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━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Mar 30 Mayo - 14:29


but he has a paradise on earth
Existen muchas historias que nadie conoce; ocultas en la noche, silenciosas y peligrosas.

En plena Edad Media, Alexander intenta llevar una vida normal en la pequeña ciudad donde se ha instalado recientemente. Trabaja como médico durante el día, y se relaja como cualquier otro hombre en la noche. Sin embargo, no es un hombre normal, ni siquiera es humanos, al menos desde hace un par de siglos. Alexander fue mordido por un licántropo cuando era joven, quedando irremediablemente convertido en uno también, envejeciendo más lento de lo normal y adquiriendo una fuerza que realmente nunca había deseado.

Él que siempre había sido una persona que quería ayudar a los demás, curarlos, se encontraba en las noches de luna llena sin control, comiéndose los ganados y esperando no atacar a nadie.

Por esto es que Alexander nunca pasa demasiado tiempo en el mismo lugar, puesto que podrían sospechar de él. Sin embargo, esta vez se encuentra incapaz de marcharse de esa ciudad, puesto que en una de las tabernas hay una chica, Charlotte, de la cual hay caído irracionalmente enamorado. No es un enamoramiento cualquiera; los licántropos son capaces de imprimarse, una acción que no controlan y que solamente ocurre. Que hace que el mundo se vuelva del revés, que cambie y se centre solo en esa persona. Sólo puedes verla a ella, y viceversa.

Ella no sabe nada de ese mundo, del resto de peligros que se esconden en la oscuridad. Pero él quiere protegerla a toda costa porque sin ella, no podría seguir viviendo.
PLOT | Fantasía/Sobrenatural | 1x1
personajes
Alexander McCane | 27/254 | Licántropo | Kingsglaive
Charlotte Spencer | 22 | Humana | Veintisiete
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Mar 30 Mayo - 16:47


Black moon
Charlotte era la hija del tabernero del pueblo, por lo que era habitual verla trabajar en la taberna. Todas las noches asistía al trabajo, sonriendo al principio y luego al pasar la noche, su rostro se demudaba a una de hastío con tanto borracho suelto de manos largas. Pero sabía defenderse, a pesar de que su padre no lo hiciera por estar pasado de copas. Siempre acababa siendo ella quien echaba a los borrachos, cerraba la taberna y contabilizaba las ganancias.

Esa noche, vinieron unos individuos que no eran del pueblo. Eran de aspecto tosco, que a Charlotte le recorrió un escalofrío en la columna vertebral. No deseaba meterse en ninguna guinda con aquellos. Menos servirles, porque intuía que eran muy de manos largas. Sin embargo, haciendo tripas corazón, sirvió a los clientes nuevos, pero no pudo huir rápidamente, pues uno de ellos la había agarrado con una fuerza demencial y la había sentado en su regazo bastante duro. Charlotte ahogó un grito de incomodidad y luchó para zafarse, sin éxito.

Su padre no hacía absolutamente nada, se limitaba a beber de su jarra y charlar con otros pueblerinos. Charlotte gimió, al punto de echarse a llorar. Se sentía ultrajada, y no le gustaba ni pizca que aquel hombre se frotara con esa dureza clavada en su trasero. Estaba jodida y lo sabía, pues nadie parecía ayudarla. No obstante, sus súplicas interiores fueron escuchadas cuando alguien se acercó a la mesa, con una mirada que no dictaba nada bueno. Charlotte lo miró por primera vez y tembló. Ese joven daba mucho más miedo que los hombres que estaban con ella.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Vie 2 Jun - 13:01


Black moon
Hacía pocos meses que Alexander había decidido establecerse en aquella pequeña ciudad. Había ocupado una cabaña deshabitada en medio del bosque, porque consideraba que era uno de los mejores sitios, sino el mejor, para vivir, considerando que era un hombre lobo claro. Había puesto sus servicios a mano de todos los habitantes del pueblo, que acudían a él a su pequeña consultoría en la ciudad y Alexander marchaba a distintas casas para curar los males de las personas. Había vivido por más de doscientos años, pero había mucha gente que seguía viendo aquellas enfermedades como maldiciones o furia de Dios. Alexander ya no creía en Dios, había perdido su fé hacía muchos años, quizás cuando fue mordido y condenado a esa vida inmortal. Sus días parecían eternos hasta que por fin lograba llegar a casa y relajarse en la inmensidad del bosque y de la noche. Sin embargo, aquella noche había decidido parar a tomar algo en la taberna de las afueras de la ciudad; sentía que necesitaba una buena cerveza en su cuerpo.

Sin embargo, el tabernero parecía más borracho que sus propios clientes y la chica que había visto de reojo sirviendo tampoco había acudido a atenderle. Alexander miró a su alrededor solo para encontrarse con una escena que le hizo fruncir el ceño. Aquella chica, la tabernera, estaba siendo acosada por unos hombres visiblemente pasados de copas. La tocaban y se frotaban con ella de una manera que le ponía completamente furioso. Podía escuchar el latido frenético de la chica, lleno de miedo y, a vista de que nadie más pensaba hacerlo, Alexander se acercó a ellos para parar aquello. Carraspeó levemente cuando estuvo cerca, para captar la atención de los hombres. Su mirada era peligrosa, de esas que tus instintos dicen que corras porque puedes morir. Como un depredador ante su presa.

- Creo que la joven dama no desea nada de esto asi que, ¿por qué no se marchan sin más percance?- Sugirió el rubio, con el rostro serio y sin el más mínimo asomo de sonrisa, aunque si de una amabilidad peligrosa. Alexander tomó la mano de la chica y la levantó de aquel geo lugar, situándola a su lado, quizás un poco detrás de él. Los hombres lo miraron de mala gana pero su aura peligrosa parecía ser más grande, y sin querer salir escaldados de allí y formar una escena en la taberna, se marcharon entre gritos y Alexander suspiró, relajándose. Después se giró hacia la mujer y le sonrió más amable, aunque su mirada se quedó prendada de la ajena, y sintió algo muy extraño.

De repente su mundo parecía haberse dado la vuelta; no existía la gravedad o cualquier otra ley física, sólo estaba ella, en el centro, con esos ojos claros que lo miraban casi con la misma sensación que él a ella. Se sintió sin aliento, con la boca seca y el corazón en un puño en su pecho. Su mentor se lo había explicado alguna vez, que todo lobo tiene a una persona destinada, un vínculo que nada puede romper. ¿Es qué era eso lo que estaba sintiendo? Porque ahora tenía muchísimas más ganas de machacar a esos hombres por tocarla o siquiera atreverse a mirarla.- ¿Está bien?- Preguntó él, con una sonrisa y una mirada más dulcificada, casi sin quererlo.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Vie 2 Jun - 23:49


Black moon
La chica miró a su salvador con esperanza, dejándose agarrar por él para salir de aquella situación violenta. Se acomodó detrás suyo, con el corazón errático y observó silenciosamente el intercambio de palabras entre éste y los hombres aquellos. Los vio marcharse y se le escapó un suspiro de alivio.

Asintió por toda respuesta, apartándose discretamente del hombre.—¿Qué le sirvo?—dijo, atendiéndolo. Una vez recibió el pedido, se dirigió a la barra para servirlo, antes de entregárselo a él. Luego volvió a su rutina habitual, más tranquila, atendiendo a cada uno de los feligreses de la taberna. No paró ni un minuto, cargando sobre sus hombros la ardua labor. Poco a poco, la noche fue cerrando, y de a uno, los clientes se iban marchando a sus hogares. Su padre dormía en la mesa y Charlotte suspiró. Cuando se dio vuelta para ver el último cliente retirarse, se quedó quieta al ver a su salvador.

Se acercó tímidamente a decirle que ya cerraba.—No te he dado las gracias, muy mal de mi parte, pero me hallaba conmocionada.—se disculpó, mientras pasaba el trapo por la mesa.—Lamento decirle que estamos cerrando.—avisó, mientras recogía todo y se acercaba a su padre para despertarlo. El problema fue que el señor Spencer se despertó violento y le encasquetó una paliza mortal, que hizo que Charlotte se cayera al suelo, con expresión sorprendida. Jadeó, turbada.—Padre, es hora de ir a casa.—musitó, incorporándose del suelo con temblores. No era la primera vez que le golpeaban.

—Mocosa maldita, debí haberte dejado morir con tu madre.—espetó el tabernero, con voz tomada. Los ojos de Charlotte se humedecieron, apretando los labios para no echarse a llorar de congoja. El hombre se tambaleó y se marchó fuera del recinto. La joven, temblando aún, procedió a guardar y lavar todo, ajena a la presencia de su salvador. Fue consciente de él al darse vuelta, pegando un grito del susto.—Jesús Cristo, creí que se había ido.—dijo, atemorizada y escudándose detrás de la barra. Fijo que ahora se aprovechaba de ella, ahora que estaba sola. Por inercia, agarró la escoba como arma de defensa.



