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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 24 Abr - 23:04

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


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Última edición por SapphireDragon el Mar 29 Ago - 17:46, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér 1 Nov - 17:51


«You could be loved again»
X. Dulces y esperados sueños


La propuesta de Kankurō no generó demasiado entusiasmo en Misao, que le observaba con los ojos entrecerrados y la sonrisa aún alzando las comisuras de sus labios. Le sorprendió ver que parecían llevarse bastante bien, a pesar de que no los había visto juntos en demasiadas ocasiones. Pero no era de extrañar. Su hermano solía ser un poco engreído de primeras, aunque también había sido siempre el más abierto y rocero de los tres. Nunca le había costado hacer amigos nuevos.

—Si repartes tú no será algo equitativo… De hecho, estoy segura que el resultado sería que tus platos estarían considerablemente más llenos que los de Temari-san y Gaara-sama.

Kankurō palideció unos segundos, antes de soltar una risita aguda y mesarse el pelo castaño de la nuca.

—¿Pero qué dices, mujer? No se me ocurriría hacer eso ni en un millón de años —aseguró, acompañando cada palabra de una risita que, en efecto, le restaba bastante credibilidad—. Hay que ve qué cosas tienes, Misao...

De hecho, aún seguía murmurando cosas cuando, finalmente, la muchacha colocó todo en sus respectivas bandejas y lo sirvió en la mesa con su ayuda. La sopa de miso humeaba todavía en el cuenco cuando los dos tomaron asiento, aunque no pareció importarles. Olía de maravilla, igual que todo lo demás.

—¡Espero que sea de vuestro gusto!

Seguro que sí —asintió el marionetista, encantado, con los palillos ya en la mano y a punto de atacar su sopa. Sin embargo, se detuvo al ver que Gaara no hacía lo mismo—. ¿Eh? ¿Qué pasa?

El pelirrojo se había quedado mirando el tercer bol, colocado estratégicamente en el lado contrario de la mesa, y entonces sus ojos azules volvieron al rostro de Misao, que se mantenía a un lado, de pie. Había supuesto que la tercera ración sería para ella y la de Temari aguardaría aún en el fuego, para que no se enfriase, pero al parecer se había equivocado. Ésa era la ración de su hermana, y entonces...

¿Y tu plato? —preguntó, extrañado.

Kankurō frunció el ceño, siendo consciente por primera vez de la disposición de la mesa. Tres cuencos, tres platos de tortilla y tres pescados. Aunque ellos eran cuatro. Pero solo había tres. Parpadeó, rascándose la cabeza.

Anda, pues es verdad. ¿Dónde está tu desayuno, Misao?

La joven kunoichi negó rápidamente con la cabeza, alzando ambas manos.

—No os preocupéis por mi. No tengo demasiada hambre. Voy a recoger ahora todo lo de la cocina... —dijo, señalando la pila atestada de cazuelas y utensilios usados, y entonces un sonido hueco y largo la obligó a enmudecer.

Los tres se quedaron en silencio, viendo cómo la cara de Misao se volvía más y más roja, hasta que de pronto Kankurō rompió a reír a carcajadas. Incluso Gaara sonrió levemente al comprender que aquel gruñido gutural había procedido de su estómago, y por eso la chica no sabía dónde meterse.

Pues tu estómago dice lo contrario... —murmuró, mientras Kankurō seguía doblado sobre su cintura, partiéndose de risa.

¿Qué es tan gracioso?

Kankurō enmudeció de pronto al oír la voz severa y aún tomada de Temari, que acababa de aparecer en la puerta del salón, aún despeinada y con cara de sueño. Siempre se despertaba de bastante mal humor, pero si encima era otra persona la que interrumpía su sueño... Gaara vio cómo una gota de sudor recorría la cara congestionada de su hermano conforme la muchacha se acercaba a ellos, aunque se detuvo nada más ver a Misao.

¿Qué hace ella aquí? —preguntó, con el ceño fruncido. Aunque, tras ver a Gaara, pareció cambiar de opinión respecto a sus prioridades—. Gaara, ¿cómo estás? ¿Te encuentras mejor?

El chico asintió levemente con la cabeza, y entonces la atención de Temari regresó con todas sus fuerzas a Misao. Al menos, hasta que olió el cuenco de sopa miso, el pescado y la tortilla encima de la mesa, y sus ojos se abrieron de par en par.

¿Habéis... habéis preparado el desayuno? —tartamudeó, incrédula.

Lo ha hecho Misao —contestó Gaara, justo cuando Kankurō había comenzado a asentir tímidamente con la cabeza. Aunque, tras oír la confesión de su hermano pequeño, se quedó completamente paralizado. Dichoso Gaara... Hay que aprender a mentir de vez en cuando...

E-eso justo estaba diciendo yo...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér 1 Nov - 20:20


«You could be loved again»
X. Dulces y esperados sueños


Claramente, había leído y comprendido las intenciones del marionetista sin problema alguno. Por mucho que él lo negase, la risita aguda y nerviosa así como ese gesto con el que se revolvía el cabello le delataban. Frunció los labios en un intento de reprimir una carcajada al respecto, mientras les acompañaba a la mesa y disponía todo en los tres sitios. Uno para Kankuro, otro para Gaara y el último para Temari cuando se despertase.

Permaneció unos segundos de pie, junto a la mesa, tras desearles que disfrutasen del desayuno, curiosa a la par que nerviosa por saber si les gustaría. El mayor parecía tener la clara intención de comenzar a comer cuando se percató de la expresión en el rostro de su hermano. Fue por su pregunta que ella también se dio cuenta de la fija mirada que el pelirrojo le echaba al cuenco de sopa de su hermana.

¿M-Mi plato? ¿Esperaban… que desayunase con ellos? No. No podía… Ya había hecho suficiente durmiendo en su casa, en la habitación del Kage, en su misma cama a su lado con la mejilla apoyada sobre se hombro. Temari montaría en cólera y probablemente la odiase aún más si supiese todo aquello. Y si se la encontraba desayunando amigablemente con sus hermanos en el comedor de su casa…

— Anda, pues es verdad. ¿Dónde está tu desayuno, Misao?

El apuro acudió a su cuerpo, esbozó una torpe sonrisa mientras comenzaba a negar con la cabeza repetidamente. También alzó ambas manos, en un gesto para quitarle importancia al asunto. Solo se le ocurría decir una cosa ante todo aquello para que no insistiesen.

No os preocupéis por mi. No tengo demasiada hambre. Voy a recoger ahora todo lo de la cocina... —comentó volviendo la mirada a todos los utensilios que recién había utilizado para preparar la comida, señalándola con el dedo índice.

Sin embargo, tan pronto como creyó encontrar una buena explicación para que no hubiese preparado nada para ella, su propio cuerpo la traicionó vilmente. Su estómago, rebelde y en contra de sus palabras, se quejó con un sonoro gruñido. De un momento a otro, todo su rostro así como sus orejas enrojecieron por la vergüenza. Bajó la mirada al suelo, logrando ocultarse entre sus largos cabellos rubios, mientras escuchaba las carcajadas de Kankurō resonar por toda la casa. ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi…?

— Pues tu estómago dice lo contrario...

Vale. Eso sí que no se lo había esperado. Aquellas palabras murmuradas por Gaara solo lograron que su hermano mayor se riese con mayor intensidad y descontrol ante la situación. Muerta de vergüenza, alzó ligeramente la cabeza, apreciando la pequeña sonrisa dibujada en los labios del pelirrojo. ¿A él también le ha hecho gracia…? Eso parecía. Sinceramente, en esos momentos solo deseaba hacerse invisible y, de hecho, pensó que quizás lo mejor sería regresar a la cocina sin más, para hacer lo que tenía planeado.

No obstante, cuando su cuerpo había comenzado a moverse, una voz femenina con tono algo adormilado y molesto resonó. La risa de Kankurō cesó casi al instante y Misao creyó escucharle tragar saliva con nerviosismo. No podía culparle… Los nervios y la inseguridad crecieron en su interior en cuanto la mirada de ambas se encontró. Apreció cómo fruncía de forma pronunciada el ceño mientras hacía la pregunta más lógica para ese momento.

Tampoco era que les diese tiempo a contestar, pues su atención se desvió casi de inmediato a Gaara y posteriormente al desayuno. Parecía no creerse lo que veía.

— ¿Habéis... habéis preparado el desayuno?

— Lo ha hecho Misao

Tan pronto como el joven Kazekage informó a su hermana de quién había sido la verdadera cocinera de todo, ésta volvió a girarse hacia ella. Nuevamente, su entrecejo se arrugó a la par que la contemplaba. La joven Ichijo no sabía qué iba a ser lo que vendría después de aquello, pero suponía que no le gustaría ni un pelo que hubiese accedido a su cocina sin permiso y por cuenta propia.

Bu-Buenos días, Temari-sama —comenzó diciendo, mientras repetía la educada inclinación de saludo frente a ella—. Sí… Yo he les he preparado el desayuno a los tres —corroboró tragando saliva y volviendo a sostenerle la mirada tras incorporarse—. Espero que todo sea de su agrado. Voy a recoger todo en la cocina y después les dejaré. No quiero molestar más… —Aseguró esbozando un sonrisa nerviosa, mientras sujetaba con fuerza la bandeja donde había traído parte de los cuencos y los platos.

Se inclinó nuevamente para excusarse con intención de regresar a la cocina y dejarles desayunar sin que le interrumpiese.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue 2 Nov - 17:54


«You could be loved again»
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—Bu-Buenos días, Temari-sama —susurró Misao, inclinándose de nuevo frente a la rubia con toda su educación. Temari la observó fijamente mientras lo hacía, con el ceño aún fruncido y las manos en las caderas—. Sí… Yo he les he preparado el desayuno a los tres. Espero que todo sea de su agrado. Voy a recoger todo en la cocina y después les dejaré. No quiero molestar más…

...

Temari apretó los labios en una fina línea, viéndola sonreír con nerviosismo e inclinarse otra vez. Odiaba a la gente extremadamente complaciente. Siempre había tenido la sensación de que una cualidad así en un ninja lo volvía alguien maleable y débil, y la Arena no necesitaba shinobis así.

Su mirada clara repasó a la joven de arriba a abajo, desde las manos temblorosas hasta la sonrisa que seguía esforzándose por mantener, pese a las circunstancias. ¿Por qué ha vuelto aquí? Es la alumna de Gaara, no nuestra criada. Además, ¿qué pretendía con todo aquello? Kankurō y Gaara eran sus hermanos menores. Era ella la que debía de hacerse responsable, y no esa cría metomentodo. Por eso, pese a ver cómo la mirada de Misao se entristecía al darse la vuelta para volver a la cocina, permaneció callada.

Misao iba a desayunar con nosotros.

La voz de Gaara la sobresaltó. Buscó su rostro, sorprendida por su intervención, pero no vio ningún atisbo de reproche o enfado en su rostro impasible. De hecho, su tono reflejaba una tranquilidad pasmosa. Tragó saliva, debatiéndose consigo misma y con lo que consideraba correcto.

Pero, Gaara... —protestó, frunciendo aún más el ceño.

No es nuestra criada. No es nadie de nuestra familia. Solo es una cría cualquiera. No debería de estar aquí, y mucho menos sentarse contigo a la mesa. Eres el Kazekage, te debe una...

Cuando bebas agua, recuerda la fuente. Siempre decías eso.

Aquello último logró hacerla enmudecer. Es verdad. Siempre... solía decir eso. Cuando era niña, Temari había estado muy unida a su madre, y repetía como un loro todo lo que Karura decía. A Kankurō le ponía de los nervios, pero ella se sentía muy sabia y muy adulta. Después, cuando su madre falleció, asumió que su papel en la familia era cuidar de sus hermanos pequeños. O, al menos, de uno de ellos, aunque a Kankurō le hubiese resultado una pesadez tenerla encima día sí y día también. Por eso, nunca habría creído que, precisamente Gaara... ¿Nos escuchabas? Por muy distante y huraño que parecieses siempre, ¿nos escuchabas de verdad cuando hablábamos de ella?

... tienes razón. —Cerró los ojos unos segundos, para luego esbozar una débil y triste sonrisa—. Has sido muy amable con mis hermanos, Misao, y yo me estoy comportando como una maleducada. Perdona. Y, por favor... quédate con nosotros a desayunar.

Sus mejillas se encendieron levemente mientras apartaba la mirada, algo incómoda. Odiaba tener que reconocer que se equivocaba, pero en aquella ocasión no le había quedado más remedio. Siempre decías que teníamos que ser agradecidos con las personas, ¿verdad madre? Y yo no paraba de repetirlo. Se lo decía a Kankurō a todas horas, para que no se convirtiese en un egoísta, tal y como tú querías. ¿En qué momento olvidé todo eso?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Vie 3 Nov - 0:38


«You could be loved again»
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La atmósfera relajada y tranquila de la que habían disfrutado previamente se había desvanecido. Ahora todo eran nervios y tensión. No solo por parte de Misao, sino también por la de Kankurō. El marionetista tenía un claro reflejo de culpabilidad y temor en su rostro, probablemente por todo lo que había estado diciendo de la comida de la mayor; temía que le hubiese escuchado y se fuese a cobrar su venganza de alguna forma.

