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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 24 Abr - 23:04

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


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Última edición por SapphireDragon el Mar 3 Abr - 12:52, editado 3 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 31 Mar - 2:21


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Aquella no era la primera vez que presenciaba una escena tan fraternal entre los tres hermanos de la Arena, ni mucho menos. Aunque sí era cierto que ninguna de ellas había sido tan feliz como la de ese mismo instante, pues la mayoría de ellas habían estado ligadas al par de veces que el pelirrojo había estado ingresado en el hospital o en casa reposando. A pesar de las reticencias que había tenido al preguntar por el permiso de los mayores y, a pesar de la inseguridad de Temari antes de acceder a aquella celebración, estaba claro que todo había merecido la pena.

No había más que fijarse en las expresiones de sus rostros: la sonrisa de orgullo de Temari, pincelada con claros toques de cariño fraternal e incondicional hacia sus dos hermanos pequeños y la efusividad del abrazo de Kankurō que, aunque había metido un poco la pata con el cartel, lo había hecho con buenas intenciones y queriendo hacer algo especial para Gaara.

Puede que su padre le hubiera rechazado en el pasado. Puede que su madre le hubiera maldecido el mismo día de su nacimiento, pero estaba segura de que cambiarían de parecer si le pudieran ver ahora, en lo que se había convertido y todo lo que estaba logrando. Además, tenía a Kankurō y Temari con él. Aunque pequeña, esa era su familia y lo aceptaban tal y como era, lo apoyaban más que ninguna otra persona.

Esos eran todos los pensamientos que cruzaban la mente de Misao mientras contemplaba el abrazo de los tres. Fue cuando se separaron que sus miradas aguamarina y violeta volvieron a encontrarse. Ella le sonrió radiante y asintiendo en un único gesto, obteniendo una de las pequeñas sonrisas suyas por respuesta. Debería sonreír así más a menudo… pensó inevitablemente, ya con la intención de felicitarle ella también. Sin embargo, apenas hizo además de entreabrir los labios para pronunciar las dos palabras mágicas, que los brazos del pelirrojo la rodearon repentinamente y con fuerza.

Los redondos ojos de Misao se abrieron de par en par, mientras el calor ascendía hasta su rostro, encendiendo no solo sus mejillas, sino también sus orejas graciosamente. Su pulso se había disparado y se quedó los primeros segundos completamente paralizada. La calidez del muchacho la envolvía y era capaz de percibir el aroma del gel y el champú que acababa de utilizar… uno que conocía demasiado bien desde aquella única noche que habían dormido juntos en su habitación. Huele a él… pensó en su fuero interno, habiendo olvidado por completo que los dos mayores seguían ahí, observándoles. Olvidando por completo todo lo que no fuese ellos dos en esos precisos instantes.

Unos pocos segundos transcurrieron antes de que la kunoichi se viese capaz de reaccionar: sus brazos se alzaron finalmente para corresponder el abrazo, mientras la sonrisa de su rostro parecía no dejar de crecer. Apoyó la frente en su pecho, cerrando los ojos unos segundos, disfrutando del momento. Pero no tardó mucho más en volver a abrirlos y alzar la mirada hacia su rostro. Posó una mano sobre su mejilla, antes de ponerse de puntillas y dejar un suave beso en la otra.

Feliz cumpleaños, Gaara… —musitó con cariño, ladeando la cabeza—. Mi persona más importante… —añadió sonrojándose un poco más (si es que era posible), aunque sin ocultarse. Era una forma de recordar lo que él le había dicho al confesarse aquel día en la enfermería del estadio, después de la tercera prueba del examen jounin. El momento era tan íntimo y perfecto como aquel…

… Al menos hasta que escuchó no muy lejos de ella el carraspeo de alguien. De Temari, quien se había cruzado de brazos y los miraba con una ceja alzada. Como un resorte, Misao se apartó de Gaara, muy apurada y sin pensar. ¿Cómo podía haberse olvidado de ellos…? ¡Por el Cielo! Qué vergüenza… Aunque le hubiera gustado permanecer un poco más de esa forma, abrazados como lo estaban.

La carcajada de Kankurō solo logró confirmar lo tonta que debería haber parecido al sobresaltarse y volver a la realidad.

Menuda parejita de enamorados tenemos… Parece mentira que ese sea nuestro hermanito. Se nos hace mayor incluso para el tema de las chicas, ¿verdad, Temari? —comentó con sorna el marionetista, antes de volver a acercarse a ellos y ponerle una mano en el hombro al pelirrojo—. Sentimos haber interrumpido peeeeeero… La comida nos espera. Esta tarde ya podréis hacer lo que os plazca los dos solitos… —y tras decir aquello, se colocó tras él y comenzó a guiarle hasta la mesa sin esfuerzo alguno para sentarle en uno de los sitios.

Lo que quiere decir Kankurō con eso es que, después de comer, nosotros tendremos que volver al trabajo. Nos pusimos de acuerdo con Baki para que hoy tú no tuvieras que encargarte de nada y puedas disfrutar del cumpleaños —explicó Temari mientras se acercaba a la mesa también y se sentaba enfrente de sus dos hermanos, dejando un sitio libre a su lado para la joven Ichijō—. Ahora, vamos a comer o algunas cosas se quedarán frías.

¡Al fin! Me moría de hambre. Y encima los manjares de las Ichijō. ¡Esto sí que es una comida de cumpleaños! —exclamó Kankurō sin pensar, antes de recibir una patada por debajo de la mesa de parte de su hermana mayor, lo que le arrancó un quejido de dolor.

Misao alzó ambas cejas, mirando a ambos. Si es que no piensa cuando hay comida de por medio… Normal que Temari se enfade con él. Con una pequeña sonrisa debida a la situación, separó cuidadosamente los palillos.

¡Itadakimasu! —exclamó junto al resto de comensales, finalmente los cuatro a la vez, justo antes de comenzar a comer sin más dilación.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 2 Abr - 19:16


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Tras unos breves instantes, los brazos de Misao rodearon su cuerpo a la par que enterraba el rostro contra su túnica de kage. Podía percibir su calor incluso a través de la ropa, y el leve perfume floral que desprendía y que se mezclaba con el que ya impregnaba el ambiente. Nunca dejaba de sorprenderle la sensación de paz que parecía invadir cada rincón de su cuerpo en momentos como aquel, como si todo lo demás quedase en un segundo plano solo para ceder protagonismo a los pequeños gestos. Los latidos rápidos de su corazón, sus dedos cerrándose sobre la tela blanca a su espalda, el tono dulce de su voz, las cosquillas de su aliento sobre su mejilla...

—Menuda parejita de enamorados tenemos… —murmuró Kankurō, soltando una risita burlona. Misao se apartó un poco de él, roja como un tomate, y Gaara la observó sin comprender. ¿Por qué se ha...?—. Parece mentira que ese sea nuestro hermanito. Se nos hace mayor incluso para el tema de las chicas, ¿verdad, Temari?

El marionetista apoyó su mano en su hombro con camaradería, antes de empujarle hacia la mesa que habían estado preparando. El olor se hizo más intenso conforme se acercaron, y de un primer vistazo logró identificar al menos cinco variedades de platos distintos. Verduras en tempura, pescado, cerdo, fideos... Todo tenía un aspecto estupendo, y seguramente les habría llevado varias horas en la cocina. Además... ¿han hablado con Baki sobre esto? La noticia de que serían ellos los que se encargasen de finalizar el trabajo que le quedaba pendiente para ese día lo pilló completamente por sorpresa. Abrió la boca para decir que no era necesario —realmente, había BASTANTES cosas por hacer y sus hermanos ya tenían sus propias tareas asignadas como para encargarse de todo eso—, pero Temari alzó el dedo índice frente a su rostro antes de que pudiese decir ni una sola palabra, frunciendo el ceño.

No es discutible —informó, justo después de que Kankurō emitiese un quejido de dolor y la fulminase con la mirada—. Y, ahora sí... ¡a comer!

Todo resultó estar tan delicioso como aparentaba. Kankurō se las arregló para terminar absolutamente todo lo que iba quedando en los platos, y para cuando terminaron de comer tenía el estómago tan lleno que incluso se le apreciaba a través de la ropa oscura. No obstante, cuando vio que Misao se levantaba de nuevo a la cocina, se colocó recto sobre su asiento y esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

Tranquilo, Gaara. Si tú no puedes con todo, yo me encargo.

¿...?

