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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 24 Abr - 23:04

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


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Última edición por SapphireDragon el Mar 29 Ago - 17:46, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Vie 5 Ene - 21:31


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa

—Espero que con la información que logramos obtener sea suficiente para que puedan continuar —asintió su hermano, poniéndose serio—. Los habitantes de la Aldea de la Nube no se mostraron muy colaborativos, la verdad.

No era algo con lo que no contase, incluso aunque hubiese sido la propia Aldea la que les hubiese encargado la misión. Todas las villas se mostraban reacias a revelar sus secretos ante extraños, máxime cuando los jefes de la Aldea habían acordado mantener la investigación en completo secreto. Pero precisamente por esa razón había escogido a Kankurō para liderar la misión: su hermano tenía muy buenas dotes de infiltración. De hecho, de los tres casi era el más experto en dicho campo...

Conforme el marionetista le ponía al día sobre los pormenores de la misión, Gaara cogió el rollo que le tendía y echó rápido vistazo a su contenido. Ciertamente, el perfil no coincidía ni por asomo con el de alguien que pudiese desaparecer de la noche a la mañana: padre de familia, con hijos a su cargo, un puesto importante en la Aldea debido a una habilidad especial... ¿Un presunto secuestro? Releyó las líneas que detallaban la ruta de la que le estaba hablando Kankurō, donde especificaba que la única edificación encontrada a la altura de dicho desvío era un viejo templo abandonado. No obstante, al parecer también había sido inspeccionado sin que encontrasen nada relevante en su interior.

En cualquier caso, pediría que volviesen a revisarlo con más detalle por si hubiesen pasado algo por alto.

—A partir de él el equipo especial tendrá que continuar. Sé que no es mucho… —se disculpó, encogiéndose de hombros.

Gaara negó levemente con la cabeza, enrollando de nuevo el pergamino que contenía el informe completo.

Es suficiente para empezar. Ha sido un buen trabajo.

El equipo de operaciones especiales de rastreo se encargaría del resto. Por el momento, con esa simple evidencia bastaba para comenzar a trabajar, y esperaba que pronto diesen con el paradero del hombre. La clase de habilidad que poseía era algo para tomarse muy en serio, y comprendía que Ishi se mostrase tan ansiosa por averiguar su paradero.

—Por cierto, no me importará que me hagas supervisor del Equipo 3 más veces, eh.

Cuando desvió la vista de nuevo hacia él, el marionetista ensanchó aún más la sonrisa que exhibía. Su tono, anteriormente más formal y visiblemente cansado, volvió a animarse repentinamente. Parecía haber trabajado muy a gusto con ellos, aunque hasta donde él sabía no era algo extraño: puede que no fuesen los chunnin más sobresalientes de la promoción, pero sí se trataba de un equipo serio y bien compenetrado. Por eso, que hubiese mencionado ese altercado con el chico le había resultado un tanto extraño... aunque quizás solo se trataba de una simple pelea entre amigos. En cualquier caso, le preguntaría a Misao la próxima vez que la viese, solo par asegurarse de que todo marchaba correctamente.

Es un buen equipo —asintió, dándole la razón—. Los informes del examen a nivel de grupo fueron bastante positivos. Me alegra que te hayan sido de ayuda.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 6 Ene - 1:03


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa


—Es suficiente para empezar. Ha sido un buen trabajo.

De alguna manera, escuchar eso de boca de su hermano le tranquilizaba un poco. Sabía de sobra lo objetivo que era y que no decía cualquier cosa para hacer sentir mejor a nadie a menos que fuese completamente cierto. Sabiendo además que todo quedaba en manos del equipo de operaciones especiales, le dejaba algo más tranquilo. Aunque sin duda seguiría de cerca la investigación a partir de ese punto.

Para aligerar un poco el ambiente, había soltado ese comentario que iba claramente con segundas. A ver si es capaz de pillarlo o…

—Es un buen equipo. Los informes del examen a nivel de grupo fueron bastante positivos. Me alegra que te hayan sido de ayuda.

… No, definitivamente no ha pillado el sentido en el que lo he dicho, pensó el marionetista mientras una sonora carcajada emergía de sus labios, sin contención alguna. Con eso se ganó una mirada completamente perpleja por parte de Gaara. Negó con la cabeza en lo que su risa se convirtió en apenas un siseo divertido entre sus dientes.

No, hermanito… No me refería a eso precisamente. Aunque sí, el equipo de Misao es muy bueno y me he sentido muy a gusto con ellos —procuró en aclarar rápidamente, pues era completamente cierto—. Pero realmente me refería a que he disfrutado pasando tiempo con ella y con su mejor amiga. ¿Sabes? He comido gratis su deliciosa comida prácticamente todos los días durante estas dos semanas. Me siento verdaderamente afortunado. Aunque en verdad, también me ha hecho envidiarte ahora que tú y ella… —alzó las cejas en un claro gesto pillo, con una sonrisa picarona en los labios. El pelirrojo parpadeó tratando de comprender a qué se refería. Soltó un suspiro, pero sin perder la sonrisa. Resultaba frustrante a veces tratar de picarle y no poder, porque no pillaba las cosas de ese estilo—. Ahora que tú y ella estáis juntitos dándoos amor. Déjame adivinar, ¿a que ya os habéis besado? —preguntó siendo muchísimo más directo esta vez.

Era consciente de lo reservado que era Gaara, porque esa era su personalidad. Pero después de haberle ayudado a comprender sus sentimientos hacia Misao y haberle dado todos esos buenos consejos, se merecía algún tipo de pago… Como por ejemplo algún tipo de detalle acerca de cómo les iban las cosas. Sí, definitivamente, Kankurō no podía ser más cotilla de lo que era.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 6 Ene - 13:15


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa

De pronto, Kankurō irrumpió en sonoras carcajadas que lograron desconcertarle por completo. Al darse cuenta, su hermano negó con la cabeza y mitigó la risa hasta convertirla en un leve susurro.

—No, hermanito… No me refería a eso precisamente —especificó, dedicándole una sonrisilla divertida—. Aunque sí, el equipo de Misao es muy bueno y me he sentido muy a gusto con ellos. Pero realmente me refería a que he disfrutado pasando tiempo con ella y con su mejor amiga.

Oh. Bueno, para ser francos, no había pensado para nada en aquello... Suponía que Kankurō se estaba refiriendo en todo momento al plano técnico del equipo, y no a la relación interpersonal que hubiesen podido mantener mientras tanto. Aunque era evidente, por todo lo que le estaba comentando, que se había equivocado.

—Aunque en verdad —prosiguió—, también me ha hecho envidiarte ahora que tú y ella…

No terminó la frase, dirigiéndole otra de esas muecas que Gaara fue incapaz de comprender. ¿Ahora que yo y ella...? ¿A qué se refería exactamente? ¿Era por el tema de la cocina que había mencionado antes? Pero Misao no le había cocinado nada desde la mañana del funeral de la anciana Chiyo... Parpadeó, confuso ante su insistencia, y Kankurō emitió entonces un suspiro de resignación.

—Ahora que tú y ella estáis juntitos dándoos amor —finalizó con sorna, apoyándose ambas manos en la cintura—. Déjame adivinar, ¿a que ya os habéis besado?

La pregunta lo pilló tan de improviso que notó cómo el calor le subía casi hasta la raíz del pelo. ¿Por qué... por qué se suponía que estaba al corriente de eso? Si no le había contado absolutamente nada del tema... ¿Habría sido Misao? No, no lo creía probable. Frunció ligeramente el ceño, sin saber muy bien qué decir. ¿Estaba bien eso? No tenía muy claro cómo funcionaban las cosas con ese tipo de relaciones, pero tampoco se sentía especialmente cómodo hablando del tema.

Al final, viendo que su hermano no apartaba la vista de él, se giró de nuevo hacia la Villa con gesto levemente reticente. Esa sonrisa lobuna del marionetista estaba empezando a ponerlo un tanto nervioso.

De-deberías ir a descansar. Mañana tenemos una reunión importante a primera hora —musitó, tragando saliva.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 6 Ene - 17:10


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa


Fue inmediato. Tan pronto como terminó de formular la pregunta, el rostro de Gaara adquirió prácticamente el mismo tono que su cabello. Parpadeó varias veces, entre sorprendido e incómodo. Parecía no saber dónde meterse y se había puesto claramente nervioso. Eres tan inocente, Gaara… pensó satisfecho con lo que había logrado con sus palabras. Por eso sonrió más ampliamente, enseñando un poco su perfecta dentadura.

Aún con los brazos en jarras, apoyadas sus manos en sendos costados de su cuerpo, le miró con fijeza y expectación. Tenía una ceja alzada en gesto claramente divertido. Tenía curiosidad por saber cuál sería su respuesta. ¿Se atrevería a contárselo ya que era su queridísimo hermano mayor –era lo que realmente esperaba, pues confiaba en su relación de confianza bastante– o trataría de eludir el tener que responder?

—De-deberías ir a descansar. Mañana tenemos una reunión importante a primera hora —le escuchó decir finalmente, mientras rompía el contacto visual con él… Algo que no solía hacer. Ay, hermanito… que buen tema he encontrado para ejercer el deber como hermano mayor y picarte más. Solo tengo que asegurarme no hacerlo cuando esté Temari, o la que me caerá….

A pesar de no ser algo directo, entre el sonrojo, el tartamudeo así como la forma nerviosa en que había desviado la mirada y tragado saliva obtuvo una clarísima respuesta. Si en algo era bueno Kankurō era en leer las expresiones corporales ajenas. Siempre le había interesado dar autenticidad a sus marionetas aunque solo fuesen eso, marionetas…

Así que no me he equivocado. ¿Quién me iba a decir que mi hermanito se haría mayor tan pronto y besaría a una chica? Aunque muchas de las muchachas de la Aldea harían cola para hacerlo encantadas —comentó soltando una risita entre dientes. Con todas las admiradoras que tenía…—. Pero oye… No te me pongas así, hombre. Además, tengo tiempo de sobra para darte unos buenos consejos sobre el amor y cómo besar a las chicas y para dormir.

Acompañando a sus palabras, el marionetista hizo un gesto altivo con su cabeza, sin perder esa sonrisita que llevaba pintada en sus labios desde que había sacado el tema. Además… llevaba días dándole vueltas a algo. Misao llevaba un protector atado al cuello… cuya tela era rojo oscuro. Justo idéntica a la que había pertenecido a Gaara durante su época de gennin y chuunin, antes de entrar en el servicio ANBU. Y la muy guapa amiga de la kunoichi se había acercado apresuradamente a ella una vez salió de hablar con Gaara, señalando la banda. No necesitaba mucho para comprender lo que había sucedido, pero no le importaría con firmarlo con él.

Antes de marcharnos a la misión… Le diste tu antiguo protector a Misao, ¿verdad? —ahí su voz perdió algo del tono juguetón anterior, pero no la sonrisa, que se había convertido en una sincera. Gaara era un muy buen Kazekage y probablemente pudiera llegar a sobrepasar a su padre. Pero de lo que estaba más orgulloso era de  lo mucho que había progresado como persona. Sí, bueno, aún quedaba bastante camino por recorrer. Pero le tenía a Temari y a él… Bueno, y ahora a la rubita que había logrado robarle el corazón—. Estaba muy feliz. Le pillé más de una vez con ella en la mano y observándola con la misma expresión con la que te suele mirar a ti —comentó como si tal cosa.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 6 Ene - 18:01


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa

La persistencia siempre se había considerado un don en los shinobis. Sin embargo, en el caso de Kankurō, Gaara opinaba que quizás había recibido demasiado de dicho "don".

—Así que no me he equivocado. ¿Quién me iba a decir que mi hermanito se haría mayor tan pronto y besaría a una chica? —farfulló, ensanchando aún más su sonrisa burlona—. Aunque muchas de las muchachas de la Aldea harían cola para hacerlo encantadas. Pero oye… No te me pongas así, hombre. Además, tengo tiempo de sobra para darte unos buenos consejos sobre el amor y cómo besar a las chicas y para dormir.