Sin embargo, después de haber hablado, la atención de Temari estaba completamente puesta en ella. Se sintió bastante pequeña y fuera de lugar ante esa intensa mirada, que parecía estar evaluándola de arriba abajo. Su expresión denotaba cierta molestia. Probablemente por su presencia y quizás… por haberse encargado de algo que era cosa suya. A pesar de todo, Misao trató de mantenerse entera frente a ella, aunque sin llegar a desafiarla. No deseaba empeorar aún más las cosas.

Por esa misma razón había tenido intención de retirarse, recoger lo que había ensuciado mientras ellos desayunaban en familia. Ya había cumplido su promesa con Gaara: había permanecido a su lado mientras dormía, sin dejarle solo. Lo último que quiero es resultar molesta… pensó en lo que su menudo cuerpo comenzaba a girarse para recorrer el trayecto a la cocina.

— Misao iba a desayunar con nosotros.

La sorpresa fue algo común en las dos chicas de cabellos rubios, que terminaron posando inevitablemente la mirada sobre el joven Kazekage. El inicio de una protesta no tardó en brotar de los labios de Temari, para nada convencida de aquello. Otra vez las palabras de advertencia, destinadas a dejar clara cuál era la posición que ella tenía respecto al pelirrojo, reverberaron en su mente nuevamente.

— No importa. De verdad. He de volv--- —comenzó a decir ella también, en un intento de aclarar la situación de forma educada.

Pero nuevamente, la voz de Gaara con ese característico tono calmado y sin reproche alguno, recitó una frase. Nunca la había escuchado antes, pero tuvo casi un efecto inmediato en la kunoichi, que sin duda abrió los ojos algo más de lo normal. Sin duda la reconocía…

Permaneció en silencio, nuevamente clavada en el sitio, incapaz de moverse o interrumpir. Misao bajó la mirada al suelo, mientras continuaba sosteniendo la bandeja entre sus manos. Éstas ya habían dejado de temblar, pero sus nudillos blanquecinos delataban la fuerza con la que la aferraban. Quería poder hacer o decir algo para mejorar la incómoda situación en la que se encontraban.

— ... tienes razón. Has sido muy amable con mis hermanos, Misao, y yo me estoy comportando como una maleducada. Perdona. Y, por favor... quédate con nosotros a desayunar.

¿Qué…? ¿Había escuchado bien…? ¿O su deseo de que las cosas con Temari fuesen más sencillas le estaba haciendo soñar despierta? Alzó el rostro agachado, encontrando de esa forma con sus grandes ojos violetas los claros de la chica. Se había ruborizado, igual que lo estaba haciendo Misao en ese preciso instante sin razón alguna. Abrió y cerró varias veces los labios, queriendo encontrar las palabras adecuadas para responder. Ahora ella también le estaba invitando a desayunar… Y los tres parecían estar esperando, expectantes, su respuesta. Negarse llegados ese punto resultaría grosero y de mala educación, aunque con ello quisiera dejarles el tiempo a solas que durante esos últimos días les había sido negado.

No ha sido nada, de verdad… —terminó diciendo, con una nueva sonrisa, algo más tranquilla—. Y no debe disculparse, Temari-sama. Yo quiero pedir disculpas por haber usado sin permiso la cocina y por las molestias que he causado —una pequeña y avergonzada mueca se dibujó en sus labios al decirlo—. S-Será un placer desayunar con vosotros…

Y con aquello último, Kankuro pareció verse liberado de la extraña fuerza invisible que le había mantenido mudo durante esos últimos minutos. Todos le escucharon soltar un largo suspiro mientras tomaba nuevamente con ánimo los palillos entre sus dedos.

Bien, pues está todo decidido. Misao, sírvete algo para ti y ven ipso facto a sentarte a la mesa con nosotros. Que quiero empezar ya a desayunar o mi estómago comenzará a rugir tanto como el tuyo antes —soltó el marionetista, a fin de picarla un poco.

Misao le lanzó una mirada asesina por hacerle recordar ese vergonzoso momento antes de dirigirse finalmente a la cocina para llenarse un bol con arroz y otro con la poca sopa que había sobrado. Mientras lo hacía, el alboroto entre Temari y Kankuro comenzó. Todos sabemos quién va a ganar de los dos… pensó sintiendo algo de pena por el chico, pero sonriendo inevitablemente.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Vie 3 Nov - 21:01


«You could be loved again»
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Misao tardó en contestar, y aquello solo hizo que la incomodidad de Temari creciese todavía más. Sabía que su hermano tenía razón en lo que había dicho, pero... es frustrante sentirme tan tonta. Sin embargo, cuando por fin pareció encontrar el valor para despegar los labios, las palabras de la rubia aliviaron el peso que sentía en el estómago. Ambas se miraron durante unos breves instantes, y Temari esbozó una débil sonrisa antes de asentir bruscamente y tomar asiento entre sus hermanos. En ese aspecto, no era mucho más ducha que ellos...

Bien, pues está todo decidido —concluyó de inmediato Kankurō, que hasta aquel momento se había esforzado todo lo posible por mimetizarse con la mesa. Ahora, en cambio, parecía de lo más relajado—. Misao, sírvete algo para ti y ven ipso facto a sentarte a la mesa con nosotros. Que quiero empezar ya a desayunar o mi estómago comenzará a rugir tanto como el tuyo antes.

¿A rugir? Su mirada inquisitiva se posó sobre Gaara, pero éste negó levemente con la cabeza y se limitó a dejar sitio para la muchacha, que se acercaba de nuevo a la mesa con un cuenco de sopa y una ración de tortilla. Solo entonces se permitió concentrarse de verdad y por primera vez en las raciones que ella tenía delante. El pescado olía estupendamente, y la sopa de miso emitía un vaporcillo de lo más apetecible. Y la tortilla... ¿Hacía cuánto que no desayunaba tamagoyaki?

Ale, ¡pues que aproveche!

Gaara asintió, cogiendo la cuchara y hundiéndola despacio en la sopa humeante. El líquido caliente le resbaló por la garganta hasta el estómago hambriento, reconfortándolo desde dentro. Estaba bastante rica, ligeramente dulce, y desde luego mucho mejor de lo que recordaba que sabía la sopa miso. A su lado, Temari se llevó también la primera cucharada a la boca y paladeó el caldo, bastante sorprendida. Mierda. Está riquísimo. Probó otra más, desviando la mirada hacia la joven kunoichi con disimulo, y no pudo evitar fruncir el ceño. ¿Por qué cocina tan bien? Ni que fuera tan sencillo...

Ahhhhh. —Kankurō se relamió los labios, depositando el cuenco ya vacío encima de la mesa—. Por fin un desayuno en condiciones. Esto es una maravilla, Misao.

¿Qué estás insinuando, Kankurō?

¿E-eh? —Al ver la mirada furibunda de su hermana posada sobre él, el marionetista tragó saliva, buscando una excusa plausible—. ¡Na-nada, mujer! Solo comentaba que... que... este desayuno está muy bien para reponer fuerzas. Desde luego, para el día a día resultaría muy pesado. ¡Tus bolas de arroz quemadas son lo mejor para una mañana cualquiera!

La venita que había comenzado a crecer en el cuello de Temari aumentó sensiblemente de tamaño, conforme sus puños se cerraban sobre la mesa de madera.

¿Estás diciendo que mi comida es vulgar?

¿¿¿Q-q-qué dices??? ¿Vulgar? —Se echó a reír estruendosamente, con el agobio bien presente en las facciones—. ¡Yo no he dicho eso! Gaara, Misao, vosotros no habéis entendido eso, ¿a que no?

He entendido que se le quemaba el arroz.

E-eh... yo no... tal cual no... ¡Qu-qué bromista eres a veces, hermanito! ¡Ja, ja, ja, já!

Pedazo de imbécil. —Antes de que pudiese darse cuenta, Temari se había personado justo a su lado y había cerrado los dedos bruscamente en torno a la parte superior de su oreja—. Ni se te ocurra volver a criticar mi comida, vago redomado. Habría que verte a ti haciéndote cargo de todas las tareas que hago yo...

Mientras ellos continuaban discutiendo, ajenos a todo lo demás, Gaara tragó la cucharada que acababa de llevarse a la boca y se ladeó hacia Misao.

Sabe muy bien. La sopa —añadió, justo antes de que Temari golpease la cabeza de Kankurō con el codo y volviese a tomar asiento de forma digna, empuñando la cuchara de nuevo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 4 Nov - 16:35


«You could be loved again»
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Con el desayuno ya en la mano, Misao regresó al comedor y tomó asiento en la silla que quedaba libre. Por unos instantes, se sintió algo cohibida, mientras mantenía la mirada en la comida que acababa de servirse. Había dormido ahí en la habitación con Gaara… Y ahora estaba desayunando junto a él y el resto de su familia. ¿Cómo había podido pasar todo eso?

— Ale, ¡pues que aproveche! —exclamó Kankurō tan pronto como ella se hubo sentado y tomado sus palillos.

Sin embargo, antes de probar el primer bocado, esperó unos segundos. Sinceramente, estaba algo nerviosa por saber cómo estaba todo, si era de su gusto. Aunque los dos chicos ya habían pasado previamente por el restaurante de los Ichijō, la comida que habían degustado había sido producto de la habilidad culinaria de su madre, no suya. No era que se le diese mal cocinar… pero era completamente consciente de que aún le quedaba mucho por aprender y mejorar para alcanzar algún día el nivel de Yuriko.

Finalmente, una sonrisa se curvó en sus finos labios y un brillo complacido se reflejó en sus grandes ojos violetas al comprobar que Temari parecía disfrutar de la sopa de miso, tanto como lo hacían sus hermanos menores. De hecho, el marionetista parecía no haberse podido contener y se había terminado en apenas minuto y medio el cuenco entero, lo que sin duda dejó ojiplática a Misao.

— Por fin un desayuno en condiciones. Esto es una maravilla, Misao —soltó como halago el mayor. Sus mejillas se encendieron levemente por ello, antes de percatarse de que aquello era una forma de dejar claro que los desayunos de su hermana mayor no eran… de su gusto.

— ¿Qué estás insinuando, Kankurō?

Ay, madre… Misao ya temía por la integridad física de Kankurō al percatarse del ceño fruncido en el rostro de Temari. Esto no va a acabar bien… Al menos no para él. A fin de cuentas, aunque fuese poco tiempo el que se llevaban tratando, la kunoichi podía confirmar sin lugar a dudas que el marionetista podía ser un verdadero bocazas. Además de que en situaciones como aquella, mentir no se le daba precisamente bien.

La conversación terminó convirtiéndose en algo más como una disputa fraternal en la que el comentario de Gaara, tan objetivo como siempre, solo puso a su hermano en un apuro mayor. ¿Esto es lo que significa tener hermanos? se preguntó repentinamente, mientras se llevaba un trozo de tortilla a la boca y disfrutaba de su sabor. Incluso discutiendo como lo hacen ahora… Recuerdo cómo se apoyaron cuando Gaara estuvo en el hospital. Recuerdo… el dolor en sus rostros antes de que la Venerable Chiyo diese su vida para traer de vuelta a Gaara. Nuevamente una sonrisa se dibujó en sus labios. No está solo… Le quieren mucho y se preocupan por él. Le cuidan… Tiene mucha suerte

Pensando en ello, Misao alzó la mirada de su comida buscando al pelirrojo. Lo que no se esperó fue encontrarle inclinado ligeramente en su dirección.

— Sabe muy bien. La sopa

Cinco palabras simples y concisas para expresar que le gustaba su comida y su pulso se aceleró, mientras en su pecho se expandía un sentimiento de felicidad.

Me alegro de que sea de tu gusto… —musitó en respuesta, justo antes de escuchar el quejido de Kankurō y percatarse del creciente chichón en su cabeza. Parpadeó perpleja aunque algo divertida también antes de atreverse a preguntarle—. ¿Son siempre así? ¿Temari-sama y Kankurō?

Seguidamente, se llevó el último trozo de tamagoyaki de su plato a los labios, antes de continuar con su sopa y el poco arroz que también se había servido.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 4 Nov - 19:37


«You could be loved again»
X. Dulces y esperados sueños


La muchacha sonrió, asintiendo a sus palabras.

—Me alegro de que sea de tu gusto… —susurró, justo antes de que Temari tomase asiento, con la barbilla alzada y el ceño aún fruncido, y retomase su desayuno—. ¿Son siempre así? ¿Temari-sama y Kankurō?

¿Así? —inquirió el pelirrojo, que acababa de hundir de nuevo su cuchara en el cuenco.

La observó, buscando entender a qué se refería con aquello, cuando escuchó un leve quejido proveniente del otro lado de la mesa. Frente a él, Kankurō se sujetaba la cabeza con los ojos llorosos y la mandíbula muy apretada, allí donde había comenzado a crecer un pequeño chichón. Después, sus ojos se desviaron al rictus que aún se mantenía fijo en los labios de Temari, y entonces comprendió. Sacudió la cabeza levemente, volviendo su atención  a su plato.

Supongo. Pero parece que es algo normal.

