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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 24 Abr - 23:04

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


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Última edición por SapphireDragon el Mar 29 Ago - 17:46, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 8 Oct - 17:33


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Había conseguido aplastar uno de sus brazos, triturándolo a la altura del codo, pero el hombre había utilizado la fuerza de su pájaro para ejercer presión y lograr escapar así de la arena. Ahora flotaba a unos metros de él, con una figura blanca más grande que todas las anteriores reposando sobre su única mano. Desde allí Gaara no llegaba a apreciar lo que era exactamente, pero si se parecía a las otras también contendría material explosivo. Debía tener cuidado.

—Creo que destruiré la Villa... sí. Si me molestan desde abajo, la cosa pierde toda la gracia. Además —añadió, haciendo que la figura se agrandase de golpe hasta medir varios metros. Ésta no es como las otras...—, estoy harto de tu inexpresividad.

A su señal, la figura se precipitó hacia abajo a toda velocidad, y pronto se escucharon los gritos de alerta provenientes del suelo.

¡...!

—Demasiado tarde. ¡Detonación!


— X —


Kankurō respiró hondo, aliviado. El escudo perfecto que Gaara había formado sobre la Villa había absorbido por completo el impacto de la bomba, evitando de nuevo una catástrofe. De no haber sido por eso... Nos habría barrido a todos del mapa. Se giró hacia Baki, que acababa de dar la orden de cargar todas las ballestas, y entonces escuchó la segunda detonación. Fue más leve, más similar a las primeras que se habían escuchado, pero aún así le desbocó el corazón. ¿Gaara?

Rápidamente, desvió de nuevo la vista al cielo, donde la arena había vuelto a formar su escudo alrededor del pelirrojo. Idiota... No creas que la defensa absoluta de Gaara puede desmantelarse con simples ataques directos como...

Im-imposible...

Algo había sucedido. Algo que no había conseguido captar, pero que había logrado que la arena comenzara a deshacerse. ¡Pero... si no ha traspasado el escudo! ¿Cómo es posible...? ¿Ha llegado a Gaara? Apretó los puños, acercándose al borde de la azotea sobre la que aguardaban todos. La arena seguía cayendo sin descanso, desmantelando la defensa, y el gigantesco escudo sobre la Villa había comenzado a retirarse.

—¡Rápido, cargad! —ordenó Baki con urgencia.

¡No, espera! —lo detuvo Kankurō, angustiado. La defensa de Gaara se había roto, y si ahora bombardeaban al enemigo a tan poca distancia, corrían el riesgo de herirlo también a él. Debemos esperar a que Gaara recomponga la esfera de arena. Debemos.... ¿Q-qué...?

No podía ser. Algo se había precipitado desde la nube de arena inconsistente. Algo humano. Sintió que se le atragantaba la respiración. Baki también se adelantó, pálido como la cera.

Ga... ¡¿Gaara?!

Zas. Con un giro de 180 grados, el pájaro blanco modificó su trayectoria y el cuerpo de Gaara cayó inerte sobre la zona de la cola, cuyas plumas se enrollaron de inmediato a su alrededor como si fuesen cuerdas. Luego, con otra sacudida de sus enormes alas, comenzó a alejarse hacia el horizonte.


— X —


Las palabras de Baki aún resonaban en su mente mientras cruzaba a toda prisa el paso rocoso que daba salida al desierto. "¡¡¡Ha logrado derrotar a Gaara!!! ¡¡Tú solo no podrás nada contra él!! ¡Puedes seguirles pero no intervengas!". Apretó los puños, acelerando todavía más el paso. Mierda, sabía que su objetivo era él desde el principio...

Había visto al pájaro blanco descender al otro lado de la muralla. Si atravesaba pronto el paso, quizás podría darle alcance y entonces...

¿Pero qué...? ¿Qué significa esto?

La zona sur del paso estaba inundada de cadáveres. La sangre salpicaba el suelo y las paredes de roca, y no solo sangre... Es el escuadrón de vigilancia al completo. Por eso nadie avisó de la intrusión. Los han asesinado a todos. Chasqueó los dientes con rabia, levantando la cabeza hacia el final de la abertura, donde dos figuras vestidas de negro y rojo se alejaban poco a poco por el desierto. No, ni de broma. No voy a permitir que os llevéis a mi hermano.

¡Alto ahí! —gritó, muerto de rabia, una vez hubo salido a campo abierto. Las dos figuras se detuvieron y, al girarse hacia él, dejaron a la vista el maltrecho cuerpo de Gaara. Parecía haber perdido el sentido, y la armadura de arena se le estaba desprendiendo a pedazos de la cara—. ¡Devolvednos a Gaara!

—... —Uno de ellos, el más bajo y achaparrado, se giró al hombre rubio contra el que había estado peleando Gaara—. Deidara, adelántate tú...

Tsk... —Con un rápido movimiento, extrajo los tres rollos que llevaba atados a la espalda y los extendió sobre la arena, uniendo las manos para realizar la técnica de invocación. Al ver aparecer a sus tres marionetas, el hombre rubio se subió de un salto al pájaro blanco, dispuesto a marcharse. Oh, no. No te lo voy a permitir. ¡¡Tú no vas a ninguna parte!!

Karasu salió disparado hacia él, rápido como una flecha. Kankurō tiró de los hilos para extraer el punzón venenoso que llevaba integrado en la boca y, cuando iba a desatar el mecanismo, un borrón negro cruzó el cielo y la inmovilizó en el aire.

¿Cómo?

Era una gigantesca cola de madera. La cola de madera de un escorpión.



— X —


Apenas sentía ya el cuerpo. El brazo de Karasu permanecía clavado en la arena, por la zona del punzón, con el puño cerrado. Bi-bien... Incluso pensar le suponía un esfuerzo tremendo. Le había dado una buena paliza, y no solo eso... El veneno estaba comenzando a paralizarlo. Las extremidades le ardían, sentía el cuerpo empapado en sudor y los ojos parecían a punto de explotarle. El ser de la cola de escorpión, el que se había identificado a sí mismo como Sasori de la Arena Roja, emitió una risa ronca y podrida al ver sus esfuerzos por mantenerse consciente.

—Te provocas sufrimientos innecesarios... Pero ya que tienes tantas ganas de vivir, no te daré el golpe de gracia. De todas maneras, el veneno te matará en tres días.

En medio de su bruma de dolor y agotamiento, Kankurō lo observó alejarse unos pocos metros antes de que la vista comenzase a fallarle. Apretó los dientes con todas sus fuerzas, tratando de resistir, pero su cuerpo ya no daba más de sí y el veneno avanzaba cada vez más rápido por sus venas.

Gaara... Maldita sea..., gimió para sí, antes de escuchar unas voces que lo llamaban desde la lejanía. Tenía que advertirles sobre lo de Karasu, sobre el retal que había conseguido recoger. Tal vez así pudiesen... tal vez...

—¡¡Las marionetas están destrozadas!!

Tal vez...

Gaara..., susurró, antes de perder por completo el sentido.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 8 Oct - 18:48


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Aunque las explosiones hubieran cesado y el enemigo hubiera desaparecido prácticamente sin dejar rastro, llevándose consigo al joven Kazekage, el caos que había sido sembrado en la Villa Oculta de la Arena no remitía. La desesperación inundaba cada rincón de las zonas afectadas. Había madres llorando mientras llamaban una y otra vez a sus hijos y maridos; niños que buscaban a sus padres desaparecidos, ancianos que no sabían dónde debían ir o qué hacer, un gran número de personas con heridas, desde las más leves hasta muy graves.

Los cuerpos de ninjas médicos no tardaron mucho en llegar y ponerse a tratar a los más necesitados. Hayami y Misao habían escogido una de las calles más cercanas y donde menos gente había ayudado para comenzar con su colaboración. Reunieron a un pequeño grupo que parecía más o menos ileso y, bajo las instrucciones de un superior, los reubicaron a una de las casas de la periferia, donde los vecinos habían ofrecido sus casas para acoger a los que no tuvieran un sitio donde quedarse esa noche. Posteriormente, lograron sacar de entre algunos escombros a una joven pareja que había quedado atrapada en la tienda que regentaban, así como a una pequeña familia que se encontraba en uno de los pisos superiores de un edificio del que ahora solo quedaba la mitad… Y sin posibilidad de descender.

Todo a su alrededor era destrucción, dolor, tristeza… Pero a todo ello, Misao le sumaba la congoja, la frustración y la impotencia. Si tan solo fuese algo más fuerte… Quizás me hubieran permitido ir tras el dichoso pájaro… Junto a Kankurō. Ese pensamiento se negaba a abandonar su mente, mientras continuaban con la ayuda al resto de los afectados.


—————


Ya despuntaba el alba cuando algo de calma se instauró en la Villa, y todo gracias al trabajo del equipo de ninjas-médicos y de todos los ninjas en general, desde genin hasta jōnin, así como a los solidarios vecinos que habían aceptado a los más afectados y necesitados en sus casas. Misao y Hayami estaban agotadas después del extenuante servicio que habían llevado a cabo. El estrés y los nervios que las habían mantenido en tensión, finalmente parecían estar despareciendo parcialmente, lo que les permitía sentir el cansancio en sus cuerpos. Recibieron la orden de regresar a sus casas con sus familias.

Cuando la chica cruzó el umbral de la puerta de su hogar, su rostro, sus prendas así como su cabello estaban cubiertos de polvo, cenizas y arena. Además, encontró a sus dos padres despiertos, con semblante preocupado y hablando.

— Lo último que he sabido era que le encontraron a las afueras, en el desierto, completamente inconsciente. Sus marionetas estaban destrozadas… Chiyo ha acudido a tratarle, pero no parece haber forma alguna de saber qué clase de veneno es el que le está consumiendo. Es potente y no le dan mucho tiempo si no logran encontrar un tratamiento milagroso… —la voz de Akira iba perdiendo fuerza. Se frotó la nunca y dejó escapar una suspiro.

— ¿Cómo ha podido suceder esto…? Y encima no tenemos idea de donde está nuestra… —la ansiedad teñía el tono de su mujer, cuyas palabras quedaron a medias cuando vio a su única hija frente a ellos—. ¡Gracias al Cielo, Misao! —corrió a abrazarla—. Necesitas un buen baño antes de que bañas a descansar…

Sin darle tiempo a replicar, Yuriko le dio dos besos típicos de madre y desapareció en dirección al baño.

¿Papá…? —preguntó la chica cuando su padre le soltó de ese agarre entre sus brazos—. ¿Estabas hablando de Kankurō…?

Por unos instantes, el cabeza de familia permaneció en silencio. No sabía si debía contarle aquello a su hija… Pero finalmente contestó.

— Sí, cariño. Baki nos informó de que había ido tras los captores de Gaara-sama. Le dio órdenes de no enfrentarse a ellos… Pero no obedeció. Esta mañana le han encontrado en muy malas condiciones, envenenado. Están haciendo todo lo posible por encontrar un antídoto, pero no parece que estén teniendo mucha suerte… —dejó escapar un suspiro agotado. Él tampoco había parado en toda la noche, ni un segundo, igual que su hija—. Konoha ha mandado un mensaje. Al enterarse de nuestra situación han enviado un equipo de apoyo, para ayudar con la búsqueda del Kazekage.

Los labios de Misao se convirtieron en una fina línea. Kankurō malherido y al borde de la muerte, Gaara secuestrado y sin saber a dónde lo estaban llevando porque habían perdido el rastro. ¿Qué iba a suceder entonces?


—————


Aunque tres días de viaje era lo que separaba Sunagakure de Konohagakure, los ninjas de la Hoja que había sido enviado de refuerzo llegó cuando casi se cumplía el segundo. El equipo estaba formado por el famoso Naruto Uzumaki, su compañera de equipo Sakura Haruno y el sensei de ambos, el ninja copión, Kakashi Hatake.

Nada más llegar, el equipo se puso al día respecto a todo lo acontecido con los altos mandos que debían actuar en ausencia del Kazekage. Pero también visitaron al malherido Kankurō, cuyo estado había evolucionado de forma desfavorable hasta crítico. Sin embargo, varias horas pasaron los recién llegados en su habitación… Hasta que la noticia de que la aprendiz de la Quinta Hokage había logrado extraerle todo el veneno del cuerpo, salvándole la vida.

Era última hora de la tarde cuando Akira llegó con esas nuevas a su casa. Su hija ni se lo pensó. Necesitaba ir a verle. Durante esos últimos dos días había estado en un estado de alerta permanente. Apenas dormía o comía, pues la preocupación se lo impedía en todo momento. Al menos podía cerciorarse de que uno de los dos estaba bien…


—————


Caminaba por el pasillo del hospital, hacia la habitación en la que Kankurō debía estar descansando. No sabía que deseaba decirle… Ni tampoco qué esperaba que le contase. Pero de momento, solo quería ver con sus propios ojos que estaba bien… A fin de cuentas, ella deseaba pensar que eran algo así como amigos, o al menos compañeros.

Alzó la mano suavemente y tocó la puerta con los nudillos. No fue mucho lo que una ronca y cansada voz llegó con debilidad hasta sus oídos, dándole permiso para pasar. Dejó escapar uns suspiro, antes de girar el picaporte y entrar en la habitación.

Ahí, postrado en una cama, estaba el chico. Resultaba extraño verle sin su característica pintura y el mono negro que solía vestir. Una gran parte de su pecho estaba envuelta en varias capas con vendas… Y se le veía aun muy pálido. Lentamente, se acercó a la cama, mordiéndose el labio inferior.

