ellos, únicamente ocupado por el aullido del viento del desierto. No sabía qué decir o hacer… Así que sencillamente se quedó a su lado, los dedos de sus propias manos entrelazados por delante de su cuerpo, mientras ella también observaba la maciza piedra grabada.

— Deberías haberme dicho que fue culpa mía

Sintió entonces un aguijonazo atravesarle el pecho. Tragó saliva y se mordió el labio inferior con fuerza, mientras llevaba una de sus manos a su propio pecho. ¿Por qué dolía tanto en ese instante? Misao no pudo contestar de inmediato o su voz podría haberla traicionado. Por esa razón, los segundos comenzaron a pasar lentamente, hasta que se convirtieron en minutos.

Entonces, sin decir aún ni una palabra, se agachó hacia el suelo. Tomó cuidadosamente entre sus dedos el lirio de arena cristalizada y lo contempló. Sí, como había dicho antes, era precioso. Con suma delicadeza, se atrevió a acariciar uno de sus pétalos; le resultó suave al tacto.

Le encantaría. Una flor preciosa que no perecerá. Muchas gracias… —musitó sin más mientras se incorporaba. Con un par de pasos, salvó la distancia con la lápida y colocó el lirio suavemente junto a ella, antes de volver lentamente al lado del pelirrojo. Tomó una bocanada de aire antes de carraspear para aclarar su voz—. Es algo que sucedió en el pasado. Y, aunque no lo crea… no le culpo. Porque quien es el verdadero responsable es “él”. Y sé… Sé perfectamente que no son el mismo ser. Ni entonces ni ahora.

Las palabras de Misao surgieron lentamente de entre sus labios, con lentitud. Esa era la gran verdad. Apenas recordaba nada de después del ataque… sencillamente fragmentos: Akira, yendo y viniendo por el salón de casa, bramando encolerecido y dolido, criticando cosas que entonces ella no comprendía… Su madre, por su parte, permanecía callada escuchándole hasta que terminaba de desahogarse todas esas veces. “Es un niño, Akira… Un niño de la edad de nuestra Misao. Has visto como le tratan, como lo desprecian. Él no eligió esa vida. Se la impusieron…”, le decía con frecuencia en respuesta con voz suave y conciliadora. “Lo sé. Créeme que lo sé, Yuriko. Pero… Han sido muchos niños y mujeres indefensas. Misao ha perdido a su mejor amiga. El Shukaku es el culpable”. “Exacto, el Shukaku… No él”.

De esa forma, escuchándoles a escondidas y siendo aún una niña, comprendió esa verdad. Una verdad que había tomado más fuerza después de los meses en los que habían estado entrenando y tras lo acontecido esa última semana.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Vie Oct 06, 2017 9:45 pm


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Con mucho cuidado, Misao cogió la flor y la depositó encima de la lápida de piedra, donde la arena ya no podría alcanzarla. Después, con paso lento y la cabeza aún gacha, regresó a su lado y carraspeó para aclararse el nudo de la garganta.

—Es algo que sucedió en el pasado. Y, aunque no lo crea… no le culpo —aseguró, con los ojos violetas aún clavados en el suelo—. Porque quien es el verdadero responsable es “él”. Y sé… Sé perfectamente que no son el mismo ser. Ni entonces ni ahora.

"Él". No le costó comprender que con aquello se refería a Shukaku, la bestia de una cola. El propio Gaara había utilizado numerosas determinaciones para evitar decir su nombre a lo largo de los años: "Él", el demonio, madre, monstruo... Y le había culpado en tantas ocasiones como se había culpado a sí mismo por todo lo sucedido. Por los asesinatos, por las miles de noches sin dormir, por aquel sentimiento triste y desagradable que parecía vivir permanentemente anclado en su pecho, por el miedo, por el rencor...

Y por todo aquello que, en el fondo, habían compartido durante todo ese tiempo.

Nadie me peguntó nunca si quería convertirlo en una parte de mí, pero supongo que tampoco nadie le preguntó si quería que yo formara parte de él.

No somos un mismo ser —concedió, después de un largo silencio. Le había llevado años comprenderlo, aunque ahora sabía que era cierto—, aunque...

Frunció levemente el ceño sin darse cuenta, buscando las palabras adecuadas para tratar de expresar lo que quería decirle.

Mi padre selló al Ichibi en mi interior cuando aún no había nacido, así que de algún modo ha formado parte de mí desde que tengo conciencia. No sé explicarlo bien —admitió, levantando la cabeza para mirar el cielo anaranjado. El sol ya se había ocultado tras las montañas de arena, tiñendo las nubes de un tono rosado—, pero creo que los dos hemos estado solos durante demasiado tiempo.

No tenía sentido dejar que la culpa recayese únicamente sobre el bijuu. El día que sucedió aquello, había sido él quien había permitido que Shukaku tomase posesión de su cuerpo, aún sabiendo lo que aquello podría desencadenar. Porque los odiaba. Ambos los odiaban a todos. Porque nos habían olvidado. Nos detestaban. Siempre nos miraban como si no tuviésemos derecho a estar vivos. Y dolía tanto...