Al menos, eso solía decirle Kankurō cuando bromeaba con él. Que era algo "clásico" entre hermanos. Gaara no lo había sabido hasta ese momento, así que suponía que Misao tampoco tenía por qué estar al tanto de aquella norma extraña. Hasta donde él sabía, era hija única... Aunque yo tampoco acabo de encontrarle el sentido, tuvo que admitir, antes de seguir comiendo.

Media hora después, los cuatro habían terminado de desayunar y recogido todos los platos en su sitio. El funeral por la señora Chiyo tendría lugar a las doce de la mañana en el cementerio de Suna, donde ya se estaban ultimando todos los preparativos. Temari se había encargado de que se le diese el homenaje que correspondía a tantos años de fiel servicio a la Aldea de la Arena, y los dos grupos de Konoha también pretendían asistir antes de emprender el camino de vuelta. A Gaara, como Quinto Maestro Kazekage de su Aldea, le correspondía presidir el evento que daría despedida a la marionetista, y pese a que Temari había peleado porque continuase descansando al menos un día más, el Consejo de la Villa no había cedido terrero en ese aspecto.

Está bien —murmuró con calma, levantándose de la mesa despacio. El cuerpo le reaccionaba ya bastante bien, y aunque la sensación de agotamiento y el dolor generalizado seguían ahí, podía obviarlos sin ningún problema. Además, había pensado ir de todas formas—. Creo que es lo mínimo que le debo.

Qué remedio —coincidió ella, antes de emitir un leve suspiro. No estaba de acuerdo con esa decisión, pero no había nada que pudiese hacer contra el Alto Mando, y mucho menos contra el propio Gaara—. Pero no te fuerces mucho, ¿vale?

Seguidamente se volvió hacia Misao, que permanecía de pie al lado de Kankurō.

Deberías irte a casa para poder cambiarte, Misao, o llegarás tarde. Apenas queda media hora para el funeral. Oh, y... —añadió, antes de que la muchacha abriese la boca para despedirse. La vio ponerse nerviosa, mordiéndose sin querer el labio inferior, y eso fue suficiente para hacerla sonreír—, gracias por el desayuno.


の Con Misao の Casa de los hermanos de la Arena の Por la mañana の
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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 14 Nov - 23:54


«You could be loved again»
X. Dulces y esperados sueños


— Supongo. Pero parece que es algo normal.

¿Supone? Una suave risita escapó de entre los labios de la kunoichi ante la simple respuesta de Gaara. La mirada confusa y sorprendida por su reacción no se hizo esperar y Misao sencillamente negó con la cabeza, tratando de asegurarle de esa forma que no era nada. No puedo negar… que tengo algo de envidia. Temari había retomado su desayuno, con el rostro algo más tenso, tratando de actuar como si nada hubiera sucedido. Por su parte, Kankurō la miraba de reojo con cautela, mientras se frotaba con un claro gesto dolorido la zona donde había recibido el golpe de su hermana mayor.

No fue mucho más lo que tardaron en terminar la comida. Principalmente, porque aún debían recoger todo y la hora parecía que se les estaba echando encima. Las doce del mediodía estaban cada vez más cerca y aún debían prepararse y acudir al cementerio de Sunagakure. Sería la tercera vez en menos de un año que Misao lo visitase, algo bastante fuera de lo común. Trabajando en equipo, recogieron, fregaron, secaron y guardaron todos los utensilios y la vajilla que habían empleado.

Los ojos violáceos de la joven, una vez hubieron terminado, se posaron en las manecillas de uno de los relojes que había en el salón. Voy a tener que apresurarme… se dijo a sí misma, mordiéndose el labio inferior con fuerza y mientras la mayor de los Hermanos de la Arena fruncía el ceño con una ligera preocupación, mientras hablaba con Gaara.

— Deberías irte a casa para poder cambiarte, Misao, o llegarás tarde. Apenas queda media hora para el funeral. Oh, y... —hizo una muy breve pausa, con su mirada de tonalidad clara posada en ella. Misao había hecho ademán de despedirse por el momento para regresar finalmente a su casa, pero estaba claro que aún no había terminado de hablar. Fueron tan solo unos segundos de espera, pero los suficientes para sentir los nervios regresar a ella y expresarse en ese inconsciente gesto de morderse el labio inferior—, gracias por el desayuno.

Oh… Parpadeó varias veces sorprendida. Había esperado que le diese alguna instrucción más para el evento o cualquier otra cosa. Pero no… un agradecimiento tan sincero. A raíz de ella, los nervios comenzaron a disiparse y una sonrisa se dibujó en sus labios, acompañados de una gracioso rubor.

Ha sido un placer, Temari-sama. Yo también les debo dar las gracias —aseguró mientras se inclinaba ligeramente hacia delante de forma respetuosa, como otras tantas veces había hecho—. M-Me marcho entonces. Y no se fuerce, maestro… Aún debe descansar —dijo dirigiéndose directamente al pelirrojo.

Con una última sonrisa, Misao se despidió de los tres hermanos, antes de desaparecer por la puerta y echar a correr por las amplias y arenosas calles de Sunagakure, en dirección a su casa.


———————


El silencio sepulcral que caracterizaba al cementerio de Suna tan solo se veía perturbado por las corrientes siseantes de aire y el crujir de la arena bajo los numerosos pasos de todas las personas que continuaban llegando.

Figuras importantes y altos cargos habían acudido al lugar, entre ellos los Ancianos Venerables y el hermano de la señora Chiyo junto con su cuerpo de seguridad; también estaban presentes los miembros del Escuadrón de Marionetistas, donde se encontraba Kankurō. No podían faltar los dos equipos enviados por la Aldea Oculta de la Hoja; los cabellos rubios, rosados y blanquecinos de los miembros del Equipo 7 resultaban inconfundibles… Al igual que las incesantes lágrimas que brotaban de los grandes ojos verdes de Sakura. Junto a ellos, el resto de sus compañeros del Equipo 1 miraban con semblante serio y triste la escena que estaba teniendo lugar.

En una marcha lenta y continua, el ataúd de pequeño tamaño se dirigía directamente hacia la profunda fosa abierta frente a una reciente lápida con silueta de reloj de arena, junto a la cual se encontraba el joven Kazekage. Vestía, como de costumbre cuando presidía actos de gran importancia, la blanca túnica y el característico sombrero blanco y verde con el kanji que rezaba su cargo grabado en él.

Una vez depositado el ataúd en su eterno lugar de descanso, todas las miradas recayeron nuevamente en Gaara. Misao pudo apreciar desde una posición no muy lejana, junto a Akira y Yuriko, el par de pasos que dio al frente. Sus facciones continuaban tan impertérritas como siempre habían sido, aunque casi podía asegurar que sus ojos expresaban mucho más el profundo agradecimiento, así como el sentimiento de deuda para con la Anciana… Una deuda que jamás podría pagarle. Unos segundos después, el breve pero significativo discurso comenzó.


———————


Flores y otras ofrendas habían sido depositadas junto a la lápida, como último regalo a la señora Chiyo. La multitud que había acudido al entierro comenzó a menguar hasta el punto en que tan solo permanecieron en el lugar Ebizō, los hermanos de la Arena, los ninjas de la Hoja así como la propia Misao.

La primogénita de los Ichijō permaneció junto a sus padres durante varios minutos, en completo silencio. Mas no fue mucho lo que Yuriko y Akira aseguraron que era el momento de regresar a casa, no sin antes presentar sus respetos a la difunta. La familia entera se acercó entonces y rezaron por el bienestar de la anciana en la otra vida, de forma respetuosa.

La mirada de Misao, nada más acercarse a saludar a Sakura y el resto, terminaron desviándose en un punto más allá de ellos. No muy lejos de allí, se encontraba la zona de los caídos en el ataque del Ichibi de hacía doce años. Mizuki… No podía irse de allí sin verla, sin contarle todo lo sucedido, sin confesarle que había perdonado y olvidado a Gaara después de haberle perdido y recuperado.

Se disculpó y despidió de todos los presentes incluidos sus padres, a los que no necesitó explicar cuáles eran sus intenciones. A penas había dado un par de pasos alejándose del grupo, sintió la mirada de Gaara sobre ella y no pudo evitar volverse hacia él. El violeta de sus ojos chocó con el aguamarina de los de él durante varios segundos, tras los que le dedicó una pequeña sonrisa y un breve gesto de respeto con la cabeza antes de reemprender la marcha.

Minutos después, se hallaba completamente sola frente a la lápida de su amiga de la infancia. Las flores que había traído consigo unos meses atrás se habían marchitado y el agua que debía haberlas mantenido unos pocos días, se había evaporado por completo. Pero lo que realmente le llamó la atención era la ausencia del lirio de arena cristalizada que Gaara había creado solo para ella. La flor imperecedera ya no estaba. ¿Por qué…? Quizás cuando… Sí. Era lo más probable, que la flor se hubiera tornado nuevamente en arena cuando la vida había abandonado el cuerpo del pelirrojo.

Pero él está bien. Ha vuelto a casa, con toda la gente que le quiere… —musitó en voz alta mientras se sentaba frente a la piedra grabada con el nombre de la niña—. Conmigo... —añadió con un pequeño suspiro, antes de comenzar a contarle a Mizuki todo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér 15 Nov - 23:51


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Gaara suspiró, con la vista aún fija en la ventana redondeada del despacho. En el exterior, la arena se arremolinaba en el ambiente como casi siempre, tiñéndolo todo de aquel tono marrón tan característico del desierto.

No es que aquel fuese el primer cumpleaños que celebraba con sus hermanos, pero sí el primero al que debía enfrentarse solo. Normalmente eran Kankurō o Temari los que se encargaban de comprar los regalos del otro, ya que él se encontraba demasiado ocupado para entretenerse en detalles tan nimios, pero en aquella ocasión Kankurō iba a ausentarse de la Villa por una misión y, por lo tanto, la tarea de escoger un regalo apropiado para Temari había recaído por primera vez sobre Gaara.

Sobre todo, que no se te olvide. Ya sabes cómo se pone... —le había advertido su hermano mientras recogía el rollo que explicaba la misión que su equipo debía llevar a cabo—. Ah, y escoge algo bonito. Ya sabes, de chica. Ahora que eres el Kazekage, podemos permitirnos algo que la deje con la boca abierta.

Gaara habría preferido mil veces enfrentarse a cualquiera de los peligros del Desierto Infernal antes que a aquello, pero no había dicho nada. No obstante, tampoco había sido necesario. A Kankurō no se le escapaban esas cosas.

Venga, hombre, que no es tan difícil. Si es para una chica, pregúntale a alguna chica —había añadido, guiñándole un ojo y despidiéndose con un gesto de la mano antes de echar a andar hacia la salida.

Había estado pensando en ello desde entonces, sin llegar a ninguna conclusión aceptable. Parecía mentira que, después de haber completado con éxito peligrosas misiones de máximo rango y haber logrado ser el Kage más joven hasta el momento, algo como un simple cumpleaños lo noquease de aquel modo. Pero, ¿qué tipo de regalo era el más apropiado para esa clase de circunstancias? ¿Bastaría solo con uno? ¿Debía ser algo grande, algo pequeño...? "Algo que la deje con la boca abierta...". No era un matiz especialmente preciso.

Aún estaba sumido en sus diatribas cuando escuchó unos leves golpes en la puerta del despacho.

Adelante —murmuró, ladeándose en dirección a los recién llegados.


— X —


A aquella hora de la mañana, las calles de Suna estaban abarrotadas de gente. La frontera continuaba estrechamente vigilada desde los últimos sucesos ocurridos, en los cuales el Kazekage había sido secuestrado por una organización criminal de rango S. La noticia había corrido como la pólvora entre los habitantes de la Villa, al igual que su regreso, y desde entonces las medidas de seguridad se habían incrementado notablemente. Sin embargo, la gente no había interrumpido sus tareas cotidianas en ningún momento, tal y como había podido apreciarse. Ése era el espíritu de la Arena, fuerte e inquebrantable.

Kaito bufó mientras los tres se abrían paso entre la muchedumbre cargada de cestos y tinajas de agua. Un poco por delante de él, Hayami contaba por décimo quinta vez cómo Gaara-sama había protegido a toda la Villa con ese gigantesco escudo de arena, sacrificándose por todos ellos a pesar de que eso le hubiese costado la vida. Como si no hubiese otro tema de conversación...

Que sí, que sí, que ya lo sabemos... tía brasas —gruñó, cuando la muchacha se detuvo para soltar un suspiro de lo más cursi, antes de volverse hacia Misao, que caminaba en silencio a su lado—. Oye, Misao, ¿te has fijado en lo bien que he lanzado los shuriken en ese último movimiento? ¿Te has fijado? Iban como... zuuuummm. Y luego... paaaaaaaaaam. Y después... ¡zasca! Le he dado en toda la frente a ese escorpión gigantesco, ¿eh? ¿Lo has visto? Apuesto a que tu Gaara-sama no tiene ni la mitad de puntería de la que tengo yo —finalizó con sorna, en dirección a la joven morena—. ¿A que sí, Misao?

Hayami le dirigió una mirada malhumorada, pero Kaito no le prestó atención.

