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Hora de cierre [Zeus] +18

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Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Jue 11 Mayo - 23:02

Hora de cierre
El reloj marcaba ya las doce en punto de la noche, había sido una noche ocupada y Ganimedes había cumplido con todo el turno el solo esta vez, no es que Dionisio no se cuidará de su local, simplemente sabía que podía delegar en él y esa había sido una de esas noches.

Era martes así que la clientela había sido menos de la usual, si hubiese sido un día realmente ocupado no habría podido el solo. Le gustaban esos días, tenía tiempo para leer entre cliente y cliente o tal vez, solo a veces, coquetear con alguno y si eso pasaba tener algo de compañía esa noche que era lo que solía durar su compañía, porque él no podía comprometerse, no con una o un simple mortal al menos, y tampoco con otro inmortal en realidad, porque ya tenía un compromiso y aunque este compromiso no era nada fiel por ninguna de las dos partes estaba seguro de que la otra parte no tomaría de buena manera que se comprometiera con otra persona, de hecho ni se atrevía a decirle de los aferes que había tenido, estaba seguro de que él sabía, sabía que no había sido el único en tenerle pero eso no significaba que quisiese que le dijeran al respecto, así que Ganimedes no decía nada mientras Zeus no preguntase, cualquiera que lo conociese sabía que no había que provocar jamas al rey del Olympo si no deseabas un castigo.

Se dirigió a la puerta y giró el cartel para marcar que ya habían cerrado, no cerró la puerta sin embargo pues lo haría al salir, solo apagó las luces principales dejándose algo de iluminación para acabar de limpiar antes de `poder marcharse.

Sacó su móvil y lo puso en reproducción aleatoria, le gustaba cantar cuando trabajaba a solas en el bar para hacer mas ameno el trabajo, así que dejando que la voz de Chase Holfelder se mezclase con la suya mientras juntos cantaban "Animal" se dirigió hacía la barra para limpiar un par de vasos de tubo que antes habían contenido sendos cubatas preparados por el mismo, siempre solía limpiar según le devolvían las bebidas para quitarse trabajo luego, así en ese momento solo debía limpiar dos vasos en vez de dos docenas y repasar las mesas antes de poder marcharse.

Sin darse cuenta se estaba dejando llevar por la canción y para cuando limpiaba las mesas incluso bailaba un poco con aquel ritmo roto y desgarrador que acompañaba tan bien la letra de esta porque al fin y al cabo estaba solo no? Nadie iba a oírle o verle, no pasaba nada.

Ganimedes  | con Zeus  | En "La bacanal"
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Vie 12 Mayo - 1:47

Hora de cierre
    Había un placer oscuro en observar a una persona que se creía a solas. Ah… si supieran, criaturas, que uno nunca está realmente solo. Dioses mezquinos, espías, las moiras, el propio destino, todos tenían mil ojos y apuntaban a capricho hacia unos y otros. En ese momento era el mismísimo Zeus el que observaba desde las sombras a Gaminedes, recostado contra una pared en penumbra.

    Aquella noche no estaba muy inspirado. De hecho, estaba aburrido. Los mortales tenían ese efecto soporífero en él, jamás comprendería porque sus hermanos, hijos, nietos y herederos insistían en mezclarse de una forma tan profunda entre ellos. Si, admitía que una vez cada puñado de años aparecía uno particularmente bello, talentoso o aguerrido que merecía la pena rescatar de su marea mundana, pero por norma general eran solo criaturas blanditas que vivían poco. Podían aspirar, como mucho, a ser buenas mascotas. A veces moverse entre ellos era el mayor de los deleites, pero ese día había sido, hablando en plata, un coñazo. La exitosa compañía energética que regentaba el señor del Olimpo como pasatiempo iba viento en popa. O, por ser políticamente correctos; sobre ruedas. Si podía evitar mezclarse con los asuntos de Posy mucho mejor, y así todos contentos. Cuando comenzó aquel jueguecito en una oficina tan pequeña que resultaba ofensiva creía que seria aburrido... ¿donde estaba la gracia de ser un Dios si no podías hacer trampas? Sin embargo, había jugado limpio. Se supone que ahí estaba el reto, ¿no? Ser más listo que los demás jugando con sus propias reglas. Así que lo intentaba, las estrechas faldas ejecutivas y los vestidos de secretarias eran un buen aliciente, Thunder Energy S.L. era una empresa reconocida por su apoyo a la mujer trabajadora, su labor por romper el techo de cristal y los números igualitarios de su amplia plantilla. Si iba a tener que pasar largas reuniones encerrado entre mortales, siempre era mejor que al menos la mitad fueran mujeres, ¿o no? La cuestión es que aquel día el reto de dirigirla resultaba... desalentador. Llego puntual a su reunión, y al principio era satisfactorio ver que todo en su pequeño reino mortal funcionaba con puntualidad. Después empezaron las presentaciones de proyectos nuevos y propuestas de reformas internas de los altos cargos. ¡Menudo toston! Llevaba siglos y siglos regentando el jodido Olimpo, no necesitaba un puñado de mortales vestidos con falsas sonrisas diciéndole como tenia que llevar su empresa.

    Aún así los aguanto con actitud calmada. Sonreía cuando le tocaba sonreír, asentía como un robot bien programado, y pasaba al siguiente asunto. Así uno detrás de otro, hora tras hora, hasta que las palabras de los discursos se mezclaban unas con otras. No sabia donde empezaban unos y terminaban otros, se convertían en una serie inagotable de aburrimiento y exasperación. Evidentemente salió muy tarde, con la urgente necesidad de relajarse. Todos sus músculos pedían un asiento cómodo, una copa en la mano y que le hicieran una buena mamada. Para relajar tensiones, por supuesto. Y, de pronto, sabia donde tenia que ir.

    La Bacanal. Tenia pase VIP, y no precisamente por ser el padre del dueño. Sonrió, aflojándose la corbata del impecable traje mientras entraba por la puerta principal como un gato, sin hacer ruido. No había ni un alma en el local, sólo a música que derramaban los altavoces sobre el cuerpo de Gaminedes. Dioses... cada vez que lo veía se le encogía algo en las entrañas. Era bello hasta decir basta, el capricho del destino le había dotado de un cuerpo grácil y una belleza joven y abrumadora. Lo habían motivado propósitos más oscuros, pero ahora que lo tenia a la merced de sus silencio sólo quería contemplarlo.

    Durante minutos fue lo único que hizo. Callar y mirar, contemplar la gloria de su existencia. Hermoso, jovial, grácil... y suyo. Se movía por el vacío de la sala con una agilidad encantadora, Zeus se quedaba prendado en la escueta línea de  su cintura, o en sus pies deslizándose de aquí para allá. Aunque la canción llegó a su final el hechizo creado se impuso, imborrable. Zeus cruzo la oscuridad sin emitir un solo sonido con sus zapatos ejecutivos, sin anunciarse, pedir permiso ni mucho menos preguntar, tomó a Gaminedes por la cintura, desde atrás, abrazándolo con un sólo brazo.

    - Gaminedes. - Suspiró el nombre del efebo al respirar su pelo. Siguió hablando con una sonrisa lupina.- Pensaba que conocía todos tus talentos y aún así me sorprendes con esa voz...

Zeus  | con Gaminedes  | En "La bacanal"
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Vie 12 Mayo - 4:27

Hora de cierre


Estaba dejando ir las ultimas letras de la canción cuando sintió aquel par de mano en su cintura tan inesperadas que le hicieron dar un respingó y sacaron de sus labios un gemido de sorpresa que duró poco en realidad, pues esas manos eran para él ya de sobras conocidas, "Ganimedes" Un escalofrió involuntario le recorrió al oír su nombre susurrado desde esos labios, dejó que la sensación lo llevase y cerró los ojos dejando a su espalda apoyarse en el pecho de Zeus, no solo accediendo a las demandas de su asaltante furtivo si no ademas entregándose a este, pero eso no era algo nuevo en realidad, mas bien la mecánica de su relación.

Una suave riso se formó en su gargante sinllegar a salir de su boca como si tratase de contenerla.

