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The time is strange

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The time is strange

Mensaje por Sawyer Mills el Jue 27 Abr - 4:32




Max Cauldfield
Max es una chica inocente y tímida que acude a Arcadia Bay al tener una beca para estudiar fotografía. Ahí conocera a una de las chicas populares de la academia Chloe Price quién levantará su curiosidad y comenzará a investigar sobre ella tratando de desentrañar sus misterios. Pero lo que no esperaba es que un trágico suceso le dará poderes para cambiar las cosas. No se acuerda pero cuando era niña conoció a la doctora y desde entonces le gusta mirar las estrellas.
Max Cauldfield



Chloe Price
Chloe es la chica misteriosa de Arcadia Bay. No se sabe mucho de ella más allá de que apareció en Arcadia Bay hace tres años y fue adaptada por Joyce Price. Su carácter explosivo, rebelde e independiente la hicieron destacar entre otras chicas y volverse popular en Blackwell. ¿Tendrá alguna relación con la doctora que Max conoció cuando era niña?
Chloe Price

The time is strange
Todo empieza cuando la pequeña Max Caulfield ve caer una estrella fugaz y decide salir en su búsqueda. Para su sorpresa, la estrella resulta ser una cabina de policía de la que surge una extraña doctora que le demostrará que la vida es mucho más de lo que hasta entonces era capaz de imaginar.
Años después, Max acude a la academia Blackwell donde conoce a una misteriosa chica punk de pelo azul. A pesar de que la curiosidad innata de Max le lleva a investigar sobre ella nadie parece tener una respuesta clara solo se sabe que Chloe Price apareció tres años antes y fue adoptada por la señora Joyce para evitar que fuera al orfanato.
Pero las cosas no deján de complicarse y Max recibe unos poderes para rebobinar el tiempo que le permiten proteger a la chica que le gusta pero que vienen acompañados de una serie de pesadillas relacionadas con una tormenta.
Las preguntas no deján de sucederse unas tras otras ¿Quién es Chloe Price? ¿Por qué parece estar relacionada con sus poderes? ¿Qué significan sus pesadillas? Max tendrá solo una semana para responder a estas preguntas y evitar la trágedia que se cierne sobre Arcadia Bay.


CrackShip - Crossover - Doctor who - Life is strange AU


§ EXCLUSIVO PARA SS.



Última edición por Sawyer Mills el Dom 7 Mayo - 3:01, editado 3 veces
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I. la Señorita de las Estrellas

Mensaje por Crimson Mist el Mar 2 Mayo - 1:05

Querido Diario:
14/Junio/2006


 
Me he levantado fuera de horas en plena noche. No, esta vez no es que me diera sed o que alguna pesadilla me atacara. Esto es real, no un sueño bobo. Hay un monstruo bajo mi cama.

Sus ronquidos o gruñidos (no estaba segura qué eran) me despertaron y tuve que luchar con la urgencia de esconderme bajo las sábanas. Sí estaba justo abajo podría atraparme y ni siquiera podía bajar de la cama. Tuve que sacar la linterna que tenía en la mesita de noche y encenderla bajo las sábanas para darme fuerza e intentar calmar mi corazón, porque si mis papás ven la luz encendida se enojarán y no me escucharán si les digo que es por el monstruo. Además, todos saben que los monstruos se van cuando los papás prenden la luz, no, tengo que darles pruebas para que me crean esta vez.

Por eso agarré mi cámara con mis manos temblorosas luchando por mantener la linterna también con ellas, hasta que me decidí a agarrarla con la boca mientras me arrastraba hasta el borde de la cama; esto era una misión peligrosa y complicada pero tenía que lograrlo.

—¡Eres una espía ultra secreta, Max! ¡Tú puedes hacerlo!— me dije en voz baja para darme ánimos aunque estaba temblando. Claro… jugué a los espías ese día por mi casita del árbol tomando fotos de los vecinos que pasaban. Estaba llegando a algo en el caso del señor Harris, estaba segura que tenía una fábrica de peluches que cobraban vida pero él era escurridizo. ¡Si podía hacer eso podía con esto!