Kankurō... —advirtió Temari, dejando el vaso sobre la mesa y frunciendo el ceño.

Era una broma, mujer... No se puede decir nada, ¿eh? Hay que ver... —se quejó el marionetista, encogiéndose de hombros, aunque permaneció en completo silencio hasta que las luces del salón se apagaron repentinamente.

Gaara miró hacia arriba, al tiempo que Temari se ponía en pie. ¿Se han ido las luces? A veces, cuando había tormentas de arena muy fuertes, sucedía, pero siempre solía ser en plena noche. Además, el día estaba bastante despejado, así que a lo mejor se debía a algún fallo en el sistema de energía, o...

Las luces...

Mira detrás de ti, Gaara.

El joven pelirrojo observó a su hermana, confuso, antes de hacer lo que ella le había pedido. Al principio no vio nada, pero pocos segundos después Misao abandonó la cocina con algo brillante entre las manos. La luz de 18 velas titiló al chocar contra las paredes, conformando sombras extrañas que iluminaron parte del salón, mientras la joven kunoichi se aproximaba a la mesa con cuidado. Gaara la siguió con la mirada, con los ojos muy abiertos y el desconcierto presente de nuevo en el rostro, hasta que finalmente ella la depositó frente a él con una radiante sonrisa.

Era una tarta blanca, rodeada de algo que parecía arena, y totalmente cubierta de velas.

Su tarta. Su primera tarta en dieciocho años. La observó desde su posición, atónito, desde los finos y sencillos adornos hasta las llamas que se agitaban en lo alto, como si fuese la primera vez que observaba una. Al ver que no reaccionaba, Kankurō se aproximó hasta acuclillarse junto a él.

Ahora tienes que soplar, ¿sabes? O se derretirá todo —le chivó, en voz baja.

Gaara lo miró brevemente, aún un poco inseguro, antes de volver la vista hacia el pastel. Sí, les había visto soplar las velas en sus cumpleaños, y si ninguna se quedaba encendida significaba que el deseo que habían pedido iba a terminar por cumplirse. O, al menos, eso era lo que le habían explicado la primera vez que les había preguntado al respecto.

Acuérdate del deseo —musitó Temari, guiñándole un ojo, cuando lo vio aproximarse un poco a la mesa.

Eh... sí.

Un deseo... Se quedó unos segundos quieto, observando el baile de sombras y pensando al respecto. Cuando finalmente lo tuvo en mente cogió aire, cerró los ojos y sopló. Una a una, las pequeñas llamas se fueron extinguiendo y siendo sustituidas por finas columnas de humo que serpenteaba en el aire. Sin embargo, cuando finalmente volvió a abrirlos, todavía quedaba un punto brillante en la zona más alejada de la tarta. No se han... apagado...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar 3 Abr - 15:18


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Por la expresión en su rostro al escuchar a su hermana, Gaara no parecía muy conforme con eso de relegar todo su trabajo –que posiblemente incluía el que había quedado atrasado a pesar de todo lo que Baki había hecho– a ellos dos. Sin embargo, Temari logró callarle con un simple gesto y unas palabras algo autoritarias antes de ponerse a comer.

Disfrutaron de la comida que Yuriko y Misao habían estado preparando desde primera hora de la mañana. Habían tratado que fuese algo variado y no resultase tampoco muy pesado. También habían intentado estimar cuánta cantidad tendrían que cocinar, teniendo en cuenta el inmenso agujero negro que suponía el estómago de Kankurō. Fue precisamente por eso, cuando sirvieron todo en la mesa antes de la llegada de Gaara al comedor, que la kunoichi dudó acerca de la cantidad. Incluso con el marionetista ahí, le parecía que quizás se habían pasado un poco… No obstante, quedó claro que no era así, pues al terminar, todos y cada uno de los platos estaban verdaderamente relucientes.

La verdad es que me he quedado bastante llena, pensó con una sonrisa dibujada en los labios, observando a los otros tres comensales, que parecían verdaderamente satisfechos. Aunque siempre hay hueco para el postre… O eso espero al menos.

Voy a quitar algunas de las cosas para que podamos movernos. Ahora vuelvo —comentó tras unos pocos minutos de reposo, incorporándose y comenzando a apilar varios de los platos centrales. Los dispuso a su vez en la bandeja que antes había utilizado para llevar todo allí. Y antes de alejarse hacia la cocina, intercambió una mirada cómplice con Temari, quien pareció asentir levemente.

Dejó momentáneamente a los hermanos solos, escuchando un comentario que podría haber chafado la sorpresa de no ser porque Gaara no solía comprender muy bien esas cosas. Es un bocazas… resopló para sus adentros mientras colocaba cuidadosamente dieciocho velas sobre la superficie de la tarta de limón, que acababa de sacar de la caja en la que la había traído. Después las encendió con una cerilla, antes de apresurarse a acercarse a la puerta. Junto a ella, por la parte externa, se encontraba el interruptor de la luz tanto para la cocina como para el comedor, con un rápido gesto las apagó, antes de regresar a por el luminoso postre, tomarlo entre sus manos y dirigirse hacia el salón.

Allí se encontró con unos sonrientes Temari y Kankurō y un Gaara vuelto en su dirección, con sus ojos aguamarina abiertos como platos, observando verdaderamente desconcertado lo que colocaba sobre la mesa frente a él.

Por unos instantes, los tres no cumpleañeros se quedaron en completo silencio, observando la escena y sin poder dejar de sonreír. Hasta que el marionetista se inclinó ligeramente junto a su hermano y Misao creyó escuchar lo que le decía con un divertido gesto: “Ahora tienes que soplar, ¿sabes? O se derretirá todo”.

Acuérdate del deseo —añadió Temari a su vez, con voz cariñosa.

Es verdad… debe pedir un deseo… Misao ladeó la cabeza desde su lado de la mesa, enfrente de él, sin ser capaz de apartar la mirada del pelirrojo, quien ahora parecía concentrado en escoger su deseo cuidadosamente. Cuando le vio inclinarse, no pudo evitar preguntarse qué sería lo que finalmente había escogido… Aunque ese pensamiento quedó relegado al olvido al percatarse de que una de las velas había quedado encendida justo en la porción más alejada de él. Pero lo que realmente le llamó la atención fue esa desilusión e incluso ese miedo por lo que implicaba eso. Piensa que no se va a cumplir…

Y sin pararse a pensar, colocó su cabello tras sus pequeñas orejas, antes de inclinarse y soplar ella misma para apagar de esa forma la última vela que quedaba encendida. A penas un segundo después, Misao alzó la mirada de la tarta a Gaara, encontrándose con sus ojos, ligeramente sorprendidos y con la boca entreabierta. Sin poder evitar el sonrojo, le dedicó la sonrisa que siempre guardaba para él y que, esa vez, incluía una promesa. Sea lo que sea lo que hayas deseado, Gaara, me esforzaré para lograr que se cumpla. Estoy contigo...

Apenas unos segundos después, se escucharon un pequeño aplauso de los dos mayores, quienes no dudaron en volver a felicitarle y tener algún que otro gesto cariñoso con él.

¡Tarta, tarta, tarta! ¡Yo quiero tarta! —comenzó a canturrear Kankurō con la mirada puesta en el dulce y expresión golosa.

Pues te vas a esperar, porque primero quiero que le demos los regalos. Así que aguántate —le reprochó su hermana con el ceño fruncido y cruzando los brazos—. Además, no sé cómo puedes tener ganas de seguir comiendo. Prácticamente la mitad de lo que había en la mesa te lo has zampado tu solo…  —resopló rodando los ojos, antes de relajar el gesto y volverse hacia uno de los pequeños armarios que decoraban la habitación. De ahí, sacó una bolsa que le entregó al marionetista, otra de menor tamaño que le pasó a Misao y una pequeña cajita con un discreto lazo que ella misma colocó frente a Gaara—. No es nada comparado con lo que me regalasteis Kank y tú por mi cumpleaños… Pero espero que te guste. Y no me pongas esa cara, hombre —añadió rápidamente al ver una nueva expresión perpleja en su rostro—. En todos los cumpleaños hay regalos, así que acostúmbrate.

Durante los siguientes minutos, Gaara se dedicó a abrir los regalos de sus hermanos: En la misteriosa cajita, Temari había incluido al menos cinco sobres con lo que parecían ser cinco variedades distintas y bastantes raras de cactus. Por su parte, el paquete de Kankurō resultó ser un estuche de viaje con varias dosis de antídotos que él mismo había preparado para los venenos más comunes. Por una vez en bastante tiempo, la felicidad y la ilusión –así como sorpresa– era lo que más se estaba reflejando en las facciones del normalmente imperturbable rostro del pelirrojo.

