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~ You could be loved again

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~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun Abr 24, 2017 11:04 pm

Recuerdo del primer mensaje :


«It is possible...»
«You could be loved again»


Hacía poco que Sunagakure había encontrado a su nuevo Kazekage. Quizás el más joven que se había visto hasta el momento en ese puesto. Gaara del Desierto, el Jinchūriki que portaba el Bijū de una cola, el temido Shukaku, tenía ese privilegio.

Había logrado alcanzar uno de los sueños que se había propuesto cumplir tras conocer a Naruto durante los Exámenes Chūnin. El joven de grandes ojos azules y cabello rubio alborotado comprendía su dolor, por todo lo que había pasado. Sin embargo, había escogido esforzarse en ser buena persona y hacer ver que podía ser alguien; justo lo contrario a lo que él había hecho: cerrarse sobre sí mismo, perder la esperanza en todo y todos, dejando que el odio le carcomiese por dentro, consumiéndole. Pero le había abierto los ojos con su amabilidad y el esfuerzo, con esa sonrisa que le mostró incluso después del enfrentamiento que los había dejado a ambos agotados y casi destrozados. Le debía mucho… Pero no solo a él. Sino a todas aquellas personas a las que había causado dolor y agonía cuando no era capaz de controlar a Shukaku en su interior.

Por supuesto, aún quedaban personas reticente a ese cambio. No les gustaba que alguien que albergaba a un poderoso Bijū estuviera al mando, que fuera el responsable de su seguridad. De hecho, mucho de los ninjas que conformaban el cuerpo de Sunagakure también dudaban de que aquello hubiera sido la elección acertada. Gaara era consciente de que, a pesar de haberse convertido en Kazekage, aún debía ganarse la confianza de su pueblo. Y lo haría.

No aspiraba más que a la aceptación. No esperaba tampoco que pudiera llegar a interesarle a nadie de otra forma diferente a una relación laboral… O fraternal. Ni siquiera creía que el mismo pudiera desarrollar sentimientos por otra persona más lejos de eso. Sin embargo, se sorprendería de ello cuando Misao, la hija de uno de los miembros del Consejo, que se encontraría reunido, irrumpiese repentinamente con el único objetivo de traerle unos documentos a su padre. El resto de miembros vería aquello con malos ojos pero el joven pelirrojo, sencillamente, le quitaría importancia.

Avergonzada por lo sucedido, la joven se presentaría después en su despacho para pedir disculpas educadamente, momento en el que esta curiosa historia daría comienzo.


«PERSONAJES»
«17 años の Kazekage の Carrie_B»
«Gaara del Desierto»

«17 años の Ninja の SapphireDragon»
«Ichijō Misao»


の CS の Naruto Shippuden の 1X1 の
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Última edición por SapphireDragon el Mar Ago 29, 2017 5:46 pm, editado 2 veces


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom Sep 24, 2017 6:34 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


La conexión con el Tercer Ojo le llevó más tiempo que de costumbre pero, finalmente, tras varios esfuerzos, logró vincularlo con su nervio óptico y las imágenes comenzaron a llegar a trompicones. Bajo él, la lava había cubierto casi por completo la cúpula de arena, y al contacto con la misma había comenzado a mezclarse y a solidificarse, volviéndola mucho más pesada.

No había ni rastro de los cuatro intrusos.

—Gaara —escuchó la voz de su hermano, llamándole.

Segundos después, vio a Misao acuclillarse junto a él a través de su ojo izquierdo. No obstante, no se permitió distraerse. Siguió repasando palmo a palmo la superficie de desierto, tratando de localizar su escondite. Aunque, dado que ellos habían quedado aislados bajo la capa de arena y lava fundida, no tenía mucho sentido que se ocultasen. Intentó virar para conseguir una mejor perspectiva de los alrededores, pero la red de chakra falló y el ojo de arena se descompuso sin que él pudiese hacer nada para evitarlo.

Tsk...

Odiaba estar ciego ante una situación como aquella, pero el Tercer Ojo requería demasiado control y la barrera de arena también. No tenía chakra suficiente para ambos, y en ningún caso iba a recurrir al del Shukaku. Siempre traía consecuencias.

—¿Los has visto? —preguntó Kankurō, colocándose al otro lado y ayudando a Misao a levantarlo.

N-no —contestó, poniéndose de pie. Al hacerlo, notó que parte de su ropa estaba manchada de sangre. No. No es mía... Había recibido tan pocas heridas físicas a lo largo de su vida que el dolor era perfectamente reconocible. Kankurō también parecía ileso, de modo que solo podía corresponder a...—. Tu brazo. Debería verte un...

Su voz se cortó de pronto. Había oído algo. Estaba seguro. Frunció el ceño, soltándose de la sujeción de su hermano y de Misao. Era... ¿una flauta? Sí, eso es. Parecía una flauta. Y nadie en Suna tocaba la flauta, lo cual solo podía significar una cosa. Están aquí. Están en la Villa.

Marchaos —ordenó con determinación, al mismo tiempo que la arena que había a sus pies comenzaba a cobrar vida. Su mirada se posó en Kankurō, cuya mano ya reposaba sobre los rollos de marionetas a su espalda. Empezaba a sentirse ligeramente mareado—. Que el cuerpo de curanderos bloquee... Ughh...

No pudo continuar. Había algo en ese sonido que le provocaba dolor de cabeza. Intentó por todos los medios mantener los ojos abiertos, pero su cerebro no parecía registrar bien lo que sucedía a su alrededor. Vio a su hermano precipitándose sobre él y a Misao moviendo los labio, pero no era capaz de entender lo que decían. Solo podía escuchar las notas de la flauta, que cada vez sonaban más fuertes, más rápidas, más agudas... El rostro de Misao comenzó a deformarse frente a sus dilatadas pupilas, adquiriendo rasgos más adultos. Se le aceleró la respiración. ¿Qué está pasando? ¿Qué está pasándome?

L-la... flauta... Uhhhh...

El mundo a su alrededor también comenzó a transformarse. Las calles, las voces, las risas... La luz de la luna iluminó la terraza del edificio de Kazekage, y con ella los nuevos rasgos de la persona que había frente a él. Ocultaba la cara detrás de un pañuelo que, como toda ella, estaba manchado de sangre. Gaara retrocedió. No podía ser. No podía ser posible...

Una ráfaga de viento arrancó el pañuelo ensangrentado, y el rostro sonriente de su madre apareció tras él. Su eterna sonrisa amable y sus ojos violetas, como los de la foto del salón, que ahora chorreaban ríos de sangre roja.

No...

El chaleco se abrió de golpe, dejando al descubierto un vientre prominente de embarazada en cuyo interior parecía removerse algo. Ella lo miró, con unas enormes pupilas ambarinas flotando sobre las cuencas negras y, al hablar, una nueva bocanada de sangre le escurrió barbilla abajo.

—Dulces sueños, Kazekage.

Entonces, el vientre reventó y un millar de kunais se le clavaron en el pecho. El dolor fue tan intenso que no pudo evitarlo: abrió la boca y gritó.


— X —


De repente, Gaara había vuelto a caer de rodillas sobre el suelo, con la expresión desencajada y las manos crispadas sobre la cabeza.

—Gaara —lo llamó, angustiado, cogiéndolo de la muñeca. A su alrededor, la arena comenzó a agitarse de forma violenta—. Gaara, no hay ninguna flauta aquí. Vamos, Gaara. Contéstanos.

—Gaara no está disponible —dijo una voz de mujer, emitiendo una dulce risita aguda. Descendió de un salto de uno de los tejados, aterrizando en el suelo con elegancia y apuntándolos con una especie de flauta hecha de madera—. Parecía agotado, pobrecito, así que lo he mandado muy lejos... a tener un buen sueñecito.  

¿Qué? ¿Ha dormido a Gaara? Kankurō apretó los dientes, echando un vistazo a su hermano. Pero... No puede ser, está consciente... En el Sueño Fingido no es capaz de moverse, cede por completo el control de su cuerpo al Shukaku... Pero ahora se está moviendo, está...

—¿Gaara? —lo llamó una vez más, notando cómo el corazón le latía más y más deprisa. Tiene una flauta. Esto no me gusta...—. ¡¿Qué le has hecho?!

—Oh. —La muchacha sacudió levemente la cabeza, risueña—. Ya te lo he dicho. Lo he mandado muy lejos, para que reflexione un poco sobre lo mal chico que ha sido... No se puede ser así de egoísta. Hay que saber compartir...

Mierda. Kankurō se giró rápidamente hacia Misao, sacando uno de sus rollos. La arena había pasado a formar ondas concéntricas alrededor de ambos, desviándose hacia el cuerpo de Gaara.

—¡No le toques, Misao! ¡Ahora mismo no es...!

Demasiado tarde. La arena se afianzó en su brazo, triplicando su tamaño, y después cayó sobre la joven ninja con una fuerza brutal, lanzándola por los aires. ¡Mierda! Con un movimiento brusco, envió a Karasu tras ella para intentar frenar la caída. No consiguió evitarla, pero al menos amortiguó el golpe lo suficiente como para no resultar fatal.

A sus espaldas, Gaara se levantó. La arena continuó anexionándose a su cuerpo como sucedía cuando restauraba la armadura de arena, solo que esta vez no se limitaba a formar una fina capa sobre la piel de su hermano. Había empezado a cambiar su fisionomía y, cuando se volvió hacia ellos con una monstruosa sonrisa deformándole la cara, sus ojos habían perdido el tono azulado que los caracterizaba. Ahora eran amarillos, y brillaban de tal forma que le provocaron escalofríos.

Por fin. —Se estremeció cuando aquella risa fría y siniestra pareció sacudir incluso el propio suelo. No creía que volvería a oírla jamás, pero.... Soy libre. Podéis empezar a correr...


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Última edición por Carrie_B el Sáb Sep 30, 2017 1:00 pm, editado 1 vez


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom Sep 24, 2017 7:50 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


Ver a Gaara tan agotado en esos momentos hacía que su preocupación aumentase, sobre todo, a cada segundo que pasaba, pues más probable era que el enemigo retomase los ataques contra ellos y tratase de deshacerse de la cúpula arenosa que los estaba protegiendo. Otro esfuerzo como aquel para parar un jutsu tan poderoso y de amplio rango de ataque le sería inviable realizarlo, por muy Kazekage y buen ninja que fuese. Tendrían que encontrar otra solución… incluso sin saber dónde estaban esos cuatro.

Juntos, Kankurō y ella lograron que el chico se pusiera en pie. Misao se había olvidado completa y absolutamente de sus heridas que no dejaban de sangrar. Tampoco es que le importasen mucho, esa era la verdad, ya se haría cargo de ellas cuando todo estuviera solucionado. Sonrió muy débilmente y negó con la cabeza.

No es nada… Ya me curaré despu--- —había empezado a hablar a la vez que Gaara trataba de aconsejarle que la viese un ninja médico, pero ambos dos se quedaron a medias. Un silencio creció entre los tres, uno en el que el Kage parecía estar intentando escuchar algo…

Tanto su hermano mayor como ella se miraron algo confusos, sin comprender y soltándole finalmente. Pero esa expresión evolucionó a una de completa incredulidad. ¿Marcharse? ¿Pero qué decía? Le daba igual que fuese una orden directa y quedarse implicase desacato. No iba a dejarle solo en el estado en el que se encontraba.

Lo siento, Maestro, pero no nos vamos a ningún lado… —dijo con resolución. No obstante, ésta desapareció tan pronto como una mueca de dolor se dibujó en los labios ajenos y volvió a caer de rodillas al suelo. Sus ojos azules se encontraron con los suyos, mientras se apresuraba a acercarse a él y arrodillar de nuevo, sujetándole por los hombros firme pero gentilmente—. Maestro… Por favor. Maestro… —el marionetista se había inclinado también con ella, llamándole. Pero no parecía escucharles… ni siquiera parecía verles.

¿Qué estaba sucediendo? ¡¿Qué le habían hecho?! L-la... flauta... había dicho con pocas fuerzas, antes de que se perdiese en sí mismo y definitivamente no respondiese a nada de su alrededor, ni siquiera sus voces. Pero ellos no habían escuchado ninguna melodía procedente de un instrumento de viento…

Varias veces más fueron las que el mayor de los tres le llamó… Hasta que hizo acto de aparición una esbelta mujer, con una elaborada flauta de madera. ¿Así que había sido ella? Apretó la mandíbula, observándola con cautela y furia, pero sin soltar aún al muchacho. Puesto que Kankurō ya estaba llevando a cabo el interrogatorio propio para la ocasión, Misao se centró solo en él.

Gaara… Gaara, por favor despierta —susurraba en tono de súplica, atreviéndose a envolver una de sus mejillas con su mano libre de sangre.

Entonces llegó el grito de advertencia. La muchacha no se había percatado del movimiento de la arena a su alrededor hasta ese instante. Pero ya era tarde, demasiado tarde. Sus ojos claro se abrieron desmesuradamente a la par que recibía el fuerte impacto sobre su cuerpo. Profirió un grito de dolor mientras salía despedida por los aires. No tuvo percepción de la marioneta que la envolvió parcialmente para frenar algo el duro golpe que iba a implicar la caída, sencillamente sintió más dolor aún cuando todo el peso de su cuerpo se volcó sobre el lateral ya herido.

Trató de incorporarse, pero no era capaz. Sentía que le faltaba el aire, que se ahogaba. Misao, tranquilízate, se exigió a sí misma. Entre los dos impactos que le habían dejado sin respiración y el insoportable dolor… Cerró los ojos y se tomó unos segundos, tratando de tranquilizarse hasta que finalmente lo logró. El aire fluyó hasta sus pulmones y tosió de forma exagerada. Así, poco a poco, logró ponerse en pie y miró a su alrededor. Una nube de polvo y arena se había formado, allá desde donde había salido despedida. Gaara… Volvió a decir su nombre mentalmente antes de obligar a su dolorido cuerpo a correr en esa dirección.