Pero me equivoqué. Esto era mucho más difícil que atar binoculares a mi cámara para darle acercamiento. Intenté asomarme bajo la cama sosteniendo mi peso con mis pies atorándolos de los barrotes que tenía en la cabecera y usar mis manos para tomar la foto mientras sujetaba la linterna de mi boca. Terminé por caerme al suelo al momento que tomaba la foto y me lastimaba la cabeza, por lo que no pude ver al monstruo en ese momento, el flash me segó y sólo vi una bola moverse por todo el cuarto chillando agudamente mientras yo volvía a subir a mi cama de un salto hasta que el monstruo se metió dentro del armario. ¡Ahora sé porque mamá insiste que debo cerrar la puerta del armario en la noche! Por dejarla unos centímetros abiertos ahora tengo una cosa aterradora que podría comerme si intento acercarme a la puerta del cuarto.

Me tomó un rato largo aventurarme a recuperar mi cámara con la foto instantánea sujetada a ella pero cuando vi a esa criatura parecida a un roedor pero con escamas y ojos enormes como los de un búho supe que no me atrevería a ir a la puerta del cuarto que estaba justo al lado de esa ranura abierta del armario. Nop, eso si que no. Quería gritar y llorar para que vinieran mis papis!! Pero… y si el monstruo se los come a ellos en vez de a mí? No! Mami y Papi no!

Tras pensarlo muy bien decidí lo mejor: encerrar al monstruo en el armario. Con lágrimas de miedo en los ojos corrí a empujar la puerta y en cuanto lo hice escuché como el monstruo comenzaba a chillar y golpear la puerta de un modo que me tiró para atrás. No me esperé a ver si lograba abrir la puerta o no: corrí a la ventana y usé mi pequeño puente colgante hasta mi casita del árbol y por si acaso cerré la ventana tras de mí. Ahí me quedé bastante tiempo abrazado a mis rodillas sintiendo como mi corazón dolía de lo rápido que iba y que mi respiración era tan fuerte que me obligaba a respirar por la boca, ¿ahora qué haría? No podía llamar a mamá y papá… si tuviera algún amigo quizá podría hacer que viniera a ayudarme pero… no tenía ni uno.

Miré por la ventana de mi casita del árbol y me quedé mirando las estrellas mientras las lágrimas me salían. ¿Qué se hace en estos casos? No lo sabía. Por lo que me quedé ahí mirando las estrellas y la Luna. Eso me ayudó a calmarme un poco y al final decidí hacer una foto de la luna, apunté con la cámara y oprimí el botón. Al hacerlo vi a través del lente una estrella fugaz. Bajé la cámara para comprobarlo, por si no lo había imaginado y entonces cerré los ojos. Dicen que las estrellas fugaces conceden deseos, ¿no? Pues yo deseaba un amigo que me ayudara, alguien que fuera de verdad y no como cuando jugaba que hablaba con James Bond por el teléfono de latas de la casita y fingía que alguien me respondía al otro lado, aunque no hubiera nadie más ahí.

Suspiré algo entristecida al abrir los ojos pero en ese momento la tristeza dio paso a la sorpresa: la estrella fugaz no se había ido, es más, era más grande. De Pronto un ruido muy fuerte comenzó a sonar, tan fuerte que le sorprendió que ninguna luz en su vecindario se estuviera encendiendo para comprobarlo y de pronto la estrella fugaz  tomó forma al despejarse la luz que la rodeaba; se convirtió en una especie de caja alargada con ventanas de azul y esta fue a estrellarse no muy lejos de mi jardín!!!

Creerás que le iría a avisar a mis papás pero… eso significaba enfrentarme a un monstruo así que, no me lo dudé mucho y bajé los escalones de madera clavados al árbol hasta llegar al suelo de mi jardín y correr hacia atrás para buscar la tabla suelta en la cerca, por ahí pasé para acercarme a esa caja, que aún parecía echar humo y no pude evitar quedarme ahí parada con mi cámara en las manos.

No sé qué planeaba hacer cuando llegara porque nunca llegué a hacerlo, sólo me quedé ahí viendo esa cosa que minutos antes había sido una estrella fugaz y que brillaba un poquito. ¡Por fin veía la casa de un hada o del hombre de la arena que vivía en la Luna! ¡Sabía que no podían vivir a la intemperie! ¿Habría venido porque no estaba dormida? ¿Eso significaba que estaría en problemas? De ser así acusaría al monstruo, él era el culpable de todo.

