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One shot, one death

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One shot, one death

Mensaje por Sheena el Lun Mayo 29, 2017 9:59 pm

One shot, one death
GL — 1x1 — WW2

URSS, 1941. En plena Guerra Mundial, el foco de atención del ejército nazi se sitúa ahora en su antigua aliada, la Unión Soviética. El conflicto se recrudece, los soldados mueren por decenas cada día y aunque el Ejército Rojo cuenta con muchos hombres valientes dispuestos a dar la vida por la madre patria, no son suficientes. Hay que tomar cartas en el asunto si no quieren ser aplastados por la amenaza germana.

Yelena Kozlova es una joven de campo, de origen humilde. Acaba de recibir la noticia: su hermano mayor ha fallecido en el frente. Su padre, también soldado, desapareció tras una batalla y no saben si sigue vivo, está prisionero o muerto. Su madre se ve obligada a trabajar en una fábrica de armas para sacar adelante a sus tres hermanos pequeños. La propaganda no miente: el ejército se está quedando sin hombres, por lo que permiten a las mujeres alistarse. Sin pensarlo, buscando venganza por su hermano, Yelena se une a la unidad de francotiradoras con intención de volar los sesos a unos cuantos nazis.

Ekaterina Markova es la mejor de amiga de Yelena desde siempre. También de clase baja aunque algo más desahogada, ya que su madre es costurera para una familia acomodada y su padre el maestro del pueblo, que se libra de ser llamado a filas gracias a su asma. Aunque lo más correcto sería decir que lleva enamorada de ella toda la vida, sin que ésta sospeche nada ya que se meterían en problemas por tratarse de dos mujeres, además de estar segura de que sus sentimientos no son correspondidos. Cuando Yelena decide alistarse en el ejército, Ekaterina no se lo piensa y la sigue, para disgusto de su familia por "arriesgar la vida sin necesidad" cuando "los hombres pueden encargarse de eso." Sus razones son dobles: seguirá a Yelena allá donde vaya y además su patriotismo la mueve a servir a su país aun a costa de su vida.

Personajes




Yelena Kozlova | 18 | Ebba Zingmark | Sheena



Ekaterina Markova | 20 | Lily James | Veintisiete



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Mar Mayo 30, 2017 12:03 am

San Petersburgo, 1941.

La ciudad se cernía sobre ella con aquella majestuosidad, intimidándola al grado de preguntarse si había hecho bien en ir allí. Luego recordó el motivo real de su ida y elevó el rostro, desafiando a la ciudad, barriendo cualquier rastro de temor. Con un papel en la mano, se dirigió hacia un edificio antiguo en el cual debía registrarse para formar parte del ejército femenino.

¿Cómo que vas a alistarte? ¡Eso es exclusivo de los hombres, para eso están! Estás chiflada, Ekaterina. Te prohibo terminantemente que vayas. Si te vas, no pienses volver a pisar esta casa nunca más.

Las voces de sus padres le atormentaban, pero su decisión se mantenía de forma férrea. Ella iba donde Yelena fuera, era así. No había forma de convencerla de lo contrario. Enfiló hacia la entrada principal del edificio hasta la mesa de información, donde le indicaron por qué lado continuar. Aferrando su maleta de cartón, caminó por largos pasillos atestados de rusos que iban y venían con prisas mal disimuladas. Finalmente llegó a un salón enorme, donde se hallaban varias filas de mujeres esperando su turno de alistarse. Ekaterina se posicionó en la cuarta fila, pensando en Yelena, su Lena.

¿Qué diría su mejor amiga de verla allí, alistándose al igual que ella? Esperaba que no se enfadase, pues Ekaterina también tenía un sentido noble del patriotismo y detestaba a los nazis por traicionarlos de manera visceral. Los rusos eran sus camaradas y padecía las muertes de ellos, aunque no les conociera.

La fila avanzó a paso lento, y pronto Ekaterina se encontró con un soldado de aspecto regio.—Ekaterina Markova.—dijo su nombre y luego dejó más datos de ella. Con un gesto de cabeza, la despacharon hacia otro salón, donde habían varias enfermeras ocupándose de revisar el estado físico de cada mujer. Allí divisó la cabellera de su mejor amiga y sonrió.

—¡Lena!—la llamó, alzando su mano para que la reconociera.








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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Mar Mayo 30, 2017 4:19 pm


San Petersburgo, 1941.

La vida en la ciudad era completamente distinta de lo que había imaginado. Apenas llevaba unos días en San Petersburgo y aún no se acostumbraba. Para alguien que nunca había salido de su pequeño pueblo resultaba muy intimidante. O así sería si Yelena no estuviera tan decidida a hacer lo que había venido a hacer.

Todo había pasado muy rápido. Tan solo una semana después de la muerte de su hermano, anunció a lo que quedaba de su familia su decisión de alistarse. Su madre no se había opuesto, pues ya era mayor para luchar por sus propias causas, pero una sombra de tristeza le oscurecía el rostro. Ella no quería venganza, sino volver a tener a toda su familia reunida a la mesa. Pero eso ya no sería posible, por eso la dejó ir, con la esperanza de que pudiera aportar algo para terminar con los responsables de tanta masacre. Aún recordaba los llantos de sus hermanos el día de la despedida, incluso a uno de ellos preguntándole “¿tú tampoco vas a volver, como padre y Yura?”