No es una excusa. —Al ladear la cabeza, clavó en ella sus ojos azules—. No defiendo el odio que posee hacia los humanos... pero le entiendo.

Le entiendo demasiado bien. Gaara había tenido la oportunidad de rectificar. Había conocido a Naruto, a una persona igual a él que lo comprendía en todo, y había visto que las cosas podían ser diferentes. Pero Shukaku continuaba encerrado en su eterna prisión, completamente solo, con una única compañía del "mocoso" que simbolizaba el candado de su jaula. Solo me tiene a mí, y ninguno de los dos aprecia al otro. A pesar de todo, sigue solo.

Siento de verdad lo que le hicimos a tu amiga, Misao.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Oct 07, 2017 12:35 am


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Cuando una persona se siente responsable de algo y la culpabilidad le aborda, resulta casi imposible hacerle entender que hay quienes no piensan así. “Casi” imposible… Pero no completamente. Por esa misma razón, la joven Ichijō había dicho aquello. Quería intentar que comprendiese que no debía mortificarse por algo que quedaba tan lejos en el tiempo y que no se podía solucionar, aunque sus palabras no surtiesen efecto alguno.

El sol se estaba poniendo ya, provocando que las sombras de sus propios cuerpos se hicieran más y más esbeltas, proyectándose en el suelo y la pared rocosa junto a la que las lápidas se encontraban. Misao estaba contemplándolas, con el corazón encogido y sintiendo aún ese dolor en el pecho, cuando al fin volvió a escuchar la voz del muchacho. Los silencios entre sus contestaciones eran largos… Ambos parecían pensar cuidadosamente lo que decir, para que sus palabras no fuesen malinterpretadas de ninguna forma.

Con cierta inseguridad, su mirada se deslizó de las sombras hacia su acompañante. Fue así como pudo apreciar ese gesto en su rostro, esa casi imperceptible arruga en su ceño. Permaneció en completo silencio esperando paciente sus siguientes palabras.

Una mueca se dibujó en sus labios. Sí, sabía que el Yondaime Kazekage había sido el responsable de que el Shukaku estuviera en su interior, pero también de que la gente le despreciase, porque su propio padre se permitía hacerlo… alguien que se suponía que debía de dar ejemplo. La mirada azulada de Gaara parecía perderse en el cielo rosa-anaranjado justo antes de hacer esa importante confesión: se había sentido solo durante todos esos años. Y Suna tenía la culpa de ello, todos y cada uno de sus habitantes, de las personas que le tenían miedo y le alejaron siendo tan solo un niño. También fue culpa mía… A fin de cuentas, ella podría haberse acercado un día en la calle cuando coincidiesen y estuviese solo para jugar.

Solo imaginar el haber sido complemente privada del cariño y el amor de sus padres, de sus conocidos cuando era una niña hacía que se sintiese pequeña y… sola. Sin embargo, nada de lo que ella pudiera tratar de reproducir por empatía podría compararse a lo que de verdad debió de sentir Gaara. Le sostuvo la mirada cuando sus ojos se encontraron. Pero solo duró unos breves instantes, pues ella no pudo sostenérsela mucho más.

Siento de verdad lo que le hicimos a tu amiga, Misao. Sabía que sus palabras eran completamente sinceras. Sino… él no habría ido hasta allí para buscarla, ni habría creado ese precioso e imperecedero lirio; y por supuesto, no estaría confesándole esas cosas.

Sé que no es una excusa… —musitó como primera respuesta, mientras sus dedos volvían a realizar ese gesto tan suyo en su muñeca—. Yo también siento lo que sucedió, Gaara-sensei. Siento que haya sufrido tanto en el pasado, que buena parte de la culpa la tengamos el resto de los habitantes de la Villa. No fue justo… Nadie debería pasar por eso —tragó saliva mientras su voz perdía algo de fuerza. Se humedeció los labios algo nerviosa.

Los sentimientos que habían guiado gran parte de la infancia y la adolescencia del pelirrojo habían sido todos de carácter negativo y le habían consumido en gran parte. Entonces….

Ha dicho que le entiende… Porque ambos han sufrido la misma soledad y el mismo aislamiento… —se atrevió a decir, tomando una bocanada de aire antes de volverse hacia él, tratando de no apartar la mirada—. ¿Era cuando más… solo y desolado se sentía que el Shukaku tomaba oportunidad para… lograr salir?

Aquello era de todo menos de su incumbencia. Era algo completamente personal del joven Kage… Y sabía que no debía haber preguntado, sabía que eso era justo lo contrario a lo que le había advertido Temari días atrás.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb Oct 07, 2017 12:45 pm


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Misao se había quedado en silencio después de aquello. Se notaba mucho el esfuerzo que estaba haciendo por ser gentil y comprensiva, aunque no pudo evitar preguntarse si solo lo hacía porque era su deber. Si, en el fondo, quizás aquello también había abierto una herida en su corazón que no sanaría nunca.

"Hacer daño y sufrirlo es parte de la vida... Es natural... Una persona no odia a otra por tan poca cosa". Al final, nunca había sido cierto. Nada de aquello había sido verdad. "Señor Gaara... en el fondo de mi corazón, yo... os odiaba". Y, sin embargo, durante todos esos años... "No hagáis esas cosas en mi presencia, os lo ruego". "¡Lo hice porque me importáis, señor Gaara!". ¿De verdad se pueden fingir esa clase de... sentimientos?