- Eso puede que se deba, Zeus, a que para lo que soléis reclamar mis labios y mi boca no es precisamente las habilidades de canto.

Giró un poco su rostro par encontrarse con los ojos del Dios que aún lo mantenía apresado y regalarle una expresión un poco soberbia, sin llegar a un autentico descaro hacía él, solo una pequeña provocación la cual estaba seguro que le haría gracia y después de todo, la reclamación de una verdad irrefutable. No tuvo miedo de contestarle de esa manera, tras todo ese tiempo algo había aprendido de como tratarlo y de hasta que punto podía o no acercarse a los limites, aunque si bien aquello no era una ciencia exacta y siempre podía ser el día en que no era buena idea buscarle las cosquillas a Zeus, en general le funcionaba, ser solo fácil y dócil no era totalmente su estilo ni voluntad y aunque siempre, siempre fuera a caer a los deseos de Zeus provocar antes a este, incluso ser algo soberbio o rebelde lo hacía mas interesante, aunque al final ya supiera como iba a acabar el juego eso no le impedía tratar de jugar un poco antes.

Cuidando sus movimientos, se separó un poco del cuerpo de Zeus cogiendo sus manos y alejándolas de su cintura solo para poder darse la vuelta y encararse a este pero manteniendo una distancia corta con la que si el soberano así lo deseaba pudiera volver a reclamarlo con sus manos.

- Puedo acabar de limpiar antes? Iba a terminar ya...
-dijo con tono neutral tratando de sonar indiferente ante la decisión de Zeus como si estuviera conforme con lo que fuera que este decidiese-.

La verdad es que sí le gustaría terminar su trabajo y sobretodo poder ir hacía su móvil y parar la música que salía de este, se mostraba tranquilo al respecto pero la verdad es que saberse observado mientras se había dejado llevar cantando y bailando le resultaba incomodo, le hacía sentirse observado y vulnerable y algo dentro de él le urgía a parar la música que sonaba tratando de resguardarse la intimidad que le quedaba siendo ademas de la poca que podía tener, tal vez algo tan minúsculo como la música que escuchaba podía parecer muy poco a otros ojos pero para él era de los pocos resquicios de su vida que no estaban en manos de Zeus, algo que podía ser suyo y solo suyo, una parte de su vida sobre la que podía decidir.  

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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Lun 15 Mayo - 2:45

Hora de cierre
    Aunque quisiera no podría haber mentido; la complaciente sumisión del muchacho le encendía las emociones. En contra de lo que muchos, o todos, pudieran pensar, no era sexual. Sólo una parte de sus caprichos se anclaban al cuerpo de Gamínedes, el muchacho le despertaba ternura, y calma. Únicamente su presencia en la intimidad adecuada conseguía aliviar el peso del trono que cargaban sus anchos hombros de dios. Todo su pecho se ofrecía voluntario para acunar a su amante, encajaban con facilidad. Habría sido más emocional de no haber prorrumpido en carcajadas. El pecho fornido de Zeus se agitó con la risa, alegre y distendida, antes de besar la nuca de Gamínedes. Se giró entre sus brazos y sus ojos se encontraron. Dubitativo descaro en los de él, divertida complicidad en los de Zeus. Era uno de los pocos a los que se le permitía rebatirle de esa manera, era su privilegio, y al dios le encantaba que lo utilizara con tanta naturalidad. Pocos amantes tenían la seguridad para comportarse así en su presencia, a base de acierto y error había descubierto que la completa sumisión tan pronto encendía su pasión como la apagaba.

    - Oh, claro que sí, querido. Pero primero sírveme una copa, ¿si? Estaba siendo amable, no era una orden pero en realidad tampoco dejaba mucho espacio a una negativa. De hecho no estaba entre sus planes tomarse sólo una. Iba a dejarlo marchar, pero le tomó con suavidad una mano para retenerle a su lado. Era un gesto suave, tranquilo e íntimo, precediendo a una sonrisa. Zeus se inclinó para besarle en los labios. Sin prisa, ni ansias, sólo un beso caliente y suave, con sabor a bienvenida. - A falta de ambrosía me contentaré con un wishky doble.


    Esta vez fue él quien hizo el amago de apartarse. Lo dejó allí, arrebatándole el sabor limpio de la su boca, para cruzar la estancia camino a la barra. Acompañaba los pasos con un balanceo divertido, deslizándose al ritmo de la música hasta el taburete más cercano. Allí aposentó su real culo con una gracia que hacia parecer ridiculo a un puma o a un león, daba igual donde estuviera, tierra, Olimpo, un bar, la oficina, o la calle, no podía sacudirse esos andares de señor. Caminaba por el mundo como si le perteneciera, pero el caso es que, de hecho, le pertenecía. Se deshizo de la chaqueta ejecutiva de un impecable gris plomo a juego con los pantalones de pinza, un conjunto que le hacia parecer más alto. Con el índice se desajustó la corbata, granate, que quedó suelta, floja, sobre su pecho. Apoyó los codos en la barra e inclinó la cabeza, escuchándo la música, hasta que Gamínedes la apagó, para disgusto de Zeus. La Bacanal parecía más grande y vacía sin notas y acordes retumbando en la exquisita acústica de sus paredes.

    - No sabía que te gustara ese tipo de música.

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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Mar 16 Mayo - 11:00

Hora de cierre


Entre los brazos de Zeus se sentía bien, incluso completo así que se permitió, por un segundo antes de separarse, cerrar los ojos dejando que esa sensación lo invadiera. Tal vez era por como terminó convirtiéndose en dios y parte de su cometido como tal pero esa desubicación que sentía en el Olympo, en medio de los demás dioses, cuando estaba a solas con Zeus desaparecía.

Y eso le gustaba.

Al sentir la vibración causada por la risa en el pecho de Zeus a través de su espalda notó como se le erizaba cada vello de la nuca, sensación que solo aumentó cuando posó un beso en esta.

No pudo evitar que su alivio se mostrase en una pequeña sonrisa al oír su respuesta afirmativa, sonrisa que se acentuó cuando le pidió el Wishky, iba a contestarle pero fue interrumpido por los labios contrarios asaltando los suyos con una suavidad que le hizo suspirar de anhelo antes de corresponder, por inercia movió su cabeza buscando de nuevo sus labios pero Zeus se había apartado de él y solo pudo quedarse viendo como se movía con soberbia elegancia hacía la barra, una imagen que le arrancó otra sonrisa.

Dejando ir un suspiro fue hacía la barra para situarse tras esta, antes de nada, apagó su móvil interrumpiendo la segunda canción que este dejaba ir y evitando deliberadamente mirar a Zeus al hacerlo, dándole la espalda y yendo a por un vaso para Whisky y la mejor botella de este que tenían.

- Bueno... Aunque no se puede comparar, con su ingenio y esfuerzo los humanos han logrado dejarnos algunos buenos licores, este por ejemplo, Whisky escoces, destilado con los  mejores alambiques y de la mejor malta... Aunque yo prefiero los licores fermentados en realidad.

Le sirvió la copa casi sin tener que apartar la vista de él, con la habilidad que solo los años te dan y luego se fue a acabar de limpiar las mesas que le quedaban estando seguro de que Zeus le miraba. Al escuchar su comentario sobre la música solo se encogió de hombros restandole importancia.

- Me gustan muchos tipos de música, soy poco deciso o dicho de otra manera me gusta de todo -comentó acabando de limpiar la última mesa y volviendo con Zeus, dejando su trapo a un lado en la barra.

Miró al dios contemplando lo bien que le quedaba aquel traje y aprovechando que al estar este sentado sus miradas quedaban a la misma altura.

- Entonces... -comentó sacando una sonrisa provocativa mientras llevaba su dedo indice tras el nudo de su corbata, procurando no tocar su piel, y estirando un poco de esta con descaro- Que mas puedo ofrecerle al gran Zeus esta noche?