La visión que encontró al alcanzar un edificio próximo la dejó completamente helada, mientras pequeñas e imágenes aisladas regresaban a su mente. Retazos de un pasado que todos habían tratado de superar y con el que vivir. Un pasado que había provocado el que el Kazekage fuese tan odiado desde bien pequeño.

El Shukaku había despertado.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Dom Sep 24, 2017 9:53 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


Tragó saliva, con los dedos aún crispados en torno al segundo rollo de pergamino. La risa del monstruo parecía llenarlo todo, y por lo tanto era inevitablemente audible desde todos los puntos de Suna. Todos creerán que ha despertado porque Gaara ha perdido el control... Apretó los dientes, notando cómo el enfado se hacía cada vez más y más potente. Maldita hija de...

—No sabes lo que has hecho —le gruñó, desenrollando su segunda marioneta y activando el sello que contenía. Tiró de los hilos al ver que Misao ya se había levantado y, segundos después, tanto Kuroari como Karasu temblequeaban frente a él, listos para atacar—. Te voy a borrar esa sonrisa idiota de la cara. ¡Vas a lamentar haber puesto un pie en esta Villa!

Cruzando los brazos en un movimiento feroz, las dos marionetas salieron propulsadas hacia delante, directas a donde la mujer aguardaba. Ella saltó para esquivarlas, pero Kankurō ya lo había previsto y las hizo girar en el último segundo. La chica de la flauta bufó, haciendo ademán de llevársela a los labios de nuevo.

—No te lo permitiré. —Con un nuevo tirón, la boca de Karasu dejó al descubierto el fino cañón de polvo veneno. A su señal, el humo venenoso salió disparado del mismo y envolvió a la mujer. A continuación tiró de los hilos que movían a Kuroari y el mecanismo de su viento se conectó, abriendo las costillas de madera y comenzando la succión—. ¡Maldita sea!

Cuando el humo se extinguió, la mujer había desaparecido. ¿Cómo puede ser? ¿¡Otro clon!?

La nueva oleada de risas espectrales lo devolvió a la realidad. Por mucho que le jodiese, ahora no podía perder tiempo en perseguirla. Shukaku era mucho más peligroso, y por lo que podía ver, ya casi había alcanzado su forma perfecta. Los escuadrones no tardarán en venir, y cuando vean a la bestia... Conocía los protocolos de contención, así como las numerosas cláusulas que los avalaban. "La seguridad de la Villa y de sus habitantes está por encima de todo. Si las vidas de los civiles corren peligro, se permitirá la ofensiva sin reservas". No aparecía especificado de forma concreta, pero Kankurō sabía lo que significaba aquello. Incluso a costa de la vida de Gaara...

Con un par de saltos, aterrizó en la azotea desde la que Misao contemplaba al bijuu. Parecía totalmente aterrada.

Vaya, vaya, vaya... —Shukaku agitó la enorme cola veteada de lado a lado, con los ojos amarillentos fijos en ellos—. Qué recibimiento más penoso... Una criaja y un mono pintado. Esperaba algo mejor, después de todos estos años...

Con mucha cautela e ignorando sus palabras, Kankurō se agachó junto a Misao, cogiéndola suavemente de la muñeca del brazo ileso para no asustarla. Cuando estuvo seguro de que le estaba escuchando, comenzó a murmurar en voz muy baja junto a su oído.

—Sé que estás aterrorizada, pero debemos dar con la forma de traer de vuelta a Gaara. El Escuadrón de Asesinos de Élite no tardará en aparecer...

No necesitaba decirle lo que sucedería entonces.


— X —


La sangre, roja y caliente, estaba por todas partes. La sentía incluso en la boca, con ese sabor metálico que le provocaba ganas de vomitar. Los kunais parecían haber desaparecido, aunque todavía los sentía clavados en el pecho. Retrocedió un par de pasos, sin atreverse a mirar la masa sanguinolenta en la que se había convertido su madre. No es real. Nada de esto es...

Tropezó con algo, haciéndole perder el equilibrio y caer sobre ello. La arena no acudió en esa ocasión, por lo que el golpe fue más que doloroso. Tras unos segundos tratando de coger aire, se obligó a incorporarse sobre un codo.

La expresión muerta y sin vida de su hermana le devolvió la mirada desde el suelo. Tenía el rostro desencajado y el cuerpo tan hecho trizas que apenas podía reconocerse como tal pero, cuando trató de alejarse de ella, sus labios se curvaron en una mueca feroz. Animal.

—Asesino.

Basta...

Ella se rió, con una risa tan fría que le heló la sangre, descomponiéndose en arena. Y, de nuevo, se encontró junto a la misma pared que en la primera ocasión, y frente al mismo cuerpo cubierto con el pañuelo. Aunque ya sabía lo que iba a suceder, no consiguió evitar mantenerlo en su sitio. Una vez más, el pañuelo salió volando por los aires, y en esa ocasión fue el rostro de su hermano, con la pintura corrida y sudada, el que le dedicó una expresión llena de rencor.

—Monstruo.

El chaleco se abrió, y de él salió una marabunta de niños sin ojos que se arrastraron ciegamente en su dirección. La lluvia de piedras comenzó justo después.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Dom Sep 24, 2017 11:20 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


Todo se reproducía en su mente como una película: Gritos de angustia y dolor, llantos, pasos a gran velocidad, rugidos guturales y animales, ruidos sordos por el derrumbamiento parcial de edificios, el choque metálico de kunais y shurikens contra distintas superficies; los brazos de su padre tomándola en volandas y llevándosela lejos de toda la destrucción que hace más de doce años tuvo lugar en Suna. Una destrucción que parecía que iba a repetirse, porque Shukaku había sido el culpable de ella.

El enorme cuerpo animal, semejante a un mapache y con unos enormes ojos amarillos en forma de cruz la estaba observando con fijeza. Misao se encontraba helada en su sitio sobre aquella azotea, sin poder hacer otra cosa que devolverle la mirada, aterrorizada. Debido a la impresión que la bestia de una cola le había causado, no percibió la presencia de Kankurō hasta que notó su gentil tacto sobre su muñeca. Fue inevitable que se sobresaltase inicialmente. Sus ojos azules se posaron en los oscuros del muchacho antes de que se acercase a ella para susurrarle al oído. Necesitó unos segundos para procesar sus palabras y recordar que aquellas imágenes de su mente eran el pasado… Y que en el presente aún no habían tenido lugar. Debían encargarse de que el pasado no se repitiese bajo ningún concepto. Sus ojos claros se posaron nuevamente en la Bestia mientras daba un leve gesto al marionetista.

Hay que traerle de vuelta… —musitó mientras su cerebro comenzaba a trabajar.

Si Gaara estaba sumido en un sueño tal y como había sugerido aquella extraña mujer, se trataba de un Genjutsu. Para despertar a alguien de una técnica ilusoria había dos formas: la primera, provocar un daño físico al afectado y, segunda, suministrar chakra de forma directa sobre su cuerpo. Sin duda, la superficie del Bijuu era muy amplia pero, estaba casi segura de una cosa.

La defensa definitiva de Gaara, el escudo de arena… ¿Protege a ambos, verdad? —preguntó Misao en un susurro al mayor, quien la miró ligeramente sorprendido por la cuestión y que se hubiera repuesto ya.

— Sí, exactamente. Tratar de herir al Shukaku es como tratar de infligir un daño físico a mi hermano sin destrozar primero su defensa, que ya de por sí es prácticamente imposible.

Cierto… Solo un par de personas parecían haber logrado aquello… Ninguna de ellas Misao, y dudaba que pudiera conseguirlo. Pero ahora… ella era una usuario capaz de manejar también el elemento agua. Pensó en cómo la arena del Kazekage se apelmazó y comenzó a caer durante su primer combate, aquel en el que descubrió sus habilidades. ¿Pasaría lo mismo con su defensa? ¿Podría apelmazar esa arena que le recubría y separarla? El cuerpo del Shukaku era gigantesco, por lo que para poder lograr aquello necesitaría una ingente cantidad de agua que no tenía a mano. Se volvió ligeramente hacia la derecha, mirando no muy lejos de donde ellos se encontraban. Los enormes depósitos de agua que proveían a toda Suna estaban allí. Con toda lo ahí almacenado era posbile cubrirle entero, pero… eso requeriría de muchísimo chakra. Aún no estaba al límite, pero, ya había gastado un tanto. Da igual, no sabrás hasta que lo intentes, Misao se dijo a sí misma.

Kankurō, cúbreme —fue lo único que le dijo antes de echar a correr y alejarse de allí.

No había tiempo que perder. Saltó ágilmente de azotea en azotea, viendo bajo ella en las calles aún a algunas personas. ¿Por qué diantres no habían ido todavía a los refugios? Apretó la mandíbula. Aunque su deseo fuera avisarles, debía llegar cuanto antes a su destino.

Una vez lo alcanzó, Misao puso una mano sobre el primero de los enormes tanques de depósito. Su chakra fluyó por toda la masa líquida de su interior sin problema. Repitió el proceso con el segundo y entonces se encaramó en dirección en la que Shukaku había comenzado su destrucción. Allá vamos… La superficie superior que mantenía hermetizados los tanques saltaron por los aires. El agua de su interior se alzó de forma elegante, obedeciendo su voluntad, dándole una superficie sobre la que subirse antes de abalanzarse a gran velocidad hacia el Bijuu. Conforme se iba acercando, la joven respiró hondo antes de comenzar a ejecutar otra serie de sellos nuevos.

¡Suirō no Jutsu: Prisión de Agua! —gritó con todas sus fuerzas mientras sus manos daban la orden a todo aquel agua cristalina. Ésta no tardó en formar una enorme cúpula alrededor del Shukaku, que sin duda estaba haciendo todo lo posible para evitar que la prisión acuática llegase a formarse del todo.

Incluso sin que se llegase a cerrar, la coraza arenosa que cubría el enorme cuerpo de la Bestia había comenzado a empaparse y apelmazarse, para después fragmentarse y caer lentamente. El escudo era demasiado grueso lo que implicaba que iba a llevar cierto tiempo… El cuerpo de la shinobi estaba agotándose con rapidez frente a ese jutsu. De normal, se solía ejecutar para una persona, no para un ser tan grande y poderoso. Aún tenía chakra para continuar un poco más, para dejar una apertura y que Kankurō, quien no se encontraba muy lejos y estaba observando la escena, claramente preparado tras haber comprendido el plan, pudiera llegar hasta el verdadero cuerpo del Bijuu y insuflar el chakra que fuese preciso.

Sin embargo, ese tiempo del que creía que disponían se había agotado. El Escuadrón de Asesinos de Élite acababa de llegar y se estaban posicionando para hacer su trabajo y acabar con la amenazada de una vez por todas… Incluso si el precio a pagar era la vida del propio Kazekage.

¡¡NO!! —su voz se alzó desesperada por encima del rugir del agua, que apenas un segundo después se detuvo. La cárcel acuática dejó de formarse y el agua que la componía cambió de conformación, envolviendo al Shukaku sin causarle daño, a modo de protección. Sabía lo que estaba en juego y lo mucho que se estaba arriesgando, pero le daba igual. Tampoco sabía cuánto tiempo más su chakra duraría y lograría aguantar el agua—. ¡No pueden matarlo! ¡No pueden atacarlo, no lo permitiré!

— ¿Y tú que vas a impedir frente a nosotros, mocosa? Nuestra obligación está clara: exterminar cualquier amenaza que se presente ante nuestra Villa. Sea quien sea el responsable. Además, esto ya ocurrió una vez en el pasado —dijo el comandante con voz fría y claro odio y rechazo hacia el Bijuu.

¿Responsable? —repitió Misao con cierta incredulidad—. ¿Acaso saben quién es el verdadero responsable? Gaara, nuestro Maestro Kazekage, no. ¿Dónde estaban cuando todo esto comenzó? —continuó la muchacha casi gritando para que todos la oyesen. El esfuerzo titánico de mantener la barrera de agua estaba consiguiendo que la nariz comenzase a sangrarle—. Estoy segura que algunos de vosotros pensáis que todo esto es su culpa, que no es lo suficientemente fuerte para mantener al Shukaku en su interior sin que peligre la vida de toda la Aldea o incluso que no se ha esforzado lo suficiente para protegernos a todos. ¿Veis eso de ahí arriba? —señaló entonces la cúpula arenosa que los cubría—. Su arena la construyó para salvarnos de una lluvia de lava que nos habría consumido. Prácticamente quedó agotado por todo el chakra que invirtió para construirla y mantenerla. ¿Creéis que no es suficientemente fuerte? ¿Que su fuerza de voluntad no lograría mantener a raya a algo tan poderoso como un Bijuu? Quien lo piense no sabe absolutamente nada de nuestro Kazekage, ni de quién es. Le atraparon en un genjutsu… Es reversible la situación, ¡no tenemos que llegar al extremo de asesinarle! —su voz, que hasta entonces había mantenido firme y convencida, en esa última frase, se convirtió en una súplica—. ¡Yo creo en él y creo que será capaz de parar por sí mismo al Shukaku! ¡Porque su voluntad de proteger a Suna es muchísimo más fuerte que la de cualquiera de nosotros!


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun Sep 25, 2017 6:28 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


—Cúbreme —le pidió la chica, antes de salir corriendo en dirección opuesta.

Kankurō asintió, permaneciendo alerta. No sabía lo que se proponía pero, dado que él no tenía ningún plan en mente, le pareció que obedecerla era la mejor alternativa que tenía.

¿Qué pasa, minúscula alimaña? ¿Acaso te doy miedo? —se burló el mapache, y su voz retumbó en sus oídos con una fuerza atronadora, irguiéndose sobre las patas traseras. Ya era tan gigantesco que casi rozaba el techo de la cúpula de arena—. Te voy a reducir a cenizas tan rápido que ni siquiera te va a dar tiempo a gritar.