Gaara exhaló un suspiro apenas perceptible. Sí, no era la primera ocasión en la que le ofrecía dichos consejos, aunque en su momento los había encontrado demasiado disparatados como para aplicarlos. Sin embargo, a lo mejor en aquella ocasión tenía algo de razón, puesto que las tres veces que Misao había hecho eso, él se había limitado a quedarse completamente inmóvil. Igual que si se hubiese transformado en una de las estatuas de los antiguos Kazekages. Le aterraba hacer algo inapropiado, o reaccionar de una forma que no fuese la adecuada y que por ello la muchacha se sintiese mal. Pero... no tenía ni idea de cómo se hacían bien las cosas. El único en toda su vida que alguna vez le había mostrado algo de cariño había sido Yashamaru, y de cualquier forma... al final, nada de aquello era real. Así que...

—Antes de marcharnos a la misión… Le diste tu antiguo protector a Misao, ¿verdad? —La mirada sorprendida de Gaara volvió a posarse sobre su hermano, cuyo gesto se había relajado. ¿Se había dado cuenta de eso? Bueno, tampoco debía extrañarle demasiado. Aunque no lo pareciese, Kankurō era un ninja muy perceptivo. La minuciosidad con la que realizaba sus misiones podía competir perfectamente con la de cualquier espía de alto rango—. Estaba muy feliz. Le pillé más de una vez con ella en la mano y observándola con la misma expresión con la que te suele mirar a ti.

...

¿Con la... misma expresión? Nunca se había parado a pensar en cómo solía mirarle Misao. ¿Lo miraba de forma distinta al resto? No estaba seguro de ello, pero sabía que su mirada le hacía sentirse bien. Era como beber algo muy cálido durante una helada en el desierto.

Tal vez a eso se refería Kankurō.

No pensé que eso se consideraría un regalo —admitió en voz baja, desviando la vista hacia los edificios de Suna—. Estaba preocupada porque había perdido la suya y el cargamento de metal todavía no había llegado a la Villa. Me pareció una buena solución en ese momento.

Sus ojos continuaron fijos en el horizonte, conforme en su mente se formaba de nuevo la imagen del despacho, y de su expresión confundida al darse cuenta de que lo que le estaba ofreciendo era su propio protector. "Es un regalo tuyo importante para mi" le había dicho, esbozando una sonrisa amable. A pesar de ser algo insignificante...

Como él en su momento, Misao también era capaz de dotar a las cosas de un doble significado. Hacerlas mejores. Por eso, supo que no se había equivocado al creer que ella podría imbuir en esa banda el espíritu que deseaba que tuviesen todos los ninjas de la Arena en un futuro.

Sonrió levemente para sí, cerrando por unos segundos los ojos. Aún le quedaba un largo camino por recorrer.

Quería hacer las cosas bien. Ser... amable con ella. No sé si fue la mejor forma pero, en cualquier caso... me alegro.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 6 Ene - 23:32


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa


Y ahí estaba otra vez. La sorpresa pintada en las facciones de Gaara, normalmente impasibles frente a  cualquier tipo de situación. Bueno… Está claro que Misao es un tema frente al que no puede mantener su dichosa e inexpresiva cara de póker. ¿Quién le iba a decir eso? ¿Eh? Le sostuvo la mirada que parecía encerrar la pregunta de “¿Cómo narices sabes eso?”.  Terminó alzando ligeramente ambas manos y encogiéndose de hombros, ladeando por último la cabeza sin perder la sonrisa como respuesta a su muda pregunta.

Tras varios segundos en silencio, fue nuevamente el pelirrojo quien volvió a romper el contacto visual, para echar un vistazo a las recortadas siluetas de los edificios de Suna, que podían ver a contraluz mientras el sol comenzaba a descender, a fin de esconderse tras el horizonte.

—No pensé que eso se consideraría un regalo. Estaba preocupada porque había perdido la suya y el cargamento de metal todavía no había llegado a la Villa. Me pareció una buena solución en ese momento —fue lo primero que le dijo respecto a su pregunta. Claro que sí… Siempre siendo tan práctico para todo, hermanito.

Kankurō dejó escapar un pesaroso suspiro. Un gesto como ese que había tenido se había convertido en algo muy importante para la kunoichi (tal y como había podido observar), sin siquiera haberlo pretendido. ¿Por qué mis regalos nunca gustarán a la gente? se preguntó algo indignado. Con lo mucho que se esforzaba él, lo mucho que discurría para dar con el mejor regalo del mundo mundial… ¿En qué diantres fallaba?

Sí, exactamente. El marionetista podía ser muy perceptivo unas veces y en cambio otras… tan obtuso como su hermano menor.

—Quería hacer las cosas bien. Ser... amable con ella. No sé si fue la mejor forma pero, en cualquier caso... me alegro.

Volvió de entre sus pensamientos –en los que trataba de encontrar una explicación lógica a la pregunta mental que se había hecho– nada más le escuchó. Vaya. Parecía que entraban en terreno algo más delicado e importante. Si es que sabía que no se iba a resistir a confiar en él, era tan buen hermano y le había dado tan buenos consejos anteriormente que…

¿Hacer las cosas bien, Gaara? Me es difícil concebir que tú llegues a meter la pata en algo. Aunque claro, el amor no es tan sencillo como una batalla —su voz adquirió un tono interesante mientras se llevaba los dedos a la barbilla—. Bueno, si quieres ser amable con ella… entonces tienes que ser más expresivo, por supuesto. No tan estiradillo como sueles ser cuando os veis. Una sonrisa, un guiño de ojo con cierta picardía… ¡Le podrías lanzar un beso! Aunque lo más adecuado sería que te acercases a ella, la tomases entre sus brazos y le dieses un buen beso, de esos por las que las chicas siempre suspiran, ¿sabes cuáles te digo? O bien podrías aplicar algún otro consejo que te di. Te puedo asegurar que a las chicas les encantan los detalles y cuanto más llamativos mejor —dijo alzando un dedo emocionado.

Después de toda la retahíla de estupideces que, lógicamente, no pegaban con la forma de ser de Gaara, se paró a tomar aire. La expresión en el rostro del pelirrojo le hizo comprender que nada de lo que había comentado le convencía. Resopló como un niño pequeño indignado.

O siempre puedes hacer cosas demasiado normales como ir a verla todos los días al restaurante en algún momento o mandarle mensajes de forma diaria interesándote por cómo está cuando no os veis. —soltó con gesto aburrido—. Esas serían las típicas cosas que Temari te soltaría. Y probablemente tendría la cara de decir que cualquier cosa que le regales le gustará porque se la das tú… Hace falta ser cursi. Pero créeme, hermanito, ¡mis consejos son mucho mejores!


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 7 Ene - 0:52


«You could be loved again»
XVI. De vuelta a casa

—¿Hacer las cosas bien, Gaara? Me es difícil concebir que tú llegues a meter la pata en algo —rebatió, rascándose la barbilla—. Aunque claro, el amor no es tan sencillo como una batalla.

No. Ciertamente, era mucho más complejo que cualquier batalla de las que hubiese luchado hasta el momento. En una batalla, bastaba con idear una combinación de estrategias ofensivas y defensivas que lograsen descolocar al rival y arrinconarlo hasta que cometiese algún error determinante. Pero en cuestiones personales como aquella... No sirve de nada una buena técnica o una defensa sin puntos ciegos.

Si se hubiese tratado de un examen, probablemente seguiría en el nivel de gennin. Solo que sin entrenamientos específicos para mejorar dichas capacidades.

—Bueno, si quieres ser amable con ella… entonces tienes que ser más expresivo, por supuesto. No tan estiradillo como sueles ser cuando os veis.

¿... estiradillo?

—Una sonrisa, un guiño de ojo con cierta picardía… —prosiguió el marionetista, con tono experto—. ¡Le podrías lanzar un beso!

Gaara ladeó la cabeza hacia él, con el ceño ligeramente fruncido. Solo había visto a una persona lanzando besos al aire a una mujer, y desde luego la imagen no había resultado para nada evocadora. De hecho, recordaba haber escuchado a Temari llamar "bobo" a Lee después de aquella escena delante de todos los aspirantes.

No creo que...

—Aunque lo más adecuado sería que te acercases a ella, la tomases entre sus brazos y le dieses un buen beso, de esos por las que las chicas siempre suspiran, ¿sabes cuáles te digo? —preguntó, sin molestarse en escuchar las protestas del menor—. O bien podrías aplicar algún otro consejo que te di. Te puedo asegurar que a las chicas les encantan los detalles y cuanto más llamativos mejor.

...

Teniendo en cuenta que, llegado el momento, sus consejos se le habían tornado igual de inverosímiles que la primera vez que los había escuchado, seguía sin estar demasiado convencido de sus palabras. No quería decírselo directamente porque, en el fondo, tampoco sabía si quizás Kankurō no tendría razón, pero...

—O siempre puedes hacer cosas demasiado normales como ir a verla todos los días al restaurante en algún momento o mandarle mensajes de forma diaria interesándote por cómo está cuando no os veis —finalizó, con gesto de fastidio. Le vio llevarse ambas manos a la nuca, soltando un sonoro resoplido y apoyándose más sobre la valla del mirador—. Esas serían las típicas cosas que Temari te soltaría.

Incluso eso sonaba demasiado insistente para alguien como Temari, aunque prefirió mantener la boca cerrada. Puede que no fuese especialmente hábil en temas del amor, pero en lo que a su hermano se refería, Gaara tenía muy clara la estrategia que debía seguir. Si le daba la razón únicamente para callarlo, solo lograría que continuase soltando más y más ideas absurdas, y si le llevaba la contraria con respecto a lo de Temari, se enfurruñaría como un crío. En ambos casos fracasaría en su objetivo, así que se limitó a echar un último vistazo a la villa, manteniendo el silencio entre los dos por unos segundos, y luego se volvió hacia la entrada.

Debo enviar el informe al equipo de operaciones especiales antes de que lleguen a la Villa de la Nube —dijo simplemente, zanjando la conversación. Teniendo en cuenta la hora de su partida, no tendría más de tres o cuatro horas para preparar el mensaje y hacérselo llegar a tiempo, así que apoyó ligeramente la mano en el hombro de su hermano a modo de despedida—. Ve a descansar. Ha sido un día muy largo.

Kankurō lo observó largamente, con el gesto torcido, aunque finalmente se encogió de hombros y recuperó su habitual sonrisa burlesca.

—Qué remedio, ¿eh? Eres imposible para ciertos temas. —Gaara esbozó un amago de sonrisa y el marionetista soltó una risita condescendiente, hundiendo las manos en los bolsillos y encaramándose a la barandilla de metal—. Venga, hasta pronto.

Lo vio saltar, antes de darse media vuelta e internarse de nuevo en el edificio, rumbo a su despacho, con el pergamino a buen recaudo bajo la larga túnica blanca.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 7 Ene - 13:50


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


¿Están ya listos los pedidos de las mesas cuatro y diecisiete? —preguntó Misao nada más entrar por la puerta de la cocina con cierta premura y una bandeja vacía en una de sus manos.

—Los platos principales de la cuatro están ya sobre el mostrador para que los lleves. También están los entrantes que pidió la mesa nueve —respondió uno de los tres pinches que pululaban por toda la cocina ayudando a su madre y el resto de cocineros con la preparación de las demandas.

Habían tenido que contratar a un par de personas más después de que su padre falleciese. Cierto era que había habido días que ni Akira ni Misao habían estado en el restaurante para ayudar a la señora Ichijō con todo, pero la mayor parte del tiempo, siempre habían estado el uno o el otro. Misao no quería que su madre se sintiese agobiada o estresada intentando llegar a todo con lo que ya tenían, por eso le había sugerido contratar a alguien más. Al principio Yuriko dijo que no era necesario, que estaba bien como estaban las cosas. Pero conforme las semanas fueron pasando… Y sobre todo esas dos que Misao estuvo fuera con su equipo y Kankurō recolectando información, le habían hecho cambiar de opinión.

¡Gracias! Me lo llevo todo entonces —anunció la muchacha mientras colocaba los platos y cuencos cuidadosamente en la bandeja y se daba media vuelta para poder salir.