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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Miér 17 Mayo - 19:47

Hora de cierre
 
    Dulce Gamínedes… podría haberse quedado prendido a aquellos suspiros toda la noche, cerquita de su boca donde la respiración del semi-dios solo pudiera ir a parar a sus pulmones.  Y respirarle hasta que su olor fuera el único existente en el mundo. Pero por desgracia Zeus era un dios de caprichoso y sus caprichos abarcaban más allá de sus amantes, y ahora quería wishky. Había otro tipo de placer, uno más perverso, en ver la cara de Gamínedes la frustración de quedarse a medias.

    - Pues sí, querido, en algo tenían que entretenerse.

    Comentó Zeus, con un tono que quitaba cualquier importancia a algo que hubiera hecho un mortal. Cualquier caldo hecho por los mortales podía ser bueno, aceptable a la lengua, pero nada se comparaba con la ambrosía de los dioses. Era la mezcla más exquisita, la creación perfecta en oro líquido, reservado únicamente para sus bocas. No solía pensar que Gamínedes había sido gris y mortal. Extraño, teniendo en cuenta que otrora lo había deslumbrado su belleza jovial, ahora congelada en el tiempo. El Dios antes no lo había sido, pero para alguien como Zeus el haber sido otra cosa que no fuera un dios era, literalmente, inconcebible. Tomó la copa baja y ancha con las puntas de los dedos, girando sobre el taburete para seguir con la mirada las espaldas del muchacho. Escuchaba sus palabras mientras bebía. El Wishky era bueno, oscuro y con un sabor intenso que derramaba fuego por su esófago. Poco a poco se instalaba en el estómago, extendiendo allí su llamarada para asentar la sensación del buen caldo escocés.

    - Apolo estaba tocado por las musas. Apuntó en voz alta, pensativo. Sus gustos musicales no eran muy amplios, pero tampoco se había molestado en zambullirse en el mundo mortal. Si conocía a Madonna o Beyoncé no era por su talento músical. - Tenía un talento excepcional para la lira, dotado de una voz… Era un espectáculo digno de ver. Le dio su buena fama a este local al principio, supongo que lo recuerdas.

    Inclinó la cabeza, divertido, al sentir la cercanía de Gamínedes, su descaro casi teatral al arrimarse, agarrándolo por la corbata, ya floja. Estando a la misma altura la sensación era distinta, podía contemplar todo su rostro, los delicados tendones que lo unían al talle de su cuello, y más allá, a los hombros. Estiró la mano libre, sin soltar el wishky de la otra, para acariciarle justamente ahí. Estiró el índice por la línea de su mandíbula, ascendente, hasta la piel fina donde terminaba y empezaba el cuello. Cambiaron las tornas y su dedo empezó a descender por la delicada piel de Gamínedes, hasta el cuello de la camisa. Empujó la tela con la uña, solo un centímetro o dos, lo suficiente para que se colara el aire y el calor de sus manos, pero no el tacto de su piel.

    - Mmm…. Se fingió pensativo. Vista sus intenciones estaba seguro de que el copero de los dioses podría sorprenderle. - Eso depende, Gamínedes. ¿Qué quieres hacerme esta noche?

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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Dom 21 Mayo - 19:36

Hora de cierre


Observó como los ojos de Zeus lo miraban, mientras los suyos hacían lo mismo con él, miró sus labios y casi podía sentirlos sobre los suyos propios o en su cuello, su toque era algo tan conocido y reiterado en su cuerpo que a penas necesitaba esfuerzo para que cada sensación volviese a él, como si cada toque estuviese grabado a cincel sobre su piel  y sin embargo, cuando lo tenía delante aquello no era suficiente, solo rememorarlo no era suficiente. Al ver su mano dirigirse hacía él siguió por un segundo el recorrido de esta volviendo a mirar luego a los ojos de Zeus para sostenerle la mirada mientras el dios le tocaba y aunque el toque fue suave y superficial la calidez de este comenzó a esparcirse por todo su cuerpo provocando que se estremeciera levemente.

Al levantarle el cuello de la camisa no pudo evitar pensar en lo diferente que iban vestidos, Zeus con todo un traje de alta costura tal vez hecho a medida y todo y él con unos tejanos azules, unas deportivas y una camisa blanca todo comprado en  tiendas de la zona comercial, no es que le disgustase su ropa o estuviese mal confeccionada pero la diferencia entre ambas era evidente, si  Ganimedes se ponía poético hasta diría que era una metáfora de ellos mismos.

Le sorprendió un poco la respuesta de Zeus, ¿Qué quería hacerle? bajó la mirada, la verdad es que no se había esperado esa pregunta y le dejó un segundo dudando antes de decidir tirar del nudo de su corbata para aflojarla del todo y dejarla colgando de su cuello.

- Creí que el que había venido con una idea eras tú -comentó tranquilamente- O buscas sugerencias? Porque tal vez tenga alguna para esa corbata... -comentó esta vez con una sonrisa ladina-.

Se cruzó de brazos apoyándose en la barra y mirando al rey del Olympo con expectación.

- Respecto a lo que has comentado antes... Recuerdo el tiempo en que Apolo aún estuvo aquí pero mas que recordar lo que aportó a este lugar, tengo presente que dejó atrás -comentó bajando cada vez mas el tono de voz como si temiese las consecuencias de sus palabras pero no pudiendo evitar expresar sus pensamientos, en aquellos momentos pensó en Dionisio, el que era su jefe y desde hacía un tiempo su amigo y que había sido abandonado por el dios del sol-.


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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Mar 23 Mayo - 21:28

Hora de cierre
 
     A diferencia de su sutil y hermoso Gamínedes, Zeus no se calentaba tan deprisa. Saboreaba la diversión de levantar calores tan sólo con su tacto, era un poder oscuro y lascivo que  llevaba siglos repartiendo por el mundo. Un toque aquí, otro allá, muchachas derretidas al susurro de su piel, hombres que nunca se habían planteado que sabor tendría un varón ansiando probar al dios. El estremecimiento de Gamínedes le cosquilleó en las yemas de los dedos, como si estuviera conjurando escalofríos sobre su piel de la misma forma que podía invocar los truenos y los relámpagos en el aire de tormenta.

     Uno de los muchos dones de Zeus, siempre que estaba dispuesto, era la paciencia. Esperó en silencio, vestido con una sonrisa felina y la actitud calmada de quien ha andado el camino cientos de veces. Entre ellos el aire se entibiaba fruto de la mezcla de respiraciones, la cercanía de pieles calentadas a palpitaciones lentas. No era un remolino de fuego, ese aire húmedo y asfixiante que se queda encerrado en una habitación cuando ésta se llena de sexo, sino la sutil brisa que lo precede.

     - Mi única idea era venir a adorarte, querido Gamínedes.

     Susurró el más zalamero de los dioses, jurando una inocencia que estaba lejos de poseer. Sólo necesitaba una mano para abarcar la cintura del muchacho, la alzó posándola con suavidad en la estrecha curva que precedía a sus caderas estrechas, manteniéndolo firme a la misma distancia en un gesto posesivo.  Con la mano libre recogió la olvidada copa de wishky, era un desperdicio permitir que aquel buen caldo se aguara, así que tomó la decisión de echarselo todo al gaznate de un solo golpe. Una sacudida de cabeza, un tintineo, y ya no había wishky que enfriar, sólo el vacío sentimiento de aquellos hilos abandonados.

     - No, no, no. Suspiró el Dios. - No puedes jugar con mi corbata y después mentar a Apolo componiendo esa carita de flor desojada. - Estaba muy lejos de ofenderse, no le importaban los caprichos de Apolo ni los desaires que pudo haber provocado a Dionisio. Desde su perspectiva no eran más que peleas de chiquillos, niños peleándose por sus juguetes, como hacían todos los hijos. Se peleaban, se arreglaban, rompían un par de cosas, algunos mortales morían y de un salpicón nacía algún semi-dios, era la historia de siempre. La Bacanal sólo le importaba mientras sostuviera el tiempo de Gamínedes, que algo tendría que hacer cuando él no lo reclamaba. - Recapitulemos…

     Se levantó con gracia felina del taburete, como ninguna criatura viva podía hacerlo. Con la mano que tenía en su cintura obligó a Gamínedes a ponerse de cara a la barra, se apretó contra su espalda como la espada a la vaina. Con la diestra terminó de quitarse la corbata, la arrastró cuál lánguida serpiente por el hombro de Gamínedes, despacio, rodeó su cuello y después dejó que colgara allí, donde pudiera verla. Inclinó el rostro para compensar la diferencia de altura, los labios frotaron el lóbulo de la oreja de Gamínedes cuando susurró.