—¿Era cuando más… solo y desolado se sentía que el Shukaku tomaba oportunidad para… lograr salir?

Gaara la observó largamente antes de desviar de nuevo la vista hacia el frente, donde las largas hileras de lápidas se extendían en ordenadas filas hasta el pie de la montaña. Recordaba muy bien esa clase de sensación. Él también había intentado excusarle porque se sentía incapaz de aceptar la realidad. Porque si había actuado bajo las órdenes de un tercero, significaría que quizás no estaba de acuerdo con ello. Que, a lo mejor, todo se había tratado de un desafortunado e inevitable accidente.

Pero no fue así. Yashamaru podía haberse negado a cumplir las órdenes del Cuarto, igual que él podría haberse negado a cederle el control al Shukaku. Y no quería mentirle. Las mentiras nunca eran la solución a nada.

No todo el mundo es apto para convertirse en jinchuuriki. Se necesita un chakra especial capaz de contener al bijuu, y unas características concretas que hagan viable el proceso de sellado. La Villa Oculta de la Arena es la única de las grandes villas que utiliza el Sello del Comienzo, porque en teoría permite una unión más estable entre el portador y el poder de la bestia con cola. —Su expresión continuó siendo insondable incluso cuando bajó la cabeza para contemplarse la mano abierta—. Pero ni siquiera esa clase de técnica es infalible, ni garantiza un control absoluto sobre el bijuu.

En su mente, los ojos oscuros de Rasa volvieron a aparecer como el recuerdo de una bruma lejana, siempre mirando desde arriba. Siempre estrictos y silenciosos, y tan fríos como el desierto durante la noche. Cuando era niño le imponían tanto que apenas era capaz de aguantarle la mirada las pocas veces que se cruzaban por la calle.

Cuando me enfadaba mucho, mis emociones se mezclaban con las suyas y perdía el control. Así que, en algún momento, el Consejo decretó que yo era un experimento fallido demasiado peligroso para Suna, y mi padre ejecutó esa noche la orden pertinente para librarse del problema. —Se detuvo unos segundos, a la par que las imágenes de aquella noche volvían a suceder ante sus ojos como una película mal rodada. Los kunais silbando al rasgar el aire, el hombre del pañuelo en la cara, el dedo vendado, el sabor de la sangre y del vómito en la boca... Cerró los ojos unos instantes antes de proseguir—. Ahora entiendo que fue su deber como Kazekage, pero en aquel momento lo odié. Los odié a todos, y comprendí que, a pesar de su determinación, yo no quería dejar de existir.

"El nombre de este niño será Gaara. Significa 'el sanguinario que se ama a sí mismo'". Me dijo que no debía confiar en nadie que no fuese yo mismo. Que debía luchar únicamente por mí, porque nadie más iba a quererme. Solo estaría yo. Solo me tendría a mí mismo para seguir vivo.

Y, para poder seguir haciéndolo, tenía que acabar con todos aquellos que suponían una amenaza —continuó, y una vez más su atención se desvió hacia la lápida con el nombre de la niña—. Así que le cedí el control absoluto para que acabase con la Villa que, desde el principio, había decidido tratarme como si fuese algo meramente prescindible.

Tras eso, guardó silencio de nuevo. Era muy consciente de que todo lo que había dicho podía provocar en Misao una reacción similar a la que las palabras de Yashamaru habían causado en él, pero aún así... No quiero que me aprecie por algo que no es real. No es el camino que elegí. Y quería mantenerse fiel a la promesa que se había hecho después de conocer a Naruto. Aunque el resultado pudiese ser más doloroso de lo que creía.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Oct 07, 2017 4:35 pm


«You could be loved again»
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En su pecho, su corazón latía algo acelerado, debido a los nervios por haber formulado esa pregunta, por la espera de la correspondiente respuesta que podría negarse a darle; pero, principalmente, por la forma en que se estaban mirando durante varios y largos segundos. Sin darse cuenta, cuando finalmente el contacto visual se rompió, Misao pudo soltar suave y lentamente el aire que hasta el momento había estado conteniendo. Estaba ya casi segura de que no iba a contestarle… Pero, como otras veces, le sorprendió.

Todo lo referido a las Bestias con Cola y a aquellas personas que las albergaban en su interior, los denominados Jinchuurikis, era algo de lo que la gente de a pie no solía saber demasiado. Misao no era menos. Se sabían que eran personas con grandes cantidades de chakra, muy poderosas y vigiladas muy de cerca por las figuras más importantes de la Villa, utilizadas en su mayoría para los intereses bélicos. Pero más allá de aquello… Nadie sabía cuáles eran los procesos de sellado, ni tampoco estaba muy claro cuál era el factor a tener en cuenta para escoger al sucesor.

Como era típico en ella, permaneció completamente en silencio, escuchando con religiosa atención lo que el joven le estaba explicando. Así que es así como se decide quién es apto. El tener un chakra poderoso y especial, algo que debería considerarse una característica buena, es lo que termina anclando a una persona y una bestia… No es justo.