Hola… Perdón por molestar. Yo… quería saber cómo te encontrabas. Pero puedo venir en otro momento si no te encuentras con fuerzas… —musitó la muchacha, sonriendo débilmente y con cierto alivio. Al fin podía ver con sus propios ojos que él se encontraba bien… Y se iba a recuperar.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 8 Oct - 23:12


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Hacía ya al menos un par de horas que lo habían dejado a solas para que descansase. El duro proceso de extracción del veneno al que lo había sometido Sakura Haruno había conseguido agotar las pocas fuerzas que le quedaban, dejándolo exhausto y mareado. Los médicos le habían aumentado la dosis de sedante después de eso, pero aún así cada vez que movía un solo músculo seguía pareciendo como si alguien le machacase los huesos con una losa de hormigón. Además, notaba la garganta tan seca como si llevase siglos sin probar una sola gota de agua, pero Sakura había decretado que debía permanecer en ayunas hasta la mañana siguiente para que el brebaje que le había dado no perdiese efecto.

Aún con todo, no podía quejarse. Al menos seguía vivo, y dado lo poco que había llegado a entender de las conversaciones que se habían desarrollado a su alrededor, eso se podía considerar prácticamente un milagro. "Tres días" había dicho Sasori. Por suerte, los de la Hoja se las habían arreglado para llegar antes del límite, cuando el daño causado a los órganos todavía era reversible.

...

Los de la Hoja. Costaba creer que, después de todo lo que había sucedido, ahora fuesen la única esperanza para recuperar a su hermano. El canijo rubio y la niña llorona del pelo rosa, de los que tanto se había reído al verlos la primera vez. La vida da muchas vueltas..., tuvo que reconocer, cerrando un instante los ojos cuando una oleada de dolor le cruzó desde el hombro hasta la cadera. Si pudiese acompañarlos... si pudiese... Tosió un par de veces, obligado por el escozor en la garganta, y el dolor se intensificó tanto que empezó a resollar. Se sentía tan sumamente inútil allí tumbado, sin poder apoyar al grupo de rescate de ninguna forma... Es mi hermano. Debería poder ayudarle. Debería haberle ayudado en ese momento. Debería haber sido capaz de salvarle.

Al tragar saliva, se le humedecieron los ojos. No había dicho nada hasta ese momento porque Temari estaba delante y necesitaba mostrar toda la templanza posible, pero... Maldita sea.

Unos suaves golpes contra la puerta lo atrajeron de nuevo a la realidad, sobresaltándolo. Parpadeó varias veces para librarse de las lágrimas que aún no habían llegado a caer y respiró hondo. Probablemente se trataría de Baki o de Temari.

Sí...

Sin embargo, la personita que cruzó el umbral de la puerta no era ninguna de ellas. La vio acercarse despacio a la cama, mordisqueándose el labio inferior, hasta colocarse justo a su lado. Solo entonces se atrevió a esbozar una tímida sonrisa tristona.

—Hola… Perdón por molestar. Yo… —dudó, y sus ojos violetas recorrieron las vendas que le cubrían en pecho y parte de la cintura—, quería saber cómo te encontrabas. Pero puedo venir en otro momento si no te encuentras con fuerzas…

Kankurō se forzó a sonreír a su vez, aunque las comisuras de sus labios descendieron enseguida. Hasta sonreír le suponía una tarea titánica, tanto física como emocionalmente.

¿Hay... alguna... no-noticia de mi... de mi her...mano? —preguntó, a pesar de que conocía de antemano la respuesta. Pero no podía evitar aferrarse a esperanzas vanas. Baki había dicho que habían enviado un segundo escuadrón de rastreo hacía ya dos días, y quizás habían regresado con alguna información o...

Aunque no contestó enseguida, su reacción fue suficiente. La kunoichi bajó la mirada a su regazo, con los puños temblorosos cerrados en torno a la tela de su vestido, y finalmente negó levemente con la cabeza.

Kankurō devolvió la vista al techo, exhalando aire lentamente. Se lo imaginaba. Tratándose de Akatsuki, era de esperar que un simple escuadrón de rastreo, aunque estuviese compuesto por los mejores ninjas de la Villa, no fuese suficiente. Si habían logrado derrotar a Gaara... Estarán todos muertos. Seguro. No podía ser tan sencillo.

"No te preocupes. Traeré a Gaara de vuelta. Voy a ser el futuro Hokage, me conviene que el Kazekage me deba un favor". La promesa de Naruto retumbó una vez más en su mente, casi como un mantra, y se aferró a ella. Tráelo de vuelta. Sálvalo, te lo suplico...

Bueno... Era de... esperar. Te-Temari siempre se queja de... que... soy un... un... —Carraspeó para aclararse la voz rasgada—... im-impaciente.

Al no obtener respuesta a su "broma", ladeó la cabeza hacia Misao. Seguía con la vista fija en su regazo, donde habían comenzado a aparecer pequeñas manchas redondeadas. Está llorando...

... —Sabía que había ocurrido algo serio entre los dos. Gaara no le había dicho nada, pero en los últimos meses apenas los había visto juntos. En varias ocasiones se había sentido tentado a preguntarle a su hermano sobre ello, pero en el último momento se había acobardado—. No... pasa nada. Na-ruto... lo traerá... de vuelta. Puede que... n-no lo pa...rezca, pero... Naruto... es... especial. Si alguien... puede salv...ar a Gaara... es él.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 9 Oct - 0:24


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Como la vez anterior que había ido de visita al hospital, la vez en que se quedó a solas con el pelirrojo, la habitación estaba desprovista de cualquier tipo de decoración. Tan solo había lo justo y necesario: la mesilla de noche, un pequeño y gastado sillón junto a la cama, así como un pequeño gotero en el que debían de haberle incorporado un sedante. A través de la pequeña ventana circular, apenas entraba luz ya, pues el sol se estaba poniendo en el horizonte y las estrellas asomaban de puntillas en el cielo nocturno. Era una noche oscura, de luna nueva…

Se sentó en el sillón algo nerviosa después de echarle un vistazo. A pesar de su clara palidez y extremo cansancio, parecía encontrarse bien… La muchacha de la Hoja que decían que le había salvado la vida parecía haber hecho un trabajo impecable. Kankurō trató de responder a sus palabras con una sonrisa, pero fue una fugaz y débil.

— ¿Hay... alguna... no-noticia de mi... de mi her...mano?

Con la voz ronca, el marionetista fue lo primero que le dijo directamente. Misao sintió que la horrible opresión en su pecho, esa que había sentido durante los dos últimos días, se acrecentaba. Cuando había entrado en la puerta, se había imaginado que esa sería una de las cosas que el contrario preguntaría. A fin de cuentas… le tendrían en reposo y tratando de que no se alterase y eso implicaba no informarle nada.

Trató de mantenerle la mirada, buscando las fuerzas para poder pronunciar una única palabra, un sincero No. Pero debido a las circunstancias, una sílaba sencilla resultaba un mundo para ser dicha. Terminó agachando la cabeza, posando la mirada en su regazo. Sus labios se transformaron en un delgada línea cuando apretó con fuerza la mandíbula y sus manos se cerraban en torno a la falda de su vestido, hasta el punto de que sus nudillos se tornaron blancos y comenzaron a temblar. Viéndose incapaz de hablar, Misao terminó negando lentamente con la cabeza. No… No se sabía absolutamente nada al respecto. De hecho, se les había perdido el rastro.

Escuchó la pesada respiración de Kankurō, justo después de que profiriese un minúsculo suspiro. Le hubiese gustado llegar con mejores noticias, con una sonrisa de alivio y felicidad asegurándole que le habían encontrado y estaba bien pero…

— Bueno... Era de... esperar. Te-Temari siempre se queja de... que... soy un... un...  im-impaciente.

El nudo en su garganta se tensó mucho más. Ahí estaba el muchacho que siempre estaba alegre y bromeaba, que se preocupaba por su hermano pequeño… postrado en la cama y con dificultad para hablar, tratando de bromear un poco para animarla, para darle esperanza. Pero no era solo la falta de esperanza lo que atormentaba a Misao.

Tres días habían pasado y ella había dormido cuatro horas y ni siquiera seguidas. Su estómago se había negado a aceptar un solo bocado de alimento sólido. Estaba nerviosa en todo momento y la preocupación era dueña de su cuerpo y sus pensamientos. La preocupación y la culpabilidad. No soportaba la situación en la que ella había dejado las cosas con Gaara. Él había confiado en ella lo suficiente para contarle una verdad que lo carcomía internamente y ella… ¿Qué había hecho ella? Alejarse… No había podido evitarlo. Todavía entonces recordaba su confesión, cómo aseguraba que había dejado que Shukaku se liberase para que hiciese lo que le viniese en gana. Pensaba en Mizuki… Y en lo que podría haber sido todo si aquello no hubiera sucedido.

Pero las cosas no son así. Ella ya no está. Ni volverá a estar. Él sí… aunque ahora se lo hayan llevado, había pensado durante esos últimos días más de uan vez, lo cual solo lograba que la culpabilidad se acrecentase y pudiera con el control que mantenía. Aquella vez no fue excepción. Todo lo que sentía pudo con ella y las lágrimas brotaron en sus ojos, cayendo sin contención alguna a la tela de su vestido, formando perfectos círculos oscuros en ella.

Un par de minutos pasaron desde que comenzó a llorar… hasta que Kankurō habló.

— No... pasa nada. Na-ruto... lo traerá... de vuelta —dijo nuevamente con dificultad—. Si alguien... puede salv...ar a Gaara... es él —Sabía que decía aquello porque de verdad lo sentía. Creía en Naruto Uzumaki. Y ella también… A fin de cuentas, él había hecho cambiar a Gaara. Había logrado lo que muchos creían imposible.

Trató de sonreír, pero no logró que sus comisuras se alzasen. No podía… La impotencia que sentía era mayor a la esperanza que el chico le acababa de dar al saber que los ninjas de la Hoja les ayudarían a dar con él. Sus hombros temblaron, mientras trataba de reprimir cualquier sonido. Ahora las lágrimas eran más de mayor calibre y más numerosas. No soportaba aquella situación… Dolía tanto su ausencia y saber el peligro que corría.

Trató de reponerse, trató de secar sus lágrimas mientras éstas resbalaban por sus mejillas hasta su barbilla. Pero las pocas que secaba, eran reemplazadas inmediatamente por unas nuevas.

Y-Yo… —su voz temblaba y quedaba ahogada por su acelerada respiración. Intentaba hablar pero no lo lograba…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 9 Oct - 17:37


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Sus palabras lograron justo el efecto contrario del esperado. En lugar de tranquilizarse, Misao pareció retraerse más sobre sí misma, y sus hombros comenzaron a temblar con leves sacudidas. No emitió ningún sonido, pero tampoco fue necesario: desde la cama, Kankurō podía apreciar perfectamente los regueros de lágrimas que le surcaban las mejillas. Y las ojeras. Tenía unas ojeras propias de quien llevaba varios días sin dormir apropiadamente.

...

—Y-Yo… —lo intentó, frotándose furiosamente los ojos para librarse de las lágrimas. Sin embargo, cuanto más intentaba contener los sollozos, más empeoraba su estado de ánimo.

El marionetista la observó en silencio, sin saber qué decir. ¿De qué forma podía consolarla si, en el fondo, él estaba tan o más preocupado que ella? Esos hombres no eran unos criminales cualquiera. Se trataba de individuos buscados en todas las Villas, asesinos de Rango S que figuraban en el Libro Bingo de muchas aldeas. Y si los de la Hoja estaban en lo cierto y realmente buscaban apoderarse de los bijuus... Entonces sus jinchuurikis solo son un estorbo.

Apretó los puños. Todos sabían lo que aquello podía significar. No. No pienses en eso. Naruto ha dicho que lo encontrará, ha prometido que traerá a Gaara de vuelta sano y salvo se reprochó a sí mismo, antes de hacer un esfuerzo por incorporarse. Le temblaban tanto los brazos que estuvieron a punto de fallarle, pero finalmente fue capaz de permanecer sentado. A su lado, Misao seguía esforzándose por eliminar todo rastro de lágrimas a base de restregarse la piel con los puños una y otra vez. "Un ninja no debe dejar entrever más sentimiento que la fría calma a la hora de actuar" le habían dicho en incontables ocasiones sus mentores, mientras practicaba una y otra vez con sus marionetas. Seguramente a Misao le habrían dicho lo mismo.

Para... Para ya. Te vas a... desollar la piel a este paso... —bromeó de nuevo, sacudiendo levemente la mano, lo poco que le permitía su maltrecho cuerpo. Aún así fue suficiente para que, al fin, una tímida risa ahogada emergiese de los labios de la muchacha. Seguía sonando triste, pero al menos era mejor que el llanto desconsolado—. Oye, Misao... ¿Te importa si... te hago una... pre-gunta?

Al verla asentir con la cabeza, devolvió la vista al frente y su semblante volvió a tornarse serio.

¿Qué... ha pasado con... mi her-mano? Última...mente apenas... os...

Antes de finalizar la frase le sobrevino un ataque de tos. La garganta le picaba tanto que tuvo que tragar saliva varias veces para recuperar la voz, y aún así no fue capaz de terminar de hablar. Aunque tampoco creía que hiciese falta. A juzgar por la expresión de la kunoichi, ambos sabían muy bien que ya no estaban hablando del secuestro...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 9 Oct - 19:58


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


No era el momento ni el lugar para dar rienda suelta a sus lágrimas. Y más teniendo en cuenta en compañía de quién estaba. Kankurō era el hermano mayor de Gaara… Y había ido tras él, se había enfrentado a sus secuestradores con un resultado en el que casi pierde la vida. Él también debía sentirse desolado, preocupado y frustrado, a lo que sin duda se añadía su resentido cuerpo después de albergar un veneno potente, incluso tras haber sido extraído en su totalidad. Ella no tenía derecho alguno de ponerse así en su presencia… Ya tenía bastante con lo que en su interior había como para tener que ocuparse de animarla y consolarla.