Con cariño,
Max★

 
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1. La señorita de las estrellas

Mensaje por Sawyer Mills el Jue 4 Mayo - 3:55

Crimson Mist escribió:
1.La señorita de las estrellas
14/Junio/2006


 
La Tardis una antigua máquina con la capacidad de viajar a través del espacio y el tiempo. En  ella viajaba un ser muy antiguo. Un señor del tiempo. Su nombre era el Doctor y se estaba muriendo. Había tenido un último enfrentamiento contra su mayor enemiga: Missy. Después de tantos años ella había conseguido herirlo mortalmente. Él también la había herido a ella de manera accidental mientras paraba sus planes.

Pero eso no evitaba que poco a poco se estuviera muriendo. Pero no era su final. Su especie tenía un proceso por él que conseguía evitar la muerte. La regeneración. Su cuerpo se curaba de cualquier daño pero a un alto precio. Su cuerpo desaparecía. Su personalidad se esfumaba. Todo lo que es muere y algo nuevo nace  en su lugar.

No pasaba nada. Estaba preparado para ello solo lamentaba estar solo en esos momentos. Hubiera deseado que alguien estuviera a su lado para apoyarlo y darle un último adiós. Estaba vez ni siquiera el universo cantaba para él. Solo moriría completamente solo. Su mente vago por última vez recondando todo lo que había vívido y a todos los que habían sido importantes para él. River. Como añoraba a River. Y la forma en que lo llamaba cariño o traía la palabra: Spoiler a sus labios cada vez que le preguntaba sobre algo de su futuro. Realmente deseaba volver a la noche de los 24 años a su lado.
Tampoco dejaba de pensar en Bill que se había sacrificado por él en la batalla final contra El Maestro. Y Clara, pensaba en Clara. Lo mucho que había hecho por traerla de vuelta y como había sido inutil y solo había conseguido olvidar a alguien que fue sumamente importante para él.

Siguió vagando recordando como había perdido a Amy y a Rory, como trágicamente habían terminado en el pasado. Tan lejos de él. También pensó en como Donna había tenido que olvidarlo a él y en la gran mujer que se había convertido para seguir viviendo.  Ahora que él también había olvidado cosas importantes le dolía aún más. También llego  a pensar en Rose y como la había perdido a pesar de lo mucho que la había amado. Al menos ella estaba feliz con una copia humana de él.

-Y así es como termino -dice mientras acaricia con su vieja mano el panel de la Tardis -solo  en mi Tardis.

El doctor trato de llevar su memoria más atrás de la guerra del tiempo pero le fue imposible. Justo en ese momento estalló en energía temporal que brillaba en color amarillo y anaranjado. Sus manos y cabeza se incendiaron de esta energía siendo pastos de las las llamas temporales y dejando de existir.

Cuando la energía temporal se extinguió la persona que hasta hace un momento estaba ahí ahora había desaparecido por completo. Un nuevo ser había nacido con una mente en completa ebullición llena de pensamientos y nuevas ideas. Cuando por fin pudo tener la suficiente claridad como para pensar en algo su primer interés fue ver cómo era su nuevo cuerpo, ya que lo desconocía por completo.

-Bien, veamos. Dedos. Tengo dedos.
-mientras decía esto alzó la mano y comenzó a mover sus extremidades lentamente concentrándose en su movimiento y prestando atención a todos los detalles posibles -se ven muy delicados. Espero no resultar demasiado afeminado.

Entonces se dio cuenta de lo suave que era su voz y empezó a hacer diferentes sónidos como: yeah dándose cuenta de que definitivamente su voz no sonaba excesivamente varonil.Su miedo de resultar demasiado afeminado se incremento pero decidió concentrarse en ver qué más cosas eran diferentes.
-Vale, vale, vamos a calmarnos… -dijo antes de  llevarse las manos a la cabeza y comenzar a palparla.  Tenía un pelo demasiado largo para su gusto y al igual que las manos su cabeza se veía muy suave. No era buena señal. -Al menos tengo cabeza, si no; me  iba a cabrear mucho, bien que mas que mas...
Tras eso se toco el  estomago, los brazos y las piernas mientras decía:
-Cabeza, torso, brazos, piernas. Parece que no me falta nada importante -y entonces de manera rápida y por inercia se llevo las manos al pecho y entonces sonrió -pechos.
Pronunció al notar dos formas redondas y suaves pero entonces su sonrisa se transformo en una expresión de completo desconcierto y finalmente a una de verdadero disgusto.