Por si eso fuera poco, decir adiós a Ekaterina había sido igual de duro. Ella era su única amiga, la única en quien podía confiar y en quien podía apoyarse cuando las preocupaciones la sobrepasaban. La única con quien podía mostrarse como realmente era. No sabía si volvería a verla y tampoco quería pensar en ello, porque las probabilidades de que la respuesta fuera negativa eran muy altas. Pero Yelena no planeaba morir tan fácilmente. Al menos, no hasta hacer pagar a los nazis todo el daño que le habían hecho a ella y a su familia. Y de paso, si podía, encontrar una pista sobre el paradero de su padre.

Por tanto, su sorpresa fue mayúscula cuando, a los pocos días de su llegada a la ciudad, le llegó su voz en aquella sala atestada de médicos y enfermeras. Seguro que se lo estaba imaginando… pero no. Al girarse, se encontró de frente con su cabellera dorada, con su tierna sonrisa. Además, ella era la única que la llamaba así.

- ¿Katia? No puede ser… ¿qué estás haciendo aquí?



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Mar Mayo 30, 2017 5:20 pm

Ekaterina atravesó los espacios entre personas hasta llegar donde su mejor amiga para abrazarla con fuerza. ¡Por fin la había encontrado! Alargó el abrazo más de lo necesario hasta que se obligó a separarse y se apartó varios mechones de su cara antes de hablar.

—Me vine a alistar, al igual que tú.—respondió con una sonrisa de oreja a oreja.—¿Te pensabas que te iba a dejar sola batallando?—inquirió, ladeando la cabeza en tono burlón.—Ni hablar, donde vayas, voy yo.—sentenció con seguridad. Pero no pudo seguir hablando más, porque una enfermera bastante hosca las separó, agarrándola a ella para ir a revisión. Ekaterina hizo un puchero a su amiga.—Ya vuelvo.—prometió, antes de meterse tras bambalinas y desvestirse bajo la mirada hosca de la enfermera.

La revisión fue intensa como exhaustiva, y Ekaterina respondió cada pregunta en tono monótono, ansiosa de reencontrarse con Lena. Parecía no tener fin aquella revisión, hasta que le indicaron que podía salir y que debía anotarse en otro sector para ser asignada de rango y pelotón. Aquello la puso nerviosa, pues esperaba que estuviera en el mismo pelotón que Lena. Se vistió con prisas y salió, pero no la vio por ningún lado, y con decepción se fue a anotar a una mesa. Le indicaron el rango y el pelotón, antes de despacharla. Sabiendo que no la dejarían entrar al salón anterior, fue a esperar fuera.

Donde se hallaba, habían miles de mujeres charlando y compartiendo información. Se respiraba un aire de camaradería, y cero división clasista. Katia buscó y buscó con la mirada a su amiga, pero seguía sin hallarla. Suspiró largamente, apoyándose contra una pared y esperó. Pronto la cabellera pelirroja de Lena llamó la atención de la rubia y volvió a sonreír.—¡Lena!—la llamó nuevamente, haciendo alboroto. Katia era así: un poco alborotadora, demasiado alegre, súper positiva. Lo opuesto a Lena.




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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Sáb Jun 03, 2017 2:47 pm


Recibió el abrazo con incredulidad, ya que lo último que esperaba era encontrarla allí. Se había hecho a la idea de que no volvería a verla, al menos en una buena temporada, quizá para siempre. Tal vez por eso una agradable calidez se extendió dentro de su pecho al ser estrechada entre los brazos de su amiga. Ella era la única a la que permitía un gesto tan cercano, la única que podía cruzar la barrera que interponía entre sí misma y el resto del mundo.

Esta sensación agradable se difuminó un poco al conocer sus intenciones. Bueno, más que eso, la decisión que ya había tomado y que no había manera de revocar. No es que no estuviera agradecida de tenerla a su lado pero aquello era extremadamente peligroso. Y estaba segura de que el frente no era lugar para alguien como ella.

- ¡Pero…!

No tuvo oportunidad de protestar porque Ekaterina fue prácticamente arrastrada por una enfermera a otra sala, seguramente para pasar las mismas pruebas que ya le habían realizado a ella. Rumiando una especie de enfado en su cabeza, se dirigió a su lugar asignado para terminar de formalizar el papeleo de admisión. Trató de averiguar a qué compañía iban a asignar a su amiga, aunque no fue capaz. Rezó para que estuvieran en la misma, así al menos podría intentar protegerla de esa locura que había hecho. Claro que antes de saltar al campo de batalla tendrían que pasar por varios meses de entrenamiento en la academia. Esperaba poder convencerla de que volviera a casa o, al menos, de que aceptase un puesto menos peligroso en el ejército. Había muchas maneras de ayudar a parar la guerra y no todas eran luchar en primera línea.

Una vez terminó con todas las gestiones salió fuera, encontrándose en una sala abarrotada por las aspirantes a soldados. Todas hablaban entre ellas, el sonido de las conversaciones llenaba el lugar. No lograba ver a su amiga, aunque pronto no fue necesario. El sonido de su voz se alzó sobre el murmullo generalizado, provocando que bastantes personas girasen la cabeza para mirarla. Como si no destacara ya bastante por su color de pelo. Frunciendo el ceño, se acercó hasta ella. Si algo le gustaba poco, era llamar la atención.