Por esa misma razón, trataba por todos los medios de dejar de llorar. Quería imponer su débil voluntad a las lágrimas que caían, mientras se las secaba una y otra vez, cada vez más con más fuerza. Sus ojos estaban resentidos, le escocían después de tan pocas horas de sueño y tantas de llanto. A todo lo que sentía, se le estaba sumando esa vergüenza por el espectáculo que estaba dando… Nunca le había pasado nada similar en ninguna otra ocasión, ni siquiera cuando pensaba en Mizuki.

Habían pasado varios segundos (no podía decir si estos se habían convertido en minutos ya), cuando el sonido de las sábanas y el colchón llegaron hasta ella. Cuando alzó ligeramente la cabeza, se encontró que el marionetista se había incorporado con muchísimo esfuerzo hasta quedar sentado. Su pecho subía y bajaba a un ritmo más rápido de lo normal y la mueca en su rostro también.

— Para... Para ya. Te vas a... desollar la piel a este paso... —escuchó que le decía con su voz ronca, bromeando una segunda vez.

En esta ocasión, el resultado sí que fue el esperado. Misao se pasó una última vez el puño por los ojos, mientras una minúscula sonrisa asomaba en sus labios, a la par que reía de forma muy queda y débil. Lo siento… pensó para sí, deseando decirlo también en voz alta. Pero su voz no emergía. En cambio, cuando le formuló esa pregunta, la muchacha de largos cabellos dorados asintió despacio.

— ¿Qué... ha pasado con... mi her-mano? Última...mente apenas... os...

Un repentino y fuerte ataque de tos dejó a medias su frase… Una que realmente no necesitaba que terminase, pues sabía perfectamente a qué se refería. Sin embargo, lo primero que hizo fue incorporarse rápidamente. Sus ojos aún seguían nublado por una más delgada cortina cristalina pero de la que finalmente logró deshacerse, mientras se dirigía al pequeño baño anexionado a la habitación. No tardó demasiado en regresar y acercarse a la cama con un vaso repleto de agua.

Ten… Bebe... —le dijo con suavidad y sin temblor ya en su tono mientras le acercaba el vaso despacio a los labios y le ayudaba a beber un par de tragos.

Entre tanto, Misao trataba de buscar qué decir y cómo hacerlo. No era fácil... Y lo último que deseaba era romper a llorar a mitad de explicación. Ya se había avergonzado bastante frente a él… Debía reponerse y ser fuerte. Como él. Como la ninja que era. Tras dejar el vaso a medio vacío en la mesilla y sentarse de nuevo en el gastado sillón, comenzó a hablar.

¿Tanto se ha… notado? —fue lo primero que preguntó, mientras sus labios se contorsionaban en una mueca. Dejó escapar un suave suspiro antes de continuar—. Hace dos meses se cumplieron doce años del ataque del Ichibi a Suna… Y… Bueno, yo perdí a mi mejor amiga de la infancia cuando sucedió —hizo una nueva pausa al decirlo. Su voz apenas era un susurro, así como su tono era pausado— Si-Siempre pensé que lo sucedido fue… un accidente. Gaara-sensei era un niño, como yo lo era y… supuse que la bestia fue capaz de liberarse por sí sola, de vencer el control que pudiera ejercer sobre él. Pero… él vino a verme cuando estaba de visita en el cementerio. Y me contó la verdad…

Llegado ese punto de la historia, se detuvo. No podía continuar como si nada, necesitaba unos segundos, en los que se mordió con cierta fuerza el labio inferior. Alisó la tela de la falda de su vestido, con los ojos fijos en lo que hacía. Pero, finalmente, alzó la mirada al rostro de Kankurō.

Me contó que fue considerado un experimento fallido por el Consejo… Y que en consecuencia, el Yondaime Kazekage dio la orden para librarse de él… —solo pensar en cómo el padre de ellos había ordenado sin miramiento alguno aquello le ponía mala… Y más sabiendo cómo le había tratado también—. Y-Y…También me contó que la noche del ataque… fue él mismo quien permitió a la bestia salir…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 9 Oct - 22:55


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Al ver que se levantaba tan de repente, Kankurō temió que quizás se hubiese metido donde no le llamaban. Sin embargo, la muchacha regresó poco después con un vaso de agua fresca. El simple hecho de tenerlo delante hizo que, durante unos instantes, se olvidase de todo lo que iba más allá de su garganta reseca.

Tenía tanta sed que, en cuanto tuvo el vaso a su alcance, no dudó en beber hasta que no pudo más. Sakura le había recomendado que no lo hiciese justo después de tomarse ese dichoso brebaje, pero de eso ya hacía al menos cuatro horas y no se veía capaz de aguantar más con aquella sensación. Prefería el dolor de estómago antes que aquel estropajo que tenía por garganta.

Una vez hubo acabado, Misao volvió a tomar asiento en el sillón que había justo a la cama. Había dejado de llorar, aunque aún tenía cercos rojizos alrededor de los ojos y por las mejillas.

—¿Tanto se ha… notado? —musitó en voz baja, antes de emitir un leve suspiro y comenzar a contarle lo sucedido.

Conforme hablaba, el semblante de Kankurō se fue entristeciendo palabra a palabra.

Así que eso te ha contado... —farfulló al oírla terminar, en esa ocasión con la voz sensiblemente menos tomada. Su mirada castaña se perdió entre las sábanas blancas del colchón, a la par que los retazos de aquella conversación volvían a reproducirse en su cabeza. "Solo me queda esforzarme e intentar abrirme camino por mí mismo". Querías ganarte el respeto y el cariño de los demás mediante tus propios esfuerzos. Mentir habría sido mucho más fácil, pero... tú no eres de los que se conforman con cualquier cosa, ¿verdad, Gaara?. Vaya. Desde luego, no es la clase de cosas que se le dicen a una chica, ¿eh?

Rió roncamente para sí, aunque la alegría no le llegó a la mirada. Suponía por qué no le había contado el resto y, aunque seguramente Temari le habría echado la bronca de estar presente —"¡Eso es cosa de Gaara, Kankurō! Deja de ser tan entrometido"—, no le parecía bien dejar las cosas de ese modo. No era justo ni para su hermano, ni para Misao. Gaara se está esforzando mucho por comprender a los demás, pero aún tiene que aprender a ser comprensivo consigo mismo...

Cuando Gaara me... explicó que iba... a entrar en el cu-erpo oficial de la Villa, intenté... disuadirle por todos los medios posibles. Los... altos cargos nunca han... estado a su favor, y someterse por... propia volun...tad al infierno de ser juzgado una... y otra vez... —Se detuvo, negando muy lentamente con la cabeza—. Le dije que... estaba loco si pre...tendía hacer algo semejante. Pero él me... contestó que no... podía seguir es-perando a que el resto del mundo decidiese... aceptarle. Quería... intentar ganarse ese... aprecio por sí mismo, con sus... propios esfuerzos, costase lo que costase. Nunca ha... preten...dido ser quién no fue solo para... ganar simpatías. Gaara no... es así. Supongo que por eso... te dijo lo que... te dijo.

Una vez más, sus puños se cerraron en torno a la sábana bajera del colchón. No te lo merecías. No te mereces nada de lo que está ocurriendo... Y, sin embargo, no había nada que él pudiese hacer por el momento para ayudarle. Nada, excepto...

Es verdad que esa noche... el Shukaku se liberó... bajo su consentimiento —admitió, alzando la cabeza para mirarla de nuevo—. Pero no es... toda la verdad. El Con-sejo había decretado que, efectivamente, Gaara representaba... una amenaza para toda la... Villa por no ser... capaz de con-trolar completamente al mo-monstruo, y el protocolo para una... amenaza de ese calibre... es la eliminación directa. Aunque s-solo se... trate de un crío. Así que enviaron a uno de los asesinos del... cuerpo de élite de la arena, la mano derecha del Kazekage, para... acabar con él.

Empezaba a sentir de nuevo la quemazón en la garganta, así que vació el poco agua que aún quedaba en el vaso antes de proseguir.

No sé... si lo sabes pero... Bueno, Temari y yo... no tuvimos mucho... contacto con Gaara de niños. Nuestro... padre lo envió... a vivir con nuestro tío cuando... cuando... apenas era un bebé. Fue él... quién se encargó de... cuidarlo siempre. Creo que... nunca he visto a Gaara... tan feliz como... cuando estaba con... Yashamaru. Los dos... parecían llevarse real...mente bien. —Su rostro se ensombreció de pronto. No se había enterado de la versión real hasta mucho tiempo después, e incluso entonces... No me atreví a decirle nada. Me daba pavor que pudiese matarme solo por decir su nombre en voz alta. Pero supongo... que todo el mundo... sabe mentir si se lo... ordenan, ¿verdad?

Tragó saliva al recordar cómo al día siguiente había aparecido con ese extraño tatuaje en la frente, todavía hinchada por los cortes. Y cómo, desde aquel momento, Kankurō había empezado a temerle de verdad.

Nadie... debe...ría ver... lo que vio Gaara... esa noche. Ningún adul...to... sería capaz... de ver cómo la única... persona en la que... confió... toda su... vida intenta asesinarle... a sangre fría... —Apretó los labios con fuerza, hasta convertirlos en una sola línea recta—, y no buscar... venganza después. Gaara... solo tenía... cin...

La voz se le quebró irremediablemente. Solo tenía cinco años...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 10 Oct - 0:17


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


No fue necesario añadir de palabra lo que sucedió después de que escuchase la verdad de los labios del propio Gaara. El chico se había dado cuenta por sí mismo de que algo entre ambos había cambiado, de ahí que le hubiera preguntado aquello y ella se lo hubiese contado. Rememorar la conversación solo logró reabrir esa pequeña herida que sin duda no dejaba de dolerle.

Sí… —respondió en un susurro antes de esbozar una pequeña y torcida sonrisa en sus finos labios por el comentario que hizo—. Y supongo que no, la verdad… Pero él es así, ¿verdad?

No le importaba para nada la forma de ser del muchacho. De hecho… era de ella de la que estaba completamente pillada. Su grave y suave voz, su semblante tranquilo e imperturbable que se iluminaba ligeramente cuando hablaba de sus cactus, esas medias sonrisas que le dedicaba cuando lograba el objetivo de cada entrenamiento, la preocupación que mostraba cada vez que se excedía durante ellos… Su forma resuelta de expresarse y lo mucho que él también parecía aprender del resto de la gente. Y, a todo ello, se le sumaba la sinceridad.

Volvió de entre sus pensamientos cuando Kankurō continuó hablando. La historia que le estaba relatando había llegado a sus oídos. Imposible que no estuviera en boca de todos aquel acontecimiento… Pero los detalles siempre habían sido vagos. Había escuchado la opinión de muchas personas al respecto en su día… Y la mayoría eran de sospecha y crítica. Lo que la gente no sabía era interpretar los motivos que habían llevado a Gaara a actuar así, incluso sabiendo lo que se le venía encima. Quiere cambiar… le había comentado una vez su madre. Todos tenemos derecho a cambiar y tener una segunda oportunidad, algo que sin duda, Misao siempre había pensado…

¿Cómo una persona puede… dar la orden de asesinar a su propio hijo? Lleve o no lleve una bestia dentro. Y más cuando la idea fue suya —musitó con la voz teñida de acusación. Misao podía lograr entender muchas cosas, podía ponerse en el lugar de otras personas. Pero en ese caso le resultaba imposible. Se mordió la lengua para no decir nada más. El Yondaime Kazekage era también el difunto padre de Kankurō y no deseaba faltarle al respeto al decir más de lo que debía.

Con sus siguientes palabras, quedaron confirmados otros rumores: Gaara ni siquiera vivió bajo el mismo techo que sus hermanos o que su padre. Lo habían alejado de ellos. Yashamaru… El nombre se repitió en su mente varias veces. Le era familiar, pero no sabía de qué o por qué. Entonces lo escuchó.

— Pero supongo... que todo el mundo... sabe mentir si se lo... ordenan, ¿verdad? —el marionetista parecía tener dificultades para continuar, mientras su mente viajaba muy lejos a un tiempo pasado que a ella le era completamente desconocido. Fueron tan solo unos segundos de silencio—. Ningún adul...to... sería capaz... de ver cómo la única... persona en la que... confió... toda su... vida intenta asesinarle... a sangre fría...  y no buscar... venganza después. Gaara... solo tenía... cin...

Los ojos doloridos y enrojecidos de Misao se abrieron de par en par, de forma desmesurada. Cinco años… Solo teníamos cinco años y él lo único que había experimentado en su vida era la soledad y el rechazo de los habitantes de la Villa. Y después la única persona en su vida a quien apreciaba… Trató de matarle. ¿Por qué? ¿Qué clase de monstruo hacía de la vida de un crío un infierno? ¿Qué había hecho Gaara para que su destino fuese tan tormentoso, doloroso y oscuro?

El dolor de la traición que debió de sentir cuando descubrió lo de Yashamaru debió de resultarle inconcebible. Su corazón se encogió en su pecho, haciéndose mucho más pesado. Notando como a cada latido que daba, éste le dolía.

S-Soy… Soy una idiota. ¡Maldita sea! —bramó molesta consigo misma, volviendo a cerrar las manos en puños alrededor de la tela de su falda—. No… no lo sabía… Pero eso no es excusa.

Se recriminó en voz alta a sí misma. Le había prometido que nunca más estaría solo, que podía contar con ella siempre que lo necesitase, incluso con lo más básico. Y ella solo había faltado a su palabra al alejarse de él Había sentido su pecho dividirse en dos al saber que quizás Mizuki habría seguido viva. Pero ahora lo estaba por todo lo que el pelirrojo tuvo que pasar a una edad tan temprana.