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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Jue 8 Jun - 20:19


Black moon
A  pesar de que no era la respuesta que esperaba a su pregunta, Alexander solo pudo sonreír levemente y decirle cual era su pedido. Quería saber si estaba bien, pero la mujer parecía conmocionada, aunque más allá de eso no parecía tener ninguna herida física. Ni siquiera olía a sangre, así que estaba bien para él. Se sentó en una de las mesas en mitad del local y se pasó la mayor parte de la noche bebiendo una jarra de cerveza que ni siquiera acabó, jugando a algún juego con los buenos hombres de esos lares y observando a la chica cuando ella no se daba cuenta. No podía creer que, después de todo, se hubiera imprimado de alguien. Sabía que ese fenómeno era de doble sentido, es decir, si a él le pasaba, a ella también debería.

¿Habría sentido ella como el mundo giraba solo para recolocarse con la otra persona como foco? Realmente no lo parecía, así que Alexander pasó el tiempo quizás algo alicaido, pero con el corazón latiendo rápido en su pecho. Quería saber si ella sentía algo, pero no podía simplemente abordarla y preguntarle aquello, contarle todo. ¿Un hombre lobo y una humana? ¿A dónde iría a parar eso? Inmediatamente en las ensoñaciones de Alexander pasó un futuro dónde él cuidaba de ella silenciosamente, esperando por que la muerte no le llegara demasiado rápido.

Ni siquiera se dio cuenta cuando el local se fue quedando cada vez más vacío. Sólo fue consciente cuando sintió el aroma de la mujer frente a él y alzó su mirada para encontrarse con la contraria.- No tiene de que preocuparse, me basta con que esté bien.- Le dijo él con una ligera sonrisa en sus labios. El hombre se levantó y recogió sus cosas, despidiéndose de ella con una última mirada y una ligera reverencia ante la mujer. Después salió de la taberna, sin embargo, no se fue inmediatamente. Se quedó observando la luna y respirando el aire fresco, pensando. Y dio gracias a aquello porque así pudo escuchar los gritos que ocurrían en el interior de la taberna; sin embargo cuando entró el hombre ya se había ido.

La sangre de Alexander hervía en sus venas al darse cuenta de que ese hombre había pegado a la joven; gracias a sus sentidos desarrollados había podido escuchar perfectamente. ¿Cómo podía un padre pegar de esa manera a su hija? Alexander entró de nuevo en la taberna y se sorprendió ligeramente ante la reacción de la mujer, con aquel grito que pegó.- Lo siento, suelo ser muy silencioso.- Se disculpó él, en un tono amable y algo avergonzado. Después de todo era un hombre lobo, su agilidad y su capacidad para rastrear en silencio eran innatas; hacia muy poco ruido igualmente en su forma humana.

-¿Está bien? No he podido evitar escuchar la discusión..- Murmuró él, mirándola con ojos preocupados. Casi quiso saltar aquella barra y examinar como se encontraba después de aquellos golpes, pero tuvo que contenerse cuando vio como agarraba la mujer aquella escoba. ¿Pensaría que iba a hacerle algo?. Alexander respiró profundamente por un momento.- No voy a hacerle nada. Soy médico, ¿me dejaría examinar sus golpes?- Se ofreció el hombre. No iba a pasar nada malo después de todo, estaban solos y su integridad no se vería comprometida con nadie. Con ella, Alexander era más dócil que un cachorro de lobo.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 8 Jun - 22:36


Black moon
Se quedó tiesa en su sitio, con la escoba firme entre sus manos, observando al hombre del otro lado de la barra. Y confió en él. No supo porqué, pero algo le decía que él no le haría daño. Así que lentamente dejó la escoba en su sitio, antes de rodear la barra y sentarse en un taburete para la revisión. Se dejó atender, maravillada por la delicadeza que él imprimía en su rostro y suspiró por el dolor ligero de su mejilla lastimada.—Estaré bien, no es la primera vez que pasa.—suspiró, derrotada.—Lamentablemente estoy acostumbrada a lidiar con estas situaciones por mí misma, pero es la primera vez que alguien me ayuda o se preocupa por mí, así que gracias.—continuó, en un tono suave, frunciendo el ceño por el dolor.

Al tenerlo frente suyo, pudo observarlo a sus anchas, examinando que era un hombre atractivo, y su mirada le dio a entender que parecía ser un hombre sabio, como si hubiera envejecido. Y pronto sintió algo extraño, como un mareo fuerte que la hizo tambalearse del taburete, si no fuera por los rápidos reflejos de él. Luego sintió un vacío en el estómago, como si todo a su alrededor desapareciera y solo existiera él en toda su magnificiencia. Frunció el ceño, sin entender porqué estaba experimentando aquello, menos el hecho de que tenía unas irresistibles ganas de besarlo y yacer en sus brazos de por vida.

—Dios mío, creo que la paliza me ha afectado muchísimo.—murmuró desconcertada. Y todo su ser no quería que él se fuera, ansiando aferrarse a él todo lo que pudiera ser posible.—No me dejes.—se le escapó de sus labios y se avergonzó tanto, que tapó su rostro con ambas manos. ¿Qué le sucedía, por Dios? Parecía que había caído bajo un hechizo involuntario pero poderoso. Tenía que echarlo, para no humillarse más de la cuenta, pero no quería. Se vio tan turbada por la corriente de sus pensamientos que gimió, desesperada, perdida.—No sé que me pasa.—barbotó, angustiada.—No te conozco, pero siento que no puedo apartarme de ti.—musitó, apartando las manos de su rostro, con las mejillas enrojecidas al rojo vivo.—No es normal esto, ¿qué me está pasando?—inquirió, pensando que era una idiota y que el hombre se le iba a reír en la cara, acusándola de loca rematada. Y así se sentía: una loca rematada.

—Dios...—murmuró, notando ese impulso a besarlo y lo hizo sin pensarlo demasiado. Estaba loca, definitivamente. Pero el contacto entre sus labios, le envió una descarga por su columna vertebral que le erizó la piel y le hizo sentir que le pertenecía a aquel desconocido. Se apartó más avergonzada y saltó del taburete para rodear la barra y ponerse a lavar algo, a hacer algo que no fuera sumergirse en esa marea de pensamientos tan confusos.—Ni sé cómo te llamas, pero sé que me iría al fin del mundo contigo.—las palabras se les salían a borbotones, sin que ella pudiera frenar un segundo. Estaba alterada y se le cayó un plato, rompiéndose en mil pedazos.—¡Demonios!—masculló, notando sus manos temblar violentamente. ¿Qué le pasaba?


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Jue 15 Jun - 0:39


Black moon
Alexander suspiró algo aliviado de que la mujer la dejara examinarla. Tenía la mejilla izquierda hinchada debido a la mano de su padre y sus brazos parecían enrojecidos, seguramente porque el hombre la habría agarrado allí. El médico no pudo examinar más porque sería algo descortés por su parte, pero a rasgos generales parecía que estaba bien. Iba a decirle que sólo tenía algunas contusiones, que seguramente le saldrían moratones, pero que sólo tenía que aplicar frío sobre las zonas afectadas para que todo pasara más rápido. Sin embargo las palabras de la joven le hicieron fruncir el ceño levemente. Había visto ese tipo de reacciones toda su larga vida.

¿Piensa seguir así hasta que la mate?— Le preguntó, mientras terminaba de examinarla y se ponía delante de ella para mirarla a los ojos. Se perdió en ellos por un momento, pero finalmente desvió su mirada. Estaba enfadado con aquel hombre, quizás consigo mismo por no evitarlo, con ella por no plantar cara, pero no podía evitar ninguna de esas situaciones. Si se hubiera metido por medio, probablemente habría sido peor para la mujer más tarde.—No deberían de girar la cara ante estas situaciones.— Le dijo, cuando mencionó que había sido la primera vez que la ayudaban. A lso hombres les daba igual que una mujer fuera golpeada. Para ellos era un objeto; un objeto que podía tomarse a placer, como había pasado con los hombres con anterioridad.

De repente, al mirarla, pensó que algo en ella se veía extraña y agradeció sus rápidos reflejos que la agarraron suave pero de forma firme, para que no se callera. ¿Se habría precipitado y si que tenía algo más grave? Sin embargo, sus palabras lo mantuvieron a su lado, agachándose levemente para ponerse a su altura, ya que estaba sentada en un taburete. De repente, sintió su corazón dar un vuelco. Ella le pedía que no se fuera, aunque desde el principio él no pretendía dejarla sola, en algún momento él tendría que volver a casa. Sin embargo sus palabras fueron como un ancla que lo ató al suelo de aquella taberna.— No voy a irme.— Le contestó, sonriéndole de forma dulce. Le parecía muy tierna la forma que tenía de taparse el rostro, presa de la verguenza.

Escuchó sus palabras y entonces entendió que realmente aquella mujer era su imprimación. Se sentía igual que él, sólo que él sabía por qué y ella estaba confundida porque no entendía nada. —No te preocupes, no pasa nada malo.— Comentó, mientras alzana sus dedos hacia los cabellos sueltos del peinado de la mujer, colocándolos con delicadeza detrás de su oreja. Sin embargo, no esperó que las cosas fueran tan rápido. Tanto que se encontró de repente con los labios de la mujer sobre los suyos. Sintió un escalofrío, una corriente eléctrica, que recorría todo su cuerpo. Sin embargo no fueron más que segundos, y aún así dejaron sus labios ardiendo. No fue capaz de decir nada, porque lo único que quisiera haber hecho habría sido lanzarse a besarla de nuevo, de forma más prolongada y pasional. Tenerla entre sus brazos toda la noche.