- Katia ¿qué has hecho? – demandó, sin corresponder a su efusiva sonrisa - ¿Cómo se te ocurre? Esto es el ejército, no es ningún juego. Pueden hacerte daño. ¿Qué va a decir tu familia si te pasa algo?

Lo último que pretendía era ser desagradable con ella, pero no podía evitar la dureza en su voz. Siempre había cuidado de Katia, aunque fuera la menor de las dos. Y esa guerra ya le había quitado suficientes seres queridos; no podía permitir que ocurriera lo mismo con ella.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Sáb Jun 03, 2017 9:25 pm

Por supuesto que Lena no se tomaría bien la decisión de Katia, quien no le cambió el buen humor y soportó la retahíla de preguntas a modo de regaño. Esperó a que ella terminara de hablar para contestarle, siempre en tono dulce.—No pienso que sea un juego, Lenushka.—dijo con suavidad.—Bueno, mi familia me dijo que ya no tengo permitido regresar a casa y la verdad es que no me importa, porque me moriría si algo te pasa a ti.—la tomó del brazo y las alejó del bullicio femenino.—Alguien te tiene que cuidar las espaldas, y quien mejor que yo, ¿no?—murmuró, sonriendo como siempre.—No te enfades, que te saldrán arrugas y eres demasiado bonita para tenerlas.—dijo, dándole un beso en la mejilla.

Katia llevaba enamorada de Lena desde sus catorce años y siempre era efusiva en sus gestos para con ella. Esperó a que el enfado de su enamorada disminuyera, para poder averiguar si estarían en el mismo pelotón. Un sargento gritó, llamándolas a todas y ordenándoles ponerse en fila. Katia agarró a Lena de la mano y enfiló a la fila. De a una, cada chica rusa fue siendo seleccionada a distintas posiciones y pelotones, hasta que llegó el turno de Katia.—Francotiradora, pelotón 15.—le anunciaron, antes de despacharla a la derecha. Katia prestó atención a lo que le decían a Lena y casi chilló al oír que estarían juntas en el mismo pelotón. En cuando pudo, la abrazó con fuerzas.—Dios mío, estamos juntas, ¿a qué es genial?—dijo alegremente, pero la expresión de su amiga le borró la sonrisa.—Anda, no te enfades Lenita.—le hizo un puchero, tomándole la mano.—Siempre hemos estado juntas y una guerra no nos va a separar, no señor.—sentenció con firmeza y convicción.—¿No te alegra que esté contigo?—preguntó, dubitativa.

A Katia le importaba la opinión de Lena, se desvivía por ella, su felicidad y todo. Quería que fuera siempre feliz, no en la amargura de la venganza en la que se hallaba. Se quedó quieta, esperando por las respuestas de su amiga, a la que amaba desde hace tanto tiempo. Por ella iba hasta el fin del mundo.




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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Dom Jun 04, 2017 1:27 pm


En contra de su voluntad, su enfado se disipó al enterarse de las terribles noticias que su amiga traía de casa. Sabía que la familia de Katia era conservadora pero estaban en tiempos de guerra: todo era distinto.  No esperaba que le dieran la espalda a su única hija y menos por algo tan noble como ayudar a su país. Ya que además esta obligación recaía en su padre, quien por enfermedad no tenía permitido alistarse. Así que, al final, no eran más que unos cobardes. ¿Cómo podían hacerle eso? Ella merecía mucho más. Y no iba a abandonarla.

- Lo siento – dijo rápidamente, en tono compasivo. Sabía que por más que dijera que no le importaba, debía de dolerle muchísimo - ¿Sabes qué? No los necesitas. Unos verdaderos padres nunca se portarían así con su hija – opinó, mordiéndose la lengua para no lanzar una crítica más mordaz. Después de todo, seguían siendo su familia – Yo te protegeré y, cuando vuelvas al pueblo, todos verán lo valiente que eres. Seguro que entonces se arrepienten de haberte dado la espalda.

Yelena no hablaba por hablar. Ya que Katia estaba allí, se ocuparía de que no le ocurriese nada. Por suerte parecía que lo iba a tener más fácil de lo esperado, ya que milagrosamente les había tocado juntas en el mismo pelotón. Eso indicaba que probablemente también compartirían habitación en los cuarteles en los que vivirían a partir de esa tarde y mientras durase su entrenamiento. Esta noticia produjo una nueva y efusiva reacción de su amiga, a la que no correspondió como era debido. Y no porque no se alegrase, claro que estaba aliviada y feliz de tenerla cerca, sino porque ahora tenía una preocupación más. No podía simplemente enfocarse en su venganza y matar a sus enemigos, debía estar pendiente de que no hiriesen a Katia.

- Claro que sí – respondió firmemente a su pregunta – Yo tampoco quiero dejarte atrás. Es solo que… no podría perdonarme si te pasara algo– admitió en un murmullo, rodeando sus hombros con los brazos para estrecharla brevemente. Era muy raro que demostrase afecto en público. Pero de nuevo, Katia era una excepción a sus propias normas.