¡Bueno, bueno! Ahora queda el regalo de tu novia, eh, Gaara —comentó Kankurō alzando varias veces las cejas en un típico gesto suyo, dándole un suave codazo en el costado y logrando que la propia Misao se ruborizase a más no poder.

¿De verdad tiene que hacerme eso siempre? se preguntó tontamente mientras sacaba de la bolsa un paquete fino y rectangular, y se lo tendía junto a una bolsita de tela pequeña y ligera.

Espero… Espero que te guste. Lo mío tampoco es gran cosa, pero… —musitó mientras escuchaba el papel siendo rasgado, comenzando a adivinarse un fino marco que protegía un dibujo que ella misma había hecho.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér 4 Abr - 20:50


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Su mirada todavía estaba clavada en la única vela encendida cuando, inesperadamente, ésta se apagó. Gaara observó estupefacto la fina columna de humo que se retorció en el aire, en el lugar donde antes había estado danzando la llama, para después encontrarse con la sonrisa gentil de Misao. Se contemplaron durante unos breves segundos, antes de que la voz de Kankurō los sobresaltase, obligándoles a apartar la vista.

Pues te vas a esperar, porque primero quiero que le demos los regalos —estaba diciendo Temari, mientras se ponía en pie y cruzaba los brazos con seriedad—. Así que aguántate.

¿También... regalos?, pensó, anonadado, conforme su hermana se acercaba a uno de los armarios y extraía tres paquetes envueltos de diferentes tamaños. Al volver a la mesa vio cómo los repartía entre Misao y Kankurō, antes de tenderle el último a él. Era una caja pequeña y cuadrada, como de cartón, con un pequeño cordel que terminaba a modo de lazada en una esquina.

No es nada comparado con lo que me regalasteis Kank y tú por mi cumpleaños… —se excusó cuando Gaara cogió al fin la cajita—. Pero espero que te guste.

Eh... es-está bien.

No podía evitar sentirse un poco nervioso. Nunca antes había recibido un regalo... y no esperaba que aquel día fuese distinto. De hecho, no era algo que hubiese echado especialmente de menos hasta el momento, ni siquiera cuando era niño. No había asistido a los cumpleaños de sus hermanos, así que no sabía que aquello era lo habitual en celebraciones como ésas. Pero, ahora que lo tenía entre las manos, debía admitir que le provocaba curiosidad. Misao le había explicado la última vez que los regalos debían significar algo para la persona, así que lo que había detrás de esa cajita debía de significar algo que le unía a su hermana, ¿no?

Sintiéndose un poco cohibido —ya se había acostumbrado a que la gente lo mirase cuando debía dar los discursos en su papel de Kazekage, pero aquello era... más personal. Y que Kankurō no dejase de observarlo con esa sonrisilla en la cara no ayudaba en absoluto—, desprendió el cordel y apartó la tapa, dejando al descubierto un conjunto de sobres etiquetados a mano similares a los que solían utilizar en el invernadero de Suna. Cada una de ellas hacía referencia a una variedad distinta de cactus: el Cephalocereus senilis, que florecía únicamente por las noches y que estaba cubierto de un finísimo pelo blanco que enmascaraba las púas; el Gymnocalycium mihanovichii, con sus coloridos bulbos superiores... y otros tres más que únicamente había conseguido ver a través de sus libros. ¿Cómo los ha conseguido? En los invernaderos únicamente se trabajaban plantas que no eran autóctonas del desierto, pero esas variedades tampoco eran sencillas de encontrar en estado salvaje...

Apenas había tenido tiempo de agradecerle el regalo a Temari cuando su hermano le plantó el suyo prácticamente en las narices. También era una caja cuadrada, aunque no estaba envuelta y no era de cartón, si no de un material similar al cuero endurecido. Cuando la abrió, descubrió varias ampollas de cristal cuidadosamente ordenadas y fijadas a la pared de tela con más tiras de cuero.

Es un botiquín de antídotos —le explicó, muy orgulloso—. Tiene los principales antídotos para el 95% de los venenos más comunes. Son intravenosos, pero el propio vial lleva incorporada una aguja para poder inyectarlos. No es que vayas a necesitarlos con la arena, pero... bueno, que nunca se sabe.

El moreno se frotó la nariz, poniéndose un poco colorado, y Gaara sonrió. A Kankurō siempre se le habían dado muy bien esas cosas, desde que era pequeño, y por lo que sabía actualmente era capaz de preparar antídotos para casi cualquier cosa. El Escuadrón de Marionetistas había desarrollado un montón de armas nuevas gracias a él, y estaban siendo muy útiles para muchas misiones que resultarían demasiado peligrosas para enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

Aún estaba leyendo los letreros que rezaba cada vial cuando el marionetista alzó de nuevo la voz, instando a Misao a darle su regalo. Vaya... ¿Ella también? Pensaba que la fiesta en sí ya había sido suficiente, porque según lo que le había explicado había sido idea suya, pero al parecer se equivocaba. Con un ligero temblor, las manos de la joven kunoichi le tendieron un paquete fino y rectangular, más grande y más plato que los de sus hermanos, junto con una pequeña bolsita de tela oscura. Gaara los observó a ambos, sin saber muy bien por cuál debía empezar, y como Kankurō no dejaba de meterle prisa al final se decidió a rasgar el primero de ellos.

Lo primero que vio al otro lado del cristal fue su propio rostro. ¿Soy... yo? Y, justo a su lado, Temari y Kankurō esbozaban sendas sonrisas dibujadas a lapicero, con una precisión increíble. No recordaba haberse hecho nunca una foto así, pero ahora al verla no pudo evitar pensar que era mucho mejor que la que tenía sobre la mesilla de noche. Ésa de la que su hermano siempre se quejaba porque no había sonreído lo suficiente. Pero aquí sonreímos los tres...

¡Eh, mira! —Kankurō se aproximó y se apoyó sobre su hombro para poder ver mejor—. Está claro que Misao ha sabido captar mi atractivo a la perfección.

Temari también se acercó por el otro lado, curiosa.

Vaya, Misao... No sabía que eras tan buena dibujando —la elogió, apartándose un mechón rubio de la frente y llevándose la mano a la cintura—. Tendremos que buscarle un buen sitio, ¿no, Gaara?

—asintió, recorriendo la imagen una vez más antes de alzar la cabeza para sonreírle. Era un regalo muy bueno. De hecho, no concebía que se le hubiese podido ocurrir nada mejor—. Gracias, Misao.

Oye, que aún queda esto.

Kankurō agitó la bolsita oscura en el aire, haciendo que, sin querer, su contenido resbalase y terminase entre las manos de su hermano menor. Era una pulsera de tela, similar a la que ella solía llevar, con los colores azul y violeta trenzados entre sí. Al verlo abrió mucho los ojos, antes de alzar de nuevo la vista buscando la de ella. Recordaba lo que le había explicado sobre aquella pulsera la primera vez que habían hablado sobre su amiga, y ahora... ¿Me ha hecho una a mí?

¿Una pulsera? —inquirió el marionetista, frunciendo el ceño.

—No es... bueno... no es gran cosa, pero... —Misao se puso aún más colorada, mesándose un mechón de pelo y apartando rápidamente la mirada hacia un lado—. N-no tienes por qué llevarla si no quieres, puedo buscar otra co...

No —contestó rápidamente. Volvió a contemplarla, resaltando sobre la piel pálida de su palma, antes de cerrar los dedos lentamente sobre ella—. Es bonita. Ya te lo dije.

Y lo pensaba de verdad. Le había gustado no solo la pulsera, si no todo lo que la rodeaba. Lo que para Misao había implicado llevarla, y si eso significaba que para él también tenía ese significado... Está bien. Entonces no voy a quitármela.

Bueno —dijo Temari, al cabo de unos segundos mirándolos a ambos—, nosotros tenemos que irnos ya.

¿Qué dices? ¡Pero si aún no nos hemos comido la tar...! —empezó a protestar el moreno, antes de que mirada asesina de su hermana lo hiciese comprender—. A-ah... claro, claro, esto... Nos vamos ya. Hay mucho trabajo que hacer.

Gaara alzó la mirada, sin comprender, y Temari se apresuró a sacudir la mano mientras Kankurō se calzaba.