El hombre escuchaba su voz como una melodía, a pesar de que estaba alterada. Se acercó hasta ella cuando vio como se rompía el plato y se agachó a su lado para recoger los pedazos, sin querer que ella se cortase. — Alexander.— Murmuró de repente, alzando su mirada a la ajena, con una ligera sonrisa en su rostro. — Es mi nombre.— Le explicó, por si eso la había desorientado. No era su intención que siguiera sin saber como llamarlo. —Siento como si hubiera estado toda mi vida buscándote.— Le susurró, parando en su tarea de recoger todo aquello. Allí, arrodillados detrás de la barra, recogiendo aquel desastre, se sentía más seguro que en toda su vida. — Y al final te he encontrado.— Una sonrisa más dulce se formó en sus labios y alzó ligeramente su cuerpo para besar con sus labios la frente de la mujer, sabiendo que podía descontrolarse si probaba de nuevo sus labios.



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Última edición por Zoldyck el Mar 18 Jul - 15:57, editado 2 veces


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 15 Jun - 15:28


Black moon
No es que pensara seguir así hasta que la matasen, pero poco podía hacer. Si se defendía, era mucho peor, así que siempre se limitaba a recibir las palizas prodigadas, los manoseos descarados y todo aquel comportamiento de los hombres hacia ella.—No es como si pudiera hacer algo para evitarlo.—murmuró.

Le alivió en medio de su extrañeza que él no se fuera, pero seguía sin entender porqué se estaba comportando de aquella manera. No le consolaba mucho que él le dijera que no pasaba nada malo, porque sí que pasaba algo malo. Nunca se había visto en aquella extraña situación, como queriendo depender de aquella persona que no conocía de nada. La cabeza le daba vueltas y le costó poder encontrar el equilibrio en su cuerpo.—Sí que pasa algo, pero no sé que es.—replicó, turbada por la vorágine de sentimientos hacia esa persona. Pero después de aquel beso que supo a gloria, Charlotte se dijo que había perdido la cabeza.

Suspiró, intentando recoger los pedazos del plato y se sobresaltó cuando él se colocó a su lado. Escuchó su nombre, más lo siguiente, quedándose fría. Lo del beso en la frente la descolocó más de la cuenta. No entendía nada y eso se podía vislumbrar en su rostro confuso.—¿De que habla? ¿Encontrarme?—inquirió, apartándose de él, por muy sonrisas dulces que fuera.—Creo que ha bebido más de la cuenta, porque lo que dice no tiene ningún sentido.—se incorporó bruscamente, mareándose un poco. Cerró los ojos y reprimió un suspiro.—Será mejor que se vaya, dice locuras y esta está siendo la noche más extraña para mí.—dijo, aunque todo en ella no quería que él se fuera, quería estar en sus brazos, que la besaran con esa sonrisa dulce, que la protegieran. Pero por otro lado, debía admitir que había algo raro en el aire.—Por favor, váyase a dormir la mona.—indicó la puerta de la taberna, para que saliera y la dejara sola en ese embrollo mental que llevaba. Supuso que una noche de descanso le haría bien y al día siguiente todo sería una tontería causada por el alcohol y la paliza.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Mar 18 Jul - 16:00


Black moon
Alexander no pudo evitar fruncir el ceño, molesto, no por las palabras de la mujer, sino porque realmente eran ciertas. Ella no podía hacer nada para evitar que intentaran abusar de ella o que su padre le pegara. Después de todo dependía de él para vivir. Todas las mujeres de la ciudad eran así, estaba cansado de verlo. Y las que se atrevían a luchar por sí mismas eran consideradas como parias o desdeñadas por los hombres. El lobo había vivido mucho, pero no había visto esa actitud cambiar con los años. Se preguntaba si viviría lo suficiente como para ver a una mujer luchar por su vida sin tener que ser atacada por un hombre. La mujer parecía realmente preocupada por aquello que estaba ocurriendo, eso que sentía de repente y no podía explicar. Que la hacía sentirse extraña.

Me gustaría explicárselo, pensó, pero lo vería como un completo loco. Lo echaría de allí como un vulgar borracho. Aunque esa decisión por parte de la chica no tardó en darse tampoco. Sus palabras, entre confusas y molestas, le hicieron entristecer visiblemente. Su corazón se sentía doler por su rechazo, cuando él sólo podía vivir con ella. En eso sólo podía ver que esa mujer era más fuerte de lo que creía, resistiéndose a algo que simplemente, nunca podría dejar. Alexander dejó una distancia prudencial entre ellos y suspiró pesadamente, cansado, cuando ella le indicó la puerta. Se incorporó, dejando los pedazos del plato roto sobre la barra. Sus ojos tristes y en parte comprensivos la miraron, pero no quiso dar esa imagen de sí mismo, así que no pudo mantenerle la mirada por mucho más tiempo.

Lo siento, he sido inapropiado.— Admitió. Quizás se había dejado llevar demasiado por la emoción, por los sentimientos que lo ahogaban. Por la sensación que tenía de que debía cuidarla y protegerla de todo. Después de todo nunca había visto a una pareja imprimada desde el inicio, quizás no era todo tan fácil como lo plantaba aquella fuerte unión. Alexander le dio la espalda a la mujer y se acercó a la mesa en la que antes habían estado, donde recogió su maletín de médico, con todos sus utensilios y remedios y la miró por última vez.

Será mejor que me marche.— Susurró, aunque en aquella taberna vacía y silenciosa sabía que ella podría escucharlo perfectamente. Ni siquiera sabía su nombre, eso le causaba más pesadumbre aún. —Buenas noches, mi señora.— Le dijo, a modo de despedida, con una leve reverencia hacia la mujer, indicándole su respeto. Después se dio la vuelta, dispuesto a comenzar a andar hacia la salida, aunque sus pies se sentían más pesados que nunca. Suponía que tenía que dejar procesar todo aquello a su cerebro humano. Después de todo aún le quedaban muchos años en aquella ciudad antes de que el paso del tiempo no se notara en él. Podía seguir viéndola, ¿no era así?


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 27 Jul - 19:08


Black moon
No lo volvió a ver a Alexander en los días siguientes, lo que la dejaba entre tranquila y ansiosa. No dejaba de pensar en él y en el enorme vacío que anidaba en su alma frente a la ausencia de este. Seguía sin explicarse aquel fenómeno extraño, teniendo más preguntas que respuestas. Así pasó aquellos días, trabajando en la taberna, con la mente siempre en otro lado.

A la semana de aquel encuentro extraño, Charlotte recibió una paliza mortal de parte de su padre. Le sangraba tanto un ojo como la nariz y los labios. Se quedó inerte tras la paliza y tardó en decidirse en acudir a un médico. Y recordó que Alexander era médico, lo que generó mariposas en su estómago. Suspiró, haciendo una mueca de dolor, pues también le habían golpeado en el estómago. Su padre se volvía más bruto a medida que aumentaba su consumo de alcohol. Charlotte pensaba en fugarse lejos de allí, pero sabía que en todos lados era igual para las mujeres. Con tristeza, cerró la taberna con la noche ya cerrada y caminó despacio por el dolor hacia la casa del médico, pues asumía que el consultorio debía estar cerrado.

La casa del médico estaba escondida casi en lo profundo del bosque y Charlotte se arrebujó en su capa, un poco asustada de los ruidos del lugar. Respiró aliviada al encontrar la casa, de la cual expedía luces a través de las ventanas. Aceleró el paso hasta llegar a la puerta. Golpeó dos veces.—Alexander, soy Charlotte, de la taberna.—dijo, para que del otro lado supieran que era alguien en son de paz y nadie que fuera a robarle o algo por el estilo. Sentía su rostro hinchado, con medio ojo cerrado y los labios partidos.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Miér 20 Sep - 0:36


Black moon
Habían pasado días desde que Alexander encontrara y se imprimara de esa mujer. Días desde que ella lo echara sin comprender que pasaba. A pesarde que el lobo se moría de ganas de traspasar aquella puerta y volver a verla, volver a sonreírle y cruzar alguna palabra con ella, no lo hizo. Sus deseos eran mucho más fuertes que eso, y no quería asustarla, no quería sentirse rechazado de nuevo, aunque probablemente hubiera estado a sus pies si ella se lo hubiera pedido. Así que el joven médico se limitaba a pasar por allí cuando terminaba su jornada de trabajo, de camino a casa, se sentaba en un lugar escondido de las miradas fuera del local, y se concentraba para agudizar su buen oído y escuchar sus pasos ligeros, su voz cuando la alzaba, los latidos de su corazón. Podía identificarla perfectamente, estaba bien, eso tranquilizaba su corazón, a pesar de que no pudiera verla. Después regresaba a casa y vuelta a empezar. Sentía los días vacíos, pero quería intentar no presionarla.