—La verdad es que Gaara-sama... No utilizaría shurikens —comentó la ninja rubia, pensativa—. Con su arena podría enfrentarse al escorpión sin necesidad de recurrir a ellos. Pero eso no quiere decir que no lo hayas hecho bien en la misión. Tus lanzamientos han sido muy buenos, Kaito.

Ajá. El joven ninja de la Arena infló el pecho con orgullo, y sus zancadas se hicieron el doble de largas casi por inercia. Sabía que Misao se habría fijado en sus súper lanzamientos a mega distancia. Era imposible que no lo hubiese hecho. A ver cuántos ninjas de la Academia eran capaces de acertarle en plena cocorota a un escorpión de más de quince metros de alto...

Bah, arena —desdeñó, comenzado a subir los peldaños que conducían al edificio del Kazekage—. Si yo tuviese una arena así, también sería un gran ninja. No tiene que hacer nada, solo se cruza de brazos y ya está... ¿Qué mérito tiene eso? Si no tuviese esa dichosa arena, seguro que le daba una paliza con mi espectacular taijutsu. ¡Tengo el juego de piernas más rápido de toda la Villa de la Arena!

—¿Tú, ganar a Gaara-sama? —Hayami soltó una risita entre dientes—. Sí, claro... Ni en tus mejores sueños, Kaito. Gaara-sama es el ninja más poderoso del País del Viento. Por algo es nuestro Kazekage. Y además es mucho más guapo que tú. ¿Verdad, Misao?

El chico se giró, indignado, tropezando con uno de los escalones al hacerlo. Tuvo que sujetarse a la barandilla para no caerse, y cuando hubo recuperado el equilibrio sus orejas se pusieron tan rojas que parecían a punto de explotar.

Venga ya... ¡Pero si da mogollón de miedo! Es de lo más siniestro, con esas ojeras... que seguro que se las pinta para hacerse el interesante.

—¿Quieres decir como haces tú? —inquirió Hayami de mal talante, subiendo las escaleras restantes y enfilando el pasillo que llevaba al despacho del Kazekage.

¿¡Qué!? —De pronto, toda la cara pasó a tener esa tonalidad rojiza, y echó a correr tras ellas sin dejar de gritar—. ¡Eso es mentira! ¡Y-yo no me pinto ojeras! ¡Son marcas de guerrero! ¡Como las de Kankurō-san! ¡A-además, yo empecé antes! Él se me copió. Ya no tiene al monstruo ése dentro, ¿no? Seguro que ahora se las pinta. Segurísimo. Tú ni caso, Misao —susurró en voz muy bajita, antes de que los tres llegasen frente a los dos escoltas que custodiaban la entrada al despacho de Gaara.


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Última edición por Carrie_B el Sáb 25 Nov - 20:43, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 18 Nov - 17:04


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Después de haber salido a primera hora de la mañana, antes de que despuntase el alba, el Equipo 3 había regresado finalmente a Sunagakure. Hayami, Kaito y Misao caminaban con calma entre la multitud a esa hora central del día, cubiertos de polvo y algún arañazo derivado de su misión. Enfrentarse a un escorpión gigante no era precisamente una tarea fácil, pues demasiadas eran las cosas a las que debían poner atención: las dos grandes y poderosas pinzas delanteras, el aguijón cargado de veneno y el resto de patas que se movían y revolvían la arena a su alrededor. A eso se le añadía el hecho de que se ocultaba bajo tierra y aparecía en cualquier punto para atacar, pillando por sorpresa a quien estuviera cerca.

Misao suspiró cerrando apenas un segundo los ojos. La verdad era que sentía bastante el cansancio pues había utilizado gran parte de su chakra en varios jutsus, tanto de naturaleza viento como en la de agua. Necesito una buena ducha… pensó queriendo quitarse la capa de sudor y suciedad que la cubría y ya imaginándose lo bien que le sentaría el agua caliente a su cansado cuerpo. Pero debían hacer algo primero: dar el informe sobre la misión recién completada al Kazekage.

Hacía ya unos cuantos días desde el último entrenamiento que habían tenido juntos. De hecho, la última vez que se vieron fue el día anterior, cuando les adjudicó esa misión de rango C. Desde el secuestro y todo lo acontecido, el cargo que ostentaba requería poderosamente su atención, pues los miembros de Akatsuki que habían atentado contra su vida continuaban libres y las medidas de seguridad requerían de revisión prácticamente diaria. Eso implicaba posponer sus sesiones juntos cada vez más.

Estaba algo ausente cuando escuchó Gaara-sama salir de los labios de Hayami. Parpadeó repetidas veces, regresando a la realidad. Sus ojos violetas se encontraron con la mirada fantasiosa y llena de admiración de su amiga, que volvía a contar nuevamente la historia de cómo el pelirrojo salvó a toda la Aldea de morir calcinados en una lluvia de lava. Misao no podía estar más orgullosa de su Maestro, la verdad… Pero de alguna manera, siempre terminaba pensando en el final de aquella historia, una de la que Hayami nunca hablaba.

Por su parte, Kaito volvía a mostrarse molesto y picajoso. Hayami y él parecían la mitad de las veces como el perro y el gato, siempre discutiendo y provocándose de forma mutua, aunque cuando se refería a cumplir misiones como equipo, no se podía dudar de su compenetración. Sin embargo, ahora que ya habían terminado la última, retomaban su habitual comportamiento.

— Oye, Misao, ¿te has fijado en lo bien que he lanzado los shuriken en ese último movimiento? ¿Te has fijado? Iban como... zuuuummm. Y luego... paaaaaaaaaam. Y después... ¡zasca! Le he dado en toda la frente a ese escorpión gigantesco, ¿eh? ¿Lo has visto? Apuesto a que tu Gaara-sama no tiene ni la mitad de puntería de la que tengo yo. ¿A que sí, Misao?

Una significativa mirada intercambiaron sus dos amigos, mientras ella les observaba y una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios. Nunca cambiarán. Pero después, pensó en las palabras de Kaito y en su pregunta. Fueron unos segundos los que tardó en abrir los labios y expresar su sincera opinión al respecto.

La verdad es que Gaara-sama... No utilizaría shurikens —contestó siendo completamente objetiva. A fin de cuentas, después de haber pasado tanto tiempo juntos, podía estar segura de esa afirmación—. Con su arena podría enfrentarse al escorpión sin necesidad de recurrir a ellos. Pero eso no quiere decir que no lo hayas hecho bien en la misión. Tus lanzamientos han sido muy buenos, Kaito.

Aquello pareció animar en gran medida al chico, que no tardó en hacer alarde de su buen taijutsu y provocar la ira de su compañera al insinuar descaradamente que podría vencer en un combate cuerpo a cuerpo al mismísimo Kazekage.

Sin embargo, nada de eso fue lo que logró acelerar el pulso de Misao, sino un inocente comentario de Hayami. “Y además es mucho más guapo que tú. ¿Verdad, Misao?”. Entonces fue ella quien se puso colorada. Rehusó de la mirada de sus dos amigos apresurándose a subir las escaleras y entrando en el edificio del Kage, sin percatarse del tonto tropiezo de Kaito.

La discusión mientras ascendían por los distintos pisos continuó, ahora versándose en las características ojeras que enmarcaban los azules ojos de Gaara y los resaltaban. Después de dieciséis años sin dormir… Inevitablemente, recordó la noche que durmieron juntos y el rostro plácido que mostraba el chico mientras continuaba durmiendo a su lado.

Aún sonrojada y pensando en ello, Misao no escuchó sus últimos comentarios, que finalmente se vieron reducidos a un silencio sepulcral cuando alcanzaron las puertas del despacho. Hizo un pequeño gesto educado con la cabeza a los dos escoltas apostados junto a ellas y tras informarles de cuál era el propósito de su visita, les permitieron llamar.

— Adelante

La voz del joven Kage no tardó en llegar hasta ellos. Misao abrió despacio la puerta, encontrándose con Gaara ladeándose en su silla en su dirección. Se humedeció los labios cuando sus miradas se encontraron, sonrió y de forma simultánea a Hayami y Kaito, hicieron una pequeña inclinación de respeto.

Buenos días, Maestro Kazekage. Hemos completado la misión que nos fue asignada con éxito —tomó la palabra Misao, como casi siempre hacía. Hubo una única vez que Hayami lo intentó, pero estaba tan nerviosa por hablarle directamente que terminó tartamudeando mientras daba el informe. Y dejárselo a Kaito… Conociéndole, en vez de dar la información objetiva sobre lo sucedido, terminaría relatando todas sus hazañas—. El escorpión gigante que estaba asolando los asentamientos situados en la zona noroeste del desierto ha sido neutralizado. Los daños materiales de sus ataques en los últimos días no han sido pocos, será necesario enviar algo de ayuda. Y la zona circundante resulta inestable. Durante la lucha y los días que la criatura ha estado frecuentando la zona, ha excavado numerosos conductos bajo las dunas y en cualquier momento la superficie firme podría venirse abajo…

Escuchó un minúsculo y apenas apreciable suspiro de Hayami a su derecha, y un claro resoplido de Kaito en contestación mientras terminaba. Se esforzó por no poner los ojos en blanco en ese mismo momento, esperando que aquello no le resultase al joven Kage de mala educación.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 25 Nov - 19:16


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


El Equipo 3 al completo entró en el despacho, con su alumna a la cabeza. Con todo el revuelo que se había formado desde los dos últimos ataques a la Villa no había tenido apenas tiempo de supervisar sus entrenamientos, aunque le habían llegado informes de la Academia sobre lo mucho que la muchacha estaba progresando por su cuenta.

—Buenos días, Maestro Kazekage —lo saludó alegremente, mientras los tres realizaban la reverencia protocolaria—. Hemos completado la misión que nos fue asignada con éxito.

Gaara escuchó en silencio el resto del informe sobre la misión. La misión era de rango C, pero aún así debía reconocer que habían sido bastante rápidos en ejecutarla. En otras ocasiones, los equipos enviados para deshacerse de animales salvajes que amenazaban esas mismas zonas habían tardado casi tres días en regresar a la Villa, lo que en definitiva se acababa traduciendo a su vez en un retraso del pago por parte del clan solicitante. Y, teniendo en cuenta el problema económico con el que llevaba luchando desde que había asumido el puesto de Kazekage, los atrasos en los pagos solo agravaban aún más la precaria situación de Suna.

Enviaremos un equipo de constructores al área 6 —afirmó, anotando un par de cosas en la hoja de la misión. Que ellos valorasen si merecía la pena mantener la estabilidad de las galerías mediante estructuras de madera, o si por el contrario era mejor dinamitarlas y reconstruir el terreno por completo—. Buen trabajo.

Yo lo he hecho casi tod... ¡eh! —se quejó el chico, después de que su compañera le clavase el codo en el estómago con fuerza.

—¡Cállate, Kaito! —la escuchó bisbisear, antes de levantar la vista con las mejillas coloradas y empezar a mover las manos, muerta de vergüenza—. Per-perdónelo, Gaara-sama... Es que... es... que...

Al notar que Gaara posaba la mirada sobre ella, sin comprender, se puso todavía más roja y empezó a tartamudear cosas sin sentido.

—Discúlpenos, Maestro Kazekage... —se apresuró a añadir Misao, después de dirigir a ambos una mirada cargada de severidad—. No pretendíamos subir la voz frente a usted ni tampoco decir nada que estuviese fuera de lugar.

Está bien —concedió, sin darle más importancia. Los tres chicos asintieron (aunque el moreno aún mantenía la expresión ceñuda), y estaban ya a punto de retirarse cuando las palabras de Kankurō volvieron a resonar en su mente. "Venga, hombre. Si es para una chica, pregúntale a una chica". Entonces cayó en la cuenta—. Misao, espera un momento.

La muchacha rubia se volvió, sorprendida, y Hayami aprovechó para coger a Kaito —quien ya se había quedado parado también, alternando la vista de uno a otro con suspicacia— por la solapa de la camiseta y lo arrastró fuera tras un agudísimo "hasta pronto".

La puerta se cerró de golpe tras ellos, dejándolos solos, aunque Gaara aún tardó un par de minutos en volver a hablar. No quería interrumpir ni entorpecer los planes de Misao, si es que los tenía, pero ella era la única chica —más allá de Temari— con la que Gaara tenía la suficiente confianza como para no sentirse un idiota por preguntarle algo como aquello, así que no podía dejar pasar la oportunidad. Cuanto antes se lo quitase de encima, antes podría centrarse en los asuntos apremiantes que esperaban sobre la mesa.

Por eso, respiró hondo y finalmente se lanzó.

¿Qué... clase de regalo se le debe hacer a una chica por su cumpleaños?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 25 Nov - 21:08


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


— Enviaremos un equipo de constructores al área 6. Buen trabajo.

Misa asintió con un único gesto de su cabeza, mientras una nueva sonrisa nacía en sus labios y dejaba atrás la expresión seria que su rostro había tomado mientras le daba el informe final de la misión. De alguna forma, escucharle decir esas dos últimas palabras era como estar los dos solos en sus entrenamientos, tras que hubiera logrado llevar a cabo una de sus indicaciones o cuando el entrenamiento había terminado. Todas las veces que se las dedicaba, sabía que las decía en serio, pues había comprobado lo objetivo y sincero que Gaara llegaba a ser.