     - Revélame tus pensamientos, mi dulce Gamínedes. Quiero conocerlos.
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Jue 1 Jun - 23:22

Hora de cierre


"Mentiroso"  pensó dibujando una pequeña sonrisa  en su rostro dejando claro que no le creía aunque le hacían gracia sus palabras y su zalamaría al decirle que solo había venido a adorarle sintiendo como poco a poco el aire entre ellos se hacía algo mas denso y cálido, una calidez que traía la promesa de placer, un placer que sabía sobradamente que Zeus era capaz de darle, incluso que solo él era capaz de brindarle y que siempre deseaba ser capaz de darle también al rey del Olympo.

- Por que será que no te creo? -preguntó haciendo mas amplía su sonrisa-.

Miró como su mano se posaba sobre su cintura envolviéndole y atrapando-le, enviando con el toque una corriente eléctrica por su columna que intentó disimular, le gustaba la posesividad de Zeus sobre él, sabía que no podía depender de él pues no había fiabilidad en una relación con el dios del rayo pero aunque fuera solo unos momentos, durante solo un tiempo le gustaba sentir esa pertenencia, ser suyo y saber que el tiempo del dios y su atención eran solo para él. Vio como se bebía el Whisky y lo dejaba a un lado mientras el silencio entre ellos se hacía y solo el choque de los hielos contra la pared vaso llenaba el lugar hasta que Zeus habló de nuevo.

Hizo un puchero al oír las palabras del dios y desvió la mirada sintiéndose algo torpe, no debería haber mencionado a Apolo y menos para hacer referencia a Dionisio, aunque no lo había podido evitar, las palabras le salieron sin pensar pero a pesar de ello no le gustaba como Zeus lo había expuesto.

- El que ha mencionado a Apolo has sido tu para empezar y yo no compongo cara de flor desojada -dijo alzando una ceja y sabiendo que el comentario era algo infantil e indisciplinado pero dejándolo ir a pesar de ello-

Sin embargo parecía que Zeus ya había decidido terminar con el tema a su manera. Colocó las manos sobre la barra cuando lo acorraló contra ella y giró un poco el rostro hacía Zeus hasta que vio como pasaba la corbata por delante de su cuello mirándola sin saber bien si aquello era una amenaza o un juego.  

-  Mis pensamientos? -susurró volviendo a girar un poco su rostro hacía Zeus- Ahora mismo están bastante centrados en la corbata colgando en mi cuello y cual es su proposito


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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Vie 9 Jun - 23:14

Hora de cierre
 
    Bajo su máscara divina la sonrisa interna de Zeus se quedó estática. Escuchó una vez en su despacho cierto refrán mundano que bien podría aplicarse a su persona. Rezaba así; más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Cualquiera pensaría que era ridícula la existencia de un dios incapaz de expandir su poder hacia todo y todos, la omnipotencia se escapaba incluso del Padre de Todos, pero no la necesitaba para leer los pensamientos de Ganímedes. Era una criatura jovial, pueril y tan ignorante como un niño a sus ojos. Otrora sólo había sido un mortal, uno entre tantos, sólo destacaba en él su increíble belleza. Lo había encandilado desde su mortalidad pero él lo había hecho suyo. Le debía todo, absolutamente todo. Si lo deseaba podría matarlo, la lujuria nunca había sido suficiente para aplacar su ira. No estaba iracundo, pero la sonrisa de Ganímedes empezaba a hacerle creer que le había dado demasiado confianza al muchacho. Estaba rozando la insolencia. No le importaba, en pequeñas dosis, incluso le resultaba divertido, pero la paciencia de Zeus era, en algunos asuntos, escasa. ¿Ganímedes quería jugar? Jugarían, pues.

    -  ¿No crees a tu Dios, Ganímedes? Le apretó la cintura entre las manos, sin ningún signo de amabilidad. Estaba acostumbrado a tratar aquello que deseaba exactamente como deseaba. -  ¿Pucheritos? No hablandaras mi corazón con esa carita, por muy bonita que sea.

    El efecto era, de hecho, totalmente el contrario. Coló un pie entre sus tobillos, arrastrándo sus zapatos con un chirrido. Con unas sandalias apropiadas tendrían el roce rudo y firme de sus piernas, podría haber sentido el vello de sus piernas erizarse al obligarle a separar ligeramente las piernas para apretar una creciente erección contra sus glúteos. Hocicó con la barbilla en el cuello de su camiseta, su rostro afeitado había desarrollado a lo largo del día la dureza incipiente de la barba rubia que otrora conformaba una barba de la que había estado orgulloso. Le raspó la piel tierna del cuello, inhaló con fuerza aquellas suaves curvas, mordió sin contemplaciónes.

    - Estás poco colaborador. Pensó en voz alta, y la corbata aleteo de golpe cuando la apartó de los ojos de Ganímedes. ¿Qué iba ha hacer con ella? Era mejor seguir pensando en voz alta, relatar sus ideas a su pequeña víctima para que su imaginación hiciera más que sus actos. - Podría amordazarte, por supuesto, pero entonces me estaría privando de las caricias de tu lengua. ¿Te maniato? Dejó la corbata sobre la barra, frente a sus ojos, y la mano que la había sostenido se deslizó por la oscura superficie pulida. Eran manos divinas, ni siquiera dejaban marca en el tablero recién limpiado. Acarició con un dedo la muñeca de Ganímedes, estaba aprisionado, ni empujando contra la barra podría deshacerse de su abrazo. Pasó las uñas por la piel de sus muñecas, era increíblemente blanca, marmórea e inmaculada, surcada por caprichosos ribetes de venas y arterias que la ornamentaban con sus colores, púrpura y violeta. Hermoso, como el mármol más puro con el que construían sus templos. - Podría arrebatarte el don de la vista. O podría amarrarla a tu cuello y quitarte la vida, claro. El poder le complacía de una forma retorcida, y su poder sobre Ganímedes era absoluto. Sobre todo el mundo, de hecho. Beso con suavidad la piel enrojecida de su cuello. No podía evitar sonreír.-  Aunque, por supuesto, no necesito una corbata para hacer ninguna de esas cosas. Deberías aprovechar cuando te dan ocasión a elegir.
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Mar 13 Jun - 4:37

Hora de cierre


Claramente las cosas no iban como Ganimedes esperaba, pensaba que siendo un poco respondón le haría gracia a Zeus e incentivaría su lujuria pero estaba equivocado, muy equivocado, había jugado demasiado con los limites del dios, había pecado de soberbia al creer que una conducta mas confiada e incluso insolente sería bien recibida y ahora se arrepentía. El cambio en su actitud se hizo evidente cuando le apretó la cintura con fuerza y le recriminó que no confiara en él como su dios, sus palabras solo le dejaron claro el hecho de que estaba molesto con él y desaprobaba su conducta lo que para Ganimedes solo significaba una cosa: Debía hacerse perdonar y tener mucho cuidado con sus acciones y palabras. Bajó su cabeza con absoluta sumisión cuando escuchó el tono en su voz al decirle que hacer pucheros no le ablandaría el corazón y pensó en como había empezado todo, Zeus atrapandole mientras cantaba, regalandole su sonrisa e incluso un corto beso, como se había terciado así? Que había pasado? Ganimedes deseaba poder arreglarlo, volver a como antes estaban antes y no era solo su temor al dios lo que le impulsaba sino un genuino deseo de cuidar la relación que ambos tenían pues aunque esporádica y desigual era con Zeus con quien mantenía esa relación y Zeus seguía siendo el dios mas importante en su existencia.