Lo que no esperó es que, en medio de aquella noche, transcurrida al menos una semana desde que no la viera, era recibir su visita en la puerta. Por lo general, la gente no se acercaba al bosque donde él había establecido su casa; así se aseguraba de no tener visitantes indiscretos y de poder transformarse cuando quisiera, correr por los bosques a su gusto. Por eso cuando su puerta sonó, Alexander, que estaba sentado en su sofá leyendo un buen libro a la luz de las velas, se incorporó rápidamente, casi en posición defensiva y cautelosa. Sin embargo se relajó por un momento al escuchar una voz femenina del otro lado. Una voz conocida.—¿Charlotte?— Preguntó para sí mismo. La mujer no le había dicho su nombre la última vez que la había visto, aunque ella si sabía el suyo. Por unos segundos dudó, pero el aroma de Charlotte llegó a su fino olfato y se levantó alterado hacia la puerta. También había olido a sangre. Así abrió la puerta y encontró su frágil y menuda figura envuelta en su capa, el cabello revuelto por la paliza y el rostro totalmente destrozado.

Oh dios mio, pero qué..— Su propio rostro estaba desencajado, una infinita rabia lo consumió por un momento, queriendo marchar de allí y matar a su padre con sus propias garras. Pero se esforzó por apretar la mandíbula y respirar hondo. Alexander le tendió la mano, esperando que ella la tomara, intentando parecer lo más tranquilo posible, aunque la tristeza y la ira lo consumieran. No quería volver a asustarla, esta vez de peor forma que la primera.—Ven aquí, voy a examinarte, ¿vale?— Le dijo, cauteloso, conduciéndola por la casa, agarrando su mano y guiándola para que se sentase en el sofá. Alexander acudió a otra habitación a por su maletín y también sacó varios mejunjes y cremas que tenía en algún cajón del salón. Al final sobre la mesa se juntaron demasiadas cosas que creía que estarían bien para aquel espanto que le había ocurrido a Charlotte. Alexander tomó su barbilla y giró ligeramente su cara para poder ver las heridas mejor. Después empapó un trapo en desinfectante y comenzó a posarlo sobre sus heridas, con sumo cuidado, aunque sabía que escocería demasiado.

¿Ha sido tu padre?— Preguntó él, mientras continuaba con las curaciones, apretando sus dientes, conteniendo sus ganas de partir en dos a aquel hombre.— Necesito que me digas si tienes más heridas en el cuerpo, tengo mejunjes que pueden reducir tu dolor pero.. sino quieres que te vea, lo entenderé.— Le comentó, terminando por mirarla a los ojos por un momento. Si tenía moratones o heridas más graves en el cuerpo, debía de verlas. Quizás podía tener una costilla rota o a saber qué. Pero para eso tendría que verla desnuda. Para con las demás mujeres, sus maridos solían estar presentes, para proteger su honor y vigilar que el médico no abusaba de ellas. Sin embargo, Charlotte no tenía a nadie. Se preguntó sin confiaba en él como para llegar a eso. —Soy médico, te veré como tal, no tienes por qué preocuparte.— Terminó por decirle, con una ligera sonrisa comprensiva. Era un hombre y estaba imprimado de ella, esperaba poder respetar su labor como médico o ella no querría volver a verlo.


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 21 Sep - 19:18


Black moon
Cuando él le abrió la puerta, Charlotte sintió alivio y aceptó la mano de éste. Volver a verlo le causó esa sensación de vértigo, como si cayera a un abismo. Pero a la vez, se sentía a salvo en sus brazos, sabedora de que él jamás la dejaría caer. Entró a lo que era una pequeña salita con un fuego encendido en la chimenea y se sentó donde le indicaron. Le dolía horrores el cuerpo, sobre todo el rostro.

—Sí, fuel él.—tuvo que admitir, cerrando el ojo hinchado. Entendió lo que quería decir el médico y estaba mal visto que una mujer se desnudara frente a este sin supervisión, pero Charlotte sabía que si no lo hacía, podría acabar muriendo. Así que con determinación mezclada con vergüenza y timidez, se fue quitando la capa para luego deslazar el vestido que llevaba. Se incorporó a duras penas, entre quejidos y deslizó el vestido hacia arriba, revelando su desnudez al médico. Dejó caer el vestido en el asiento y se puso más cerca de la chimenea para que la luz la iluminara más.—Me ha golpeado aquí.—señaló su estómago, que se estaba poniendo morado.—Aquí.—señaló sus costillas de frente, antes de darle la espalda y mostrarla en su esplendor, morada y roja por golpes violentos.—Y aquí.—dijo finalmente, apoyando las manos sobre la encimera de la chimenea y sostenerse, a pesar del temblor que le recorría el cuerpo.

No podía mirar a Alexander, pero algo intuía en ella que se estaba deleitando la mirada con su fino cuerpo de pequeñas formas. Pero supo que estaba bien, porque sabía que se pertenecían al otro, como si fueran marido y mujer, pero con algo más profundo.—Alexander...—susurró, con la vista en la chimenea. Podía sentir la cercanía masculina explorando sus heridas, hasta que sintió los cálidos dedos de él en su espalda, girándola. Se puso de frente al hombre, aún temblando y lo miró con su ojo sano.—Estoy horrible, ¿verdad?—intentó bromear, pero le dolía todo. Apoyó la frente contra el hombro del médico y sollozó, envuelta en un abrazo protector y cálido.—No sé qué hacer, si vuelvo pasará lo mismo, si escapo pasará lo mismo.—musitó entre los sollozos. Podía sentir apenas las caricias en su espalda, a forma de consuelo y se sintió completa en sus brazos.—Tienes que decirme qué pasa, porque no puedo entender esta confianza de estar vulnerable y desnuda a ti.—pidió, casi con ansias. Necesitaba entender qué pasaba.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Jue 21 Sep - 21:10


Black moon
Alexander tuvo que contenerse para no soltar una retahila de improperios hacia aquel hombre que se hacía llamar su padre. No podía comprender como la gente podía comportarse de esa manera, aunque llevaba varios siglos viéndolo.El médico terminó de limpiar un poco su rostro de sangre y lo desinfectó, aunque después necesitaría más tiempo para aplicar distintas pomadas y ungüentos que la ayudarían con la inflamación y el dolor. Cuando él se retiró de su lado, observó como comenzaba a quitarse la capa sin decir nada más. Había aceptado que él examinara el resto de su cuerpo, cosa que tampoco lo animaba porque quería decir que había sido golpeada en múltiples sitios. Alexander intentó no quedarse embobado mirándola, porque tampoco lo consideró apropiado, y se dedicó a recoger las gasas ensangrentadas y ponerlo todo en orden mientras ella se desnudaba. Era consciente de que para ella tampoco sería fácil estar haciendo aquello. Alexander solo levantó su vista hacia ella cuando escuchó el vestido caer sobre el sofá y sus silenciosos pasos moverse hacia la chimenea.

La visión de su cuerpo desnudo lo dejó shockeado; por una parte porque su cuerpo le resultaba fino y hermoso, grácil, por otra porque estaba lleno de golpes. Él apretó sus puños hasta hacer sus nudillos blancos, conteniéndose las ansias de matar, y se acercó hasta ella. Su estómago no tenía para nada buen aspecto, al igual que sus costillas. Su espalda también estaba llena de heridas y zonas violáceas y él pudo ver con sus ojos como su cuerpo comenzaba a temblar. Quizás avergonzada por estar expuesta, quizás por haber sido golpeada. Su mirada se perdía en las líneas de su espalda, las curvas de sus caderas y quiso espantar de su mente cualquier idea lujuriosa de su mente; no estaba allí para aquello y podía controlar su deseo. Sus manos tocaron la piel de su espalda, comprobando que si bien las heridas eran menos graves allí, no dejaba de tenerlas. Su nombre en sus labios, con aquel miedo y aquella suave voz, le hizo querer abrazarla y consolarla entre sus brazos. Pero la última vez ya la había asustado, así que decidió no obedecerse a sí mismo.

Tocó su hombro para que ella se girara, necesitaba ver la herida de su estómago y sus costillas para comprobar si podía tener alguna rota. Sin embargo cuando ella se giró, esa pregunta le rompió el corazón; sus ojos la miraban con una profunda tristeza, sin poder responder. ¿Y si hubiera estado allí? ¿Podría haberlo evitado? Alexander se sorprendió cuando Charlotte se apoyó en su hombro y sus sollozos hicieron que la abrazara casi de forma instántanea, a pesar de que estaba desnuda y eso podría incomodarla. Necesitaba acunar a esa mujer que se había vuelto su mundo casi sin quererlo. Alexander acarició sus brazos, su espalda y su cabello, intentando darle aquella calidez y protección que antes no había podido darle. Sus palabras eran ciertas; si volvía, sucedería lo mismo tarde o temprano, si escapaba, quizás el hombre pudiera buscarla, aunque de todas maneras una mujer sola por las ciudades no tenía mucho futuro. Sería tildada de prostituta o se vería obligada a ganarse la vida de esa manera. No quería eso para Charlotte. Sin embargo su pregunta lo tensó, cesando sus caricias por unos segundos, volviendo a ellas después.