No pudieron seguir charlando porque enseguida sus superiores se presentaron en la sala. El silencio se adueñó de la misma inmediatamente. Entonces, les indicaron que tomaran sus pertenencias para dirigirse a los barracones donde se instalarían durante los meses que duraría su instrucción.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Lun Jun 05, 2017 6:39 pm

Se encogió de hombros, pues le importaba poco lo que opinara su familia, porque sentía a Lena más familiar que sus propios padres. Sonrió para tranquilizarla, agradecida de sus palabras. Le gustaba sentirse protegida por su amiga, a pesar de ser dos años mayor que ella. Es lo que tiene el estar enamorada profundamente.

—Estoy bien.—dijo, sin dejar de sonreír.—Ahora mucho mejor que te encontré.—añadió, volviendo a besar a Lena en la mejilla, aunque más bien moría por probar esos labios sonrosados. Seguramente besaba como los dioses, pero era un deseo que jamás vería la luz, pues estaba muy mal visto que dos personas del mismo sexo demostraran afecto romántico. Podía acabar en la horca, y sin embargo no le tenía miedo a ese destino. Tenía más miedo de que Lena la rechazase, eso era algo que no podría sobrevivir, se le rompería el corazón en mil pedazos y se suicidaría a causa del tremendo dolor.

No dijo nada cuando ella le dijo que no se perdonaría que algo le pasara, haciendo que su corazón latiera esperanzado de algún correspondimiento. Pero no debía hacerse ilusiones, por lo cual asintió meramente, antes de ser llamada por los superiores. Pegada a Lena, escuchó con atención las palabras dichas por los oficiales, pues era importante para su supervivencia. No pensaba morir en esa guerra ni que Lena muriese.

Tras una orden, todas las mujeres tomaron sus pertenencias y se dirigieron a los barracones indicados según el pelotón que les tocaba. Katia fue agarrada del brazo de Lena, buscando un par de catres para dormir juntas. Iba a permanecer a su lado todo el tiempo, incluso en las horas de sueño. Depositó su pequeña maleta sobre el catre donde dormiría y suspiró, ansiosa de comenzar el entrenamiento. Se deshizo de su abrigo, y observó la ropa militar sobre el catre, estudiándola al mínimo detalle. Luego miró a Lena y sonrió.—Nos veremos muy guapas en estos uniformes.—opinó, mientras doblaba con meticulosidad la ropa militar y la depositaba en su lugar original.—Tengo ganas de empezar, será una aventura interesante.—comentó, tomando asiento en el catre y sin dejar de mirar a Lena. A veces la miraba más de la cuenta, recorriendo ese delicado cuerpo, el cual conocía por haberse bañado desnudas en el lago del pueblo donde habían nacido. Siempre se le secaba la boca al verla desnuda, deseosa de explorar aquel cuerpo ajeno y descubrir los placeres carnales.

Pero como siempre, terminaba reprimiendo esos deseos en pos de la amistad, pues sabía bien que Lena no tenía ojos para ella, lo cual la decepcionaba, pero que consideraba normal, pues la sociedad imponía una unión heterosexual. Siempre se preguntó cómo es que había logrado evitar esos matrimonios arreglados que sus padres querían para ella. Katia jamás podría yacer con un hombre, la sola idea le repugnaba.




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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Vie Jun 16, 2017 10:46 pm


Solo su amiga era capaz de encontrarse en esa tesitura, en medio de una guerra, y aun así tener el ánimo tan ligero como para llamarlo aventura. Al igual que opinar sobre su uniforme reglamentario como si de un hermoso vestido expuesto en una fina tienda de modas de la ciudad se tratase. Esto, lejos de enfurecerla, divertía a Yelena. Katia siempre había sido así: soñadora, algo alocada, con la cabeza un poco en las nubes y siempre sacando el lado bueno de cualquier cosa. Mientras que ella era la que mantenía los pies en la tierra todo el tiempo, era más seria, menos propensa a bromear y con cierta tendencia a ver lo más negativo (aunque ella insistía en definirse como una persona simplemente realista). Al menos en una cosa tenía razón: ese uniforme era, con mucho, de las cosas más elegantes que había llevado en su vida, si no la que más. En su pequeño pueblo campestre no había mucho lugar para la fina confección.

- Puedes apostar a que sí – convino, en tono liviano, feliz de ver a su amiga relajada pese a todo. Siempre había opinado que Katia tenía una buena figura y estaba segura de que si pudiera llevar prendas que le permitieran lucirla más, arrancaría muchos más suspiros de los que ya levantaba entre los hombres. Aunque nunca parecía prestar atención a ninguno. En todos los años desde que la conocía, jamás le habló de ningún interés amoroso. Lo cual le parecería un poco extraño si a ella no le ocurriese lo mismo. Nunca se interesó por un hombre porque, la verdad, era algo estaba bastante abajo en su lista de prioridades. Si no hubiera estallado la guerra quién sabe lo que habría pasado, seguramente habría acabado casándose con alguien contra su voluntad; tenía que reconocer que en este sentido el conflicto le beneficiaba. Suponía que con Katia pasaba lo mismo: quizá no había aparecido aún la persona que le hiciera cambiar de opinión tanto como para querer pasar el resto de sus días con ella. Si fuera al contrario seguro que se lo habría dicho, además todos comentaban siempre lo hermosa que era su amiga y ella estaba de acuerdo. Cuando aquello acabara, seguro que no tenía problemas en encontrar marido llegado el momento.

