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And... if we can twist the fate?

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And... if we can twist the fate?

Mensaje por Ladie el Miér 26 Abr - 21:48


And... If we can twist the fate?
Being Human | Oc's Plot | Ladie & Goolly Blackfyre
   ¿Alguna vez has pensado en las grandes cosas que ocurren en la historia? Parece que todo, de alguna forma, con el suceso de los acontecimientos hubiera ido encajando para desembocar en los eventos que marcaron el mundo. Reinados, guerras, imperios... todos tuvieron su principio y su final, orquestado por una miríada de pequeños detalles que conllevaron a la grandeza de unos y la miseria de otros. Algunos lo llaman suerte, otros prefieren denominarlo destino. Pero la cuestión es...que está ahí. Existe, hay algo que predispone que el mundo funcione de una forma concreta. El amor, el odio, la guerra,
la paz, nada escapa de su control. Todos estamos sujetos a el. Y en su omnipotencia el destino cree que tiene el mundo en su mano pero la realidad es que existe una última barrera, una única cosa que nos hace libres... el libre albedrío. La capacidad de elección. El destino sólo puede ponerte delante las opciones entre las que debes elegir. Aunque no quiera creerlo, el destino, no es invencible.

   Ni siquiera cuando Maximo fue incapaz de salvar su propio mundo de la destrucción, incluso cuando el destino le dio todas las bazas para conseguirlo. Ni cuando los padres de Anette fueron brutalmente cazados bajo la luz de la luna llena cuando deberían haberla criado de una forma determinada. O cuando Gabriel perdió el control de su vida, infectado por la fría maldición de la luna. O Bianca fue incapaz de cumplir su misión, exiliada a una cárcel lejos del mundo para aprender de sus errores y no apartarse jamás de su cometido.  Ninguno de ellos cumplió su destino... o, quien sabe. Quizás el mundo los colocó exactamente donde necesitaban que estuvieran para servir a otro bien mayor. Y la pregunta sigue siendo... ¿podemos cambiar el destino, o es él el que nos cambia a nosotros?
PERSONAJES
Annette | Zoe Saldana | Ladie
Gabriel | Jensen Ackles | G. Blackfyre
Maximo | Zach McGowan | Ladie
Bianca | Lucy Griffinths | G. Blackfyre
Cronología
© RED FOR SS


Última edición por Ladie el Miér 24 Mayo - 15:47, editado 1 vez



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Re: And... if we can twist the fate?

Mensaje por Ladie el Miér 24 Mayo - 15:42












I never belive in Angels

Capítulo I
Librería de Annette. Mediados de Octubre, 13:46 P.M


     Cualquiera que nos viera pensaría que éramos pareja. Todo en nuestra forma de relacionarnos denotaba una intimidad y cercanía que estaba al alcance de pocos, donde otros veían la posesividad de un amante en el brazo erguido de Max sobre mis hombros, yo sólo podía sentir el calor protector de lo más parecido a un padre que tenía. Le miré de reojo, pelo largo y eternamente desordenado –como si formara parte de su maldición-, gafas de sol de estilo aviador y unos vaqueros anchos que a duras penas conseguían aferrarse a sus caderas estrechas. No importaba cuál fuera la época del año, siempre enseñaba esa franja de piel musculosa y tostada de su bajo vientre. Había quien esperaba, al verlo de pie sacando dinero en un cajero o sentado en un banco, que tuviera unos andares chulescos, algo que encajara con ese aspecto desaliñado y correspondiera a la sensación de peligrosidad que emanaba, pero no era así. Max se movía por el mundo con el silencio de un gato, y el mismo orgullo.  Músculos relajados y pero en guardia, mirada astuta y sonrisa ladeada, ese era Maximo. Guapo a rabiar, padre un poco torpe y vampiro inmortal. Mi mejor amigo, mi guardián.  