No me creerías, mi señora.— Susurró él. Empezando por el hecho de lo que él era, siguiendo por aquel extraño hecho que les había ocurrido.— No es nada malo, os lo prometo.— Intento tranquilizarla. No le causaría daño alguno; sólo los unía para siempre. Aunque quisieran separarse, acabarían completamente rotos y con deseos de volver a los brazos contrarios.— Me gustaría darte un lugar seguro, Charlotte.— Susurró el hombre, sin querer pedirle que se quedara allí, que abandonara a su padre para marcharse con él. La primera vez ya había hablado demasiado, asustándola. En esa ocasión no quería que se marchara así. El hombre apartó a la joven un poco de su lado y le hizo un gesto para decirle que seguiría con la examinación. Con cuidado, Alexander tocó la zona de sus costillas, intentando obviar sus pechos, en los que había preferido no detenerse demasiado. Sus gestos de dolor le decían que efectivamente tenía al menos una rota. Alexander se separó de allí, sintiendo sus dedos arder por el contacto.

Tienes al menos una costilla rota, eso no es bueno. Tienes que guardar mucho reposo porque puede ir a peor.— Le comentó él. Ambos sabían que eso no podía ser porque trabajaba en la taberna y su padre no aceptaría que no lo hiciera, volviendo de nuevo a las palizas.— Me gustaría bajar al pueblo y devolverle todo esto.— Comentó el rubio, acariciando levemente con sus dedos sus heridas, con el rostro lleno de ira y tristeza que intentaba contener.


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 21 Sep - 23:25


Black moon
—Inténtalo.—dijo, escuchando el diagnóstico de sus heridas y suspiró, sabiendo que tendría que hacer reposo, pero no podía hacerlo en su hogar.—Te creeré, aunque sea inverosímil.—continuó hablando, hasta que se abrazó a sí misma, temblando. Todo le dolía y sentía que no podía mantenerse más de pie, al punto de que se desplomó al suelo, perdiendo la conciencia.

No despertó hasta pasado unos días, completamente desorientada, pero con vendas en su rostro como su cuerpo. La suavidad de la cama le llamó la atención, como su amplitud. Se sentó despacio, notando la costilla rota, que le hizo emitir un quejido sonoro y suspiró, costándole respirar con normalidad. Observó la impoluta habitación, sabiendo que no era suya. Se giró despacio, quitando los pies de la cama y apoyándolos con suavidad en el suelo. Ahí notó que llevaba una camisola más corta de las habituales que ella usaba. Apenas le cubría los muslos. Apoyándose del cabezal de la cama, se irguió, soltando un quejido nuevo. De forma lenta fue caminando hacia la puerta, que daba a la salita. Allí estaba sentado Alexander, leyendo algo que Charlotte no pudo distinguir bien, gracias a su ojo hinchado.

—¿Cuánto he dormido?—preguntó, apoyada desde la puerta de la habitación, con el cabello suelto tras su espalda y mirando con su único ojo bueno al médico.—Gracias por permitirme quedarme en tu casa.—añadió con suavidad.—Y creo que me debes la verdad, Alexander.—indicó, pues pese a que todo le dolía (un poco menos que antes), aún quería saber la verdad de lo que pasaba entre ellos dos, porque no era normal ese anhelo de estar con él, esa sensación de vacío si se alejaba de él, como había pasado tras aquel encuentro en la taberna. Y a Charlotte no le gustaban las mentiras, prefería la verdad, por muy ridícula que sonase.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Vie 22 Sep - 0:32


Black moon
A pesar de que Charlotte insistía en que el médico le contara la verdad, no tardó demasiado en colapsar por todo lo sucedido. Alexander la sostuvo entre sus brazos antes de que tocara el suelo y suspiró. Transportó el cuerpo de la joven hasta su cama y allí, aunque inconsciente, trató del todo sus heridas. Proporcionó pomadas antiflamatorias a sus heridas, vendó su tronco para proteger sus costillas y estuvo pendiente de seguir con esos cuidados el tiempo que ella durmiera. Él le colocó una de las camisolas que utilizaba para dormir porque pensó que estaría más cómoda, esperaba que eso no la molestase al despertar. Pasaron días en los que Alexander acudía al pueblo a atender a sus clientes más graves y volvía pronto a casa para seguir cuidando a la muchacha. Día tras día volvía a aplicar las pomadas y colocaba compresas frías sobre su rostro hinchado. Al final parecía que poco a poco la hinchazón bajaba, pero para que su rostro estuviera del todo recuperado aún faltaba al menos un par de semanas más. Al hombre no le molestaba no dormir en la cama, estaba acostumbrado a dormir en cualquier lado y el sofá estaba bien para aguantar unas cuantas noches. Si contara las veces que había dormido acurrucado bajo el tronco de un árbol en su forma lupina le faltarían muchísimos dedos.

Aquel día después de haber vuelto del trabajo en el pueblo, Alexander había vuelto a casa y comprobó que Charlotte seguía durmiendo. Comió algo breve y se sentó en el sofá para leer un libro de medicina que había adquirido hacia algunos meses de un mercadillo en el pueblo. Siempre se enfrascaba mucho leyendo aquellos libros, así que apenas se dio cuenta de la presencia de la joven, hasta tal punto que su voz le sorprendió ligeramente, haciendo que alzara su mirada hacia la morena. Su cabello caía suelto por su pecho y su espalda, y se veía realmente tierna con aquella camisola puesta. Era bella aunque tuviera esa herida en su rostro, para él siempre lo sería.

Tres o cuatro días. Espero que hayas descansado bien.— Le dijo él, con una pequeña sonrisa. No quería que pensara que eso lo había molestado o que lo incomodaba tenerla allí. Sus palabras eran de agradecimiento, pero en seguida se tornaron en inquisitivas, preguntando por la verdad. Creía que aún andaría algo anonada por tanto sueño, pero no era así. El médico suspiró pesadamente y cerró el libro, dejándolo sobre la mesa. Se levantó y la miró.— Lo primero es lo primero, Charlotte. Debes comer algo y reponer fuerzas.— Su mirada no admitía reproches. Después de todo era su médico, y su salud era lo primero antes que cualquier cosa que quisiera saber. Alexander hizo que la joven se sentara en una silla delante de la mesa y preparó algo para la joven. Esa misma mañana había cazado algunas aves, así que le dio un poco de carne y patatas hervidas que ayudarían a su cuerpo a acostumbrarse a la comida después de algunos días sin comer.

Alexander esperó a que la chica comiera con una sonrisa, sin meterle prisa, dándole una pequeña conversación sobre los cuidados que le había dado y su evolución. Después de comer, ya no le quedaba donde ocultarse, a él mismo o a la verdad. Así que decidió tomar asiento en el sofá, dejando que Charlotte se sentara a su lado. La chimenea llevaba encendida horas para calentar el hogar, así que el ambiente no podía ser mejor. Alexander tomó aire, sin saber realmente por donde empezar.— Verás, lo que está ocurriendo se llama imprimación. No te preocupes, no tienes por qué conocerlo.— Le avisó él, por si la mujer intentaba buscar en sus conocimientos. Se removió un poco el cabello, sin saber por donde seguir.— Es algo físico y mental que no puedo evitar, una ley por encima de todos nosotros. Cuando encontramos a nuestra persona destinada, todo el mundo se pone patas arriba. Es como si ya no vivieras por ti, sino por la otra persona.— Explicó, alzando su mirada hacia ella.— Es algo que también te afecta a ti. ¿Es injusto, no lo crees? No se puede romper, quizás incluso ya amabas a otra persona.— Susurró él, desviando su mirada. Finalmente negó con la cabeza, le quedaba lo más importante.

Esto no es algo que se de en humanos, Charlotte.— Le confesó, su voz sonaba más grave de lo que pretendía, tuvo que mirarla directamente con una mirada algo insegura.— Soy un hombre lobo. Bueno, antes fui humano, pero me convirtieron en uno de ellos y..— Su voz calló por un momento y volvió a desviar su mirada. Probablemente él no la creería, no tenía por qué hacerlo. Hombre lobo. Era algo que en esa época todo el mundo temía. Una bestia descontrolada de la noche que mata a los rebaños y a cualquier humano que se ponga por delante. Una imagen alimentada por la Iglesia, una imagen a la que temer y odiar. A la que matar si te encontrabas con ella. Charlotte podía salir corriendo de allí asustada, pero al menos se había llevado la verdad.


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Vie 22 Sep - 1:18


Black moon
Cuatro días había dormido, y en total calma, pues muchas de sus noches en su hogar eran agresivas, dependiendo de cómo se comportara su padre. Asintió ante la orden del médico y caminó despacio hacia el pequeño comedor. Se sentó, soltando quejidos y su olfato se deleitó por el aroma de la comida. Despacio fue saboreando el alimento, masticando suavemente, pues aún le dolía la mandíbula. Se tomó su tiempo en comer, mientras sentía como él la observaba. Una vez que hubo finalizado de comer, siguió al médico hasta el sofá y se sentó a su lado, aún quejándose.