Guardadnos un trozo, ¿vale? —se despidió, antes de calzarse ella también y recoger el abanico que había dejado apoyado en un rincón—. Nos vemos luego. Disfruta de tu cumpleaños.

... vale... —respondió, un tanto inseguro, antes de que ambos abandonasen la vivienda entre cuchicheos que no llegaron a escuchar.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue 5 Abr - 22:51


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Con Kankurō prácticamente encima de él, insistiendo de manera cansina en que se apresurase a abrir el último regalo, Gaara terminó de apartar los fragmentos del colorido papel de envolver ya rasgado, descubriendo finalmente el retrato.

¡Eh, mira! Está claro que Misao ha sabido captar mi atractivo a la perfección —soltó el marionetista con una sonrisa de oreja a oreja, verdaderamente encantado por cómo había logrado plasmarle.

Vaya, Misao... No sabía que eras tan buena dibujando —Temari se había acercado también a sus hermanos y se había inclinado ligeramente para ver más de cerca el dibujo. Con ese comentario, Misao no pudo sino sentir sus mejillas encendidas nuevamente mientras desviaba la mirada a un lado durante unos segundos.

Era cierto… Muy pocas personas sabían que la joven kunoichi tenía cierto don para el dibujo. Probablemente, solo sus padres y Hayami eran conscientes de ello. De hecho, Yuriko siempre decía que era algo que había heredado de su abuela paterna, porque su padre había sido siempre un verdadero negado cuando tomaba entre sus dedos un lápiz, pincel o pluma. Además, habían pasado muchos años desde la última vez que se había sentado en la mesa de su cuarto a dibujar, probablemente desde que ingresó en la Academia. A raíz de eso, entre las tareas, estudiar y ayudar en el restaurante, el poco tiempo libre que le quedaba solía emplearlo para salir con sus dos mejores amigos a dar una vuelta por la Villa o a practicar.

Tras esos breves instantes absorta en sus pensamientos, Misao volvió a la realidad y alzó la vista hacia el pelirrojo, justo en el preciso instante en el que le daba las gracias. Negó con la cabeza, esbozando una tímida sonrisa, aún con el rubor iluminando su rostro. Sin embargo, ésta se borró tan pronto como vio al hermano mayor del cumpleañero agitando alegremente la bolsita de tela que quedaba de su regalo. Entreabrió los labios para pedirle que tuviera cuidado… Aunque realmente no fuese algo frágil, no quería que terminase cayéndose al suelo o encima de la tarta que continuaba justo enfrente de ellos.

Fue entonces cuando la pulsera trenzada de tonalidades violáceas y azules se escapó y cayó directamente sobre las finas y pálidas manos de Gaara. Durante unos segundos reinó el silencio, en el cual, nuevamente la mirada de ambos se encontró. Él estaba completamente anonadado por algo tan simple como ese detalle y ella… ella no sabía si había hecho bien.

A fin de cuentas, la única pulsera que había llevado consigo era el símbolo que continuaba uniéndola a aquella niña de grandes ojos oscuros que una vez fue su mejor amiga y quien fue una de las muchas víctimas del ataque del Ichibi más de una década atrás. Había temido que, en vez de verlo como un símbolo nuevo para ellos dos –tal y como ella deseaba–, fuesen los recuerdos del pasado lo que primero rememorase… Y aquello era lo último que deseaba.

No es... bueno... no es gran cosa, pero... —musitó verdaderamente nerviosa, tras la pregunta extrañada de Kankurō—. N-no tienes por qué llevarla si no quieres, puedo buscar otra co... —continuó diciendo antes de ser interrumpida súbitamente.

—No. Es bonita. Ya te lo dije —dijo con simpleza Gaara, quien ahora había posado nuevamente sus ojos en el pequeño detalle.

Entonces… ¿Entonces le ha gustado? se mordió con suavidad el labio, mientras introducía una de sus manos en el bolsillo de su ropa, para sacar una fina pulsera idéntica a la que Gaara continuaba observando.

No fue mucho más tarde que Temari anunciase su vuelta al trabajo. El marionetista comenzó a quejarse tan pronto como escuchó a su hermana, pero se cortó repentinamente y sin motivo alguno. Misao quiso detenerles pues, aunque ya le habían dado la sorpresa, hecho soplar la tarta y entregado los regalos… Aún no habían tenido oportunidad de probar el dulce que continuaba coronado por las dieciocho velas. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, vio desaparecer a los dos mayores por la puerta.

Finalmente, la pareja volvió a quedarse a solar y en completo silencio. ¿Por qué… por qué me siento tan nerviosa? Ni que no hubiéramos pasado tiempo juntos y completamente solos… ¿Es porque es su cumpleaños? Mientras pensaba aquello, dejó escapar un suave suspiro, antes rodear la mesa que los separaba y sentarse en la silla vacía junto a él.

¿Te ha… gustado? —preguntó entonces, ladeando la cabeza y buscando la respuesta en su rostro—. Tu primer cumpleaños, la comida, la tarta, los regalos… Aunque aún no hemos probado la tarta. Es de limón… Y es la primera vez que la he hecho, espero que no haya quedado mal —hizo una ligera mueca algo apurada y colocándose nuevamente un mechón tras la oreja, comenzando también a jugar con él. Sus grandes ojos se habían posado en la pulsera gemela que el pelirrojo sostenía y se humedeció los labios, antes de extender ligeramente la mano hacia él, para mostrarle la suya—. Hice dos para ir a juego —confesó sonriendo levemente—. Yo… Tengo tu protector. Pero tú no tenías nada mío y quería… Simplemente quería que pudieras recordarme de alguna forma cuando esté fuera de misión o si un día se te hace muy largo… Para que sepas que siempre estaré ahí —terminó por explicar, jugueteando con su pulsera, suavemente entre sus dedos. Sabía que él estaba escuchando cada palabra que decía y que no estaba acostumbrado a ellas, por lo que le dejó unos segundos antes de volver a hablar—. Trae… Deja que te la ponga…

Y cuidadosamente, dejó la propia sobre su regazo. Tomó la que Gaara sostenía aún y apartó un poco la manga blanca y pulcra de su túnica. De esa forma, no pudo evitar rozar la piel de su muñeca suavemente, de la misma manera que no lo podía evitar mientras la ataba cuidadosamente alrededor de ésta.

¡Listo! ¿Podrías…? Por favor… —dejó la pregunta a medio hacer, tendiéndole entonces su pulsera aún con la tímida sonrisa esbozada en sus labios. No se la había puesto antes, por una parte, por si resultaba no ser un buen regalo y por otra porque no había querido que se la viese antes de darle a él la suya.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 8 Abr - 18:44


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

El salón permaneció unos segundos en completo silencio, hasta que Misao se levantó y rodeó la mesa para sentarse en el hueco que Temari había dejado vacío a su lado. Parecía un poco nerviosa, aunque no entendía muy bien por qué... Todo había estado bien, desde su punto de vista. De hecho, más que bien. Por lo general, ese día nunca solía ser diferente o especial, más allá de los recuerdos que procuraba mantener apartados la mayor parte del tiempo. No sabía si para Temari y Kankurō sería igual, y tampoco se había atrevido nunca a preguntarles directamente. Pero, con aquello, habían marcado de alguna forma un antes y un después en la forma de vivir lo que había pasado dieciocho años atrás. Y, tal vez, solo tal vez... él debería tratar de seguir su ejemplo.

—Hice dos para ir a juego —comentó entonces Misao, en relación a la pulsera azul y violeta que aún sostenía en la palma de la mano. Entonces se percató de que ella sostenía una exactamente igual—.  Yo… Tengo tu protector. Pero tú no tenías nada mío y quería…

Conforme escuchaba la explicación de la muchacha, rozó el borde de la fina banda entretejida con la yema del dedo índice. Resultaba suave al tacto, perfectamente entretejida en estrechas y sencillas franjas horizontales que se iban entremezclando. Azul y violeta, azul y violeta... ¿Por qué esos colores? ¿Tenían alguna clase de significado, como en su día le había explicado que tenían las flores?

—Trae… Deja que te la ponga…

Con sumo cuidado, Misao apartó la amplia manga de la túnica blanca, hasta dejar al descubierto su muñeca derecha, y la anudó allí. El roce de los extremos trenzados le cosquilleó en la piel, igual que los dedos de ella al tirar de los extremos para colocarla recta. Sobre la piel pálida de su brazo, los colores parecían aún más vivos que antes. Nunca había llevado nada así, así que le resultaba un tanto extraño, pero la idea de que de alguna forma eso le conectase con ella le gustaba. Hasta el momento, la única cosa física que se había mantenido vinculada a él de forma permanente era la arena de su tinaja, pero la razón de ello no tenía nada que ver con el sentimiento que reflejaba esa pulsera.