Estaba satisfecha con los resultados de la misión, el trabajo en equipo había sido tan bueno como siempre… E incluso el comportamiento frente al pelirrojo por parte de Kaito estaba siendo medianamente bueno —alguna vez ya había actuado o dicho alguna cosa indebida—. Pero como de costumbre, no había nada como pensar algo semejante para que justamente sucediese lo contrario y se estropease todo.

— Yo lo he hecho casi tod... ¡eh!  

El quejido de su compañero resonó repentinamente por todo el despacho del Kage, cortando su frase de golpe. Misao sabía bien que iba a echarse flores a sí mismo, tal y como había visto venir Hayami. Por esa razón su amiga había intentado detenerle… aunque el método utilizado no había sido precisamente el más adecuado. Pues tras el codazo, ella misma había alzado la voz para silenciarle del todo. La vergüenza acudió tanto a su rostro como al de Hayami, que se encendieron notablemente con un rubor. ¿Por qué Kaito nunca puede comportarse delante de Gaara? Esa conversación la habían tenido en más de una ocasión Hayami y ella… Y la conclusión que siempre alcanzaba su amiga era que le tenía envidia y que como chico que era, debía alardear siempre delante de quienes le provocaban ese sentimiento. Lo cual siempre nos lleva a hacer el ridículo a todo el equipo…

A su lado, su compañera trataba de encontrar las palabras adecuadas para excusarse frente al pelirrojo, pero como de costumbre, entre la vergüenza que sentía y los nerviosa que se apoderaban a cada segundo de ella por la mirada que sobre ella había posada, no lograba más que farfullar cosas sin sentido.

Discúlpenos, Maestro Kazekage... No pretendíamos subir la voz frente a usted ni tampoco decir nada que estuviese fuera de lugar —se apresuró a intervenir Misao, hablando educadamente, logrando que la atención del contrario se centrase nuevamente en ella. Sus palabras fueron acompañadas por una mirada severa y de reproche a sus compañeros, los cuales parecieron comprender de inmediato lo que quería decir, logrando que enmudeciesen y bajasen la mirada al suelo: Hayami deseando que la tierra se la tragase en ese mismo momento y Kaito apretando con fuerza los dientes, frustrado porque la propia Misao hubiera tenido que reprenderle.

Gaara no tardó más que un segundo en quitar importancia al asunto. Los integrantes del Equipo 3 se miraron nuevamente entre sí, sabiendo que era el momento de retirarse. De hecho, habían realizado la protocolaria inclinación frente a él con un murmurado “Si nos disculpa…” a modo de despedida, cuando…

— Misao, espera un momento.

Vale. Eso sí que no se lo había esperado. Al menos, no esa vez sabiendo lo ocupado que se encontraba todavía. ¿Habría sucedido algo? ¿Podrían retomar los entrenamientos próximamente o por el contrario tendría que continuar alargando la espera hasta el siguiente?

Esbozó una pequeña sonrisa a sus amigos, a fin de decirles que más tarde se verían y que no se preocupasen por lo recién ocurrido. Graciosamente, Hayami comenzó a tirar de su compañero, el cual parecía haberse parado con intención de permanecer allí. Gracias, Hayami… pensó sin perder la sonrisa, antes de que la puerta se cerrase de golpe. De esa forma, se quedaron completamente solos.

La joven Ichijō se atrevió a dar un par de pasos para quedar enfrente del escritorio. Con las manos echadas a la espalda, acariciando su larga melena, permaneció en silencio, a la espera de que el contrario volviese a hablar. No necesitaba preguntarle qué sucedía. Sabía que necesitaba un momento para decírselo. Con un último suspiro, pareció decidirse y habló.

— ¿Qué... clase de regalo se le debe hacer a una chica por su cumpleaños?

Espera… ¿qué? De todas las cosas que había esperado que le dijese, sin duda esa era la última. Parpadeó repetidas veces, con los labios entreabiertos debido a la sorpresa y la confusión por la pregunta. Necesitó unos segundos para procesarlo antes de que un pinchazo atravesase su pecho. ¿Un regalo de cumpleaños… para una chica? ¿Pa-para quién será? Tragó saliva mientras trataba de recomponerse, antes de atreverse a hablar finalmente, con sinceridad.

Pu-Pues… Todo depende del carácter de la chica y de sus gustos —comenzó diciendo, humedeciéndose los labios y desviando la mirada al cielo que se observaba a través de la ventana del despacho—. Pero a la mayoría nos gustan que los regalos sean personales, que digan algo de quien los entrega y que sean significativos para el que los recibe. Como… como una especie de símbolo que exprese el cariño y la importancia que alguien es para esa persona, el vínculo entre ellos. También debe ser algo que le guste a la chica afortun--- Digo, a la cumpleañera. Hay que tener en cuenta sus preferencias a la hora de elegirlo… —terminó diciendo de forma apresurada, tratando de corregir lo que casi había dicho. No sabía si eso le iba a servir de ayuda o no.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 25 Nov - 22:05


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Misao abrió mucho los ojos antes su pregunta, mostrándose tan sorprendida que Gaara empezó a cuestionarse si no sería algo demasiado obvio como para ser preguntado. Sin embargo, teniendo en cuenta los escasos referentes con los que contaba —el día de su cumpleaños coincidía a su vez con el día en que su madre había fallecido, por lo cual nunca se había celebrado—, no le había quedado más remedio. Kankurō había confiado en él para ello y no quería comprar algo poco apropiado que los dejase a ambos en mal lugar frente a su hermana.

—Pu-Pues… Todo depende del carácter de la chica y de sus gustos. Pero a la mayoría nos gustan que los regalos sean personales, que digan algo de quien los entrega y que sean significativos para el que los recibe —le explicó—. Como… como una especie de símbolo que exprese el cariño y la importancia que alguien es para esa persona, el vínculo entre ellos. También debe ser algo que le guste a la chica afortun--- Digo, a la cumpleañera. Hay que tener en cuenta sus preferencias a la hora de elegirlo…

Algo personal y significativo. Como un símbolo que exprese un vínculo.
Parecía una buena respuesta, aunque debía reconocer que lo dejaba todavía más perdido de lo que había estado en un inicio. ¿Qué podía expresar el vínculo que compartían Kankurō y él con Temari?

¿Un juego nuevo de kunais? ¿Un libro sobre estrategia defensiva en el combate? Hace un tiempo leí alguno muy útil...

Se cruzó de brazos, sin mucho convencimiento. Y es que, además de eso, al parecer también debía de ser algo que a su hermana pudiese gustarle... Lo cual lo volvía el doble de complicado ya que, para ser sinceros, no tenía demasiada idea de las cosas que le gustaban a Temari. Sus tres últimos cumpleaños le habían pillado en misiones como miembro del cuerpo de asesinos de élite de la Villa, así que tampoco sabía qué clase de regalos le había comprado Kankurō.

Comprar un regalo de cumpleaños es algo bastante difícil, tuvo que reconocer con un leve suspiro, antes de volver a dirigir la vista a Misao, que se mantenía inmóvil frente a su mesa con expresión dubitativa. Seguramente tendría cosas que hacer con su familia, o en el restaurante, o a nivel personal... y no quería importunarla. Aunque, por otra parte, era tan obvio que necesitaba su ayuda para escoger algo decente...

¿Te... molestaría mucho acompañarme más tarde para ver algunas tiendas? —preguntó de nuevo, sin saber si quizás estaría extralimitándose un poco al pedirle aquel favor personal—. Me temo que... no soy demasiado bueno escogiendo regalos. Pero me gustaría comprarle algo que le guste de verdad —admitió al final, con total franqueza.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 25 Nov - 23:34


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


La joven Ichijō era consciente de que quizás sus palabras no habían sido de demasiado ayuda. A fin de cuentas, la respuesta que había dado era muy ambigua. Pero… ¿qué podía decirle sin saber quién era la chica? Tenía completamente claro que ella no era, pues su cumpleaños era a finales de otoño y aún estaban a mediados de agosto. Además, incluso siendo sensei y kohai, dudaba mucho que le fuese a regalar nada; a lo que se añadía que de ser así, no iría directamente a ella para preguntarle. Se mordió inconscientemente el labio inferior, bajando la mirada del cielo a sus propias manos, sintiendo cómo su ánimo descendía en picado mientras pensaba en todas las kunoichis que conocía, ya fuera personalmente por interacción o simplemente de vistas y oídas. Sin embargo, no era capaz de caer en la cuenta de ninguna con la que Gaara fuese vista a menudo. Independientemente de eso… Es una chica afortunada, se dijo a sí misma con cierta tristeza y envidia.

Un par de minutos después, volviendo a la realidad desde sus pensamientos, se percató del ceño ligeramente fruncido y la mirada perdida del joven Kage, con los brazos cruzados, lo que le daba su característico aire pensativo. Parecía no tener demasiado claro qué regalo sería adecuado, pues permaneció en silencio un poco más. Misao no se movió de su sitio, no teniendo muy claro si tenía permiso para marcharse o si necesitaría hacerle alguna pregunta más.

Finalmente, Gaara se movió nuevamente. Un simple gesto en el que alzó su mirada a la violácea de su alumna. Ahora parecía estar valorando el hacer una nueva pregunta o…

— ¿Te... molestaría mucho acompañarme más tarde para ver algunas tiendas? Me temo que... no soy demasiado bueno escogiendo regalos. Pero me gustaría comprarle algo que le guste de verdad.

¿Acompañarle….? Si Gaara fuese una personas más perceptiva que hubiera comprendido sus sentimientos y además, tuviese algo de maldad en su interior, probablemente la muchacha se hubiera planteado el hecho de que quería torturarla lentamente. Sin embargo, el pelirrojo no era ni una cosa ni otra, sino un muchacho terriblemente sincero que estaba bastante perdido a la hora de comprar un regalo de cumpleaños a una chica. Misao dejó escapar un suave e insonoro suspiro. ¿Cómo iba a decirle que no? Incluso si el presente era para una chica que le gustaba, ella se esforzaría por ayudarle. Siempre. Por ese mismo motivo, adornó sus labios con una de sus mejores sonrisas y asintió suavemente con la cabeza.

Será un placer acompañarle, Maestro, y ayudarle a elegir un buen regalo —aceptó con una voz suave y tranquila, sin tutearle—. Regresaré a casa para… bueno, para ducharme y cambiarmetambién para vendar un par de cortes sin importancia—. ¿A qué hora y dónde desea que nos encontremos? —Debía de ser él quien escogiese la hora y lugar del encuentro, pues, a fin de cuentas, su posición como Kazekage delimitaba más el momento en el que ir.
Una vez acordados los detalles, Misao se inclinó educadamente, se despidió y se apresuró en regresar a su casa, mientras el pinchazo que había aguijoneado su pecho desde que había comenzado esa conversación provocaba un mayor dolor a cada segundo que pasaba y continuaba sin saber quién era ella.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 26 Nov - 0:50


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


—Será un placer acompañarle, Maestro —asintió enseguida la muchacha, para alivio del pelirrojo—, y ayudarle a elegir un buen regalo. Regresaré a casa para… bueno, para ducharme y cambiarme.

—admitió a su vez, al percatarse por primera vez de que las ropas de Misao estaban completamente llenas de tierra. Había estado tan concentrado en el regalo de su hermana y posteriormente en el informe de la misión que ni siquiera se había dado cuenta de ello.

—¿A qué hora y dónde desea que nos encontremos?

Gaara observó el reloj de arena que adornaba la esquina superior derecha de su escritorio. Quedaban un par de dedos de arena para tener que darle la media vuelta, lo que implicaba que serían en torno a las diez menos cuarto de la mañana aproximadamente. Aún tenía previsto recibir a tres equipos más que habían avisado de su llegada a la villa a lo largo de la mañana, pero después de eso podría encontrar un hueco antes de su reunión con el capitán de la división de investigación de Suna. De ese modo también le concedía a Misao tiempo suficiente para sus cosas y para ver a su familia, que imaginaba que era lo que deseaba hacer en aquellos momentos.

A las tres está bien —dijo, tras unos instantes de reflexión—. Puedo ir al restaurante.

Ahora solo tenía que ver cómo lidiaba con la escolta que parecía empeñada en seguirlo a todas partes. Sabía que la medida que había aprobado el Consejo era por su propio bien, pero Gaara siempre había sido una persona muy independiente. Desde muy niño había aprendido —y además del peor modo posible— a defenderse y a actuar por sí mismo, y por lo tanto tener que contar con la presencia permanente de dos guardias allá donde iba le suponía más una molestia que una tranquilidad. Era una de las partes protocolarias que más le estaba costando aceptar: perder libertad de acción y movimientos en favor de su propia seguridad.

Sin embargo, no estaba dispuesto a permitir que dos miembros del cuerpo de élite lo acompañasen a comprar el regalo de cumpleaños de su hermana. Sonaba tan absurdo que no era algo discutible.