Sus ojos violáceos no sabían dónde podían posarse. ¿A la lápida? ¿A su maestro? ¿Quizás al cielo anaranjado? Optó finalmente por mantenerlos fijos en el lirio que continuaba reposando sobre la roca con forma de reloj de arena. Tragó saliva y jugueteó nerviosa con sus dedos antes de escucharlo.

“Cuando me enfadaba mucho, mis emociones se mezclaban con las suyas y perdía el control. Así que, en algún momento, el Consejo decretó que yo era un experimento fallido demasiado peligroso para Suna, y mi padre ejecutó esa noche la orden pertinente para librarse del problema”.

¿Qué? ¿Experimento fallido? ¿Orden pertinente para librarse del problema? Sabía bien lo mal que le habían tratado. Todos podían verlo las pocas veces que se cruzaban con el Yondaime Kazekage y coincidía con su hijo menor en la calle. El odio que le profesaba y que casi era contagioso en el resto de la gente. De lo que no tenía idea era de los intentos de asesinato de los que le estaba hablando. Le miró mordiéndose el labio. Abrió y cerró en numerosas ocasiones la boca, tratando de organizar sus pensamientos y las palabras que venían con ellos. Estaba molesta, enfada y triste. Todo a la vez. Cada vez era más complicado imaginarse todo lo que Gaara debió de pasar.

Cuando parecía ya tener algo claro para expresar en voz alta, no tuvo oportunidad. Sus pensamientos e intenciones murieron con su última confesión. Una que sin duda, resultaba muchísimo más dolorosa que cualquier herida física.

“Así que le cedí el control absoluto para que acabase con la Villa…”

Las palabras que siguieron a aquello apenas las escuchó. No podía escuchar más allá de eso. Sus ojos se abrieron de forma desmesurada, entreabriendo los labios.

¿Qu-Qué…? —logró musitar con debilidad. No, no podía ser cierto… No. No. No…

¿Le había permitido al Ichibi salir aquella noche… de forma voluntaria? Si no lo hubiera hecho, ¿Mizuki seguiría viva? Aquel edificio no se habría derrumbado en uno de los golpes de la Bestia, no se le habría caído encima… Cerró con fuerza los ojos y los puños; sus labios se convirtieron en una fina línea y bajó la cabeza de forma que no pudiera verle el contrario. Nuevas lágrimas surcaron su rostro, incontenibles.

Se sentía tan confusa y dolida. Todo lo que había creído hasta ahora… No era cierto. Había pensado que el bijuu había sido suficiente poder como para deshacerse del control que mantenía sobre él… a fin de cuentas, era tan solo un niño pequeño. Sin embargo… le había dejado la puerta abierta para que vagase a sus anchas por Suna, sin más. Ella seguiría viva… Ese pensamiento no paraba de reproducirse en su mente una y otra vez… Hasta sentía la necesidad de decirlo en voz alta, de gritarlo mientras se deshacía en lágrimas de nuevo.

No obstante, permaneció en completo silencio. Todo era demasiado reciente. La gente decía cosas que de verdad no sentía o no deseaba decir si se dejaba llevar en momentos como ese. Ella no era así… Ni le gustaba tampoco causarle dolor a la gente. Por esa razón, sencillamente se volvió a secar las lágrimas rápidamente con el dorso de su mano y, con las poca fuerza de voluntad que le quedaba, se atrevió a alzar la mirada hacia el muchacho. Una mirada algo perdida y confusa.

El pasado… Ya no se puede cambiar. —dijo con monotonía e inseguridad. Tomó una bocanada de aire antes de continuar hablando—. Reitero mi agradecimiento por la flor que le ha traído a Mizuki, Maestro Kazekage… Y quiero disculparme, pero he de regresar ya a casa… —musitó tragando saliva. Su voz había amenazado con temblar, mientras sentía ese nudo en la garganta y las ganas de continuar llorando.

Se separó de su lado y le hizo una breve y respetuosa reverencia. Fue incapaz de volverle a mirar cuando se irguió. Sencillamente, giró sobre sí misma y echó a caminar, dándole la espalda al pelirrojo.

¿Por qué…? ¿Por qué la verdad es tan dolorosa?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb Oct 07, 2017 6:48 pm


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Aquellos dos meses habían resultado extenuantes debido a la carga de trabajo acumulada. La fecha prevista para celebrar los exámenes de ascenso a grado medio organizados en colaboración con la Villa Oculta de la Hoja estaba ya próxima, y aún quedaban un montón de detalles por ultimar. De hecho, Temari se encontraba en aquel momento en Konoha, reunida con la Maestra Hokage y con los responsables de la primera prueba para poner en común los procedimientos a seguir.

Por otra parte, el Consejo había continuado presionándole con respecto al ataque de Iwagakure. Al parecer, según los informes que les habían facilitado desde el Cuerpo de Espionaje de Élite, los asaltantes portaban protectores que los identificaban como ninjas de la Roca, y habían confesado bajo tortura que su objetivo final era destruir la Villa a través de la liberación de la bestia Shukaku, por orden del Sandaime Tsuchikage. Si aquello era verdad, se habría vulnerado el tratado de paz establecido entre ambas villas, y a Gaara no le quedaría más remedio que declarar la guerra a Onoki. Una guerra que la economía de Suna no podía permitirse actualmente, y solicitar ayuda a los Señores Feudales del País del Viento tampoco parecía una opción. En una guerra entre ninjas no tienen mucho que ganar. Por eso la visita de Temari a la Hoja era tan importante, aunque de eso no había puesto al tanto al Consejo. No era necesario, al menos hasta que supiese si su hermana había tenido éxito con sus averiguaciones.