Escuchó con atención, a medida que la ceja de su ojo bueno se enarcaba por lo que oía. Sin embargo no dijo nada hasta el final, mirándolo de manera incrédula. ¿Hombre lobo? No sabía si reírse o huir de la locura semejante que le acababan de decir. No obstante, se mantuvo en silencio, reflexionando todo lo que acababa de oír. Empezaba a tener sentido, pues era algo tan carnal de ambos querer estar juntos, a toda costa. Él parecía incómodo de revelarle la verdad y ella lo apreció por eso, entendiendo de alguna manera que él controlaba su enfermedad. Lentamente puso su mano sobre la de él y lo miró con fijeza.—Muéstrame.—ordenó con suavidad y cero temor. Si realmente lo de la imprimación era cierto, él no la atacaría en su forma lobuna y si quería que confiase en su palabra, debía confiar en que ella no huiría ni lo acusaría a las autoridades.

Simplemente le argüía la curiosidad de una vida así, de la que la Iglesia se encargaba de demonizar. Pero Charlotte conocía otro tipo de demonios, cosa que la Iglesia ignoraba, sin ayudar en lo más mínimo. Recordaba haber acudido al sacerdote y éste la tomó por mentirosa, consiguiendo así que su padre volviera a golpearla sin piedad. Había visto más bondad en Alexander que en cualquier otro hombre y no sabía si era la imprimación que hablaba por ella o era su raciocinio.—No huiré,
solo quiero comprobar la verdad.—
dijo, animándolo a que se transformase frente a ella.—Estoy segura de que no me atacarás, la imprimación te lo impide, ¿no?—ladeó la cabeza, sonriéndole apenas.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Sáb 23 Sep - 0:23


Black moon
Charlotte..— Susurró él, alzando su mirada hacia la contraria. En su mirar se reflejaba el miedo que sentía ante la petición de aquella mujer. Mostrarse en su forma de lobo era casi como quedarse desnuda delante de él para ella. Sólo que era algo que solía aterrar a los humanos y por lo que había tenido que huir en múltiples ocasiones porque le causaba ataques de los pueblerinos. Por suerte ellos no sabían cómo dañar a un licántropo, aunque no sabía cómo había evolucionado esa información a lo largo de los siglos. —Aunque no me lo impidiera tampoco lo haría. No ataco a nadie.— Aún dubitativo Alexander se levantó, y decidió escoger otro tipo de prueba para la mujer, para no tener que enseñarle esa forma. No quería que lo odiara, le temiera o le tuviera repugnancia. El médico tomó un bisturí de su maletín y se acercó de nuevo a Charlotte, aunque se quedó de pie y no demasiado cerca.

Sin decirle nada y consciente de que ella se asustaría, apretó con fuerza el filo contra la piel de su antebrazo, haciendo un profundo corte hasta su muñeca. La sangre en seguida comenzó a manar de su brazo y, aunque eso no podía matarlo y sanaría en nada, dolía igual que alguien que no podía hacer nada con esa herida. A pesar de lo que pudiera decir Charlotte o preocuparse, la herida poco a poco se fue cerrando sola, sólo quedando el rastro de sangre en su brazo.— Algo normal no puede matarme, ¿ves? Mi regeneración es casi instantánea.— Confesó él, alzando su mirada hacia ella. La única prueba que quedaba de esa herida era la sangre que se había derramado y la que quedaba en el utensilio y en su propio brazo.—Tampoco envejezco a la misma velocidad que los humanos. Hace 254 años desde que me convertí en esto.— Le dijo, mientras se movía por la habitación para coger un paño húmedo y limpiar su propio brazo. Aunque su apariencia era la de un chico joven, apenas había envejecido un año en aquellos casi tres siglos. ¿Se asustaría ella de ese dato? Había vivido al menos cuatro vidas de un humano normal, y seguiría viviéndolo si no se encontraba con alguien que lo cazara expresamente. Alexander se acercó un poco más a ella, sus ojos se perdían en los ajenos, anhelantes.

¿De verdad necesitas verme como lobo?— Preguntó, en voz baja, esperando que fuera una negativa, pero no fue así. No sabía si Charlotte lo hacía movida por la curiosidad o por el miedo a decir que no, pero él suspiró, lleno de tristeza y cogió su mano, esperando que no la retirase. Así, salió de la casa por la puerta trasera, llevándola consigo un poco más adentrado el bosque, con las luces del atardecer bañándolos. Cuando lo consideró oportuno, Alexander comenzó a desvestirse, dejando la ropa a un lado de él. Su cuerpo estaba bien definido, era musculoso y su tono era algo moreno. Una de las cosas que más destacaba en él era su espalda, decorada por una herida de una gran garra, la que lo convirtió. Nunca supo porque no sanó, quizás como huella de lo que realmente era. La miró por última vez y caminó lejos de ella, dándole la espalda. A una distancia considerable él cerró sus ojos y se concentró. Imaginó el bosque en plena noche, bañado por la luz de la luna, los olores intensificados, la vista de su presa corriendo delante de él para escapar.

Pensó como un lobo. Se convirtió en lobo. Tanto mental como físicamente.

La transformación era dolorosa; su cuerpo se retorcía en ángulos insospechados, se rompía, crecía en una forma entre lupina y humanoide. Su rostro se deformó formando un hocico pronunciado con una dentadura enorme y prominente. Sus brazos y piernas se alargaron y sus manos y pies se convirtieron en garras. Un grueso pelaje grisáceo cubría todo su cuerpo, erizado por el cambio y sus ojos mantenían su color natural, pero ahora parecían más amenazantes y fieros. Cuando su cuerpo se transformó por completo Alexander alzó su cabeza hacia la luna y aulló con todo el poder de su garganta. Un aullido que estremeció el bosque. Era consciente de lo que hacía, pero en cualquier momento podía descontrolarse y perderse a sí mismo. Cuando se volvió hacia Charlotte, aún seguía portando esa mirada triste que le había dado de humano. Penetrante y fija en la mirada de la humana. A pesar del cambio, seguía sin transmitir ninguna vibración de que fuera a atacarla. Nunca lo haría.


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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Sáb 23 Sep - 1:21


Black moon
Charlotte observó que Alexander no estaba cómodo con revelarle la verdad, pero continuaba haciéndolo. Lo vio moverse con suavidad hacia la caja de medicina y sacar un bisturí. Se alarmó, retrocediendo apenas. Pero siguió observando los movimientos de este con calma y curiosidad. Sin embargo, se le escapó un grito de sorpresa al ver que se cortaba la muñeca. Charlotte se levantó bruscamente, haciendo oídos sordos a sus dolores y tomó la muñeca ensangrentada. Su sorpresa fue mayor al ver la regeneración de esta, como si nada hubiera pasado.

Se quedó estástica al oír que Alexander tenía como casi trescientos años, cuando a primera vista lucía como un joven de treinta años. Lo miró confusa, tratando de sumar las matemáticas en su mente, cuando él tomó su mano para sacarla al bosque. Todo empezaba a tener sentido en su mente, la casa en el bosque, la imprimación. Lo vio desnudarse y se avergonzó pues jamás había visto a un hombre desnudo, pero podía entrever que tenía un buen físico. Se quedó en su sitio mientras lo veía alejarse de ella, para la transformación. Y Charlotte sintió dolor al verlo retorcerse de aquella manera infernal, pero no se asustó ante la bestia que se formaba frente suyo. Simplemente admiró lo magistral que era aquel animal en todo su esplendor. Tampoco se asustó con el aullido lobuno.

Cuando la transformación terminó, Charlotte avanzó unos pasos con cautela hacia el lobo. De momento no parecía que fuera a atacarla, así que se envalentonó más. Se acercó cada vez más al animal y extendió la mano para acariciar el lomo de este. Completamente subyugada por el momento, acarició al animal. Pudo notar como el hocico de este se apoyaba en su cintura y sonrió.—Eres muy bonito.—susurró, agachándose de forma dolorosa para tener las fauces del lobo frente a su rostro. Estudió su dentadura que no amenazaba y sus ojos de un avellana claro. Sonrió con dulzura, sin dejar de acariciar el cuello del animal.—Muy bonito.—asintió, dándole un beso en la mejilla e impregnando sus fosas nasales del aroma lobuno.—Aunque hueles a un perro de mil demonios.—se rió suavemente.

Lentamente se apartó del lobo y regresó hacia la casa, para dejarle la intimidad necesaria para recuperarse de revelarle la verdad. Se metió en la pequeña cocina y se dispuso a cocinar un poco para ambos, cuidando sus movimientos, por la costilla rota. Escuchó los pasos de él y sonrió.—Ahora entiendo todo.—dijo con suavidad, mientras aderezaba la ensalada.—Gracias por decirme la verdad, Alexander.—añadió, girándose despacio para mirarlo a los ojos, con una dulce sonrisa.—¿La carne la comes cruda?—preguntó, con una sonrisa pícara. Si él era el hombre de su vida, iba a demostrarlo con creces y ser cariñosa con él. Y quizás un poco bromista para torturarlo un poco.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Sáb 23 Sep - 10:42


Black moon
Alexander se sintió estremecer cuando la mano de la mujer acarició su pelaje. Se había acercado a él sin miedo, desde esa distancia incluso podría comérsela de un bocado. No sabía si confiaba demasiado en él, si estaba totalmente loca o era a causa de la imprimación. El lobo acercó su hocico a la cintura femenina, casi como si quisiera protegerla de algún peligro. Nunca en su vida pensó que alguien le diría que era bonito a su parte lupina. Todo el mundo le huía, le temía, a pesar de que Alexander nunca había atacado a nadie. Muchas veces sólo habia querido proteger a las gentes de los pueblos en los que vivía. Y ellos lo habían atacado, echándolo de allí, temerosos de ser comidos por el lobo.