En menos de un minuto, se encontraba de vuelta en el salón del restaurante, acercándose a las mesas correspondientes y disculpándose por la posible tardanza que hubieran tenido. Cogió el pedido de una nueva mesa y entregó la cuenta a una pareja claramente enamorada en una de las mesitas más apartadas del restaurante. ¿Alguna vez haremos lago así él y yo…? se preguntó inevitablemente, evocando la imagen del pelirrojo en su mente y sonriendo muy tontamente.

¡Gracias por venir! Espero que hayan disfrutado de su comida y poder servirles pronto nuevamente. Pasen un buen día —los despidió tomando el dinero y llevándoselo a la caja.

Antes de regresar a la cocina, echó un último vistazo escaneando la sala. No parecía que nadie la necesitase. Empujó las puertas de la cocina para entrar nuevamente. Abrió la boca a fin de anunciar la nueva comanda que acababa de tomar, pero Yuriko se le adelantó. Tenía la frente perlada de sudor por haber estado cerca de los fogones desde hacía un buen rato y haber ido de acá para allá continuamente.

—Cariño, hay alguien que ha venido a verte. Te está esperando en el callejón trasero —le dijo esbozando una sonrisa algo cansada. Misao no pudo evitar echar un vistazo al panorama de la cocina. No creía que fuese un buen momento para recibir una visita pero… ¿Quién diantres ha venido a verme? De ser Hayami, habría esperado a que terminase el turno. Ya habían hablado que aquel día le tocaba trabajar. De haber sido Kankuro, sin duda alguna habría entrado por la puerta y se habría pedido la mitad de la carta. ¿Podría ser Gaara? La verdad es que dudaba que el pelirrojo se hubiera plantado ahí y la estuviese esperando en la parte de atrás del restaurante familiar. ¿Entonces?—. Tómate un pequeño descanso. Ya se encargará Soma de atender las mesas como otras veces.

Con un suspiro, terminó asintiendo y dándole las gracias a su madre con un beso cariñoso en la mejilla, asegurando que trataría de no tardar mucho en regresar. Aún con el pañuelo sobre su cabeza y el delantal atado a la cintura, giró el picaporte de la puerta trasera y salió. Miró a su derecha, hacia la calle, pero no había nadie. Entonces volvió la vista al lado izquierdo, donde encontró a una figura algo más alta que ella, con el cabello completamente oscuro y apoyado casualmente sobre la pared la esperaba. No llevaba las pinturas que solía lucir habitualmente, pero aún así, supo a la perfección quien era.

¡Kaito-kun! —exclamó claramente sorprendida antes de bajar el par de escalones frente a la puerta y acercarse despacio a él.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 7 Ene - 22:00


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


Recorrió la calle repleta de comercios con las manos hundidas en los bolsillos. A esas horas del mediodía, la mayoría de los puestos callejeros estaban llenos de ninjas que habían hecho un alto en sus funciones para comer, y varios niños perseguían de lado a lado una vieja pelota de trapo. El calor no era tan sofocante como en otras ocasiones, pero aún así Kaito se desvió hacia los callejones traseros para buscar la máxima sombra posible.

El restaurante de la familia Ichijō se encontraba casi al final de la avenida, en un pequeño pero acogedor local que comunicaba ambas calles. La puerta que daba al callejón más pequeño no había sido diseñada para clientes, puesto que daba directamente al interior de las cocinas, y normalmente se utilizaba solo para sacar la basura o para tender los manteles después de lavarlos. No obstante, Kaito se dirigió hacia allí nada más doblar la esquina. Llevaba acudiendo a ese restaurante tantos años que se lo conocía prácticamente de memoria, por lo que solía aprovechar esa entrada para evitar entorpecer a los camareros. Además, el señor Ichijō siempre le dejaba llevarse un calamar frito recién hecho cuando iba a visitarles...

Con un suspiro, se detuvo frente a la puerta de madera y la observó durante varios minutos, mientras sus dedos jugueteaban con el frasco que guardaba en el interior de su bolsillo. Le había dado muchas vueltas durante todos aquellos días, tras su regreso de la misión en el País de las Aves, así que finalmente dejó caer el frasco en su sitio, subió los dos escalones y tocó varias veces con los nudillos.

Ya no podía echarse atrás. Aquello era lo mejor, y lo sabía. Solo esperaba que Misao también lo comprendiese cuando se lo explicase...

Fue la madre de Misao, ataviada con un delantal algo manchado por el ajetreo y una espátula todavía en la mano, quién se encargó de abrir.

—Ah, Kaito, eres tú...

Hola, señora Ichijō. Perdone la interrupción —se disculpó, inclinándose educadamente hacia delante—. Esto... sé que aún no es la hora de cerrar, pero... bueno... me preguntaba si Misao estaba... estaba aquí. He pasado por su casa pero no había nadie...

—Claro. —La mujer sonrió con amabilidad, pese al cansancio que reflejaba su gesto—. Le diré que has venido.

Vale.

Pocos minutos después, el rostro de la kunoichi rubia, aún uniformada de camarera, asomó por la puerta. La vio alzar las cejas, sorprendida por su presencia, aunque al menos no hizo ademán de cerrar la puerta y punto, si no que poco a poco bajó los dos escalones hasta quedar a su altura. Ya era un paso...

Ho-hola... —saludó, sintiéndose un tanto cohibido. Se llevó la mano a la nuca, alborotándose el pelo oscuro, mientras desviaba la vista hacia el tendedor, donde se agitaban varios manteles empapados—. Yo... esto... ¿tienes un segundo? Me... me gustaría hablar contigo...

La muchacha asintió, cruzándose de brazos, lo cual resultó un alivio. Sabía que estaba enfadada con él por las distancias que estaba tomando —por lo general, solía mostrarse mucho más alegre y cercana—, aunque tampoco le extrañaba. En aquellas dos semanas habían discutido más que en todos los años desde que se conocían. Tragó saliva, bajando la vista al suelo y observándose los pies. Sin quererlo, sus dedos volvieron a juguetear con el frasquito de cristal del bolsillo.

Yo... esto... Bueno, quería... eh... quería... quería pedirte perdón.

Volvió a tragar saliva, sin atreverse a levantar la vista. Si lo hacía y veía su expresión, a lo mejor le entraba el pánico no terminaba de decir todo lo que tenía pensado, y...

La verdad es que estos días me he portado como un idiota. Estaba muy molesto por lo de los exámenes, y después... cuando, cuando te vi allí con Gaara-sama... pensé que... —Frunció más el ceño, apretando los labios—. En fin, que no debí decirte las cosas que te dije. Ya sabes que a veces, cuando me frustro, se me va la cabeza y me porto como un estúpido. Kankurō-dono tenía razón y... bueno, tú no tenías la culpa de nada, y yo no tenía por qué meterme en tus cosas así que... Solo-solo quería decirte que... que... lo siento mucho —finalizó, inclinándose hacia delante con los puños apretados dentro de los bolsillos y los ojos fuertemente cerrados—. Lo siento de verdad.

Solo esperaba que hubiese llegado a tiempo de aceptar sus disculpas...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 8 Ene - 17:18


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


—Ho-hola... Yo... esto... ¿tienes un segundo? Me... me gustaría hablar contigo...

La voz de Kaito sonaba tan… cortada, tan tímida que sin duda resultaba extraño. Entre otras razones porque siempre había sido el hiperactivo del grupo, con esa sonrisa contagiosa que incluso animaba a cualquiera después de pasar un rato con él y logrando de igual forma sacar a Hayami de sus casillas. Ese comportamiento suyo nunca le había importado. Pero lo que no le había gustado ni un pelo había sido el comportamiento que había tenido desde que les dieron la misión para ir al País de las Aves.

El chico había dejado claro que la había visto intimar con Gaara en la enfermería una vez hubieron finalizado los exámenes y se había mostrado claramente cabreado, molesto e indignado. Misao no comprendía porqué y por muchas vueltas que le diese al asunto, no lograba dar con algo que ella hubiera hecho o dicho que pudiera molestarle. Aún así… estaba claro que algo había tenido contra ella esas dos últimas semanas y por mucho que se lo hubiera preguntado, y las veces que hubieran discutido cabreándose más mutuamente, no había logrado sacar nada en claro.

Ya creía que no iba a haber solución, una que le encantaría encontrar si le dijese de verdad lo que sucedía. A ver, estaba claro que le tenía inquina a Gaara… Pero el pelirrojo no le había hecho absolutamente nada. De hecho, el contacto que habían mantenido siempre había sido mínimo. ¿Entonces por qué le molestaba tanto haberlos visto? No comprendía…

La joven Ichijō asintió despacio con la cabeza mientras le miraba con fijeza, cruzando despacio los brazos frente a su cuerpo. Su ceño se frunció ligeramente. No parecía que viniese a discutir… más bien todo lo contrario. Por esa misma razón había aceptado escucharle. Se percató de la forma en que bajaba la mirada, rehuyendo la violácea suya.

—Yo... esto... Bueno, quería... eh... quería... quería pedirte perdón.

Los grandes ojos violetas de la kunoichi se abrieron un poco más de la cuenta, en un discreto gesto de sorpresa. ¿Al fin… había decidido disculparse? Fue inmediato, el enfado y la molestia que había estado sintiendo hacia él comenzaron a diluirse. De igual forma, su ceño fruncido fue relajándose poco a poco… en lo que el muchacho continuaba hablando, en lo que continuaba disculpándose y reconociendo en lo que se había equivocado. Sí… te conozco demasiado bien. Pero nunca te había pasado conmigo…

—Solo-solo quería decirte que... que... lo siento mucho. Lo siento de verdad —finalizó mientras se inclinaba hacia delante, con un leve temblor en los brazos por la fuerza que ejercía en sus escondidos puños.

Durante unos segundos, Misao permaneció completamente quieta y sin ser capaz de pronunciar palabra. Le costó un poco encontrar cómo contestar, sin percatarse de que su propia inseguridad estaba saliendo a la luz.

Nunca te habías enfadado así conmigo —musitó finalmente. Los brazos que había mantenido cruzados por delante de su cuerpo terminaron por envolver su menudo cuerpo en un pequeño abrazo a sí misma—. Ya desde el primer momento estuve pensando que había hecho algo mal, que te había dicho algo… Quizás que estabas enfadado porque no estuve contigo los días después del examen jounin. Fui varias veces… unas con Hayami y otras sola, pero tu madre siempre decía que estabas fuera. Tampoco quería ser pesada —dejó escapar un profundo suspiro y se humedeció los labios—. Sea lo que sea que sucediese, no quiero estar así contigo, Kaito-kun. Siento si dije o hice algo que lo provocase… Y-Y sabes de sobra que acepto tus disculpas. No quiero estar mal contigo nunca más… —terminó por decir mientras se acercaba a él.

Colocó ambas manos sobre sus hombros para obligarle a erguirse. No quería inclinaciones tan formales. A fin de cuentas, eran amigos desde siempre. De hecho, él era su mejor amigo.

Solo te pido que la próxima vez me hables, por favor… no” te frustres ni te portes como un estúpido” —dijo repitiendo las palabras que él mismo había dicho de una forma afectuosa—. Confía en mi la próxima vez para hablar las cosas, ¿sí?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 8 Ene - 19:43


«You could be loved again»
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Misao no contestó enseguida. Permaneció unos segundos callada, y por cada uno de ellos el corazón de Kaito parecía latir un poco más rápido. ¿De verdad estaba tan molesta como para no querer perdonarle? Su amiga siempre había sido bastante comprensiva... Cerró con más fuerza los ojos, intentando que su nerviosismo no se hiciese visible. Si le decía que no quería volver a ser su amiga, o algo similar, entonces... entonces...

—Nunca te habías enfadado así conmigo —la escuchó murmurar al fin. No estaba utilizando un tono de reproche. Era más bien de... ¿tristeza? En cualquier caso, no se animó a levantar la cabeza por si acaso. No se atrevía aún a enfrentar su expresión—. Ya desde el primer momento estuve pensando que había hecho algo mal, que te había dicho algo…

No se trata de eso. Maldita sea, no se trata de nada que hayas dicho. Pero tú... tú... No había logrado borrarse esa imagen de la cabeza. Por mucho que lo había intentando, no lo conseguía. La forma de ponerse de puntillas, deseosa de llegar a él, y cómo sus finos brazos rodeaban sus hombros para acercarse todavía más. Y la expresión. La expresión de felicidad, de adoración, de... de...