Con una nueva risotada cruel, se palmeó con fuerza la prominente barriga y abrió la boca.

¡Golpe del vacío!

—¡Cuarta dimensión: trampa del vórtice negro! —gritó el marionetista a su vez, interponiendo a Kuroari en el radio de acción del ataque. Con un tirón de los hilos, las tablas de su vientre se abrieron de nuevo, tragándose la ingente masa de aire a presión que iba dirigida a Misao—. No me subestimes...

Shukaku fijó entonces sus enormes ojos ambarinos en Kankurō. Je... Date prisa, Misao. No creo que pueda cubrirte por mucho tiempo...


— X —


El salón estaba casi en completa penumbra, y la única luz existente se filtraba a través de la ventana redondeada. Había dos cuencos de comida en la pequeña mesa rectangular, uno frente a otro, aunque ya no humeaban. Los palillos, los vasos... todo parecía estar sin tocar.

Sin embargo, los dos comensales sentados a la mesa no hicieron ademán de empezar a comer. El más alto quedaba de espaldas a él, así que no podía verle a cara, pero el otro... El otro era un osito de peluche marrón. Estaba espatarrado boca abajo sobre la silla de madera, con la cabeza torcida hacia un lado, pero resultaba inconfundible.

El único amigo que había tenido durante años.

...

Avanzó hasta colocarse junto a la silla, observándolo desde arriba. ¿Cómo podía estar allí? Lo había dejado olvidado en el suelo, en el tejado, porque se había manchado de sangre. Estiró la mano hacia él, asiéndolo por la espalda, y lo giró.

En el lugar donde antes habían estado los ojos, ahora brillaban dos pupilas amarillas.

Te advertí que si te dormías te destrozaría por completo, murmuró su voz dentro de su cabeza. Frente a él, el hombre que había permanecido inmóvil se levantó, dejando caer la silla hacia atrás. El sombrero de Kazekage ocultaba la mayor parte de su cara, pero no la mirada. Esa mirada.

—Ya no sirves —fue todo lo que dijo. Después, el polvo dorado surgió de la nada, trepando por su ropa hasta llegar a su garganta, y de repente la piel de su cuello empezó a derretirse.


— X —


Mierda, pensó, al verlos llegar. Eran más de los que recordaba, y habían traído los rollos de sellado. Claro. Los viejos no quieren perder al Shukaku... Tragó saliva, limpiándose el sudor de la frente con la manga. Había gastado gran parte de su chakra en aquellos últimos tres ataques, y las marionetas estaban destrozadas. Lo único que parecía contener al enorme mapache era la prisión de agua de Misao, pero incluso él sabía que no podría aguantarla durante mucho más tiempo. La arena había comenzado a caer, aunque el proceso era demasiado lento. No será suficiente.

—No puedes dar la orden —gruñó, girándose hacia Yuura. Baki estaba a su lado, pero no dijo nada. Los dos tenían la vista clavada en el bijuu, que parecía cada vez más y más enfadado. Kankurō apretó los dientes—. Si le hacéis algo a Gaara...

—Sabíamos que esto podía pasar —lo cortó Baki. Su voz sonaba tan dura que tuvo ganas de pegarle un puñetazo—. Y tú también. El plan de contención estaba aprobado, y él lo conocía. Estuvo de acuerdo desde el principio.

Tsk...

—¡¡NO!! —El grito de Misao los sobresaltó a los tres. Sobre ella, la burbuja de agua cambió repentinamente de forma, alzándose
frente al bijuu como un escudo—. ¡No pueden matarlo! ¡No pueden atacarlo, no lo permitiré!

Uno de los altos mandos la hizo callar, pero la muchacha no se amilanó. Al contrario. Había comenzado a sangrarle la nariz,
pero la fuerza de su voz no falló ni un instante. Apretó los puños, mordiéndose el labio inferior. Gaara... ¿puedes oírla? ¿Puedes oírnos a todos? Ella cree en ti. Muchas personas creen en ti. Te has esforzado tanto hasta ahora... No puedes dejar que todo acabe así. No puedes permitir que todo lo bueno que has hecho se olvide por esto...

—¡GAARA! —gritó, adelantándose hasta el borde de la cornisa.


— X —


El polvo dorado lo había destrozado por completo. Se le caían los brazos, que ya no eran tales si no garras deformes, y la cara, y la cola... Pesaba demasiado como para poder contrarrestarlo. Estaba atrapado en la masa de arena brillante, y comenzaba a costarle respirar. Mocoso absurdo... ¿Por qué los proteges tanto? Solo son despojos. Ridículos. Igual que tú...

N-no...

Eres un criajo ingenuo. Debería matarte. Y a ella también.

¿Ella? Otra enorme porción de arena cayó al suelo, hecha trizas.

La mocosa asquerosa del agua. Los humanos sois todos tan débiles... Él hacía lo mismo. ¡Ese viejo chiflado! Hablaba igual que ella... No entendía que no se puede confiar en los humanos. Imbécil...

Tragó saliva. Le parecía que le estaban arrancando los músculos de cuajo, y la cabeza le dolía tanto que le iba a estallar. No... No es verdad. No es mi cuerpo. Nada de esto es verdad. Mi padre está muerto, y ningún jutsu es capaz de revivir a los muertos... La flauta. Recordaba la flauta. Las explosiones en la azotea, la sangre, su madre... Todo había comenzado después de la flauta. Había visto a Misao arrodillada frente a él, y después...

La mocosa del agua, ¿nos está derritiendo? Está empapando la arena... Miró hacia abajo. Podía verse el estómago a través de la arena brillante. Es mi ropa... Soy yo...

Su padre levantó el brazo. La luz de la luna arrancó un destello apagado a los cien kunais que flotaban sobre su mano abierta. Todos llevaban un sello explosivo clavado en la punta.

¿¡Acaso creen que van a conseguir algo con eso!? ¿¡Me toman por idiota!? ¡Mi defensa es inexpugnable! ¡Nadie puede atravesarla! ¡NADIE PUEDE TOCARNOS!

Ellos no.

Los kunais salieron disparados en su dirección. La arena se levantó frente a él, formando un sólido muro que lo ocultó por completo.

Pero yo sí.

Haciendo un soberano esfuerzo, liberó su mano de la masa de arena y polvo dorado y abrió un boquete en la muralla. El kunai atravesó limpiamente el hueco, silbando en el aire. El Shukaku rugió en su cabeza, pero Gaara no le hizo caso.

Cuando volvió a abrir los ojos, la estancia de los dos cuencos de comida había desaparecido. Su padre también se había desvanecido, y frente a él se alzaba una pared de arena semi empapada, con un pequeño agujero justo en el centro. A su alrededor, la arena comenzaba a caer en gruesos pedazos, desintegrándose contra el suelo, arrastrando con ella los cientos de flechas que habían quedado inutilizadas. La única que había logrado traspasar la barrera se encontraba ahora enterrada en su estómago.

Entonces notó el dolor. Un dolor real. Tosió, y al hacerlo la boca se le llenó del sabor metálico de la sangre. La voz del monstruo se había ido, y los últimos vestigios de su presencia se amontonaban ahora en torno a sus pies.

Ya está... Sintió que le fallaban las rodillas, y en su campo de visión comenzaron a aparecer pequeños puntos oscuros.

Sobre sus cabezas, la cúpula de arena y lava fría se fragmentó con un crujido monstruoso. Tenía que deshacerla. Tenía que apartarla de allí antes de que aplastase la Villa entera. Apretó los dientes, obligándose a mantenerse consciente. Alguien gritaba su nombre, pero ahora mismo no podía ver de quién se trataba. Si se movía un solo centímetro, perdería el conocimiento.

Vamos..., gruñó para sí, alzando una mano temblorosa hacia el cielo. Y, al cerrar el puño, la cúpula tembló y, centímetro a centímetro, empezó a moverse.


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Última edición por Carrie_B el Lun Sep 25, 2017 9:47 pm, editado 1 vez


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Lun Sep 25, 2017 9:14 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


El final de su discurso, de esas palabras que realmente sentía, derivó en un silencio sepulcral que duró largos segundos. El comandante Yuura la observaba todavía con mirada analítica y fría, con el rostro impertérrito. Después, alzó la mirada directamente de vuelta al Bijuu que había retomado su movimiento enfurecido entre las cuatro paredes de agua que actuaban a la vez de protección y de prisión. Estaba protegiendo a la Bestia de Una Cola, el mayor peligro al que Sunagakure se enfrentaba. El sentido común decía que aquello debía hacerse, al menos el del todo el Escuadrón, incluso del maestro que una vez tuvo a los Hermanos de la Arena como kohai. Y tanto Misao como Kankurō sabían que así era… Pero se negaban a permitirlo. Porque dentro de aquella poderosa criatura, Gaara estaba dormido, sumido en un genjutsu que probablemente lo estaría atormentando de forma continuada. Su maestro, un chico de su edad que tenía aún una larga vida por delante, cuya intención era trazar un camino diferente para la Villa con tal de mejorarla, alguien que había logrado cambiar por fuerza de voluntad como si hubiera renacido.

Entonces, el grito del marionetista rompió de golpe el silencio. Misao no pudo evitar volverse finalmente hacia él. El sudor había corrido un poco la pintura de su rostro y le veía claramente agitado. Una expresión de temor, agobio e impotencia se reflejaba en las facciones de su rostro. Los mismos sentimientos que ella tenía en su interior. Se volvió nuevamente hacia el Shukaku y la barrera acuosa. Llamarle a gritos era en vano… pero, ¿qué más podían hacer? La ninja abrió los labios para gritar a pleno pulmón su nombre, pero éste se le atragantó a medio camino por culpa de un ataque de tos. Sus rodillas acabaron cediendo y cayó al suelo. Apoyó ambas manos sobre la superficie arenosa mientras continuaba convulsionándose por la tos. Jadeaba de agotamiento y las gotas de sangre caían más de seguido de su nariz y sus heridas.

El rugido de las murallas de agua desbaratarse indicó que su jutsu finalmente se había roto. A duras penas podía mantenerse en pie ya por la falta casi completa de chakra en su cuerpo. Lo había agotado todo en esa última y desesperada estrategia. La carcasa arenosa del Shukaku se seguía empapada parcialmente, apelmazada y cayendo fragmentada al suelo. Ahora no había escudo de agua… ni de arena que los protegiesen… Y entonces escuchó la orden.

— ¡Escuadrón, preparados! —la voz del comandante Yuura se alzó sobre todos ellos. Con esas dos palabras, el extenso grupo de ninjas que habían rodeado al Bijuu, cargaron sus arcos con flechas y los tensaron, apuntando claramente al objetivo. Los segundos se convirtieron en horas antes de que diera finalmente la orden, momento en el que también creyó observar todo lo que sucedía a una dolorosa cámara lenta—. ¡Disparen!

Si su cuerpo se lo hubiera permitido, hubiera proferido otro desesperado grito. No quería ni podía verlo… Ver cómo le sacrificaban sin más. Sin embargo, sus ojos seguían clavados en la escena. Escuchó el silbido de las flechas, que cortaban el aire velozmente. Muchas de ellas se clavaron de forma inútil en los restos del escudo arenoso, otras eran repelidas por una cortina arenosa que el propio Shukaku alzaba para protegerse mientras su gutural y feroz voz retumbaba por todas y cada una de los rincones de la Aldea. Repetidas fueron las oleadas de disparos y de flechas, aunque ninguna lograba su objetivo… Al menos, por el momento. Además, la intención última de aquel ataque era el sellado. En cuanto lo pusieran en marcha… ya no habría esperanza alguna, no habría vuelta atrás. Gaara, por favor… Te lo ruego, eres el único que puede lograrlo.

Y entonces, algo sucedió. Algo que por un momento creyó haber soñado. Un agujero surgió entre la arena que lo cubría y una oportuna flecha se coló a través de él. Fueron tan solo unos segundos. La voz del Shukaku se desvaneció, sus rugidos se perdieron en el aire antes de que toda su estructura comenzase a desprenderse lentamente en ríos de arena y entre ella, surgiese la figura de Gaara. Sintió la calidez y la humedad de las lágrimas corriendo por sus mejillas de la alegría. Sin embargo, no tardó mucho en percatarse de la creciente macha oscura en las ropas, justo en su estómago, alrededor de la única flecha que había penetrado el escudo.

Si bien el problema del descontrolado Bijuu se había solventado, ahora les quedaba pensar en la cúpula que mantenía a Suna aislada del resto. Ésta se estaba viniendo abajo por momentos… El chakra del Shukaku se había desvanecido de golpe y al Kage apenas le debían de quedar fuerzas ya. Pero aun así le vio incorporándose, alzando una mano hacia arriba y cerrándola en un puño. Varios crujidos simultáneos resonaron y entonces pudo apreciar con cierto esfuerzo un ligero movimiento en la estructura rígida y arenosa. La estaba desplazando… porque en cualquier momento se vendría abajo.

Misao logró ponerse en pie, tambaleándose ligeramente. Tenía intención de acudir junto a él, pero por sí sola… Entonces sintió el suave toque de una mano sobre su brazo sano. Era Kankurō, que con un gesto le indicó que juntos llegarían hasta su hermano menor. Y así lo hicieron. Estando finalmente así de cerca, pudieron apreciar cómo la herida de su estómago no dejaba de sangrar, cómo estaba resollando ya por el esfuerzo mientras el sudor caía en grandes gotas por su rostro. Estaba haciendo un esfuerzo titánico guiado por su voluntad.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Lun Sep 25, 2017 11:10 pm


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


No recordaba que jamás le hubiese dolido tanto el cuerpo. Incluso el simple hecho de mantener el brazo en alto le suponía un mundo. La tela del traje continuaba empapándose de sangre con cada tortuosa toma de aire, volviéndola fría y pegajosa al tacto. Sabía que había evitado los puntos vitales, pero no había logrado frenar su impulso: la llevaba enterrada casi hasta la mitad.