     - ¿A dónde vas después? Comenté, sacando la mano del bolsillo para consultar mi reloj de pulsera. Aún era pronto, iba bien de tiempo para abrir la librería.  Mi acento francés saltaba entre las sílabas, sutil pero presente. - Estás de muy buen humor.
     
- Es el tiempo. – Miró hacia arriba para enfatizar. El cielo estaba cubierto de un manto denso de nubes grises. No parecía que hubiera tormenta, el aire soplaba cálido en esa época del año, suspiros cenitales del verano antes de dar su estertor final cuando cayera la última hoja. Toda la acera estaba vestida de hojarasca, tonos secos de siena, naranja y pálidos amarillos revoloteando entre los bancos y los adoquines. Crujían bajo el peso de sendas botas, las suyas de un cuero ajado negro y viejo, las mías marrones, de ante suave. - Me encanta este tiempo.

     Básicamente le encantaba porque se sentía mejor. Podía salir las horas de sol, siempre armado con sus gafas y una buena chaqueta, pero los días nublados eran amables con sus ojos agudos y sus sentidos afilados. Se sentía menos fatigado cuando el astro rey se acurrucaba entre las nubes y su cuerpo frío e inmortal no tenía que luchar con él. Estaba frío, de hecho, allá donde nuestros cuerpos se rozaban sólo existía la calentura del roce con mi piel, la única que palpitaba. Habíamos comido juntos, era nuestra pequeña costumbre, todos los días a las una cerraba mi librería, para cuando salía Maximo estaba esperando a la sombra del toldo exterior. Me echaba el brazo sobre los hombros y caminábamos calle arriba hacia nuestro restaurante favorito, donde yo picoteaba algo mientras el bebía, siempre con gesto adusto, de un termo metálico. Si alguien encontraba sus labios de un anormal escarlata tendía a culpar a mi carmín, de un cuidadoso rojo vino que me cuidaba de llevar siempre para mantener la coartada.

     ¿Estarás bien? Puedo quedarme un rato y echarte una mano. Dijo Max cuando nos detuvimos ante la persiana de la librería. ”Lune” , rezaba el letrero colgante sobre la puerta. Vale, lo admito, no era el más original del mundo, pero tenía sentido. La bauticé así porque no podía llamarse de otra forma. A la manada le gustaba, en su sótano se escondía nuestro cuartel general, conectado a las viviendas a través de los túneles abandonados del subsuelo. Era un sistema discreto y eficaz, sobre todo privado, y con vías de escape aseguradas.

     - No te molestes, Max. Ya tengo casi listo el etiquetado de la tirada que me dejaron esta mañana.

     Me contempló, más serio de lo habitual. En el centro de su frente las cejas contritas se esforzaban, en vano, por no fruncirse. Ya había aparecido una pequeña arruga justo allí, y mis ojos lupinos podían atravesar la pantalla oscura de sus cristales para ver la preocupación en el fondo de su mirada.
-Ya sabes por qué lo digo.

     - Estaré bien. Los chicos van a pasar a cierre para acompañarme a casa. Bufé ligeramente, poniéndo los ojos en blanco. Era absolutamente innecesario, tanto su presencia como la de los muchachos, podía cuidarme solita, pero nuestro Alfa no quería correr riesgos. Las tensiones con los Howlers habían aumentado desde hacía años, cuando empezaron a asentarse en la ciudad. Eran más agresivos y menos cuidadosos que nosotros, desde que llegaron los ataques de animales se habían multiplicado. Las cosas con los humanos se estaban poniéndo difíciles, nos habíamos enfrentado verbalmente pero la guerra con la pluma estaba en punto muerto. Aquella ciudad parecía muy pequeña para dos manadas, todo el mundo estaba esperando que aquella guerra fría estallara en algún momento. Está todo controlado. Vete, escribe, hazte una paja o lo que sea que hagas en tu tiempo libre.