Sin duda, la expresión había sido lo que más le había dolido, porque aunque llevaban más de diez años siendo amigos, a él jamás lo había mirado de esa forma. Nunca.

Apretó más el frasco, tanto que temió que acabaría rompiéndolo.

—Sea lo que sea que sucediese, no quiero estar así contigo, Kaito-kun. Siento si dije o hice algo que lo provocase… Y-Y sabes de sobra que acepto tus disculpas. No quiero estar mal contigo nunca más... —musitó, apoyando las manos sobre sus hombros y empujándole suavemente para que se levantase.

Al hacerlo, se encontró con sus ojos violetas mirándole directamente. Ya no parecían enfadados. De hecho, llegó a apreciar un destello de cariño en ellos al parafrasear lo que él mismo había dicho hacía solo unos instantes. Pero ni por asomo se parecía a lo que había visto en la sala de enfermería. ¿Por qué a él sí? ¿Por qué yo no? ¿Por qué? Siempre había estado ahí para ella. Siempre. Desde que tenía uso de razón, había acudido cada mañana a ese restaurante para ir con ella a la escuela ninja, y posteriormente a la Academia. La había consolado, la había hecho reír, había escuchado sus miedos, sus sueños y sus anhelos...

¿Qué ha hecho él por ti? Antes de saber que tenías ese poder, ni siquiera se había percatado de que existías. Nunca te habría mirado dos veces. Jamás te habría visto, porque no eras nadie importante. Pero para mí...

Se obligó a esbozar una sonrisa convincente, asintiendo con un cabezazo seco de los suyos.

Para mí...

Nunca más —prometió, con solemnidad, antes de sacar la mano del bolsillo para alzar el dedo meñique, como habían hecho en tantas ocasiones cuando eran niños. Todo cambiará a partir de ahora. Ya lo verás. Promesa del meñique.

Misao sonrió ampliamente, antes de entrelazar su dedo con el de su compañero y tirar hacia abajo. Después, ambos soltaron una risita entre dientes, bastante más aliviados.

¡Ah, sí! Sé que ahora mismo estás muy liada, pero... bueno, es que lo he estado hablando con mi madre y... no me hace mucha gracia, pero supongo que sí que le debo también una disculpa a... —Se cortó antes de decir "el estirado", corrigiéndose a tiempo—, Gaara-sama... ¿Crees que... ehm... podrías ayudarme luego a prepararle... ya sabes, algo para comer? Mi madre dice que es una buena forma de pedir disculpas a alguien importante sin tener que dar un discurso. Y, la verdad... lo prefiero.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 9 Ene - 16:37


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Después de esas dos semanas y los días que habían transcurrido desde su vuelta a casa, ese nudo en el estómago y las preocupaciones que había generado el incesante e incomprensible enfrentamiento entre Kaito y ella, no pudo más que volver a sentir alivio y felicidad cuando su amigo le dedicó esa sonrisa que volvía a ser de las suyas, de las que siempre le había dedicado desde pequeños.

—Nunca más. Promesa de meñique —le respondió finalmente, en lo que le vio alzar el dedo meñique.

La muchacha rubia no pudo sino sonreír ampliamente y encantada. Era algo de ellos. Ese tipo de promesas. Bueno, estaba segura que más personas las hacían. Pero ella solo las había hecho con Kaito. No pasó más de un segundo para que ella asintiese con la cabeza de igual forma y entrelazase su dedo meñique con el de él. Parece… que todo vuelve a ser como siempre y que se cumpla nuestra promesa. Fue natural la risita que soltaron al unísono ambos, antes de que soltasen sus dedos.

Después de aquello, sin perder la sonrisa curvada en sus labios, echó un vistazo a la puerta por la que había salido. Le encantaría poder decirle que diesen una vuelta por el mercado tranquilamente. Así podrían recuperar algo del tiempo que habían perdido discutiendo… Pero el restaurante estaba hasta arriba y no podía dejar así a su madre.

—¡Ah, sí! Sé que ahora mismo estás muy liada, pero... bueno, es que lo he estado hablando con mi madre y... no me hace mucha gracia, pero supongo que sí que le debo también una disculpa a... Gaara-sama... ¿Crees que... ehm... podrías ayudarme luego a prepararle... ya sabes, algo para comer? Mi madre dice que es una buena forma de pedir disculpas a alguien importante sin tener que dar un discurso. Y, la verdad... lo prefiero.

Misao se quedó algo parada y claramente sorprendida cuando le dijo aquello. ¿Estaba escuchando bien…? ¿Quería hacerle una buena comida a Gaara a fin de disculparse? Vaya. Eso sí que no se lo hubiera esperado y en cambio estaba sucediendo. Probablemente al pelirrojo le valiese un simple “Disculpe mi comportamiento de la última vez, Kazekage-sama” de estar esperando una disculpa por parte del moreno. Pero la kunoichi no podía quitar mérito a la buena intención del gesto. Por esa misma razón, segundos después, terminó asintiendo despacio.

Ya sabes que me puedes pedir ayuda para lo que quieras. Y más si tiene que ver de cocina —dijo juntando las palmas de sus manos por delante de su pecho, encantada de que hubiera acudido a ella—. Hoy está siendo un día bastante ajetreado en el restaurante la verdad. Pero, ¿te parece que quedemos dentro de hora y media en mi casa? Ya habrá menos clientes y se las podrán apañar sin mi. Además allí podremos estar más tranquilos y movernos mejor —le ofreció con su habitual amabilidad.

Tras haber acordado aquello, se despidieron y volvió a entrar en el restaurante, con una expresión
bastante más animada de la que había tenido en días.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar 9 Ene - 20:47


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


Habían pasado más de dos horas cocinando, entre fogones y risas. Kaito era un auténtico desastre, pero por suerte Misao controlaba lo suficiente como para impedir que lograse quemar nada. Al final, después de la segunda tanda de fideos pasados, se habían repartido las tareas de acuerdo a lo que cada uno hacía mejor: Kaito cortaba las verduras y la carne en trozos exactamente iguales, y Misao... bueno, Misao se encargaba de todo lo demás. En cualquier caso, el resultado había sido bastante aceptable: unos noodles de pollo y verduras, un termo de té verde y unos mochis de fresa ácida.

Y ellos habían acabado rebozados en harina y aceite.

Huele tan bien que me lo comería ahora mismo —admitió el chico, olisqueando la cacerola donde su amiga estaba rehogando todo con el caldo—. Vaya, mira la hora que es... Ya sigo yo echando esto en el cuenco. Supongo que querrás al menos quitarte la harina del pelo, ¿o qué?

Al ver que ella dudaba, tocándose uno de los mechones y poniéndose ligeramente colorada, sonrió más.

Veeeenga —la animó—. Ve a ponerte guapa y todas esas chorradas de chicas. Prometo solemnemente que no me voy a comer nada.

Finalmente, Misao sonrió y cedió, dándole un rápido beso en la mejilla antes de perderse por el pasillo en dirección al piso superior. Kaito la observó subir las escaleras a toda prisa, y después desvió la vista al contenido de la cacerola.

La mejilla aún le ardía ligeramente, allí donde ella le había besado, cuando su sonrisa se enfrió de pronto y sus ojos dorados se tornaron un poco más oscuros. Hundió la mano en el bolsillo, extrayendo la ampolla de cristal con la que había estado jugueteando antes, y observó el líquido azulado a contraluz. "Siete gotas. Mi límite son cuatro, pero es mejor que no nos arriesguemos. Siete gotas serán suficientes", le había dicho Samuru al entregarle el frasco.

Siete.

Desprendió el tapón, conteniendo la respiración. En el piso de arriba, escuchó a Misao canturrear una canción mientras, seguramente, se cambiaba de ropa y se cepillaba bien el pelo. Seguro que, cuando bajara, su expresión volvía a resplandecer como aquella vez.

La simple idea le provocó un retortijón en el estómago. No se la merecía. Él, con todo lo que había hecho... Con toda la gente a la que había asesinado en el pasado... Un monstruo de sangre fría incapaz de comprender los sentimientos de nada ni de nadie...

"Si no fuese por él, Kioko seguiría aquí. Si no fuese por él, muchos otros seguirían aquí". Aún era capaz de reproducir con dolorosa claridad los recuerdos que Samuru le había mostrado. El caos, los gritos, los edificios desmoronándose uno a uno, el terror en el rostro de su hermana mientras aquel jutsu de viento se dirigía imparable hacia ella... y sus ojos. Esos repugnantes y aterradores ojos amarillos, sedientos de sangre.

Kioko seguiría aquí... Y también Mizuki. Debería recordar a Mizuki. Perdonar no era tan sencillo ni tan rápido como Misao creía. Pero ya se encargaría de explicárselo después.

Con un giro rápido de su muñeca, parte del contenido se diluyó silenciosamente en el caldo de los fideos. Lo removió varias veces con la cuchara de madera, antes de servir una generosa ración en uno de los cuencos que Misao había preparado sobre la encimera, y empaquetó todo junto con el termo de té y los mochis.

Para cuando la kunoichi rubia volvió a bajar, ya adecentada y lista para marcharse, Kaito tenía todo rigurosamente ordenado dentro de un trapo colorido y bien anudado. Al verla aparecer por la cocina, sonrió y lo alzó en alto.

¿Así está bien, no? Venga, pues vamos. Ya casi se ha pasado la hora de comer...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue 11 Ene - 18:03


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


Probablemente, si Misao no hubiese estudiado en la escuela y, posteriormente, en la Academia Ninja de Suna para ser kunoichi se habría dedicado a aprender el oficio de chef para dedicarse únicamente al restaurante junto a su madre. Se conocía las cocinas del local y de su casa de memoria, dónde tenía guardado cada utensilio, cada olla, las tablas para cortar. Siempre ponía su mejor esfuerzo en los platos que preparaba, deseando que gustasen a los clientes. Aunque, si la persona a la que iban destinados era alguien cercano y especial, siempre se esforzaba mucho más, con cada uno de los detalles. Esa vez no había sido menos, aunque tratase de ocultarlo. A pesar de no ser un detalle suyo, deseaba que la intención de Kaito pudiese transmitir la disculpa que tenía como fin todo aquello.

Habían pasado varias horas desde que habían comenzado con todo. Como había esperado, la experiencia de cocinar con su amigo fue muy divertida. Habían reído, bromeado y hecho el tonto juntos, terminando hasta arriba de harina cuando podrían haberlo evitado. Ya solo les quedaba servir todo en los correspondientes recipientes y colocarlos en las bandejas y empaquetarlo de forma cómoda para transportar.

— Vaya, mira la hora que es... —soltó repentinamente su amigo. Frunció ligeramente el entrecejo y volvió la mirada al reloj colgado en la pared apuesta a la cocina. No pudo evitar sorprenderse. ¿Ya eran esas horas? ¡Qué rápido había pasado el tiempo! Era una pena la verdad… No le hubiera importado alargar un poco todo, con lo bien que se lo estaban pasando. Pero era cierto. Si querían llevarle la comida deberían apresurarse—. Ya sigo yo echando esto en el cuenco. Supongo que querrás al menos quitarte la harina del pelo, ¿o qué?

La joven frunció el entrecejo antes de tocarse uno de los mechones sueltos y apreciar pequeñas motitas blancas sobre él. Se había puesto perdida; solo de imaginarse apareciendo frente al Kazekage cubierta de harina… ¡Qué vergüenza! Sus mejillas se encendieron inevitablemente.

De acuerdo —terminó asintiendo cuando él le insistió un poco más—. No tardaré demasiado, ¿sí? —añadió acercándose a él para dejar un rápido y cariñoso beso en su mejilla.