A su alrededor comenzaron a escucharse voces, aunque no entendía lo que decían. Sus sentidos parecían haberse quedado bloqueados después de todo el esfuerzo, y de lo único que era verdaderamente consciente era del movimiento de su mano. Abrir, cerrar. Abrir, cerrar. Se tambaleó, y la cúpula efectuó un peligroso vaivén antes de descender medio metro.

Nnngh...

La lava fundida pesaba demasiado, y apenas le quedaba ya chakra. El mundo se había convertido en un borrón ininteligible, y una nueva bocanada de sangre le obligó a apretar los dientes para no toser. Un... poco más... Solo un... poco... más. Las manos le temblaban de tal forma que la cúpula comenzó a temblar también, desprendiendo pequeñas placas de arena y lava. No iba a lograrlo. Notaba cómo el control se desvanecía poco a poco, y su mano se quedaba agarrotada en el aire.

Al menos, hasta que algo la rodeó, impidiendo que temblase. Abrió mucho los ojos, tratando de enfocar a la persona que se había acuclillado a su lado, pero solo alcanzó a ver una mancha negra. Poco después, notó el torrente de chakra recorriéndole el brazo, como una brisa cálida y reconfortante, despejándole un poco la mente. El intenso dolor seguía ahí, pero ahora al menos podía ver lo que tenía alrededor. Kankurō estaba arrodillado junto a él, y a su lado distinguió la figura de Misao. Y, detrás de ellos, muchas más personas a las que no pudo poner nombre ni rostro. Todos se habían acercado para colocar las manos en los hombros de su hermano.

Kan...

—Coge todo lo que necesites, Gaara. —Su hermano le dirigió una franca sonrisa, aún sujetándole la muñeca—. No tienes que hacer esto solo.

—Eso es. Vamos a ayudar al Maestro Gaara...

—Ánimo, Maestro Kazekage...

—¡Ánimo, Gaara-sama!

Con un nuevo esfuerzo, devolvió a mirada al cielo y su mano se abrió una vez más. Bajo la premisa de su orden, la cúpula comenzó a retirarse con más rapidez. El chakra continuaba fluyendo, pero lo consumía casi de forma inmediata. El sudor le bajaba ya por el cuello, mezclándose con la sangre y salpicando la arena, y los puntos negros que lo habían cegado con anterioridad inundaron de nuevo su campo de visión. Notaba el latido de su propio corazón retumbando en sus oídos mientras la enorme mole sobrepasaba la barrera rocosa que protegía la entrada a la Villa.

Cuando abrió la mano y descargó todo su peso sobre el desierto, el suelo tembló igual que si estuviese siendo sacudido por un terremoto.

Pompom. Pompom. La respiración se le cortó de repente, y cuando intentó expulsar el aire solo consiguió vomitar más sangre. Vio el rostro pálido de Misao, surcado de heridas, y el de su hermano inclinándose sobre él con la histeria reflejada en sus ojos oscuros, y después sintió cómo su cuerpo caía.

Pompom. Pompom. Y luego, silencio.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar Sep 26, 2017 12:03 am


«You could be loved again»
V. Pasado que retorna


Tan pronto como Kankurō y Misao llegaron junto a él, más personas aparecieron a su alrededor. Sus miradas reposaban en el joven Kazekage que se encontraba al límite. Todo aquel que se había aproximado, miraba con esperanza y fe al chico. Confiaban en que lo conseguiría… pero también eran capaces de ver que estaba al borde del colapso, tanto física como mentalmente. No solo por su aspecto, sino también por los temblores coordinados entre su brazo alzado y la arena que los cubría. El suelo retumbó cuando varios fragmentos de ésta, más pesada que de costumbre por la lava fría adherida, cayó pesadamente sobre el suelo.

Gaara… Debemos llamar a un ninja médico. Deben ocuparse de él inmediatamente, pensaba la joven ninja con cierta dificultad, mientras sus grandes ojos descendían de la cúpula arenosa al rostro contorsionado en un mueca de dolor del pelirrojo. Era alarmante la sangre que estaba perdiendo… y teniendo en cuenta que apenas debía quedarle chakra. Se mordió con fuerza el labio mientras notaba un movimiento a su lado. El marionetista se había separado de ella y se había asegurado de envolver con firmeza la mano temblorosa de Gaara. Algo en los ojos azules agotados del chico pareció clarificarse, justo antes de pronunciar el nombre de su hermano y volverse hacia ella.

Misao se esforzó por componer una sonrisa, antes de apoyarse en el suelo y lograr incorporarse con bastante esfuerzo. Con un par de pasos, llegó hasta ellos y colocó sus dos manos sobre los hombros del marionetista. Éste se volvió claramente sorprendido y preocupado, sobretodo porque sabía el estado en el que ella también se encontraba.

Ya sé que no tengo mucho para ofrecer ahora mismo… Pero lo poco que me queda, quiero que sirva de ayuda —dijo en un susurro como única respuesta, mientras exprimía las pocas gotas de chakra que su menudo y lacerado cuerpo aún tenía.

Poco fue lo que tardó en sentir el cálido tacto de distintas manos, todas ellas haciendo fluir su propio chakra y fuerza a través del hermano mayor del Kage. Y no solo eso, las palabras de aliento y ánimo lograron que su sonrisa volviese a emerger tenuemente en sus labios, mientras su respiración era cada vez más pesada y dificultosa. Sentía que se mareaba, razón por la que se aferró con cierta fuerza a Kankurō.

Su mente ya parecía estar perdiendo capacidad de procesar lo que a su alrededor había. De hecho, el temblor final provocado por la descarga en el desierto, apenas lo apreció.

L-Lo… siento… por no poder hacer más…, musitó mientras sus párpados se cerraban irremediablemente y perdía el equilibrio.

Le hubiera gustado poder acompañar a quien llevase a su Maestro hasta el hospital, asegurarse de que todo iba bien… pero su cuerpo definitivamente ya no respondía. Tampoco lo hacía su mente, que finalmente se había sumido en un necesario descanso.

Por poco, el cuerpo de la muchacha cayó a plomo sobre la arena acumulada. Sin embargo, de alguna forma, Akira Ichijō se había abierto paso entre la gente a tiempo de impedirlo. Tomó cuidadosamente en brazos a su pequeña, con semblante preocupado, estudiando las heridas que había recibido.

— Mi niña… Estoy orgulloso de ti. Lo has hecho bien —le susurró cariñosamente, aunque Misao ya estuviera sumida en un estado de inconsciencia.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar Sep 26, 2017 6:43 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos
cczczc


—No debería haberme ido —murmuró Temari por séptima vez, paseando arriba y abajo de la sala. No había dejado de hacerlo desde que ambos habían salido de la habitación.

—¿Y qué podrías haber hecho para evitarlo? —Kankurō se frotó la nariz, ladeando la cabeza para mirar a través de la ventana circular—. No te lo tomes a mal, pero no habría cambiado nada.

—¿Cómo lo sabes? —La voz le sonó más amarga y más dura de lo esperado, pero no pudo contenerse. Dejó de andar, girándose hacia su hermano con los puños apretados—. No es la primera a la que veo utilizando una flauta para producir alucinaciones. Si aquella vez funcionó, quizás ésta también habría...

Se calló, desviando la vista hacia el suelo. Sabía que ahora ya no servía de nada discutir, y mucho menos con Kankurō. Él no había tenido la culpa de nada, y sin embargo no había dejado de gritarle desde que había regresado a Suna. Ya se había imaginado que algo no marchaba bien cuando, a pocos metros de la entrada a la Villa, había descubierto un montón de arena negra, pero aquello... Se mordió el labio inferior con fuerza, notando cómo se le hacía un nudo en el estómago. En aquella ocasión, había bastado con el jutsu de los vientos cortantes para acabar con ella en el bosque de Konoha. Esta vez también podría haber sido así de simple. Debería haber estado ahí. Debería...

El eco de unos pasos provenientes del pasillo la sacó de sus pensamientos. Miró de reojo a Kankurō, que a su vez se había incorporado con la vista clavada en la puerta. No esperaban visitas, a no ser que se tratase de...

—Estáis aquí. —La voz de Baki precedió al leve chirrido que emitió la puerta de madera al abrirse—. Vamos. Quieren hablar con vosotros dos.

—Pues que esperen —le espetó Kankurō, levantándose para colocarse junto a Temari y apoyando una mano sobre su hombro—. No vamos a movernos de aquí.

—Es un asunto importante.

—Que vengan aquí entonces.

Baki exhaló un suspiro molesto. Desde lo ocurrido tres días atrás, ninguno de los dos se había mostrado nada colaborativo y eso, lejos de ayudar a Gaara, no hacía nada más que perjudicarlo. El Consejo ya estaba lo suficientemente alarmado por la reaparición de Shukaku como para darle más motivos de desconfianza.

—Nadie va a hacerle daño a Gaara.

Temari apretó los dientes, dando un paso hacia delante y llevándose la mano al abanico sujeto a su espalda. ¿Cómo se atrevía a decir eso después de haber convocado al equipo de sellado? Tú mejor que nadie sabes lo que implica sellar a una bestia con un portador humano, y aún así ejecutaste la orden.

—No nos tomes por...

Pero su hermano se le adelantó antes de que pudiese continuar, obligándola a retroceder.

—Claro. ¿Quién lo está poniendo en duda? Pero somos la escolta del Maestro Kazekage y mientras él siga estando aquí, no vamos a movernos.

El hombre frunció el ceño, cuadrando la mandíbula.

—Los cinco equipos de rastreo que enviamos tras los intrusos han regresado hoy.

—¿Los han encontrado?

—Solo a dos. Al parecer, llevaban oculto en la ropa el protector de la Villa Oculta de la Roca. La información que han obtenido al interrogarlos coincide con la que ya teníamos. El objetivo era capturar a Shukaku.

—¿Capturarlo? Eso es una loc... —comenzó Temari, antes de que unos suaves golpes en la puerta la interrumpiesen.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar Sep 26, 2017 8:15 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


¡Auch! No las aprietes tanto, mamá… —se quejó Misao con una mueca de dolor dibujada en los labios, mientras Yuriko Ichijō la miraba algo molesta.

— ¿Que no las apriete? ¡No me pasaría el día cambiándote las vendas y tú quejándote de que te duele si hubieras sido más cuidadosa! ¡Podrías haber perdido el brazo!—y ahí estaba de nuevo. La misma retahíla de palabras indignadas en las que la acusaba reiteradamente de ser muy poco cuidadosa.

Así llevaban ese último día y medio desde que había despertado en el hospital. Su madre, hecha un mar de lágrimas, se había abalanzando sobre ella nada más había abierto los ojos. Le había llenado la cara a besos antes de expresar lo orgullosa que estaba de ella, para después derivar en lo preocupada que había estado, en el miedo que había sentido cuando Akira había regresado a la cocina para avisarle y decirle que su hija había acompañado a Kankurō en busca del Kazekage. Por último, en ese corto lapso de diez minutos en que no había dejado que hablase, se puso muy seria y con tono claramente enfadado, la aleccionó por la falta de cuidado y lo inconsciente que había sido. Misao se sintió algo avergonzada por la regañina, sabiendo de sobra que tenía razón y no discutiéndole nada… Merecía desahogarse todo lo que necesitase.

Mamá… Estoy bien. Eran simples rasguños todos menos lo del brazo, que me curaron en cuanto llegue al hospital. Podía haber salido peor parada —dijo cuando la mujer hizo un pequeño nudo en la venda de su brazo para evitar que se soltase. Como única respuesta, recibió un bufido. No pudo evitar rodar los ojos y esbozar una cansada sonrisa. Se levantó de la silla del comedor donde había estado sentada y le dio un rápido beso en las mejillas—. Gracias… Voy a ir ahora para la revisión… Y trataré de hacerle una visita al Kazekage. ¡Hasta luego! —Dicho aquello, Misao salió por la puerta y puso rumbo directo hacia el hospital de Suna.

Sus pasos, que la guiaban por una de las calles principales de Suna, eran tranquilos y pausados. Su mirada, algo perdida, se mantenía en el suelo cubierto de fina arena, mientras acariciaba distraídamente uno de sus largos mechones rubios, que aquel día estaban completamente sueltos. Su mente estaba muy lejos de donde físicamente se encontraba, concretamente, rememorando todo lo que aconteció tres días atrás. Iban y venían como pequeños flashes, intercalados con los recuerdos de hacía doce años. Algunas imágenes de entonces habían estado tan enterradas en su mente, que no las había recordado hasta que se había sumido esa última noche en un intranquilo sueño. Aunque a ella, quien siempre la acompañaba y estaba presente en su día a día gracias a la gastada pulsera de su muñeca, jamás la olvidaría.

Sacudió la cabeza, tratando de alejar todo aquello de su mente. Entonces, sus ojos se posaron en una de las pocas tiendas de plantas que en la Villa había. Su plan desde el principio había sido llevarle algo a su maestro, pero… No tenía mucha idea de qué comprar exactamente para alguien de su posición. ¿Un gran ramo de flores? ¿O quizás mejor uno más pequeño y sutil? Sabía que a él no le gustaban las cosas demasiado llamativas… Pero entonces supo exactamente el qué podía llevarle. Había unos pequeños y graciosos cactus en una de las estanterías del pequeño local. Recordaba perfectamente el momento en el que le confesó lo mucho que le gustaban las plantas y, en concreto, los cactus: había sido un par de meses atrás, en un descanso que se habían tomado en su entrenamiento. Unos minutos después, Misao salía de la tienda sujetando cuidadosamente la pequeña maceta. Ella no entendía mucho de esas plantas, solo esperaba que el que había escogido fuese de su agrado.