Charlotte lo miró a los ojos con una sonrisa dulce, como si no lo temiera, como si aceptara realmente esa parte de él. La broma que le hizo después y su risa lo hicieron sonreir levemente, aunque eso no pudiera verse en su forma lupina, y restregó su rostro un poco más contra el cuerpo de la joven, como si quisiera molestarla con aquel olor, pero también con cariño. Como si quisiera agradecerle que lo aceptara. Después Charlotte marchó de nuevo dentro de la casa pero él no se asustó. Sus reacciones le habían dicho que no huiría, además podía escucharla en el interior de la casa. Alexander se tomó un tiempo para cambiar de forma, soltando algún gemido de dolor en el proceso, quedando después totalmente desnudo sobre la hierba. Alli se quedó tumbado durante algunos minutos, con la respiración entrecortada y el cuerpo dolorido, mirando el cielo nocturno.

Era la primera vez que alguien lo miraba así, que lo tocaba. Tenia mucho que agradecerle a Charlotte. Cuando hubo descansado un poco, se levantó con un leve quejido y buscó su ropa para vestirse. Cuando estuvo decentemente vestido, volvió a caminar hacia la casa, entrando para mirar con curiosidad lo que hacía Charlotte. Estaba cocinando, cosa que no debería de hacer en el estado en el que se encontraba, pero apenas pudo reprocharle cuando ella comenzó a hablar. Alexander quiso lanzarse a abrazarla en aquel momento pero no pudo más que reir levemente ante aquella pregunta.

- Solo cuando soy un lobo.- Admitió él, porque era verdaderamente díficil cocinar siendo uno. Tras unos momentos en que se quedó mirándola la abrazó, rodeando su cintura y acercándola a su pecho con el máximo cuidado.- Gracias por aceptar mi otra forma.- Susurró, acariciando su cabello con cariño.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Sáb 23 Sep - 23:29


Black moon
Sonrió con la respuesta de él, negando con la cabeza. Luego, se dejó abrazar por él, notando como encajaba perfectamente en sus brazos. Aspiró el aroma a hierba del bosque que aún había quedado impregnado en el cuerpo masculino y no perdió la sonrisa en ningún momento.—No ibas a poder ocultarme mucho tiempo tu realidad.—susurró contra su pecho.—Si soy tu imprimación, merecía la verdad de lo que pasaba y aunque hubiera intentado huir, no podría hacerlo porque estoy unida a ti en carne y alma.—murmuró suavemente.

Se apartó del pecho y se alzó de puntillas para rozar sus labios con timidez. Pronto el beso se intensificó, llevándola a una vorágine jamás conocida o experimentada. Como si quisiera absorber todo de él hasta quedarse llena y completa. El beso se prolongó hasta que sus pulmones clamaron aire y su cuerpo protestó de dolor. Se separó, con los ojos cerrados, aún rememorando el beso. Las comisuras de sus labios se curvaron arriba, en expresión de satisfacción. Luego abrió los ojos para mirar a Alexander y le sonrió tímidamente.

Era la primera vez que besaba a un hombre en su vida, y justamente aquel era el indicado, pues el beso se había sentido natural, correcto. Elevó una de sus manos para acariciarle el rostro y suspiró de placer. Era un momento íntimo entre ambos, donde sellaban de mutuo acuerdo su unión eterna. Pero pronto, una semillita de duda se instaló en la mente de CHarlotte, haciendo que su ceño se frunciera.—Envejeceré y moriré, mientras tú seguirás viviendo...—dijo, con un leve tono de preocupación como de rechazo. No quería ser una anciana mientras que él permanecía como joven. No era justo, en opinión de Charlotte.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Mar 26 Sep - 2:41


Black moon
Alexander suspiró suavemente. Sí, Charlotte tenía razón. No podía habérselo ocultado eternamente, pero aún así le parecía demasiado pronto como para que ella se enterase. Sino fuera porque era tan curiosa, no le hubiera dado tantas vueltas a ese enamoramiento. Había conocido a muchas mujeres enamoradizas que ni siquiera se cuestionaban un por qué. Por primera vez en muchos años se sentía en casa al estar con una persona, al abrazarla y cuidarla, al sentir su calidez, podía decir que estaba donde quería estar. Y lo adoraba. Sin embargo, la dejó ir levemente cuando ella se separó, sin esperarse para nada que Charlotte se alzara para besar sus labios. La mirada de Alexander se dulcificó un poco y agarró con cuidado su rostro, volviendo a besarla esta vez de una forma más firme. Recordaba como ella había besado sus labios casi de forma accidental cuando se conocieran, pero aquello no tenía nada que ver.

Sus labios se fundían en los contrarios, encajando completamente, parecían hechos para saciarse sobre los otros únicamente. El beso se intensificó y el hombre sintió verdaderas ganas de devorarla. De besar su piel, cada recoveco de aquella blanquecina piel que había visto hacia unos días mientras examinaba sus heridas. En un momento se sintió culpable por aquellos pensamientos. Aunque no era la primera mujer a la que había besado, si era un beso que jamás olvidaría. Algo que jamás había sentido. Cómo si llegara al interior de su pecho y sembrara la calidez en cada una de sus venas, llenando su corazón de ella. Cuando el beso se terminó, porque no tenían más aire en sus pulmones para aquel beso, ambos se separaron y Alexander le sonrió por igual a aquella mujer que había robado su vida. Sin embargo, sus palabras y su gesto de desaprobación y tristeza, hizo que la sonrisa se esfumara de su rostro también. Alexander tomó la mano de Charlotte que acariciaba su mejilla y con un gesto sereno y serio, besó su dorso, con cariño.

Te seguiré amando hasta tu último aliento, y después, moriré contigo.— Confesó. De todas maneras no creía que fuera a durar demasiado sin su imprimación. Moriría de tristeza o caería en la locura por esa sensación de estar incompleto. La única solución que al hombre se le venía a la cabeza era que ella pasara por el mismo cambio que le había ocurrido a él. Seguiría siendo más joven que él, pero frenaría su tiempo. Casi inmortales para el resto de sus vidas. Tendría que convertirla, pero no lo haría. Nunca permitiría que Charlotte se convirtiera en algo como lo era él. Merecía una vida que no fuera una maldición. Desde el momento en que Alexander se había imprimado de ella sabía perfectamente que su vida duraría un suspiro. Era una humana después de todo. Él también lo había sido.

Quédate conmigo Charlotte. No vuelvas con tu padre.— Le pidió de repente, después de aquel silencio. Aún sujetaba su mano y la apretó levemente, con urgencia.—Estoy seguro de que si te pone un solo dedo encima de nuevo lo mataré.— Su voz no dudó, no pestañeó al decirlo, mirándola a los ojos con esa mirada llena de ira y preocupación. No permitiría que pusiera de nuevo un dedo encima de su mujer. Y aunque ella no hubiera visto peligro en él, era una cosa muy distinta con otras personas. Podía llegar a ser muy peligroso si dañaban algo preciado. Y ella era lo más preciado que había tenido nunca.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Mar 26 Sep - 20:14


Black moon
Aquella determinación de Alexander le dio un vuelco en el corazón. Sonrió ampliamente y lo abrazó con fuerza, ignorando el dolor de su costilla. Lo miró con amor, agradecida de que la cuidara y amara tanto.

Entendió la orden de él, pero ella quería recuperar sus pertenencias y sabía que su padre no se lo pondría fácil. —Mi padre no te dejará a menos que nos casemos.—dijo, acariciando el rostro masculino con devoción.—Además tengo que regresar a buscar mis pertenencias, porque no puedo ir desnuda por la vida.— dijo, casi riéndose.—Acompáñame y resolvamos este asunto lo más pronto posible.—añadió, mirándolo a los ojos.

De ninguna manera ella pensaba volver a vivir con su padre, no teniendo al gran amor de su vida delante suyo. Quería estar a su lado, cuidándolo y esperándolo cada noche con la cena preparada o tras cada transformación. Iba a estar a su lado sin importar qué o quién. Lo amaba y no visualizaba su vida sin él. Volvió a besarlo con ansias, queriendo algo más que un simple beso, pero se contuvo como señorita pudorosa que era. Y era gracioso porque ambos habían visto la desnudez del otro, en todos los sentidos.—Alexander...—gimió su nombre bajo el beso, enfrebecida. No podía ni quería separarse de él.—¿Te casarías conmigo?—preguntó nerviosa.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Jue 28 Sep - 11:59


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Planeaba robarte de su lado, sinceramente.— Le confesó él, disfrutando de las caricias de la joven sobre su rostro.—No necesito la aprobación de un hombre como ese.— Le dijo. No despreciaba la idea de casarse con ella, sólo que no lo necesitaban para marcharse juntos. Porque él no quería que un hombre como ese juzgara lo que ambos sentían, diciendo si era correcto o no llevarse a su hija. Sabía que diría que no. Porque le quitaría a la chica que sirve en la taberna, porque le quitaría aquello con lo que desquitarse cuando estaba borracho y quería pegarle a algo. Sin embargo, Charlotte tenía razón, tenía que volver a casa a por sus cosas si es que quería que se mudara con ella. Eso conllevaba enfrentar a su padre, y por todos los dioses, esperaba no matarlo. Quería controlarse, porque sino tendrían que marcharse de allí.