Y, por si fuera poco, estaban las misiones. Las peticiones no dejaban de llegar a su mesa día a día, indiferentes a su estado de ánimo o a su carga de trabajo, y dado que eran una de las principales fuentes de financiación de la Villa, se esforzaba por darles la mayor prioridad a cada una de ellas. Acababa de enviar al Grupo 11 a los límites del Desierto Infernal, donde al parecer un escorpión gigante estaba causando problemas en una zona de paso, y los Grupos 4 y 5 se dirigían en aquellos instantes hacia la frontera con el País del Río, donde habían aparecido dos cuerpos en avanzado estado de descomposición. La siguiente por designar era de nivel B: una anciana mujer feudal, también del País del Río, que solicitaba ayuda con un monstruoso pez ballena que había aparecido en el lago de su mansión y que estaba acabando con toda su plantación de hierbas medicinales.

Sin querer, su mirada se desvió directamente hacia el inicio de la lista de los grupos disponibles, concretamente a la tercera línea y al último de los nombres que figuraban en el Grupo 3. Solo se habían visto en dos ocasiones desde su conversación en el cementerio, dos meses atrás, pero incluso Gaara se había dado cuenta de cómo había cambiado la relación entre ambos. El ambiente en los entrenamientos se había vuelto más rígido y más distante, aunque no podía culparla por ello. Era totalmente comprensible. De hecho, hasta habría esperado que no le hubiese solicitado retomar los entrenamientos particulares pero, dado que la muchacha no había dicho nada, Gaara se había esforzado por mantenerse lo más neutral posible durante los mismos en deferencia a ella. No podía negar que en algún momento se había sentido tentado a detenerlos para hablar con ella, pero...

"Las heridas del cuerpo sangran... A simple vista, parecen doler mucho. Pero con el tiempo sanan y desaparecen. El problema son las heridas del corazón. No hay heridas que tarden tanto en curarse como ésas". No quería agobiarla. Podía tomarse todo el tiempo que necesitase, incluso si eso significaba toda una vida. Porque, en el fondo, aunque la situación le hubiese devuelto esa molesta presión en el pecho, tenía claro que lo más importante era que ella volviese a ser feliz. Eso es lo que significa compartir un vínculo, ¿verdad, Naruto? Querer algo para la otra persona por encima de ti mismo, murmuró para sí, antes de garabatear su firma encima de la misión ya asignada.

Aunque ello significase haberla perdido para siempre.


— X —


—Los haré llamar a todos enseguida, Maestro Kazekage.

Con una profunda inclinación, el jounin salió de la estancia sin hacer ruido, cerrando la puerta tras de sí. Le había llevado más de tres horas despejar toda la mesa de papeleo, pero finalmente todas las misiones estaban asignadas y todas las misivas pendientes habían sido contestadas. Respiró hondo, bebiendo un poco de agua, y después giró la butaca para poder mirar por la ventana. El cielo estaba completamente despejado y ya había comenzado a oscurecer, aunque no se escuchaba el habitual rugido del viento. De hecho, por primera vez en mucho tiempo, no había arena que impidiese ver las estrellas.

Ni tampoco el enorme pájaro blanco que revoloteaba de forma errática varios metros por encima de la villa.

...

Poco después, se materializaba encima de la enorme terraza del edificio del Kazekage, a tiempo para recibir al hombre rubio que había saltado del mismo antes de que comenzasen a escucharse las explosiones. Los dos se estudiaron durante unos breves instantes, antes de que el desconocido emitiese una risita ronca entre dientes.

Hasta aquí has llegado.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb Oct 07, 2017 9:11 pm


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


— ¡Misao! Los pedidos de las mesas ocho y trece ya están listos. Por favor, llévalos. Comprueba también que no han llegado clientes nuevos… Y si es así, atiéndelos —la voz de Yukiro se alzó entre el chisporroteo de los fogones, el borboteo del interior de las cazuelas y el ruido de los platos siendo colocados en el enorme lavavajillas. A todo ello, le acompañó un resoplido—. ¡¿Por qué siempre coinciden las noches con más clientela con las que tu padre tiene un importante trabajo que desempeñar?! ¡Ni que lo tuviera planeado!

La joven chuunin no llegó a contestar, ni siquiera a sonreír por ese último comentario que pretendía ser una broma. Sencillamente, cumplió la petición de su madre con rapidez y eficacia. Tomó una enorme bandeja donde colocó los cinco platos y salió por la puerta de la cocina. No se percató de la preocupada mirada que le echó su madre. Estaba… distinta. Y ella misma lo tenía claro.