—¡Listo! ¿Podrías…? Por favor…

Ah... sí.

Tras coger la que ella le tendía, repitió el proceso sobre la muñeca de la joven kunoichi, justo junto a la de su amiga.

¿Así está bien? —preguntó, un tanto inseguro, antes de finalizar por completo el nudo.

Al verla asentir, terminó de asegurar la lazada y tiró un poco de ella para colocarla recta, tal y como le había visto hacer a Misao. Se veía muy nueva en comparación con la anterior, que había perdido algo de color y estaba un tanto rozada por algunas partes debido al uso constante y al paso del tiempo. Esperaba que, algún día, la suya también acabase con ese aspecto.

¿Por qué esos colores? —inquirió, pasando una vez más el dedo por la superficie, aún sin soltar su muñeca—. ¿Tienen un... significado, como las flores?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 22 Abr - 3:04


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

A penas un segundo tras que le pidiese con cierta timidez su ayuda, Gaara tomó cuidadosamente la pulsera entre sus largos y pálidos dedos. Ella le ofreció su muñeca izquierda, donde ya lucía el gastado vínculo de una amistad pasada que jamás olvidaría. Fueron movimientos elegantes y precisos los que el cumpleañero utilizó para hacer ese pequeño nudo.

—¿Así está bien? —la inseguridad teñía de forma impropia la voz del joven Kage, mientras reforzaba el primer nudo con un segundo, para evitar que se deshiciera y la perdiese.

Misao no pudo más que asentir. Está perfecta… pensó inevitablemente, sonriendo y percatándose del contraste entre las dos pulseras que ahora lucía. Ambas representaban sus sentimientos respecto a la persona quien llevaba su gemela, ese vínculo que sentía inquebrantable y que se esforzaría por proteger y cuidar con todas sus fuerzas.

Le resultó muy tierna la forman en la que Gaara imitó su forma de colocarla recta en su muñeca. Aunque, esa sonrisa que había esbozado por ese mismo motivo, se transformó en una expresión de sorpresa, a causa de su pregunta y ese gesto con el que acarició las hebras entrelazadas de la pulsera, rozando indirectamente la piel de su muñeca. Algo como aquello logró provocarle un escalofrío que se preocupó por disimular, aunque no pudo hacer lo mismo con el vello erizado de su brazo.

Los colores… Los colores tienen un significado sí —confirmó tras humedecerse los labios y lograr recomponerse un poco. Gaara parecía no ser consciente de hasta qué punto podía afectarla y más, teniendo en cuenta, lo poco habitual que era el contacto físico entre ellos iniciado por él—. Pero… no los escogí pensando en el significado que puedan tener por sí mismo. Sino… por ser unos colores que nos representan a ti y a mi —continuó diciendo, ladeando la cabeza y buscando esa mirada aguamarina—. Al principio… me vino a la cabeza el rojo oscuro para ti y el dorado para mi. Pero no me convencieron demasiado. Entonces pensé que… la tonalidad de tus ojos es una de las cosas que más me gusta de ti… —musitó sintiendo sus mejillas encenderse de manera violenta tras esa confesión. Co cierto nerviosismo, la kunoichi se mordió momentáneamente el labio inferior, antes de atreverse a mover la mano y entrelazar los dedos de sus manos con cariño y devoción—. Así que… azul aguamarina para ti y lila para mi por el color de nuestros ojos… —terminó de explicar, encogiéndose de hombros mientras disfrutaba del simple gesto que eran sus manos unidas—. ¿Te… te gusta la idea? Sé que no es algo tan profundo y simbólico como el lenguaje de las flores…

Para cuando volvió a alzar la mirada hacia el rostro del muchacho, encontró una expresión indescriptible surcando las facciones de su rostro, mientras contemplaba sus manos unidas y las pulseras de sus muñecas a juego.

Gaara… ¿Te gustaría probar la tarta? —preguntó un par de minutos después, tras haber disfrutado de ese pequeño momento entre ambos, aunque aún sin ser capaz de soltar su mano—. Y quizás luego podríamos hacer algo propio de los cumpleaños, como jugar a algún juego. También podríamos salir después a dar un paseo juntos por la Villa. Una tarde tranquila los dos solos… en la que tienes prohibido preocuparte de cualquier cosa relacionada con el trabajo, ¿de acuerdo? Porque hoy es tu día. Y te mereces disfrutarlo tranquilamente.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun 30 Abr - 20:54


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Misao asintió ante su pregunta. Según le explicó, aunque los colores sí parecían tener un código similar al de las flores, ella no se había guiado por eso si no por el color de los ojos de ambos. Mientras entrelazaba sus finos dedos con los de él, Gaara devolvió la vista a su propia pulsera. Lila y azul aguamarina, como sus ojos... No sabía si era el caso de los suyos —no era algo que se hubiese detenido a observar nunca—, pero ciertamente el tono de la hebra violácea coincidía casi de forma exacta con los ojos de Misao. Los que, en tantas ocasiones, había encontrado similares a los de la mujer de la fotografía de su habitación.

A pesar de lo que aquel día significaba, no había vuelto a ir al cementerio desde aquella vez, cuando aún era muy pequeño y Yashamaru lo había llevado para colocar flores por su aniversario. No sabía si sus hermanos lo habían hecho porque el tema de sus padres parecía haberse vuelto algo tabú entre ellos, pero... Quizás debería...

La idea aún le daba pánico. Aunque todo lo que fuese a encontrarse fuese una lápida como todas las demás... le daba miedo ir allí. ¿Y si ella no quería que fuese a visitarla? ¿Podría verlo de algún modo? ¿Se arrepentiría de verlo allí, después de todo? Qué tontería... Los muertos no pueden hablar, y no tienen ojos para ver.

—Gaara… ¿Te gustaría probar la tarta? —preguntó entonces Misao, devolviéndolo de nuevo a la realidad.

El joven pelirrojo parpadeó, procurando centrarse en sus palabras. Estaba hablando de un juego, y también de un paseo por la villa. "Porque hoy es tu día". Tragó saliva al escucharlo, ladeando la cabeza para observar la tarta de limón, aún repleta de velas humeantes. Sí, hoy era su día, pero también... Debería ir. Aunque ya no existiese la posibilidad de que ella pudiese perdonarle por lo que ocurrió, el día que conoció a Naruto se había prometido a sí mismo que dejaría atrás todo el odio y el rencor que lo habían estado envenenando durante tantos años de sufrimiento. Y, pese a todo, él sí que tenía aún esa capacidad, y si era lo que de verdad quería transmitir a la Villa de la Arena... debía empezar por sí mismo.

¿Podríamos... ir al cementerio después del paseo? —musitó finalmente, un tanto inseguro, sin apartar la vista del trozo de tarta que la joven kunoichi rubia había empezado a cortar. No quería ponerla en un compromiso ni nada similar, pero... No quiero ir solo. Yo... quiero...

Entrecerró ligeramente los ojos aguamarina, emitiendo un suspiro casi imperceptible. Su rostro seguía serio, como siempre, pero había adquirido un cariz triste.

Me gustaría ir a visitarla. Pero no quiero hacerlo solo —admitió al final, alzando la vista para mirarla a ella.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Sáb 19 Mayo - 0:18


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Varios segundos pasaron desde que formulase la pregunta, aún con los dedos entrelazados y propusiese planes para el resto de la tarde. Aunque quizás, más que proponer ella, debería ser el propio Gaara quien decidiese lo que hacer. Quizás estaba siendo desconsiderada al hacerlo, a fin de cuentas, no todos los días el joven Kazekage estaba libre de obligaciones.

Sintiéndose algo avergonzada y en lo que esperaba una respuesta, Misao soltó lentamente la mano del muchacho y se incorporó. Quitó con rapidez las dieciocho velas, colocándolas cuidadosamente sobre una servilleta de papel, antes de tomar el cuchillo y realizar el primer corte. Sin embargo, apenas estaba realizando el segundo…

—¿Podríamos... ir al cementerio después del paseo? —la voz de Gaara apenas era un susurro cargado de inseguridad. Sin embargo, fue suficiente para que Misao se detuviese en lo que estaba haciendo, una vez hubo servido el trozo en uno de los platos. Por la forma en la que continuó en un principio, parecía estar buscando las palabras correctas—. Me gustaría ir a visitarla. Pero no quiero hacerlo solo.