Dejó que el dios del rayo le separara los tobillos con su pie siendo invadido por un leve temblor al escuchar el marcado chirrido de estos, temblaba pero no por el acto en si, ni por la excitación de Zeus que sintió desde sus glúteos, si no por lo que Zeus le transmitía en ese momento lograba hacerle sentir pequeño con tan poco, pequeño e indefenso, su vida al fin y al cabo era tan poca que cabía en la palma de la mano del dios para ser usada por este cuando el quisiera cuando y como él demandase, esa era la pura verdad y no debía olvidarla. Al sentir la barba ajena raspándole la piel del cuello le recorrió un estremecimiento involuntario, su cuello era especialmente sensible y cuando Zeus le mordió de nuevo perdió parte del control de su cuerpo al dejar salir un pequeño grito de entre sus labios.


- Por favor Zeus perdóname, no he querido ser insolente contigo, nunca he deseado ofenderte, he pretendido jugar un poco demasiado me temo aunque solo quería entretenerte, ha sido mi falta y lo lamento pero no te molestes por favor,  prefiero disfrutar de nuestros encuentros, de cada momento juntos y ante todo hacerte disfrutar y complacerte al fin y al cabo jamas me he podido negar a ti.

La conducta del efebo había cambiado del todo, ya no poseía altanería alguna, tal era el poder de Zeus sobre él pues este podía haberle dado la vida eterna y la divinidad pero por ello precisamente este podía arrebatarle todo en cuanto quisiese, nada quedaba en Ganimedes que pudiese llamar como suyo y así se lo recordó cuando con una elegancia aterradora le describió las posibilidades de lo que podía hacerle con aquella corbata, la amenaza de muerte se coló bajó su piel, penetrando en cada musculo de su cuerpo, pasando tendones, venas y cada órgano hasta dar en el tuétano de sus huesos, logrando que experimentará un miedo absoluto,  el pequeño temblor se re-instaló en su cuerpo haciéndole sentir aún mas indefenso en las manos ajenas pero tomó en cuenta las palabras de Zeus mientras miraba la simple pero ahora significativa prenda de ropa y notaba la mano que sin dejar rastro ahora acariciaba con sus uñas la piel de su muñeca, resonando en su cuerpo cada posibilidad. El beso le tomó por sorpresa sintiéndolo demasiado debido a todas la emociones que ahora estaban a flor de piel y la tensión en su cuerpo que no había notado hasta en ese momento, cerró sus ojos y se relajó cuanto pudo, pegó su espalda al pecho de Zeus, no empujó ni intentó huir, no era un acto de escapismo si no de entrega.


- Puedes cegarme y no quedar privado ni de mi lengua ni de mis manos que están hechas para complaceros  -sugirió suavemente- Ademas... Todo se siente con mas intensidad cuando te privan de la vista,
el placer y el dolor son mas intensos, cada golpe y cada caricia son un regalo o un castigo mucho mayor cuando tus ojos no pueden dar una imagen clara y la mente desata la imaginación para suplir aquello que no ve


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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Lun 19 Jun - 17:45

Hora de cierre
 
      Podía ser retorcida, y sórdida, pero la realidad era que Zeus disfrutaba de ejercer su despótico poder de cualquier forma. Dioses… habían sometido el mundo a sus caprichos, las deidades dominantes del mundo, y ahora no eran más que una sombra. Obligados a vestirse con trajes mundanos, resignados a vivir entre aquellos que antes los habían adorados. Puto capitalismo, ahora sólo adoraban los números que podía acumular en una cuenta bancaria, lo alto que podía ser el edificio de las oficinas de su empresa o cuantos lujos podía acumular de una forma mal sana en sus propiedades. Zeus siempre había sido un hombre dado a la opulencia, pero había una diferencia sustancial. Él, como dios del trueno, acumulaba la grandeza y la riqueza asociada a su posición como una forma de engrandecerse. Cada joya, reliquia y lujo en su posesión hacía más pequeño a aquel que debía adorarle, eran los complementos de su magnificencia. Hoy los hombres adoraban las posesiones, y no al poseedor. Aquella filosofía le hacía sentir enfermo.

      La sumisión de Ganímedes resultaba aún más excitante que sus esfuerzos por rebelarse al dios. Exponía la nuca, tensa, con la cabeza gacha y los ojos fijos en el suelo. Le excitaba recordar cuantos hombres, mujeres y niños se habían postrado ante su presencia, como levantaba temor, envidia y admiración el susurro de su nombre entre las gentes. Se veía inevitablemente catapultado a otra época en la que los hombres ganaban batallas en su honor, sacrificaban ganado y entregaban niños al sacerdocio para ganarse su favor. Eran dioses, temidos otrora, ahora olvidados, y como cualquier dios Zeus anhelaba, ansiaba que lo adorasen. Y Ganímedes sabía cómo regalarle el oído, darle exactamente lo que quería escuchar para templar su temperamento.

      — Shhh… — Susurró muy bajito, cerca de su oído. El tono grave de la voz de Zeus hacía maravilla con los susurros. Nunca conseguía darles el tono bajo de la intimidad que un susurro demandaba, sin embargo erizaban la piel y hacían eco dentro del pecho. Su voz era para discursos grandilocuentes y arengas de guerra, grave, vibrante y profunda como los truenos que había domesticado el Dios de la tormenta, pero se adueñaba de los susurros para regalarlos a sus amantes. — Calla, querido, calla.

      Adoraba tener el control, casi tanto como escuchar aquel tono constreñido de Ganímedes. Respiró bruscamente al sentir el peso liviano del cuerpo de su amante reposando sobre sí, los hombros enmarcados por la línea musculosa de los brazos, sus caderas estrechas de hueso y piel, o la curva pronunciada de sus nalgas apretándole el miembro erguido.  Liberó la muñeca del muchacho, deslizando las manos por sus costados. Descendió sin ninguna prisa por su cuerpo, descolgándose de sus caderas y estirando los dedos para rozarle los muslos. Lo acunó un segundo, saboreando el calor que se acumulaba entre sus cuerpos, provocándole y haciéndose de rogar al mismo tiempo. Le dio la vuelta, atrayéndole hacia su cuerpo y al mismo tiempo liberándole de su prisión contra la barra.

      — La redención se consigue con actos, no con palabras.

      Alzó una mano, dedos largos y nervudos, salpicados de cicatrices. Tenía la sombra de haber llevado alguna vez anillos, marcas pálidas que parpadearon al mover los dedos con elegancia, reclamando la atención de Ganímedes. Miró a los ojos del efebo, a aquella distancia podía contemplar como las hebras azules se mezclaban con el capricho de otras claras para dibujar el tapiz de sus ojos. Chasqueó los dedos, el color permaneció exactamente igual. De hecho, nadie podría apreciar la diferencia, pero el mundo de Ganímedes se reducía a los brazos de Zeus y un único color, el negro de una ceguera.
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Vie 30 Jun - 3:54

Hora de cierre


Miró por el rabillo de sus ojos ,sin atreverse a mover su cuello. tratando de ver el rostro de Zeus y descifrar en que estaría pensando, sabía que la gente, tanto dioses como mortales, juzgaban con mucha celeridad al dios reduciendo su ser a un despótico, lujurioso y egoísta rey que vivía y hacía lo que se le antojaba, y aunque eso no era totalmente mentira distaba mucho de ser todo lo que Zeus era, claro que reducirlo a eso era mas sencillo, por supuesto, pero aquel dios había vivido miles de años, se había criado como un simple mortal rescatado por su madre para luego saber que él era el elegido sobre todos los dioses y sobre todos los mortales para reinar y hacer justicia sobre ambos mundos y aquella carga que nadie comprendía (pero que muchos anhelaban) era lo que casi nadie veía de Zeus, Ganimedes no se consideraba a si mismo capaz de comprender ese peso pero si de ver que existía, que tener todo el poder no significaba tener una vida fácil, aunque esa era la imagen que transmitía, que toda posición tiene un peso y que la de Zeus era tal vez la carga más menospreciada e incomprendida.