Con pasos rápidos, ascendió hasta el piso superior y entró en su habitación. Se miró en el espejo haciendo una mueca. No se le puede dejar cerca de la harina a este chico… pensó con una divertida sonrisa en los labios, antes de tomar una toalla húmeda y quitar cuidadosamente la sustancia blanca de sus mechones con paciencia, canturreando una canción que le llevaba rondando varios días por la cabeza. Se deshizo de la ropa que había estado llevando, la cual también se había puesto perdida. Por último se volvió a peinar, haciéndose un par de trenzas simples. Tras mirarse y asegurarse de que estaba bien, Misao se apresuró en regresar a la planta inferior, encontrándose a Kaito apoyado en la encimera, junto al paquete de bandejas ya hecho y envuelto con el pañuelo. Si siempre ha sido buen chico… Aunque como Hayami, tiene su temperamento… no pudo evitar recordar las dos últimas semanas durante unos instantes. Pero ya está todo bien, ¿no?

—¿Así está bien, no? Venga, pues vamos. Ya casi se ha pasado la hora de comer...

Está perfecto. Sí, vámonos —asintió echando un vistazo a la cocina. Aún quedaban algunas cosas por recoger, pero cuando regresase se encargaría de ello.


———————


Cuando llegaron frente a la puerta del despacho del Kazekage en el último piso del central edificio, dos guardias volvían a estar apostados a sendos lados de ésta. Es normal… Después de todas las tentativas contra su vida. Aunque seguía pensando que, teniendo en cuenta las habilidades de Gaara… cualquiera que pudiese con él, podría llevarse por delante, sin problema alguno, al resto de la Aldea.

—¿Qué lleváis ahí? —preguntó uno de los hombres con tono cortante y cierta sospecha en la voz. Misao apretó la mandíbula y se apresuró a contestar antes de que Kaito lo hiciera, pues ya le veía las intenciones de saltar con una de sus impulsivas contestaciones.

Nos han encargado traer desde el restaurante Ichijō un menú especial para el Kazekage —respondió de forma casual y tranquila. Aunque siempre había tratado de verse con Gaara fuera de su despacho para no molestarle, algunas veces había sido inevitable. Por ello, algunas parejas de ninjas que rotaban para guardar la puerta la conocían. Además… Su restaurante, aunque pequeño, también era bien conocido.

Las miradas reticentes y analíticas continuaban posadas en ellos y en la pila de bandejas envueltas, hasta que se escucharon unos pasos acercarse a la puerta desde el interior del despacho, antes de que esta se abriese.

Nos vemos entonces, herman---

La figura y la voz que emergieron de repente eran inconfundibles. Ese mono negro, ese maquillaje morado en franjas oscuras por su rostro y el tono fraternal que tenía su voz.

¡Misao! —exclamó tan pronto como la vio frente a él. Esa mirada castaña se dirigió un segundo después a Kaito—. Anda, y el mequetrefe. Kaito, ¿verdad? —preguntó antes de que su instinto de comilón se activase, con el olor de la comida que llegó hasta él—. Espera, espera… ¿Traéis algo para comer? —preguntó con un brillo de emoción en los ojos. Prácticamente se podía apreciar la baba que se le caía. El jounin se hizo a un lado con un respetuoso gesto para invitarles a entrar—. Pasad. Pasad. Gaara, creo que me quedaré un poco más, si no te importa —se apresuró a añadir mientras cerraba la puerta tras que ambos entrasen.

Será lambroto. Ni siquiera sabe lo que hay dentro… pensó la kunoichi inevitablemente, negando con la cabeza pero una sonrisa dibujada en los labios.

Buenas tardes, Maestro… —dijo finalmente como saludo inclinándose respetuosamente frente al escritorio donde Gaara se encontraba sentado, con Kaito a su derecha. Al erguirse nuevamente, volvió la mirada hacia su compañero, que se mantenía algo más serio de lo que había estado antes, con la mirada clavada en el sueño, algo cohibido. No sabía si continuar hablando o… dejar que el propio moreno se encargarse de decirle lo que habían ido a hacer.


の Con Kaito, Gaara y Kankuro の Despacho del Kazekage の
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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue 11 Ene - 20:33


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


Nada más llegar a la puerta del despacho, los dos guardias de la entrada los habían interceptado. Kaito frunció el ceño cuando ambos se inclinaron con aire circunspecto sobre el fardo de comida que sujetaba en la mano derecha. No hizo ningún movimiento ni dijo nada, pero el corazón se le aceleró un poco al ver que la rápida contestación de Misao no parecía haber sido suficiente. Si ahora se lo confiscaban antes de que pudiese pasar...

Por suerte, la puerta se abrió tras ellos e, inmediatamente después, la imponente figura del marionetista apareció entre ambos centinelas. Los observó con sorpresa, primero a uno y luego al otro, antes de olfatear un poco el aire y esbozar una sonrisa torcida.

Espera, espera… ¿Traéis algo para comer?

Mierda... No contaba con aquello. Había estado muy pendiente del ir y venir del despacho del Kazekage, incluso se las había apañado para averiguar parte de la agenda que tenía prevista para ese mismo día, y esas horas de la tarde solían ser muy tranquilas. La mayoría de funcionarios se habían marchado a casa a comer con sus familias, así que no esperaba que precisamente Kankurō hubiese decidido hacerle una visita antes de comer. Apretó los labios, notando cómo los nervios le ascendían hacia la garganta al verlo apartarse diligentemente para abrirles camino, dando a entender que pensaba quedarse. ¿Y ahora qué? No tenían previsto que hubiese una segunda persona de la que ocuparse.

Maldita sea...


***


—Buenas tardes, Maestro... —saludó la muchacha, poco después de que cerrase la puerta tras de sí.

Gaara alzó la vista de los documentos que estaba revisando, y Kankurō pudo apreciar la sorpresa en su usual expresión imperturbable. O sea, que no era algo planeado... La posibilidad de que hubiesen quedado para comer juntos, aunque extraña —Gaara no le había comentado nada en absoluto sobre que tuviese planes, más allá de revisar toda la pila de papeles que se amontonaba sobre su escritorio—, se le había ocurrido poco después de dejarlos pasar. Y claro, a lo mejor entonces había metido la pata al decir que pretendía quedarse un rato más... Pero no se habría traído al mequetrefe con ella. Además, se había hecho bastante tarde y estaba muriéndose de hambre. Y aquello olía de maravilla.

Al ver que los tres permanecían en un tenso silencio, sin que ninguno se aventurase a decir la primera palabra, Kankurō se adelantó y dejó caer la mano con fuerza sobre el hombro del muchacho moreno, que se tambaleó bajo su peso.

Me parece que estos chicos nos han traído el almuerzo —comentó animadamente, esbozando una sonrisa de oreja a oreja al notar la tensión en el cuerpo de Kaito. No iba a admitirlo, pero... le encantaba provocar esa sensación en los mequetrefes de su edad—. Huele a fideos de pollo... Es una lástima que tú ya hayas comido, ¿eh, Gaara?

De reojo, apreció cómo los dedos del chico se cerraban con fuerza sobre el paño. Pobrecito... se pensaría que iban a tirarlo.

¿... para nosotros? —preguntó el pelirrojo, un tanto desconcertado, desviando sus ojos claros hacia Misao.

Claro que es para nosotros. Y la verdad, huele tan bien que sería una pena tirarlo o dejar que se enfriase... ¿Te importa si me lo como yo? Aún no he podido pasar por ningún puesto y me estoy muriendo de hambre —se quejó, echando mano rápidamente de las bandejas. Al ver que Kaito se resistía a soltarlas, tiró con más fuerza hasta arrancárselas de las manos y llevarlas al escritorio—. Tranquilo, chaval. Yo nunca permito que una buena comida se estropee... ¿verdad, Misao?

No sabía que habías preparado nada —oyó que decía Gaara, a modo de disculpa, mientras él se peleaba con los nudos.

Vaya, fideos. Fideos con una pintaza tremenda. Y mochis. Se le hizo la boca agua solo de verlos. Y un termo de... Lo desenroscó, olisqueando su contenido, antes de alzar la vista hacia su hermano pequeño.

Toma. Para ti. Hazle un poco de aprecio a los pobres chicos, que se han esforzado un montón —aseveró, como si él mismo hubiese estado supervisando el proceso de cocinado. Le sirvió una taza de té humeante, dejándola a un lado de los papeles, para luego hacerse con el bol de pollo y verduras en el que flotaban los fideos—. ¡Bueno, que nos aproveche!


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue 11 Ene - 23:24


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


— Me parece que estos chicos nos han traído el almuerzo. Huele a fideos de pollo... Es una lástima que tú ya hayas comido, ¿eh, Gaara?

¿Qué…? ¿Ya había comido? Una inevitable mueca de desilusión se dibujó en el rostro de la joven kunoichi al saberlo. No podía negar que era bastante tarde y que pocas serían las personas de Sunagakure que estarían sin comer (aunque el hambre que parecía tener Kankurō no sabía si era de puro vicio a comer o porque realmente no se había llevado nada a la boca). En cualquier caso, el plan de Kaito parecía haberse chafado finalmente. Quizás debidos dejarlo para la cena. Habríamos tenido gran parte de la tarde para hacerlo sin problema alguno… En cualquier caso, ya estaba hecho todo. Al menos Temari hoy ha podido traerle algo de comida y se ha asegurado de que no se le olvide.

—¿... para nosotros? —la voz de Gaara estaba teñida de sorpresa cuando sus ojos se encontraron. Esbozó una tímida sonrisa y asintió. La idea no había sido suya, y quería dejar eso claro antes de nada.

Sí… Se le ocurrió a Kaito hacerle una comida, Maestro. Y me pidió ayuda —dijo con sinceridad, volviéndose hacia los dos marionetistas. La situación le resultó demasiado graciosa: el mayor trataba de hacerse con el paquete, mientras que el pequeño se esforzaba por mantenerlo entre sus brazos, sin querer cedérselo. Aunque a decir verdad… también resultaba un poco extraño, no podía negarlo. Después volvió de nuevo la mirada al pelirrojo cuando se disculpó con esa mirada tan peculiar. Si estuviésemos solos y no fuese tan vergonzosa, me acercaría a besarle. Es demasiado mono…—. No se preocupe —se apresuró a decir, negando con la cabeza y sonriendo, mientas escuchaba a Kankurō deshacer el paquete y comenzar a sacar las cosas cuidadosamente para no tirar nada.

Al ver que le pasaba el té verde ya servido, Misao sintió algo más de tranquilidad. Bueno, al menos eso sí que se lo podrá beber a lo largo de la tarde mientras continúa con el papeleo. Gaara miró el contenido del vaso unos segundos antes de dar el primer sorbo. Contentada con eso, se volvió hacia Kaito a fin de proponer que se fueran, pues ya habían llevado a cabo la entrega de la comida (aunque el tragón del marionetista se la estuviera zampando cuando no era para él).

Sin embargo, encontró los dorados ojos del morenos fijados en la figura sentada de Gaara. ¿Ocurría algo…?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Vie 12 Ene - 17:54


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—No se preocupe —alegó enseguida Misao, dedicándole una dulce sonrisa, antes de que la atención de Gaara volviese sobre su compañero.

¿Ha sido idea tuya?

Kaito tragó saliva de forma audible, asintiendo levemente con la cabeza. Parecía un tanto nervioso, aunque no era algo extraño. Por lo general, la gente todavía solía mostrarse cohibida ante su presencia, así que ya estaba acostumbrado a ser él quien diese el primer paso en la conversación. Desde luego, no sabía qué habría motivado al chico para proponer aquello, principalmente porque apenas habían tenido contacto más allá de las misiones, pero debía admitir que había sido un buen detalle.

Has sido muy amable —concedió, mientras su hermano le servía una taza de té verde.

No era muy aficionado a consumir bebidas que contuviesen estimulantes, principalmente porque podían contribuir a alterar la percepción, pero el sabor fresco del té verde le gustaba. Era ligero y agradable, y mantenía un poco a raya los efectos del clima seco propio de Suna. Por eso, después de que Kankurō se retirase para dar buena cuenta de la sopa de fideos, Gaara dejó a un lado el listado de equipos sobre el que había estado trabajando y cogió el vaso para dar un sorbo al líquido humeante. No quería desmerecer el trabajo que ambos dos habían hecho, y seguramente aquella sería la mejor forma de apreciar su esfuerzo. Además, estaba bastante bueno. No le habían echado azúcar, cosa que agradecía, y aún estaba bastante caliente.