-¡¿Pero que coño?! ¡Tengo pechos!  -entonces la realidad cayó sobre ella como una losa y verdaderamente tuvo ganas de llorar y desmoronarse. Pero respiro hondo tratando de mantenerse fuerte pese a las adversidades y fue cuando recordó algo. La persona que lo había matado no era otra que Missy. ¿Seguro no había hecho algo más que matar a su cuerpo anterior? ¿Seguro no había hecho adrede para convertirlo en algo diferente a lo que tenía que ser y martirizarlo? ¡Sin duda! ¡Había sido él! La tristeza paso a un estado de autentica cólera. -Esa maldita bastarda hija de perra me a convertido en una tía…

Mientras hablaba comenzó a dar vueltas por la tardis completamente frustrada mientras comenzaba a dar patadas a todo lo que pillara en su camino. Pero entonces se paró en seco de manera sorprendida.
-Soy una tía con mal humor y muy mal hablada.

Eso la tranquilizó lo suficiente para mirar a su alrededor y darse cuenta de que ahora todo parecía más grande. No del tipo más grande por dentro como diría cualquier persona que entraba en la Tardis… Todo se veía mucho más grande que hace unos cuantos minutos. Con un mal presentimiento la nueva doctora llevó una mano hacia arriba y se la pasó por encima de la cabeza primero lentamente y luego varias veces más de manera apresurada como si no pudiera creerse lo que sucedía.

-¡Me falta metro y medio! Esa cretina no solo me a convertido en una tía. Me a convertido en una tía adolescente que no deja de soltar palabrotas. Adiós a mi titulo de Doctor. Ya no podré serlo porque en cuanto la tenga delante… ¡La descuartizo!

Mientras hablaba comenzó a caminar por la Tardis de manera frenética como si eso solucionara algo y las dos últimas palabras las grito a pleno pulmón mientras levantaba sus brazos hacia arriba con los puños cerrados. Pero eso no la calmó y siguió caminando de manera descontrolada mientras soltaba una serie de malas palabras todas reflejando su odio hacia Missy.

Sin pensarlo mucho estiró la pierna y la llevo hacia delante para pegar otra nueva patada pero la detuvo en mitad del aire cuando se percató de que iba directa al panel de control de la Tardis eso hizo pusiera una expresión de alarma mientras se retiraba hacia atrás.
-¡Mas te vale que no me lo tomes en cuenta! Estoy en una posición bastante delicada -la advirtió de manera amenazadora pero la Tardis no se demostró muy afectada cuando todo lo que respondió fue un ominoso crujido. La doctora puso cara de fastidio mientras pronunciaba:  -¡Mierda!

En ese momento todo enloqueció y la Tardis sufrió numerosas sacudidas que hicieron sentir a la doctora como si todo se hubiera ido al infierno. Trato de mantener el equilibrio agarrándose al panel pero la sacudida fue tan violenta que terminó soltándose y salió volando hacia atrás.

Terminó chocando la espalda segundos antes de que lo hiciera la cabeza. Se quedó ahí completamente atolondrada mientras notaba como se mareaba con la caída libre de la Tardis. Finalmente el movimiento se detuvo con un fuerte choque final que hizo que todo parecía dar vueltas alrededor de un tornado.
-¡Sigo estando enfadada! -Profirió la doctora con furia antes de suspirar y relajarse mientras trataba de asimilar su nueva situación y esperaba que todo dejara de bailar a su alrededor.

Tras unos momentos ahí tumbada comenzó a incorporarse de manera lenta mientras se apoyaba en la pared. Todo el cuerpo le dolía, al igual que su cabeza que le retumbaba. Lentamente comenzó a moverse sin dejar de apoyarse en la pared. Finalmente llegó a la puerta y con un rápido movimiento salió de ella mientras exclamaba:

-¡Boo-Yah! -dijo alzando la voz como si saludara a todo lo que hubiera en el exterior o tratara de asustarlo. Miró a su alrededor y no vió nada en un primer momento. Pero entonces bajó la mirada y vio a una niña pequeña a poca distancia de ella. Eso hizo que la doctora sonriera levemente mientras trataba de dejar sus problemas a un lado y concentrarse en el momento presente.

La doctora camino dándose cuenta de que sus movimientos ahora no se parecían a los de anteriores doctores se veían algo rebeldes y rudos así como bastante despreocupados. Al llegar a su altura se agachó para ponerse en cuclillas, con completa tranquilidad y reflejando lo joven de su cuerpo, a poca distancia de ella y dedicarle una gran sonrisa.