— X —


Para cuando apareció frente al restaurante de los Ichijō, Misao ya lo estaba esperando en la puerta. La afluencia de gente en las calles parecía haber mermado un tanto desde primera hora de la mañana, así que pudieron pasar bastante desapercibidos. Al menos hasta que enfilaron la primera de las calles más "comerciales" de Suna, donde un montón de puestos y tiendas ofertaban productos de todo tipo. Una mujer que estaba mirando tinajas con su marido se quedó tan perpleja al verlos que casi se tropieza con ellas, y otro hombre que vendía bolas dulces de arroz en un minúsculo tenderete se empeñó en regalarles dos muestras y, una vez se marcharon, comenzó a pregonar a todo el mundo que el Quinto había parado a comer en su chiringuito.

Hay muchas cosas —murmuró, mirando a ambos lados de la calle.

Un par de locales más allá había una tienda de rollos y pergaminos, otra de vasijas de barro muy similar a la que ya habían pasado, y otra más de decoración interior. Tras ésa última, Gaara se detuvo en otro puesto de armería en el que exhibían diferentes armas de corto y largo alcance. Echó un vistazo a los kunais, los shurikens y los senbon, y también a un gran abanico desplegado muy similar al de Temari. Pero ya tiene uno. ¿Para qué querría otro? Entonces, su atención se desvió hacia los porta-armas de cuero que colgaban de clavos asidos a una tabla de madera. Eso parecía una buena opción, ¿no? Era bastante práctico y siempre resultaba de utilidad llevarlo encima, porque no era difícil perderlos en batalla o acabar con ellos destrozados después de su uso continuado.

¿Qué tal esto? —preguntó, tocando uno de ellos que poseía un doble compartimento cerrado. El cuero era grueso y tenía el tamaño suficiente para poder contener varios kunais, pero sin resultar incómodo a la hora de realizar movimientos—. Parece bastante resistente.


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Última edición por Carrie_B el Dom 26 Nov - 15:37, editado 1 vez


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 26 Nov - 13:30


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


A las tres vendrá al restaurante, se repitió a sí misma mientras recorría los pasillos del edificio del Kage hacia la escaleras para poder descender a la planta baja. Probablemente a Yuriko no le haría demasiada gracia perder la ayuda de su hija esa media mañana y tarde, aunque no pondría objeción alguna cuando supiese las razones por las que estaría ausente. Además, el cabeza de familia de los Ichijō estaba libre de misiones durante unos días y las reuniones estaban programadas, milagrosamente, de forma que pudiera echar una mano a su esposa.

Se apresuró en regresar a casa. Una ducha rápida, unos cuidados a sus laceraciones y cortes que se encargó de envolver en suaves vendas para protegerlas. Se recogió la larga melena en un par de trenzas de espiga y se peleó un poco con el rebelde flequillo, al que finalmente logró dominar. Unos pantalones cortos y cómodos y una camiseta a juego, junto a sus habituales mitones de cuero. Una vez lista, acudió al restaurante en el piso inferior. Quedaba una hora para abrir, pero debía apresurarse a preparar las mesas con ayuda de algún otro empleado.


———————


Tan puntual como siempre, debido a que su posición lo exigía, Gaara apareció por la calle donde se ubicaba el restaurante de los Ichijō. Iba vestido con ropa casual, esa de colores granates que combinaba a la perfección con sus desordenados mechones pelirrojos. A fin de cuentas, la razón por la que iban a salir no era como Kazekage, sino como un joven más de Sunagakure. Tras recibirle con una de sus sonrisas, a pesar de que su pecho siguiese doliéndole, juntos se encaminaron a la calle comercial.

Se podía notar el cambio en la actividad de la zona residencial a la comercial, pues en ella la afluencia de gente era mucho mayor. Nunca antes había salido con el chico para algo tan simple como ir de compras, pero no le sorprendió lo más mínimo las reacciones que los transeúntes y los vendedores tenían al reconocerle. La mayoría se quedaban parados a mitad calle admirándole, sin creerse lo cerca que se encontraban de él.

Sí… Pero por esa misma razón seguro que encontramos algo adecuado para el regalo, no te preocupes —respondió antes su comentario con suavidad. Se le veía algo perdido mientras sus ojos azulados iban y venían por todos los puestos que se disponían a lo largo de la avenida. Estoy segura de que nunca ha tenido que salir a comprar un regalo… Y ahora que lo pensaba... Algunas de las primeras veces que Gaara estaba teniendo estaban siendo con ella: era su primera alumna, había dormido con él en su primera noche incluso le había preparado el desayuno después… Y ahora iba a comprar su primer regalo. Ojalá pudiera ser la primera en muchas más cosas… pensó con inocencia y sonrojándose al mismo tiempo.

Como andaba pensando en ello, cuando se detuvieron, no se percató que era un puesto de armas. Necesitó unos segundos para procesar su pregunta y aquel objeto que le estaba mostrando. Era un porta-armas de cuero de buena calidad. Muy útil para llevar consigo shurikens y kunais al campo de batalla. Era un regalo muy práctico… quizás demasiado, lo que hacía que perdiese puntos para ser un buen regalo.

No creo que eso sea una buena opción, Maestro... —comenzó a decir. Nada más sus palabras fueron escuchadas, una expresión de incomprensión y confusión se reflejaron en el rostro de Gaara, que se volvió hacia ella—. Si ella es importante para ti… El regalo debería ser algo más personal. Sé que es algo práctico y que utilizará, pero no creo que refleje bien lo que realmente siente por ella. Además, a las chicas apreciamos los detalles —hablaba con sinceridad, desde su punto de vista—. Por lo que nada de armas ni complementos para armas, ¿de acuerdo? Así que… —con gesto pensativo tardó unos segundos en volver a hablar—. ¿Cómo es ella? Su carácter y su forma de ser. Además, cuando piensas en ella, ¿qué sientes?

Lo más probable era que la respuesta a esa última pregunta le doliese, pero era necesaria para hacerse una idea de a qué tiendas y puestos podían acudir.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 26 Nov - 15:32


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


—No creo que eso sea una buena opción, Maestro... —musitó la muchacha después de unos segundos, colocándose a su lado para poder ver mejor—. Si ella es importante para ti… El regalo debería ser algo más personal. Sé que es algo práctico y que utilizará, pero no creo que refleje bien lo que realmente siente por ella. Además, a las chicas apreciamos los detalles.

¿Los... detalles? ¿A qué detalles se refería exactamente? Volvió la vista al porta-armas mientras ella continuaba hablando, claramente confundido. Al parecer no había entendido del todo bien sus explicaciones, porque lo único que se le había ocurrido hasta la fecha eran regalos relacionados con la armamentística ninja. Pero eso no refleja bien lo que siento por ella, ¿no? A él todos esos significados ocultos en las cosas se le escapaban por completo, aunque seguramente Misao tendría razón. No quería regalarle un arma y que Temari interpretase con ello que Kankurō y él querían asesinarla, o... Bueno, lo que fuera que pudiera asociarse a dicho gesto.

—¿Cómo es ella? —preguntó entonces la kunoichi, acaparando de nuevo su atención y logrando desconcertarlo todavía más. ¿Que cómo era Temari? Aquello no tenía demasiado sentido. ¿Por qué le preguntaba algo así cuando llevaba casi tres años siendo alumna suya en la Academia?—. Su carácter y su forma de ser. Además, cuando piensas en ella, ¿qué sientes?

Qué... ¿siento? Gaara apartó lentamente la mano del porta-armas descartado y frunció el ceño. Definitivamente, eso de comprar regalos no se le daba nada bien... pero aún así hizo un esfuerzo por aclarar sus ideas. Misao estaba perdiendo su tiempo en ayudarle y, por lo tanto, se merecía que al menos intentase colaborar lo máximo posible.

Ella... es muy importante para mí —dijo, tras un rato en silencio—. Se preocupa mucho por los demás y siempre se está esforzando para que las cosas funcionen. Por muy cansada que pueda estar, siempre se muestra dispuesta a colaborar en lo que sea necesario. Aunque creo que nunca le... he dado las gracias por ello.

Eso es. Nunca le había agradecido lo suficiente por permanecer a su lado en todo momento, incluso cuando las cosas se torcían, ni por las largas temporadas que debía pasar fuera de casa para asegurar las buenas relaciones con las otras villas. A lo mejor eso era lo que debía buscar en un regalo, ¿no? Un agradecimiento. Una forma de decirle que tanto su hermano como él apreciaban sus constantes esfuerzos por apoyarlos y mantener su familia unida. Una forma de demostrarle que ambos la querían, a pesar de que no lo verbalizasen demasiado a menudo.

Me gustaría decirle que valoro lo que hace. Tal vez un arma no sea entonces la mejor forma de expresar un agradecimiento —reconoció, sonriendo levemente.

Ahora entendía más o menos por qué Misao le había dicho que un porta-armas no sería un buen regalo para ella, aunque seguía sin saber qué podría serlo entonces. Miró de nuevo a su alrededor, descubriendo un puesto de flores entre los apretados locales. ¿Y un ramo de flores bonitas de la zona? No sabía a ciencia cierta si a Temari le gustaban demasiado las plantas, porque las pocas que había tenido se le habían muerto porque carecía de paciencia suficiente para cuidarlas...

También le había oído decir en una ocasión que en Konoha había aprendido a jugar a algo llamado "shōgi", y que quería practicar para poder ganar a Shikamaru Nara en la próxima ocasión. ¿Le gustaría algo así? ¿Sería la clase de regalo que podía encerrar un gesto de agradecimiento?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 26 Nov - 16:54


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


El bullicio de la calle comercial principal era característico a cualquier hora del día y los envolvía haciendo de aquella situación tan extraordinaria algo mucho más común. Aunque no para el vendedor de la tienda de armas. Éste parecía en estado de shock; no parecía creerse la presencia del Quinto frente a sus armas y mucho menos el haber escuchado de sus labios una crítica positiva de sus productos. De hecho, cuando Misao rechazó la idea del porta-armas como regalo, recibió una mirada asesina por haberle chafado el posible negocio con la figura más importante de toda la Villa. Aunque ella ni se percató, estaba centrada en ayudar al chico a encontrar un buen regalo.

Su pregunta permaneció en el aire, sin obtener respuesta durante los primeros minutos. Nuevamente, Gaara había adquirido un aire pensativo. Quizás era una cuestión algo compleja a la que responder para él. Sin embargo, según el punto de vista de Misao, la esencia de un buen regalo es aquel que consigue transmitir lo que uno siente. Y esa vez no debería de ser diferente. La chica que iba a recibir su regalo era importante para él, no le cabía duda alguna. Sino… ni siquiera se habría molestado en preguntarle a ella para buscar uno, ¿no?

Un nudo se le hizo en la garganta a la par que sentía que su corazón se encogía dolido en su pecho cuando finalmente recibió la respuesta.

— Ella... es muy importante para mí. Se preocupa mucho por los demás y siempre se está esforzando para que las cosas funcionen. Por muy cansada que pueda estar, siempre se muestra dispuesta a colaborar en lo que sea necesario. Aunque creo que nunca le... he dado las gracias por ello.

Y tú lo eres para ella si hace todas esas cosas por ti… Como yo. Era gracioso, porque se sentía exactamente igual que la chica que le estaba describiendo. Inevitablemente, volvió a repasar las kunoichis a las que conocía… Pero no caía en la cuenta. Ni siquiera le venía a la cabeza el nombre de Temari, ni concebía que tal y como era realmente, el regalo fuese en el ámbito familiar.

Y parece que ya hemos dado con el significado que queremos que tenga el regalo, añadió para sus adentros una vez él comprendió y llegó a la conclusión de porqué el arma no era una opción. Esbozó una pequeña sonrisa, en la que podía apreciarse la sombra de la tristeza. Sacudió la cabeza, esforzándose por alejar la envidia y el ánimo bajo que amenazaba con apoderarse de ella.

Si agradecimiento es lo que deseas transmitir, efectivamente, un arma no es la mejor forma de hacérselo saber —coincidió finalmente en voz alta, correspondiendo esa pequeña sonrisa que Gaara había esbozado. Éste no tardó en retomar la búsqueda, mirando a su alrededor. Y, de hecho, unos segundos después le encontró fijándose en un punto concreto.

La joven Ichijō siguió su mirada hasta dar con una tienda de flores, de las pocas que había en Sunagakure por la dificultad que había para hacerlas crecer. De hecho, era de la misma cadena que en la que ella compró el cactus que le llevó aquella vez al hospital. Las flores eran un buen lenguaje para expresar sentimientos. Sin embargo… resultaban perecederas, como las que siempre le llevaba a Mizuki. Entonces… ¡Claro! Tomó sin pensarlo a Gaara de la mano y le guio hasta la floristería sin decir palabra, sorteando a la sorprendida gente que se topaba con ellos.