Poco después, llegó a su destino. Hizo la breve parada en la consulta que le fue indicada el día anterior. Parecía la herida de su brazo estaba sanando adecuadamente y que solo era cuestión de tiempo que dejase una pequeña marca en su piel. Por su parte, el hematoma que en su pecho se había formado tras que el Shukaku la lanzase por los aires, estaba adquiriendo unos colores de lo más extraños. Se habían encargado de reducirlo con los cuidados intensivos que recibió nada más llegar inconsciente al hospital, sin embargo, no habían logrado hacerlo desaparecer del todo. Tras recolocarse sus prendas y despedirse agradeciendo sus cuidados, Misao tomó nuevamente su regalo y se dirigió hacia uno de los ascensores. Su padre la había informado, después de despertar encamada allí, lo poco que se sabía del estado de Gaara y donde le habían ubicado.

Recorría ya uno de los pasillos del cuarto piso, aferrando con cierta fuerza la pequeña maceta entre sus dedos. Sentía que los nervios empezaban a aflorar. No tenía muy claro si le iban a permitir verle… Pero esperaba que al menos le pudieran dar el pequeño cactus de su parte. No fue muy difícil encontrar su habitación, pues a través de la puerta se podían apreciar las voces de varias personas, aunque no lo que decían. Durante unos segundos permaneció ahí plantada, sin atreverse a interrumpir. No has hecho todo este camino para quedarte aquí fuera… Se reprochó a si misma antes de llamar suavemente con los nudillos a la puerta.

El resultado fue inmediato: las voces enmudecieron y unos pasos rápidos y firmes se dirigieron hacia la puerta. Ésta se abrió de golpe y encontró de frente a Temari, con una clara expresión de enfado y molestia en sus facciones y la mano echada hacia su abanico, probablemente preparada para atacar si se daba la necesidad. No muy lejos, por detrás, pudo distinguir el mono oscuro de Kankurō.

Bu-Buenos días… Siento mucho la interrupción —tragó saliva mientras sentía la intensa mirada de la mayor sobre ella—. Yo… esperaba poder hacerle una visita a mi maestro, si me lo permiten —pidió finalmente antes de morderse el labio.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Mar Sep 26, 2017 10:20 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Al escuchar los toques, Temari desvió la vista hacia la puerta y luego volvió al rostro de Baki, furiosa. Si había osado traer a Yuura o a cualquiera de los idiotas del Consejo...

—¿Esto es cosa tuya?

El hombre negó con la cabeza, serio. Temari chasqueó la lengua y cruzó la estancia en cuatro rápidas zancadas, echando de nuevo la mano sobre su abanico antes de abrir la puerta con brusquedad. Le daba exactamente igual si consideraban que un recibimiento así era sinónimo de un desafío, pero tenía muy claro que no iba a permitir que volviesen a poner sus arrugadas manos sobre su hermano pequeño.

Lo que encontró, no obstante, fue solo a una cría rubia que la observaba con gesto temeroso.

—Bu-Buenos días… Siento mucho la interrupción —se disculpó, avergonzada—.  Yo… esperaba poder hacerle una visita a mi maestro, si me lo permiten.

¿Maestro? Frunció el ceño, sin relajar la postura defensiva. Ah, es esa chica a la que ha estado entrenando Gaara... No sabía gran cosa de ella, más allá de que al parecer poseía una técnica barrera de sangre bastante inusual. Tampoco es que se hubiese molestado en indagar al respecto porque la mayoría de las chicas de Suna estaban coladas por Gaara, así que probablemente solo sería una histérica más. Y Temari no tenía ni el tiempo, ni la paciencia para aguantar sus tonterías. Ya habían acudido dos crías ruidosas el primer día que habían pasado allí para interesarse por la salud de Gaara, aunque Temari no las había dejado pasar de la puerta.

—Lo siento, pero no es un buen momento —cortó con sequedad, llevándose la mano del abanico a la cintura—. Gaara necesita descan...

—Ah. Eres tú. —La cabeza de Kankurō apareció por encima del hombro de su hermana, abriendo la puerta del todo—. ¿Vienes a ver a Gaara?

Temari se giró hacia él, enfadada.

—Gaara necesita descansar —repitió, fulminándolo con la mirada—. Los médicos han dicho que...

—Déjala, Temari. Además, a Gaara le vendrá bien tener algo de compañía.

Temari bufó, pero su hermano le dedicó un gesto por lo bajo que la hizo callar. ¿Ella es la del discurso? No habían tenido mucho tiempo para hablar en profundidad sobre lo ocurrido porque Temari se había negado a dejar solo a su hermano durante esos tres días, y ninguno de los dos se había atrevido a discutir el tema delante de él. Sin embargo, Kankurō le había contado a grandes rasgos todo lo ocurrido, incluido lo de la chica del jutsu de agua que se había propuesto defender al Shukaku a toda costa.

—...

Al final se ladeó, aún con expresión contrariada, dejando el paso libre. Baki la observó entrar en silencio y luego volvió a centrar su atención en los dos hermanos de la arena. En esa ocasión fue Kankurō el que habló.

—Vamos fuera. Quiero terminar esa conversación —determinó, antes de coger a su hermana por la muñeca y volverse hacia Misao, guiñándole un ojo, aunque no sonrió. Si lo que Baki les había dicho era verdad, sus problemas no habían hecho más que empezar. Los viejos querrán presionar a Gaara para que lance una ofensiva como respuesta en cuanto se haya repuesto lo suficiente.

Y eso solo significaría una cosa: Suna habría entrado en guerra.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Mar Sep 26, 2017 11:13 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Poco tardó la joven Ichijō en sentir, no solo la mirada de Temari sobre ella, sino también la de Kankurō y la otra persona que había con ellos en la habitación y a la que apenas podía apreciar… Pues se encontraba justo por detrás de la chica además de estar ligeramente escondido tras la puerta que no estaba abierta del todo. Se humedeció nerviosa los labios tratando de no desviar la mirada a otro lado, tratando de sostenerla. Pero la verdad era… que le estaba costando. Podía apreciar por su lenguaje corporal y su ceño fruncido, que Temari estaba de todo menos de buen humor. ¿Por qué siempre soy tan oportuna? se preguntó a sí misma.


— Lo siento, pero no es un buen momento —soltó la mayor con tono cortante.

Aquello era justo lo que se había imaginado. Incluso después días, con todo lo que había pasado, era normal que el reposo fuera una orden que debiese seguir a raja tabla el pelirrojo. Por ello, no tenía intención de insistir, ni mucho menos. Aún se estaba mordiendo el labio cuando asintió despacio con la cabeza y bajó la mirada al cactus de sus manos. Bueno, al menos esperaba que pudieran dárselo y decirle que era de su parte.

Temari estaba añadiendo algo más, pero entonces una voz que le era bastante más conocida la interrumpió. Sus ojos claros se encontraron con el rostro de Kankurō. Se atrevió a esbozar una minúscula sonrisa. Se le veía bastante bien… De hecho, de los tres, se podía decir que era el que mejor parado había salido del ataque.

—contestó en un susurro—. Pero puedo volver en otro momento. En unos días para no molestarle. Solo quería… darle… —no llegó a terminar de hablar, pues el marionetista estaba tratando de convencer a su hermana. Pudo apreciar la mirada que intercambiaron, una que parecía decir bastante más de lo que ella podía apreciar.

Fue entonces cuando le cedió el paso y Misao no pudo sino sorprenderse. Con la timidez que le caracterizaba, les dedicó una profunda y respetuosa reverencia.

Muchas gracias… —dijo con sinceridad antes de incorporarse y entrar en la habitación. Cuando lo hizo, finalmente pudo comprobar la identidad de la tercera persona.

Era Baki, el sensei de los tres Hermanos de la Arena. Aunque fuese su superior y ella siempre tratase de comportarse correctamente, no pudo ocultar una expresión molesta mientras intercambiaban una rápida mirada. Apretó la mandíbula recordando su expresión indiferente mientras el Comandante Yuura daba la orden. Él no había hecho nada por detener el ataque del Escuadrón. ¿Por qué le permitían entrar?

Entonces, Kankurō volvió a hablar. Misao se giró hacia ellos a tiempo para ver ese guiño que le dedicaba, antes de verle tirar de su hermana hacia el pasillo. Ésta no dejaba de intentar zafarse del agarre, cabreada y claramente en desacuerdo con abandonar a su hermano a solas con ella. Se nota lo mucho que le quiere, pensó la joven sonriendo levemente y asintiendo casi de forma imperceptible al marionetista. Baki no tardó mucho en seguirles sin decir palabra y cerró tras de sí la puerta… Dejándoles finalmente solos.

Fue entonces, por primera vez desde que había llegado, que su mirada recayó en la figura encamada. Durante largos segundos le observó, en completo silencio: sus ojos permanecían cerrados, su pecho parecía subir y bajar con regularidad y su rostro parecía más pálido aún. ¿Estaría durmiendo? Si era así, solo esperaba que su llegada no hubiera ocasionado más revuelo del que había habido justo antes de que llamase. Con un suspiro, se atrevió a caminar finalmente hasta la mesilla de noche que se encontraba junto a la cama, dejando sobre ésta el pequeño cactus.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér Sep 27, 2017 9:11 am


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Desde que había recuperado la consciencia, Temari no se había separado de su lado ni por un instante. Al principio, cuando había abierto los ojos y la había visto inclinada sobre él con cara de preocupación, había creído que todavía seguía dentro de las pesadillas. Temari estaba en la Hoja, llevando a cabo una misión diplomática como enviada de la Arena, y no debía volver hasta pasado mañana. No era posible que estuviese allí.

Después, al tratar de incorporarse, había notado la presión de las vendas que le envolvían el tórax. Kankurō le había explicado entonces que llevaba dos días inconsciente en el hospital. La herida de su estómago se estaba recuperando con mucha más rapidez de lo esperado, pero aún necesitaba tiempo para cerrarse del todo. Ninguno había hablado nada más allá de eso.

Ahora hacía ya un rato que las voces de sus hermanos habían pasado a convertirse en un mero eco a través de la puerta cerrada. Gaara tragó saliva, con la vista clavada en el techo de la estancia. La habitación era amplia, aunque no tenía muchos muebles. Una cama, una silla sobre la que solía dormitar Temari por las noches, una mesilla de noche y una barra de metal de la que colgaba una bolsa de líquido amarillento. Podía escuchar el plic, plic, plic que emitía cada vez que una gota caía hasta un extraño depósito unido a un cable. No sabía cuál era su finalidad y no le gustaba cómo le hacía sentirse, pero sus hermanos le habían insistido en que era mejor que lo mantuviese en su sitio, solo por si acaso.

Fuera, el sol ya habría salido. Mantenía la noción del tiempo únicamente porque, por las noches, Kankurō salía a la antesala y Temari acababa cayendo rendida sobre la silla, pero por nada más. La sala no tenía ventanas, y la única luz que había provenía de una bombilla en el techo. Los médicos habían dicho que era para que nadie lo molestase mientras se recuperaba, pero sus hermanos se habían mostrado bastante críticos al respecto. Gaara sabía por qué, pero no había dicho ni una sola palabra al respecto, por lo que ellos tampoco se habían atrevido a verbalizar su enfado delante de él. Cada vez que querían aclarar algo sobre lo sucedido, Temari le ofrecía la misma sonrisa tranquilizadora y le hacía exactamente la misma pregunta: ¿estarás bien, Gaara? Antes de que ambos abandonasen la estancia para volver tan solo cinco minutos después. Como si hablar de ello delante de él fuese a desencadenar algún tipo de reacción negativa.

Tampoco podía culparlos por ello. No les había dicho nada de lo que había ocurrido durante su ausencia, pero por mucho que se esforzaba las imágenes no se le borraban de la cabeza. Allá donde giraba la vista esperaba encontrar algo o a alguien: el osito de pelucho de ojos amarillos, su madre con el vientre hinchado y la sangre corriendo por todas partes, Yashamaru, él... Exhaló aire lentamente, cerrando los ojos. No había vuelto a dormirse y notaba la cabeza pesada, pero sabía que se le pasaría si se mantenía así durante unos minutos. El problema era que, en la oscuridad, las imágenes siempre se hacían más vívidas. La sangre era más roja, los ojos amarillos brillaban mucho más y la sensación de ahogo se multiplicaba por tres.

Cuando volvió a abrir los ojos, había alguien junto a la cama. Pensó que se trataría de Temari —los sagrados cinco minutos—, pero al desviar la vista hacia ella comprobó que se equivocaba. Aquella persona era más bajita que su hermana, y estaba depositando algo en la mesita de noche. ¿Un cactus? Devolvió la vista a la figura menuda, y entonces sí que alcanzó a distinguir sus rasgos en la semi oscuridad.

Misao.

Inevitablemente, su atención se posó en la gruesa venda que asomaba por debajo de la ropa y que llegaba hasta la muñeca. Las imágenes volvieron durante unos segundos de forma inevitable. La sangre. Había sangre por todas partes. Parte era suya, pero... parte correspondía a la muchacha que intentaba por todos los medios mantenerse en pie tras su hermano. El brazo le colgaba inerte a un lado del cuerpo, y las gotas de sangre le escurrían por la nariz una a una. Plic, plic, plic. Tragó saliva de nuevo, sin saber qué decirle. No recordaba nada de lo que había sucedido durante las pesadillas, pero Shukaku la había reconocido. A la mocosa que movía el agua. Y eso solo podía significar que gran parte de las heridas y moratones que lucía habían sido culpa suya.