-¡Hola, pequeña! ¿Podrías decirme en que lugar y tiempo me encuentro? -dijo con una voz alegre y jovial que parecía increíble todo lo que había soltado por esa misma boca momentos antes  -se lo pediría a mi Tardis pero creo que en este momento estamos peleadas.

El nacimiento de
La Doctora

 
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Re: The time is strange

Mensaje por Crimson Mist el Lun 22 Mayo - 5:28

Querido Diario:
14/Junio/2006


 
 Tras unos momentos que me parecieron eternos de mirar aquella caja resplandeciente, no pude evitar acercarme, la curiosidad podía conmigo. No me fijé en los letreros que tenía en la parte alta, para mí era una casa de hadas y no podía ser un objeto mundano. Era mágico y punto.

Acerqué tanto la cara a las puertas de madera que cuando se abrieron hacia adentro y alguien salió gritando yo pegué un grito y trastabillé hacia atrás. No porque me asustara, al contrario, era una señorita hermosa y no pude evitar sonreír una vez me percaté de ello. Tenía un pelo largo y rubio que casi parecía brillar por sí solo a la luz de las farolas que había por ahí y de la propia que había dentro de la caja.

Me levanté rápido para que no notara que había caído, sintiendo fuertemente el sonrojo en mi mirada. Una reina de las hadas tan linda no me podía ver así. Por fin bajó la mirada a mí y entonces noté ese hermoso rostro que me sonreía con calidez y no pude evitar una sonrisa tímida también cuando se acercó a mí y se puso a mi altura. Sus ropas se veían extrañas, más como las que usaría mi tío para esos eventos que poco le gustaban y a los que, según mi papá, se vestía raro para molestar al resto. ¡Incluso tenía zapatos iguales! No pude evitar sentir algo de penita por la pobre señorita Hada, que había querido vestirse para parecer humana y lo había hecho todo mal, ¡¡quizá yo podría ayudarle!!! La imaginé sentada en la cama mientras le trenzaba ese largo cabello y la simple idea me iluminó el rostro. Mis ojos ya parecían dos globos llenos de brillantina e ilusión cuando ella me saludó. Tenía una voz muy linda.

—¡Hola señorita! Me llamo Max—, solté sin más casi sin escucharla hasta que escuché su petición. ¿La fecha y lugar? La pobre debío extraviarse con todo y su casa cometa, por lo que asentí fuertemente.

—Sip! Es 14 de Junio del año dos mil seis y esto es Arcadia Bay. Nunca he sabido porqué la llaman así pero mi teoría es que la ciudad está rodeada de arcos, ya sabe, ¿cómo esos de los romanos? ¡Algún día iré con mi bicicleta y los veré por mí misma!— levanté el puño en el aire antes de poner mis dos manos en la cadera como si fuera la propuesta de aventura mas grande del mundo. Sólo había algunos (muchos) problemas con eso; para empezar, no tenía una bicicleta, seguido porque si no me dejaban cruzar la calle sola menos aún llegar a los límites de la ciudad. Sostuve mi cámara en alto, con las fotos en la otra mano y la miré con cierta timidez repentina.

—¿Puedo tomarle una foto? Sino mis papás jamás me creerán que vi un Hada de verdad que viajaba en su casa de hadas mágica que se vuelve cometa!— para cuando expliqué eso último todo rastro de timidez había dejado mi voz y había alzado la voz hasta gritar emocionada. Sólo entonces me percaté de que había hablado de estar peleada con alguien. Fruncí el ceño con cierta preocupación.
—Creí que las hadas nunca peleaban. ¿Es Turdiz… Tamis… otra Hada? ¿Puedo conocerla?—, me había sacado la lotería. ¡Dos hadas en vez de una! ¿Qué más podía pedir una niña en esta vida? Si tenían un unicornio en esa casita de hadas me pasaría como dice mi mamá cuando como mucho chocolate que “me subiría por las paredes” de la emoción. Di saltitos de emoción sin poder evitarlo.

Con cariño,
Max★

 
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Re: The time is strange

Mensaje por Sawyer Mills el Sáb 3 Jun - 23:41

1.La señorita de las estrellas
14/Junio/2006


 
Era una niña. Una niña pequeña que la miraba con unos grandes ojos celestes  mientras una sonrisa tímida pero llena de ilusión iluminaba su cara. Su cabeza estaba coronada por cabellos castaños que le llegaban hasta el cuello. Con solo verla se notaba que era una criatura llena de vida e ilusiones. Algo que la pequeña no tardó en demostrar cuando comenzaron a hablar. La doctora no pudo evitar sentir una gran ternura por ella haciendo que se sintiera feliz al estar a su lado y que las grandes nubes de tormenta en el interior de su cabeza desaparecieran o por lo menos quedaran opacadas ante tanta inocencia.