Los segundos antes de que Zeus volviese hablar tras su disculpa cayeron con lentitud como si el tiempo quisiera reírse de él y su situación dejándolo en ese punto de incertidumbre, expuesto y vulnerable como estaba a manos del dios. Calló cuando Zeus se lo indicó llenándose su pecho con la abrumadora sensación de esa voz tan poderosa convertida en susurro solo para su oído.

Podía sentir el calor que emanaba el cuerpo de Zeus cuando pegó la espalda a su pecho y también su encendido deseo contra sus nalgas así como el suyo propio comenzando a despertar. Lejos de sentirse liberado cuando soltó sus muñecas el copero se encontraba totalmente atrapado por las caricias que Zeus comenzó a repartir de forma descendente desde sus costados hasta sus muslos pasando por sus caderas, dejando un rastro de calor en cada zona que abandonaba para alcanzar la siguiente y provocando que su espalda se arqueara ligeramente así como sus labios dejaban escapar un jadeo suave, aquellos suaves segundos entre los brazos del Dios mientras este le acunaba fueron tranquilos, una especie de calma tras la tormenta pasada y a la vez eran sofocantes por el calor de ambos mezclándose y abrazando sus cuerpos. Cuando le hizo girarse sus ojos se encontraron, contempló en silencio la belleza del Dios del trueno quien aún a pesar del tiempo juntos podía lograr prendarlo con una pasmosa facilidad, como un hechizo del que no podía librarse.

Tenía claro que con sus palabras Zeus le estaba pidiendo que comenzase a complacerle pero antes de mover un musculo este alzó su mano y clavó su mirada en sus ojos antes de chasquear sus dedos y así, en un segundo, Zeus que iluminaba el cielo con sus rayos cuando una tormenta se desplegaba sobre la tierra, le había robado la luz a él.

Se asustó un segundo al perder repentinamente la vista y que su mundo quedará negro pero no dejó que el miedo le pudiese, solo tenía que calmarse y entregarse a Zeus como siempre hacía, así buscó con sus manos los brazos del Dios para usarlos como guía y suavemente acariciarle de forma ascendente, pasó la yema de sus dedos por encima de la tela de su camisa sintiendo el calor de su piel mas allá de la prenda mientras hacía un camino hacía su pecho y se detenía un segundo en el primer botón de su camisa para desabrocharlo.

- Con que actos debería redimirme entonces? -preguntó bajando sus manos hacía el siguiente botón para desabrocharlo también y así sucesivamente hasta dejar al descubierto todo el torso del Dios que no iba a poder contemplar - Podría usar mi lengua ahora? -preguntó con un tono cálido e intimo antes de que sus manos bajaran mas esta vez hasta su cinturón y con habilidad sus dedos comenzaran a retirárselo esperando con ello complacer a Zeus.

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Última edición por sinsentimentalismos el Dom 3 Sep - 17:36, editado 2 veces


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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Dom 23 Jul - 18:30

Hora de cierre
 
     Sin los ojos, el mundo se reduce a sensaciones. Zeus respiraba tranquilo, con cada inspiración las costillas empujaban el tejido grueso de sus músculos, y estos a su vez empujaban con suavidad a Ganimedes. El Dios sonrió, un gesto lupino que confería una extraña belleza a sus facciones duras. Sólo un movimiento, y la sombra de la barba rubia parecía más amenazante, el azul de sus ojos que todos comparaban con el cielo se tornaba en el color templado de las espadas de Hefesto.

     — Shhh… tranquilo. —Acunó a Ganímedes entre sus brazos, hablando en voz baja. Estaba ciego pero los ojos del muchacho no habían perdido la cualidad de reflejar cada uno de sus sentimientos.  
Esta vez le tocó al Dios del trueno estremecerse al sentir las manos de Ganímedes sobre su cuerpo. Estaban tibias, ligeramente húmedas donde paños y productos hacían mella en la suave dermis. No, esas preciosas manos no deberían estar hechas para un trabajo duro como el de La Bacanal. Ser copero era una cosa, él lo reclamaba cuando se le necesitaba y siempre estaba bajo su supervisión, pero aquel trabajo no era digno de Ganímedes. Zeus se lo permitía sencillamente porque tenía deberes y otros amantes a los que atender, no podía dedicarle a Ganímedes su atención. El muchacho podía entretenerse con aquel jueguito que se traía con Morfeo, pero en momentos como aquel lo desaprobaba. A Zeus se le cortaba ligeramente la respiración con cada botón que Ganímedes desabrochaba. Era tortuosamente lento, botón a botón, y con cada uno su erección palpitaba contra la cremallera del pantalón. De buen agrado se habría arrancado la ropa, lo habría puesto contra la barra, con el culo alto y abierto a sus deseos. Quería empujar en sus entrañas hasta satisfacerse, algo rápido y sucio, brutal, que bien sabía Zeus sólo sería un placer efímero.

     —Ganímedes… —Gruñó entre dientes, intentando hacerse entender sin usar muchas palabras. Cuando toda la sangre de su cuerpo se concentraba en irrigar el miembro poca capacidad le quedaba al cerebro para actuar. Quería tocarle por todas partes, y al mismo tiempo ser tocado. Devorar y devorarle, quería follar hasta quedarse sin aliento y no ser más que un despojo de su grandeza. —Por todos los putos titanes que desterré.

     Maldijo, subiendo una mano al hombro de Ganímedes. Sus dedos, ansiosos, se cerraron cuál cepo afilado alrededor de sus huesos delgados. La constitución de ambos era muy diferente, la de Zeus evidentemente superior. No necesitó mucha fuerza para empujar hacia abajo, caprichoso, hasta conseguir que Ganímedes se doblara a sus deseos arrodillándose. Sin la presión del cinturón fue fácil, y rápido, abrir los botones del pantalón. La cremallera emitió un corto y siseante sonido al abrirse, liberando la presión.  

     —Usa la puta lengua.

     Ordenó, antes de tirar de los calzoncillos. Su miembro emergió al aire, henchido y vigoroso, de un grosor y tamaño indudablemente divinos. Apoyó la mano con la que le había empujado en su pelo castaño, una grácil caricia antes apoyar el glande en sus labios y empujar al interior húmedo de su garganta.

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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Mar 15 Ago - 3:50

Hora de cierre


Sentía el empuje de las costillas de Zeus contra su pecho y su aliento sobre los labios cálido y dulce, ambas cosas marcadas contra su cuerpo con cada respiración del Dios, el copero no podía ver nada aunque imaginaba que clase de expresión se componía en el rostro ajeno, en aquel momento acunándolo y susurrándole que se tranquilizara probablemente hubiese una sonrisa en el rostro de Zeus, una confiada... La sonrisa de quien sabe que tiene todo bajo su control, todo un depredador con su presa en las manos.

Tal vez fuera su ceguera momentánea pero Ganímedes creía que podía sentir de forma mas marcada los estremecimientos de Zeus o como su respiración se cortaba según dejaba mas descubierto su cuerpo, y tal vez fue por eso que no le acabó de sorprender el tono con el que dijo su nombre claramente exasperado ante un deseo urgente y demandante ni como la mano de este subía hacía su hombro, mientras mentaba una de sus grandes victorias, con la clara intención de imponerse a su cuerpo como una orden silenciosa aunque no por ello menos imperativa. Las rodillas del copero cedieron con facilidad a las demandas de Zeus y se arrodilló ante este, la fuerza del padre del trueno era desde luego mayor a la suya aunque Ganímedes sabía que podría haber presentado cierta resistencia al empuje que le había obligado a arrodillarse si hubiese querido pero aquella era la clave, no quería ni iba a negarse y eso Zeus lo sabía o debería así que la brusquedad de su trato era una muestra de deseo puro hacía él, algo agresivo tal vez pero incitado por sus actos y tal vez no era lo correcto pero saber que podía lograr poner a Zeus en ese estado con solo unas caricia e insinuaciones hacía que algo en su bajo-vientre se retorciera de gusto, una mezcla de orgullo y sobretodo lujuria.