Tras dejar sus escasas pertenencias a los pies de la cama anexa a la de Katia, estudió la hoja con el plan de rutina del día siguiente, que serviría para todos los sucesivos salvo que les indicaran lo contrario de forma excepcional. Se sentó en la cama de su amiga para leerlo más despacio y que lo pudiera ver también. Lo cierto era que el entrenamiento prometía ser bastante duro pero, por otro lado, necesitarían estar lo más preparadas posible si esperaban sobrevivir.

- Mira ¿qué te parece? – le preguntó, queriendo conocer su opinión - ¿Crees que podrás con ello? – cuestionó, algo preocupada – A partir de ahora apenas tendremos tiempo libre salvo por las noches, y seguro que estamos tan cansadas que caemos rendidas – opinó – Aunque por otro lado, tengo ganas de aprender a usar las armas.

En su cabeza solo había eso: venganza. Matar a cuantos más nazis mejor. Estaba decidida a devolverles al menos una parte del dolor que le habían causado a ella y a su familia. Y para eso, necesitaba tener un rifle entre las manos. Así, contribuiría con todo lo que tenía para que su patria venciera en esa guerra. Y de paso, se cobraría las vidas de su padre y de su hermano con la sangre de sus enemigos.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Miér Jun 21, 2017 4:23 pm

Katia observó el papel que Lena le mostraba, con expresión concentrada, leyendo cada palabra hasta grabárselo en la mente. Tenía toda la pinta de ser un ejercicio duro para alguien delicado, que no había movido ni un plato de la mesa. Pero ese no era el caso de Katia, pues desde niña siempre había ayudado con tareas pesadas en la pequeña granja familiar. Quizás no fuera de complexión fuerte a primera vista, pero sus músculos reflejaban la historia de su pasado granjero. Miró a Lena con una media sonrisa.

—En mi caso, resistiré bastante bien la exigencia del entrenamiento.—respondió, encogiéndose de hombros y aspirando el aroma de su amiga, queriendo hundir su nariz en el cuello de ésta. Pero se contuvo, como siempre hacía.—Es lo que hay que hacer, para ganar al ejército alemán y mandarlos al diablo, donde pertenecen.—comentó, mientras se quitaba su vestido, quedándose en un fino camisón que llevaba debajo de éste. Debían prepararse para ir a dormir, pues el entrenamiento empezaría antes del alba y Katia gustaba mucho de tener sus horas de sueño completas.—Mañana veremos cual es el nivel de exigencia en el entrenamiento, pero ahora me dispongo a dormir, así que buenas noches.—dijo, dándole un beso en la mejilla, a pesar de que prefería en sus labios sonrosados. Se metió en la pequeña cama y se durmió tan pronto apoyó la cabeza en la almohada.

No se sobresaltó en absoluto cuando un sargento fue a despertarlas. Simplemente, se estiró en la cama y dio un salto para vestirse apresuradamente. Vio a Lena bastante despierta, conociendo su intención de venganza y le sonrió para animarla. Sabía que no había forma alguna de hacerle cambiar de opinión, así que se limitaba a apoyarla en su deseo. Marchó tras la orden del sargento y fueron a un comedor amplio a desayunar ligero, antes de ir al campo de entrenamiento.

Era un lugar amplio, con varios obstáculos de madera y alambre, sogas para trepar, un lugar para arrastrarse por el barro bajo hileras de alambres de púas. Muchas chicas jadearon, como si se arrepintieran de haberse alistado. Pero Katia simplemente miró con interés y se juró a sí misma en superar las pruebas con la mejor nota. Las dividieron en grupos de diez y Katia vio a Lena en el suyo, lo cual la alegró demasiado. Con el sonido de un silbato, empezaron a correr hacia la gran pared de madera cubierta de sogas, para trepar. Katia corrió, agarró la soga y empezó a treparse con agilidad, concentrada al cien por ciento. Llegó a la cima para pasar las piernas del otro lado y bajar a toda velocidad, antes de seguir corriendo hacia el terreno fangoso y de alambres de púas. Se tiró al suelo, arrastrándose lo más rápido posible, ignorando como se metía el barro en su piel. Oía los quejidos de otras chicas, mucho más delicadas que ella y resopló llegando al final de ese ejercicio. Se incorporó y continuó, hasta que el silbato dio el pitido de final.

Se detuvo, llevando las manos a los muslos y doblada en dos, se permitió recuperar el aliento. Alguien le ofreció agua fresca y Katia bebió un largo trago, reponiéndose bastante rápido. Vio a Lena, y le sonrió, acercándose a ella.—Fue bastante sencillo, ¿no?—dijo, encogiéndose de hombros. Aún no se sentía machacada.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Mar Jun 27, 2017 9:34 pm


Yelena se tranquilizó un poco al ver que su amiga se tomaba aquello en serio. Una pequeña parte de ella todavía temía que no supiera dónde se estaba metiendo pero parecía que sí lo tenía claro. Aunque no tuviera motivos personales, tenía todo el derecho del mundo a detestar a los monstruos que estaban invadiendo media Europa y que eran responsables de las muertes de tantos compatriotas. Tal vez no se hubiera alistado de no ser por ella, eso no lo sabía, pero ya estaba allí y sus razones eran igual de válidas. Tampoco tenía miedo de las exigencias que aquello requiriese y, si era así, no lo demostraba. Lena estaba preocupada, de todas formas, porque Katia siempre había sido mucho más sensible. Cuando llegara la hora de entrar en acción ¿estaría lista para el horror que les esperaba allí fuera?