Nadie se merece que lo traten así. Nadie se merece la soledad y el odio por algo que no se ha escogido… Ni tampoco la traición de una persona en la que se confía —su voz volvía a temblar de forma irremediable—. Yo… No debería haberme comportado así. Sigue cargando con ese pasado… Y le hice esa carga más pesada mientras pensaba en cómo podrían ser las cosas ahora, si ella siguiese viva. Sé que se ha esforzado por cambiar y demostrar lo que es… Algo que siempre he admirado de Gaara-sama… Algo que siempre he querido que supiese y…y no sé si alguna vez se lo llegué a decir.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar 10 Oct - 18:57


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Nada más acabar, Misao apretó más los puños sobre la tela de su falda. Las manos le habían empezado a temblar de nuevo.

— S-Soy… Soy una idiota. ¡Maldita sea! —gimió, enfadada consigo misma—. No… no lo sabía… Pero eso no es excusa. Nadie se merece que lo traten así. Nadie se merece la soledad y el odio por algo que no se ha escogido… Ni tampoco la traición de una persona en la que se confía.

Kankurō permaneció callado, con el brazo cruzado sobre el abdomen. Había hablado durante demasiado rato, y ahora ese esfuerzo le estaba pasando factura. La figura de Misao se le desdibujaba por momentos, volviéndose borrosa, pero su voz se escuchaba alta y clara. Lo siento, Gaara... Sé que no me correspondía a mí contar esto pero, al menos ahora... Sonrió débilmente ante las últimas palabras de la kunoichi. Se notaba que, a pesar de todo, aún guardaba un profundo aprecio hacia su hermano. Ésas son las personas que deben rodearte ahora, Gaara... Personas que saben ver el verdadero valor de las cosas. Su padre siempre solía decir que un ninja debía saber entrever el valor de todo aquello que le rodeaba para poder tomar buenas decisiones. Pero nunca supiste ver a Gaara. Nunca te molestase siquiera en abrir los ojos para mirarle ni una sola vez. Ojalá pudieses verlo ahora. Ojalá supieses que ya te ha superado como Kazekage.

Cerró los ojos, cansando. La habitación había comenzado a bailar de lado a lado, y notaba la cabeza hueca y pesada. Enterró el rostro en una de sus manos, fría y sudorosa, conforme la respiración se hacía más y más trabajosa.

NghhhMi cuerpo todavía no...

Pronto notó dos manos suaves y firmes que lo ayudaban a tenderse de nuevo sobre el colchón, acomodándole la almohada y las sábanas. Estaba tan agotado que ni siquiera fue capaz de abrir los ojos de nuevo aunque, antes de que se marchase, hizo un último esfuerzo por sonreír.

Sé que... m... her...mano te a...precia... mu...cho, Misao... —susurró, con apenas un hilo de voz—. Por.. favor... Perdónale...


— X —


Mmmmmmmmmmmm.... Mmmmmmmmm... Mmmmmmmmmmmmmmm...

Sakura frunció el ceño, ya molesta. Llevaba tanto rato emitiendo ese sonido que estaba empezando a ponerla de los nervios.

Qué pasa, Naruto.

Mmmmmmmmmm... —El ninja rubio frunció más el ceño, escondido detrás de la enorme carta del restaurante. Sus ojos azules repasaban la columna de sopas calientes una y otra vez, indeciso—. Es que... Es que...

Es que qué.

Pues que... aquí no hay ramen del Ichiraku...

¡Pues claro que no hay ramen del Ichiraku! Estamos en la Villa de la Arena, so bobo. Hay que ver... —resopló, antes de coger ella también la carta. Echó un vistazo rápido a todos los platos y, finalmente, cuando ya hubo elegido, se detuvo también en los postres. Por suerte, en todas las villas cocinaban pasta de arroz dulce—. Deberías probar más cosas, ¿sabes? Seguro que ahora mismo tienes una enorme falta de nutrientes...

Quééé va. Estoy como una rosa —aseguró Naruto, golpeándose el pecho con el puño—. ¿A que sí, maestro Kakashi?

Creo recordar que ya te dije en su día que deberías comer más verduras —señaló el hombre, sin levantar la vista del libro que sostenía en la mano izquierda.

Baaaaaaaah. Verduras, ya ves tú. —El muchacho arrugó la nariz, cruzándose de brazos con gesto enfurruñado. Al menos hasta que su estómago volvió a rugir y tuvo que empuñar de nuevo la carta—. Oye, oye... ¿y si les pido que me hagan unos fideos como los del Ichiraku? ¿Sabrán?

Haz lo que te dé la gana... —Sakura movió la cabeza de lado a lado, suspirando, antes de alzar la mirada en busca de algún camarero.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 10 Oct - 20:01


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


El temblor de sus puños sobre su propio regazo no cesaba. Estaba tan… cabreada consigo misma por su forma de actuar. No me perdonaré jamás si le sucede algo… Si no regresa y todo se quedó así. Necesito decirle que no le odio… Cada segundo que pasaba, se sentía peor por todo lo sucedido: la angustia, la ansiedad y la preocupación iban en aumento. Se mordió con fuerza el labio inferior, hasta casi hacerse una pequeña herida en él.

No esperaba respuesta alguna por parte de Kankurō… Sin embargo, despertó de su autoflagelación al escuchar el sonido de molestia y dolor que profirió. Misao alzó la cabeza para encontrarte respirando costosamente, con los ojos cerrados y el sudor corriendo por su pálida piel desmaquillada. Se había esforzado demasiado… Tampoco debería haberse incorporado.

Sin tardar un segundo, se puso en pie y colocó con suavidad y gentileza sus manos sobre los hombros de él. De esa forma le ayudó a volverse a tumbar, recolocando las dos almohadas que tenía en la cama, y arropándole. Tragó saliva al verle tan agotado. Debería haberle dejado descansar en vez de hacerle la visita…

Debes desc--- —comenzó a decir. Mas se quedaron a medias las palabras en su boca, cuando con una torpe y cansada sonrisa se dibujó en los labios del chico para acompañar a lo que a continuación le dijo.

— Sé que... m... her...mano te a...precia... mu...cho, Misao... Por.. favor... Perdónale...

Sintió que el corazón se le paraba en el pecho apenas un segundo, antes de retomar con fuerza y velocidad sus latidos, logrando impulsar la sangre a su pálido y algo demacrado rostro para encender un pequeño rubor en sus mejillas. ¿Cómo no iba a hacerlo ante semejante afirmación? ¿De verdad… Gaara-sama le apreciaba tanto como Kankurō decía? Deseó con fuerzas que fuese cierto, antes de humederse los labios con nerviosismo y sonreír débil e inconscientemente.

Nunca le he odiado… No puedo… Pero sí que le perdono. Y me aseguraré de que lo sepa cuando regrese.


———————


Tras asegurarse de que el marionetista se encontraba cómodamente descansando, Misao finalmente abandonó la habitación y el hospital. Fue directa de vuelta al restaurante de los Ichijō. No le habían asignado ninguna nueva misión a pesar del estado de alerta en el que la Villa se encontraba. Los ninjas más experimentados y habilidosos eran los que estaban a cargo de controlar la situación.

Entró por la puerta trasera del local, llegando directamente a la cocina. En su interior, no se daba la habitual actividad. Todo parecía estar bastante tranquilo, respecto a las comidas o las noches anteriores. Aunque cuando se había marchado, Yuriko se encontraba haciendo raciones de comida para poder repartirlas entre la gente que lo necesitase. Los pinches debían de encontrarse haciendo los recados pertinentes, llevándolos a los sitios adecuados, razón por la que estaban tan solo su madre y los otros dos cocineros.

— ¡Misao! Sé que acabas de llegar de ver a Kankurō. Y quiero que me cuentes cómo está. Pero han llegado unos clientes especiales hará cosa de unos minutos —¿Clientes especiales? La verdad era que no estaba con ánimos para atender a nadie, después de la reveladora conversación que acababa de mantener con el marionetista—. El equipo de apoyo que ha mandado Konoha… Naruto Uzumaki, Sakura Haruno y Kakashi Hatake —Así que son ellos… Sabiendo eso, sin duda, la curiosidad le picó, incluso una breve emoción nació en su dolorido pecho. El chico que cambió a Gaara-sama…

Sin decir más, la joven chuunin salió directamente hacia el salón de comidas y se aproximó a una de las pocas mesas ocupadas. No era difícil distinguirles, teniendo en cuenta el tipo de ropa que vestían y los protectores que lucían en sus frentes. El chico rubio y de grandes ojos azules continuaba con la carta en la mano.

Buenas noches… —carraspeó un poco justo después de saludarles educadamente, tratando de aclarar su tomada voz. Esbozó como buenamente pudo una de sus cálidas sonrisas a los forasteros—. Mi nombre es Misao Ichijō y seré su camarera esta noche. ¿Puedo tomarles nota ya?

Al escucharla, los tres se volvieron de forma simultánea hacia ella. Recibió un educado buenas noches de vuelta junto a una sonrisa y la mirada de todos. Estaba segura que debía de tener un aspecto bastante lamentable… Y eso que antes de marcharse del hospital se había refrescado y lavado el rostro. Seguramente tenía los ojos colorados e hinchados a pesar de todo.

¡Ey! Aún no tengo decidido nada… Pero claro, querría hacerte una pregunta —comenzó Naruto con su despreocupada forma de comportarse—. He visto que no tenéis en la carta ramen del Ichiraku. Bueno, ni siquiera ramen. ¿Podríais hacerme unos fideos?

La muchacha de melena rosada soltó un suspiro exasperado y molesto, mientras se llevaba la mano al rostro.

¿De verdad eres incapaz de pedir algo de la carta? Todo tiene muy buena pinta. No creo que te vayas a morir por cambiar algo de tu dieta una noche, Naruto —le reprochó mirándole mal, pero con familiaridad. Justo después se volvió hacia ella—. Perdónale, siempre es así de tonto…

No, no… No pasa nada —se apresuró a decir ella, quitándole importancia—. La verdad es que el ramen no es uno de nuestros platos. Aunque a veces lo ofrecemos como plato especial fuera de la carta. Puedo preguntar en cocina si pueden preparar una ración —le ofreció Misao volviéndose hacia el chico—. No sé si serán tan buenos como ese sitio de Konoha, pero seguro que le gustarán…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar 10 Oct - 20:46


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Naruto abrió mucho los ojos cuando la camarera rubia les confesó que el ramen no estaba dentro de su carta. ¡Pero si era lo más rico del mundo! ¿Cómo podían existir restaurantes que no tuviesen ramen? Definitivamente, estos de la Arena no tienen ni idea...

La verdad es que los del Ichiraku están buenísimos —asintió, rascándose la barbilla—. Y los de doble ración de cerdo aún más. No creo que estos puedan iguala... ¡¡¡AUUU!!!

Sakura sacudió el puño con el que acababa de atizarle en la cabeza.

¿Te quieres callar de una vez? Van a pensar que somos unos maleducados —siseó en su dirección, mientras el ninja rubio se acariciaba el lugar donde había comenzado a crecer un pequeño chichón. Después volvió a girarse a Misao con la más encantadora de sus sonrisas—. Eres muy amable. Los fideos estarán muy bien, muchas gracias. Y para mí...

Dudó un segundo, repasando de nuevo las dos elecciones que había hecho. Pensándolo bien, la verdad era que los cuencos parecían bastante grandes, y no quería acabar con el estómago a reventar justo el día antes de partir hacia una misión.

Cuatro unidades de Karēraisu, gracias —decidió, entregándole la carta a su vez—. ¿Qué vas a pedir tú, Maestro Kakashi?

Ternera a la brasa.

Entonces serán un cuenco de fideos, cuatro Karēraisu y un plato de ternera a la brasa —resumió, contando con los dedos de la mano—. El postre te lo pedimos después, ¿verdad?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 10 Oct - 22:21


«You could be loved again»
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Por unos instantes, Misao sintió que la escena que estaba presenciando era… inverosímil. Los dos jóvenes ninjas eran claramente buenos amigos, y tenían la suficiente confianza para tratarse de esa forma… A pesar de los días tan malos que había pasado y el final tan poco esperado de esa tarde en el hospital, la muchacha tuvo que esforzarse por reprimir una pequeña y ahogada carcajada. Sus labios se habían curvado ligeramente hacia arriba mientras hacía girar el bolígrafo entre sus dedos, a la espera.

Cuando la chica del grupo finalmente se dirigió a ella, comenzó a apuntar el pedido. Teniendo ya los tres platos, asintió.

Sí. Vendré a tomarles nota nuevamente para el postre, antes de retirarles los platos —aseguró correspondiendo a su sonrisa mientras tomaba las tres cartas de vuelta.

Una vez añadió las bebidas a la lista, Misao les dedicó una pequeña y educada inclinación, dirigiéndose directamente a la cocina. No me lo esperaba… Así. La verdad es que Gaara-sama nunca me ha hablado mucho de Naruto…

Quince minutos después, Misao reapareció con su pedido. Depositó cuidadosamente los platos sobre la mesa, frente a sus respectivos dueños, dejando por último el rebosante cuenco del ramen especial que solían hacer en ciertas ocasiones.

Espero que les guste. ¡Qué aproveche!


———————


Dejó escapar un suspiro. La chica de grandes ojos violáceos se encontraba de espalda a una encimera, apoyada en su borde. No había mucho que pudiese hacer después de atender a las mesas y servirles. Su mente iba y venía entre el presente y la conversación con Kankuro, mientras jugueteaba inconscientemente, de nuevo, con la pulsera de su muñeca. Volvía a sentir la fatiga física y mental. Sabía que necesitaba descansar… Pero su cuerpo parecía negárselo cada vez que se tumbaba en la cama todas las noches.

Miró el reloj que habían colgado en la pared. Hacía ya veinte minutos que había servido a los ninjas de la Hoja… Por esa misma razón, regresó al salón de comidas. Para cuando llegó a la mesa, se encontró los platos de la chica y del sensei completamente limpios y, el rubio, sujetaba el cuenco entre sus manos, mientras se bebía gustoso el caldo.