Entregado como estaba a la oscuridad el sonido de la cremallera bajándose fue su mayor aviso a parte de las palabras de Zeus y la mano de este moviéndose hacía su cabello y manteniendole quieto para que sus labios pudieran recibir su miembro, abriéndose obedientes y dejando que se hundiera en su garganta. Ganímedes movió su lengua alrededor del miembro de Zeus explorando con esta toda su extensión, de forma lenta  según su boca se llenaba,  deteniéndose un segundo  justo cuando sus labios acariciaban la base, sintiendo contra sus mejillas paladar y lengua la calidez que desprendía, casi ardiendo,  comenzó a mover su cabeza retirándolo apenas unos centímetros y volviéndose a llenar luego con el, repitió ese movimiento dos, tres, cuatro veces marcando un ritmo suave pero constante y dejando que la mano de Zeus tomase el control de ese ritmo cuando y como quisiese.

El copero se encontraba para ese momento prácticamente tan excitado como el otro Dios, entregar placer era algo que siempre le había traído excitación, casi  tanto como recibirlo,  igual que la dominación y cuando esta era bajo las manos de Zeus su cuerpo solo respondía antes y de forma mas demandante así que no era extraño en aquella situación encontrarse con su propio miembro apretando contra su pantalón implorando ser liberado y hasta doliendole, las manos del copero se movieron rápidas pero calmadas hacía el botón de su pantalón e imitando los gestos anteriores de Zeus se desabrochó y luego bajó su cremallera para dejar escuchar de nuevo aquel particular sonido junto con un rápido suspiro de alivio por parte de Ganimedes cuando su miembro dejó de sentir la presión de la tela del tejano aunque aún estuviese dentro de su ropa interior pero siendo esta mucho mas liviana y elástica, su boca no dejó de moverse en todo este proceso jamas descuidando el placer de Zeus siempre precedente al suyo.


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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Jue 17 Ago - 22:03

Hora de cierre
 
      El sexo tenía la cualidad de hacer que se desvaneciera el mundo. No era solo una cuestión física, incluso a un Dios se le dificulta el pensamiento cuando la sangre huye del cerebro, era más básica, incluso mística. Todo, absolutamente todo, se reducía a aquel momento, a la húmeda opresión que ejercía la garganta en su cuerpo y su consecuente placer. Tenía su parte de lucha, dejarse llevar con demasiada presteza era aburrido, decepcionante, dejaba al Dios más frustrado que satisfecho, pero al mismo tiempo era lo único que deseaba. Lujuria. Su mayor pecado, la tentación más grande a la que el dios del trueno era incapaz de resistirse. Cuando se hundía en un agujero, poco importaba su naturaleza o el poseedor del mismo, las preocupaciones se diluían, el presente imperaba, reclamando toda su atención. En los orgasmos no existían las esposas alienantes, las demandas de amantes frustrados ni los arrebatos y rabietas de hijos o hermanos frustrados por su lugar en el mundo. Cuando follaba solo tenía que follar, y el final era siempre satisfactorio.

      Ganimedes, perro fiel, conocía perfectamente sus preferencias. De hecho, Zeus estaba seguro de que en algún momento el tacto de su lengua se amoldaría al perfil de pene para encajar a la perfección. El placer era innegable, resoplaba entre dientes con los músculos del vientre contritos, marcados bajo la piel cubierta de una pátina perlada que terminaría por convertirse en sudor. No le tiraba del pelo aunque a veces deseaba hacerlo, Ganímedes era de los pocos privilegiados de los que Zeus no se servía a su antojo. Era una cuestión de fidelidad, confianza incluso, siglos acudiendo a su consuelo tenían que terminar por construir algún tipo de relación, por retorcida que ésta fuera.

      —Ah, sí —repetía de forma pausada, con la voz constreñida de placer—, así.

      Sus caderas firmes seguían el balanceo de Ganímedes, con el hueso suavemente revestido por un pliegue inguinal que era la envidia de los mortales. Eternamente joven, así era Zeus, muy lejano a aquella imagen barbuda y ajada por los años que se le atribuía. Todo su cuerpo tenía el tono muscular de los atletas olímpicos con los que tanto disfrutaba otrora, tan hermoso y poderoso como terrible. Ya no había música en La Bacanal, pero la hebilla de su cinturón insistía en tintinear con cada cimbreo, creyéndose campana para acompañar los tañidos de su portador. Una cremallera que no era suya interrumpió la cadencia propia del sexo y Zeus miró hacia abajo. Con los ojos entre abiertos la cremallera de Ganímedes, abierta de par en par, era la invitación a tirarse por el barranco que formaba la pelvis recta del muchacho. Al salir, el gruñido hosco le arrasó la garganta. Quería su boca, su erección, todos los agujeros a su servicio que pudiera aprovechar pero desgraciadamente no podía colmarlos todos a la vez. Pasó el pulgar por el pómulo arrebolado de Ganímedes en un gesto duro pero tierno, separándole de él. A medio camino cambió de tercio y por puro capricho lo atrajo, empujando el glande como si quisiera alcanzarle las amígdalas. Se quedó ahí, bufando como un gato, rezumando placer antes de abandonar su boca.

      —Ven aquí. —Lo agarró por los sobacos, tirándo de él hacia arriba cual muñeca de trapo. Ganímedes no era muy alto, deliciosamente delgado, con las facciones tan delicadas como su cintura. No suponía ningún reto a la fuerza de un dios. El pulgar de Zeus volvió a la carga, apretándole los labios, húmedos de saliva y enrojecidos por su tarea. — ¿No hay una maldita cama en este sitio?

      Hablaba más para sí mismo que para Ganímedes. Ansioso, le plantó un beso en la misma boca, agarrándole el culo con la mano libre, apretándose contra su cuerpo. Quería follárselo, y quería hacerlo ahora. La impaciencia era un “don” natural en el Padre de Todos, sin más formalismos y con escasa delicadeza empujó a Ganímedes contra la barra. Ignorando cualquier tipo de pausa, sólo necesitó un tirón para desprenderle de su ropa. Ahora sí se tomó sus segundos para contemplar la curva de aquel culo que le pertenecía. Blanco, redondo como la luna, lo sobó sin ningún tipo de floritura antes de arrodillarse entre sus nalgas. Acercó un dedo, mordiéndole la nalga.

      —Ruega si lo quieres.
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por sinsentimentalismos el Lun 4 Sep - 1:59

Hora de cierre


Ganímedes había cerrado sus ojos mientras su cabeza se movía buscando el placer ajeno, amoldando su lengua a la forma del miembro de Zeus. Sabía que su mundo estaba en ese momento sumido en la oscuridad hiciese lo que hiciese, ojos abiertos o cerrados no hacía la diferencia para él así que cerrarlos fue mas un acto de costumbre.

Podía oír la respiración contenida de Zeus y como se le erizaba el vello de la nuca en respuesta a ese sonido acompañado de un escalofrió. La voz de Zeus retumbó en su cabeza cuando dio muestra del placer que sentía.  Al contrario de lo que pudiera parecer por aquella situación, Zeus podía ser dulce con él y muchas veces ni siquiera había una intención sexual en sus actos, mas que necesitado y pasional el trato que el Dios le daba era tierno y para Ganímedes aquellos momentos eran como dormitarse, no podía evitar dejarse llevar por ello ni por Zeus, mas de dos mil años juntos, aunque fuese en una relación tan extraña como la suya, hacían mella en cualquier carne, incluso en la divina y así el cuerpo de Ganímedes rápidamente se hizo al del Dios del trueno, para el copero no había otro Dios al que estuviese mas unido ni por el que sus sentimientos fuesen mas fuertes, tal vez, siempre lo había pensado, si el Dios no hubiese sido dulce con él tras su primer encuentro, si no lo hubiese tratado con las caricias, susurros y la atención de un amante entregado, (aunque solo fuese entregado en el momento) si se hubiese mostrado cruel y le hubiese torturado, Ganímedes habría intentado huir, buscado otros brazos o tal vez simplemente dar fin a su vida... Pero no, Zeus lo arrulló contra su pecho, llenó su cuerpo de besos y le tocó como no lo habían hecho antes, como ni siquiera Bronte su Erastes lo había tocado, y nunca fue una relación justa ni equilibrada pero unido a la confusión que sentía al llegar y lo extraño que era para él  el Olympo los brazos de Zeus acabaron siendo el único ligar que se le hizo familiar durante mucho, mucho tiempo formando así la base sobre la que se construía su relación.