Dio un segundo sorbo, algo más largo que el anterior, notando cómo ese calor se iba extendiendo poco a poco por su cuerpo, relajándole los músculos. Llevaba varias horas consultando listados, cotejando informaciones con el Libro Bingo y repasando enormes pilas de documentos, así que quizás había acumulado demasiada tensión. Tal vez debería salir a tomar un poco el aire, porque empezaba a sentirse un tanto...

Uh-ugghhh...

El gemido ahogado de Kankurō le obligó a volverse en su dirección, justo antes de que al marionetista se le doblasen las rodillas y acabase cayéndose al suelo con la cara contorsionada de dolor. El bol de fideos se hizo añicos al resbalar de la mesa, haciendo que su contenido se esparciese en todas direcciones, y Gaara abrió mucho los ojos, alarmado. Pero qué...

Kanku... —lo llamó, tratando de incorporarse para ir rápidamente junto a él, pero por alguna razón incomprensible su cuerpo se negó a obedecerle. Apretó los dientes, viendo cómo sus manos temblaban ligeramente conforme algo frío y punzante invadía cada rincón de su ser, manteniéndolo paralizado tras su escritorio—. Qu-qué es... esto...

Es como si... como si me estuviese congelando... por dentro... Su mirada se desvió rápidamente hacia la tinaja que reposaba en un rincón de la habitación, aunque la arena no hizo ademán de salir. Continuó inmóvil en su interior, muda ante las órdenes silenciosas que intentaba transmitirle. N-no... puedo... controlar... el chakra...

La puerta se abrió de golpe, y los dos centinelas que guardaban la puerta entraron con las lanzas en alto.

—¡Maestro Kazekage!

Pero era demasiado tarde. Antes de poder siquiera reaccionar, algo cegador los atravesó de lleno y, para cuando la luz volvió a extinguirse, los cuerpos de los dos ninjas yacían tirados contra la pared, uno sobre otro, con la piel la tensa sobre los huesos como si se tratase de meros esqueletos.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Vie 12 Ene - 22:53


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¿Kaito-kun…? —le llamó suavemente, en un susurro junto a él y colocando una mano sobre su brazo para llamar su atención.

Sin embargo, no obtuvo respuesta alguna por su parte. Ni siquiera se giró a mirarla. El muchacho continuaba con sus grandes ojos dorados fijados en Gaara y la taza de té a la que, en esos precisos instantes, le estaba dando otro sorbo. Se mordió el labio inferior tratando de entender qué pasaba…

Quizás quería quedarse a comprobar que la comida (aunque se la estuviese comiendo Kankurō y no Gaara como había estado previsto desde un inicio) y el té que habían preparado eran de su gusto. Habían escogido unos platos no demasiado complicados para cocinar, pero siempre era agradable comprobar que las cosas habían agradado. De hecho, eso mismo había hecho ella cuando les preparó el desayuno en su casa…

Uh-ugghhh... —gimió Kankurō repentinamente.

Misao se volvió alarmada hacia el marionetista a tiempo de verle caer al suelo con una clara expresión de dolor en el rostro. ¿Qué… Qué estaba pasando?

¡Kankurō! —exclamó acercándose rápidamente a él, arrodillándose a su lado. La exclamación de la kunoichi había ahogado de primeras el sonido de la voz del Gaara, tratando de llamar a su hermano mayor. Durante los siguientes segundos, con el pulso completamente acelerado por al situación y la incomprensión, volvió a llamarle una según vez—. ¡Kaito, hay que llamar a los ninjas médicos! N-No sé qu-qué… —comenzó diciendo, mientras alzaba la cabeza en dirección al escritorio donde se encontraba el joven Kage.

—Qu-qué es... esto... —la voz de Gaara salía con esfuerzo de sus labios, con cierta frustración mientras volvía la mirada hacia la calabaza que reposaba no muy lejos de él. Sin embargo, nada sucedió… Y ella estaba completamente segura de que lo estaba intentando.

¡¡Gaara!! —su tono era de completa alarma y preocupación. No solo era Kankurō, sino también el pelirrojo. Y había sido después de probar un par de bocados y tragos respectivamente de lo que habían traído. No puede ser… Sabía que ninguno de los dos era alérgico a los ingredientes utilizados. ¿Entonces? Los miró angustiada y temerosa, completamente confusa también.

Entonces, la puerta se abrió de golpe, de par en par, con el grito de los dos guardas armados de la puerta. No obstante, cualquier intención que hubieran podido tener, quedó eclipsada por una potente y cegadora luz. Misao tuvo que cerrar los ojos y apartar la mirada y, para cuando volvió a abrirlos, los dos shinobis estaban en la pared opuesta, con un aspecto verdaderamente indescriptible y que le provocó un escalofrío de horror.

A penas un segundo después, se incorporó de golpe. Debían llamar al cuerpo de curanderos de inmediato, pero primero necesitaba saber cómo estaba Gaara…No ha podido utilizar su arena… no puede usar su chakra. ¿Por qué? Sus pensamientos iban a toda velocidad en esos pocos segundos que estaban transcurriendo, comenzaba a acercarse al escritorio, a Gaara.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 13 Ene - 10:36


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Sus ojos no se apartaron de Gaara ni un instante mientras le observaba beber un par de sorbos de la taza de té. Los nervios le estaban jugando una mala pasada, acrecentando todavía más su ansiedad. Ni siquiera notó que Misao lo llamaba, ni que había colocado su mano sobre su brazo para indicarle que debían irse. ¿Y si no funcionaba? Samuru no le había especificado cuánto tiempo tardaría en hacer efecto... pero no veía que ocurriese nada. Iba a volver a sus papeles y...

EL gemido del marionetista lo puso en sobre aviso, y poco después lo vio caer al suelo hecho un guiñapo. A su lado, Misao gritó y fue rápidamente a su lado, pero no logró que el moreno reaccionase. Kaito los observó en silencio, como si solo se tratase de una película mala sucediendo frente a sus ojos, sin llegar a hacer nada. No debería haber estado aquí, pensó con amargura, viendo cómo Kankurō cerraba los ojos con fuerza. Pero seguro que el cuerpo de curanderos podían encargarse de él, ¿verdad? Porque ahora, lo más importante de todo, era que él...

—Qu-qué es... esto...

Ya está. Ha funcionado. No obstante, se mantuvo a una distancia cautelar mientras estudiaba los movimientos del joven Kazekage. Parecía haberse quedado paralizado frente al escritorio, y por alguna extraña razón la arena que solía acudir a su llamada por voluntad propia no apareció. "Siete gotas son más que suficientes. La red de chakra es algo tan complejo... pero sin ella, hasta el más fuerte de los ninjas se vuelve tan inofensivo como un ratón". No tenía muy claro qué era lo que le había hecho a su chakra, pero su parte estaba cumplida. Ahora...

—¡Maestro Kazekage!

¡Mierda! No había contado con los guardias de la entrada, que seguramente habían oído tanto el estruendo del bol al romperse como el gruñido del marionetista. Se llevó la mano a la cintura, al porta kunais, aunque antes de que pudiese hacer nada un fogonazo de luz cegadora barrió la estancia y los cegó a todos. Cuando Kaito fue capaz de volver a abrir los ojos, los dos jounin estaban fuera de combate. Tragó saliva, apartándose poco a poco las manos del rostro, y luego su mirada se desvió a la ventana circular.

Todo sucedió muy rápido. Escuchó que Misao se incorporaba, aterrada, pero antes de que pudiese dirigirse hacia Gaara la aferró por la muñeca con sus hilos de chakra y tiró de ella con fuerza. La muchacha perdió el equilibrio, aunque Kaito fue capaz de sujetarla antes de que cayese al suelo. Pasó su brazo por delante de su cuerpo, impidiéndole acercarse, justo en el mismo instante en el que los ojos de Gaara se centraban en él. Parecía estar comprendiendo algo, pero no lo importó lo más mínimo. Le devolvió la mirada, sereno y desafiante, antes de que una figura blanca apareciese a espaldas del Kazekage. Era un hombre adulto, muy alto, con el pelo largo y blanco y una máscara verde similar a las que solían utilizar los ninja médicos en los quirófanos. Lo único que dejaba al descubierto eran sus ojos, rojos como la sangre, que se centraron unos breves instantes en él antes de bajar hacia el pelirrojo.

—Es perfecto —musitó, encantado, alargando una mano hacia él. Sin embargo, se detuvo de repente y desvió la vista hacia una de sus manos, que empuñaba un kunai—. Vaya, así que aún puedes moverte... Asombroso... Pensaba que con eso sería suficiente pero... cometí un pequeño error de cálculo. No importa.

Extendió de nuevo su mano enguantada, y una luz pálida emergió de su palma. El chico cerró los ojos con fuerza, apretando los dientes para no gritar, y los temblores se paralizaron hasta que él también se derrumbó. Satisfecho, se lo echó al hombro y observó a su alrededor, hasta dar con la calabaza.

Después, simplemente, se desvaneció en el aire como si jamás hubiese existido, llevándoselo con él. Sin embargo, la presión que Kaito ejercía sobre el cuerpo de Misao no disminuyó, pese a sus chillidos y sus intentos de librarse de él. Parecía tan desesperada por alcanzarles, por impedir que él se marchase, que la furia volvió a golpearle con fuerza en las sienes. La apretó con más fuerza, para impedir que se moviese, y ambos desaparecieron también justo cuando llegaba el equipo de contención.

Cuando volvieron a aparecer, se encontraban muy lejos de allí, en un cuarto largo y oscuro, plagado de perchas y trozos de marioneta por todas partes. Solo entonces se permitió soltarla, aunque antes se aseguró disimuladamente de echar el cerrojo a la puerta. Por si acaso.  


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 13 Ene - 14:23


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Parpadeó repetidas veces antes de pasarse el dorso de la mano por sus grandes ojos violetas. Su vista se había visto afectada por el repentino fogonazo de luz blanca que había inundado el despacho del Kazekage y eso que había logrado protegerse en gran medida. A diferencia de hacía unos segundos, la estancia en la que se encontraban era pequeña y oscura, sin ventanas y con un gran número de artefactos por todos lados. ¿Dónde narices se encontraba?

Aunque todo había resultado muy confuso y se había desarrollado demasiado rápido como para que pudiera comprender exactamente, sí que recordaba bien el rostro del extraño hombre que había aparecido y se había llevado a Gaara frente a sus ojos sin que pudiera hacer nada. Otra vez… Su corazón latía con fuerza en su pecho, de forma dolorosa y frustrada. Pero sobre todo, acongojada. Si ese hombre había logrado paralizar por completo al pelirrojo evitando que pudiera utilizar su chakra y su arena… Temía lo que pudiera llegar a hacerle. Si al menos hubiera podido llegar hasta él…

Fue entonces que los brazos que la habían estado sujetando la soltaron. Dio varios pasos hacia atrás, casi cayéndose de culo al tropezar con un bulto que había en el suelo. Su mirada se alzó entonces, encontrándose directamente con los ojos dorados de Kaito, quien la observaba con cautela. Sabía que ante el peligro, el joven solo había intentando protegerla… La había sostenido por mucho que se hubiera revuelto y gritado… Pero debía de haber hecho algo para impedirlo… Aunque probablemente no hubiera servido de mucho

Deberíamos estar avisando al cuerpo de curanderos. A Temari y a Baki de lo sucedido. Al Consejo, Kaito… —musitó abrazándose a sí misma. Sentía que no tenía fuerzas, pero tenía que continuar, debía ir a buscar al resto. ¿Por qué estaban allí en vez de hacer lo que debían? Esconderse no iba a servir de nada. Además, ese hombre no parecía ir en busca de nadie más que no fuese Gaara—. Gra-Gracias por protegerme, de verdad —sonrió débilmente, realmente agradecida por lo que había hecho. Echó un vistazo a su alrededor otra vez, distinguiendo finalmente la mesa de trabajo con distintos utensilios y piezas propias de marionetas. Parecía un taller… El taller de Kaito. De todos los sitios a los que podían ir, ¿había escogido ese? ¿Por qué?—. Pero tenemos que salir a ayudar con la búsqueda. No podemos quedarnos aquí para protegernos de lo que ese hombre, sea quien sea, trate de hacer… Aunque solo parecía interesado en Gaara… —musitó al final del todo, mordiéndose con fuerza el labio inferior.