Recibió muy buenas críticas sobre la comida que les habían servido. El ramen estaba riquísimo… Pero no, no era como el del Ichiraku. Definitivamente nunca habrá nada como el… Lo que estaba diciendo quedó a medias, nuevamente, por un nuevo puñetazo de Sakura.

Mientras apilaba los platos para poder llevárselo, preguntó acerca de los postres que deseaban, apuntando al menos tres para Naruto.

¿Tienes que ser siempre tan tragón? Un día te pondrás malo de todo lo que comes…

¡No me voy a poner malo! Además, necesito reponer fuerzas y energías comiendo para ir a salvar a Gaara.

Al escucharle, Misao se quedó paralizada en el sitio, dejando a medias el movimiento que estaba haciendo, algo que sin duda sorprendió a sus clientes. Terminó de colocar las cosas en la bandeja muy despacio, mordiéndose el labio inferior. Deseaba poder ir con ellos… Ayudarles en su búsqueda, encontrar al pelirrojo y traerle de vuelta a Suna… a casa. Inspiró profundamente, antes de inclinarse frente a ellos.

¡Por favor! Por favor… Salven a Gaara-sensei —dijo finalmente sin poder contenerse—. Se lo ruego… Tráiganlo de vuelta. Suna no sería lo mismo si algo le ocurrieseNi Suna… ni yo

Sin duda alguna, aquel repentino y desesperado ruego sorprendió al equipo. Fueron varios segundos los que pasaron en silencio hasta que notó una mano sobre su hombro. Al erguirse de nuevo, sus ojos se encontraron con unos profundos y expresivos. Era Naruto.

Ya he prometido que le salvaría. Y yo nunca falto a mis promesas, tranquila. Antes de que te des cuenta nuestro amigo Gaara estará de vuelta —dijo con una segura y confiada sonrisa en los labios. Una que, sin saber por qué, logró tranquilizarla un poco.


———————


Su turno había terminado ya. Tras haber llevado los postres a los ninjas de la Hoja, Misao se había deslizado por la puerta a la calle. Necesitaba algo de aire fresco y un poco de silencio, algo que ni en la cocina ni en el salón existía.

Una suave brisa acarició sus mejillas mientras se encontraba recostada en la pared, con la vista alzada al cielo, observando las estrellas del firmamento. ¿Dónde estás? ¿Dónde te han llevado, Gaara-sensei? Por favor… sé fuerte. Resiste. Tu amigo Naruto va a rescatarte…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar 10 Oct - 23:37


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VIII.
¡Como Kazekage!


Uf... —suspiró Naruto, palmeándose el estómago hinchado a través de la cazadora—. Voy a reventar...

Ya te he dicho que no te pidieses tantos platos.

Oye, oye, que tú también te has pedido un montón. Luego te quejarás de que engord...

El puñetazo pudo escucharse en todo Suna, y envió a Naruto a la otra punta del restaurante. En ese mismo instante, Kakashi cerró el libro de Técnicas Eróticas que se había estado leyendo y suspiró, guardándolo en el bolsillo lateral del cinturón.

Bueno. Creo que es hora de irnos. Partiremos mañana en cuanto regresen Pakun y los demás.

Ambos se levantaron, pero Sakura no pudo evitar echar un vistazo a la puerta trasera del local. Hacía un rato que había visto a Misao, la chica que les había atendido en la mesa, salir precipitadamente por ella, aunque no había dicho nada. Apenas la conocía y no quería que creyese que se estaba metiendo donde no le llamaban, pero... Esa mirada tan triste... La habría identificado en cualquier parte. No en vano llevaba enfrentándose a ella en el espejo casi tres años, desde la partida de Sasuke de Konoha. Se mordió el labio inferior.

¡Eh, Sakurita! ¿No vienes? —escuchó que la llamaba Naruto desde la puerta.

¡Os alcanzo luego! Tengo que ir un momento al servicio —mintió, señalando una de las puertas laterales.

Cuando ambos se hubieron marchado, retrocedió sobre sus pasos hasta la puerta trasera y giró despacio el picaporte. La salida daba a una calle estrecha entre el restaurante y otro edificio más, que a su vez servía de cortavientos e impedía que las nubes de arena que solían flotar por la Villa inundasen el estrecho paso.

Un poco más allá, apoyada sobre una pared, se encontraba la camarera rubia. Sakura dudó unos segundos, aunque finalmente se decidió a caminar hacia ella. Al ver que la chica desviaba la mirada del cielo hacia ella con sorpresa, se detuvo agitando ambas manos frente a ella.

E-eh... perdona, no quería molestar. Es que yo también necesitaba tomar un poco el aire antes de irme a dormir —se justificó, con una sonrisa de disculpa—. ¿Te importa si... me quedo aquí un rato?

Al verla asentir relajó los hombros, más tranquila, y tomó asiento sobre una pila de cajas de sake vacías que había apiladas en un rincón. Ninguna de las dos habló durante un rato, hasta que finalmente Sakura volvió a tomar la palabra.

Te llamabas Misao, ¿no? Yo soy Sakura Haruno, de la Villa de la Hoja —se presentó, tendiéndole la mano con amabilidad—. Siento que hayas tenido que aguantar las tonterías de Naruto en el restaurante. Es que a veces... se pasa un poquito de la raya. Pero nada de lo que ha dicho iba con mala intención, te lo aseguro. Espero que no te haya molestado...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér 11 Oct - 0:21


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Como le había sucedido en los últimos días, allí, con la mirada fija en el cielo despejado y estrellado, perdió la noción del tiempo. A penas sentía el frescor de la noche ni la piel de gallina que le estaba poniendo; ni tampoco percibía los pequeños y característicos bucles de arena que se arremolinaban por las esquinas del callejón trasero, deshaciéndose al encontrar alguna caja, cubo de la basura O semidesnudos pies. Su mente estaba muy lejos de donde se encontraba físicamente…

Dejó escapar un suspiro más y cerró los ojos. “Cuando el turno termine y cerremos el local, tienes que comer algo e irte directamente a dormir”. Su madre estaba preocupada por ella, por el estado en el que parecía haberse sumido desde que aquella pesadilla empezó… Pero por mucho que lo intentase, cada vez que le ponía un pequeño plato con alguna de sus comidas favoritas, no lograba tomar más de un bocado. El resto permanecía completamente intacto. Dudaba que esa noche fuese a ser diferente.

Se sobresaltó repentinamente cuando escuchó la puerta trasera del local abrirse con su característico y suave chirrido. Al abrir los ojos, volvió la mirada en esa dirección, encontrándose con la muchacha de cabellos rosas y grandes ojos verdes. Parpadeó perpleja de verla allí. No se habría esperado verla precisamente ahí. La sonrisa de disculpa que acompañó a sus palabras era sincera, por lo que asintió en respuesta a su pregunta, esbozando una minúscula sonrisa.

Ahí permanecieron durante varios minutos, sumidas en el silencio… Hasta que la contrario lo volvió a romper.

— Te llamabas Misao, ¿no? Yo soy Sakura Haruno, de la Villa de la Hoja —dijo con voz suave y amable, mientras alargaba un poco su brazo y le tendía la mano a modo de saludo.

E-Es un placer, Sakura —contestó tras unos pocos segundos la chunnin, tomando suavemente su mano y estrechándosela. Seguidamente, Misao negó con la cabeza y alzó ambas manos en gesto inocente con el que trataba de quitarle importancia—. No te preocupes, no me ha molestado. Cada uno tiene sus gustos en la comida —aseguró comprensiva, mordiéndose el labio inferior suavemente. Se tomó otros tantos segundos, antes de atreverse a añadir una cosa—. Aquí hemos oído hablar mucho de él… De Naruto Uzumaki. Y… la verdad es que no me lo imaginaba así. Pero parece un buen chico, ¿no?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér 11 Oct - 17:06


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!



—E-Es un placer, Sakura —respondió la chica, estrechándole la mano con cordialidad, aunque se apresuró a negar con la cabeza ante sus palabras, azorada—. No te preocupes, no me ha molestado. Cada uno tiene sus gustos en la comida. Aquí hemos oído hablar mucho de él… De Naruto Uzumaki. Y… la verdad es que no me lo imaginaba así. Pero parece un buen chico, ¿no?

Bueno... La verdad es que puede ser un auténtico imbécil cuando se lo propone... Además de un gritón, un bocazas, un maleducado y un guarro... Resulta que pasa tres años fuera entrenando y vuelve con una técnica nueva de su jutsu erótico. ¿Te lo puedes creer? —se quejó, recogiéndose varios mechones de pelo detrás de la oreja. Sin embargo, al final no pudo evitar sonreír para sí—. Pero, a pesar de todo... tengo que reconocer que Naruto tiene algo especial.

Al mirar al cielo, se percató de que las estrellas parecían más brillantes allí, sobre el árido desierto. "Sakura, siempre has estado coladita por Sasuke, ¿a que sí? Aunque no lo creas, sé muy bien lo mal que lo estás pasando. Se nota fácilmente al verte".

Naruto entiende... muy bien los sentimientos de los demás. Quizás no sea el ninja más listo ni el más fuerte de nuestra villa, pero...

"¡Te traeré a Sasuke de vuelta, ya lo verás! ¡Será la promesa de mi vida!". Su expresión se tiñó de melancolía al recordar la conversación de aquel día, justo antes de partir con el grupo de Shikamaru. En aquel momento, ella también le había pedido lo mismo que Misao aquella noche. Y, aunque por ahora no había podido cumplir su promesa, Sakura sabía que no la había olvidado ni por un instante. Igual que ella.

... te aseguro que nadie va a buscar a Gaara con tanto empeño como él —finalizó, apoyando una mano familiarmente sobre el hombro de su compañera—. Así que, aunque sé lo difícil que puede llegar a ser, no debes perder las esperanzas. Naruto es muy cabezota: no descansará hasta que Gaara vuelva a casa.


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Última edición por Carrie_B el Jue 12 Oct - 15:52, editado 1 vez


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér 11 Oct - 19:51


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Con el primer adjetivo que Sakura utilizó para describir a su amigo y compañero de equipo, ya una minúscula sonrisa empezó a curvarse en la comisura de sus labios. Una que se fue ampliando a conforme su descripción continuaba.

¿Su… jutsu erótico? —repitió algo perpleja y confusa cuando lo mencionó. ¿Qué era eso? La verdad era que no sabía si había sido una buena idea preguntar. Trataba de imaginarse algo pero… Misao era demasiado inocente en ese aspecto como para imaginarse algo que pudiera asemejarse a la realidad de esa extraña técnica.

Se mordisqueó el labio inferior a la par que su acompañante dirigía la mirada al cielo. Parecía estar recordando algo. Pudo ver así, a pesar de los claroscuros que creaba la trémula luz de la pequeña y única farola de la calleja, esa mirada. Era una mezcla de sentimientos: cariño, preocupación… Y algo más. ¿Tristeza? ¿Melancolía? Sentía que se parecía un poco a la que sus ojos reflejaban desde hacía días.

— Naruto entiende... muy bien los sentimientos de los demás. Quizás no sea el ninja más listo ni el más fuerte de nuestra villa, pero... —esa era la razón por la que había logrado llegar hasta Gaara tres años atrás… Cuando todo dio un giro inesperado… cuando comenzó a comportarse diferente, buscando ser él mismo y tratando de encontrar su sitio en una Villa que le seguía odiando—… te aseguro que nadie va a buscar a Gaara con tanto empeño como él

Algo en su interior se sintió más liviano. No tanto como lo sería saber que Gaara ya estaba de vuelta, sano y salvo pero… Me hace tener esperanza…

Logró algo que era imposible, algo que muchos aquí creían imposible. Cambió a nuestro Maestro Kazekage a quién es hoy día —musitó siendo entonces ella quien alzaba la mirada y sonreía con cierta tristeza y cansancio. Se esforzó mucho gracia a él…—. Creo de verdad en que le traerá de vuelta a casa… Aunque mucha gente se siga negando a verlo… o a aceptarlo, incluso el mismo, Gaara-sensei es muy querido apreciado. La Villa de la Arena le necesita… —su voz se fue apagando progresivamente conforme terminaba la frase, a la par que bajaba la cabeza y suspiraba. Había mucho más encerrado en sus palabras que su significado directo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue 12 Oct - 15:48


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!



—Logró algo que era imposible, algo que muchos aquí creían imposible. Cambió a nuestro Maestro Kazekage a quién es hoy día —musitó entonces la muchacha, levantando también la cabeza hacia el cielo.

Sakura se rió quedamente. Es verdad. Me acuerdo de cuando los vimos por primera vez en el examen de ascenso. Los tres daban muchísimo miedo, y ahora... Desde que Gaara era Kazekage, la relación entre ambas villas se había estrechado mucho. Su maestra siempre tenía buenas palabras para los de la Arena, y eso no solía ser muy usual...

Sí... Ésa es la clase de cosas que solo puede hacer Naruto —asintió, cruzando los brazos sobre su estómago. Al escuchar las últimas palabras de la kunoichi de la Arena, ladeó la cabeza hacia ella de nuevo—. Ah, es verdad. Eres alumna de Gaara, ¿no? Por eso lo llamas sensei.

Normalmente, a los Kages de las diferentes aldeas siempre se les trataba con el máximo respeto y la mayor deferencia posible. Pero ella se permitía utilizar el apelativo de maestra cuando se dirigía a la señora Tsunade, e imaginaba que en la Villa Oculta de la Arena sucedería lo mismo. Quizás por eso Misao se mostraba tan preocupada por la desaparición del joven Kazekage, aunque... Estoy casi segura de que hay algo más. Puede que solo fuesen las ganas de encontrar a alguien que pudiese comprender por lo que ella aún estaba pasando día a día, pero...

Una vez más, las palabras de su compañero de equipo acudieron a su mente con fuerza. "Sakura, siempre has estado coladita por Sasuke, ¿a que sí? Aunque no lo creas, sé muy bien lo mal que lo estás pasando. Se nota fácilmente al verte".