En general las plantas y, más concretamente, las flores son un buen regalo cuando se quiere decir algo. Cada flor tiene un significado diferente —comenzó explicando antes de pararse frente a las hermosas flores dispuestas en distintos recipientes llenos de agua en el exterior—. Unas expresan amor romántico como las rosas y lo claveles rojos, otras cariño como el crisantemo blanco o el tulipán amarillo y las que expresan agradecimiento suelen ser… —hizo una breve pausa, entrando al local y paseando la mirada por él. Sonrió al encontrar lo que buscaba. Se acercó a unas preciosas flores de tonalidades rosas y lilas—. Las rosas y las gerberas rosas así como las stargazer. Lo único que pasa… es que el mensaje se pierde cuando éstas se marchitan —hizo una pequeña mueca ante de girarse hacia él. Se percató entonces que aún sujetaba su mano, de la que había estado tirando hasta ese preciso instante. Le soltó de golpe y se puso colorada—. L-Lo siento, maestro —musitó apresuradamente. Se humedeció los labios rehuyendo su mirada, posándola de nuevo en las flores—. He recordado el lirio que hizo aquel día en el cementerio. Era precioso. Y era algo que habías hecho tú mismo… Y no perecerá. Creo que sería un regalo perfecto si le regalases a esa chica un ramillete de esas flores cristalizadas… —terminó diciendo en voz baja—.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 26 Nov - 18:09


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Aún estaba barajando sus opciones cuando, de pronto, notó que algo rodeaba su mano y tiraba de ella con fuerza.

¿... qué...? —murmuró, al ver que la muchacha cruzaba la abarrotada calle a toda prisa y lo arrastraba consigo, pero se interrumpió después de que Misao se detuviese frente al puesto de flores que había visto antes.

Frente a ellos, un montón de flores de colores surgían de pequeños tiestos colocados en fila sobre el suelo, y otras tantas ya cortadas permanecían en jarrones de barro repletos de agua. También había cactus de todas las formas y tamaños, y pequeños arbustos típicos de zonas áridas como aquella.

—En general las plantas y, más concretamente, las flores son un buen regalo cuando se quiere decir algo —explicó Misao, señalando uno de los coloridos ramilletes expuestos—. Cada flor tiene un significado diferente. Unas expresan amor romántico como las rosas y lo claveles rojos, otras cariño como el crisantemo blanco o el tulipán amarillo y las que expresan agradecimiento suelen ser…

La kunoichi recorrió el resto de las plantas expuestas con la mirada, probablemente buscando aquellas que simbolizaban agradecimiento, y al no encontrarlas volvió a tirar de él para entrar al local. La tienda no era especialmente grande, pero en su interior había tal variedad de plantas que tenía muy poco que envidiar a los invernaderos de la Villa. Había plantas decorativas, plantas medicinales e incluso una pequeña sección de plantas exóticas que colgaban del techo y que estaban siendo regadas en aquel mismo momento por una anciana de pelo blanco.

Misao se detuvo frente a unas flores rosas, casi tan grandes como la palma de su mano. Unas parecían margaritas gigantes, mientras que las otras mostraban bastantes similitudes con los lirios a los que sí estaba acostumbrado. En cualquier caso, eran bastante bonitas...

—... las rosas y las gerberas rosas así como las stargazer. Lo único que pasa… es que el mensaje se pierde cuando éstas se marchitan —reconoció, volviéndose hacia él y haciendo que a su vez Gaara también desviase la mirada de las flores para atender a sus explicaciones. Sin embargo, al hacerlo, Misao pareció percatarse de que aún le estaba sujetando la mano y la liberó de inmediato, devolviendo la vista rápidamente a las flores rosas—. L-Lo siento, maestro. He recordado el lirio que hizo aquel día en el cementerio. Era precioso.

Parpadeó, sorprendido de que hubiese recordado aquello. Él ya lo había olvidado... aunque al parecer Misao no lo había hecho. ¿Era porque aquel sí que había sido un regalo significativo? La realidad era que lo había hecho más bien como una muestra de respeto hacia su amiga que como un regalo en sí, ya que no tenía flores al uso a mano... Pero a ella le gustaban. Los castillos enormes con torres altas que apuntaban al cielo. De niño no había tenido la oportunidad de jugar demasiado con sus hermanos, pero cuando lo había hecho Temari siempre se había quedado prendada de su habilidad para construir castillos de arena.

Está bien —asintió, conforme, antes de llevarse el índice y el pulgar a la barbilla con gesto pensativo—. Aunque entonces tal vez debería buscar un regalo de Kan...

Un grito agudo proveniente del fondo de la tienda los sobresaltó. La anciana que regaba las flores sobre una escalera se llevó ambas manos a la boca, antes de que la escalera sobre la que estaba encaramada comenzase a tambalearse peligrosamente. Escuchó también el grito de advertencia de Misao, justo antes de que la anciana perdiese el pie y se precipitase hacia el suelo, donde un colchón de arena emergió de pronto para frenar la caída.  

Segundos después, Misao se apresuró a correr a su lado, ayudándola a incorporarse.

—Mis... mis gafas... —la oyó murmurar quedamente, antes de que la joven se las entregase. Al colocárselas con un "gracias, bonita" y enfocar al fin la habitación, volvió a llevarse una mano a la boca semi-desdentada—. Ohhhhhh... ¿Pero puede ser que...?

Antes de que Misao pudiese hacer nada, la anciana se incorporó con una agilidad impropia para su edad y avanzó tan deprisa hacia Gaara que, para cuando quiso darse cuenta, ya se había encaramado a un taburete y lo observaba completamente extasiada a menos de un palmo de su nariz.

—Quinto Maestro... ¿es usted de verdad? —susurró, antes de agarrarle las mejillas y pellizcarlas con tanta fuerza que parte de la armadura de arena comenzó a desprenderse. Gaara intentó retroceder, alarmado, pero la mujer esbozó una enorme sonrisa y dio una palmada al aire—. ¡Lo sabía! Estos viejos ojos aún no me engañan. Ay, verás cuando se lo cuente a mi nieta...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 26 Nov - 19:22


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Puesto que aún se sentía avergonzada por haber cogido su mano y tirado de él por toda la calle e incluso al interior de la tienda olvidando por completo su posición, su mirada seguía posada en las flores, de forma que no pudo leer en el rostro ajeno la clara sorpresa al hacer referencia al detalle del lirio. Lo importante era que al menos ya tenían una idea bastante buena para el regalo de la muchacha. Estoy seguro de que le encantará… Y más si es algo que ha hecho con sus propias manos al final.

La siguiente vez que se atrevió a mirarle fue una vez dio el visto bueno a su propuesta. Sin embargo, aunque habiendo dado ya con un buen regalo, parecía seguir pensando en algo. ¿Querría darle más de uno?

— Aunque entonces tal vez debería buscar un regalo de Kan...

Frunció ligeramente el entrecejo, parecía que iba a nombrar a otra persona…. Y entonces Misao dio un respingo donde estaba. Un agudo chillido resonó por la pequeña tienda, justo en el otro extremo de ésta. Sus ojos buscaron con premura la fuente de éste y se encontró con la anciana dependienta subida a una tambaleante escalera, regadora en mano. Apenas un segundo después, perdió pie en lo alto del peldaño y terminase precipitándose rápidamente hacia el suelo.

¡Cuidado! —exclamó antes de comenzar a correr en su dirección. No tenía su tinaja de agua con ella y claramente, por muy rápida que fuese no sería capaz de llegar…

Sin embargo, sí que había algo más veloz que dos piernas humanas: la arena. Una nube de partículas arenosas se formó a modo de colchón bajo el menudo cuerpo de la anciana mujer, evitando la estrepitosa caída que podría haber resultado fatal para ella. Se volvió hacia Gaara, que se encontraba tras ella; éste mantenía su semblante serio y el brazo derecho estirado. Gracias al Cielo… pensó soltando un suspiro antes de retomar su carrera y socorrer a la mujer mayor. En cuestión de segundos, le ayudó a incorporarse del suelo.

¿Se encuentra bien? —preguntó con la voz teñida de preocupación. “Mis... mis gafas...”, comenzó a decir algo apurada. Misao no tardó en divisarlas un par de metros a su derecha y se las devolvió. Sonrió aliviada al recibir sus palabras de agradecimiento y viendo que no había sufrido herida alguna.

Sin embargo, lo que no se esperó fue la reacción que tuvo nada más se puso las gafas y divisó a su acompañante. Ambos quedaron perplejos por la rapidez con la que se movió y con la que se colocó sobre un taburete a la altura del rostro de Gaara. Ay, madre… Necesitó unos segundos para procesar lo que entonces sucedió: Mientras hablaba con gran emoción, la pequeña personita de edad avanzada comenzó a pellizcar las mejillas del joven Kage, para después comenzar a tirar de ellas… como si quisiera comprobar que no era un impostor que llevaba una máscara. Pero lo cierto era que la armadura de arena que el chico continuaba llevando comenzó a resquebrajarse y a caer lentamente. Misao no sabía si se debía a la fuerza que la mujer estaba ejerciendo o sencillamente por la confusión y la alarma que se veían reflejadas en el rostro del chico.

Con su última palmada, una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de la kunoichi, justo antes de que unas pequeñas carcajadas brotasen con sinceridad de sus labios, acompañadas de suaves y rítmicas sacudidas de sus hombros. Si uno se paraba a analizar la escena, resultaba verdaderamente graciosa. Alguien se había atrevido a hacerle algo así a Gaara, algo que una abuela haría a su nieto. Aunque el pobre se le había visto bastante alarmado teniendo en cuenta lo poco que le gustaba la cercanía con personas extrañas.

Su risa fue mermando segundos después, cuando se tapó cuidadosamente la boca con las manos. Entonces se percató de las miradas de ambos posadas sobre ella y un súbito sonrojo acudió a sus mejillas, pero no por eso, sino por el comentario que también logró acallar del todo su risa.

— Vaya, Quinto… Habéis encontrado a una novia no solo bonita sino también con una risa melodiosa y agradable. Además de muy atenta. Sois afortunado…

¡¿Qué?! —exclamó finalmente Misao, completamente apurada. Acababa de confundirla con la pareja de Gaara…—. N-No, no… Perdone, no soy la pareja del Maestro Kazekage… No tengo tal hon---

— ¿No? Pues cualquiera lo diría por la forma en la que habéis entrado cogidos de la mano y cómo te has sonrojado antes. Una pena, la verdad… Hacéis muy buena pareja. Haced caso a una pobre anciana como yo.

Y tras ese último comentario, ya no supo qué más decir. Incluso sus orejas adquirieron un tono rojizo por el rubor. Bajó la mirada al suelo mientras sus labios convertían en una fina línea. Me encantaría serlo. Pero… hay otra….

Unos minutos después de todo aquel revuelo, ambos adolescentes se despidieron de la dueña de la floristería, no sin antes hacerle prometer que tendría cuidado las siguientes veces que utilizase la escalera. Y ya en la calle, Misao dejó escapar un suspiro.

¿Có-Cómo te encuentras…? Ha sido todo muy repentino… Siento mucho haberme reído de ello… —se apresuró a disculparse mientras retomaban el paseo por la abarrotada calle—. Cr-Creo que deberíamos volver a centrarnos en el regalo… ¿Al final te gusta la idea de las flores? Si no podemos pensar en otra cosa…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 26 Nov - 20:18


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


La situación había sido de lo más inverosímil. Después de tirarle insistentemente de ambas mejillas, la anciana florista se había vuelto hacia Misao, que no había logrado camuflar sus carcajadas, y había empezado a hacer comentarios extraños acerca de ambos. De hecho, la rubia se había puesto tan roja como las rosas de las estanterías...

Al margen del susto que le había dado la mujer, había sido bastante curioso verla reírse de ese modo tan contagioso. Las personas que lo rodeaban jamás se reían de ese modo frente a él —y, mucho menos, de algo que le había sucedido a él—, pero debía admitir que no le había molestado en absoluto. Al contrario. Incluso había logrado arrancarle una minúscula sonrisa

—¿Có-Cómo te encuentras…? —le murmuró la muchacha cuando ambos abandonaban ya el local, una vez se hubieron despedido de ella—. Ha sido todo muy repentino… Siento mucho haberme reído de ello…

Gaara se detuvo unos instantes y cerró los ojos, concentrándose. Obedeciendo su orden silenciosa, varios regueros de arena se anexionaron a su cuerpo y las grietas de la armadura comenzaron a desaparecer poco a poco, hasta formar de nuevo un escudo prácticamente indetectable a ras de su piel.

Tiene mucha fuerza —reconoció, volviendo a abrirlos. La armadura de arena se mantenía inmóvil mediante una compleja red de chakra que él mismo controlaba, lo cual conseguía volverla casi tan dura como el propio acero. Que hubiese logrado agrietarla con las manos desnudas era, sin duda, una proeza. Hasta el momento, el único que lo había logrado había sido ese chico de la Hoja amigo de Naruto, el de las cejas enormes—. No importa. Imagino que era algo divertido.

Misao asintió, con las mejillas aún encendidas y el nerviosismo presente en su tono de voz.

—Cr-Creo que deberíamos volver a centrarnos en el regalo… ¿Al final te gusta la idea de las flores? Si no podemos pensar en otra cosa…

Sí, pero... No sé si eso representa lo que piensa Kankurō sobre ella. Quizás debería buscar algo también para él —razonó, conforme echaban a andar.