Tras un pequeño silencio entre ambos, en el que la mirada dorada continuaba posada en ella con mil sentimientos reflejados y que no lograba descifrar, comenzó a avanzar hacia el muchacho. La puerta estaba justo detrás suya y estaba decidida a no quedarse de brazos cruzados. Pensaba ayudar fuera como fuese. Cada vez que parpadeaba, veía a Kankurō doblado de dolor en el suelo, incapaz de moverse; veía al pelirrojo con los ojos abiertos más de lo normal, con una expresión frustrada dibujada en sus parcialmente congeladas facciones. Aquello le dolía como si fuera una herida profunda y sangrante… Necesitaba saber que el mayor estaba bien… Y sobre todo necesitaba encontrar a Gaara cuanto antes.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 13 Ene - 16:33


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Nada más liberarla, Misao trastabilló hacia atrás y tropezó con uno de los repuestos viejos de Ryu. Dudó sobre si acercarse o no a ayudarla, aunque la muchacha alzó enseguida la cabeza para buscar de nuevo su mirada.

—Deberíamos estar avisando al cuerpo de curanderos —advirtió, con la voz teñida de desesperación, a la vez que se abrazaba a sí misma—. A Temari y a Baki de lo sucedido. Al Consejo, Kaito…

El moreno no dijo nada. Permaneció de pie frente a la puerta, con actitud cautelosa, mientras Misao continuaba hablando y mirando a su alrededor. Nunca había llevado a nadie a su taller de marionetas antes. Era un sitio privado, un lugar que utilizaba para dar rienda suelta a su imaginación y para crear todo aquello que le venía a la cabeza. No era el más grande del edificio —ésos estaban reservados a las personas de mayor rango del Escuadrón—, pero se las había apañado para colocar una mesa de trabajo, un jergón al fondo por si algún día se quedaba allí a dormir después de trabajar, y unos cuantos muebles viejos que le había cedido su abuela para almacenaje. Allí acumulaba mantas, bolsas de patatas, sopa instantánea...

Puede que no tuviese las comodidades de una casa, pero no era un mal lugar para quedarse un tiempo. Al menos hasta que todo se calmase.

—No podemos quedarnos aquí para protegernos de lo que ese hombre, sea quien sea, trate de hacer… Aunque solo parecía interesado en Gaara…

Kaito siguió callado. Sabía perfectamente que su compañera de equipo tenía razón, porque el único interés de Samuru era Gaara del Desierto. O, más bien, lo que había nacido anexionado a él: su defensa de arena absoluta. Con ella podrá al fin completar su diseño, y entonces esos malditos bijus desaparecerán de una vez por todas. Ya no habrá más guerras.

Apretó los puños, viendo cómo Misao se levantaba de nuevo y se dirigía hacia la puerta que él seguía bloqueando con su cuerpo. Ya no habrá más Keikos ni más Mizukis. Y que fuese precisamente un antiguo jinchuuriki el que ayudase a hacer realidad ese deseo sonaba como una especie de justicia poética.

No iba a dejar que nada ni nadie interfiriese en aquello. No cuando, al fin, alguien estaba dispuesto de verdad a velar por Suna.

Gaara, Gaara, Gaara... —gruñó, interponiéndose entre la chica y la salida, y agarrándola de las muñecas para evitar que alcanzase el cerrojo. Le dedicó una mirada de profunda amargura, con el ceño fruncido y la mandíbula tensa—. No sabes repetir otra cosa, ¿verdad? Es lo único que ves en el mundo, lo único que te preocupa a todas horas. Tu dichoso Gaara.

Pero mucho me temo que, en esta ocasión, Gaara tendrá que esperar. Sin darse cuenta, sus dedos se clavaron sobre sus muñecas conforme el enfado y los sentimientos le invadían el pecho.

¿Cuándo vas a darte cuenta, Misao? Gaara no puede corresponder a tus sentimientos. Es un monstruo, la Villa lo convirtió en un monstruo incluso antes de nacer. ¿De verdad piensas que alguien así va a poder quererte de verdad? ¿Que alguien así puede hacerte feliz?

Pero en cambio yo... si solo dejases que yo... yo...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 13 Ene - 22:41


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Del silencio tan poco habitual en Kaito no se percató la kunoichi hasta que era algo tarde. Por norma general, su amigo siempre había sido impulsivo y animado, incluso en situaciones de crisis que habían vivido durante las misiones que habían llevado a cabo como Equipo 3. Siempre se había lanzado a realizar el primer movimiento frente a los enemigos (algo que sin duda alguna les había costado más de un quebradero de cabeza y dificultad para salir del entuerto). Sin embargo, esta vez…

—Gaara, Gaara, Gaara... —el moreno se colocó delante de ella, cerrándole el paso. Algo en el tono de su voz y su mirada lograron encogerle el corazón. ¿Por qué decía su nombre de esa manera…? Creía que ya estaba todo solucionado. Creía que el enfado respecto a lo suyo con Gaara estaba más que pasado. Se había disculpado. La voz con que lo había hecho había dejado entrever el temor que había sentido frente al rechazo. Le había mirado a los ojos durante esa promesa que habían hecho… Su promesa del meñique… Dejó escapar una pequeña exclamación de sorpresa cuando los finos y largos dedos del joven marionetista se cerraron entorno a sus muñecas con más fuerza de la que se podía haber esperado—. No sabes repetir otra cosa, ¿verdad? Es lo único que ves en el mundo, lo único que te preocupa a todas horas. Tu dichoso Gaara.

¿Lo único que veo en el mundo…? ¡Auch! En las facciones de Misao se dibujó una mueca de dolor conforme el agarre de Kaito se iba afianzando, logrando hacerle más daño. Sus ojos miraron sus manos sin comprender a qué venía ese comportamiento, y mucho menos en un momento como aquel. ¡¿Cómo no iba a preocuparse ahora por Gaara si lo acababa de secuestrar un hombre tras lograr paralizarlo?! Comenzó a forcejear con su amigo durante unos segundos, tras los que él volvió a hablar con rabia y desprecio, haciendo que se detuviese nuevamente y abriese los ojos desmesuradamente.

— ¿Cuándo vas a darte cuenta, Misao? Gaara no puede corresponder a tus sentimientos. Es un monstruo, la Villa lo convirtió en un monstruo incluso antes de nacer. ¿De verdad piensas que alguien así va a poder quererte de verdad? ¿Que alguien así puede hacerte feliz?

¿Que no puede corresponder mis sentimientos? Apretó la mandíbula con fuerza ante tal afirmación. Eso no era cierto. Ella había llegado a pensarlo, que no le correspondería jamás, pero no porque no pudiese, no porque hubiera sido un monstruo, sino porque se debía por y para Sunagakure y porque no creía ser suficiente para ser digna de su atención. Pero recordaba cada minuto que habían pasado juntos en la enfermería… La forma en que le había abierto los ojos, las palabras utilizadas para confesarse, la sorpresa dibujada en su rostro tras el primer beso y esa inocente petición para que le diese un segundo. No había fingido. Todo eso había sido real. Lo sabía.

Lo hace, Kaito… —musitó en respuesta, alzando la mirada violácea a la dorada del contrario. Aún tenía la confusión bailando en sus ojos, pero mezclada con una determinación que acompañaba sus palabras—. ¿Monstruo? Lo fue, sí. Y no lo eligió. Tú mismo lo has dicho. La Villa lo convirtió en uno cuando aún estaba en el vientre de su madre. ¿Qué culpa tiene un niño non-nato de que le introdujesen un bijuu? Además, las personas cambian. Él lo ha hecho… —continuó diciendo y percatándose de que, a cada palabra que pronunciaba en defensa de Gaara, esa rabia iba creciendo, crispando sus facciones e incluso aumentando la fuerza de sus dedos—. ¿Cómo sabes que no puede hacerme feliz…? ¿Por qué dices eso, Kaito-kun? N-No entiendo porqué…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb 13 Ene - 23:39


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—Lo hace, Kaito… —rebatió la joven kunoichi, con una determinación que solo logró alimentar aún más su frustración—. ¿Monstruo? Lo fue, sí. Y no lo eligió. Tú mismo lo has dicho.

El chico hizo un amago, ladeando la cabeza. No quería seguir escuchándola defender lo indefendible. ¿Que no tenía culpa alguna? ¡Destrozó la vida muchas personas en la Villa! Solo por mirarle mal, por decir algo inapropiado delante de él... un parpadeo, y el causante de dicho agravio aparecía muerto al día siguiente, completamente destrozado. ¿Acaso eso no era decisión suya? ¿No era él quién aseguraba que solo podía sentirse vivo si asesinaba a los demás? ¿Cómo podía afirmar eso? ¿Cómo podía justificarle después de lo de Mizuki, y de lo de Keiko?

—¿Cómo sabes que no puede hacerme feliz…? ¿Por qué dices eso, Kaito-kun? N-No entiendo porqué…

La ira le hizo perder la poca paciencia que le quedaba. Aún aferrando las muñecas de su amiga, tiró con fuerza hacia él, hasta que sus dos cuerpos chocaron y sus rostros quedaron a apenas unos centímetros. Podía sentir sobre la barbilla la respiración acelerada de ella, conforme sus ojos violetas se llenaban de pánico, aunque no se detuvo por ello.

¡Porque no puede, maldita sea! —Su desesperación era tan honda que la sentía clavada como una estaca en el centro del pecho. ¿Por qué no lo entendía? ¿Qué era tan difícil de comprender?—. ¡Hasta hacía nada, ni siquiera sabía que existías! Solo eras una cría más, alguien que no era importante. ¿De verdad piensas que de no ser por esa habilidad tuya con el agua te habría mirado dos veces seguidas? ¡Es el Kazekage! ¡No tiene potestad ni voluntad para decidir sobre su futuro! Desde el momento en el que nació, desde el instante en el que se decidió qué iba a ser, su vida ha estado anclada a la Villa. Jamás podrá decidir nada por sí mismo, porque su deber es servir a Suna hasta el día en que se muera.

La última palabra saltó de sus labios casi sin su permiso, impregnada de un odio y un rencor que no parecían propios de él. Negó levemente con la cabeza, tensando y destensando la mandíbula. ¿No lo ves, Misao? ¡No puede prometerte ningún futuro! Si tuviese que escoger entre la Villa o tú, siempre estarías en segundo lugar. ¡Siempre habrá algo más importante y más valioso que tú!

Él nunca te habría mirado, pero yo... —Se mordió la cara interna de la mejilla hasta hacerse daño, hasta que el sabor metálico de la sangre le ayudó a aclararse las ideas. Su agarre volvió a ser más firme, y sus palabras también—. Yo siempre te he mirado. A ti. Desde que éramos unos niños... siempre te he mirado a ti. Siempre te he visto, aunque no tuvieses un Kekkei Genkai. Porque para mí, Misao... para mí, tú siempre... siempre...

Siempre has sido la chica que me gustaba. La chica con la que imaginaba que me casaría, que tendría hijos y con la que pasaría el resto de mi vida. Siempre has sido tú.

Tú me gustas, Misao. Mierda, siempre me has gustado —reconoció, zarandeándola levemente—. Por eso, yo... Por eso sé que puedo hacerte feliz. Te conozco, te conozco desde siempre, y sé que en el fondo tú también sientes algo por mí. Lo sientes, ¿verdad?

Sus dedos se crisparon todavía más, hasta clavarle las uñas en la carne, mientras sus ojos dorados buscaban desesperadamente una respuesta en los contrarios.