-Un placer, Max, yo soy… - ”El Doctor”Inmediatamente la sonrisa se congeló en su boca y las palabras se le congelaron en la garganta. La persona que era antes había muerto. Desaparecida como el reflejo en un espejo. No era la primera vez que le sucedía. Ya lo había hecho antes… muchas veces. Pero si algo tenía claro en cada una de todas esas ocasiones es que él era el doctor. Podía ser una persona completamente diferente. Un Doctor totalmente distinto. Pero él era el Doctor. Esa era la única constante en su vida. Pero… ¿Ahora? ¿Quién era él… ella? No lo sabía. Era una completa desconocida para sí misma y el nombre del Doctor ya no podía usarlo. Esa realidad le cayó encima como una losa que estuvo a punto de desmoronarla. Notaba como se desquebrajaba por dentro y tuvo ganas de llorar al notar como la roca que lo había mantenido en pie durante todos esos años se había desmenuzado. Entonces recordó que no se encontraba sola. Esa pequeña se encontraba con ella y sintió una punzada de culpabilizar al pensar que casi arruinaba la felicidad de una criatura tan pura. No podía hacerlo. No podía estropearle ese momento con las tonterías de alguien tan loco y anciano… de una loca y anciana como ella. Tenía que asegurarse de que la felicidad de la niña pervivirera. Tenía que hacerlo porque era una niña muy inocente y porque  era el primer rostro que vio con esos nuevos y extraños ojos… la primera sonrisa que recibió a pesar de todo. Así que aspiro silenciosamente tratando de retener cualquier posibilidad de llorar o de verse triste y esbozó una falsa sonrisa.

-La Doctora -dijo siendo lo primero que se le ocurrió para terminar la frase que dejó inconclusa por unos segundos. Pero se percató de que había sonado dubitativa así que carraspeó y habló con más firmeza mientras ampliaba aún más su sonrisa -puedes llamarme La Doctora.

La Doctora escuchó con sumo interés cada una de las palabras de la niña. Lo de Arcadia Bay, lo de los arcos, los romanos y sobretodo su sueño de ir a Roma en bicicleta. Era una niña tan inocente y feliz que una genuina  sonrisa llena de ternura iluminó el rostro de la Doctora.
-Si ese es tu sueño debes esforzarte mucho por conseguirlo, Max -le dijo con convicción deseando de verdad que lograra todo lo que se propusiera aunque fuera difícil. Solo los que nunca se rinden logran todo lo que se proponen -pero el nombre de Arcadia no viene de Roma… es Griego. Proviene de una ciudad antigua donde reinaba la paz y la felicidad. Así que, ya sabes, Arcadia Bay significa que vives en un lugar bonito.

La Doctora se estaba recuperando de la crisis existencial secreta que había sufrido hacía unos momentos. Estar al lado de una niña tan alegre como Max ayudaba mucho, pero al oír la palabra foto se puso irremediablemente nerviosa abriendo los ojos ampliamente. Sorprendida. Como impulsada por un resorte se puso de pie y dio varios pasos hacia atrás. Agitó las manos hacia los lados como si hiciera la negativa con ellas y tratara de defenderse de un ataque. Sus mejillas adquirieron un ligero color rojo.

-¿Una foto? No estoy lista para algo así  -dijo completamente nerviosa y comenzando a hablar sin control -Ni siquiera sé qué aspecto tengo ¿Y si soy fea? No puedo hacerme ninguna foto siendo fea ¿Qué quieres que tus padres te riñan por hacerle fotos a una fea desconocida? Además me acabo de estrellar. Seguro estoy hecha un verdadero desastre. Ni siquiera tengo ropa adecuada para mi nueva personalidad ¿Qué look me sentaría bien? Oh, diablos aún no lo sé. Y mi pelo… [/color] -dijo mientras se agarraba algunos cabellos de su melena para observarlos -¡Ni siquiera soy pelirroja! ¿Por qué no soy pelirroja? ¡Quería ser pelirroja!