¿Cómo no iba a comportarse de forma diferente? Hacía dos meses que había descubierto la verdad. Los propios labios de Gaara se la habían confesado… Él, que siempre había sido su modelo a seguir, que había cambiado tantísimo en un periodo de tiempo tan corto… Él, que le había demostrado ser digno del puesto de Kage, que la había tomado como su kohai ocho meses atrás. Él, que había confiado en ella para cosas que jamás hubiera pensado.

Él… del que estaba claro que se había enamorado como una completa idiota.

Por esa misma razón, saber que aquella noche había permitido salir a Shukaku sin más… Rememorar sus palabras frente a la lápida de Mizuki… Solo lograba que el pecho le doliese de una forma que jamás podría expresar con palabras. Había momentos, cuando se encontraba completamente sola, que se dejaba llevar y volvía a llorar en silencio, sintiendo que se veía incapaz de respirar. La cuestión era… que no era odio lo que sentía hacia él. No podía odiarle. ¿Cómo hacerlo si había logrado meterse bajo su piel tan lentamente y sin pretenderlo? ¿Qué sentía entonces respecto a él? Quizás decepción, desilusión… También seguía sintiéndose culpable. Si entonces se hubiera acercado a él, cuando era pequeño… Si hubiese tenido tan solo una amiga o amigo con él, quizás no se hubiera sentido de esa forma. La soledad no habría hecho tanta mella en él.

Esa mezcla de extraños sentimientos eran los que habían puesto de manifiesto su actitud cordial pero distante durante los dos únicos entrenamientos que habían vuelto a tener. Las conversaciones de los descansos se habían convertidos en eternos silencios en los que había sentido su mirada posada en ella. Habían hablado lo justo: un educado saludo, las instrucciones y las dudas, el inicio y final del descanso, y una cortés despedida. Eso era todo.

Nuevamente, estaba pensado en ello cuando iba por el pasillito de camino al salón. Por poco se tropieza y tira todo al suelo cuando uno de sus compañeros apareció de improvisto para regresar de vuelta a la cocina. Dejó escapar un suspiro y se obligó a centrarse, entrando seguidamente en el salón. No fue mucho lo que tardó en servir los pedidos de las mesas.

Entonces, cuando ya estaba a punto de regresar de vuelta a la cocina, la puerta se abrió. Misao parpadeó algo sorprendida de ver a Hayami. No habían hablado nada de quedar. ¿Habría sucedido algo?

— ¡Vaya! Parece que hoy tenéis el restaurante hasta los topes… —comentó con su habitual tono, acercándose a ella—. Me temo que nos han mandado llamar para que nos asignen una nueva misión. Debemos ir al Edificio del Kazekage ahora.

¿En esos momentos? Frunció ligeramente el ceño antes de suspirar. A su madre eso no le iba a hacer ni pizca de gracia… Entonces un sonido fuerte y sordo hizo retumbar el local, logrando que temblase también el suelo. ¿Qué diantres…? Sin pensárselo dos veces, las dos amigas salieron a la calle y vieron los estallidos de unos artefactos que parecían ser bombas. ¿Otro ataque? ¿En un lapso tan corto de tiempo? ¿Serán otra vez los de la Roca? Ambas, se miraron una última vez antes de echar a correr en la misma dirección en la que iban las explosiones. ¿Otra vez van a por Gaara-sensei?

Fueron varios los minutos que tardaron en llegar y cuando alcanzaron la parte baja del reconocido edificio del Kage, se encontraron con un alterado Kankuro.

¿Qué está sucediendo? ¿Otra vez los de la Roca? —preguntó Misao sin perder un minuto.

El marionetista abrió la boca para contestarle, mas no tuvo oportunidad. El rugir de la arena alzarse perforó sus oídos, seguida de una explosión mucho más potente, así como cegadora que les hizo cerrar los ojos a todos, cubriéndose instintivamente el rostro alzando un brazo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom Oct 08, 2017 1:59 pm


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Los dos realizaron sendos movimientos a la vez. Sin perderle de vista, el hombre rubio de la túnica de nubes hundió la mano derecha en una especie de bolsa extraña que llevaba anexionada a la cintura y, casi al mismo tiempo, la arena de Gaara salió disparada hacia él, rugiendo como un dragón furioso. No obstante, antes de que pudiese alcanzarlo, éste saltó hacia arriba y cayó sobre el pájaro blanco que Gaara había visto a través de la ventana, que se alejó del suelo con un rápido aleteo.

Por desgracia, no le iba a servir de nada. La lengua de arena seguía minuciosamente las instrucciones que Gaara le daba con los brazos y serpenteaba detrás de él, como una cazadora incansable que no cesaba de chillar y rugir. A su señal, se expandió lo suficiente como para aguantar su peso, y entonces saltó sobre ella.

—Has tardado muy poco en detectarme... sí —reconoció el hombre rubio, sonriendo. La palma abierta de su mano emitía un crujido extraño, y cuando estuvo lo suficientemente cerca alcanzó a ver una gruesa raja que le cruzaba la mano de lado a lado.

En este desierto no hay pájaros como el tuyo.

—Vaya. —No parecía en absoluto sorprendido ni preocupado por la presencia de Gaara—. Parece que mi táctica discreta no ha resultado. Pero en cambio me ahorro la molestia de tener que buscarte, sí.