“… Pero no quiero hacerlo solo.” Aquella confesión… No se la había esperado. De hecho, todas y cada una de las palabras del pelirrojo la habían pillado completamente desprevenida. Sus redondos ojos lila, abiertos un poco más de lo normal a causa de la sorpresa, se habían encontrado con la mirada de él. Es normal que quiera ir… Y es un gesto muy bonito, pensó enternecida y orgullosa de él. Aunque temía que la culpabilidad por algo de lo que no tenía la más mínima culpa, reemergiese.

Tras varios segundos en silencio, el inicio de una sonrisa emergió en sus labios y se inclinó hacia él, besando su frente suavemente, antes de agacharse ligeramente para que sus rostros estuvieran a la misma altura.

No tendrás que hacerlo solo. Te lo he dicho varias veces, Gaara… Pero te lo repetiré las veces que sea necesario —comenzó diciendo, mientras se atrevía a deslizar un mechón pelirrojo del flequillo a un lado—. Estoy contigo… —musitó sonriendo ladina, en lo que uno de sus largos mechones rubios se deslizaba por su hombro hasta balancearse graciosamente en vilo—. E iremos juntos a visitarla. Podemos llevar unas bonitas flores... —propuso entonces, con cierta inseguridad. A fin de cuentas, todo lo que sabían de la joven Kagura era que había maldecido a su bebé desde el momento que nació—.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom 3 Jun - 23:31


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Tras unos segundos en silencio, Misao se inclinó sobre él y depositó un suave beso en su frente, como ya había hecho en otras ocasiones. Gaara parpadeó, un poco desconcertado por su repentina reacción. ¿Significaba eso que... le parecía bien?

Por suerte, la muchacha no tardó en confirmarlo.

—Te lo he dicho varias veces, Gaara… —continuó con paciencia, aún sonriente—. Pero te lo repetiré las veces que sea necesario. Estoy contigo… E iremos juntos a visitarla. Podemos llevar unas bonitas flores...

Unas flores... Sí, era lo que en su día le había llevado con Yashamaru. Unos lirios blancos que la arena no había tardado nada en enterrar, porque aquel día el viento soplaba con demasiada fuerza. ¿Sería por algo en especial? ¿Acaso le gustaban los lirios? ¿O solo se trataba de la flor más adecuada para llevar a una tumba? Bajó la vista a la mesa, donde Misao acababa de terminar de cortar el primer pedazo de tarta, y observó cómo lo depositaba con cuidado en un platito, justo frente a él. Imaginaba que quizás lo de las flores no tenía excesiva importancia, pero desde que Misao le había explicado que cada una tenía un significado, creía que tal vez eso era algo de dominio público. Algo que él desconocía, pero que era más habitual de lo que creía. Tal vez su madre también conociese ese lenguaje, igual que Yashamaru.

Él le llevó lirios. Una vez —admitió, cogiendo la pequeña cuchara que ella acababa de depositar junto a su plato—. No sé si era algo habitual. Es lo que recuerdo.

Aún podía sentir el calor de la mano de su tío rodeando su muñeca, justo frente a la lápida con el símbolo de la Arena. No había más flores cuando llegaron, pero imaginaba que su padre también le habría llevado en algún momento, junto a sus hermanos. Yashamaru no se había entretenido demasiado, pero cuando él le había preguntado si ella sabía que estaban visitándola, había sonreído.

"Claro, señor Gaara. Ella lo ve todo desde aquí" le había explicado, señalando su pecho con su dedo índice. "Siempre estará con vos, por eso la arena os protege de esa forma. Seguro que está muy contenta de veros".

Pero, al final, todo eran mentiras. Solo mentiras. Hundió lentamente la cuchara en el pedazo de pastel, cortando un trozo pequeño y llevándoselo a la boca. Sabía a limón, y también a nada dulce. La mezcla era extraña, pero bastante agradable. Ni muy dulce, ni muy ácida.

Me gusta —dijo, alzando finalmente la vista hacia ella y sonriendo muy levemente.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun 4 Jun - 14:38


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

—Él le llevó lirios. Una vez.

¿Él? repitió Misao para su fuero interno, después de haber colocado el plato con el primer trozo cortado cuidadosamente y una cucharilla de postre también. ¿A quién se podría estar refiriendo Gaara? Dudaba mucho que fuese su padre, pues si Rasa culpaba al menor de sus hijos de la muerte de su esposa… Tampoco creía que se refiriese a su hermano mayor, probablemente lo llamaría por su nombre. ¿Entonces? Mientras cortaba el siguiente pedazo de tarta para ella, le escuchó decir las pocas palabras de más que añadió. Lirios… Entonces cayó en la cuenta de quien sería…

Sí… Sí que es habitual llevar lirios a la tumba de los difuntos —dijo finalmente, sentándose a su lado después de haber servido su postre en un plato—. Simbolizan el deseo de que un ser querido que ya no está descanse en paz, allá donde esté —le explicó con la mirada bajada.

“Me gusta” fueron sus palabras entonces. Simples y sinceras, acompañadas de una de esas sonrisas que se podían intuir en las comisuras de sus labios levemente alzadas hacia arriba. En esta ocasión, el rubor que ascendió a sus mejillas fue de pura felicidad y orgullo, no de apuro o vergüenza, acompañado de una de sus radiantes sonrisas mientras le devolvía la mirada.

¿De verdad? ¡Me alegro muchísimo! No estaba segura de si te gustarían los dulces muy dulces ni tampoco quería hacer la típica tarta de chocolate. Pero si te gusta, puedo hacerla en algún momento —le propuso ilusionada, antes de probar ella también la tarta de cumpleaños. Ni muy dulce, ni muy ácida pensó exactamente igual que había hecho Gaara momentos atrás, satisfecha de que hubiera quedado bien.

Continuaron disfrutando del dulce durante los siguientes minutos, mientras Misao trataba de averiguar que otros gustos tenía Gaara en comida. Aunque el pobre no sabía qué contestarle, pues la comida de su hermana nunca había sido muy variada, ni tampoco de muy buena calidad. Por esa misma razón, hizo mención en parte a las cosas que había probado previamente en su restaurante o alguna de las cosas que habían comido ese día. Pienso prepararle todo tipo de comidas, para que pueda tener una preferida y poder cocinársela en días especiales, se propuso la joven Ichijō, justo antes de incorporarse para comenzar a recoger todo lo de la mesa.

No obstante, mientras lo hacía no pudo evitar recordar lo poco que antes había comentado el joven Kage acerca de los lirios.

Por cierto… ¿Te gustaría…? —comenzó diciendo con cierta inseguridad, regresando al tema previo al dulce. Tomó la bandeja en la que había colocado la pila de platos, vasos y otras cosas antes de dirigirse a la cocina—. ¿… que les llevásemos lirios a ambos, Gaara? —quizás aquello era muy repentino. O quizás aquel no era el mejor día para hacer dos paradas por el cementerio. No quería que recordase malos momentos por esa misma razón. Además, ella solo le había escuchado pronunciar el nombre de su tío meses atrás, cuando regresaron a casa después del secuestro por Akatsuki. Fue la primera pesadilla que tuvo después de que el Ichibi le fuese arrebatado.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar 5 Jun - 19:36


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

El rostro de Misao se iluminó al escucharle. Parecía tan contenta de que le hubiese gustado...

Es curioso. Incluso a pesar del tiempo que había transcurrido desde aquel día, cuando había decidido hacer un esfuerzo por empezar a comprender los sentimientos de los demás, aún seguía sorprendiéndose. No el hecho de que se mostrase satisfecha por recibir un halago —después de todo, era algo lógico. A todo el mundo le gustaba saber que había hecho bien las cosas—, si no que realmente se la veía feliz porque a él le hubiese gustado la tarta. Se había esforzado mucho por preparar todo aquello, pero no parecía interesada en que dicho trabajo se viese reconocido. Solo le importaba algo tan banal y desinteresado como aquello: que la tarta no le hubiese parecido demasiado dulce ni demasiado ácida.