Lo siento —murmuró finalmente, aún con la vista clavada en las vendas.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér Sep 27, 2017 2:10 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


La maceta con el gracioso cactus de un precioso color verde, a pesar de ser de pequeño tamaño, parecía resaltar bastante en aquella amplia y austera habitación. La falta de adornos desproveía al lugar del ambiente cálido y cómodo de un hogar, se veía muy… serio y frío. Ni un simple cuadro había colgado. Aquello era algo en lo que Misao se había percatado y en lo que había pensado el día que le dieron el visto bueno para regresar a casa, mientras sus padres habían ido a firmar los papeles de su alta y ella se cambiaba el camisón por su ropa. Ya de por sí, era deprimente permanecer encamado en el hospital como para sentir que aquello era una prisión en parte, donde solo el silencio acompañaba al paciente. Lo que había traído no era gran cosa. Habría cogido un de tamaño medio si hubieran tenido…

Tan perdida se encontraba en esos pensamientos tan banales mirando aún el regalo que había traído, que no se percató de que Gaara había abierto los ojos y la estaba mirando. De hecho, su voz fue lo que le hizo volver a la realidad, logrando sobresaltarla. Una voz que, por lo general, solía ser calmada pero firme y segura. Pero que en aquel momento no lo era. Dos palabras fueron las que pronunció, en un susurro ronco y culpable. Lo siento… Aquello solo logró que su corazón se encogiese de dolor en el pecho y mordiese con cierta fuerza el labio inferior, mientras se volvía finalmente hacia él. Encontró sus ojos azules enmarcados por las ojeras, observando con fijeza su brazo izquierdo, el que más percances había sufrido.

Realmente, aquellas profundas heridas no habían sido cosa de su enfrentamiento con el Shukaku, sino con las tres chicas que la habían perseguido. Inconscientemente, Misao se recolocó el cuello alto de su blusa, ese que lograba cubrir la proyección del hematoma de su pecho hacia su clavícula y sus hombros. Eso sí que había sido cosa de la Bestia de Una Cola… Pero no de él. No de Gaara. Sabía de sobra que él no había sido consciente. No era culpa suya, ni sus heridas, ni nada de lo que había sucedido… Pero estaba segura de que el chico no lo vería así.

Te… Te he traído un cactus, maestro. Recordé que eran tus plantas favoritas y… —no sabía muy bien como continuar la frase—. Bueno, espero que te guste… —susurró tratando de esbozar una pequeña sonrisa para él. Había dicho aquello antes de atreverse a hablar sobre el tema al que su disculpa hacía referencia. Tomó una bocanada de aire, sentándose en el sillón que tan próximo se encontraba a la cama—. No hay nada por lo que disculparse… Esto fue un pequeño regalo de aquellas tres mujeres —dijo alzando ligeramente el brazo, mirándolo unos segundos ella también. Sin embargo, no tardó en volver a dirigir su mirada al rostro del chico—. Nada de lo ocurrido fue culpa tuya. No podías saber cuáles eran las intenciones ocultas detrás de todas sus ofensivas, Gaara-sama. E incluso a pesar de ello… Lograste proteger Sunagakure con la cúpula de arena y despertando de… del sueño en que te habían sumido.

Su voz se había ido apagando poco a poco hasta desaparecer. Ahora era ella la que observaba las vendas que cubrían su cuerpo. Se estremeció recordando la flecha hundida hasta la mitad en su estómago, toda la sangre que manaba de aquella herida sin cesar, empapando sus ropas. Pero no solo esa imagen regresó a su mente. También la de los enormes ojos ambarinos que la habían observado fijamente durante largos segundos, mientras ella permanecía completamente paralizada en lo alto de una de las azoteas y seguidamente, algunas más del incidente de hacía doce años… El grito de ella flotando en el aire, los restos de un edificio que se caía por momentos y… la sangre corriendo por la calle. Inevitablemente, terminó cerrando los ojos durante unos segundos. Sentía que las lágrimas amenazaban con brotar. No, ahora no. Por favor. Desapareced. Su cuerpo tembló ligeramente en el sillón, antes de que se humedeciese los labios y los volviese a abrir, mientras trataba de recomponerse. No era el momento… No estando con él. No imaginándose lo terriblemente culpable que él debía sentirse.

¿Tú… Tú cómo te encuentras? —alcanzó a decir finalmente, ladeando la cabeza, mientras jugueteaba inconscientemente con la pulsera de su muñeca. Aquellas palabras tenían un doble significado, pues no solo se refería a su salud de su cuerpo, sino también a la de su mente y a su estado de ánimo.

Físicamente, parecía estar teniendo una recuperación adecuada pero… Por la forma en la que Gaara había estado observando su brazo y después su rostro, Misao podía asegurar que algo  no paraba de atormentarle. Podía suponer que en parte era por no haber sido capaz de contener al Bijuu… Pero eso no lo habría podido detener nadie. No podían saber que utilizarían una técnica ilusoria contra él. ¿Sería eso? ¿Sería lo que había visto por culpa del genjutsu lo que le hacía parecer tan ausente y perdido?


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér Sep 27, 2017 7:38 pm


«You could be loved again»
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La vio tironear un poco del cuello de su blusa, antes de comenzar a hablar atropelladamente sobre el cactus que reposaba en la mesilla. Se estaba esforzando mucho por sonreír, pero el resultado fue tan malo como el de Temari: una mueca extraña que, sin embargo, no le llegó a los ojos.

—No hay nada por lo que disculparse… —aseguró, tomando asiento a su lado y levantando suavemente el brazo vendado—. Esto fue un pequeño regalo de aquellas tres mujeres.

Las tres mujeres... Sí, las recordaba. Y también a él, al hombre delgado de la lluvia de lava hirviendo. Kankurō le había dicho que el Consejo había ordenado enviar cinco escuadrones de seguimiento tras ellos, pero de momento no parecía haber noticias al respecto.

No dijo nada cuando, tras un par de rodeos, Misao se atrevió por fin a tocar el tema tabú. La escuchó excusarle una y otra vez, como si estuviese tratando de convencerse a sí misma al mismo tiempo de que lo que decía era cierto. Había protegido Suna, sí... O al menos lo había intentado. Después de todo, ésa era la finalidad de un Kazekage.

Dijiste que las personas se vuelven fuertes cuando tienen algo importante que proteger. Su mirada volvió de nuevo al techo de la habitación. La estructura irregular dibujaba sombras difusas aquí y allá, dando la falsa apariencia de rostros que surgían de la arena. Hombres, mujeres, ancianos, niños... Algunos se asemejaban más a gente que Gaara había conocido. Otros ni siquiera sabía quiénes eran. Aún estás muy por delante de mí en todo esto, Naruto. La enorme voluntad del ninja rubio siempre hacía que todo pareciese muy sencillo pero, en el fondo, el esfuerzo de tratar de alcanzarle resultaba extenuante.

Plic, plic, plic
. El molesto sonido del gotero le devolvió a la realidad. El líquido aún estaba por la mitad de la bolsa más o menos, pero en cuanto bajase un poco más comenzaría a experimentar esa sensación de ingravidez tan desagradable. Como si no fuese capaz de mantener los ojos abiertos.

—¿Tú… Tú cómo te encuentras? —preguntó entonces la chica, que había permanecido callada hasta el momento.

Al hablar, sus dedos se deslizaron distraídamente sobre la pulsera que lucía en la muñeca, por encima de la venda blanca. Una única nota de color azul y morado que, de no haber sido por la luz auxiliar, habría parecido negra. No era la primera vez que la veía hacerlo, aunque nunca hasta ahora se había preguntado si aquel gesto inocente tendría en realidad un significado para ella. Y, si lo tenía, probablemente sería algo demasiado personal. Nunca le había gustado entrometerse en la vida de la gente, así que en lugar de preguntarle se limitó a observar cómo paseaba las yemas de los dedos arriba y abajo de la lana trenzada y teñida.

... es bonita —comentó.

No era la respuesta que ella buscaba, pero... tampoco estaba seguro de que él mismo supiese qué decir. Temari no cesaba de asegurarle que solo era una cuestión de tiempo, como muchas otras cosas. Que, en su debido momento, todo volvería a su sitio, igual que ya había sucedido con anterioridad. "Ya no eres el mismo de antes, Gaara. Todos lo sabemos. Deberías saberlo tú también".

Sí. Había muchas cosas que Gaara había enterrado, igual que también lo había hecho la Villa Oculta de la Arena. Y no podía evitar sentir que todo aquello tendría un coste a largo plazo.

"De arena es el corazón de aquel que todo lo entierra" podía leerse en una de las paredes del viejo templo donde habían mantenido cautivo al anterior recipiente del Shukaku.

No quería reconocerlo pero, en el fondo, le aterraba pensar que aquello pudiese hacerse realidad.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér Sep 27, 2017 8:32 pm


«You could be loved again»
VI. Vínculos


Misao nunca había sido una chica que supiera mentir u ocultar las cosas, tampoco es que le gustara hacerlo. Pero sabía que a veces, una mentira piadosa era lo mejor que podía decirse, o sencillamente, obviar un hecho. En este caso, eso sería lo que haría con el estado tan lamentable de su pecho. No había necesidad alguna de que Gaara supiera aquello, ya tenía bastante dolor físico que soportar… Y el probable sentimiento de culpabilidad que debía de estar consumiéndole por dentro desde que había despertado.

Se mordió con cierta fuerza el labio inferior al recibir por respuesta silencio y su mirada se desvió directamente al techo. Sabía que las palabras no iban a ser suficiente, que no tendrían efecto si él no quería creerlas. No pensó en que quizás, la forma de expresarse pudiera interpretarse como un intento de autoconvencerse. Pero ella estaba segura de aquello. Lo había estado tantos años atrás y, ahora que lo conocía personalmente, sin duda lo seguía estando. Ojalá pudiera hacerle ver, a través de sus ojos, para que comprendiese que estaba siendo completa y absolutamente sincera.

El silencio se alargó aun más tras su última pregunta. Habían experimentado muchos a lo largo de esos últimos meses, durante sus entrenamientos y en los descansos. Esos no eran incómodos, sencillamente, disfrutaban de la compañía en lo que ella reponía fuerzas y algo de chakra para continuar. Sin embargo, el de aquel momento… Se sintió verdaderamente idiota. ¿En qué momento había pensado que llegaría a contestar aquello? De hacerlo, sería porque le habían preguntado sus hermanos o los médicos, no su kohai. Por esa misma razón, Misao decidió no insistir y permanecer callada. Pero entonces Gaara rompió el silencio.

Le pilló completamente por sorpresa lo que dijo y, de hecho, necesitó unos segundos para comprender a que se refería. Siguió su mirada hasta su propia muñeca, donde su dedo índice jugueteaba lentamente con la única pulsera que llevaba, una que la acompañaba a todas partes. Sintió que el corazón le daba un vuelco. Ni se había percatado de que estaba volviendo a hacerlo. Hayami más de una vez le había preguntado al respecto, muerta de curiosidad. Y ella siempre contestaba lo mismo: Es de alguien muy importante. Nunca nada más de esa respuesta… Además, siguiendo ese pensamiento previo de ocultarle las cosas dolorosas al pelirrojo, quizás fuese lo mejor…

Gracias… —se encontró diciendo en un susurro. Sus labios se curvaron en un pequeña sonrisa que reflejaba nostalgia y tristeza. No la pudo contener… nunca podía. Pensar en ella, en el momento en el que se la regaló, siempre lograba que sonriese—. Fue un regalo de una amiga… Hace muchos años atrás. La llevo siempre conmigo, de esa forma siento que ella no me abandonará jamás, que estará a mi lado esté donde esté y haga lo que haga… —tragó saliva con dificultad. ¿Por qué había dicho eso? De entre todas las personas a las que debía confesarlo, ¿por qué a él? Solo le causaría más dolor y pesadumbre. Además, el tiempo había pasado desde que sucedió y con él, el dolor y la angustia de una niña pequeña había quedado relegado al pasado.

Cuando volvió a alzar la mirada, sus ojos se encontraron con los de él. Nuevamente, podía verse reflejados en ellos una cierta ausencia mientras vagaba entre sus pensamientos. También podía apreciar ese estado de somnolencia que la sustancia del pequeño gotero le estaba provocando y el cansancio en sus facciones por mucho que hubiera reposado esos últimos días. Ojalá pudiera saber lo que pensaba, ojalá se atreviese a hablar y desahogarse. Sabía que él no era de esa clase de personas, que probablemente preferiría guardárselo todo para sí… Pero Misao también sabía, por experiencia, que llegaba un punto en el que era inviable vivir en silencio y tragarse todo para sí.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Miér Sep 27, 2017 10:06 pm


«You could be loved again»
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Misao abrió mucho los ojos, confundida, y por unos segundos la imagen de la mujer de los ojos violetas y la ropa ensangrentada reapareció como un fantasma. Duró tan solo un instante, un leve parpadeo, y después el rostro de su alumna regresó para evidenciar las diferencias. Su pelo era más claro y más largo, y aunque sus irises mostraban el mismo tono violáceo apagado, la forma de los ojos también era distinta. No es ella se repitió para sí, obligándose a mantenerle la mirada. Aunque empezaba a notarse ya un tanto aletargado...

La joven ninja murmuró entonces algo similar a un "gracias", medio ahogado en una de esas sonrisas tristes. Como las de Temari.

—Fue un regalo de una amiga… Hace muchos años atrás —le explicó, sin dejar de acariciar la pulsera—. La llevo siempre conmigo, de esa forma siento que ella no me abandonará jamás, que estará a mi lado esté donde esté y haga lo que haga…

Con esas últimas palabras, la voz de Misao pareció quebrarse. La vio apartar rápidamente la mirada, con la barbilla ligeramente temblorosa, como si rememorar aquella historia hubiese despertado en ella alguna clase de sentimiento ya olvidado. No volvió a levantar la cabeza para enfrentarle hasta que pudo recuperar la compostura, aunque para entonces Gaara todavía no sabía qué decir. Nunca se le habían dado bien esas cosas, y además... los párpados empezaban a pesarle demasiado como para poder pensar con claridad, y la vista empezaba a desenfocarse. El líquido amarillento seguía recorriendo el tubo de goma hasta invadir directamente su torrente sanguíneo, dejándolo cada vez más aletargado.