El sonido de la hebilla del pantalón de Zeus era constante, acompañando cada movimiento de su cabeza hasta que de repente se detuvo, Ganímedes abrió los ojos tratando de ver que pasaba y sintió una punzada de frustración al toparse con que solo le recibía mas oscuridad, por una sola milésima de segundo en que su instinto fue mas fuerte que su consciencia había olvidado su ceguera, sus oídos recibieron el sonido del gruñido de Zeus y luego la mano de este se posó en su rostro, acariciándole el pómulo y haciéndole retirarse poco a poco de su miembro pero sin llegar a salir antes de volver a hundirse de golpe, provocando que el copero tuviera que contenerse para no toser, sintiendo luego que abandonaba su boca, respiró agitado un segundo antes de oír la demandante voz de Zeus y verse alzado como un muñeco de trapo, sus manos se aferraron a los brazos de Zeus buscando apoyo antes de poder volver a encontrar pie, pero su estabilidad no duró mucho antes de que Zeus le apretase el labio y preguntase si había alguna cama en aquel lugar, Ganímedes quiso responder pero los labios ajenos lo asaltaron sin darle tregua haciéndole trastabillar pero siendo recogidos por sus brazos antes de llegar a caer, la mano del Dios agarró su trasero con fuerza mientras el brazo contrario lo apresaba por la espalda apretándolo contra su pecho, el efebo sintió el aire huyendo de sus pulmones con aquel beso tras el que dio una bocana recuperando cuanto pudo.

Al no ver no fue capaz de anticipar nada de lo que pasó, de un momento a otro estaba contra la barra y al segundo siguiente totalmente expuesto de cintura para abajo, en los segundos mas calmados que siguieron Ganímedes era tan consciente de su ceguera como de la transparencia de los cristales de los que estaban hechas las paredes y puerta del lugar, las luces principales habían sido apagadas claro pero aún podía haber alguien que los viese y desde hacía unos largos minutos al copero la idea no le hacía ninguna gracia, pero ser complaciente con Zeus había sido en ese momento para el mas importante que los posibles voyeurs ahora, sin embargo, en esa posición y sintiéndose tan expuesto le incomodaba de nuevo y con mas fuerza la idea de que alguien los viese. Podía ser muy curiosa la mente de Ganímedes, bien sabía que en el Olympo no había quien no supiese lo que él y Zeus hacían, incluso entre los mortales se encontraban constantemente, cualquiera que prestase un poco de atención a su vida los relacionaría, (Dejando de lado lo preocupante de su conducta) pero había, al menos para Ganímedes, una gran diferencia entre que la gente supiese lo que pasaba de puerta cerrada a abrir esa puerta y que todo el mundo lo viese, si era deseo de Zeus tendría que ceder lo sabía, pero aún con todo lo que se podía decir de este nunca había sido intencionadamente cruel ni buscaba en sus encuentros el obligarlo a hacer cosas que le disgustasen como finalidad, mas bien al contrario,  sin dejarle jamas olvidar que Zeus estaba por encima y que Ganimedes existía para complacerle pero regalando-le siempre el trato de un amante. Sus manos aferraron el borde de la barra cuando Zeus le mordió la nalga acercando a la vez un dedo hacía esa zona.

- Zeus... -Dijo notando su propio aliento cálido al hablar y con un tono que intentaba llamar la atención del Dios- En la parte de arriba,  hay sala privada... Podríamos seguir en el sofá -sugirió pensando en la gran sala que era la parte privada de la bacanal situada a la derecha de las escaleras nada mas subir, tras una puerta negra con un bordeado color violeta decorado con purpurina, que daba lugar a un gran espacio con un sofá, que era mas bien una cama, de color rojo montada sobre un somier de madera negra a juego con los cojines negros decorados de rojo que había sobre este, en el lugar también había un mini bar y una barra de baile justo en el centro, era por supuesto una de las zonas mas exclusivas y caras del local pero como bien sabía Zeus el tenía privilegios sobre todo el lugar y sus empleados-.


Ganimedes  | con Zeus  | En "La bacanal"
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Re: Hora de cierre [Zeus] +18

Mensaje por Ladie el Miér 13 Sep - 18:24

Hora de cierre
 
        Una neblina acuosa eclipsaba el profundo azul de los ojos de Ganímedes, era la obra de su propio poder y una parte de sí mismo se frustraba, incapaz de contemplar las emociones de su amante. Escuchar su propio nombre en la boca del efebo, susurrado en aquel tono estrangulado, le provocaba escalofríos de placer. Todo su cuerpo se anticipó a un ruego que nunca llegó a salir de los labios del muchacho. Frunció el ceño, tontería, Ganímedes no podía verlo y aún así Zeus, con los pantalones abiertos, la polla dura y arrodillado entre sus piernas, fruncía el ceño. Miró su propio dedo, limpio, de piel olivácea, con la uña al final perfectamente cortada, limada y pulida. La pasó por la piel sensible de las nalgas ajenas, un surco rojo se dibujaba por su camino, resaltaba en su palidez.

        —¿Tienes frío? —preguntó Zeus, con un tono de niño travieso que se burlaba abiertamente de Ganímedes, bien sabía que ninguno de los dos tenían frío—, ¿o tienes vergüenza?

        Besó sus nalgas, sus muslos, también las caderas estrechas mientras bajaba las manos para mover sus pies. Primero levantó el derecho, el izquierdo después, y con cada movimiento apartó la ropa del muchacho lejos de él. Se puso en pie, continuando con aquel ritual excitante y cruel de desnudarlo allá donde Ganímedes sentía vergüenza. Zeus, por otro lado, se limitó a abrochar el primer botón de sus pantalones ejecutivos mientras contemplaba la absoluta desnudez del muchacho ciego. No había ni una sola corriente de aire, nada que escuchar más allá de la pausada respiración de Zeus, pero la sensación en la piel era electrizante. El Padre de Todos podía sentirlo cosquillear por la línea de sus abdominales, enredarse en sus pezones, dioses, que ganas tenía de metérsela. No era el dios más paciente, ni el más contemplativo, pero sabía bien como dilatar el placer, y otras cosas.

        —Bueno, si quieres ir allí tendrás que guiarme. Tu eres el anfitrión.

        Sin añadir nada más, se limitó a tomarle de la mano y esperar a que caminara. No era una demanda demasiado cruel, Ganímedes pasaba tantas horas allí que incluso Zeus había pensado que le gustaba más que sus estancias olímpicas, que con tanta generosidad le había entregado cuando lo acogió. Estaba seguro de que no tendría problemas para moverse por su propia casa en la absoluta oscuridad de sus ojos. No le importaba esperar todo lo que el muchacho necesitara para armarse de valor, o el tiempo que necesitara para recordar la distribución del local, sólo espero. Verlo caminar, desnudo y empalmado, era encantador. Si no estuviera distraído con las pecas de su espalda habría comprobado si Ganímedes se había sonrojado o no. A Zeus le daba igual el local, las escaleras o el escaso gusto con el que habían decorado la habitación, aquel paseíllo detrás del culo de Ganímedes le había puesto aún más ansioso.

        ——Vamos. —Apremió, olvidándose de cerrar la puerta. Toda su atención estaba puesta en el muchacho y las cosas que ya estaba haciéndole en su imaginación. Esta vez fue Zeus quien tiró de él, guiándole hacía el sofá, cama, poco le importaba la superficie que fuera. Se desabrochó el pantalón, lo dejó caer con todo el peso del cinturón y lo que portase en los bolsillos. Hizo un eco sordo al golpear el suelo, a juego con el crujido de la mullida superficie en la que se sentó el dios, con las rodillas separadas y una enhiesta erección apuntando al cielo.— — Ven, ven aquí. —Tiró de su mano, atrayéndole hacia su regazo—. —Ya sabes lo que tienes que hacer.
Zeus  | con Gaminedes  | En "La bacanal"
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