Dame una oportunidad de demostrarte que yo puedo hacerlo. Dame una oportunidad y te dejaré claro que no le necesitas. Quédate conmigo, y todo volverá a ser como antes. Y yo... —tragó saliva, aproximándose un poco más a ella. A su nariz, a la línea de su mentón, a su cuello... donde finalmente apoyó los labios— te prometo que nunca más vas a tener que volver a sufrir.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 14 Ene - 1:12


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


— ¡Hasta hacía nada, ni siquiera sabía que existías! Solo eras una cría más, alguien que no era importante. ¿De verdad piensas que de no ser por esa habilidad tuya con el agua te habría mirado dos veces seguidas? —estalló finalmente ante lo último que había dicho, dejándose llevar por la desesperación. La había acercado a é bruscamente, y ahora sus cuerpos estaban prácticamente pegados, sus miradas separadas por unos pocos centímetros. Esas palabras se clavaron dolorosamente en su pecho. Había pasado más de un año desde la accidentada entrada de la kunoichi e mitad de la reunión mensual del Consejo. Así era como Gaara y ella se habían conocido. Sin su Kekkei Genkai de por medio, siendo ella sincera respecto a un tema del que no tenía la palabra para opinar. Se conocieron antes de saber que era capaz de manejar el agua… Y aún así, sabía que Kaito tenía razón. Porque ella misma había pensado tantísimas veces eso, desde que había comprendido que se había enamorado del pelirrojo—. Jamás podrá decidir nada por sí mismo, porque su deber es servir a Suna hasta el día en que se muera —finalizó con el odio rodeando cada palabra pronunciada.

¡Ya lo sé! Maldita sea… Ya lo sé… Su voz sonaba desesperada en su propia mente, pero se negaba a proyectarse verbalmente como respuesta. Estaba tan sorprendida por el arrebato de Kaito que no era capaz de hablar. Sus ojos se habían abierto desmesuradamente mientras le escuchaba… Y una minúscula lágrima nació en uno de sus ojos y rodó por sus mejillas. Su mejor amigo, completamente fuera de sí, le había puesto voz a todas las inseguridades que había estado sintiendo respecto a sus sentimientos por Gaara, a todas esas razones que se había dado a sí misma para tratar de convencerse de que era imposible. Pero lo imposible se había tornado posible solo unas semanas atrás...

Cuando pareció encontrar las fuerzas para volver a hablar en voz alta, el moreno se adelantó y continuó hablando… Continuó diciendo cosas que Misao jamás pensó que escucharía salir de los labios ajenos. Ni siquiera había llegado a decirle cuando finalmente lo comprendió totalmente. No puede ser… Kaito no puede estar…

— Tú me gustas, Misao. Mierda, siempre me has gustado —soltó finalmente en lo que la movía sin aflojar el agarre de sus muñecas.

No… No. No. No. No… Sus ojos se abrieron desmesuradamente, a la par que sus labios se entreabrían. ¿Cómo no había podido darse cuenta…? ¿Cómo había sido tan estúpida? Con todos los años que llevaban juntos, con todo lo que habían pasado y compartido… Hayami siempre se lo había dicho con una divertida sonrisa en los labios. Ella lo había visto y se lo había repetido tantísimas veces. Sin embargo, la kunoichi rubia se había negado a creerlo, achacando esos comentarios a imaginaciones suyas, diciéndole que veía demasiadas cosas en una relación que era fuerte pero de simple amistad.

— Te conozco, te conozco desde siempre, y sé que en el fondo tú también sientes algo por mí. Lo sientes, ¿verdad? —Una pequeña queja de dolor escapó de los labios femeninos cuando el agarre se hizo más fuerte. Un hormigueo comenzó a recorrer sus pequeñas manos, señal de que éstas se estaba adormeciendo por la falta de sangre que les llegaba—. Dame una oportunidad y te dejaré claro que no le necesitas. Quédate conmigo, y todo volverá a ser como antes. Y yo... Dame una oportunidad y te dejaré claro que no le necesitas. Quédate conmigo, y todo volverá a ser como antes. Y yo...

Conforme fue hablando, el muchacho se fue acercando muy despacio. Notó su respiración acariciar la piel de su mandíbula y de su mentón, hasta que la vibración de sus palabras y su aliento cosquillearon sobre la piel de su cuello. Misao cerró los ojos con fuerza, logrando así que el resto de lágrimas se deslizasen silenciosamente por sus mejillas hasta su mentón. Tragó saliva con dificultad antes de tratar de desasirse nuevamente de su agarre, sin demasiada fuerza y, por tantos, sin demasiado éxito.

Le dolía demasiado el pecho por todo lo que le había dicho… Y por todo lo que ella debía decir. Porque le iba a romper el corazón. A su mejor amigo. Al que siempre había estado a su lado en los buenos y en los malos momentos desde que eran unos críos. Le iba a romper el corazón a una de las pocas personas de su vida que tanto le importaban. Pero no podía mentirle. Él se merecía la verdad y no una ilusión.

Si yo no poseyese el Kekkei Genkai… Todo habría sucedido de otra forma, es cierto. Sé que no se habría fijado en mi… Habría sido una cualquiera entre el resto de personas que viven en Sunagakure —trató de mantener su voz firme, pero el leve temblor del final la delató—. Puede que entonces, si me lo hubieras dicho, podría haberte empezado a mirar con otros ojos. De algo más, diferente a un amigo. Quizás hubiera podido corresponderte, Kaito, para estar juntos… —se mordió entonces el labio inferior con fuerza, hasta el punto de hacer ceder su piel y abrir una herida en ellos—. Pe-Pero lo poseo. Se fijó en mi entonces, he aprendido muchas cosas siendo su alumna. Le he conocido. Sé lo que hizo en el pasado, también sé todo lo que tuvo que vivir y que esa fue la razón por la que se convirtió en lo que una vez fue. Y aun así… —tuvo que detenerse y parar de hablar porque su voz se iba a quebrar por completo. Las lágrimas emergían a mayor velocidad, dejando surcos su paso. Notaba temblar las manos ajenas alrededor de las suyas, incluso su rostro parecía hacerlo. Se iba a sentir traicionado, dolido…—. No puedo corresponderte, lo siento muchísimo, Kaito. Sé… Sé que podrías haberme hecho feliz si todo hubiera sido de esa otra forma. Porque eres muy importante para mi —lo decía completamente en serio, con la sinceridad tiñendo cada letra y sílaba que salía de sus labios—. Pero no de la forma en que tú deseas…

Eres mi mejor amigo… como mi hermano…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 14 Ene - 13:23


«You could be loved again»
XVII. Recor, obsesión y locura


La garganta de Misao vibró contra sus labios cuando las palabras salieron de su boca, aunque no fueron las que Kaito deseaba escuchar. Porque únicamente confirmaba lo que él ya sabía: que, de no ser por Gaara, seguramente ahora Misao estaría con él. Era lo esperable, lo natural... y él lo había fastidiado todo.

Pero ahora eso puede cambiar. Aún tenía una oportunidad. No sabía exactamente cómo afectaba el don de Samuru a las personas que escogía, pero el hombre le había garantizado que todo quedaría resuelto si el pelirrojo desaparecía. El mundo, las guerras por esos demonios horribles, Suna, Misao... No era un motivo egoísta. Lo hacía para protegerlos a todos, incluso a ella. Conceder a un psicópata el control militar de un país entero era demasiado arriesgado, cualquiera con algo de perspectiva podría darse cuenta de ello. Y en cuanto a Misao...

—Sé… Sé que podrías haberme hecho feliz si todo hubiera sido de esa otra forma —tartamudeó, con tono ahogado—. Porque eres muy importante para mi. Pero no de la forma en que tú deseas…

Nueve palabras. Nueve puñales que tiraban por tierra su última esperanza. ¿Por qué? ¿De verdad no lo comprendía? No va a volver... No va a volver nunca. ¿No veía que aquello era lo mejor? ¿Que ahora tenían una segunda oportunidad? Pero, por alguna razón, ella no quería entenderlo.

No quiere porque tiene miedo de darse cuenta de que tengo razón. Que siempre la he tenido. Sus ojos se estrecharon hasta convertirse en dos finas líneas doradas, y antes de apartarse pudo notar el corazón de Misao golpeando con fuerza en el lateral de su cuello, rápido y rítmico. Desaforado. Es porque tengo razón, continuó auto convenciéndose, apretando tanto los dientes que se hizo daño.

No quieres darte cuenta, ¿eh? —musitó, emitiendo una risita ronca, ligeramente desquiciada—. No tienes que seguir esperándole. No va a volver. Por fin va a hacer algo que verdaderamente ayudará a Suna. Al mundo entero. Tú más que nadie deberías estar agradecida por ello. ¿No lo ves? Si Samuru acaba con los bijus por fin, ya no habrá más Mizukis. No habrá más Keikos. Ninguna familia tendrá que saber lo que es perder a un hijo a manos de esos demonios.

Mizuki también había sido su amiga, sí, y había llorado su pérdida de la misma forma que lo había hecho Misao. Pero Keiko... Todos dijeron que había sido por su enfermedad, que había empeorado y no habían podido hacer nada por ella. Pero era mentira. Si no fuese por Gaara del Desierto, mi hermana aún estaría viva. Aún estaríamos juntos. Keiko solo tenía nueve años cuando ocurrió. Una niña inocente con toda una vida por delante. Cada vez que cerraba los ojos podía ver su rostro teñido de pánico, podía escuchar sus gritos de auxilio... tal y como se los había mostrado Samuru con su visión de cristales divinos.

Aunque a ellos eso les dio igual. Por eso no pensaba permitir que volviesen a dañar a nadie que le importase. Por eso Misao tenía que entenderlo de una vez por todas.

Ahora al fin tenemos una segunda oportunidad —insistió, empujándola hacia atrás, hasta que ella tropezó con el borde del jergón y ambos cayeron sobre el viejo colchón polvoriento. Su boca, su nariz, la curva de la base de la garganta... Seguro que él no ha apreciado esas cosas. La forma en la que te ríes, o cómo te muerdes el labio cuando estás nerviosa... Seguro que no sabe que te gusta hacerte trenzas y que tu color favorito es el violeta, que odias el picante y que crees que tocarte la pulsera te dará buena suerte. No como lo hago yo. Déjame demostrártelo. Déjame demostrarte que puedes quererme tanto como crees quererlo a él.

Aún sujetándola por las muñecas, bajó hasta que sus labios chocaron contra los de ella. Siempre se había preguntado cómo sabrían o el tacto que tendrían, y ahora al fin... después de tantos años... Pese a la torpeza, a la inseguridad que le provocaba no tener experiencia en ese campo, al fin la estaba besando. A ella. Al fin...

Samuru tenía razón. Todo se solucionaría. Solo tenía que hacérselo comprender.

Déjame... —susurró contra su boca, siguiendo la curva de la barbilla hasta el cuello y la base de la garganta...

... donde volvió a verle. Allí, presente incluso cuando no lo estaba. Como si estuviese reclamando que Misao era de su propiedad. Bufó, incorporándose levemente y liberando una de sus muñecas para arrancársela del cuello, antes de lanzarla a un montón de trozos de madera pulidos y en desuso. La muchacha la siguió con la mirada, ahogando un gemido, pero Kaito no le prestó atención. Volvió a su cuello, bajando de un tirón la molesta cremallera que le impedía llegar a la clavícula, y la recorrió entera, besando cada marca y cada cicatriz que encontraba por el camino. Él no haría esto, se repitió una vez más, con terquedad, ahogando así las súplicas de su amiga e ignorando los empujones que le propinaba para tratar de quitárselo de encima. Nunca sabrá apreciar los pequeños defectos que te hacen única.

La mano libre se afianzó en una de sus piernas, bajo la falda, pegándola todavía más a él. Lo necesitaba. Después de tantos y tantos años guardando ese sentimiento tan fuerte dentro de sí, ahora que por fin lo había expulsado resultaba incontenible, y hasta el más mínimo espacio suponía un millar de desiertos entre ambos.

Nadie te va a querer jamás... —musitó, descendiendo por la línea del esternón, sin dejar de besar su piel—... como lo hago yo...


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