Desde muy pequeño, todo el mundo le había enseñado en mayor o menor medida que ser egoísta era el único modo de sobrevivir. Que el mundo estaba concebido para los fuertes, los que miraban por sí mismos y luchaban por sí mismos. Todo lo demás era únicamente una pérdida de tiempo, un derroche de sentimientos y una forma de colocarse una diana gigante en el centro del pecho. Preocuparse por su padre, por sus hermanos, por los otros niños, por Yashamaru, por su madre... le había convertido en un campo de tiro andante, y había recibido un lanzamiento tras otro. La arena estaba preparada para repeler los ataques físicos, pero no los otros. Eso lo había aterrorizado y le había obligado a blindarse por completo ante un mundo que siempre le había dado la espalda.

Ahora entendía que todo se había tratado de una simple cuestión de puntos de vista y de actitudes hacia los demás. Que, seguramente, las personas como Misao o Naruto habían estado ahí desde el principio, aunque él había estado demasiado ciego por la rabia como para darse cuenta de ello. Pero se estaba esforzando por aprender de ellos, y esperaba llegar a poder emularlos algún día. Por eso, cuando ella mencionó a su tío, pese a que la punzada en su pecho quiso afirmar lo contrario, asintió lentamente antes de tragar.

Sí, pero... no sé dónde está su tumba —tuvo que reconocer. El cementerio de Suna era tan grande que ocupaba una colina entera, aunque él solo había visitado una pequeña parte del mismo. Tampoco había visto la tumba de su padre, aunque imaginaba que se encontraría junto a la del resto de Kazekages de la Arena. Donde, algún día, también estaría él. Era extraño pensarlo—. No asistí a su funeral.

No tenía sentido negarlo, por muy poco decoroso que eso sonase. Sabía que debían haberlo enterrado porque eso era lo que marcaba el protocolo para ninjas caídos en actos de servicio. Y eso era precisamente lo que Yashamaru estaba haciendo el día que acudió a asesinarlo: un acto de servicio a Suna. Y una sentencia de muerte también. ¿Lo habría sabido él entonces? En cualquier caso, había actuado como todo un ninja de la Arena. Partió otro trozo de tarta, taciturno.

Una tumba vacía, porque no había quedado absolutamente nada que llorar.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér 6 Jun - 15:02


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

La respuesta de Gaara se hizo esperar unos segundos y la verdad era que la muchacha no se habría esperado algo como eso. Hizo una pequeña mueca apenas visible, mientras el corazón se le partía. No sabe dónde está su tumba… repitió en un susurro. Tampoco le culpaba por ello. A fin de cuentas, su tío había sido uno de los asesinos que Rasa, el anterior Kazekage, había enviado a por él. ¿De verdad Yashamaru odió tanto al pequeño Gaara? ¿De verdad lo culpaba tanto como el padre de los hermanos de la Arena por la muerte de su hermana? ¿Después de haber estado cuidado de él todo ese tiempo? Según recordaba de lo poco que le contó Kankurō, el pelirrojo fue un niño normal que adoraba a su tío. No nació siendo ese cúmulo de rencor que utilizaron como arma contra Konohagakure. ¿De verdad tan cegados estaban por la presencia del Ichibi en un niño inocente que no pudo quererlo? No lo comprendía… Ni iba a ser capaz de hacerlo.

Con el labio inferior atrapado entre sus propios dientes, Misao puso rumbo a la cocina con todos los platos sucios del gran banquete que habían preparado para la celebración.

Oye, Gaara… —le llamó desde allí, justo antes de asomarse por la puerta y mirarle. El ambiente se había enrarecido ligeramente por culpa del tema tan delicado que habían estado tratando. Además, podía ver el ligero cambio en el brillo de sus ojos, que resultaba pensativo. Sin embargo, pareció sacarle de sus cavilaciones al pronunciar su nombre—. ¿Te gustaría que juguemos ahora a algo? Ya sé… que quizás somos un poco mayores para ciertas cosas, pero pensé que estaría bien que hiciésemos algo así. Es algo que se suele hacer en los cumpleaños —le propuso esbozando una pequeña sonrisa mientras regresaba de nuevo hasta la mesa—. ¿Te apetece repetir? —añadió señalando la tarta de limón. Al cumpleañero aún le quedaba un trozo pequeño en su plato, pero quiso asegurarse antes de llevársela también para colocarla en la nevera y que no se estropease.

Gaara, quien parecía haber despertado de un trance, negó con la cabeza a su última pregunta antes de observarla con cierta curiosidad e ignorancia.

—¿Algo... Típico de los cumpleaños? —repitió despacio, dejando la cuchara de postre sobre el plato vacío tras haberse terminado su trozo de tarta.

¡Sí! Hay muchos a los que se suelen jugar, aunque algunos quizás sean demasiado infantiles. Por si acaso… Traje uno que siempre me ha gustado mucho… —admitió algo azorada, mientras terminaba de llevarse las cosas a la cocina—. Se llama Karuta —dijo alzando nuevamente la voz para que pudiera escucharle, para volver una última vez al salón—. Es un juego de cartas…

Y con ese inicio, tras echar mano a la pequeña bolsa que había traído consigo, sacó una pequeña baraja de cartas. La caja de cartón donde estaban guardadas estaba bastante perjudicada debido al reiterado uso que Misao y sus padres le habían dado cuando era aún pequeña. La joven Ichijō tomó de la mano al cumpleañero y le guio hasta la mesita de té que había entre los sillones del salón. Fue ahí donde comenzó a explicarle la temática del juego y cómo se jugaba.

Si bien siempre había sido Gaara el profesor de los dos, quien le explicaba la teoría y la práctica en sus lecciones, Misao también había tomado ese papel para el muchacho, tratando de enseñarle las cosas cotidianas de la vida, los pequeños detalles que él nunca había comprendido. Y le encantaba poder hacerlo y ayudarle, le encantaba el gesto atento que ponía mientras la escuchaba y trataba de asimilar lo que iba diciendo. Si tenía alguna duda, nunca se la guardaba.

En general, de lo que más dependía el juego era de la capacidad de asociación entre palabra y dibujo, así como la rapidez visual para encontrar la carta con dicho dibujo. Tras colocar extendidas sobre la mesa las cartas torifuda, de aspecto colorido y una variedad considerable de imágenes, hicieron una pequeña torre con las yomifuda que contenían las palabras. Hicieron un primer juego de prueba para que el pelirrojo comprendiese lo que acababa de explicarle, antes de ponerse en serio.

Durante el transcurso de las diferentes rondas que hicieron en la siguiente hora, Misao no pudo evitar reír en varias ocasiones a carcajadas, altas y sinceras. Por sus propios fallos, por la vez que Gaara interpretó mal un dibujo y le explicó por qué o cuando ambos encontraban a la vez la misma carta y se lanzaban a por ella a ver quién la cogía antes.

Debía admitir que hacía muchísimo tiempo que no se reía así y la verdad era que lo agradecía enormemente. Y más, por ser momentos junto a Gaara.



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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue 14 Jun - 19:14


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

Su mente aún seguía lejos de allí cuando la pregunta de la rubia le obligó a alzar la cabeza, algo desconcertado. Negó levemente con la cabeza a lo de la tarta, al tiempo que ella empezaba a recoger los platos para despejar la mesa.

¿Algo... típico de los cumpleaños? —musitó, sin hacerse una idea de qué podía ser.

—¡Sí! —respondió Misao, con entusiasmo—. Hay muchos a los que se suelen jugar, aunque algunos quizás sean demasiado infantiles. Por si acaso… Traje uno que siempre me ha gustado mucho…

Poco después, dejó sobre la mesa una caja de cartón usada y bastante gastada. Gaara la observó con curiosidad, intentando recordar si alguna vez sus hermanos o alguno de los niños de la Academia habían jugado a "Karuta". Pero Temari solía preferir jugar a hacer castillos en la arena, y Kankurō tenía sus muñecos. Y en cuanto a los niños... siempre los había visto con la pelota. Quería decirle que no estaba seguro de si sabría jugar, pero antes de poder abrir la boca Misao se adelantó y lo cogió de la mano, arrastrándolo consigo hasta el sofá.

Una hora más tarde había perdido cuatro de las cinco rondas que habían jugado. Y debía admitir que nunca habría creído que perder sería tan divertido.

Eres muy buena en esto —reconoció, cuando Misao empezó ya a recoger de nuevo las cartas y a meterlas cuidadosamente en la caja.

La chica tenía una habilidad envidiable para emparejar las cartas con sus homónimas, y también era bastante rápida a la hora de localizarlas sobre la mesa. Él, en cambio, había sido más lento y más torpe. Si se equiparase a un combate, le habría dado una buena paliza sin ninguna duda.