... Gaara te gusta mucho, ¿verdad? —preguntó al final, y la sonrisa alegre volvió a desdibujarse en un simple esbozo, un intento que acabó con sus ojos verdes clavados en sus propios pies—. Aunque no lo creas, sé muy bien lo mal que lo estás pasando. Se nota fácilmente al verte.

Al levantar la cabeza, vio que Misao había abierto mucho los ojos, completamente colorada. Sonrió para tranquilizarla, acariciándose un mechón de pelo rebelde con ambas manos.

Hace tres años, una persona muy importante para mí desapareció de nuestra villa, y Naruto me dijo esas mismas palabras. Por eso sé... sé lo duro que resulta. Y también sé lo difícil que es mostrarse fuerte ante los demás en esas circunstancias. —Su mirada se posó durante unos segundos en las marcadas ojeras de su compañera—. No tienes por qué seguir haciéndote eso... Si quieres llorar, llora. Y si quieres enfadarte, enfádate. Pero no te lo guardes dentro. Te puede hacer mucho más daño del que crees.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue 12 Oct - 16:53


«You could be loved again»
VIII. ¡Como Kazekage!


Una suave risita llegó hasta sus oídos. Sin duda Misao se sorprendió, volviéndose hacia su compañera. ¿Había… dicho algo gracioso? ¿O quizás algo de lo que había comentado le recordaba alguna situación graciosa? En cualquiera de los dos casos, no se atrevía a preguntar directamente.

S-Sí. Así es… —contestó finalmente, tras unos segundos. Parecía que había pasado mucho tiempo desde que era su kohai. Sin embargo…—. Desde hace ocho meses. Decidió entrenarme cuando descubrimos en un enfrentamiento en la academia que soy una usuario de un Kekkei Genkai —su tono de voz era suave, mientras recordaba aquel día en el despacho del Kazekage, poco después de haber sido dada de alta del hospital. La cuartilla de papel de chakra, cómo lo explicó la doble naturaleza que poseía y… cómo él de forma indirecta le propuso enseñarle a manejar el agua, su nuevo elemento. Parece que fue hace siglos—. Es muy buen maestro… Y siento que soy muy  afortunada por ello.

Una minúscula sonrisa se dibujó en sus labios, algo triste. Tenía miedo que no pudiesen seguir siéndolo, que lo que estuvieran haciéndole fuese irreversible, incluso si Sakura, Naruto y su sensei acudían a su rescate.

El murmullo de la brisa ocupó el breve silencio que se instaló entre ambas… Hasta que la muchacha de cabellos rosados y grandes ojos verdes habló.

— ... Gaara te gusta mucho, ¿verdad?

Fue inmediato. Sintió el rubor y el calor que lo acompañaba, ascender hasta su rostro, tiñendo de forma intensa sus mejillas y orejas. Su pulso se aceleró y abrió los ojos de forma desmesurada, algo alarmada. Era consciente de que se le podía notar, de que gente cercana a ella podía verlo, aunque no dijesen nada. Pero no habría esperado que Sakura, a quien acababa de conocer, pudiera haberlo averiguado también.

— … Sé muy bien lo mal que lo estás pasando —había añadido también. Una vocecilla en su cabeza aseguraba que estaba siendo completamente sincera. Había visto la mirada triste que segundos atrás había mostrado… Y sin duda quedó confirmado con ese breve relato personal. Se mordió con fuerza el labio mientras su corazón volvía a encogerse en su pecho, con cierto dolor—. No tienes por qué seguir haciéndote eso... Si quieres llorar, llora. Y si quieres enfadarte, enfádate. Pero no te lo guardes dentro. Te puede hacer mucho más daño del que crees.

Sakura llevaba tres años sufriendo la situación por la que ella estaba pasando ahora… Y no habían pasado ni tres días desde el secuestro. Debía de haber sufrido, muchísimo. Y probablemente aún continuase haciéndolo. Tragó saliva con dificultad y se colocó un mechón dorado tras la oreja colorada.

Lo sé… —musitó en un principio—. Llevo tres días en los que durante mis ratos libres, me encierro en mi dormitorio y me desahogo. No soy la única que está sufriendo por la ausencia de Gaara-sensei. También lo hace el resto de la Villa, porque es nuestro Kazekage. Todos tienen suficientes preocupaciones en mente, por el secuestro y por la reconstrucción de las zonas dañadas. No quiero que sientan la carga de tener que consolarme —explicó con un suspiro, cerrando momentáneamente sus cansados ojos—. Me siento frustrada e inútil, estando aquí mientras él está en peligro, sin hacer nada. Tampoco sé si yendo ayudaría en algo… Pero al menos lo intentaría. También estoy cansada de llorar, pero a veces no lo puedo reprimir… Es como una maldita pesadilla en la que la presión del pecho no desaparece —su voz era cada vez más débil. No había podido hablar con nadie del tema sin confesar directamente estar enamorada de Gaara y provocar una reacción que no deseaba ver. Poder hablar de ello era… liberador—. Y la única solución para que cese es saber que está sano y salvo… Que regresa a casa.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue 12 Oct - 21:04


«You could be loved again»
VIII.
¡Como Kazekage!


Entendía muy bien todo lo que estaba diciéndole Misao. Demasiado bien, de hecho, porque ella se había sentido exactamente igual tres años atrás, cuando Shikamaru le había prohibido acompañarlos en la visión de rescate de Sasuke. Comprendía perfectamente por qué su compañero había tomado esa decisión aquel día, pero no por ello dejó de ser menos doloroso, y tampoco por ello se sintió menos inútil. Siempre los veía avanzar por delante de mí, a los dos, y solo podía mirarles mientras evolucionaban. Solo... podía sentarme y admirar lo fuertes que se habían vuelto ambos. Y, mientras tanto, yo...

También recordaba la presión en el pecho de la que hablaba la muchacha. Intensa, asfixiante y horrible, presionando día y noche desde la base del pecho hasta la zona superior de la garganta. Lamentablemente, tenía mucha razón en algo: "la única solución para que cese es saber que está sano y salvo… Que regresa a casa." Es cierto. Por mucho que lo ocultemos, por mucho que pensemos en otras cosas en el día a día... en el fondo Naruto y yo no hemos querido olvidarlo. No podremos hacerlo hasta que Sasuke también vuelva a casa...

Haz lo que te digan los responsables de la Villa. Sé que es un poco desesperante, pero seguro que ellos también están volcados en la búsqueda de Gaara y probablemente ya tengan establecido un plan de actuación. Y, cuando esté de vuelta... —Su voz se tornó más alegre y animada—, asegúrate de que los dos seáis muy felices, ¿vale?

Si algún día vuelves... yo también procuraré asegurarme de que seas feliz. De que los dos seáis felices. Felices de verdad.

Ésa era su promesa silenciosa, y pensaba ser tan persistente como lo era Naruto con cada una de las suyas. Ya no vamos a quedarnos atrás, ¿verdad, Misao? Ya no vamos a seguir mirando cómo avanzan frente a nosotras. Ha llegado nuestro turno. Es nuestro momento, y no podemos dejarlo pasar.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue 12 Oct - 23:03


«You could be loved again»
IX. Sois el futuro


Poco más fue lo que hablaron Misao y Sakura en la intimidad de ese pequeño callejón tras el restaurante de los Ichijō. A pesar de ser una conversación breve, la ninja de la Arena sin duda se encontraba algo mejor después de haber podido confesarle a alguien cómo se sentía… Alguien que sin duda la comprendía. Sakura Haruno… Podrían llegar a ser buenas amigas.

A la mañana siguiente, el equipo de la chica salió a primera hora de la mañana tras el rastro de los secuestradores recorrió. Teóricamente, otro de los equipos de Konoha había sido enviado como refuerzo, y se encontrarían con ellos por el camino. Mientras tanto… lo único que Misao pudo hacer fue quedarse en la Villa acatando las órdenes de los superiores, tal y como su compañera le había sugerido.

Casi cuando ese mismo día llegaba a su fin, Akira Ichijō regresó a casa con cierta premura. A pesar del creciente y acumulado cansancio que sentía desde hacía días, pues tampoco dormía demasiado, se dirigió directamente al dormitorio de su hija para entregarle una nota de parte de Kankurō.

Mañana a las 9. Junto al edificio del Kage. No llegues tarde. Ven descansada y bien equipada. Tenemos un largo viaje por delante para ir a buscar a Gaara.


———————


Jugaba con su cabello, nerviosa, apoyada en una de las paredes del edificio del Kage. Quizás había llegado demasiado pronto, pero prefería aquello a hacerles esperar. Además, no es que hubiera logrado pegar ojo en toda la noche. A pesar de ello, sabiendo que iba a acompañar a los dos hermanos de la Arena así como a otro grupo más de ninjas de confianza, se sentía llena de energía. De vez en cuando, echaba un vistazo a su alrededor, esperando que alguno de los otros apareciera.

No habían pasado ni diez minutos que el marionetista apareció completamente ataviado y preparado para la misión. No intercambiaron más que unas pocas palabras antes de que su hermana llegase con los demás. Sintió esa escéptica e incrédula mirada pasar de ella a  Kankurō: “Tiene derecho a venir, Temari”, fue lo único que le dijo en respuesta el chico.

Estando ya todos, Misao se colocó el recipiente de tamaño medio nuevamente en la espalda, asegurándose de que las correas lo sostenían firmemente. Palpó nuevamente sus bolsillos y la bolsa de su cintura, donde los kunais y los shurikens estaban guardados. Se estaba asegurando de tenerlo todo… Y eso que lo había revisado más de cuatro veces antes de salir de casa.

— No hay tiempo que perder. Debemos apresurarnos en llegar junto a los de Konoha. Nada de retrasarse, ¿entendido?  —la voz de Temari era firme y seria. Los recorrió a todos con la mirada antes de que asintiese y echasen a correr.


———————


Horas eran las que llevaban corriendo cuando el paisaje árido, seco, caluroso y arenoso del desierto se convirtió finalmente en uno donde se predominaba la fresca y verde hierba y numerosos bosques se extendían a sendos lados del grupo. El cansancio estaba comenzando a hacer mella en todos los integrantes del grupo. Matsuri y su amiga, que no se encontraban muy lejos de ella, se esforzaban por mantener el ritmo, pero claramente parecía que en cualquier momento, si no se detenían a descansar, desfallecerían. Misao también estaba agotada y la falta de descanso en esos últimos cinco días estaba pasándole factura sin duda alguna.

Temari no se mostró muy contenta cuando su hermano le dijo de detenerse un poco para que todos recobrasen el aliento. Momento que el Venerable Ebizō, quien se había unido al equipo justo antes de abandonar Sunagakure, señaló que se encontraban cerca al observar algunos destrozos en la zona en la que se encontraban. Signos de lucha… Los de Konoha han debido de pasar por aquí. Además, el anciano aprovechó para relatarles algo de la historia de la Villa que el mismo había vivido. Todos se sentaron a escucharle pacientemente, mientras reponían fuerzas para hacer el trayecto final.


———————


Tener un ninja con habilidades sensoriales en el grupo que fue lo que determinó que encontrasen con relativa facilidad a los de la Hoja… Y alcanzasen finalmente el objetivo que habían perseguido durante todos esas horas.

Misao corría junto a Kankurō cuando finalmente las pequeñas figuras aparecieron en su campo de visión. Desde la lejanía y mientras continuaban acercándose a bastante velocidad, pudo distinguir varias siluetas conocidas: Sakura, Naruto, Kakashi… Y luego había otras cuatro figuras más que no identificaba. El otro equipo de Konoha… Además, falta Gaara-sama. ¿Dónde…?

La pregunta que había comenzado a formular mentalmente quedó a medias. Habían disminuido el ritmo hasta detenerse apenas a unos metros del grupo. Así, finalmente le vio: tendido en la hierba, completamente inmóvil y con los ojos cerrados; apreció la palidez en su piel, como el kanji grabado en el lado izquierdo de su frente resaltaba mucho más de lo normal. No… Sus ojos violáceos, mientras aún respiraba entrecortadamente tratando de recuperar el aliento, se dirigieron a su pecho. Tampoco se movía… No respiraba.

Los dos hermanos de la Arena parecieron comprender al mismo tiempo que ella la situación: habían llegado tarde. Akatsuki había logrado lo que quería. Gaara estaba muerto.

El aire comenzó a faltarle cuando la realidad la golpeó cruelmente. Entreabrió los labios buscando conseguir el oxígeno que parecía faltarle pero daba igual lo que hiciese. Sus piernas finalmente le fallaron y cayó al suelo, quedando sentada mientras continuaba con la mirada fija en la figura del joven Kage, rodeado por los ninjas de Konoha.

“¿Qué está pasado? Gaara-sama está tendido en el suelo… No se mueve…” escuchó que susurraba Matsuri por detrás de ella. Que está muerto. Gaara está muerto. El pensamiento se repetía en bucle una y otra vez en su mente mientras las lágrimas volvieron a anegar sus ojos para después comenzar a correr por sus mejillas silenciosamente y sin control alguno. Hemos llegado tarde… No podré decirle que le he perdonado… Ni siquiera podré tener oportunidad de confesarle lo que siente Cada latido de su corazón resultaba terriblemente lento y doloroso, pues la pesadilla en la que se encontraba sumida desde hacía días ya no iba a acabarse nunca.

Tan abrumada y hundida se encontraba por la desolación, la inmensa tristeza y la culpabilidad que no se percató en cómo la anciana Chiyo se tambaleaba para acercarse al cuerpo sin vida del pelirrojo, arrodillándose junto a él y colocando ambas manos sobre su pecho, ejecutando una última técnica.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Vie 13 Oct - 14:34


«You could be loved again»
IX. Sois el futuro


Habían transcurrido ya varias horas desde que habían dejado atrás la Aldea, donde los trabajos de reconstrucción de la muralla ya habían comenzado por orden del Alto Mando, pero aún así todavía faltaban varios kilómetros para alcanzar el punto de reunión. Todos avanzaban al mayor ritmo posible, incluido Don Ebizo, y aún así a Temari seguía resultándole insuficiente. Tenemos que ir más rápido..