     – ¡Annette! Decir mi nombre completo era clamar una moción de censura, así que no pude evitar reír. Estaba hecho a otros tiempos, las mujeres deslenguadas aún le ponían incómodo. – Yo no te he criado para que hables así, señorita.  Llámame si me necesitas.
     
     - Lo haré. Sonreí. Max besó mi frente a modo de despedida y se marchó con su paso gatuno, mirándo de vez en cuando por encima del hombro para asegurarse de que yo estaba bien mientras sacaba las llaves y levantaba la persiana del escaparate. Al abrir la puerta me abrazó el olor a libro, páginas prensadas y pegamento seco. Tomos y tomos esperando a que alguien se los llevara a casa para darles vida. Me encantaban los libros, Max me había inculcado el amor por la historia escrita, y también el juicio suficiente para cuestionarla siempre. - Idiota sobre protector.

     Sonreí, mirándo su espalda, y entré en mi local.

§



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Re: And... if we can twist the fate?

Mensaje por Goolly Blackfyre el Jue 15 Jun - 15:39












I never belive in Angels

Capítulo I
Librería de Annette. Mediados de Octubre, 13:46 P.M


     Hacía mucho que Bianca no bajaba al mundo humano y no podía evitar sorprenderse por lo mucho que este había cambiado desde la última vez que lo había visto. Ahora, los rascacielos parecían imperar por todos lados, ocultando el entorno natural en el que se encontraban las ciudades, los hombres y las mujeres parecían haber perdido la vergüenza a la hora de mostrar sus cuerpos, y aun no entraba en los cambios culturales: la esclavitud por fin había sido abolida y las mujeres por fin habían conquistado su derecho a votar. ¡Oh fascinante y hermoso Mundo Nuevo!

Bianca se entretuvo un rato contemplando los alrededores, eso sin perder de vista aunque desde lejos como su cargo salía de aquel restaurante acompañada de Máximo. Al ver a Máximo notó como su corazón se aceleraba sin poderlo evitar, al fin y al cabo él representaba muchos recuerdos.

No siempre había sido una luz blanca o espíritu guardián, es más, había muy pocos de ellos que nacían siéndolo. La mayoría habían sido humanos una vez, humanos que habían fallecido en circunstancias muy peculiares y que por ello habían sido elegidos para guiar y cuidar a aquellos que estaban destinados a cambiar el mundo. La diferencia que existía entre Bianca y sus hermanos de armas es que Bianca había fracasado y había pagado por ello. No solo Máximo se había ido por otro camino al que no había estado destinado, sino que ella había querido tapar sus fallos, protegerle al menos en eso… instintivamente Bianca se llevó la mano al hombro, de donde le nacían las alas, como recordando un dolor fantasma.

Esta vez no iba a fallar.

Estuvo esperando hasta que Máximo se fue, pero aún así no entró en aquel momento, Bianca necesitaba un momento más... sus superiores tal vez pensaban que estaba dando tiempo para no ser descubierta, aunque en realidad Bianca lo que necesitaba era un momento para mentalizarse de lo que iba a hacer.  Se estaba jugando mucho con aquella misión y una parte de ella temía que hubiese represalias si ella volvía a fallar, aunque el dolor no era lo que le asustaba... cierto, cuando había sentido la Guadaña cortando sus alas Bianca había gritado de agonía, pero lo que de verdad le preocupaba era que algo malo les sucediese tanto a Máximo como a Annette. Los ánimos estaban bastante revueltos ahí arriba y sabía que tenía compañeros que tenían pocos escrúpulos a la hora de tomar cursos de acción de dudosa moralidad.

No, no vayas por ahí Bianca. No vas a fallar, no puedes fallar.
   

Tomando una bocanada de aire Bianca se armó de valor y entró en la librería. Era un sitio sumamente agradable, silencioso, con el olor de libros impregnando el ambiente y recordándole a la humana que había sido.

-Buenas tardes.

  

§


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Re: And... if we can twist the fate?