Después de todo, había sido su hermano el que había insistido tanto con el tema del regalo, y de hecho los años anteriores se había preocupado de regalarle cosas de parte de ambos —o, al menos, eso tenía entendido—. Por eso, lo más justo sería que él hiciese exactamente lo mismo... aunque si encontrar un regalo que representase sus sentimientos hacia su hermana le había resultado complicado, no quería imaginarse lo que supondría encontrar un regalo que representase los sentimientos de Kankurō...

Ladeó la cabeza hacia Misao, buscando su consejo, y entonces se percató de que la muchacha ya no estaba a su lado. Al volverse la vio inmóvil a un par de metros de su posición, con los ojos abiertos como platos y la expresión de sorpresa reflejada en el rostro.

¿Pasa algo? —inquirió, sin comprender.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 26 Nov - 22:36


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Antes de que Gaara volviese a hablar tras que se despidieran de la anciana, se paró en seco y se aseguró de recomponer, lo primero de todo, su armadura de arena. Pequeñas tiras de arena se alzaron del suelo y danzaron hasta llegar a su rostro, recubriendo las pequeñas líneas de la fragmentada capa y restaurándola por completo. A veces se le olvidaba por completo que continuaba teniéndola consigo… incluso después de que el Ichibi fuese extraído de su interior.

Eso sí, lo que no hubieran podido imaginar era que alguien como la mujer con la que acababan de toparse fuese capaz de lograr algo como aquello. ¿Se habrá debilitado al no tener la fuente de chakra que suponía la bestia de una cola? se preguntó a sí misma algo preocupada, mientras observaba cómo terminaba el proceso.

— Tiene mucha fuerza —dijo finalmente. Otra respuesta ambigua… ¿Tan difícil es decir que está bien? Aún así, una diminuta sonrisa se curvó en sus labios, aunque por lo siguiente que dijo, quedó eclipsada por su rubor. Asintió aún algo avergonzada, antes de apresurarse a regresar al tema que les había llevado a la zona comercial.

Apenas habían avanzado unos pocos metros, sorteando a algunas personas, mientras otras se apartaban, boquiabiertas al reconocerle cuando Gaara coincidió con su propuesta. Sin embargo…

— No sé si eso representa lo que piensa Kankurō sobre ella. Quizás debería buscar algo también para él.

Espera. ¿Acababa de mencionar a Kankurō? ¿Qué tenía que ver él con todo el asunto del regalo a esa chica? Su mente trabajó rápidamente, dando enseguida con la solución. Con esa única opción con la que no había contado mientras trataba de encontrar a la chica que tanto se desvivía por Gaara. Una que conocía y que sin duda era una chica común a los dos hermanos… Temari… ¿El regalo es para ella?

Sin darse cuenta, Misao se había detenido en mitad de la calle, sin que el pelirrojo se percatase de ello. Sus ojos violetas, ya de por sí grandes, se abrieron desmesuradamente, reflejando así una clara sorpresa en sus facciones. Llevaba desde esa mañana pensando que el regalo era para una chica especial en un sentido completamente equivocado. ¡Claro que era importante para él! Su hermana había hecho tanto por él desde que el Yondaime Kazekage había muerto… ¿Cómo podía haber sido tan estúpida?

No… no me habías dicho que el regalo era para Temari —musitó aun algo sorprendida. Sus miradas se encontraron y al leer en su rostro la expresión de confusión, supo que él había dado por hecho desde el principio que sabría quién sería la chica. Negó con la cabeza, queriendo quitarle importancia a ello y se apresuró en esbozar una nueva sonrisa, algo más tranquila. Su pecho parecía haberse hecho más liviano y el dolor que lo había aprisionado había desaparecido—. No importa, no he dicho nada, Gaara-sama… Entonces hay que buscar también un regalo de parte de Kankurō, ¿no? —tomó un aire pensativo, alzando la mirada al cielo. No conocía tan bien a Kankurō como para saber cuáles eran sus verdaderos sentimientos... Además de que, según creía, el mayor se encontraba en esos momentos de misión fuera de la Aldea. Así que...—. ¿Alguna vez Temari-sama ha expresado que quiera algo concreto o que le guste mucho? Seguro que si hizo algún comentario al respecto, si le regaláis eso, será toda una sorpresa y le hará saber que le habéis prestado atención —concluyó sin saber si Gaara recordaría algo semejante de su día a día con sus hermanos, entre todas las peleas que debían darse de forma habitual.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 27 Nov - 19:09


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


—No… no me habías dicho que el regalo era para Temari —la escuchó murmurar, un tanto contrariada.

¿... para quién si no? pensó, un tanto confuso. ¿Debería haberlo especificado? Aunque lo cierto era que no tenía una relación demasiado profunda con ninguna chica que no fuese ella o quizás la propia Misao, por lo que suponía que era algo evidente. Pero, viendo la cara de sorpresa de la chica, a lo mejor había dado demasiadas cosas por sentado. Después de todo, si en una misión resultaba imprescindible contar con todos los datos de partida para poder llevarla a cabo con éxito, seguramente esto no sería diferente.

No obstante, antes de que pudiese decir nada al respecto, Misao sonrió y negó levemente con la cabeza.

—No importa, no he dicho nada, Gaara-sama… Entonces hay que buscar también un regalo de parte de Kankurō, ¿no? —Cuando Gaara asintió, la joven kunoichi levantó la vista hacia el cielo, pensativa—. ¿Alguna vez Temari-sama ha expresado que quiera algo concreto o que le guste mucho? Seguro que si hizo algún comentario al respecto, si le regaláis eso, será toda una sorpresa y le hará saber que le habéis prestado atención.

¿Algo que quisiese o que le gustase mucho? Intentó hacer memoria. Sabía que le gustaba leer, pero no qué clase de libros eran sus preferidos. También sabía que le gustaban los dulces porque, cuando habían viajado juntos, siempre se pedía pasta dulce de arroz en los puestos del camino.

Aunque eso parece algo demasiado sencillo. Seguramente, si escogía algo así, Kankurō no se mostraría de acuerdo con su criterio. "Algo que la deje con la boca abierta" le había dicho antes de irse. No era la clase de descripción que la gente atribuiría a unos dulces de pasta de arroz...

Debería pasar más tiempo en casa, tuvo que reconocer al final, cuando lo único que volvió a venir a su mente fue aquel comentario sobre Shikamaru Nara y su tablero de shōgi.

Quería aprender a jugar mejor al shōgi —dijo, no muy seguro—. Pero no sé si eso es algo que le guste mucho.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 27 Nov - 19:43


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XI. El regalo de Temari


A cada segundo que pasaba, después de ese descubrimiento, se sentía más y más tonta. ¿Cómo no si se había imaginado cosas que no existían y se había angustiado sin motivo alguno? Pero puede que en algún momento llegue el día en que descubra sentimientos por una chica que no sea su familia o su amiga… Entonces tendrá que enfrentarse a ello de nuevo, quedándose muda y dolida por dentro.

Como había supuesto por la expresión confusa esbozada en las facciones del muchacho, él había dado directamente por hecho que sabía que era Temari, sin necesidad de decirlo en voz alta. Deseando dejar atrás la falta de comunicación, Misao se apresuró en retomar la cuestión que les ocupaba esa tarde. Le formuló una nueva pregunta, que vino seguida de otro pequeño momento silencioso y pensativo.

Gaara no solía ser demasiado expresivo, pero conforme habían ido compartiendo tardes y mañanas de entrenamientos juntos, había podido apreciar pequeñas variaciones en su semblante impertérrito. Quizás le observaba demasiado… Y estaba segura de que él se había percatado de ello en alguna ocasión, aunque no le hubiese dicho nada. En aquellos instantes, distinguió la pequeña arruga que se dibujó en su ceño y sus ojos se perdían entre sus recuerdos y pensamientos.

— Quería aprender a jugar mejor al shōgi. Pero no sé si eso es algo que le guste mucho —le escuchó decir finalmente, con cierta inseguridad en sus palabras.

¿Al shōgi? —repitió alzando ambas cejas sorprendida. Era un juego de mesa, en el que se desarrollaba la capacidad de prever movimientos del contrincante, observando todas las posibilidades que hubiese en la siguiente jugada—. Si quiere aprender implica que le interesa, Gaara-sama —una nueva sonrisa se dibujó en sus labios—. Además, estoy segura que será algo que no se espera; una buena sorpresa porque le prestaste atención cuando lo dijo. Ese es un detalle que las chicas apreciamos —le aseguró antes de hacer un gesto con la cabeza antes de empezar a andar, indicándole el camino—. Si no me equivoco, hay una pequeña tiendecita de juegos de ingenio y de mesa no muy lejos de aquí. Alguna vez he ido a comprarle a mi padre algo ahí. Seguro que tienen un tablero de shōgi.

Y dicho aquello, ambos retomaron la marcha entre la muchedumbre que abarrotaba la calle donde se encontraban. En más de una ocasión, recibió algún empujón de personas con prisa y no pudo evitar fruncir el ceño molesta. Pero permaneció en silencio, sin llegar a quejarse. La última vez antes de que divisase el local, soltó un resoplido y lanzó una mirada asesina a un ninja que la golpeó con fuerza. Respiró hondo antes de alzar el dedo índice y señalarlo.

Ahí está —anunció desviándose a la entrada de la recóndita tienda, que casi podía pasar desapercibido entre su competencia—. Buenas tardes —saludó con educación al vendedor, el cual le sonrió amablemente cuando la vio y cuya expresión se transformó nada más ver entrar a Gaara tras ella.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 27 Nov - 20:29


«You could be loved again»
XI. El regalo de Temari


Aunque él no estaba del todo convencido, para Misao aquel comentario pareció ser más que suficiente.

—Además —añadió—, estoy segura que será algo que no se espera; una buena sorpresa porque le prestaste atención cuando lo dijo. Ese es un detalle que las chicas apreciamos.

Tal y como lo había planteado la kunoichi, seguramente sí podría considerarse un buen regalo. En aquellos momentos no recordaba si Kankurō había estado presente cuando Temari había hecho ese comentario, pero... Ahora mismo es lo mejor que tenemos. Esperaba que para su hermano fuese suficiente...

La tienda de la que hablaba Misao se encontraba unos cuantos locales más allá, y pasaba tan desapercibida frente a las demás que Gaara jamás habría dicho que se trataba de una. Faltaban las llamativas pancartas que podían verse en las otras tiendas anunciando esto y aquello, y en lugar del expositor exterior solo había un pequeño banco y una enorme tinaja cubierta por una lona polvorienta.

El interior de la tienda , en cambio, resultaba de lo más curioso. Un montón de tableros diferentes que Gaara no supo identificar se amontonaban aquí y allá, en torres tan altas que parecían a punto de desmoronarse. Del techo colgaban cuerdas con objetos de madera muy similares a las piezas de las marionetas que usaba Kankurō, pero la mayoría de ellas se hallaban entrelazadas de forma extraña. Observó en silencio la que tenía más cerca: dos trozos de madera tallados en forma de kunais que se unían por la parte de la empuñadura, formando una pequeña cadeneta. ¿El objetivo es separarlos?

—¡Godaime Kazekage! —Al apartar la vista del juego de kunais, vio cómo el hombre que regentaba la tienda se inclinaba en una profunda reverencia. Al hacerlo, las puntas del turbante que llevaba en la cabeza rozaron el viejo mostrador de madera tras el que se encontraba—. Por favor, sea muy bienvenido a mi humilde tienda.

Gaara se adelantó hasta ponerse al lado de Misao. En cuanto el hombre se incorporó, visiblemente nervioso por la inesperada visita, le dedicó un gesto amable.

Buscábamos un tablero de shōgi.

—Sí, sí, tengo... tengo uno por aquí. Discúlpenme un momento —murmuró, haciendo otra reverencia antes de perderse tras la cortina de cuentas marrones que se hallaba tras él.

Mientras lo escuchaban rebuscar en la trastienda, el joven Kazekage volvió a echar un vistazo a su alrededor. En otra de las desvencijadas estanterías, justo encima de una caja de madera pulida, asomaba un artilugio de madera pintada que sí supo reconocer de inmediato: un kendama. Kankurō tenía uno cuando eran niños, pero nunca le habían permitido jugar con él. Sus ojos claros recorrieron las líneas de brillantes colores que adornaban el mango y la bola de madera que colgaba inerte de la cuerda, con una expresión indescifrable.

A su lado, Misao se acercó para comentarle algo, pero entonces el dependiente volvió a aparecer cargado con varios tableros cuadrados que depositó con sumo cuidado sobre el mostrador, desviando la atención de ambos.

—Tengo todos estos. Por favor, siéntase libre de escoger el que más le guste. Éste de aquí incluye también las fichas —añadió con gentileza, señalando el último de ellos.

Poco después y tras recibir otras tantas reverencias de agradecimiento, ambos dos salieron de nuevo al bullicio de la calle, cargados con el tablero envuelto y la caja labrada que contenía las fichas de madera. Un poco más adelante, una chica vestida con el kimono formal típico de la Arena repartía panfletos a todos los viandantes que pasaban por su lado, sonriendo a diestro y siniestro.

Para cuando ellos llegaron a su altura, ya contaba con varios hombres a su alrededor exageradamente interesados en lo que fuera que estuviese anunciando.


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Re: ~ You could be loved again

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