Dijo esto verdaderamente irritada pero sin levantar la voz mientras daba un pisotón en el suelo. Soltó su pelo en un movimiento mal humorado su cabello que volvió a situarse detrás suya. La Doctora se cruzó de brazos, enojada con el universo por no ser pelirroja, hasta que emite un resoplido frustrado antes de lo que había acabado de hacer… o más bien de quién acababa de hacerlo. Eso hizo que el color rojo de sus mejillas se intensificara mientras le dedicaba una sonrisa tímida.

-Esta bien, Mad Max, si me dejas tiempo para prepararme y no soy fea te dejare tomarme una foto… pero ¿me has llamado hada? Yo no soy…  -”un hada” estuvo a punto de decir pero se interrumpió  preguntandose si de verdad quería decirle eso a una pequeña niña ¿Realmente quería decirle que no era un hada después de toda la ilusión que le hacía que lo fuera?  ¡No! No quería. Seguro sería como decirle que no existe Santa Claus. Le rompería el corazón. Además si se paraba a pensarlo él… ella caía del cielo en una caja azul, era amable con los niños, algunos de ellos lo terminaban considerando su amigo imaginario, ayudaba a las personas a enfrentarse a los monstruos, era muy inteligente y conocedora de asuntos que para algunos podría considerarse como magia, aunque fuera ciencia -diablos, soy un hada.

Profirió algo conmocionada ante esa revelación. No solo era la mayoría de los brujos buenos de los cuantos ahora también las hadas terminarían siendo él… ella,  ahora que era una mujer. La pequeña frunció el ceño con preocupación cuando le dijo que había peleado con su Tardis. Eso hizo que la Doctora se acercara a ella,  estirara su brazo y acariciara la  cabecita de Max con suavidad y ternura para tranquilizarla. Como si fuera un pequeño gatito.
-Tranquila, pequeña, las hadas solo peleamos  cuando es absolutamente necesario. Pero para que conste… yo soy un hada muy especial.
Dijo mientras dejaba de acariciarle la melena  y le guiñaba un ojo. Tras eso se apartó de Max y le dio la espalda mientras caminaba hacia la cabina azul.
-Pero la Tardis no es ningún hada es mi…  -”máquina del tiempo, pero en ese momento se puso a pensar como la llamaría Max y eso hizo que la Doctora sonriera para sus adentros -casa de hada. Tiene vida propia y muy mal genio.

Dijo mientras daba varias palmadas en la madera pero en ese momento se escuchó el típico sonido de la Tardis mientras la bombilla empezaba a parpadear. La Doctora la miró desconcertada solo para ver como desaparecía ante sus narices haciéndola trastabillear. La Doctora pudo recuperar el equilibrio mientras observaba desamparada el vació que había dejado su Tardis. Volvió a tener ganas de llorar al sentirse traicionada por su amiga más antigua. Aquella que la había acompañado por tantos años y habían vivido tantas cosas juntas ¿Ni siquiera ella la quería ahora? La Doctora se quedó inmóvil, a punto de llorar, pero otra vez no podía hacerlo delante de la niña así que hizo su mejor esfuerzo por convertir su tristeza en rabia.

-¡Serás maldita! ¿Cómo te atreves a abandonarme de esta manera? ¡No puedes! Soy el Doctor y  tú mi Tardis! No puedes irte y dejarme tirado, ¿Lo oyes? ¡No puedes! ¡Volveras! ¡Yo se que volveras! ¡Jo... -”der” estuvo a punto de decir pero recordó que no quería decir una palabrota como esa delante de la pequeña -lines!

Tras eso se volteó hacia la pequeña y le dedicó una amplia sonrisa tratando de aparentar que todo estaba bien y no le preocupaba que su máquina del tiempo la hubiera abandonado.
-No te preocupes, volverá... pronto y entonces podré prepararme para que me tomes todas las fotos que quieras.

Trataba de mantener la calma pero entonces se llevó las manos al estómago y se mareo perdiendo el equilibrio. La Doctora cayó al suelo de rodillas mientras de su boca se le escapaba el aliento. Solo que no era un vaho normal, era el polvo dorado de su regeneración.
-¡Tranquila, pequeña! ¡Estoy bien!
Trato de calmarla mientras le enseñaba la palma de las manos en un gesto para calmarla pero no se había percatado de que sus manos no mostraban un aspecto normal. Estaban rodeadas por el mismo polvo dorado que se había escapado de sus labios.


El nacimiento de
La Doctora

 
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Re: The time is strange

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