Está bien.— Aceptó finalmente el rubio, recibiendo después los labios de la mujer sobre los suyos. Sus besos se volvían cada vez más apasionados, más frenéticos, casi sentía como si su cuerpo le gritara que quería más. Pero no podían hacerlo de esa manera, no con ella herida, no con todo el tema de su padre. Definitivamente tenían que esperar. Su nombre vibró sobre sus labios; le era difícil controlarse si lo llamaba de esa manera, con esa voz y esos labios que tan sólo quería devorar todo el día. Su pregunta le sorprendió, sin saber si era solo una pregunta a la que quería respuesta o era un proposición formal. De todas formas, Alexander sonrió sobre sus labios, dejó un leve beso sobre éstos antes de separarse lo mínimo de ella.

Me casaría contigo todos los días de mi vida.— Confesó, apoyando su frente en la contraria, con cariño. —Pero, ¿no debería de ser yo quien lo pida?— Dijo, con una leve risa. Sin embargo, después de unos momentos, su sonrisa fue desapareciendo y se separó un poco de ella, mirándola a los ojos. —Charlotte, estar a mi lado no es seguro. Cada cierto tiempo tengo que marcharme a otro lugar para que no noten mi envejecimiento.— Le confesó. Tendría que irse de aquel lugar donde había nacido en unos años. Aunque no sabía si realmente guardaba buenos recuerdos de esas tierras.—Puede que no te ataque ahora, pero debes saber que hay noches donde soy incapaz de controlarme.— Alexander bajó su mirada, cogiendo entre sus manos las de aquella mujer que tanto amaba, apretó ligeramente aquella unión, preocupado.

Normalmente me despierto en algún lugar desnudo y desorientado después de la luna llena.Cubierto de sangre, pensó, pero prefirió omitirlo. Si iba a vivir junto a él de ahora en adelante, era algo que sin duda vería en algún momento.— Ni siquiera sé a qué o a quien he podido matar.— Susurró. Era algo que realmente le hacía daño. Ni siquiera cuando había sido humano Alexander había sido un hombre violento, siempre había preferido curar que matar, la paz a la violencia. Pero desde que se convirtiera en licántropo, sus instintos eran más fuertes. Era más territorial y posesivo, por ende se volvía violento cuando algo como lo que le había pasado a Charlotte ocurría. Y por eso le dañaba tanto lo que ocurría en esas noches borrosas. Todo a su alrededor estaba hecho añicos, él cubierto de sangre, ¿y sus víctimas? Ni siquiera lo sabía. Algunas veces se había visto rodeado de huesos de animales pero poco más. Días después noticias desagradables le decían que él había estado por allí. No sabía si era algo que Charlotte estuviera dispuesta a soportar.

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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Veintisiete el Jue 28 Sep - 15:50


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Le pareció graciosa la idea de ser robada por su amor, pero eso solamente produciría más problemas, en su opinión. Se dejó mimar, mientras escuchaba todo lo que decía Alexander. Su sonrisa fue desapareciendo a medida que oía lo dicho, poniéndola en una situación incómoda.

No había sido muy consciente de todo lo que implicaba convivir con un hombre lobo, y su ingenuidad por la imprimación era bastante tonta. Asintió con un suspiro prolongado, pero la determinación que nacía en su pecho la hacía querer quedarse con él, más allá de las consecuencias. Estaría a su lado para confortarlo luego de sus aventuras lobunas y ser su centro de apoyo cuando viniera sin saber si había atacado a alguien. Sabía que él la necesitaría más que nunca, al igual que ella a él. Podría haber dicho que no quería saber nada de él, pero en su corazón sabía que no estaba bien abandonarlo a su suerte.

—La idea de que me robes, te traerá muchos líos, así que lo mejor es que nos casemos pronto.—dijo, convencida y bastante seria.—Mi padre no podrá hacer nada contra la institución del matrimonio, con lo cual yo te pertenecería a ti legalmente.—añadió, pensando que así eran las cosas en el mundo: las mujeres pertenecían al padre y luego al marido. La ventaja de casarse con él, era que no sería abusada en ningún momento.—Bueno, no pude evitar pedirte matrimonio...—se rió con suavidad, robándole un beso breve.

Luego inspiró aire para continuar hablando.—Sé lo que quieres decir, pero no me voy a ir de tu lado.—dijo con certeza.—Si no puedes controlarte, ve a lo profundo del bosque y yo cerraré las puertas y ventanas, quedándome adentro de la casa hasta que te normalices.—indicó, acariciando su rostro con ternura.—Y respecto a lo demás, es inevitable en tu condición, pero aquí estoy yo para apoyo moral para lo que necesites, Alex.—continuó hablando, buscando darle consuelo a su amado.—Y si debemos irnos del pueblo, nos iremos, a mí no me ata nada, excepto tú y no quiero ni pensar en la idea de perderte, amor mío.—añadió, sonriéndole de lado. Iba a estar a su lado, sin importar qué, era suya como él era suyo.
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Re: ━ Again he feels the moon rising on the sky,

Mensaje por Zoldyck el Sáb 14 Oct - 2:48


Black moon
Alexander no pudo evitar poner una leve sonrisa en su rostro, alzando una de sus manos para acariciar el rostro todavía malherido de aquella mujer. La miraba con un profundo cariño y dulzura; le gustaba que ella fuera seria en todo aquello y realmente quería hacerla su mujer lo más pronto que pudiera. Sin embargo, negó con la cabeza ante una de sus frases.— Yo no soy tu dueño, querida Charlotte.— Le dijo, ni lo sería una vez que se casaran. Quería que entendiera que, aunque así estaba visto, ella no era un objeto perteneciente a un hombre. Al menos no sería así con él. El rubio disfrutó de la risa de Charlotte, de sus besos leves, de lo bien que estaba con ella en aquel lugar, como si no existiera nadie más, hablando del futuro que tenían por delante, de sueños que querían realizar. Sin embargo, Alexander se vio obligado a romper por un momento esa burbuja de felicidad, necesitaba advertirla, prevenirle de los riesgos que conllevaba estar con alguien como él.

No es que quisiera que Charlotte se marchara asustada — la verdad es que no sabía que límites tenía la imprimación si es que tenía alguno — pero lo consideraba algo justo y necesario para con la humana. El lobo estaba nervioso, tenía miedo de que podía responder ella, pero ella alzó su voz con determinación para decirle que no se iría de su lado. Alexander sintió las caricias en su rostro y alzó su mirada hacia la contraria, perdiéndose en ésta. Sus palabras calaban tan hondo que incluso dolían, pero tranquilizaban a la vez. Con sus últimas palabras, él no pudo esperar más y la abrazó con fuerza, intentando no hacerle daño a su maltrecho cuerpo, pero enterrándola en su pecho con dulzura y calidez. Su respiración estaba algo agitada, aún estaba nervioso; quería que ella entendiera que eso era realmente importante para él. Por muchos años se había sentido un monstruo sin control, que no sabía lo que hacía e intentaba compensar sus actos con su vida humana. Pero ahora, con ella a su lado, podía encontrarle un sentido a su vida.

Enterró su rostro en sus cabellos marrones, captando su aroma y perdiéndose en el calor de su cuerpo. —Tienes que prometerme que bajo ningún concepto te acercarás a mi cuando enloquezca.— Le susurró, con el ceño fruncido. Necesitaba que ella se lo prometiera. Bajo ningún concepto quería convertirla a ella también, como hicieron con él. Nunca podría perdonárselo. Pero sentía que si se lo decía, en algún momento en su mente germinaría la idea de esa conversión. Porque sería lo mismo que él, porque viviría igual que él. Y podrían estar juntos casi eternamente. Pero Alexander consideraba aquello una maldición, no podía condenarla a eso. Cuando ella muriera, siendo anciana y habiendo vivido una vida plena a su lado, él se quitaría la vida con un puñal de plata, una de las pocas cosas que podían herirlo de gravedad. Y perecería a su lado, porque sin ella su vida ya no valdría la pena. Alexander se separó ligeramente de Charlotte y tomó sus labios en un beso cariñoso no demasiado largo.

Mañana por la noche iremos a ver a tu padre, ¿de acuerdo? Esta noche deberías seguir descansando.— Le recomendó. Podrían haber ido al amanecer, pero personalmente, Alexander prefería ir de noche, cuando la gente ya dormía o sólo quedaban borrachos, cuando la taberna ya estaba vacía. Porque estaba seguro de que ese hombre pondría a prueba sus nervios y su ira, y prefería que no hubiera testigos en aquella visita. Aunque no pretendía matarlo, sabía que el mundo no perdería nada con un hombre menos así.

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