No se molestó en contestar a su provocación. Nunca le había gustado perder el tiempo. Si lo que quería era pelear contra él, que empezase cuanto antes.

A una nueva orden de sus brazos, una monumental pared de arena sólida se alzó del desierto como una cascada. El hombre rubio frunció el ceño, cruzando las manos sobre su regazo.

—Se nota que estás en tu terreno... Me lo pones difícil... sí. Pero yo también puedo impresionarte...

Al abrir las manos, tres pequeñas figuritas blancas salieron disparadas en dirección a Gaara. La arena reaccionó de inmediato, alzándose para bloquearles el camino, pero entonces Deidara unió los dedos índice y anular y éstas aumentaron repentinamente su tamaño y comenzaron a aletear, sorteando la arena y dirigiéndose directamente hacia Gaara.

—¡Detonación!


— X —


Kankurô golpeó con fuerza la puerta del despacho del Kazekage. No obtuvo respuesta alguna.

¡Gaara! —gritó de nuevo, perdiendo la paciencia—. ¡Gaara, voy a entrar!

Giró el picaporte y se precipitó al interior de la habitación. Los libros y los documentos seguían esparcidos por la mesa, pero Gaara no estaba por ningún lado.

¿A dónde habrá ido?

Ya salía de la habitación hacia la sala de reuniones del consejo cuando alguien lo detuvo. Era uno de los jonin de la Arena.

—¡Kankurô! ¡El Maestro Kazekage está luchando en el cielo!

El rostro del marionetista se tornó completamente blanco.

¿Có-cómo? —balbuceó, antes de correr hacia una de las ventanas circulares del despacho. Enseguida identificó las nubes de arena que solía utilizar su hermano para atacar, y además... ¿Un hombre con una túnica negra con nubes rojas?. Gaara...

Son ellos. Maldita sea, son ellos. Son los de Akatsuki.

¡Avisa al Comandante Baki de inmediato! —ordenó, apartándose de la ventana y dirigiéndose rápidamente hacia la puerta. Si realmente se trataba de uno de los miembros de esa organización, Gaara podía estar en verdaderos problemas—. ¡Que reúna a todos los escuadrones y prepare la defensa de la Villa!

—Sí, señor.

Mierda. Mierda. Descendió las escaleras tan velozmente como fue capaz, con los dientes apretados, conforme el eco de las explosiones resonaba por toda la Aldea. Sabía que se había hablado sobre el tema, pero... ¿tan pronto? ¿Y dónde demonios está Yuura? ¿Cómo ha permitido que se infiltren en la Villa sin ser detectados? Iba tan absorto en sus pensamientos que por poco tropezó con dos jóvenes kunoichis a la salida del edificio. Al detenerse para sortearlas, se dio cuenta de que eran Misao y su amiga Hayami.

—¿Qué está sucediendo? —preguntó la muchacha, asustada—. ¿Otra vez los de la Roca?

Kankurô iba a contestar, pero en aquel instante otras tres fuertes explosiones los obligaron a cubrirse la cabeza. Apretó los labios, tratando de ver algo entre la nube de polvo que envolvía a los dos combatientes, y entonces le pareció ver un enorme brazo de arena que surgía de ella en forma de garra, retorciéndose sobre sí mismo y tratando de alcanzar algo que también acababa de salir disparado de la nube de humo. Era el pájaro blanco del ninja de Akatsuki.

No. —Apretó los labios—. No son los de la Roca.

Es algo mucho peor.

Hubo dos nuevas explosiones que cortaron el brazo de cuajo por dos lugares, pero poco después la arena volvió a reagruparse como si nada. Kankurô maldijo por lo bajo, mirando a su alrededor. ¿Por qué aún no habían acudido los escuadrones? ¿A qué estaban esperando?

Rápido, id las dos a avisar al cuerpo de curanderos. Que den la orden de crear una barrera de protección para conducir dentro a... ¡Baki! —lo llamó, al verlo aproximarse hacia ellos con varios jonin más. Su cara de circunstancias parecía decirlo todo.

—Por su apariencia, parece que el adversario del Kazekage es uno de los miembros de Akatsuki —gruñó el hombre, deteniéndose junto a Misao y levantando la vista al cielo, donde los inmensos brazos de arena continuaban persiguiendo a su presa.

Kankurô apretó los puños, furioso.

Lo sabía... Han venido a por Gaara.


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Última edición por Carrie_B el Dom Oct 08, 2017 4:17 pm, editado 1 vez


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom Oct 08, 2017 4:10 pm


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Se podían escuchar los gritos de las personas en la lejanía. Hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, corrían por las arenosas calles de Suna de un lado a otro, mientras numerosos ninjas trataban de poner algo de orden a la carrera de muchos de ellos, dirgiéndoles hacia los refugios más cercanos a esa zona.

El polvo que se había levantado con las tres nuevas explosiones, les impedía a cualquiera de los tres el poder ver qué estaba sucediendo allí, en las alturas, donde el Kazekage y el intruso se encontraba.