Para responder a esa pregunta, primero tenían que superar los entrenamientos. Y para ello primero debía descansar, pues se levantarían con la salida del sol y una cosa estaba clara: necesitaría cada pizca de su energía para hacerlo lo mejor posible. Así que dejó que su amiga le besara en la mejilla y, deseándole buenas noches en un murmullo, se tapó con las mantas, quedándose dormida minutos después.

Le pareció que había dormido demasiado poco cuando unas voces a alto volumen anunciaron que tenían tan solo quince minutos para levantarse, hacer la cama y vestirse. No era que hubiese pasado la noche en vela pero su sueño había sido intranquilo, aunque sin llegar a despertarse. Se sentía cansada. Intentó despejarse echándose agua helada sobre su rostro, lo cual funcionó bastante bien. Al menos Katia no había notado nada, a juzgar por su complaciente sonrisa.

Una vez salieron al campo de entrenamiento, se escucharon algunas exclamaciones disimuladas. El circuito de prácticas imponía, desde luego, pero no lo bastante para amedrentar a una Yelena llena de resolución. Miró de reojo a su amiga, pero ésta tampoco daba muestras de titubear. Eso la enorgulleció. Empezaron corriendo a su alrededor a modo de calentamiento para, acto seguido, tratar de superar todos los obstáculos en el menor tiempo posible. Aunque solo llegar al otro lado era ya una ardua tarea. Sin embargo, tanto ella como Katia lo consiguieron sin problemas. Algunas se habían quedado en el camino, otras lograban llegar con ayuda de sus compañeras. Yelena tomó aire, tratando de regularizar su respiración, mientras le llegaba de alguna parte cercana la voz de su amiga.

- Esto es solo el principio… apuesto a que lo que venga detrás será bastante peor – y no se refería solo al esfuerzo físico.

En efecto, la instrucción duraba desde el amanecer hasta casi el ocaso. Lo primero que hacían era correr y atravesar el campo de obstáculos. Luego realizaban diferentes pruebas físicas y, tras la hora del almuerzo, les instruían también de forma teórica: en geografía, mecánica, técnicas de espionaje... Les recordaban que su rol era diferente al de los soldados comunes o al de los espías: al ser mujeres, nadie sospecharía de ellas, por lo que debían fingir ignorancia pero sin olvidar nunca el objetivo de la misión o dejar que sus sentimientos interfiriesen. Y por supuesto, también practicaban en el campo de tiro. Debían aprender a ser las mejores, a abatir a sus enemigos desde una distancia casi imposible. Las dos resultaron ser diestras en ello, lo que ayudó a levantar su moral, pese a las malas noticias que llegaban todos los días desde el frente.

- No puedo más – declaró Yelena una noche tras una jornada especialmente agotadora. Había llovido todo el día; a causa de  ello el entrenamiento fue el doble de duro. Tomó una toalla, una pastilla de jabón y su camisón para dirigirse a las duchas, girando la cabeza en busca de su amiga - ¿Fuiste tú la que dijo que esto no parecía difícil? Voy a matarte – bromeó, exhausta.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Jue Jun 29, 2017 8:39 pm

Los días se sucedieron ejercicio a ejercicio, llevando a cada soldado mujer al límite de su propia resistencia física. Muchas acababan vomitando el desayuno o el almuerzo, otras desertaban por el cansancio físico y unas pocas seguían en pie. Ese era el caso de Katia, aún no le habían quebrado el espíritu, por eso seguía y seguía, pues comprendía lo fundamental de ser las mejores soldados, capaces de aniquilar cualquier nazi y no se podía permitir un momento de debilidad. Podía ser la chica más alegre de la huerta, pero cuando había que ser dura, lo era. Además, sus años trabajando duro en la granja de sus padres daban sus frutos en el campo de entrenamiento.

Aquella noche, sonrió un poco exhausta al oír a Lena quejarse en broma.—No es difícil para mí, no sé si para ti.—se encogió de hombros, mientras se quitaba las botas.—Acá no se puede ser débil y me niego a que los hombres me consideren una debilucha.—añadió, mientras se quitaba el uniforme, quedando en paños menores. Buscó un camisón limpio más una toalla con un jabón para ir a ducharse. Siguió a Lena hacia las duchas comunitarias, donde se desnudó sin pudor y se metió bajo el chorro de agua caliente. Aquello era vida, y debía aprovechar cada minuto de ello, pues sabía que en el campo de batalla no contaría con esos lujos. Se enjabonó vigorosamente su cuerpo delicado, el cual estaba cubierto de moratones producidos por el entrenamiento duro. En la ducha a su lado, estaba Lena y Katia aprovechó para deleitarse con aquel cuerpo desnudo a la vista. Recorrió desde los dedos de sus pies, subiendo por las piernas, saboreando ese trasero respingado, deseando acariciar esa espalda delicada y besar aquellos pechos generosos. Podía sentir la excitación en su cuerpo, a pesar del agua caliente y se dejó recrear en una escena erótica, hasta que su razón la detuvo.