El día anterior, Kankurō había asistido en nombre de ambos a la última reunión del Consejo de Ancianos, donde se había expuesto el caso de Yuura y las últimas noticias proporcionadas por Doña Chiyo. Sin embargo, el cariz que había tomado la situación... Apretó los puños, furiosa. Escoger un nuevo sucesor por el bien de la Villa... ¿Cómo pueden ser tan ingratos después de lo sucedido?

"Si hubiéramos dado el ejemplo enviando a los dos hermanos de Gaara a patrullar las fronteras, los ninjas jóvenes no habrían empezado a hablar de rescatar al Kazekage" le había dicho Jōseki a Kankurō, en relación con la misión que ella había estado desempeñando hasta ahora. Era un punto importante de conflicto y por eso no discutí sus órdenes, pero... Entrecerró los ojos. Ahora empezaba a pensar que quizás lo habían hecho para impedir que se enviasen refuerzos al grupo de la Hoja. No les interesa que Gaara vuelva. Ha sido eso desde el principio. Mierda, se sentía tan estúpida en aquellos momentos...

Tenemos que ir más rápido —le dijo a su hermano, que permanecía justo detrás de ella junto con las otras tres chicas que conformaban el grupo—. El rato de descanso nos ha retrasado mucho.

Kankurō asintió, señalando algo más adelante, al final de la arboleda que estaban recorriendo.

Creo que ya estamos cerca.

En efecto, al salir a campo abierto pudieron vislumbrar un pequeño grupo de personas apiñado sobre una de las colinas. A priori pudo contar siete, aunque ninguna de ellas era Gaara. Tampoco veo a Naruto... ¿a lo mejor está con él? Apretó el paso, deteniéndose en seco al comprobar que, un poco más allá, había alguien tendido en la hierba. N-no... no puede ser...

Naruto estaba llorando. Murmuraba algo entre dientes, pero Temari no fue capaz de oírlo. Sus ojos estaban fijos en la figura inerte de su hermano. ¿Gaara? ¿Por qué no se levanta? ¿Por qué no... no se mueve? Desvió la vista hacia Kankurō, que también permanecía inmóvil a pocos pasos de ella. Buscó en su rostro alguna señal de tranquilidad, algo que le indicase que a ella se le estaba escapando alguna información imprescindible para comprender bien la situación, pero no encontró nada salvo la misma desolación que reflejaba Naruto. Y aquello la desarmó.

No. No es posible... Se mordió los labios con fuerza, observando con desesperación al resto de los presentes. A su lado, Misao Ichijo acababa de derrumbarse en el suelo, con los ojos muy abiertos inundados de lágrimas. Aquello la enfureció todavía más. ¿Por qué llora? ¿Qué significa esto? Dejad de llorar. No está... Gaara no está... Tragó saliva, reuniendo valor para empezar a recorrer la distancia que la separaba de su hermano pequeño. Sus ojos permanecían completamente secos, a pesar de la inmensa presión que notaba en el centro del pecho. No podía llorar. No podía llorar porque, si lo hacía, estaría admitiendo que aquello era real. Y no lo era. No podía serlo. Gaara era el Maestro Kazekage de la Villa, el ninja más fuerte que conocía. No podía estar...

Algo la detuvo por la muñeca, impidiéndole llegar a su destino. Al bajar la vista con sorpresa, vio que se trataba de la mano de Kankurō.

¿... qué haces? —le reprochó con voz temblorosa, tirando con fuerza para liberarse de su agarre.

Por toda respuesta, Kankurō señaló a alguien que también había empezando a aproximarse a Gaara. ¿Doña... Chiyo? La anciana se tambaleaba de lado a lado, pero no cesó su avance ni un instante. Sobrepasó a Naruto, acuclillándose junto al cuerpo inmóvil de Gaara, y lo observó durante lo que le parecieron mil años. Entonces, con mucho cuidado, colocó ambas manos sobre el pecho de Gaara y, de pronto, un intenso resplandor surgió de ellas, agitando la hierba y la tierra misma.

Le llevó unos cuantos minutos comprender lo que se proponía, pero en cuanto lo hizo se giró hacia su hermano, que había cerrado los ojos.

¡¿Ése es...?!

El marionetista asintió levemente con la cabeza.

El jutsu prohibido de transferencia vital desarrollado por el Escuadrón de Marionetistas. Doña Chiyo... está intentando devolverle la vida... a Gaara...


— X —


El vacío había vuelto. Aquella nada blanca, resplandeciente, lo envolvía de nuevo con su luz cegadora.

"Gaara...".

¿Quién... hay ahí? ¿Quién me llama...? Algo se estaba materializando delante de él, en la luz. Era una mano, una mano de dedos largos y delgados, y de piel pálida. La contempló en silencio, extrañado. ¿De quién.. es esta mano? Intentó mover los dedos, y estos le obedecieron flexionándose lentamente. Vaya... Es otra vez la mía.

"¡¡¡Gaara!!!".

... Su mano seguía allí, y justo detrás la luz neblinosa parecía estar formando algo más. Mi mano... ¿Mi mano? No. No era solo una mano. Era un suelo agrietado, y también un niño. Un niño solo acuclillado en la inmensidad del desierto, con el rostro enterrado entre las rodillas. Estoy yo... ¿y alguien más? Sí, el alguien que lo había llamado antes por su nombre, el que había dicho Gaara. ¿Quién?

La imagen del niño que lloraba se acercó, volviéndose más nítida y más clara. Su pelo, sus ropas, la tinaja... Yo...

De pronto, otra mano que no era la suya se posó sobre el hombro del niño, obligándole a levantar la cabeza. Ya no era un mero espectador, ni un ente extraño ajeno al otro Gaara. Volvía a ser él, y tenía delante el rostro de otro niño que conocía muy bien. Ése no lloraba, y sus ojos azules parecían sonreír tanto o más de lo que lo hacía su boca. Según se observaban, sus rasgos infantiles cambiaron, afilándose hasta convertirse en unos mucho más adultos. Aparecieron marcas, polvo, suciedad, ropas distintas.

Gaara...

...

Sus ojos azules continuaron muy abiertos conforme el cielo y las nubes sustituían al árido desierto amarillento, y el silbido del viento convertía el llanto del otro Gaara en un eco cada vez más lejano.

Naruto...

¿Qué hacía allí? ¿Dónde... dónde estaban? Miró a su alrededor, aún sin comprender nada, al mismo tiempo que un montón de expresiones de júbilo le taladraban los oídos, aturdiéndolo. Vio el rostro preocupado de Temari inclinado sobre él, a los venerables ancianos, a varios ninjas de la Hoja... y a un montón de shinobis de la Arena rodeándolos. Observó sus rostros aliviados y exultantes, confundido, para luego volver a buscar la mirada clara del ninja rubio.

¿Qué es esto? —musitó, con la boca seca.

Él se rió, encogiéndose de hombros con sencillez.

No veas lo que hemos corrido para poder salvarte.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Vie 13 Oct - 17:12


«You could be loved again»
IX. Sois el futuro


El sol brillaba en lo alto del cielo. Una suave brisa soplaba en el lugar, meciendo las briznas de hierba del prado donde se encontraban, así como los largos y finos cabellos rubios que se habían soltado de sus coletas. Debería sentir la calidez de la luz solar y las suaves cosquillas de su cabello y las danzantes plantitas. Pero… No sentía absolutamente nada. A excepción de un enorme y doloroso vacío en su interior y la humedad de sus lágrimas en su rostro.

Como un murmullo lejano, podía escuchar los comentarios del resto de sus compañeros. Muchos parecían estar comprendiendo finalmente lo que estaban contemplando… Lo que significaba la escena con la que se habían topado. No querían creerlo… Pero esa era horrible realidad, por mucho que todos se negasen. Siendo incapaz de seguir observando al Kazekage completamente inmóvil y cómo el ninja rubio de la Hoja lloraba junto al cuerpo de su amigo, Misao cerró con fuerza los ojos y bajó la cabeza, dejando que sus largas coletas cayesen a sendos lados de su rostro, ocultándolo parcialmente de las miradas ajenas. ¿Qué vamos a hacer ahora…? ¿Qué voy a hacer yo…? No es justo… ¡No se lo merecía!

Su cuerpo entero había comenzado a temblar, en pequeñas sacudidas, de forma silenciosa cuando el rumor de la voz de Kankuro llegó a sus oídos. Parecía… que estaba contestando a una pregunta de su hermana. La primera parte le resultó completamente imposible de entender pero la segunda…

— Doña Chiyo... está intentando devolverle la vida... a Gaara...

¿De-Devolverle la vida? ¿Había escuchado bien? ¿Acaso existía un jutsu tan poderoso? Traer a la vida a una persona iba contra natura. Era algo que resultaba imposible… o eso había creído ella siempre ella. Alterar las leyes de la naturaleza, de la vida y la muerte… ¿No conllevaría un precio muy alto a pagar?  Tras unos segundos, Misao volvió a abrir los ojos y a posarlos sobre el cuerpo sin vida de Gaara. Junto a él, la anciana Chiyo aunque agotada, mostraba un semblante concentrado, cuyas manos cubiertas por las de Naruto, despedían una luz azulada  

La kunoichi contemplaba la escena con el corazón encogido y una mano sobre su pecho. ¿De verdad... le van a traer de vuelta? Trataba de no ilusionarse, por si la técnica finalmente no surtía efecto, pero… la esperanza sin duda había nacido en su interior nuevamente.


———————


Su pecho comenzó a subir y bajar. Una de sus manos se movió muy lentamente. Ahora su semblante ya no poseía ese color ceniciento de muerte, sino que había recuperado su color y el ligero rubor.  Y entonces… Abrió los ojos.

Lo han conseguido… Su cuerpo entero se relajó casi de inmediato. Soltó una larga bocanada de aire que había estado conteniendo mientras su pulso, que durante esos últimos minutos parecía haberse ralentizado, se había acelerado. Las lágrimas de tristeza y desesperación que había estado derramando un rato atrás se tornaron de completa y absoluta dicha, para acompañar a una estúpida sonrisa que no podía sino reflejar todo lo que sentía en esos instantes.

Temari y Kankuro sonreían también sin contención alguna, incluso creía poder apreciar unas pequeñas lágrimas en los ojos del chico. Los gritos de júbilo por parte del resto no tardaron en estallar: risas, llantos de alegría, exclamaciones de “¡Qué susto!” o “¡Qué mal lo he pasado!”, incluso llegaron a saltar de alegría.

Poco a poco, muchos de ellos se fueron acercando, queriendo saber cómo se encontraba Gaara. Mientras tanto, ella continuaba ahí, sentada en el suelo sin poder moverse. De hecho, necesitó unos segundos de más antes de sentir que sus piernas volvían a responderle, para después incorporarse con algo de dificultad. Al secarse las lágrimas, pudo presenciar la escenita que Matsuri y su amiga estaban montando: “La próxima vez yo seré quien proteja al Maestro Kazekage” “¡Yo también!” iban diciendo mientras llamaban al pelirrojo y se intentaban acercar.

Ella… también deseaba aproximarse. Sentía la imperiosa necesidad de hacerlo, de tocar su mano o abrazarle, para asegurarse de que aquello no era un sueño del que repentinamente despertaría para regresar a la dura realidad. Pero no se atrevía. No tenía derecho alguno de hacerlo. Después de haberse alejado como lo hizo, sin saber realmente la verdad de lo que sucedió aquella noche, rompiendo una promesa que se había hecho…

Dio un paso atrás de forma inconsciente, como queriendo alejarse de ese deseo que se estaba negando a sí misma, cuando sintió una mano sobre su hombro. Sin duda se sobresaltó y dio un bote en su sitio, antes de percatarse de que era el marionetista. Sonreía de oreja a oreja, completamente relajado.

— Por los pelos, ¿eh…? —fue lo primero que le dijo. Parecía que aún no se lo creía… Y la verdad era que a ella también le estaba costando—. Todos se han acercado a verle… ¿Por qué tú no? —Misao sencillamente, sin pronunciar palabra, negó con la cabeza. Esperaba que comprendiese su reticencia al presentarse frente a él después de esos dos meses—. Me niego a que hayas venido con nosotros hasta aquí y no te acerques, Misao. Además, estoy seguro que se alegrará mucho de verte. Así que venga… Ve.

La voz de Kankuro era jovial y alegre, pero también le transmitía confianza y seguridad, esa que ella misma no tenía en esos momentos. Se mordió con indecisión el labio, aun mirándole. Cuando se quiso dar cuenta, había comenzado a empujarla un poco obligándole a andar, abriéndose paso entre el resto de ninjas… y se encontraba en primera fila. Los nervios estaban a flor de piel y se quedó ahí parada, mirando la hierba durante varios segundos, sintiendo la mirada de muchos de los que la rodeaban. Sus ojos grandes y violáceos, enrojecidos por todos esos días, buscaron el rostro de Gaara y coincidiendo con su mirada azulada y claramente sorprendida.

Vamos, Misao… No te quedes ahí parada… se animó a sí misma, salvando la distancia que los separaba y arrodillándose junto a él. Intercambiaron una larga mirada, durante la que se preguntó qué podía decir o hacer. Finalmente, pareció decidirse al quitar el tapón del recipiente en su espalda. Entonces, una pequeña cantidad de agua salió del interior obedeciendo sus deseos, para colocarse sobre sus pequeñas manos, las cuales había juntado a modo de cuenco.