— No. No son los de la Roca

Si no eran los de la Roca, ¿otra Villa quizás? ¿Por qué sino… quién? ¿Cuánta gente había detrás de Gaara? ¿Sería para debilitar a Suna? ¿O sencillamente perseguían, como en el anterior ataque,  poder hacerse con el Ichibi de su interior? Demasiadas preguntas estaba formulándose y para ninguna tenía respuesta. Misao miraba con horror hacia el cielo, antes de las dos siguientes detonaciones.

Todo lo que había sentido esos últimos meses, aquel cambio que había habido entre ellos, prácticamente se esfumó. Nada de eso importaba. El pelirrojo estaba en peligro y en su pecho, su corazón latía desbocado, muerta de preocupación. Tenían que hacer algo para ayudarle…

— Rápido, id las dos a avisar al cuerpo de curanderos. Que den la orden de crear una barrera de protección para conducir dentro a... —les comenzó a decir Kankurō, dejando a medias la orden cuando Baki apareció junto a ellas.

No tardó en informar que el rival del Kazekage era un miembro de… ¿Akatsuki? ¿Qué era Akatsuki? Fuera lo que fuese, la expresión del marionetista se contorsionó en una meuca de furia y enfado, antes de confirmar definitivamente lo que ella temía: el único objetivo de aquel ataque era su hermano menor.

¿Otra vez? —su voz era apenas un susurro. Se mordió el labio con fuerza, antes de notar el suave toque de su amiga en su brazo. Con una mirada se lo dijeron todo. Sí, debían ir inmediatamente a cumplir la orden de Kankurō—. Nos vamos a avisar al cuerpo de curanderos.

El chico y ella se dirigieron un leve asentimiento antes de que, junto a Hayami, echasen a correr por las calles de Suna. Rápido, Misao… Tienes que ir más rápido aún… Sus piernas se movían dando grandes, ligeras pero también fuertes zancadas. Los locales cerrados y las calles que tan bien conocían pasaban a su lado como un leve borrón. ¿A quién se le había ocurrido la brillante idea de localizar la sede del cuerpo de curanderos en la otra punta de la Villa respecto al Edificio del Kage? En caso de emergencia, mucho tiempo era desperdiciado hasta que se llegaba allí.


——————


Se encontraban realizando el recorrido inverso ya. Para cuando habían llegado a la sede, los ninjas se estaban movilizando bajo las órdenes de su superior. Misao y Hayami no tardaron mucho en hablar con él e informarle de la situación y cuáles eran los siguientes pasos que debían realizar. Fue breve pero conciso el encuentro y no tardaron en ponerse en marcha poco después.

Ya a medio camino, desde donde podían distinguir la arquitectura esférica del Edificio central, notaron que las explosiones habían cesado por unos segundos. Las dos amigas se miraron frunciendo ligeramente el ceño. Ninguna creía que todo hubiese terminado ahí… tenían un muy mal presentimiento. Y no se habían equivocado.

Se pararon en seco. Una luz cegadora iluminó la Villa, antes de dar paso a una explosión cuya magnitud no era comparable a ninguna de las anteriores. La fuerza de ésta logró que ambas perdieran el equilibrio y rodasen varios metros atrás. Fueron unos segundos muy confusos: la joven Ichijō logró ponerse en pie, escuchando un horrible pero momentáneo pitido en sus oídos. Buscó con la mirada a Hayami, la cual también había logrado incorporarse y se acercaba a ella, con el rostro descompuesto en temor.

— Eso ha sido mucho peor que las anteriores, ¿crees…?

No. Ni lo pienses, Hayami. Es Gaara-sama de quien estamos hablando —la cortó casi de inmediato. No quería ni imaginárselo… ni escucharlo. Tiene que estar bien…

A los pocos minutos de retomar la marcha, alcanzaron nuevamente la puerta principal del Edificio del Kazekage. Baki se encontraba bramando órdenes a los ninjas que acudían a él y cuando las vio, no hizo una excepción con ellas.

— Vosotras dos, ayudad a evacuar a las personas a los refugio con los demás. De inmediato.

¿Y el Kazekage…? —preguntó Misao con la clara esperanza de que le dijese que estaba bien. Pero una sombra cruzó su rostro mientras los segundos pasaban

— Se lo han llevado en ese pájaro blanco. Akatsuki tiene al Maestro Kazekage. Y Kankurō ha ido detrás de ellos, él solo… Aunque le he ordenado que esperase a un equipo.

¡Yo también iré con él! —la voz de la chica se alzó con resolución y sin duda alguna.

— ¡No! Ya faltaste al respeto a tus superiores, Ichijō. Va siendo hora de que no hagas lo que te venga en gana. Tú permanecerás aquí. Ayudarás a los civiles. Deja el rescate del Kazekage a los ninjas de más alto nivel. Una chuunin no puede aportar nada, aunque posea una técnica barrera de sangre —la voz de Baki era dura y firme, mientras su mirada era de pura severidad.

La muchacha casi se encogió sobre sí al escucharle. Tenía razón… En todo. Además de que ni siquiera sabía hacia donde se dirigían. No había visto el pájaro alzar el vuelo ni la dirección que había tomado. Sintió una horrible presión en el pecho, por culpa de la preocupación y la impotencia. Agachó la cabeza y asintió sin más.

Sí, señor. —musitó con sumisión. Hemos llegado tarde…


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Re: ~ You could be loved again

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