Cuando Misao hubo guardado el juego y recogido el delantal que había utilizado para no mancharse al cocinar, le obligó a quitarse la túnica blanca —"no vas a salir como Kazekage si no como Gaara. Recuerda, hemos dicho que hoy el trabajo estaba prohibido"— y, una vez estuvieron listos, emprendieron el camino hacia la llanura montañosa que alojaba el cementerio de la Villa. Solo se detuvieron en una pequeña floristería del camino para comprar dos ramos de lirios blancos, iguales a los que recordaba que Yashamaru le había llevado en aquella ocasión.

No tardaron mucho en alcanzar el lugar en el que estaba enterrada. Las tumbas se alzaban al abrigo de una larga pared rocosa que las protegía del viento y de las tormentas, pero aún así la arena se filtraba entre ellas y, en ocasiones, acababa enterrándolas en parte. Muchas partían directamente del suelo, pero otras —las pertenecientes a gente de rangos más elevados— se hallaban dispuestas sobre bases circulares que las elevaban unos centímetros por encima del resto. La de su madre estaba entre ésas últimas, aunque la arena había trepado casi hasta ocultar la base por completo.

...

Sus pasos se detuvieron frente a ella, y el viento sopló con fuerza una vez más, silbando entre las hileras de lápidas y revolviéndoles el pelo. Era lo único que podía escucharse allí, además del sonido de algún águila que graznaba desde las montañas. Su mirada se posó sobre las letras esculpidas bajo el símbolo de la Arena, igual que habían hecho hacía ya tantos años atrás. Seguían igual, algo más borrosas y erosionadas, pero aún podían leerse a la perfección. Como la inscripción que su padre había mandado grabar bajo ellas: amada y leal esposa en el cumplimiento del deber.

El deber. No pudo evitar preguntarse si, para entonces, él ya sabía que su madre no estaba de acuerdo con dicho deber, y que había sido una imposición de la villa lo que había desencadenado todo lo ocurrido. Lo que lo había creado a él, en realidad.

"Seguro que está muy contenta de veros". Sus dedos se cerraron un poco más sobre el ramo, de forma involuntaria. Probablemente no.


の Con Misao の Edificio del Kazekage の
の Por la tarde の
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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom 17 Jun - 17:39


«You could be loved again»
XXI. Feliz cumpleaños.

—Eres muy buena en esto

Gaara siempre era de los que reconocía los puntos fuertes de sus adversarios e incluso aunque aquello era un juego, también se lo hizo saber a la chica. Algo que, por algún motivo, la complació bastante y provocó que un leve rubor encendiese sus mejillas.

No es nada… Simplemente me conozco la baraja y las imágenes de memoria después de haber jugado durante tanto tiempo —se encogió de hombros, tratando de quitarle importancia, pero con la comisura de los labios ligeramente curvadas hacia arriba—. Estoy segura de que si jugamos más veces, que me encantaría hacerlo, terminarás ganando muchas más partidas —le aseguró mientras terminaba de apilar las cartas y las metía en la cajita de cartón cuidadosamente, para evitarle más daños—. Y me alegro de que te haya gustado… y te lo hayas pasado bien —no era que él mismo lo hubiera dicho en voz alta, pero… por la expresión de su rostro y la minúscula sonrisa de sus labios, estaba completamente segura de que era así

Unos cinco minutos después, tras haberse quitado el delantal que llevaba para no mancharse y mandar al muchacho a quitarse la túnica de Kazekage que había estado luciendo desde que se había duchado antes de comer —no era que le desagradase, pero salir con ella sería como proclamar que iba en su deber de Kage y ella… solo quería que pudiese ser él en lo que quedaba de día—, se dispusieron a marcharse para su paseo vespertino.

Era media tarde cuando finalmente salieron del Edificio del Kazekage. Hacía una tarde bastante buena, en la que el sol brillaba en un cielo despejado y, aunque el viento soplaba levantando ligeramente la arena y formando pequeños remolinos en las calles de Suna, no impedía caminar tranquilamente. De hecho, se encontraron en el camino varios grupos de niños jugando en la calle, a la pelota o a la rayuela. Algunos se detuvieron para observar al pelirrojo, señalándolo sin vergüenza alguna con expresiones llenas de admiración y respeto. Misao sonrió inevitablemente a los críos, a algunos de los cuales conocía por ser sus vecinos, antes de que los dejasen atrás en su paseo.

Hicieron la parada prevista en una de las pocas floristerías que había en la Aldea, en la ruta hacia el cementerio. Al final, fueron dos ramos de lirios los que compraron: uno para Karura y otro para Yashamaru. Ya entonces, el rostro del joven se había vuelto más taciturno. Esto es muy difícil para él… Por eso quería que lo acompañase. Sinceramente, Misao había desarrollado el irrefrenable deseo de querer proteger a Gaara de todo lo que pudiese; no en batalla porque probablemente causaría más problemas que proporcionar ayuda pero… Sí en la vida cotidiana, en relación a los sentimientos y a las relaciones.

Poco después de entrar en la colina en cuyos pies se disponían todas las lápidas en forma de reloj de arena, dieron con la primera de las lápidas.


“Karura. Amada y leal esposa en el cumplimiento del deber”


Aquella era la inscripción grabada en la piedra de su madre. Estaba cubierta de arena, como el resto de las lápidas de alrededor. A fin de cuentas, era inevitable dado los vientos que solían soplar por aquella zona de manera diaria.

Misao permaneció en silencio. Quería darle unos momentos al chico, para que ordenase sus pensamientos y sentimientos al respecto. Quizás también para que reuniese las fuerzas para agacharse y depositar el ramo de lirios que había traído. Sin embargo, no le pasó desapercibida la forma en que lo aferró con más fuerza, mientras mantenía la mirada aguamarina clavada en las letras. No sabía exactamente qué era lo que estaba pensando, pero sí era cierto que podía hacerse una ligera idea.

Humedeciéndose los labios, la muchacha fue la que se movió finalmente. Se arrodilló frente a la lápida y trató de apartar un poco la arena que cubría su base, para así poder dejar el ramo en ella cuidadosamente. Aun sin levantarse, junto sus manos por delante de ella y cerró los ojos, como si fuese a rezar una plegaria a los cielos.

Karura-sama, venimos a presentarle nuestros respetos. Es un placer conocerla finalmente —su voz temblaba ligeramente. Por algún motivo, aquello no era como ir a visitar y hablar la tumba de Mizuki. Estaba nerviosa, incluso sabiendo que probablemente no había nadie que pudiera escuchar lo que fuese a decir además de Gaara—. S-Soy Misao Ichijō, una kunoichi de la Arena y… una de las personas que más quiere a su hijo pequeño. Me gustaría decir que la que más, pero tengo que rivalizar con Kankurō-san y Temari-san y no quiero hacer de menos lo muchísimo que le aprecian —sonrió para sí al decirlo, sonrojándose levemente—. Hoy ha sido la primera vez en dieciocho años que Gaara ha tenido un cumpleaños de verdad y ambas sabemos las razones de ello. Pero… quiero que él sea feliz; que pueda disfrutar de las mismas cosas que los demás; que comprenda que el pasado no debería definirnos. Aunque la verdad es que creo que eso ya lo comprende bastante bien —añadió pensando en lo muchísimo que el muchacho había progresado no solo desde que se había convertido en Kazekage, sino desde que se había conocido—. Esté donde esté… Quiero que sepa que su hijo es el mejor Kage que Sunagakure podría tener ahora. Quiero que le observe y compruebe en el joven tan maravilloso en que se ha convertido a pesar de todo por lo que ha pasado y todo lo que ha sufrido, aunque él nunca lo exprese en voz alta —con un suspiro, volvió a abrir los ojos. Sus dedos se atrevieron a acariciar un pétalo de los lirios—. Deseo que siempre descanse en paz. Y gracias… Gracias por traer a Gaara con nosotros —musitó en un suave susurro, mientras se incorporaba despacio y se volvía hacia el pelirrojo.

El muchacho permanecía completamente quieto, aun aferrando con fuerza el otro ramo de lirios y mirándola fijamente, con los labios entreabiertos. Se sonrojó inevitablemente y esbozó una pequeña sonrisa, sin saber tener demasiado claro qué pensaría de las palabras que acababa de dedicarle a su madre.



の Con Gaara の Cementerio de Sunagakure の
の Media tarde の
phoenix ⚓️




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Re: ~ You could be loved again

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