Mensaje por Ladie el Lun 19 Jun - 19:55












I never belive in Angels

Capítulo I
Librería de Annette. Mediados de Octubre, 13:46 P.M


     Dejado atrás a Máximo mi mente empezaba a seguir derroteros. El interior de la librería se iluminó con un parpadeo, los flexos ahogando la oscuridad, relegándola a los rincones con su luz artificial.  Tenía una estricta rutina que seguía siempre que entraba al trabajo, primero la luz, después subir las persianas y dejar entrar la luz natural. Los cristales daban a la calle, Maximo siempre había sido de la opinión que tanta cristalería era llamar a gritos a los ladrones más osados pero hasta la fecha nunca había sucedido nada. Es lo que ocurre cuando tus benefactores son un vampiro centenario y una manada de licántropos pura sangre. Si respiraba hondo podía sentir su olor allí, emanando del centro de reuniones que escondía la librería. También estaban en las esquinas donde algunos descansaban gorroneando los libros que con mucho gusto les dejaba tomar, o fuera, en las esquinas del local donde alguna vez las cervezas de más se habían derramado en forma de orín. Sólo mi olfato privilegiado podía sentir aquel olor animal, algo sutil y almizcleño que olía, sencillamente, a hogar.

     Terminados los ajustes de la apertura miré el reloj, era temprano aún para que hubiera afluencia de clientes así que arrastré una caja de libros hasta detrás del mostrador. El sencillo taburete siempre se las arreglaba para dejarme la espalda baldada, nunca un mueble se había parecido tanto a una máquina de tortura, pero cualquier otro tipo de asiento no parecía apropiado detrás de la caja registradora. Eran libros nuevos, por etiquetar y catalogar en el archivo informático, así que encendí el ordenador que reposaba junto a la caja registradora y empecé a sacar libros para procesarlos. Llevaba unos minutos enfrascada en el olor a libro nuevo que brotaba desde la caja cuando un crujido en la madera me advirtió. No fue la particularidad de un olor nuevo, ni los pasos, sino el sonido de la puerta crujiendo al abrirse un segundo antes de que sonara la campanilla.

     Una muchacha había entrado en la librería. No pude evitar mirarla fijamente un segundo, había algo… no terminaba de encajar. No sabía identificar si era la luz, el olor, esa vibración que se extendía por todo mi instinto animal susurrando que algo no encajaba. Era el mismo instinto animal que gritaba huye, muerde, folla, come, así que me limité a ignorar sus órdenes con aplomo. Parpadeé antes de corresponder su sonrisa con formalidad.

     — Buenas tardes. Respondí, silbando mi acento entre las sílabas. Miré al interior de la biblioteca para no abrumarla, a muchos clientes no les gustaba la atención en exceso. —¿Puedo ayudarte en algo?


§



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Re: And... if we can twist the fate?

Mensaje por Goolly Blackfyre el Miér 16 Ago - 18:44











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Capítulo I
Librería de Annette. Mediados de Octubre, 13:46 P.M


     Cual sería el curso de acción más directo y menos violento para afrontar aquella situación? ¿Debía fingir ser humana? Sabía que Annette sabía que ella no era humana, pero ella no sabía qué era exactamente Bianca.Guiándose por un impulso que no sabía exactamente de donde venía, Bianca decidió preguntar por un par de libros antes de emplearse al cien por ciento en la tarea que tenía, podía decirse que era una situación violenta para ella, pues a nadie le gustaba aparerecerse a una chica y decirle que su futuro hijo con alguien a quien parecía odiar a fecha actual, estaba destinado a poner fin a la guerra de las manadas de licántropos de aquella ciudad. Y Bianca tenía el presentimiento de que Annette al haber sido criada por Máximo iba a mostrarse tan cabezota como este.  

-¿Tienes algún libro de la Rebelión irlandesa de 1798?  