Con frustración sexual, terminó de ducharse. Se secó con más vigor que nunca y se puso el camisón. Se trenzó el cabello, antes de regresar al dormitorio comunitario. Se echó en su cama, pensando en frío. Siempre pasaba lo mismo todas las noches, su frustración crecía y no podía apañarse por sí misma sin llamar la atención al resto de sus compañeras de habitación. La única manera en que podía descargar su frustración era en el entrenamiento, por eso nunca acababa exhausta, siempre con adrenalina. Se había acostumbrado a dormir pocas horas, sin quejarse de la falta de sueño. Su actitud le hacía ganar puntos en los superiores, así que no le extrañaba que le llegasen a dar un rango importante. Sin embargo, tampoco le molestaba tener un rango inferior, tan solo quería eliminar nazis y estar cerca de Lena.

Se volteó hacia la cama de Lena, la cual ya estaba ocupada por la susodicha y sonrió, recordando que quería matarla.—Entonces, ¿te arrepientes de haberte alistado?—preguntó, apoyando su cabeza sobre su brazo.—No te creía tan debilucha, Yelena.—se burló, solo por el placer de ver su rostro molesto. Adoraba cada expresión que Yelena tenía y disfrutaba cada una de ellas como si comiera un dulce.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Dom Jul 16, 2017 12:15 pm


- ¡Claro que no! – replicó Yelena, casi ofendida – Además ya pasamos lo peor. Es solo que estoy cansada, nada más – era la verdad: estaba en sus peores días del mes y eso, combinado con la exigencia del entrenamiento físico, hacía que sus fuerzas mermaran bastante. Pero eso no la iba a detener – Sabes… en sus cartas, Yura siempre hablaba de lo orgulloso que estaba de servir a la patria y de lo increíble que era el ejército, pero nunca mencionó como era de verdad por dentro, ahora me doy cuenta. Si quiero vengar su muerte, debo pasar por lo mismo que pasó él.

Dicho esto, se hundió en un hosco silencio. En esos meses no había perdido de vista su objetivo, pero el cansancio le impedía pensar en que su hermano ya no estaba. Y ahora, relajada tras la ducha y con las hormonas alborotadas, el recuerdo se le había venido encima sin poder sobreponerse a la tristeza. Yura y ella habían estado muy unidos, ya que eran los dos mayores; solo se llevaban dos años de diferencia. Por más que no lo necesitase, siempre se empeñó en protegerla, aunque se las apañaba bastante bien cuando surgía alguna pelea o conflicto con los chicos del pueblo. A Yelena le enorgullecía que Yura supiera que no le necesitaba y, al mismo tiempo, agradecía que siempre estuviera ahí para ella. Pero eso se había acabado porque algún bastardo alemán le había asesinado. Ya no le quedaba nadie: su familia no era ahora más que una responsabilidad. Solo tenía a Katia.

- ¿Cómo pensabas que sería? – murmuró de repente, volviéndose en la cama para mirar a su amiga – Me refiero a nuestras vidas, si no hubiera guerra. Ni siquiera tuvimos tiempo de pensarlo – declaró con amargura.

El conflicto estaba sacando lo peor de ella y lo sabía. Pero ya ni siquiera le importaba. Lo único que tenía en mente era que, en pocas semanas, su instrucción iba a finalizar oficialmente. Comenzarían las incursiones en territorio enemigo. Saldrían a jugarse la vida, aunque le daba tan poco valor a la suya que apenas era consciente de este hecho. Solo quería atrapar a algún asqueroso jefe nazi y sonsacarle a golpes la verdad sobre el paradero de su padre antes de meterle una bala en la cabeza. Vivía únicamente para eso.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Mar Jul 25, 2017 5:03 pm

Verla ofendida la divirtió bastante, pero no dijo nada. Ella también se encontraba cansada, pues el entrenamiento era durísimo, tanto que cada día solía haber una que otra baja. Cuando Yelena mencionó a Yura, Katia suspiró, acordándose del hermano de su amiga. Era un buen chico, que siempre las cuidaba a las dos, asegurándose de que no se metieran en problemas.

Respetó el silencio hosco de Lena, mientras se acomodaba en su cama, con la vista fija en el cielorraso. Cuando le preguntaron aquello, Katia no emitió palabra, pensativa. Sabía bien como habría sido su vida: casada con un granjero y teniendo sus hijos o siendo desheredada por no querer casarse, pues sus intereses sexuales pasaban por otro lado, un lado que nadie aceptaría en aquella época en que vivían. Suspiró largamente antes de responder con pesar.

—Probablemente estaría teniendo mi segundo hijo.—murmuró, sin mirarla.—Y trabajando duro en la granja de mi esposo.—añadió.—En resumidas cuentas, la misma vida que tenía con mis padres.—dijo, antes de caer en silencio. Se oían las conversaciones de las demás, antes de dormirse. Las luces aún estaban encendidas, pero cuando se apagaban, era la hora de cerrar la boca y dormirse. Y Katia esperaba ansiosamente que se apagasen las luces para poder dormir las pocas horas que tenía disponibles. Porque sabía que una vez que estuviera en la batalla, el descanso no iba a ser regular ni agradable en una cama. Y quería disfrutar de ese lujo lo más que pudiera.—Tú también estarías casada, quizás en contra de tu voluntad, conociéndote, pero lo estarías. Probablemente esperando un hijo y quejándote de lo horrible que es tu esposo.—arguyó, ladeando la cabeza para mirarla.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Sheena el Vie Ago 11, 2017 9:30 pm


- De eso nada – dijo con tono altivo – Habría rechazado todos los matrimonios que me propusieran y estaría en camino de ser una vieja solterona para toda la vida – afirmó, medio en broma medio en serio.