Si te duermes, me apoderaré de tu cuerpo y de tu mente, y acabaré con todos los humanos. Así que más te vale mantenerte siempre despierto. Habían pasado muchos años desde aquella conversación entre ambos y, no obstante, Gaara nunca había dejado de tenerla presente. Las prominentes ojeras oscuras que enmarcaban sus ojos eran la prueba viva de ello. No podía dejar que ocurriese ahora.

Haciendo un soberano esfuerzo, apoyó ambas palmas sobre el colchón y se obligó a incorporarse con lentitud. Tuvo que cerrar los ojos y contener levemente la respiración cuando un relámpago de dolor le atravesó el estómago, pero una vez hubo conseguido quedarse sentado, con las sábanas arremolinadas en torno a su cadera, su cabeza pareció empezar a despejarse un poco. Aguardó así unos segundos, siendo consciente de cada músculo dolorido, mientras Misao se inclinaba sobre él con preocupación. Sí, probablemente continuar tumbado sería lo mejor, pero seguro que entonces no conseguía evitar quedarse dormido.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Miér Sep 27, 2017 11:06 pm


«You could be loved again»
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A cada segundo que pasaba, más se arrepentía de haber dicho aquello. Había dejado ver en aquellas palabras demasiado de algo que realmente había querido mantener oculto al chico. Sí, definitivamente era un desastre… Pero no había podido evitarlo, las palabras casi habían abandonado sus labios sin su permiso. Otra cosa más que había aprendido de Gaara en ese tiempo era que sabía escuchar, aunque muchas veces no supiera que contestar y permaneciese en silencio; pero siempre estaba atento cuando hablaban. Quizás por eso mismo…

Dejó escapar un pequeño suspiro, colocándose un mechón tras la oreja. Había desviado la mirada a su regazo. No quería que la viese así… Pasaron unos segundos, en los que logró recomponerse finalmente. Fue entonces cuando se percató de que el silencio en esos instantes era absoluto, a excepción de las gotitas que incesantes y a un ritmo constante, caían en el gotero. Ya no se escuchaban el rumor de las voces de Kankurō, Temari y Baki al otro lado de la puerta. Aquello era extraño… Sobre todo, después de haber visto la actitud tan preocupada y sobreprotectora de la mayor de los tres hermanos. Seguramente, los asuntos referidos al ataque al Kage estuvieran aún sin resolver. ¿Habrían encontrado a aquellas personas? Al final, cinco habían sido los que les habían hecho frente: las tres féminas, el hombre delgado contra el que Gaara había estado luchando y… la bella mujer de la flauta que le había sumido en el genjutsu. Cuando despertó día y medio atrás, su padre le aseguró que de momento no parecían haberse encontrado pistas, pero que estaban investigando a fondo el asunto. Las cosas no se podían quedar así, por supuesto.

Pensando en todo eso, Misao se había quedado con la mirada perdida y no volvió a la realidad hasta que se percató del movimiento que estaba haciendo el muchacho en la cama. Se estaba incorporando lentamente. Casi de un salto, la chica se levantó del sillón. La sombra de la preocupación cruzó su rostro en cuanto percibió ese pequeño gesto de dolor, en el que había contenido de forma momentánea la respiración.

Gaara-sama… —dijo con suavidad, mordiéndose suavemente el labio inferior—. Deberías permanecer tumbado. Estarás mejor… Simplemente para evitar que…se abra la herida terminó para sí misma mientras sus ojos se posaban con fijeza en las vendas que cubrían todo su estómago… Algo en ellas había llamado su atención: sangre—. Se ha reabierto la herida… —musitó con el tono teñido de preocupación, alzando nuevamente la mirada al rostro ajeno—. ¿Te duele? Debería ir a llamar a un ninja médico para que la limpien y cambien las vendas por unas limpias… No tardaré…

Aunque eso de dejarle completamente solo… No era una idea que precisamente le entusiasmase, pero ¿qué otra opción le quedaba? Como no se las cambiase ella misma… Y solo de pensarlo, se ruborizó violentamente, mientras echaba a andar hacia la puerta.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue Sep 28, 2017 12:05 am


«You could be loved again»
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—Se ha reabierto la herida… —murmuró la chica, preocupada. Al bajar la vista, se dio cuenta de que tenía razón. La parte central del vendaje había comenzado a teñirse muy poco a poco de rojo—. ¿Te duele?

... No... —mintió. El entumecimiento de su cabeza se extendía también ahora al cuerpo, volviéndolo pesado, y el dolor intenso que había sentido al principio se estaba diluyendo poco a poco en una molestia más bien generalizada por todo el tórax. No era la primera vez que le sangraba, así que tampoco era nada alarmante. Pararía en cuanto volviese a tumbarse, seguro, y era infinitamente preferible a que el líquido amarillento lo sumiese en un sueño intranquilo—. Estoy bien...

Sin embargo, Misao no parecía muy convencida de sus palabras.

—Debería ir a llamar a un ninja médico para que la limpien y cambien las vendas por unas limpias… —dijo levantándose, aún centrada en el pequeño surco rojo que poco a poco iba ensanchándose. Gaara levantó la cabeza, pero ella ya se estaba dirigiendo rápidamente hacia la puerta. No. Espera—. No tardaré…

La reacción fue casi instintiva. La mano de Misao se detuvo a escasos centímetros del picaporte, quedando completamente inmóvil. Cientos de diminutos granos de arena flotaban a su alrededor, agrupándose en una nube indefinida que le impedía realizar ningún movimiento con ella. Reteniéndola, sujetándola casi como si se tratase de la mano del propio Gaara.

Cuando ella apartó la vista de la arena para centrarla otra vez en él, aún estupefacta, fue su turno de desviarla.

No me... gustan demasiado los médicos —reconoció al final. Conforme hablaba, la nube de arena empezó a liberar poco a poco la mano de Misao, cayendo grano a grano sobre el suelo.

La última vez que Temari los había llamado después de que la herida hubiese comenzado a sangrar, habían llegado con un rollo gigante y le habían conectado un montón de cosas al cuerpo antes de invocar un jutsu que lo dejó en un estado de duermevela continuo. Fue un día completo de pesadillas. Desde entonces, su hermana era la que se encargaba de cambiarle el vendaje cuando era necesario.

Estoy bien —insistió, ladeando levemente la cabeza en dirección a la mesilla de noche. El dolor era soportable siempre y cuando hiciese ningún movimiento brusco—. Temari lo... solucionará cuando vuelva. Guarda vendas en ese... cajón.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue Sep 28, 2017 2:15 pm


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…No… Estoy bien. ¿Cuántas veces había escuchado a su padre decir eso desde que era bien pequeña y llegaba de las misiones con alguna herida? ¿Y cuántas de esas veces había mentido? Prácticamente, todas ellas. El dolor era intrínseco a una herida física, tanto externa como interna. Ella misma podía confirmarlo en esos momentos con las suyas propias. Así que, claramente, Misao no era capaz de creerse sus palabras.

Por esa misma razón, tomó la resolución de buscar a los médicos. Ellos sabrían que hacer. Sin embargo… apenas había dirigido su mano libre de vendas hacia el picaporte de la puerta, ésta se vio detenida. El suave tacto de la arena la estaba envolviendo, acariciando su piel a la par que le impedía moverse. La joven no pudo sino quedarse completamente perpleja. No tardó mucho en volverse hacia el pelirrojo. Sus miradas apenas se encontraron un segundo, antes de que él la desviase, algo que nunca antes había hecho.

Su confesión era otra cosa que no se había esperado. No me… gustan demasiado los médicos, acababa de decirle. La expresión de su rostro, esa que acompañaba sus palabras, las corroboraba a la perfección. Además, había logrado que el pecho le doliese ligeramente al verle así. ¿Habría pasado algo en esos últimos días para que se sintiese de esa forma, tan reacio a los cuidados de los médicos?

De acuerdo, entonces nada de médicos —dijo esbozando una pequeña y amable sonrisa. Lo último que deseaba era que lo pasase peor. El pequeño cúmulo de arena se había ido deshaciendo, hasta liberarla. Misao se separó entonces de la puerta, caminando de nuevo hacia la cama, para regresar a su lado.

No pudo evitar que sus ojos regresasen a las vendas que cada vez estaban más ensangrentadas. Se mordió el labio inferior. Temari y Kankurō parecían haberse marchado y ninguno de los dos podía estar seguro de cuánto tiempo tardarían en regresar.

Sinceramente, dudo que estés bien con la herida reabierta —se permitió decir frunciendo el ceño y mirándole fijamente, casi a modo de reproche. Podrían ser que fuesen sensei y kohai, pero aún así, no le gustaba que le dijese que estaba bien cuando claramente no era así. Dejó escapar un suave suspiro antes de dirigirse a uno de los cajones de la mesilla de noche donde el cactus aún reposaba. Ahí encontró las vendas que acababa de comentarle, junto algunas gasas y un recipiente vacío, probablemente en el que poder verter agua. Necesitó unos segundos antes de decidirse—. Si me lo permites… yo podría cambiarte las vendas —el tono firme que había utilizado previamente se había evaporado. Ahora volvía a ser uno algo inseguro, más por ser demasiado atrevida que por otra cosa. En la Academia habían atendido a varias clases acerca del cuidado de heridas y el procedimiento para tratarlas—. Si permanece en contacto la zona afectada con las vendas empapadas podría infectarse —añadió mientras se volvía hacia él, esperando una respuesta.

Sus mejillas habían adquirido un suave color sonrosado mientras hablaba. Ella tan solo estaba preocupada y quería poder ser de ayuda, incluso con algo tan simple...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue Sep 28, 2017 6:23 pm


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Tras unos segundos de tensión, Misao dejó caer la mano a un lado.

—De acuerdo —cedió—, entonces nada de médicos.

La observó regresar a su lado y tomar asiento junto a la cama, aunque la expresión de preocupación no desapareció de su rostro. De hecho, a los pocos minutos volvió a insistir, poco convencida de sus palabras.

—Sinceramente, dudo que estés bien con la herida reabierta.

No me duele, iba a repetir, básicamente porque aquello sí que era cierto. El dolor se había difuminado por todo su cuerpo, como si en lugar de concentrarse en un punto concreto hubiese decidido repartirse, lo cual era mucho más llevadero. La sangre seguía fluyendo lentamente, pero nunca había sido una persona quejica y no iba a empezar ahora. Sin embargo, Misao se le adelantó, exhalando un leve suspiro antes de levantarse y acuclillarse junto a la mesilla de madera. La escuchó trastear en su interior durante unos segundos antes de incorporarse de nuevo.

—Si me lo permites… yo podría cambiarte las vendas —se ofreció, girándose hacia él con el rollo de venda, unas cuantas gasas y la pequeña palangana de metal que Temari utilizaba para limpiar la herida amontonados entre los brazos—. Si permanece en contacto la zona afectada con las vendas empapadas podría infectarse.

Aquello lo pilló tan de improviso que no pudo evitar que una mueca de desconcierto alterase levemente sus facciones cansadas. A fin de cuentas, Temari era su hermana y y según ella eso era lo que hacían los hermanos. En cambio, Misao no tenía ninguna obligación. No era una ninja médico, así que aquel no era su trabajo. No tenía por qué mancharse las manos y, además... Está sola, pero no parece importarle estar aquí. En las contadas ocasiones en las que los médicos del hospital habían entrado a la habitación, siempre lo habían hecho en parejas.

—Cobardes... —había gruñido Kankurō, cuando ambos se habían marchado a toda prisa después de chequear que todo estuviese bien.

Gaara lo entendía. No dejaba de doler en el fondo, pero... Es lógico. A nadie le gusta enfrentarse solo a las amenazas. Por eso no alcanzaba a comprender por qué Misao, después de todo lo que había presenciado, se comportaba de esa forma. Por qué parecía tan abierta y amable como siempre después de verle a "él". Incluso a sus propios hermanos les seguía aterrorizando Shukaku. ¿Por qué a ella no? ¿Por qué?

No tienes por... qué hacerlo si no quieres —murmuró, al verla aproximarse con paso dubitativo y sentarse en un extremo de la cama.

Aunque ya tenía muy asumida la parte que correspondía a las heridas físicas —sobre todo, teniendo en cuenta que durante trece años nunca había tenido que enfrentarse a una—, entendía que no era algo agradable de contemplar. Y, seguramente, a Misao le sucedería lo mismo.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue Sep 28, 2017 8:21 pm


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Prácticamente, antes de incorporarse con el material necesario para limpiar la herida y cambiar el vendaje, Misao había desvalijado el cajón donde todo estaba guardado. Simplemente, había dejado tras de sí un par de rollos de venda. Creía que con el que estaba empezado, habría más que suficiente. Ahora solo quedaba que Gaara le diese su aprobación.

No obstante, sus palabras habían tenido un efecto que no se había esperado para nada: las facciones estoicas del muchacho parecían haberse contraído en una pequeña expresión de sorpresa. ¿Por qué? ¿Tan raro era ese ofrecimiento? A fin de cuentas, él se encontraba sangrando… Y ella tenía las habilidades para poder curarle. Cierto, no era una ninja médico, pero con el paso de los últimos años, cuando Akira había regresado de alguna de sus misiones y su esposa se enfadaba con él por ser tan descuidado, era su hija la que se encargaba de los cuidados necesarios y de vendarle. Había cogido práctica, no había sido una simple clase en la Academia.

Misao no podía saber el comportamiento que habían tenido los demás frente a él después de todo lo acontecido. De hecho… Ella también le tenía pavor al Shukaku. Era imposible no tenerlo. Sus grandes ojos ambarinos habían aparecido en alguna ocasión en su mente antes de irse a dormir y el recuerdo de aquel miedo que había sentido en la azotea volvía a atenazarla, cada rincón de su menudo su cuerpo. Sin embargo, la joven Ichijō tenía clara una cosa: Gaara no era el Shukaku. Quizás, en el pasado, el pelirrojo se hubiera dejado llevar por todo el odio que el Bijuu era, también por el rechazo con el que la gente le trataba. Pero era justo eso, el pasado. Y no solo eso, ¿acaso no se habían quedado innumerables veces a solas durante sus entrenamientos? ¿Acaso antes no existía el mismo riesgo de que el Shukaku tratase apoderarse del cuerpo del chico?