Ma-Maestro… Beba, por favor… —musitó sintiendo el rubor acudir a sus pálidas, mientras acercaba despacio las manos al pelirrojo


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 14 Oct - 0:23


«You could be loved again»
IX. Sois el futuro


Sus ojos continuaron muy abiertos, fijos en el ninja rubio acuclillado a su lado. Tenía magulladuras por todas partes y la ropa muy sucia, pero a pesar de todo sonreía. Como siempre.

¡Nos has dado mucho trabajo! —bromeó, riéndose entre dientes. Al menos, hasta que Temari se entrometió para hacerle ver que debía mostrar más respeto ante el Kazekage de Suna.

Gaara... —Su hermana permanecía arrodillada a su lado, con cara de circunstancias, y apartó a Naruto sin miramientos para poder acercarse más a él—. ¿Cómo te encuentras?

Dado que no sabía bien qué contestarle, prefirió simplemente tratar de levantarse. Prefería estar de pie a seguir sentado en el suelo, con cientos de miradas posadas sobre él. Sin embargo, en cuanto apoyó una mano sobre su rodilla y otra en la hierba para hacer fuerza, todo su cuerpo empezó a temblar por el dolor.

Uuhhhh...

No sabía por qué, pero era como si acabase de finalizar un entrenamiento de taijutsu especialmente duro y su cuerpo se negase a obedecer sus órdenes. Tuvo que detenerse porque, de lo contrario, sabía que se habría precipitado de nuevo al suelo irremediablemente.

Será mejor que no intentes moverte todavía —le advirtió Temari con suavidad—. Tu cuerpo todavía no se ha recuperado por completo.

...

Su mirada recayó entonces en la anciana que permanecía recostada entre los brazos de la compañera de Naruto, la chica del pelo rosa. Su pecho permanecía inmóvil y su cara estaba muy pálida, pero salvando esos detalles cualquiera habría podido asegurar que solo estaba dormida. Tragó saliva una vez más, notando la garganta casi en carne viva, al mismo tiempo que unos grititos a su espalda obligaban a Temari a levantarse rápidamente para hacerse cargo de la situación.

Todos están aquí... Incluidos los Venerables Ancianos... ¿Por qué? ¿Por qué estoy yo también aquí? Creía que nada de esto era...

Alguien se abrió paso entre la fila de shinobis de la Arena que los rodeaban. Alguien a quien tampoco habría esperado ver allí, y cuya presencia le provocó una extraña sensación en el estómago.

... real.


Sus ojos claros coincidieron con los de la chica, confusos por la situación. ¿Ella también ha venido? ¿Por qué? ¿Por qué no era capaz de contestar ni una sola de todas aquellas preguntas? ¿Por qué se sentía de repente tan fuera de lugar? Se había esforzado mucho por entender su punto de vista después de aquella conversación, y por hacer lo que creía más conveniente para ella. Y lo más conveniente había sido mantener las distancias, tal y como Misao le había requerido en silencio, ¿no? Entonces, ¿por qué...?

Fue la rubia la que se animó a dar el primer paso, rompiendo el tenso silencio entre ambos y también la corta distancia que los separaba. Se arrodilló junto a él, en el lugar que antes había ocupado Temari, y una vez más sus miradas parecieron encontrarse durante una eternidad, sin saber qué decir. Entonces, para su sorpresa, Misao se llevó la mano al recipiente que llevaba a su espalda y, con un elegante movimiento, una delgada corriente de agua surgió de su interior para acabar rellenando el cuenco que había formado con ambas manos. Solo con verla, su garganta pareció arder más que el propio desierto.

—Ma-Maestro… Beba, por favor…

Aunque era consciente de la sed que tenía, no fue capaz de moverse. Su mirada volvió de nuevo sobre el rostro de su alumna, sobre la piel irritada alrededor de los ojos y sobre las oscuras ojeras que los enmarcaban.

¡Ah, agua! —Naruto se inclinó también a su lado, frotándose las manos con alegría—. Qué bien, me estoy muriendo de se...

De repente, la mano de Temari se interpuso entre él y Misao como una barrera infranqueable, haciendo que el ninja rubio se cayese de culo al suelo por el susto. Protestó, incorporándose sobre los codos, aunque a su hermana no pareció importarle demasiado.

Gaara es el Kazekage. Le corresponde a él beber primero —señaló con severidad, antes de volverse de nuevo hacia Misao. Tras observarla largamente con gesto inescrutable, ladeó la cabeza en dirección a su hermano—. Vamos, Gaara. Bebe un poco. Te vendrá bien...

...

Las contempló a las dos, primero a una y luego a otra, como si fuese la primera vez que las veía, y poco después sus ojos claros descendieron hasta las manos pálidas de Misao. Al final, tras dudar un poco, se inclinó con esfuerzo y bebió un par de sorbos cortos. El agua estaba fresca y contrarrestó en gran medida la quemazón que le invadía la garganta, logrando que se sintiese algo mejor. De hecho, lo suficientemente mejor como para hacer un segundo intento por ponerse en pie, aprovechando que Temari había vuelto a hablar con Naruto.

—Señor Gaara... —escuchó que lo llamaba una de las kunoichis de su aldea, aproximándose un poco a él con intención de ayudarle.

Estoy bien... —contestó, logrando apoyar el peso sobre una de las rodillas y echando de nuevo la mano al suelo.

En esa ocasión, casi logró ponerse de pie por completo, pero en el último segundo las piernas se negaron a sostenerle y las rodillas se le doblaron. Se habría caído sin remedio de no ser por un par de manos pequeñas y aún empapadas que se habían aferrado con fuerza y decisión a su brazo, evitando que perdiese por completo el equilibrio. Al alzar la cabeza, se encontró una vez más con los ojos violetas de Misao, que asintió con comprensión sin necesidad de que él dijese ni una sola palabra.

Poco después, ambos se aproximaban lentamente hasta donde Sakura sostenía a la anciana Chiyo. Naruto los alcanzó poco después, colocándose al otro lado de Gaara con gesto triste. Cuando la kunoichi de la Hoja levantó la mirada hacia los dos chicos, tenía el rostro surcado de lágrimas. Así que es cierto... Ella... Aún no lo había entendido del todo, pero las conversaciones que se habían sucedido a su alrededor habían sido suficiente para darle una idea de lo sucedido. Por eso creía que aquello era lo mínimo que podía hacer.

Vamos a rezar... por la abuela Chiyo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 14 Oct - 10:07


«You could be loved again»
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Si bien al principio solo había percibido la confusa mirada de Gaara sobre ella nada más verla aparecer entre la multitud, ahora, ya arrodillada frente a él con el agua reposando entre sus manos a la espera de que bebiese, era consciente de que no era la única. Se percató de que estaban siendo el centro de atención en ese instante, razón por la que su rubor se intensificó mucho más.

Gaara siguió sin moverse durante los segundos siguientes a su ofrecimiento. Comprendía  a la perfección las razones por las que se mostraba tan sorprendido de ver al resto, pero a ella entre el grupo de rescate. Quería hablar, quería decirle todo lo que había pasado por su cabeza esos días. Quería que supiera que no le odiaba… que le perdonaba. Pero sabía que no era el momento, ni el lugar.

No muy lejos de allí, la voz de Naruto interrumpió la línea de sus pensamientos. Parpadeó varias veces, como saliendo de un sueño, percatándose de que se había quedado mirando al pelirrojo con fijeza. Sus ojos se deslizaron entonces a Temari, quien se había colocado impidiendo que el shinobi de la Hoja se acercase tanto como quería. Aquel gesto no pudo más que sorprenderle… Y más cuando, después de ser sometida a su escrutinio, animó a su hermano pequeño a tomar lo que ella le ofrecía.

Finalmente, Gaara se inclinó un poco hacia sus manos. La expresión molesta y dolorida no tardó en aparecer en sus facciones y la kunoichi se atrevió a acercarse un poco más, tratando de facilitarle el proceso. Darle de beber no era ni de lejos algo tan importante como el trabajo que habían hecho los ninjas de Konoha por él. Pero prefería un simple y pequeño detalle a no poder hacer nada en absoluto.

El agua sobrante, después de los dos pequeños sorbos que le había dado, dejó que cayese a la hierba. Fue entonces cuando hizo un segundo esfuerzo por levantarse del suelo por sí mismo. Todos sabían que aún no había recuperado todas sus fuerzas, y quedó claro cuando una de sus compañeras le llamó preocupada, queriendo acercarse. “Estoy bien…” dijo sin más. No… No lo estás. Acabas de volver de entre los muertos después de lo que sea que te hicieron los de Akatsuki. Parece que sigues teniendo la manía de incorporarte cuando aún no debes… Aquel día en el hospital de Suna fue lo mismo. Pero sabía las razones por las que deseaba ponerse en pie… Solo la mirada que había dirigido a la anciana Chiyo era necesaria para saber que comprendía qué era lo que había sucedido.

Cuando las rodillas le cedieron, Misao no dudó un instante en ayudarle. Sabía que no era de los que la pedían, y que la rechazaba muchas veces cuando se la ofrecían, pero aún así, no se alejó ni le soltó. Sus manos se habían aferrado con fuerza y seguridad en su brazo, impidiendo que terminase cayendo de nuevo al duro suelo. Ladeó ligeramente la cabeza cuando los ojos de ambos se encontraron. Esbozó una triste sonrisa mientras asentía, antes de dar esos pocos pasos que los separaban de Sakura y la anciana.

— Vamos a rezar... por la abuela Chiyo —Su voz ronca y apagada, estaba teñida de respeto.

Y, de esa forma, todos los presentes guardaron silencio, cerrando los ojos y bajando la cabeza. Como había deducido incluso en aquel momento de desesperación, el precio a pagar por darle la vida a un fallecido era entregar la propia a cambio. Jamás podrían recompensar y agradecer el sacrificio que había hecho. Gracias… Muchísimas gracias, Venerable Chiyo… Descansa en paz…

Tras varios minutos de rezo, volvieron a abrir los ojos. Algunos de los que les rodeaban comenzaron a hablar entre murmullos. Retazos de sus conversaciones llegaban hasta ella: “¿Quién iba a decir que la abuela Chiyo haría eso…?”; “Aún no me creo que haya logrado traer a Gaara-sama de vuelta…”; “No entiendo muy bien cómo la he hecho…”. Debía admitir que ella tampoco comprendía demasiado muy bien lo sucedido. Había escuchado parcialmente a Kankurō, sí… Y se encontraba aun sosteniendo, con más suavidad, el brazo del Kazekage, pudiendo asegurarse de lo real que era todo aquello. Pero aun así, seguía sintiendo que eso era inverosímil… Como si de un genjutsu se tratase. Inconscientemente, mientras volvía a temer que volviese a desaparecer, sus manos dieron un ligero apretón al brazo de Gaara.

Unos lentos pasos se acercaron a ellos. Eran Temari y Kankurō. La sonrisa de sus labios, aunque teñida de tristeza y pesadumbre por la muerte de la anciana, también reflejaba la felicidad de tener a su hermano pequeño de vuelta.

— Creo que va siendo hora de regresar a casa. Todos en la Villa estarán esperando el regreso de su Kazekage —anunció la mayor, con orgullo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 14 Oct - 16:19


«You could be loved again»
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Todos cerraron los ojos durante varios minutos en señal de respeto hacia la anciana, que durante tantos años había formado parte activa del Consejo de la Villa. Después, casi de forma inevitable, el cúmulo de murmullos acerca de lo sucedido volvió a reinar entre el grupo. Gaara, en cambio, estaba aún demasiado aturdido y cansado como para prestarles verdadera atención.

Creo que va siendo hora de regresar a casa —escuchó que decía la voz de Temari a sus espaldas. Al girar la cabeza, vio que tanto Kankurō como ella se habían adelantado hacia ambos—. Todos en la Villa estarán esperando el regreso de su Kazekage.

Gaara tardó un poco en responder, pero finalmente asintió. A su señal, cuatro shinobis de la Arena se apresuraron a acudir junto a Sakura para encargarse del cadáver de la abuela Chiyo. Esperaron hasta que hubieron amortajado y colocado el cuerpo sobre una de las camillas auxiliares, y una vez estuvieron listos Kankurō se colocó sistemáticamente al lado de su hermano.

Vamos entonces —dijo, pasándose el brazo libre de su hermano alrededor de los hombros para servirle de apoyo—. Aún queda un largo camino de vuelta a casa.

Nada más echar a andar, el resto de la comitiva se apresuró a formar tras ellos para seguirlos. Tan solo tres exploradores se adelantaron para asegurarse de que no encontrarían peligros durante el viaje, pero el resto continuaron a pie firme igual que ellos. Caminaron durante algunas horas en silencio, cobijados por las sombras del bosque, hasta que en los límites del mismo Gaara sintió que perdía de nuevo el equilibrio. Se llevó una mano a la cabeza, mareado, y Kankurō detuvo de inmediato el avance, intercambiando con Misao una mirada de preocupación.

Deberíamos parar. Llevamos mucho rato caminando y aún no hemos descansado nada...

N-no... Ya estoy bien —negó, forzándose a abrir de nuevo los ojos.

Kankurō, en cambio, no se movió.

Venga, Gaara, sé razonable. Apenas puedes mantenerte en pie. Forzándote así no vas a conseguir nada. Vamos a descansar un poco hasta que te recuperes. A todos nos vendrá bien, y además...

Si paramos, el sol ya habrá caído cuando lleguemos al desierto —insistió, respirando con dificultad.

Pues lo cruzaremos por la noche. Ya lo hemos hecho antes. Vamos, Misao. —Con mucho cuidado y, tras asegurarse de que la muchacha podía hacerse cargo, liberó a su hermano de su agarre—. Allí hay un trozo con sombra que está bien. Que beba un poco de agua, ¿eh? Voy a avisar a Temari y a los demás.

...

No me mires así que será poco rato, lo prometo —finalizó, echándose a reír antes de darse la vuelta para dirigirse al resto del grupo—. Y luego dicen que yo soy el cabezota de la familia...


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