Tampoco se alejaba mucho de la realidad. De hecho, a su edad lo normal era que su familia hubiera empezado a pensar en esas cosas hacía tiempo. La cuestión era que ninguno de los chicos del pueblo había mostrado nunca interés por ella y no podía importarle menos. No porque no quisiera casarse, sino porque si lo hacía querría que fuera con alguien que estuviera a su altura. Una persona que la comprendiera, que contara con ella y que no se limitara a verla como alguien de quien hacerse caso y que daba a luz a sus hijos. Yelena había oído que estos matrimonios existían, se daban en muy raras ocasiones pero los había. Y no deseaba uno que no fuera de esta manera.

Por desgracia, era algo muy difícil y de todas formas, por su personalidad, parecía espantar más que atraer a los hombres. Si a eso le añadía que su familia estaba escasa de recursos, era obvio por qué nadie la tomaba en cuenta como futura esposa. Cosa que no le preocupaba en absoluto. Lo malo era que, si no se casaba, seguiría siendo una carga para su familia ya que una mujer sola no podía valerse por sí misma. La única salida posible era marchar a la ciudad a servir en una casa adinerada, cosa que alguna vez se planteó antes de que la guerra irrumpiera en su vida haciendo trizas cualquier posibilidad de tener un futuro normal.

- Me conocerían como la loca amargada del pueblo y los niños huirían al pasar ante mi puerta. Solo me visitarías tú, que te habrías casado con Yura y tendríais un montón de niños – siguió fantaseando – Eh, no me pongas esa cara – rió al ver la expresión de su amiga – Ahora ya puedo decirlo, siempre pensé que haríais buena pareja… no negarás que era muy guapo.

Seguía doliendo hablar de su hermano. Pero, ya que se permitían el lujo de soñar con cosas que nunca ocurrirían por una noche ¿por qué no imaginar una vida feliz, donde sus seres queridos seguían con ella y el futuro no había sido completamente barrido por la desesperanza?

- Además, así seríamos familia – añadió.

Lo que no le dijo fue que, de todos modos, ella ya la consideraba como tal.



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Re: One shot, one death

Mensaje por Veintisiete el Miér Ago 30, 2017 5:02 pm

Se rió ante el comentario de su amiga, sin sonprenderla en absoluto, pues era una posibilidad también en el caso de Lena: solterona de por vida. Intuía que ella misma también sería una solterona de por vida, pues si no podía casarse con Lena, no se casaría con nadie. Sus sentimientos por su amiga eran tan fuertes, que habían días en que se desesperaba por ello, frustrándose en el camino de la amargura. Era difícil estar enamorada de una mujer, en una época en que no estaba bien visto. Sabía de sobra sobre qué le hacían a los que tenían tendencias homosexuales y no pensaba arriesgar su mísera vida en la horca por ello, aunque siempre acabara frustrada sexualmente.

Enarcó una ceja al oírla decir que la veía casada con Yura. No negaba que era guapo, pero no era exactamente el hermano por el que estaba interesada. La miró de reojo, antes de suspirar.—Una vez, Yura me besó y sentí la nada misma, antes de abofetearlo por ser descarado.—confesó, con una sonrisa triste. A ella también le dolía la muerte del hermano de su amada. Porque a fin de cuentas, era un buen hombre. Lástima que ella fuera lesbiana.—Así que veo poco probable que me casara con él, si no sentía nada.—dijo, mientras se acomodaba en la cama.—Pero te dejo claro esto: eres mi familia, no me importa si no hay sangre en común o matrimonio, sigues siendo mi familia.—la miró con fijeza, para solventar su opinión.—Buenas noches, Lenita.—anunció, antes de darle la espalda y maldecirse a sí misma por estar enamorada de ella.

Los días sucedieron a la velocidad del rayo, con los ejercicios más intensivos que habían sobre la faz de la tierra, hasta que se anunció quien quedaba en qué regimiento. Katia fue corriendo a ver qué regimiento le tocaba, y esbozó una mueca abierta al ver que no estaba en el mismo grupo que Lena. La guerra las separaba y suspiró, maldiciendo para sus adentros. Fue a dar su presencia ante el superior de su regimiento, donde recibió el equipo completo de uniforme, armas y municiones. Debían partir en pocas horas hacia el oeste de Rusia, donde estaba la batalla contra los nazis. Se preparó de forma concienzuda, asegurándose de tener todo lo que le habían entregado. Y luego se reunió en el punto de partida, con el grupo que le tocaba.

No quería despedirse de Lena, pues era algo que le dolía y probablemente estaría a punto de declarársele. Y eso era un riesgo mayor. Sin embargo, supo que si no se despedía de ella, se arrepentiría toda su vida. Cargando sus cosas, buscó a Lena en el otro punto de partida, encontrándola concentrada en sus cosas.—Bueno, aquí me despido, vieja amiga.—dijo, alertándola de su presencia.—Te escribiré todos los días, ¿vale?—promteió, con una sonrisa triste. Y sin pensarlo mucho, la abrazó con fuerzas.



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Re: One shot, one death

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