Los segundos pasaron y la sorpresa parecía no permitir que el joven Kage diese una respuesta. Por esa misma razón, Misao tomó una pequeña bocanada de aire, antes de acercarse finalmente a la cama, dejando las cosas cuidadosamente sobre las sábanas y sentándose así en el borde. No tienes por… qué hacerlo si no quieres. Sus ojos violáceos se alzaron de las sábanas al rostro ajeno y por un momento, no contestó. ¿De verdad pensaba que lo hacía por obligación?

Si te preocupa que lo esté haciendo obligada, no es así —su voz sonó segura, pero también suave y amable—. No seré una ninja médico, pero ya he tratado heridas antes… Y no me asustan —añadió ladeando ligeramente la cabeza, antes de fijar la mirada en las vendas, que sin duda alguna cada vez estaban en peores condiciones.

Antes de nada, la joven de cabellos dorados se levantó de la cama con la palangana y acudió al baño, donde se encargó de llenarla hasta la mitad. Una vez regresó, la dejó cuidadosamente sobre la mesilla y extendió una pequeña toalla que había encontrado y donde pretendía dejar las vendas manchadas. Se humedeció los labios mientras doblaba un poco las mangas de su blusa, para que no le estorbasen durante el proceso. Después, con timidez y algo apurada, se atrevió a retirar un poco las sábanas que se habían arrebujado en su cintura. Resultaba tan… inverosímil que estuviese cuidando de él y que, además, se lo permitiese.

Bueno, voy a comenzar a quitártelas, ¿vale? Si en algún momento hay algo que te moleste o con lo que te sientas incómodo… No dudes en decírmelo y pararé de inmediato —le aseguró esbozando una minúscula sonrisa, antes de llevar sus pequeños dedos al esparadrapo que sostenía firmemente el extremo final de la venda, en el costado más cercano a ella. Lo quitó sin dificultad alguna y lo depositó sobre la blanca toalla.

Así, finalmente comenzó a desenrollar con lentitud y cuidado la primera vuelta de múltiples vueltas que la venda daba alrededor de su estómago, sin poder evitar acercarse más cuando la pasó por su espalda y el costado derecho, el más lejano a ella.


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Jue Sep 28, 2017 10:09 pm


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Misao guardó silencio durante un breve instante, sin apartar la vista de él. Y entonces, cuando creía que iba a asentir y a recoger todo lo que había extendido sobre la cama, la muchacha volvió a sorprenderlo con su reacción.

—Si te preocupa que lo esté haciendo obligada, no es así —le aseguró con suavidad, sonriendo de nuevo—. No seré una ninja médico, pero ya he tratado heridas antes… Y no me asustan.

No tuvo reproche para aquella afirmación tan contundente y tan poco propia de la chica, que solía mostrarse siempre bastante tímida y comedida. Pero ahora... La observó estudiar el vendaje empapado en silencio, concentrada, antes de coger la jofaina y encaminarse hacia el baño, donde escuchó cómo encendía el grifo del agua. Habla igual que él.

Un par de minutos después, Misao regresó a la habitación y depositó el agua en la mesilla, remangándose la blusa con decisión.

—Bueno, voy a comenzar a quitártelas, ¿vale? —dijo, apartando a un lado las sábanas para no mancharlas—. Si en algún momento hay algo que te moleste o con lo que te sientas incómodo… No dudes en decírmelo y pararé de inmediato.

Los ojos de Gaara siguieron los movimientos de sus manos hasta su costado, donde empezó a despegar la tira de esparadrapo que mantenía unido el vendaje. La desechó a un lado y prosiguió con la primera capa, desenrollándola con sumo cuidado. La deslizó por detrás de su espalda, inclinándose hacia delante y provocando que un mechón de pelo rubio le cosquillease sobre la piel de la clavícula. Estaba tan acostumbrado a llevar siempre la armadura de arena que la sensación del roce directo le resultó de lo más extraña, aunque se esforzó por no moverse. Ya que se había ofrecido a ayudarlo, aún sin tener por qué, lo mínimo que podía hacer era facilitarle el trabajo.

Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, el vendaje comenzó a hacerse más y más delgado conforme Misao retiraba las numerosas vueltas de venda que lo mantenían inmóvil. En algún punto, la mirada de Gaara volvió inevitablemente a su rostro sin que ella se percatase. Trabajaba con mucha minuciosidad, y tenía el ceño levemente arrugado por la concentración. Era la misma expresión que tantas veces la había visto componer en los entrenamientos más exigentes. Realmente parecía estar poniendo mucho empeño en hacer las cosas bien.

...

Después de unos segundos, apartó la vista para fijarla en algún punto de la pared. Fue entonces cuando volvió a sentirlo: la respiración de Misao rozándole el hombro al acercarse para liberar una nueva vuelta. No era algo desagradable, aunque tampoco entendía del todo por qué su cuerpo parecía reaccionar por su cuenta. Es extraño.

Debía de ser alguien muy importante para ti —murmuró al cabo de un rato, cuando la presión sobre su estómago se hubo aflojado lo suficiente como para que apenas quedasen un par de capas finas y ya completamente empapadas de sangre. Dolía, pero aún así no dijo nada.

Una vez más, los dedos de la muchacha rozaron la zona inflamada del abdomen al separar una nueva capa. Tenía las manos cálidas, aunque quizás se debía a que las tenía manchadas de sangre. No. Cuando la flecha le había atravesado el cuerpo, la sangre le había dado frío. No sabría explicarlo, pero aquello era distinto. Temari siempre tiene las manos frías. Suponía que, quizás, eso era algo innato en cada persona. No pudo evitar mirarse las suyas. Quizás también estaban siempre frías...


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por SapphireDragon el Jue Sep 28, 2017 11:17 pm


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Cuando hubo dado la primera vuelta a la venda, Misao sentía que apenas llegaba oxígeno a sus pulmones. ¿Por qué? No era que su resentido pecho le impidiese obtenerlo con normalidad. Más bien, podría decirse que se había olvidado por completo de respirar o que había contenido el aliento. Dios mío… Estaban... estaban tan cerca que podía notar la calidez de su cuerpo en sus cuidadosos dedos incluso sin haber rozado aún su piel; también podía escuchar su pausada respiración, aunque debía de admitirse a sí misma que no podía hacerlo con claridad, pues el latido de su propio corazón, más fuerte y acelerado de lo normal, que lo sentía en su propias sienes, se lo impedía.

Misao, ¡céntrate, maldita sea! No te has ofrecido a encargarte de esto para aprovechar y acercarte a él de esta forma… Y menos sabiendo lo mal que se encuentra. Además… esto para él no será más que una ayuda ofrecida por su kohai, simplemente. Sus propias palabras eran duras pero las creía ciertas. Gaara no parecía sentir más aprecio y preocupación por ella que la de un maestro por su alumna. Así que, con ese pensamiento, se obligó a concentrarse igual que lo había estado cuando había apartado la banda de esparadrapo.

Todo eso fue lo que pasó por la mente de la muchacha tan solo con la primera vuelta, antes de que frunciese ligeramente el ceño y continuase, sin detenerse, con su labor. Dos vueltas, tres, cuatro… En todas ellas, debía acercarse a él, algunas veces percatándose de que un mechón de su cabello rozaba ligeramente su piel o que había dejado escapar, sin pretenderlo, una pequeña bocanada de aire sobre su piel. Cinco, seis, siete… Iba por la octava, cuando perdió momentáneamente el camino de la venda, justo en la zona de la espalda. En un intento de reencontrarla, rozó inocentemente, con la yema de sus dedos, su piel. Era tersa y cálida… Una que no estaba oculta por su defensa definitiva, por su escudo de arena. Ese era Gaara sin él. Ese era su cuerpo sin su protección, el tacto y la calidez de su cuerpo real. Tragó saliva. La confianza que tenía en ella sin duda debía de ser grande para permitirle una cercanía semejante sin ella.

A pesar de los pensamientos y sensaciones que experimentaba, Misao estaba logrando ocultar todos ellos. La concentración, minuciosidad y empeño era lo que permitía que sus manos no temblasen como lo harían en otra situación estando tan cerca, o que realizase cualquier gesto de claro nerviosismo. Pero también lo que le impedía percatarse de la discreta mirada que Gaara le dirigió durante gran parte del proceso. Aquello era importante y no iba a permitir que sus sentimientos la dominasen. O eso era lo que había pretendido.

No quedaban más que un par de capas de las que deshacerse. Las vendas, en ese punto, se encontraban peligrosamente adheridas a la zona más afectada y completamente empapadas en su sangre. Por esa razón, queriendo evitar causarle más dolor además del que era inevitable, había reducido el ritmo. Sus dedos estaban trabajando lentamente para separar la tela de su piel cuando escuchó en ese pequeño susurro, el comentario. Entonces, inevitablemente, temblaron y tuvo que detenerse. Cerró un par de segundos los ojos y respiró hondo.

Sí. Lo era… —él había utilizado el pasado… Así que había deducido bien a partir de sus palabras que esa persona ya no estaba con ella. No había motivo para tratar de negarlo—. Ella… —se mordió el labio con cierta fuerza, volviendo a abrir los ojos. En esos segundos que permaneció en silencio, sus dedos continuaron su labor, acariciando con suma delicadeza la piel inflamada, logrando separar esa penúltima porción de venda—. Era mi mejor amiga entonces, como la hermana que nunca he tenido pero siempre he deseado  —musitó acercándose por última vez a él para deshacerse de lo poco que quedaba ya—. Fue hace mucho tiempo, la verdad y aún así, la sigo echando de menos y la tengo presente todos los días —añadió volviendo a sentir sus propios labios curvarse en esa triste sonrisa.

Depositó la maltrecha venda sobre la toalla finalmente, antes de que sus ojos violáceos volviesen a centrarse en la herida reabierta. Colocó suavemente los dedos a un lado de su estómago, sin ejercer presión alguna y sin darse cuenta de lo que hacía, mientras la examinaba. Comparado con lo que debía de haber sido, parecía haber mejorado bastante, aunque aún le quedaba por sanar completamente.

Bueno… Voy a limpiarla ahora. Probablemente duela un poco pues la zona está inflamada… Y no voy a poder evitar presionar aunque sea levemente, mientras paso las gasas húmedas —musitó tomando la primera de ellas y humedeciéndolas en el agua de la jofaina—. Lo siento…


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Re: ~ You could be loved again

Mensaje por Carrie_B el Sáb Sep 30, 2017 1:38 pm


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Misao se detuvo unos segundos antes de asentir. Le habían empezado a temblar las manos.

—Ella... —comenzó entonces. Muy despacio, sus dedos volvieron a posarse de nuevo sobre la venda restante—. Era mi mejor amiga entonces, como la hermana que nunca he tenido pero siempre he deseado. Fue hace mucho tiempo, la verdad y aún así, la sigo echando de menos y la tengo presente todos los días.

La mirada de Gaara volvió sobre ella. Él nunca había tenido un mejor amigo, así que no podía hacerse a la idea de lo que significaba perderlo. Pero las dos compartían un vínculo muy fuerte. Por eso ella...

"Las heridas del cuerpo sangran... A simple vista, parecen doler mucho. Pero con el tiempo sanan y desaparecen. El problema son las heridas del corazón. No hay heridas que tarden tanto en curarse como ésas". Bajó la vista de nuevo con tristeza.

Entiendo.

—Bueno… Voy a limpiarla ahora. Probablemente duela un poco pues la zona está inflamada… Y no voy a poder evitar presionar aunque sea levemente, mientras paso las gasas húmedas —murmuró, sumergiendo la primera de ellas—. Lo siento...

Una vez que la gasa estuvo completamente empapada, Misao la escurrió con cuidado para no mojar las sábanas y la presionó suavemente contra la herida. El primer contacto con el agua fría enmascaró durante unos breves instantes el dolor, obligándolo a estremecerse ligeramente. Cuando éste volvió, tuvo que cerrar los ojos y apretar los dientes para contenerlo. No es peor que otros...

Durante un rato, la dejó hacer. Poco a poco, con cada pasada, la sangre iba desapareciendo para dejar al descubierto la piel pálida e impoluta. Y, justo en la parte derecha del abdomen, un hueco enrojecido y aún profundo marcaba el lugar por donde había penetrado la flecha. Por suerte, había conseguido desviarla los centímetros suficientes como para que no hubiese atravesado ningún punto vital, pero aún así... "Incluso con la ayuda del chakra del Ichibi va a tardar un tiempo en cerrarse" había escuchado que le explicaban a Temari, justo antes de volver a sumirse en sus demonios particulares. Pero solo es una herida física. Sanaría tarde o temprano.

"Las heridas del cuerpo y las del corazón son algo distintas. Algunas no sanan nunca y duran toda la vida". A su mente acudió de nuevo la sonrisa triste que había esbozado Misao al hablar de su amiga, mientras sus ojos parecían perderse momentáneamente en un pasado doloroso. Ella también tiene heridas que no se han curado. Y, sin embargo, estaba preocupándose por las suyas.

"El amor... es un don del que goza quien se preocupa y cuida de las personas que hay a su alrededor". Cerró los ojos. Empezaba a notar de nuevo ese vahído en la cabeza.

... Misao —dijo. Cuando la muchacha alzó la cabeza para mirarle, sin comprender, volvió a abrirlos—. Yo...

Titubeó un momento, buscando las palabras adecuadas. No era muy bueno en ello, pero sentía la necesidad de decírselo. De hacerle saber de alguna manera que valoraba todo lo que estaba haciendo por él.

... gracias.


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Re: ~ You could be loved again

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