Había sido humana en aquel entonces, había participado en aquella rebelión y había muerto en ella, ascendiendo a luz blanca poco después y poco después de entonces, cuando aun conservaba trazas de la humana que había sido le habían otorgado a su primer protegido: Máximo. Ni que decir tiene que debido al fiasco que supuso para los de arriba el que las cosas no salieran como se suponía que debían salir hizo que ambos pagasen el precio. Ahora, a punto de iniciar la serie de acontecimientos que le cambiarán la vida a Annette de repente se acuerda de sus tiempos como humana, y de repente necesita saber, es una necesidad imperiosa, recordar su pasado para no condenar su futuro.

-Sé que es un tema poco común, ni siquiera es la rebelión más famosa pero tenía que preguntar.

El aroma a libros y los recuerdos enterrados que amenazan con volver, así como la mordedura insistente e implacable de la conciencia por un momento la desestabilizan. Es por el bien común, es por su bien, porque si no mandarán a otra persona que puede que les haga daño. Se dice.
  

§


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Re: And... if we can twist the fate?

Mensaje por Ladie el Miér 30 Ago - 20:34












I never belive in Angels

Capítulo I
Librería de Annette. Mediados de Octubre, 13:46 P.M


      Supe que había elegido bien cuando preguntó por dos libros. Particularmente tenían ya algún tiempo como para ser peculiares pero las novedades tampoco eran la tónica de mi establecimiento. Sonreí al instante, relajándome. Todo mi idioma no verbal habló por mí, los hombros, las manos, la postura de los pies, incluso las arruguitas alrededor de los ojos que nunca aparecían si la sonrisa era falsa.

      — Creo que sí, déjame echar un vistazo. Por aquí.

      La librería en sí tenía pocas cosas que la diferenciar de otra librería. Sí, la ornamentación giraba alrededor de la luna y algún toque de tótems y espiritismo que a algunos clientes les hacía preguntar si echaba las cartas o tenía sección especialmente interesante sobre el esoterismo. La cruda realidad es que me encontraba cómoda entre aquellos objetos que, en realidad, revelaban mi naturaleza, y al mismo tiempo eran una advertencia para aquel que sabía dónde mirar, y qué mirar.  En la parte alta de las estanterías un cartelito rezaba la temática general de los libros que engrosaban sus estantes. Mientras más cerca de la puerta estuvieras los volúmenes eran más vacuos y modernos, el lugar donde un comprador ansioso o habitual podía cogerlos rápido y pagar su cuenta para correr de vuelta a casa. Lo interesante, sin embargo, estaba en el interior. Al fondo había instalado incluso un par de sillones de oreja, muebles viejos y amables que daban la bienvenida a aquellos interesados en aventurarse en las entrañas de la librería. Al fondo las estanterías no tenían nada diferente, pero acogían tomos más gruesos, con cubiertas de cuero repujado o ediciones modernas de títulos sobrios. Era la zona de historia, donde todas las hojas las había amarilleado el tiempo y si respirabas hondo podías paladear el aire de tiempos pasados. Entre aquellas letras estaba plasmado el tiempo.

      — Si no me equivoco, aquí, en la sección británica, deberías encontrar algo interesante. Sé que técnicamente no estar aquí, ingleses, escoceses, independencia… pero no encontré un sitio mejor donde darle cabida a la sección. Y no te preocupes, tengo un amigo particularmente forofo de la época. —Estaba mal pero no pude evitar sonreírme, riéndome de mi propio chiste. Max no encontraría apropiado que lo llamara forofo de la época en la que había terminado maldito, pero la verdad era que siempre terminaba volviendo allí. Era uno de los principales usuarios de aquellos sillones, sin darse cuenta sus pies lo llevaban a donde había empezado todo, y cuando no recurría a la memoria, recurría al papel. Por eso tenía más tomos de los que cualquier librero con visión de negocio compraría. — Espero que encuentres lo que buscas. Si necesitas algo más, estaré en la caja, ¿vale?

§



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Re: And... if we can twist the fate?

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